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Sentencia sobre homicidio en Chaco

El documento detalla el proceso judicial relacionado con el caso de homicidio de Mabel Griselda Chará, donde Oscar Horacio Reche fue condenado a doce años de prisión. La defensa interpuso un recurso de inaplicabilidad de ley, argumentando vicios en la fundamentación de la sentencia, pero el tribunal concluyó que la decisión estaba debidamente motivada y basada en pruebas suficientes. Finalmente, se reafirmó que la muerte de la víctima no fue un suicidio, sino resultado de la acción del imputado.

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Sentencia sobre homicidio en Chaco

El documento detalla el proceso judicial relacionado con el caso de homicidio de Mabel Griselda Chará, donde Oscar Horacio Reche fue condenado a doce años de prisión. La defensa interpuso un recurso de inaplicabilidad de ley, argumentando vicios en la fundamentación de la sentencia, pero el tribunal concluyó que la decisión estaba debidamente motivada y basada en pruebas suficientes. Finalmente, se reafirmó que la muerte de la víctima no fue un suicidio, sino resultado de la acción del imputado.

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Nº 20 / En la ciudad de Resistencia, Capital de la Provincia del Chaco, a los ocho

días del mes de marzo del año dos mil cuatro, reunidos en Acuerdo los señores
Jueces de la Sala Segunda en lo Criminal y Correccional del Superior Tribunal de
Justicia, RICARDO FERNANDO FRANCO y EDUARDO OMAR MOLINA, quienes
emitirán su voto en ese orden, asistidos por el Secretario Autorizante MIGUEL
ANGEL LUBARY, tomaron conocimiento del expediente nº 54.607, año 2003,
caratulado:"RECHE OSCAR HORACIO S/ HOMICIDIO", con el objeto de dictar
sentencia conforme los artículos 434 y 446del Código Procesal Penal.-
Seguidamente la Sala Segunda plantea las siguientes
CUESTIONES
1°) ¿Es procedente el recurso de inaplicabilidad de ley interpuesto a fs.516/533 y
vta.?
2°) ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?
A LA PRIMERA CUESTION, RICARDO FERNANDO FRANCO dijo:
I- La Cámara Segunda en lo Criminal de la ciudad de Presidencia Roque Sáenz
Peña, en sentencia n° 73 de fecha 02 de septiembre del 2003 obrante a fs.
498/514, declaró a OSCAR HORACIO RECHE autor material y responsable del delito
de HOMICIDIO AGRAVADO POR EL USO DE ARMA DE FUEGO -arts. 79 y 41 bis
C.P.-, condenándolo a cumplir la pena de DOCE AÑOS DE PRISION, con más las
accesorias legales (art. 12 C.P.); con costas.-
Contra dicha decisión condenatoria determinada en el punto 1) del dispositivo
sentencial, se alzó el defensor particular del imputado interponiendo recurso de
inaplicabilidad de ley (fs. 516/533 y vta.), que fuera concedido por el a quo en
resolución de fs. 534 y vta.; elevadas las actuaciones (fs. 542) se radicaron en esta
Sala donde, luego del pertinente trámite, se llamó autos para sentencia .-
Con cita de los arts. 435, 437 inc. 2°, 434 inc. 2°, 387 inc. 4° y 381 todos del
C.P.P., entiende la defensa que la Cámara no ha observado las reglas de la sana
crítica en la valoración de las pruebas, violándose así el requisito de una adecuada
fundamentación. Sostiene que se violó el principio de razón suficiente al no tenerse
por probadas las afirmaciones del a quo en cuanto a que Reche acostumbraba a
tener la pistola con una bala en la recámara y que la víctima no conocía nada de
armas; que se vulneraron normas de la experiencia común al afirmarse que por
tener un proyectil en la recámara se debió tener el seguro del arma activado, todo
lo cual lo agravia por constituir base sentencial para descartar el alegado suicidio.-
Rechaza, por no constituir una máxima de la experiencia, la afirmación sentencial
de que los suicidas eligen para dispararse las zonas vitales que aseguren el
resultado letal, pues -dice- la experiencia diaria demuestra la más absoluta y
terminante negativa de tal posibilidad, máxime cuando se reconoció que los
suicidas suelen adoptar conductas anormales. No acepta que el a quo, para
descartar que los disparos pudieron haber sido efectuados por la víctima, sostenga
como verdad que los mismos -siendo ésta diestra- debieron tener una trayectoria
de derecha a izquierda; destaca que el autor citado en el fallo refiere a heridas
ubicadas en el tórax y no en el abdomen como es el caso de autos, y que la
expresión "por lo general" es una generalidad que no causa estado y que admite
numerosas excepciones.-
Transcribe lo sostenido por el Sr. Juez de primer voto respecto a su discrepancia en
