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Cinco Diase

El documento narra la historia de un niño y su hermana, Cata, que son enviados a vivir con su tía Renata tras un episodio de violencia intrafamiliar protagonizado por su padre. A lo largo de varios días, se exploran las dinámicas familiares, el impacto emocional en los niños y la lucha de la madre por salir de una relación abusiva. La narrativa revela la complejidad de la situación, el ocultamiento de la verdad y el deseo de los niños por entender y proteger a su madre.

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Cinco Diase

El documento narra la historia de un niño y su hermana, Cata, que son enviados a vivir con su tía Renata tras un episodio de violencia intrafamiliar protagonizado por su padre. A lo largo de varios días, se exploran las dinámicas familiares, el impacto emocional en los niños y la lucha de la madre por salir de una relación abusiva. La narrativa revela la complejidad de la situación, el ocultamiento de la verdad y el deseo de los niños por entender y proteger a su madre.

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eDía uno

Un niño y su hermana, Cata, van a quedarse a la casa de una tía, la tía Renata. Todo ello se debe a
que la noche anterior su padre llego por la noche y golpeó a su mamá. A la mamá se le cayó un
diente.

Al otro día el papá los va a dejar al colegio, el papá les dice que la mamá no se sentía bien y que se
le había caído el diente porque se resbaló. Cata contesta de manera irónica y su padre le dice que
si el dice que fue así es porque así fue. También les dice que no digan nada de ello en el colegio.

En la tarde son recogidos por la tía Renata quien los lleva a su casa, donde se quedarán a dormir.
Su mama se quedará con la abuela, la Pepi. Esta ultima viene a la casa y habla con Renata. Los
niños hablan con su mamá, ella no podía hablar bien, debe dolerle mucho.

En la noche el niño cree que alguien quiere entrar en la casa, va donde su hermana quien le dice
que no se preocupe y lo invita a dormir con ella, allí pasa la noche.

Un claro ejemplo de violencia intrafamiliar. Un padre que llega tarde, lo mas probable ebrio, y una
mujer que es golpeada, los hechos de violencia son escondidos, ni siquiera se les dice la verdad a
los propios hijos.

La figura de la hermana protectora, siempre que sus padres discuten ella lo protege, es casi como
una madre para el niño, su referente. Cata, a diferencia de su hermano en su inocencia, si llega a
comprender las situaciones.

La idea del diente de la madre se desarrolla a lo largo del capítulo, el niño sueña que persigue un
diente. Piensa sobre que hará su mamá, si se quedará con el hueco allí en su boca o se pondrá una
corona. Sobre el dolor que implica la pérdida de un diente

El niño vive preocupado de lo entretenido y lo aburrido. Juega con su tío Joaquín, pero se aburre,
quiere la Play. La televisión y la Play figuras centrales en los intereses del niño.

El ocultamiento de la verdad, el niño logra ver que hacen los adultos, logra describirlo, pero no
comprenderlo. Por ejemplo, cuando su padre habla de la pensión de los ladrones, de la gente con
clase, de los maricas. El niño solo puede hacer una idea parcial de acuerdo a los gestos y a lo que
dicen las personas que lo rodean. “Tiene que ser algo bueno porque…”, “No es algo bueno porque”

Cata también esta muy preocupada por su físico y su aspecto, como toda adolescente dirían
muchos.

“Que no haga caso a lo que dice el papá” “Que haga caso a lo que dice el papa para que no se
enoje con la mama”. Las situaciones sobrepasan la comprensión del niño.

Día dos

Los niños van al colegio. El niño tiene mucho sueño, se iría casa a dormir. Su hermana le prometió
prestarle su celular en el recreo para poder conversar con su mamá, nunca lo cumplió.

Con la tía Renata pasaron a la casa de la Pepi a ver a su mamá, estaba toda magullada. La tía le dio
unos papeles a su mama y hablo con ella mientras la abuela lo llenaba con comida. Luego pasaron
a la casa y regaron las plantas, el recuerdo de otro hecho de violencia.
El niño le pregunta a su hermana porque no le había pasado el celular en el recreo, ella le dice que
estaba ocupada y que no la molestara porque tenia que estudiar, pero el niño luego la ve hablando
por teléfono con su amiga Camila.

