BRUCELOSIS
La brucelosis es una enfermedad bacteriana causada por especies del
género Brucella (1), que son bacterias gran negativas(2), que infectan
principalmente al ganado vacuno, porcino, ovino y a los perros(1). Los
síntomas aparecen como un cuadro febril agudo con pocos o ningún signo de
localización, y pueden progresar a una etapa crónica con recaídas de fiebre,
debilidad, sudoraciones y dolores leves(2). Los humanos generalmente
contraen la enfermedad por contacto directo con animales infectados, por
comer o beber productos animales contaminados o por inhalar agentes
transmitidos por el aire. La mayoría de los casos se producen por la ingestión
de leche o queso no pasteurizados de cabras u ovejas infectadas(1).
Los microorganismos causantes de la brucelosis humana son la Brucella
abortus (procedente del ganado), la B. melitensis (de ovejas y cabras) y la B.
suis (de los cerdos). La B. canis (procedente de los perros) ha causado
infecciones esporádicas. En general, B. melitensis y B. suis son más
patogénicas que otras especies de Brucella(2). Se transmite al hombre a partir
del animal infectado. Tiene una distribución universal y afecta
aproximadamente a 500.000 personas anualmente, además, tiene ciertas
características que le permiten evadir los mecanismos de defensa del huésped
y sobrevivir y proliferar en el interior de las células fagocíticas(3). También, es
una importante causa de caída de la producción de ovinos, caprinos, bovinos y
porcinos, lo que en países en desarrollo merma notablemente los medios de
subsistencia de los productores(4).
EL ORGANISMO
La brucelosis es causada por diversas especies del género Brucella, bacterias
intracelulares facultativas gramnegativas (cocobacilos o bacilos cortos). Cada
especie de Brucella se asocia con mayor frecuencia a ciertos huéspedes
mamíferos. El organismo es capaz de resistir la desecación, especialmente en
presencia de materia orgánica, y puede sobrevivir en el polvo y el suelo. En
condiciones de alta humedad, bajas temperaturas y ausencia de luz solar,
estos organismos pueden permanecer viables durante varios meses en agua,
fetos abortados, estiércol, lana, equipo y ropa. Las especies de Brucella
pueden sobrevivir incluso durante más tiempo a temperaturas más bajas, en
particular bajo cero(4).
DIVERSOS NOMBRES DE LA BRUCELOSIS
La enfermedad se conoce comúnmente como fiebre ondulante o fiebre de
Malta en humanos y enfermedad de Bang en animales.
Enfermedad en humanos:
Fiebre de Malta Fiebre del rock de Gibraltar
Fiebre ondulante Fiebre gástrica
Fiebre mediterránea
Enfermedad en animales:
Enfermedad de Bang Epididimitis del carnero
Aborto enzoótico Aborto contagioso
Aborto epizoótico
HISTORIA DE LA BRUCELOSIS
En su libro Epidemias, Hipócrates describió por primera vez un estado
de fiebre recurrente y muerte con una duración de 4 meses en el año
450 a. C.
La fiebre ondulante no entró en Estados Unidos hasta 1905 con el envío
de 65 cabras maltesas.
B. suis., fue aislada en 1914 en los EE. UU. de cerdos abortantes.
B. ovis fue aislada en 1953 de ovejas con epididimitis de carnero en
Nueva Zelanda y Australia.
B. canis fue descubierta en 1966 en perros, caribúes y renos.
Durante los siglos XVII y XVIII hubo numerosos informes de fiebres
ondulantes en todo el Mediterráneo, la mayoría de las cuales recibieron
nombres locales (fiebre mediterránea, fiebre de las rocas de Gibraltar, fiebre
de Chipre, fiebre del Danubio). Sir William Burnett fue médico de la Armada
Británica en 1810 y fue la primera persona en diferenciar entre las diversas
fiebres que afectaban a los marineros en el Mediterráneo. Se cree que
Malta se convirtió en un centro tan importante para el estudio de la fiebre
ondulante porque muchas tropas británicas fueron enviadas allí para
recuperarse tras la Guerra de Crimea (1853-1856), junto con médicos
expertos que utilizaban termómetros clínicos para monitorear la progresión
de la enfermedad(5).
J. A. Marston fue un cirujano del ejército británico que, tras contraer la fiebre
de Malta, escribió el primer relato detallado de la enfermedad (su propia
enfermedad). Padeció fiebre irregular durante 30 a 90 días, síntomas
gastrointestinales y dolores musculares y articulares(6).
