UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE ZIHUATANEJO
ADRIANA NATIVIDAD GONZÁLEZ BASILIO
TERCER SEMESTRE
LIC. NUTRICIÓN Y CIENCIA DE LOS ALIMENTOS
PROYECTO
“ONCO - NUTRICIÓN”
INVESTIGACIÓN EPIDEMIOLÓGICA EN NUTRICIÓN
DOCENTE ERICK GALLEGOS SOTO
ZIHUATANEJO DE AZUETA GUERRERO, ABRIL DE 2025
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN..............................................................................................................1
2. CONCEPTOS DE ONCO -NUTRICIÓN...............................................................................2
a) Desnutrición Oncológica.........................................................................................3
b) Caquexia Oncológica...............................................................................................3
c) Sarcopenia..............................................................................................................3
3. LA IMPORTANCIA DE LA ONCO-NUTRICIÓN..................................................................5
a) La relación entre el cáncer y la nutrición................................................................5
b) El papel de la nutrición en la prevención y tratamiento del cáncer........................6
4. CARACTERÍSTICAS DE LA ONCO-NUTRICIÓN.................................................................7
a) Dietas personalizadas.............................................................................................7
b) Integración con tratamientos médicos...................................................................7
c) Monitoreo continuo...............................................................................................8
5. TRATAMIENTO EN ONCO-NUTRICIÓN...........................................................................9
a) Intervención Dietética: Recomendaciones sobre macronutrientes (proteínas,
carbohidratos, grasas)....................................................................................................................9
b) Importancia de micronutrientes (vitaminas y minerales).......................................9
c) Estrategias para aumentar la ingesta calórica y proteica......................................10
d) Soporte Nutricional Artificial................................................................................12
6. EFECTOS PRIMARIOS DE LA ONCO-NUTRICIÓN...........................................................14
a) Mejora del estado nutricional (aumento de peso, masa muscular, niveles de
albúmina) 14
b) Mayor tolerancia a los tratamientos oncológicos.................................................14
c) Reducción de la toxicidad de los tratamientos.....................................................15
d) Fortalecimiento del sistema inmunológico...........................................................15
7. EFECTOS SECUNDARIOS DE LA ONCO-NUTRICIÓN (Y SU MANEJO)............................17
a) Complicaciones relacionadas con el soporte nutricional artificial........................17
b) Efectos adversos de ciertos suplementos o dietas no basadas en evidencia........18
d) Aspectos psicológicos y emocionales relacionados con la alimentación y elsoporte
nutricional………………………………………………………………………………………………………………………………..19
8. CONCLUSIÓN................................................................................................................21
9. ANEXOS........................................................................................................................22
10. FICHAS BIBLIOGRÁFICAS..........................................................................................23
[Link]ÓN
En el mundo moderno, los avances científicos han permitido una comprensión más
profunda de la relación entre la alimentación y la salud. Uno de estos avances es la
oconutrición, un enfoque emergente que integra la nutrición con aspectos oncológicos,
con el fin de optimizar la calidad de vida de los pacientes con cáncer. Esta disciplina
busca no solo apoyar el tratamiento médico, sino también prevenir complicaciones,
mejorar el pronóstico y fomentar una recuperación más eficiente. En este ensayo se
abordará qué es la oconutrición, su importancia, sus características principales, el tipo de
tratamiento que propone, así como los efectos primarios y secundarios relacionados con
su aplicación.
1
[Link] de Onco -nutrición
La Onco-Nutrición constituye una subdisciplina dentro del campo de la nutrición clínica,
orientada específicamente al abordaje integral del estado nutricional de las personas
diagnosticadas con cáncer, a todas las fases de la enfermedad, desde el diagnóstico
inicial hasta las etapas de tratamiento activo, recuperación e incluso cuidados paliativos.
Esta área especializada surge como respuesta a la creciente evidencia científica que
demuestra la influencia significativa de la nutrición en la evolución clínica, la tolerancia a
los tratamientos oncológicos y la calidad de vida de los pacientes.
