La seguridad Alimentaria
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible aprobada en septiembre de 2015
en la 70º cumbre del Desarrollo Sostenible realizada en la asamblea general de
las naciones unidas plantea entre sus objetivos HAMBRE CERO con el propósito
de ponerle fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y
promover la agricultura sostenible.
Para el Banco Mundial la seguridad alimentaria se produce cuando todas
las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico
a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus
necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar
una vida activa y sana.
Muños y Salazar (2019) definen a la seguridad alimentaria como “la situación en la que todas las
personas, en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y
nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias para desarrollar una vida saludable”. Estos
autores, a diferencia de la definición brindada por el Banco Mundial, no denotan el aspecto social
de la seguridad alimentaria, ni resaltan la “preferencia” de los consumidores y deja de lado el
concepto de caloría no refiriéndose a las “necesidades energéticas diarias”. En la actualidad, la
nutrición dejo de evaluar los alimentos en relación al valor energético que aportan haciendo
mayor hincapié en la calidad nutricional de los mismos.
Estos autores afirman que “hay muchos factores transformando los sistemas alimentarios en ALC,
incluyendo la urbanización, cambios en la dieta, el comercio internacional y la intensificación
tecnológica. En ALC, la ingesta calórica ha aumentado en un 27% desde principios de los sesenta y
en un 12% desde principios de los noventa. Sin embargo, este aumento no siempre se traduce en
mejoras nutricionales. La evidencia indica que a pesar de que el incremento de la ingesta calórica
fue impulsado en parte por un aumento en el consumo de proteínas animales, la ingesta de
azúcares y otros endulzantes es en gran parte responsable del aumento del consumo calóri co.
Además, aunque el consumo de alimentos nutriti vos como frutas y verduras ha aumentado en las
últimas décadas, el consumo de alimentos procesados se ha expandido más rápidamente en todo
el mundo.” (Muños y Salazar, 2019)
El Gobierno Argentino, en su página oficial, refiere a las políticas de seguridad alimentaria como
aquellas que tienen como objetivo garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria de toda la
población argentina, con especial atención en los sectores de mayor vulnerabilidad social y
económica. Introduce un nuevo concepto que es la soberanía alimentaria, definido por Gonzalez,
Moricz, Dumrauf (2012), como “el derecho de los pueblos, las naciones o las uniones de países a
definir sus políticas agrícolas y de alimentos, sin ningún dumping frente a países terceros. La
soberanía alimentaria organiza la producción y el consumo de alimentos acorde con las
necesidades de las comunidades locales, otorgando prioridad a la producción para el consumo
local y doméstico. Proporciona el derecho a los pueblos a elegir lo que comen y de qué manera
quieren producirlo. La soberanía alimentaria incluye el derecho a proteger y regular la
producción nacional agropecuaria y a proteger el mercado doméstico del dumping de
excedentes agrícolas y de las importaciones a bajo precio de otros países. Reconoce asimismo
los derechos de las mujeres campesinas. La gente sin tierra, el campesinado y la pequeña
agricultura tienen que tener acceso a la tierra, el agua, las semillas y los recursos productivos,
así como a un adecuado suministro de servicio públicos. La soberanía alimentaria y la
sostenibilidad deben constituirse como prioritarias a las políticas de comercio”. Por otro lado,
hace una focalización de las políticas en materia de seguridad alimentaria, si bien menciona a la
totalidad de la población reconoce que el esfuerzo de la política debe tener “especial atención en
los sectores de mayor vulnerabilidad social y económica”
La definición de soberanía alimentaria resalta la soberanía política de las naciones para definir sus
políticas agropecuarias con acceso seguro a la tierra y los recursos naturales. La seguridad
alimentaria resignifica el derecho de las personas, pero omite referirse a los pueblos o a las
naciones, como a los aspectos productivos y culturales que si se visualizan cuando hablamos de
soberanía alimentaria.
Dimensiones de la Seguridad Alimentaria
El Banco Mundial dentifica cuatro dimensiones primordiales de la
seguridad alimentaria son:
La disponibilidad física de los alimentos: la disponibilidad de
alimentos aborda la parte correspondiente a la “oferta” dentro del
tema de seguridad alimentaria y se determina por el nivel de
producción de alimentos, los niveles de las existencias y el
comercio neto.
