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Íbéricn:aiiterícmia:íiil Rns:doiiai: Líteniría

El documento es un periódico quincenal de Madrid, fechado el 15 de abril de 1927, que aborda temas literarios y culturales relacionados con Hispanoamérica y España. Se discuten las ausencias en un debate académico sobre literatura, así como el fallo de la Academia sobre el premio Fastenrath, generando controversia en el ámbito literario. Se critica el uso del término 'América Latina' y se defiende la identidad cultural y lingüística de las repúblicas hispanoparlantes.
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Íbéricn:aiiterícmia:íiil Rns:doiiai: Líteniría

El documento es un periódico quincenal de Madrid, fechado el 15 de abril de 1927, que aborda temas literarios y culturales relacionados con Hispanoamérica y España. Se discuten las ausencias en un debate académico sobre literatura, así como el fallo de la Academia sobre el premio Fastenrath, generando controversia en el ámbito literario. Se critica el uso del término 'América Latina' y se defiende la identidad cultural y lingüística de las repúblicas hispanoparlantes.
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tmmt'Bsmmmmm mm MiHIJil'

Af5ü 1. Madrid, 15 de Abril de 1927.

Dtr»eetóa'Ádm¡nlstraclóa:
Kadmcclóa: Calle de Recoletos, 10. Telétooo S2.S07
T»da la correspondencia diríjase al
NUM 8.

Canarias, 41. Teléfono 10.820

Apartado de Correos nám. 7.081


íbéricn:aiiterícmia:íiil«rns:doiiai
LETRAS-ART
Periódico quincenal (1 y 15 de cada mes)
Líteniría
E-CIENCIA SUSCRIPCIÓN
ANUAL.
\
30 CÉNTIMOS
^ToT.e'nf'o'Tosn'l
) Hispanoamericano.
( Extranjero
7,50 ptaa.
10,00 —
/ 75 céntimos la linea del cuerpo 8,
[Link]: B. Giménez Caballero TARIFA DE) ^ Poli:as de suscripción.
•ipc
Sa raclbea suscripciones en las principales librerías ANUNCIOS.. Descuentos: trimestre. 10
SECRETARIO: QuiUermo de Torre "i - semestre, 15 "¡I
anual, 20
iíU
Madrid SUMARIO TRAS U CONFERENCIA DEL LIBRO EN TORNO A UN DEBATE ACADÉMICO

LAS AUSENCIAS LAMENTABLES


EL PREMIO FASTENRATH
meridiano intelectual de Pág. I.—EDITORIAL: MADRID, MERIDIANO
INTELKCTUAl, DE HISPANOAMÉRICA. — E. G I -
Pág. 4. — E S C A P A R A T E DE LIBROS.—
LIBROS ESPAÑOLES, AMERICANOS, YANKIS, FRAN-
De las mejores figuras peninsulares para es-
M É N E Z C A B A L L E R O : MANÍAS DE LOS CESES.—LA Q U I N C E N A B I B L I O G R Á F I - clarecer el problema del Libro en España,
ESCRITORES: L A DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. CA I B É R I C A , A M E R I C A N A E I N T E R - aparte de dos o tres asistentes, las demás en-
Y LA HORA ANDALUZA
Hispanoamérica KL PREMIO FASTENRATH.—LAS LETRAS ESPA-
ÑOLAS EN EL EXTRANJERO.
Pág. 2. — M . F E R N A N D E Z A L M A G R O :
SARMIENTO-ALBERDI. — R O G E L I O B U E N -
NACIONAL. viaron a la Asamblea su hueco. Una de las
tareas más conmovedoras del espectador sensi-
Pág. 5-—Teatro: C A R M E N B A R O J A : M E - ble era la de sentarse junto a estos huecos en
MORIAS DE " E L M I R L O BLANCO". — Arte: los escaños retirados. Como si se sentase junto
El tema lilcrario de mayor comento, en e s -
tos días españoles, es el fallo que la Academia
Al mismo tiempo que en el "Diálogo de las lenguas" va precisándose nues- M A R Í A L U I S A N A V A R R O : BON KN EL a Convidados de Piedra, junto a fantasmas de (le la Lengua ha dado al premio Fastenrath
D I A : [Link]ÓN CONCORINA. — B E N J A M Í N sobre la mejor novela publicada en los últi-
U-o criterio, con referencia a Cataluña y a las demás lenguas peninsulares, inte- J A R N E S : LEYENDO " E L I D I O T A " . — P O S - LYCKVJ,!.—Los estudiantes: E N R I Q U E L A - otro mundo que no era aquel debatido allá
mos tiempos de España. Se disputaban el pre-
resa especialmente a L A GACETA LITERARIA fijar y delimitar su actitud respecto T A L E S I B É R I C A S . — U N NOVELISTA NOR- F U E N T E : F E L I P E I I Y LA U N I V E R S I D A D . — abajo.
mio Fernández-Flórez, Gabriel Miró y Anto-
1EAMERICAN0. P O S T A L E S INTERNACIONALES.— De estos huecos, el más acusado y eminen-
al ángulo especificamente americano de nuestro objetivo triangular. Afirmado ' POSTALES AMERICANAS. te resultaba el de D. Nicolás María de U r -
nio Porras, como es sabido. Así corno sabido
Pág. 3. — S E B A S T I A G A S C H : E L PINTOB es que antes de la votación académica se daba
ya nuestro iberismo, aludimos ahora a la América de lengua española, a Hispa- JOAN M I R Ó . — S E F A R D I S M O , por J O S É M . ' Pág. 6.~Cinef,ta: A. G. S O L A L I N D E : LOPE goiti, cuya sombra, como la del padre de el triunfo de Miró por descontado. Su nragní-
Moamérica, a los intereses intelectuales de aquella magna extensión continental, MILLAS. — P O S T Á I S D E L I S B O A . — L I - DE VEGA V EL ciNEMATÓfiRAFo.—Música: M. Hamlet, pasó a. lo largo del muro perfilada fica novela El Obispo lepro.<:o, tan elogiada por
•o su relación directa con España. TERATURA CATALANA. — E D G A R A R C O N A D A : CONCIERTOS DE PRIMAVERA.—• vagamente. la crítica como una de las más exquisitas pro-
N E V I L L E : J U D I T T HOLOFIRNIS (traycdia). CRÍTICA DE CONFERENCIAS.—ANUNCIOS. Otra gran figura en hueco grabada fué la ducciones de la literatura contemporánea es-
Adviértase el cuidado con que evitamos escribir el falso c injustificado de D. José Ortega y Gasset. Que, por su doble pañola, parecía planear, con enorme ventaja,
nombre de América Latina. Nombre advenedizo que, unas veces por atolondra- condición de escritor y editor, tenia dúplice sobre los libros presentados por Fernández-Fló-
miento, y otras, por un desliz reprobable—haciendo juego a intereses que son posibilidad de asistir a la Asamblea. Pero Or- rez y Antonio Porras. E n especial sobre el de
tega y Gasset, por lo visto, ha desviado de sí
antagónicos de los nuestros—, ha llegado incluso a filtrarse en España. Subra- MANÍAS DE L O S ESCRITORES profundamente este tema nacional. ¿Es su abs-
este último. El centro de los almas, obra de un
novel, en la que la atención de las minorías
yamos intencionadamente esta previa cuestión del nombre, porque, de su simple tención una opinión? ¿ L a opinión de las in- y del público general no recayera previa y fun-
análisis y correspondiente crítica, han de brotar algunas de las reflexiones que eficacias? Tal vez algún día la exprese en am- damentalmente.
hoy nos proponemos explanar. No hay, a nuestro juicio, otros nombres lícitos
y justificados para designar glohalmente—de un modo exacto que selle los tres
LA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ plio ensayo. De desear seria.
Asimismo, se advirtió la ausencia de edito-
res tan significados como Domingo Barnés, de
La misma Academia, en su primer escrutinio,
fué del parecer existente en el ambiente lite-
rario de extramuros, dando el triunfo al Obis-
factores fundamentales: el primitivo origen étnico, la identidad lingüística y su ( L O S VECINOS) La Lectura. De D. José Ruiz Castillo, funda-
po leproso. Pero el premio Fastenrath ha sido
más genuino carácter espiritual—a las jóvenes Repúblicas de habla española, dor de la Biblioteca Nueva. De Rafael Caro
Por E. Giménez Caballero Raggio. Del librero [Link] Sánchez Cuesta. Ue concedido, en definitiva, al Centro de las ol-
c[ue los de Iberoamérica, Hispanoamérica o América española. Especialmente, Saturnino y Rafael Calleja... mas, del Sr. Porras. Novela andaluza, escrita
cuando se aluda a intereses espirituales, a relaciones literarias, intelectuales o de De Domingo Barnés hemos obtenido, sin em- por un andaluz.
Ignoro la solución que el comunismo ruso i Ni en sus manos, ni en su corbata, ni en su * • •
«ultura. Ya que en la América hispanoparlante—he ahí, en rigor, la denomina- habrá dado al problema social del poeta líri- voz. Sino en la capilaridad bucal. Donde todos bargo, su opinión personal. (Así como la ob-
Tal fallo lia producido gran apasionamiento
ción exacta para estos fines, puesto que los vínculos más fuertes y persistentes co. Mientras no la conozca, no podré sumar- los lepidópteros poseen radicadas, según los tuvimos en el número pasado de Urgoiti y
me en contra ni en por del sistema bolciievis- entomólogos, las células del gusto. En la barba. Ruiz Castillo.) en los circuios literarios, viejos y juveniles del
no son los raciales, sino los idiomáticos—, puede afirmarse paladinamente que ta. Es muy posible que el bolchevismo, con Por aquella pelambre, de una oleosidad ex- país. Se han redactado protestas contra el fallo,
todos los mejores valores de ayer y de hoy—históricos, artísticos, de alta signi- cautela de zorro azul de la estepa, haya sote- quisita, era por donde manaban, sin duda, los LO QUE PIENSA DOMINGO BARNÉS pidiendo su revocación. Se ha hablado de ma-
rrado este problema: el único serio (más ca- versos de Juan Ramón. E r a donde estaba con- niobras políticas e inconfesables y de mil co-
ficación cultural—, que no sean españoles, serán autóctonos, aborígenes, pero, ;n sas más. Nadie, hasta ahora, ha levantado su
pital que el capitalismo) surgido ante una ideo- centrada la esencia de su ser. Y sólo asi se " N o he querido asistir a la Conferencia del
modo alguno, franceses, italianos o sajones. logia comunista. ¿ Qué hacer con quien nada i comprendía su figura, el significado natural de Libro—dice Barnés—porque descontaba su in-
voz, justificando el proceder de la Academia.
Eliminemos, pues, de una vez para siempre, en nuestro vocabulario, los es- Y, sin enrlwrgo, sería la hora de intentar una
quiere en común con los demás? j Q u é hacer su figura en el inundo de los seres: un esbel- eficacia. Los autores no han estado represen-
con una conciencia lírica? Por mi p a r t e to cuerpo obscuro en anillos, que, sin necesidad tados. Pues el Sr. Linares Becerra ostentaba justificación.
púreos términos de "América Latina" y de "latinoamericanismo". Uarlos validez * » •
entre nosotros equivaldría a hacernos cómplices inconscientes de las turbias — modesta y privada solución que a nadie de manos ni de pies, giróvaga la cabeza por el la significación de una Sociedad dramática (|iie
ofrezco—, yo tenia la mía. Y la tengo. Para aire, entre las cuatro paredes de una enrama- nada apenas tiene que ver con el Libro. La La novela de Antonio Porras, El centro de
maniobras anexionistas que Francia e Italia vienen realizando respecto a Amé- cuando en la vida me acontece el raro y atroz da, hacia un cénit invisible, segregando hili- Conferencia ha sido alt;o lleno de particnlKris- !;is almas, es muy entretenida. Tanto, que, ni
rica, so capa de latinismo. Estaríamos, en último caso, conformes con ese lati- caso de tropezarme con un lírico. Y es no es- llos suaves y contráctiles (que se han de trans- mos., sin problemas totales y audaces. Había más ni menos, es una piececita de los herma-
quivarme. Ño asustarme. Persignarme. Y—di- formar en oro y mariposa), hilillos cuyos vcs- que esperar a otra ocasión... nos Quintero para el Infanta Isabel, puesta en
nismo—del que en buena teoría somos indubitables copartícipes-—si este aparente relato, y entreverada con chistes y chascarri-
Entre los problemas no tocados para nada,
lazo étnico aljarcase también, como es debido, a España. Pero obsérvese que en llos del Conde de las Navas.
y no planteados por nadie, estaba el de los
el latinismo intelectual que practican nuestras vecinas europeas, España y BUS Los [Link] Quintero y el Conde de las N a -
Clásicos' Españoles. ¡ LTna Asamblea tan pa-
más auténticos exponentes, quedan siempre al margen o haciendo un papel muy vas, académicos y andaluces, no podían transigir
triótica y nacional no se preocupó un momen-
que una novela tan entretenida y tan "como si
to del acervo de la tradición literaria del país!
borroso y secundario. El latinismo intelectual entraña no nuenores peligros que filos la hubieran escrito" perdiera terreno
El olvido fué fundamental. P o r la importan-
la influencia sajona en el plano político. ¡Basta ya, por tanto, de ese latinismo frente a una levantinada, como el Obisin le-
c'-a que tiene la cuestión en muchos órdenes.
ambiguo y exclusivista! ¡ Basta ya de • tolerar pasivamfinte esa merma de nuestro proso, donde el lector no lograba cnir- '
Yo creo que los Clá.ñcos Españoles se debían
en ver matar conejos, poner pitillos y-
subvencionar por el Estado. No hablo, natural-
prestigio, esa desviación constante de los intereses intelectuales hispanoameri- grasioso en el trasero de un burro, lierriUir
mente, de la colección que dirijo yo mismo en
canos hacia Francia! un novillo, hacerse el amor con mucho senti-
La Lectura. Esta colección tiene su público y
Frente a los excesos y errores del latinismo, frente al monopolio galo, frente miento y emplear palabritas que empleó ya
se defiende sin ninguna ayuda. Sino de una
D. Juan Valera en gloriosos tiempos.
Colección popular que se debía editar y que,
a la gran imantación que ejerce París cerca de los intelectuales hispanoparlantes Pero sobre tales puntos tal vez hubieran tran-
indudablemente, no es negocio para una em-
tratemos de polarizar su atención, reafirmando la valía de España y el nuevo sigido lo.s andaluces de la Academia, si Imbie-
presa privada, porque de serlo, ya lo habría
estado de espíritu que aquí empieza a cristalizar en un hispanoamericanismo ran apretado las cosas. Ahora, sobre lo que
hecho. Favorecer la expansión de los autores
extraoficial y eficaz. Frente a la imantación desviada de París, señalemos en no podían ya pasar era porque Miró hubiese
clásicos de España debería ser una de las ta-
titulado su obra el Obispo leproso sin miedo
reas primordiales de nuestro Estado en la
nuestra geografía espiritual a Madrid como el más certero punto meridiano, cuestión del Libro." a molestar a los no leprosos, pero si existen-
como la más auténtica línea de intersección entre América y España. Madrid: tes en la Academia misma. Mientras que P o -
punto convergente del hispanoamericanismo equilibrado, no limitador, no coac- rras, con gran respeto de las circunstancias,
tivo, generoso y europeo, frente a París: reducto del "latinismo" estreclio, par- EN CUARTA PLANA había interpolado en su obra una larga cita de
Las Moradas, de Santa Teresa (única lectura
cial, desdeñoso de todo lo que no gire en torno a su eje. Madrid: o la comprensión
leal—una vez desaparecidos los recelos nuestros, contenidas l;vs indiscreciones LA QUINCENA BI- de sus perscmajes). Y el título de su libro era
nada menos que el católico verso de Argen-
sola: "Ciego, ¿es la tierra el centro de las
americanas—y la fraternidad desinteresada, frente a París: o la acogida niarginal
y la lenta captación neutralizadora... BLIOGRÁFICA almas?"
No imixirta que los admiradores de Miró
' '

