Programación Por Semana Santa
Inicio: 9:30 am
Se inicia dando gracias a Dios por el día y haciendo las oraciones pertinentes. (Padre
Nuestro y Ave María)
Se da una pequeña introducción sobre que es la semana Santa
La Semana Santa es una fecha muy especial para todos los cristianos y cristianas en el mundo, en
ella recordamos el sufrimiento, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. En este tiempo
meditamos y reflexionamos a la luz de la palabra de Dios el verdadero significado que tiene para
nuestros días el sacrificio realizado por Jesucristo para rescatarnos de nuestros pecados. Lo más
significativo para los cristianos y cristianas es el hecho de que Jesucristo resucitó y venció a la
muerte y que a partir de ese acto salvífico la vida eterna es ya una realidad. ¡Su sangre nos ha
liberado! ¡El vive y nosotros(as) vivimos en El! Sin duda la Semana Santa, para los niños, carece de la
significación e importancia que le damos los adultos. Sin embargo, es importante que poco a poco
vayan comprendiendo los valores fundamentales de esta celebración.
Se pide a 8 estudiantes voluntarios para lean lo que acontece en cada día de esta semana santa
El animador dará una breve reflexión por cada dia santo (miss Lucia)
Domingo de Ramos (ESLI)
Es el primer día oficial de la Samana Santa y de gran
importancia debido a que en este día se representa la llegada de
Jesús a Jerusalén.
En las sagradas escrituras se establece que Jesús llegó montado
sobre un borrico, preludio de su Pasión. Al llegar a la Tierra Santa,
sus fieles lo recibieron con fervor y gran entusiasmo, por eso este día,
tanto en las procesiones como en las iglesias, los creyentes llevan
ramas de olivo o de palma, como un símbolo de la fe renovada.
Estas palmas, en muchos casos, se juntan para posteriormente ser
quemadas más adelante como la fuente de las cenizas usadas en los
servicios del Miércoles de Ceniza. Además es tradición recibir la
imagen de Jesús a su entrada a Jerusalén, cantando el fervoroso
"Hosanna".
Lunes Santo (VALESKA)
El Lunes Santo es un día crucial dentro de la Semana Santa, no tanto
por los festejos y liturgias que siguen la estructuras de una misa
normal, sino en su significado histórico.
Es llamado "Lunes de Autoridad" porque Jesús manifiesta ante el
pueblo y la naturaleza su poderío. Después de haber pasado la
noche en Betania, en casa de Lázaro, Jesús vuelve a Jerusalén en
dirección al templo. Allí lo encuentra convertido en un mercado, lleno
de comerciantes dispuestos a hacer negocios entre ellos.
Viendo Jesús, la degradación de un lugar tan sagrado, se enfrenta
a los vendedores y los echa del lugar, argumentando que era un lugar
sagrado al que había que respetar; un lugar donde se iba a rendir
culto: "Mi casa, casa de oración será llamada". También durante este
día, Cristo muestra su poder sobre la naturaleza al maldecir la higuera
que no da fruto.
Martes Santo (ANGIE)
El Martes Santo es un día de de preparación para el Triduo Pascual,
que es el periodo de tiempo que va del Jueves Santo al Domingo de
Pascua en el que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de
Jesús.
Durante ese tiempo se invita al cristiano a reflexionar sobre
el Via Crucis, a tener un acercamiento con el sacramento de la
confesión para estar preparados de cara con el acontecimiento de la
Pasión de Jesús. El cristiano debe estar en gracia de Dios para
participar con toda la Iglesia de la Eucaristía en la Misa más importante
del año.
Es por esa razón que en este martes, según los relatos del Nuevo
Testamento, Jesús anunció su futura muerte a los discípulos, así
como las palabras que le dirigió a Judas Iscariote por su traición y a
Pedro por las negaciones que cometería.
Miércoles Santo (LUCAS)
El Miércoles Santo en el calendario católico marca el final de la
Cuaresma y el comienzo de la Pascua. La Iglesia Católica se
reserva un momento de penitencia de cara a la de Pasión de Jesús. Es
el día en el que los creyentes se preparan de cara al Triduo
Pascual.
Según las Sagradas Escrituras, en este día se recuerda el momento en
que Judas Iscariote con el Sanedrín y el tribunal religioso judío, para
pactar la entrega de Jesús a cambio de 30 monedas.
Jueves Santo (QORANKIA)
El Jueves Santo abre el Triduo Pascual. Este día se recuerda la Última
Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies. Al
terminar la cena Jesús se fue a orar al Huerto de los Olivos, ahí pasó
toda la noche. También se recuerda la traición de Judas, cuando lo
entregó con un beso, y la oración en Huerto de Getsemaní, en donde
se dio su prendimiento. Este día es de vigilia.
Es el tiempo de humildad y sencillez al prójimo, tal y como Jesús lo hizo
al lavar los pies a sus discípulos. Es por eso que en este día los
sacerdotes renuevan sus votos de vida para con la Iglesia. También
se realiza la bendición de los óleos que se utilizarán en las ceremonias
de bautizos, unción de los enfermos y ordenaciones sacerdotales.
Viernes Santo (KELLY)
Es un día crucial en la liturgia cristiana y la conmemoración de la
muerte de Cristo en la cruz. Luego de su encarcelamiento Jesús es
sometido a un juicio, donde sufre torturas aberrantes. Los fieles se
acercan al templo a rezar el Via Crucis, a rezar las Siete Palabras, el
Rosario del Pésame y sobre todo, a reflexionar sobre el significado
de la muerte de Cristo. Este día no hay misa; es el único día que no
se celebra el Sacrificio Eucarístico.