El niño pone la mesa junto con la tía, luego va a buscar a su hermana para comer, ella esta llorando
y le pide que la deje sola. Luego la tía va a verla para saber que le pasa, le trae un vaso de leche
para que duerma bien, pero Camila se hace la dormida. Escucha llorar a su tía que luego se va. La
llama su mamá, una conversación trivial.

En el desayuno Cata no quiere comer mucho porque puede engordar y ser como su madre. La tía
la recrimina, pero ella persiste en su idea. El papá también tiene este tipo de ideas y siempre que
puede se lo dice a su esposa. De un modo u otro Cata es el reflejo de ese comportamiento
despectivo.

Al niño le gusta ir al colegio, allí esta su amigo Nico. Nico tiene problemas con la contención de
orina, no puede retenerlo mucho tiempo, tiene un problema en los riñones. Cuando le comentó
sobre ello a su papá le dijo que de un correazo se arreglaba. Su mamá que estaba allí le dijo que no
fuera ignorante, el padre se paró violentamente. La abuela tocó la puerta y las preguntas y
recriminaciones del padre terminaron.

A la Cata se le olvidan las cosas, el niño le dice que es una “tontona”. Su madre le dice que esta mal
decir eso, pero ella se las dice a él, pero nunca a su padre

El niño y la tía fueron a ver a la mamá. Tenia la cara hinchada, casi no hablaba. La tía hablo con su
hermana, intuyo que sobre denunciar y divorciarse (?) de su esposo. La abuela lo distraía con su
comida. El niño le pregunta por el diente de su mamá, la abuela lo abraza y llora.

Fueron a regar las plantas. La mamá tiene infinidad de plantas por todos lados. Un día el papá
rompió todas las plantas de la terraza. La mamá lloró mucho. Se quedó a dormir en una pieza con
sus hijos, mientras tanto afuera su padre gritaba y golpeaba las murallas. La mamá pensó en llamar
a carabineros, pero cuando vio al niño llorar no lo hizo. Al día siguiente llegó un ramo de rosas y
plantas para la mamá, “una disculpa a su modo” por el “mal rato”. Cata discute con la mamá, que
lo deje. La mujer solo manda a su criada, Rosita, a que prepare el plato favorito del hombre, lo
perdonó. Deja ver que a lo mejor es una familia de buena situación económica.

El tío Javier ayuda a su esposa con la mesa, como lo hace ahora el niño con su tía, Javier el marica
dice su padre.

Cata solo quiere llorar, le da rabia su mamá. Antes todo era mejor cuando estaban ellas solas ¿Su
mamá no extrañará eso? Desde que se casó todo viene en declive, al parecer Cata no es hija de
Rodrigo, pero sí de el niño. Todo se repite, un cuento de nunca acabar. Valentina se decidirá esta
vez en denunciarlo y separarse de él, pero nunca llega ese día. Una pequeña patraña, un endulce
del oído y todo enojo se disipa. Quienes la ayudan la amenazan con no hacerlo mas si no acaba de
una vez con la situación, pero tampoco pueden dejar desamparados a esos niños. Muchas veces se
lo ha dicho a su madre, dice que ella quiere mas a Rodrigo que a ellos. Atrapada en una monotonía
que puede llevarla a la muerte.
Un actuar de Rodrigo que tampoco tiene un porque justificado (como si, bajo cualquier
circunstancia, se pudiera justificar. Obvio que no), es simplemente pegar por pegar, herir por herir,
destruir por destruir. La madre puso la denuncia, pero a lo mejor la retira.

Cata se siente en un túnel del que nadie la puede sacar, que en algún momento tendrá fin, lo mas
probable de manera súbita. Su mente esta revuelta, quisiera no pensar en nada o llenarla por
completo para que no cupiera un pensamiento más. Pero siempre se cuela, todos los caminos
llevan a la misma idea.

La tía llora, Cata quiere abrazarla, pero justo ella se levanta. Su madre la llama, la trivial
conversación solo confirma todo, a pesar de todo lo que siente, de todo lo que piensa, no se atreve
a decirle nada más. “Estoy bien” le dice.

Día tres

Un nuevo día y los niños se levantan a tomar desayuno. Como de costumbre Cata no come mucho,
no quiere engordar, no quiere que nadie le trate de gorda y tonta. Cata esta decidida a irse a vivir a
la casa de su abuela. Cata no sabe sobre su padre, se confirma que Rodrigo no es el suyo.

