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Capítulo 9 I.P

El documento aborda el Derecho Internacional Humanitario (DIH), su evolución histórica y su importancia en la regulación de conflictos armados, destacando la necesidad de proteger los derechos humanos y garantizar la justicia en situaciones de violencia. Se analizan los principios y fuentes del DIH, así como la relación entre el Ius ad Bellum y el Ius in Bello, y se menciona el papel de la Corte Penal Internacional en la sanción de violaciones. Además, se discuten las medidas adoptadas por la comunidad internacional para asegurar el cumplimiento de las normas humanitarias y la protección de las víctimas de conflictos.
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Capítulo 9 I.P

El documento aborda el Derecho Internacional Humanitario (DIH), su evolución histórica y su importancia en la regulación de conflictos armados, destacando la necesidad de proteger los derechos humanos y garantizar la justicia en situaciones de violencia. Se analizan los principios y fuentes del DIH, así como la relación entre el Ius ad Bellum y el Ius in Bello, y se menciona el papel de la Corte Penal Internacional en la sanción de violaciones. Además, se discuten las medidas adoptadas por la comunidad internacional para asegurar el cumplimiento de las normas humanitarias y la protección de las víctimas de conflictos.
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Derecho Internacional Humanitario

TEMA 
9

Sumario:
A) CONTENIDO DOCTRINAL: DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO.
B) TÓPICA JURIDICA. C) PRÁCTICA: TRIBUNALES PENALES
INTERNACIONALES AD HOC (PARA EX YUGOSLAVIA Y RUANDA). D)
INSTRUMENTO NORMATIVO: EXTRACTO DEL ESTATUTO DE ROMA DE LA
CORTE PENAL INTERNACIONAL.

A) DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO


Amparo Cordero*/Guehiza Zeballos*
Introducción, 1.- Derecho Internacional Humanitario El Ius Ad Bellum Y El Ius In
Bello, 2.- La Situación Del Derecho Internacional Humanitario Antes De 1945, 3.-
Conflicto Armado, 4.- Caracteres Del Dih, 5.- Métodos De Interpretación De Las
Normas De Derecho Internacional Humanitario, 6.- Fuentes Del Derecho Internacional
Humanitario, 7.- Principios Del Derecho Internacional Humanitario, 8.- La Corte
Penal Internacional, 9.- Bolivia Y La Corte Penal Internacional, 10.- Bibliografía

Introducción.-
El uso y la amenaza del uso de la fuerza ha sido una constante, en el desarrollo de
la sociedad internacional y del Derecho Internacional Público, la proscripción legal
realizada después de la segunda guerra mundial de éste recurso no ha evitado la aparición
de conflictos armados algunos internacionales y mas internos.
Lamentablemente, Bolivia no ha sido la excepción, por diversos motivos justificados o
no, hemos sido escenario de enfrentamientos fratricidas de carácter interno, donde más
allá de las motivaciones de los grupos enfrentados, el Estado debe garantizar el respeto
de los derechos humanos y respeto al Estado de Derecho.
Las obligaciones que se derivan de un conflicto armado cualquiera sea su naturaleza,
son muchas pero de entre todas la mas importante, es sin duda la realización de la
justicia, el fortalecimiento institucional, de modo que las sociedades puedan desarrollar
mecanismos de prevención, protección y reparación a las víctimas de la violencia.
El desarrollo del Derecho Internacional humanitario permitirá imponer límites a la
violencia, a través, de la prohibición y sanción de ciertas conductas, o métodos de
*
Abogada, docente de Derecho Internacional Publico en la UMSS.
*
Abogada, docente de Derecho Internacional Publico en la EAEN.

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Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

combate, procurando siempre el respeto de los derechos humanos de todas las personas
relacionadas directa o indirectamente con estos hechos.
Para muchos el derecho internacional humanitario, le debe su existencia a la falta de
respeto al derecho mediante la utilización de la fuerza, lo que ha originado una tensión
entres dos posturas, proscribir combatir, o negar el uso de la violencia; o regularla
estableciendo limites necesarios, imponiendo un mínimo de humanidad en una situación
de violencia, aspectos que han ocasionado dificultades en la identificación de sus
fuentes, normas y tal vez principios.
Uno de los mayores objetivos para el Derecho Internacional humanitario es preservar y
proteger la dignidad humana dentro de los conflictos armados.
En éste capitulo se intentara desarrollar un contenido que pueda interesar no solamente
a estudiantes de derecho, o personas vinculadas a la administración de justicia sino a
todas aquellas que por su trabajo, o motivaciones personales les guste la temática.
En la primera parte se desarrollara los aspectos teóricos, y su interrelación con otras
ramas de los derechos humanos, para después ingresar a los ámbitos de aplicación
de las normas humanitarias así como los mecanismos punitivos o de sanción de sus
violaciones, concluyendo la situación de la materia en la legislación Boliviana.
1.- Derecho Internacional Humanitario El IUS AD BELLUM Y EL IUS IN BELLO.-
El reconocimiento de la prohibición del uso de la fuerza como un principio del Derecho
Internacional Público, no ha evitado que la sociedad internacional se vea conmovida por
encuentros bélicos ésta situación ha hecho renacer el gran debate sobre la proscripción
del uso de la fuerza y su eficacia o la regulación o establecimiento de límites a este
despliegue de violencia.
Remiro Brottons en su obra menciona, que las normas de Derecho Internacional
humanitario son el “conjunto de normas internacionales de origen convencional y
consuetudinario, que restringen por razones humanitarias el derecho de las partes en
un conflicto armado, internacional o no, a utilizar medios de guerra y protegen a las
personas y bienes que podrían ser afectados por el mismo” Brotons y otros 1997.
Por su parte Pictet se refiere al mismo como “al conjunto de normas, de origen
convencional o consuetudinario, cuya finalidad específica es solucionar los problemas
de índole humanitario directamente derivados de los conflictos armados y que, por
razones humanitarias, restringe la utilización de ciertos métodos o medios de combate”
Pictet 1990.
La Comisión para el esclarecimiento Histórico de Guatemala en su informe de 1996,
Capitulo II, Vol. II afirmó:

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Derecho Internacional Humanitario

El derecho internacional humanitario procura el respeto de derechos mínimos e inderogables


en caso de conflicto armado, intentando civilizarlo mediante la aplicación de principios tales
como el respeto a la población civil, la atención y cura de heridos, el trato digno a las personas
prisioneras y la protección de los bienes indispensables para la supervivencia. Esta normativa
crea un espacio de neutralidad en la medida en que pretende disminuir las hostilidades,
minimizar sus efectos sobre la población civil y sus bienes y busca un trato humanitario para
los combatientes, heridos o prisioneros.
Por lo que el derecho internacional entendido de esta forma, pretende un equilibrio
entre las necesidades militares y el principio de humanidad, es decir en lo que es posible
militarmente hacer para obtener la victoria y lo que simplemente puede ser un despliegue
de crueldad o de violencia innecesaria.
Esta rama del Derecho Internacional Público está compuesto por una amplia gama de
normas internacionales que pueden distinguirse en dos ramas perfectamente diferen-
ciadas 1) El derecho de los conflictos armados que tienen por objeto limitar los medios
y métodos de combate cuyas normas están íntimamente relacionadas a las ideas de
necesidad, interés militar y conservación del Estado, para algunos autores conocidas
como Derecho de La Haya así lo estableció la Comisión para el esclarecimiento del caso
Guatemala; 2) El Derecho Humanitario Bélico, que a diferencia del anterior su objetivo
principal se basa en la protección de las víctimas de los conflictos armados basados en
principios de humanidad y en el hombre y su protección como núcleo principal conoci-
do como Derecho de Ginebra.
Por su contenido se relaciona con otras áreas del Derecho Internacional Público como:
el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho de desarme, que han sido
objeto de muchos acuerdos internacionales, no es rol de ésta rama determinar la legiti-
midad o no del recurso de la fuerza y sus consecuencias en el ámbito de la responsabi-
lidad internacional, que le corresponde al derecho internacional general y a los instru-
mentos internacionales que correspondan1 cuando se trate de conflictos internacionales
o en su caso será el derecho interno quien realice la calificación de los conflictos inter-
nos y sus consecuencias.
Para un mejor entendimiento de sus alcances haremos un repaso de su desarrollo.
2.- La Situación del Derecho Internacional humanitario antes de 1945.-
La regulación de los conflictos armados de origen consuetudinario aparecen con el D.I.
general, Vitoria a mediados del siglo XIX afirmo que no era lícito matar intencional-
mente a inocentes (incluyendo en estos conceptos a mujeres, niños religiosos, civiles
1 Art. 2, Inc. 4 Carta de las Naciones Unidas Los miembros de la organización, en sus relaciones internacionales, se
abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política
de cualquier estad, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.

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Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

etc.) aunque si reconocía como licito la muerte de inocentes que en el desarrollo del con-
flicto armado no podían evitarse, así en 1625 es Hugo Grocio el primero en desarrollar y
sistematizar al D.I.H. en su obra De iure belli ac pacis 16252 que principalmente desa-
rrolla temperamenta en la conducción de la guerra invocando sobre todo situaciones de
humanidad mas que situaciones de derecho, Grocio, en su obra muestra como el saqueo,
la servidumbre, los abusos eran prácticas muy arraigadas en las costumbres de la guerra,
en las que cualquier camino que les acercara mas a la victoria estaba permitido, estas
consideraciones guiaron sobre todo los encuentros bélicos del siglo XVIII, es recién
con Roseau que la idea de humanizar el trato al enemigo encuentra asidero y se proyec-
ta en los tratados firmados entre Prusia y Estados Unidos (1784), desarrollada finalmen-
te con la obra de Emeric de Vattel (1758). Esta rama del Derecho Internacional. Público
inicia su codificación a mediados del siglo XIX, con la Declaración de París (1856)
sobre la guerra marítima, Declaración de San Petesburgo (1868) sobre la conducción
de hostilidades, socorro de heridos y trato a las víctimas. Sin embargo por encima de
estos instrumentos sin duda alguna se erige el Convenio de Ginebra de 22 de agosto
de 1864, que pretende mejorar el trato a los heridos, y enfermos de las fuerzas armadas
en campaña (revisado en 1906) para muchos, el mayor logro del derecho internacional
bélico contemporáneo, que tuvo como principal auspiciador e impulsor a la Cruz Roja3,
posteriormente no menos importantes son las Conferencias de la Paz celebradas en La
Haya en 1899 y 1907 bajo los auspicios del Zar de todos los territorios Rusos, dos de
ellas que fueron aprobadas en la Primera Conferencia que se concentraron en el Ius in
Bello (Convención sobre leyes y costumbres de la guerra terrestre sobre la base de los
principios existentes distinguiendo las calidades de los beligerantes, prisioneros de gue-
rra, hostilidades, territorios ocupados, etc. La Convención sobre la guerra marítima se
ocupó de introducir los principios de la Convención de Ginebra de 1864 en la regulación
de la guerra marítima, complementados por las Declaraciones sobre la prohibición de
la utilización de ciertos medios de combates como gases asfixiantes, balas no cubiertas
totalmente por superficies duras entre otros.
La Segunda conferencia de la Paz impulso la adopción de catorce convenios doce de
ellos son sobre ius in bello4, de todos ellos el Convenio IV resulta el más importante en
2 Citado por Antonio Remiro Brottons 1997
3 Creada en 1859 por Henri Dunant después de la Batalla de solferino.
4 Convención III.- Ruptura de las Hostilidades, Convención IV.- Leyes y costumbres de la guerra terrestre, Conven-

ción V.- Derechos y deberes de las Potencias y personas neutrales en caso de guerra terrestre; Convención VI.- El
Régimen de buques mercantes al empezar las hostilidades.- Convención VII.- La Transformación de buques
mercantes en buques de guerra; Convención VIII.- La Colocación de minas Submarinas; Convención IX.- El
Bombardeo de las fuerzas navales en tiempos de guerra; Convención X.- La Aplicación a la guerra marítima de
los principios de la Convención de Ginebra; Convención XI.- La Restricciones al ejercicio del derecho de
captura en la guerra marítima; Convención XII.- Creación del Tribunal de Presas Marítimas, no está en vigor;
Convención XIII.- La Fijación de Derechos y Deberes de los neutrales en caso de guerra marítima; Convención
XIV.- La Pro- hibición de arrojar proyectiles y explosivos desde globos.

350
Derecho Internacional Humanitario

el desarrollo del derecho de guerra, aunque su aplicación estaba limitada a la necesidad


de que todos los Estados sean parte de estos instrumentos internacionales, no siendo
así no fue posible aplicarlos a la 1ra. Guerra Mundial, en la que participaron Serbia y
Montenegro considerados como terceros estados, sin embargo marcó un impulso en el
proceso de la humanización de la guerra.
En 1925 se adoptaron diversos instrumentos como: el Protocolo sobre la prohibición
de gases asfixiantes, venenosos u otros medios bacteriológicos, utilizados por Estados
Unidos en la guerra contra Vietnam, el Protocolo de Londres de 1936 sobre la Guerra
Submarina, se adoptaron además los Cuatro Convenios de Ginebra en 1929 sobre Trato
de los Prisioneros de Guerra en sustitución al de 1864 modificado en 1906, y Sobre
Protección de Heridos de Guerra Terrestre.
2.1.- Después de 1945.- El Derecho de Nueva York.-
La denominación de ningún modo obedece a un origen geográfico sino mas bien
al conjunto de normas que busca la conformidad de las conductas individuales y
colectivas con las normas de DIH cuyo desarrollo se debe principalmente a la labor que
ha desempeñado la Organización de las Naciones Unidas, pues es bajo sus auspicios que
se suscriben muchas normas de esta naturaleza, es en 1968 cuando asume un rol mas
participativo celebrando en Teherán la Conferencia Internacional de Derechos Humanos
aprobándose la Resolución XXIII, sobre los Derechos Humanos en los Conflictos
Armados5, además se encarga al Secretario General la obligación de impulsar, el estudio
de las medidas que deberían adoptarse para la aplicación plena de todas las reglas y
convenciones humanitarias a los conflictos armado, y la identificación de la necesidad
de suscribir convenios complementarios o la revisión de los ya existentes, que fue mas
adelante reforzada por la Resolución 2444 sobre el Respeto de los derechos Humanos
en los conflictos Armados6, con ambas resoluciones el Sistema de las Naciones Unidas
fue adoptando diversas normas sobre este tema, no solamente tomando como núcleo
principal al ser humano en su calidad de combatiente ó como víctima, sino considerando
otros aspectos como el medioambiente es así que se suscribe en 1976, La Convención
sobre la prohibición de utilizar técnicas de modificación ambiental con fines militares u
otros fines hostiles, y la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento,
producción y Transferencia de minas antipersonales y sobre su Destrucción de 1997.
Uno de los aspectos más novedosos de ésta nueva etapa fue la adopción de medidas para
la aplicación de las normas humanitarias, debido principalmente a la poca disponibilidad
de los Estados a su cumplimiento, evidenciado en la 2da. Guerra Mundial por lo que
gran parte de su desarrollo va en ésta dirección, estas son de tres tipos: medidas no
5 Resolución XXIII, de los Derechos Humanos en los Conflictos Armados, Acta Final de la Conferencia Internacio-
nal de derechos Humanos Teherán de abril de a mayo de 1968 ONU.
6 Resolución 2444 (XXIII), de la Asamblea General de las Naciones Unidas 19 de diciembre de 1968

