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Decálogo para Cuidar Al Cuidador

El documento presenta un decálogo para cuidar al cuidador, enfatizando la importancia de reconocer las propias limitaciones, compartir el sufrimiento, y buscar apoyo. Además, aborda la ética del cuidado, destacando la responsabilidad social y el respeto por los derechos y dignidad de las personas. Se enfatiza la necesidad de mantener un equilibrio entre el cuidado del enfermo y el autocuidado del cuidador para asegurar una atención efectiva y saludable.

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Decálogo para Cuidar Al Cuidador

El documento presenta un decálogo para cuidar al cuidador, enfatizando la importancia de reconocer las propias limitaciones, compartir el sufrimiento, y buscar apoyo. Además, aborda la ética del cuidado, destacando la responsabilidad social y el respeto por los derechos y dignidad de las personas. Se enfatiza la necesidad de mantener un equilibrio entre el cuidado del enfermo y el autocuidado del cuidador para asegurar una atención efectiva y saludable.

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DECÁLOGO PARA CUIDAR AL CUIDADOR

Para realizar una buena atención a la persona dependiente el cuidador debe tener presente
el siguiente decálogo:

1.- Ser consciente de sus limitaciones

El cuidador debe ser consciente de sus propias limitaciones de tiempo, psicológicas y/o
económicas. En muchas ocasiones, y de forma equivocada, pensamos que cuanto más
tiempo estemos con el familiar enfermo más demostraremos nuestro cariño. Craso
error. Es frecuente contemplar a la madre o cualquier familiar (padre, hermano, etc.) que no
se separa para nada del lecho del familiar en coma, pero son incapaces de dar una
respuesta amable o preocuparse por el resto de los miembros familiares. Es como si al

estar presente le fuera a devolver la salud por un ‘contagio mágico’ de vida. Pero lo que sí
puede conseguir es entrar en un cuadro depresivo o ansioso, que a lo único que conduce es
a la claudicación de los mismos cuidados.
2.- Saber compartir los sufrimientos

El cuidador debe saber compartir con otras personas los sufrimientos del enfermo crónico.
Es la consecuencia del anterior apartado. No somos mejores porque nos carguemos con
todo el peso de los cuidados. El saber compartir y hacer partícipe a toda la familia de la
atención al enfermo crónico es una buena señal de nuestro alto nivel de salud mental y que
no nos consideramos omnipotentes. Además, de esta forma, damos posibilidad al resto de
la familia para que demuestre su “cuanto” de solidaridad.

3.- Pedir información y actuar en consecuencia.

El cuidador debe pedir información sobre la enfermedad y actuar en consecuencia. Se debe


conocer la posible evolución del proceso crónico para ir tomando las medidas oportunas y
poder también dosificar las fuerzas. Una buena información es el mejor antídoto contra el
cansancio y el desánimo. No olvidemos que el ponerse una “venda en los ojos” no favorece
nunca la buena resolución del problema.

4.- Permitirse sentir y expresar emociones.

El buen cuidador deberá crear un clima donde se pueda “sentir” y expresar las emociones.
Hay que facilitar al propio enfermo la posibilidad de que pueda expresar sus miedos y
temores ante el dolor y la muerte y al propio grupo de cuidadores que puedan intercambiar
las preocupaciones, la sensación de hastío o el propio cansancio.

5.- Permitirse alejarse del enfermo.

El buen cuidador deberá permitirse alejarse del enfermo de vez en cuando. Unos días de
descanso, un paseo para ver escaparates o una salida a tomar un café es un buen
procedimiento para lograr un distanciamiento sano con la enfermedad.

6.- Ponerse objetivos a corto plazo.


El vivir día a día la enfermedad impide que se haga falsas esperanzas sobre un desenlace
feliz. No debe atormentarse con un final irremediable, pero tampoco auto engañarse.

7.- Buscar su recompensa en la propia acción de cuidar

Las compensaciones complementarias (herencia, buscar el reconocimiento de los demás,


etc.) solamente empañan la acción de cuidar.

8.- Pedir ayuda y colaboración

El cuidador principal deberá pedir ayuda y colaboración cuando se sienta desfallecer. Esto
hay que hacerlo de forma explícita y directa, y no esperar que el resto de la familia se dé
cuenta de su malestar. Un ejemplo: “Me gustaría que este fin de semana te quedases con
padre, pues yo necesito descansar”. Si ante este mensaje no se produce una respuesta,
podemos decir que la colaboración no existe.

