DOLO
Diez-Picazo, define el dolo como “complejo de malas artes, contrario a las leyes de la
honestidad e idóneo para sorprender la buena fe ajena, generalmente en propio beneficio”,
mientras que Lohmann Luca de Tena dice que “dolo significa engaño, que no es otra cosa que
la acción u omisión por la cual una persona hace crear a otra algo que no se ajusta a la
verdad”. [1]
En la contratación es posible encontrar este vicio del consentimiento por acción dolosa, ya
que una de las partes a pesar de tener conocimiento, puede ofrecer algún producto defectuoso,
haciéndolo pasar por algo en buen estado o alterando su apariencia para hacerlo atractivo,
induciendo a la compra o adquisición, pero el comprado, si hubiera sabido sobre tal defecto o
hubiera visto su apariencia que, si bien lo hubiera visto en su apariencia real, no lo hubiera
comprado.
El dolo es el tercer y último vicio del consentimiento, este es definido como: "todo engaño,
fraude o maquinación insidiosa de uno de los contratantes, que induce al otro a prestar su
consentimiento para celebrar un contrato, de manera que sin él no se hubiera realizado". El
dolo vicia el consentimiento cuando es obra de una de las partes, y además se tiene la certeza
que sin este no hubieran contratado.
El uso del dolo dará derecho a que la parte agraviada, pueda ejercer una acción de perjuicios
en contra de la persona que la engañó; por supuesto que el dolo no se presume, sino que debe
de probarse, tal como lo establece el Art. 1329 CC. Entre dolo y error, hay una diferencia, ya
que el primero es un engaño provocado, pero en el segundo se puede recaer por sí solo.
[1] Diez-Picazo, Luis. Fundamentos del derecho civil patrimonial I. Introducción teoría del
contrato, Vol. 1, 5a Ed. Madrid, España: Editorial Civitas, 1996.
[2] García Perez, Cindy Johana. “La Seguridad Jurídica en la Contratación Electrónica y su
relación con el Comercio en El Salvador”. Tesis de Maestría. Universidad de El Salvador,
2021. [Link]