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William José Guerrero Visalote discute los imaginarios sociales modernos y su impacto en la identidad y el reconocimiento dentro de la sociedad, enfatizando que estos imaginarios son construcciones históricas que pueden cambiar con el tiempo. Axel Honneth, en su obra 'La sociedad del desprecio', argumenta que la lucha social se centra en el reconocimiento y la dignidad, no solo en cuestiones económicas, y que la falta de reconocimiento puede llevar a la invisibilidad social. La crítica social debe surgir de experiencias reales de sufrimiento y buscar transformar la convivencia a través de una reflexión crítica sobre estos imaginarios.

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William José Guerrero Visalote discute los imaginarios sociales modernos y su impacto en la identidad y el reconocimiento dentro de la sociedad, enfatizando que estos imaginarios son construcciones históricas que pueden cambiar con el tiempo. Axel Honneth, en su obra 'La sociedad del desprecio', argumenta que la lucha social se centra en el reconocimiento y la dignidad, no solo en cuestiones económicas, y que la falta de reconocimiento puede llevar a la invisibilidad social. La crítica social debe surgir de experiencias reales de sufrimiento y buscar transformar la convivencia a través de una reflexión crítica sobre estos imaginarios.

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Lo que dirá WILLIAM JOSE GUERRERO VISALOTE

Hoy hablaré sobre los imaginarios sociales modernos y cómo estos influyen en nuestra
forma de vivir, reconocernos o incluso despreciarnos dentro de la sociedad.

Según Charles Taylor, los imaginarios sociales son las formas compartidas en las que las
personas pensamos cómo debe funcionar la sociedad. No se trata solo de ideas
individuales, sino de creencias colectivas que consideramos “naturales”: como la
democracia, los derechos humanos, o el rol del Estado. Sin embargo, estos imaginarios se
han construido históricamente y pueden cambiar con el tiempo. Por ejemplo, en las
sociedades premodernas, había un orden vertical, donde el rey era el intermediario entre el
pueblo y Dios. En cambio, en la modernidad aparece un pensamiento más horizontal y
secular: las personas comienzan a cuestionar el poder, a exigir igualdad y a participar
activamente en la vida pública.

En este contexto, también cambia la manera en que nos relacionamos con lo público y lo
privado. Lo público deja de ser solo lo estatal o religioso, y se amplía hacia lo comunitario.
Y lo privado, antes centrado en lo familiar o lo íntimo, se convierte en un espacio más
individual, incluso económico.

Pero no todo es inclusión y avance. Como advierte Axel Honneth en La sociedad del
desprecio, muchos de los problemas sociales actuales no se explican solo por la pobreza,
sino por la falta de reconocimiento. Las personas necesitan sentirse queridas, respetadas
como ciudadanas y valoradas por lo que hacen. Cuando eso no ocurre, cuando son
ignoradas o despreciadas, aparece la invisibilidad social. Esto no es solo un tema
individual: es una injusticia moral que rompe el tejido social.

Honneth sostiene que la lucha social no gira solo en torno a lo económico, sino en torno al
deseo profundo de ser reconocidos como sujetos dignos. Así, la crítica social debe nacer
desde las experiencias reales de sufrimiento, no solo desde grandes teorías.

En resumen, los imaginarios sociales definen cómo nos entendemos y organizamos como
sociedad, y estos imaginarios influyen directamente en la posibilidad de reconocer o
excluir a los otros. Por eso, pensar críticamente estos imaginarios no es solo un ejercicio
teórico: es una forma de transformar nuestra convivencia.

LA SOCIEDAD DEL DESPRECIO

Conciencia social y dominio social de clases


En este capítulo Honneth desarrolla una teoría del reconocimiento que enfatiza su
importancia para la identidad y la autoestima. Argumenta que el afecto, los derechos y la
valoración social son cruciales para que los individuos se integren y se sientan respetados
en la sociedad. Cuando este reconocimiento es negado, se produce una injusticia que
afecta la dignidad humana. Honneth contrasta esto con el dominio social, donde ciertos
grupos ejercen poder excluyendo a otros, impidiendo su participación y visibilidad. Según él,
la lucha social no solo busca satisfacer intereses económicos, sino obtener reconocimiento
y ser valorado como parte legítima de la comunidad.
Invisibilidad. Sobre la epistemología moral del reconocimiento
yanisse
Aquí se destaca que el reconocimiento es esencial para el desarrollo de la identidad
personal, ya que desde la infancia se aprende a valorar el propio ser a través de gestos y
expresiones. Esta percepción influye en cómo nos sentimos dentro de la sociedad. La falta
de reconocimiento genera lo que el autor llama invisibilidad social, cuando una persona es
ignorada y no vista como moralmente valiosa. Tanto el reconocimiento como la invisibilidad
son fenómenos públicos por lo tanto perceptibles por terceros.

La Dialéctica de la ilustración en el horizonte de los debates


actuales sobre la crítica social yanisse
Se propone una crítica social que parta de las normas internas de la sociedad, donde el
sufrimiento revela contradicciones entre ideales y realidades. Las injusticias no son solo
materiales, sino también simbólicas y relacionales, expresadas como patologías del
reconocimiento (invisibilización, exclusión, mercantilización). Además, reivindica el uso
retórico de la crítica (inspirado en Adorno y Horkheimer) como medio para despertar
conciencia y desnaturalizar la dominación

TODOROV: VIVIR SOLOS JUNTOS Yanisse

Constant: política y religión


Benjamin Constant, propone un pensamiento humanista centrado en la libertad, la dignidad
y la autonomía del individuo. Sostiene que el ser humano debe ser siempre un fin en sí
mismo, y rechaza cualquier sistema —político o religioso— que lo sacrifique por causas
abstractas.

En política, defiende una democracia liberal que combine soberanía popular con respeto a
los derechos individuales. El Estado debe tener límites, y si una ley es injusta, la
desobediencia civil está justificada.

Sobre la religión, dice que es un sentimiento humano universal, no una estructura rígida.
Valora las religiones libres, abiertas al cambio, y critica aquellas que se alían con el poder.

Stendhal: amor y egotismo

En el capítulo amor y egotismo de Stendhal, nos habla sobre cuatro tipos de amor: pasión,
gusto, físico y vanidad, donde la pasión se considera el amor verdadero centrado en la
conexión profunda entre dos personas. Además, se introduce el concepto de
"cristalización", que describe cómo los amantes idealizan a sus objetos de amor a través de
la imaginación. Para finalizar,Stendhal resalta que el amor vanidad está influenciado por las
convenciones sociales y la opinión pública, afectando la percepción del amante sobre su
pareja

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