El objetivo fundamental de la Onco-Nutrición es prevenir, detectar y tratar oportunamente
la desnutrición y otras alteraciones nutricionales frecuentes en este grupo de pacientes,
tales como la caquexia, la sarcopenia y las deficiencias de micronutrientes. Estas
condiciones pueden comprometer seriamente la funcionalidad física, inmunológica y
metabólica del organismo, disminuyendo la capacidad de respuesta a terapias como la
quimioterapia, la radioterapia o la cirugía, y aumentando la incidencia de efectos adversos
y complicaciones clínicas.
Además del aspecto terapéutico, la Onco-Nutrición desempeña un papel relevante en la
promoción de hábitos alimentarios saludables y adaptados a las necesidades individuales,
considerando factores como el tipo de cáncer, el tratamiento indicado, el estado
nutricional previo, las comorbilidades y las preferencias del paciente. Así, se configura
como una herramienta esencial dentro del enfoque multidisciplinario del tratamiento
oncológico, ya que contribuye no solo a la mejora de los resultados clínicos, sino también
2
a la humanización del cuidado, al brindar soporte individualizado que favorece el bienestar
físico, emocional y social de las personas afectadas.
a) Desnutrición Oncológica
La desnutrición es uno de los problemas más comunes en pacientes con cáncer y se
caracteriza por la pérdida de masa muscular y grasa corporal debido a las alteraciones del
metabolismo, efectos secundarios de los tratamientos, como la quimioterapia o la radioterapia, y
la disminución de la ingesta alimentaria. La desnutrición oncológica tiene un impacto negativo en
la capacidad del paciente para tolerar tratamientos, en su capacidad funcional y en su sistema
inmunológico, lo que puede llevar a un peor pronóstico y reducción de la supervivencia.
b) Caquexia Oncológica
La caquexia es una condición más avanzada y grave que la simple desnutrición. Se refiere a
un síndrome metabólico caracterizado por una pérdida extrema de masa muscular y adiposa, que
no es completamente reversible con la nutrición. Este fenómeno es común en algunos tipos de
cáncer, especialmente en aquellos que afectan al sistema digestivo, el páncreas y los pulmones. La
caquexia no solo compromete el bienestar físico, sino que también está asociada con un mayor
riesgo de complicaciones, mayor debilidad y un pronóstico más desfavorable.
c) Sarcopenia
La sarcopenia se refiere a la pérdida de masa muscular esquelética, lo que reduce la fuerza
y funcionalidad del paciente. En el contexto oncológico, la sarcopenia puede empeorar la
tolerancia a los tratamientos y aumentar la vulnerabilidad a complicaciones. Esta condición es
común en pacientes que han pasado por períodos prolongados de desnutrición o que tienen
dificultades para mantener una ingesta calórica adecuada debido a la fatiga, las náuseas, los
vómitos y el dolor asociados al cáncer y sus tratamientos.
3
4
[Link] Importancia de la Onco-Nutrición
La onco-nutrición se refiere a la disciplina que estudia la relación entre la nutrición
y el cáncer, con el objetivo de optimizar el estado nutricional de los pacientes oncológicos
y mejorar su calidad de vida, la respuesta al tratamiento y los resultados clínicos. Este
campo, que combina conocimientos de la oncología y la nutrición, ha cobrado relevancia
en las últimas décadas debido a los avances en la comprensión de cómo el cáncer afecta al
metabolismo del cuerpo humano y cómo la alimentación puede influir en la progresión de
la enfermedad.
a) La relación entre el cáncer y la nutrición.
El cáncer es una enfermedad caracterizada por un crecimiento descontrolado de
las células, lo que genera una amplia variedad de efectos en el organismo, entre los cuales
destacan la alteración del metabolismo, el aumento de la inflamación, el déficit de
nutrientes y la catabolización acelerada de los tejidos corporales. Estos efectos, conocidos
como caquexia, son responsables de una pérdida significativa de peso, masa muscular y,
en consecuencia, de la disminución de la función del sistema inmune y de la capacidad de
la persona para tolerar los tratamientos.