He ahí las profundas y esenciales diferencias de conducta que separan el repitieran el ya lugar común sobre la signi-
FOLLETÓN ficación del Obispo leproso (y que tan bien,
latinismo y el panamericanismo del hispanoamericanismo. Mientras que los dos ¡ como siempre, ha defendido Ricardo Bae-
primeros significan, en términos generales pero exactos, el predominio de Fran- za) de que era este libro algo daudelumo. Pío.
cia o de los Estados Unidos, este último no representa la hegemonía de ningún Ortodoxo. Kl criterio andaluz prevaleció sobre
pueblo de habla española, sino la igual de todos. Tanto en la esfera política y el que no puedo estar conforme y que quizS el levantino. El centro de las almas .sobre las
me haga saltar también. almas de otros centros. Y el premio Fasten-
social, como en el plano estrictamente intelectual. ¿Qué vale más, qué prefieren i'.I haber mentado las palabras [Link] y rath pasó a coronar la graciosidad elcrna de
los jóvenes espíritus de Hispanoamérica? ¿Ser absorbidos bajo el hechizo de académico fué como una señal para que el an- Andalucía. Andalucía se apunta un tanto más.
una fácil captación francesa, que llega hasta anular y neutralizar sus mejores cho preludi.) de alambres se estrechara en con- De los que se está ya apuntando cada minuto.
creciones, en figuras precisas de vecindad lite- (¿Qué pasa en España para el rendimiento
virtudes nativas, dejándoles al margen de la auténtica vida nacional, o sentirse raria, en enemigos mediatos. que se está tributando a esta reglón desde hace
identificados con la atmósfera vital de España, que no rebaja y anula su perso- Azorín, Machado, Maeztu, (ortega, Unamu- dos o tres años?) Florece el teatro de los
nalidad, sino que más bien la exalta y potencia en sus mejores expresiones? no, Gómez de la .Serna, fueron nombres que Quintero. Se acentúa la literatura sobre los
Pues ha llegado el momento de manifestar netamente nuestro criterio. No comenzaron a quedar prendidos en el hilado toros. Y en esta literatura se habla de los pre-
bucal de Juan Ramón. Todos ellos le moles- sidentes de los Gobiernos: Montherlant dedi-
podemos ya contemplar indiferentemente esa constante captación latinista de las JUAN RAMÓN JIMÉNEZ taban — lógica, biológicamente — en algo. Ji\ ca sus Bestiarios a Mr. Doumergue. fiiménez
juventudes hispanoparlantes, ese cuantioso desfile de estudiantes, escritores y uno, por su originalidad perdida; el otro, p<ir Caballero cita taxativamente a Primo de Ri-
artistas hacia Francia e Italia, eligiendo tales países como centro de sus activi- ¿Necesité yo acaso ¡Olvido, soledad; tan gratos su conformismo con el ambiente; el otro, por vera en sus Toros. Gómez de la Serna alude
de algún vivo en la vida? aquí, despierto! J.fí-J- su perniciosa influencia en la juventud; el a un esquema especial de gobernante en su
dades, sin dignarse apenas tocar en un puerto español, o considerando, todo lo otro, por tal cosa, por todas esas tales cosas Torero Caracho. Marafión, Lafora, Castro,
más, nuestro país como campo de turismo pintoresco. De ahí la necesidad urgente ligios de milagrosa haba fúlgida se veían en que tenia uno ya descontadas, y que, desde el Pérez de Ayala, etc., nos vuelven locos ha-
rigiéndome valientemente hacia él—reducirle a
de proponer y exaltar a Madrid, como el meridiano intelectual de Hispanoamérica. la familia de los lepidópteros. el manchón permanente de la boca; las barbas punto de vista de lírico puro, de puro lepidóp- blándonos sobre Don Juan. Finalmente, Orte-
A nuestro juicio, las nuevas generaciones de estudiantes e intelectuales debieran fero, encontraba exactas. ga y Gasset i)repara en /.;/ .'yol un canto deci-
características de Juan Ramón Jiménez.
* * * —No hay revistas, no hay donde decir las sivo y egregio — como todos los s u y o s — a la
romper con la corriente errónea de sus antepasados, apresurándose a penetrar en Así que—cuando aun no hace mucho tiem- Por consiguiente: hallada la espiritrompa, cosas. LA GACETA LITERARIA me parece blan- tierra de María Santísima... (¿Qué pa,sa en
la atmósfera intelectual de España, seguros de cpe aquí pueden hallar, no sólo po—me vi obligado a afrontar, a pesar de to- todo mi valor estuvo en seguir sus ondulacio- da... Creo que no sabe usted dirigirla como es España?) I-o cierto es que quizá no esté tan
una cordial acogida, sino hasta merecer una atención auténtica—más desinte- dos los esfuerzos hechos hasta entonces, la nes, sus picaduras floréales de corola en coro- debido. injustificado el fallo del Fastenrath como la
resada y eficaz que la cjue encuentran, por ejemplo, en París, representada por persona lírica de Juan Ramón Jiménez, la la, resistiendo como mejor pudiera el espiri- —Como es debido a su punto de vista lepi- gente cree. Es la hora andaluza. Y todos nos
primera defensa (y curiosidad) que tuve fué trompazo cuando en la mía se posara. P o r con- doptérico, Juan Ramón. Nosotros tenemos de- vamos sintiendo muy señoritos, Y muy fla-
media docena de hábiles aprovechadores del "latinismo". buscar su espiritrompa. siguiente : no era ninguna sorpresa preguntar beres de información. Y no gustos de selec- mencos. ¿Qué de extraño tiene que venza en
a un ser tan definido cuál sería su manía. A ción. Haga usted la selección. Nosotros dare- la novela, sobre un pobre poeta contemplativo
Que nuestro hispanoamericanismo, que el criterio de LA GACETA LITERARIA, * * * priori, como una ley biogcnética, la conocía ya mos la noticia. Haga usted la Reiñsta que le como Miró, el ceceo de un flamenco señorito?
en este punto cardinal de vitalidad expansiva, es absolutamente puro y generoso De ningún escritor de España me había in- uno. ¿Cuál iba a ser la manía de un solitario postula su particular biología.
y no implica hegemonía política o intelectual de ninguna clase, lo evidencia .1 teresado tanto no estrechar la mano como de en su huevo de oro sino que no se le acercase —Es que en seguida empiezan a faltarme
hecho de que nosotros siempre hemos tendido a considerar el área intelectual Juan Ramón Jiménez. Desde adolescente (como nadie a perturbar su morada mágica? Zafarse originales y se me extingue la publicación
tantos otros adolescentes españoles) uno había de las gentes. No consentir ninguna vecindad. cuantas veces intento darla camino. Hasta que
americana como una prolongación del área española. Y esto, no por un propó- ido adquiriendo los capullos de oro, [Link], mal-
Por eso, cuando Juan Ramón Jiménez, a la tengo que hacer yo solo.
Las letras españolas
sito anexionista reprobable, sino por el deseo de borrar fronteras, de no establecer vas y blancos que este supremo insecto lírico propósito de su muda de enramada, comenzó a —Naturalmente. Ningún capullo de oro y
•distingos, de agrupar bajo un mismo común denominador de consideración idén- de la península tejía primaveral y omnianual- relatarme sucesos de su vida con "vecinos", seda se hace con el [Link] social, Juan Ra- en el extranjero
tica toda la producción intelectual en la misma lengua; por el deseo de anular mente. Pero, a diferencia de la mayoría de con inquilinos de sus otras viviendas, me pa- món. Y usted no se quiere convencer de que
esos adolescentes, evité siempre el curiosear como Tcr a la oruga de seda agitar su ca- la .soledad pura y ex social, el laboreo sedeño
diferencias valoradoras, juzgando con el mismo espíritu personas y obras de cómo estaba laborada aquella mágica seda y reció — Un folletito, de 14 páginas y 10 reproduc-
beza en un amplio preludio, tendiench la pri- en la enramada, sin claudicaciones, es su de- ciones facsímiles, titulado: Góngora iii tlie L i -
aquende y allende el Atlántico. cuál era la figura física y social de su opera- mera secreción frente al enemigo inmediato. termiiismo. Por eso su manía de "hacer una brary of tlie Ilispanic Society of America,
rio. Colocaba los ovillos, color de huevo y sol, Me he tenido que mudar de casa porque I revista" es la suya de siempre, la de los ve New York. Printed by order of the Trustees,
Esta nivelación de relaciones de países y culturas heterogéneas tiene más como gemas frutales de un pleno mediodía, so- en aquella otra—^una cosa muy dosagradabl cinos. [Link] Ramón: huya de los vecinos. Siem- JO-V-
importancia y transcendencia, es más revolucionaría de lo que a primera vista bre la mesa de mi cuarto y esperaba el mo- tenía un vecino molesto. pre. Trabaje su madeja. Trace su ovoide ru- — De entre ¡as Revistas, mencionaremos:
parece. Pues presupone la rectificación de un estado de cosas y la instauración mento de la postrer transformación: el vuelo —Lo creo. bio. Y salga al viemo primaveral de la vida Dante iie! Pensiero di Don Juan Valera, por
de la crisálida: la fugacidad de o r o : la poesía. su crisálida papilionida, como siempre. De-
de un nuevo espíritu amistoso entre dos mundos fraternos. ¿Para qué enga- Pero la vida es así. Y estar dispuesto a los —Figúrese. Un magistrado, que tuvo el hu- jando, antes de morir, esos cxcrcracntitos g r i - P. Mazsei, publicado en el Annuario del R. Li-
ñarnos? Como somos jóvenes y a los jóvenes espíritus hispanoamericanos nos mayores contratiempos y desventuras, es sobre- mor de tirarme un tabique e instalarse en un sís de la reproducción, nuevas mariposas del ceo Scicniifico di Ferrara, auno i<)¿7; Dorothy
sector de mi propia casa. Intenté llevarle a los Schons: Sonie Obscuro Points in the Life of
dingmios, mejor que acudir a las habituales y diplomáticas perífrasis, es hablar- pasarlos ya en parte. Tal vez por esta dist»- Tribunales. Pero ningún alxjgado se ha queri- futuro, las simientes de escuela, esos hijos poé- Sor Juana Inés de la Cruz, en Modern Philo-
nos con valentía y sin^ rebozos. Creemos que nuestros amigos de allende el At- sición estoica, natural en uno. no tuvo carac- do encargar del asunto. Estoy indignado. ¡ Qué ticos que ya, honrosa y gloriosamente, le ro- logy, vol. XXIV. n.» .',• W. J. EniwMe: Addi-
teres de catástrofe mi inicial relación con
lántico nos agradecerán un planteamiento sincero de esta vitalísima cuestión, Juan Ramón Jiménez el otro día. En su pro- vergüenza y qué miedo el de los abogados 1 dean, de lejos. Y algunos, de cerca. ¿Cuáles tional Notes on Luis de León Lyrics, <•» The
Pero mi venganza será una novela satírica que más cerca? Modern Language Rcvicw, vol. XXII, igij,
que hoy sólo tenemos espacio para bosquejar. Pues bien, digámoslo claramente: pia enramada. Cuando, por presiones circuns- estoy haciendo, donde desenmascaro a las g'ín- —Bergamín, Cernuda... n." I; Leo Spitzer: Ziir Kunstgestalt einer
hasta hace poco tiempo la producción intelectual hispanoamericana, no sólo era tanciales, me vi empujado a entrar en e¡ en- tes qne han intervenido en este enojoso asunto. —Bien. Y para el que no sea simiente suya, spanischen Romanze, y una minuciosa reseña
poco conocida entre nosotros—ya que ninguna publicación, antes de LA GACETA rejado dé sus movimientos, de sus palabras, de
sus hilos de seda. Sin remedio.
—Aquí vivirá usted ahora bien, ¿verdad? Juan Ramón... ¿Ese látigo y ese puñal que del libro de Artigas: Don Luis de Góngora,
LITERARIA, recogía sus novedades al día—, sino que hasta sufría cierto descré- Sin embargo, ¿se ha cerciorado del vecindaje? blande usted, de vez en cuando, terriblemente? por IL Petriconi en Diez tifia-ren sprachen,
—Desde luego, creo que no me pasará como —Sí, este látigo. Mírelo. Pero para el adu- tomo XXXIV, facs. 7; J. Millé y Giménez:
dito. ¿A qué atribuir esto? Pues no a otra cosa, en gran parte, que a los efectos en aquella otra casa, de la que tuve que emi- lador. A esc le echaré a latigazos. Prefiero la Notas gongorinas; E. Allison Pcers: Studies
Nos quedamos mirándonos atentamente. El,
contraproducentes usados en el sector específicamente literario por los torpes con la atención felina del sorprendido. Yo, con grar porque al vecinito de al lado le daba la gente de cara descubierta. in the Influcnce of Sir Walter Scott in spaiu,
excesos di>l hispanoamericanismo infausto, que ha venido prevaleciendo hasta la calma del que, ya en el terreno del contra- ocurrencia de apoyar una pianola en el muro que—Yle el puñal, ¿para quién? ¿ P a r a todos esos y E. Buccta: Traducciones inglesas de roman-
han hecho a usted algo y sobre los que ces en el primer tercio del siglo X I X , en el
hace poco. Banquetes y cachupinadas, tremolar de banderas, fuegos de artificio rio, está dispuesto a jugarse la piel. junto al que yo trabajaba y pasársela tocan-
Comenzó Juan Ramón a hablarme. Recién do todo el día. Y, además, al encontrarme por usted pronuncia la frase tremenda y típica de número / . y de la Rrvuc Hispaniquc, tomo
retórico y disparos de magnesio habían alejado a España—la España intelectual la escalera, me preguntaba el ladrón si me mo- "eso no se lo perdonaré nunca"... ¿ P a r a mí LXVJII; C. E. Aníbal: Mira do .Aiiiescua and
' más joven y exigente—de América, en sus valores contemporáneos, en vez de mudado de casa (una de las mudas inevitables quizá...? ¿ P o r haberle avecindado de repen- " L a Ventura de la fea", en Modern Langua,:;,'
que hace la larva de la seda periódicamente), lestaba. No. Esa clase de vecindad, no. Pero... te?... Para mí no. Que me salve como salvo-
aproximárnoslos. —Qué, ¿algún otro escritor en la casa? Notes, 19^7, vol. XLIl, y, finalmente, J. ÍV.
tenía aún en desorden su rincón y se excusaba.
Yo no le hice gran caso a esta excusa. Mi re- —Eso me ocurrió en una, a la que no llegué conducto mi intención de que no (juise distur- Kírby consagra unas páginas a presentar ¡a
Además, ¿de qué ha servido tamaño estruendo verbalista, cuál ha sido, en flector atentivo, se había detenido sincrónica- a mudarme por tal razón. Es decir, por tal barle nunca. Ese máximo respeto y admiración figura literaria de Antonio Machado, en Mo-
que le he venido otorgando hasta hoy (este dern Languagc del mes de Febrero de icfij.
•t\ orden práctico, su utilidad inmediata, si nuestra exportación de libros y' re- mente en su voz, en su corbata y en sus manos. razón, no. Sino por ser el escritor que era. hoy larnentable), de evitar ser "un vecino m á s "
vistas a América es muy escasa, en proporción con las cifras que debiera alcanzar, (¿Dónde estaba la espiritrompa?) Su voz sa- —¿Quién era? de usted, de Juan Ramón. —Después de haber traducido al italiano unos
si el libro español, en la mayor parte de Suramérica, no puede competir en precios lía de un oboe metido en un pozo seco de mil —Un novelista y académico que usted cono- —Este puñal lo recogí de un pariente mió, cuentos de Blasco Ibáñez, Gilberto Beccari ha
Una voz de música triste, suave y cerá. Cuya literatura quiere ser la de un hi- viejo...—contestó Juan Ramón, con su cara traducido ufui novela del mismo Lunita Be-
con el libro francés e italiano; y si, por otra parte, la reciprocidad no existe? metros.
ronca, suspirada por un demonio arcangclico. dalgo. Pero del que yo sabía que tomaba aguar- nanior (Vecchioni, Águila); Giacomo Rampo-
Esto es, que sigue dándose el caso de no ser posible encontrar en las librerías Una voz ante la que no había más remedio diente en calzoncillos todas las mañanas. Cla- ovoidal, serena, implacable, de palidez de luna,
de blancura de seda recién tejida, mientias po-
lini, el ilustre poliglota—conoce treinta y cua-
españolas, más que, por azar, libros y revistas de América. que sacar el pañuelo para enjugarla: lágri- ro que no le di esta explicación a la dueña de nía la punta de su dedo de músico de Ingres tro idiomas—, ha traducido El Alcalde de
de paraíso perdido. Su corbata era la soga la casa, con quien ya tenia firmado el contra- en la punta del puñal. Zalamea {"Alpes" y Milano), y Eugenio Melé
He ahí algunos,de los puntos concretos cuya resolución es urgente. Si nues- masnegra que por el pozal faríngeo rodaba la to, sino que el inquilino—que allí había estado ha hecho una nueva versión de Él Oráculo
—;No!—dije para mí mismo, sofocando un
tra idea prevalece, si al terminar con el dañino latinismo, hacemos a Madrjd garrucha para buscar la voz de ángel caido. Y antes que yo—tenía manchas en la piel de en- grito y alzándome para huir, i No I Porque nianual, de Gracián; el claro hispanófilo ha
meridiano de Hispanoamérica y atraemos hacia España intereses legítimos que sus manos: las manos de Juan Ramón Jimé- fermedades vergonzosas. añadido a su traducción un comento, que será
acababa de recordar aquel verso juanramonia-
utilisimo a todos los lectores de Gracián.
nos corresponden, hoy desviados, habremos dado un paso definitivo para hacer nez, inmóviles, en línea pura, dilatadas, en di- —Y ahora, esta casa actual, ¿qué vecindaje no, inolvidable como una maldición: E.n la Nuova Antolopia ha sido publicada la
real y positivo el leal acercamiento de Hispanoamérica, de sus hombres y de bujo de Ingres potenciado por Picasso, toca- inquietante posee ?
ban el violonchelo. (Pero, ¿dónde estaba la
Dejo correr mi sangre,
traducción de Anacondes, cuento de Horacio
—Debajo de mi balcón, en la fachada, un para que te persiga...
sus Ubro». espiritrompa?) ¡ A h í De pronto: la encontré. emblema religioso, de burguesía pudiente, con Qutroga. Fiero Pillepich, en La Lucerna, de-
E. G I M É N E Z C A B A L L E R O . dica un largo artículo a R. Blatico-Fombona.
Página segunda *^ ttáUmmtm
LA GACETA LITERARIA
RELIEVES AMERICANOS ESTACIÓN GONCORINA
LEYENDO "EL IDIOTA"
SARMIENTO - ALBERDI GóDp[¡i, auíoi de la (reanón puia en la líilia mkm
Un libro reciente de Ricardo Sáenz Hayes teado ya el duelo, cumplen las palabras la fun- Muchas veces se ha hablado de la paterni- es una brújula, la falda que deja entrever el Acercarse a Dostoiewski debe ser siempre un
niño que va a descubrirlo todo, que va a reedi-
tar el mundo, que, por primera vez, va a ha-
blarnos del amor, de las fuerzas obscuras qut
acto de hunrildad. Numero Deus impare gaudct
facilita el punto donde amarrar a la actualidad ción de arma 'arrojadiza y mortal. "Escritor dad de la lírica actual y se ha dicho que nues- cogollo escondido de la mujer, tan guardado en —decía el antiguo adagio—. Podríamos decir empujan las estrellas.
el cable que nos ponga en comunicación con de periodiquines, compositor de minuetos, tem- tro padre es Mallarmc y nuestro abuelo quin- aquellos tiempos de pollera pomposa: también: Numero Dostoiezvski impare gaudet. El príncipe Muichkin es un gran niño, un
la sombra de Sarmiento. Y más: con las de plador de pianos, cara y alma de conejo, sal- taesenciado D. Luis de Góngora. Ahora, que Dostoiewski es único. gran enamorado de los niños. Hay un capítulo
Albcrdi y Rivadavia. ¡ Magnífica falange de timbanqui, mujer, eunuco, abogadillo tle Mon- es la hora del racionero de Córdoba, todos son
hombres esta que procrean las luchas civiles tevideo y Chile, pillo de la Prensa periódica..." ditirambos al autor de las Soledades, y se cele-
El pie (cuando lo permite Como es única esta novela. El idiota, que en El idiota, donde nos habla de sus buenos
la brújula de la falda) acaba de ofrecernos Atenea, pulcramente tradu- amiguítos. "Allí había siempre muchos niños,
y militares de la independencia americana y [Link] insultos no hicieron perder la cabeza a brará su centenario con sú golpe de "Corona lazos calza y mirar deja cida y decorada, como suele. Cada novela de y yo pasaba mi vida con los niños, sólo con lo»
consolidación de cada listado I Bueno fuera Alberdi; su reacción fué noble y hábil. Podía Poética" y de ediciones prohijadas por vates pedazos de nieve y nácar. Dostoiewski nos produce esta impresión de sin- niños. Eran chiquillos de la aldea, una banda
que en el primer dia de la Creación se aban- replicar a Sarmiento con sus elogios de otra que se dicen hijos directos de D. Luis y que gularidad. Podrán ser hermanos los persona- corr/pleta de escolares. Y no es que yo los ins-
donase el hombre al halago de un Paraíso que éiK)ca. Y así replicó, serenamente: "No me tienen ahora por patrón poético la perceptiva Hasta el japonismo de los introductores del jes de todas sus novelas, revelarse en gestos truyese, I oh, no! Para eso estaba el maestro ..
se presentaba como bien inalterable y seguro. defenderé de sus insultos dirigiéndole otros. gongorina. hai-kai lo hallamos aquí con este dibujo en idénticos, pero su trayectoria vital es nueva Les decía a los niños todo, no les ocultaba
Pero revelado ya al hombre el secreto de su Pero haré que me tribute "enmienda honora- Nosotros, amigos del sibarita degustador de tinta china de un vuelo de grullas:
destino — luchar por no servir—, es preciso ble" y repararé así por su propia mano los horizontes, estrechamente unidos al Góngora de en cada libro, y seguirla tras él nos hace siem- nada, y conseguí atraerme el descontento de
pre asomarnos a panoramas desconocidos. todos sus familiares, porque los niños ya no
reaccionar—i pobre el que no sepa ni quiera I— ultrajes que ha hecho usted a la verdad, a la las claras luces metafóricas, de las transparen- caracteres ta! vez formando alados, podían vivir sin mí. Por último, el maestro de
contra falsos conceptos de orden y de paz que ley y a la antigua amistad." cias creacionistas del obscuro y luminoso can- No sé qué pensarán de su gran novelista los escuela se hizo mi mayor enemigo".
en el papel diáfano del cielo actuales novelistas rusos, tan amantes del hé-
necesariamente han de agarbanzarle, atocinar- No importa tanto descender al detalle de la de tor del "Polifemo", pedimos para él el título las plumas de su vuelo. Como el príncipe Muichkin, también Dos-
roe-masa, del alma colectiva. El príncipe Muich-
le y acorcharle. iwlémica como emplearla a modo de reactivo hoy.único Kermes, padre del cosmos poético de
Porque nadie como él supo inmiscuir al kín—/;/ idiota—es lo menos parecido a esa toiewski se habrá atraído el descontento de to-
De América vienen a veces el ejemplo y el para que precipite lo substancial de su alma el i Qué decir de las intromisiones cosmológi- suerte de protagonistas innumerables. Como to- das las familias. Dostoiewski no es nada pa-
estímulo. De esta o aquella América; hoy o autor mordaz y despiadado de Las ciento y aliento humano de la lírica el sentido cosmo- cas, tan en boga entre los desperdigados ultrais- dos sus hermanos, cruza por el libro en ese recido a un maestro. Ni siquiera se parece a
ayer. una y el de las Cartas Quillotanas, dueño de gónico y, sobre todo, cosmogénico, cosa que tas y que hallamos en Góngora en versos como estado de febril sonambulismo sólo concedido un apóstol, como el Tolstoy de última hora.
De anteayer es Sarmiento: cuando el Ro- la ironía y administrador cumplido de virtud quisieron descubrir con el creacionismo y la éstos: a unos pocos. El príncipe Muichkin nos trans- Desdeña ser un autor "para las familias", se
creación pura y que dejó ya creado nuestro
manticismo electrizaba la atmósfera política tan difícil como la templanza. "Ni usted ni
poeta andaluz. Es decir, que Góngora es un porta a un mundo de inquietudes tan hondas, contenta con ser un hombre ejemplar, con la
del mundo y América pugnaba por nacer a la yo somos asunto bastante para distraer la
creacionista consciente, "produit de la Nature, Mordiendo oro el eclíptico zafiro... que es preciso un vigoroso esfuerzo de acomo- ejemplaridad tantas veces en lucha con las vir-
vida de su propia conciencia. atención pública", dice Alberdi a Sarmiento suit dans ses prodnits independants le méme dación al clima de altura donde el adníirable tudes menores que se entretejen en los usados
Siendo el momento de consubstancial teatra- con escepticismo y desdén. ¡A él, a Sarmien- Audaz mi pensamiento idiota vive, sueña y piensa. cañamazos burgueses.
lidad, no cabe sorprenderse si los parteadores to, que se sabía primer actor de la Historia, ordre et les mémes lois de la Nature", como el cénit escaló plumas vestido, Un clima de altura donde se ama y odia in- De Dostoiewski acaso no pueda decirse que
adoptaban el gesto solemne del que se siente émulo de un Lincoln...! dijo el autor de "Tour Eiffel", al definir el cuyo vuelo atrevido es un artista "deshumanizado". Sí puede de-
creacionismo. tensamente. Porque "la vida está organizada
posar ante la Historia. Grito excesivo. Ade-
En las Soledades encontramos imágenes como
si no ha dado su nombre a tus espumas, con una tan diabólica habilidad—la observación cirse que es un artista "sobrehumano". Tanto
mán aparatoso. Frenesí que disloca líneas y • » •
ésta: de sus vestidos plumas, I f.-; de Gorki—, <)ue, si no se sabe odiar, es monta. Todo significa "destrivialización".
hace iniíwsible todo aplomo. Pero la Huma- conservarán su desvanecimiento imposible también amar sinceramente". Y en IV
nidad no ha sabido nunca dosificar con cabal Sarmiento ejemplifica muy bien la descom- Que el pájaro de Arabia cuyo vuelo los anales diáfanos del viento. esto consiste lá peregrina idiotez del príncipe.
medida. O se pasa, o no llega. O se emborra- puesta e impresionante figura del grande hom- arco alado es del cielo. No aprendió a odiar. Nada Je empuja a odiar. Cada vez que Anteo, en lucha con Hércules,
cha, o le abstiene. Yo, desde luego, votaré bre a la americana, según lo modelaban las Nada se parecen estos versos de Gerardo Una vez le abofetean, y él aguarda serenamente se cansaba y se tendía en tierra, ya por vo-
siempre txjntra una Humanidad abstemia. No circunstancias, a golpes de necesidad. La ne- La contextura de esta metáfora desdoblada Diego a los de D. Luis, pero el ritmo, el es- a que el agresor medite en la injusticia de sus luntad propia, ya por ser derribado, resurgía
quiero leyes secas para el [Link]íritu. En la bo- cesidad hacía grande a un hombre determina- tiene la gracia de cualquiera de las modernas pejeo es el mismo- mismo: ovíln^c c-ot.. „„ i. •- en sus miembros un nuevo vigor que el suelo
golpes. Esta es la suma locura: confiar a una le transmitía. Pero Hércules se dio cuenta, y,
rrachera americana realizan su esencia muchoi do por desdoblamiento o yuxtaposición. Tri- figuras estereoscópicas, cajas encantadas de do- reflexión tan dudosa el castigo de la agresión. cogiendo a Anteo y levantándole en vilo, lo
valore» vitales. buno, diplomático, periodista, general, poeta, ble, triple y hasta cuádruple fondo. Ved, si no, La mujer paisaje Idiota, en suma, es aquí sinónimo de santo. tuvo tanto tiempo sin gozar del contacto de la
hombre de acción, de crítica y de gobierno: de como cata figura de un poeta moderno: desnuda como un circo tierra, que, al fin, pudo vencer a su enetnigo.
todo un poco. Y la suma, caldeada por el fue- Las estrellas del oasis canta tardes antiguas II
Para la evocación de Sarmiento, ha sido go de una entraña herida: entraña de hombre en las trémulas gargantas del ramaje. Dostoiewski, Anteo de la novela, se dejó
nos darán miel de sus dátiles El idiota tiene el encanto irresistible de una muchas veces levantar en vilo, en los ardimien-
precisamente Unamuno quien con mayor fre- que siente y no consiente. La lección espiritual angustiosa [Link]ón sobre el abismo. Un es-
cuencia ha lanzado el conjuro entre nosotros, de estos caracteres no aprovecha gran cosa a se puede comparar y parangonar con la antedi- Góngora crea el poema-paisaje, el paisaje des- píritu inquieto camina al borde mismo de las tos de la lucha. El inagotable, el tenaz Hércu-
mediante citas y alusiones al gran facundo, las puras especulaciones de la inteligencia. Pero cha metáfora gongorina. doblado, transverberado, echando sobre la som- simas, en el límite de las sombras y la luz. veces les de la materia humana le empujó muchas
el libro moderno en nuestra lengua que, a ti- es lo cierto que en ellos lleva a cabal remate Y no es el conceptismo, lo retorcido de la bra la nieve de colores, como derrama la noche a la altura para hacerle perder en el
Sus más lúcidos momentos son preliminares
tulo más legítimo, entronca con la tradición la Humanidad sus mejores experiencias vita- idea, el abigarramiento de vocablos cultos, la y hace que rompa el horizonte el poeta de hoy: de un ataque. Hay momentos en el libro en aire su vigor. Pero este gigante supo hallar
el medio de deslizarse de entre los brazos her-
d« los cronistas de Indias e historiadores de les. El carácter importa mucho. Primero, es polícroma teoría mitológica, lo que nos da el Gerardo Diego, y en Góngora, los montes se que ya no sabemos si esta torturada agilidad culinos y tenderse y aferrarse a la tierra, para
sucesf)S particulares. Y eso, cuando acá no ha- "ser"; luego, todo lo demás. El hombre, en perfume moderno de Góngora. Para los parna- visten asi: del principe es la danza de un epiléptico, o la recuperar en ella las energías creadoras. "Lo
bía ni idea de cómo se tomaba la pluma para cuanto fuerza de la Naturaleza, hermano del sianos, esta faceta barroca y neoclásica de ardiente crispación de un místico. difícil no es crear de la nada, sino crear de lo
escribir Historia "d'aprés nature". El perio- fuego o del viento, será siempre el mejor de nuestro poeta sería la suprema belleza de la en vez de abarcas el viento, Gustan los dioses de forjar sus más bellas (|ue nos rodea"—hemos escrito auguna vez—.
ijístii ¡.!i'l y debió recoger aquella herencia los espectáculos. frondosa selva, espesa y joyante en que se en- los montes huella y las nubes
c¡[Link]íH. 1(1 i) no. Con ser nuestra Historia del vuelve el fino espíritu lleno de claridad (la criaturas en ese confín misterioso. Recordamos Dostoiewski crea siempre de lo que le rodea.
Sarmiento forma en el pelotón de "grandes obscuridad de que nos habla José Bergamín). turbantes de sus cabezas. una de las más ilustres penitentes cristianas, Por eso es su obra tan firme, tan enraizada.
siglo XIX muy rica en .sugestiones dramáticas hombres medianos" que Bolívar capitanea a Margarita de Cortona. Un día, esperaba Mar- Dostoiewski es el gran inventor de espíritus,
y pintorescas—desde lo negro torvo a lo blan- la retaguardia de Napoleón. Pero el abolengo Para nosotros, la modernidad de Góngora es- Y Góngora hace que un bergantín destrozado garita las caricias de su amante. El amante pero todos ellos arrancan de la tierra y beben
co inocente—, no existe una sola página en la profundo de su alma, como sujeto de cultura, triba en la sencillez, con la que despliega su tenga dolor y placer en los brazos del puerto y
que el tenia histórico contemporáneo gire sobre viene de la Enciclopedia. Y precisamente de pañuelo de colores de las metáforas, en la mú- deja escapar los cohetes de una palmera, "ver- no llegaba, y ella se lanzó en su busca, temblo- en ella sus turbios zumos vegetales. Son espí-
su eje para ofrecer al Arte el hemisferio ade- Voltaire. Así como Alberdi puede ser explicado sica contrapuntística de algunos de sus roman- rosa de deseo. Salió de la ciudad y llegó al ritus conseguidos por destilación. Fmo akohol
des rayos de una palma". borde de una sima, adonde habían arrojado el humano que brota de la luz, que se depura a
cuado. Ha sido menester que Valle-Inclán ad- en su psicología por otro nombre: por el de ces, donde la métrica se desvía del canon clá- El popularisnio de Góngora. Este es otro cuerpo maltrecho del amante. Y allí en el con- lo largo de cada libro, hasta convertirse en oro
venga para que la tragicomedia carlista e isa- Rousseau. La sugestión del ginebrino es har- sico, y entregamos las otras modalidades a los tema que, aunque sea saliéndonos de la pauta, fín de la obscuridad y de la luz gloriosa, cristalino.
belina descubra su punto de viabilidad esté- to patente en la vida y en la obra de Alber- eruditos, sin que por ello dejemos de gustar queremos abordar, pues es una de las más su- Margaritaeterna fué hecha santa. Así, muciías he-
tica. de estas luminarias conceptistas, como gusta el gestivas "planas" para copiar, y en estos ins- Porque Dostoiewski es inventor de espíritus,
di, peregrino de París a Ginebra en busca del dulce y amargo almíbar de un dulce requemado. roínas de la Leyenda Dorada. La balanza os-
Y no es digresión. Entre Sarmiento y Va- perfume, excitante y enervante a la vez, de tantes de la literatura hispana el papel de Gón- cila angustiosamente, el demonio afila las uñas... en tanto que realiza. Soñar con un gran bos-
Ue-Inclán hay más relación de la que pudiera que impregnase aquel radio del círculo euro- Es donde el poeta cordobés pone su firma gora es el mejor papel polígrafo que existe. quejo de hombre, esperar que éste vaya ma-
Pero el platillo cae del lado de la luz. durando en la nrente, es no hacer nada. "El
presumirse a primera vista. El reciente Tirano peo el padre veleidoso de tantas cosas. Alber- de creador de naturaleza, donde nos entusias- En los romances, hasta en nmchas de sus Los hombres de Dostoiewski ya sabemos que escritor—escribe Alain—está sometido a la ley
Banderas—i abran paso!—la pone de manifies- di amaba a Rousseau con la flaqueza sentimen- ma, en los juguetes de mundos nuevos con los letrillas, trabamos conocimiento con tópicos ac- suelen caer del lado de las tinieblas. Se com- de no inventar sino lo que va escribiendo". Este
to al que sepa prescindir, para hallar el con- tal de que pueda ser capaz un decadente. Im- que siembra el azul prusia de sus "glorias" tuales, y queremos dar a la palabra tópico su placen, se torturan buceando en las sombras, es el verdadero secreto del arte: que nada pue-
tacto, de razones que afecten pura y simple- presionado por el retrato en que La Tour taladradas de estrellas, donde más moderna elasticidad, que abarque, desde arañando en las entrañas de la sima, palpando de crearse en tanto no se está realizando. .No
mente a la factura literaria. En este sentido, reprodujo el Juan Jacobo de los treinta años, ...la primavera el adjetivo transgresor a lo Mallarmée, hasta en ellas, acaso, ricos despojos ocultos... Aun- es la obra de arte el resultado de una cadena
Facundo y Tirano Banderas son tan deseme- Allwrdi escribía en carta confidencial: "Pocos calzada abriles y vestida mayos, el giro alambicado y superretórico. Pero no que, entiéndase bien, no se enmarañan. Dos- de meditaciones, sino el proceso de un esfuerzo.
jantes como un adusto caiKite de gaucho y un rostros más bellos he visto en mi vida. Con- centellas saca de cristal undoso son estos romances y letrillas los que tienen toiewski es un torbellino—hemos dicho—, pero
sarape mejicano sobrecargado de arabesco y fieso que, nacido mujer, difícilmente hubiese el módulo popular, los que hay que buscar es un torbellino [Link]. Las sombras, a lo En Dostoiewski vemos al inventor multipli-
a un pedernal orlado de narcisos; carse perennemente, dar la impresión—que
color. Pero el sentido de la Historia que, res- podido rehusar mis simpatías a tal hombre. fuera de las antologías y "trozos escogidos",
pectivamente, informa estos dos libros es en Ahora me explico enteramente el extravío que donde fluye el río de su "gracia" hética sino los que, como éste, tienen el aroma del largo de la novela, van perdiendo su espesor. también dieron Proust y Stendhal—tle una tau-
substancia idéntico. Quede aiquí esta indicación por él padeció Madame de Wareus..." pueblo, y no del pueblo andaluz, sino del cas- La claridad final—y total—nos compensa de la maturgia inagotable. Sólo una fatiga física
de chopos calle y de álamos carrera. tellano : negrura del túnel. parece poner límite a sus libros. Sólo un im-
hasta que muchos años adelante—el erudito placable sábado puede abrir en ellos un p.i-
necesita de la distancia; présbita del tiempo— * • *
En estas imágenes de río, de río que peina III réntesis de creacjón a creación.
algún profesor del Centra de Estudios Histó- puentes y pinta barcas cantoras sobre sus lo- Una, ay, novilleja, una,
ricos se aplique a la tarea de alumbrar las En todo caso, estamos siempre ante un hom-
Para mayor exactitud de la estampa román- mas enjaezadas y donde que hiere con media luna bre de patente bondad. "He querido representar V
fuentes, más o menos soterradas, de Tirano tica, Alberdi es ese hombre melancólico que y mata con dos luceros,
Banderas. en mi idiota un hombre positivamente bueno" No sirven para Dostoiewski las usuales me-
vemos en ciento y una novelas sobre la borda ...fanal es cada onda —decía el mismo Dostoiewski—. Podía haber d¡4as de la crítica. Frente a una novela suya
de un vapor, emigrante de su Destino, en na- luz el reflejo, el agua vidriera. o como cuando saca al estío, al campo vestido añadido: "Y positivamente joven". Joven como —y El idiota es quizá la más considerable—
vegación continua de la nostalgia a la ilusión de serafín, de un San Isidro medio querubín, todos sus héroes y con la embriaguez y la exal- estamos en la misma situación del viajero que
El Sarmiento que interesa a Sáenz Hayes, y viceversa. Alberdi escapó de América hacia y es donde hay un árbol viejo y robusto que medio labrador: tación de toda auténtica juventud. Con esos quisiera tomarle el pulso al mar.
supuesto el objeto tasadisimo de su ensayo, Europa. Se repatrió muchos años más tarde. bruscos desniveles del espíritu alerta a huir del Lo mejor es arrojarse a él, desde la roca, y
ts el de la polémica con Alberdi: caracteres Volvió a enn'grar. En todos sus viajes pagó ha muchos años que el Betis Al campo salió el Estío, peligroso equilibrio por miedo a caer en una dejarnos llevar por la corriente.
el t1(1 uno y el del otro nacidos para el anta- el exceso de equipaje que carga el desencan- le calza el pie de cristal, un serafín labrador... quietud paralítica. Con toda la ingenuidad del
Natural mente, habian de dejarse arre- to: "Dentro de cuatro días me voy de París BENJAMÍN JARNES.
.Iberdi y Sarmiento por el aire elec- a El Havre, donde debo tomar pasaj-e para figura ésta que ha encontrado eco en Pierre mos, Y después, el tema de la barca y de los re-
temas que escoge también un poeta actual:
trizado de entonces: justamente en las épocas América, i Cuánto suspiro por verme en aque- Révérdy cuando dice: Aiberti.
de alta tensión paí>i<inal es cuando descargan en llos países I ¡ Qué bella es la América I i Qué
choque violento su fluido peculiar las almas consoladora! j Qué dulce I ¡Ahora lo conoz- y el obscuro arroyo enjuga sus frescos labios Barquero, barquero,
de signo contrario. co...!" Pero en la América nativa no encon-
[apenas despegados. que se llevan las aguas los remos.
En el caso concreto de la polémica entre tró Alberdi la vejez serena que apetecía y ne-
Sarmiente y Alberdi parece mejor hablar de cesitaba. Pasó de nuevo el mar. Y éste fué su Aplusos de márgenes, alamares de plata de Y hasta el tema amoroso es, a veces, un mo-
pretextos que de motivos. El pretexto fué bus- penúltimo viaje. los puentes que abrocha márgenes, maravilla tivo de creación de nueva naturaleza, y hace
cado por Sarmiento al emplazar sus baterías de fuente que sus lágrimas riega pestañas de cantar campanas y trompeticas entre las flores
de la Campaña en el Ejército Grande contra • * » flores, toda esta naturaleza nueva es la que nos en loor de los ojos de su amiga:
Uríjuiza y, de rechazo, contra Alberdi. El emula, la que nos hace buscar pacientemente,
mismo Alberdi que él encomiara en la oca- Y sobrevenga aquí el punto final, puesto (|ue en el laboratorio pesquisidor imaginativo, ha- No son todos ruiseñores, CATALUÑA si es un arrivista o un escéptico. Su exposi-
los que cantan entre las flores,
sión reciente de publicar las fíases y puntos uo es propósito mío hacer un en,sayo al lado llazgos como éstos: sino canipanitas de plata
ción podría ordenarse cronológicamente — no
— Interesante, en verdad, la conferencia que por la fecha en que fueron realizados los cua-
de partida para la organización politica de la del otro que acaba de lanzar Ricardo Sáenz que tocan el alba, ha dado en Barcelona—Asociación de Depen- dros, sino encasillándolos en el "momento" a
República Argentina. "Es usted—le decía Sar- Hayes en grupo con los suscitados por Riva- El curso enfrenó del río sino trompeticas de oro dientes de Aduana—^J. M. de Sucre, el culto es- que responde su concepción—, y entonces ten-
miento—el legislador del buen sentido bajo las davia, Darío, Estrada y Rodó: mar adentro y a su voz el verde margen que hacen la salva critor. Interesante, porque, más que una con- dríamos una "Historia de las Ideas Estéticas
formas de la ciencia... Su libro va a ser el del Plutarco hispanoamericano. Séales a todos res])ondiendo en varias flores, a los soles que adoro. ferencia (una conferencia a la manera corrien- en Pintura", desde el límite del post-impre-
Decálogo argentino, la bandera de todos los propicio el Dios de las navegaciones literarias. aplausos hizo fragantes. te, sabida), resultó una verdadera—original—: sionismo hasta las fronteras del avant-expre-
hombres de corazón." Luego, más tarde, plan- Estos ejemplos y muchos más de superación,
MELCHOR FERNANDEZ ALMAGRO. "Conversa en veu alta sobre'l dramatisme de sionismo. Predomina, desde luego, un sentido
Ojos eran fugitivos de escape creador hacia un mundo fuera del la post-guerra"... Interesante, mucho más in-
de un pardo escollo dos fuentes de la Retórica de su época, este alegre vuelo teresante aún, porque marcó, en el altímetro de moderación. Pinta como un viejo pintor de
humedeciendo pestañas de hojas nuevas debe ser el nuestro ahora, y de la ascendente condición de tan ¿desconcer- género remozado por el optimismo jubiloso de
Las revistas de ia joven Literatura de jazmines y claveles. nuestro álamo debe ser como el de D. Luis;
Músicas hojas viste el menor ramo
ios impresionistas. Así queda un poco fluctuan-
tante? escritor, la altura moral, en donde se te: híbrido. En algunos cuadros "va" hacía
pierden las miopías cerebrales.
Mediodía, de Sevilla, en su número sexto, re-
ABOGADOS: Ten(;i,s en vuestra Sus cortinas abrochaba, del álamo, que peina verdes canas.
una emoción de sublimidad, pero, antes de lle-
digo, sus márgenes breves, — La Asociación de Defensa Cristiana de gar a la culminación, queda la trayectoria
cién publicado, afina y enriquece nuevamente biblioteca, la imprescindible obra de Esa música de fervor y júbilo debe crujir en Barcelona anuncia un certamen literario de truncada; en otros, contrariamente, parece que
sus sumarios bien cernidos, con la incorpora- como un alamar de plata nuestra nueva lírica y, como para aprender agi- gran actualidad. ha buscado el fácil halago de las sensibilida-
ción de colaboraciones plásticas y musicales: consultíi «CUERPO DEL DERE- una bien labrada puente. lidad, ejercitarnos muchas veces en "lo otro" Entre los temas, figura uno—el primero—de des mediocres—gusto burgués—, pero también
bellos dibujos de Bores y Barradas, mas una Góngora, para después lanzar el motor por verdadera fuerza emotiva. Diríamos religiosa: queda este propósito malogrado, como si hu-
página tmtsical inédita del "Concertó", de Fa- CHO C I V I L ROMANO» de Es en el dinamismo fugaz, en la búsqueda de de encima de las nubes. "Distancia entre la doctrina de Jesús y la vida biera necesitado de un esfuerzo grande, de
lla, obra recientemente estrenada por la Or- 'ultras" luminosos, donde el paso de un baile moderna". Un bello "paralelismo". Un parale- una dolorosa renunciación, para plegar sus
questa Bétira en Sevilla. En torno a esta obra I. L. García del Corral. Son 6 sober- ROGELIO BUENDIA. isnío distancial: la distancia que media entre propias alas.
y a varias suijestiones emanadas del centenario bios tomos en 4° mayor y su precio el asno simbólico, bíblico, y el auto socarrón. Ramón Nadal. Trece años de edad. Pintura
beethoi'eniano teje agudos comentarios Rafael Juan Alsamora. precoz. Se afirma es un caso de instinto, limpio
Porlán y Merlo, secretario de Mediodía y uno es de 183 ptas. encuadernado y 150
de ¡os espíritus más valiosos que integran este
Un novelista norteamericano de toda preparación escolar. Su obra es impropifv
de un niño. Falta de ingenuidad y sobrada de
equipo. J. Romero y Murube y Rafael Laffón en rústiaL Puede adquirirse a pla- LEVANTE perfección. Carece de la pureza de visión esen-
firman las retíanles notas, no menos vivaces,
del "Neorama". En el texto, a destacar: poe- zos. Pedid prospecto y contrato a
mas de Aiberti, Hinojosa y Collantes de Terán.
y prosas narrativas de Juan Chabás y Pérex vuestro librero o a Editorial Lux A i
JAMES OLIVER CURWOOD

