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RESUMEN

Los volcanes son estructuras geológicas que permiten la salida de magma, ceniza y gases, y se clasifican en activos, durmientes y extintos según su actividad eruptiva. Existen diferentes tipos de volcanes y erupciones, que varían en forma y características, desde los estratovolcanes hasta los volcanes en escudo, y pueden causar fenómenos destructivos como flujos piroclásticos y lahares. La actividad volcánica se relaciona con la tectónica de placas y puede ocurrir tanto en la Tierra como en otros cuerpos celestes.

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RESUMEN

Los volcanes son estructuras geológicas que permiten la salida de magma, ceniza y gases, y se clasifican en activos, durmientes y extintos según su actividad eruptiva. Existen diferentes tipos de volcanes y erupciones, que varían en forma y características, desde los estratovolcanes hasta los volcanes en escudo, y pueden causar fenómenos destructivos como flujos piroclásticos y lahares. La actividad volcánica se relaciona con la tectónica de placas y puede ocurrir tanto en la Tierra como en otros cuerpos celestes.

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Un volcán es una estructura geológica por la cual emergen el magma en forma de lava,

ceniza volcánica y gases del interior del planeta. ocurre generalmente en episodios de
actividad violenta denominados «erupciones», las cuales pueden variar en intensidad,
duración y frecuencia Generalmente adquieren una característica forma cónica que es
formada por la presión del magma Los volcanes se pueden encontrar en la Tierra así
como en otros planetas y satélites, los cuales están formados de materiales que
consideramos "fríos"; estos son los criovolcanes. Es decir, en ellos el hielo actúa como
roca mientras la fría agua líquida interna actúa como el magma; esto ocurre -por
ejemplo- en la fría luna de Júpiter llamada Europa.

Por lo general, los volcanes se forman en los límites de placas tectónicas, aunque
existen llamados puntos calientes los cuales no se atienden a los contactos entre placas,
un ejemplo clásico son las islas Hawái.

Los volcanes pueden tener muchas formas al igual que producir variados productos.
Algunas formas comunes son las de estratovolcán, cono de escoria, caldera volcánica y
volcán en escudo. Existen volcánes submarinos así como otros que alcanzan alturas
sobre los 6000 metros sobre el nivel del mar. Los volcanes submarinos son
particularmente numerosos al ubicarse una gran cantidad de ellos a lo largo de las
dorsales oceánicas.

El volcán más alto del mundo es el Nevado Ojos del Salado, en Argentina y Chile,
siendo además la segunda cumbre más alta de los hemisferios Sur y Occidental (sólo
superado por el también argentino Cerro Aconcagua).

Tipos de volcanes

Sección transversal de un estratovolcán (la escala vertical se ha exagerado):


1. Cámara de magma 9. Capas de lava emitidas por el volcán
2. Lecho de roca 10. Garganta
3. Chimenea 11. Cono secundario
4. Base 12. Flujo de lava (colada)
5. Depósito 13. Ventiladero
6. >Fisura 14. Cráter
7. Capas de ceniza emitida por el volcán 15. Nube de cenizas
8. Flanco

La salida de productos gaseosos, líquidos y sólidos lanzados por las explosiones


constituye los paroxismos o erupciones del volcán. Los volcanes se pueden clasificar de
diferentes maneras. Con respecto a la frecuencia de su actividad eruptiva los volcanes
pueden ser: activos, extintos o durmientes.

Volcanes activos
Son aquellos que entran en actividad eruptiva. La mayoría de los volcanes
ocasionalmente entran en actividad y permanecen en reposo la mayor parte del tiempo.
Para bienestar de la humanidad solamente unos pocos están en erupción continua. El
período de actividad eruptiva puede durar desde una hora hasta varios años. Este ha sido
el caso del volcán de Pacaya, o el Irazú. No se ha descubierto aún un método seguro
para predecir las erupciones.

Volcanes durmientes

Los volcanes durmientes son aquellos que mantienen ciertos signos de actividad como
lo son las aguas termales y han entrado en actividad esporádicamente. Dentro de esta
categoría suelen incluirse las fumarolas y los volcanes con largos períodos en
inactividad entre erupción. Un volcán se considera activo si su última erupción fue en
los últimos 25 000 años.

Volcanes extintos

Artículo principal: Volcán extinto.

Los volcanes extintos son aquellos que estuvieron en actividad durante períodos muy
lejanos y no muestran indicios de que puedan reactivarse en el futuro. Son muy
frecuentes, aunque la inactividad que las describe puede reactivarse nuevamente en muy
raras ocasiones, estos volcanes generalmente han dejado de mostrar actividad desde
hace muchos siglos antes de ser considerados extintos.

La actividad eruptiva es casi siempre intermitente, ya que los períodos de paroxismo


alternan con otros de descanso, durante los cuales el volcán parece extinguido (Vesubio,
Teide, Teneguía, Fuji, etc.). Consiste en el desplazamiento de las rocas ígneas o en
estado de fusión, desde el interior de la corteza terrestre hacia el exterior. Estos
materiales salen a la superficie terrestre como si fueran ríos de rocas fundidas,
conformando un volcán activo, al impulso de los gases.

Tipos de erupciones volcánicas


Artículo principal: Erupción volcánica.

La temperatura, composición, viscosidad y elementos disueltos de los magmas son los


factores fundamentales de los cuales depende el tipo de explosividad y la cantidad de
productos volátiles que acompañan a la erupción volcánica.