Rodrigo llega a buscar a los niños, la pareja los retiene. “Desde cuando debo pedirle permiso a mi
mujer”. La pareja insiste, Rodrigo se altera cada vez más. Todo termina en un golpe en una puerta.
Joaquín lo corretea hasta sacarlo de la casa. Rodrigo amenaza con llevarse a los niños con policías.

Ya en el auto camino al colegio Cata piensa en que Rodrigo puede hacer una represalia por lo de
hace un rato. No le tenía miedo a Rodrigo, pero la sensación de que puede hacer algo mas potente,
como matar a su madre, le genera la angustia en su pecho. “Rodrigo sabe que ella sabe”, él
entiende que a Cata no la convence nadie con regalitos y cosas materiales, el daño persiste no se
dispersa. El tío en parte tiene este mismo miedo, pero pensando en sus hijos y en Renata.

El narrador cambia, ahora es el niño quien se llama Mauri, por fin se revela. Mauri se siente mal,
quiere vomitar, le avisa a su hermana y ella abre la ventana, el vomito cae en la calle. Después de
un tira y afloja deciden que llevaran a Mauri a la casa. La Cata se baja del auto, el tío también,
hablan sobre algo. Mauri va a su papá que habla por teléfono, luego le cuenta a Joaquín, le dice
que no se preocupe.

Mauri llega a la casa y es atendido por su tía. Duerme mucho rato, Renata lo despierta para que
coma algo. Llama a su mamá, se le pasa por un momento el dolor de estómago. Cada vez que
Mauri se acuerda de la pelea le duele el estómago. Su madre le dice que no es problema de él,
pero Mauri sabe que, si lo es, pues se convierten en los de él, pues lo involucra.

Luego de un tiempo la Cata llega del colegio. Habla con su tía que se quiere ir con su abuela, la tía
vacila. Cata le dice a Mauri, como pensando en voz alta, que con o sin apoyo ella se va ir igual.
Encima fue Cata fue amonestada en el colegio, veía el celular por si su mamá le escribía y su
profesora pensó que estaba jugando. Cata quiere irse de la casa de Renata para estar junto a su
mamá, para de alguna forma protegerla. “Guarda en una mochila su pijama, el uniforme del
colegio y algo de ropa”.
Le informan a Renata que Valentina esta con fiebre alta, que tuvo que ser llevaba a la clínica. Bajo
ninguna situación, bajo ningún lente oscuro o pañuelo, pasan desapercibido los golpes. Suena el
celular de Cata, es Camila.

Camila le habla en una instancia de su padre. Luego, cuando Cata le pide cambiar de tema, de
Marcelo. Sobre una invitación de Facebook que ella no había aceptado, Cata inmediatamente la
acepta, tiene mucho interés en ese joven. Luego hace un trabajo para el colegio, un trabajo sobre
los diaguitas que la distrae de su realidad, pasan unas hora y ella no se había dado cuenta.

Sale de su pieza y encuentra su tía llorando, la situación de Valentina la llena de tristeza, sobre
todo cuando recuerda aquella mujer alegre de la que ya no queda nada

Valentina trata de poner escusas, pero ya todo es evidente. La tía no entiende que ella ya creció
que se da cuenta de todo lo que sucede a su alrededor.

Renata llamó a la abuela, Valentina ya había sido atendida, dio la escusa barata al dentista.

Rodrigo mando muchos ramos de rosa a Valentina, el caramelo que alivia el dolor de los golpes.
Rodrigo promete el cielo, le promete la calma eterna, pero de un momento a otro, como si fuera
una situación inevitable, la presión de la olla tiene que estallar, rompen los gritos y golpes.
Valentina no va a poner denuncia, para que, sería un escándalo y copucha innecesaria

Renata recuerda el pasado, como apaciguando el dolor del presente, la situación presente. Cata
cree que Renata no entiende lo que siente y vive

Cata le vuelve a repetir que no quiere volver a su casa. Renata responde que su mamá la quiere,
que se preocupa por ella. Cata estalla. Renata dice que tiene que ayudar a su mamá. Renata y la
abuela le van a pagar un tratamiento psicológico para que sea fuerte y deje de una vez a Rodrigo.
Cata cree que para ello no es necesario que esté en su casa, persiste en su idea. La tía Renata
accede, le dice que hablará con la Pepi. Cata llora, llora porque su tía la ha escuchado como nadie
antes lo había hecho. El cuerpo, el calor y el perfume de su tía la calma

Mauri estaba acostado, pero no podía dormir. Renata le pasó un libro para que leyera mientras le
entrara el sueño. Los libros eran de fantasía, de niño. Mauri quería tener un libro de fantasmas. Un
día en clases hubo toda un discusión sobre fantasmas, hasta que su profesora los mando a la sala.

