ISFD N° 84
TALLER DE LECTURA ESCRITURA Y ORALIDAD
PROF. Luciana Mitri
Géneros discursivos
Géneros Discursivos
Un día los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las caledonias, en los
pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada
caracol manchado era, desde siempre, un poema.
Alejo Carpentier: Los pasos perdidos
Desde la prehistoria hasta la actualidad, el ser humano ha creado diversas formas para expresarse,
las que, con el pasar del tiempo y según su objetivo, se han multiplicado, ofreciendo así vehículos
cada vez más específicos con la finalidad de manifestarse. Dichas formas están íntimamente
vinculadas con el contexto ‘en el que’ y ‘para el que’ se desarrollan; es decir, su formación depende
del quehacer humano que la establece, el cual, a su vez, emplea la lengua (oral o escrita).
Ahora bien, la transmisión de la lengua se realiza a través de enunciados, con los que se
afirma, niega, cuestiona, propone, etc. determinada situación. Por sí solos, los enunciados no
tendrían sentido; sería casi como balbucear o escuchar frases en un idioma desconocido. Sin
embargo, al insertarlos en el ámbito humano adecuado se convierten en géneros discursivos,
siempre y cuando sean estables y guarden ciertas semejanzas de orden temático, estilo (empleo de
recursos léxicos, fraseológicos y gramaticales) y composición o estructura.
Los géneros discursivos se pueden clasificar desde dos perspectivas: una, que se enfoca en el tipo de
enunciados y otra, por su función.
Por el tipo de enunciado (Bajtín, 1999)
Simples o primarios Formados por enunciados de la Cartas
comunicación inmediata. Se Diálogos cotidianos
relacionan con contextos Mandatos
cotidianos, informales, Interjecciones
familiares… Onomatopeyas
etc.
Complejos o secundarios Formados por enunciados que Novelas
reúnen a diversos géneros Investigaciones científicas
discursivos simples o primarios. Textos periodísticos
El uso del lenguaje en éstos va Textos legales
más allá de la inmediata Enciclopedias
comunicación. Bitácoras
etc.
En el proceso de comunicación básica, el emisor transmite una determinada información al receptor con
un objetivo específico. Por ejemplo, en una carta, puede declarar su amor al destinatario, manifestarle
inquietudes, propósitos, como es el caso de algunas misivas entre Maximiliano y Carlota, en las que se
dan a conocer entre sí la situación del país, así como los proyectos para solucionar las dificultades, o
incluso cartas que responden a peticiones de un mandatario:
“Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida
de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero
hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos
juzgará” (mé[Link], 2006)
Con dicha carta (escrita en Monterrey, NL el 1 de marzo de 1864), Benito Juárez rechaza la petición que
Maximiliano le hiciera para participar en su gobierno, señalándolo como apoderado de Napoleón III,
hecho por el que la historia los juzgaría (debido a la opinión que el propio Juárez tenía sobre el monarca
francés). El género discursivo en este caso es simple o primario, no hay una intención más allá que la del
solo hecho de declinar un cargo, además de que sus enunciados son parte de una comunicación
inmediata (pese al lenguaje propio de la época).
El género discursivo se transformaría de simple o primario a complejo o secundario cuando los
enunciados de una comunicación inmediata se encadenan a otros similares. Como en el ejemplo
anterior, si la carta estuviera inserta en un contexto (llámese novela) donde el escritor, a través de algún
personaje o el propio Juárez contara cómo, cuándo, dónde, porqué,… escribió dicho mensaje, es decir,
sumando diversos géneros discursivos simples o primarios, se originaría así un género discursivo
complejo o secundario.
Características de los géneros discursivos
La escritura está relacionada con el pensar, el saber y el ser. Al escribir se construye una imagen
pública de la persona hacia los demás, de la pertenencia a una comunidad, del tipo de afiliaciones y
lealtades construidas con otros. La escritura toma su forma del tipo de práctica social que representa.
La escritura no es estática ni homogénea. La escritura toma su forma de las convenciones acordadas
y desarrolladas sociohistóricamente en lo que se conoce como géneros discursivos. Cualquier texto
está situado y es indicativo de una actividad social más amplia. Instituciones, gremios, comunidades,
sus formas de comunicación escrita, sus lectores y autores forman parte de las condiciones de
producción del género discursivo.