El acceso económico y físico de los alimentos: una oferta
adecuada de alimentos a nivel nacional o internacional en sí no
garantiza la seguridad alimentaria a nivel de los hogares. La
preocupación acerca de una insuficiencia en el acceso a los
alimentos ha conducido al diseño de políticas con mayor enfoque
en materia de ingresos, gastos, mercados y precios para alcanzar
los objetivos de seguridad alimentaria.
La utilización de los alimentos: la utilización normalmente se
entiende como la forma en la que el cuerpo aprovecha los diversos
nutrientes presentes en los alimentos. El ingerir energía y
nutrientes suficientes es el resultado de buenas prácticas de salud
y alimentación, la correcta preparación de los alimentos, la
diversidad de la dieta y la buena distribución de los alimentos
dentro de los hogares. Si se combinan esos factores con el buen
uso biológico de los alimentos consumidos, se obtendrá la
condición nutricional de los individuos.
La estabilidad en el tiempo de las tres dimensiones anteriores:
incluso en el caso de que la ingesta de alimentos de una persona
sea adecuada en la actualidad, se considera que esta no goza de
completa seguridad alimentaria si no tiene asegurado el debido
acceso a los alimentos de manera periódica, porque la falta de tal
acceso representa un riesgo para la condición nutricional. Los
fenómenos climáticos adversos, la inestabilidad política o los
factores económicos (el desempleo, los aumentos de los precios
de los alimentos) pueden incidir en la condición de seguridad
alimentaria de las personas.
Muños y Salazar (2019) reconocen también las 4 dimensiones mencionadas y afirman que este
carácter multidimensional de la seguridad alimentaria requiere una estrategia multisectorial e
interinstitucional, llevando adelante en forma coordinada intervenciones en la producción
agrícola, la salud y la nutrición, la protección social, el agua y el saneamiento, entre otros.
Este enfoque multisectorial, propuesto por los autores antes mencionados, concibe la seguridad
alimentaria no solo desde la perspectiva de la oferta de alimentos, sino también desde la demanda
considerando el estado nutricional de la población, abarcando todas las actividades que influyen
directa o indirectamente en los procesos de siembra, cosecha, procesamiento, empaquetado,
transporte, distribución, mercadeo, comercio, consumo y eliminación de desechos.
“Las intervenciones en los sectores de agricultura y protección social tienen el mayor potencial
para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición. La coordinación entre los dos sectores, podría
ser un medio para integrar acciones sensibles a la nutrición con esfuerzos para aumentar la
productividad agrícola y la resiliencia al cambio climático. Una clave para lograr esta coordinación
es la adopción de mecanismos en todos los niveles de gobierno para garantizar la coherencia de
las políticas entre los diversos sectores y el fortalecimiento de complementariedades y sinergias
(Muños y Salazar, pag 6, 2019).
Políticas para la seguridad alimentaria
Muños y Salazar (2019) afirmar que las intervenciones públicas en esta materia se justifican desde
varias perspectivas:
1. Derechos Humanos: Todo ser humano debe tener derecho a una alimentación adecuada para
llevar una vida sana.
2. Cambio Climático: Los efectos del cambio climático han tenido impactos negativos en el acceso
y disponibilidad de alimentos.
3. Fallas de Mercado: Los mercados inexistentes, la falta de información, las restricciones de
liquidez, las externalidades y las fallas de coordinación son factores que pueden afectar el acceso y
la disponibilidad de alimentos de calidad.
A continuación se muestra las intervenciones propuesta por Muños y Salazar (2019) para cada
dimensión:
TRANSVERSAL a todas las dimensiones
Fomentar la coordinación intersectorial e interinstitucional para diseñar e implementar políticas y
proyectos relacionados con la seguridad alimentaria.
DISPONIBILIDAD
Mejorar la prestación de servicios agrícolas y el acceso a la infraestructura pública en las zonas
rurales.
Mejorar la participación de los pequeños agricultores en los mercados globales y las cadenas de
valor para facilitar el comercio, el acceso a insumos de calidad y tecnologías innovadoras.
Ampliar el acceso a los recursos productivos y la asistencia técnica para las mujeres, los jóvenes y
los grupos vulnerables en las zonas rurales.
Implementar intervenciones para reducir las pérdidas de comida en todo el sistema alimentario.
ACCESO
Combinar intervenciones productivas y de protección social para incrementar el ingreso de la
población rural en condiciones de pobreza y aumentar el consumo de alimentos.
