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Requisitos de Existencia en Contratos

El documento detalla los requisitos esenciales para la existencia de un acto jurídico según el Código Civil, que incluyen la capacidad, el consentimiento, el objeto, la causa y las solemnidades. Cada uno de estos elementos es fundamental para la validez de los contratos, destacando la importancia del consentimiento libre de vicios y la necesidad de un objeto lícito y determinado. Además, se especifica que las solemnidades son requeridas solo cuando la ley lo estipula, afectando la existencia del contrato.
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Requisitos de Existencia en Contratos

El documento detalla los requisitos esenciales para la existencia de un acto jurídico según el Código Civil, que incluyen la capacidad, el consentimiento, el objeto, la causa y las solemnidades. Cada uno de estos elementos es fundamental para la validez de los contratos, destacando la importancia del consentimiento libre de vicios y la necesidad de un objeto lícito y determinado. Además, se especifica que las solemnidades son requeridas solo cuando la ley lo estipula, afectando la existencia del contrato.
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1.5.2.

REQUISITOS DE EXISTENCIA

El código Civil en su Art. 1316 dice que para que una persona se obligue con otra por un acto
o declaración de voluntad es necesario que se cumplan con ciertos requisitos esenciales, para
que dicho acto produzca efectos jurídicos. Según sentencia emitida por la Cámara de la
Tercera Sección del Centro con sede en la ciudad de San Vicente, estos son: a) El
consentimiento o la voluntad; b) el objeto; c) la causa; y d) las solemnidades, sin embargo,
también es necesario agregar a esta jurisprudencia el elemento de Capacidad, que es
retomado por muchos juristas y que de igual manera, forma parte esencial para la existencia
de los actos.

A) CAPACIDAD: Elemento que se encuentra regulado en el Artículo 1316 C, este elemento


es muy esencial pues como sabemos el contrato se forma mediante el concurso de voluntades
de las partes para ser eficaz, debe emanar de quien tenga capacidad para emitirla. Autores
como el Dr. Adolfo Miranda sugiere, que esta es la actitud legal de las personas para el goce
de los derechos y obligaciones, además que está puede ser de goce o adquisitiva y de
ejercicio.

Cuando se hable de goce, siempre está referida, a la aptitud legal para adquirir derechos, para
ser titular, quien carece de ella no puede adquirir el o los derechos a que se refiera, solamente
por medio de un representante, mientras capacidad de ejercicio, es la aptitud legal de una
persona para ejercer personalmente los derechos que le competen, o como sugiere Planiol, es
la aptitud de una persona para ejecutar actos jurídicos válidos, puesto que, toda persona es
capaz de adquirir derechos, más no todas son capaces de actuar en actos debidamente, sea en
razón de su edad, de su falta de discernimiento o por otras consideraciones.

B) EL CONSENTIMIENTO: Es la base fundamental de todo acto jurídico, este


consentimiento al verse viciado, afecta a la autonomía de la voluntad, y es que, para que un
contrato tenga validez, es necesario que exista consentimiento,y que se este no adolezca de
ningún tipo de vicio, lo anterior de conformidad a lo regulado en el Art. 1316 numeral 2 del
Código Civil. El consentimiento es un requisito general para todo contrato no importando su
naturaleza, pues sin el acuerdo de voluntades no hay contrato. Por consentimiento debe
entenderse que es el acuerdo entre las partes que se realiza de forma voluntaria, sin que exista
error, fuerza o dolo, al momento de la suscripción del contrato, de lo contrario dicho contrato
sería nulo.

En el Artículo 1416 Código Civil nos dice que todo contrato legalmente celebrado es
obligación para los contratantes y sólo cesan sus efectos entre las partes y el consentimiento
mutuo de estas, según esto quien no ha expresado sus consentimiento para generarlo, es un
tercero ajeno al mismo, el no puede invocar los derechos que generan ni quedar afectado por
obligaciones que el contrato origina. Qué supone, pues como lo dice Guillermo Trigueros, el
consentimiento debe darse como un concurso de voluntades, en las que las partes convienen
sobre diversos puntos que constituyen un contrato. No basta que exista el consentimiento; es
menester que se dé en condiciones regulares, es decir, que no adolezca de vicios. [1]

C) EL OBJETO: Este es otro elemento esencial de todo contrato, en el Código Civil se


encuentra regulado desde el Artículo 1331 hasta el artículo 1337. En el cual de antemano,
encontramos una pequeña explicación, el artículo 1331 C. nos dice que el objeto del contrato
es la obligación misma y como la obligación recae siempre sobre una materialidad sobre un
hecho, como tiene un objeto en definitiva el objeto del contrato viene a estar constituido por
el objeto de la obligación, y es por ello que el objeto del contrato, no puede presumirse, ´por
el contrario, ya que su ausencia implicaría la nulidad del contrato.