Definición de género por Bajtín (1999)
Las diversas esferas de la actividad humana están todas relacionadas con el uso de la
lengua. Por eso, el carácter y las formas de su uso son tan multiformes como las esferas
de la actividad humana, lo cual, desde luego, en nada contradice la unidad nacional de la
lengua.
El uso de la lengua se lleva a cabo en forma de enunciados [textos] (orales y escritos)
concretos y singulares, que pertenecen a los participantes de una esfera de la praxis
humana.
Estos enunciados [textos] reflejan las condiciones específicas y el objeto de cada una de
las esferas no sólo por su contenido (temático) y por su estilo verbal, o sea por la
selección de los recursos léxicos, fraseológicos y gramaticales de la lengua, sino, ante
todo, por su composición o estructuración.
Los tres momentos [aspectos] mencionados – el contenido temático, el estilo y la
composición – están vinculados indisolublemente en la totalidad del enunciado [texto] y se
determinan, de un modo semejante, por la especificidad de cada esfera de uso de la
lengua que elabora sus tipos relativamente estables de enunciados, a los que
denominamos géneros discursivos. (Bajtín, 1982, p. 248).
EJEMPLOS DE GÉNEROS
Los géneros discursivos:
Son dinámicos: son formas retóricas desarrolladas con el tiempo que estabilizan la
experiencia y dan coherencia y significado a la acción del individuo.
Están situados: tienen un punto de vista situado en un ámbito cultural, idiomático,
contextual, etc.
Están organizados en forma y contenido: conocer un género exige dominar su contenido y
su forma;
Construyen y reproducen estructuras sociales: conforman grupos profesionales, estatus,
etc.
Delimitan comunidades discursivas, con sus normas, epistemología, ideología, etc.
“Los géneros discursivos” en CREA (Centro de Recursos para la escritura academica)
[Link]
Leer y escribir en el ámbito de la educación superior
En la educación superior los alumnos deberán manejar una serie de competencias
comunicativas fundamentales para la apropiación de los conocimientos propuestos por cada área
curricular, para tal fin los estudiantes deben leer bibliografía preparada por los docentes, elaborar
apuntes, resúmenes, notas, responder guías, elaborar proyectos, monografías, ensayos, reseñas, entre
otros escritos.
Dado que en el ámbito superior la adquisición del conocimiento se demuestra a partir de
un correcto dominio de los textos propios del mundo académico, el alumno debe ser un receptor y un
productor competente de este tipo de discurso.
Los textos expositivos poseen un lenguaje específico, una construcción compleja, la presencia de
definiciones que ponen en juego los saberes previos del alumno.
Los géneros discursivos del mundo académico suponen una serie de restricciones y crean un conjunto
de reglas necesarias para la construcción del saber científico que se oponen a la espontaneidad y a la
fluidez propia de la lengua oral. El alumno de estudios superiores debe estar preparado para afrontar sus
propias limitaciones y a partir de ellas poder construir un discurso crítico propio
Consignas:
1. Leer los siguientes fragmentos de textos que se refieren a la adquisición del conocimiento y a los
textos expositivos.
2. Elegir dos frases que sean significativas para el abordaje de la lectura de textos
académicos. Fundamentar.
3. Escribir un breve texto personal sobre el desafío que implica iniciar estudios superiores, como ayuda
utilizar las frases elegidas en el ítem 2.
Texto 1
Este tipo de textos, expositivo-explicativos, se organizan a partir de las relaciones lógicas que se
establecen entre las unidades textuales que lo constituyen, estructurándose con una forma que va de
una premisa o problemática inicial, pasa por un desarrollo y va a una conclusión final. Las informaciones
siguen una cadena antecedente-consecuente. No mantienen relación inmediata con el contexto de
producción sino con una serie de elementos relacionados entre si que el lector debe representarse en
una estructura lógica.
