"La ética del estudiante del siglo XXI frente a la irrupción de la
Inteligencia Artificial (IA)"
Buenos días con todos:
Hoy quiero invitarles a reflexionar sobre un tema que está marcando
un antes y un después en nuestra forma de aprender, de
comunicarnos e incluso de pensar: me refiero a la Inteligencia
Artificial (IA). Pero más allá de admirar lo que estas tecnologías
pueden hacer, quiero que pensemos juntos: ¿cuál es nuestro papel
como estudiantes frente a este avance? ¿Estamos siendo éticos en su
uso?
1. ¿Qué es la Inteligencia Artificial y por qué importa?
La IA es la capacidad que tienen las máquinas de “pensar”,
“aprender” y tomar decisiones por sí mismas. Herramientas como
ChatGPT, Google Gemini, Copilot, o incluso traductores inteligentes,
son ejemplos de IA que muchos de nosotros ya usamos. Según la
UNESCO (2021), la IA tiene el poder de transformar la educación,
hacerla más personalizada y accesible. Pero también plantea grandes
desafíos éticos, especialmente para los jóvenes como nosotros.
2. ¿Cómo estamos usando la IA como estudiantes?
Muchos la utilizamos para hacer tareas, traducir textos, entender
conceptos difíciles o generar ideas. Y sí, estas herramientas pueden
facilitarnos la vida. Pero, ¿qué pasa cuando simplemente copiamos y
pegamos una respuesta sin entenderla? ¿Qué pasa si usamos la IA
para evadir el esfuerzo, en vez de para aprender? Ahí es donde
aparece la ética.
3. ¿Qué significa ser ético con la IA?
La ética es la capacidad de distinguir entre lo que está bien y lo que
está mal, incluso cuando nadie nos está mirando. En el contexto de la
IA, ser ético como estudiante significa:
Usar la IA para aprender, no para hacer trampa.
Ser honestos con nuestros trabajos.
Reconocer cuándo una idea fue generada por otra fuente.
No depender completamente de la IA para pensar por nosotros.
Como dijo el filósofo Immanuel Kant, “la ética no es hacer lo correcto
porque alguien te mira, sino porque sabes que es lo correcto”. Y ese
principio vale también en lo digital.
4. ¿Qué riesgos tiene el mal uso?
Usar la IA sin ética puede parecer inofensivo al principio, pero con el
tiempo puede afectar nuestra capacidad de razonar, de escribir, de
ser críticos. Además, copiar trabajos sin citar fuentes o sin
comprender lo que se dice, no solo es deshonesto, sino que nos limita
como personas.
Incluso algunas universidades y colegios ya están tomando medidas
para detectar el uso indebido de IA. Pero más allá de las reglas, la
decisión ética nace de cada uno.
5. ¿Qué podemos hacer entonces?
Aquí van tres ideas sencillas pero poderosas:
Usa la IA como apoyo, no como atajo. Si necesitas ideas o
explicaciones, genial. Pero asegúrate de entenderlas.
Sé transparente. Si usaste una herramienta, dilo. La honestidad
también es parte del aprendizaje.
Desarrolla tu pensamiento crítico. No todo lo que dice una IA es
verdad o correcto. Aprende a cuestionar.
6. Conclusión
La IA no es ni buena ni mala. Es una herramienta. Y como cualquier
herramienta, depende de cómo la usemos. Nosotros, como
estudiantes del siglo XXI, tenemos la oportunidad de crecer con la
tecnología, pero sin perder nuestros valores. La ética no se quedó en
el pasado, está más viva que nunca, especialmente cuando nadie nos
dice qué hacer.
Como estudiante de la Unidad Educativa Génesis, nos forman, no solo
con conocimientos, sino como personas con principios. La ética frente
a la inteligencia artificial debe nacer de nuestros valores
institucionales: la responsabilidad, la honestidad, el respeto y la
autonomía.
Como Genesiano, tengo el compromiso de ser íntegro en todo lo que
hago, incluso en el mundo digital. Porque la verdadera inteligencia no
solo está en una máquina, sino en nuestras decisiones. Y cuando
actuamos con ética, construimos un futuro con sentido, con propósito,
y con valores.
Muchas gracias por su atención.