Debate Alimentación
Debate Alimentación
Biología
Integrantes: Ayol Melany , Carrera Emily, Cevallos Ardany, Chacón Dayana y Sosa
Naomi
Tema: Producción y consumo masivo de los alimentos
Fecha: 28/01/2024
1.- Explicar el conflicto (cuál es el conflicto, por qué se desarrolla y cuáles son las
causas y consecuencias)
Investigación
- Contaminación del agua
- Erosión del suelo a causa de la agricultura masiva
- Los químicos en los alimentos
- El consumo masivo de carnes rojas
- Gases de efecto invernadero a causa de los desechos
- Contaminación por envases, desechables
La agricultura y ganadería son los sectores que más agua utilizan y los que más la
desperdician. Según la Conagua, 57% del total utilizado, se desperdicia principalmente
por infraestructuras de riego ineficiente que se encuentra en mal estado, es obsoleta o
tiene fugas. La superficie irrigada es de 6.3 millones de hectárea.
Las pérdidas por infiltración y evaporación son de más del 60% del agua que se
almacena para uso agrícola.
Es importante resaltar que, dado el ciclo hidrológico, un cuerpo de agua podría quedar
limpio en un tiempo corto si la fuente de contaminación se suspende, pero si hay
sedimentos y la contaminación no se suspende, puede tardar décadas en limpiarse.
El agua es un insumo fundamental para la producción agrícola y desempeña un papel
importante en la seguridad alimentaria. La agricultura de regadío representa el 20 %
del total de la superficie cultivada y aporta el 40 % de la producción total de alimentos
en todo el mundo. Es, en promedio, al menos el doble de productiva por unidad de
tierra que la agricultura de secano, lo que permite una mayor intensificación de la
producción y diversificación de los cultivos.
Debido al crecimiento demográfico, la urbanización y el cambio climático, se espera
que aumente la competencia por los recursos hídricos, lo que tendrá un impacto
particular en la agricultura. Las proyecciones indican que para 2050 la población del
planeta superará los 10 000 millones de habitantes y, ya sea en zonas urbanas o
rurales, dicha población deberá contar con alimentos y fibras para satisfacer sus
necesidades básicas. Se estima que para 2050 la producción agrícola deberá aumentar
aproximadamente un 70 %; por otra parte, como consecuencia del aumento de los
ingresos en gran parte del mundo en desarrollo, se incrementará el consumo de
calorías y de alimentos más complejos.
Los desplazamientos del agua deberán ser tanto físicos como virtuales. El
desplazamiento físico puede producirse a través de cambios en las asignaciones
iniciales de los recursos hídricos superficiales y subterráneos, principalmente de los
usuarios agrícolas a los usuarios urbanos, ambientales e industriales. El agua también
puede desplazarse virtualmente cuando la producción de alimentos, bienes y servicios
de elevado consumo hídrico se concentra en áreas que tienen abundantes recursos
hídricos y se vende a lugares donde dichos recursos escasean.
El ser humano y la demanda de los bienes que requiere para subsistir y llevar una vida plena
ejercen una enorme presión sobre los recursos que brinda el medio ambiente, y muchas de
estas afectaciones al medio tienen un efecto negativo, el cual es devuelto indirectamente al
hombre.
Uno de los procesos o actividades que más daño causan al ambiente es el cambio de uso de
suelo, es decir, la conversión de terrenos forestales a zonas de cultivo, potreros, crecimiento
urbano, instalación de industria o simplemente la tala para la obtención de maderas, entre
otros; que traen como consecuencia la pérdida del hábitat de muchas especies de flora y fauna
(Figura 2).
Cuando en las partes altas y medias de las cuencas hidrológicas se presenta un cambio de uso
de suelo se origina posteriormente un proceso de erosión, ello debido a que al no encontrarse
una cubierta de vegetación que le brinde protección y sustento al suelo, este es disgregado por
la acción del viento o la lluvia para posteriormente ser arrastrado, pendiente abajo, por la
fuerza de gravedad, es aquí donde se inicia la erosión; misma que se presenta en todo el
mundo y que afecta gran parte del territorio nacional, siendo más representativa en algunas
zonas del país.