Hawaiano o efusivo
Volcán Hawaiano en Kilauea Shield

Sus lavas son bastante fluidas, sin que tengan lugar desprendimientos gaseosos
explosivos; estas lavas se desbordan cuando rebasan el cráter y se deslizan con facilidad
por la ladera del volcán, formando verdaderas corrientes que recorren grandes
distancias. Por esta razón, los volcanes de tipo hawaiano son de pendiente suave.
Algunas partículas de lava, al ser arrastradas por el viento, forman hilos cristalinos que
los nativos llaman cabellos de la diosa Pelé (diosa del fuego). Son bastante comunes en
todo el planeta.

Estromboliano o mixto

Erupción del Stromboli (Italia) en 1980.


Artículo principal: Estromboliano.

Este tipo de volcán recibe el nombre del Stromboli, volcán de las islas Lípari (mar
Tirreno), al Norte de Sicilia. Se originan cuando hay alternancia de los materiales en
erupción, formándose un cono estratificado en capas de lavas fluidas y materiales
sólidos. La lava es fluida, desprendiendo gases abundantes y violentos, con
proyecciones de escorias, bombas y lapilli. Debido a que los gases pueden desprenderse
con facilidad, no se producen pulverizaciones o cenizas. Cuando la lava rebosa por los
bordes del cráter, desciende por sus laderas y barrancos, pero no alcanza tanta extensión
Vulcaniano

Vulcano.

Del nombre del volcán Vulcano en las islas Lípari. Se desprenden grandes cantidades de
gases de un magma poco fluido, que se consolida con rapidez; por ello las explosiones
son muy fuertes y pulverizan la lava, produciendo mucha ceniza, lanzada al aire
acompañadas de otros materiales fragmentarios. Cuando la lava sale al exterior se
solidifica rápidamente, pero los gases que se desprenden rompen y resquebrajan su
superficie, que por ello resulta áspera y muy irregular, formándose lavas de tipo Aa. Los
conos de estos volcanes son de pendiente muy inclinada.

Pliniano o vesubiano

Pintura de la erupcion del monte Vesubio del año 79

Nombrado así en honor a Plinio el Joven, difiere del vulcaniano en que la presión de los
gases es muy fuerte y produce explosiones muy violentas. Forma nubes ardientes que, al
enfriarse, producen precipitaciones de cenizas, que pueden llegar a sepultar ciudades,
como ocurrió con Pompeya y Herculano y el volcán Vesubio.

Se caracteriza por alternar erupciones de piroclastos con erupciones de coladas lávicas,


dando lugar a una superposición en estratos que hace que este tipo de volcanes alcance
grandes dimensiones. Otros volcanes de tipo pliniano son el Teide, el Popocatépetl y el
Fujiyama.
Freato-magmático o surtseyano

Los volcanes de tipo freato-magmático se encuentran en aguas someras, o presentan un


lago en el interior del cráter, o en ocasiones forman atolones. Sus explosiones son
extraordinariamente violentas ya que a la energía propia del volcán se le suma la
expansión del vapor de agua súbitamente calentado. Normalmente no presentan
emisiones lávicas ni extrusiones de rocas. Algunas de las mayores explosiones freáticas
son las del Krakatoa, el Kilauea y la Isla de Surtsey.

Peleano

De los volcanes de las Antillas es célebre la Montaña Pelada, ubicada en la isla


Martinica, por su erupción de 1902, que destruyó su capital, Saint-Pierre.

La lava es extremadamente viscosa y se consolida con gran rapidez, llegando a tapar por
completo el cráter formando un pitón o aguja; la enorme presión de los gases, sin salida,
provoca una enorme explosión que levanta el pitón, o bien destroza la parte superior de
la ladera. Así ocurrió el 8 de mayo de 1902, cuando las paredes del volcán cedieron a
tan enorme empuje, abriéndose un conducto por el que salieron con extraordinaria
fuerza los gases acumulados a elevada temperatura y que, mezclados con cenizas,
formaron la nube ardiente que ocasionó 28.000 víctimas.

Erupciones submarinas

En el fondo oceánico se producen erupciones volcánicas cuyas lavas, si llegan a la


superficie, pueden formar islas volcánicas.Las erupciones suelen ser de corta duración
en la mayoría de los casos, debido al equilibrio isostático de las lavas al enfriarse,
entrando en contacto con el agua, y por la erosión marina. Algunas islas actuales como
las Cícladas (Grecia), tienen este origen.

Avalanchas de origen volcánico

Artículo principal: Lahar.

Armero después de la tragedia (Colombia)

Hay volcanes que ocasionan gran número de víctimas, debido a que sus grandes cráteres
están durante el periodo de reposo convertidos en lagos o cubiertos de nieve. Al
recobrar su actividad, el agua mezclada con cenizas y otros restos, es lanzada formando
torrentes y avalanchas de barro, que cuentan con una enorme capacidad destructiva. Un
ejemplo fue la erupción del Nevado de Ruiz (Colombia) el 13 de noviembre de 1985. El
Nevado del Ruiz es un volcán explosivo, en el que la cumbre del cráter (5.000 msnm)
estaba recubierta por un casquete de hielo; al ascender la lava se recalentaron las capas
de hielo, formando unas coladas de barro que invadieron el valle del río Lagunilla y
sepultaron la ciudad de Armero, con 24.000 muertos y decenas de miles de heridos.

Erupciones fisurales

Se originan en una larga dislocación de la corteza terrestre, que puede ser desde apenas
unos metros hasta varios km. La lava que fluye a lo largo de la rotura es fluida y recorre
grandes extensiones formando amplias mesetas, con 1 ó más km de espesor y miles de
km². Un ejemplo de vulcanismo fisural es la meseta del Decán (India).

Volcán en escudo

Columnas de basalto de la «Calzada del Gigante» en Irlanda del Norte.


