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La Fraternidad en la Historia y cómo se entiende en la
Masonería
from Revista Masónica - Año 98 | Octubre 2020
by Gran Logia de Chile
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Contenido Ontológico del Ritua...
“LA FRATERNIDAD EN LA HISTORIA Y CÓMO SE ENTIENDE EN LA MASONERÍA”
Cristian Schilling Vergara, 3° R∴ L∴ Moisés Mussa Battal N°154, valle de Santiago
La Fraternidad es un concepto netamente humano que dice relación a como el Hombre se
entiende así mismo y a como entiende y vive en sociedad, a como equilibra estos dos
ámbitos, que le son tan necesarios para su existir y su vivir. Abarca el modo de vivir solo y
aislado, hasta llegar a formar sociedades y aportar a la humanidad desinteresadamente. La
Fraternidad es un sentimiento destacado por la masonería, por ser un elemento de unión y
de humanización de nuestras relaciones y de nuestros intereses, tanto particulares como
comunes. Esta fraternidad que puede nacer espontáneamente en una persona, o puede surgir
menos espontanea en otra, debe siempre ser trabajada y buscada como un ideal que permite
llevar una vida en sociedad más sana y feliz.
La fraternidad, en el transcurso de la historia de la humanidad, ha tenido muchas formas de
ser entendida y sobre todo de ser vivida, asociadas a la cultura de cada pueblo.
Algunas definiciones nos hablan de: Fraternal, Etimológicamente del latín Fraternus,
”Fraternal, de hermanos, intimo” o de Fraternidad, “Unión y buena correspondencia entre
hermanos o entre los que se tratan como tales”.
En este sentido podemos inferir que es una condición que surge entre personas que deciden
darse o considerarse parte de una fraternidad o comunidad; esto es, deciden tratarse como
hermanos. También podemos decir que el ser hermanos, con vínculos de sangre o
perteneciente a una misma familia, no garantiza que su trato o convivencia sea fraternal.
Esto sucede en un contexto profano en que generalmente, es entendida la fraternidad El
Hombre vive una dualidad importante: es un ser individual y, a la vez, un ser social. Como
ser individual, vive todas sus experiencias de manera propia y exclusiva y toma decisiones
sobre su vida. Como ser social, su individualidad se va entremezclando y generando lazos
con otros seres de su entorno. Esta interacción social se da en el leguaje, de modo que la
convivencia, va cambiando al individuo y por ende a la sociedad. Es esencialmente
dinámica.
Desde un punto de vista religioso, los seres humanos se consideran hermanos por ser Hijos
de Dios, es decir, de un padre común. Pero hay momentos en que esta declaración se vuelve
excluyente en el sentido que, los creyentes en otro dios no son hermanos nuestros y, por
tanto, pueden llegar a ser enemigos, como ocurre
en las guerras religiosas En la actualidad existe mayor conciencia en que podemos ser
hermanos independientes del dios que tengamos, ya que, de alguna manera, las religiones
están llegando a consenso en que se trata del mismo dios, al menos por una parte de la
humanidad.
En Grecia y Roma antigua existían pueblos organizados y con cosmovisiones aglutinantes,
como los Estoicos. Para ellos la naturaleza y su máxima expresión, el Cosmos, era lo
central y ordenaba su vida individual y social. Estaban conformados por diferentes razas,
clases y condiciones sociales, pero se reconocían iguales porque todos tenían limitaciones;
por eso debían cumplir con las Leyes Naturales Eran hermanos por sus limitaciones y por el
camino común que debían recorrer. La Fraternidad Estoica es conocida como
“Philadelphia” (Amor Fraternal).
En la Edad Media surge otra forma de entender la fraternidad en las confraternidades de
oficios y profesionales, quienes, buscaban el mejoramiento y el desarrollo de los
trabajadores en sus artes y oficios Había trato fraternal entre ellos al reconocerse aptos para
los trabajos respectivos. Siendo la de constructores de catedrales la más famosa y la que
derivó en la Masonería Operativa.
Hasta entrado el siglo XVII, el concepto de Fraternidad se mantuvo en un ámbito acotado a
estas organizaciones y no se veía reflejado en ninguna Constitución nacional. Recién con
Hume y Rousseau, en el siglo XVII, se plantea formalizar la fraternidad como un valor
positivo y que puede ser incorporado en la estructura, legal, política y social. David Hume
con sus teorías sobre el Entendimiento Humano, abogó por el rechazo al Dogma como
modo de interpretar el mundo y desarrolló una teoría moral basada en la empatía y las
emociones. Rousseau, por su parte, en su obra “Discurso sobre el Origen de la
Desigualdad”, propone que el hombre es bueno por naturaleza y se va corrompiendo por la
sociedad. Siendo la fraternidad la que equilibraría a la sociedad, purgando la corrupción.