El proceso de erosión del suelo es un fenómeno natural que en condiciones normales mantiene
un equilibrio en el medio; sin embargo, como ya fue mencionado, la actividad humana facilita y
a su vez acelera la incidencia de agentes erosivos con mayor fuerza, con lo que se multiplica
este fenómeno.
El proceso erosivo consta de tres fases: la primera es el desprendimiento de las partículas del
suelo, mientras que la segunda la constituye el transporte de dichas partículas por la acción del
agua (escurrimiento) o el viento; cuando disminuye la energía para el transporte de partículas
del suelo el movimiento cesa, entonces ocurre una tercera fase denominada depósito de
partículas o sedimentación. Para que se lleven a cabo todas estas fases es necesario un
elemento pasivo que es el suelo, y otro activo, que puede ser el agua, el viento o su
intervención combinada; de tal manera que la vegetación puede regular la interacción entre
ambos elementos. Es por ello por lo que los sitios con vegetación densa y mayormente
conservada presentan muy poca o nula perdida de suelo. Existen dos tipos principales de
erosión: la eólica y la hídrica.
La erosión eólica, es decir la provocada por el viento, se presenta por lo general en zonas semi-
áridas y áridas debido a que son sitios con escasa cobertura vegetal y poca precipitación
(slider), dando como origen el transporte de las partículas del suelo por varios kilómetros. Un
claro ejemplo de ello (aunque a gran escala e intensidad) son las tormentas de arena, que
transportan arena y polvo los cuales previamente fueron erosionados por vientos muy
intensos.
Por otra parte, la erosión hídrica es causada por los escurrimientos de agua que se presentan
en la superficie terrestre, pudiendo dividirse a su vez en erosión hídrica laminar y en cárcavas.
Estos tipos de erosión se producen por el impacto de las gotas de agua sobre el suelo y por el
consiguiente arrastre de las mismas en escurrimientos concentrados, teniendo un papel muy
importante la inclinación del terreno y la vegetación, ya que dichos factores pueden a su vez
frenar o incrementar el proceso (Figura 3).
Un efecto directo de la erosión es la disminución de su productividad (pérdida de nutrientes
esenciales), afectaciones en la infraestructura, comunicaciones o salud (transporte de polvos),
deterioro de sus propiedades físicas, pérdida de profundidad y en casos extremos la pérdida
total del suelo (deslizamientos de laderas); así como también la sedimentación en los ríos,
lagos y lagunas; por lo que con el paso del tiempo se reduce la capacidad de almacenamiento
del agua, dando origen a desbordamientos y por consiguiente inundaciones.
Es por estas razones que es de vital importancia proteger al suelo, ya que es un recurso
imprescindible para el ser humano y para el sostenimiento de la vida, pues su perdida trae
consigo un sinnúmero de afectaciones las cuales repercuten directamente en la vida y
actividades del ser humano.
CONSUMO
Los químicos en los alimentos
Mercurio
Tal vez usted recuerde el caso más reciente de mercurio presente en
algunas latas de atún, que fue noticia nacional y llevó al Invima a retirar
algunos productos del mercado.
El mercurio es un metal que suele encontrarse principalmente en el salmón
o el atún. Los riesgos son para los recién nacidos y las personas pueden
llegar a tener afectaciones al sistema nervioso y al desarrollo del cerebro.
Esto solo ocurre si consumen grandes cantidades y por un largo tiempo.
Arsénico
Un estudio, hace algunos años, determinó que 10% de los jugos de
manzana tenían altos niveles de arsénico. Este producto también se puede
encontrar en frutas y hortalizas. Los principales efectos son padecer cáncer
de piel, vejiga y pulmón, además problemas cardíacos.
Hormonas
Es común que algunos animales sean inyectados con hormonas. Al pasar al
cuerpo humano produciría desajustes en el cuerpo y cáncer.
Dioxinas
Las dioxinas son producto de los desechos industriales, que contaminan el
agua y los suelos. Posteriormente pueden llegar al ganado, infectándose la
carne y la leche para el consumo. La Organización Mundial de la Salud
(OMS) informó que las dioxinas pueden provocar alteraciones en el sistema
inmunológico, desbalance hormonal, y problemas reproductivos.