Artículo principal: Volcán en escudo.

Cuando la lava expulsada por el volcán es fluida, de tipo hawaiano, el volcán adquiere
una forma de una estructura amplia y abovedada, que por su apariencia se los denomina
en escudo.

Un volcán en escudo está formado principalmente por lavas basálticas (ricas en hierro)
y poco material piroclastico. El mayor volcán de la Tierra es el Mauna Loa, un volcán
en escudo en las islas Hawái. El Mauna Loa nace en las profundidades del mar, a unos 5
km y se eleva sobre el nivel del mar por unos 4.170 m.

Los volcanes en escudo como el Mauna Loa se forman a lo largo de millones de años
gracias a ciclos de erupciones de lava que se van superponiendo unas con otras.

El volcán de escudo más activo es el Kīlauea, localizado en la Isla de Hawái, al lado de


Mauna Loa. En el período histórico el Kilauea ha entrado unas 50 veces en erupción y
es, por lo tanto, el volcán de este tipo más estudiado.

El resultado de erupciones constantes durante millones de años ha dado lugar a la


creación de las montañas más grandes de la Tierra (si se tiene en cuenta la altura
contando desde la base en el lecho marino). Por ejemplo, el Mauna Loa, desde su base
submarina hasta su cúspide, cuenta con una altura de 9,5 km, más alto que el monte
Everest.
Los geólogos creen que las primeras etapas de formación de los volcanes en escudo
consiste en erupciones frecuentes de delgadas coladas de basaltos muy líquidas. Además
de estas erupciones también se producen erupciones laterales. Normalmente con el cese
de cada fase eruptiva se produce el hundimiento del área de la cima. En las últimas
fases, las erupciones son más esporádicas y la erupción piroclástica se hace más
frecuente. A medida que esto sucede, las coladas de lava tienden a ser más viscosas, lo
que provoca que sean más cortas y potentes. Así, va aumentando la pendiente de la
ladera del área de la cima.

Los volcanes en escudo son muy comunes y también se han identificado en el sistema
solar. El más grande conocido hasta la fecha es el Monte Olimpo, sobre la superficie de
Marte, encontrándose también varios de estos volcanes sobre la superficie de Venus,
aunque de apariencia más achatada.

Flujo piroclástico

Flujo piroclástico expulsado por el volcán Mayon en Filipinas.


Artículo principal: Flujo piroclástico.

Cuando las erupciones de un volcán llegan acompañadas de gases calientes y cenizas se


produce lo que se conoce como flujo piroclástico o «nube ardiente». También conocida
como avalancha incandescente, el flujo piroclástico se desplaza pendiente abajo a
velocidades cercanas a los 200 km/h. La sección basal de estas nubes contienen gases
calientes y partículas que flotan en ellos. De esta forma, las nubes transportan
fragmentos de rocas que –gracias al rebote de los gases calientes en expansión– se
depositan a lo largo de más de 100 km desde su punto de origen.

En 1902 una nube ardiente de un pequeño volcán llamado Monte Pelée en la isla
caribeña de Martinica destruyó la ciudad portuaria de San Pedro. La destrucción fue tan
devastadora que murió casi toda la población (unos 28.000 habitantes). A diferencia de
Pompeya, que quedó enterrada en un manto de cenizas en un plazo de tres días y las
casas quedaron intactas (salvo los techos por el peso de las cenizas), la ciudad de San
Pedro fue destruida sólo en minutos y la energía liberada fue tal que los árboles fueron
arrancados de raíz, las paredes de las casas desaparecieron y las monturas de los
cañones se desintegraron. La erupción del Monte Pelée muestra cuan distintos pueden
ser dos volcanes del mismo tipo.
Lahar

Artículo principal: Lahar.

Los conos compuestos también producen coladas de barro llamadas lahar, una palabra
de origen indonesio. Estos flujos se producen cuando las cenizas y derrubios volcánicos
se saturan de agua y descienden pendiente abajo, normalmente siguiendo los cauces de
los ríos. Algunos de los lahares se producen cuando la saturación es provocada por la
lluvia, mientras que en otros casos cuando grandes volúmenes de hielo y nieve se
funden por una erupción volcánica. En Islandia, el último caso se denomina jökulhlaup
y es un fenómeno devastador.

Destrucciones importantes de lahares se dieron en 1980 con la erupción del Monte


Santa Helena, en Estados Unidos, que a pesar de los destrozos producidos, no produjo
muchas víctimas debido a que la región está poco poblada. Otro fue en 1985 con la
erupción del Nevado del Ruiz, en Colombia, la cual generó un lahar que acabó con la
vida de 25.000 personas.

Formas volcánicas relacionadas


Calderas

Artículo principal: Caldera volcánica.

Caldera Aniakchak, en Alaska.

La mayoría de los volcanes presentan en su cima un cráter de paredes empinadas, por el


interior. Cuando el cráter supera 1 km de diámetro se denomina caldera volcánica.

Las calderas son estructuras de forma circular y la mayoría se forma cuando la


estructura volcánica se hunde sobre la cámara magmática parcialmente vacía que se
sitúa por debajo. Si bien la mayoría de las calderas se crea por el hundimiento producido
después de una erupción explosiva, esto no es así en todos los casos.

En el caso de los enormes volcanes en escudo de Hawái, las calderas se crearon por la
continua subsidencia a medida que el magma se drenaba desde la cámara magmática
durante las erupciones laterales. También las calderas de las islas Galápagos se han ido
hundiendo por derrames laterales.