Uno de los aspectos clave en la onconutrición es la intervención temprana para
prevenir o tratar la desnutrición asociada al cáncer. Esta desnutrición puede ser causada
tanto por la enfermedad en sí como por los efectos secundarios de los tratamientos
oncológicos, como la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía, que pueden interferir con
5
la absorción de nutrientes, alterar el apetito y causar náuseas y vómitos. La pérdida de
peso y la desnutrición en pacientes con cáncer se asocian con peores resultados clínicos,
incluyendo una mayor tasa de complicaciones, un mayor riesgo de infecciones y una
disminución de la calidad de vida.
b) El papel de la nutrición en la prevención y
tratamiento del cáncer.
Numerosos estudios han demostrado que una nutrición adecuada puede jugar un
papel fundamental en la prevención del cáncer, en el manejo de los efectos secundarios
del tratamiento y en la mejora de la respuesta terapéutica. La intervención nutricional no
solo se centra en mantener el peso corporal del paciente, sino también en optimizar su
perfil nutricional, lo que incluye el consumo adecuado de macronutrientes (proteínas,
carbohidratos y grasas) y micronutrientes (vitaminas, minerales y antioxidantes).
La investigación ha demostrado que ciertos hábitos alimenticios pueden reducir el
riesgo de desarrollar cáncer. El consumo de una dieta rica en frutas, verduras, granos
enteros y una ingesta moderada de proteínas magras, junto con la reducción del consumo
de grasas saturadas, azúcares refinados y carnes procesadas, puede contribuir a la
disminución del riesgo de varios tipos de cáncer, como el de colon, mama y esófago.
Además, se ha observado que ciertos compuestos bioactivos presentes en los alimentos,
como los fitonutrientes y los antioxidantes, pueden tener propiedades anticancerígenas, al
reducir el daño celular y mejorar la función del sistema inmune.
6
[Link]ÍSTICAS DE LA ONCO-
NUTRICIÓN
a) Dietas personalizadas
El tratamiento nutricional en el contexto oncológico debe diseñarse de forma
personalizada, tomando en cuenta las múltiples variables que caracterizan la situación clínica de
cada paciente. Entre estos factores se incluyen el tipo histológico del tumor, su localización,
estadio evolutivo, grado de invasión, estado funcional del paciente (medido por escalas como
Karnofsky o ECOG), comorbilidades presentes, síntomas asociados (como anorexia, náuseas,
disgeusia, disfagia o diarrea), y los efectos secundarios derivados de los tratamientos recibidos
(quimioterapia, radioterapia o cirugía). Además, es esencial considerar aspectos psicosociales y
culturales, como el entorno familiar, el nivel socioeconómico, las creencias religiosas y las
preferencias o aversiones alimentarias, que pueden influir directamente en la aceptación y
adherencia al plan nutricional. La individualización implica no solo ajustar los requerimientos
energéticos y proteicos, sino también la textura, presentación, frecuencia y composición de las
comidas, de manera que se logre una mejor tolerancia, satisfacción y eficacia del soporte
nutricional. Esta estrategia personalizada favorece una intervención más eficiente y humana,
centrada en el bienestar integral del paciente.