Valencia, Abril. cial en todo artista virgen. Al revés: una
cierta picardía técnica, subalterna, para lograr
En los dos Ateneos—el Mercantil y el Li- el perfil exterior de las cosas sin proyectar
terario—, dos exposiciones de pintura. En el sobre las mismas ni una sola inquietud, ni una
Perrero. Atavismos obscuros, pero ciertos, justifican principal teatro, la Sociedad Filarmónica de sola emoción. Frío, casi en la corrección aca-
— Verso y Prosa abre su número tercero
Consejo de Ciento, 347. y explican que haya tenido Curwood, desde la mente en varias de sus
niñez, amor a la independencia, al aire libre diversas escenas de Trampa de Oro. Con los homenaje
novelas, especialmente en
Música de Camera, y su brillante y reciente démica, lo menos infantil posible, el niño Ra-
con un Iroso de exirafia simbiologia erótica, y a las grandes comarcas vírgenes; un senti- ritos funerarios de los kogmollocks ha com- a Beethoven. Una revista gráfica, con món Nadal nos ha hecho pensar, por contras-
firmctdo por Dámaso Alonso. Prosas criticas, BARCELONA miento profundo y casi religioso de la Natu- puesto capítulos muy curiosos, de Corazones gran cartel en el balcón de una vía céntrica. te, con la pintura de los niños mexicanos. Esto
de Guillermo de Torre y José Bergamín. Un raleza. de hielo. Conociendo bien y por impresión di- El arte está rompiendo la coraza de los tópicos. hace dudar de que él sea, realmente, un caso
El Sr. Claros, en el Ateneo Mercantil, no tie-
fragmento novelesco, de Benjamín James. Y J. O. Curwood, es, por la línea paterna, so- recta, los seres y las cosas, con gran pene- ne—entre veinte obras—sino un lienzo nuevo, de intuición pura. Porque, si así fuese, que-
daría demostrado que también los niños pue-
poemas de tos cuantiosos liricos meridionales brino, en segundo grado, del capitán Marryat, tración psicológica de las gentes y de las moderno, valiente, suyo. En un alto alcatraz, den
Alberii y Altolaguirre. famoso escritor inglés de novelas de aventuras. bestias, sometidos a un estudio perspicaz, ha el agudo retrato del hombre de las palomas: llegar, por instinto, hasta Ingres y Rey-
— Litoral. Málaga. Un gracio.'so marinero,
d* Federico García I^orca, personifica, en la
LA RULETA LITERARIA Lleva, además, en sus venas algunas gotas de podido llenar sus obras de incalculable riqueza al fondo, el pueblo. Todo lo otro es coraza, cas- nolds. Lo cual—verdaderamente—sería descon-
sangre de piel-roja, heredadas de su madre, de hechos y de documentos. solador.
portada del número tercero de Litoral, la rosa cura: SoroUismo. Pero hay ya un síntoma de Vanrell. Preciosismos a pluma. (Montene-
cuya bisabuela era una auténtica princesa in- Todo esto le proporcionó inefables espectácu- modernidad, aun en los fatigados y rezagados.
de los vientos, emblema, en cierto modo, de La primavera entrante se traduce literaria- dia. No es así, extraño, que uno de sus temas los y grandiosos escenarios en que situar la gro y Bujados.) Concepción—en ciertos dibu-
ia personalidad de ese dibujante y músico oca- mente en una erupción, en un sarpullido de familiares sea probar en su obra la persis- magistral epopeya de la región de las nieves Y es que sale al tráfico el arte, grita su mer- jos—elevada. Realización de principiante o de
sional, poeta permanente y personalistma. Otros premios. Aun siguen los comentarios aborras- tencia y la fuerza de la ley de supervivencia y del frío, que había de describir, sucesiva- cancía dentro de la urbe, busca cotización. En aficionado. Técnica no dominada. Balbuceo
bellos dibujos, de Peinada, armonizan las pul- cados que ha promovido la división triple del de los orígenes. tanto, la ciudad—antes sombría en cerco lumi-
mente, en Grissly, Kazan, Trampa de Oro, noso—se abre como una rosa de ingeniería y —aún—para llegar a una estilización morbo-
cras páginas de Litoral, llenas, en este número, premio que, reglamentariamente, debiera ha- Nómadas del Norte y Cazadores de lobos. sa, lejana a las sensibilidades de hoy. Impo-
ton prtsas interesantes de E. Giménez Caba- ber sido uno e indiviso: el del Concurso Na- Nació Curwood en Owsso, minúscula aldea de energía, distanciándose, en espíritu, de la tencia para llegar a otra impotencia: orienta-
Sí, una verdadera epopeya, porque, dejando
llero, José Bergamín y Juan Chabás, a más de cional de Literatura. Pérez de Ayala, que, en de Michigan, hará pronto medio siglo, y en aparte la [Link] y la intriga amorosa que hay huerta. Tiende, hacia el mai^, un nuevo puente lismo de toxicomanía, tópico pseudo-baudelai-
poemas, de Emilio Prados. realidad, y a pesar de todo, resulta el autor todo este tiempo apenas ha habitado en la en cada una de estas novelas, se advierte lue- de hierro, paralelo a los viejos puentes de pie- riano y alucinación de reblandecido.
ciudad. Desde los seis años hizo vida de ver- dra. Es ahora que está naciendo la ciudad. Ca-
Un kiriki alegre y juvenil será el que lan- nwnetaria, jerárquicamente más favorecido, se dadero campesino, en una hacienda que su pa- go que las características del temperamento y j'eron los jardines provincianos, cercados con Arthur Byne. España Negra. Avila de los
sará en breve, bajo las frondas de la Alham- ha emljolsado la porción mayor del premio. Fer- dre había adquirido en las orillas del lago de la labor de Curwood son el valor y la lucha, verja.s municipales; la electricidad, sobre el Caballeros. Cuenca. Alcalá de Henares. Sego-
kra. El Gallo del Defensor, suplemento quin- nández FIórez le ha imitado con su despren- Erie, en un paraje ideal, rodeado de espesos la pasión y la sangre, los diversos juegos del cielo de primavera, escribe ya gritos anuncia- vía. Santiago de Compostela. Toledo. Paisajes
cenal de un periódico granadino, editado por dido humorismo. Únicamente, Doña Concha bosques y pantanos. No eran sus padres di- destino, encarnizándose en los desgraciados, dores. Las librerías, sin embargo, están aún de alucinación. Cadmios, verdes, sienas, con
F. García Lorca y un grupo de jóvenes escri- Espina, sintiendo no sabemos qué aparentes chosos, porque la tierra era ingrata, pedre- acciones y reacciones de la suerte y de los descuidadas. Abundan los libros plúmbeos y estas armonías imposibles, metálicas, de esmal-
tores locales. Pero no se reducirá solamente a escrúpulos de dignidad, ha renunciado al im- gosa y de duro laboreo, pero él fué completa- acontecimientos sobre los seres, su victoria y desgraciados en los escaparates. La "influen- te, que hacen recordar la cerámica de Tala-
tsta hoja su actividad literaria. Proyectan edi- porte, i Ha renunciado de verdad ? No; eso mente feliz. Vagabundeaba por los campos, s'i derrota y la suma de energías desplegadas cia" domina a la industria tras las lunas de vera. Cielos crinados de amenaza sobre pue-
tar, asimismo, una serie de volúmenes selectos, parece, eso puede creer el público; pero lo que prefiriendo estas correrías al aire libre a la para vencer los obstáculos y salir de los pe- estos libreros. Y, por ahora, la ciudad—que se blos tímidos y acurrucados que parecen espe-
mesclando autores clásicos y novísimos. Entre la señora Espina ha hecho es percibir la por- disciplina y a la quietud de la escuela. Y de ligros. rar—¡inútilmente!—un milagro de liberación.
abre, que nace, que se dibuja clara ya y pul- Hasta en las sombras hay esa luz extraña en
Otros títulos, como de próxima aparición, se ción que le correspondía y luego, en uso de su mala manera logró terminar sus estudios imi- Amigo de los animales, no se limita a ob- cramente—aún nos parece dormida y aletar- que parecía arder, como una lámpara, el ce-
mnuncian los siguientes: libérrimo derecho, lo mismo que podía habér- versitarios. servar las bestias, como lo haría un naturalis- gada...
"El Paraíso cerrado", de Soto de Rojas, con selo gastado en renovar su guardarropa, lo ha
invertido en una donación al Lyceum Club Fe- ta, sino que las estudia en psicólogo y en sen-
rebro de Domenico. Turbiedad acuosa, llena
Durante siete años fué periodista. En este
motivo del centenario ffongorino. Una versión menino de Madrid, con destino al monumento tiempo pudo aprender muchas cosas y adquirir timental. Pocos, como él, conocen las costum- Pero en cuanto la ciudad nazca y crezca y de claridades difusas, de paisaje submarino.
de la "Oda a Picasso", de Cocteau, con re- de Cervantes. sea urbe nerviosa e inquieta, con la moderna Pintura que se siente adentrar por todos lo»
producciones escogidas del primero. "Acteón el sentido de la realidad. Lo que más debió de bres y los hábitos de la innumerable fauna vivacidad y alegría, la nueva alma no se hará poros, avivando el rescoldo de una eterna in-
de los países septentrionales.
Y he aquí otro nuevo premio que continúa costarle fué, de seguro, moderar su imagina- quietud espiritual: un miedo bíblico, original,
y Diana", de Mira de Amescua. ción y librar a su cerebro del embarazo de las Según Curwood, su psicología y las funcio- esperar. Porque unos años atrás. Valencia ciu- sin principio ni fin, tan antiguo como nosotros
— L« Revista de las Españas, interesante dignamente esta cadena de desaguisados y mez- lecturas inútiles. nes cerebrales están sometidas a leyes tan pre- dad, tenía un an-rl)iente agobiador de silencio
mismos, y un franciscanismo pesimista, mor-
publicación mensual, editada por la Unión Ibe- cla de sus monedas en esta tolvanera primaveral como nuestro propio mecanismo intelec- y nostalgia. Era sombría y triste. Toda la boso, en el que hay tanto de piedad como de
roamericana, contiene, en su último número, de peseta.^ a la rebatiña. ¿Cuál es el mejor Con las brigadas atrevidas que recorren cisas tual. Aunque, en general, domina el instinto, iiiíportancia la tenía en su ribera, en sus huer- renunciación. Gutiérrez Solana — en fin — pa-
de Enero y Febrero, entre otros, los siguien- artículo periodístico publicado en el año 1926? anualmente los ríos impetuosos a golpe de este instinto está servido en un momento, o tos, en el mar; la ciudad era un poblachón sando por Darío de Regoyos. O —también —
tes trabajos: La respuesta depende de quien lo pregunte remo, desciende el Mackensia, atraviesa varias sucesivamente, por la memoria, la experiencia, viejo y sombroso, donde caían con honda tris-
Nuevas notas médicas sobre la pintura del yA alB que se pregunte. Siendo el interrogador veces el amplio [Link]: 1 un recorrido las asociaciones de ideas usuales y el senti- teza las horas del Miguelcte, la torre, de la Darío de Regoyos pasando por Gutiérrez So-
Greco, por Gregorio Marañan,—Recuerdo de respuesta propicia C, ya pueden figurarse ustedes que la de cerca de 300 millas! Recorre después el miento: "Los animales, como los hombres, tie- que se columbran los campos. Había un eco lana (según la receptibilidad del «pectador).
Cuba: La» Sociedades españolas de 1-a Haba- de sus más distinguidos ha ido a beneficiar a alguno Atliabasca y la región del Grand Ours, y en nen reiKores y venganzas", ha escrito en una triste de la luz y del aroma... Y la ciudad M. Ángel Colomar.
na, por Antonio Gnicoechea.—^Nuevo descubri-cos : al manjoniano pedagogo proveedores retóri- seguida, la Colombia británica, el Yukon y de sus novelas. dormía, dormía... Sin sueños, agobiada, triste,
Sr. Siurot, au- Alttska. Llega hasta los Tres Ríos y deja la polvorienta, dormía... La Bella Durmiente del
miento de [Link]¡iña, La ría de Bilbao, por Ma- tor de un delicioso artículo—muy propio para huella de su trineo en las Tierras del Silencio, Como Mukoki, el indio viejo supersticioso y mar que ya despierta a ser urbe de espirituali- PORTUGAL
roto.—Crónica literaria de Portugal, por Au- inscribir conw exergo en las cajas de cerillas. donde pudiera haber encontrado a los héroes creyente, Curwood parece inclinado a creer en
gusto i'Esaguy. — L,a doctrina Suárez y su dad y de cultura. La ciudad—como las [Link]
Concurso de última hora, premio bipartito, de Stewart-Sdwad White, y alcanza las cestas una providencia de los animales que, inspira- de los huertos que la cercan—se abre a la in- Está en Madrid, con intención de permanecer
posible influencia en el porvenir de América, del Océano Ártico. dora de sus instintos, despierta en ellos cierta teligencia.—Fornet. largo tiempo, el maravilloso pintor Almada
por /, M. Doussinague.—La lengua y la cul- pero de concesión, por un lado, excepcional-
conciencia, y que los guarda y los gobierna. Negreiros, de quien ya LA GACETA LITERARIA
tura de España en Italia, por Juan Chabás.— mente acertado, es el que acaba de fallar El Como el legendario ülises en sus periplos, A esta conciencia defensiva, protectora, hasta se honró, desde su primer número, en repro-
De la lucha civil en Nicaragua, por Andrés Imparcial en su concurso de cuentos. Nos re- J. O. Curwood, ha conocido muchos pueblos de los animales más viles, llaman las indios de ducir dibujos.
Jieí/esM,—Concepto del iberoamericanismo, jwr ferimos a un novel valioso, a José Díaz Fer- y descubierto rrmchas costumbres, más allá de Cree Iskou-lVapou (la presencia tutelar). BALEARES
nández, escritor de ímpetus y de agilidades, LA GACETA LITERARIA desea iniciar u«a Ex-
A. Fabrtt Rrvas.—Revista literaria ibérica, por las comarcas civilizadas. Conviviendo con los Exposiciones en "La Veda". posición de las obras de este maestro portu-
¡i. Onnénet Caballero.—Revista literaria luat- que ha obtenido un premio de 500 pesetas. esquimales de la región boreal, ha adquirido, Sonson, En efecto, diferenciándose del escéptico Jack
Otra idéntica atribudón ha rpcaído en el se- sobre sus usos y costumbres, preciosos cono- J. O. Curwood cree firmemente en la gués. Oportunamente daremos cuenta. Por hoy,
ricam, por Guillermo dt Torrt. Palma de Mallorca. bástenos con denunciar a los demás peninsu-
ñor Lópea de Sáa. r cimientos, de los que se ha servido muy hábil-j existencia de un alma. Tilo Cittadini. Parece un pintor que no lares el huésped que anida en Madrid esta
A. G. tíene gran fe en la pintura. No se tabe bien primavera.
wmmmi^BBmmm • H m wm
LA Ú A C E T Á L l t É R A l í l A Página tercera

