TEMA: JESUS CALMA LA TEMPESTAD
MIENTRAS LLEGAN LOS NIÑOS (10 minutos)
Escriba en la pizarra la fecha, el tema.
ORACIÓN PARA EMPEZAR LA CLASE Y OFRENDA (5 minutos)
OBJETIVOS
1. Analizar cómo este milagro demuestra la autoridad y el poder de Jesús sobre las fuerzas naturales.
2. Identificar lecciones prácticas sobre la fe y la confianza en Jesús en medio de las adversidades.
3. Enseñar la importancia de desarrollar una relación de confianza con Jesús.
VERSICULO A MEMORIZAR
Entonces claman a Jehová en su angustia, Y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, Y se
apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; Y así los guía al puerto que deseaban.
Salmos 107:28-30
INFORMACION PARA EL MAESTRO
Mateo 8:23-27, En estos versículos, encontramos un milagro impresionante de Jesús que demuestra su
autoridad sobre la naturaleza y revela aspectos importantes sobre la fe de sus discípulos. Este evento ocurre en
el contexto de la vida ministerial de Jesús, mientras él y sus discípulos atraviesan el Mar de Galilea.
Versículo 23> "Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron."
- "Entrando él en la barca": Jesús toma la iniciativa de subirse a la barca. La barca es un símbolo de la iglesia y la
comunidad de creyentes, representando el lugar donde Jesús y sus seguidores están juntos.
- "sus discípulos le siguieron": Los discípulos siguen a Jesús con confianza, aunque no anticipan lo que está por
venir. Este acto de seguir refleja la disposición a acompañar a Jesús en cualquier circunstancia.
Versículo 24> "Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero
él dormía."
- "se levantó en el mar una tempestad tan grande": Las tempestades en el Mar de Galilea eran comunes debido
a su ubicación geográfica. Esta tempestad representa las pruebas y dificultades que enfrentamos en la vida.
- "las olas cubrían la barca": La situación es peligrosa y amenaza la vida de los discípulos. Las olas simbolizan las
adversidades que pueden abrumarnos.
- "pero él dormía": La tranquilidad de Jesús en medio de la tormenta es notable. Su sueño muestra su confianza
en la protección y provisión de Dios, y sirve como un contraste con la reacción de los discípulos.
Versículo 25> "Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!"
- "vinieron sus discípulos y le despertaron": Los discípulos, aterrorizados por la tormenta, recurren a Jesús en
busca de ayuda. Este acto refleja la desesperación y la falta de fe en ese momento.
- "¡Señor, sálvanos, que perecemos!": La súplica de los discípulos muestra su temor y su reconocimiento de la
autoridad de Jesús. Sin embargo, también revela su falta de confianza en su cuidado continuo.
Versículo 26> "Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos
y al mar; y se hizo grande bonanza."
- "¿Por qué teméis, hombres de poca fe?": Jesús reprende a sus discípulos por su falta de fe. El miedo es una
señal de que no están confiando plenamente en Él.
- "reprendió a los vientos y al mar": Jesús ejerce su autoridad divina sobre la naturaleza. La reprensión de los
elementos naturales es una demostración de su poder soberano.
- "se hizo grande bonanza": La calma inmediata que sigue a la orden de Jesús muestra su control total sobre la
creación. La paz que sigue a la tormenta simboliza la paz que Jesús puede traer a nuestras vidas en medio de las
pruebas.
Versículo 27> "Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le
obedecen?"
- "los hombres se maravillaron": La reacción de los discípulos es de asombro y admiración. El milagro deja una
impresión profunda en ellos.
- "¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?": Esta pregunta retórica destaca la identidad
divina de Jesús. Su autoridad sobre la naturaleza revela su verdadera naturaleza como el Hijo de Dios.
1. Confiar en Jesús en Medio de las Pruebas:
- Este pasaje nos anima a confiar en Jesús incluso en las circunstancias más difíciles. Su presencia en nuestras
vidas es una garantía de protección y cuidado.
2. Reconocer la Autoridad de Jesús:
- Jesús tiene poder sobre todas las fuerzas de la naturaleza y de la vida. Reconocer su autoridad nos ayuda a
vivir con una confianza y paz profundas.