b) Integración con tratamientos médicos
La onconutrición se caracteriza por su enfoque integrador y colaborativo, en el que
intervienen múltiples profesionales de distintas áreas del ámbito de la salud. Este modelo de
trabajo multidisciplinario es esencial para abordar de manera integral las complejas necesidades
del paciente oncológico. La participación conjunta de oncólogos, nutricionistas, enfermeros,
psicólogos, farmacéuticos, trabajadores sociales, fisioterapeutas y otros especialistas permite no
7
solo un seguimiento más preciso y coordinado del estado clínico y nutricional del paciente, sino
también la implementación de estrategias terapéuticas más efectivas. Cada profesional aporta su
conocimiento y experiencia particular para evaluar diferentes aspectos del estado del paciente: el
oncólogo lidera el tratamiento del cáncer, el nutricionista diseña planes alimentarios
personalizados, el psicólogo brinda apoyo emocional, el enfermero ejecuta cuidados directos y
monitorea la evolución diaria, mientras que el farmacéutico asesora sobre posibles interacciones
medicamentosas con suplementos nutricionales. Esta sinergia interdisciplinaria garantiza una
atención más humanizada, centrada en la persona, y facilita la toma de decisiones clínicas
informadas, basadas en una visión holística del paciente.
c) Monitoreo continuo
La intervención nutricional en el contexto oncológico no debe concebirse como un recurso
aislado o puntual, sino como un componente constante y dinámico a lo largo de todas las fases del
proceso oncológico. Desde el momento del diagnóstico, el soporte nutricional permite establecer
una línea base del estado nutricional del paciente, detectar de forma precoz posibles deficiencias y
establecer estrategias preventivas. Durante el tratamiento activo —ya sea quimioterapia,
radioterapia, inmunoterapia o cirugía—, la intervención nutricional adquiere una importancia
crítica, dado que estas terapias pueden generar efectos adversos que impactan severamente la
capacidad del paciente para alimentarse adecuadamente. En esta etapa, el rol del profesional en
nutrición clínica es fundamental para adaptar las recomendaciones alimentarias a los síntomas
emergentes y a los cambios metabólicos inducidos por el tratamiento.
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[Link] EN ONCO-NUTRICIÓN
a) Intervención Dietética: Recomendaciones sobre
macronutrientes (proteínas, carbohidratos,
grasas)
Proteínas: Para pacientes oncológicos, la ingesta adecuada de proteínas es crucial para
mantener la masa muscular, reparar tejidos y apoyar el sistema inmunológico. Se recomienda un
aumento en la cantidad de proteínas, especialmente si el paciente está en tratamiento
(quimioterapia, radioterapia) que pueda causar pérdida de músculo. Fuentes como carnes magras,
huevos, legumbres, tofu y lácteos pueden ser beneficiosas.
Carbohidratos: Los carbohidratos proporcionan energía para la recuperación y el bienestar
general. En pacientes con cáncer, pueden necesitarse más carbohidratos de absorción lenta, como
cereales integrales, tubérculos y frutas, para evitar fluctuaciones en los niveles de glucosa.
Grasas: Las grasas saludables (por ejemplo, aceites vegetales, aguacate, frutos secos) son
esenciales para apoyar la absorción de vitaminas liposolubles y proporcionar calorías adicionales si
el paciente tiene dificultad para comer grandes cantidades de alimentos.
b) Importancia de micronutrientes (vitaminas y
minerales)
En este caso, vitaminas y minerales como la vitamina D, el ácido fólico, el zinc, el hierro y el
magnesio son fundamentales para el sistema inmunológico, la producción de energía y la
reparación celular. Algunos tratamientos oncológicos pueden alterar la absorción de estos
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nutrientes, por lo que es importante asegurar una ingesta adecuada, preferentemente a través de
alimentos como frutas, verduras, nueces, legumbres y granos enteros.
Además, la vitamina A y C pueden ser útiles en la protección contra el daño celular y la
inflamación.
c) Estrategias para aumentar la ingesta calórica y
proteica
Uno de los principales desafíos en la atención nutricional de pacientes oncológicos es
mantener un adecuado estado nutricional durante el curso de la enfermedad y el tratamiento. La
presencia de síntomas como anorexia, disgeusia, náuseas, vómitos, mucositis o disfagia puede
dificultar significativamente la ingesta adecuada de alimentos. Por esta razón, resulta fundamental
implementar estrategias efectivas que permitan aumentar el aporte calórico y proteico, incluso en
condiciones de apetito reducido o intolerancia digestiva.