EL PINTOQ JOAN MIQÓ SEFARDISMO


LITERATURA CATALANA
por Sebastiá Gasch
Ancm a comentar brcument una obra tan com Georges Braque, com Hcnri Matisse, coui
Los hebreos del Norte de África "RELACIÓN8' lo cierto es que soy bastante catalán. Cuando
asesinaron en Madrid al Sr. Dato, mi amigo
Camba m t decía: ¿Pero usted, con su acento,
no está todavía en la cárcel?—Peer Cynt.
pictórica de vida interior, tan rica d'ímima, tants i tants pintors que foren grans artistes,
tan xopa de subconscient, que el seu aspecte ha i que avui, completament acabats, s'entossu-
por José María Millas Un libro de José Plá
de semblar foríosamcnt rcpulsiu a tots cls sers deixen a produir obres de qualitat absolutanient
materialitzats que volen reconéixer llur imatge inferior. Aíiró no faria com un Giorgio de
exterior davant d'un quadro, com la reconeixen Chirico, per exemple, amo un día de la pura i Debíamos conocer cómo y por qué escri- Crónfca de vJaume I
davant d'un mirall. poesía, i que avui, havent-la perdut, vol fin- El hebreo magrebí, en su mayor parte de ori- la hebrea una prueba que parece increíble, al bió su reciente libro Relacions, que a estas ho-
Ems referim a l'obra del pintor Joan Miró. gir-ne la possessió. gen español o sefardí, no creáis que si como \ e r que en lo que va de siglo ha sabido cam- ras Cataluña agota en sus quioscos y libre- Es nota característica del actual movimiía-
No conietrem la pucrilitat d'intentar l'análisi Trisfan Tzara, el gran poeta, cessá de sentir españoles os presentáis a él, os reciba mal o biar por completo la antigua educación afri- rías ?
de l'obra de l'artista cátala: Obres com les i cmmudí literáriament, fa quatre o cinc anys. fríamente o que ni si(iuíera os recuerde pasa- cana por la más moderna europea: del labe- Ai ¡entras Carlos Esplá se lo viste al caste- to literario catalán el afán por asentar firme-
mente sobre sólidos cimientos idóneos el ga-
de Miró, s'estimen o no s'estimen sense voler Com ell, com tot artista vertader, Joan Miró, das persecuciones; no, al contrario, os recibirá rinto de los "melajes" (barrios hebreos), veréi.s llano, consiéntasenos qiic, anticipándonos a la llardo edificio renacentista. Todo Renacimien-
saber per qué. Obres com les de Miró, obres si algiin dia cessés de sentir, posaría punt ímM con mucho carífio, os hablará en un castellano salir elegantes hebreas, vestidas a la últím.'í natural curiosidad del público peninsular y io es producto de la reincorporación a una
d'imagiiiació pura, de pur instintivisníe, refu- a la .scva carrera artística. Áíxí ens ho dcia e! rico de matices arcaicos, y, si es un poco ins- moda de P a r í s ; en una cosa se distinguen y americano, aportemos a estas páginas las coii- ultura actual, de los antecedentes culturales del
seni la critica de dissccció de laboratori, i ac- nostre amic en una convcrsació recent. truido, mostrará cierta añoranza y melancolía es por su gusto, por los aderezos excesivos, íestaciones con que nos ha honrado al dirigir- pasado—perdidos u olvidados—y la fecunda-
cepten únicanicnt la crítica poética, aquella por los días de gloria en que Israel plantó sus por los colores algo chillones, todo lo cual de- 'e cuatro inofensivas preguntas.
crítica deis poetes que Salmón, un deis pri- tiendas en los cármenes españoles, en que nuncia su alma meridional. También la joven Primera pregunta. ¿Qué se ha propuesto ción de los de hoy por los de ayer, para pro-
niers, venta magnificamcnt. No emprarem, nuestros collados se alegraron con el eco de hebrea, inquieta y apasionada, gracias a la cos- usted con su libro? Influencias. Proyecciones vocar el parto de los que luego vendrán. Esa
es la finalidad de las dos grandes colecciones
pero, tampoc aquesta crítica. No hem [Link] sus canciones y en que la clara luz de la ciencia tumbre y rd cuidado de la Comunidad, llega 'iterarlas.
poetes. D'altra part, Robcrt Desnos, Paul irdía vivificante en la lámpara de nuestras al- joven al matrimonio y escucha, modestísima, las En mi libro he tratadn de dibujcir cciras y clásicas que edita Cataluña; la de la "Funda-
i-ió Rcriiat Metge" y la de " E l s Nóstres
Eduard, Benjaniin Péret, entre els millors, han iamas. Luego, los tiempos cambiaron, vinieron siete bendiciones pronunciadas sobre el vino de ¡¡aisajes. listo sólo quiere decir que no me he Clássics".
cscrit ja bclles frases poctiques a l'entorn de días tristes y, si como patriotas sabéis sentir la boda, después de lo cual y rodeada de hijos, preocupado de la moda. La moda de hoy es Orientada en igual dirección, la Editorial
l'obra del nostre amic., Ens linritarem, dones, a 'os dolores de vuestra patria, percibiréis sin pronto cobra el tipo dulce y pacífico de las Dostoievsky y lo que Dosteievsky representa: Barcino ha comenzado la publicación de una
íer unes lleugercs consideracions al marge de esfuerzo la resignada amargura que asoma en antiguas madres de Israel. 'a profundidad. Europa está llena de pequeños
la pintura de Joan Miró. 'as insinuaciones de vuestro interlocutor. Oostoievskys, que producen, intcrmitentemcn- "Colecció Popular de les Cróniqucs Catata-
Claro está <|ue en períodos de decadencia de 'c V con una cara de-restreñimicnto bastante nes", en la que cuentan ya dos volúmenes de
Gairabé totes les epoques de la Hist()ria de Al revés del njwro, todo en él apariencia, •a raza ha decaído bastante su espiritualidad, cómicc, unas [Link] sobre las cuales el mismo la Crónica de Jaume / .
l'Art han conegut alguns esperits cniinentment )stentación y espontaneidad, el hebreo es todo pero estaría equivocado c! que creyera que está autor pone, una ctii¡ueta que dice: esto es pro- Si CSC documento careciera de valor litera-
crítics i predominantment intel-lectuals, que prudencia, cautela. El moro os mira siempre muerta por completo y que todo lo hebreo ac fundo. No leufío nada que decir en contra. rio, [Link] ocurre con nuestros cronicones lati-
s'han elevat en reacció contra les suposades le frente y no os v e ; su mirada es resbala- tual es cotizable en moneda. El pueblo que tic Pero no creo que la aplicación en frío de la nos de la Reconquista, su escasa valía histó-
desviacions d'un intint expansiu, i que han vol- liza e infantil; el hebreo os fija largamente la ne la Ley y los Profetas entre sus manos, e; íórnnila de Dostoievsky, aunque se haga a tra- rica (peculiar a todas las obras de ese género)
gut emprcsonar les vibracions de la intuíció dins mirada, una mirada profunda, [Link] por ¡a imposible que pueda olvidarlos; el fuego del vés de la psicología de Freud, deba producir no bastaría a justificar su edición. Pero es de
cls límits precisos d'unes formules cerebrals ,:ozobra y preñada de interrogaciones; senti- randelabro permanece, la alegría de la Pascua laUlmente algo. La profundidad, como posi- advertir que la Crónica de Jaume 1 no equi-
matemáticament establertes. A totes les épo- réis cómo os llega muy adentro, que os tienta retoña cada año y el dolor del " K i p u r " , ni ción literaria, puede ser una novedad, pero vale al "Sebastiani Chronicón", por ejemplo,
ques, hom ha volgut oposar al torrent dcsbor- los recuerdos de vuestra alma, y aún después se consuela de por los siglos. Las sublime. como resultado, es anterior a todas las suma- sino más bien a los poemas épicos castellanos,
dat de la inspiració, un inflexible n^ur de con- de despediros, sentiréis la insistente mirada ¡»esías de los poetas híspanohebreos Judá Ha- rias fórmulas y métodos que IK y se emplean. como el de Mío Cid. Y, por lo tanto, no sólo
tenció fet de lógica desapiadada i d'inrplacable del israelita pegada a vuestro interior. Con leví y Salomón Abengabirol vibran aún en c! Los antiguos no eran tan pedantes. está justificado que se imprima modernamen-
JOAN MIRÓ todo ello, no os daréis por ofendidos, porque arpa de Sión y resuenan cada año en labios
raonament. A totes les epoques, pero, després Segunda pregunta. ¿Cómo llegó a concluir te, sino también que—como ha hecho la Edi-
de les conseqüéncies deplorables de l'aplicació EL C I R C un aroma de benignidad y de paz, un ambiente de los hebreos de rito sefardí. El joven padre ¡as ideas concretadas en "Relacions"? torial Barcino—se reproduzca fielmente el tex-
sistemática d'una lógica a ultranga, ha calgut de dulzura y de resignación "judenschmerz" de familia olvida todos los negocios, cuandn H e llegado a estas ideas, no por falta de to antiguo y se le auxilie con una cuidadosa
aceptar de bell nou que go que únicament aureola el trato del hebreo. Raza que siente en la fiesta de "Sucot" se afana en construir •iqibiente, diríamos, europeo—ya que hace casi versión al léxico actual.
compta en art és la sensibilitat, i ha calgut Per a acabar, fem remarcar que Miró, com como ninguna el honor de ofrecer hospitalidad para sus chiquitos la cabañita en recuerdo de lueve años que vivo en el extranjero—, sino La Crónica de Jaume I tiene una importan-
retornar a l'instint i a la intuició, a la inspira- els millors d'aquesta generació, no s'entrcté a y que se vt obligada a vivir de prestado, a 'as que usaron en el desierto. •jorque estoy cada día más convencido que la cia capital en las letras catalanas. Ya fuese
ció, sense la qual—per bé que Maurice Raynal, imitar ni tan sois a interpretar la realitat, pagar alquiler por el reducido ámbito de sus En Tetuán, una vez en la fiesta de Pascua, •iteratura no puede separarse de la vida del :)riginariamcnte escrita en catalán, ya se trate
en perfecte lógic, l'hagi bellament negada—les aquesta realitat que, com ha dit rccentraent mansiones y que ha visto violado sucesivamen- se admiraba un español de la solemnidad con núcleo social de la pcr,sona que trata de pro- de una traducción romanceada de la crónica
obres de molts artistes (Picasso, entre els mes P ierre Revcrdy, el mes pur deis poetes, té una te el linde sagrado de sus hogares. Será por que se celebraba, en vista del gran número de lucir algo. Cada país tiene sus maneras de ¡atina, escrita por Fr. Pedro Margili, es in-
grans) no tindrien possible explicació. intcnsitat que no igualará mai l'obra d'art que ello que estoy doblemente reconocido a la mer- señores vestidos de levita que se veían, y yo mentir, y nosotros, gente del Sur, tenemos, creo, dudable que en ella se plasma uno de los nui-
L'obra de Joan Miró participa plenament voJdria imitar-la o donar-nc l'equivalent. ced de la hospitalidad que me han prestado, y liube de responderle que todos aquellos eran a incapacidad de comprender lo monstruoso mentos iniciales del idioma, que ofrece indu-
d'aquesta inspiració. Miró és im inspirat. Miró Joan Miró no s'entesta a copiar servilmcnt que me ha sido muy sabroso el pan leudo o hebreos que celebraban su Pascua propia. Y Tampoco quiero decir que seamos exclusiva- dable interés para los filólogos y amplio cam-
ha restablert tot el prestigi de go que, encara la natura, ni a imitar rininritable,- ni a tradu- ázimo de su mesa. en Tánger, ¿quién no ha oído, en día de sá- mente retóricos. En todo caso, pfxlemos dejar ¡x) de estudio para los escritores.
no fa dos lustres, era considerat com una abe- cir l'intraduible: ell sap que existeix una rea- El hebreo, ya de joven, es casi un hombre; bado, rumorear como una colmena la calle de '.c serlo sin lágrimas. Nuestro oficio, en todos Por otra parte, este importante documento
rració: la inspiració. litat artística que no té res a veure amb la dotado de grandes cualidades de todo talento las sinagogas y oír la salmonia, ora plañidera, ofrece (como todos los de su tiempo) no esca-
Quan aquesta inspiració li és propicia, el realitat óptica, i que hi ha un fet artístic amb y voluntad, contando con una instrucción muy ora alegre y esperanzadora ? Ésta misma ca sas dudas acerca de su origen y de su autor.
nostre pintor es deixa guiar magníficament per vida propia, completament independcnt de tota sólida en idiomas, comercio, etc., siente pronto dcncia parece que se ha injertado en el habla Mojitolíti atribuye la paternidad del " Libre
ella, i infantiles sevcs obres maravelloses que imitació. e! vértigo de la vida de negocio y a ella se sefardí, velada con cierta melancolía y tono ilcls Feyts del Reí En Jaume" a En Jaume
saben arribar al mes profund del nostre jo. Miró, atent a la seva vida interior, només anza sufrido y decidido; además, en todo el ;)recatívo. Sarroca, obispo de Huesca, y estima que éste
Quan aqijcüta inspiració li nega els seus dons, es preocupa de traduir plásticamcnt els seus mundo encontrará hermanos que le apoyarán, Francia, hace ya algunos lustros que viene no hizo más que prosificar uno o varios ixic-
Miró desa els seus pinzells i descansa: quan somnis de poeta, de plasmar les seves visions y no encontrará una patria legítima que pueda realizando una gran labor entre la población nias épicos anteriores, opinión que sólo en par-
l'artista no té res a dir, ha de callar. L'artista interior pvr mitjans estrictament pictórics, d'in-ofrecerle un empleo oficial, a la sombra del liebrea de Marruecos; en casi todas las ciuda- le ha compartido Fernando Soldevila.
no ha de Iliurar al públic obres realitzades a tepretar les .suggestions de la seva iniaginació cual poder vivaquear pacíficamente; su inquie- i!es importantes hay escuelas de la "AUiance Pero como estas opiniones no han hallado
epoques en qué el buf divi ha cessat de pro- per ríntermcdiari exclusiu de les formes i les tud tampoco se lo consentiría. Metido en la Israelíte Universclle". La juventud hebrea re- 'jna comprobación definitiva, la Editorial Bar-
duir-se. Je veux qu'on se taise, quad on cesse colors. I els resultats que obté son cada día lucha cruenta de la vida comercial, empleará y cibe en ellas ima instrucción solidísinra y a cino se ha reducido a reproducir fielmente el
de resscntir, ha dit André Bretón. mes positius. L'acollida favorable que trobcn forzará los medios y resortes que el ambiente la francesa, que lá hace apta para la vida in- texto de la Crónica según el manuscrito de
Miró, per tant, no faria com tants i tants les seves obres en els medís artistics parisencs le depare y, como a cualquier otro hijo de ternacional ; quizá había en ello el peligro de Poblet (copia de 1343), actualmente conservado
artistes, entestats a produir a desgrat de tro- mes escollits, n'és la prova mes patcnt. Adán, la impaciencia y la ambición le serán, la completa asimilación, pero al presente, gra- en la Bibliciteca Universitaria de Barcelom», sin
bar-se dcsposseíts de la fianra interior insubs- a veces, nralas consejeras. El hebreo que, do- cias al movimiento sionista, cuyo portaestan- pretender, por su parte, resolver aquellas cuos-
tituible. Miró no faria com André Derain, SEBASTIÁ GASCH. tado de poderosa naturaleza, es hombre de f'arte es en Marruecos el hebreo español doc- ! iones, ni mucho menos inducir a sus lectores a
fuertes pasiones (su fisonomía habla por ello), tor Perl, la juventud liebrea siente un poco la aceptación de ningún criterio determinado.
salva su juventud por el culto al matrimonio; la responsidjilidad de sus deberes de raza y De la fidelidad del texto ha cuidado José
gusta de casarse joven y de que Dios le haga religión. María de Casacuberta con la pericia y el
bendita y numerosa su descendencia; si puede España, oficialmente, no ha hecho casi nada acierto que le son peculiares. — Arturo I'e-

P O S T A Í S I D E LISBOA haber muchas fiestas d e " h a m i l á h " (circun- l)ara atraerse a los hebreos magrebícs, pero
cisión), mejor. Después, ya entrado en edad, tenemos el apostolado del Dr. Pulido, que ha
el hebreo dejará el negocio en manos de sus conmovido todos los corazones; la campaña
ucho.

A pega Lourdes do Dr. Alfredo Cortez, aín- aniquilamcnto, na sua suprema, maís confiada, hijos o yernos, cuidará de su vida gastada por de la "Revista de la Raza" y, además, la EL "CATALÁN PURO"
da cm scena no Teatro Politeama, cuja pri- raais ardente e huinilde esperanga ante a mi- el exceso de trabajo, rezará con más unción y antigua solidaridad de hogar y lengua, parii
nieira reprensenlagao foi vivamente esperada sericordia e sob a prenscnga da Divindade. salmodiará con más ardor. que, con un poco de buena labor, la amistad
por católicos e nao católicos, é unía obra mol- Lourdes nao consegue abarcar e erguer éste La hebrea, ya de chica, tiene toda la inquie- innata de los hebreos sefardíes diera opimos
dada dentro das tres unidades clássicas, con- conjunto, presa como está do desenrolar rápido tud de una moza; sus grandes ojos de gacela y frutos. Entretanto, mientras la Luz de los co-
cebida por urna sincera e sagrada fé religiosa da urdidura—que tende quási exclusivamente sus pobladas cejas están cargatlas de pasión; llados so avecina y caen deshechas en rocío
Carta a Rovira i Virgili
—mas onde falta a grandeza que domina, a para a conversao e elevagáo duma das perso- su fisonomía no sabe nada de armonía: es cur- i,as nieblas de las cimas, deseamos a dicho pue- Distinguido amigo: N o creo que :
sublimídade que subjuga. nagens. va y arqueada, como la del camello, el animal blo haga en paz su camino.
semita por excelencia. De las cualidades so- ;)i:cri!idad que una modesta travesur.i ,.,,.-: \.i
Em Lourdes, esperando ambas salvar-se por Propositadamente encaro apenas sob éste as- cjue ya le pedí disculpas) en la cuestión stis-
mil agre de Nossa Senhora, eñcontram-se duas pecto a última obra do autor da Zilda: num bresalientes de adaptación de la raza, nos da J O S É M.« M I L L A S . JOSÉ PLA cilada por mí en El Sol acerca del "catalán
peregrinas portuguesas: acompanhada pelo pai, trabalho c|ue é essencialmcnte de fé, como se puro ".
egoísta e irreligioso, Ana Valpassos, rapariga vé pela acgáo, a maneíra corn que esta foi tra- Con [Link] del "catalán puro" yo lie querido
rica, que se julga doente e tem apenas um tada e o própríü oferecíraento á Virgem de '03 órdenes de la sensibilidad, es el dibujo
vivo. Entre nosotros, aun en las personas más aludir al catalán que no admite ccisu-lianida-
feitío docntio, que eré mas transforma as sua?; Mnssabielle, é a sua ideia ou conccpgáo o que acxixs¡3SísmíSí:ii0X!^^
preces cin imposigóes; e Joaquina Cereja, urna niormente interessa. cdejadas de toda preocupación de clasicismo, se des, madrileñismos de ningún í;ciicrii en su
pobre avó, cancerosa, resignada, que perante nota lo que representan esencialmente los an- lorno. (Sobre todo si este género es inleU'C-

Ana que quis, para nao ver dividida por am-


E neste pronto, como ficou dito, o Dr. Al-
a Virgfin de Aíassabielle nem ousa implorar. fredo Cortez nao triunfou. LIBRERÍA CATALONIA .iguos en la cultura: el intento de valorizar Uial.) Por tanto, a usted. Por tanto, a La J'u-
a vida humana por encima de la vida ci'is '¡lieiiat, que usted goTiierna.
• • * mica. En cambio, donde si reside un as(5mo--siiio
bas a companhía duma sua amiga de infancia — P l a z a C a t a l u ñ a , 1 7 •:^=z=:— Tercera pregunta. ¿Cómo ve usted el me- de puerilidad — de extraña sencillez, es en la
—egora e Irma Nazaré, do Hospital—a pobre O Dr. Eugenio de Castro acaba de publi-
velha a seu lado, ouve a sua vida e a tal ponto car o primeiro volunre das suas Obras Poéti- BARCELONA ilitarranismo de Cataluña? respuesta que usted me envía para dclcncr mi
-vs. Comp5en-no Oaristos, Horas e Sik'a, dos 77 No somos ni pantcístas ni sen,5ualcs, porque pregunta d e : por qué las letras nuestras—las
se interessa pela companheira, que ímcdíata-
niente manda chamar os maqueiros para a quais os doís primclros j á vertidos para cas-
leyarenr á Piscina. Tenho que conseguir éste
mílagre, seja como fórl"—declara.
tclhano
i.'olume
por
das
D.
Obras
Juan
de
Olmedilla
Eugenio de
no primeiro
Castro.
" L E nsT I i<r
por LEÓN TROTZKY
tenemos el estómago demasiado pequeño. So- de acá—no tienen ninguna acogida en las de
mos más cerebrales que sentimentales. Pode- ahí, en las de ustedes. Su argumerito—ahora
mos ser irónicos, pero no somos nunca humo- (¡ue e.s'.amos en Semana Santa—diríamos que
Nesta edigáo definitiva das suas Obras Poé- Administración: Librería Nacional y Extranjera ristas. Preferúnos el juego a la acción, ixirque es un poco de Poncio Pilatos: "Cauíjies es-
Ao entrar na Piscina a Avó Cereja tem urna •iias fica desprezada para sempre a primeira somos muy pobres. Además, estamos casi siem- tranyes a la nostra voluntat".
síncope. Ana cré-a morta, e toda a sua fé se fase do Poeta, e corrigida, novamcnte acarinha- F R A N C I S C O B E L T R A N Príncipe, 16, M A D R I D pre tristes. Nuestra vivacidad es la prueba de Lo imiwrtante ya ei saber que existe una
aniquila, toda ela se revolta contra a Virgeni •la a sua fase simbolista de que se encontra nuestra vitalidad reducida. Quizás todo esto es .olnntad de acogida. Cosa de la que dtwlába-
em imprecagóes e blasfemias. Mas nao tarda iioje táo distante, e cujas tres primeiras obras S 8 » S C 0 » » » » 2 5 » » M » » » » » » » » ^ ^ pura fantasía. No sé. En todo caso, creo que inos, francamente. Ahora, precisa conocer [Link]
a saber o sucedido: Nossa Senhora salvara leem, na literatura portuguesa, um duplo sig- nuestra tradición literaria hace suponer estas •ansas ajenas, para tratar de elimiii;:
num milagro a cancerosa. E é entáo o arre- nificado—histórico e estético. características sociales. La literatura no e s r n á s acaso la censura gubernativa? No
pendimiento, com a mudanga súbita e completa que un reflejo. ¿Podemos desarraigarnos? ninguna censura defienda a ningún tscriiur cii
Na verdade Oaristos, Horas e Silva repre-
de tudo quanto era até aquele momento, a sua
verdade ira conversáo e a sua morte.
Os tres actos em que a pega se divide, nao
conseguem dar-nos, porem, urna construgáo ou
ícníam o inicio do simbolismo em Portugal,
com o seu ousado tom de revolta e de inovagao,
;nas através duma profunda, superior criagSo
,!c Heleza sempre de admirar e lembrar e nunca
LIBRERÍA FRANCESA Cuarta pregunta. ¿Qué dice usted de Bar- puro terreno literario. Y sino es la censura,
celona? ¿qué cosa impide acoger nuestras letras con la
Barcelona ha sido estos últimos años '.nía [lureza, neutralidad y desinterés con que nos-
veleta que ha girado coii todos los vientos de otros acogemos YÍI las catalanas?
tcatralizagáo grandiosa e perfeita. De facto,
o prímeiro acto somente nos oferece a suges-
le esquecer. y Librería General Española la literatura europea. Esto me ha hecho hacer Querido y admirado amigo: ¿ N o será ya
Para louvar é, pois, que o Dr. Eugenio de muchas plarichas. El otro día yo decía en un hora de desartillar las fortalezas por las puer-
táo final da célebre Procissfio das Velas; no ¡leriódico: ¿Quieren ustedes ganar algún dine- tas del cam¡)o, de la libertad pura, y tomarse
Castro, hoje inteiramente um clássico na for-
segundo nola-se apenas uma scena: a do con- E L MAYOR STOCK EN ESPAÑA D ELIBROS FRANCESES, INGLESES, c-o? Traduzcan [Link] del dramaturgo america- juntiís una taza de te en son de armisticio?
ma e na expressáo da sua poesía, haja conce-
traste entre as almas de Ana Valpassos e no-irlandés O'Neill. A los dos días un amigo Yo no digo que esta colación de paz se haga
dido na revisáo das suas obras o lugar compe- ITALIANOS, SUSCRIPCIONES A DIARIOS Y REVISTAS D E TODAS
Joaquina; e o terceiro, onde Ana senté suces- ene decía: Va usted con cuatro años de re- entre todos. H a y gente que no podemos ad-
tente e merecido—para que ení todas elas seja
sivan/ente o martirio da dcscrenga, a tortura PARTES D E L MUNDO, INFORMES, PROSPECTOS, CATÁLOGOS (iRA- ;raso. Yo vi hace cuatro años obras de O'Neill mitir ya más a nuestra mesa. La que ha dis-
o Poeta que nos transmite cmogSo e Arte, e
do arrependimento e o inefável da fé, o ter- iraducidas al catalán. Sería una verdadera lás- parado al corazón. Pero la que no ha hecho
nao apenas o adepto ou o apostólo duma es-
ceno acto nao se apresenta tambcm como uma •-: :-• T I S , E X T E N S O S U R T I D O D E L I B R E R Í A E S P A Ñ O L A :-: :-: :ima que Cataluña perdiera sus admirables más que agitar un pañuelo blanco, ¿por qué
cola, quem vamos 1er, sentir e admirar.
vibrante, violenta e dominadora realizagao. condiciones de eco que tiene. Pero yo trabajo seguirla asediando?
Lourdes é o Homem na sua dnr, no seu MIGUEL OSORIO D E CASTRO. .:n otra cosa, porque las hay para todos. Se- Le queda atento — de veras atento, ¡ya lo
RAMBLA DEL CENTRO, 8 Y 10. B A R C E L O N A ña claro exagerado decir: Señores: si quieren creo!—y admirador cordial,
eer un libro catalán, verdaderamente catalán,
10 tienen más que tomar un libro mío. Pero I E. G I M É N E Z C A B A L L E R O .
ESTE NUMERO HA SIDO VISADO POR LA CENSURA

(icneral.—Hum... Hum... Judith.—Si, hombre; no deseo otra cosa.


Judith.—¡ Pues sí que es una gracia! ¡ M e Holofernes.—Quedará, no te preocupes. Es Holofernes.—Pues saca un seno a la intem-

Judiíh y Holoferncs (TRAGEDIA EN UN ACTO)