UTILIZACIÓN
Fortalecer los programas de protección social con condiciones de nutrición y salud.
Promover la adopción de dietas saludables para reducir el sobrepeso y la obesidad,
principalmente entre niños y adolescentes.
Ampliar el alcance de las intervenciones agrícolas para incluir acciones sensibles a la nutrición.
Impulsar la oferta y la demanda de alimentos inocuos y el acceso a los servicios de agua y
saneamiento.
ESTABILIDAD
Fomentar la agricultura climáticamente inteligente y otras acciones para reducir el impacto de
los desastres naturales
Los grandes desafíos de la seguridad alimentaria
Muños y Salazar (2019) identifican los principales desafíos que enfrenta América Latica y el Caribe
esenciales para garantizar el acceso a la seguridad alimentaria.
En relación a la disponibilidad de alimentos, identifica los siguientes desafíos:
- Mantener y fortalecer una oferta adecuada de alimentos sin amenazar los recursos
naturales. Mejorar el acceso a los alimentos generan do mecanismos que aumenten los
ingresos de los grupos más vulnerables.
- Mejorar los resultados nutricionales reduciendo la triple carga de malnutrición.
- Reducir la vulnerabilidad de los sistemas alimentarios a las crisis de precios, al cambio
climático y los desastres naturales.
En relación al acceso a los alimentos, el gran desafio que identifican Muños y Salazar es la
reducción de la pobreza dado que sostienen que la misma afecta negativamente el acceso a los
alimentos.
En cuanto a la utilización, el gran desafío es superar la “triple carga de malnutrición”: la
desnutrición, el déficit de micro nutrientes y la obesidad.
- La desnutrición aguda corresponde a los niños que sufren de bajo peso por altura y la
desnutrición grave corresponde a los niños que tienen baja altura para su edad.
- Las deficiencias de micronutrientes (por ejemplo, hierro, zinc, vitamina A, vitamina D,
vitamina B12, yodo, ácido fólico) pueden afectar el crecimiento y desarrollo de los niños.
- El sobrepeso y obesidad se debe principalmente a una alimentación inadecuada y al
sedentarismo.
La estabilidad tiene como único objetivo sostener la disponibilidad, el acceso, la disponibilidad y la
utilización de los alimentos realizando acciones para mitigar el impacto que sobre ello tienen los
desastres naturales y el cambio climático.
ACCESO
FOCALIZANDO LOS PROGRAMAS DE PROTECCIÓN SOCIAL EN LA POBLACIÓN MÁS VULNERABLE
Dentro de los programas de protección social en el marco de la seguridad alimentaria,
encontramos las transferencias monetarias condicionadas directa e indirecta (a Organizaciones o
Municipios), los programas de bonos de comidas mediante tarjeta bancaria y las transferencias
directas de alimentos. Todos ellos son herramientas eficaces para aumentar el consumo de
alimentos, pero para Muños y Salazar (2019), la efectividad para mejorar la seguridad alimentaria
depende de aspectos como la focalización adecuada, las estrategias de monitoreo para garantizar
la transparencia y la verificación de condicionalidades. Adicionalmente, afirman que debe
considerarse el análisis de costo-eficacia de cada programa ya que por ejemplo, las transferencias
directas de alimentos están en muchos casos vinculadas a costos de logística y distribución más
altos.
Varios estudios demuestran que las transferencias condicionadas han ayudado a reducir la
pobreza y aumentar el consumo de alimentos en los hogares beneficiarios. Sin embargo, se han
planteado algunas consideraciones sobre su sostenibilidad a largo plazo. Por otro lado, los
programas de transferencia directa de alimentos son otra herramienta para asegurar el acceso a
los alimentos por parte de un segmento específico de la población. La Provincia de Buenos Aires
cuenta con varios programas de transferencia directa de alimentos: Servicios Alimentario Escolar
(programas de alimentación escolar), Asistencia alimentaria en la emergencia y un Vaso de Leche
por día (ambos con entrega mensual de alimentos secos y leche mediante Organizaciones Sociales
y Municipios).
Muños y Salazar (2019) afirman que combinar actividades productivas en el sector agrícola y
programas de protección social que incrementen los ingresos de la población más vulnerable,
mejoran el acceso de la población a los alimentos y generan un mecanismo de salida de las
transferencias (graduación).