Una de las primeras estrategias consiste en el fraccionamiento de la alimentación,
promoviendo la ingesta de entre cinco y seis comidas pequeñas al día, en lugar de las tres comidas
tradicionales. Esta práctica permite un mejor aprovechamiento de los momentos en que el
paciente experimenta mayor apetito y reduce la fatiga asociada al consumo de grandes volúmenes
de alimento en una sola toma. Asimismo, se recomienda tener a disposición snacks nutritivos
entre las comidas principales, tales como yogures enteros, frutos secos, barritas energéticas o
galletas fortificadas.
La fortificación de los alimentos también representa una herramienta clave para aumentar
la densidad energética y proteica de las preparaciones sin modificar significativamente su
10
volumen. Para ello, se pueden utilizar ingredientes como leche en polvo, queso rallado, crema de
leche, mantequilla de maní, huevos o aceites vegetales. Estos pueden incorporarse fácilmente en
platos cotidianos como purés, sopas, guisos, batidos o pastas, incrementando así su valor
nutricional sin afectar su aceptabilidad.
El uso de alimentos densos en nutrientes es igualmente relevante. Aquellos que aportan
altas cantidades de energía y proteínas en pequeñas porciones, como el aguacate, el huevo, los
pescados grasos, los frutos secos y las semillas, deben priorizarse en la planificación dietética.
También se recomienda incluir productos lácteos enteros como el yogur griego y quesos maduros,
que además de proteínas, aportan calorías y calcio.
Para los pacientes que presentan dificultades para masticar o tragar, se sugiere adaptar la
textura de los alimentos a consistencias suaves o semilíquidas, favoreciendo preparaciones como
sopas cremosas, purés enriquecidos, budines de huevo, batidos nutritivos y compotas. Estas
opciones no solo son más fáciles de consumir, sino que permiten incorporar ingredientes de alta
densidad energética.
A nivel conductual, es importante aprovechar los momentos del día en los que el paciente
presenta mayor tolerancia o disposición a comer. También se recomienda crear un ambiente
agradable durante la alimentación, evitando distracciones negativas, olores fuertes o
temperaturas extremas que puedan generar rechazo. La presentación visual de los platos, el
acompañamiento emocional durante las comidas y el estímulo sensorial positivo son elementos
que pueden influir significativamente en la disposición a alimentarse.
Finalmente, el uso de suplementos nutricionales orales puede ser una estrategia eficaz en
casos donde la ingesta por vía oral convencional sea insuficiente. Estos productos, disponibles en
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presentaciones líquidas o en polvo, ofrecen un alto contenido de proteínas y calorías en
volúmenes reducidos, y pueden integrarse como complemento en la dieta diaria o como única
fuente de nutrición en situaciones clínicas específicas.
d) Soporte Nutricional Artificial
El soporte nutricional artificial es una herramienta terapéutica fundamental en el manejo
nutricional de pacientes oncológicos que presentan una ingesta oral insuficiente o nula, ya sea por
efectos del tratamiento oncológico, complicaciones asociadas a la enfermedad o deterioro del
estado general. Este tipo de intervención tiene como objetivo mantener o restablecer el estado
nutricional, evitar la pérdida de masa corporal magra, prevenir complicaciones y mejorar la calidad
de vida del paciente
I. Nutrición Enteral (NE)
La nutrición enteral se refiere a la administración de nutrientes directamente en el
tracto gastrointestinal mediante la vía oral o mediante dispositivos como la sonda
nasogástrica, gastrostomía o yeyunostomía. Esta modalidad es preferida siempre
que el tubo digestivo esté funcional, ya que preserva la integridad de la mucosa
intestinal, estimula la función inmunológica y tiene un menor riesgo de infecciones
comparada con la nutrición parenteral.
Tipos de vías de acceso:
Vía oral con suplementos nutricionales: primera opción cuando hay capacidad
para tragar, pero la ingesta es insuficiente.