Las calderas de gran tamaño se forman cuando un cuerpo magmático granítico (félsico)
se ubica cerca de la superficie curvando de esta manera las rocas superiores.
Posteriormente, una fractura en el techo permite al magma rico en gases y muy viscoso
ascender hasta la superficie, donde expulsa de manera explosiva, enormes volúmenes de
material piroclástico, fundamentalmente cenizas y fragmentos de pumita. Estos
materiales se denominan coladas piroclásticas y pueden alcanzar velocidades de 100
km/h. Cuando estos materiales se detienen, los fragmentos calientes se fusionan para
formar una toba soldada que se asemeja a una colada de lava solidificada. Finalmente, el
techo se derrumba dando lugar a una caldera. Este procedimiento puede repetirse varias
veces en el mismo lugar.

Se conocen al menos 138 calderas que superan los 5 km de diámetro. Muchas de estas
calderas son difíciles de ubicar, por lo que han sido identificadas con imágenes de
satélites. Entre las más importantes se encuentra La Garita con unos 32 km de diámetro
y una longitud de 80 que está ubicada en las montañas de San Juan al sur del estado de
Colorado.

Erupciones fisurales y llanuras de lava

Cono piroclástico en el volcán fisural Laki en Islandia.


Artículo principal: Fisura volcánica.

A pesar de que las erupciones volcánicas están relacionadas con estructuras en forma de
cono, la mayor parte del material volcánico es extruido por fracturas en la corteza
denominadas fisuras. Estas fisuras permiten la salida de lavas de baja viscosidad que
recubren grandes áreas. La llanura de Columbia en el noroeste de los Estados Unidos se
formó de esta manera. Las erupciones fisurales expulsaron lava basáltica muy líquida.
Las coladas siguientes cubrieron el relieve y formaron una llanura de lava (plateau) que
en algunos lugares tiene casi 1,5 km de grosor. La fluidez se evidencia en la superficie
recorrida por la lava: unos 150 km desde su origen. A estas coladas se las denomina
basaltos de inundación (flood basalts).

Este tipo de coladas sucede fundamentalmente en el suelo oceánico y no puede verse. A


lo largo de las dorsales oceánicas, donde la expansión del suelo oceánico es activa, las
erupciones fisurales generan nuevo suelo oceánico. Islandia está ubicada encima de la
dorsal centroatlántica y ha experimentado numerosas erupciones fisurales. Las
erupciones fisurales más grandes de Islandia ocurrieron en 1783 y se denominaron
erupciones de Laki. Laki es una fisura o volcán fisural de 25 km de largo que generó
más de 20 chimeneas separadas que expulsaron corrientes de lava basáltica muy fluida.
El volumen total de lava expulsada por las erupciones de Laki fue superior a los 12 km³.
Los gases arruinaron las praderas y mataron al ganado islandés. La hambruna
subsiguiente mató cerca de 10.000 personas. La caldera está situada muy por debajo de
la boca del volcán.

Domo de lava

Domos de lava en el cráter del Monte Santa Helena (Estados Unidos).


Artículo principal: Domo de lava.

La lava rica en sílice es viscosa y por lo tanto, apenas fluye; cuando es extruida fuera de
la chimenea puede producir una masa bulbosa de lava solidificada que se denomina
domo de lava. Debido a su viscosidad, la mayoría está compuesto por riolitas y otros
por obsidianas. La mayoría de los domos volcánicos se desarrollan a partir de una
erupción explosiva de un magma rico en gases.

Aunque la mayoría de los domos volcánicos están asociados a conos compuestos,


algunos se forman de manera independiente. Tal es el caso de la línea de domos
riolíticos y de obsidiana en los cráteres Mono en California.

Chimeneas y pitones volcánicos

Artículo principal: Chimenea volcánica.

Volcán Teide.

Los volcanes se alimentan del magma a través de conductos denominados chimeneas.


Estas tuberías pueden extenderse hasta unos 200 km de profundidad. En este caso, las
estructuras proveen de muestras del manto que han experimentado muy pocas
alteraciones durante su ascenso.

Las chimeneas volcánicas mejor conocidas son las sudafricanas que están cargadas de
diamantes. Las rocas que rellenan estas chimeneas se originaron a profundidades de 150
km, donde la presión es lo bastante elevada como para generar diamantes y otros
minerales de alta presión.
Debido a que los volcanes están siendo rebajados constantemente por la erosión y la
meteorización, los conos de cenizas son desgastados con el tiempo, pero no sucede lo
mismo con otros volcanes. Conforme la erosión progresa, la roca que ocupa la chimenea
y que es más resistente, puede permanecer de pie sobre el terreno circundante mucho
después de que haya desaparecido el cono que la contiene. A estas estructuras de las
denomina pitón volcánico. Shiprock, en Nuevo México, es un claro ejemplo de este tipo
de estructuras.

Cuevas volcánicas

Artículo principal: Cueva volcánica.

Una cueva volcánica es cualquier cavidad formada en rocas volcánicas, aunque el uso
común de este término se reserva a cuevas primarias o singenéticas creadas por
procesos volcánicos de modo que tanto la oquedad como la roca encajante se forman a
la vez.

Material volcánico

El Pu‘u ‘Ō‘ō, cono volcánico de Hawái.

El material volcánico se forma de rocas intrusivas (en el interior) y extrusivas (en el


exterior):

 Las intrusivas comprenden: peridotita (Au, Ag, Pt, Ni yPb) y granito que posee
Cuarzo (SiO2), Mica(SiAlx) y olivino (FeOx).
 Las extrusivas comprenden: basalto, que tiene feldespato (KALSi3O4),
plagioclasas (CaAl2SI2O8), piroxeno (Si-XOH) y magnetita Obsidiana: KAlSi3O4
y SiO2
 Los materiales volcánicos pueden formar una variedad compleja de formas
menores del relieve: columnatas, conos de cenizas, calderas, pitones volcánicos,
etc.