DISPONIBILIDAD
En la década del ’90, el sector agropecuario argentino respondió a las condiciones que estableció
el modelo neoliberal en nuestro país. Durante este período su dinámica presentó un
funcionamiento que varios autores señalan como “paradojal” ya que duplicó su producción y el
volumen de exportaciones, e incorporó tecnología; al mismo tiempo que experimentó un muy
fuerte proceso de concentración económica, exclusión de los actores tradicionales de la estructura
social agraria argentina, y la precarización aún mayor de las condiciones del empleo en el sector,
se implementó un sistema de comercialización concentrado, expulsando a muchas familias
productoras del proceso de producción, distribución y consumo de alimentos. En este sentido, la
comercialización se constituye en uno de los eslabones fundamentales que dificultan la
construcción de seguridad y soberanía alimentaria.
Identificamos dos problemas centrales que genera el sistema de comercialización de alimentos
actualmente vigente:
a. Concentración Supermercadista
b. Formación de precios por parte de estos grupos económicos concentrados
En síntesis, esta alta concentración del mercado por un lado y la falta de políticas regulatorias e
instrumentos del Estado para intervenir en la economía, tiene repercusiones tanto i) en la
nutrición de la población como sobre ii) el sistema de precios de los productos y por lo tanto, en
ambos casos, sobre el bienestar de productores y consumidores. En efecto, la globalización y la
industrialización generan consecuencias negativas en las condiciones de nutrición de la población,
ya que imponen una dieta rica en grasas y azúcares basada en productos masivamente
industrializados, de baja calidad e indiferenciados y uniformados en sus sabores y formas de
preparación. Esto se conoce como: “nuevo sistema alimentario global”, que nos expone a una
pérdida de la soberanía y seguridad alimentaria por un lado y al empobrecimiento del saber
culinario por otro lado, dicho en otras palabras no sabemos qué comemos, quiénes lo producen,
cómo lo producen, de qué región proviene, esto trae como consecuencia que se pierdan las
simbolizaciones en torno a la comida, entre otras consecuencias negativas. El sector de la
Agricultura Familiar en Argentina representa un sector de gran importancia en relación con la
producción de alimentos y cultivos industriales como las fibras textiles (algodón, lana), tabaco y
otros productos de las economías regionales. Según datos del Censo Nacional Agropecuario del
2002 (PROINDER/IICA, 2007), la participación de los agricultores familiares en el total de los
cultivos extensivos era del 16,4%, en los de
frutales del 17,4%, en intensivos a campo del 36%, en los cultivos bajo cubierta del 22,8%, en
forestales del 14,4% y en los productos pecuarios del 21,5%. Sin embargo, la agricultura familiar se
encuentra privada y/o en riesgo permanente (por el avance del agronegocio, principalmente en
torno a la producción de soja) del acceso a la tierra y a los bienes naturales para producir
alimentos. A su vez, los trabajadores urbanos y periurbanos no pueden acceder en cantidad y
calidad a los alimentos necesarios para una dieta equilibrada y accesible, ya que la
comercialización de los mismos está concentrada en grandes grupos económicos que desempeñan
su poder en calidad de formadores de precios.
Por este motivo, entendemos que generar mecanismos para reforzar la soberanía alimentaria de
nuestro país es una necesidad, así como también, constituye uno de los principales desafíos el
actual proceso económico y político.
Los factores determinantes de la disponibilidad y el acceso a los alimentos muestran que la oferta
de alimentos y la capacidad de comprar esos alimentos son aspectos cruciales para la seguridad
alimentaria, pero no garantizan por sí solos la oferta de alimentos nutritivos de una calidad
adecuada para llevar una vida saludable. De hecho, se ha demostrado que el crecimiento
económico no es suficiente para mejorar el estado nutricional de la población o reducir la
desnutrición causada por el consumo inadecuado de micronutrientes. Por el contrario, el
crecimiento económico a veces puede desencadenar problemas nutricionales asociados con el
aumento de la obesidad.
Un estudio reciente de datos de países en desarrollo mostró que un aumento del 10% en el PIB
está asociado con una disminución del 6% en la desnutrición crónica infantil (baja altura para la
edad) y una reducción del 11% en la pobreza (medida por US$ 1.25 por día), pero también se
asocia con un aumento del 7% en la prevalencia de obesidad o sobrepeso en las mujeres.