torno a lo sostenido por esta Sala (en un anterior fallo dictado en esta causa) en
cuanto al lugar del hecho, resaltando el recurrente la relevancia particular de ese
aspecto en el caso concreto y al que dicho magistrado resta importancia, señalando
que de tal forma también se violaron las normas de la experiencia.-
Aduce que fue vulnerado el principio de razón suficiente, por fundamentación
aparente, al no darse en el fallo razones por las cuales se sostiene que fue de
imposible realización la maniobra por parte de la víctima de efectuarse los disparos
de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha, no salvando dicho vicio el hecho de
que dos de ellos fueron efectuados con la pistola separada del cuerpo de la mujer.
Con las mismas argumentaciones, critica la conclusión del a quo vinculada con el
arrepentimiento del imputado; sostiene que por haber concurrido presuroso al
hospital en busca de auxilio, de ningún modo puede extraerse que lo hizo advertido
de la tremendidad de su acto.-
Encuentra otra violación a los señalados principios lógicos en la deducción
sentencial que afirma la existencia -en Reche- de motivos para reaccionar contra su
concubina, alterado por el altercado; afirma que éste no es el resultado de un
análisis lógico, que pueda derivarse de la cólera en que montó la víctima atacando
a su vecina por la pretensa relación sentimental que aquél mantenía con la Vazquez
(sic). La defensa niega que el incidente previo donde Reche intervino solo para
separar, donde quien montó en cólera fue la víctima que atacó a su vecina, en
donde éste aparece como culpable de esa ira, puedan constituir motivación
homicida en el imputado. Impugna la aseveración de que el imputado tuvo la
oportunidad (él fue el único que estuvo con la mujer en los momentos cruciales) y
el medio (la pistola), si en realidad el a quo dijo que carecía de información de lo
ocurrido desde el episodio protagonizado por las mujeres y hasta la llegada al
hospital.-
Destacando que las vulneraciones a las reglas de la lógica indicadas resultan
esenciales para la solución del caso y haciendo reserva del caso federal, solicita la
anulación de la sentencia recurrida y la remisión de la causa al Tribunal que
corresponda para su sustanciación (art. 448 C.P.P.).-
II- Descripto del modo que antecede el contenido y la pretensión impugnaticia,
queda al descubierto que el motivo de agravio puesto en el ruedo del análisis es el
previsto por el art. 434 inc. 2° de rito, que achaca vicios de fundamentación al
pronunciamiento n° 73 de la Cámara Criminal n° 2 de la ciudad de Pcia. R. S. Peña.
En relación a ello, inicialmente es oportuno recordar que, de conformidad con el
pertinente contenido de las normas recursivamente invocadas, para que sean
válidas decisiones como la recurrida, deberán ser motivadas; esta exigencia implica
una garantía en favor tanto de los imputados como del Estado mismo, por ser éste
quien debe asegurar la recta administración de justicia.-
Esta condición implica que deben plasmarse por escrito los motivos sobre los que
se asienta el juicio lógico que ellos contienen. Es decir, que se debe consignar las
causales que determinan el pronunciamiento; o exteriorizar los argumentos de
hecho y de derecho que lo sostienen, aptos para legitimar el dispositivo sentencial.-
La carga de referencia, como es sabido, no está expresamente establecida por la
Constitución Nacional, pero ella emerge claramente de la interpretación armónica
de sus normas (v.gr. prohibición de condena sin juicio previo-juicio regular y legal
fundado en ley anterior al hecho del proceso). Tal garantía, propia del régimen
republicano de gobierno, exige que las razones captadas por los jueces para el
dictado de sus pronunciamientos sean dadas a publicidad para posibilitar el control
de tal actuación judicial (esta Sala in re: "Ramírez...", 231/03). Ernesto Gavier
expresa que "Se resguarda a los particulares y a la colectividad contra las
decisiones arbitrarias de los jueces, que no podrán así dejarse arrastrar por
impresiones puramente subjetivas ni decidir las causas a capricho, sino que están
obligados a enunciar las pruebas que dan base a su juicio y valorarlas
racionalmente (Cf. " La motivación de las sentencias", Com. y Just., 15 y
16/10/61).-
Imbuido ya del caso que nos convoca y aceptando el criterio de la Sala III de la
CNCPenal, debe recordarse que por vías del recurso de inaplicabilidad de ley no es
posible provocar un examen ex novo de los elementos captados en la sentencia.