\ ,1 a costar mucho trabajo!
Holofernes.—No puedo asegurarte mi ayu-
da porque no estaré para eso, pero cuenta con
mi adhesión.
.sólo una tentativa para conservar mi cabeza.
Judith.—i Es mucho el apego que la tienes!
Holofernes.—I Como que la tengo desde niño!
Holofernes.—(Asomándose.) Ahí viene ya el
noble Jacobo.
]uA'Ah.—(Después de mirarlo.) Tampoco me
coitviene.
perie.
Judith.—¿Cómo es eso?
General.-Sepamos para qué, señora. Eso de Holofernes.—¿No quieres que sif-^a v" lo
que no convengo... Eso no se me puede decir establecido? Pues tú también; anda,
Judith.—Entonces, no perdamos más tiempo... a tní, porque el honor de las armas sufre BI seno; así, al menos, te van a represen
Jacobo.—¿Me llamabais, Holofernes? a mí me dicen... los pintores del mundo. ¡ Hasta juraría ;ÍUC VS ei
Ponte. Holofernes.—Sí, pasa. Aquí, esta señora (in-
Holofernes.—¿En dónde? Holofernes.—Calla, hombre, calla. derecho!
por Edgar Ncville Judith.—¿En dónde quieres que .sea? i En el
clinación de cabesa), que deseaba conocerte.
Jacobo.—A sus órdenes.
Judith.—Esa cabeza no se puede confundir Judith.—No pienses que haga c
¡echo, hombre I No comprendes que es más pic- Judith.—No, decididamente, no me sirve; no con la tuya. Holofernes.—Ah, pues no níe < : itar.
tórico. se parece nada a ti. General.—Eso a mí no se me puede decir, Judith.—No tienes más remedio; la m s i o r i a
(Tienda de Holofernes. Este, sentado en un Holofernes.—Mujer, tanto como eso... Holofernes.—¿Y me teitgo que hacer el dor- porque nri honor profesional me prohibe escu- lo exige.
diván, espera sin duda que entre un criado, Judilh.—No busques excusas. Holofernes.—¡ Qué desgracia 1
mido? char nada que pueda empañarlo. Holofernes.—La pintura te ordena a ti la
porque no más levantarse el telón entra uno.) Holofernes.—Si no son excusas, es que así, Judith.—i No faltaba m á s ! Jacobo.—Tal vez no se haya fijado bien, se-
ñora. Holofernes.—Calla, hombre, calla. extracción de un seno y te nie,c;as.
Criado.—Señor. de repente... Estoy sin afeitar. Holofernes.—Pero si yo muero no podré to- Judith.—El seno sale dtsimcs, fc da por .su-
Holofernes.—¿Qué ocurre? Judith.—Perfectamente; no se parecen uste- Judith.—Sería imposible que lo tomasen por
Judith.—Se te arreglará después. mar Bethulia puesto que se escapó en la luc'in.
Criado.—Una visita. Holofernes.—No sé si debo... i.!cs en nada. ti, no os parecéis nada. "
Judith.—¡ Claro ! Jacol».—Si se toma el trabajo de tratarme, General.—Sin que esto sea hacer de menos Holofernes.—No me lio. O aparece el .seno
Holofernes.—¿Cómo es? Judith.—No intentes poner dificultades; ya
sabías que esto iba a ocurrir, y no vas a hacer '.hulia?
Holofernes.—¿Y tú vienes a salvar a Be- verá—dejando aparte la modestia—como nada a un superior, poreiue si es hacer de menos a o no me dejo degollar.
Criado.—Una dama. Judith.—Bueno, venga un cuchillo y aca-
cambiar la historia de la antigüedad por un tengo que envidiar a Llolofernes. un superior yo me callo; con que usted me dirá
Holo fernes.—; Joven ? Judith.—Te diré... A nri la suerte de Bethu- si es hacer de menos a un superior... Yo diré Ixiuos. x
Criado.—Puede. capricho, por un retnilgo de última hora. Judith.—Sí, la cabeza.
lia no me interesa, pero en lo que tengo empe- Jacobo.—¡ Qué error, señora! ¡ Qué error I que no nos pueden confundir, yo tengo tres Holofernes.—Lo Vacarás.
Holofernes.—¿ Guapa ? Holofernes.—No seas suspicaz; te enfadas ño es en no desaparecer, como personaje his- Judith.—Sí, hombre, sí; poro no se lo digas
en seguida, j hay que ver cómo eres I Si, precisamente, ahí está mi fuerte, precisa- pulgadas más y soy capai: de levantar un buey
Criado.—Para mí, sí. tórico que soy. mente en la cabeza. ¡ Pregunte, pregunte quién en alto. Y si esto no es faltar a un superior, a nadie.
Holofernes.—¿Dijo su nombre? Judith.—Pues entonces... Holofernes.—¡Tienes una pose! Holofernes.—Aquí está el cuchillo.
Holofernes.—Mira, si a mí lo que me con- lleva las cuentas de este ejército! ¡Pregunte diré que aquí, Holofernes, no es cajiaz de le-
Criado.—Sí; judith. Judith.—Es que si no hago esto, ¿cómo voy quién cuenta las bajas! ¡Quién calcula las ra- vantar un buey en alto. Judith.—Trae.
Holofernes.—i Qué fastidio! ¡ H a sonado mi traría son las prisas. ¿ N o lo podíamos dejar a pasar a la posteridad?
para más adelante? ciones ! i Quién sabe en qué dia cae el veintidós Holofernes.—¿Para qué quieres que haga esa JJolofenics.—Esptxa (I..0 '•ma.
hora! Holofernes.—Lo que no comprendo es ese de cada mes! (Holofernes se había distraído tontería? Judith.—Ahora, ponte en la ca-
Criado.—Es un nombre judío. Judith.—Como que te crees que no tengo otra afán de pasar a la posteridad. por la tienda y vuelve en este momento.) General.—No es tontería, es que nos dife- beza sobre la almohada... Me Lilia una bande-
Holofernes.—Que pase. cosa que hacer que cortarte a ti la cabeza. Mis Judith.—¿Y los pintores? renciamos. Yo soy más fuerte que ninguno, sin ja... esta misma.
Holofernes.—Qué, ¿te sirve?
(Nerviosamente recorre la picea. Entra Ju- horas están tomadas. ¿ T ú sabes a l.i cantidad Holofernes.—¿Qué pintores? Judiih.—No, no se te parece nada. que esto sea faltar a un superior. Holofernes.—Pero, y ese seno, ' ' HÍIIC.
diíh. (itiapa y felina.) •le pintores que sirvo de modelo? Judith.—Pues todos los que hay y los que Judith.—¡ Es insoportable!
Jaco'.'O.—(Con orgullo.) H e de hacer obser- Judith.—Espera (lue me tiuitf ii.
Holofernes.—Pasa, y siéntate. Iloloferne.'!.-; Mujer, es un favor! Iiabrá; todos los que me pintan en este motnen- General.—Dé gracias al señor, por ser una
Judith.—¡Qué poco galante cíes! ¡Cómo te ío y los que me pintarán de oídas en los tiera- var a usted que nunca he afirmado parecerme, Holofernes.—(Contuí ' " ÜOSO
Judilli.—No tengo miiclio tiempo. (Se sienta.) me creo en diferente plano. dama, si no vería lo caro que sale denominar va a ser I 1 Qué licrmo
Holofernes.—Pues, ¡ tú dirás ! haces rogar I ;;os que vengan. Cuántos son los que no nos así a un hombre de armas. El honor de mi
Holofernes.—¡ Soy joven! ¡Aún no he sen- representarán. Se podrían contar con los dedos. Holofernes.—Total, que no te sirve. Lla- J u d i t h . — S ó l o que tu u-, ncs q u e •; .
Judith.—i Ya sabes a lo que vengo I maré al general Isaac, (al centinela) ¡ Eh, profesión está tan alto... dormido, la Historia lo dice a s i ; í^
tado la cabeza I
Holofernes.—Lo igiwro en absoluto. Holofernes.—¡Tienes razón! E s triste, pero tráeme al general Isaac. (Mientras Holofernes Holofernes.—Anda, vete y a ; no nos eres ne- ojos han de estar cerrados.
Judith.—Vamos liombre, vamos, ten más ca- judith.—Aquí no se trata de presunción, sino no le vamos a poner trabas en su carrera ar- Ui la orden y mira por la puerta, Jacobo ya- cesario. Holofernes.—Un cuerno,
ce cumplir una obligación para con la socie- tística a tanta gente. El caso es que si pudieras General.—Yo donde !o soy es en la batalla. que tengo es admirar tus :
beza. Yo soy Judith. iantea a Judith.) , u,
dad. ^osotros no podemos vivir como sintijles •IcgoUar a un esclavo que se m e pareciese po- (Va haciendo mutis.) Allí destrozo cabezas, a quitar. Nada, que no me dejo decaí
Holofernes.—Sí. particulares. La suerte nos ha repartido el pa- ili-ías decir que soy yo y todo el mundo lo Jacobo.—Hace usted mal en despreciarme;
Judith.—Y tú Holofernes. podíamos ser muy felices. Yo pondría a sus hiendo pechos... Judith.—¡Vanics! 1 .^fira dj,- (i,---
pel de símlxilos, y a nosotros sólo nos resta el creería. Judith.—¿Es así siempre?
Holofernes.—Conforme. agradecer ese honor. pies la mejor casa de Bethulia y un corazón '10! A C H Í :
Judith.—Y ésta es tu tienda de campai'ia, en Judith.—Pero luego, cuando tomaras Bethu- ardiente. Aparte de una situación privilegiada Holofernes.—Menos cu los monientos de sa- M o l o i' . . I '
Holofernes.—Estás envenenada de literatura. lia, o cuando te viesen al frente de tu ejército, quear las poblaciones conquistadas. Se lo lleva de quieras!
el sitio de Bethulia. ¿Me puedes decir la importancia que tienen los caerían en el error. en la corte...
Holofernes.—Todo eso es cierto. Judith.—No tiene usted cabeza para conve- todo. Judith,—Anda, viejo verde. (/
símbolos? Holofernes.—Podía dejar de ser Holofer- Juditli.—¿No tienes a ninguno más que te levanta la cabera en alto.)
Judith.—¿Y no comprendes? Judith.—Una importancia... simbólica... No nes y alistarme de soldado en mi propio ejér- nirme.
Holofernes.—Nada. iacoho.—(Para él.) ¿Qué me querrá hacer pueda servir de suplente? Voces.—¡ Quieta un momento! • Qnictci ti;i
puedo perder tiempo. Alegra ese semblante y
Judith.—¿De modo que Judith viene a ver a disponte al sacrificio. ¿ N o me ves a mí lo sa- cito con otro nombre. en la cabeza? (Comprendiendo.) Ah ya, ¿alu- liólo fernes.—Con los demás no tengo con- momento! ¡Quieta un morí!
Holofernes en su tienda, en el sitio de Bethulia, tisfecha que estoy? Judith.—¡ Bueno I Pero si te conviertes en cio usted sin duda a mis calaveradas de mu- fianza. No sé cómo arreglarlo. (Invaden la escena una ,
y no sabes a lo que viene? un soldado cualquiera, ¿qué más te da que chacho? Pero si eso no tiene importancia, mi Judith,—Créeme. No hay manera, bien pen- pintores de todas las épocas, CÚH SUS caí'u.!,.icj
Holofernes.—Pero a ti no te van a cortar la maten a Holofernes? sado; no puedes ser substituido; la Historia y^ sus ItciiSüs, y se ponen frenéiicaniciilc a
Holofernes.—No. (lucrida amiga...
cabeza. ¡ Qué [Link]! Holofernes.—Sin embargo, yo creo que si dirá que fuiste tú el decapitado y no un amigo pintarla.)
Judith.—(Con desprecio.) Veo que ignoras Holüferne.'S.—Ya puedes marcharte; aquí lle-
la Historia. Judith.—Pero la tengo que cortar yo, que encontrase a alguien que se rne pareciese... ¡A ga el general. ov- '•• - • ' : , No puede ser otro el (¡tic ocu Judith.—(Candorosa.,
Holofernes.—El caso es que creo compren- tampoco es divertido. ¿ A ver? (Le tienta el ver! ¡ Centinela! (Entra el centinela.) Avisa Jacübo.-^No me olvide, no me olvide. (Mu- 1" to, que me pongo colorí.,,,.,.
derte pero no estoy seguro de que sea eso. cuello con las víanos.) \ Qué atrocidad, hijo! al noble Jacobo. tis.) 1 m i . i . 1 i.i'-,.—iiueno... ¡Qué remedio! Cum-
Judith.—Vengo a cortarte la cabeza. ¡Qué musculatura has echado en el cuello! ¡ N i (El centinela, iras un gesto de acatamiento, (Entra el general; una cara de bruto otros, pliré con mi obligación; acatemos la Historia.
que fueras un cargador 1 se va.) ademanes lentos y bastos, habla torpemente.) Judii^ ! " " : :-•• •'• • • ' - Anda, ponte en TELÓN
Holofernes.—Justo.
Judith.—Pues tú dirás; espero que no ten- Holofernes.—Es de lo que pesa el casco; se Judith.—El caso es que esto tiene que quedar Holofernes.—Entra, Isaac. Esta señora te situac!
drás inconveniente. le pone a uno el cuello de acero. rciuelto esta noche. necesita. 11": vcmios a aca-
í'. . EDGAR NE\-
Página cuarta LA GACETA LITERARIA ^''«K{w>7nw>«n«i«n2rw::««K>i.^?rc^zrs^ ''

cendental" ha perdido muchos obreros. T a n


aventuradas excavaciones por las regiones de
!o absoluto eran penosas de seguir y podían
llevarnos a perder el amoroso contacto con la
otra alma, con el alma particular, que, humil-
de y no menos laboriosa, prefiere hoy la lente
de la razón a todo místico aeroplano.
"Sólo una cosa importa—decía Novalis—: la
investigación de nuestro yo transcendental."
Importan otras cosas. También la filosofía usa
ya del microscopio. H a descendido del monte
iluminado, donde Dios aun habla directamente
•xl "alma superior" de los hermanos de Mac-
terlinck, y se ha sentado a contemplar "viven-
cia" a "vivencia" ese espiritual cañamazo
donde se va dibujando un odio, un raciocinio,
LIBROS ESPAÑOLES costoso y a! tratado abstruso, por inasequibles, los versos vayan por la misma ladera—. Nos
cuando ía fiebre d* sab«r bulle «n la mtnw y parece pueril aferrarse a una forma plástica
un sentimiento, un deseo... Pero siempre será
grato releer e s a s emocionadas páginas de
Ciencia en el corazón!" pasada que marca únicamente un período tran- Emerson, "el buen pastor matutino de los pá-
Estas palabras reflejan ya la utilidad y el sitorio en la poesía y del que sólo han sobre- lidos y verdes prados"—como le llama su he-
J O S É M U U : r : L S A C R I S T Á N : Figura y Ca-
fin altamente humano de este libro, que se con- vivido los elementos útiles. En el libro Llar, redero. Después de todo, nunca nos lleva
rácter. Curiócriids lie Ciencia y Cultura.—
firman luego por su lectura. Efectivamente, incurrir en esto, todavía tenía algún justifi- límerson "del lado de los abismos". Y es bue-
''La Lectuia". Míidrid, 1926.
es un libro de divulgación y de estudio; es un cante, pero hoy no hallaríamos ninguno para no leer todo libro que contenga un sentido op-
libro, adeniís de titil, transcendental, impor- timista de la vida. Y más si tan grato man-
Desde antiguo lia preocupado a los hombres tantísimo. Todos debieran conocer estas ense- el nuevo brazado de poemas, por mucho que jar nos llega aderezado con el fino condimen-
el pnjb!em,-i de las relaciones entre la niorfo- ñanzas que el Dr. Puente expone en su valio- nos afaná.semos en su busca. Aunque Citadcr- to de un delicado estilo.—/.
ia fisionómica, que cul- sa obra como una ofrenda a la cultura de! lío de poemas sea una continuación de Llar,
• ;e Savater. Hoy en día,pueblo, dedicándola a la juventud estudiosa, en el sentido y en la voz, no era necesario que
.kias sobre tod.j «I perfecto conocimiento de que sueña con un mañana mejor. absolutamente siguiese sus huellas. LIBROS RUSOS
órganos de secreción iuicrrja, ha resurgido De todos triodos, los poemas que en esta
' problema. Krelsciinier, por medio de pa- E N R I Q U E R I O J A : El Libro de la Vida.— ocasión se nos ofrecen son limpios, bien senti- C O N S T A N T I N O F E D I N : Las ciudades y
utes mediciones antropométricas, ha estable- dos y de estirpe clara. Las campanas que sue- los años.—Editorial Biblos. Madrid, 1927.
(Publicaciones de la Revista dt Pedago- nan en ellos—campanas de día de fiesta—lle-
cicio una doctrina [Link] las psicosis con gía). Una espléndida rotura de cascarón, de auro-
e) hábito físico. El gran psitjuiatra ha llevado van el impulso de una mano hábil.—M. P. F.
ra, de crepúsculo matinal, ha tenido la Edito-
•' •:Í1X) SUS trabajos en enfermos mentales afec- Después del Libro del Idioma que Lorenzo rial Biblos. Acaba de presentar al mercado
de los dos tipos principales tle psicosis en- Luzuriaga acaba de ofrecer a las escuelas espa- LIBROS YANKIS librero de España, con ei silencio atroz de las
' "•>• : esquizoíienia y [Link] maníacode- ñolas en un alarde de sencillez y modernidad pe- revoluciones definitivas: Cuatro volúmenes bajo
ilegando a la cuiiclusión de que la dagógicas, la Revista que el Sr. Luzuriaga diri- Manhattan Transfer. el brazo: y los volúmenes, impregnados de
, .:.- se presenta siempre en los individuos ge da a luz otro nuevo volumen escolar: El Li- ijascs a.'ifixiantcs para los de las demás edito-
leptorómicos o atléticos, y la segunda, en los bro de la Vida, cuyo autor, Enrique Rioja, ha La última novela de John Dos Passos es riales, impregnados con un mortal estupefac-
sujetos pícnicos, que corresponden a los gor- quintcscnciado magistralmente. El Libro de la una larga película de la turbulenta vida neo- cíente: el precio. P o r 3,75, Biblos ha aparecido
dos y ílacos, típicos físicos, en los que pueden Vida es un resumen de imágenes (como vistas yorquina. Sería necesario cruzar cien veces la en el mercado de España ofreciendo cuatro
dividirse, según Marañen, los .seres humanos. de linterna mágica) que la Vida ofrece en sus ciudad de punta a punta, meterse en todos sus volúmenes, que cualquier otra editorial hubie-
t ce también que las psicosis cxógenas se iiiminierahles aspectos. rincones, viajar en todos sus trenes, para sacar ra valuado de 6 a 10 pesetas. Tal es, el número
rrollaii con ciertos caracteres especiales, en El libro parte de temas simples y atractÍTOs, la misma impresión de vértigo que causa la de páginas, la calidad del papel, el esmero de
.ion con el tipo físico. Las psicosis endó- infantiles, pintorescos—como la evolución de lectura rápida de esta serie de cuadros impre- la impresión, la delicadeza de las traducciones
<-.s no son más que la expri; ion morbosa la rana y la historia de los mosquitos—, para sionistas, hilvanados con un hilo apenas per- y la policromía de los grabados. De esas be-
del modo fisiológico de reacc :iar la psiquis ir ascendiendo en complicaciones temáticas, llísimas ilustraciones de Maroto.
a toda clase de estímulos, in^dicndo llegarse, hasta plantear ante el niño los supremos proble- Por hoy hablaremos sólo de la novela de
partiendo de ellas y a trav sujetos mas vitales: las agrupaciones animales, la uni- Conjitantino Fedin, uno de los mejores libros de
esquizoides y cicloides, en 1. cncuen- lí'.d de estructura de los seres vivos, la rota- la colección.
¡ las formas de paso o abortivas de las psi- ción de las estaciones y la vida, y, los orígenes Esta novela se da por vez primera en las
i corrcspündíentcs a la constitución psíqui- de la creación. l;lr;¡s de Europa. Su texto íntegro está auto-
' >rmal, representada por los temperamento.s | El Libro de ¡a Vida constituirá uno de los rizailo sobre la segunda edición rusa (1926) y
.u)tímicos reconcentrados, inquieta e idea- instrumentos más útiles de que podrá ya dis- traducido por Norberto Guterman y Ángel r*u- de América recomienda como de sumo interés.
irlotímica, caracterizada por la alter- ¡loner un maestro español para asomar a un marega. Tiene, pues, España las primicias de Enrique de Gandía es un joven argentino este Camille Soula ha corrido presuroso por el
re los estados de excitación opí[Link] niño a la ventana maravillosa del mundo.—G. C. saborear una de las producciones más recientes que acaba de cumplir el servicio militar. Su túnel, escondiéndose a veces tras las amenazas
v ,;, .j. ,.resión moral, que corresponden, como y avanzadas de la Nueva Rusia. Una novela libro le ha valido el nombramiento de miem- de las palabras simbólicas, temiendo deshacer
las psicosis >a constituidas, a los tipos f!sico> P0«8f« revolucionaria en todos los sentidos. P o r su bro de la Academia Americana de la Historia. el encanto de la chispa, para llegar a ella, inópi-
li-ii!iiróm¡cos y pícnicos. Vemos, por tanto, que fonJo y por su técnica. Su técnica desconcer- Como puede verse, trátase de im joven de bri- no, súbito, y captarla finamente, terciopelosa-
' ichmer, merced al análisis de la cstructu- E D U A R D O D E O N T A Ñ O N : dmderHo tante : empezando el relato por el desenlace, y llante y apersonajado porvenir. niente, Y vuelto del túnel, chispa en mano, el
omática humana, ha determinado las se- de poemas. (Ediciones Parábola.) 'erniinando por lo que debió ir lo primero. No podemos—sin erudición alguna — entrar retorno, ya de iluminada gloria, es fácil, y es
creciones psíquicas fisiológicas, partiendo de la;> f o n [Link] de forn?atos de composición, den- en el fondo científico de la obra. Pero, a pesar entonces cuando Camille Soula nos cuenta su
patológicas, estableciendo una correlación, no El poeta ha apurado la exactitud del título tro de la misma obra. de ello, se nos aparece con caracteres de im- viaje a través del hermetismo mallarmeaüC
entre enfermedad mental y hábito cons- hasta llevar a la cubierta el consabido ¡>ara uso En cuanto al fondo, IMS ciudades y los años, ponencia la labor realizada. Tanto documento " M e he propuesto—dice—hallar las razones
.cmal, sino entre éste y temperamento psi- de que figura en la mayoría de los cuadernos de Fedin, poseen ese subsuelo movedizo, alu- consultado. Tan paciente elaboración. del hermetismo en un análisis psicológico de
>. Sin negar la intervención de otros fac- de ejercicios escolares. líl lector podrá escri- cinante y trágico de las auténticas novelas ru- El libro de Enrique de Gandía se muestra cada poema". Y luego: " E l objeto de este
• , exógenos y endógeno.?, es indudable que bir a continuación su nombre. Al mismo liem- sas. Constantino Fedin ha debido vivir en gran —visión literaria—como un púgil circense de trabajo 110 es verter a vulgar prosa lo que Sté-
dándulas de secreción interna son los ór- I» que las letras, irá fijando su simpatía por parte este trozo magistral de su literatura. pecho condecorado, número (íc fuerza — de phane Mallarmé ha dicho, bastante definitiva-
•-. que influyen de un modo principal, en esta obra de Ontañón. ] Sin haber comenzado Fedin tendrá una treintena de años. Nació en músculo — para grandes admii-aciones y aspa- mente, en versos sibilinos, sino descubrir las
t<[Link]>ración con el sistema nervioso vegetativo, la lectura I Cuaderno de poemas — cubiertas Saratof, luvo una infancia imiuiela y huidiza. vientos. Muchos archivos consultados. Muchos características del automatismo psicológico del •n.
en el moldeamiento semático del ser humatio y grises, cielo de fina lluvia, plástica tipográfica Estudió, con mil obstáculos, en la Universidad kilos de papel levantados a puLso. poeta; sin embargo, para llegar a esta ideal
-• "i psicología, siendo a ellas debido, en gran de hoja de calendario—tiene el aire amable—a ceptible, que el autor rompe cuando lo tiene de Moscú. Vivió en Alemania. Hizo la guerra. Resultado: una obra meritísima. Ya sabe- nieta, habré de apoyarme en una explicación
-, el que unos individuos sean leptorómi- la primera ojeada simple, sin qtic lo hayamos por conveniente. Como en la pantalla del cine, Cayó prisionero. Y atravesó luego —ya libre— mos, sin sombra de duda, dónde nació el fun- literal de las principales obras. Tendré, pues,
, • c'Miui^otíuii • •• "ros, pícnicos-cidotómi- abierto todavía—de venir a hablarnos al oído i.-v acción, que abarca veintitantos años, cambia '(ida la odisea comunista. Las ciudades y los dador de Buenos Aires.—/•". A. que caer en la extravagancia, que he reprocha-
COS. Un resui: o de todos estos pro- en el mismo tono en que lo hacía un pequeño !)rúscamente de lugar. Los personajes, más de años son un reflejo constante y exacto de esta do a otros, de tratar de explicar lo que me pa-
ciento, a - ! n de acá para allá, subiendo y ba-
Ii'Mi>as se encui., ,.» , ¡ , el admirable librito de grujxi de poetas en el año 1921. Recordemos jando e:i ; :; ascensores, yendo y viniendo en vida, tan difícil y tan rusa. Llena de hambre, LIBROS FRANCESES rece no debe ser explicado", y es que lo más
istán, que viene dedicándose desde hace algún nombre iniciador: Dámaso Alonso (Poe- el subway, saliendo y entrando en los hoteles, de justicia, de militarismo, de poesía y de gustoso de la obra de Stéphane es su clara obs-
;jo a i m p r o b a r la dctctrina de Krctschmer. mas y poemillas puros de la ciudad). Juan peligros. curidad. Seria extemporáneo y pretencioso que,
en los vapores, en las tiendas, en los music- C A M I L L E S O U L A : La pac.úe et la pensée con motivo del ensayo de Camille Soula inten-
Nadie, por consiguiente, con tanta autoridad Chabás (Espejos)... halls, en las peluquerías, en los teatros, en los H a sido un acierto evidente el de la Editorial de Stéphane Mallarmé. (Ed. Champion.—
como él para darla a conocer entre nosotros. A esta manera ingenuista—con romanticis- Ribl os -comenzar su existencia revolucionaria tásemos definir aquí el carácter de la poesía
rascacielos, en los teléfonos, en los Bancos. París.)
Trata, en los diferentes capítulos de la obra, mo—de presentar el Cuaderno respfjnde ínte- Y todas estas personas y personillas que bu- de! mercado librero español echando en él ese mallarmeana. Esta definición, escueta y suge-
del concepto general de la teoría de Krctsch- gramente su contenido: canciones de campo, llen por las cuatrocientas y tantas páginas de petardo de Las ciudades y los años. Cartucho ridora, la dio ya Ortega y Gassct, en ocasión
mer, e importancia de las glándulas endocri- de alba, de tarde, j también de violines y de !a novela como por las aceras de la gran me- de ensayo que, al explotar, llenará el aire de Simpatía.—En la guirnalda bibliográfica que propicia y memorable ( i ) , diciendo que la poe-
nas; temperamento y carácter; tii>ología semá- violoncelos provincianos con la cintura muy trópoli, aparecen sin la convencional prer.<;:i- color rojo de aurora y tiempo nuevo.—G. C. rodea al prestigio mallarmeano—guirnalda en :;ía de Mallarmé es una especie de silencio elo-
tica (describiendo, con todos sus detalles, los encorsetada y la vo» delgada, como la de las tación y se despiden del lector a la franco P. que, a veces, ocultan su ignorancia las espinas cuente... "Consiste—decía—en acallar los nom-
tiiJ')s leptoróniicos, atléticos, pícnicos, y dispá- damas del X I X . La voz delgada, tal vez, porCada cual tiene su personalidad bien marca'¡:i, de la incomprensión—destaca su inteligente flor bres directos de las cosas, haciendo que su
LIBROS AMERICANOS de juventud un breve y luminoso ensayo sobre pesquisa sea un delicioso enigma... La poesía
', y temjx'ramcntologia, refiriendo todos el pasmo de verse—^equilibrio — en el alambre pero todos se asemejan en la falta de escrú-
uracteres de los temperamentos esquízotí- de la imagen. Pero Eduardo de Ontañón sabe pulos. Son gentes materialistas, dominadas por P A B L O A B R I L D E V I V E R O : Ausencia. el hermetismo de Stéphane, trazado con r e - es esto y nada más que esto, y cuando es otra
rnicos y ciclotímicos. Este libro sirve de in- bien mantenerse, y sus poema."!, por lo tanto, el sexo y por el estómago, cuyo fin único pa- Prólogo de D. Ramón Pérez de Ayala. (Edi- creación cordial y bella accesibilidad por un cosa, no es poesía ni nada. El nombre directo
troducción a! trabajo que, con material español, no caen. Sus poemas, sencillos, puros, muy en- rece ser la prosperidad económica. A unos los torial París-América.) aquilatador espíritu de la hora presente. denomina una realidad, y la poesía es, ante todo,
prepara Sacristán, y que esperamos con impa- tonado.i, cautivan. Tienen pálido colorido—¿a sorprendemos emborrachándose discretamente; Mallarmé, situado en su olímpico mirador una valerosa fuga, una ardua evitación de rea-
ciencia, dado el gran interés de la influencia del propósito?—, pero ningún punto de cursilería. a otros, cohaÍMtando detrás de las cortinas; a Nos complace que los poetas no se aver- interior de belleza, no ha sido siempre—quizá lidades...".
* " " ir étnico en la constitución psíquica y »e- Antes, al referirnos al 1921, queríamos si- güenccn ile tener corazón. Pero no creemos que por sus fébicas irradiaciones—aprehendido por
otros, estafando al prójimo sin salirse de la ley. Claridad.—Es evidente que la metáfora ha
II.—E. Bonilla. tuar la obra de Eduardo de Ontañón, que exac- la [Link] de demostrar que lo tienen sea el todos sus admriradores más alertas. Su obra
Ix)s abogados viven de chanc'iullos, los ban-
tamente corresponde a esa época, después de atiborrar sus libros de sollozos. El corazón necesita tensas atenciones simpáticas, y todos alcanzado su desarrollo cabal en Mallarmé;
queros seducen a sus secretarias, los policías
ttmmmmmmmmmmmma debe ser y estar representado en un poeta por los cuerpos y todas las almas, posesos de atra- pero no lo es menos—lo decimos porque es ins-
se dejan sobornar y los médicos hacen alxirtar
algo más importante que el fuelle con que so- yente curiosidad, horadan el mágico hermetis- tadora la asaltante evocación—que nuestro Don
a las actrices. Los más decentes son los que
llozar, líl corazón sopla hacia arriba el sollozo mo del poeta para extraer la chispa restallante Luis de Góngora y Argote todavía no ha en-
MAX SCHELER atracan las tiendas con pistolas de pega. Entre
toda esta gentuza destaca Jimmy Herf, tipo
motivado por la mujer; el sollozo ,que aspira del fulgor, que es como el alimento espiritual contrado su par en el mundo senatorial de los
maginistas. Pero no
^, -- —^«T*M íi\j íiA en-
puede
de burgués idealista, repetido en otras obras
a cuajarse—casi nunca lo consigue con fortu- de nuestra naturaleza estetóloga. imaginistas. Pero nr < decirse—ni
• • se in-
na—en las páginas de cualquier libro. El poeta Los más sensibles han sorprendido—¿sor- tenta tenta decir—que Don Luis sea precedente me-

El Resentimiento en la Moral de Dos Passos. Pero el verdadero protagonista


no es Jimmy, sino Manhattan nTÍsmo, con sus
viejas iglesias empotradas entre geométricos
rascacielos, con sus cabarets resplandecientes,
sentido su corazón. ¿ E s que acaso no cree que cromofonía de la clara percepción del poeta. cia imaginista gongorina.
se puede emplear de otra forma? Los poetas Es muy posible que la sombra mallarmeana
decir—que Doi
Sr. Abril de Vivero toma únicamente en este prendido ?—, en toda su expresiva sutileza, la taforista mallarmeanllo, ni Stéphane, consecuen-