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Sonda nasogástrica: indicada para soporte nutricional a corto o mediano plazo
(menor a 4–6 semanas).
Gastrostomía o yeyunostomía: recomendadas para soporte nutricional a largo
plazo, generalmente en pacientes con patologías obstructivas o tratamientos
prolongados.
II. Nutrición Parenteral (NP)
La nutrición parenteral consiste en la administración de nutrientes directamente al
torrente sanguíneo, y se indica cuando la vía digestiva no está disponible o es
insuficiente para cubrir los requerimientos nutricionales.
Vías de administración:
Vía venosa periférica: útil para soporte nutricional de corta duración y con
soluciones de baja osmolaridad.
Vía venosa central (catéter central o PICC): necesaria cuando se requiere nutrición
parenteral total, por periodos prolongados o con soluciones hiperosmolares.
La elección de la vía y tipo de soporte nutricional debe ser individualizada, basada
en el estado clínico, funcionalidad del tracto gastrointestinal, duración estimada
del soporte, estado nutricional del paciente y objetivos terapéuticos
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[Link] PRIMARIOS DE LA ONCO-
NUTRICIÓN
La onco-nutrición, entendida como el abordaje nutricional específico en pacientes con
diagnóstico oncológico, constituye una herramienta terapéutica clave en el tratamiento integral
del cáncer. La intervención nutricional adecuada y oportuna permite prevenir o revertir la
desnutrición relacionada con la enfermedad y sus tratamientos, mejorar la tolerancia a las terapias
oncológicas, reducir complicaciones clínicas y promover una mejor calidad de vida
a) Mejora del estado nutricional (aumento de peso,
masa muscular, niveles de albúmina)
Uno de los objetivos centrales de la onco-nutrición es preservar o recuperar el estado
nutricional, el cual suele deteriorarse como consecuencia del catabolismo tumoral, los efectos
secundarios del tratamiento y la disminución de la ingesta alimentaria. La intervención nutricional
permite:
Aumentar o estabilizar el peso corporal, evitando pérdidas significativas que se asocian a
un peor pronóstico.
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Conservar o incrementar la masa muscular mediante una adecuada ingesta de proteínas y
calorías, en combinación con actividad física adaptada.
Normalizar los niveles de albúmina y otras proteínas plasmáticas, las cuales son
marcadores indirectos del estado nutricional y tienen relación con la respuesta inmunológica y
cicatrización.
b) Mayor tolerancia a los tratamientos oncológicos
La nutrición adecuada contribuye a una mejor tolerancia a la quimioterapia, radioterapia
y/o cirugía oncológica. Los pacientes con buen estado nutricional suelen:
Presentar menor incidencia y severidad de efectos adversos, como mucositis, náuseas,
vómitos o fatiga.
Ser más adherentes al tratamiento, ya que su estado general les permite completar los
ciclos indicados sin interrupciones.
Contar con mayores reservas fisiológicas para enfrentar el estrés metabólico inducido por
los tratamientos, favoreciendo la recuperación post-terapia.
c) Reducción de la toxicidad de los tratamientos
La toxicidad inducida por la quimioterapia y la radioterapia puede verse modulada por el
estado nutricional del paciente. Una alimentación equilibrada y personalizada:
Mejora la capacidad detoxificante hepática y renal, reduciendo la acumulación de
metabolitos tóxicos.
Favorece la integridad de las mucosas y tejidos, disminuyendo el daño celular y la
inflamación inducida por los agentes terapéuticos.
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Contribuye a mantener un balance ácido-base y electrolítico estable, lo cual protege al
organismo de desequilibrios que potencien la toxicidad.
d) Fortalecimiento del sistema inmunológico
El sistema inmunológico de los pacientes con cáncer suele estar comprometido debido a la
enfermedad y su tratamiento. La nutrición juega un rol esencial en la modulación de la inmunidad,
ya que:
Aporta micronutrientes esenciales como zinc, selenio, hierro, vitamina A, C, D y E, todos
fundamentales para el funcionamiento óptimo de la respuesta inmunitaria.