Pesticidas
¿Pesticidas?, sí. Algunos alimentos pueden tener pesticidas, no todos y no
es común. Este componente se puede ver en frutas y hortalizas, que llegan
a estos cuando en la etapa de producción se tiene el objetivo de quitar las
plagas. En caso de consumir grandes cantidades, las personas pueden morir
por envenenamiento.
Para Carolina Lorduy, directora de la Cámara de Alimentos de la Andi, “hay
que tener en cuenta que los alimentos tienen ciertas sustancias tóxicas. Lo
importante es controlar los umbrales normal con las autoridades sanitarias”.
Bisfenol
Aunque no es muy conocido el BPA es un elemento que se encuentra en
botellas, tuppers e incluso mamilas, y en las latas. Los expertos dicen que
su composición puede llevar a que el riesgo de diabetes sea mayor, así
como los problemas del corazón y del hígado.
Plomo
El plomo se ha caracterizado por ser uno de los componentes que está en
algunos productos como la comida, por ejemplo el arroz. En 2014 se registró
un problema por esta sustancia, ya que la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) dijo que 0,01 miligramos pueden afectar el desarrollo normal
cerebral de los niños.
BHA y BHT
El BHA y BHT son conservadores que se agregan a las comidas, por lo tanto
es lógico que la comida frita empacada contenga este componente. El
mayor riesgo es que pueda dificultar la digestión, aunque en un futuro
puede ser un problema repetitivo y más grave.
Nitratos de sodio
Este es otro elemento que se utiliza para conservar y realzar el sabor de los
embutidos. A diferencia de la sustancia anterior, el nitrato de sodio puede
generar cáncer, cuando el volumen es muy alto.
Bromato de potasio
El bromato de potasio básicamente está en la harina de pan y puede llegar
a ser cancerígeno, así como producir tumores en los riñones.
Pilar Serrano, nutricionista, puntualizó que a pesar de los peligros que
pueden presentar cada uno de estos componentes en los alimentos, “las
autoridades sanitarias han disminuido a cero los riesgos. Los consumidores
pueden estar tranquilos”.
¿Para dónde va la tendencia de consumo?
Los consumidores cada vez están dispuestos a comer alimentos más
saludables. Esto se demuestra en un informe de Nielsen de hábitos de
consumo, en el cual se detalló que 57% de las personas están dispuestas a
pagar más por alimentos y bebidas que no contengan ciertos ingredientes
como conservantes, colores y sabores. (ver gráfico) Además, 60% de los
colombianos tiene una dieta especial, en la cual prefieren limitar el consumo
de grasa, azúcar y lactosa. Y es que 70% de la población prefiere productos
totalmente naturales.
LOS PLAGUICIDAS
Los plaguicidas son potencialmente tóxicos para los seres humanos y pueden tener efectos
agudos y crónicos en la salud de las personas, dependiendo de la cantidad y la forma de
exposición.
Las personas cuyos riesgos para la salud por exposición a los plaguicidas son mayores son
aquellos que entran en contacto con ellos en el trabajo, el hogar o el jardín.
Los principales efectos a largo plazo de los plaguicidas se pueden agrupar en: los que afectan
directamente al individuo expuesto como esterilidad, anemia aplástica, cáncer y trastornos
diversos; y los que se observan en su descendencia (teratogénesis, mutagénesis, alteraciones
del sistema inmunológico o del sistema …
Fungicidas
Los químicos de los fungicidas como el metam-sodio, ziram y ferbam son conocidos por causar
dermatitis de contacto, enfermedad crónica de la piel, alteraciones visuales, edema pulmonar y
otros efectos. Algunos pueden ser fatales. Todos los fungicidas son venenosos cuando se
ingieren.
Los químicos presentes en los alimentos pueden causar contaminación del agua, los suelos, el
aire, la flora y la fauna. Efectos globales: pérdida de la capa de ozono, efecto invernadero,
pérdida de la biodiversidad
Combustibles fósiles: la excesiva explotación del carbón, el petróleo y el gas natural, entre
otros, genera altos índices de contaminación, no solo en el aire sino en los entornos en donde
se extraen tales recursos.