Volcanes extraterrestres
Monte Olimpo, el volcán más grande del Sistema Solar situado en el planeta Marte.

La Tierra no es el único planeta del Sistema Solar que tiene actividad volcánica. Venus
tiene un intenso vulcanismo con unos cientos de miles de volcanes. Marte tiene la
cumbre más alta del sistema solar: el Monte Olimpo, un volcán dado por apagado con
una base de unos 600 km y más de 27 km de altura. No obstante, este planeta parece
tener cierta actividad volcánica apreciable.4

Nuestra Luna está cubierta de inmensos campos de basalto, lo que sugiere que tuvo una
corta pero considerable actividad volcánica que hoy muy probablemente está extinta.

Debido a las bajas temperaturas del espacio, algunos volcanes de nuestro sistema solar
están formados de hielo que actúa como roca, mientras su agua líquida interna actúa
como la magma; esto ocurre -por ejemplo- en la fría luna de Júpiter llamada Europa.
Estos reciben el nombre de criovolcán, de los cuales hay también en Encélado. La
Voyager 2 descubrió en agosto de 1989, sobre Tritón, rastros de criovulcanismo y
géiseres. La búsqueda de vida extraterrestre se ha interesado en buscar rastros de vida
en sistemas criovolcánicos donde hay agua líquida y por ende, una fuente de radiación
en calor considerable; estos son elementos esenciales para la vida.

Existen volcanes un poco más similares a los terrestres, sobre otros satélites de Júpiter
como en el caso de Ío. La sonda Voyager 1 permitió fotografiar en marzo de 1979 una
erupción en Ío. Los astrofísicos estudian los datos de esta información, que extiende el
campo de estudio de la vulcanología. El conocimiento del fenómeno tal como se
produce sobre la Tierra pasa en adelante por su estudio en el espacio.

La temperatura y composición química de los volcanes del sistema solar varían


considerablemente entre los planetas y los satélites. Además, el tipo de materiales que
arrojan en sus erupciones es muy diferente de los arrojados en la Tierra.[cita requerida]

Véase también
 Supervolcanes
 Paricutín
 Krakatoa
 Vulcanismo en Ío

Referencias
1. ↑ http://desnivel.com/alpinismo/ojos-del-salado-el-volcan-mas-alto-del-mundo
2. ↑ The 'Highest' Spot on Earth? NPR.org Consultado el 25-07-2010

3. ↑ «Mitología: Hefesto / Vulcano» (en español).

4. ↑ http://edant.clarin.com/diario/2005/09/08/sociedad/s-03415.htm

 Emisión de ceniza volcánica y sus efectos. Cambio climático. Medio ambiente.

 La actividad volcánica es una fuente natural de contaminación, la cual aporta


una cantidad considerable de contaminantes, principalmente a la atmósfera. Se
ha documentado que dicha actividad representa riesgos para los ecosistemas y
las poblaciones humanas que se ubican cerca de los edificios volcánicos, no
obstante se ha descrito que incluso organismos que se localizan a distancias
considerables de las zonas con actividad volcánica también pueden verse
afectados. Dentro de los principales riesgos volcánicos destacan la emisión de
ceniza y gases, relacionándose con la cantidad y el número de exposiciones a
dichos eventos. En este contexto, la colaboración entre vulcanólogos,
meteorólogos, químicos, biólogos, agrónomos y profesionales de la salud
permitirá mitigar los riesgos de la actividad volcánica.
El objetivo de esta revisión es presentar los riesgos para el medio ambiente y la
salud asociados con la emisión de ceniza volcánica.

 Actividad volcánica y sus efectos en el ambiente.

 Se han denominado volcanes de mayor riesgo a los que tienen probabilidades de


experimentar una erupción explosiva en décadas o en menos tiempo, que
carecen de análisis exhaustivo o monitoreo actualizado y que están rodeados por
grandes poblaciones. La prevención de riesgos volcánicos depende del tipo de
actividad que presente el volcán. Tales actividades van desde las columnas
verticales de ceniza con alturas de diez a cuarenta kilómetros, cargadas de
fragmentos de variados tamaños, hasta las caracterizadas por la circulación de
una emulsión de ceniza caliente y densa, particularmente devastadora debido a
su temperatura, que puede alcanzar los 500 ºC, y a su velocidad, entre diez y
cien metros por segundo (Zimanowskiet al., 2002; Avery, 2003).
La actividad volcánica acaecida en Indonesia a finales del siglo XIX, provocó
efectos claramente perceptibles por la cantidad de ceniza liberada. Las corrientes
atmosféricas propiciaron su dispersión alrededor del planeta, provocando el
llamado año sin verano, debido a un oscurecimiento generalizado y un descenso
marcado de la temperatura provocado por el material particulado suspendido
(Carrillo, 1994).
Las erupciones explosivas del Monte Santa Helena en Washington en 1980 y la
del Pinatubo en Filipinas 1991 representaron un importante riesgo,
especialmente este último, que arrojó una cantidad colosal de sulfatos a la
estratosfera, lo que provocó un descenso de la temperatura mundial que se
prolongó durante dos años (Brasseur, 1992; Krees, 1997). La erupción del
Monte Santa Helena fue mayor que la registrada por el Chichón en México en
1982, pero expulsó menos aerosoles a la atmósfera. La mayoría de las partículas
emitidas por el Monte Santa Helena fueron grandes y sedimentaron desde la
atmósfera en cuestión de semanas. Por su parte, el Chichón produjo una cantidad
mayor de azufre, el cual formó dióxido de azufre, que después de reaccionar con
el vapor de agua en la estratosfera, dio paso a una bruma de gotas de ácido
sulfúrico, caracterizadas por su estabilidad química y sus elevados tiempos de
sedimentación. Las predicciones del efecto final de la nube de polvo producida
por el Chichón sobre el clima fueron que la nube provocaría un enfriamiento
global en la superficie de la Tierra de 0.3 ºC (Dollberg et al., 1986; Nicholls,
1996).

