Debate - Casa Oposición
Integrantes:
- Balarezo Benites Lucía
- Fiestas Arribasplata Fátima
- Veramatus Alvarado Eysa
Moción: ECC que el respeto por la casa común no debe ser el valor fundamental en las
escuelas de educación básica regular.
1ra Oradora: Fátima Fiestas
Buenos días a todo el público presente, soy Fátima Fiestas y me presento como la primera
oradora de la casa de oposición. En esta ocasión nuestra casa demostrará, con argumentos
sólidos y evidencias irrefutables que el respeto por la casa común no debe ser el valor
fundamental en las escuelas de educación básica regular. Antes de iniciar quisiera aclarar
que mi casa reconoce que el cuidado de la casa común sí es importante, más no debería
prevalecer por encima de las áreas básicas en las escuelas.
Para un mejor entendimiento de la moción, definiré los siguientes términos:
- Respeto: Según la Real Academia Española, el respeto es el sentimiento que se
tiene hacia alguien o algo y que hace que se les trate con atención y cuidado, y que
se les reconozca un mérito o valor especial. En el contexto de la moción, el respeto
hacia la "casa común" se refiere a la actitud de cuidado y responsabilidad con el
planeta Tierra y todos los seres que lo habitan. Esta expresión, popularizada en gran
medida por la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, pone énfasis en ver la Tierra
como un hogar compartido, donde todos los seres humanos y ecosistemas están
interconectados y dependen unos de otros. En este contexto, el respeto hacia la
casa común implica reconocer el valor inherente de la naturaleza, los recursos
naturales, y la biodiversidad, actuando con responsabilidad para proteger y
conservar el medio ambiente.
- Casa común: Es una expresión que se refiere al planeta Tierra como el hogar
compartido de toda la humanidad y de todos los seres vivos. Esta idea subraya que
el bienestar de la humanidad está interconectado con el de la naturaleza y que, para
vivir en equilibrio, debemos cuidar y proteger el medio ambiente y los recursos
naturales que sostienen la vida.
- Valor:El término valor hace referencia a los principios, creencias o cualidades que
las personas consideran importantes y que guían su comportamiento y decisiones.
Los valores actúan como criterios para juzgar lo correcto o incorrecto, y ayudan a las
personas a establecer prioridades en su vida y en sus interacciones con los demás.
Contexto: El respeto por la "casa común", entendido como el cuidado del medio ambiente y
la responsabilidad hacia el planeta, es un valor importante, más no debería ser el valor
fundamental en las escuelas de educación básica regular, ya que tiene mucha más
relevancia sostener como prioridad la formación integral, lo que incluye ciertos aspectos
académicos, sociales, emocionales y éticos. Valores como la empatía, la justicia, la
tolerancia, la responsabilidad, el respeto por la diversidad cultural y el bienestar emocional
son tan esenciales como el respeto por el medio ambiente. Un enfoque que priorice un solo
valor como el respeto por la casa común podría restar importancia a otros valores
fundamentales para el desarrollo humano. La educación básica actual en muchas
instituciones se centra en promover una diversidad de valores fundamentales, como el
respeto, la empatía, la responsabilidad y la justicia, en lugar de priorizar un único valor como
el respeto por la "casa común" (entendido como el cuidado del medio ambiente y el
planeta).
El argumento para no establecer el respeto por la casa común como el valor exclusivo o
principal en la educación básica radica en la importancia de formar a los estudiantes en un
conjunto amplio de valores que favorezcan su desarrollo integral.
El enfoque en el respeto por el medio ambiente podría ser mejor tratado en equilibrio con
otros temas importantes, como los derechos humanos, el civismo o el respeto por la
diversidad.
Status quo: El status quo actual en las escuelas de educación básica regular se centra en
el desarrollo de una formación integral basada en una variedad de valores fundamentales,
como el respeto mutuo, la empatía, la justicia, la responsabilidad y la solidaridad. Esta
perspectiva educativa se basa en el entendimiento de que los niños necesitan una base de
valores diversa y equilibrada para desarrollarse plenamente como individuos y ciudadanos.
En este marco, el respeto por la "casa común" (cuidado del medio ambiente y
sostenibilidad) es un valor importante, pero no se considera el valor único o central.
Argumento:
“Educación Integral: La importancia de fomentar una variedad de valores en la
formación básica"
La educación básica debe fomentar una variedad de valores, como el respeto, la empatía y
la solidaridad, ya que estos son esenciales para el desarrollo integral de los estudiantes.
Según estudios del Instituto de Educación de la UNESCO, una educación basada en
valores no solo mejora la convivencia escolar, sino que contribuye a reducir el acoso y la
violencia en las aulas, promoviendo una cultura de paz y respeto mutuo entre estudiantes y
docentes (UNESCO, 2019). La educación no debe limitarse a la transmisión de
conocimientos académicos, sino que también debe incluir la formación de ciudadanos
éticos, responsables y conscientes de su entorno.