El microorganismo responsable de la fiebre de Malta fue descubierto por el
médico del ejército británico, Sir David Bruce, el 9 de julio de 1887, al que
denominó Micrococcus melitensis. Fue aislado del bazo de un soldado
británico fallecido a causa de la enfermedad. También identificó que el
microorganismo se desarrollaba mejor a temperaturas más altas y especuló
que esto explicaba la mayor frecuencia de casos en los meses calurosos de
verano. Posteriormente, estableció que las cabras eran el principal
reservorio de la infección al identificar el microorganismo en su sangre,
orina y leche. Este descubrimiento ayudó a explicar la epidemiología de la
enfermedad. Por ejemplo, los oficiales tenían tres veces más probabilidades
de enfermarse porque bebían más leche que los soldados rasos, y se
detectaron numerosos casos en hospitales donde la leche se distribuía
ampliamente(6).
El médico y veterinario danés Bernhard Bang descubrió la bacteria abortus
en 1897 mientras investigaba el aborto contagioso que había afectado al
ganado vacuno en Dinamarca durante más de un siglo. También descubrió
que el microorganismo afectaba a caballos, ovejas y cabras. Por ello, la
enfermedad se conoció como la "enfermedad de Bang"(6).
EPIDEMIOLOGÍA
La brucelosis es una enfermedad predominantemente ocupacional que afecta a
quienes trabajan con animales infectados o sus tejidos, pero también puede
infectar a quienes consumen productos lácteos no pasteurizados y a los
cazadores que, sin saberlo, manipulan animales infectados. La enfermedad en
las personas puede ser muy prolongada y dolorosa, y puede provocar
incapacidad laboral y pérdida de ingresos. Quienes viajan a zonas con
enfermedades enzoóticas y consumen productos locales, como leche o quesos
de cabra y oveja pueden infectarse.
B. melitensis es particularmente común en el Mediterráneo. También se
presenta en Medio Oriente, Asia Central, alrededor del Golfo Pérsico y en
algunos países de América Central. Este organismo ha sido reportado en África
e India, pero no parece ser endémico en el norte de Europa, América del Norte
(excepto México), el Sudeste Asiático, Australia o Nueva Zelanda. Ha habido
informes de incidencia anual de hasta 78 casos por cada 100,000 personas en
el Mediterráneo y Medio Oriente. Se han reportado más de 550 casos en áreas
endémicas que no tienen medidas obligatorias de control animal. En algunos
países donde los animales están controlados, como el sur de Europa, se
reportan anualmente informes de incidencia de 77 casos por cada 100,000
personas. Se identificó una tasa de seroprevalencia del 20% en la Península
Arábiga, con más del 2% con brucelosis activa. Aproximadamente de 100 a 200
casos por año se reportan en los EE. UU., la mayoría de ellos en California y
Texas en asociación con el consumo de quesos no pasteurizados(7).
Se han identificado cinco biovares de B. suis. Se considera que los biovares 1 y
3 tienen una distribución mundial, mientras que los demás tienen una
distribución geográfica limitada. El biovar 1 de B. suis también se ha
establecido en el ganado vacuno de Brasil y Colombia. El biovar 2 de B. suis se
encuentra principalmente en Europa y es enzoótico en liebres salvajes, lo que
representa un problema cuando los cerdos tienen contacto directo con esta
población infectada. El biotipo 2 se presenta en jabalíes en gran parte de
Europa. El biotipo 4 (brucelosis rangiferina) se limita a las regiones árticas de
Norteamérica y Rusia. El biotipo 5 (brucelosis murina) se presenta en la antigua
URSS. Brucella suis ha sido erradicada de los cerdos domésticos en EE. UU.,
Canadá, muchos países europeos y otras naciones. Por motivos religiosos,
existen tasas de incidencia muy bajas en Oriente Medio, el norte de África y la
India. Sin embargo, persiste en poblaciones de cerdos salvajes o asilvestrados
en algunas zonas, como EE. UU., Europa y Queensland (Australia). Se han
reportado brotes esporádicos en piaras de cerdos domésticos o en humanos
debido a la transmisión a través de esta fuente(8).
B. ovis probablemente se encuentra en la mayoría de las regiones ovinas del
mundo. Se ha reportado en Australia, Nueva Zelanda, América del Norte y del
Sur, Sudáfrica y muchos países de Europa(9).
B. canis probablemente se encuentra en la mayor parte del mundo. Se
desconoce la prevalencia de la infección, aunque estudios serológicos de B.
canis han encontrado tasas del 1 al 19 % en EE. UU., hasta el 28 % en México
y el 30 % en América Central y del Sur. Infecciones humanas por B. canis
parecen ser poco comunes(10).
