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Dtr»eetóa'Ádm¡nlstraclóa:
Kadmcclóa: Calle de Recoletos, 10. Telétooo S2.S07
T»da la correspondencia diríjase al
NUM 8.
He ahí las profundas y esenciales diferencias de conducta que separan el repitieran el ya lugar común sobre la signi-
FOLLETÓN ficación del Obispo leproso (y que tan bien,
latinismo y el panamericanismo del hispanoamericanismo. Mientras que los dos ¡ como siempre, ha defendido Ricardo Bae-
primeros significan, en términos generales pero exactos, el predominio de Fran- za) de que era este libro algo daudelumo. Pío.
cia o de los Estados Unidos, este último no representa la hegemonía de ningún Ortodoxo. Kl criterio andaluz prevaleció sobre
pueblo de habla española, sino la igual de todos. Tanto en la esfera política y el que no puedo estar conforme y que quizS el levantino. El centro de las almas .sobre las
me haga saltar también. almas de otros centros. Y el premio Fasten-
social, como en el plano estrictamente intelectual. ¿Qué vale más, qué prefieren i'.I haber mentado las palabras [Link] y rath pasó a coronar la graciosidad elcrna de
los jóvenes espíritus de Hispanoamérica? ¿Ser absorbidos bajo el hechizo de académico fué como una señal para que el an- Andalucía. Andalucía se apunta un tanto más.
una fácil captación francesa, que llega hasta anular y neutralizar sus mejores cho preludi.) de alambres se estrechara en con- De los que se está ya apuntando cada minuto.
creciones, en figuras precisas de vecindad lite- (¿Qué pasa en España para el rendimiento
virtudes nativas, dejándoles al margen de la auténtica vida nacional, o sentirse raria, en enemigos mediatos. que se está tributando a esta reglón desde hace
identificados con la atmósfera vital de España, que no rebaja y anula su perso- Azorín, Machado, Maeztu, (ortega, Unamu- dos o tres años?) Florece el teatro de los
nalidad, sino que más bien la exalta y potencia en sus mejores expresiones? no, Gómez de la .Serna, fueron nombres que Quintero. Se acentúa la literatura sobre los
Pues ha llegado el momento de manifestar netamente nuestro criterio. No comenzaron a quedar prendidos en el hilado toros. Y en esta literatura se habla de los pre-
bucal de Juan Ramón. Todos ellos le moles- sidentes de los Gobiernos: Montherlant dedi-
podemos ya contemplar indiferentemente esa constante captación latinista de las JUAN RAMÓN JIMÉNEZ taban — lógica, biológicamente — en algo. Ji\ ca sus Bestiarios a Mr. Doumergue. fiiménez
juventudes hispanoparlantes, ese cuantioso desfile de estudiantes, escritores y uno, por su originalidad perdida; el otro, p<ir Caballero cita taxativamente a Primo de Ri-
artistas hacia Francia e Italia, eligiendo tales países como centro de sus activi- ¿Necesité yo acaso ¡Olvido, soledad; tan gratos su conformismo con el ambiente; el otro, por vera en sus Toros. Gómez de la Serna alude
de algún vivo en la vida? aquí, despierto! J.fí-J- su perniciosa influencia en la juventud; el a un esquema especial de gobernante en su
dades, sin dignarse apenas tocar en un puerto español, o considerando, todo lo otro, por tal cosa, por todas esas tales cosas Torero Caracho. Marafión, Lafora, Castro,
más, nuestro país como campo de turismo pintoresco. De ahí la necesidad urgente ligios de milagrosa haba fúlgida se veían en que tenia uno ya descontadas, y que, desde el Pérez de Ayala, etc., nos vuelven locos ha-
rigiéndome valientemente hacia él—reducirle a
de proponer y exaltar a Madrid, como el meridiano intelectual de Hispanoamérica. la familia de los lepidópteros. el manchón permanente de la boca; las barbas punto de vista de lírico puro, de puro lepidóp- blándonos sobre Don Juan. Finalmente, Orte-
A nuestro juicio, las nuevas generaciones de estudiantes e intelectuales debieran fero, encontraba exactas. ga y Gasset i)repara en /.;/ .'yol un canto deci-
características de Juan Ramón Jiménez.
* * * —No hay revistas, no hay donde decir las sivo y egregio — como todos los s u y o s — a la
romper con la corriente errónea de sus antepasados, apresurándose a penetrar en Así que—cuando aun no hace mucho tiem- Por consiguiente: hallada la espiritrompa, cosas. LA GACETA LITERARIA me parece blan- tierra de María Santísima... (¿Qué pa,sa en
la atmósfera intelectual de España, seguros de cpe aquí pueden hallar, no sólo po—me vi obligado a afrontar, a pesar de to- todo mi valor estuvo en seguir sus ondulacio- da... Creo que no sabe usted dirigirla como es España?) I-o cierto es que quizá no esté tan
una cordial acogida, sino hasta merecer una atención auténtica—más desinte- dos los esfuerzos hechos hasta entonces, la nes, sus picaduras floréales de corola en coro- debido. injustificado el fallo del Fastenrath como la
resada y eficaz que la cjue encuentran, por ejemplo, en París, representada por persona lírica de Juan Ramón Jiménez, la la, resistiendo como mejor pudiera el espiri- —Como es debido a su punto de vista lepi- gente cree. Es la hora andaluza. Y todos nos
primera defensa (y curiosidad) que tuve fué trompazo cuando en la mía se posara. P o r con- doptérico, Juan Ramón. Nosotros tenemos de- vamos sintiendo muy señoritos, Y muy fla-
media docena de hábiles aprovechadores del "latinismo". buscar su espiritrompa. siguiente : no era ninguna sorpresa preguntar beres de información. Y no gustos de selec- mencos. ¿Qué de extraño tiene que venza en
a un ser tan definido cuál sería su manía. A ción. Haga usted la selección. Nosotros dare- la novela, sobre un pobre poeta contemplativo
Que nuestro hispanoamericanismo, que el criterio de LA GACETA LITERARIA, * * * priori, como una ley biogcnética, la conocía ya mos la noticia. Haga usted la Reiñsta que le como Miró, el ceceo de un flamenco señorito?
en este punto cardinal de vitalidad expansiva, es absolutamente puro y generoso De ningún escritor de España me había in- uno. ¿Cuál iba a ser la manía de un solitario postula su particular biología.
y no implica hegemonía política o intelectual de ninguna clase, lo evidencia .1 teresado tanto no estrechar la mano como de en su huevo de oro sino que no se le acercase —Es que en seguida empiezan a faltarme
hecho de que nosotros siempre hemos tendido a considerar el área intelectual Juan Ramón Jiménez. Desde adolescente (como nadie a perturbar su morada mágica? Zafarse originales y se me extingue la publicación
tantos otros adolescentes españoles) uno había de las gentes. No consentir ninguna vecindad. cuantas veces intento darla camino. Hasta que
americana como una prolongación del área española. Y esto, no por un propó- ido adquiriendo los capullos de oro, [Link], mal-
Por eso, cuando Juan Ramón Jiménez, a la tengo que hacer yo solo.
Las letras españolas
sito anexionista reprobable, sino por el deseo de borrar fronteras, de no establecer vas y blancos que este supremo insecto lírico propósito de su muda de enramada, comenzó a —Naturalmente. Ningún capullo de oro y
•distingos, de agrupar bajo un mismo común denominador de consideración idén- de la península tejía primaveral y omnianual- relatarme sucesos de su vida con "vecinos", seda se hace con el [Link] social, Juan Ra- en el extranjero
tica toda la producción intelectual en la misma lengua; por el deseo de anular mente. Pero, a diferencia de la mayoría de con inquilinos de sus otras viviendas, me pa- món. Y usted no se quiere convencer de que
esos adolescentes, evité siempre el curiosear como Tcr a la oruga de seda agitar su ca- la .soledad pura y ex social, el laboreo sedeño
diferencias valoradoras, juzgando con el mismo espíritu personas y obras de cómo estaba laborada aquella mágica seda y reció — Un folletito, de 14 páginas y 10 reproduc-
beza en un amplio preludio, tendiench la pri- en la enramada, sin claudicaciones, es su de- ciones facsímiles, titulado: Góngora iii tlie L i -
aquende y allende el Atlántico. cuál era la figura física y social de su opera- mera secreción frente al enemigo inmediato. termiiismo. Por eso su manía de "hacer una brary of tlie Ilispanic Society of America,
rio. Colocaba los ovillos, color de huevo y sol, Me he tenido que mudar de casa porque I revista" es la suya de siempre, la de los ve New York. Printed by order of the Trustees,
Esta nivelación de relaciones de países y culturas heterogéneas tiene más como gemas frutales de un pleno mediodía, so- en aquella otra—^una cosa muy dosagradabl cinos. [Link] Ramón: huya de los vecinos. Siem- JO-V-
importancia y transcendencia, es más revolucionaría de lo que a primera vista bre la mesa de mi cuarto y esperaba el mo- tenía un vecino molesto. pre. Trabaje su madeja. Trace su ovoide ru- — De entre ¡as Revistas, mencionaremos:
parece. Pues presupone la rectificación de un estado de cosas y la instauración mento de la postrer transformación: el vuelo —Lo creo. bio. Y salga al viemo primaveral de la vida Dante iie! Pensiero di Don Juan Valera, por
de la crisálida: la fugacidad de o r o : la poesía. su crisálida papilionida, como siempre. De-
de un nuevo espíritu amistoso entre dos mundos fraternos. ¿Para qué enga- Pero la vida es así. Y estar dispuesto a los —Figúrese. Un magistrado, que tuvo el hu- jando, antes de morir, esos cxcrcracntitos g r i - P. Mazsei, publicado en el Annuario del R. Li-
ñarnos? Como somos jóvenes y a los jóvenes espíritus hispanoamericanos nos mayores contratiempos y desventuras, es sobre- mor de tirarme un tabique e instalarse en un sís de la reproducción, nuevas mariposas del ceo Scicniifico di Ferrara, auno i<)¿7; Dorothy
sector de mi propia casa. Intenté llevarle a los Schons: Sonie Obscuro Points in the Life of
dingmios, mejor que acudir a las habituales y diplomáticas perífrasis, es hablar- pasarlos ya en parte. Tal vez por esta dist»- Tribunales. Pero ningún alxjgado se ha queri- futuro, las simientes de escuela, esos hijos poé- Sor Juana Inés de la Cruz, en Modern Philo-
nos con valentía y sin^ rebozos. Creemos que nuestros amigos de allende el At- sición estoica, natural en uno. no tuvo carac- do encargar del asunto. Estoy indignado. ¡ Qué ticos que ya, honrosa y gloriosamente, le ro- logy, vol. XXIV. n.» .',• W. J. EniwMe: Addi-
teres de catástrofe mi inicial relación con
lántico nos agradecerán un planteamiento sincero de esta vitalísima cuestión, Juan Ramón Jiménez el otro día. En su pro- vergüenza y qué miedo el de los abogados 1 dean, de lejos. Y algunos, de cerca. ¿Cuáles tional Notes on Luis de León Lyrics, <•» The
Pero mi venganza será una novela satírica que más cerca? Modern Language Rcvicw, vol. XXII, igij,
que hoy sólo tenemos espacio para bosquejar. Pues bien, digámoslo claramente: pia enramada. Cuando, por presiones circuns- estoy haciendo, donde desenmascaro a las g'ín- —Bergamín, Cernuda... n." I; Leo Spitzer: Ziir Kunstgestalt einer
hasta hace poco tiempo la producción intelectual hispanoamericana, no sólo era tanciales, me vi empujado a entrar en e¡ en- tes qne han intervenido en este enojoso asunto. —Bien. Y para el que no sea simiente suya, spanischen Romanze, y una minuciosa reseña
poco conocida entre nosotros—ya que ninguna publicación, antes de LA GACETA rejado dé sus movimientos, de sus palabras, de
sus hilos de seda. Sin remedio.