Por último, en la actualidad consideramos la fraternidad como un componente del ser social
humano. Se considera al ser humano como un individuo que interactúa con su entorno
(Nicho Ecológico) y, en este ambiente, crece, se desarrolla, se reproduce y muere, Pero esto
no lo puede hacer solo; necesita de una sociedad para lograr este objetivo en plenitud. El
ser humano actúa con inteligencia y disposición de espíritu; va aprendiendo y cambiando a
medida que convive y conversa en sociedad. Es un proceso simultaneo y dinámico. Esto es
muy relevante, ya que la forma en que seremos humanos y fraternos es a través del lenguaje
y la convivencia diaria y constante. Humberto Maturana lo describe magistralmente: “El ser
humano es constitutivamente social. No existe lo humano fuera de lo social. Lo genético no
determina lo humano, sólo funda lo humanizable. Para ser humano hay que crecer humano
entre humanos. Aunque esto parece obvio, se olvida que el ser humano se desarrolla en las
sociedades a las que pertenece. Si pertenecemos a sociedades que validan la honestidad
como conducta cotidiana de sus miembros, el respeto a los mayores, la honestidad consigo
mismo y la veracidad en el lenguaje, ése será nuestro modo de ser humanos y el de nuestros
hijos. Por el contrario, si pertenecemos a una sociedad cuyos miembros validan la
hipocresía, el abuso, la mentira y el autoengaño como conducta de sus miembros, ése será
nuestro modo de ser humano y el de nuestros hijos”.
FRATERNIDAD, COMO LA ENTIENDE LA MASONERÍA EN LA ACTUALIDAD
En la declaración de principios, nuestra Orden señala que la Francmasonería “está
fundada en el sentimiento de la Fraternidad” y más adelante señala: que nos trataremos
como Hermanos, nos debemos ayuda y asistencia, y tenemos que practicar la solidaridad
humana.
El sentimiento de amor fraternal genera una actitud positiva en uno y en otros, permitiendo
el trabajo ético, iniciático y filosófico, En estas condiciones, la docencia se desarrolla en
forma libre e igualitaria.
Otros conceptos como solidaridad, ayuda, asistencia, quedan separados del de fraternidad,
en el sentido que no son sinónimos, y que la fraternidad, como toda la doctrina, está
orientada, a la gran tarea de mejorar la condición moral y ética del hombre, dentro de lo que
es posible. Propende a educar al hombre de pensamiento libre y que busca la virtud, la
justicia hacia los hombres. Debemos también, procurar el bienestar social.
Nuestro trabajo diario está orientado a desarrollar Arte Real que, por excelencia, es el arte
del pensamiento propio y libre. Oswald Wirth señala: “La intelectualidad humana no puede
continuar debatiéndose entre dos enseñanzas que se excluyan como la razón y el dogma.
Ahora, que todo conspira en nuestra sociedad para evitar el pensamiento razonado, es
indispensable que una Institución como la nuestra haga revivir el estandarte de las
tradiciones que se olvidan. Nos faltan pensadores, y no es la enseñanza universitaria la que
puede formarlos. El pensador no es el hombre que sabe mucho. No debe tener la memoria
sobrecargada de recuerdos embarazosos. Es un Espíritu libre, que no necesita catequizar ni
adoctrinar”.
Volviendo a la Fraternidad, recuerdo una conversación con un querido hermano maestro,
donde a raíz de las diferentes ideas políticas de nuestros hermanos y los conflictos que estas
pueden generar, me dijo: “lo que piense cada uno en realidad no me molesta en nada,
porque ellos son mis hermanos y yo los quiero a todos”, Esta es la fraternidad más pura y
refleja el espíritu que debe primar. La importancia de la Fraternidad en la masonería,
consiste en su cualidad moderadora de los otros dos pilares de la institución la Libertad y la
Igualdad. Además, permite que en un entorno positivo cada querido hermano manifieste el
pensamiento propio, de modo que durante la reflexión todos experimentamos un cambio, a
medida que vamos conviviendo. Este concepto de Fraternidad no se refiere solo a sus
miembros, sino también a las personas del mundo profano no excluyéndoles. Nuestro sueño
es llegar a la Fraternidad Universal.
En la actualidad, vivimos una crisis social y sanitaria, donde ambos temas han
desembocado en una situación económica compleja. Es en este momento, como señalo el
Gran Maestro de la Gran Logia de Chile V.:H.: Sebastián Jans Perez,. donde la Fraternidad
nos mantiene unidos y preocupados el uno del otro, de nuestros hermanos mayores. Nos
debe permitir escucharnos como hermanos, sin perjuicio que se deban cumplir las leyes del
país.
Si bien la Fraternidad es declarada como principio fundante de la Francmasonería, ¿basta
con ser iniciados para ser fraternos?, ¿se nos da por revelación? o ¿debemos trabajarla en
nuestro interior, e ir develándola? Y si es la última opción, es un interesante camino
iniciático, de cambio interior; caminémoslo.
La Iniciación nos vuelve “Hermanos Iniciados”: un punto de partida en este camino de
cambio interior, que al ser recorrido entre hermanos que practican el mismo ideal, se logra
avanzar en el conocimiento de uno mismo. Permite que en, el trabajo con mazo y cincel, se
pulan los defectos y podamos avanzar en esta mejora y purificación constante en que
estamos todos los hermanos.
Libertad, Igualdad y Fraternidad es la triada con que nos conocen en el mundo. La Libertad
e igualdad pueden existir solas cada una de ellas, Libertad sin igualdad, e Igualdad sin
Libertad. En estos extremos terminamos sacrificando ambas. Ya que Libertad absoluta
termina agrandando las desigualdades y genera Tiranías, perdiéndose la libertad para las
mayorías. Y una igualdad absoluta termina necesariamente con la Libertad. Es entonces el
sentimiento de amor fraternal el que equilibra la libertad y la igualdad en nuestros
corazones y en nuestros intelectos. La Fraternidad es la que nos hace conscientes que
vivimos en sociedad y nos insta a entender que debemos respetar a los otros: Señala el
camino fraternal que debemos recorrer para querernos como hermanos.