TP1 Interculturalidad
TP1 Interculturalidad
La oposición que propone Krotz es la de cultura propia y cultura impuesta. Desde siempre
se ha documentado la influencia de unas culturas sobre otras. Poder escoger alternativas
presupone conocer alternativas y reconocer a una influencia concreta como una alternativa
por sobre otras. Y acá es donde entra la estructura del poder con la pregunta ¿quién tiene la
capacidad de reconocer alternativas, quién puede decidir sobre cuál se acepta y cuál no? Y
¿cómo? En todos los tiempos, regiones y pueblos se han generado y se siguen generando
elementos culturales que apoyan y reproducen estructuras de dominación y otros que abren
caminos de liberación. El estudio científico de la cultura puede contribuir al fomento de
cualquiera de ambos.
La cultura es lo que nos hace ser un ser humano, lo que nos caracteriza como tal. Las
culturas y subculturas son influenciadas por otras que a su vez también son influenciadas, y
que no conocen límites/fronteras territoriales. La cultura surge, vive, cambia y hasta
desaparece.
Chiriguini, Mancusi y Narvaja: “Etnocentrismo y Relativismo”.
Las características que pueden tener las relaciones interculturales son simetría, equidad,
complementación, cooperación, competencia, asimetría, enfrentamiento, lucha, entre otras.
Muchas también se caracterizan por ser etnocéntricas. En América Latina, también es
posible observar cierta hegemonía, directa o indirectamente.
(En general entre diferentes sujetos, en lo específico: sobre todo los que trabajan en PSEA
se refieren a relaciones interculturales entre grupos Amerindios y el personal biomédico).
Entre los ‘20 y los ‘50 se caracterizó por pasar a primer plano los movimientos fascistas.
Se pone en el centro las cuestiones raciales y étnicas. Se ve un patrón de interculturalidad
caracterizado por la asimetría y por la diferencia biocultural, que reduce las posibilidades de
interculturalidad en términos simétricos, y la restablece en términos de
superioridad/inferioridad. Acá es cuando se propone la primer interculturalidad cuyo aspecto
central fue el relativismo cultural.
Durante los ‘50 y los ‘60 surgen cuestionamientos a las maneras de concebir y usar la
interculturalidad. Hasta este momento la interculturalidad se caracterizaba por la omisión de
las condiciones económicas y de poder. Grupos estudiados: caracterizados por estar
determinados por la situación colonial que les impusieron los países capitalistas centrales y
la sociedad dominante de los países periféricos; caracterizadas por el subdesarrollo
económico y social.
En los ‘60 y los ‘70 surgieron nuevas propuestas teóricas, que impactaron en los usos de la
interculturalidad.
Entre los ‘70 y los ‘90 vuelve a aparecer el relativismo cultural. Se exponen nuevas
diferencias y se dejan en un segundo plano diferencias como términos de clase, términos
raciales y términos ideológicos.
Los ‘80 y los ‘90 se caracterizaron por ser las nuevas décadas perdidas, por el aumento de
la pobreza y el aumento de las desigualdades socioeconómicas. Grupos étnicos
caracterizados por niveles extremos y generalizados de pobreza, mayores situaciones de
desigualdad socioeconómica dentro de cada sociedad específica, peores condiciones y
consecuencias en términos de s/e/a, los más sometidos a discriminación racial, y menor
presencia en términos de decisiones políticas y de poder político a nivel de sus respectivas
sociedades. Se redescubre y se utiliza la interculturalidad en términos de s/e/a, y está
atravesado por 2 ejes –> propuestas de autonomía cultural/política impulsada por numerosos
grupos étnicos y propuesta desarrolladas por parte de organismos internacionales, para
tomar en cuenta la situación de pobreza y de salud de los pueblos indios afectados por el
ajuste estructural.
Desde mediados de los ‘90 se pueden ver 2 líneas de interculturalidad:
. más difundida en los que estudian procesos de s/e/a, que maneja la interculturalidad en
términos culturales; recupera gran parte de las concepciones desarrolladas entre los ‘30 y
‘50 (procesos s/e/a en términos culturales); entiende las relaciones interculturales en
términos de malas condiciones de comunicación que hay que modificar para posibilitar una
mejor interrelación; el objetivo se coloca en la modificación de los saberes que están en
relación más que en ningún otro aspecto, dejando de lado características como la autonomía
de c/parte de la relación; en s/e/a, relaciones que se establecen entre el Sector Salud y los
grupos sociales “diferentes”; se propone educar para informar y establecer niveles de
tolerancia y respeto hacia los saberes de los otros, se asume, así, que a través la población y
el personal de salud, pueden modificar sus concepciones respectivas, y establecer un tipo de
interacción que favorezca la relación intercultural así como la eficacia médica (no se suele
lograr); no incluye la presencia de representaciones y prácticas en términos de clase ni
ideológicos en las relaciones entre personal de salud y grupos étnicos.