9.- Aceptar que el objetivo no es la curación

El éxito de los cuidados no se puede poner en la curación, sino en conseguir que el enfermo
sea capaz de integrar su dolencia. No podemos olvidar que el objetivo último de la atención
al enfermo crónico es conseguir el más alto nivel en la calidad de vida; es decir, posibilitar
que dentro de sus propias limitaciones sea capaz de integrar todo su dolor y sufrimiento,
para conseguir una cierta armonía consigo mismo y con el entorno.

10.- Perdonarse para neutralizar la culpa

La reparación y el perdón son el único camino válido para neutralizar la culpa y la vergüenza
en el cuidado del enfermo crónico. En muchas ocasiones el cuidado del enfermo crónico
nos producirá cansancio, irritabilidad e incluso cierto grado de agresividad verbal, amasado
por un intento de esconder o negar la misma enfermedad; todo ello lo que tapa es la culpa
y el comprobar que no tenemos paciencia infinita, ni por supuesto somos omnipotentes. A
través del reconocimiento de nuestras limitaciones y de “las sombras” de nuestras
conductas es como podremos comenzar el difícil camino de la reparación y del perdón,
hacia los demás y hacia nosotros mismos.
Estos diez ‘mandamientos’ para cuidar al cuidador se cierran en dos: 1) amarás al familiar
dependiente como a ti mismo, y 2) tendrás en cuenta tus posibilidades y limitaciones reales.

(ALEJANDRO ROCAMORA BONILLA


Psiquiatra. Profesor en Centro de Humanización de la Salud)

TAREA SEMANA 1
Estimado/a Estudiante, elabore un organizador gráfico Mapa de
carácter con los temas: decálogo para cuidar al cuidador.

SEMANA 2

1.1. ÉTICA DEL CUIDADOR

ETICA CONCEPTO.-Ética es un conjunto de valores, es humana ,abarca todas las


dimensiones de la vida, es dialogal e intersubjetiva.

La ética es una parte fundamental de la geriatría. La ética, en el sentido del cuidado ético,
se refiere a un marco o línea guía que determina qué es moralmente bueno (es decir,
correcto) o malo (es decir, incorrecto).. El respeto a la ancianidad puede jugar un papel muy
importante en estas decisiones. Reconocer y actuar según los deseos de la persona mayor
es un componente crítico del cuidado ético.
La ética del cuidado aborda el cuidado de sí mismo, de la palabra del otro, de lo que es de
todos.

Ética del cuidado :Ética que hace hincapié en cuidar el bienestar concreto de aquello que
están cerca de nosotros.

La ética del cuidado alega que la ética debe ser imparcial, hace hincapié en preservar y
nutrir relaciones valiosa concretas y dice que debemos cuidar de quienes dependen y están
relacionados con nosotros.

Una ética del cuidado engloba los tipos de obligaciones que defiende la llamada ética
comunitaria , que es la ve a las comunidades concretas y las relaciones comunales con un
valor fundamental que se debe preservar y mantener.

Desde el punto de vista filosófico trata de la valoración moral de los actos humanos,
conjuntos principios y normas morales que regulan dichas actividades.

Además del comportamiento moral comprende las costumbres, formas de vida,


disposiciones de un hombre determinado. Lo que ha prevalecido es el sentido de ethos
como fuente del estudio eje los actos buenos y malos. El objetivo de la ética se centra en la
praxis, considerada como acción específicamente humana en cuanto procede
responsablemente.

Los cuidados domiciliarios son un servicio a la comunidad basados en las necesidades de


salud de las personas y familias a los que los CD atienden calificadamente, asistiendo en
programas de prevención, protección, recuperación y rehabilitación, previniendo la
marginación social, jerarquizando la atención y manteniendo el bienestar físico, social y
afectivo de los beneficiarios sin importar la condición física o mental, de acuerdo a la
naturaleza de la enfermedad o problemas que lo afectan.

La responsabilidad individual de cada cuidador es aspirar a normas de conducta lo más


elevadas posibles. Los CD respetan y protegen los derechos humanos y civiles y no
participan en forma deliberada, ni consienten prácticas discriminatorias fundadas en
consideraciones de nacionalidad, raza, religión, color, edad, sexo, discapacidad, opinión
política, consideración social, valores, creencias, costumbres.
El desarrollo de un conjunto dinámico de normas éticas para las conductas de un CD,
relacionadas al ejercicio técnico, requiere un compromiso personal de toda la vida para
esforzarse por actuar de manera ética; requiere la necesidad de fomentar el
comportamiento ético de los estudiantes, docentes, supervisados, empleados y colegas, y
cuando sea necesario, consultar con otros a cerca de los problemas éticos.