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Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

represivas, medidas que atribuyen responsabilidad penal individual a aquellos que


transgredan éstas normas, y medidas comportan el empleo del uso de la fuerza.
2.1.1.- Medidas No represivas.- Son aquellas clásicas que están presentes en el derecho
internacional que se basan en la obligación de los Estados de respetar y hacer respetar
las disposiciones sobre la materia acuñados por los principios de Buena Fe y el Pacta
Sunt Servanda así como la adopción de la medidas necesarias que garanticen este cum-
plimento.
2.1.2.- Medidas que permitan determinar la responsabilidad penal individual.- Desa-
rrolladas principalmente a través de dos mecanismos el primero en el que los estados
parte se comprometan a desarrollar dentro de sus legislaciones internas, sanciones ad-
ministrativas y penales, por violaciones a éstas normas y por otro lado, que las normas
internacionales diseñen mecanismos de control del cumplimiento de las normas de DIH
además de la imposición de sanciones como ha sido la Corte Penal Internacional.
2.1.3.- Medidas que consideren el uso de la fuerza.- Principalmente son aquellas
contenidas en el Capítulo VII de la Carta de San Francisco, que autorizaría las acciones
humanitarias a instancia del Consejo de Seguridad.
No podemos dejar de mencionar que la CICR7 auspició además la Conferencia Inter-
gubernamental en 1949, en la que se adoptaron las cuatro Convenciones de Ginebra 1)
Convenio para mejorar la suerte de los heridos y enfermos de las fuerzas armadas en
campaña; 2) Convenio para mejorar la suerte de los heridos, enfermos y náufragos de las
fuerzas armadas en el mar; 3) Convenio relativo al trato de los prisioneros de Guerra el
alcance de estos convenios es universal los tres primeros desarrollan la regulación pre-
existente en tanto que el 4) Convenio sobre la Protección de las personas civiles, se ha
constituido en una de las mayores novedades, los cuatro convenios en su conjunto signi-
fican el régimen de protección de las víctimas de los conflictos armados mas amplio no
solo desde el punto de vista material sino también subjetivo, pues introduce mecanismos
que hacen posible su aplicación y control.
Frente al surgimiento de conflictos denominados internos la CIRC nuevamente auspicio
las Conferencias de 1974 y 1977 donde se adoptaron los protocolos I Protección de las
víctimas de los conflictos armados internacionales y II La protección de las víctimas
de los conflictos armados sin carácter internacionales, ambos de 1977 adicionales a los
Convenios de Ginebra de 1949 también de mucha aceptación.
Mucho mas recientes son los Convenios sobre la Prohibición o Restricción del empleo
de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de
efectos indiscriminados 19808, La convención sobre la prohibición de la preparación,
7 Conferencia Internacional de la Cruz Roja
8 Con 63 países suscriptores hasta el año 1997

352
Derecho Internacional Humanitario

fabricación, almacenamiento y empleo de armas químicas 19939 ambos con pocas


participaciones, lo que hace entrever lo difícil que es avanzar en este ámbito por el
desarrollo tecnológico sin mencionar sobre las armas atómicas que la Corte Internacional
de Justicia ha evidenciado, la división de opiniones al respecto con siete votos a favor
y siete en contra ocasiono que el presidente en su calidad de dirimidor manifestara
“que la amenaza y empleo de de las armas nucleares sería generalmente contrario a
las normas de derecho internacional aplicables a un conflicto armado y en particular a
las normas de Derecho Internacional Humanitario, añadiendo que en el estado actual
del DIP, y con los elementos de hecho disponibles no puede llegar a una conclusión
definitiva acerca de si la amenaza o empleo de armas nucleares sería legal o ilegal en
una circunstancia extrema de autodefensa en que la supervivencia misma de un estado
estuviera en juego”10.
A pesar de que el pacta Sunt Servanda es el principio general que inspira el cumplimien-
to de toda norma convencional en el cual sean parte los sujetos de derecho internacional
los negociadores de los Convenios de Ginebra y el Protocolo Adicional I incorporaron
el Art 1 común a los cuatro convenios y protocolo I respetar y hacer respetar el presente
Convenio (Protocolo) en toda circunstancia, resaltando así su carácter general e impe-
rativo que no esta basado en la reciprocidad, ni condicionado por tanto al cumplimiento
por las demás Estados partes11, esta característica será objeto de mayor desarrollo pos-
teriormente, en base a ello, podemos afirmar que el origen de la obligación del cumpli-
miento del Derecho Internacional Humanitario, es la aparición de un conflicto armado,
sin tener en cuenta sus causas o su naturaleza, por lo que es injustificable el despliegue
de violencia, que contraríe la norma internacional.
3.- Conflicto Armado.- La aplicación del DIH se da en el contexto de un conflicto ar-
mado, sin embargo a pesar de que ni los cuatro convenios de Ginebra ni los Protocolos
Adicionales I y II, de 1949 y 1977, respectivamente hacen una conceptualización del
mismo, el Protocolo II se limita a enunciar los requisitos de aplicación del Convenio,
lo que no puede entenderse como el intento de una definición, por lo que es necesario
ser absolutamente cuidadoso en la calificación que se haga de un conflicto armado su
consideración en un umbral muy bajo podría favorecer hechos violentos o delincuen-
ciales situados en el ámbito del Derecho Penal interno y en cambio una rigidez extrema
supondría la desprotección de victimas en este tipo de conflictos, por ello la doctrina
basada en la jurisprudencia internacional y la practica estatal ha desarrollado diversos
elementos como:
9 Con 68 países suscriptores hasta 1997
10 Respuesta del Presidente de la Corte Internacional de Justicia el 8 de Julio de 1996 a la cuestión jurídica presentada
por la AGNU.
11 Confirmada por la Convención de Viena del derecho d e los Tratados de 1969 Art. 60.5 excluye las normas

humanitarias de la posibilidad de terminación o suspensión que puede derivarse de la violación grave del tratado
por una de las partes.

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Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

En el caso Dusko Tadic el Tribunal Penal para la ex Yugoslavia considero que hay
conflicto armado cuando:
Se recurre a la fuerza entre Estados o hay una situación de violencia armada prolongada
entre autoridades gubernamentales y grupos armados organizados o entre estos grupos
dentro de un estado12
Asimismo el Tribunal Penal para Ruanda ha señalado en los casos de Akayesu y Mu-
sema que:
El término de conflicto armado en sí mismo sugiere la existencia de hostilidades entre
fuerzas armadas organizadas en mayor o menor medida13
De las manifestaciones anteriores podemos identificar por lo menos cuatro elementos
importantes
1.- Elemento Definitorio o de calificación.- La existencia de una situación de violencia
armada o utilización de la fuerza
2.- Elemento Temporal.- Que la situación de violencia armada se prolongue en el tiempo
o sea determinable en términos de tiempo.
3.- Elemento Organizativo.- Que los grupos que eventualmente están enfrentados tengan
niveles mínimos de organización interna
4.- Elemento de nueva inclusión.- Referido principalmente a la posibilidad del enfren-
tamiento de grupos al interior de un Estado (autoridad estatal frente a grupos armados)
que escapa a la definición tradicional de conflictos armados internacionales
3.1.- Clases de Conflictos armados.- Dentro la regulación de los convenios de Gine-
bra de 1949 y sus dos Protocolos de 1977 quedan definidos dos regímenes jurídicos
diferenciados que además determinan la norma convencional aplicable a los mismos;
1.- Conflictos armados internacionales con una regulación amplia y compleja basada en
los cuatro Convenios de Ginebra mas el Protocolo Adicional I, y 2.- El conflicto armado
no internacional regulado Art. 3 común a los Cuatro Convenios de Ginebra y princi-
palmente por el Protocolo Adicional II además de estos existen otras normas conven-
cionales específicas susceptibles de ser aplicadas por su objeto, la clasificación resulta
importante en la medida en que determina la normativa aplicable, como lo estableció
Mangas el verdadero criterio diferenciador entre ambos es la calidad de los sujetos que
se enfrentan.

12 Prosecutor Vs. Tadic a/”Dule” caso No. IT-94-1-T opinión y sentencia del 7 de mayo de 1997
13 Prosecutor Vs. Akayesu caso No. ICTR-96-4-T, sentencia del 2 de septiembre de 1998 y Prosecutor vs.
Musema caso No. ICTR-96.13ª sentencia de 27 de enero de 2000

354
Derecho Internacional Humanitario

3.1.1.- Conflicto armado internacional.- (CAI) A lo largo del desarrollo del DIH esta
clase de conflicto a merecido mayor regulación, porque la mayor cantidad de conflic-
tos armados tenían la calidad interestatal, la normativa aplicable viene establecida en
los cuatro Convenios de Ginebra y el Protocolo I cuyas disposiciones son aplicables a
cualquier conflicto armado internacional aunque no existe una declaración de guerra
formal14, el Protocolo I introduce nuevas instituciones muy importantes, como la acep-
tación del carácter internacional de los conflictos originados como consecuencia de la
lucha descolonizadora y el Protocolo I amplia la protección de la población y bienes
civiles al consolidar el principio de distinción a momento de fijar los objetivos militares
definiéndolos como aquellos que por su naturaleza, ubicación, finalidad o utilización
contribuyan eficazmente a la acción militar;15 excluyendo iglesias, viviendas, escuelas,
aunque deja un espacio subjetivo a la apreciación de la ventaja militar.
No menos importante que el anterior, fue la inclusión en éste documento de normas so-
bre métodos y medios de guerra basados en los principios establecidos en la Declaración
de San Petesburgo y en los Convenios de La Haya hasta ese momento de carácter con-
suetudinario, el alcance de este marco normativo es bastante amplio con 500 artículos
y anexos, es de carácter obligatorio para los contendientes tanto para los combatientes
como para el personal sanitario, respeto a prisioneros de guerra, y población civil.
Uno de los aspectos de mayor análisis han sido por supuesto, los mecanismos de control
y la garantía de su cumplimiento basados principalmente en:
Principio del Pacta Sunt Servanda, como principio general establece que los tratados
deben ser cumplidos por las partes contratantes; plasmado expresamente en el Art. 1
común a los cuatro Convenios de Ginebra y Art. 1 del Protocolo I16 de ésta manera se ha
querido resaltar su carácter imperativo y general.
Efectos erga omnes, el cumplimiento de las normas de carácter humanitario no está
basado en la reciprocidad de las partes por lo tanto crea obligaciones incondicionales.
Obligación de hacer respetar, tanto los convenios como los protocolos generan la res-
ponsabilidad de todos los miembros de garantizar el cumplimiento de sus disposiciones,
para ello es necesario la creación y desarrollo de medidas con este objeto como: la difu-
sión y la enseñanza, e información y comunicación.
La difusión y enseñanza deberá realizarse tomando en cuenta a los altos mandos milita-
res o policiales y su deber de capacitación al personal subordinado o directamente rela-
cionado con el Derecho Humanitario, la ignorancia o desconocimiento de estas normas
no son eximentes de responsabilidad.
14 Arts. 2 común a los Cuatro Convenios de Ginebra y 1.3 Protocolo I
15 Art. 52.2 Protocolo I
16 …respetar y hacer respetar el presente convenio (Protocolo) en toda circunstancia

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Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

La información y comunicación, se refiere al intercambio de documentos que hacen de


los convenios y sus protocolos, sea a través de los depositarios de los mismos o entre
Estados partes, para establecer un mínimo de coordinación en cuanto a su aplicación,
no se estableció y tampoco se ha podido avanzar en la posibilidad de que cada Estado
presente informes periódicos sobres la medidas adoptadas en sus territorios, sin
embargo, a pesar de estos vacios no se puede dejar de mencionar las medidas de control
de cumplimiento como los medios de autocontrol y heterocontrol.
Los medios de autocontrol son aquellos en que son las autoridades militares de cada
estado las encargadas de supervisar su cumplimiento vigilando las actuaciones de las
tropas y el uso de armas, y en caso de infracciones impulsando las acciones disciplinarias
que correspondan, según los procedimientos previamente establecidos.
Los medios de heterocontrol, son mecanismos desarrollados por todos o terceros
Estados, entre ellas; 1.- potencias protectoras o sustitutos, establecidos en los cuatro
convenios y el Protocolo I, 17 cuyas funciones principales son las de conexión entre
los beligerantes, socorro y verificación del cumplimiento de las normas humanitarias,
para ello debe facilitarse la actuación de las misiones diplomáticas pudiendo restringirse
únicamente cuando estén debidamente justificadas, concurso y control, cuando no sea
posible recurrir a las potencias protectoras podrán intervenir en esta calidad, organismos
protectores como un Estado neutral u organismo humanitario (CICR), limitándose en su
actuaciones a cuestiones humanitarias aunque los resultados no han sido alentadores la
CICR se constituye en el organismo humanitario más cualificado, que como mediador
a sugerido a potencias protectoras o ha sustituido a éstas, a ella se debe la liberación de
muchos prisioneros de guerra, 2.- El control por las otras parte en el tratado, el Art 1
común a los cuatro Convenios establece la obligación de hacer respetar su disposiciones
en toda circunstancia, a raíz de ésta disposición la cruz roja ha podido solicitar a los
Estados que pongan en juego su influencia y cooperación para logar su cumplimiento
mas allá de esto, no se ha podido avanzar.
3.1.2.- Conflicto Armado No Internacional.- El DIH recién desde 1949 regula los
conflictos armados que no tienen carácter internacional (CANI), mediante la única nor-
ma que existe prevista en el Art. 3 común de los Cuatro Convenios de Ginebra y a
partir de 1977, con la firma del Protocolo Adicional II se cuenta con una regulación
más amplia, debemos entenderlo; como el enfrentamiento de grupos al interior de un
mismo Estado, que pueden ser militares, enfrentados a grupos armados de civiles o el
enfrentamiento armado entre civiles; es importante diferenciar un CANI de otras for-
mas de conflicto interno como son los disturbios y las tensiones internas, la normativa
aplicable el Art. 3 común a los cuatro convenios antes mencionado, no establecía una

17 Potencia protectora “es un Estado neutral u otro estado que no sea parte del conflicto y que, habiendo sido
designado por una Parte en el conflicto y aceptado por la Parte adversa, está dispuesta a desempeñar las
funciones designadas a la potencia protectora”

356
Derecho Internacional Humanitario

diferencia clara entre los CANI y CAI, sin embargo, el Protocolo Adicional II establece
expresamente su ámbito de aplicación a aquellos conflictos armados no cubiertos por el
Art 1 del Protocolo I que se desarrollen en el territorio de un Estado Parte, que respon-
dan a un mando responsable, ejercida sobre una parte de dicho territorio y de manera
continua; El Protocolo Adicional II está basado en tres aspectos fundamentales: Trato
humano, Heridos, enfermos y náufragos, y Población civil comparativamente con la
regulación de los CAI es escasa, y adolece de vacios como la falta de mecanismos de
control particular o de medidas de represión de sus infracciones.
Represión de las infracciones, están encaminadas principalmente a la obligación de
hacer cesar cualquier infracción, por lo tanto solo es operativa que incumbe no solo al
Estado en cuyo territorio de desarrollan las actuaciones, sino involucra a todos los que
deberían poner en marcha todas las medidas necesarias para su realización, logrado el
objetivo corresponde entonces la obligación de represión y sanción a los autores para
ello es importante la calificación que se haga de los mismos, diferenciándose la respon-
sabilidad internacional del Estado de la responsabilidad internacional del individuo.
Responsabilidad Internacional del Estado, presupuesto necesario para la responsabi-
lidad del Estado internacionalmente será la concurrencia de los elementos subjetivo y
objetivo de la comisión de un ilícito internacional, es decir, que la violación de una nor-
ma de derecho humanitario sea imputable al Estado por actos cometidos por sus fuerzas
armadas u otros representantes, originando la obligación de reparar los daños que hubie-
sen, una violación grave a los cuatro convenios de Ginebra o del Protocolo I obligara a
los demás estados a intervenir de forma individual o conjunta con las Naciones Unidas
para la imposición de sanciones cuando dichas violaciones amenacen la paz y seguridad
internacional, o se constituyan en violaciones de la misma.
Responsabilidad internacional del individuo, a partir de 1977, el Estado ya no mono-
poliza la posibilidad de incurrir en responsabilidad internacional, por tanto es posible la
imputación a personas individuales la comisión de ciertos delitos contra el Derecho de
Gentes o crímenes contra la paz y seguridad de la humanidad, que ha merecido el desa-
rrollo de mecanismos adecuados que hagan efectiva dicha responsabilidad, que va desde
la intervención de los órganos estatales para la persecución y sanción bajo el principio
de la universalidad de la jurisdicción o a través de la creación de órganos internaciona-
les, nace en consecuencia la Corte Penal Internacional.
4.- Caracteres del DIH.- Uno de sus mayores rasgos es la humanización de sus nor-
mas, teniendo como objeto principal, la protección y promoción de la dignidad del ser
humano en el ámbito internacional en situaciones de conflicto armado que se hacen
evidentes no solo en la creación de éstas normas sino al momento de su aplicación e
interpretación.