. reconoce la significación de la dimensión simbólica y de los aspectos etnicistas de la
interculturalidad, pero articulados con la dimensión económico/política, de manera que la
situación de pobreza y de desigualdad social constituyen arte central de las relaciones
interculturales; cuestión central la cuestión de autonomía de os grupos en relación con la
sociedad dominante; se subraya la existencia de la diversidad, el pluralismo cultural, las
oposiciones y las incompatibilidades entre los grupos que están en relación; coloca en 1er
lugar la autonomía como paso necesario para poder establecer una interculturalidad
simétrica; asume la existencia de toda una serie de situaciones y problemas que difícil//
pueden ser solucionados a través de la educación o de mejorar la comunicación, ya que,
refiere a procesos de dominación, exclusión, estigmatización impulsados por objetivos
económicos, políticos, profesionales y/o ideológicos de los sectores sociales que están en
relación; desarrollo de procesos transaccionales entre los sujetos y grupos que operan dentro
de las relaciones de hegemonía/subalternidad, asume la existencia de objetivos, intereses,
trayectorias particulares ente los diferentes sujetos y grupos que están en relación.
10. ¿Cuál es la noción de interculturalidad que se asume como la primera propuesta
de interculturalidad?
La primera propuesta de interculturalidad es la de los años ‘30 ’50. Cuyo aspecto central
era el relativismo cultural como respuesta al etnocentrismo que caracterizó a las
orientaciones dominantes antropológicas dominantes entre 1850-1930. Todas las culturas
aparecen colocadas en el mismo rasero cultural, reconociendo la especificidad cultural como
núcleo de la diferencia, pero sin implicar valoraciones en términos de
superioridad/inferioridad.
11. ¿Qué cambios ocurrieron en las décadas ‘50 y ‘60 dentro de la Antropología y en
relación a la interculturalidad?
A- Durante los ‘50 y los ‘60 surgen cuestionamientos a las maneras de concebir y de usar
la interculturalidad. La mayoría de los grupos estudiados por antropólogos se
caracteriza por estar determinados por la situación colonial que les impusieron los
países capitalistas centrales y la sociedad dominante de los países periféricos.
B- Otros de los grupos estudiados por los antropólogos, se caracterizan por el
subdesarrollo económico y social. Se nota la presencia de lo económico/político como
uno de los ejes determinante del tipo de relaciones dominantes entre las diferentes
culturas y grupos. Hasta este entonces, la interculturalidad dominante se caracterizaba
por la omisión de las condiciones económicas y de poder, y por dejar de lado algunos
de los procesos determinantes de las relaciones interculturales estudiadas por los
antropólogos.
C- Poco tiempo después, y como parte de estas nuevas perspectivas, pasan a primer plano
los estudios y denuncias sobre etnocidio impulsados especialmente por antropólogos
europeos y en segundo lugar del tercer mundo, los cuales evidenciarán algunas de las
más negativas consecuencias de determinadas relaciones que pese a generar inclusive la
desaparición de grupos étnicos enteros no eran incluidas dentro de las etnografías
escritas por los antropólogos del primer mundo, pero tampoco del tercer mundo.
13. ¿Cuáles son las 2 líneas que explica Menéndez para mencionar a los usos de la
interculturalidad?