 El estudio referente a las partículas suspendidas en la atmósfera de las zonas


urbanas y rurales cercanas al volcán de Colima en México, reveló la presencia
de material particulado con un tamaño comprendido entre 2.5 y 10 micras,
partículas que fueron asociadas con padecimientos en vías respiratorias
(Miranda et al., 2004). México alberga a 22 de los 300 volcanes activos del
mundo que, junto con Centroamérica y la zona andina, constituyen las regiones
geográficas con mayor actividad volcánica en el mundo. En México han sido
trece los volcanes que han producido erupciones en tiempos históricos, actividad
originada por la dinámica en la zona de subducción del Pacífico, las fallas
Montagua-Polochic, la falla Rivera y la reactivación de la falla que de este a
oeste configura el Eje Neovolcánico Transmexicano (Plan de contingencias del
volcán Popocatépetl, Puebla 1995).

 Efectos en diversos organismos.

 La evaluación realizada posteriormente a la erupción del volcán Irazu en Costa


Rica (1963-1965) mostró que la ceniza altera significativamente las condiciones
ecológicas de diversas poblaciones de insectos (Willie y Fuentes, 1975),
mientras que en
Alaska se contabilizaron pérdidas económicas por los cambios adversos sufridos
por comunidades de salmón debido a las condiciones ambientales derivadas de
la actividad volcánica (Dorova y Milner, 1999). Por su parte, Vandergast et al.
plantean que la actividad volcánica influye en la estructura genética de
poblaciones de invertebrados en Hawai, lo que condiciona la fragmentación, el
crecimiento masivo y el potencial para una evolución acelerada.

 Actualmente los estudios de contaminación ambiental se ven favorecidos por la


utilización de modelos experimentales, buscando con esto interpretar de la mejor
manera posible la interacción medio ambiente-ser vivo. Los resultados de los
diversos trabajos experimentales sugieren que la influencia de un factor
ambiental, ya sea físico, químico o biológico, representa una fuente potencial de
desequilibrio en los sistemas reguladores de los organismos

 Los efectos causados por la contaminación han permitido detectar


manifestaciones y alteraciones, tanto en el hombre como animales, que aún no
han sido bien definidas. Por ejemplo, la exposición de un grupo de ratas a
cenizas, no favoreció la susceptibilidad a la infección por citomegalovirus; sin
embargo, la infección por estreptococos provocó la muerte de los animales a las
24 horas .
Trabajos relacionados con la exposición a la inhalación de ceniza volcánica en
modelos animales indican un aumento de los niveles de fibrinógeno en plasma y
un incremento en el porcentaje de leucocitos polimorfonucleares, principalmente
eosinófilos, así como una disminución del porcentaje de macrófagos a nivel
alveolar. Por su parte, los estudios citogenéticas en animales que han sido
expuestos a diferentes concentraciones y tipos de contaminantes ambientales
muestran una elevada frecuencia de células alteradas
El estudio de exposición a la inhalación de la ceniza volcánica procedente del
Monte Santa Helena, a un grupo de hámsters (dos horas diarias durante un año),
permitió detectar cambios en la función pulmonar y en la arquitectura del tejido
de los
animales, caracterizado por alveolitis y áreas con fibrosis, y a nivel traqueal,
reducción en la actividad ciliar y cambios citomorfológicos. Así mismo, se
observó la llegada de neutrófilos que regulan la adhesión local de moléculas,
induciendo quimiotaxis de células inflamatorias en las vías aéreas.

 Efectos en poblaciones humanas y mecanismos de daño.

 La exposición a cenizas y sus efectos en la salud tienen como antecedentes la


presencia de broncoespamos de la vía aérea en infantes, posterior a la erupción
del volcán Soufriere. También se han registrado la aparición de síntomas
respiratorios como disminución en el flujo expiratorio forzado (FEV) y aumento
en la sintomatología respiratoria en poblaciones que se localizaron a 24 y 50
kilómetros del edificio volcánico, como sucedió durante la actividad del volcán
Sakurajima en Japón y el Monte Santa Helena en Washington (Johnson et al.,
1982; Baxter et al., 1983; Yano et al., 1990).
Estudios epidemiológicos referentes a la actividad del volcán Masaya en
Nicaragua, revelaron casos de irritación de la piel y de las vías aéreas (Baxter et
al., 1993). Las implicaciones en la salud de poblaciones cercanas al volcán
Yasur en Tanna- Nueva Zelanda se caracterizaron por alteraciones respiratorias,
estrés y por la aparición de fluorosis a nivel óseo y dental (Cronin y Sharp,
2002).
La evaluación de la exposición ocupacional a ceniza volcánica de los
guardabosques en Washington, mostró una disminución en los niveles de C3 y
C4 (factores de complemento; proteinas involucradas en el proceso de
inflamación) con respecto al grupo de referencia, además de un marcado
descenso de los niveles de inmunoglobulina G (IgG) en el suero después de un
año de exposición a la ceniza volcánica. Los datos plantean que la exposición a
la inhalación de ceniza afecta las funciones inmunológicas (Olenchock et al.,
1983).
Estudios epidemiológicos realizados en Biancavilla, una población al oeste de
Sicilia localizada en un área volcánica, han revelado el incremento en la
incidencia de mesotelioma pleural maligno, carcinoma, fibrosis pulmonar y
daños en el ADN.
Estos efectos se relacionan con la exposición que presenta la población a rocas
de origen volcánico y que contienen fibras amfíbolas. El tipo de reactividad
biológica de las fibras amfíbolas es parecido al de las fibras de asbestos, las
cuales se sabe
que inducen fibrosis inflamatoria a nivel pulmonar y daños en el ADN a largo
plazo, ocasionando carcinoma y mesotelioma pulmonar (Rapisarda et al., 2003;
Umran, 2003).
El diagnóstico referente a los efectos sobre la función pulmonar en personas
expuestas a cenizas del volcán Popocatépetl, durante el periodo de diciembre de
1994 a enero de 1995, indujo la presencia de alteraciones en la función pulmonar
en una proporción mayor a la que se esperaría en una población con baja
prevalencia de tabaquismo. De esta forma, se sugiere que el patrón restrictivo
corresponde a la inflamación de la vía aérea y del intersticio pulmonar (Rojas et
al., 1995; Rojas et al., 1996). En la Tabla 1 se muestran diversos trabajos
referentes a los efectos derivados de la exposición a ceniza volcánica, de forma
natural o experimental.