Mauri piensa en esto mientras espera quedarse dormido. Miraba las sombras que se generaban
por la luz filtrada en la ventana, pero le da miedo, recuerda a los fantasmas, se tapa y no ve ni
escucha nada

Día cuatro

Devolverán a los niños a su casa, por ahora los llevan al colegio, luego serán llevados a donde
viven. Valentina necesita estar con sus hijos. Rodrigo no, porque es fuerte. Mauri quisiera que su
papá cambiará, que fuera diferente, que fuera más afable con él. A Rodrigo le gusta el silencio,
todo debe estar callado.

Joaquín le dice que su madre no debe hablar mucho, sino no se curará. De camino al colegio Cata
dijo una que otra pesadez, entre ellas que se irá de la casa. Cata piensa en sí misma, no se
preocupa por su hermano
En el colegio celebraban el día de la mascota y Nico, su amigo, trajo a la suya, una rata llamada Fli.
Cuando Mauri fue a tomar a Fli se le resbala, la rata se pierde y pasan el día buscándola y haciendo
carteles.

Al llegar a casa, Mauri corrió de inmediato a los brazos de su mamá, pero chocaron cabezas, les
dolió a los dos. Luego llegó Rodrigo, con un gran ramo de rosas. La pareja se quedo en la pieza,
Cata tras Renata y Mauri fue a su pieza, encontró un teléfono que le habían regalado. A pesar de la
emoción, Mauri lo escondió de su padre. Luego de un tiempo la abuela y la tía ya se iban, Cata tras
de sí.

Rodrigo la retuvo, le dijo que se respetaría su autoridad. Renata dijo que Cata se iba si o si, Rodrigo
dio un fuerte golpe a un velador. Le dio permiso por lo que quedaba de semana, pero luego
volvería.

Mauri se sintió raro, solo. No pudo dormir y el chichón de su frente le dolía, le palpitaba.

De camino a la casa de la Pepi, Cata no se siente del todo feliz, tampoco puede decir que se siente
triste y que quiere regresar a su casa. Camila le escribe, quiere saber. Cata responde con
optimismo. Inconscientemente su amiga le recuerda que tiene que imprimir su trabajo y los
carteles para la rata del amigo de Mauri. Camila le pregunta si va a ir a su cumpleaños, Cata vacila.
Ya en casa Cata recuerda los años que vivió con su abuela y su mamá. La gata de la abuela,
Martinica, las recibe. También lo hacen los retratos que Valentina había pintado de su hija, que
decoran el comedor y las piezas. Llega a su habitación, nuevamente recuerda que debe imprimir su
trabajo, le pregunta a la Pepi donde esta la impresora, ella le contesta que no tiene, Cata le
mandará el archivo a Camila para que se lo imprima.

Le escribe y llama a Camila, pero no contesta, es bastante tarde. Recibe una llamada, cree que es
Camila, pero no, es Rodrigo. Le corta, la vuelve a llamar, vuelve a cortar, pero esta vez cree que
debe de responder, para que no se desquite con su mamá y su hermano. La amenaza, que la
situación no pasará del próximo lunes y que le diga papá. Rodrigo corta.

Rodrigo a pesar de todo invierte en su hija, quería tener la hija perfecta, quizás para decirle que
todo era gracias a él. Valentina también era perfecta, hasta que tuvo a Mauri, engordo como toda
mujer luego de su embarazo. Rodrigo tenia los ojos azules, tanto como el chaleco que ocultaba los
moretones de Valentina en el primer cumpleaños de Mauri.

Día cinco

Cata se alista para ir al colegio. Llama a su amiga, esta vez si le contesta y le asegura que llegara con
su trabajo impreso. El desayuno transcurre entre como se va a ir en metro hasta que van a ver a
Valentina por la tarde. Cata le dice que no quiere ir y la situación de ayer. La abuela le dice que
Renata la va a pasar a buscar y que la dejara en la casa de la Pepi.