357
Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

4.1.- Carácter no contractualista del DIH.- Decíamos en líneas precedentes que el


cumplimiento de las normas humanitarias no están condicionadas al cumplimiento que
hagan los Estados miembros en una convención, la expresión en toda circunstancia que
hace el Art. 1 común a los cuatro convenios resalta su carácter general e imperativo ne-
gando la posibilidad de justificar posibles incumplimientos, se trata entonces de obliga-
ciones incondicionales erga omnes, por otra parte la referencia que hace el mencionado
artículo a la obligación de hacer respetar los convenios convierte a todas las partes en
responsables y garantes de su cumplimiento para ello cada Estado parte deberá adoptar
las medidas necesarias para hacer efectiva esta disposición18. La Corte Internacional de
Justicia por su parte se manifestó en el desahogo de su opinión consultiva respecto de re-
servas formuladas a la Convención para la Prevención y sanción del delito de Genocidio
que en estos tratados no solo los Estados tienen intereses propios sino que por encima
de los intereses individuales están los colectivos por lo que no es posible hablar de un
equilibrio contractual entre los derechos y obligaciones19. Por su parte la Corte Intera-
mericana de Derechos Humanos ha afirmado en su opinión consultiva sobre Tratados en
Derechos Humanos sobre el efecto de reservas a la entrada en vigor de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos su conclusión no está en función del intercambio
recíproco de derechos para el beneficio mutuo de los contratantes. Al aprobar estos tra-
tado los estados se someten a un orden legal dentro el cual, por el bien común asumen
varias obligaciones, no en relación a los otros estados sino, hacia los individuos bajo
su jurisdicción20, por lo que estos tratados se diferencian de los suscritos en el derecho
internacional general, que no responden a la tesis contractualista en el sentido en que
no es necesario la reciprocidad para la exigencia de su cumplimiento denominados por
lo mismo tratados leyes.
A pesar de este rasgo esencial como tratado al fin su aplicación y cumplimiento se basa
en el consentimiento del Estado en ser parte de el; aunque sucedan circunstancias espe-
ciales que giran en torno a la posibilidad de denunciar al mismo21 puesto que sus efectos
se extienden hasta la conclusión del conflicto, caso similar sucede en los conflictos de
carácter no internacional excluyéndose por supuesto la repatriación de prisioneros, sino
hasta la liberación de las personas que hubiesen sido objeto de privación de libertad
por motivos vinculados al conflicto mismas que se beneficiaran de la protección de las
normas humanitarias hasta su total liberación.
18 Protocolo I Art. 80 Las partes en conflicto adoptaran sin demora todas las medidas necesarias para cumplir
las obligaciones que les incumben.
19 Corte Internacional de Justicia opinión Consultiva de 28 de mayo de 1951 sobre la validez de ciertas Reservas a

la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio. Recueil 1951


20 Opinión Consultiva OC-2/82 de 24 de septiembre de 1982 efectos de la Reservas a la entrada en vigor de la

Con- vención Americana de Derechos Humanos Arts. 74,75.


21 La denuncia notificada cuando la potencia denunciante esté implicada en un conflicto no surtirá efecto alguno
mientras no se haya concertado la paz , y en todo cuando en tanto no se hayan completado las operaciones de
liberación y de repatriación de personas protegidas por la presente Convención Arts. 62,63,142,158 cuatro Con-
venios de Ginebra

358
Derecho Internacional Humanitario

Otro rasgo esencial lo constituyen los efectos del incumplimiento; es decir que el in-
cumplimiento de un Estado parte, no faculta a otro estado incurrir en la misma conducta
así lo establece el Art. 60 inc. 5 de la convención de Viena de 1969: No se aplicará
a las disposiciones relativas a la protección de la persona humana contenidas en tra-
tados de carácter humanitario, en particular a las disposiciones que prohíben toda
forma de represalias con respecto a las personas protegidas por tales tratados, que no
debe interpretarse como una negación del principio de la reciprocidad como condición
esencial de los tratados máxime si está presente en el Art. 2 común que habla de las
relaciones recíprocas, de los estados parte sino que tiene otra connotación, "por un
lado está la reciprocidad de las obligaciones y el compromiso adquirido de su cum-
plimiento de donde se deriva el beneficio mutuo y por otro, debemos reconocer como
absolutamente diferente la reciprocidad como condición suspensiva del cumplimiento
del convenio, o como causa de terminación en caso de violación grave” Mangas 1990,
por lo que el contenido de las normas de DIH exigen su cumplimiento sea cual fuera el
comportamiento del contrincante, al respecto se ha reconocido la inclusión de cláusulas
de incondicionalidad en este tipo de tratados como el contenido en el Art. 1 común a los
cuatro convenios, antes mencionado al que es incompatible la clausula de reciprocidad
por ir en contra del objeto mismo de estos tratados .
4.2.- Carácter General.- El carácter general de la normas de Derecho Internacional
Humanitario se ha manifestado desde su origen como norma consuetudinaria, conocida
como cláusula Martens desarrollado en el preámbulo del II Convenio de la Haya, “en
espera de un Código mas completo de las leyes de la guerra pueda ser dictado, las altas
partes contratantes juzgan oportuno hacer constar que, en los casos no comprendidos
en las disposiciones reglamentarias adoptadas por ellas, los pueblos y los beligerantes
permanecen bajo la salvaguardia y el régimen de principios del derecho de gentes, tales
como resultan de los usos establecidos entre las naciones civilizadas, de las leyes de
humanidad y de las exigencias de la conciencia pública”22, aunque inicialmente no tuvo
un trasfondo humanitario mas bien práctico, ante la falta de consenso el representante
de Rusia Fréderic de Martens al advertir el riesgo de la no suscripción del Convenio
fracasando con ello la Conferencia impulsada por el Zar Nicolás II, propuso la inclusión
de ésta cláusula a eso se debe el nombre de la misma, la finalidad principal era incorporar
situaciones sobrevinientes a los conflictos armados no comprendidas en este marco
jurídico, cumpliendo así una doble función garantiza al misma tiempo la aplicabilidad
de normas preexistentes al Convenio que ya regulaban las relaciones de los Estados
en su naturaleza consuetudinaria, por su parte la CIJ en su opinión consultiva sobre
la validez ciertas Reservas a la Convención para la Prevención y Sanción del Delito
de Genocidio de manera inmediata afirmó: “los principios humanitarios han sido
reconocidos por las naciones civilizadas como obligando a los estados, incluso fuera

22 Preámbulo del Convenio II de La Haya de 1899 relativo a las leyes y costumbres de la guerra terrestre, noveno
pa- rágrafo, presente también en el IV Convenio de La Haya, Preámbulo de los cuatro Convenios de Ginebra de
1949.
359
Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

de todo vinculo convencional”23 ratificando su posición en el caso de las actividades


militares y paramilitares en y contra Nicaragua, donde sostuvo “que estas constituyen
en ciertos aspectos el desarrollo y, en otros, solo la expresión de dichos principios
humanitarios” CIJ Recueil 1986, por lo que el carácter general del DIH se hace evidente
a través de dos aspectos:
1.- Los efectos retardados de la denuncia en caso de ser participe en un conflicto armado
plasmado en los cuatro convenios de Ginebra en sentido de que “no surtirá efecto
alguno sobre las obligaciones que las partes en conflicto hayan de cumplir en virtud
de los principios del derecho de gentes tal como resulta de los usos establecidos entre
naciones civilizadas de las leyes de la humanidad y de las exigencias de la conciencia
pública24
2.- Recordemos que las normas del DIH tienen carácter erga omnes por su doble
consecuencia respetar y hacer respetar su contenido, la primera en el ámbito del
derecho interno y la segunda en el ámbito de sus relaciones con los demás sujetos de
la sociedad internacional, haciendo uso de su doble papel de legisladores y aplicadores
y destinatarios de las normas internacionales por ello no debe extrañarnos que ante
el surgimiento de conflictos no internacionales en el territorio de un Estado Parte lo
otros Estados se interesen por el respeto de las normas humanitarias, sin olvidar los
alcances generalizados que tienen los Convenios de Ginebra y el Protocolo I, faltando
la aceptación del Protocolo II por estados Unidos, India, Irak, Japón, Israel y otros que
a pesar de ello no le ha restado su carácter generalizado. Por otro lado los convenios de
Ginebra prohíben la celebración de acuerdos particulares entre Estados que supongan
una reducción del nivel de protección otorgado por estos instrumentos, así como la
renuncia a los derechos por ellos otorgados25
4.3.- Carácter Imperativo.- Como normas internacionales que son, tienen en esencia la
calidad de obligatorias es decir que cualquier Estado parte que no las observe incurre en
responsabilidad internacional como regla general, sin embargo los Convenios de Ginebra
se distinguen de cualquier otro tratado por la finalidad y por el régimen de derechos y
obligaciones que emanan de él, sus disposiciones están estrechamente vinculados a la
protección del ser humano en situaciones extremas, por ello la CIJ no dudó en afirmar que
“las normas humanitarias por su naturaleza conciernen a todos los estados… y todos
los estados pueden ser considerados como poseedores de un interés jurídico en que esos
derechos sean protegidos” caso Barcelona Traction, es posible considerar a las normas
de Derecho Internacional Humanitario dentro el rango de normas de ius cogens, aunque

23 Corte Internacional de Justicia opinión Consultiva de 28 de mayo de 1951 sobre la validez de ciertas Reservas
a la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio. Recueil 1951.
24 Op. cit.
25 Arts. 6 y 7 Convenios I, II, III y Arts. 7 y 8 convenio IV

360
Derecho Internacional Humanitario

no todas per se tienen esta naturaleza por lo que es necesario recordar lo dispuesto por la
convención de Viena de 1969 “una norma imperativa de derecho internacional general
es una norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de estados en
su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario y que solo puede ser
modificada por una norma ulterior de derecho Internacional general que tenga el
mismo carácter” lo que en el derecho internacional de los derechos humanos mereció
el nombre estándar mínimo, con carácter absoluto e inderogable porque protegen los
atributos inalienables del ser humano, como el Derecho a la vida, a no ser torturado, a
no reducido a esclavo, que coinciden con las normas básicas que regulan los conflictos
armados internacionales y no internacionales, los Arts. 7 de los tres primeros convenios
y Art. 8 del cuarto Convenio prevén respectivamente” que no podrán en ningún caso,
renunciar, ni parcial ni totalmente a los derechos que le confiere”. Por lo que ninguna
persona protegida por estos instrumentos puede ser objeto de presión para este efecto,
por lo que no son derechos de disposición y se constituyen en derechos mínimos
irrenunciables por lo que su inclusión ha reforzado la inviolabilidad de las mismas,
aunque todavía quedan algunas normas humanitarias que escapan a esta categoría, la
evolución de las normas hace posible que mas adelante ésta sea una realidad.
4.4.- Carácter no auto ejecutivo de éstas normas.- La naturaleza no auto ejecutiva
de las normas de DIH da origen a la necesidad de la implementación de sus normas
por parte de los Estados en tiempo de paz, claro está que no es suficiente ratificar los
Convenios de Ginebra y los dos Protocolos adicionales es igual de importante el diseño
de una estructura institucional interna, que haga posible su implementación como:
1.- Desarrollo institucional y normativo
2.- Represión de todo tipo de violaciones a los Convenios y protocolos
3.- Aprobación de una legislación penal que tipifique lo crímenes de guerra
4.- Garantizar que las personas y derechos contemplados en los Convenios de Ginebra
y sus Protocolos estén correctamente definidos y protegidos.
5.- Prevenir y Sancionar la utilización abusiva del emblema de la Cruz Roja además de
otros signos protegidos por los Convenios de Ginebra.
6.- Prever la designación de personal capacitado que garantice la protección de los
derechos fundamentales en los conflictos armados tanto abogados, militares o crear
órganos concretos para ésta tarea
7.- Prever la creación de sociedades nacionales de la Cruz Roja u otras sociedades de
asistencia voluntaria.

361
Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

8.- Prever la designación de zonas hospitalarias, zonas neutralizadas, o zonas de


seguridad o zonas desmilitarizadas.
Como verán las tareas son muchas y complejas, por lo que es aconsejable que su
desarrollo se haga en tiempos de paz y obedeciendo a una planificación adecuada, mas
adelante veremos la situación en la que se encuentra Bolivia.
5.- Métodos de interpretación de las normas de Derecho Internacional Humani-
tario.- Tomando en cuenta el objeto que persiguen Elizabeth Salmón distingue dos
criterios interpretativos uno negativo y otro positivo.
5.1.- Método Negativo.- La cláusula Martens introdujo esta pauta al reconocer la exis-
tencia de normas no escritas que conviven perfectamente con las normas convenciona-
les hace posible afirmar que el que algo no este prohibido expresamente no debe enten-
derse como que esté permitido porque existen disposiciones de carácter general que no
solo regulan sino que imponen limites a la actuación de los adversarios.
5.2.- Método Positivo.- La interpretación de las normas de Derecho Internacional hu-
manitario debido a su objeto cual es la protección del ser humano, a hecho que sea abor-
dado desde dos aspectos no solamente a) Debe seguir las reglas de interpretación de los
tratados en el ámbito del derecho internacional general (Convención de Viena 1969) b)
También debe ajustarse a los mecanismos de interpretación señalados para el Derecho
Internacional de los Derechos Humanos26 bajo los principios de no discriminación, el de
juico justo, respeto al honor etc.
a) Criterios generales de Interpretación.- De conformidad al Art 31 de la Convención
de Viena sobre el Derecho de los tratados 1969 “Un tratado deberá interpretarse de
buena fe, conforme al sentido corriente que haya de atribuirse a los términos del
tratado en el contexto de estos y teniendo en cuenta su objeto y fin” por los que rescate
en primera instancia la voluntad plasmada en el texto del tratado considerando que es la
expresión mas pura de la voluntad de las partes, aunque de no ser suficientes se pueden
recurrir a medios complementarios.
b) Criterios especiales de interpretación.- Recogiendo los utilizados por el Derecho
Internacional de los derechos Humanos.
b.1.- Principio pro- homine.- Que dispone que cualquier norma internacional que pro-
teja al ser humano cuando va a ser interpretada debe siempre recibir la interpretación
que mas favorezca a éste, si tomamos en cuenta que el objeto y fin de este tipo de
tratados es proteger la dignidad humana debe aplicarse de preferencia a cualquier otra
que pretenda restringir o limitar sus derechos, la CIJ a afirmado “el equilibrio de la
interpretación se obtiene orientándola en el sentido mas favorable al destinatario de

26 Art. 29 de la Convención Americana de los Derechos Humanos

362
Derecho Internacional Humanitario

la protección internacional, siempre que ello no implique una alteración al sistema”