 Es importante mencionar que la capacidad para inducir daño por parte de las
muestras de ceniza difiere, ya que no presenta la misma capacidad hemolítica
una muestra de ceniza de un evento explosivo reciente con respecto a una
muestra de ceniza sedimentada, de óxido de titanio o del compuesto tóxico
conocido como polvo de cuarzo.
Como es evidente los síntomas son difíciles de atribuir a una enfermedad
específica y menos en nuestro medio, en el que las manifestaciones son
comúnmente causadas por la desnutrición, las enfermedades parasitarias o las
infecciones crónicas. Tal es el caso de la etiología de las enfermedades
autoinmunes que pueden ser multifactoriales (estando involucrados la genética,
aspectos hormonales, inmunológicos o factores ambientales). Los factores
ambientales son diversos y los más comunes incluyen infecciones por virus,
bacterias y parásitos, los cuales se pueden asociar a PM10 y PM2.5 (Seaton et
al., 1995; Michaud et al., 2004; Agopyan et al., 2004), además de la presencia de
hidrocarburos aromáticos policíclicos, partículas de mercurio y radón en el
ambiente (Stracquadanio et al., 2003; Nriagu y Becker, 2003; D´Alessandro y
Vita, 2003).

 Se sabe que los macrófagos pulmonares participan en la eliminación de


partículas inhaladas, demostrándose que los asbestos inhalados activan factores
quimiotácticos dependientes del complemento en la superficie alveolar, que
facilitan el reclutamiento de macrófagos a sitios de depósitos fibrosos. No
obstante, se ha determinado que la exposición a ceniza volcánica no siempre
induce la acumulación de macrófagos. Esto sugiere que, debido a las
características fisicoquímicas de las cenizas, en ciertas ocasiones se puede
activar el complemento y, consecuentemente, atraer macrófagos (Warheit et
al.,1988). También se ha demostrado que durante la exposición continua a la
inhalación de polvo fino la afección se puede complicar con algún tipo de
infección; por tanto, la importancia de investigar los contaminantes en la
atmósfera radica en conocer los riesgos que suponen para la salud y el tiempo
que pueden permanecer en el ambiente sin que se desarrollen lesiones definitivas
(Yano et al., 1986; Mentasi, 1995; Bonner et al., 1998). Cuando la presencia de
la causa irritadora o de sus consecuencias inmediatas se prolongan, el proceso de
defensa tisular puede dar lugar a la fibrosis, iniciándose en cualquier punto de la
estructura broncopleuropulmonar. La fibrosis puede ser localizada y considerada
como cicatricial o terminal, pero si persiste, la fibrosis será evolutiva y
aumentará en intensidad y en extensión llegando a ser total. En ocasiones la
fibrosis puede iniciarse de forma simultánea en varios puntos y, si es progresiva,
llegar a confluir. Por su parte, los mecanismos inmunológicos pueden ser los
responsables de las alteraciones en la arquitectura del pulmón como
consecuencia de la exposición a partículas contaminantes (George et al., 1997;
Hansell, 2003). Los estudios de campo y laboratorio indican que la exposición
moderada a la ceniza volcánica puede dar paso a enfermedades respiratorias e
incluso a la fibrosis pulmonar (Beck et al., 1981; Vallyathan et al., 1983;
Bernstein et al., 1986; Martín et al., 1986; Malilay et al., 1996; Housley et al.,
2002).