3. Fortalecer la Fe en Tiempos de Adversidad:
- La reprensión de Jesús a sus discípulos por su falta de fe nos invita a reflexionar sobre nuestra propia fe.
Podemos aprender a depender más de Jesús y a confiar en su capacidad para calmar las tormentas de nuestra
vida.
4. Buscar a Jesús en la Desesperación:
- Cuando enfrentamos dificultades, podemos seguir el ejemplo de los discípulos y clamar a Jesús en busca de
ayuda. Su respuesta traerá paz y solución a nuestras situaciones.
Los versículos Mateo 8:23-27 nos ofrecen una enseñanza poderosa sobre la autoridad de Jesús y la importancia
de la fe. Al estudiar este pasaje, somos desafiados a confiar plenamente en Jesús y a reconocer su poder
soberano en todas las áreas de nuestra vida. La tormenta y la calma subsiguiente simbolizan las pruebas y la paz
que podemos experimentar cuando confiamos en Él.
Consideremos ahora la intensidad de la tormenta. En (Lc 8:23) leemos: "Pero mientras ellos navegaban, él se
durmió. Entonces se desencadenó una tempestad de viento en el lago, y ellos se anegaban y peligraban". Lo que
al principio del viaje parecería algo sencillo y sin problemas se torna en una gran tempestad. Las olas empiezan a
crecer y la barca se empieza a llenar de agua. Nos imaginamos a los discípulos quizás tratando de sacar el agua
de la embarcación, pero todo parece inútil. La barca se empieza a hundir. Ahora nos preguntamos: ¿Fue esa
tormenta algo que sucedió, diríamos, "por casualidad", o fue algo que Dios en su divina providencia permitió
para que los discípulos aprendieran una lección importante? Yo creo que lo último es la respuesta. Como
consecuencia de esto los discípulos van a adquirir un conocimiento del Señor Jesús con una profundidad nunca
conocida.
Volvamos a (Lc 8:23): "Pero mientras ellos navegaban, él se durmió. Entonces se desencadenó una tempestad de
viento en el lago, y ellos se anegaban y peligraban". ¡Cuántas veces en nuestra vida peligramos y a veces ni nos
damos cuenta! La palabra griega que aquí se traduce "peligramos" se traduce "arriesgarnos" en (1 Co 15:30-31).
"Acercándose a él, le despertaron..." (Lc 8:24). ¡Qué precioso es pensar que en esa barca en el mar de Galilea
estaba durmiendo aquel que es el Creador de los cielos y de la tierra! Allí estaba descansando aquel de quien se
nos dice en (Col 1:17-19): "Él antecede a todas las cosas, y en Las todas las cosas subsisten... por cuanto agradó
al Padre que en él habitase toda plenitud". Ver también (Mt 8:25) (He 4:15) (Ro 8:38-39).
Vayamos a (Mt 8:26): "Y El les dijo: ¿Por qué estáis miedosos, hombres de poca fe?...". Los corrige antes de
hacer algo más. A veces la corrección viene antes que un milagro. A veces viene después. En el caso del
muchacho endemoniado que los discípulos no pudieron curar, la Palabra nos dice que al llegar a la casa le
preguntaron: "¿Por qué no pudimos echarlo fuera nosotros?" (Mr 9:28). Noten que la pregunta es similar a:
"¿por qué fracasamos?"; y no se la hicieron delante de toda la gente sino que esperaron hasta cuando
estuvieran solos. "¿Por qué estáis miedosos, hombres de poca fe?...". ¡Qué palabras que nos penetran hasta lo
profundo de nuestro corazón! ¡Yo estoy con ustedes en el barco! ¿No sabéis que no hay tormenta que pueda
hundir este barco? "Pero Maestro", diríamos nosotros, "el barco se está llenando de agua, las olas nos golpean
con una fuerza brutal. Las tablas de la embarcación no pueden resistir estos martillazos titánicos". Pero la
pregunta del Señor Jesús continúa:
"¿Por qué estáis miedosos, hombres de poca fe?... Entonces se levantó. Cuando una barca se está moviendo
para todos lados, hacer esto no es algo fácil; pero el Señor Jesús se levantó y reprendió a los vientos y al mar, y
se hizo grande bonanza. Para mí esto es muy especial. Las olas de tres o cuatro metros se levantan y con furia
castigan a las rocas de la playa que con un aire estoico aguantan, sin quejarse, los latigazos de toneladas de agua
que se esparcen luego sobre la orilla. Me imagino entonces la escena: las violentas olas que se han alzado
quedan como paralizadas y en vez de golpear la embarcación ahora caen suavemente como si una parálisis
instantánea les hubiera afectado. El viento que sopla con la fuerza de un huracán de pronto se detiene. Es que
desde aquella pequeña barca Jesús de Nazaret ha dado la orden y se hace una gran bonanza. Pero notemos que
el Señor Jesús reprendió al viento y al mar. Antes de eso reprendió a los discípulos. Ahora reprende a las fuerzas
de la naturaleza.