27
lo que significa que cualquier interpretación debe reducir al mínimo los objetivos e
intereses militares y debe elevar al máximo la protección a las personas y sus intereses.
b.2.- Principio de interpretación dinámica.- La evolución de las normas de Derecho
Internacional Humanitario ha hecho surgir nuevos valores que proteger, por tanto esta
dinamicidad hace que la interpretación de ésta normas debe hacerse de manera amplia
tomando como base el derecho vigente al tratarse de valores cambiantes pueden cam-
biar de contenido con el desarrollo de la sociedad misma por lo tanto la interpretación
mas adecuada que se haga de ellas debe garantizar su aplicabilidad conservando el ob-
jeto y fin del mismo, al respecto la Corte Interamericana de Derechos Humanos afir-
mo:…”no es a la luz de lo que en 1948 se estimó que era el valor y la significación de
la Declaración Americana como la cuestión del status jurídico debe ser analizada, sino
que es preciso determinarla en el momento actual, ante lo que es hoy el sistema intera-
mericana, habida consideración de la evolución experimentada desde la adopción de la
Declaración”28 por tanto al ser normas de protección del ser humano están destinadas
a ser aplicadas en diversos tiempos y lugares por tanto requiere mecanismos que hagan
posibles su aplicación en diverso contextos.
6.- Fuentes del Derecho Internacional Humanitario. El DIH se constituye en la rama
mas antigua en cuanto a su proceso codificador se refiere, sin embargo, el desarrollo
convencional de las normas de Derecho Internacional Humanitario se ha debido prin-
cipalmente a la existencia de principios y normas consuetudinarias, así lo reconocieron
los tribunales de Núremberg y Tokio, no menos influencia ejercieron las legislaciones
internas en el desarrollo convencional de éstas normas así las siguiendo el esquema
establecido por el Art. 38 del Estatuto de la CIJ, podemos citar:
6.1.- Los Tratados.- Se constituyen en la principal fuente, aunque la existencia de con-
diciones necesarias para su suscripción, ha significado pocos avances frente a las nece-
sidades por lo que en muchas áreas el avance tecnológico científico en el desarrollo de
nuevas armas se ha desarrollado con absoluta mayor rapidez que la regulación necesa-
ria; el proceso codificador del Derecho Internacional Humanitario se inicia a mediados
del Siglo XIX cuando en 1864 se adoptan los convenios de Ginebra; en 1899 en La
Haya con el II Convenio relativo a las leyes y usos de la guerra terrestre, en1907 el Con-
venio VIII sobre la colocación de minas submarinas automáticas de contacto; y 1925 el
Protocolo relativo a la prohibición del empleo en la guerra de gases asfixiantes, tóxicos,
bacteriológicos.
Los instrumentos convencionales reconocían en su contenido un doble propósito
primero; regular las situaciones de conflicto armado tomando en cuenta las prácticas
27 CIDH asunto Viviana Gallardo y Otras No. G101/81
28 Corte Interamericana de Derechos Humanos Opinión Consultiva No. Interpretación de la Declaración America-
na de los Derechos y deberes del Hombre No. 120

363
Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

de los Estados, y segundo establecer nuevas perspectivas de humanización de estos


conflictos afortunadamente estos instrumentos gozan de la aceptación casi generalizada
de la sociedad internacional por lo que hoy en día tienen un carácter generalizado y se
constituyen en la batería jurídica mas desarrollada del Derecho Internacional Público.
6.2.- La Costumbre Internacional.- A pesar de su desarrollo normativo convencional,
recordemos que se nace como un derecho consuetudinario que a la fecha todavía cumple
la función de llenar vacios del derecho convencional, aunque determinar su contenido
ha sido una tarea difícil, sin embargo a pesar de ésta situación tanto la doctrina y la
jurisprudencia a reafirmado a través de diversos actos su carácter consuetudinario, los
mismos Convenios de Ginebra hacen un reconocimiento a normas preexistentes, la
determinación de qué normas actualmente mantienen ese carácter es importante sobre
todo si consideramos que aunque la mayoría son parte de los convenios no todas las
potencias los son y en algunos casos se han formulados reservas.
6.3.- La Jurisprudencia Internacional.- Como el conjunto de decisiones de los tri-
bunales internacionales, considerada como fuente auxiliar del derecho internacional
general, más que del Derecho Internacional Humanitario, al respecto la doctrina ha
encontrado dos posturas divididas la primera sobre la base del Art. 38 del Estatuto de la
Corte Internacional de Justicia, la jurisprudencia es un medio auxiliar que permite poner
en evidencia la existencia de una norma internacional, pero no es fuente de la misma,
para otros la jurisprudencia tiene un valor creador en la medida en que los precedentes
son pasos en el proceso de formación de la costumbre internacional que tiene como
protagonista al juez, de ambas la de mayor aceptación es la primera que establece que el
rol esencial de la jurisprudencia internacional es permitir la identificación de la normas
y la determinación de su contenido.
No menos importante han sido las opiniones consultivas de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos y la Corte Internacional de Justicia respecto de temas relativos al
Derecho Internacional Humanitario y los bienes protegidos por este.
7.- Principios del Derecho Internacional Humanitario.- Los principios del DIH
han significado los valores que sustentan todo su desarrollo como líneas directrices que
han llenado lagunas en casos no previstos, o que han encauzado la interpretación de
éstas normas, estos principios se hallan contenido en los diferentes tratados entre ellos:
1.- Distinción.- Debe necesariamente diferenciarse entre personas civiles y sus bienes
de los de naturaleza militar, en este confluyen varios conceptos que regulan los ataques
como el objetivo militar, descrito anteriormente y el de proporcionalidad que prevé que
el efecto entre los medios y métodos de combate utilizados no deben ser desproporcio-
nados con la ventaja militar, limitando entonces la necesidad militar a aquellas medidas
necesarias para someter al enemigo con el menor costo posible.2.- Humanidad.- Para
algunos la limitación en el que el derecho hade elegir los medios y métodos de combate
no es ilimitado sino que deben responder a razones de humanidad, de éste principio se

364
Derecho Internacional Humanitario

deriva la prohibición de causar daños o sufrimientos innecesarios restringiendo así la


utilización de armas que causen efectos desproporcionados entre el daño causado y el
sufrimiento infligido al enemigo por lo que resulta necesario unificar criterios respecto
del tipo de armas permitidas o prohibidas, ligado a lo anterior también es importante
la protección del medio ambiente un tema que ha sido abordado con mayor interés
después de la década de los 60 por la deforestación en gran volumen durante la guerra
de Vietnam, reafirmándose el carácter limitado en la elección de medios y métodos de
combate bajo la premisa de que todo conflicto armado daña el medio ambiente natural.
8.- La Corte Penal Internacional.- En 1994, aprovechando las circunstancias inter-
nacionales la Comisión de Derecho Internacional de la ONU pudo presentar ante la
Asamblea General de las Naciones Unidas un proyecto de creación del Tribunal Penal
Internacional concretado finalmente en julio de 1998 con la adopción del Estatuto de
Roma que ha establecido definitivamente la CPI en abril del 2002, se constituye en
la expresión mas firme de rechazo de la conciencia humana a los crímenes contra la
humanidad, aunque fue un anhelo de data antigua la falta de voluntad política no ha-
bía hecho posible su realización, básicamente este Tribunal Internacional se encarga
de juzgar cuatro clases de crímenes: genocidio aquellas conductas o ilícitos cometidos
con la intención de extinguir comunidades étnicas, raciales o religiosas; crímenes de
guerra acciones en las que se ejerce violencia innecesaria contra el enemigo o pobla-
ciones asentadas en el territorio de las acciones militares, donde se observe crueldad
en contra de prisioneros de guerra o utilización de armas prohibidas; crímenes de lesa
humanidad aquellos actos cometidos como consecuencia de políticas generales con-
trarios a los principios humanitarios derivando en esclavitud, tortura, agresión sexual;
crimen de agresión considerado en el estatuto, todavía no desarrollado, para muchos la
enunciación expresa de su jurisdicción no es más que el establecimiento de un margen
estrecho de su competencia, a pesar de ello las actividades de la Corte son de amplio
reconocimiento, desde el año 2003 se han impulsado procesos contra la República
Democrática del Congo juzgando a Thomas Lubanga Dyilio, en la región de Darfur,
Sudán y Uganda, muchas son la observaciones al Estatuto de este Organismo Interna-
cional, sobre todo por la irretroactividad de sus normas, sin embargo, no puede negarse
que es uno de los mayores logros del Derecho Internacional contemporáneo en su afán
de proteger los derechos humanos, si bien es cierto que el ECPI no describe deberes
explícitos de tipificación mas bien establece un principio de complementariedad con las
jurisdicciones nacionales se puede entender que su cumplimiento se hace efectivo con
deberes extremos de tipificación por la legislación penal de cada Estado miembro, un
mayor análisis merece una unidad temática independiente.
9.- Bolivia y la Corte Penal Internacional.- El Estatuto de Roma, que constituye
finalmente la Corte Penal Internacional fue suscrito por Bolivia el 17 de julio de 1998
ratificado mediante Ley No. 2.398 del 24 de mayo de 2002, publicado en la Gaceta
Oficial de Bolivia No. 2407 el 19 de junio de 2002, en consecuencia es parte del derecho

365
Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

interno boliviano, coherentes con las obligaciones adquiridas el estado ha impulsado


la presentación de diversos anteproyectos de implementación, la Constitución vigente
establece la jerarquía normativa de los instrumentos internacionales del cual sea parte
el Estado boliviano situándola de manera infra constitucional y en algunos casos
supra constitucional Art. 410 CPE, ésta disposición viene a resolver las lagunas de
integración de las normas internacionales con las normativa interna, presumimos en
consecuencia, que fomentara una real vigencia en la cultura jurídica boliviana dejando
el plano meramente declarativo.
Bolivia ha ratificado la mayor de los instrumentos internacionales en la materia del derecho
internacional humanitario, pero sistemáticamente ha ido postergando su implementación,
puesto que persisten lagunas en la legislación sustantiva penal de algunos tipos penales
señalados por el Estatuto de Roma, además de existir una desproporción entre los bienes
jurídicos tutelados y las sanciones previstas otorgando mayor tutela a bienes materiales,
la política legislativa de los códigos militares resulta obsoleta o insuficiente, por lo que
es necesario una pronta revisión y/o modificación. Por otro lado el Ministerio de Justicia
presentó un informe sobre la Corte Penal Internacional en marzo de 2002 expresando la
necesidad de adecuación de la legislación penal sustantiva y adjetiva penal militar a los
ordenamiento jurídicos internacionales, ahora parte del ordenamiento interno, fuera de
esto la jurisprudencia nacional no ha hecho mayor referencia de la insuficiencia normativa
boliviana en relación al derecho internacional. No debemos olvidar casos paradigmáticos
en este sentido caso García Meza, Alejandro Escobar.
9.1.- Proyectos de Reforma a la legislación Boliviana.- El debate jurídico político
sobre la necesidad de reformas a la Constitución finalmente logra la promulgación de
la Ley de Necesidad de Reformas a la CPE el 1 de agosto de 2002 en la que se hacen
puntualizaciones sobre todo referidas a los tratados internacionales en la materia de de-
rechos humanos, con la siguiente referencia “Los derechos fundamentales y garantías de
la persona se interpretaran y aplicaran conforme a la Declaración Universal de los De-
rechos Humanos y los Tratados, Convenciones y Convenios Internacionales ratificados
por Bolivia en esta materia” aunque no hizo una especificación sobre la jerarquía que
los Tratados Internacionales en relación al resto del ordenamiento jurídico boliviano,
significo la intención de definir la relación de las normas internacionales con el derecho
interno, finalmente resuelto por el Art 410, de la Constitución Política vigente,
…II. La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico boliviano y goza de
primacía frente a cualquier otra disposición normativa. El bloque de constitucionalidad esta
integrado por los Tratados y Convenios Internacionales en materia de Derechos Humanos y las
normas de Derecho Comunitario, ratificados por el país. La aplicación de las normas jurídicas
se regirá por la siguiente jerarquía, de acuerdo a las competencias de las entidades territoriales:

366
Derecho Internacional Humanitario

1.- Constitución Política del Estado


2.- Los Tratados Internacionales
3.- Las leyes nacionales, los estatutos autonómicos, las cartas orgánicas y el resto
de legislación departamental, municipal e indígena…
Resulta absolutamente importante resaltar lo previsto en el Art. 256 CPE que dispone
I. Los tratados e instrumentos internacionales en materia de derechos humanos que
hayan sido firmados, ratificados o a los que se hubiera adherido el Estado, que declaren
derechos mas favorables a los contenidos en la Constitución, se aplicaran de manera
preferente sobre esta.
II. Los derechos reconocidos en la Constitución serán interpretados de acuerdo a los
tratados internacionales de derechos humanos cuando estos prevean normas mas fa-
vorables” dándole un alcance supra constitucional a los tratados en Derecho Interna-
cional de los Derechos Humanos, asimismo se introducen varias modificaciones que
garanticen el respeto de los derechos y garantías de la persona, además de la inclusión
de nuevos tipos penales en el Código Penal, como la desaparición forzada de personas
(Proyecto presentado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos 10 de diciem-
bre de 2002).

Titulo X capitulo V Delitos contra los Derechos Humanos


Art. 292 (Bis) Desaparición Forzada de Personas.

El que con la autorización, el apoyo o la aquiescencia de algún órgano del Estado,


privare de libertad a una o más personas y deliberadamente oculte o niegue información
sobre el reconocimiento, de la privación de libertad o sobre el paradero de la persona,
impidiendo así el ejercicio de recursos y garantías procesales, será sancionado con pena
de presidio, de cinco a quince año. Si como consecuencia del hecho resultaren graves
daños físicos o psicológicos en a la víctima, la pena será de quince años de presidio. Si
el autor del hecho fuere funcionario público, el máximo de la pena será agravada en un
tercio. Si a consecuencia del hecho, se produjere la muerte de la víctima, se impondrá
la pena de treinta años.
Aunque se trata de un solo artículo, la incorporación del este tipo penal no condice con
la prevista en el Estatuto de Roma.
Dicho anteproyecto, incluye además otras consideraciones de carácter procesal pero no
puede entenderse como una intención además de implementación del Estatuto de Roma.

367
Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

CONCLUSIONES.-
La constitución actualmente vigente en su Art. 410 establece:

…II. La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico boliviano y goza de


primacía frente a cualquier otra disposición normativa. El bloque de constitucionalidad esta
integrado por los Tratados y Convenios Internacionales en materia de Derechos Humanos
y las normas de Derecho Comunitario, ratificados por el país. La aplicación de las normas
jurídicas se regirá por la siguiente jerarquía, de acuerdo a las competencias de las entidades
territoriales:
1.- Constitución Política del Estado
2.- Los Tratados Internacionales
3.- Las leyes nacionales, los estatutos autonómicos, las caratas orgánicas y el resto
de legislación departamental, municipal e indígena…
Estipulando así la nueva jerarquía normativa del ordenamiento jurídico boliviano y
resolviendo la relación entre el derecho interno y el derecho internacional, incluyendo
en el bloque constitucional e incluso supra constitucional a los Tratados en Derecho
Internacional de los Derechos Humanos,(Art. 256 CPE), esta situación es importante
en la medida en que no solo desarrollara una cultura jurídica del derecho internacional
sino que se efectivizan instrumentos internacionales ratificados por el Estado boliviano
que a partir de ahora tendrán una vigencia real, y resolverá eventualmente en tanto se
hagan los ajustes necesarios lagunas o vacios en nuestra legislación, como es la falta de
tipicidad de algunos delitos, insuficiencias en la protección de algunos bienes jurídicos
tutelados por el código penal que prevé sanciones mínimas, ausencia en la tipicidad de
conductas contra el Derecho Internacional Humanitario, como es el caso de crímenes
de guerra y otras previstas en el Estatuto de Roma que hasta la fecha no ha concretado
en su implementación.