Carol Gilligan propone la ética del cuidado como la responsabilidad social, desde la que
se plantea la búsqueda del bienestar de las personas, de aquellas que habrían de ser
afectadas por las decisiones morales, las cuales tienen consecuencias para la vida, para el
futuro de las próximas generaciones; hace una propuesta por una segunda voz, "que aboga
por las diferencias, por el reconocimiento de historias particulares, por el cuidado y el deseo
de bienestar del otro, por la benevolencia como matriz de las relaciones sociales y del juicio
ético".

COMPETENCIA:
Los CD se esfuerzan por mantener niveles elevados de idoneidad en su trabajo.

Reconocen las fronteras de sus competencias particulares, límites de incumbencia y


limitaciones.

Proveen solo aquellos servicios y utilizan, solo aquellas técnicas para las que están
calificados por su formación, capacitación o experiencia. Conocen que las competencias
que se requieren en la asistencia de personas o grupos varían con las características de
dichos grupos o familias a las cuales pertenecen.

En aquellas áreas para las que aún no existen normas reconocidas, los CD ejercen un juicio
cuidadoso y toman las precauciones apropiadas para proteger aquellos con quienes
trabajan.
Tratan de mantener actualizado el conocimiento de la información relevante relacionado
con los servicios que brindan y reconocen la necesidad de una educación continua y hacen
uso apropiado de los recursos técnicos.

PRINCIPIOS GENERALES
INTEGRIDAD: Los CD no hacen declaraciones falsas o engañosas. Son prudentes frente
a nociones que degeneren en etiquetas discriminatorias.
Los CD se empeñan en ser conscientes de sus sistemas de creencias, valores,
necesidades y limitaciones y del efecto que estos tienen sobre su trabajo.

Tratan de clarificar a las partes acerca de los roles que están desempeñando y de funcionar
según esos mismos roles. Evitan las relaciones duales inadecuadas y potencialmente
dañinas (intromisiones, interferencias, divulgación de la vida personal, conflictos familiares,
lealtades, alianzas, secretos, etc.)

Los CD tienen en cuenta el derecho que asiste a todo beneficiario de proteger la intimidad
de su cuerpo y de sus emociones cuando es examinado o interrogado por los integrantes
del equipo de salud que lo asisten. Tratan de desarrollar las acciones necesarias para que
el beneficiario pueda dialogar a solas con sus seres queridos o personas de su entorno.
Facilitará que el beneficiario reciba apoyo emocional y/o ayuda religiosa de personas de su
elección.

No encubrirá tratos crueles, inhumanos o degradantes que atenten contra su integridad


física y moral el respeto es la respuesta ética a la dignidad de la persona.

RESPONSABILlDAD: Los CD mantienen normas de conductas, clarifican sus roles y


obligaciones técnicas, asumen la responsabilidad apropiada y adecuar sus prácticas a las
necesidades de las diferentes poblaciones en la medida de lo posible. Los CD consultan,
colaboran y apoyan a otros profesionales e instituciones en la medida necesaria para servir
a los intereses de los receptores de servicios, posibilitan y apoyan la inter-consulta
valorando el trabajo interdisciplinario.
Las normas y conductas de los CD en su vida privada son asuntos personales excepto
cuando la conducta de estos pueda comprometer sus responsabilidades.
RESPETO POR LOS DERECHOS Y LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS: Los CD
otorgan el debido respeto a los derechos fundamentales, la dignidad y el valor de todas las
personas y no participan en prácticas discriminatorias. Respetan el derecho de los
individuos a la privacidad, confidencialidad, autodeterminación y autonomía.

Los CD son consientes de las diferencias culturales e individuales, incluyendo aquellas


debidas a la edad, genero, raza, etnicidad, origen nacional, religión, orientación sexual,
incapacidad, lengua y condición socioeconómica. No obstante si el problema está en
conflicto con las convicciones religiosas, morales o éticas del CD, puede abstenerse de
desempeñar determinadas tareas, siempre que informe oportunamente a su superior
jerárquico para asegurar la atención del beneficiario.

RESPONSABILIDAD SOCIAL: Los CD se preocupan y trabajan para mitigar las causas


del sufrimiento humano, tratando de aliviar, acompañar y mejorar la calidad de vida de los
beneficiarios, fortaleciendo su autovaloración y auto cuidado, evitando
institucionalizaciones innecesarias y malos tratos tanto físicos como mentales. En sus
acciones tienen en cuenta los derechos de los beneficiarios y otras personas afectadas y
tratan de evitar el mal uso de trabajo. Es responsabilidad fundamental prevenir y promover
la salud del beneficiario.

Límites de la incumbencia – campo de acción del cuidado.