Los valores constituyen los cimientos de esta formación integral, y ofrecer una gama diversa
de ellos permite que los estudiantes adquieran habilidades emocionales, sociales y morales
necesarias para enfrentar los desafíos de la vida en sociedad. La UNICEF señala que las
habilidades sociales y emocionales adquiridas desde temprana edad son fundamentales
para el desarrollo de la resiliencia, la capacidad de resolución de conflictos y la empatía
(UNICEF, 2020). En este sentido, limitar la educación a un solo valor no sería suficiente
para preparar a los estudiantes en todos los aspectos necesarios para una convivencia
saludable y un compromiso activo con su comunidad.
Una educación que abarque múltiples valores potencia, además, la capacidad de
adaptación y de trabajo en equipo, habilidades que, según estudios del Foro Económico
Mundial, serán esenciales en los entornos laborales del futuro (World Economic Forum,
2021). En resumen, la educación básica debe promover una formación integral en valores,
ya que esto no solo prepara académicamente a los estudiantes, sino que también los
equipa para ser miembros activos y responsables en una sociedad diversa y compleja.
2da oradora: Lucia Balarezo
Buenos días jurado y público presente soy Lucia Balarezo y represento a la segunda
oradora de la cámara de oposición. Pese a que me encantaría iniciar con mi carga
argumentativa, me veo en la necesidad de aclarar algunos puntos de incoherencia
expuestos por la cámara de proposición.
(...)
Cabe destacar que nuestra casa considera y afirma que el cuidado de la casa común es
importante, no obstante nuestra cámara les demostrará con evidencias fehacientes porque
el respeto por la casa común NO debe ser fundamental en las escuelas de educación
básica regular.
Mencionado lo anterior daré inicio a mi argumento titulado “Resultados que hablan,
redefiniendo las prioridades educativas”
La educación básica regular enfrenta grandes desafíos en Perú, como lo evidencian los
resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) y los
exámenes de admisión a universidades. Según el último informe de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Perú ocupa el puesto 48 de 64 países en
la evaluación de 2022, obteniendo 23 puntos en promedio, lo que lo sitúa 10 puntos por
debajo del promedio general. De acuerdo a la representante de Unicef, Ana Mendoza, los
niveles de aprendizaje nunca han sido muy altos en Perú, pero hay un decrecimiento
importante respecto a cómo estábamos hace dos años. ¿Cómo podemos justificar tomar el
respeto por la casa común como valor fundamental cuando los exámenes de admisión y las
evaluaciones internacionales como PISA revelan que nuestros estudiantes aún luchan por
dominar las competencias básicas?
Aunque la cámara de proposición considera que el respeto por la casa común debe ser un
valor fundamental en las escuelas, esto es una falencia, ya que priorizarlo podría desviar la
atención de la necesidad urgente de mejorar las competencias básicas en matemáticas,
lengua y ciencias.
Esto se evidencia en situaciones recientes como la decisión de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos (UNMSM) de eliminar el puntaje mínimo de 400 puntos en su examen
de admisión. El catedrático de la UNMSM Alejandro Mejía brindó datos interesantes al diario
“La República” señalando que en el examen de admisión de Abril 2024, el número de
postulantes de colegios nacionales ha sido 45% y para particulares 55%. Lo que confirma el
problema general de la educación escolar. Si no fortalecemos primero las áreas básicas, los
estudiantes carecerán de las competencias necesarias para abordar tanto los estudios
universitarios como los desafíos globales, incluyendo el cuidado de la casa común.
Diversos estudios de pedagogía como el de la Universidad de la Costa, señala que el
aprendizaje es más efectivo cuando se construye de manera secuencial, es decir, primero
consolidando competencias básicas antes de pasar a temas más complejos. Enseñar a los
estudiantes a leer e interpretar datos o problemas científicos les permitirá, en etapas
posteriores, comprender mejor los desafíos ambientales y participar en soluciones
sostenibles.
Tomemos como ejemplo a Singapur, país que ocupa el primer puesto en el ranking de la
prueba PISA realizada en 2022. Pero ¿por qué Singapur destaca en educación por encima
de países que tienen incluso economías más sólidas? La respuesta está en que su sistema
educativo es el pilar esencial en el desarrollo del país.
En lo que respecta a la educación ambiental, Singapur ha optado por abordarla de manera
distinta, considerándola como un complemento y no como un foco principal en el plan de
estudios escolar. Según un informe de la BBC, el enfoque ambiental no es necesariamente
una prioridad principal dentro de su sistema educativo formal, pues Singapur integra la
conciencia ambiental a través de programas extracurriculares y proyectos comunitarios que
buscan concientizar a la población de manera práctica y fuera de la carga académica
formal.
Cámara de proposición, ignorar la preocupante realidad que atraviesa nuestro país respecto
a la educación de áreas básicas es un riesgo que debemos detener. Hemos demostrado
con argumentos sólidos y datos irrefutables que el respeto por la casa común, aunque
importante, no debe ser fundamental en las escuelas de educación básica regular, pues
existen prioridades. La implementación de programas que abordan la conciencia ambiental
puede ser efectiva en etapas posteriores de la educación, una vez que los estudiantes
hayan consolidado sus habilidades básicas. De este modo, se les permitirá aplicar sus
conocimientos en contextos más amplios y relevantes.