Las poesías estudiadas psicológicamente por


!• n esta sugestiva obra del más fértil pensador actual, se estudian los con su puerto brumoso y humeante y con sus
pasados del pasado siglo X I X sollozaron mu- proteste de este exegetismo turiferal que pre- Camille Soula dan la clave de su sensorial com-
cho—y casi siempre mal—por sus amadas. N o tende irradiar claridades sobre el esplendor nri.s- plejidad, pero también la idea del mecanismo
íundamentos psicológicos que condicionan muchas valoraciones de la carteles luminosos, que parpadean de noche
cu las avenidas donde la gente se atropella
removamos, pues, sus sollozos. Y corramos un nio de su gustosa obscuridad; y es más que de sus simbolismos. Cada uno de los pensa-
velo tupido sobre sus cenizas. Dándole al co- probable que su protesta extreme el acento de mientos de Stéphane Mallarmé está unido a la
moral moderna, arraigadas en el resentimiento. ensordecida por el trepidar de los trenes ele-
razón el mismo valor que a una silla, que a un su indignación, al .saber que este exegetismo va, imagen de una cosa concretanrente bella, pero
vados. Dos Passo no ha tenido miedo de pin-
zapato, que a otro cualquier objeto, se pueden aun<iue inconscientemente, a desaristocratizar en la manifestación psicológica última, en el
tarlo tal como es, cruel, obsceno, ruidoso y
6 pesetas magnífico, en una de las mejores novelas que
ha producido la nueva literatura norteameri-
obtener y se obtienen a veces sorprendentes su arte.
resultados de fina emoción. La tendencia esen-
Ciñéndonos al hecho que se está consumando,
lenguaje, suprime los eslabones que unen la
cosa sugerente con e! pensamiento sugerido,
cial del poeta moderno es la de abolir en ab- manifestándose en su más simple pureza. En

Revista de Occidente cana.—/. Robles


Nueva York, 1937.
Pasos,
soluto los tópicos, bien por abandono de ellos
o voh'iéndolos del revés hasta convertirlos en
nuevos e impecables puntos de apoyo de la mo-
derna poesía. Todo consiste en cambiar de di-1
pero dejando al margen las gustosas sugestio-
nes temáticas de Zdislas Milner,
Miomandre o de Guillermo de Torre, hemos de
localizar ahora nuestra atención en Camille
Francis de
esto es en lo que se detiene Camille Soula: en
c! estudio del grado de intimidad que hay en
la unión del pensamiento y de su imagen sen-
.sorial; esto le lleva a decir que Stéphane los
Pídala en su librería y en Pí y Margall, 7. R. W A L D O E M E R S O N : Die» ensayos. Soula, profesor de fisiología en la Universidad
rección con un giro rápido en el volante, siem- confunde en su conciencia y bajo su pluma,
(Nueva Biblioteca Filosófica.) de Toulouse, y en su ensayo sobre La poésie
pre que el hombre que lo gobierne sea un hom- afirmación que encierra un concepto laudatorio
M ADRíD bre de su tiempo.—Nosotros estamos conven-
et la pensée de Stéphane Mallarmé.
y sutil para la obra mallarmeana, aunque se
Soy amigo de la música, porque sabe con- cidos de que existen muchos hombres de una El simbolismo no es sólo la pura y neta ex- presente en forma poco perfecta.
. 'Í1..HÍVW,,;' K-*'
'•'«*c*wi.*t; jí:r¿t::eif; ceder todo sTi valor al silencio. Lo mismo po- presión estética de las captaciones de la sen-
o dos centurias atrasadas.
DR. I S A A C P U E N T E : Em'^nologij. dría decir de los ensayos de Emerson; me sibilidad; con que únicamente fuera esto, el Bastaría, para nuestra contestación, observar
l.i cual vv. ha evolucionado provechosamente, gustan estas lindas armonizaciones filosóficas el detenido y [Link] estudio que Camille Sou-
aireando el sentido y la estructura del verso. simbolismo devendría nuestro ideal literario de
>!e libro- ,u MLiltii'— Sin embargo, Eduardo de Ontañón—pese al [Xiriiue han sabido conceder al silencio un va- belleza. Pero el simbolismo es algo más... la dedica a diferentes trabajos mallarmeanos,
¡111 nioücüíü, pero practico. Aspira a tiempo y a las evoluciones—no pierde su bue- lor extraordinario. A ese alto silencio en don- Captación.—En el túnel largo y negro del como la Prosc pour des Esscintes, el Homage
de el oído, muy alerta, percibe el divino roce e incorporarse totalmente—en su libro simbolismo, después de un peligroso caminar a a Puvis y los sonetos Tout orgucil fime-t-il du
Y añade luego: " M e he propuesto na calidad ni su interés de poeta. Depura sus
de alas del alma transcendental. Es esta una Au.u-nc,a hay algunos puntos bien logrados aue soir, Sourgi de ¡a croiipe y Une dentelle s'aboiit,
M',u, hacer accesibles a todos los hechos temas, trabaja con amor y acertada conciencia primorosa música que Emerson legó a [Link]- lo predicen—a l;;s [Link] d,- too * ' " " ' • ?."<= tientas, amenazado constantemente por las pa- en los que el fervor mallarmeano del ensayista
alientes de esta ciencia joven y seducto- lírica y tiene un alto sentido—rigoroso en ex- linck. Algunas partituras llegaron a Debussy. líricas.-Af. P. /.•. " '^^ ' * ' vanguardias labras picudas, algún pesquisador, arrojado y muestra toda su cordialidad.—José Cánovas y
''"mbriología. Con ello no hago otra tremo, acaso—de la discreción. Uno siempre Dcbussy recogió esos últimos aleteos del pá- cauto ai mismo tienrijo, ha llegado a un medio Albarracín.
parar, en la medida de mis fuerzas, encuentra, pues, un encanto íntimo en leerle. jaro supremo que, como la paloma de Pente- E N R I Q U E D E GANDTA • n x j en que se ha detenido; al fondo del túnel ha
, ignominias sociales." Encanto de flauta en las refrescantes romerías costés, va repartiendo por las frentes idénticas advertido un puntito luminoso, como de poW'''
Ñuírimienio y del afán de saber in- evocadas. llamitas rojas. solar de mediodía. E r a la m Nüm. V de la .Revista de Occidente..
acuitad", Buenos Aires. chispa mallarmeana.
Sé t<ída la desolación que rcpre- Lo que no nos explicamos en Cuaderno de fulgurante y recóndita; la chispa que hay que
Ahora la Nueva Biblioteca Filosófica nos
'> hambriento y la crueldad y poemas es ese afán de conservar la estructura ofrece en su primer volumen diez ensayos i Dónde nació el fundador de B aprehender con presteza, antes de q ,e nos bur"e
uenos Aires?
iiwne la detentación intelectual. del verso ultraico — prefierible, más actual y emersonianos. _.. Murió„ Emerson
»^...v..>u.. en
vn 1882.
» Desde Esa es la cuestión.
_. .„ ^..v;,tiuii. La ctiest
i-a cuestión que resuelve P o f e ^ s o T ? / ' " " ' ' ^ 'os pliegues de lo irtoico E d i t o r e s : El anuncio en la
cuánta amargura se renuncia al libro menos pretencioso, desde luego, el que todos I entonces, la investigación de nuestro I —de una vez para siempre—Enrique de Gan- nrofesnr' ^^j'-'^, P^'^U'sador mallarmeano, más
"yo trans- | día en Pn libro
li'l>v« que
".-- el-' I'^^
I Cong
reso de Historia n uv n o f í r ° ^ ° ' ' " ' ^^'^^'"8°' ^ " " '¡¿ndolo e a c e t a Literaria e s el más
muy notable en este aspecto; por esto, digo.
barato y eficaz.
LA Q U I N C E N A B I B L I O G R Á F I C A POESIA
Elisabeth Muller de Dauncr: Embrujamiento.
Viana, Camejo Soto, Sostoa, Macíel, Soria,
Fernando Villalón: Andalucía la Baja. Reui, Editorial "Cervantes". Calle de Muntaner,
5 pesetas. número 65, Barcelona. Año 1926. Un vol. de Vargas, Herrera, Artigas, Haedo, Oribe, Mi-
tre, Urquiza, Rozas, etc. Contribución a la
IBÉRICA José María de Acosta: Las tternat mironas.
T R A D U C C I O N E S
172 págs. Precio, 3,40 pesetas.
Alfonso Francisco Ramírez: Canciones de Historia de Montevideo. Editorial Franco-
Renacimiento.
amor y olvido. México, D. F. 1927. Un vol iberoamericana. 222, Boulevard Saint Ger- ^ > o " / " / ' v r A ^ r P v ' ' " - = ^''^''"^[Link]
DERECHO Consuelo Valcárcel: El triunfo dt la pasión. Constantino Fedin: Las ciudades y ¡os años. main, París. Un vol de 193 págs. lí. 0 1 d S : u ' r g ' ' ' ; ' ¿ s" ^ " " - ' ^ - ^ í ü n c h e ; ,
de 160 págs.
\nurel O í «^••Í!. ; La justicia poder. Pueyo. 4 Prometeo. Biblos, 3,75 pesetas. Roberto Lascano : IM lámpara del hogar. Poe- Alberto Cabero: Chile y los chilenos. Confe-
Mario Verdaguer: La isla de oro. (Lux.).
García de! Con-al: Cuerpo del T. Orts-Ramos: Ue la sangre del toro. (Lux.)
León T r o t s k y : jAdónde
blos, 3,75 pesetas.
va Inglaterra?—Bi- mas. Iglesias y Matera, editores. Buenos
Aires, 1926. U n vol. de 144 págs.
rencias dictadas en la Exposición cultural
de Antofiígasta durante los años de 1924 y
io;2£i'¿:'-^-'---¿¿£
1925. Editorial Nascimicnto. Santiago, Chi- Landarheiterverband. "cutscner
M.X.) TEATRO José Conrad: Alma rusa.—IM Locura de Al- le, 1926. Un vol. de 440 págs. N. Burh,irin: Die politische Okonomie de.
abogados, tradu- máyer,—Montaner y Simón, Barcelona. CRITICA, LITERATURA, ENSAYOS
,.1 per j . Airau. 7,50 pesetas. Antonio y Manuel Machado: Juan dt Manara.
Ramón de Castro Esteves: Inquisiciones acer- ^T-V^'; V 'r .^--^^-^n^BibH"
Arturo Giménez P a s t o r : Ün siglo de poesía ca de Ro.ías y su época. J. Lajouane y Cía., 194 S ' Literatur und Politik,
,' simulación de los neyocios ¡u- Lluis Bota y Villa: Espumes ciutadants (Bar- editores. Buenos Aires, 1927. Un vol. de 124
.nio.-) y contratos). Traducción de celona). AMERICANA argentina. Conferencia leída en la Biblioteca
de la Asociación Cristiana de Jóvenes de páginas. Paul Adler und Friedrich Revon: Japanischt
I y J. A. de la Puente. 18 pesetas. Literatur Oeschxch'.e und Ausu'ahl von den
GEOGRAFÍA NOVELAS, CUENTOS, POEMAS Buenos Aires. 1926. Un folleto de 43 págs- R. Monner S a n s : Los catalanes en la Argen-
' ' ••"*,'• ,'--'••-('(,)« de los negocios tina. Tomo I. Buenos Aires. Imprenta y Casa Anfangcn b,s ::ur ncue.^ten ZciV.-Frankfurt
'fl alemán y concor- Hojas del Mapa topográfico. Cada hoja, 4 pe- EN PROSA, ETC. Julío N o é : Miguel Cañé. Su ambiente y su
editora "Coni". Perú, 684. 1927. Un vol de a. M., Frankfurter Verlagsanstalt, 430 S.
obra. (Extracto de la revista [Link]. Sep-
.;..; español, por W . R o - setas. tiembre, 1926. Núm. 208.) Buenos Aires. 96 págs.
J. M. Puig Casauranc: De otros días. Cuen- FRANCIA
isesión de bienes muebles, Planos de población de CádiM, Granada y To- tos de la costa y cuentos crueles. Editorial Imprenta Mercatali. Avenida Acoyte, 271.
iuccióii de la Revista, notas y concor- ledo. 5, 33 y 18 pesetas, respectivamente. "Cultura". México, 1926. Un vol. de 198 págs. 192Ó. Un
Mapa mural de España, en nueve hojas. Cada Julio Zeyer: Sor Pascualina. Traducción di- Rafael Alberto Arríela: Ariel Corpóreo. Le-
folleto de 20 págs. INTERNACIONAL J e a n M a r i e t t e : L'Architecture francaise (pre-
!.is con la legislación española y las his- hoja, 7 pesetas. miére serie. Réimpression de l'éditíon origí-
Mcana.s, por J. Cas tan. 15 pesetas. Mapa general de España. 3 pesetas. recta del checo, de R. J. Slaby y J. R. Gar- tras extranjeras. Editorial "Buenos Aires", ITALIA nale de 1727 publiéc par L. Hautecoeur. 16
cía Diaz. Ilustraciones de A. Ballester. Edi- 1926.
lez de Velascó: Los contratos ad- Mapas provinciales de Cádin, Huelva, p. et 36 pl.). En álbum: 150 fr.—G. Vanoest.
Madrid, torial "Cervantes". Calle de Muntaner, 65. Fioreuza Perficucci de'Giudíci: Ali e catene Louis Bertrand: Saint Agustín. -Cart. 7 fr. c;o.
¡'.'os (doctrina, legislación y juris- Málaga y Sevilla, en dos hojas. Cada hoja, Barcelona, 1927. Un vol. de 2y3 págs. Pre- TEATRO (vol. in 16 di pp. 167. Bcmporad).—Firenze. Madame et fils.
i sobre est,-» í[Link] materia, con- 4 pesetas. cio, pesetas 2,50.
lit-ovincial y Mapas provinciales di España. Cada uno, 20 Sandro Sandrí; La vita del Duce (coUezíone Brunchschvígg: Le Progrés de la conscience
Pablo Palacio: Un hombre muerto a punta- Antonio F . Marcellino: Semillas de luz (cinco quaderní del Balilla. Siciliana).—Catania. dans la philosophie occidcntalc. (Bibl. de P h i -
pesetas. ensayos teatrales): Emancipada, Justicia de Almmacco
piés (cuentos). Quito. Imprenta de la Uni- del raga::so, 1927 (Bemporad).— losophie contemporaine). 75 fr.—F. Alean.
MEDICINA versidad Central, 1927. Un vol. de 144 págs. clase. Triunfo de amor. El ídolo invencible Firenze.
FILOSOFÍA y La serpiente negra. Juan Perrotti, editor. Auguste Comte: C/ict'.r de textes. Avec étnde
E. M. S. Dañero: Sangre en los labios (nove- Attilio Scarpa: Fiíiurc e figurine mansoniane. du systéme par Rene Hubert. Coll. Les
'Vcaellfi: Riesgo operatorio. Pese- Un vol. de 255 págs. Venezia.
J. Ortega y Gasset: El tspectador. T . V.— la). Editorial " T o r " . Río Janeiro, 760. Bue- Graiids philosopbes frangais et étrangcrs. 9
nos Aires, 192Ó. Un vol. de 192 págs. Giuseppe Cocchiara: Le Vastasale (Sandron). francs.—Vald Rasmussen.
de la sanocrisina. Pese- (Rev. Occ, Madrid.) POLÍTICA, DERECHO, ECONOMÍA, Palcrmo.
L. Giordano: El rosal. Seguido de otros cuen- E. Durkheim: Les Regles de la méthode socio-
Max Schelcr: / : / resentimiento dt la moral. tos y un diálogo de Giorgío Vicariní. Edi- SOCIOLOGÍA, E T C . Emilio Ollivier: Michelangelo (Ceschina).— logique. Biblioth. de Philosophie contempo-
arrcí .is; Am. terapéutico. Tela, pese- (Rev. Occ, Madrid.) torial " L a Cruz del S u r " . Montevideo, 1936.
tas a. Eugenio E. Bréard: La Argentina ante la Milano. raine. 12 fr.—F. Alean.
Un vol. ''-
de 103 págs.
ARTE
líduardo Mallea: Cuentos para una inglesa Liga de las Naciones. Corrientes, 1936. U n Pietro Gorgolini: La rivolucioni fascista (Para- Saint Jean Eludes: Misére de VHommt tt
lea: una folleto de 52 págs. vía).—Milano. Grandcur du Chréticn. 13 fr.—Lethielleux.
pesetas 18. Gabriel García M a r o t o : / p j o . Bib! desesperada. Colección índice. M. Gle \ji Gioacchíno Volpe: II mcdievevo (Valecchi).— R. P . Heraml)ourg, C. J. M . : Saint Jean Eudet.
1 i las febrículas. setal. o». 3,75 P«- editor. 1936. U n vol. de 144 págs. P izer,
3 pesos. recio. H I S T O R I A , BIOGRAFÍA, CRÓ- Firenze. Ses Vertus. 8 fr.—P. Lethielleux.
HISTORIA NICA, E T C . Beatrice Sposato: L'Evolusione poética di C. Leo Antonine, P . Armijon: La Qucstion du
Carducci (Valecchi).—Firenze. Cotón en Syric. Extrait de la "Revuc écono-
7 til Antonio Goicoechea: Figuras de ¡o raía: *AI- POESÍAS mique inlernationale", décembre 1936. 4 i r .
'•• ,i<>, ^.So pf'setas. Alfredo Monla Figueroa: Juan Pablo Echa-
hí-. I'laan I'igalle. P c - iomo X I I I " . güe. Rasgos biográficos. Segunda edición, co- AI^EMANIA Soc. anonyme du Recucil Sirey.
María Amalia Zamora: El eco rusticano (poe-
Hojas Libres. París (1,50 pesetas). sías). Buenos Aires. Talleres Gráf. Porter rregida y ampliada por su autor, con docu- Jean Auvray: La Loi du s aoüt 1920 sur le
Max Adler: Politischc oder sosiale Demokra- crédit agrie ole. In-8 raisin. 15 ir.—E. de
S- Hermanos. Entre Ríos, 1585. 1937. U n vol. mentos relativos a la candidatura de Echa-
CIENCIAS NATURALES de 128 págs. íi<?.—Berlín, E. Laub, 165 S. Boccard.
. las 5 güe a la gobernación de San Juan. Buenos
Hans Heinrich Barchardt: Gcschichte des Ro- Henri Fayol: L'Evcil de l'esprit Public. 14 fr.
de tos liombres vií'ientes. l^iiija: /•:/ libro de la vida. 3 pesetas. Manuel J a é n : Aguas vivas. Caracas. Venezue- Aires. Talleres gráficos argentinos de L. J.
Rosso. 1927. Un vol. de 80 págs. mans uml der Novelle in Deutschland.—Teil Dunod.
Crespo: Apuntes dt avicultura. 8 pesetat. la. Lit. y tip. Vargas. Año M C M X X V L — I. Leipzig, J. J. Weber, X V , 33i S.
Un vol. de 182 pági. Luis Enrique Azaróla G i l : Veinte linajes del I Charles Gide: L'Ecole de Nimcs. Cours sur la
Gerhart Álbrecht: Die sosialcn Klassen.— Coopéralion du Collége de France. Décem-
siglo XVIII: Zabala, Alzaybar, Achácarro, |
Leipzig, Quelle & Meyer, 143 S. bre 1935-avril 1926. 8 ir.—Assoc. pour l'En-
wiWiWi>-<r-''P'"''-*ilwi>wiliiitM»i'<i»w!wwi«^ J K i t i . j t e . i l . Coooération.
LA G A C E T A LITERARIA

MEMORIAS ÍNTIMAS DE UN TEATRO DE CÁMARA


Postales inglesas The Vortex, por Noel Coward.