 Conclusiones

 El considerar los riesgos volcánicos ha tomado importancia debido a los efectos


que se relacionan con la contaminación de la atmósfera, el impacto en los
ecosistemas y principalmente por los efectos adversos que puede condicionar en
la salud. Siendo evidente que la cantidad de dióxido de azufre emitido a la
atmósfera a nivel mundial por la actividad volcánica ha producido sobre el clima
un enfriamiento global en la superficie del planeta. Por su parte, la presencia de
material particulado con un tamaño inferior a 10 micras, se ha asociado con
padecimientos en el aparato respiratorio.
Por su parte, la aplicación de los modelos experimentales buscan interpretar de
la mejor manera posible la interacción medio ambiente-ser vivo. Ya que se ha
establecido que la influencia de uno o varios factores ambientales representa una
fuente potencial de alteraciones de los sistemas reguladores en los organismos.
Puesto que la ceniza volcánica está constituida principalmente por dióxido de
azufre, este compuesto puede producir irritación local y desarrollar silicosis. En
los pacientes con hiperreactividad bronquial, asma o enfermedades pulmonares
obstructivas crónicas la exposición a las cenizas puede complicar la enfermedad.
A nivel de la conjuntiva, la ceniza actúa como un cuerpo extraño, siendo los
cristales de dióxido de azufre los que afectan directamente a la conjuntiva y a la
córnea, produciendo abrasiones, además del efecto irritante. También el efecto
de la ceniza a nivel de la piel es principalmente irritante. Por su parte, los
microelementos como el bromo volcánico pueden formar parte del agua de
vertientes y durante la potabilización generar trihalometanos, que son
compuestos cancerígenos. Si las emanaciones de cenizas volcánicas son
frecuentes se favorece la alteración de los ecosistemas, además de causar
problemas en la salud a medio y largo plazos. Debido a la dificultad de probar
todos los efectos ambientales adversos de cada sustancia, se sugiere el desarrollo
de métodos para predecir los efectos ecológicos, sociales, económicos y en la
salud derivados de la contaminación ambiental

 « Imágenes satelitales: ciclón Nargis en Myanmar (ex Birmania)



Las especies más peligrosas del Mar Mediterráneo »
 Consecuencias de la erupción del volcán Chaitén
(Chile)


 Suponiendo que la situación en Chaitén haya llegado a su punto máximo -
algo que muchos especialistas ponen en duda-, el desastre ecológico provocado
por la erupción del volcán tardará varias décadas en revertirse y la fisonomía de
esa zona del sur chileno habrá sido alterada por completo.
 [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=qqdKZuTKZMo]
 Chile ocupa el segundo lugar entre los países con mayor cantidad de volcanes en
su territorio, luego de Indonesia. Existen varios cientos de volcanes a lo largo de
la geografía chilena; hasta ahora se consideraba que 36 de esos volcanes eran
activos, aunque era cifra demostró ser incorrecta, ya que el Chaitén no se
encontraba en esa lista. De hecho, al momento de la erupción se creyó
inicialmente que el volcán que había entrado en actividad era el Michimahuida,
vecino al volcán Chaitén. Esto demuestra que todavía tenemos mucho que
aprender sobre los volcanes y su actividad.


 Mientras tanto, la situación sigue siendo crítica. Además de la posibilidad de la
expulsión de lava y rocas incandescentes, que provocarían terribles daños en un
amplio sector alrededor del volcán, el mayor temor se centra en el colapso de la
masa del Chaitén, lo que causaría movimientos sísmicos considerables en esa
zona de la Cordillera de los Andes, con consecuencias imprevisibles. Los
temblores han sido una constante desde el comienzo de la erupción y no se
descarta que jueguen un papel determinante en la evolución de la actividad del
Chaitén durante los próximos días.


 Pero más allá de lo que puede ocurrir en el futuro inmediato, el impacto sobre el
ambiente ha sido tremendo. Los principales perjudicados, sin duda alguna, han
sido los animales. Dado que la ganadería representa la principal fuente de
ingreso de los pobladores de la región, las autoridades intentan evacuar unas
15000 cabezas de ganado, 13000 ovejas y 1000 caballos, con grandes
dificultades y escaso éxito. Las especies más pequeñas, privadas de alimento y
agua potable, están condenadas a una desaparición segura.

 El daño a las tierras cultivables también ha sido enorme. Una capa de más de 20
centímetros de cenizas volcánicas ha convertido al suelo de Chaitén, Futaleufú y
Palena en una masa gris con una consistencia similar al cemento, arruinando a la
vegetación por completo. El volumen acumulado de cenizas es tan grande que
no existen referencias que permitan estimar con certeza la velocidad de
recuperación de los terrenos, aunque los más optimistas calculan que pasarán
varias décadas hasta que los suelos de la región recuperen su fertilidad.


 La contaminación de la atmósfera también es motivo de preocupación. Si bien
los gases emitidos hasta ahora por el volcán Chaitén no poseen una toxicidad
elevada, la aspereza de las cenizas volcánicas pueden causar lesiones internas en
el aparato respiratorio de personas y animales, por lo que resulta imprescindible
la protección apropiada mediante barbijos o pañuelos en todo momento. A
medida que las cenizas se dispersan a cientos de kilómetros de distancia por
acción del viento, su densidad disminuye junto con los riesgos; aunque es
preferible evitar una exposición prolongada para evitar inconvenientes.
 El agua constituye otro aspecto crítico. Los ríos y lagos de la zona están repletos
de cenizas y la escasez de agua potable complica la supervivencia de las
especies animales. Para empeorar las cosas, en esta época del año llueve en muy
pocas ocasiones, y se estima que recién durante el deshielo de primavera las
aguas se vayan limpiando de la presencia de cenizas.


 En cuanto a las consecuencias sobre el clima, hasta ahora la influencia del
volcán Chaitén ha sido mínima. Ya hemos comentado en otras oportunidades los
efectos de una erupción volcánica masiva; por ejemplo, la del volcán Tambora
en 1816, que provocó en todo el hemisferio Norte lo que se conoció como "el
año sin verano", o la erupción del volcán Toba, que estuvo a punto de acabar con
toda la especie humana cuando apenas empezaba a caminar sobre la Tierra. En
esta ocasión, a pesar de su espectacularidad, el volumen de cenizas emitido por
el Chaitén no es suficiente para afectar la atmósfera del planeta de manera
notable.
 Por supuesto, mientras el volcán Chaitén continúe rugiendo, emitiendo cenizas y
haciendo temblar los suelos, existe la posibilidad de que la situación se agrave;
aunque nosotros preferimos ser optimistas y confiar en que lo peor ya pasó

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