Ello por cuanto la competencia de esta Sala está limitada solo al control de validez
de los elementos de prueba producidos (legitimidad), si las conclusiones son
coherentes con ellos y responden al recto entendimiento humano (logicidad), y si la
sustentación así constituida observa las formas prescriptas; concretamente, si la
motivación es legal y cumple con la exigencia de fundamentar observando el
inexorable encadenamiento lógico, sin que rebase los límites impuestos por la sana
crítica, y que incluso descarte toda fundamentación que como tal pueda resultar
aparente y que en definitiva y en realidad no exista por su manifiesta
irrazonabilidad (cf. causa n° 80, "Paulillo", reg. 111 del 12/04/94, L.L., S.J.P.,
22/12/00, p. 27).-
Con sustento en esta línea de pensamiento, habiéndose analizado detenidamente el
decisorio en crisis en función de los agravios exteriorizados casatoriamente, se
impone concluir en que la queja debe ser desestimada, toda vez que la labor
jurisdiccional objeto de embate contiene el necesario sustento para definir
válidamente tanto la materialidad del hecho como la autoría y responsabilidad
penal del imputado Reche, sin que se advierta en su fundamentación vicios de
ilogicidad ni apreciación arbitraria del material probatorio incorporado a la causa,
como se alega recursivamente. Téngase presente que el Tribunal de mérito es libre
en cuanto a la elección y análisis crítico de los elementos de prueba y en la
determinación de los hechos que con ellos se demuestren. Su valor no está fijado ni
determinado y solo al sentenciante corresponde evaluarlos y establecer el grado de
convencimiento que puedan producir, sin que tenga el deber de justificar por qué
da mayor mérito a una prueba que a otra (cf.Sala citada en "Novoa...", 10/08/00,
íd.).-
Debo poner de manifiesto que arribo a tales conclusiones teniendo siempre
presente que "una sentencia judicial constituye un todo indivisible en cuanto se
refiere a la recíproca integración de su decisorio con los fundamentos que lo
sustentan, de lo que cabe colegir que computada esa circunstancia debe reputarse
suficiente las demás reseñas y relatos del fallo..." (esta Sala in-re: "Bartra...", sent.
15/84; "Valdéz...", sent. 78/86; "Arburu...", sent. 125/96), conformado por los
votos de los Jueces que integran el Tribunal de sentencia. Ello así por ser
precisamente ese todo el que debe soportar el análisis que provoca el quejoso en
cuanto a las referidas deficiencias de la estructura sentencial (cf. "Cendra...", sent.
63/97).-
La labor jurisdiccional en crisis llega a la conclusión de que la muerte de Mabel
Griselda Chará no fue producto de un suicidio, sino que fue causada por el accionar
del imputado Oscar Horacio Reche, siguiendo una línea argumental que gira
primordialmente en torno del contenido del informe técnico de fs. 123/129, de lo
manifestado en debate por el perito interviniente y del resultado del informe
médico de fs. 26. De ello tuvo por acreditado que dos de los tres disparos fueron
efectuados con la pistola separada del cuerpo de la víctima y a una distancia
demostrativa que la maniobra fue de imposible realización por parte de ella,
conclusión que también sostiene meritando la trayectoria de aquéllos verificada por
el médico: de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha. Sumó a dichos
elementos el resultado de la prueba denominada"dermo test", determinante de la
aparición de componentes propios de pólvora combustionada o semicombustionada
en ambas manos del imputado Reche; fue considerada también la circunstancia de
que la víctima era una persona diestra, conforme a lo dicho por el mismo imputado.
