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Leyenda de la Madre Monte en Colombia

La Madre Monte es una figura mítica en las selvas de Colombia, responsable de proteger la naturaleza y castigar a quienes la destruyen. La leyenda narra la historia de Rufino, un campesino ambicioso que, al talar árboles sagrados, se encuentra con la Madre Monte, quien lo atrapa en la selva como castigo por su falta de respeto. Desde entonces, los campesinos aprenden a respetar la naturaleza y a pedir permiso antes de adentrarse en el monte.

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Leyenda de la Madre Monte en Colombia

La Madre Monte es una figura mítica en las selvas de Colombia, responsable de proteger la naturaleza y castigar a quienes la destruyen. La leyenda narra la historia de Rufino, un campesino ambicioso que, al talar árboles sagrados, se encuentra con la Madre Monte, quien lo atrapa en la selva como castigo por su falta de respeto. Desde entonces, los campesinos aprenden a respetar la naturaleza y a pedir permiso antes de adentrarse en el monte.

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LA MADRE

MONTE‌
En las selvas espesas del sur de Colombia, donde los árboles crecen tan altos que
apenas dejan pasar la luz del sol, habita una misteriosa figura que causa respeto y
temor entre campesinos, leñadores y viajeros: la Madre Monte. Dicen que es una mujer
imponente, de estatura elevada, cubierta de musgo, ramas y hojas, con ojos verdes
como la selva misma, y una voz que retumba como el trueno. Es la guardiana de la
naturaleza, la protectora de los ríos, los árboles y los animales, y castiga sin piedad a
quienes abusan o destruyen el bosque.
Cuenta la leyenda que hace muchos años, en una vereda cercana al río Magdalena,
vivía un campesino ambicioso llamado Rufino. No respetaba los límites del monte ni las
advertencias de los mayores. Talaba árboles indiscriminadamente, cazaba animales por
diversión y no ofrecía disculpas ni oraciones a la tierra, como era costumbre entre los
abuelos.
Un día, decidió ir más profundo que nunca en la selva para cortar los árboles más
antiguos y gruesos. Le habían dicho que eran sagrados, protegidos por la Madre
Monte, pero él solo se rió. “Yo no le tengo miedo a cuentos de viejas”, dijo mientras
afilaba su machete.
Entró al bosque antes del amanecer. La selva estaba en silencio, un silencio tan espeso
como la niebla que lo rodeaba. A cada golpe de machete, los pájaros callaban. A cada
árbol caído, el viento se levantaba un poco más fuerte. Cuando tumbó el tercer árbol, el
cielo se oscureció y comenzó a llover con una fuerza inusual. El río cercano se desbordó
rápidamente, y los truenos sacudieron la tierra.
Rufino trató de regresar, pero el camino había desaparecido. Todo estaba cubierto de
lodo y ramas. Entonces la vio: una figura que emergía de entre los árboles, alta como
un roble, con el cabello cubierto de musgo y lianas colgándole de los brazos. Sus ojos
brillaban con furia. Era la Madre Monte.
“Has profanado la selva”, dijo con voz de eco, “y por eso, pagarás el precio.”
Rufino gritó, trató de correr, pero sus pies se hundieron en el lodo. La selva lo abrazó
con ramas, raíces y espinas. Nadie volvió a verlo jamás. Algunos dicen que su espíritu
vaga atrapado entre los árboles que tanto maltrató, obligado a cuidar lo que antes
destruyó.
Desde entonces, los campesinos respetan las señales de la naturaleza. Cuando se
adentran en el monte, piden permiso, ofrecen tabaco o maíz y no cortan árboles viejos.
Si escuchan pasos entre las hojas sin ver a nadie, o sienten que los observan en
silencio, saben que la Madre Monte está cerca, vigilante como siempre.
Ella no es malvada, dicen los sabios. Solo es justa. Cuida lo que es suyo y castiga a
quien lo daña. Porque la selva no es de nadie, sino de todos… y de la Madre Monte.
Personajes: 1 o 2 (La Madre Monte y un campesino)
Resumen: La Madre Monte cuida la selva y castiga a quienes
la destruyen. Un campesino intenta talar un árbol sagrado y
ella aparece para asustarlo y hacerlo huir.
Actuación: Puedes usar una sábana verde o ramas para
representar a la Madre Monte. El otro actor puede ser el
campesino con un sombrero y machete de cartón.

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