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Económica México 2000.
Convenio II de La Haya de 1899 relativo a las leyes y costumbres de la guerra terrestre
Convenios de Ginebra de 1949.
Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y
Transferencia de minas antipersonales y sobre su Destrucción de 1997.
Convención XII.- Creación del Tribunal de Presas Marítimas, no está en vigor
Convención XIII.- La Fijación de Derechos y Deberes de los neutrales en caso de
guerra marítima
Convención XIV.- La Prohibición de arrojar proyectiles y explosivos desde globos.
Resolución XXIII, de los Derechos Humanos en los Conflictos Armados, Acta Final de
la Conferencia Internacional de derechos Humanos Teherán de abril de a mayo de 1968
ONU.
Resolución 2444 (XXIII), de la Asamblea General de las Naciones Unidas 19 de
diciembre de 1968.
Jurisprudencia
Corte Interamericana de Derechos Humanos No. 64/2000, 26 de enero de 2000 Trujillo
Oroza Vs. Bolivia

369
Amparo Cordero/Guehtza Zeballos

Tribunal Penal internacional para Ruanda (ICTR) 94,4,T Sala I de Primera Instancia
2 de septiembre de 1998 Prosecutor Vs. Akayesu
Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (ICTY) IT.95.14.A Sala de
Apelación 26 de septiembre del 2000 The Prosecutor vs. Tihomir Blaskic
Corte Internacional de Justicia opinión Consultiva de 28 de mayo de 1951 sobre la
validez de ciertas Reservas a la Convención para la Prevención y Sanción del Delito
de Genocidio. Recueil 1951
Opinión Consultiva OC-2/82 de 24 de septiembre de 1982 efectos de la Reservas a la
entrada en vigor de la Convención Americana de Derechos Humanos Arts. 74,75.
Corte Interamericana de Derechos Humanos, asunto Viviana Gallardo y Otras No.
G101/81
Corte Interamericana de Derechos Humanos Opinión Consultiva No. Interpretación de
la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre No. 120

B) TÓPICA JURIDICA.

a. ¿Cuáles son los efectos jurídicos (en el jus in bello) de los conflictos bélicos interna-
cionales y los conflictos bélicos internos ante el Derecho Internacional Humanitario?
b. ¿Por qué el refugio internacional es la forma migratoria legal de la catástrofe?
c. ¿Por qué el derecho penal internacional, continúa al derecho de Ginebra en el Derecho
Internacional?
d. ¿Cuáles son los principios que rigen los procedimientos de la Corte Penal Internacio-
nal?

370
Derecho Internacional Humanitario

C) PRÁCTICA: TRIBUNALES PENALES INTERNACIONALES AD HOC


(PARA EX YUGOSLAVIA Y RUANDA)

Práctica Nº 10*

Asignatura: Derecho Internacional Público


Decimo Tema: Derecho Internacional Humanitario y derecho Penal Internacional
Práctica: Tribunales penales internacionales ad hoc (para ex Yugoslavia y
Ruanda) Gestión: 2015

Tribunales establecidos por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para juzgar
crímenes cometidos en conflictos específicos, cuyas competencias están restringidas a
un periodo de tiempo y lugar determinados.
Los únicos Tribunales ad hoc constituidos en la historia de las naciones unidas, hasta la
fecha, son el Tribunal para la Ex Yugoslavia (1993) y el Tribunal para Ruanda (1994).
Previamente existieron dos precedentes: los Tribunales Militares de Nuremberg y de
Tokio, creados por los países vencedores de la II Guerra Mundial para juzgar a los
vencidos. Por el contrario, los de la ex Yugoslavia y Ruanda fueron establecidos por el
Consejo de Seguridad, interpretando que la comisión en esos países de masacres y otras
violaciones graves del derecho internacional humanitario constituían una amenaza a la
paz y a la seguridad internacionales, lo cual, en virtud del capítulo VII de la Carta de
Naciones Unidas, faculta al Consejo a intervenir en los asuntos internos de un Estado
(ver intervención humanitaria). Además, se estimaba que estos dos tribunales, creados
durante bello (durante la guerra) –a diferencia de los de Nuremberg y Tokio, constituidos
post bellum (después de la guerra)– contribuirían a frenar las violaciones del Derecho
Internacional Humanitario que se venían cometiendo y a restablecer la paz.
Dado que la Carta de Naciones Unidas no prevé expresamente la constitución de tribunales
ad hoc, cabe interpretarse que el Consejo de Seguridad se extralimitó en el ejercicio de
sus competencias. Sin embargo, lo cierto es que se ha constatado una legitimación de
los mismos, por cuanto los Estados han alcanzado un consenso generalizado sobre su
admisión.
Según autores como Roberts (1999), la creación de los tribunales para la ex Yugoslavia
y para Ruanda fue un sustituto a otro tipo de intervenciones políticas o armadas por
*
[Link]

371
IDEI

la comunidad internacional. Ésta, en el marco del Consejo de Seguridad, no había


conseguido un acuerdo respecto a la política a seguir en ambas crisis, al tiempo que
muchos países eran reacios a poner en peligro la vida de sus soldados con el envío de
tropas. Sin embargo, la cobertura de los medios de comunicación sobre las atrocidades
cometidas y la preocupación y movilización de la opinión pública urgían a la adopción
de medidas.
Sea como fuere, estos tribunales merecen una valoración positiva en diferentes aspectos,
tal y como señalan autores como David (1999:675) y otros:
a) Han cumplido una función represiva, con la identificación y castigo de parte de los
culpables; así como otra preventiva, por cuanto la posibilidad de verse juzgados
pudo disuadirles, aunque parcialmente, de cometer nuevos crímenes.
b) Igualmente, su creación ha cumplido una función simbólica, al reflejar un avance
decisivo en el compromiso de la comunidad internacional para hacer respetar el
Derecho Internacional Humanitario, y en su reconocimiento de que determinados
crímenes monstruosos atentan contra toda la humanidad y no deben quedar im-
punes. De este modo, han servido como paso previo y laboratorio de ensayo para
la posterior aprobación, en 1998, del Estatuto para una corte penal internacional
permanente.
c) Al responder cada tribunal a unas necesidades específicas, las reglas de procedi-
miento y el derecho aplicable pueden ser definidas con más claridad y precisión que
si se tratara de un tribunal penal internacional permanente.
d) La impartición de justicia por una institución independiente ha contribuido, siquie-
ra parcialmente, además de a la identificación y castigo de los culpables, al escla-
recimiento de la verdad histórica, dejando constancia de los crímenes cometidos.
El conocimiento de lo sucedido y la superación del sentimiento de impunidad son
bases necesarias para el proceso de rehabilitación posbélica y para una posible
reconciliación.
e) La exclusión de la pena de muerte, si bien esto puede dar lugar a un doble estándar
de castigo, por cuanto cabe la posibilidad de que a los juzgados por las justicias
nacionales sí se les llegue a aplicar.
Entre otras deficiencias que suelen atribuirse a estos tribunales penales, cabe destacar
las siguientes:
a) Pueden suponer una coartada a la pasividad de los Estados de la comunidad interna-
cional, permitiéndoles no tener que adoptar medidas políticas o militares de mayor
alcance ante violaciones de los derechos humanos cometidos fuera de sus países.
b) Han sido creados por el Consejo de Seguridad, de modo que es éste, un órgano
esencialmente político, el que establece los casos en que se exijen reponsabilidades.
Dado que los Estados miembros permanentes en el Consejo de Seguridad nunca

372
Derecho Internacional Humanitario

crearían tribunales ad hoc competentes en su propio territorio o en el de otros Esta-


dos donde no quisieran verlos actuar, la figura de los tribunales ad hoc puede llevar
a agravios comparativos y a la parcialidad en la administración de justicia.
c) La constitución de un tribunal internacional, tanto ad hoc como permanente,
resulta una tarea compleja y difícil. Al tratarse de un instrumento nuevo, el sis-
tema financiero y burocrático de la ONU apenas está preparado para asumir esta
tarea. En consecuencia, los errores, los retrasos y la infradotación de recursos han
sido palpables. El Consejo de Seguridad se encontró frecuentemente desbordado
por problemas y cuestiones relativos a los tribunales y su administración, y quizás
como consecuencia de esto no se han vuelto a establecer órganos similares a los
Tribunales para la ex Yugoslavia y Ruanda.
d) Se ha establecido una justicia con dos niveles de garantías, especialmente en el caso
del Tribunal para Ruanda, dado que protege la vida de los principales culpables, por
cuanto no contempla la pena de muerte, y les asegura unas mejores condiciones de
detención que a las personas perseguidas y condenadas por la jurisdicción ruandesa.
e) Ninguno de los dos tribunales tiene policía propia, de modo que los arrestos de-
ben ser efectuados por las policías de los Estados. Sin embargo, según Cassese
(1998:10), en muchas ocasiones ha sido manifiesta la falta de cooperación de los
Estados en ese terreno. Asimismo ha sido evidente la falta de voluntad para perse-
guir a los principales líderes políticos o militares.
f) Los tribunales internacionales acarrean un alto coste, mayor que el de la justicia
impartida por los propios Estados.
1) Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia
Este tribunal, con sede en La Haya, fue creado en 1993 por el Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas para juzgar a los presuntos responsables de crímenes graves
cometidos en el territorio de la antigua República Federal Socialista de Yugoslavia entre
el 1 de enero de 1991 y una fecha que el Consejo de Seguridad determine una vez
restaurada la paz. Dado que el Consejo no había determinado el fin de la jurisdicción
del Tribunal en marzo de 1999, los crímenes cometidos en la crisis de Kosovo son de
su competencia, lo que ha motivado la acusación cursada por ellos contra Milosevic en
mayo de 1999.
Los cuatro tipos de crímenes que el Tribunal puede perseguir son los siguientes: a) las
violaciones graves de los Convenios de Ginebra de 1949, b) la violación de las leyes
o usos de la guerra, c) el genocidio y d) los crímenes contra la humanidad o de lesa
humanidad.
La resolución del Consejo que lo creó se basó en el ya mencionado Capítulo VII de
la Carta de Naciones Unidas, que le confiere a dicho órgano prerrogativas especiales
para el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. El Consejo interpretó que

373
IDEI

las violaciones generalizadas del Derecho Internacional Humanitario, incluyendo ase-


sinatos masivos y prácticas de “limpieza étnica”, constituían una amenaza a la paz y
seguridad internacionales.
A diferencia del Estatuto de la Corte Penal Internacional, constituido a través de un
Tratado Internacional y cuya entrada en vigor depende de su ratificación por 60 Estados,
el tribunal para la ex Yugoslavia entró en funcionamiento al día siguiente de su cons-
titución. De este modo, su procedimiento de creación, a través de una Resolución del
Consejo de Seguridad, resultó rápido y novedoso.
En cuanto al derecho que aplica el tribunal, cabe plantearse si le correspondería aplicar
las normas relativas a los conflictos armados internos o a los internacionales. En rea-
lidad, en la Antigua Yugoslavia se han librado conflictos de ambos tipos: internos, por
ejemplo, entre las tropas de Eslovenia y Croacia contra el ejército yugoslavo antes de
que Belgrado reconociera su secesión; e internacionales, de los ejércitos de los nuevos
países independizados contra Yugoslavia, o entre sí. Sin embargo, el Consejo de Seguri-
dad afirmó en julio de 1992 que todas las partes de Bosnia Herzegovina debían aplicar el
Derecho Internacional Humanitario, y en particular los Convenios de Ginebra de 1949,
con lo que, dado que éstos se aplican en un conflicto entre dos o más Partes Contratan-
tes, reconoció implícitamente que se trataba de un conflicto internacional.
Por tanto, el Tribunal aplica las normas del Derecho Internacional Humanitario. El he-
cho de que éste constituya además derecho consuetudinario –es decir, costumbre in-
ternacional– implica que no se plantea problema alguno por el hecho de que algunos
Estados no se hayan adherido a los Convenios. Tienen naturaleza de derecho consuetu-
dinario aplicable por el Tribunal: a) los Convenios de Ginebra de 1949; b) el Convenio
IV de la Haya de 1907; c) la Convención para la prevención y sanción del crimen de
genocidio de 1948; y d) el Estatuto del Tribunal Militar de Nuremberg de 1945.
El Tribunal está constituido por tres Salas de Primera Instancia y una Sala de Apelaciones,
el Fiscal y una Secretaría, que presta servicios a las Salas y al Fiscal.
En cuanto a la presentación de demandas, el Fiscal puede iniciar las investigaciones de
oficio o bien sobre la base de la información que haya obtenido de cualquier fuente, en
particular de gobiernos, órganos de las Naciones Unidas y ONG. Después de evaluar la
información recibida, decide si existe base suficiente para entablar una acción.
La detención de los presuntos culpables la pueden llevar a cabo: las policías de los
Estados en cuyo territorio se encuentren, dado que los Estados tienen la obligación de
cooperar con el tribunal; la policía del propio Estado yugoslavo y las fuerzas internacio-
nales de la SFOR (Multinational Stabilitation Force).

374
Derecho Internacional Humanitario

Hay que precisar que el Tribunal no puede juzgar a Estados, sino sólo a personas físicas
sospechosas de haber cometido los crímenes en los que es competente, así como a quie-
nes los hayan ordenado, incitado o contribuido a preparar y ejecutar. En este sentido, los
altos funcionarios y autoridades del Estado, incluido el Jefe de Estado, no gozan de es-
tatuto privilegiado alguno que les exonere o atenúe la responsabilidad que hayan podido
contraer. La “obediencia debida” de los subordinados no es aceptada como eximente de
la pena, aunque puede considerarse como causa atenuante para rebajarla. A su vez, los
superiores son responsables de los actos cometidos por sus subordinados si los conocían
o estaban en situación de conocerlos y no adoptaron medidas para impedirlos.
En cuanto a las penas, podrán ser de privación de libertad teniendo en cuenta la gravedad
del delito y las circunstancias personales del condenado. Además, se podrá ordenar la
devolución a los propietarios legítimos de los bienes e ingresos adquiridos por medios
delictivos.
En la práctica, el funcionamiento del tribunal es lento y se ve lastrado por la falta de
medios económicos, la excesiva burocracia y la falta de cooperación por la policía yu-
goslava. A mediados del año 2000 eran una treintena las personas acusadas, en general
con un nivel de responsabilidad inferior.
2) Tribunal Penal Internacional para Ruanda
A raíz de las matanzas que causaron la muerte a casi medio millón de ruandeses en abril
y mayo de 1994, el Consejo de Seguridad creó este Tribunal el 8 de noviembre de ese
año con trece votos a favor, la oposición de Ruanda (si bien fue quien inicialmente lo
propuso) y la abstención de China. Su sede está en Arusha (Tanzania) y la Oficina del
Fiscal en Kigali (Ruanda).
Su constitución fue consecuencia de las recomendaciones formuladas al Secretario Ge-
neral por una Comisión de Expertos independientes formada a petición del Consejo de
Seguridad. La Comisión concluyó que existían pruebas de que miembros de la etnia
hutu habían perpetrado actos de genocidio para la destrucción del grupo tutsi. Así mis-
mo, recomendó que los juicios a los sospechosos de haber cometido violaciones graves
del Derecho Internacional Humanitario, crímenes contra la humanidad y actos de geno-
cidio se llevasen a cabo por un tribunal penal internacional.
La particularidad del caso de Ruanda radica en que, a pesar de que la mayor parte de las
atrocidades se cometieron en el marco de un conflicto interno, la situación tuvo impor-
tantes implicaciones internacionales en los países limítrofes por su recepción de grandes
oleadas de refugiados, lo cual se interpretó como una grave amenaza para la paz.
El Estatuto del Tribunal para Ruanda es esencialmente igual al de la ex Yugoslavia y, al
igual que éste, es competente para juzgar el genocidio y los crímenes de lesa humanidad.
Ahora bien, el Consejo de Seguridad tuvo en cuenta que los crímenes cometidos en

375
IDEI

Ruanda se llevaron a cabo en el marco de un conflicto exclusivamente interno, de modo


que, en lugar de referirse a “las infracciones graves a los Convenios de Ginebra de 1949
y a las leyes y costumbres de la guerra”, se refirió a las “violaciones del artículo 3 común
a los Convenios de Ginebra y al Protocolo Adicional II”, ya que ambos contemplan los
conflictos armados internos.
Su competencia se aplica a los hechos cometidos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre
de 1994 tanto en Ruanda como en el territorio de los Estados vecinos. Para mediados
del año 2000, el número de condenados ascendía a una cincuentena, un volumen muy
reducido teniendo en cuenta la magnitud de la tragedia juzgada. J. Ab.