Es en ese mismo momento donde recibe la corona de espinas sobre su
cabeza y le cargan la cruz. De esta manera Jesús recorre la ciudad de
Jerusalén con la cruz en dirección al Calvado. Más tarde es crucificado
y para certificar su muerte le clavan una lanza confirmando el
fallecimiento. A la noche, los fieles desclavan el cuerpo de Cristo y lo
entregan a su madre, para finalmente enterrarlo en el sepulcro.
Ese mismo día Judas, arrepentido de su traición, se ahorca y acaba con
su vida. Durante el Viernes Santo se realiza la adoración del
Árbol de la Cruz y el Via Crucis.
Sábado Santo (RIQUELME)
Es el segundo día del Triduo Pascual y la Iglesia está de luto en
espera junto al sepulcro. No es Sábado de Gloria desde 1955, sino
Sábado Santo de Luto; también durante la mañana no hay misa.
El sábado Jesús yacía en su tumba para el desconsuelo de los apóstoles
que estaban convencidos de que todo había acabado. Mientras tanto,
su madre, acompañada del apóstol Juan, recordaba las palabras del
Señor cuando predecía “Al tercer día resucitaré”. El altar permanece
desnudo hasta la Vigilia Pascual, uno de los principales actos
religiosos del año litúrgico, que se realiza después de las 18 horas.
La Vigilia es la más grande y santísima noche del año, la celebración
antigua más importante y más rica de contenido. En ella se vela para
expresar que los fieles siguen en la espera, en la vigilancia y en la
esperanza de la venida del Señor, del cumplimiento del nuevo y
definitivo paso con él
Domingo de Resurrección (SARITA)
La fiesta para los cristianos de todo el mundo al cumplirse las
profecías de que Jesús al tercer día resucitaría. Se renuevan en
este día los sacramentos del bautismo y la confirmación. También se
conoce como Domingo de Pascua y es interpretado como la
oportunidad de salvación, de entrar al cielo. Pascua es el paso de
la muerte a la vida.
Se hace la lectura central
Evangelio del Día
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
Juan 18, 1–19, 42
Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana y ellos no entraron en el palacio
para no incurrir en impureza y poder así comer la cena de Pascua.
Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo: “¿De qué acusan a este hombre?” Le
contestaron: “Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído”. Pilato les dijo: “Pues
llévenselo y júzguenlo según su ley”. Los judíos le respondieron: “No estamos autorizados para dar
muerte a nadie”. Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le
contestó: “¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?” Pilato le respondió: “¿Acaso
soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?”
Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores
habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”. Pilato
le dijo: “¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo
para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Pilato le dijo: “¿Y qué es
la verdad?”
Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo: “No encuentro en él ninguna culpa.
Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al
rey de los judíos?” Pero todos ellos gritaron: “¡No, a ése no! ¡A Barrabás!” (El tal Barrabás era un
bandido).
Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la
pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura, y acercándose a él, le decían:
“¡Viva el rey de los judíos!”, y le daban de bofetadas.
Pilato salió otra vez afuera y les dijo: “Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en él ninguna
culpa”. Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
“Aquí está el hombre”. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron:
“¡Crucifícalo, crucifícalo!” Pilato les dijo: “Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no
encuentro culpa en él”. Los judíos le contestaron: “Nosotros tenemos una ley y según esa ley tiene
que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios”.
Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más, y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:
“¿De dónde eres tú?” Pero Jesús no le respondió. Pilato le dijo entonces: “¿A mí no me hablas? ¿No
sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?” Jesús le contestó: “No
tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso, el que me ha
entregado a ti tiene un pecado mayor”.
Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban: “¡Si sueltas a ése, no eres
amigo del César!; porque todo el que pretende ser rey, es enemigo del César”. Al oír estas palabras,
Pilato sacó a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman “el Enlosado” (en hebreo
Gábbata). Era el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:
“Aquí tienen a su rey”. Ellos gritaron: “¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo!” Pilato les dijo: “¿A su rey voy a
crucificar?” Contestaron los sumos sacerdotes: “No tenemos más rey que el César”. Entonces se lo
entregó para que lo crucificaran.
Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz se dirigió hacia el sitio llamado “la Calavera” (que en
hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno de cada lado, y en medio
Jesús. Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en él estaba escrito: ‘Jesús el
nazareno, el rey de los judíos’. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde
crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los
judíos le dijeron a Pilato: “No escribas: ‘El rey de los judíos’, sino: ‘Éste ha dicho: Soy rey de los
judíos’ ”. Pilato les contestó: “Lo escrito, escrito está”.
Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e hicieron cuatro partes, una para cada
soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo.
Por eso se dijeron: “No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca”. Así se cumplió
lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi túnica. Y eso hicieron los
soldados.
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María
Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre:
“Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí está tu madre”. Y desde aquella hora el
discípulo se la llevó a vivir con él.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la
Escritura dijo: “Tengo sed”. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja
empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:
“Todo está cumplido”, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.
Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los
ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne,
pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le
quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con él. Pero al llegar
a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le
traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.
El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que
también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán
ningún hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero oculto por miedo a los judíos,
pidió a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó
el cuerpo.
Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mezcla
de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, según se acostumbra
enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un
sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la
preparación de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, allí pusieron a Jesús.
Después de ello se realiza el compartir