3era Oradora: Eysa Veramatus
Buenos días público presente, cámara de proposición y respetable jurado, soy Eysa
Veramatus y represento a la tercera oradora de la casa de oposición. Esta cámara ha
defendido a lo largo del debate que el respeto por la casa común NO debe ser el valor
fundamental en las escuelas de educación básica regular. Pero antes de demostrar mi
postura, me veo en la obligación de refutar algunos puntos expuestos por la cámara de
opuesta:
Nuestro status quo expone que
Mi primera oradora explica con el argumento “Educación Integral: La importancia de
fomentar una variedad de valores en la formación básica": que la educación básica regular
debería fomentar una variedad de valores, no solo enfocarse en uno fundamental, pues
todos son importantes y necesarios, tales como la empatía y la solidaridad para el desarrollo
integral de los estudiantes, promoviendo una convivencia pacífica y respetuosa con el
entorno.
Por su parte, la segunda oradora planteó en su argumento titulado: “Resultados que hablan,
redefiniendo las prioridades educativas” que el cuidado de la casa común si es importante,
sin embargo, se resalta la necesidad de enfocar el sistema educativo peruano en fortalecer
áreas esenciales, permitiendo que temas como el respeto por la casa común sean
integrados de manera más efectiva y significativa en niveles educativos posteriores, cuando
los estudiantes tengan una base académica sólida.
Mencionado lo anterior, ahora explicaré mi argumento.
“Responsabilidad compartida, la clave para el respeto ambiental no solo está en las
escuelas”
La formación de valores relacionados con el respeto por la casa común, entendido como la
responsabilidad de cuidar el medio ambiente y los recursos compartidos, puede y debe
extenderse más allá de las aulas escolares. Las instituciones educativas son las
encargadas de ayudar, orientar y asesorar a los niños, pero en realidad, son los padres
quienes tienen el derecho y deber fundamental de educarlos, pues las familias son el primer
agente socializador.
Es crucial no sobrecargar el currículo escolar con la responsabilidad exclusiva de enseñar
estos valores, ya que los programas de estudio ya enfrentan la demanda de incluir múltiples
asignaturas y competencias. Si se asigna a la escuela abarcar cada aspecto de la formación
integral de los estudiantes, se corre el riesgo de saturar el currículo y de que los maestros
no logren profundizar adecuadamente en todas las áreas. Al repartir la responsabilidad
entre la escuela y la familia, se facilita un enfoque más equilibrado y efectivo, en el que cada
parte contribuye de manera significativa al desarrollo completo del estudiante.
Fernando Corominas, en su libro “Educar hoy”, menciona que cada dimensión del ser
humano tiene un enfoque específico en su formación, destaca que: el cuerpo se adiestra, la
inteligencia se instruye y la voluntad se educa. En el contexto del respeto por la casa
común, es importante que se apliquen estos principios para comprender cómo se forman
ciudadanos responsables con el medio ambiente.
El cuerpo se adiestra: Aquí se evidencia, la teoría de Albert Bandura, quien plantea que los
niños aprenden comportamientos observando y repitiendo las acciones de sus padres. Al
ver a sus padres reciclar, ahorrar energía o realizar un consumo responsable, sus hijos
internalizan y replican dichas conductas convirtiéndolas parte de su vida cotidiana,
asimismo fortaleciendo su compromiso con la casa común desde pequeñ[Link] prácticas
diarias se convierten en parte natural del comportamiento del niño, formando una base
sólida para un estilo de vida ecológico.
La inteligencia se instruye: La inteligencia humana busca la verdad, y es aquí donde las
escuelas juegan un rol importante. Sin embargo, la instrucción ambiental debe ser parte de
un círculo más amplio que promueva el pensamiento crítico y la comprensión de manera
transversal en cada una de las áreas por igual, de tal forma que no se pierda el tiempo en
priorizar áreas verdaderamente importantes enseñando a los estudiantes no solo qué
acciones tomar para proteger el medio ambiente, sino también el porqué detrás de esas
acciones.
La voluntad se educa: La voluntad, que tiende naturalmente hacia la búsqueda del bien, se
forma a través de hábitos que se convierten en virtudes humanas. Aquí es donde el respeto
por la casa común adquiere un carácter moral. Al educar la voluntad de los hijos, los padres
tienen la responsabilidad de inculcar virtudes relacionadas con el medio ambiente.
Estas tres dimensiones representan un proceso integral de formación ambiental que debe
involucrar tanto a la familia como a la escuela. Esto reafirma que el respeto por la casa
común NO debe ser el valor fundamental en las escuelas de educación básica regular, ya
que la formación en valores ambientales no depende exclusivamente del sistema educativo.
Este trabajo conjunto entre familia y escuela garantiza una educación ambiental completa,
en la que el aprendizaje se convierte en una práctica consciente y comprometida con el
bienestar común. Es por ello, es en el hogar donde los niños deben comenzar a aprender y
adoptar los hábitos necesarios para respetar el entorno, asegurando que lleguen a la
escuela con una base sólida de respeto por su ambiente, cultivada desde temprana edad en
el seno familiar.