—Aquí vivirá usted ahora bien, ¿verdad? Juan Ramón... ¿Ese látigo y ese puñal que del libro de Artigas: Don Luis de Góngora,
LITERARIA, recogía sus novedades al día—, sino que hasta sufría cierto descré- Sin embargo, ¿se ha cerciorado del vecindaje? blande usted, de vez en cuando, terriblemente? por IL Petriconi en Diez tifia-ren sprachen,
—Desde luego, creo que no me pasará como —Sí, este látigo. Mírelo. Pero para el adu- tomo XXXIV, facs. 7; J. Millé y Giménez:
dito. ¿A qué atribuir esto? Pues no a otra cosa, en gran parte, que a los efectos en aquella otra casa, de la que tuve que emi- lador. A esc le echaré a latigazos. Prefiero la Notas gongorinas; E. Allison Pcers: Studies
Nos quedamos mirándonos atentamente. El,
contraproducentes usados en el sector específicamente literario por los torpes con la atención felina del sorprendido. Yo, con grar porque al vecinito de al lado le daba la gente de cara descubierta. in the Influcnce of Sir Walter Scott in spaiu,
excesos di>l hispanoamericanismo infausto, que ha venido prevaleciendo hasta la calma del que, ya en el terreno del contra- ocurrencia de apoyar una pianola en el muro que—Yle el puñal, ¿para quién? ¿ P a r a todos esos y E. Buccta: Traducciones inglesas de roman-
han hecho a usted algo y sobre los que ces en el primer tercio del siglo X I X , en el
hace poco. Banquetes y cachupinadas, tremolar de banderas, fuegos de artificio rio, está dispuesto a jugarse la piel. junto al que yo trabajaba y pasársela tocan-
Comenzó Juan Ramón a hablarme. Recién do todo el día. Y, además, al encontrarme por usted pronuncia la frase tremenda y típica de número / . y de la Rrvuc Hispaniquc, tomo
retórico y disparos de magnesio habían alejado a España—la España intelectual la escalera, me preguntaba el ladrón si me mo- "eso no se lo perdonaré nunca"... ¿ P a r a mí LXVJII; C. E. Aníbal: Mira do .Aiiiescua and
' más joven y exigente—de América, en sus valores contemporáneos, en vez de mudado de casa (una de las mudas inevitables quizá...? ¿ P o r haberle avecindado de repen- " L a Ventura de la fea", en Modern Langua,:;,'
que hace la larva de la seda periódicamente), lestaba. No. Esa clase de vecindad, no. Pero... te?... Para mí no. Que me salve como salvo-
aproximárnoslos. —Qué, ¿algún otro escritor en la casa? Notes, 19^7, vol. XLIl, y, finalmente, J. ÍV.
tenía aún en desorden su rincón y se excusaba.
Yo no le hice gran caso a esta excusa. Mi re- —Eso me ocurrió en una, a la que no llegué conducto mi intención de que no (juise distur- Kírby consagra unas páginas a presentar ¡a
Además, ¿de qué ha servido tamaño estruendo verbalista, cuál ha sido, en flector atentivo, se había detenido sincrónica- a mudarme por tal razón. Es decir, por tal barle nunca. Ese máximo respeto y admiración figura literaria de Antonio Machado, en Mo-
que le he venido otorgando hasta hoy (este dern Languagc del mes de Febrero de icfij.
•t\ orden práctico, su utilidad inmediata, si nuestra exportación de libros y' re- mente en su voz, en su corbata y en sus manos. razón, no. Sino por ser el escritor que era. hoy larnentable), de evitar ser "un vecino m á s "
vistas a América es muy escasa, en proporción con las cifras que debiera alcanzar, (¿Dónde estaba la espiritrompa?) Su voz sa- —¿Quién era? de usted, de Juan Ramón. —Después de haber traducido al italiano unos
si el libro español, en la mayor parte de Suramérica, no puede competir en precios lía de un oboe metido en un pozo seco de mil —Un novelista y académico que usted cono- —Este puñal lo recogí de un pariente mió, cuentos de Blasco Ibáñez, Gilberto Beccari ha
Una voz de música triste, suave y cerá. Cuya literatura quiere ser la de un hi- viejo...—contestó Juan Ramón, con su cara traducido ufui novela del mismo Lunita Be-
con el libro francés e italiano; y si, por otra parte, la reciprocidad no existe? metros.
ronca, suspirada por un demonio arcangclico. dalgo. Pero del que yo sabía que tomaba aguar- nanior (Vecchioni, Águila); Giacomo Rampo-
Esto es, que sigue dándose el caso de no ser posible encontrar en las librerías Una voz ante la que no había más remedio diente en calzoncillos todas las mañanas. Cla- ovoidal, serena, implacable, de palidez de luna,
de blancura de seda recién tejida, mientias po-
lini, el ilustre poliglota—conoce treinta y cua-
españolas, más que, por azar, libros y revistas de América. que sacar el pañuelo para enjugarla: lágri- ro que no le di esta explicación a la dueña de nía la punta de su dedo de músico de Ingres tro idiomas—, ha traducido El Alcalde de
de paraíso perdido. Su corbata era la soga la casa, con quien ya tenia firmado el contra- en la punta del puñal. Zalamea {"Alpes" y Milano), y Eugenio Melé
He ahí algunos,de los puntos concretos cuya resolución es urgente. Si nues- masnegra que por el pozal faríngeo rodaba la to, sino que el inquilino—que allí había estado ha hecho una nueva versión de Él Oráculo
—;No!—dije para mí mismo, sofocando un
tra idea prevalece, si al terminar con el dañino latinismo, hacemos a Madrjd garrucha para buscar la voz de ángel caido. Y antes que yo—tenía manchas en la piel de en- grito y alzándome para huir, i No I Porque nianual, de Gracián; el claro hispanófilo ha
meridiano de Hispanoamérica y atraemos hacia España intereses legítimos que sus manos: las manos de Juan Ramón Jimé- fermedades vergonzosas. añadido a su traducción un comento, que será
acababa de recordar aquel verso juanramonia-
utilisimo a todos los lectores de Gracián.
nos corresponden, hoy desviados, habremos dado un paso definitivo para hacer nez, inmóviles, en línea pura, dilatadas, en di- —Y ahora, esta casa actual, ¿qué vecindaje no, inolvidable como una maldición: E.n la Nuova Antolopia ha sido publicada la
real y positivo el leal acercamiento de Hispanoamérica, de sus hombres y de bujo de Ingres potenciado por Picasso, toca- inquietante posee ?
ban el violonchelo. (Pero, ¿dónde estaba la
Dejo correr mi sangre,
traducción de Anacondes, cuento de Horacio
—Debajo de mi balcón, en la fachada, un para que te persiga...
sus Ubro». espiritrompa?) ¡ A h í De pronto: la encontré. emblema religioso, de burguesía pudiente, con Qutroga. Fiero Pillepich, en La Lucerna, de-
E. G I M É N E Z C A B A L L E R O . dica un largo artículo a R. Blatico-Fombona.
Página segunda *^ ttáUmmtm
LA GACETA LITERARIA
RELIEVES AMERICANOS ESTACIÓN GONCORINA
LEYENDO "EL IDIOTA"
SARMIENTO - ALBERDI GóDp[¡i, auíoi de la (reanón puia en la líilia mkm
Un libro reciente de Ricardo Sáenz Hayes teado ya el duelo, cumplen las palabras la fun- Muchas veces se ha hablado de la paterni- es una brújula, la falda que deja entrever el Acercarse a Dostoiewski debe ser siempre un
niño que va a descubrirlo todo, que va a reedi-
tar el mundo, que, por primera vez, va a ha-
blarnos del amor, de las fuerzas obscuras qut
acto de hunrildad. Numero Deus impare gaudct
facilita el punto donde amarrar a la actualidad ción de arma 'arrojadiza y mortal. "Escritor dad de la lírica actual y se ha dicho que nues- cogollo escondido de la mujer, tan guardado en —decía el antiguo adagio—. Podríamos decir empujan las estrellas.