Aznar, E., Cross. Y Quintana 1999) Coherencia textual y lectura, Barcelona, ICE
Texto 2
Apropiarse del conocimiento en cualquiera de las áreas que componen el currículo
educativo supone apropiarse del discurso en se expresa cada una de esas parcelas del saber.
Esas formas de expresión, diversas y complejas, han ido tejiéndose a lo largo de la historia y están
impregnadas de ese transcurrir o discurrir por el tiempo y por las diferentes visiones del mundo, del
pensamiento que las ha sustentado y a las que, a la vez, constituyen a partir de sus especiales maneras
de decir. Esas formas de expresar la historia, las matemáticas, las ciencias experimentales, la literatura o
la filosofía, son peculiares, específicas.
Pocas veces nos detenemos a observar al discurso como algo que no es un simple
vehículo transparente que permite ver a su través como si no existiera. El papel fundamental que para
entrar en cada uno de esos mundos desempeña el uso lingüístico es, muchas veces, obviado. Las
habilidades discursivas que exigen la comprensión y la producción de los textos característicos de cada
una de las materias que componen el currículo es algo que con demasiada frecuencia no se toma en
consideración, cuando tendría que formar parte del propio proceso de enseñanza y aprendizaje de cada
área. Para dar cuenta de un experimento, para resolver un problema de matemáticas, para comentar un
texto filosófico, para exponer las causas de un determinado hecho histórico, etc., es necesario poseer los
recursos lingüístico-textuales, que permitan asegurar el éxito del trabajo.
Miret Bernal, Ines y Amparo Tuson Valls 1996) ´La lengua como instrumento de aprendizaje´, en Textos
de didáctica de la lengua y de la literatura, N 8, Barcelona, Grao.
Texto 3
Leer es un proceso de interacción entre lector y texto, proceso mediante el cual el primero intenta
satisfacer, obtener información sobre los objetivos que guían su lectura. Esta afirmación implica la
presencia de un lector activo que procesa y examina el texto. Implica, además, que siempre debe existir
un objetivo que guíe la lectura. Siempre leemos para algo, con un fin. El abanico de finalidades es amplio
y variado, evadirse, buscar información, seguir instrucciones, informarse, aplicar la información para
realizar un trabajo, etc.
Para leer necesitamos manejar con soltura las habilidades de decodificación y aportar al
texto nuestros objetivos, ideas y experiencias previas, necesitamos implicarnos en un
proceso de predicción e inferencia continua, que se apoya en la información que aporta el
texto y en nuestro propio bagaje, y en un proceso que permita encontrar evidencia o
rechazar las predicciones e inferencias de que se hablaba.
Sole, Isabel 2002 El reto de la lectura, en estrategias de lectura, Barcelona, Grao
Por último y para reflexionar les dejo un texto de Alejandro Dolina, al que volveremos en el foro.
LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE
Alejandro Dolina
La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser
veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir
sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es
placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de
conocimientos.
En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que
enseñan cosas con toda rapidez: “….haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3
semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos…..”
Quizá se supriman algunos… detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la
escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado
algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.
¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la
gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable
característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar
quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma
ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las
“señoritas livianas”, los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las
licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero
no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están
dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les
parecen muy extensos sus libros.
Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades,
sin pagar nada a cambio.
Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren
sorprender a sus amigos tocando “Desde el Alma” sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires
de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los
anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho “vento” sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me
gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a
acompañar la zamba de Vargas. “Nunca termina uno de aprender” reza un viejo y amable lugar común. Y
es cierto, caballeros, es cierto.
Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas
son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían
aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante
largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos
varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta
gente sería bueno dictar cursos de olvido. “Olvide hoy, pague mañana”. Así terminaríamos con tanta
canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de
desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él
supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con
un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el
caso de los “sistemas para enseñar lo que es bueno”, “a respetar, quién es uno”, etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase “Yo te voy a enseñar” y terminan con un castañazo. Son
rápidos, efectivos y terminantes.
Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de
este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de
la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia
es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene
su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor
que no aprenda.
Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos
prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.
“Aprenda a tocar la flauta en 100 años”.
“Aprenda a vivir durante toda la vida”.
“Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan
solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje”.
ALEJANDRO DOLINA