Cuestiones:
● ¿Qué referencias contiene la Carta de las Naciones Unidas al Derecho
Humanitario?
● ¿Cual es la justificacion moral y cual la formal o juridica para la creación de estos
tribunales?
● ¿En estos casos se pueden distinguir los crimines de lesa humanidad de los
crimines de guerra, como ?

376
Derecho Internacional Humanitario

D) INSTRUMENTO NORMATIVO:
EXTRACTO DEL ESTATUTO DE ROMA DE LA CORTE

PENAL INTERNACIONA.

ESTATUTO DE ROMA DE LA CORTE PENAL INTERNACIONAL

Estatuto De Roma De La Firmada el Ratificado en: 17 de 17 de julio de


Corte Penal Internacional 17 17/07/98 julio de 1998. 1998.
julio 1998

PREÁMBULO

Los Estados Partes en el presente Estatuto, Conscientes de que todos los pueblos están
unidos por estrechos lazos y sus culturas configuran un patrimonio común y observando
con preocupación que este delicado mosaico puede romperse en cualquier momento,
Teniendo presente que, en este siglo, millones de niños, mujeres y hombres han sido
víctimas de atrocidades que desafían la imaginación y conmueven profundamente la
conciencia de la humanidad, Reconociendo que esos graves crímenes constituyen una
amenaza para la paz, la seguridad y el bienestar de la humanidad, Afirmando que los
crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto
no deben quedar sin castigo y que, a tal fin, hay que adoptar medidas en el plano na-
cional e intensificar la cooperación internacional para asegurar que sean efectivamente
sometidos a la acción de la justicia,
Decididos a poner fin a la impunidad de los autores de esos crímenes y a contribuir así
a la prevención de nuevos crímenes, Recordando que es deber de todo Estado ejercer su
jurisdicción penal contra los responsables de crímenes internacionales.
Reafirmando los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas y, en parti-
cular, que los Estados se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra
la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado o en cualquier
otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.
Destacando, en este contexto, que nada de lo dispuesto en el presente Estatuto deberá
entenderse en el sentido de que autorice a un Estado Parte a intervenir en una situación
de conflicto armado o en los asuntos internos de otro Estado.
Decididos, a los efectos de la consecución de esos fines y en interés de las generaciones
presentes y futuras, a establecer una Corte Penal Internacional de carácter permanente,
independiente y vinculada con el sistema de las Naciones Unidas que tenga competencia

377
IDEI

sobre los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su


conjunto.
Destacando que la Corte Penal Internacional establecida en virtud del presente Estatuto
será complementaria de las jurisdicciones penales nacionales.
Decididos a garantizar que la justicia internacional sea respetada y puesta en práctica
en forma duradera.
Han convenido en lo siguiente:
PARTE I.

DEL ESTABLECIMIENTO DE LA CORTE

Artículo 1.- La Corte.


Se instituye por el presente una Corte Penal Internacional (“la Corte”). La Corte será
una institución permanente, estará facultada para ejercer su jurisdicción sobre personas
respecto de los crímenes más graves de trascendencia internacional de conformidad
con el presente Estatuto y tendrá carácter complementario de las jurisdicciones penales
nacionales. La competencia y el funcionamiento de la Corte se regirán por las disposi-
ciones del presente Estatuto.
Artículo 2.- Relación de la Corte con las Naciones Unidas.
La Corte estará vinculada con las Naciones Unidas por un acuerdo que deberá aprobar
la Asamblea de los Estados Partes en el presente Estatuto y concluir luego el Presidente
de la Corte en nombre de ésta.
Artículo 3.- Sede de la Corte.
1. La sede de la Corte estará en La Haya, Países Bajos (“el Estado anfitrión”).
2. La Corte concertará con el Estado anfitrión un acuerdo relativo a la sede que deberá
aprobar la Asamblea de los Estados Partes y concluir luego el Presidente de la Corte en
nombre de ésta.
3. La Corte podrá celebrar sesiones en otro lugar cuando lo considere conveniente, de
conformidad con lo dispuesto en el presente Estatuto.
Artículo 4.- Condición jurídica y atribuciones de la Corte.
1. La Corte tendrá personalidad jurídica internacional. Tendrá también la capacidad
jurídica que sea necesaria para el desempeño de sus funciones y la realización de sus
propósitos.

378
Derecho Internacional Humanitario

2. La Corte podrá ejercer sus funciones y atribuciones de conformidad con lo dispuesto


en el presente Estatuto en el territorio de cualquier Estado Parte y, por acuerdo especial,
en el territorio de cualquier otro Estado.

PARTE II.

DE LA COMPETENCIA, LA ADMISIBILIDAD Y ELDERECHO APLICABLE

Artículo 5.- Crímenes de la competencia de la Corte.

1. La competencia de la Corte se limitará a los crímenes más graves de trascendencia


para la comunidad internacional en su conjunto. La Corte tendrá competencia, de
conformidad con el presente Estatuto, respecto de los siguientes crímenes:
a) El crimen de genocidio;
b) Los crímenes de lesa humanidad;
c) Los crímenes de guerra;
d) El crimen de agresión.
2. La Corte ejercerá competencia respecto del crimen de agresión una vez que se apruebe
una disposición de conformidad con los artículos 121 y 123 en que se defina el crimen
y se enuncien las condiciones en las cuales lo hará. Esa disposición será compatible con
las disposiciones pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas.
Artículo 6.- Genocidio.

A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los
actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o
parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:
a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de
acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

379
IDEI

Artículo 7.- Crímenes de lesa humanidad.


1. A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “crimen de lesa humanidad”
cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado
o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque:
a) Asesinato;
b) Exterminio;
c) Esclavitud;
d) Deportación o traslado forzoso de población;
e) Encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas
fundamentales de derecho internacional;
f) Tortura;
g) Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización
forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable;
h) Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos
políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género definido en
el párrafo 3, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con
arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier acto mencionado en el
presente párrafo o con cualquier crimen de la competencia de la Corte;
i) Desaparición forzada de personas;
j) El crimen de apartheid;
k) Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes
sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o
física.
2. A los efectos del párrafo 1:
a) Por “ataque contra una población civil” se entenderá una línea de conducta que
implique la comisión múltiple de actos mencionados en el párrafo 1 contra una
población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización
de cometer ese ataque o para promover esa política;
b) El “exterminio” comprenderá la imposición intencional de condiciones de vida,
entre otras, la privación del acceso a alimentos o medicinas, entre otras, encaminadas
a causar la destrucción de parte de una población;
c) Por “esclavitud” se entenderá el ejercicio de los atributos del derecho de propiedad
sobre una persona, o de algunos de ellos, incluido el ejercicio de esos atributos en
el tráfico de personas, en particular mujeres y niños;

380
Derecho Internacional Humanitario

d) Por “deportación o traslado forzoso de población” se entenderá el desplazamiento


forzoso de las personas afectadas, por expulsión u otros actos coactivos, de la zona
en que estén legítimamente presentes, sin motivos autorizados por el derecho in-
ternacional;
e) Por “tortura” se entenderá causar intencionalmente dolor o sufrimientos graves,
ya sean físicos o mentales, a una persona que el acusado tenga bajo su custodia o
control; sin embargo, no se entenderá por tortura el dolor o los sufrimientos que se
deriven únicamente de sanciones lícitas o que sean consecuencia normal o fortuita
de ellas;
f) Por “embarazo forzado” se entenderá el confinamiento ilícito de una mujer a
la que se ha dejado embarazada por la fuerza, con la intención de modificar la
composición étnica de una población o de cometer otras violaciones graves del
derecho internacional. En modo alguno se entenderá que esta definición afecta a las
normas de derecho interno relativas al embarazo;
g) Por “persecución” se entenderá la privación intencional y grave de derechos
fundamentales en contravención del derecho internacional en razón de la identidad
del grupo o de la colectividad;
h) Por “el crimen de apartheid” se entenderán los actos inhumanos de carácter
similar a los mencionados en el párrafo 1 cometidos en el contexto de un régimen
institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas de un grupo racial sobre
uno o más grupos raciales y con la intención de mantener ese régimen;
i) Por “desaparición forzada de personas” se entenderá la aprehensión, la detención
o el secuestro de personas por un Estado o una organización política, o con su
autorización, apoyo o aquiescencia, seguido de la negativa a admitir tal privación
de libertad o dar información sobre la suerte o el paradero de esas personas, con la
intención de dejarlas fuera del amparo de la ley por un período prolongado.
3. A los efectos del presente Estatuto se entenderá que el término “género” se refiere a
los dos sexos, masculino y femenino, en el contexto de la sociedad. El término “género”
no tendrá más acepción que la que antecede.
Artículo 8.- Crímenes de guerra.
1. La Corte tendrá competencia respecto de los crímenes de guerra en particular cuando
se cometan como parte de un plan o política o como parte de la comisión en gran escala
de tales crímenes.
2. A los efectos del presente Estatuto, se entiende por “crímenes de guerra”:
a) Infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949, a saber,
cualquiera de los siguientes actos contra personas o bienes protegidos por las
disposiciones del Convenio de Ginebra pertinente:

381
IDEI

i) El homicidio intencional;
ii) La tortura o los tratos inhumanos, incluidos los experimentos biológicos;
iii) El hecho de causar deliberadamente grandes sufrimientos o de atentar
gravemente contra la integridad física o la salud;
iv) La destrucción y la apropiación de bienes, no justificadas por necesidades
militares, y efectuadas a gran escala, ilícita y arbitrariamente;
v) El hecho de forzar a un prisionero de guerra o a otra persona protegida a servir
en las fuerzas de una Potencia enemiga;
vi) El hecho de privar deliberadamente a un prisionero de guerra o a otra persona
protegida de su derecho a ser juzgado legítima e imparcialmente;
vii) La deportación o el traslado ilegal o el confinamiento ilegal;
viii) La toma de rehenes;
b) Otras violaciones graves de las leyes y usos aplicables en los conflictos armados
internacionales dentro del marco establecido de derecho internacional, a saber,
cualquiera de los actos siguientes:
i) Dirigir intencionalmente ataques contra la población civil en cuanto tal o contra
personas civiles que no participen directamente en las hostilidades;
ii) Dirigir intencionalmente ataques contra bienes civiles, es decir, bienes que no
son objetivos militares;
iii) Dirigir intencionalmente ataques contra personal, instalaciones, material,
unidades o vehículos participantes en una misión de mantenimiento de la paz o
de asistencia humanitaria de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas,
siempre que tengan derecho a la protección otorgada a civiles o bienes civiles
con arreglo al derecho internacional de los conflictos armados;
iv) Lanzar un ataque intencionalmente, a sabiendas de que causará pérdidas
incidentales de vidas, lesiones a civiles o daños a bienes de carácter civil
o daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural que serían
manifiestamente excesivos en relación con la ventaja militar concreta y directa
de conjunto que se prevea;
v) Atacar o bombardear, por cualquier medio, ciudades, aldeas, viviendas o
edificios que no estén defendidos y que no sean objetivos militares;
vi) Causar la muerte o lesiones a un combatiente que haya depuesto las armas o
que, al no tener medios para defenderse, se haya rendido a discreción;
vii) Utilizar de modo indebido la bandera blanca, la bandera nacional o las insignias
militares o el uniforme del enemigo o de las Naciones Unidas, así como los

382
Derecho Internacional Humanitario

emblemas distintivos de los Convenios de Ginebra, y causar así la muerte o


lesiones graves;
viii) El traslado, directa o indirectamente, por la Potencia ocupante de parte de
su población civil al territorio que ocupa o la deportación o el traslado de la
totalidad o parte de la población del territorio ocupado, dentro o fuera de ese
territorio;
ix) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios dedicados a la religión, la
educación, las artes, las ciencias o la beneficencia, los monumentos históricos,
los hospitales y los lugares en que se agrupa a enfermos y heridos, siempre que
no sean objetivos militares;
x) Someter a personas que estén en poder de una parte adversa a mutilaciones
físicas o a experimentos médicos o científicos de cualquier tipo que no estén
justificados en razón de un tratamiento médico, dental u hospitalario, ni se
lleven a cabo en su interés, y que causen la muerte o pongan gravemente en
peligro su salud;
xi) Matar o herir a traición a personas pertenecientes a la nación o al ejército
enemigo;
xii) Declarar que no se dará cuartel;
xiii) Destruir o apoderarse de bienes del enemigo, a menos que las necesidades de la
guerra lo hagan imperativo;
xiv) Declarar abolidos, suspendidos o inadmisibles ante un tribunal los derechos y
acciones de los nacionales de la parte enemiga;
xv) Obligar a los nacionales de la parte enemiga a participar en operaciones
bélicas dirigidas contra su propio país, aunque hubieran estado al servicio del
beligerante antes del inicio de la guerra;
xvi) Saquear una ciudad o una plaza, incluso cuando es tomada por asalto;
xvii) Emplear veneno o armas envenenadas;
xviii) Emplear gases asfixiantes, tóxicos o similares o cualquier líquido, material o
dispositivo análogos;
xix) Emplear balas que se ensanchan o aplastan fácilmente en el cuerpo humano,
como balas de camisa dura que no recubra totalmente la parte interior o que
tenga incisiones;
xx) Emplear armas, proyectiles, materiales y métodos de guerra que, por su propia
naturaleza, causen daños superfluos o sufrimientos innecesarios o surtan
efectos indiscriminados en violación del derecho internacional de los conflictos
armados, a condición de que esas armas o esos proyectiles, materiales o métodos

383
IDEI

de guerra, sean objeto de una prohibición completa y estén incluidos en un anexo


del presente Estatuto en virtud de una enmienda aprobada de conformidad con
las disposiciones que, sobre el particular, figuran en los artículos 121 y 123;
xxi) Cometer atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos
humillantes y degradantes;
xxii) Cometer actos de violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo
forzado, definido en el apartado f) del párrafo 2 del artículo 7, esterilización
forzada y cualquier otra forma de violencia sexual que tambien constituya una
infracción grave de los Convenios de Ginebra;
xxiii) Utilizar la presencia de una persona civil u otra persona protegida para poner
ciertos puntos, zonas o fuerzas militares a cubierto de operaciones militares;
xxiv) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios, material, unidades y medios
de transporte sanitarios, y contra personal que utilice los emblemas distintivos
de los Convenios de Ginebra de conformidad con el derecho internacional;
xxv) Hacer padecer intencionalmente hambre a la población civil como método de
hacer la guerra, privándola de los objetos indispensables para su supervivencia,
incluido el hecho de obstaculizar intencionalmente los suministros de socorro
de conformidad con los Convenios de Ginebra;
xxvi) Reclutar o alistar a niños menores de 15 años en las fuerzas armadas nacionales
o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades;
c) En caso de conflicto armado que no sea de índole internacional, las violaciones
graves del artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra de 12 de agosto de
1949, a saber, cualquiera de los siguientes actos cometidos contra personas que no
participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas
armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por
enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa:
i) Los atentatos contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio
en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles y la tortura;
ii) Los ultrajes contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes
y degradantes;
iii) La toma de rehenes;
iv) Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal
regularmente constituido, con todas las garantías judiciales generalmente
reconocidas como indispensables.