el cable que nos ponga en comunicación con de periodiquines, compositor de minuetos, tem- tro padre es Mallarmc y nuestro abuelo quin- aquellos tiempos de pollera pomposa: también: Numero Dostoiezvski impare gaudet. El príncipe Muichkin es un gran niño, un
la sombra de Sarmiento. Y más: con las de plador de pianos, cara y alma de conejo, sal- taesenciado D. Luis de Góngora. Ahora, que Dostoiewski es único. gran enamorado de los niños. Hay un capítulo
Albcrdi y Rivadavia. ¡ Magnífica falange de timbanqui, mujer, eunuco, abogadillo tle Mon- es la hora del racionero de Córdoba, todos son
hombres esta que procrean las luchas civiles tevideo y Chile, pillo de la Prensa periódica..." ditirambos al autor de las Soledades, y se cele-
El pie (cuando lo permite Como es única esta novela. El idiota, que en El idiota, donde nos habla de sus buenos
la brújula de la falda) acaba de ofrecernos Atenea, pulcramente tradu- amiguítos. "Allí había siempre muchos niños,
y militares de la independencia americana y [Link] insultos no hicieron perder la cabeza a brará su centenario con sú golpe de "Corona lazos calza y mirar deja cida y decorada, como suele. Cada novela de y yo pasaba mi vida con los niños, sólo con lo»
consolidación de cada listado I Bueno fuera Alberdi; su reacción fué noble y hábil. Podía Poética" y de ediciones prohijadas por vates pedazos de nieve y nácar. Dostoiewski nos produce esta impresión de sin- niños. Eran chiquillos de la aldea, una banda
que en el primer dia de la Creación se aban- replicar a Sarmiento con sus elogios de otra que se dicen hijos directos de D. Luis y que gularidad. Podrán ser hermanos los persona- corr/pleta de escolares. Y no es que yo los ins-
donase el hombre al halago de un Paraíso que éiK)ca. Y así replicó, serenamente: "No me tienen ahora por patrón poético la perceptiva Hasta el japonismo de los introductores del jes de todas sus novelas, revelarse en gestos truyese, I oh, no! Para eso estaba el maestro ..
se presentaba como bien inalterable y seguro. defenderé de sus insultos dirigiéndole otros. gongorina. hai-kai lo hallamos aquí con este dibujo en idénticos, pero su trayectoria vital es nueva Les decía a los niños todo, no les ocultaba
Pero revelado ya al hombre el secreto de su Pero haré que me tribute "enmienda honora- Nosotros, amigos del sibarita degustador de tinta china de un vuelo de grullas:
destino — luchar por no servir—, es preciso ble" y repararé así por su propia mano los horizontes, estrechamente unidos al Góngora de en cada libro, y seguirla tras él nos hace siem- nada, y conseguí atraerme el descontento de
pre asomarnos a panoramas desconocidos. todos sus familiares, porque los niños ya no
reaccionar—i pobre el que no sepa ni quiera I— ultrajes que ha hecho usted a la verdad, a la las claras luces metafóricas, de las transparen- caracteres ta! vez formando alados, podían vivir sin mí. Por último, el maestro de
contra falsos conceptos de orden y de paz que ley y a la antigua amistad." cias creacionistas del obscuro y luminoso can- No sé qué pensarán de su gran novelista los escuela se hizo mi mayor enemigo".
en el papel diáfano del cielo actuales novelistas rusos, tan amantes del hé-
necesariamente han de agarbanzarle, atocinar- No importa tanto descender al detalle de la de tor del "Polifemo", pedimos para él el título las plumas de su vuelo. Como el príncipe Muichkin, también Dos-
roe-masa, del alma colectiva. El príncipe Muich-
le y acorcharle. iwlémica como emplearla a modo de reactivo hoy.único Kermes, padre del cosmos poético de
Porque nadie como él supo inmiscuir al kín—/;/ idiota—es lo menos parecido a esa toiewski se habrá atraído el descontento de to-
De América vienen a veces el ejemplo y el para que precipite lo substancial de su alma el i Qué decir de las intromisiones cosmológi- suerte de protagonistas innumerables. Como to- das las familias. Dostoiewski no es nada pa-
estímulo. De esta o aquella América; hoy o autor mordaz y despiadado de Las ciento y aliento humano de la lírica el sentido cosmo- cas, tan en boga entre los desperdigados ultrais- dos sus hermanos, cruza por el libro en ese recido a un maestro. Ni siquiera se parece a
ayer. una y el de las Cartas Quillotanas, dueño de gónico y, sobre todo, cosmogénico, cosa que tas y que hallamos en Góngora en versos como estado de febril sonambulismo sólo concedido un apóstol, como el Tolstoy de última hora.
De anteayer es Sarmiento: cuando el Ro- la ironía y administrador cumplido de virtud quisieron descubrir con el creacionismo y la éstos: a unos pocos. El príncipe Muichkin nos trans- Desdeña ser un autor "para las familias", se
creación pura y que dejó ya creado nuestro
manticismo electrizaba la atmósfera política tan difícil como la templanza. "Ni usted ni
poeta andaluz. Es decir, que Góngora es un porta a un mundo de inquietudes tan hondas, contenta con ser un hombre ejemplar, con la
del mundo y América pugnaba por nacer a la yo somos asunto bastante para distraer la
creacionista consciente, "produit de la Nature, Mordiendo oro el eclíptico zafiro... que es preciso un vigoroso esfuerzo de acomo- ejemplaridad tantas veces en lucha con las vir-
vida de su propia conciencia. atención pública", dice Alberdi a Sarmiento suit dans ses prodnits independants le méme dación al clima de altura donde el adníirable tudes menores que se entretejen en los usados
Siendo el momento de consubstancial teatra- con escepticismo y desdén. ¡A él, a Sarmien- Audaz mi pensamiento idiota vive, sueña y piensa. cañamazos burgueses.
lidad, no cabe sorprenderse si los parteadores to, que se sabía primer actor de la Historia, ordre et les mémes lois de la Nature", como el cénit escaló plumas vestido, Un clima de altura donde se ama y odia in- De Dostoiewski acaso no pueda decirse que
adoptaban el gesto solemne del que se siente émulo de un Lincoln...! dijo el autor de "Tour Eiffel", al definir el cuyo vuelo atrevido es un artista "deshumanizado". Sí puede de-
creacionismo. tensamente. Porque "la vida está organizada
posar ante la Historia. Grito excesivo. Ade-
En las Soledades encontramos imágenes como
si no ha dado su nombre a tus espumas, con una tan diabólica habilidad—la observación cirse que es un artista "sobrehumano". Tanto
mán aparatoso. Frenesí que disloca líneas y • » •
ésta: de sus vestidos plumas, I f.-; de Gorki—, <)ue, si no se sabe odiar, es monta. Todo significa "destrivialización".
hace iniíwsible todo aplomo. Pero la Huma- conservarán su desvanecimiento imposible también amar sinceramente". Y en IV
nidad no ha sabido nunca dosificar con cabal Sarmiento ejemplifica muy bien la descom- Que el pájaro de Arabia cuyo vuelo los anales diáfanos del viento. esto consiste lá peregrina idiotez del príncipe.
medida. O se pasa, o no llega. O se emborra- puesta e impresionante figura del grande hom- arco alado es del cielo. No aprendió a odiar. Nada Je empuja a odiar. Cada vez que Anteo, en lucha con Hércules,
cha, o le abstiene. Yo, desde luego, votaré bre a la americana, según lo modelaban las Nada se parecen estos versos de Gerardo Una vez le abofetean, y él aguarda serenamente se cansaba y se tendía en tierra, ya por vo-
siempre txjntra una Humanidad abstemia. No circunstancias, a golpes de necesidad. La ne- La contextura de esta metáfora desdoblada Diego a los de D. Luis, pero el ritmo, el es- a que el agresor medite en la injusticia de sus luntad propia, ya por ser derribado, resurgía
quiero leyes secas para el [Link]íritu. En la bo- cesidad hacía grande a un hombre determina- tiene la gracia de cualquiera de las modernas pejeo es el mismo- mismo: ovíln^c c-ot.. „„ i. •- en sus miembros un nuevo vigor que el suelo
golpes. Esta es la suma locura: confiar a una le transmitía. Pero Hércules se dio cuenta, y,
rrachera americana realizan su esencia muchoi do por desdoblamiento o yuxtaposición. Tri- figuras estereoscópicas, cajas encantadas de do- reflexión tan dudosa el castigo de la agresión. cogiendo a Anteo y levantándole en vilo, lo
valore» vitales. buno, diplomático, periodista, general, poeta, ble, triple y hasta cuádruple fondo. Ved, si no, La mujer paisaje Idiota, en suma, es aquí sinónimo de santo. tuvo tanto tiempo sin gozar del contacto de la
hombre de acción, de crítica y de gobierno: de como cata figura de un poeta moderno: desnuda como un circo tierra, que, al fin, pudo vencer a su enetnigo.
todo un poco. Y la suma, caldeada por el fue- Las estrellas del oasis canta tardes antiguas II
Para la evocación de Sarmiento, ha sido go de una entraña herida: entraña de hombre en las trémulas gargantas del ramaje. Dostoiewski, Anteo de la novela, se dejó
nos darán miel de sus dátiles El idiota tiene el encanto irresistible de una muchas veces levantar en vilo, en los ardimien-
precisamente Unamuno quien con mayor fre- que siente y no consiente. La lección espiritual angustiosa [Link]ón sobre el abismo. Un es-
cuencia ha lanzado el conjuro entre nosotros, de estos caracteres no aprovecha gran cosa a se puede comparar y parangonar con la antedi- Góngora crea el poema-paisaje, el paisaje des- píritu inquieto camina al borde mismo de las tos de la lucha. El inagotable, el tenaz Hércu-
mediante citas y alusiones al gran facundo, las puras especulaciones de la inteligencia. Pero cha metáfora gongorina. doblado, transverberado, echando sobre la som- simas, en el límite de las sombras y la luz. veces les de la materia humana le empujó muchas
el libro moderno en nuestra lengua que, a ti- es lo cierto que en ellos lleva a cabal remate Y no es el conceptismo, lo retorcido de la bra la nieve de colores, como derrama la noche a la altura para hacerle perder en el
Sus más lúcidos momentos son preliminares
tulo más legítimo, entronca con la tradición la Humanidad sus mejores experiencias vita- idea, el abigarramiento de vocablos cultos, la y hace que rompa el horizonte el poeta de hoy: de un ataque. Hay momentos en el libro en aire su vigor. Pero este gigante supo hallar
el medio de deslizarse de entre los brazos her-
d« los cronistas de Indias e historiadores de les. El carácter importa mucho. Primero, es polícroma teoría mitológica, lo que nos da el Gerardo Diego, y en Góngora, los montes se que ya no sabemos si esta torturada agilidad culinos y tenderse y aferrarse a la tierra, para
sucesf)S particulares. Y eso, cuando acá no ha- "ser"; luego, todo lo demás. El hombre, en perfume moderno de Góngora. Para los parna- visten asi: del principe es la danza de un epiléptico, o la recuperar en ella las energías creadoras. "Lo
bía ni idea de cómo se tomaba la pluma para cuanto fuerza de la Naturaleza, hermano del sianos, esta faceta barroca y neoclásica de ardiente crispación de un místico. difícil no es crear de la nada, sino crear de lo
escribir Historia "d'aprés nature". El perio- fuego o del viento, será siempre el mejor de nuestro poeta sería la suprema belleza de la en vez de abarcas el viento, Gustan los dioses de forjar sus más bellas (|ue nos rodea"—hemos escrito auguna vez—.
ijístii ¡.!i'l y debió recoger aquella herencia los espectáculos. frondosa selva, espesa y joyante en que se en- los montes huella y las nubes
c¡[Link]íH. 1(1 i) no. Con ser nuestra Historia del vuelve el fino espíritu lleno de claridad (la criaturas en ese confín misterioso. Recordamos Dostoiewski crea siempre de lo que le rodea.