Y alguien nos diría en forma hipotética: "¿qué pasaría si las olas del mar no le obedecieran?".
La respuesta está en (Is 50:2): "¿Por qué vine, y nadie apareció? ¿Por qué llamé, y nadie respondió? ¿Acaso es
demasiado corto mi brazo que no pueda rescatar? ¿Acaso no hay en mí fuerzas para librar? He aquí que con mi
reprensión haré que el mar se seque...". El Señor es tan grande que la naturaleza misma lo obedece en forma
absoluta. Ver también (Ap 10:1-2).
"Y se hizo grande bonanza" (Mt 8:26). Lo que unos minutos antes era una tormenta brutal ha desaparecido. El
silencio absoluto ha vuelto y el rostro de los discípulos ahora exhibe una sonrisa.
Versículo 27: "Los hombres se maravillaron...". Antes, durante la tormenta, tenían temor, ahora tenían otro tipo
de temor al darse cuenta de que delante de ellos estaba alguien que podía hacer lo que ningún ser humano
podría. Continúa el versículo: "...y decían: ¿Qué clase de hombre es éste, que hasta los vientos y el mar le
obedecen?".
El Señor Jesús tiene no sólo dominio sobre los vientos y el mar, también lo tiene sobre todos los seres
angelicales. En (He 1:6) leemos: "...Adórenle todos los ángeles de Dios". Él dijo: "¿O piensas que no puedo
invocar a mi Padre y que él no me daría ahora mismo más de doce legiones de ángeles?" (Mt 26:53). Tiene
también dominio sobre la muerte y el Hades. En (Ap 1:18) leemos: "Y tengo las llaves de la muerte y del Hades".
En (Fil 2:9-10) leemos que: "...Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que es sobre todo nombre;
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la
tierra". Y podríamos continuar hablando de quién es El. Él es el unigénito del Padre; el eterno Dios, aquel en
quien habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente.
El viento y el mar le obedecen, en primer lugar, por ser el Creador. En Isaías 40 se nos habla de la grandeza de
Dios: el Dios de Israel es incomparable. El versículo 12 nos dice: "¿Quién midió las aguas en el hueco de su mano
y calculó la extensión de los cielos con su palmo? ¿Quién contuvo en una medida el polvo de la tierra, y pesó los
montes con báscula y las colinas en balanza?". En el versículo 15 nos dice: "He aquí que las naciones son como
una gota de agua que cae de un balde, y son estimados como una capa de polvo sobre la balanza. Él pesa las
islas como si fuesen polvo menudo". En esta porción el Espíritu Santo usa en Isaías un lenguaje muy expresivo.
Las naciones con todo su poderío son semejantes al polvo de una balanza, algo que no pesa nada, que no
importa, que no hace cambiar el valor total de lo que se está pesando. Dios usa un antropomorfismo cuando
habla de medir los mares y los océanos. Y evidentemente, él no tiene ningún problema; es tan grande que le
alcanza a usar el hueco de su mano.
¿Qué clase de hombre es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?" (Mt 8:27). ¿Quién puede con una
sola palabra ejercer este poder tan extraordinario? Sin duda solamente Dios puede hacerlo; y Jesucristo es Dios
manifestado en carne. Él no hizo el milagro para demostrar su poder o su divinidad sino para enseñarles a sus
discípulos que él está con nosotros en las tempestades de la vida y que podemos confiar en él.
"Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son
llamados conforme a su propósito" (Ro 8:28).
ACTIVIDAD A REALIZAR