Los altos índices de producción de basura: el alto consumo de bienes genera un nivel de
residuos desmedido; cuantos más bienes sean, mayores daños causarán a la Tierra, de ahí la
importancia de su selección.
TIPOS DE DESECHOS
Los restos biodegradables, también conocidos como biorresiduos, responden a todos aquellos
restos generados durante la producción y manipulación de alimentos y que pueden ser
biodegradados.
El segundo gran grupo de residuos alimentarios es el de los restos industriales, que son muy
comunes en cualquier industria alimentaria.
Como su propio nombre indica, los residuos peligrosos son aquellos que suponen un riesgo
para el medio ambiente y también para la salud de las personas.
Es el caso de agentes que se consideran tóxicos, corrosivos o inflamables como, por ejemplo,
los productos químicos que intervienen en diferentes partes del proceso de producción y
manipulación de alimentos.
Grupo 4: SANDACH
El término SANDACH es bastante conocido entre el personal que trabaja en las plantas
alimentarias.
Los residuos alimentarios que se encuentran en este grupo son todos aquellos que no pueden
clasificarse en las tres categorías anteriores. Es el caso del aceite que usamos para freír o de los
restos inertes de ganado.
El problema
El consumo exacerbado de carne y otros derivados animales procedentes de
la ganadería industrial es una de las cuestiones alimentarias más importantes de nuestros
tiempos. Su consumo en los países desarrollados ha alcanzado niveles
totalmente insostenibles, y lo peor es que se considera normal, natural, necesario y
agradable. España es el primer país europeo y el quinto mundial que más carne consume por
persona al año.
Estos son los siete grandes problemas derivados de un excesivo consumo de carne:
1. Daña nuestra salud
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado a la carne procesada como
“carcinógena para los humanos” y la carne roja como “probablemente carcinógena para los
humanos”. Además, el consumo excesivo de carne, en combinación con otros factores como la
falta de ejercicio físico, contribuye a deteriorar nuestra salud, generando sobrepeso, obesidad,
diabetes tipo II y enfermedades cardiovasculares.
Por otra parte, el uso masivo de antibióticos en la ganadería industrial contribuye
significativamente al desarrollo de resistencias a estos medicamentos. Según la OMS, la
resistencia a antibióticos podría provocar más muertes que el cáncer en 2050. España es el país
de Europa que más los utiliza en este sector.
2. Contribuye al cambio climático
La ganadería es responsable de la emisión del 14,5% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI),
tanto como todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos. Entre los gases emitidos se
encuentran el CO2, pero especialmente el metano y el óxido nitroso, dos gases de efecto
invernadero mucho más potentes que el CO2. Estos gases provienen de las emisiones directas,
pero también de las indirectas derivadas de un modelo de agricultura dependiente del petróleo
y de los plaguicidas y fertilizantes químicos que sustentan a la ganadería industrial. No
podemos frenar el calentamiento global si no cambiamos el modo de producir y consumir
carne y otros derivados animales.
FIRMA Y DI NO A LAS MACROGRANJAS
3. Monopoliza la tierra cultivable
Con cerca del 75%-80% de la superficie agrícola destinada a la ganadería, tanto en forma de
pastos como para producir piensos, no conseguiremos salvar los bosques y frenar la pérdida de
biodiversidad a menos que frenemos la expansión de la ganadería industrial. Estamos
transformando la Amazonia en filetes baratos: el 80% de la deforestación se atribuye a la
actividad ganadera.
4. Merma la biodiversidad
La agricultura industrial destruye masivamente la biodiversidad, incluso la alimentaria. En el
mundo existen más de 30.000 especies vegetales comestibles pero cada vez centramos más
nuestra alimentación y la de los animales en cuatro: trigo, soja, maíz y arroz. Lo mismo hace la
ganadería industrial. Según la FAO, la quinta parte de las razas de ganado a nivel mundial está
en peligro de extinción.
Los monocultivos para la producción de piensos son altamente demandantes de fertilizantes y
plaguicidas sintéticos, una amenaza directa para muchas especies. Las lindes de los campos y
los setos desaparecen, destruyendo así importantes hábitats incluso para la propia agricultura
porque son refugio y fuente de alimento para muchas especies beneficiosas, como los insectos
polinizadores.