Sarmiento forma en el pelotón de "grandes obscuridad de que nos habla José Bergamín). turbantes de sus cabezas. una de las más ilustres penitentes cristianas, Por eso es su obra tan firme, tan enraizada.
siglo XIX muy rica en .sugestiones dramáticas hombres medianos" que Bolívar capitanea a Margarita de Cortona. Un día, esperaba Mar- Dostoiewski es el gran inventor de espíritus,
y pintorescas—desde lo negro torvo a lo blan- la retaguardia de Napoleón. Pero el abolengo Para nosotros, la modernidad de Góngora es- Y Góngora hace que un bergantín destrozado garita las caricias de su amante. El amante pero todos ellos arrancan de la tierra y beben
co inocente—, no existe una sola página en la profundo de su alma, como sujeto de cultura, triba en la sencillez, con la que despliega su tenga dolor y placer en los brazos del puerto y
que el tenia histórico contemporáneo gire sobre viene de la Enciclopedia. Y precisamente de pañuelo de colores de las metáforas, en la mú- deja escapar los cohetes de una palmera, "ver- no llegaba, y ella se lanzó en su busca, temblo- en ella sus turbios zumos vegetales. Son espí-
su eje para ofrecer al Arte el hemisferio ade- Voltaire. Así como Alberdi puede ser explicado sica contrapuntística de algunos de sus roman- rosa de deseo. Salió de la ciudad y llegó al ritus conseguidos por destilación. Fmo akohol
des rayos de una palma". borde de una sima, adonde habían arrojado el humano que brota de la luz, que se depura a
cuado. Ha sido menester que Valle-Inclán ad- en su psicología por otro nombre: por el de ces, donde la métrica se desvía del canon clá- El popularisnio de Góngora. Este es otro cuerpo maltrecho del amante. Y allí en el con- lo largo de cada libro, hasta convertirse en oro
venga para que la tragicomedia carlista e isa- Rousseau. La sugestión del ginebrino es har- sico, y entregamos las otras modalidades a los tema que, aunque sea saliéndonos de la pauta, fín de la obscuridad y de la luz gloriosa, cristalino.
belina descubra su punto de viabilidad esté- to patente en la vida y en la obra de Alber- eruditos, sin que por ello dejemos de gustar queremos abordar, pues es una de las más su- Margaritaeterna fué hecha santa. Así, muciías he-
tica. de estas luminarias conceptistas, como gusta el gestivas "planas" para copiar, y en estos ins- Porque Dostoiewski es inventor de espíritus,
di, peregrino de París a Ginebra en busca del dulce y amargo almíbar de un dulce requemado. roínas de la Leyenda Dorada. La balanza os-
Y no es digresión. Entre Sarmiento y Va- perfume, excitante y enervante a la vez, de tantes de la literatura hispana el papel de Gón- cila angustiosamente, el demonio afila las uñas... en tanto que realiza. Soñar con un gran bos-
Ue-Inclán hay más relación de la que pudiera que impregnase aquel radio del círculo euro- Es donde el poeta cordobés pone su firma gora es el mejor papel polígrafo que existe. quejo de hombre, esperar que éste vaya ma-
Pero el platillo cae del lado de la luz. durando en la nrente, es no hacer nada. "El
presumirse a primera vista. El reciente Tirano peo el padre veleidoso de tantas cosas. Alber- de creador de naturaleza, donde nos entusias- En los romances, hasta en nmchas de sus Los hombres de Dostoiewski ya sabemos que escritor—escribe Alain—está sometido a la ley
Banderas—i abran paso!—la pone de manifies- di amaba a Rousseau con la flaqueza sentimen- ma, en los juguetes de mundos nuevos con los letrillas, trabamos conocimiento con tópicos ac- suelen caer del lado de las tinieblas. Se com- de no inventar sino lo que va escribiendo". Este
to al que sepa prescindir, para hallar el con- tal de que pueda ser capaz un decadente. Im- que siembra el azul prusia de sus "glorias" tuales, y queremos dar a la palabra tópico su placen, se torturan buceando en las sombras, es el verdadero secreto del arte: que nada pue-
tacto, de razones que afecten pura y simple- presionado por el retrato en que La Tour taladradas de estrellas, donde más moderna elasticidad, que abarque, desde arañando en las entrañas de la sima, palpando de crearse en tanto no se está realizando. .No
mente a la factura literaria. En este sentido, reprodujo el Juan Jacobo de los treinta años, ...la primavera el adjetivo transgresor a lo Mallarmée, hasta en ellas, acaso, ricos despojos ocultos... Aun- es la obra de arte el resultado de una cadena
Facundo y Tirano Banderas son tan deseme- Allwrdi escribía en carta confidencial: "Pocos calzada abriles y vestida mayos, el giro alambicado y superretórico. Pero no que, entiéndase bien, no se enmarañan. Dos- de meditaciones, sino el proceso de un esfuerzo.
jantes como un adusto caiKite de gaucho y un rostros más bellos he visto en mi vida. Con- centellas saca de cristal undoso son estos romances y letrillas los que tienen toiewski es un torbellino—hemos dicho—, pero
sarape mejicano sobrecargado de arabesco y fieso que, nacido mujer, difícilmente hubiese el módulo popular, los que hay que buscar es un torbellino [Link]. Las sombras, a lo En Dostoiewski vemos al inventor multipli-
a un pedernal orlado de narcisos; carse perennemente, dar la impresión—que
color. Pero el sentido de la Historia que, res- podido rehusar mis simpatías a tal hombre. fuera de las antologías y "trozos escogidos",
pectivamente, informa estos dos libros es en Ahora me explico enteramente el extravío que donde fluye el río de su "gracia" hética sino los que, como éste, tienen el aroma del largo de la novela, van perdiendo su espesor. también dieron Proust y Stendhal—tle una tau-
substancia idéntico. Quede aiquí esta indicación por él padeció Madame de Wareus..." pueblo, y no del pueblo andaluz, sino del cas- La claridad final—y total—nos compensa de la maturgia inagotable. Sólo una fatiga física
de chopos calle y de álamos carrera. tellano : negrura del túnel. parece poner límite a sus libros. Sólo un im-
hasta que muchos años adelante—el erudito placable sábado puede abrir en ellos un p.i-
necesita de la distancia; présbita del tiempo— * • *
En estas imágenes de río, de río que peina III réntesis de creacjón a creación.
algún profesor del Centra de Estudios Histó- puentes y pinta barcas cantoras sobre sus lo- Una, ay, novilleja, una,
ricos se aplique a la tarea de alumbrar las En todo caso, estamos siempre ante un hom-
Para mayor exactitud de la estampa román- mas enjaezadas y donde que hiere con media luna bre de patente bondad. "He querido representar V
fuentes, más o menos soterradas, de Tirano tica, Alberdi es ese hombre melancólico que y mata con dos luceros,
Banderas. en mi idiota un hombre positivamente bueno" No sirven para Dostoiewski las usuales me-
vemos en ciento y una novelas sobre la borda ...fanal es cada onda —decía el mismo Dostoiewski—. Podía haber d¡4as de la crítica. Frente a una novela suya
de un vapor, emigrante de su Destino, en na- luz el reflejo, el agua vidriera. o como cuando saca al estío, al campo vestido añadido: "Y positivamente joven". Joven como —y El idiota es quizá la más considerable—
vegación continua de la nostalgia a la ilusión de serafín, de un San Isidro medio querubín, todos sus héroes y con la embriaguez y la exal- estamos en la misma situación del viajero que
El Sarmiento que interesa a Sáenz Hayes, y viceversa. Alberdi escapó de América hacia y es donde hay un árbol viejo y robusto que medio labrador: tación de toda auténtica juventud. Con esos quisiera tomarle el pulso al mar.
supuesto el objeto tasadisimo de su ensayo, Europa. Se repatrió muchos años más tarde. bruscos desniveles del espíritu alerta a huir del Lo mejor es arrojarse a él, desde la roca, y
ts el de la polémica con Alberdi: caracteres Volvió a enn'grar. En todos sus viajes pagó ha muchos años que el Betis Al campo salió el Estío, peligroso equilibrio por miedo a caer en una dejarnos llevar por la corriente.
el t1(1 uno y el del otro nacidos para el anta- el exceso de equipaje que carga el desencan- le calza el pie de cristal, un serafín labrador... quietud paralítica. Con toda la ingenuidad del
Natural mente, habian de dejarse arre- to: "Dentro de cuatro días me voy de París BENJAMÍN JARNES.
.Iberdi y Sarmiento por el aire elec- a El Havre, donde debo tomar pasaj-e para figura ésta que ha encontrado eco en Pierre mos, Y después, el tema de la barca y de los re-
temas que escoge también un poeta actual:
trizado de entonces: justamente en las épocas América, i Cuánto suspiro por verme en aque- Révérdy cuando dice: Aiberti.
de alta tensión paí>i<inal es cuando descargan en llos países I ¡ Qué bella es la América I i Qué
choque violento su fluido peculiar las almas consoladora! j Qué dulce I ¡Ahora lo conoz- y el obscuro arroyo enjuga sus frescos labios Barquero, barquero,
de signo contrario. co...!" Pero en la América nativa no encon-
[apenas despegados. que se llevan las aguas los remos.