El objeto como elemento del contrato, es un elemento que debe considerarse tanto en la etapa
de formación, como en la etapa de ejecución, por ello el objeto es un elemento estructural del
contrato, indispensable e insustituible, pues será el que determine si el contrato se ha
cumplido o no. [2]

El objeto del contrato tiene que ser real, posible, lícito, determinado o susceptible de
determinación; aclarándose que en materia civil, existen contratos que no son onerosos, sin
embargo, es necesario que el objeto pueda ser valorado económicamente, ya que esto facilita
la exigencia de su cumplimiento. De conformidad al Art. 1311 del Código Civil salvadoreño,
“el contrato es gratuito o de beneficencia cuando sólo tiene por objeto la utilidad de una de
las partes, sufriendo la otra el gravamen”, ejemplo de ello es el comodato (Art. 1932 C.) y la
donación (Art. 1265 C.).
D) LA CAUSA: Para la celebración de un contrato es necesario, que exista una justa causa,
entendiéndose, como el origen de una cosa, lo que produce efecto, contrario a lo que sucede
con el objeto del contrato, la existencia de la causa se puede presumir. Por ejemplo, en los
contratos de compraventa, puede decirse “que la causa de la obligación del comprador es la
obligación del vendedor, y la causa de la obligación del vendedor es la obligación del
comprador.

Que la equiparación que se establece entre la prestación y la promesa de una cosa o servicio
como causa, en relación a cada una de las partes, si bien es muy explicable en los contratos
consensuales sintagmáticos, no puede ser aplicada a los unilaterales reales”

El objeto y causa son dos cosas distintas; a pesar de que tienden a confundirse. La causa es un
término que se puede emplear con diversos sentidos, atendiendo al contenido la causa se
relaciona con la equivalencia de las prestaciones; y si se enfoca desde el punto de vista
funcional, se debe entender que la causa constituye el fin del negocio jurídico. En conclusión,
la causa, puede entenderse como el presupuesto subjetivo, es decir el propósito, intención o
presunción; y también puede ser entendido como presupuesto objetivo, es decir como criterio
de valoración.

De tal manera que solo debe ser tomada, como la causa final de las obligaciones de origen
contractual, cabe mencionar que las dos acepciones dentro de las cuales se halla la causa final
y la causa motivo, la primera de ellas se encuentra ligada al efecto del contrato, es decir, la
obligación.

Para que el contrato sea válido, la causa debe ser existente, lícita y verdadera. La necesidad
de que exista una causa que justifique la eficacia que el ordenamiento reconoce al contrato se
aplica a cualquier atribución o desplazamiento patrimonial. De ahí en la vigencia en nuestro
sistema de la doctrina del enriquecimiento injusto o sin causa.

E) LAS SOLEMNIDADES: En cuanto a estás, se considera que solamente pueden ser


exigidas si la ley así lo regula, entendiéndose como aquellos requisitos formales que en caso
de no cumplirse estaríamos frente a la ausencia de un requisito indispensable de existencia
del contrato; por ejemplo, el Código Civil no exige solemnidades para la compraventa de
bienes muebles, sin embargo, si lo hace cuando se trata de la transferencia de bienes
inmuebles, tal como se regula en el Art. 1605 inc. 2° C, en dónde se menciona la
compraventa, la servidumbre y la sucesión hereditaria de bienes raíces deben de ser realizada
mediante escritura pública. Asimismo, el Art. 2159 C., brinda otro ejemplo de solemnidad a
cumplirse en caso de realizarse una hipoteca.

Para este último, debemos tomar en cuenta que existen tres clases de solemnidades aceptadas:
a) las solemnidades propiamente dichas: estás son necesarias para el acto jurídico estás
solemnidades son por ejemplo; pueden consistir en un instrumento público existiendo su
regulación en el Artículo 1605 del Código Civil, instrumento privado artículo 1425 numeral
1, del mismo cuerpo normativo. b) las solemnidades ad probationem: son necesarias para
probar la existencia del acto jurídico y sus consecuencias es decir, tanto las obligaciones
como los derechos. c) las solemnidades habilitantes: son aquellas cuya emisión no provoca
la existencia del acto sino que lo invalida, se les llama habilitantes por que su presencia en el
acto jurídico precisamente habilitan su validez, ejemplo de ello la autorización judicial para
que un tutor o un padre de familia pueda vender un inmueble perteneciente al pupilo o al hijo
de familia, contenido en los artículos 413 y 267 del CC.


[1] Trigueros, Guillermo. “Teoría de las obligaciones” San Salvador, El Salvador: Delgado,
1984.
[2] San Julián Puig, Verónica. “El objeto del contrato”. Pamplona, Italia: Aranzadi, SA,
1996.

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