De estas piezas probatorias - entre otras- la Cámara captó datos concretos para la
reconstrucción fáctica e incriminación del imputado Reche como autor de la muerte
de su concubina Chará. Reitero mi opinión en cuanto a que no advierto quebranto
de los principios lógicos invocados en la construcción del pronunciamiento, que
autorice sostener en el caso la presencia de vicios estructurales con capacidad
nulificatoria, toda vez que las conclusiones que fueron extraídas por los
sentenciantes escapan a su mera voluntad por sustentarse en las pruebas que
utilizan, racionalmente aptas para mantener el resultado aunque ello no sea
aceptado por la defensa.-
Recordemos que nuestro ordenamiento procesal adopta el sistema de la sana crítica
racional, cuyas vías no deben soslayarse al efectuar la meritación de los elementos
de prueba legalmente incorporados al procedimiento penal; al estar compuesto por
las reglas de la lógica, la psicología y la experiencia común, autoriza que la
declaración de certeza en relación a la participación del sujeto activo en la comisión
de un hecho calificado como delito, pueda tenerse por comprobada no tan solo con
probanzas directas, sino también con elementos de convicción indirectos,
sobresaliendo entre ellos los indicios y las presunciones(Cf. Mittermaier, "Tratado
de la Prueba en materia criminal", p. 457/62 y 470; Devis Echandía, "Teoría
general de la prueba judicial", T. II, 603/7).-
Es así que si durante el desarrollo del proceso, los órganos respectivos no han
logrado producir algunas de las primeras, la actividad reconstructiva histórica a
cargo del juzgador tiene como punto de partida a los indicios que -en opinión de
José I. Cafferata Nores- son hechos o circunstancias de los cuales "se puede
mediante una operación lógica, inferir la existencia de otro"("La Prueba en el
Proceso Penal", Depalma, Bs. As., 1986, p. 202), tal como ocurriera en el caso.-
Vinculado al proceso penal, "es el hecho o circunstancia accesoria que se refiere al
crimen principal, y que por lo mismo da motivo para concluir, ya que se ha
cometido el crimen, ya que ha tomado parte en él un individuo determinado, ya,
por fin, que existe un crimen y que ha sido de tal o cual modo consumado. En una
palabra, los indicios versan sobre el hecho o sobre su agente criminal, o sobre la
manera con que se realizó". En suma, el indicio "es el dedo que señala un
objeto"(Mittermaier, ob. cit., p. 367; esta Sala in re: "Acosta Toledo...", sent. n°
18/02).-
Gorphe ha sostenido que para que la prueba indiciaria conduzca a una conclusión
cierta de participación, debe permitir al juzgador -partiendo de la suma de indicios
sumados al debate- superar las meras presunciones que en ellos pueden fundarse y
arribar a un juicio de certeza legitimado por el método del examen crítico seguido,
porque el indicio se relaciona siempre con un caso concreto, con un supuesto de
hecho (Cf. "La apreciación judicial de las pruebas", p 163, nº 16), citado por el
T.S.J. Córdoba, Sala Penal, sent. nº 3 del 01/03/96, "González", B.J.C., 1996, p.