Las 2 líneas que usa Menéndez para mencionar los usos de la interculturalidad son: una
línea que aparece como la más difundida en los que estudian procesos de s/e/a, que maneja
la interculturalidad básicamente en términos culturales. Recupera gran parte de las
concepciones desarrolladas entre los 30’ y 50’ por las escuelas antropológicas
norteamericanas (las primeras en estudiar los procesos de s/e/a en términos culturales y son
además las que más influyeron en el desarrollo de la Antropología mesoamericana). Parte de
la base de que los sujetos pertenecientes a culturas diferentes desarrollan representaciones y
prácticas distintas que reducen la posibilidad de una relación complementaria. Entiende por
lo tanto las relaciones interculturales en términos de malas condiciones de comunicación
cultural que hay que modificar para posibilitar una mejor interrelación. Esta concepción en
términos de los procesos de s/e/a se expresa especialmente respecto de las relaciones que se
establecen entre el Sector Salud y los grupos sociales ‘diferentes’, especialmente los grupos
étnicos. Y en particular en la relación equipo de salud, y sobre todo el médico, y los sujetos
pertenecientes a los grupos étnicos. Se asume que hay representaciones y prácticas
diferentes en el personal de salud y en los miembros de los diferentes grupos étnicos
respecto de toda una variedad de procesos. Es decir se asume que hay diferencias, y que
algunas afectan negativamente la relación médico/paciente, por lo cual se propone
informar/educar tanto a médicos como a los miembros de las comunidades para facilitar una
convergencia entre las representaciones y prácticas que ambos utilizan. Se propone educar
no sólo para informar, sino para establecer niveles de tolerancia y de respeto hacia los
saberes de los otros. Se asume que a través de información la población, pero también el
personal de salud, pueden modificar sus concepciones respectivas, y establecer un tipo de
interacción que favorezca la relación intercultural así como la eficacia médica.
Frecuentemente estas actividades se desarrollan dentro de procesos sumamente
burocratizados que buscan cumplir objetivos y metas, caracterizados por la rapidez, y por no
desarrollar mecanismos evaluativos respecto de los procesos educativos/informativos
desarrollados sobre el personal de salud. Por otra parte si bien los procesos educativos son
importantes, debemos asumir que a través de la educación sólo pueden resolverse algunos
de los problemas existentes en las relaciones interculturales, incluidos aspectos de la
relación médico/paciente. En el caso del personal de salud, y especialmente del personal
médico, operan toda una serie de procesos que tienen que ver con la orientación profesional,
social y económica de los mismos. Unas pocas horas de educación ‘antropológica’ no van a
modificar los saberes de médicos cuya formación se caracteriza cada vez más por ser
fuertemente biomédica, y donde los contenidos biomédicos son prácticamente los únicos a
nivel de grado y de postgrado para la casi totalidad de las especialidades médicas. Eso no
niega que una parte del personal se sensibilice respecto de la importancia de determinados
factores y procesos socioculturales, pero dicha sensibilización constituye una variable
personal que poco incide en el comportamiento de las instituciones y del personal de salud.
Hay otra línea que también reconoce la significación de la dimensión simbólica y de los
aspectos etnicistas de la interculturalidad, pero necesariamente articulados con la dimensión
económico/política, de tal manera que la situación de pobreza y de desigualdad social
constituyen parte central de las relaciones interculturales. Propone como central la cuestión
de la autonomía de los grupos en relación con la sociedad dominante; y si bien esto se da
con énfasis diferenciales, en todos los casos se subraya que no sólo existen la diversidad y el
pluralismo cultural, sino también oposiciones y hasta incompatibilidades entre los grupos
que están en relación. Y es en función de ello que coloca en primer lugar la cuestión de la
autonomía como un paso necesario para poder establecer una interculturalidad realmente
simétrica. Esta línea asume la existencia de toda una serie de situaciones y problemas que
difícilmente pueden ser solucionados a través de la educación o de mejorar la comunicación,
ya que refieren a procesos de dominación, de exclusión, de estigmatización impulsados por
objetivos económico/políticos, profesionales y/o ideológicos de los sectores sociales que
están en relación. Por lo cual se asume que si bien las relaciones pueden estar impulsadas
unilateralmente, implica no obstante el desarrollo de procesos transaccionales entre los
sujetos y grupos que operan dentro de relaciones de hegemonía/subalternidad. La reducción
de la interculturalidad casi exclusivamente a sus aspectos culturales expresa frecuentemente
objetivos de asimilación e integración, así como tiende a excluir o por lo menos opacar los
procesos socioeconómicos que reducen o directamente impiden establecer relaciones
interculturales realmente respetuosas y simétricas. Por eso esta línea asume la existencia de
objetivos, intereses, trayectorias particulares entre los diferentes sujetos y grupos que están
en relación, y que gran parte de estos procesos no pueden ser modificados sólo mediante
procesos educativos o informativos.