DESDE EL NIDO D F ^ L MIRLO BLANCO" DOS CRÍTICOS MAS EN LA POLÉMICA


The Show Off, por G. Kelly.
At Mrs. Beam's, por C. K. Munro.
Juno and the Paycock, por Sean O'Casey.
Y no le bastó a Mr. Ervine su lista nume-
Ahora que en Madrid, por lo visto, se afa- rosa. Aun tuvo otro argumento malició.so. ¿Es
Bon en el Lyceum (CONFERENCIA TELEFÓNICA)
nan nuestros críticos y autores en preparar, a que hay en París, preguntó a su amigo, al-
guien que pueda compararse al hombre vene-
por Carmen Baroja
fuego rápido, el plato, aun visible, de nuestro
teatro contemporáneo, bueno será acercar a rable que nos dio últimamente Santa Juana f
p o r A\arfa Luisa N a v a r r o
sus afanes el calor que nos llegue de otras Mr. John Palmer defendió su causa: El
polémicas extranjeras. O, si se prefiere con sentimentalismo—ha dicho—es lo último que
Es empresa muy difícil para mí hablar con inauguró y quien ha hecho un papel, quizá el metáfora más viva, echar leña extranjera a puede encontrarse en Lenormand, quien se afa- —Piíiiiiíi... Rrr, tac; rrr, t a c ; rrr, t a c ; rrr, careta que cubre sus necesidades, es sólo anti-
imparcialidad de las representaciones del "Mir- más perfecto en su género. [Imposible dar nuestro fuego: en este caso, puro carbón in- na cada día en perfeccionar una técnica que tac (cinco veces; las reglamentarias). faz que realza los descubiertos. Las hay que
lo Blanco". ¿Cómo decir al público que en mayor gracia a una interpretación! glés. nos traerá innovaciones seguras en el teatro. —... ¿Diga? cosen calcetines, unos poquitos nada m á s ; con
nuestra casa, nuestra familia, nuestros amigos Era muy difícil encontrar un compañero que La mina, al parecer inagotable por lo que Doctor Knock es una comedia de primera ca- —¿Bon? ¿Bom-bon? lo caros que están, no se anda, en general, tan
hacen algo que nos parece muy agradable, sin secundara a esta peregrina actriz en el diálogo de sí va dando la polémica, la explotan por el tegoría, con un asunto de interés permanente, —Sí, señora, y usted...? bien de ellos que su reparación ocupe toda la
dar a los demás una idea antipática de petu- sentimental de Adiós o la Bohemia. Lo inten- momento dos críticos prestigiosos: Mr. Ervi- con una lógica y precisión admirables. Etcé- —Permítame que guarde el incógnito; tengo actividad de la vida femenina; un ratito basta.
lancia? ¿Sería mejor llenarse de falsa modes- tó mi hermano Pío, pero le daba un aire de- ne y Mr. Palmer. Juntos en el pasado, en tera, etc., etc. Una [Link]ón curiosa e in- forzosamente que hablarle; he de enviarle un El resto de la jornada lo distribuyen esas ja-
tia? Creo que no. Mis lectores me tendrán, masiado triste; lo intentó Ricardo, pero resul- unión de Mr. Me. Carthy, formaron aquella teresante por tratarse de este crítico, también resumen de nuestra conversación a Gecé; pero... cobinas (?) entre dar de mamar a sus hijos pe-
pues, que perdonar si del "Mirlo Blanco" no taba un hombre despreocupado; lo intentó gloriosa trilogía de entusiasmos, que hubo de veterano, autoridad también máxima en las se me ocurre: si él, que es el director, se llama queños ; repasar u orientar los estudios de los
hablo inrás que con alegría y entusiasmo. Rivas Cherif, pero parecía un señorito atilda- lograr al fin, tras múltiples batallas frente a columnas de The Times y en un tiempo, como a sí [Link] (jecé, ¿por qué no parodiarle lla- mayores; ser las celosas vigilantes de la clíni-
ca de su marido, el médico; poner en limpio las
Desde que mi cuñada Carmen tuvo la feliz do y no un bohemio; lo intentó Bagaría, y un público lento y obstinado en tradiciones, el decíamos, ardiente defensor de Bernard Shaw. mándome Melé? Soy, pues.... Melé.
idea, el año pasado, de organizar estas repre- venía "achicando" a la compañía por haber reconocimiento de Mr. Bernard Shaw en la Contesta así a la malicia de su amigo: "San- —Bueno, señora Melé, no estoy para perder cuartillas de su cónyuge, el escritor de m a k
sentaciones, todo ha sido para nosotros diver- representado en Barcelona Edipu Rey! escena inglesa. Disculpable es, por lo tanto, ia Juana será probablemente la obra más im- el tiempo con señoras; nunca sabe uno cómo letra y poco tiempo; desbrozar discretamente el
terminan estas cosas cuando empiezan, y en camino por donde marcha el compositor o el
sión y entretenimiento. Quizás se deba esto a Pon fin, Sindulfo de la Fuente, este simpá- que dos do ellos, hoy en la madurez, se apres- portante que se escriba en nuestro tiempo, este momento me siento inspirado; de mis pin- director de orquesta, el poeta, el hombre de
la simpática cordialidad, que constituye el ma- tico amigo, animado por todos, se decidió a ten de nuevo a la batalla. Ya de enemigos pero marca el fin, y no el principio, de una
celes está a punto de brotar... ciencia o de negocios, que es su compañero en
yor encanto de los actores que forman la ya acomrpañar a nuestra graciosísima damita y cordiales, pero sin victoria posible. Al menos, época. Es, sin duda, la más fina expresión del la vida, apartando su pensamiento de las me-
nutrida compañía. Quizás, a la benevolencia quedó a una gran altura. con dos causas sospechosas: el teatro inglés racionalismo de su autor. El único autor fran- —¿Un mono?
—No, señora; una mona, si usted quiere; nudencias agobiantes que obscurecen y aniqui-
del público de amigos, que acostumbra pre- Pío, muy entusiasmado con la intérprete de su contcmiwráneo y el teatro actual francés. ¿A cés que pudo haber escrito una obra de igual una figura femenina. lan su gestión creadora.
senciar las representaciones; el hecho es que, obra, escribió una mañana el sainéis Arlequín, cuál de los dos—discuten—hemos de conceder mérito, en los últimos cincuenta años, fué
para nosotros, nada hay tan agradable como mancebo de botica, o Los pretendientes de Co- la primacía? ¿Cuál de los dos teatros ha pro- Henry Becque. Pero Becque no fué compren- —¿Aún no ha «juedado escarmentado de las Otras dan clases, se dedican al comercio, ha-
la preparación y realización de una de estas lombina, para que la Colombina fuera esta mis ducido las mejores obras en los újtimos diez dido por su generación, no se preocupó tanto monas? Mire, no nos complique la vida a las cen música, escriben, se asocian activamente a
veladas teatrales, aun siendo, como yo, sola- ma señorita, y Arlequín fuera Rivas Cheiif • ' ^"°^? ^^*^ ^^ '^ candida disputa. La pregun como Shaw de su momento, ni tuvo, sobre mujeres; para eso se basta el profesor Ortega, la cultura humana y se ganan la vida.
mente espectadora de ensayos, y como actriz, pero ella, un poco asustada por el éxito que ¡ ta, sin embargo, ya encierra un elogio para todo, críticos jóvenes y entusiastas como nos- que nos llama corzas. ¿A dónde van ustedes a El Club, Con la biblioteca, las conferencias y
menos que segunda parte. había tenido, y otro poco por las frases algo ! ^'^^^^ '• 1"^ pueda plantearse. Con nuestro tea otros que le ayudásemos a combatir al públi- ir a parar los bimanos de pluma y pincel con cursillos y los conciertos, ofrece ocasión de
tantas incursiones en la zoología femenina?
El escenario, pequeñísinro y en muy malas atrevidas que tenía que oír de boca del ena- i "^° ^'^'"^'' difícilmente podríamos despertar co. Dejó, sin embarg:u, dos obras maestras, elevar el espíritu decaído de las que no disfru-
—Bueno, señora; supongo que tendrá mu- tan en .sus casas de facilidades para ampliar su
condiciones, no tiene salidas ni puertas latera-' morado Arlequín, se negó a hacerlo I " ' ^ ^ vacilaciones. De todos modos, Mr. Er- una de ellas La Parisienne; aunque absurda
chos calcetines que coser y algún puchero que
les, la única entrada es la de la embocadura. Por Ibamos a trabajar toda la compafíía Pío s- ! ^'"^ ^' ^ ' ' - P^''"^'" " ° ^^" llegado a un acuer- la comparación, mucho mejor como obra de espumar; no dejo escapar mi mona, como us- cultura, aprovechando en ello ese rato perdido
había hecho, según decía Ortega y Gasset >•" ' ^°- ^ ' Primero, más conservador de sus pro- teatro que Santa Juana." Y después de este que todo ser humano tiene derecho a disfrutar.
ésta tienen qiie pasar todos los actores antes ted la llama, por satisfacer esa verborrea que Las que pasan el día dedicadas a actividades
de empezar el acto, con la luz apagada, para juicio, bien curioso, Mr. Palmer da la lista
de sus obras. Las elegidas son éstas, después le aqueja. intelectuales, mezcladas con el cumplimiento res-
no perder el efecto de caraccerización. En un —Mire, Bon, Bom-bon, no se me ponga agri- ix)nsable de sus funciones de mujeres y ma-
rincón de un metro escaso hemos estado hasta de maltratar sañudamente las seleccionadas
dulce, como esos bombones purgantes que los dres, van allí a charlar un rato, a descansar,
seis personas, asfixiadas de calor, esperando el yo tenía un flamante vestido de mi abuela, nclina hacia París. Y he aquí los términos por su amigo:
momento de salir a escena. Todas estas mo- ¡ pero no teníamos Colombina 1 generales de la discusión entablada. Lí? Printemps des Autres, por J. J. Bernard. boticarios venden a las madres para qufc enga- a desarrugar el rostro del ceño torvo que im-
Mr. Ervine afirmó casualmente, según nos Le Dent Rouge, por H. R. Lenormand. prime la fatiga, a refrescar su espíritu, no con
lestias, lejos de incomodar, han divertido mu- En casa de Salaverría encontré una de aque- el "morir habemos" (¡ya lo sabemos! que vivir
cho a la complaciente compañía. llas tardes a la preciosa señora de Goldemberg, dice, aimque de manera bien categórica, al Le Paquebot Tenacité, por Charles Vildrac.
no es otra cosa que ir muriéndose iwco a poco),
En este escenario reducidísimo, mi hermano Raymonde de Back. Me dijo que había leído hacer su crítica de Masques and Phasses, de Le Tombeau ÍOM.V l'Arc de Triomphe, por
sino con el "vivir queremos plena y consciente-
Ricardo ha pintado una decoración para Liga- algo de estas representaciones y que le diver- Ivor Brown, que a ninguna persona inteligen- Paul Raynal. mente", no para el padre José, ni para sacarl*
zón, de Valle-Inclán, en la que se veía un tiría tomar parte en ellas; en seguida fué lla- te podía interesarle el teatro francés moder- Teles de Rechange, de Jean-Víctor Pe- las entrañas a las ociosas sin fortuna, sino para
paisaje de noche, lejano; una tapia, una casa, mada por la empresa y pasó a hacer la más no. Este calificativo de moderno, de uso peli- llerin. colaborar en la cultura, en el hogar y en la
con puerta y ventana practicables; por esta bonita de las Colombinas.
ventana entraba un hombre, y dentro de la Teníamos otra dama joven de extraordina-
grosísimo, no ha sido el que menos ha con-
tribuido a embrollar la cuestión. Mr. Palmer
Jean le Maufranc, de Jules Roniain.
Le Chapclle Ardente, de Gabriel Marrel.
Señora de LuzuriaKa \ñ especie como seres inteligentes, sensibles y sa-
ludables.
rompió su silencio diplomático para confundir Le Marchands de Gloire, de Marcel l'agnol. Y
habitación, que también se veía, ocurría una rio mérito, Marichu Arisqueta de Abreu, pero,
según ella, no encajaba bien en la hija del a su viejo amigo. ¿De qué teatro hablaba? Le Cocu Magnifique, de Jean Crommelynck. —Señora Melé: su sermón es casi tan serio
escena. y
¿ Del de los señores de Brieux, Bernstein y í como el mío; tiene usted razón en muchas co-
Ayudan muchísimo a producir estos mila- Lincenciado Pantalón y, en su modestia, pre-
Bataille? Mr. Ervine, entonces, puntualizó. Y
Por incluir la lista inglesa los nombres de ti sas; pero ha [Link] usted el subconsciente
gros los efectos de luz y sombra realizados firió hacer un papel insignificante de vieja; esta opinión, la de Mr. Ervine, no deja de Somersct Maugham y Noel Coward, absolu- 'í ,'.*,
por Carmen, electricista, tramoyista y esce- aun así, los espectadores apreciaron mucho su tamente insignificantes para Mr. Palmer, éste .;.,J de mi rencor; las he dibujado con una genero-
sidad de estilos y con una orgía de colores es-
nógrafa experta. labor, y, más tarde, hizo un papel delicadísimo ofrecernos interés, si se recuerda que St. John incluye en la francesa, para cerrar su lista,
Ervine, el veterano crítico de The Observcr, los de Al fred Savoir y Sacha Guitry. pléndidos, y sólo he vendido el 75 por ICO de
La decoración de un drama de nuestra sim- en El Viajero, de Claudio de la Torre. mis trabajos. ¡Comprende...!
pática y culta amiga Ella Falencia, producía En un papel trágico y escalofriante debutó es, hoy por hoy, una de las máximas autori- De manera que el público, ya a estas altu-
dades en la vida teatral de Londres. ras de la polémica, puede ir formando a gus- —¡ Pero si ese porcentaje es uno de sus ma-
tal sensación de realidad, que muchas perso- Carmen Juan de Benito, y quien la haya visto
la recordará siempre, sobre todo en Ligasen, Mr. Ervine, como decía, puntualizó. He aquí to sus preferencias, colocado en el bando que yores éxitos! Le sobra a usted arte, Bom bon,
nas entraron después de la representación a algunos de sus juicios: Le Paquebot Tenaci- le haya convencido. Aunque es probable que María de Maeztu pero el sentidt) de orientación le falta; ha per-
cerciorarse si los cuadros y el Crucifijo que de Valle-Inclán. té, de Vildrac, es una obra admirable, aunque ninguno de los dos, si no se olvida que de lo dido usted sus laberintos, esa es]>ec¡e de hilo de
había en la pared eran o no verdaderos. La En esta última representación ha debutado Ariadna que los profesores y médicos de mala
otra damita joven monísima, Consuelo Trevi- falta de fuerza, de vitalidad. El Sr. Lenor- que se trata es de encontrar obras modernas.
escena para El Viajero, de Claudio de la To- mand, a su juicio, un autor incompetente en intención arrancan a la paloma en sus experi-
rre, con su reloj de pared, su chimenea, Car- ño y, con ésta, son cinco las que cuenta la cuanto a caracteres que requieren cierta viri- Como siempre que discuten dos ingleses, la ra-
mentos para la demostración de cómo sin ellos
men Juan, guapísima, vestida de blanco, senta- compañía. De las otras damas es muy difícil lidad de trazo, un mórbido sentimental obse- zón suele tenerla un irlandés. Tal el caso de se pasan las pajaritas dando tumbos para siem-
da en el canapé, con la falda de miriñaque y hablar. ¿Qué voy a decir de Josefina Blanco s"ioradí"p¿Vl¡^übereu7o7ir £ " • J u r e l l R o m l i n h un tercero en discordia, M n Sidney Arnold
" ¡ e n en su carta desde Dublín expresa, a pre. No se haga usted ilusiones; menos venderá
el escote isabelino, tenía todo el aire de una de Valle-Inclán, que después de haber sido una posee .sólo pv;. la lu.v V,
un estilo brillante. Su j Doctor 'nuestro juicio, la opinión mas sensata de cuan- con la condesa del Tajo, aunque haya más dine-
viñeta anticuada y romántica. Las decoraciones de las primeras figuras del teatro y haber esta- Knock es una pieza divertida, nada más, sin tas se han oído en la polémica. Dice así, para ñen a sus hijos, cuando ni el niño ni el boti- ro a su alrededor. Usted produce sensibilidad,
de taberna vasca, con toneles de sidra a lo do en compañía de primer orden le divierte tra- cario se engañan; sólo la madre...
materia suficiente para sus tres actos. Más terminar: " L a palabra "moderna" suele te- pero la exige a sus compradores, si han de com-
largo de las paredes, y barcos colgados del te- bajar con estos aficionados y en este diminuto a ú n : M. Jules Romain es uno de los tantos ner distintas acepciones, según quien la em- —i Pero, señora... I prenderle. ¿Dcíea sólo vender? Dediqúese a lo.»
cho, que se hicieron para las representaciones escenario ? —Bon, no me maltrate; piense que me tomo garbanzos o a los llamados objetos de artt
locos modernos. Etc., etc., etc. Y, por último, plea, quien la escucha y el país donde se pro-
de Marinos Vascos y, últimamente, para El Algo muy parecido ocurre con Herminia Pe- ¿podía su amigo Mr. Palmer presentarle una nuncia. \JO que Mr. Ervine, por ejemplo, lla- la revancha; antes fué usted el que anduvo po- propios para regalos. Sus caricaturas son más
Torneo, siempre tuvieron mucho éxito. Y di- ñaranda lista de obras francesas, estrenadas en los úl- maría una obra moderna de un autor moder- niéndome un poco en evidencia, inmortalizán- que orgía de color y diversidad de estilos; tienen
vertida como pocas la decoración del Paraíso Ella Palencia, triunfante como autora y timos diez años, que pudiera parangonarse con no, inglés, acaso resultara ya anticuado para don.v con un eterno gesto del que explica a muclio de retratos psicológicos; en ocasiones son
terrenal, lleno de diploducus, mammuths y ple- como actriz; Carmen, graciosísima; Mere Mi- ésta suya? He aquí la lista de St. John Er- un público alemán o checoeslovaco. Si aquí Pestalozzi. Deje que mi indignación tenga al- bromas felices; algunas, aunque parece que pe-
siosaurus, de ETÜ y Adán, de Edgar Neville. chel y yo, que lo único bueno que tenía como vine : se representara a Youslikewitch, a Gorki, a gún derivativo. gan, son expresión cariñosa.
Inquietante la del Café chino, últimamente re- actriz era la indumentaria. Jacob Gordon o a Sholem Asche, el público,
The Ilairy Ape y The Straw, por Eugenio y quizá los críticos, se escandalizaran. Y, sin —Vea, señora Melé como casi se me ha des- La silueta de la ak>gada Kent (antes de to-
presentada, pintada y arreglada por Carmen. Ellos, todos son magníficos actores, aunque cubierto.
O'Neill. embargo, estos autores ya han pasado. Más mar el chocolate de ^latías López); la de la
Un crítico de teatros dijo en un artículo, algunas veces lo hagan mal. ¿Qué decir de —No sea pillín, Bon, que nos separan mu- aguda señora de Riaño, que usted pinta acha-
What Price Glory, por M. Anderson y L. a ú n : Ernst Toller, Brennon o cualquiera de la
con muchísima razón, que era el atreczo del Bilbao, de Vighi, de López Rubio, de Pitta- Stallings. chos metros de hilo y dos micrófonos. parrada, no sé por qué; la de la sutil sefíora
"Mirlo Blanco" digno de un Robinson de la luga, a quien siempre dan papeles inferiores a moderna escuela dramática de la Europa Cen- —¡ Bueno ! ¿ Para qué me llamaba ?
su categoría artística? De Ricardo, que no supo Broadway, por Ph. Gunning y George Ab- tral sería denunciado aquí por revolucionario. de Ucelay, y algunas más, las ha. hecho con
escenografía. —i O h ! Antes de contestarle, quiero pregun-
jamás lo que tenía que decir en escena, y de bott. En Inglaterra, la gente cree que Noel Co- tarle alguna cosa; mujeres y niños, en nuestro cierta cicatería de extensión, afinando o achi-
Un tamtjor de papel lleno de lentejas, ma- Rivas Cherif, organizador, actor y director in- The Circlc y Our Bcttcrs, por S. Maugham. ward es un autor moderno, porque sus obras cando las figuras. En cambio, se mm , , ,r
nejado con habilidad, daba la sensación de las cansable, que, con Carmen, es el alma de todo constante monólogo—dialogado—, no paramos
Granite, por Clemencc Danc. se presentan de una forma moderna. Usar esta de preguntar. ¿Quién es esa... mona, o, si usted veces francamente derrochador de csp •
gotas de lluvia azotando los cristales, en Ma- esto. The Whitehcadcd Boy, por Lennox Ro- palabra, sin explicar su contenido, dice muy la señora de Araquistain le regala un ganan
rinos Vascos, y el ruido de un pequeño motor binson. lo prefiere, esa figura femenil que está a punto de pieles de abrigo, y a la señora de Meabe,
Para esta última representación ha hecho la poco al público ansioso de aprender algo con-
eléctrico, de un aparato de secar el pelo, miti- The Man with a load of Mischief, por creto de la crítica." de surgir de sus pinceles? ijue se hizo un abriguito de cuadros con un
gado por un almohadón de plumas, era la le- Empresa una inrportantisima adquisición con Ashley Dukes. —No pertenece al Club femenino, al que, con retal, le concede unos vuelos que, si se remonta,
jana sirena del buque pidiendo auxilio en me- D. Ensebio Gorbea. justa razón, llama el padre José el Club jaco- cruza el Atlántico. Su frágil suix:onsciente, ¿le
The IVoman Business, por Ben W. Levy. CL.\UDIO DE I.A TORRE.
dio de la tempestad. Algunos programas salieron bien, de dura- bino. juega, acaso, otra mala pasada? Los apellido."!
La pequenez del escenario hace que sea más ción, variados y animados. —i Dios mió! ¡Ese retruécano! ¡ S e r á pa- jacobinos de esas damas le sugieren la idea de
fácil de conseguir efectos, y la unión de éste Las obras que mejor resultan .son, en general, riente de Muñoz Seca? una supuesta .presión a sus espíritus, como si
con el resto de la sala, reconcentra el interés las de un acto. En cuanto a su mérito artístico, —Señora, por caridad, no enrede más esta estuvieran metidas en un canutero, y usted se
y la atención de los espectadores. ¡ Ventajas nosotros no podríamos juzgi(f, porque aquéllas conversación. Tan digna dama es la condesa del las figura en el ¡buml del momento de la
de los inconvenientes I
La primera representación, en Febrero del jores.
año pasado, nos llenó a todos de entusiasmo;
que más nos han divertido en sus ensayos, pre-
paración, etc., son las que nos parecen las me- PffmiEj mEViii Tajo, Presidenta honorable de una fundación explosión. Entre ese grupo derrochante, se lía-
piadosa titulada: " Protección al
sidad holgada en la mujer". ¿No adivina us-
deseo de ocio-

nadie se hubiera figurado que personas, mu- Proyectos, creo que hay muchísimos, y en ted, corza infamante, concurrente a ese Club
chas de ellas que nunca habían trabajado como cuanto a la crisis teatral, nosotros no la no- jacobino, los fines de tan respetable institución?
actores, pudieran hacerlo de una manera tan tamos porque siempre está la sala llena. El padre José aconseja a las mujeres que se
divertida y agradable. Se destacaba, sobre to- "Mirlo ¡ Cómo, pues, no tener entusiasmo por el ocupen en zurcir calcetines y en espumar pu-
Blanco"! FIGARI, P I N T O R gente, que, entre mate y mate, cebado por una cheros. Como las pobrecitas mujeres que patro-
dos, la primera actriz del "Mirlo Blanco", |
Nati González, la primera por ser quien lo mano fina que huele a Coty, nos cuenta, en su cinan la fundación "Protección al deseo...", et- Señora de Ucelay
CARMEN BAROJA DE CARO. "Atención pido al silencio lenguaje de colores, socarronamente, con un cétera, tienen todas criadas que guisan y a sus
y silencio a la atención." humorismo fino y penetrante, con una simpli- hijos metidos en buenos colegios de padres (pa-
cidad de niño talentoso, cómo fueron los abue- dres espirituales, se entiende), o entregados a
Sean estos versos del Martín Fierro el pon- los de la Patria, cómo se emperifollaban las celosas institutrices diplomadas que velan por sn
OBSERVATORIO ESTUDIANTIL cho que me cobije en esta contienda, y sea el matronas criollas, o nos describe, con una vi- porvenir y educación, no tienen pucheros que
viejo gaucho mi numen tutelar ahora que debo vacidad de fino observador, las eternas tribu- espumar, calcetines que coser, ni quehacer al-
decir unas palabras de algo que es tan nues- laciones de un federal o un unitario ante la guno. Nadie como ellas, pues, para velar por-

Felipe II y la Universidad tro como un galope del pampero o una san- tiranía, no, por cierto, de mi tocayo el gran que no desaparezcan tan tradicionales costum-
gre de ceibo. Juan Manuel, sino del otro tirano más grande bres en la mujer española. El sistema de que
Al ser contemplador de los cuadros de Fi- aún, aquel que nos lleva, sin quererlo, a hacer se valen para el logro de sus fines es ingenioso;
gari, experimento una doble y extraña satis- el papel de enamorados más o menos tontos. creería uno en la inspiración.
Señora Viuda de Peña
facción, acaso inculta, pero muy veraz; la de Gracias a Figari, nuestros gauchos ya no Reclutaii a todas las ociosas privadas de for-
Lo que sigue, es un trozo de conversación, no ser pintor ni critico de arte. Y con el vie- serán confundidos con cualquier Tom Mix tuna, para que no pierdan sus almas pensando
—No es ese el caso de Felipe I I .
arbitrariamente acotada; así como cogida al
vuelo en un tren, en un tranvía o en un café. —No. Felipe II fué un honrfire de conciencia, jo F i e r r o : del Far West o bicho por el estilo, como para en reivindicaciones sociales y otras zarandajas
que hizo lo que creía que debía hacer. Un crí- nuestra alegría lo escribiera André Salmón. de mal gusto; las meten en localcitos bien ce-
Puede muy bien, sin embargo, suponerse la "Veré si a explicarme acierto
tico firme, rectilíneo—impolítico—y luego, vir- Gracias a él, podemos llevar a París algo rrados, evitándoles las corrientes de aire, y,
escena en una Universidad, en el vestíbulo de tudes de hombre privado. Nada más. entre gente tan bizarra..."
una biblioteca o, sencillamente, en el breve nuevo, algo que ellos no podrían hacer, algo ora zurciendo calcetines, ora cogiendo carreras
cuarto de un estudiante, entre unos cuantos li- tivos —¿ Se dirá eso en los discursos conmemora- que pertenece a ningún ismo, pero que lo es a las medias que las protectoras rompen (¡ se
bros desordenados y frente a una ventana
? Ante las telas de este artista, mi corazón todo, porque es Arte verdadero. hacen tantas con ese complicado charlestón!), lia Carmen Monné de Baroja. ¿Qué daño le
abierta—ya—al aliento de una primavera fuer- —No lo creo. En esos casos se busca decir siente esa alegría retozona de niño que ha ido El paisaje rioplatense, este paisaje que se ora laborando los interminables encajes de blon- hizo para pintarle una ampliación, en vez de
cosas que vengan bien con lo que uno piensa al campo con ropa vieja y puede correr a sus nos mete por los ojos con su dramaticidad de da, duquesa, etc., tan difíciles como lentos de ima miniatura?
te, pero caprichosa, desconcertante, con suaves sobre esto o lo otro; cuantas más alusiones a anchas, saltar alambrados, caerse, sin temor a La de nuestra presidenta, María de Maeztu,
oleadas de aire tibio y ráfagas del más traidor cosas actuales o a las ideas del disertante, manchar o romper su traje nuevo. Los alam- llanura abierta, se ha ennoblecido, como se en- hacer, las tienen casta y santamente entreteni- más que una caricatura personal, es todo un
frío invernal. noblece toda realidad cuando quien la contem- das. Les pagan por su esfuerzo unos realitos
mejor. bres de púa de los prejuicios pictóricos—que pla es un artista nato, que ve en ella lo eter- diarios, no muchos—conviene mortificar un poco símbolo de la ciencia infusa. Y, a propósito de
—¿Le llamas simpático?
—Sí. Simpático no quiere decir mucho. No —Que, por otra parte, caen en buen ambiente. achicarían la sinceridad a uno de aquellos que no y primordial. el cuerpo—, y con este procedimiento provocan símbolos, le llamaba para hacerle un encargo.
Estos días se han movilizado respetabilísimas ahora me congratulo en no ser—no intimidari en sus protegidas un deseo infinito de ociosidad —¡ Al fin se ha decidido usted a decirme qué
implica juicio de cualidad. Así, con un adjetivo ni traban mi emoción, que se ensancha en mi Figari pinta porque acaso le resulta la ma- holgada. pretendía de m í ! No ha tardado más que un»
trivial, parece como que se descorriponen los huestes contra alguien que se ha atrevido a
nera más fácil de reconstruir un pasado que
dos mitos, falsos los dos y antipáticos. hablar de los milagros, desde el punto de vista pecho como en la Pampa se hace grande el Usted comprenderá, por ofuscada que esté su hora; creo que ya es ticmix).
él ha sentido, y al hacerlo, no ve su pincel ni —En efecto; necesito una caricatura sim-
científico. L'n médico que gusta de tratar estos pampero. Gusto los cuadros de Figari con la imaginación liviana, que mujer ansiosa de ocio-
—O sea; hay un Felipe II simpático, frente casos, un aula y una discreta conferencia. misma intensidad primitiva que el niño de mi le preocupa la técnica, es decir, lo externo y sidad holgada sueña con la Gloria eterna como bólica. Como en todos los símtwlos, cada uno
a los dos Felipes II sinipáticos y antipáticos. mecánico de su arte, acaso descuidado, sino
Santo Tomás tiene que ver en este asunto. comparanza goza de la libertad del campo que, única liberación. ¡ La Gloria eterna, en donde ve lo que puede. No soy mujer de nruchas
—•Y falsos, sobre todo, falsos. No creo que embebido en la reconstrucción emocional
No el Santo Tomé de ver y creer, claro... porque su corazón late dentro del traje viejo, se pasa uno entonando hossanna, hosanna, ideas, así es que la intención la pone usted; yo
se pueda admitir seriamente ese Felipe II de de su recuerdo, va grabándolo en el cartón de
—Ese hubiera asistido a la conferencia de que no le priva de gustar su gusto. Acaso mi la manera más simple y personal que podía per scccula seculorum! Una especie de somni- le voy a dar sólo los elen>entos y las condicio-
los dramaj de Schiller, torvo, frío, cruel, im- La f ora. traje de ahora sea la ignorancia, i Pero qué fhxe de todo deseo. Fin último para el que han nes del cuadro; mejor dicho, del tríptico. P r i -
placable, sahumando su devoción con visceras
—No, n o ; el otro, el ángel de las Escuelas, lindo es ser ignorante cuando se experimenta hacerlo, como personal y suya es su memoria. sido creadas las mujeres. mero, el estilo tiene que ser de esos que aca-
tostadas en las hogueras inquisitoriales. Otro Y así, este hombre, que quizá nunca se inte-
a quien i pobre doctor I han tomado como es- tan grande placer estético! —i Bon I ¡ Mi estimado y admirado Bon, pre- ban en ista (cubista, expresionista, de arista...).
tanto me molesta el sublime y angélico Feli- tandarte los señores de las apologías acomo- Mis ojos se han convertido en bazar de co- resó en lo material de su arte, ha llegado a dicando un sermón cuaresmal! La verdad, no Mientras meno.i se conozca lo que usted pinte,
pe II, príncipe perfecto, apóstol de la fe, santo, daticias d eFelipe I I . lores, y mi espíritu ha gozado glotonamente la ser un pintor admirable, que siente más que me lo esperaba. ¿Tan mal le ha ido en su ex- más claro resultará el símbolo.
sabio y gran estadista. dibuja su cuadro, dándole una vida imperece- Segundo. La primera parte contendrá: Una
—Por ahí, por ahí... Está bien claro que delicia de saborear una cosa nueva, algo que posición del Lyceum que le inspira ese rencor?
—Este último se lleva, sin embargo, bastan- el reflector enfoca hacia este lado. Universidad, nunca se le había brindado hasta ahora. La dera y propia. Yo diría, si no fuera tan cursi, Claro que exponerse en un club de mujeres no mujer en forma de fichero de acero, tipo Rudy-
te. Estamos de conmemoración, de centenario enseñanza. Prensa... Aquí se libran las bata- emoción de lo criollo, esa misma emoción que que es un poeta lírico que nos pinta sus ver-
deja de ser arriesgado, sobre todo en aquel sa- Meyer, con v:irios compartimientos; en el que
y de^ apología. Todo disuelto en conferencias. llas ahora. nos produjo el primer mate, fuerte y sabroso sos, o, por estar más al día, que es un gran loncillo de exposiciones, al que las asiduas al suponga usted que se encuentra en su centro de
—Siempre tendremos que purgarnos de em- scntidor de la vida. Esa vida de sus telas,
—Y batallas son. Los castillos que tomar, y como un beso de novia. Club llaman " L a sala de los maridos", por acu- gravedad, colocará los símbolos del honor mas-
pachos de apología. ¡ Horror a la historia de-
los moros que vencer son estos ahora; las Aso- Mis ojos, ávidos de vida nueva, han gusta- emocionadora como la simplicidad de una vi- dir éstos allí en busca de sus mujeres a su re- culino y femenino. De él, unas manos como ga-
clamatoria, a la velocidad adquirida del resorte do la inmensidad nostalgiosa de la Pampa dalita criolla, entonada por una china de la- greso al hogar. Bon, no las han sabido com- rras van sacando: unas, dinero; otras, posi-
oratorio, a la política con disfraz histórico I ciaciones de estudiantes, la Junta de Amplia- guiados por el pincel de Figari, que abría ante bios sangrados en canción.
Y, sobre todo, tengamos afán de ver claro sin ción, el Instituto-escuela... prender ni el padre José ni la condesa del ción social; otras, lechos mullidos. Kii el fon-
En esa impresión que se observa en los cua-
comodines. Felipe ÍI me parece simpático, pre- —La táctica no deja de ser hábil. Dado un ellos, en el rectángulo de un marco aislador, dros de Figari es acaso donde se halla su ma- Tajo. Entre ellas, algunas, espuman el puchero; do, el emblema de un tribunal de honor, que
dice a esas g a r r a s : " ¡ Manos en alto I". Y
cisamente porque lo pienso como un hombre movimiento espontáneo y prometedor, dadas una perspectiva de inquietudes nuevas. La yor realidad y precisión, aunque esto parezca otras, se pasan haciéndolos desde el día 15, pen- por detrás, desde muy lejos, dando la sensa-
sincero, severo consigo mismo, sencillo, deli- unas instituciones creadas por otros y con vida perspectiva de la Pampa nuestra, esa Pampa, paradójico. Hay entre el cuadro y el especta- sando en la paga del día i.°, la cual, más que
ción de lo ancestral, algo que se esgrime, como
cado, tenaz, infatigable. Virtudes todas que en próspera, se organiza el ataque, se da el asalto "sufrida y macha", que Borges ha visto con dor una vaga atmósfera—similar a la de la
cualquier caso bastan para constituir un perfil y se logra el objetivo. Se deshace el movimien- la eternidad de »us anteojos infinitos de poeta canícula—, quizá la misma a través de la cual una porra que se adelanta para machacar la
humano respetable. Pero para ser un gran rey to poco grato, se desvirtúan las instituciones verdadero. ceibo florece por centésima vez su primavera, cabeza de esa mujer. Segunda parte. Los mis-
no basta eso. El reinado de Felipe II fué una que no eran aceptas. Luego, Te Deum, acción Figari me ha hecho sentir la Patria con más el pintor vio la realidad en su memoria. (Aun poniendo en ella aquel mismo entusiasmo y mos elementos en confusión; la mujer-fichero
calamidad para España. Apenas hubo en él dos de gracias y apología de Felipe I I . intensidad que todos mis profesores de histo- en los paisajes. Figari no ve. Figari recuer- vigor con que se entregó en su primer corola hecha añicos. De sus varios comf[)atimlentos,
da.) Una realidad que su memoria de hombre entreabiertos y rotos, se escapan más símbolos:
o tres casos acertados. —¡ Y si todo fuese puro 1 Si se tratase de puro ria. Nunca he comprendido mejor el sabor de sensitivo reconstruye con una dramaticidad de sangre en un alba de luz.
—No tuvo él siempre la culpa. ardor, de celo desinteresado... Se trataría de lo nuestro, de lo criollo, que ante los cartones particular. En esa imprecisión de sus manchas Se ha dicho que nunca queda claro el ge- instintos saludables de hija, hembra y madre
—Desde luego. Cuando la Historia sea his- crear y no de captar, de convencer y no de in- de este pintor. Sin querer, he gustado toda radica, a mi ver, la sinceridad de Figari. Pin- nio de un artista si al ensayar su descripción de espíritu de sacrificio, de ansias de entrega-
toria y no un cuento de niños, ni un diccionario trigar. nuestra epopeya nacional, cosa jamás lograda
tadas con datos que le brinda el recuerdo, no
no se hace destacar la silueta de sus virtudes miento comprensivo, de sensibilidad y a m o r ;
deleitas para discursos sectarios, lo primero Pero por bajo de tanto ímpetu apostólico, por diez clases de historia argentina, dichas en puede, sin faltar a su veracidad, reproducir sobre el fondo de sus limitaciones. pero como esos símbolos son cursis, les planta
que había que hacer es dejar de lado ese englo- sólo cerrazón, intolerancia, ambición y un bajo el tono cansino de quien repite por centésima Yo no soy crítico de arte para hacer el ba- otros encima, por ejemplo; de convenciona-
bainiento que hacemos de un rey con la época. vez un incidente callejero, tono similar al tro- sus escenas sino de la manera como las ofrece lance total de lo bueno y lo malo que pueda lismos, austeridades contra natura, interese»
instinto comercial contra la competencia... te de los matungos de los gringos que vienen su memoria, con los detalles borrosos y esen- haber en Figari y dar así, con ello, la nitidez materiales y [Link], si usted lo desea, las fuer-
Eso '« " " •-"—•— •' '
es un recurso mnemotécnico y nada más. ENRIQUE LAFUENTE. a "hacernos la América". ciales, para dar la sensación de una realidad, de su talento, para mí grande. Por otra parte, zas vivas de la localidad. El tercero, sobre un
H a y que distinguir entre reyes y reinados. Un no la realidad física, fría y fotográfica de los mi entusiasmo y mi sensibilidad me privan de fondo claro unas garras que huyen. La mujer-
Si esta fué mi Patria—me he dicho—, qué
ligero repaso haría ver la cantidad de tópicos malos pintores, sino aquella reconstruida por ser imparcial, como dicen debe serlo un críti- fichero...
lindo sería haber vivido entonces, para escri-
su espíritu con datos de tiempo antiguo. Aquí co de arte. Tengo, si se quiere, la valentía de
que soltamos todos los días. Decimos "el gran
rey Carlos I I I " porque en su tiempo se hacían
cosas que estaban bien y el rey no se oponía
JOSÉ CORTES bir hoy una historia que no fuera tan tonta
como las que nos enseñan en la escuela des-
se aquerencia la originalidad de nuestro pin- no ser imparcial ante las cosas que emocionan
tor, que, con todas sus limitaciones, es tan él mi corazón. Y mi viscera cordial galopa ante hay quien pinte ese sueño monstruoso de Gran
—Señora, está usted completamente loca. N o