147.-
En el sub-examen y en lo esencial, pacíficamente se advierte la existencia de los
recordados indicios (circunstancias de hecho objetivas) que se presentan
armoniosamente concatenados entre sí, exteriorizando la constitución de una
estructura con suficiente solidez para extraer certeramente -como lo hicieron los
sentenciantes- la definición cuestionada recursivamente, con sustento en
apreciaciones fundadas en las reglas lógicas cuya inobservancia se invoca.-
La lectura del documento sentencial nos va aportando las secuencias del
razonamiento que efectuara la Cámara para desplazar el argumento defensivo de
que se trató de un suicidio y, en contraposición a ello, dejar acreditado como
componente fáctico esencial que fue Reche quien efectuó los tres disparos con la
pistola cal. 22 "doble acción" contra el cuerpo de la víctima Chará provocándole la
muerte. En esa tarea, el Sr. Juez de primer voto -con la adhesión de los restantes-
no receptó los movimientos físicos efectuados por el perito para sostener que era
"raro, pero posible" que la víctima se haya disparado, teniendo en cuenta el lugar
de ubicación de los impactos y la distancia en que han sido efectuados; dijo el Juez
que "-cuando fue invitado para que intentara imitar la maniobra que debió haber
desplegado la víctima en esa eventualidad- debió efectuar unas esforzadas
contorsiones corporales que, en mi opinión, no llegaron a cumplir su cometido. Para
reforzar mi conclusión señalo que -según la trayectoria de los disparos (de abajo
hacia arriba, y de izquierda a derecha, según el informe de fs. 26)- la mujer debió
haber tomado el arma con la palma de su mano sobre el lado izquierdo de la culata
y jalado del gatillo con el pulgar de esa mano, y esto me resulta, francamente,
inaceptable" (fs. 508 vta.).-
Continuó el Magistrado con el análisis del informe técnico determinante de las
distancias en que se efectuaron los disparos (uno a más de 30 cms.), respecto a lo
cual determinó que "De los tres disparos, solo uno fue efectuado "a quemarropa". A
mi me resulta claro que dos disparos fueron efectuados por la pistola separada del
cuerpo de la víctima. Y a una distancia que, al margen de las cifras manejadas por
el perito, demuestra que la maniobra fue de imposible realización por parte de la
víctima". Acentuó su posición diciendo que "Por supuesto que la misma respuesta
aparece cuando se reflexiona en torno de la trayectoria de los disparos. De abajo
hacia arriba y de izquierda a derecha. Parece ocioso señalar que los disparos
efectuados por una persona diestra deben tener una trayectoria de derecha a
izquierda (Cf. Raffo, ob.cit.pág.173)". Concluyó considerando que "el resultado de
la prueba denominada "dermo test" contribuye a solidimentar la certeza de que el
imputado fue el autor de los disparos"(ver fs. 509).-
Por lo que deja al descubierto el pronunciamiento, los referidos elementos de juicio
son los que -concatenados- conforman la prueba angular sobre la que el a quo
asienta su convicción respecto a la autoría del imputado, y a través de la meritación
de los mismos construye los fundamentos de su decisión que se presenta como una
derivación razonada de aquéllos en el marco de las reglas de la sana crítica, como
unión de la lógica y la experiencia común.-
Todo lo consignado precedentemente, repele los agravios casatorios que invocan
vulneración de las reglas lógicas señaladas con pretensión de obtener la nulidad del
decisorio en crisis. Como ya lo he expresado supra -acompañando las pertinentes
transcripciones-, los sentenciantes han aportado la fundamentación sostenedora de
sus conclusiones sin apartarse de la lógica jurídica, extrayendo de aquellos
elementos inferencias naturales producto de la valoración de los mismos. Sí debo
reconocer que tal motivación es breve, no se presenta como impecable, pero tal
estado no reúne los aditamentos negativos que impidan considerar al fallo como
acto jurisdiccional válido, toda vez que su conformación permite verificar que los
sentenciantes pensaron y razonaron -aunque ajustadamente- y lo hicieron
convincentemente bien basados en la captación del recordado esencial espectro
probatorio. Consecuentemente, el perceptible esfuerzo defensivo no logra -en esta
oportunidad- conmover el pronunciamiento y corresponde que sea desestimado
como ya se anticipara toda vez que, más allá del subjetivismo que acompaña a su
tarea, la defensa invocó fundamentación aparente respecto a la conclusión que
descarta el suicidio, sin atender aquellas razones -aunque reducidas pero válidas- y