Cata llegará al colegio por el metro. A pesar de estar todos apretujados, de las caras de indiferencia
cansancio y preocupación de las personas y de la lucha para poder bajarse del vagón, Cata igual
esta feliz, se siente parte de ese gran grupo de gente que viaja todos los días por las mañanas en el
metro para llegar a su trabajo. Esta llegando a la entrada del colegio cuando es retenida por unos
dedos. Es Rodrigo, se la quiere llevar a casa por la fuerza. Cata grita por ayuda y el dueño del
quiosco se acerca hacia ellos. Finalmente, Cata logra liberarse y corre hacia el colegio, es recibida y
protegida por un grupo de estudiantes. Dirección llama a Carabineros para poner una denuncia por
secuestro, Cata sabe que quedará en nada, pues el es su padre legal y la situación pasa como un
conflicto familiar. Debe proteger a su hermano, debe evitar a toda costa que vuelva a su casa.

Mientras Mauri daba cuenta de que ya habían encontrado a la rata de su amigo, Cata llega a verlo,
se pone a llorar cuando lo abraza. Le dice que encienda su celular porque puede que lo llamen.

En una oficina Cata fue recibida por Carabineros. Ni una palabra dulce, solo se refieren a poner una
denuncia, luego se van. Cata sabia sin importar lo que pudiera decir de Rodrigo, mucho no iba a
cambiar el panorama.

La orientadora entra en la oficina, siente que ella la entiende, que se preocupa por ella. La
orientadora la insta a que vayan las dos a hacer la denuncia, Cata tiene miedo, la mujer le dice que
el miedo paraliza y no permite cambiar las cosas, cuanto quisiera cambiarlas.

Cata se preocupa por que se entere Valentina, que se entere Rodrigo. Pasando por el patio se
preocupa de que la miren y que sepan que tiene problemas en su casa, que tiene un pequeño
infierno en su casa. Camila se acerca a ella, Cata la abraza y le dice que después le cuenta.

Rodrigo fue a buscar a Mauri al colegio. Lo llevo a su trabajo a almorzar, le dijo en su oficina o en el
casino. Mauri dijo la segunda porque era mas entretenido, por lo menos en esta su padre salía de
si mismo, de si mismo y su celular. Se acuerda de su amigo, cuando sale del colegio su padre lo
abraza, en cambio Rodrigo lo ve y se sube al auto esperando que su hijo también lo haga. Rodrigo
paso a dejar a Mauri a la casa y luego se fue, el niño quedo con su mamá.

Cata y la orientadora esperan en la comisaria. Hace frio, quizás más de lo que hacia antes. Muchas
realidades y situaciones por resolver, una de ellas habla de un choque. Cata se siente en un
péndulo, entre la inseguridad provocada por la preocupación de que se enteren Valentina y
Rodrigo y el seguridad por tomarlo como un intento de ayudar a su mamá.

Ambas van a un café, donde conversan. La orientadora le cuenta que también su mamá sufrió de
violencia, pero ella se fue muy lejos de él, y a pesar de los ruegos que se convirtieron en amenazas
y de la poca importancia que le dieron las autoridades, ella persistió. La orientadora la insta a
acompañar a su mamá, Rodrigo quiere aislar a su madre, hacerle ver que él es su único apoyo. Para
ello debe armar un plan, llamar a sus amigas y contarles todo, y si realmente son sus amigas la
llamaran recurrentemente, sacarla de la casa por un paseo corto, cualquier cosa que la haga salir
de su nube. También le dice que el odio no ayuda, que las respuestas sarcásticas tampoco ayudan.
Cata le dice que llamara para que sus tíos la retiren. Ha recobrado fuerzas, la conversación le ha
animado.

Renata le dice que no podrá ir a buscarla, pero si el tío Javier, que se encuentra muy emocionado
de ver nuevamente a su sobrina. Cata se despide de la orientadora con un sincero abrazo. Javier
llega a la puerta de salida con un auto nuevo que le prestaron. Es gay, por eso mismo Valentina y
Rodrigo no lo pueden ni ver, la Pepi es mucho mas relajada. Javier le pide que no le hable de
Rodrigo, por lo menos por ahora. Llegan a un local de comida peruana de un amigo de Javier. Su
amigo pareciera saber todo sobre Cata, ella se siente algo incomoda. Hablaron sobre lo sucedido
en la mañana, Javier dice que le gustaría ir a ver a Valentina. Luego de esa conversación se fueron
casi en silencio, silencio solo interrumpido por la música de la radio. No había nadie en casa,
excepto Martinica que la recibe primero, pero luego se da cuenta que no era la Pepi.