En el caso concreto de la polémica entre tró Alberdi la vejez serena que apetecía y ne-
Sarmiente y Alberdi parece mejor hablar de cesitaba. Pasó de nuevo el mar. Y éste fué su Aplusos de márgenes, alamares de plata de Y hasta el tema amoroso es, a veces, un mo-
pretextos que de motivos. El pretexto fué bus- penúltimo viaje. los puentes que abrocha márgenes, maravilla tivo de creación de nueva naturaleza, y hace
cado por Sarmiento al emplazar sus baterías de fuente que sus lágrimas riega pestañas de cantar campanas y trompeticas entre las flores
de la Campaña en el Ejército Grande contra • * » flores, toda esta naturaleza nueva es la que nos en loor de los ojos de su amiga:
Uríjuiza y, de rechazo, contra Alberdi. El emula, la que nos hace buscar pacientemente,
mismo Alberdi que él encomiara en la oca- Y sobrevenga aquí el punto final, puesto (|ue en el laboratorio pesquisidor imaginativo, ha- No son todos ruiseñores, CATALUÑA si es un arrivista o un escéptico. Su exposi-
los que cantan entre las flores,
sión reciente de publicar las fíases y puntos uo es propósito mío hacer un en,sayo al lado llazgos como éstos: sino canipanitas de plata
ción podría ordenarse cronológicamente — no
— Interesante, en verdad, la conferencia que por la fecha en que fueron realizados los cua-
de partida para la organización politica de la del otro que acaba de lanzar Ricardo Sáenz que tocan el alba, ha dado en Barcelona—Asociación de Depen- dros, sino encasillándolos en el "momento" a
República Argentina. "Es usted—le decía Sar- Hayes en grupo con los suscitados por Riva- El curso enfrenó del río sino trompeticas de oro dientes de Aduana—^J. M. de Sucre, el culto es- que responde su concepción—, y entonces ten-
miento—el legislador del buen sentido bajo las davia, Darío, Estrada y Rodó: mar adentro y a su voz el verde margen que hacen la salva critor. Interesante, porque, más que una con- dríamos una "Historia de las Ideas Estéticas
formas de la ciencia... Su libro va a ser el del Plutarco hispanoamericano. Séales a todos res])ondiendo en varias flores, a los soles que adoro. ferencia (una conferencia a la manera corrien- en Pintura", desde el límite del post-impre-
Decálogo argentino, la bandera de todos los propicio el Dios de las navegaciones literarias. aplausos hizo fragantes. te, sabida), resultó una verdadera—original—: sionismo hasta las fronteras del avant-expre-
hombres de corazón." Luego, más tarde, plan- Estos ejemplos y muchos más de superación,
MELCHOR FERNANDEZ ALMAGRO. "Conversa en veu alta sobre'l dramatisme de sionismo. Predomina, desde luego, un sentido
Ojos eran fugitivos de escape creador hacia un mundo fuera del la post-guerra"... Interesante, mucho más in-
de un pardo escollo dos fuentes de la Retórica de su época, este alegre vuelo teresante aún, porque marcó, en el altímetro de moderación. Pinta como un viejo pintor de
humedeciendo pestañas de hojas nuevas debe ser el nuestro ahora, y de la ascendente condición de tan ¿desconcer- género remozado por el optimismo jubiloso de
Las revistas de ia joven Literatura de jazmines y claveles. nuestro álamo debe ser como el de D. Luis;
Músicas hojas viste el menor ramo
ios impresionistas. Así queda un poco fluctuan-
tante? escritor, la altura moral, en donde se te: híbrido. En algunos cuadros "va" hacía
pierden las miopías cerebrales.
Mediodía, de Sevilla, en su número sexto, re-
ABOGADOS: Ten(;i,s en vuestra Sus cortinas abrochaba, del álamo, que peina verdes canas.
una emoción de sublimidad, pero, antes de lle-
digo, sus márgenes breves, — La Asociación de Defensa Cristiana de gar a la culminación, queda la trayectoria
cién publicado, afina y enriquece nuevamente biblioteca, la imprescindible obra de Esa música de fervor y júbilo debe crujir en Barcelona anuncia un certamen literario de truncada; en otros, contrariamente, parece que
sus sumarios bien cernidos, con la incorpora- como un alamar de plata nuestra nueva lírica y, como para aprender agi- gran actualidad. ha buscado el fácil halago de las sensibilida-
ción de colaboraciones plásticas y musicales: consultíi «CUERPO DEL DERE- una bien labrada puente. lidad, ejercitarnos muchas veces en "lo otro" Entre los temas, figura uno—el primero—de des mediocres—gusto burgués—, pero también
bellos dibujos de Bores y Barradas, mas una Góngora, para después lanzar el motor por verdadera fuerza emotiva. Diríamos religiosa: queda este propósito malogrado, como si hu-
página tmtsical inédita del "Concertó", de Fa- CHO C I V I L ROMANO» de Es en el dinamismo fugaz, en la búsqueda de de encima de las nubes. "Distancia entre la doctrina de Jesús y la vida biera necesitado de un esfuerzo grande, de
lla, obra recientemente estrenada por la Or- 'ultras" luminosos, donde el paso de un baile moderna". Un bello "paralelismo". Un parale- una dolorosa renunciación, para plegar sus
questa Bétira en Sevilla. En torno a esta obra I. L. García del Corral. Son 6 sober- ROGELIO BUENDIA. isnío distancial: la distancia que media entre propias alas.
y a varias suijestiones emanadas del centenario bios tomos en 4° mayor y su precio el asno simbólico, bíblico, y el auto socarrón. Ramón Nadal. Trece años de edad. Pintura
beethoi'eniano teje agudos comentarios Rafael Juan Alsamora. precoz. Se afirma es un caso de instinto, limpio
Porlán y Merlo, secretario de Mediodía y uno es de 183 ptas. encuadernado y 150
de ¡os espíritus más valiosos que integran este
Un novelista norteamericano de toda preparación escolar. Su obra es impropifv
de un niño. Falta de ingenuidad y sobrada de
equipo. J. Romero y Murube y Rafael Laffón en rústiaL Puede adquirirse a pla- LEVANTE perfección. Carece de la pureza de visión esen-
firman las retíanles notas, no menos vivaces,
del "Neorama". En el texto, a destacar: poe- zos. Pedid prospecto y contrato a
mas de Aiberti, Hinojosa y Collantes de Terán.
y prosas narrativas de Juan Chabás y Pérex vuestro librero o a Editorial Lux A i
JAMES OLIVER CURWOOD
•
Valencia, Abril. cial en todo artista virgen. Al revés: una
cierta picardía técnica, subalterna, para lograr
En los dos Ateneos—el Mercantil y el Li- el perfil exterior de las cosas sin proyectar
terario—, dos exposiciones de pintura. En el sobre las mismas ni una sola inquietud, ni una
Perrero. Atavismos obscuros, pero ciertos, justifican principal teatro, la Sociedad Filarmónica de sola emoción. Frío, casi en la corrección aca-
— Verso y Prosa abre su número tercero
Consejo de Ciento, 347. y explican que haya tenido Curwood, desde la mente en varias de sus
niñez, amor a la independencia, al aire libre diversas escenas de Trampa de Oro. Con los homenaje
novelas, especialmente en
Música de Camera, y su brillante y reciente démica, lo menos infantil posible, el niño Ra-
con un Iroso de exirafia simbiologia erótica, y a las grandes comarcas vírgenes; un senti- ritos funerarios de los kogmollocks ha com- a Beethoven. Una revista gráfica, con món Nadal nos ha hecho pensar, por contras-
firmctdo por Dámaso Alonso. Prosas criticas, BARCELONA miento profundo y casi religioso de la Natu- puesto capítulos muy curiosos, de Corazones gran cartel en el balcón de una vía céntrica. te, con la pintura de los niños mexicanos. Esto
de Guillermo de Torre y José Bergamín. Un raleza. de hielo. Conociendo bien y por impresión di- El arte está rompiendo la coraza de los tópicos. hace dudar de que él sea, realmente, un caso
El Sr. Claros, en el Ateneo Mercantil, no tie-
fragmento novelesco, de Benjamín James. Y J. O. Curwood, es, por la línea paterna, so- recta, los seres y las cosas, con gran pene- ne—entre veinte obras—sino un lienzo nuevo, de intuición pura. Porque, si así fuese, que-
daría demostrado que también los niños pue-
poemas de tos cuantiosos liricos meridionales brino, en segundo grado, del capitán Marryat, tración psicológica de las gentes y de las moderno, valiente, suyo. En un alto alcatraz, den
Alberii y Altolaguirre. famoso escritor inglés de novelas de aventuras. bestias, sometidos a un estudio perspicaz, ha el agudo retrato del hombre de las palomas: llegar, por instinto, hasta Ingres y Rey-
— Litoral. Málaga. Un gracio.'so marinero,
d* Federico García I^orca, personifica, en la
LA RULETA LITERARIA Lleva, además, en sus venas algunas gotas de podido llenar sus obras de incalculable riqueza al fondo, el pueblo. Todo lo otro es coraza, cas- nolds. Lo cual—verdaderamente—sería descon-
sangre de piel-roja, heredadas de su madre, de hechos y de documentos. solador.
portada del número tercero de Litoral, la rosa cura: SoroUismo. Pero hay ya un síntoma de Vanrell. Preciosismos a pluma. (Montene-
cuya bisabuela era una auténtica princesa in- Todo esto le proporcionó inefables espectácu- modernidad, aun en los fatigados y rezagados.
de los vientos, emblema, en cierto modo, de La primavera entrante se traduce literaria- dia. No es así, extraño, que uno de sus temas los y grandiosos escenarios en que situar la gro y Bujados.) Concepción—en ciertos dibu-
ia personalidad de ese dibujante y músico oca- mente en una erupción, en un sarpullido de familiares sea probar en su obra la persis- magistral epopeya de la región de las nieves Y es que sale al tráfico el arte, grita su mer- jos—elevada. Realización de principiante o de
sional, poeta permanente y personalistma. Otros premios. Aun siguen los comentarios aborras- tencia y la fuerza de la ley de supervivencia y del frío, que había de describir, sucesiva- cancía dentro de la urbe, busca cotización. En aficionado. Técnica no dominada. Balbuceo
bellos dibujos, de Peinada, armonizan las pul- cados que ha promovido la división triple del de los orígenes. tanto, la ciudad—antes sombría en cerco lumi-
mente, en Grissly, Kazan, Trampa de Oro, noso—se abre como una rosa de ingeniería y —aún—para llegar a una estilización morbo-
cras páginas de Litoral, llenas, en este número, premio que, reglamentariamente, debiera ha- Nómadas del Norte y Cazadores de lobos. sa, lejana a las sensibilidades de hoy. Impo-
ton prtsas interesantes de E. Giménez Caba- ber sido uno e indiviso: el del Concurso Na- Nació Curwood en Owsso, minúscula aldea de energía, distanciándose, en espíritu, de la tencia para llegar a otra impotencia: orienta-
Sí, una verdadera epopeya, porque, dejando
llero, José Bergamín y Juan Chabás, a más de cional de Literatura. Pérez de Ayala, que, en de Michigan, hará pronto medio siglo, y en aparte la [Link] y la intriga amorosa que hay huerta. Tiende, hacia el mai^, un nuevo puente lismo de toxicomanía, tópico pseudo-baudelai-
poemas, de Emilio Prados. realidad, y a pesar de todo, resulta el autor todo este tiempo apenas ha habitado en la en cada una de estas novelas, se advierte lue- de hierro, paralelo a los viejos puentes de pie- riano y alucinación de reblandecido.