Suministra proteínas de alta calidad, necesarias para la síntesis de inmunoglobulinas y
citoquinas.
Promueve la integridad de las barreras epiteliales, lo cual actúa como primera línea de
defensa frente a patógenos.
16
[Link] Secundarios de la Onco-
Nutrición (y su manejo)
Aunque la onco-nutrición desempeña un papel fundamental en el abordaje integral del
paciente con cáncer, su implementación no está exenta de efectos secundarios o complicaciones.
Estas pueden derivarse tanto del soporte nutricional artificial como del uso inadecuado de
suplementos dietéticos, de errores en la transición hacia la alimentación oral, y del impacto
psicológico que la alimentación puede tener en el contexto oncológico. Identificar y manejar
oportunamente estas situaciones es esencial para asegurar la eficacia del tratamiento nutricional y
preservar la calidad de vida del paciente.
a) Complicaciones relacionadas con el soporte
nutricional artificial
El soporte nutricional artificial, ya sea enteral o parenteral, es una estrategia terapéutica
necesaria en pacientes que no pueden cubrir sus requerimientos nutricionales por vía oral. No
obstante, su uso conlleva ciertos riesgos que deben ser cuidadosamente monitorizados:
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I. Obstrucción de sondas: En la nutrición enteral, las sondas pueden obstruirse
debido a fórmulas mal diluidas, precipitaciones de medicamentos o inadecuada
irrigación. Para prevenir esta complicación, se recomienda el uso de técnicas de
administración adecuadas, enjuagues frecuentes con agua, y evitar la
administración conjunta de fármacos sin compatibilidad comprobada.
II. Infecciones: En el caso de la nutrición parenteral, el riesgo de infecciones
relacionadas al catéter central (bacteriemias) es una complicación importante. Las
buenas prácticas de manipulación, la monitorización clínica y el uso de protocolos
estandarizados de higiene y cuidado del acceso venoso son fundamentales para
reducir esta incidencia.
III. Alteraciones metabólicas: Ambas modalidades pueden causar desbalances
electrolíticos, hiperglucemia, hipertrigliceridemia, y síndrome de realimentación.
La vigilancia bioquímica periódica y la adecuación individual de las fórmulas
nutricionales son medidas imprescindibles para su manejo y prevención.
b) Efectos adversos de ciertos suplementos o dietas
no basadas en evidencia
El uso indiscriminado de suplementos nutricionales y la adopción de dietas alternativas o
restrictivas, muchas veces sin respaldo científico, puede interferir negativamente en el
tratamiento oncológico. Algunos de estos efectos incluyen:
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a) Interacciones con tratamientos oncológicos: Ciertos suplementos herbales o
antioxidantes en altas dosis pueden reducir la eficacia de la quimioterapia o
potenciar su toxicidad. Por ello, cualquier suplemento debe ser indicado por un
profesional de salud con conocimiento en onco-nutrición.
b) Desnutrición iatrogénica: Dietas extremas como las cetogénicas, alcalinas o
crudiveganas, promovidas por fuentes no confiables, pueden generar déficits
nutricionales graves y pérdida de masa magra si no están correctamente
supervisadas.
c) Riesgo económico y emocional: Muchos suplementos y productos “naturales”
representan una carga económica innecesaria para el paciente y su familia,
además de generar falsas expectativas y frustración ante la ausencia de
resultados.
d) Aspectos psicológicos y emocionales relacionados
con la alimentación y el soporte nutricional
La alimentación no solo cumple una función biológica, sino también social y emocional. En
el contexto del cáncer, la relación con la comida puede verse alterada profundamente, afectando
el bienestar psicosocial del paciente:
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I. Pérdida del placer por comer: El deterioro del gusto, la imposición de
restricciones dietéticas o el uso de fórmulas enterales pueden hacer que el acto de
alimentarse pierda su componente placentero y cultural.