No podemos permitirnos seguir perdiendo biodiversidad, por eso tenemos que cambiar el
modo de producir y consumir carne.
5. Envenena el agua
Purines, antibióticos, fertilizantes y plaguicidas contaminan los acuíferos llegando a provocar
“zonas muertas” en los océanos. Además, la ganadería demanda altas cantidades de agua. Por
ejemplo, para producir 1 kg de filete de ternera son necesarios 15.000 litros de agua, mientras
que para producir 1 kg de trigo hacen falta 1.300 litros o 131 para 1 kg de zanahorias. El agua
es vida y para que siga siéndolo hay que cambiar el modelo productivo y reducir el consumo de
carne.
6. Favorece un sistema de producción de grandes capitales
El aumento en la eficiencia y eficacia de la producción de carne y otros derivados animales
concentra el poder de mercado en unas pocas manos, en detrimento de las pequeñas
comunidades agrícolas. Cambiar el modo de producir y consumir carne es una forma de
cambiar las reglas del juego y de promover la soberanía alimentaria.
7. Olvida el bienestar animal
Todo el modelo de ganadería industrial se basa en un principio básico: alimentar y sacrificar a
los animales lo más rápidamente posible y bajo cualquier condición para maximizar los
beneficios. Esto generalmente significa mantener vacas, cerdos y pollos en explotaciones con
una elevada densidad de animales, no respetando su bienestar y creando una bomba de
relojería para el surgimiento de enfermedades. Apoyar la ganadería extensiva y ecológica es
apoyar un modelo donde los animales viven dignamente y contribuyen al equilibrio ecológico.
«Si el consumo alimenticio de España volviera a los patrones de la dieta mediterránea de
antaño, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de alimentos
bajarían un 72%; el uso de tierras agrícolas se reduciría un 58%; el consumo de energía
disminuiría un 52% y el de agua un 33%»
La solución
Ante este escenario solo hay una solución, a saber, la reducción drástica de la producción y
consumo de carne y otros derivados animales. La apuesta por una dieta baja en proteína
animal y donde predominen los alimentos de origen vegetal, ecológicos y locales es la mejor
para nuestra salud y la del planeta.
Gases de efecto invernadero a causa de los desechos
Los desechables
Los desechables, como platos, vasos y cubiertos de un solo uso, son productos de
consumo masivo que plantean desafíos significativos en términos de sostenibilidad y
gestión de residuos. Desde su proceso de producción hasta su descomposición, los
desechables tienen un impacto ambiental considerable. A continuación, se abordarán
diversos aspectos relacionados con los desechables, incluyendo su fabricación, los
materiales utilizados, el tiempo de descomposición y las alternativas sostenibles.
## Proceso de producción de desechables
Los desechables se fabrican a partir de una variedad de materiales, incluyendo plástico,
papel, poliestireno y materiales vegetales. El proceso de producción varía según el
material utilizado. Por ejemplo, los desechables de plástico se fabrican mediante la
extrusión y moldeo por inyección, mientras que los productos de papel generalmente
involucran el prensado y conformado de la pulpa de papel. La fabricación de
desechables conlleva el consumo de recursos naturales y la emisión de gases de efecto
invernadero, lo que contribuye al cambio climático[1].
## Materiales y descomposición
Los desechables de plástico, como las bolsas, botellas y utensilios, representan una
preocupación significativa debido a su lento proceso de descomposición. Por ejemplo,
las botellas de plástico pueden tardar hasta 450 años en descomponerse, mientras que
las bolsas de plástico pueden requerir entre 10 y 1000 años[2]. En contraste, los
desechables de papel suelen descomponerse más rápidamente, generalmente en unos
pocos meses. La descomposición de los desechables de materiales vegetales varía
según el tipo de material y las condiciones ambientales.
## Impacto ambiental
El uso generalizado de desechables ha llevado a la acumulación de residuos en el
medio ambiente, especialmente en los océanos. Se estima que cada año, millones de
toneladas de desechos plásticos ingresan a los océanos, lo que afecta la vida marina y
los ecosistemas costeros[2]. Además, la fabricación de desechables conlleva la emisión
de gases de efecto invernadero y la degradación de los ecosistemas naturales debido a
la extracción de materias primas.