ciudad. Desde los seis años hizo vida de ver- dra. Es ahora que está naciendo la ciudad. Ca-
Un kiriki alegre y juvenil será el que lan- nwnetaria, jerárquicamente más favorecido, se dadero campesino, en una hacienda que su pa- go que las características del temperamento y j'eron los jardines provincianos, cercados con Arthur Byne. España Negra. Avila de los
sará en breve, bajo las frondas de la Alham- ha emljolsado la porción mayor del premio. Fer- dre había adquirido en las orillas del lago de la labor de Curwood son el valor y la lucha, verja.s municipales; la electricidad, sobre el Caballeros. Cuenca. Alcalá de Henares. Sego-
kra. El Gallo del Defensor, suplemento quin- nández FIórez le ha imitado con su despren- Erie, en un paraje ideal, rodeado de espesos la pasión y la sangre, los diversos juegos del cielo de primavera, escribe ya gritos anuncia- vía. Santiago de Compostela. Toledo. Paisajes
cenal de un periódico granadino, editado por dido humorismo. Únicamente, Doña Concha bosques y pantanos. No eran sus padres di- destino, encarnizándose en los desgraciados, dores. Las librerías, sin embargo, están aún de alucinación. Cadmios, verdes, sienas, con
F. García Lorca y un grupo de jóvenes escri- Espina, sintiendo no sabemos qué aparentes chosos, porque la tierra era ingrata, pedre- acciones y reacciones de la suerte y de los descuidadas. Abundan los libros plúmbeos y estas armonías imposibles, metálicas, de esmal-
tores locales. Pero no se reducirá solamente a escrúpulos de dignidad, ha renunciado al im- gosa y de duro laboreo, pero él fué completa- acontecimientos sobre los seres, su victoria y desgraciados en los escaparates. La "influen- te, que hacen recordar la cerámica de Tala-
tsta hoja su actividad literaria. Proyectan edi- porte, i Ha renunciado de verdad ? No; eso mente feliz. Vagabundeaba por los campos, s'i derrota y la suma de energías desplegadas cia" domina a la industria tras las lunas de vera. Cielos crinados de amenaza sobre pue-
tar, asimismo, una serie de volúmenes selectos, parece, eso puede creer el público; pero lo que prefiriendo estas correrías al aire libre a la para vencer los obstáculos y salir de los pe- estos libreros. Y, por ahora, la ciudad—que se blos tímidos y acurrucados que parecen espe-
mesclando autores clásicos y novísimos. Entre la señora Espina ha hecho es percibir la por- disciplina y a la quietud de la escuela. Y de ligros. rar—¡inútilmente!—un milagro de liberación.
abre, que nace, que se dibuja clara ya y pul- Hasta en las sombras hay esa luz extraña en
Otros títulos, como de próxima aparición, se ción que le correspondía y luego, en uso de su mala manera logró terminar sus estudios imi- Amigo de los animales, no se limita a ob- cramente—aún nos parece dormida y aletar- que parecía arder, como una lámpara, el ce-
mnuncian los siguientes: libérrimo derecho, lo mismo que podía habér- versitarios. servar las bestias, como lo haría un naturalis- gada...
"El Paraíso cerrado", de Soto de Rojas, con selo gastado en renovar su guardarropa, lo ha
invertido en una donación al Lyceum Club Fe- ta, sino que las estudia en psicólogo y en sen-
rebro de Domenico. Turbiedad acuosa, llena
Durante siete años fué periodista. En este
motivo del centenario ffongorino. Una versión menino de Madrid, con destino al monumento tiempo pudo aprender muchas cosas y adquirir timental. Pocos, como él, conocen las costum- Pero en cuanto la ciudad nazca y crezca y de claridades difusas, de paisaje submarino.
de la "Oda a Picasso", de Cocteau, con re- de Cervantes. sea urbe nerviosa e inquieta, con la moderna Pintura que se siente adentrar por todos lo»
producciones escogidas del primero. "Acteón el sentido de la realidad. Lo que más debió de bres y los hábitos de la innumerable fauna vivacidad y alegría, la nueva alma no se hará poros, avivando el rescoldo de una eterna in-
de los países septentrionales.
Y he aquí otro nuevo premio que continúa costarle fué, de seguro, moderar su imagina- quietud espiritual: un miedo bíblico, original,
y Diana", de Mira de Amescua. ción y librar a su cerebro del embarazo de las Según Curwood, su psicología y las funcio- esperar. Porque unos años atrás. Valencia ciu- sin principio ni fin, tan antiguo como nosotros
— L« Revista de las Españas, interesante dignamente esta cadena de desaguisados y mez- lecturas inútiles. nes cerebrales están sometidas a leyes tan pre- dad, tenía un an-rl)iente agobiador de silencio
mismos, y un franciscanismo pesimista, mor-
publicación mensual, editada por la Unión Ibe- cla de sus monedas en esta tolvanera primaveral como nuestro propio mecanismo intelec- y nostalgia. Era sombría y triste. Toda la boso, en el que hay tanto de piedad como de
roamericana, contiene, en su último número, de peseta.^ a la rebatiña. ¿Cuál es el mejor Con las brigadas atrevidas que recorren cisas tual. Aunque, en general, domina el instinto, iiiíportancia la tenía en su ribera, en sus huer- renunciación. Gutiérrez Solana — en fin — pa-
de Enero y Febrero, entre otros, los siguien- artículo periodístico publicado en el año 1926? anualmente los ríos impetuosos a golpe de este instinto está servido en un momento, o tos, en el mar; la ciudad era un poblachón sando por Darío de Regoyos. O —también —
tes trabajos: La respuesta depende de quien lo pregunte remo, desciende el Mackensia, atraviesa varias sucesivamente, por la memoria, la experiencia, viejo y sombroso, donde caían con honda tris-
Nuevas notas médicas sobre la pintura del yA alB que se pregunte. Siendo el interrogador veces el amplio [Link]: 1 un recorrido las asociaciones de ideas usuales y el senti- teza las horas del Miguelcte, la torre, de la Darío de Regoyos pasando por Gutiérrez So-
Greco, por Gregorio Marañan,—Recuerdo de respuesta propicia C, ya pueden figurarse ustedes que la de cerca de 300 millas! Recorre después el miento: "Los animales, como los hombres, tie- que se columbran los campos. Había un eco lana (según la receptibilidad del «pectador).
Cuba: La» Sociedades españolas de 1-a Haba- de sus más distinguidos ha ido a beneficiar a alguno Atliabasca y la región del Grand Ours, y en nen reiKores y venganzas", ha escrito en una triste de la luz y del aroma... Y la ciudad M. Ángel Colomar.
na, por Antonio Gnicoechea.—^Nuevo descubri-cos : al manjoniano pedagogo proveedores retóri- seguida, la Colombia británica, el Yukon y de sus novelas. dormía, dormía... Sin sueños, agobiada, triste,
Sr. Siurot, au- Alttska. Llega hasta los Tres Ríos y deja la polvorienta, dormía... La Bella Durmiente del
miento de [Link]¡iña, La ría de Bilbao, por Ma- tor de un delicioso artículo—muy propio para huella de su trineo en las Tierras del Silencio, Como Mukoki, el indio viejo supersticioso y mar que ya despierta a ser urbe de espirituali- PORTUGAL
roto.—Crónica literaria de Portugal, por Au- inscribir conw exergo en las cajas de cerillas. donde pudiera haber encontrado a los héroes creyente, Curwood parece inclinado a creer en
gusto i'Esaguy. — L,a doctrina Suárez y su dad y de cultura. La ciudad—como las [Link]
Concurso de última hora, premio bipartito, de Stewart-Sdwad White, y alcanza las cestas una providencia de los animales que, inspira- de los huertos que la cercan—se abre a la in- Está en Madrid, con intención de permanecer
posible influencia en el porvenir de América, del Océano Ártico. dora de sus instintos, despierta en ellos cierta teligencia.—Fornet. largo tiempo, el maravilloso pintor Almada
por /, M. Doussinague.—La lengua y la cul- pero de concesión, por un lado, excepcional-
conciencia, y que los guarda y los gobierna. Negreiros, de quien ya LA GACETA LITERARIA
tura de España en Italia, por Juan Chabás.— mente acertado, es el que acaba de fallar El Como el legendario ülises en sus periplos, A esta conciencia defensiva, protectora, hasta se honró, desde su primer número, en repro-
De la lucha civil en Nicaragua, por Andrés Imparcial en su concurso de cuentos. Nos re- J. O. Curwood, ha conocido muchos pueblos de los animales más viles, llaman las indios de ducir dibujos.
Jieí/esM,—Concepto del iberoamericanismo, jwr ferimos a un novel valioso, a José Díaz Fer- y descubierto rrmchas costumbres, más allá de Cree Iskou-lVapou (la presencia tutelar). BALEARES
nández, escritor de ímpetus y de agilidades, LA GACETA LITERARIA desea iniciar u«a Ex-
A. Fabrtt Rrvas.—Revista literaria ibérica, por las comarcas civilizadas. Conviviendo con los Exposiciones en "La Veda". posición de las obras de este maestro portu-
¡i. Onnénet Caballero.—Revista literaria luat- que ha obtenido un premio de 500 pesetas. esquimales de la región boreal, ha adquirido, Sonson, En efecto, diferenciándose del escéptico Jack
Otra idéntica atribudón ha rpcaído en el se- sobre sus usos y costumbres, preciosos cono- J. O. Curwood cree firmemente en la gués. Oportunamente daremos cuenta. Por hoy,
ricam, por Guillermo dt Torrt. Palma de Mallorca. bástenos con denunciar a los demás peninsu-
ñor Lópea de Sáa. r cimientos, de los que se ha servido muy hábil-j existencia de un alma. Tilo Cittadini. Parece un pintor que no lares el huésped que anida en Madrid esta
A. G. tíene gran fe en la pintura. No se tabe bien primavera.
wmmmi^BBmmm • H m wm
LA Ú A C E T Á L l t É R A l í l A Página tercera
P O S T A Í S I D E LISBOA haber muchas fiestas d e " h a m i l á h " (circun- l)ara atraerse a los hebreos magrebícs, pero
cisión), mejor. Después, ya entrado en edad, tenemos el apostolado del Dr. Pulido, que ha
el hebreo dejará el negocio en manos de sus conmovido todos los corazones; la campaña
ucho.
