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Vida y lucha de San Atanasio contra el arrianismo

San Atanasio, nacido en Alejandría en 298, fue un sacerdote y obispo que luchó contra el arrianismo y defendió la divinidad de Jesucristo a pesar de ser desterrado siete veces y enfrentar graves peligros. Se mantuvo fiel al Papa y desafió las órdenes del emperador Constantino, quien protegía a Arrio, demostrando que ninguna autoridad civil puede liderar la Iglesia. Su vida es un ejemplo de valentía y dedicación a la fe cristiana, a pesar de no haber muerto como mártir.
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Vida y lucha de San Atanasio contra el arrianismo

San Atanasio, nacido en Alejandría en 298, fue un sacerdote y obispo que luchó contra el arrianismo y defendió la divinidad de Jesucristo a pesar de ser desterrado siete veces y enfrentar graves peligros. Se mantuvo fiel al Papa y desafió las órdenes del emperador Constantino, quien protegía a Arrio, demostrando que ninguna autoridad civil puede liderar la Iglesia. Su vida es un ejemplo de valentía y dedicación a la fe cristiana, a pesar de no haber muerto como mártir.
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San Atanasio

Atanasio nació el año 298 en Alejandría, en el seno de una familia noble, que pudo
darle una buena educación. Era un hombre inteligente y culto, al que de niño le tocó ver la
persecución desatada contra los cristianos. Él sabía que ser cristiano significaba estar
dispuesto a dar la vida por defender la fe, pues vio morir como mártires a familiares y
amigos.
Desde joven sintió la vocación a la vida consagrada al Señor, y fue ordenado
sacerdote siendo todavía muy joven. En sus primeros años trabajó muy cerca de quienes
tuvieron que luchar contra el arrianismo cuando estaba recién comenzando.
Al morir el obispo de Alejandría, su ciudad, él pasó a tomar el cargo, y, por lo tanto,
le tocó tomar en sus manos el problema del arrianismo. ¿Qué hacer para que el hereje
volviera al buen camino? ¿Qué hacer para que el pueblo cristiano no dudara de la divinidad
de Jesucristo? ¿Qué hacer para que otros sacerdotes y obispos no se separaran de las
enseñanzas de la Iglesia? Estas cuestiones fueron la principal ocupación que tuvo a lo largo
de su vida.
A pesar de que Constantino había favorecido mucho a la Iglesia, también protegía a
Arrio. Pero el obispo Atanasio se mantuvo fiel al Papa y no obedeció las órdenes del
emperador, que le mandaban admitir al hereje en la Iglesia de Alejandría. Esta fue una
sorpresa para todos, pues nadie osaba desafiar a un emperador que había dado la libertad a
la Iglesia y que se alzaba como su gran protector. Sin embargo, es importante recalcar que
ninguna autoridad civil (emperador, rey, presidente,…) puede ponerse como cabeza de la
Iglesia, pues nuestra única cabeza es el Papa, sucesor de San Pedro, puesto por Jesucristo
mismo.
Por supuesto, la valentía de Atanasio le costó serios problemas: fue desterrado de su
ciudad siete veces, tuvo que refugiarse en un secreto escondite (una cisterna) e incluso se
puso precio a su cabeza, pero nadie fue capaz de traicionarlo.
El arrianismo seguía devastando a la cristiandad y llegaba incluso más allá de las
fronteras del imperio, llevando sus erróneas enseñanzas a los pueblos bárbaros, como los
godos1. Pero San Atanasio, seguro de que la verdad es una sola, y que esa verdad es Cristo,
no se cansaba en su lucha contra la herejía.
La figura de San Atanasio nos recuerda que vale la pena luchar por defender la
doctrina de la Iglesia. Él no murió como mártir, pero podemos decir que “vivió como
mártir”, pues sufrió de buena gana grandes padecimientos por amor a Jesucristo, verdadero
Dios y verdadero hombre.

1 Los godos, años más tarde, invadirían Roma y continuarían con la cuestión arriana.

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