Mauri tiene miedo, su padre conduce como loco, como un animal desenfrenado y motivado por la
música de Led Zeppelin. Trata de hablarle a papá, pero su voz no sale, trata de sacar su celular para
hablar con su hermana, pero no puede, su papá se lo quitaría y tiraría. Estaban en la casa por la
tarde cuando llego el tío Javier, estuvieron compartiendo hasta que llegó Rodrigo, la furia se
desató. Javier le dice que no se ira antes de “sacarle la cresta”. Luego Rodrigo lo sacó de su
escondite, en donde Mauri quiso huir de la realidad, “podía oír a pesar de taparse los oídos, podía
ver a pesar de estar con los ojos cerrados”. Luego un golpe que lo detuvo todo, por fin.

Cata esta inquieta, tiene un presentimiento, algo malo ha sucedido. Ni la larga conversación con
Camila pudo tranquilizar su temor, cuando su abuela entró en la pieza su rostro le dio la razón. La
Pepi titubea, luego escupe la verdad, aquella que no quisiera que lo fuera. Rodrigo se fue con
Mauri luego de golpear a Valentina, ella esta grave, esta en UTI. Rodrigo chocó con un camión,
murió el y Mauri.

Mauri no puede hacerle esto, piensa Cata. Pero Mauri ya se fue, quería estar al lado de su mamá
mientras le leía Peter Pan, pero no. Estaba en un auto con su padre de camino a la muerte. Con
inercia fueron a la clínica. Hasta los objetos parecían compadecerse de ella, haciendo que su
camino a la clínica estuviera mas aliviado. En cualquier momento se caerá, sus rodillas están
débiles. Espera que su hermano estuviera dormido, que no se diera cuenta. El rostro de todos ha
cambiado, como si tuvieran menos vida. Nadie habla de lo sucedido, la incertidumbre carcome a
Cata. Renata le dice que están viendo si puede entrar a ver a su mamá, Cata no quiere.

Cata va al baño, tiene que vomitar, tiene que de un modo u otro desahogarse. Luego llora y grita
profundamente, el dolor se exterioriza, gritos que nunca creyó que podría ser capaz de hacerlos.
Cata llora, su abuela que la consuela no reacciona, ni una gota.

El doctor les informa que Valentina esta fuera de peligro, también el bebé. Un bebé que Cata
desconocía y que sus familiares lo hacían hasta ayer. Camila la llama, contesta quiere explicarle,
pero no es capaz, le cuelga.

Un policía va a la casa, habla con la abuela sobre cuando pueden retirar el cuerpo de Mauri, sobre
los exámenes que se le hicieron a Rodrigo, los procedimientos futuros, la denuncia de Cata y que
necesitaban hablar con Javier.

Cata no quiere escuchar más, ya fue suficiente. La prensa esta ansiosa por saber más, por vender
más. Luego duerme. Es despertada por su tía, van a buscar a Valentina, quiere que la acompañe,
Cata no quiere. Hay que comenzar de nuevo. ¿Cómo comenzar de nuevo? Recuerda los funerales,
los abrazos de compañeros y apoderados.

Cata caminaba de regreso a casa luego de ir donde Camila, ella quería que se quedara, Cata no
quiso. Se enfrentaría a su madre, llego el momento. Cata trata de mantener la normalidad como si
fuera un día normal. Valentina la mira buscando que sus ojos se topen. Cruza el living y abraza por
las rodillas a su madre, el llanto explota, por lo menos su dolor también ahora es compartido por
su madre
Estrella se va a llamar la nueva hermana de Cata, porque nace en la víspera de Navidad. Valentina
vendió su casa se compró una más pequeña, ahora pinta mas y tiene mas plantas. El camino será
difícil, pero todo lo vivido terminará por asentarse. Ya nace su hermana, la tía Renata entra en la
sala de bebes. Javier, la Pepita y Cata la observan. Cata llora, la bebé la mira, ella es la Estrella de la
esperanza.

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