A pega Lourdes do Dr. Alfredo Cortez, aín- aniquilamcnto, na sua suprema, maís confiada, hijos o yernos, cuidará de su vida gastada por de la "Revista de la Raza" y, además, la EL "CATALÁN PURO"
da cm scena no Teatro Politeama, cuja pri- raais ardente e huinilde esperanga ante a mi- el exceso de trabajo, rezará con más unción y antigua solidaridad de hogar y lengua, parii
nieira reprensenlagao foi vivamente esperada sericordia e sob a prenscnga da Divindade. salmodiará con más ardor. que, con un poco de buena labor, la amistad
por católicos e nao católicos, é unía obra mol- Lourdes nao consegue abarcar e erguer éste La hebrea, ya de chica, tiene toda la inquie- innata de los hebreos sefardíes diera opimos
dada dentro das tres unidades clássicas, con- conjunto, presa como está do desenrolar rápido tud de una moza; sus grandes ojos de gacela y frutos. Entretanto, mientras la Luz de los co-
cebida por urna sincera e sagrada fé religiosa da urdidura—que tende quási exclusivamente sus pobladas cejas están cargatlas de pasión; llados so avecina y caen deshechas en rocío
Carta a Rovira i Virgili
—mas onde falta a grandeza que domina, a para a conversao e elevagáo duma das perso- su fisonomía no sabe nada de armonía: es cur- i,as nieblas de las cimas, deseamos a dicho pue- Distinguido amigo: N o creo que :
sublimídade que subjuga. nagens. va y arqueada, como la del camello, el animal blo haga en paz su camino.
semita por excelencia. De las cualidades so- ;)i:cri!idad que una modesta travesur.i ,.,,.-: \.i
Em Lourdes, esperando ambas salvar-se por Propositadamente encaro apenas sob éste as- cjue ya le pedí disculpas) en la cuestión stis-
mil agre de Nossa Senhora, eñcontram-se duas pecto a última obra do autor da Zilda: num bresalientes de adaptación de la raza, nos da J O S É M.« M I L L A S . JOSÉ PLA cilada por mí en El Sol acerca del "catalán
peregrinas portuguesas: acompanhada pelo pai, trabalho c|ue é essencialmcnte de fé, como se puro ".
egoísta e irreligioso, Ana Valpassos, rapariga vé pela acgáo, a maneíra corn que esta foi tra- Con [Link] del "catalán puro" yo lie querido
rica, que se julga doente e tem apenas um tada e o própríü oferecíraento á Virgem de '03 órdenes de la sensibilidad, es el dibujo
vivo. Entre nosotros, aun en las personas más aludir al catalán que no admite ccisu-lianida-
feitío docntio, que eré mas transforma as sua?; Mnssabielle, é a sua ideia ou conccpgáo o que acxixs¡3SísmíSí:ii0X!^^
preces cin imposigóes; e Joaquina Cereja, urna niormente interessa. cdejadas de toda preocupación de clasicismo, se des, madrileñismos de ningún í;ciicrii en su
pobre avó, cancerosa, resignada, que perante nota lo que representan esencialmente los an- lorno. (Sobre todo si este género es inleU'C-
nadie se hubiera figurado que personas, mu- Proyectos, creo que hay muchísimos, y en ted, corza infamante, concurrente a ese Club
chas de ellas que nunca habían trabajado como cuanto a la crisis teatral, nosotros no la no- jacobino, los fines de tan respetable institución?
actores, pudieran hacerlo de una manera tan tamos porque siempre está la sala llena. El padre José aconseja a las mujeres que se
divertida y agradable. Se destacaba, sobre to- "Mirlo ¡ Cómo, pues, no tener entusiasmo por el ocupen en zurcir calcetines y en espumar pu-
Blanco"! FIGARI, P I N T O R gente, que, entre mate y mate, cebado por una cheros. Como las pobrecitas mujeres que patro-
dos, la primera actriz del "Mirlo Blanco", |
Nati González, la primera por ser quien lo mano fina que huele a Coty, nos cuenta, en su cinan la fundación "Protección al deseo...", et- Señora de Ucelay
CARMEN BAROJA DE CARO. "Atención pido al silencio lenguaje de colores, socarronamente, con un cétera, tienen todas criadas que guisan y a sus
y silencio a la atención." humorismo fino y penetrante, con una simpli- hijos metidos en buenos colegios de padres (pa-
cidad de niño talentoso, cómo fueron los abue- dres espirituales, se entiende), o entregados a
Sean estos versos del Martín Fierro el pon- los de la Patria, cómo se emperifollaban las celosas institutrices diplomadas que velan por sn
OBSERVATORIO ESTUDIANTIL cho que me cobije en esta contienda, y sea el matronas criollas, o nos describe, con una vi- porvenir y educación, no tienen pucheros que
viejo gaucho mi numen tutelar ahora que debo vacidad de fino observador, las eternas tribu- espumar, calcetines que coser, ni quehacer al-
decir unas palabras de algo que es tan nues- laciones de un federal o un unitario ante la guno. Nadie como ellas, pues, para velar por-
Felipe II y la Universidad tro como un galope del pampero o una san- tiranía, no, por cierto, de mi tocayo el gran que no desaparezcan tan tradicionales costum-
gre de ceibo. Juan Manuel, sino del otro tirano más grande bres en la mujer española. El sistema de que
Al ser contemplador de los cuadros de Fi- aún, aquel que nos lleva, sin quererlo, a hacer se valen para el logro de sus fines es ingenioso;
gari, experimento una doble y extraña satis- el papel de enamorados más o menos tontos. creería uno en la inspiración.
Señora Viuda de Peña
facción, acaso inculta, pero muy veraz; la de Gracias a Figari, nuestros gauchos ya no Reclutaii a todas las ociosas privadas de for-
Lo que sigue, es un trozo de conversación, no ser pintor ni critico de arte. Y con el vie- serán confundidos con cualquier Tom Mix tuna, para que no pierdan sus almas pensando
—No es ese el caso de Felipe I I .
arbitrariamente acotada; así como cogida al
vuelo en un tren, en un tranvía o en un café. —No. Felipe II fué un honrfire de conciencia, jo F i e r r o : del Far West o bicho por el estilo, como para en reivindicaciones sociales y otras zarandajas
que hizo lo que creía que debía hacer. Un crí- nuestra alegría lo escribiera André Salmón. de mal gusto; las meten en localcitos bien ce-
Puede muy bien, sin embargo, suponerse la "Veré si a explicarme acierto
tico firme, rectilíneo—impolítico—y luego, vir- Gracias a él, podemos llevar a París algo rrados, evitándoles las corrientes de aire, y,
escena en una Universidad, en el vestíbulo de tudes de hombre privado. Nada más. entre gente tan bizarra..."
una biblioteca o, sencillamente, en el breve nuevo, algo que ellos no podrían hacer, algo ora zurciendo calcetines, ora cogiendo carreras
cuarto de un estudiante, entre unos cuantos li- tivos —¿ Se dirá eso en los discursos conmemora- que pertenece a ningún ismo, pero que lo es a las medias que las protectoras rompen (¡ se
bros desordenados y frente a una ventana
? Ante las telas de este artista, mi corazón todo, porque es Arte verdadero. hacen tantas con ese complicado charlestón!), lia Carmen Monné de Baroja. ¿Qué daño le
abierta—ya—al aliento de una primavera fuer- —No lo creo. En esos casos se busca decir siente esa alegría retozona de niño que ha ido El paisaje rioplatense, este paisaje que se ora laborando los interminables encajes de blon- hizo para pintarle una ampliación, en vez de
cosas que vengan bien con lo que uno piensa al campo con ropa vieja y puede correr a sus nos mete por los ojos con su dramaticidad de da, duquesa, etc., tan difíciles como lentos de ima miniatura?
te, pero caprichosa, desconcertante, con suaves sobre esto o lo otro; cuantas más alusiones a anchas, saltar alambrados, caerse, sin temor a La de nuestra presidenta, María de Maeztu,
oleadas de aire tibio y ráfagas del más traidor cosas actuales o a las ideas del disertante, manchar o romper su traje nuevo. Los alam- llanura abierta, se ha ennoblecido, como se en- hacer, las tienen casta y santamente entreteni- más que una caricatura personal, es todo un
frío invernal. noblece toda realidad cuando quien la contem- das. Les pagan por su esfuerzo unos realitos
mejor. bres de púa de los prejuicios pictóricos—que pla es un artista nato, que ve en ella lo eter- diarios, no muchos—conviene mortificar un poco símbolo de la ciencia infusa. Y, a propósito de
—¿Le llamas simpático?
—Sí. Simpático no quiere decir mucho. No —Que, por otra parte, caen en buen ambiente. achicarían la sinceridad a uno de aquellos que no y primordial. el cuerpo—, y con este procedimiento provocan símbolos, le llamaba para hacerle un encargo.
Estos días se han movilizado respetabilísimas ahora me congratulo en no ser—no intimidari en sus protegidas un deseo infinito de ociosidad —¡ Al fin se ha decidido usted a decirme qué
implica juicio de cualidad. Así, con un adjetivo ni traban mi emoción, que se ensancha en mi Figari pinta porque acaso le resulta la ma- holgada. pretendía de m í ! No ha tardado más que un»
trivial, parece como que se descorriponen los huestes contra alguien que se ha atrevido a
nera más fácil de reconstruir un pasado que
dos mitos, falsos los dos y antipáticos. hablar de los milagros, desde el punto de vista pecho como en la Pampa se hace grande el Usted comprenderá, por ofuscada que esté su hora; creo que ya es ticmix).