soslayando otros soportes probatorios como lo son el resultado del dermo test y las
maniobras físicas imitativas que el perito efectuara en el debate.-
Otros embates casatorios también imputan al fallo violación al principio de razón
suficiente, en la determinación de que "el arma debió tener su seguro activado" y
que los suicidas eligen para dispararse "las zonas vitales -o aquellas que aseguren
el resultado letal-" calficándose a tales como razonamientos esenciales para la
solución del caso. En mi criterio, estos agravios tampoco pueden prosperar por no
resultar definitorios para la conclusión sentencial. Ello es así por cuanto las
circunstancias de que el arma no hubiera tenido activado su dispositivo de
seguridad, como que los suicidas eligen o no una zona vital para dispararse con un
arma de fuego y así asegurar el resultado muerte, no impiden sostener la autoría
que se le atribuye a Reche ni tampoco alienta la posibilidad de que fue la víctima
quien se efectuó los disparos mortales como sostiene la defensa recurrente, que no
ha intentado demostrar adecuadamente el carácter de esencial que invoca al
plantear esta argumentación recursiva, como las restantes que tampoco pueden
prosperar, precisamente por la falta de esencialidad de los supuestos vicios que en
ellas se denuncian, todo lo cual se patentiza con la utilización del método de la
exclusión mental hipotética.-
Finalmente, cabe poner de resalto que no pudo pasar inadvertida la inoficiosa
crítica efectuada por el Sr. Juez- que se expidiera en primer término- respecto a las
razones que provocaran la nulidad decretada por esta Sala Segunda a un fallo
anterior dictado en esta causa por otro Tribunal de juicio. Lo que omite considerar
dicho magistrado que es a esta sede a quien le compete garantizar la legalidad
formal del juicio previo y la corrección sustancial para el mantenimiento del orden
jurídico penal por una más uniforme aplicación de la ley sustantiva, a fin de
resguardar el principio de igualdad ante la ley y aunque la posición del Inferior
reconozca fundamentos altamente respetables, en el caso, su posición podría haber
provocado un innecesario e injustificado desgaste jurisdiccional si aquéllos
conducían a nueva sanción de nulidad, lo que fuera aventado por el apoyo de los
fundamentos vertidos por sus colegas de segundo y tercer voto quienes,
constituyendo mayoría, precisaran en el apartado 3) circunstancias fácticas que
resultarían necesarias para la validez del decisorio.-
Consecuentemente, resulta oportuno que los tribunales inferiores se orienten en el
respeto a la regla de economía procesal como también de celeridad judicial, a
efectos de no favorecer actividades que descalifiquen al servicio, afianzando la
aspiración de uniformidad jurídica, fortalecedora de la idea de justicia.
Por los argumentos precedentemente expuestos, me expido negativamente en esta
cuestión. ASI VOTO.-
A LA PRIMERA CUESTION, EDUARDO OMAR MOLINA, dijo:
Adhiero a las consideraciones y conclusión a que arribara el preopinante. ES MI
VOTO.-
A LA SEGUNDA CUESTION, RICARDO FERNANDO FRANCO, dijo:
Con arreglo al resultado de la cuestión anterior, corresponde rechazar el recurso de
inaplicabilidad de ley deducido a fs.516/533 y vta. Con costas. Asimismo, propicio
se regulen los honorarios profesionales del Dr. JUAN CARLOS SAIFE en la suma de
trescientos cincuenta pesos ($350.-) por su actuación en esta instancia, de
conformidad con la legislación arancelaria vigente. ASI VOTO.-
A LA SEGUNDA CUESTION, EDUARDO OMAR MOLINA dijo:
Adhiero a la solución propiciada por el colega preopinante en esta cuestión,
incluyendo los honorarios profesionales del recurrente. ES MI VOTO.-
Con lo que se dio por finalizado el Acuerdo precedente, firmando los señores
Magistrados presentes, todo por ante mi, Secretario que doy fe.-
SENTENCIA
Nº 20 / Resistencia, 08 de marzo del 2004.-
Y VISTOS:
Los fundamentos del Acuerdo que antecede, la Sala Segunda en lo Criminal y
Correccional del Superior Tribunal de Justicia,
RESUELVE:
I- Rechazar el recurso de inaplicabilidad de ley deducido a fs. 516/533 y vta.; con
costas.-
II- Regular los honorarios profesionales del Dr. JUAN CARLOS SAIFE en la suma de
trescientos cincuenta pesos ($350.-) por su actuación en esta instancia, de
conformidad con la legislación arancelaria vigente.-
III-Regístrese. Notifíquese. Comuníquese a Caja Forense y oportunamente
devuélvanse los autos.-

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