II. Sentimientos de frustración o vergüenza: Algunos pacientes pueden
experimentar rechazo hacia el uso de sondas o nutrición parenteral, lo que puede
generar aislamiento, depresión o ansiedad.
III. Presión familiar: Las dinámicas familiares alrededor de la alimentación pueden
generar tensiones, especialmente cuando los cuidadores insisten en la ingesta sin
considerar las limitaciones del paciente.
20
[Link]ón
A lo largo del desarrollo de este proyecto, he podido comprender con mayor claridad la
inmensa relevancia que tiene la nutrición en el abordaje integral del cáncer. La onconutrición no
es solo una herramienta complementaria, sino una pieza fundamental que impacta directamente
en la evolución clínica, el bienestar emocional y la calidad de vida de los pacientes oncológicos.
Este tema me ha sensibilizado profundamente, ya que detrás de cada diagnóstico hay una
persona que no solo enfrenta una enfermedad compleja, sino también una serie de desafíos
físicos, emocionales y sociales. Entender cómo una intervención nutricional adecuada puede
aliviar síntomas, fortalecer al cuerpo para tolerar los tratamientos y devolverle al paciente una
sensación de control sobre su vida, me reafirma en la importancia de considerar siempre al ser
humano de forma integral.
Creo firmemente que aún hay mucho por hacer en el campo de la onconutrición: desde la
formación del personal sanitario hasta la creación de políticas públicas que garanticen su acceso
como un derecho, no como un privilegio. Me llevo de este trabajo la convicción de que cada gesto
nutricional, por pequeño que parezca, puede marcar una gran diferencia en la lucha contra el
cáncer.
21
[Link]
Síntoma Recomendación Nutricional
Náuseas Fraccionar comidas, evitar olores fuertes, consumir alimentos fríos.
Diarrea Aumentar ingesta de líquidos, evitar fibra insoluble, preferir alimentos suaves.
Estreñimiento Aumentar fibra soluble, hidratarse bien, fomentar actividad física.
Disgeusia Usar utensilios de plástico, condimentar levemente, probar nuevas texturas.
Anorexia Fraccionar en porciones pequeñas, comidas densas en calorías, batidos
I. Recomendaciones Nutricionales según Efecto Secundario Común
Desayuno Papilla de avena con leche descremada y plátano maduro.
Infusión tibia de manzanilla.
Media mañana Yogur natural sin azúcar con puré de manzana.
Almuerzo Puré de papa con pechuga de pollo desmenuzada cocida al vapor.
Gelatina sin azúcar.
Merienda: Batido de leche con mango y una cucharada de proteína en polvo
Cena Sopa crema de calabaza con queso fresco bajo en grasa
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Té suave de tila.
Nota: Todas las preparaciones deben servirse tibias (no calientes) y con texturas suaves para no irritar la mucosa
bucal.
a) Ejemplo de Menú Diario para Paciente Oncológico con Mucositis
23
10. Fichas bibliográficas
European Society for Clinical Nutrition and Metabolism (ESPEN). (2017). ESPEN guidelines
on nutrition in cancer patients. Clinical Nutrition, 36(1), 11-48.
[Link]
American Society for Parenteral and Enteral Nutrition (ASPEN). (2009). Guidelines for the
use of parenteral and enteral nutrition in adult and pediatric patients. Journal of Parenteral and
Enteral Nutrition, 33(3), 255-259. [Link]
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). (2005).
Alimentación y nutrición en el tratamiento del cáncer. Roma: FAO. Recuperado de
[Link]
Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE). (2012). Manual práctico de
nutrición en oncología. Madrid: Ergon.
Ottery, F. D. (1996). Definition of standardized nutritional assessment and interventional
pathways in oncology. Nutrition, 12(1 Suppl), S15-S19. [Link]
9007(95)00067-4
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