La construcción de la identidad en la infancia: un análisis crítico de la teoría del desarrollo
psicosocial de Erik Erikson
Introducción
La infancia es una etapa determinante en la formación de la personalidad. Diversas teorías
psicológicas han intentado explicar cómo el ser humano va construyendo su identidad a lo largo de la
vida, siendo Erik Erikson uno de los principales referentes en este campo. Su teoría del desarrollo
psicosocial propone una visión del crecimiento humano basada en una secuencia de etapas críticas,
cada una marcada por una tensión entre dos polos opuestos. En la infancia, estas tensiones configuran
las bases de la confianza, la autonomía y la iniciativa, pilares fundamentales para el desarrollo
posterior. El presente ensayo se propone analizar críticamente la teoría de Erikson, especialmente en
su aplicación a la infancia, valorando sus aportes y evidenciando sus limitaciones desde una
perspectiva contemporánea.
Desarrollo
La propuesta de Erikson se fundamenta en una visión epigenética del desarrollo, en la cual cada etapa
del ciclo vital está determinada por una crisis psicosocial que debe resolverse de forma adecuada para
lograr un crecimiento saludable. En la infancia temprana, se destacan tres etapas claves: confianza vs.
desconfianza (0-1 año), autonomía vs. vergüenza y duda (1-3 años), e iniciativa vs. culpa (3-6 años).
Cada una de estas etapas se vincula a tareas evolutivas específicas. En la primera, el vínculo
afectivo con los cuidadores permite que el niño desarrolle una base de seguridad emocional. En la
segunda, comienza la afirmación de la independencia mediante el control corporal y la toma de
decisiones simples. Finalmente, en la tercera, se estimula la iniciativa personal a través del juego, la
exploración y el uso del lenguaje.
Uno de los grandes méritos de Erikson fue integrar las dimensiones sociales y culturales en el
desarrollo de la personalidad, superando así el enfoque centrado únicamente en la sexualidad infantil
propuesto por Freud. Erikson reconoce el papel de la sociedad en la configuración del yo, lo que
permite una mayor adaptabilidad de su modelo a diferentes contextos culturales. Esta perspectiva es
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especialmente valiosa para profesionales que trabajan con la infancia en entornos educativos o
comunitarios.
No obstante, la teoría no está exenta de críticas. A pesar de su enfoque más amplio que el de
Freud, Erikson sigue una estructura de etapas fijas y cronológicamente ordenadas, lo cual puede
limitar su aplicación en contextos donde el desarrollo no sigue patrones lineales. Además, la
descripción de las etapas es, en ocasiones, demasiado general y simbólica, lo que dificulta su
operacionalización en investigaciones empíricas.
Otra crítica relevante es que Erikson, aunque reconoce el papel del entorno, no profundiza en
las desigualdades estructurales ni en las dinámicas familiares complejas que afectan directamente el
desarrollo del niño. Por ejemplo, la pobreza, la violencia o la exclusión social son factores que pueden
interrumpir o distorsionar las crisis psicosociales planteadas por el autor, y su teoría no ofrece
suficientes herramientas para comprenderlas en profundidad.
A pesar de estas limitaciones, la utilidad pedagógica y clínica del enfoque de Erikson sigue
siendo indiscutible. Su modelo permite comprender el desarrollo infantil como un proceso integral,
donde la salud emocional se construye en la interacción entre el niño y su entorno. Además, ofrece una
guía comprensible para padres, educadores y terapeutas que desean acompañar el crecimiento del niño
desde una perspectiva positiva y evolutiva.
Conclusión
La teoría del desarrollo psicosocial de Erik Erikson representa un avance significativo en la
comprensión de la personalidad infantil, al incorporar factores emocionales, sociales y culturales en
una visión dinámica del desarrollo humano. Aunque sus postulados presentan limitaciones,
especialmente en cuanto a su rigidez estructural y su falta de enfoque crítico hacia las condiciones
sociales adversas, su valor práctico y su capacidad de adaptación la convierten en una herramienta
vigente en contextos educativos y clínicos. Un enfoque crítico y actualizado de la teoría de Erikson no
busca descartarla, sino integrarla dentro de un marco más amplio, que considere la diversidad y
complejidad del desarrollo infantil contemporáneo.
Obed Fanuel Pachao Portillo
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