384
Derecho Internacional Humanitario

d) El párrafo 2 c) del presente artículo se aplica a los conflictos armados que no son de
índole internacional, y por consiguiente, no se aplica a las situaciones de tensiones
internas y de disturbios interiores, tales como los motines, los actos esporádicos y
aislados de violencia u otros actos análogos.
e) Otras violaciones graves de las leyes y los usos aplicables en los conflictos armados
que no sean de índole internacional, dentro del marco establecido de derecho
internacional, a saber, cualquiera de los actos siguientes:
i) Dirigir intencionalmente ataques contra la población civil como tal o contra
civiles que no participen directamente en las hostilidades;
ii) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios, material, unidades y medios
de transporte sanitarios y contra el personal que utilicen los emblemas distintivos
de los Convenios de Ginebra de conformidad con el derecho internacional;
iii) Dirigir intencionalmente ataques contra personal, instalaciones, material,
unidades o vehículos participantes en una misión de mantenimiento de la paz o
de asistencia humanitaria de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas,
siempre que tengan derecho a la protección otorgada a civiles o bienes civiles
con arreglo al derecho internacional de los conflictos armados;
iv) Dirigir intencionalmente ataques contra edificios dedicados a la religión, la
educación, las artes, las ciencias o la beneficencia, los monumentos históricos,
los hospitales y otros lugares en que se agrupa a enfermos y heridos, a condición
de que no sean objetivos militares;
v) Saquear una ciudad o plaza, incluso cuando es tomada por asalto;
vi) Cometer actos de violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo
forzado, definido en el apartado f) del párrafo 2 del artículo 7, esterilización
forzada o cualquier otra forma de violencia sexual que constituya también una
violación grave del artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra;
vii) Reclutar o alistar niños menores de 15 años en las fuerzas armadas o grupos o
utilizarlos para participar activamente en hostilidades;
viii) Ordenar el desplazamiento de la población civil por razones relacionadas con
el conflicto, a menos que así lo exija la seguridad de los civiles de que se trate
o por razones militares imperativas;
ix) Matar o herir a traición a un combatiente adversario;
x) Declarar que no se dará cuartel;

385
IDEI

xi) Someter a las personas que estén en poder de otra parte en el conflicto a
mutilaciones físicas o a experimentos médicos o científicos de cualquier tipo
que no estén justificados en razón del tratamiento médico, dental u hospitalario
de la persona de que se trate ni se lleven a cabo en su interés, y que provoquen
la muerte o pongan gravemente en peligro su salud;
xii) Destruir o apoderarse de bienes de un adversario, a menos que las necesidades
del conflicto lo hagan imperativo;
f) El párrafo 2 e) del presente artículo se aplica a los conflictos armados que no son de
índole internacional y, por consiguiente, no se aplica a las situaciones de tensiones
internas y de disturbios interiores, tales como los motines, los actos esporádicos y
aislados de violencia u otros actos análogos. Se aplica a los conflictos armados que
tienen lugar en el territorio de un Estado cuando existe un conflicto armado prolon-
gado entre las autoridades gubernamentales y grupos armados organizados o entre
tales grupos.
3. Nada de lo dispuesto en los párrafos 2 c) y e) afectará a la responsabilidad que incumbe
a todo gobierno de mantener o restablecer el orden público en el Estado o de defender la
unidad e integridad territorial del Estado por cualquier medio legítimo.
Artículo 9.- Elementos de los crímenes.
1. Los Elementos de los crímenes, que ayudarán a la Corte a interpretar y aplicar los
artículos 6, 7 y 8 del presente Estatuto, serán aprobados por una mayoría de dos tercios
de los miembros de la Asamblea de los Estados Partes.
2. Podrán proponer enmiendas a los Elementos de los crímenes:
a) Cualquier Estado Parte;
b) Los magistrados, por mayoría absoluta;
c) El Fiscal.
Las enmiendas serán aprobadas por una mayoría de dos tercios de los miembros de la
Asamblea de los Estados Partes.
3. Los Elementos de los crímenes y sus enmiendas serán compatibles con lo dispuesto
en el presente Estatuto.
Artículo 10.- Nada de lo dispuesto en la presente parte se interpretará en el sentido
de que limite o menoscabe de alguna manera las normas existentes o en desarrollo del
derecho internacional para fines distintos del presente Estatuto.

386
Derecho Internacional Humanitario

Artículo 11.- Competencia temporal.


1. La Corte tendrá competencia únicamente respecto de crímenes cometidos después de
la entrada en vigor del presente Estatuto.
2. Si un Estado se hace Parte en el presente Estatuto después de su entrada en vigor, la
Corte podrá ejercer su competencia únicamente con respecto a los crímenes cometidos
después de la entrada en vigor del presente Estatuto respecto de ese Estado, a menos que
éste haya hecho una declaración de conformidad con el párrafo 3 del artículo 12.
Artículo 12.- Condiciones previas para el ejercicio de la competencia.
1. El Estado que pase a ser Parte en el presente Estatuto acepta por ello la competencia
de la Corte respecto de los crímenes a que se refiere el artículo 5.
2. En el caso de los apartados a) o c) del artículo 13, la Corte podrá ejercer su competencia
si uno o varios de los Estados siguientes son Partes en el presente Estatuto o han aceptado
la competencia de la Corte de conformidad con el párrafo 3:
a) El Estado en cuyo territorio haya tenido lugar la conducta de que se trate, o si el
crimen se hubiere cometido a bordo de un buque o de una aeronave, el Estado de
matrícula del buque o la aeronave;
b) El Estado del que sea nacional el acusado del crimen.
3. Si la aceptación de un Estado que no sea Parte en el presente Estatuto fuere necesaria
de conformidad con el párrafo 2, dicho Estado podrá, mediante declaración depositada
en poder del Secretario, consentir en que la Corte ejerza su competencia respecto
del crimen de que se trate. El Estado aceptante cooperará con la Corte sin demora ni
excepción de conformidad con la Parte IX.
Artículo 13.- Ejercicio de la competencia
La Corte podrá ejercer su competencia respecto de cualquiera de los crímenes a que se
refiere el artículo 5 de conformidad con las disposiciones del presente Estatuto si:
a) Un Estado Parte remite al Fiscal, de conformidad con el artículo 14, una situación
en que parezca haberse cometido uno o varios de esos crímenes;
b) El Consejo de Seguridad, actuando con arreglo a lo dispuesto en el Capítulo VII
de la Carta de las Naciones Unidas, remite al Fiscal una situación en que parezca
haberse cometido uno o varios de esos crímenes; o
c) El Fiscal ha iniciado una investigación respecto de un crimen de ese tipo de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 15.

387
IDEI

Artículo 14.- Remisión de una situación por un Estado Parte.


1. Todo Estado Parte podrá remitir al Fiscal una situación en que parezca haberse
cometido uno o varios crímenes de la competencia de la Corte y pedir al Fiscal que
investigue la situación a los fines de determinar si se ha de acusar de la comisión de tales
crímenes a una o varias personas determinadas.
2. En la medida de lo posible, en la remisión se especificarán las circunstancias
pertinentes y se adjuntará la documentación justificativa de que disponga el Estado
denunciante.
Artículo 15.- El Fiscal.
1. El Fiscal podrá iniciar de oficio una investigación sobre la base de información acerca
de un crimen de la competencia de la Corte.
2. El Fiscal analizará la veracidad de la información recibida. Con tal fin, podrá recabar
más información de los Estados, los órganos de las Naciones Unidas, las organizaciones
intergubernamentales o no gubernamentales u otras fuentes fidedignas que considere
apropiadas y podrá recibir testimonios escritos u orales en la sede de la Corte.
3. El Fiscal, si llegare a la conclusión de que existe fundamento suficiente para abrir
una investigación, presentará a la Sala de Cuestiones Preliminares una petición de
autorización para ello, junto con la documentación justificativa que haya reunido.
Las víctimas podrán presentar observaciones a la Sala de Cuestiones Preliminares, de
conformidad con las Reglas de Procedimiento y Prueba.
4. Si, tras haber examinado la petición y la documentación que la justifique, la Sala
de Cuestiones Preliminares considerare que hay fundamento suficiente para abrir una
investigación y que el asunto parece corresponder a la competencia de la Corte, auto-
rizará el inicio de la investigación, sin perjuicio de las resoluciones que pueda adoptar
posteriormente la Corte con respecto a su competencia y la admisibilidad de la causa.
5. La negativa de la Sala de Cuestiones Preliminares a autorizar la investigación no
impedirá que el Fiscal presente ulteriormente otra petición basada en nuevos hechos o
pruebas relacionados con la misma situación.
6. Si, después del examen preliminar a que se refieren los párrafos 1 y 2, el Fiscal llega
a la conclusión de que la información presentada no constituye fundamento suficiente
para una investigación, informará de ello a quienes la hubieren presentado. Ello no
impedirá que el Fiscal examine a la luz de hechos o pruebas nuevos, otra información
que reciba en relación con la misma situación.

388
Derecho Internacional Humanitario

Artículo 16.- Suspensión de la investigación o el enjuiciamiento


En caso de que el Consejo de Seguridad, de conformidad con una resolución aprobada
con arreglo a lo dispuesto en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, pida a
la Corte que no inicie o que suspenda por un plazo de doce meses la investigación o el
enjuiciamiento que haya iniciado, la Corte procederá a esa suspensión; la petición podrá
ser renovada por el Consejo de Seguridad en las mismas condiciones.
Artículo 17.- Cuestiones de admisibilidad.
1. La Corte teniendo en cuenta el décimo párrafo del preámbulo y el artículo 1, resolverá
la inadmisibilidad de un asunto cuando:
a) El asunto sea objeto de una investigación o enjuiciamiento por un Estado que tenga
jurisdicción sobre él salvo que éste no esté dispuesto a llevar a cabo la investigación
o el enjuiciamiento o no pueda realmente hacerlo;
b) El asunto haya sido objeto de investigación por un Estado que tenga jurisdicción
sobre él y éste haya decidido no incoar acción penal contra la persona de que se
trate, salvo que la decisión haya obedecido a que no esté dispuesto a llevar a cabo
el enjuiciamiento o no pueda realmente hacerlo;
c) La persona de que se trate haya sido ya enjuiciada por la conducta a que se refiere
la denuncia, y la Corte no pueda adelantar el juicio con arreglo a lo dispuesto en el
párrafo 3 del artículo 20;
d) El asunto no sea de gravedad suficiente para justificar la adopción de otras medidas
por la Corte.
2. A fin de determinar si hay o no disposición a actuar en un asunto determinado, la
Corte examinará, teniendo en cuenta los principios de un proceso con las debidas
garantías reconocidos por el derecho internacional, si se da una o varias de las siguientes
circunstancias, según el caso:
a) Que el juicio ya haya estado o esté en marcha o que la decisión nacional haya sido
adoptada con el propósito de sustraer a la persona de que se trate de su responsa-
bilidad penal por crímenes de la competencia de la Corte, según lo dispuesto en el
artículo 5;
b) Que haya habido una demora injustificada en el juicio que, dadas las circunstancias,
sea incompatible con la intención de hacer comparecer a la persona de que se trate
ante la justicia;
c) Que el proceso no haya sido o no esté siendo sustanciado de manera independiente
o imparcial y haya sido o esté siendo sustanciado de forma en que, dadas las
circunstancias, sea incompatible con la intención de hacer comparecer a la persona
de que se trate ante la justicia.

389
IDEI

3. A fin de determinar la incapacidad para investigar o enjuiciar en un asunto determina-


do, la Corte examinará si el Estado, debido al colapso total o sustancial de su adminis-
tración nacional de justicia o al hecho de que carece de ella, no puede hacer comparecer
al acusado, no dispone de las pruebas y los testimonios necesarios o no está por otras
razones en condiciones de llevar a cabo el juicio.
Artículo 18.- Decisiones preliminares relativas a la admisibilidad.
1. Cuando se haya remitido a la Corte una situación en virtud del artículo 13 a) y el
Fiscal haya determinado que existen fundamentos razonables para comenzar una inves-
tigación, o el Fiscal inicie una investigación en virtud de los artículos 13 c) y 15, éste
lo notificará a todos los Estados Partes y a aquellos Estados que, teniendo en cuenta la
información disponible, ejercerían normalmente la jurisdicción sobre los crímenes de
que se trate. El Fiscal podrá hacer la notificación a esos Estados con carácter confiden-
cial y, cuando lo considere necesario a fin de proteger personas, impedir la destrucción
de pruebas o impedir la fuga de personas, podrá limitar el alcance de la información
proporcionada a los Estados.
2. Dentro del mes siguiente a la recepción de dicha notificación, el Estado podrá informar
a la Corte que está llevando o ha llevado a cabo una investigación en relación con sus
nacionales u otras personas bajo su jurisdicción respecto de actos criminales que puedan
constituir crímenes contemplados en el artículo 5 y a los que se refiera la información
proporcionada en la notificación a los Estados. A petición de dicho Estado, el Fiscal se
inhibirá de su competencia en favor del Estado en relación con la investigación sobre las
personas antes mencionadas, a menos que la Sala de Cuestiones Preliminares decida, a
petición del Fiscal autorizar la investigación.
3. El Fiscal podrá volver a examinar la cuestión de la inhibición de su competencia al
cabo de seis meses a partir de la fecha de la inhibición o cuando se haya producido un
cambio significativo de circunstancias en vista de que el Estado no está dispuesto a
llevar a cabo la investigación o no puede realmente hacerlo.
4. El Estado de que se trate o el Fiscal podrán apelar ante la Sala de Apelaciones de la
decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares, de conformidad con el artículo 82. La
apelación podrá sustanciarse en forma sumaria.
5. Cuando el Fiscal se haya inhibido de su competencia en relación con la investigación
con arreglo a lo dispuesto en el párrafo 2, podrá pedir al Estado de que se trate que le
informe periódicamente de la marcha de sus investigaciones y del juicio ulterior. Los
Estados Partes responderán a esas peticiones sin dilaciones indebidas.
6. El Fiscal podrá, hasta que la Sala de Cuestiones Preliminares haya emitido su
decisión, o en cualquier momento si se hubiere inhibido de su competencia en virtud de
este artículo, pedir a la Sala de Cuestiones Preliminares, con carácter excepcional, que

390
Derecho Internacional Humanitario

le autorice a llevar adelante las indagaciones que estime necesarias cuando exista una
oportunidad única de obtener pruebas importantes o exista un riesgo significativo de que
esas pruebas no estén disponibles ulteriormente.
7. El Estado que haya apelado una decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares en
virtud del presente artículo podrá impugnar la admisibilidad de un asunto en virtud del
artículo 19, haciendo valer hechos nuevos importantes o un cambio significativo de las
circunstancias.
Artículo 19.- Impugnación de la competencia de la Corte o de la admisibilidad de
la causa.
1. La Corte se cerciorará de ser competente en todas las causas que le sean sometidas.
La Corte podrá determinar de oficio la admisibilidad de una causa de conformidad con
el artículo 17.
2. Podrán impugnar la admisibilidad de la causa, por uno de los motivos mencionados
en el artículo 17, o impugnar la competencia de la Corte:
a) El acusado o la persona contra la cual se haya dictado una orden de detención o una
orden de comparecencia con arreglo al artículo 58;
b) Un Estado que tenga jurisdicción en la causa porque está investigándola o
enjuiciándola o lo ha hecho antes; o
c) Un Estado cuya aceptación se requiera de conformidad con el artículo 12.
3. El Fiscal podrá pedir a la Corte que se pronuncie sobre una cuestión de competencia
o de admisibilidad. En las actuaciones relativas a la competencia o la admisibilidad,
podrán presentar asimismo observaciones a la Corte quienes hayan remitido la situación
de conformidad con el artículo 13 y las víctimas.
4. La admisibilidad de una causa o la competencia de la Corte sólo podrán ser impugnadas
una sola vez por cualquiera de las personas o los Estados a que se hace referencia en
el párrafo 2. La impugnación se hará antes del juicio o a su inicio. En circunstancias
excepcionales, la Corte podrá autorizar que la impugnación se haga más de una vez o en
una fase ulterior del juicio. Las impugnaciones a la admisibilidad de una causa hechas al
inicio del juicio, o posteriormente con la autorización de la Corte, sólo podrán fundarse
en el párrafo 1 c) del artículo 17.
5. El Estado a que se hace referencia en los apartados b) y c) del párrafo 2 del presente
artículo hará la impugnación lo antes posible.
6. Antes de la confirmación de los cargos, la impugnación de la admisibilidad de una
causa o de la competencia de la Corte será asignada a la Sala de Cuestiones Preliminares.