él ha sentido, y al hacerlo, no ve su pincel ni —En efecto; necesito una caricatura sim-
científico. L'n médico que gusta de tratar estos pampero. Gusto los cuadros de Figari con la imaginación liviana, que mujer ansiosa de ocio-
—O sea; hay un Felipe II simpático, frente casos, un aula y una discreta conferencia. misma intensidad primitiva que el niño de mi le preocupa la técnica, es decir, lo externo y sidad holgada sueña con la Gloria eterna como bólica. Como en todos los símtwlos, cada uno
a los dos Felipes II sinipáticos y antipáticos. mecánico de su arte, acaso descuidado, sino
Santo Tomás tiene que ver en este asunto. comparanza goza de la libertad del campo que, única liberación. ¡ La Gloria eterna, en donde ve lo que puede. No soy mujer de nruchas
—•Y falsos, sobre todo, falsos. No creo que embebido en la reconstrucción emocional
No el Santo Tomé de ver y creer, claro... porque su corazón late dentro del traje viejo, se pasa uno entonando hossanna, hosanna, ideas, así es que la intención la pone usted; yo
se pueda admitir seriamente ese Felipe II de de su recuerdo, va grabándolo en el cartón de
—Ese hubiera asistido a la conferencia de que no le priva de gustar su gusto. Acaso mi la manera más simple y personal que podía per scccula seculorum! Una especie de somni- le voy a dar sólo los elen>entos y las condicio-
los dramaj de Schiller, torvo, frío, cruel, im- La f ora. traje de ahora sea la ignorancia, i Pero qué fhxe de todo deseo. Fin último para el que han nes del cuadro; mejor dicho, del tríptico. P r i -
placable, sahumando su devoción con visceras
—No, n o ; el otro, el ángel de las Escuelas, lindo es ser ignorante cuando se experimenta hacerlo, como personal y suya es su memoria. sido creadas las mujeres. mero, el estilo tiene que ser de esos que aca-
tostadas en las hogueras inquisitoriales. Otro Y así, este hombre, que quizá nunca se inte-
a quien i pobre doctor I han tomado como es- tan grande placer estético! —i Bon I ¡ Mi estimado y admirado Bon, pre- ban en ista (cubista, expresionista, de arista...).
tanto me molesta el sublime y angélico Feli- tandarte los señores de las apologías acomo- Mis ojos se han convertido en bazar de co- resó en lo material de su arte, ha llegado a dicando un sermón cuaresmal! La verdad, no Mientras meno.i se conozca lo que usted pinte,
pe II, príncipe perfecto, apóstol de la fe, santo, daticias d eFelipe I I . lores, y mi espíritu ha gozado glotonamente la ser un pintor admirable, que siente más que me lo esperaba. ¿Tan mal le ha ido en su ex- más claro resultará el símbolo.
sabio y gran estadista. dibuja su cuadro, dándole una vida imperece- Segundo. La primera parte contendrá: Una
—Por ahí, por ahí... Está bien claro que delicia de saborear una cosa nueva, algo que posición del Lyceum que le inspira ese rencor?
—Este último se lleva, sin embargo, bastan- el reflector enfoca hacia este lado. Universidad, nunca se le había brindado hasta ahora. La dera y propia. Yo diría, si no fuera tan cursi, Claro que exponerse en un club de mujeres no mujer en forma de fichero de acero, tipo Rudy-
te. Estamos de conmemoración, de centenario enseñanza. Prensa... Aquí se libran las bata- emoción de lo criollo, esa misma emoción que que es un poeta lírico que nos pinta sus ver-
deja de ser arriesgado, sobre todo en aquel sa- Meyer, con v:irios compartimientos; en el que
y de^ apología. Todo disuelto en conferencias. llas ahora. nos produjo el primer mate, fuerte y sabroso sos, o, por estar más al día, que es un gran loncillo de exposiciones, al que las asiduas al suponga usted que se encuentra en su centro de
—Siempre tendremos que purgarnos de em- scntidor de la vida. Esa vida de sus telas,
—Y batallas son. Los castillos que tomar, y como un beso de novia. Club llaman " L a sala de los maridos", por acu- gravedad, colocará los símbolos del honor mas-
pachos de apología. ¡ Horror a la historia de-
los moros que vencer son estos ahora; las Aso- Mis ojos, ávidos de vida nueva, han gusta- emocionadora como la simplicidad de una vi- dir éstos allí en busca de sus mujeres a su re- culino y femenino. De él, unas manos como ga-
clamatoria, a la velocidad adquirida del resorte do la inmensidad nostalgiosa de la Pampa dalita criolla, entonada por una china de la- greso al hogar. Bon, no las han sabido com- rras van sacando: unas, dinero; otras, posi-
oratorio, a la política con disfraz histórico I ciaciones de estudiantes, la Junta de Amplia- guiados por el pincel de Figari, que abría ante bios sangrados en canción.
Y, sobre todo, tengamos afán de ver claro sin ción, el Instituto-escuela... prender ni el padre José ni la condesa del ción social; otras, lechos mullidos. Kii el fon-
En esa impresión que se observa en los cua-
comodines. Felipe ÍI me parece simpático, pre- —La táctica no deja de ser hábil. Dado un ellos, en el rectángulo de un marco aislador, dros de Figari es acaso donde se halla su ma- Tajo. Entre ellas, algunas, espuman el puchero; do, el emblema de un tribunal de honor, que
dice a esas g a r r a s : " ¡ Manos en alto I". Y
cisamente porque lo pienso como un hombre movimiento espontáneo y prometedor, dadas una perspectiva de inquietudes nuevas. La yor realidad y precisión, aunque esto parezca otras, se pasan haciéndolos desde el día 15, pen- por detrás, desde muy lejos, dando la sensa-
sincero, severo consigo mismo, sencillo, deli- unas instituciones creadas por otros y con vida perspectiva de la Pampa nuestra, esa Pampa, paradójico. Hay entre el cuadro y el especta- sando en la paga del día i.°, la cual, más que
ción de lo ancestral, algo que se esgrime, como
cado, tenaz, infatigable. Virtudes todas que en próspera, se organiza el ataque, se da el asalto "sufrida y macha", que Borges ha visto con dor una vaga atmósfera—similar a la de la
cualquier caso bastan para constituir un perfil y se logra el objetivo. Se deshace el movimien- la eternidad de »us anteojos infinitos de poeta canícula—, quizá la misma a través de la cual una porra que se adelanta para machacar la
humano respetable. Pero para ser un gran rey to poco grato, se desvirtúan las instituciones verdadero. ceibo florece por centésima vez su primavera, cabeza de esa mujer. Segunda parte. Los mis-
no basta eso. El reinado de Felipe II fué una que no eran aceptas. Luego, Te Deum, acción Figari me ha hecho sentir la Patria con más el pintor vio la realidad en su memoria. (Aun poniendo en ella aquel mismo entusiasmo y mos elementos en confusión; la mujer-fichero
calamidad para España. Apenas hubo en él dos de gracias y apología de Felipe I I . intensidad que todos mis profesores de histo- en los paisajes. Figari no ve. Figari recuer- vigor con que se entregó en su primer corola hecha añicos. De sus varios comf[)atimlentos,
da.) Una realidad que su memoria de hombre entreabiertos y rotos, se escapan más símbolos:
o tres casos acertados. —¡ Y si todo fuese puro 1 Si se tratase de puro ria. Nunca he comprendido mejor el sabor de sensitivo reconstruye con una dramaticidad de sangre en un alba de luz.
—No tuvo él siempre la culpa. ardor, de celo desinteresado... Se trataría de lo nuestro, de lo criollo, que ante los cartones particular. En esa imprecisión de sus manchas Se ha dicho que nunca queda claro el ge- instintos saludables de hija, hembra y madre
—Desde luego. Cuando la Historia sea his- crear y no de captar, de convencer y no de in- de este pintor. Sin querer, he gustado toda radica, a mi ver, la sinceridad de Figari. Pin- nio de un artista si al ensayar su descripción de espíritu de sacrificio, de ansias de entrega-
toria y no un cuento de niños, ni un diccionario trigar. nuestra epopeya nacional, cosa jamás lograda
tadas con datos que le brinda el recuerdo, no
no se hace destacar la silueta de sus virtudes miento comprensivo, de sensibilidad y a m o r ;
deleitas para discursos sectarios, lo primero Pero por bajo de tanto ímpetu apostólico, por diez clases de historia argentina, dichas en puede, sin faltar a su veracidad, reproducir sobre el fondo de sus limitaciones. pero como esos símbolos son cursis, les planta
que había que hacer es dejar de lado ese englo- sólo cerrazón, intolerancia, ambición y un bajo el tono cansino de quien repite por centésima Yo no soy crítico de arte para hacer el ba- otros encima, por ejemplo; de convenciona-
bainiento que hacemos de un rey con la época. vez un incidente callejero, tono similar al tro- sus escenas sino de la manera como las ofrece lance total de lo bueno y lo malo que pueda lismos, austeridades contra natura, interese»
instinto comercial contra la competencia... te de los matungos de los gringos que vienen su memoria, con los detalles borrosos y esen- haber en Figari y dar así, con ello, la nitidez materiales y [Link], si usted lo desea, las fuer-
Eso '« " " •-"—•— •' '
es un recurso mnemotécnico y nada más. ENRIQUE LAFUENTE. a "hacernos la América". ciales, para dar la sensación de una realidad, de su talento, para mí grande. Por otra parte, zas vivas de la localidad. El tercero, sobre un
H a y que distinguir entre reyes y reinados. Un no la realidad física, fría y fotográfica de los mi entusiasmo y mi sensibilidad me privan de fondo claro unas garras que huyen. La mujer-
Si esta fué mi Patria—me he dicho—, qué
ligero repaso haría ver la cantidad de tópicos malos pintores, sino aquella reconstruida por ser imparcial, como dicen debe serlo un críti- fichero...
lindo sería haber vivido entonces, para escri-
su espíritu con datos de tiempo antiguo. Aquí co de arte. Tengo, si se quiere, la valentía de
que soltamos todos los días. Decimos "el gran
rey Carlos I I I " porque en su tiempo se hacían
cosas que estaban bien y el rey no se oponía
JOSÉ CORTES bir hoy una historia que no fuera tan tonta
como las que nos enseñan en la escuela des-
se aquerencia la originalidad de nuestro pin- no ser imparcial ante las cosas que emocionan
tor, que, con todas sus limitaciones, es tan él mi corazón. Y mi viscera cordial galopa ante hay quien pinte ese sueño monstruoso de Gran
—Señora, está usted completamente loca. N o
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fieWtlHi "^ v ^ o e r a t i o a