SIGNOS Y SÍNTOMAS
El período de incubación de la brucelosis varía desde 5 días hasta varios
meses y es, en promedio, de 2 semanas. La brucelosis puede causar diversos
signos y síntomas, y algunos pueden persistir durante mucho tiempo antes de
ser diagnosticada. Los primeros síntomas pueden incluir:
Fiebre 40 – 41°C Fatiga
Transpiración Artritis
Malestar general Pérdida de memoria
Sin ganas de comer Depresión
Dolor de cabeza Debilidad
Dolor de músculos, Insomnio
articulaciones y/o espalda
DIAGNÓSTICO
Cultivos de sangre, médula ósea y líquido cefalorraquídeo
Pruebas serológicas en las etapas agudas y de convalecencia, y ensayo
de PCR.
Se deben obtenerse muestras para hemocultivo(11), y también, se pueden
cultivar muestras de médula ósea y líquido cefalorraquídeo(12). El cultivo de
médula ósea es más sensible que el hemocultivo y a menudo se considera
el tratamiento de referencia. Las muestras para análisis serológicos de las
etapas aguda y de convalecencia deben obtenerse con un intervalo de 3
semanas entre ellas(13). Y el análisis de PCR se puede realizar en sangre o
en cualquier tejido corporal y puede ser positivo tan pronto como 10 días
después de la inoculación.
TRATAMIENTO
o En pacientes > 8 años, Doxiciclina más Rifampicina, un
aminoglucósido (estreptomicina o gentamicina) o una
Fluoroquinolona.
o En niños de menos de 8 años, se han utilizado
trimetoprim/sulfametoxazol (TMP/SMX) y rifampicina.
o Se recomienda el reposo en cama para los episodios de fiebre.
o Los dolores musculoesqueléticos fuertes, especialmente en la
espalda, pueden requerir la administración de analgésicos.
o Para los casos no complicados, puede
administrarse rifampicina durante 6 semanas, en lugar de un
aminoglucósido.
o La brucelosis rara vez es mortal; la muerte suele ser consecuencia
de endocarditis o complicaciones graves del sistema nervioso
central(14).
PREVENCIÓN
o La pasteurización de la leche ayuda a prevenir la brucelosis.
o Al manipular animales o cadáveres posiblemente infectados, usar gafas
protectoras y guantes de goma, y proteger de la exposición cualquier
herida de la piel.
o No existe una vacuna para los seres humanos; el uso de la vacuna para
animales (un preparado de virus vivos atenuados) en los seres humanos
puede causar infección(2).
o Se recomienda la vacunación del ganado bovino, caprino y ovino en las
áreas enzoóticas con altas tasas de prevalencia.
o Realizar sensibilización, medidas de inocuidad alimentaria, la higiene
ocupacional y la seguridad de los laboratorios(1).
REFERENCIAS
1. OMS. Brucelosis. 2020. Disponible en:
[Link]
2. Bush LM, Vazquez M. Manual MSD versión para profesionales. 2024.
Brucelosis - Enfermedades infecciosas. Disponible en:
[Link]
bacilos-gramnegativos/brucelosis
3. Rodríguez Zapata M, Solera Santos J. Brucelosis. Med - Programa Form
Médica Contin Acreditado. 1 de abril de 2014;11(52):3045-53.
4. OMSA - Organización Mundial de Sanidad Animal. Brucelosis. Disponible
en: [Link]
5. Biblioteca Nacional de Medicina (NLM) | USAGov. Disponible en:
[Link]
6. Cox FEG. Historia ilustrada de las enfermedades tropicales de The
Wellcome Trust,. 1996. 452 p.
7. Koneman diagnóstico microbiológico : texto y atlas en color. 2006.
Disponible en: [Link]
ui=10&recno=43928&id=ROCA.10.43928
8. Ficha_tecnica_brucelosis_porcina.Disponible en:
[Link]
9. Spickler AR. Epididimitis ovina: Brucella ovis. 2009.
10. Spickler AR. Brucelosis canina: Brucella canis. 2009.
11. Memish Z, Mah MW, Al Mahmoud S, Al Shaalan M, Khan MY. Brucella
bacteraemia: clinical and laboratory observations in 160 patients. J Infect.
enero de 2000;40(1):59-63.
12. Pappas G, Akritidis N, Bosilkovski M, Tsianos E. Brucellosis. N Engl J Med.
2 de junio de 2005;352(22):2325-36.
13. Araj GF. Update on laboratory diagnosis of human brucellosis. Int J
Antimicrob Agents. noviembre de 2010;36 Suppl 1:S12-17.
14. Solís García del Pozo J, Solera J. Systematic review and meta-analysis of
randomized clinical trials in the treatment of human brucellosis. PloS One.
2012;7(2):e32090.