*Apoya al personal de enfermería, servicio social y equipos profesionales con los cuales
trabaja

*Brinda compañía personalizada (comprensión, escucha; tolerancia, etc.), ayuda a mitigar


la soledad y aplica técnicas que eviten la dependencia.

*Prevenir accidentes y presta asistencia a los beneficiarios.

*Participa en programas de asistencia a los beneficiarios y en la difusión de instrumentos y


modalidades de auto asistencia, informaciones bio-psico-sociales, tendientes a la
prevención y al mejoramiento de su calidad de vida.
*Observa posibles indicios de alteraciones físicas o mentales detectadas en los
beneficiarios y sus familiares e informa a los profesionales correspondientes.

*Ejecuta medidas higiénicas, dietéticas y terapéuticas para las que se halla habilitado y/o
autorizado.

* Administra la medicación indicada por vía oral y/o de uso externo con la debida
prescripción profesional.

*Ayuda al beneficiario con dependencia para la realización de las actividades diarias del
mismo y la organización de su hábitat.

*Colabora con la aplicación de técnicas recreativas, fisioterapéuticas y laborterapia.

*Colabora en la realización de trámites a solicitud del beneficiario.

*Fomenta, sostiene y articula las redes solidarias de apoyo en la comunidad.

*Participa en cursos de actualización y capacitación para atención, prevención y asistencia


del beneficiario y de su entorno familiar.

*En los establecimientos las acciones de los CD están referidas al cuidado y atención
alimentaria, higiene personal y confort, colaboración en la administración oral de
medicamentos, bajo supervisión de enfermería, movilización y traslado dentro y fuera del
hábitat natural de las personas residentes en esos establecimientos.

SECRETO PROFESIONAL-RESGUARDO DE LA PRIVACIDAD DEL


BENEFICIARIO Y SU FAMILIA

Según el Diccionario de la Real Academia Española, XX de 1.984 lo define como “Deber


que tienen los miembros de ciertas profesiones como los médicos, abogados, notarios, etc.,
de no descubrir a un tercero los hechos que han conocido en el ejercicio de su profesión”
Según Eliseo Storani este deber alude a una pauta normativa de categoría legal, forma
parte a su vez del juramento hipocrático. Partimos de la obligación de guardar el secreto
para pensar en la función terapéutica de su preservación, por lo tanto los datos referentes
al paciente deben ser protegidos. Por otro lado ‘la definición enunciada alude a un área
volitiva y consiente. La protección- de la información, referente al estado de salud,
diagnostico, tratamiento, etc., deben permanecer confidenciales y solo pueden ser
divulgadas en caso que el paciente lo autorice expresamente

El SECRETO PROFESIONAL es un derecho del beneficiario y al CD le cabe la


responsabilidad en el resguardo de este derecho, siempre y cuando con su silencio no
afecte la vida o la salud del individuo. Es un deber a las normas básicas, ya que se impone
a todas aquellas personas a quienes se confían secretos por razones de profesión o de
cargo
EN RELACION AL BENEFICIARIO Y SU FAMILIA el CD debe proteger cualquier
informaci6n de carácter confidencial que conozca en el curso de su quehacer. Si no se
observa este principio se deteriora la relación CD-beneficiario que se basa en una mutua
confianza, pudiendo perjudicar al mismo o a familiares en su resguardo y bienestar.

CONSENTIMIENTO INFORMADO
Los antecedentes del Consentimiento Informado pueden hallarse en el Principio del Código
de Nuremberg destinado a normar ética, moral y legalmente los experimentos con seres
humanos. Si bien el término “Informed Consent” fue utilizado por primera vez en un fallo de
Estados Unidos de California en 1957, surge como respuesta a las transformaciones en la
relación médico-paciente, estos cambios se encuentran íntimamente relacionados con el
llamado criterio de práctica profesional, ligado al paternalismo médico y al principio de
autonomía. El paciente debe contar con la competencia y la información necesaria para
realizar una elección: inteligente. La aceptación o rechazo de una intervención es
manifestación del ejercicio de autonomía.

El CD vigila que el profesional revele con prudencia al beneficiario o a la persona


responsable de tomar decisiones, los detalles pertinentes en cuanto a la naturaleza, el
propósito del procedimiento, riesgos, beneficios potenciales y cualquier alternativa
razonable al tratamiento recomendado y sus consecuencias (el beneficiario debe
comprender la información y el consentimiento debe ser voluntario, es decir sin coacción).

Ética del Cuidador Domiciliario” – Lic. Diana S. Mecikovsky

TAREA –SEMANA 2

Estimado/a Estudiante, escriba dos ejemplos donde se evidencie la práctica


de la ética del cuidador.

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