## Alternativas sostenibles
Para abordar el problema de los desechables, se están desarrollando y promoviendo
alternativas sostenibles, como productos compostables y reutilizables. Los productos
compostables, fabricados con materiales biodegradables, ofrecen una opción más
amigable con el medio ambiente, ya que se descomponen en condiciones de
compostaje. Asimismo, fomentar el uso de productos reutilizables, como vasos y
cubiertos duraderos, puede contribuir a reducir la dependencia de los desechables de
un solo uso.
En resumen, los desechables plantean desafíos significativos desde su producción hasta
su descomposición. El impacto ambiental de estos productos ha generado un creciente
interés en el desarrollo de alternativas sostenibles y en la adopción de prácticas de
consumo más responsables. La transición hacia el uso de productos reutilizables y
compostables puede desempeñar un papel crucial en la reducción del impacto de los
desechables en el medio ambiente.
Los desechables, como platos, vasos y cubiertos de un solo uso, son productos de
consumo masivo que plantean desafíos significativos en términos de sostenibilidad y
gestión de residuos. Desde su proceso de producción hasta su descomposición, los
desechables tienen un impacto ambiental considerable. A continuación, se abordarán
diversos aspectos relacionados con los desechables, incluyendo su fabricación, los
materiales utilizados, el tiempo de descomposición y las alternativas sostenibles.
## Proceso de producción de desechables
Los desechables se fabrican a partir de una variedad de materiales, incluyendo plástico,
papel, poliestireno y materiales vegetales. El proceso de producción varía según el
material utilizado. Por ejemplo, los desechables de plástico se fabrican mediante la
extrusión y moldeo por inyección, mientras que los productos de papel generalmente
involucran el prensado y conformado de la pulpa de papel. La fabricación de
desechables conlleva el consumo de recursos naturales y la emisión de gases de efecto
invernadero, lo que contribuye al cambio climático[1].
## Materiales y descomposición
Los desechables de plástico, como las bolsas, botellas y utensilios, representan una
preocupación significativa debido a su lento proceso de descomposición. Por ejemplo,
las botellas de plástico pueden tardar hasta 450 años en descomponerse, mientras que
las bolsas de plástico pueden requerir entre 10 y 1000 años[2]. En contraste, los
desechables de papel suelen descomponerse más rápidamente, generalmente en unos
pocos meses. La descomposición de los desechables de materiales vegetales varía
según el tipo de material y las condiciones ambientales.
## Impacto ambiental
El uso generalizado de desechables ha llevado a la acumulación de residuos en el
medio ambiente, especialmente en los océanos. Se estima que cada año, millones de
toneladas de desechos plásticos ingresan a los océanos, lo que afecta la vida marina y
los ecosistemas costeros[2]. Además, la fabricación de desechables conlleva la emisión
de gases de efecto invernadero y la degradación de los ecosistemas naturales debido a
la extracción de materias primas.
## Alternativas sostenibles
Para abordar el problema de los desechables, se están desarrollando y promoviendo
alternativas sostenibles, como productos compostables y reutilizables. Los productos
compostables, fabricados con materiales biodegradables, ofrecen una opción más
amigable con el medio ambiente, ya que se descomponen en condiciones de
compostaje. Asimismo, fomentar el uso de productos reutilizables, como vasos y
cubiertos duraderos, puede contribuir a reducir la dependencia de los desechables de
un solo uso.
En resumen, los desechables plantean desafíos significativos desde su producción hasta
su descomposición. El impacto ambiental de estos productos ha generado un creciente
interés en el desarrollo de alternativas sostenibles y en la adopción de prácticas de
consumo más responsables. La transición hacia el uso de productos reutilizables y
compostables puede desempeñar un papel crucial en la reducción del impacto de los
desechables en el medio ambiente.
Hábitos de los consumos responsables de los alimentos en el medio ambiente
6. El desperdicio de alimentos
Se pueden adoptar una serie de pautas de conducta para lograr la minimización de tales
desperdicios alimentarios, entre las cuales destacan:
Identifica qué empresas, qué productos y qué servicios son respetuosos con el
ambiente y los derechos humanos.