391
IDEI

Después de confirmados los cargos, será asignada a la Sala de Primera Instancia. Las
decisiones relativas a la competencia o la admisibilidad podrán ser recurridas ante la
Sala de Apelaciones de conformidad con el artículo 82.
7. Si la impugnación es hecha por el Estado a que se hace referencia en los apartados b)
o c) del párrafo 2, el Fiscal suspenderá la investigación hasta que la Corte resuelva de
conformidad con el artículo 17.
8. Hasta antes de que la Corte se pronuncie, el Fiscal podrá pedirle autorización para:
a) Practicar las indagaciones necesarias de la índole mencionada en el párrafo 6 del
artículo 18;
b) Tomar declaración a un testigo o recibir su testimonio, o completar la recolección y
el examen de las pruebas que hubiere iniciado antes de la impugnación; y
c) Impedir, en cooperación con los Estados que corresponda, que eludan la acción de
la justicia personas respecto de las cuales el Fiscal haya pedido ya una orden de
detención en virtud del artículo 58.
9. La impugnación no afectará a la validez de ningún acto realizado por el Fiscal, ni de
ninguna orden o mandamiento dictado por la Corte, antes de ella.
10. Si la Corte hubiere declarado inadmisible una causa de conformidad con el artículo
17, el Fiscal podrá pedir que se revise esa decisión cuando se haya cerciorado cabalmen-
te de que han aparecido nuevos hechos que invalidan los motivos por los cuales la causa
había sido considerada inadmisible de conformidad con dicho artículo.
11. El Fiscal, si habida cuenta de las cuestiones a que se refiere el artículo 17 suspen-
de una investigación, podrá pedir que el Estado de que se trate ponga a su disposición
información sobre las actuaciones. A petición de ese Estado, dicha información será
confidencial. El Fiscal, si decide posteriormente abrir una investigación, notificará su
decisión al Estado cuyas actuaciones hayan dado origen a la suspensión.
Artículo 20.- Cosa juzgada.
1. Salvo que en el presente Estatuto se disponga otra cosa, nadie será procesado por la
Corte en razón de conductas constitutivas de crímenes por los cuales ya hubiere sido
condenado o absuelto por la Corte.
2. Nadie será procesado por otro tribunal en razón de uno de los crímenes mencionados
en el artículo 5 por el cual la Corte ya le hubiere condenado o absuelto.
3. La Corte no procesará a nadie que haya sido procesado por otro tribunal en razón de
hechos también prohibidos en virtud de los artículos 6, 7 u 8 a menos que el proceso en
el otro tribunal:

392
Derecho Internacional Humanitario

a) Obedeciera al propósito de sustraer al acusado de su responsabilidad penal por


crímenes de la competencia de la Corte; o
b) No hubiere sido instruido en forma independiente o imparcial de conformidad con las
debidas garantías procesales reconocidas por el derecho internacional o lo hubiere
sido de alguna manera que, en las circunstancias del caso, fuere incompatible con
la intención de someter a la persona a la acción de la justicia.
Artículo 21.- Derecho aplicable.
1. La Corte aplicará:
a) En primer lugar, el presente Estatuto, los Elementos de los crímenes y sus Reglas
de Procedimiento y Prueba;
b) En segundo lugar, cuando proceda, los tratados aplicables, los principios y normas
del derecho internacional, incluidos los principios establecidos del derecho
internacional de los conflictos armados;
c) En su defecto, los principios generales del derecho que derive la Corte del derecho
interno de los sistemas jurídicos del mundo, incluido, cuando proceda, el derecho
interno de los Estados que normalmente ejercerían jurisdicción sobre el crimen,
siempre que esos principios no sean incompatibles con el presente Estatuto ni con el
derecho internacional ni las normas y estándares internacionalmente reconocidos.
2. La Corte podrá aplicar principios y normas de derecho respecto de los cuales hubiere
hecho una interpretación en decisiones anteriores.
3. La aplicación e interpretación del derecho de conformidad con el presente artículo
deberá ser compatible con los derechos humanos internacionalmente reconocidos, sin
distinción alguna basada en motivos como el género, definido en el párrafo 3 del artículo
7, la edad, la raza, el color, el idioma, la religión o el credo, la opinión política o de otra
índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, el nacimiento u otra
condición.

PARTE III.

DE LOS PRINCIPIOS GENERALES DE DERECHO PENAL

Artículo 22.- Nullum crimen sine lege

1. Nadie será penalmente responsable de conformidad con el presente Estatuto a menos


que la conducta de que se trate constituya, en el momento en que tiene lugar, un crimen
de la competencia de la Corte.

393
IDEI

2. La definición de crimen será interpretada estrictamente y no se hará extensiva por


analogía. En caso de ambigüedad, será interpretada en favor de la persona objeto de
investigación, enjuiciamiento o condena.
3. Nada de lo dispuesto en el presente artículo afectará a la tipificación de una conducta
como crimen de derecho internacional independientemente del presente Estatuto.
Artículo 23.- Nulla poena sine lege.
Quien sea declarado culpable por la Corte únicamente podrá ser penado de conformidad
con el presente Estatuto.
Artículo 24.- Irretroactividad ratione personae.
1. Nadie será penalmente responsable de conformidad con el presente Estatuto por una
conducta anterior a su entrada en vigor.
2. De modificarse el derecho aplicable a una causa antes de que se dicte la sentencia
definitiva, se aplicarán las disposiciones más favorables a la persona objeto de la
investigación, el enjuiciamiento o la condena.
Artículo 25.- Responsabilidad penal individual.
1. De conformidad con el presente Estatuto, la Corte tendrá competencia respecto de las
personas naturales.
2. Quien cometa un crimen de la competencia de la Corte será responsable individualmente
y podrá ser penado de conformidad con el presente Estatuto.
3. De conformidad con el presente Estatuto, será penalmente responsable y podrá ser
penado por la comisión de un crimen de la competencia de la Corte quien:
a) Cometa ese crimen por sí solo, con otro o por conducto de otro, sea éste o no
penalmente responsable;
b) Ordene, proponga o induzca la comisión de ese crimen, ya sea consumado o en
grado de tentativa;
c) Con el propósito de facilitar la comisión de ese crimen, sea cómplice o encubridor
o colabore de algún modo en la comisión o la tentativa de comisión del crimen,
incluso suministrando los medios para su comisión;
d) Contribuya de algún otro modo en la comisión o tentativa de comisión del crimen
por un grupo de personas que tengan una finalidad común. La contribución deberá
ser intencional y se hará:
i) Con el propósito de llevar a cabo la actividad o propósito delictivo del grupo,
cuando una u otro entrañe la comisión de un crimen de la competencia de la
Corte;

394
Derecho Internacional Humanitario

ii) A sabiendas de que el grupo tiene la intención de cometer el crimen;


e) Respecto del crimen de genocidio, haga una instigación directa y pública a que se
cometa;
f) Intente cometer ese crimen mediante actos que supongan un paso importante para
su ejecución, aunque el crimen no se consume debido a circunstancias ajenas a su
voluntad. Sin embargo, quien desista de la comisión del crimen o impida de otra
forma que se consume no podrá ser penado de conformidad con el presente Estatuto
por la tentativa si renunciare íntegra y voluntariamente al propósito delictivo.
4. Nada de lo dispuesto en el presente Estatuto respecto de la responsabilidad penal
de las personas naturales afectará a la responsabilidad del Estado conforme al derecho
internacional.
Artículo 26.-Exclusión de los menores de 18 años de la competencia de la Corte.
La Corte no será competente respecto de los que fueren menores de 18 años en el
momento de la presunta comisión del crimen.
Artículo 27.- Improcedencia del cargo oficial.
1. El presente Estatuto será aplicable por igual a todos sin distinción alguna basada en
el cargo oficial. En particular, el cargo oficial de una persona, sea Jefe de Estado o de
Gobierno, miembro de un gobierno o parlamento, representante elegido o funcionario
de gobierno, en ningún caso la eximirá de responsabilidad penal ni constituirá per se
motivo para reducir la pena.
2. Las inmunidades y las normas de procedimiento especiales que conlleve el cargo
oficial de una persona, con arreglo al derecho interno o al derecho internacional, no
obstarán para que la Corte ejerza su competencia sobre ella.
Artículo 28.- Responsabilidad de los jefes y otros superiores.
Además de otras causales de responsabilidad penal de conformidad con el presente
Estatuto por crímenes de la competencia de la Corte:
a) El jefe militar o el que actúe efectivamente como jefe militar será penalmente
responsable por los crímenes de la competencia de la Corte que hubieren sido
cometidos por fuerzas bajo su mando y control efectivo, o su autoridad y control
efectivo, según sea el caso, en razón de no haber ejercido un control apropiado
sobre esas fuerzas cuando:
i) Hubiere sabido o, en razón de las circunstancias del momento, hubiere debido saber
que las fuerzas estaban cometiendo esos crímenes o se proponían cometerlos; y

395
IDEI

ii) No hubiere adoptado todas las medidas necesarias y razonables a su alcance para
prevenir o reprimir su comisión o para poner el asunto en conocimiento de las
autoridades competentes a los efectos de su investigación y enjuiciamiento.
b) En lo que respecta a las relaciones entre superior y subordinado distintas de las
señaladas en el apartado a), el superior será penalmente responsable por los crímenes
de la competencia de la Corte que hubieren sido cometidos por subordinados bajo
su autoridad y control efectivo, en razón de no haber ejercido un control apropiado
sobre esos subordinados, cuando:
i) Hubiere tenido conocimiento o deliberadamente hubiere hecho caso omiso de
información que indicase claramente que los subordinados estaban cometiendo
esos crímenes o se proponían cometerlos;
ii) Los crímenes guardaren relación con actividades bajo su responsabilidad y
control efectivo; y
iii) No hubiere adoptado todas las medidas necesarias y razonables a su alcance para
prevenir o reprimir su comisión o para poner el asunto en conocimiento de las
autoridades competentes a los efectos de su investigación y enjuiciamiento.
Artículo 29.- Imprescriptibilidad. Los crímenes de la competencia de la Corte no
prescribirán.
Artículo 30.- Elemento de intencionalidad.
1. Salvo disposición en contrario, una persona será penalmente responsable y podrá
ser penada por un crimen de la competencia de la Corte únicamente si los elementos
materiales del crimen se realizan con intención y conocimiento de los elementos
materiales del crimen.
2. A los efectos del presente artículo, se entiende que actúa intencionalmente quien:
a) En relación con una conducta, se propone incurrir en ella;
b) En relación con una consecuencia, se propone causarla o es consciente de que se
producirá en el curso normal de los acontecimientos.
3. A los efectos del presente artículo, por “conocimiento” se entiende la conciencia de
que existe una circunstancia o se va a producir una consecuencia en el curso normal de
los acontecimientos. Las palabras “a sabiendas” y “con conocimiento” se entenderán en
el mismo sentido.

396
Derecho Internacional Humanitario

Artículo 31.- Circunstancias eximentes de responsabilidad penal


1. Sin perjuicio de las demás circunstancias eximentes de responsabilidad penal
establecidas en el presente Estatuto, no será penalmente responsable quien, en el
momento de incurrir en una conducta:
a) Padeciere de una enfermedad o deficiencia mental que le prive de su capacidad para
apreciar la ilicitud o naturaleza de su conducta, o de su capacidad para controlar esa
conducta a fin de no transgredir la ley;
b) Estuviere en un estado de intoxicación que le prive de su capacidad para apreciar la
ilicitud o naturaleza de su conducta, o de su capacidad para controlar esa conducta
a fin de no transgredir la ley, salvo que se haya intoxicado voluntariamente a
sabiendas de que, como resultado de la intoxicación, probablemente incurriría en
una conducta tipificada como crimen de la competencia de la Corte, o haya hecho
caso omiso del riesgo de que ello ocurriere;
c) Actuare razonablemente en defensa propia o de un tercero o, en el caso de los
crímenes de guerra, de un bien que fuese esencial para su supervivencia o la de
un tercero o de un bien que fuese esencial para realizar una misión militar, contra
un uso inminente e ilícito de la fuerza, en forma proporcional al grado de peligro
para él, un tercero o los bienes protegidos. El hecho de participar en una fuerza
que realizare una operación de defensa no bastará para constituir una circunstancia
eximente de la responsabilidad penal de conformidad con el presente apartado;
d) Hubiere incurrido en una conducta que presuntamente constituya un crimen de la
competencia de la Corte como consecuencia de coacción dimanante de una amenaza
de muerte inminente o de lesiones corporales graves continuadas o inminentes para
él u otra persona, y en que se vea compelido a actuar necesaria y razonablemente
para evitar esa amenaza, siempre que no tuviera la intención de causar un daño
mayor que el que se proponía evitar. Esa amenaza podrá:
i) Haber sido hecha por otras personas; o
ii) Estar constituida por otras circunstancias ajenas a su control.
2. La Corte determinará si las circunstancias eximentes de responsabilidad penal admi-
tidas por el presente Estatuto son aplicables en la causa de que esté conociendo.
3. En el juicio, la Corte podrá tener en cuenta una circunstancia eximente de responsa-
bilidad penal distinta de las indicadas en el párrafo 1 siempre que dicha circunstancia
se desprenda del derecho aplicable de conformidad con el artículo 21. El procedimiento
para el examen de una eximente de este tipo se establecerá en las Reglas de Procedi-
miento y Prueba.

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IDEI

Artículo 32.- Error de hecho o error de derecho.


1. El error de hecho eximirá de responsabilidad penal únicamente si hace desaparecer el
elemento de intencionalidad requerido por el crimen.
2. El error de derecho acerca de si un determinado tipo de conducta constituye un
crimen de la competencia de la Corte no se considerará eximente. Con todo, el error de
derecho podrá considerarse eximente si hace desaparecer el elemento de intencionalidad
requerido por ese crimen o si queda comprendido en lo dispuesto en el artículo 33 del
presente Estatuto.
Artículo 33.- Órdenes superiores y disposiciones legales.
1. Quien hubiere cometido un crimen de la competencia de la Corte en cumplimiento de
una orden emitida por un gobierno o un superior, sea militar o civil, no será eximido de
responsabilidad penal a menos que:
a) Estuviere obligado por ley a obedecer órdenes emitidas por el gobierno o el superior
de que se trate;
b) No supiera que la orden era ilícita; y
c) La orden no fuera manifiestamente ilícita.
2.A los efectos del presente artículo, se entenderá que las órdenes de cometer genocidio
o crímenes de lesa humanidad son manifiestamente ilícitas.

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