PAPELERÍA Y LIBRERÍA de primer grado y seguiremos escuchando has- Guiñol.


a que se hiciesen. Por lo demás, este bonachón y tan interesante. las telas de Figari con la entusiasta alegría de
ta que nos vayamos al otro barrio. ¡ Pobre —¡ Por Dios! Bon, no me desampare; el
rey Carlos, modelo de fidelidad conyugal y de Gómez Pulido, 20, Ceuta P a t r i a ! ¿Qué le hiciste a esos señores que es- Figari tiene una sinceridad de niño desco- un flete criollo en día de fiesta patria, y yo
nocedor de todo el mecanismo de las conve- tercer cuadro es una aleluya...
pasión cinegética, no veía más allá de sus na- criben historias para que te pinten tan tonta, lo dejo correr por temor a una rodada, que —Crac; piiiii...
rices, aunque no eran muy cortas. Un país si fuiste tan linda? ¡Qué bien ha hecho Fi- niencias sociales, que tanto suelen limitar la podría resultar perjudicial para mi emoción,
puede caminar hacia el bienestar y aun hacia Centro para la venta de periódicos, gari en decirnos la verdad! Y sobre todo hoy, acción individual, y acaso por eso se nos en- tesoro que solamente son capaces de brindar- —¡ Bon! ¡ Por Dios, Bon I 1 María Santísima I
'a cultura bajo un rey anodino. En pocas épo- cuando la mayoría de nuestros pintores nos trega así, tan descuidado y campechano, pero nos los grandes artistas. ¡ H a colgado el auricular! ¡Ix) ha roto...! ¡Qué
cas dio España el gran avance económico y aun semanarios, revistas de modas, etc. han infectado de extranjerismo, más o menos
con tanta emoción, que es lo interesante para monstruo. Ni siquiera tiene la excusa de echar-
Así lo siento a Figari, y lo demás no me le la culpa a las señoritas telefonistas, dicien-
el arte. Y después, no olvidemos que la pin-
cultural, que dio—a pesar de todo—bajo el Corresponsal de Casas Editoriales. bueno, nuestra tierra. | Qué satisfacción en- tura para Figari no es un fin, sino un medio interesa. do que han cortatlo ta comunicación I iDios
repugnaate jayán que fué Feraando V i l . contrar un artista que sepa ver lo de casa con de expresar el lirismo de su recuerdo. Su re- VILLAMUWL. mío! ¡Dios míol...
Centro de suscripciones. ojos de verdadero criollo I De criollo inteli- cuerdo, nacido en él con la intensidad que un
JUAN UAKVKL

La Plata (República Argentina).


«V I ..V- ,y uuoo.i, i..<t CUI.U ue IOS e'ne<>-o<! M.« L.« N A V A R R O D E L U Z U R I A G A .
LA G A C E T A L I T E R A R I A

sencia hundió a Lope y a sus teologales segui-


dores. Y eso mismo hace el cine: no dar en
qué pensar, moralizar un poco, pero, sobre todo,
entregar a la devoradora ansia del vulgo acción
inglesa, cuando de películas norteamericanas
se trata; si se intensifica la producción de
películas españolas, gozará también el espec-
tador hispano de esta "delicada" invención.
MÚSICA
y más acción, vulgaridades y más vulgaridades.
Aún podría indicar otros puntos de senrc-
Se podría objetar que muchas de estas se-
mejanzas provienen de ser el cine un arte
CONCIERTOS DE PRIMAVERA
janza, y, entre ellos, destaco el valor arqueo- derivado del teatro. E n efecto; pero del teatro Obras de Turiaa, Esplá y Halffter.
lógico del cine y del teatro del siglo X V I L no ba tomado lo esencial, sino lo accesorio,
En los dos artes, es evidente. Tenemos que lo mismo que le pasó a Lope en su dramaturgia. por M. ARCONADA

Lope de Vega y el cinematógrafo recurrir al teatro para nuestra historia del


período que va desde I^ope a Calderón, y nin-
gún historiador futuro podrá prescindir del
Podría compararse el cine con Shakespeare?
Una obra cualquiera de éste pierde en la pan-
talla—4ie visto a Hamlet, a Ótelo y a Romeo
y Julieta moverse en la película como gesti-
El maestro Arbós, con su prestigio izado y
firme, ha conseguido reanimar el mustio entu-
siasmo de los melómanos. Después de una tem-
este exceso de apretada superficie, laa «cladias
aparecen entrecortadas, y el mismo ritiao d«
danza que centra la obra no hace sino asomar,
por Antonio G. Solalinde examen de algunos cientos de películas de hoy,
culadores sin alma—y, en cambio, si se "fil- porada infecunda, adversa, hastiadora y des- por entre el tejido, su pespunte claro y resuel-
sobre todo si de la historia americana quiere
mase" una comedia de Lope, ganaría sin duda alentadora, estos conciertos de primavera, apre- to. Con todo, es una de las obra» más sólidas,
enterarse.
alguna. tados de novedades, han sido recibidos con una más concienzudas y meritorias que se kan «s-
Lo único que el drama de Lope tiene sobre crito en España.
Me encuejitro, desde hace un par de aftos, excelente dramaturgo, pero las malgastó en el el cine ya lo ha señalado Menéndez Pidal con • El teatro de Lope, como el cine actual, es un apetencia extraordinaria. Y al fin, todos muy
mniido en una de estas típicas Universidades arroyo de la vulgaridad. En vida tuvo que pa- arte secundario, un arte improvisado y, iwr lo agradecidos al ilustre director de la [Link] Y aliora unas líneas para la SitfomttM
escueta clarividencia: el verso, la palabra, la —¿pero cómo es posible, en unai líneas, decir
Horteamcricanas, colocada en medio de una ciu- ','ar muchas de sus culpas: sus obras se modi- dominadora—pero no dominada—fuerza de los mismo, efímero, un arte de valores relativos. No Sinfónica, que, a im mismo tiempo—y esta es
dad pequeña, donde todo ocio lia de distraerse íicaban de tal modo, que le era imposible re- nos engañemos y, partiendo de este punto, estu- la norma—, ha hecho un recorrido de home- todo lo que la obra exige que se diga?—. Li-
vocablos a que Lope se entrega en cada co- mitémonos, por hoy, al elogio. ¿ E i cierto—It
en el cine. Muchas veces, al volver de contem- conocerlas; se atribuían a otros que no las media. Ahí están sus chispazos de genio, sus diémosle como una p-i lucción llena de limita- naje a través de las sinfonías de Beethoven y
plar una película, rcsonándome todavía en los habían escrito o se ponía su nombre en los ciones. Hay que encontrarle un módulo que no ha traído al conocimiento del público esa con- preguntan a uno los amigos, que suelen estar
descripciones someras y pintorescas, sus acier- en el secreto de las hipérboles periodísticas—
oídos el jazz del teatrito, he de leer una co- engendros de los demás; y el público no re- tos patentes aunque fugaces. Al cine no le fal- sea el drama de Shakespeare o de Ibsen. Hay tribución de obras nuevas, indispensable para
media más de I ^ p e para poderla desmenuzar conocía la mixtificación porque lo que le im- que hacer una defensa de él desde trincheras que todo director se justifique ante la respon- que la obra es tan extraordinariamente bella
ta la poesía pictórica—que es en la que sobre- como dicen? Es cierto. No desmentinioi a los
en puntos críticos y exponerles, al día siguien- jwrtaba era ver nuevas comedias. Ese anoni- .salía Lope—, no le falta la palabra, aunque estratégicas. Desde ellas se defiende también sabilidad social y artística de su cargo.
te, a mis discípulos su valor: ardua tarea para mato de la comedia es el del cine: nos interesa el cine, y bien abundante es la bibliografía de Sólo cabe lamentar que estos conciertos, tan comentadores. La Sinfonieta, de Ernesto Halff-
sea escrita, pero está desprovisto del acento, ter, es una pequeña obra maestra. E a estos
quien tenga conciencia y no quiera derramarse la nueva película, y no preguntamos nunca de la intensidad de expresión, que se nos trans- su justificación; entre todos los libros dedica- ponderados, sean conciertos de primavera en
en una serie de adjetivos insensatos. Me pa- quién escribió el "escenario". dos a esta piadosa labor, ninguno mejor que otoño. En el otoño de la temporada, casi sin intentos de regresión hacia el siglo X V H I ,
mite píir la voz del actor. Claro que el público musicalmente clásico, no hay, con seguridad,
rece entonce?, con el libro de I^pe delante, Sin embargo, el nombre de Lope sonó por va aprendiendo ya a leer en los labios, y es el de Seldes, " T h e Seven Lively A r t s " (Las posibilidades de ser ampliados, continuados.
hallarme de nuevo ante la pantalla, con los ojos fecundo, su fama .se acrecentó ante el prodigio siete artes vivas). Si nos empeñamos en apli- Reducidos a un cerco estrecho, acaban cuando ninguna otra de compositor joven que la su-
de ver el regocijo que le produce adivinar, pere. Pero no es cuestión de desprecio o d«
bien abiertos pura no perder ningún incidente de tanta invención y la admiración que desper- como sordomudo, en la boca del histrión la car al arte de Lope un divisor elevado, la más gusto de ellos se tiene y cuando, más des-
y no caer t'n confusiones de personajes y de tó es comparable a la que siente el pueblo por crítica seguirá sufriendo el suplicio tantales- pierto el fervor a la buena música—Debussy, simpatía al pasado. Es, más simplemente, cues-
fraile oportuna: "Go to h e l l ! " " ¡ V a y a usted tión de talento.
hechos; y cuado cierro el volumen, la película las estrellas de la pantalla. La vida de Lope, al infierno!", y otras blasfemias inocentes, que co de no poderlo aprehender. Ravel, Falla, Halffter y la Séptima:_ ¿dónde
y la conKxiia se me confunden en una misma héroe popular, y sus escándalos amorosos, ¿no un programa más sugestivo?—, el público se Halffter tiene, de un lado, un talento ex-
aquí no se les permiten más que a los hombres traordinario que le ayuda a realizar con ele-
sensación. se parecen demasiado a la vida de los mimados de negocios. Mas, este es un placer de que A N T O N I O G. S O L A L I N D E . halla predispuesto a la comprensión.
CÍ:IU temor intentaba exponer ante mis alum- actores cinematográficos y a los divorcios es- Anticipamos a los organizadores el deseo de vación y con acierto cualquier empresa difí-
no puede disfrutar sino el público de habla Madison, 1937. cil. Y por otro lado, tiene—sobre músicos d«
nos esa semejanza del cine y del dtarna español; candalosos de Hollywood? El entierro de Lope, que en el próximo curso estos conciertos no
pero cada vez se iba afirmando más en mí esa ¿no es el entierro de Valentino? sean de primavera, sino de temptirada. Conti- otros paíse.s—esas cualidades españolas, antes
intensa anaioKÍa. Como buen profesor arqui- El arte de Vega Carpió sabía saciar el ape- nuos, extensos, fecundos y ejemplares. Hay mencionadas, de la sutilidad, de la finura, d«
mediano necesitaba para convencerles un punto tito de su público con unas "apariencias" de muchas cosas que hacer. Hay que dar, por lo la gracia, que si son siempre necesarias, 9«
hacen imprescindibles para operar sobre te-
de apoyo, que en nuestro oficio ha de ser una psicología en sus personajes, que un falso es-
cita autorizada. Y la cita llegó, firmada nada pejismo nos puede presentar como caracteres
menos que por Menéndez Pidal, en sus estu- verdaderos, y que no son, en realidad, más que
dios sobre ¡a leyenda del rey Rodrigo, publi- fantoches csKiueináticos: la dama enamorada y
yn. AGUILAR menos, esa ofrecida audición de Sacre du prin-
tcmps, de Strawinsky. ¿Y por qué no el Rey
[David, de Honegger, ya conocido en todos
los centros musicales del mundo? Sin olvidar-
mas y sugestiones del siglo X V I I I . Este es, a
mi juicio, el secreto del acierto, del éxit» uná-
nime que ha obtenido la obra.
cados en el docto Poletin de la Academia Es- guardadora de su honor, el caballero apasio- E D I T O R se, maestros ilustres, de los jóvenes composi- Hay en ella una seguridad de escritura, un*
pañola y en un último tomo de Cláskot Cas- nado y vencedor de obstáculos, las figuras del tores españoles, alborados de buenas promesas. maestría de tratamiento orquestal—difícil por
tiUíinos. Me hallo a muchas leguas, terrenas donaire intempestivas en sus recomendacionís la abundancia de planos sonoros—que maravi-
/ M a r q u é s ¡de Teléf." 31.019 lla. Y no sólo en un tiempo de ritmo preciso,
y marítimas, del lugar de toda discusión acer- casuísticas, el padre, el hermano, el marido,
ca de nuestros clásicos, y nada tiene de extraño celosos de su fama. Todos iguales, dentro de UrquIJo. 3 9 Apart.o [Link] como el minueto, sino en el final del Adagio,
que me entere tarde hasta de las opiniones de una aparente variedad; todos conservando su Hagamos pasar ahora, a paso ligero, por una de las partes más bellas de la obra, dond«
mi maestro. Creo que lo apuntado por Menén- recortada silueta de rasgos convencionales, que este breve camino de la información, del pe- canta con abiertas frases toda la orquesta, 9«
A\ A D R ! D advierte la pericia y la abundancia de idea» del
dez Pidal requiere un [Link]¡miento, no nos permitan no confundir a la dama con la riódico, del suceso fugaz, la mención elogiosa
ét esencia, pero si de detalles, ya que las acos- criada, ni al señor con el escudero, pero per- de las tres obras que más se han significado en compositor.
tumbradas frases concisas y apretados juicios sonalidad, diferenciaciones intrínsecas, no las SE ACABA DE P U B L I C A R el curso feliz de estos conciertos. Quisiéramos, La obra fué dirigida por Halffter mismo,
del maestro, no dejan resquicio para nuevas encontraremos; no será, por tanto, difícil dis- sobre todo al hablar de la Sinfonieta, mostrar- que al frente de la Orquesta Bética ya ha cur-
derivaciones. tinguir a esta dama de aquella dama, a este nos más abiertamente divagadores. Pero las sado estas difíciles disciplinas de la dirección.
Tomo a Ix)pe como blanco, porque es más enamorado de aíjuel enamorado, o a este gra- B E R N A R D S H A W paralelas de todo periódico, con su angostura Y los solistas, a la altura de sus reputaciones.
Maestro Arbós: gracias. Estos momento» d«
fácil ejercitar en él la puntería; mas, lo que cioso del otro. Y lo mismo pasa en la pantalla: justificada, no dan más de sí. Tal vez sobre
entusiasmo no los olvida uno nunca.
de Lope se diga podría extenderse—con esca- reconocemos, desde que aparecen, al traidor,
sas restricciottes o dilataciones—a todo nuestro a la heroína, al simple, al vencedor, por ser
MATRIMONIO DESIGUAL praderas menos acotadas, en nuevas ocasiones,
podamos desenvolvernos libremente.
M. A R C O N A D A .
teatro clásico. Además, Lope fué el inventor esquemáticamente inconfundibles. (Un volumen de 420 páginas, 7 pesetas.) Primero, T u r i n a : dibujo. Después, Esplá:
de la "comedia nueva", el que dio la pauta, Si de la intriga se trata, sabemos que por tapiz, y después, Halffter: danza. No se asus-
Los vohimenes que, traducidos por Julio Broutá, viene publi- ten los puristas: estas expresiones son más ^ffCece(X08X0Se0)S¡
el que fabricó los modelos y el que, acaso, más vueltas que dé la acción, ha de concluir cando esta editorial, integran, no solamente el texto dialog-ado de
perjudicó a .'>us seguidores, hombres más re- la comedia o la película con la victoria de los simbólicas que reales. Los tres músicos tienen
las comedias del genial irlandés, sino también, en toda su exten- altura de capacidad para no hacer, con evasio- Libres que recomendamos a los
posados (jue el inventor mismo. No es necesa- protagonistas. líse deseo de conducir la acción sión, las originales acotaciones y curiosos prólogos y epílogos a
rio hac'-r Is advertencia previa de que lo que a un final feliz es sintomático de la popula- nes, traición a la música. Pintura sin caballe-
los que Saw, es tan aficionado, y en los que derrama todos los te- te. Tapiz sin telar. Danza sin tamboril. Pero amantes de la buena LITERATURA
»e ha de decir en e-ste artículo, con respecto chería de Ixjpe y del cine. ¿Dónde hallamos soros de su ingenio, el huinorismo de sus paradojas, la causticidad
al teatro y al cine, ha de entenderse con las aquel precepto del " A r t e nuevo de hacer co- al mismo tiempo que desechamos estas relacio-
de su vena satírica, la [Link] de sus senlitnientos, la «vis nes materiales y objetivas, conviene _ aceptar
imprescindibles variaciones de lugar y tiempo. medias", que aconsejaba la ocultación del des- cómica» de sus estructuras escénicas, su brillante filosofía y la im- DE M A R I O VERDAGUER
1 A asombrosa productividad de I^opc—(jue enlace? Quien hubiera visto tres comedias de ima relación más íntima, de substantividades,
petuosidad de su iconoclasmo. de caracteres. Así, podemos relacionar con L A I S L A D E O R O (novela d e pa-
tantos erudito.? alaban, sin apre<;iar que es la r ^ p c sabia cómo había de terminar la que aquel
causa de todo.s sus defectos—puede c<iuiparar- día se estrenaba: en muerte beatífica, si de cierto engarce arbitrario: Pintura: superficia- .sión y de paisajes) 5 peseta.s.
sc -.i la inmensurable productividad de Holly- vida de santo se trataba; en casamiento múlti- VOLÜMENES PUBLICADOS lidad, coloración, impresión. Tapiz: densidad, EL MARIDO, LA MUJER Y LA
w."i(j. Cada semana nuestro teatro anunciaba ple, si de trama de amor; en asesinato, si de minuciosidad, trabajo. Y, por último, danza: S O M B R A (novela Poliédrica)
una comedia nunca vista. Cada semana .sale caso de honra; y no se clasifique este asesinato 1. COMEDIAS DESAGRADABLES: Non Olet. Fascinación. Trata de blancas. finura, sutilidad, gracia.
del extremo Oeste, del extremo territorio nor- como final desastroso: el marido ultrajado, que II. COMEQIAS AGRADABLES: Héroes. Cándida. Lucha de sexos. 111. HOM- (Si la música española adquiriese, en un fu- 3,50 pesetas.
tcamericíiiio una nueva película, que se esparce es el héroe de la tragedia de celos, termina BRE Y SUPERHOMBRE. \V. TRES COMEDIAS PARA PURITANOS: El discí- turo más o menos próximo—y le adquirirá, DF M. D. BENAViDES
en todas !;is direcciones del globo. Esa pro- felizmente en carrera por el escenario, después pulo del Diablo. César y Gleopatra. La conversión del capitán Brassboud. V . sin duda—, un relieve mundial, sería i)or estas LA,NOVELA DE UN HOMBRE
diicti\'ida<l, ayer como hoy, había de ser pasto de haberse vendado de la ofensa inferida, ya VOLVIENDO A MATUSALÉN: En el principio. El Evangelio de los hermanos Bar- cualidades nuestras, hondas, espirituales, ra- TÍMIDO (Cándido, hijo de Cán-
iiiinediato de una ansiedad ilimitada del públi- fuera real o aparencial. Todos sabemos ya nabas. La cosa sucede. Tragedia de un caballero entrado en años. - V I . LA ciales, de desenvoltura, de agilidad, de plasti- dido), 2." edición 3,5C» pesetas.
ca. Lope sólo producía tantos argmnctitos como cómo terminan Jas películas: en un beso de OTRA ISLA DE JOHN BULL: La comandanta Bárbara. V i l EL DILEMA DEL cidad. Aquí está nuestra tradición, en música De H U B RTO PÉREZ DE ; . A O S S A
los "Famous Players, Iric". los enamorados, cjue desaparecen bajo el som- DOCTOR: El compromiso de Blanco Posnet.—VIH. MATRIMOPJIO DESIGUAL: como en todo. Pero en nuestra tradición se
La dama morena de los Sonetos. La primera obra de Fanny. (El precio de cada advierte un pecado de excesos: por demasia- VELETAS (libro de historias ex-
Los asuntos, renovados con ilusorias varian- brero del galán o la somlirilla de la doncella, volumen es de SEIS pesetas, excepto el I. que vale CINCO, y el V i l y V I I I , traordinarias), 3 pesetas.
o por el paulatino cierre del obturador; en un da gracia, a la chabacanería. Por demasiada
tes de detalle, se repetían ayer como se repiten SIETE. ligereza, a la improvisación. Sólo así se com- OE P A N A I T J S T R A T I
boy, y proceden de las mismas fuentes: pintu- vencimiento de lodos los enemigos, concerta-
dos por el valor del único héroe... prende que nuestro pueblo .sea tan rico en to-
ra de la realidad, milagros, reconstrucciones
P i d a el c a t á l o g o g e n e r a l I l u s t r a d o d e e s t a C a s a . dos los sentidos del folklore y tan pobre, en
KYRA KYRALINA (novela ruma-
históricas, novelas dramatizadas. La creación 1 La manera de desenvolver el asunto: escenas na), 3 pesetas.
I simultáneas en diferentes lugares, rapidez de la cambio, en las realizaciones, altas y lentas, de
df tmfM>s "escenarios" ¡levó a Lope a la mc- MI T í o ANGHEL.
la cultura. En una palabra: en nuestro país,
cuiiCi inniKivisación, y de las musa.s—que él I acción o, con las mismas palabras de Menén- Pídalos a su Librero o a Editorial
todos y todo ha sido pueblo.
niümo nos dice que encanalleció—pasaban las dez Pidal: " renovación súbita de impresiones
comedias súbitamente al teatro. ¿Cómo pedirle entrecortadas, dispares y episódicas, sin querer Y las damas han soportado con admirable Pero ahora parece que va a iniciarse, en LUX-BARCELONA
obras pensadas a Lope? ¿Cómo pedírselas a d'.'sarroliarlas, sino sólo encomendarlas a la Crítica de conferencias entcre/;i la disertación—vigorosamente cientí- música, una prudencial ascensión. El propósi-
los productores de películas? Cada minuto gas- curiosidad e interés del espíritu, ensartadas en fica—del Dr. Lafora. to es claro: consiste en depurar, en trabajar,
tado son miles de dólares que jiodrían aliorrar- un hilo de unidad que atraviesa las mudables En primer lugar, crítica de las anteriores en elevar hasta la latitud de la cidtura aque-
se, cada día iKrdido son miles de dólares no escenas"; eso era nuestro teatro y eso es el Olariaga y América. críticas o interpretaciones de Don Juan. llos rasgos característicos, raciales, que cons- I Editores: "La Gaceta Lite-
cobrados. Y [Link] nos dice también que tra- cinematógrafo, con la única diferencia de que Luego, examen de textos indicativos de una
tituyen nuestro patrimonio popular. En Falla
en aquél, el público tenía que hacer un esfuer- ya está acusada esta intención. Es artista su-
bajaba fX)r dinero...
zo imaginativo para figurarse nuevos lugares
En la Unión Iberoamericana ha dado don tal psicología.
jeto a la limitación de lo popular, pero a un raria", es vuestro periódico,
Lope de Vega tenía que satisfacer a la me- de acción, y cu éste, la fotografía nos sirve Luis Olariaga una de las conferencias más Después, reconstitución del auténtico héroe
diocridad, ajustarse a sus leyes, mucho más el nuevo escenario con toda su realidad o fan- interesantes del ciclo organizado por dicha Ins- —nada del Don Juan alfeñicado y grotesco mismo tiempo—no por ello, sino sobre ello—
exigentes que las regla.s aristotélicas, claudi- tasía. Pero esa diferencia no obedece tnás que titución. muestra, admirablemente estilizadas, las cuali- anunciad vuestros libros!
que fraguaron—complicidad tácita—Pérez de dades típicas, tanto formales como substanti-
car a sabiendas, ya que su arte era para la a una realidad de técnica escenográfica, que Se llamó la conferencia "Algunas reflexio- Áyala y Marañón.
mayoría, aiinquc en esa mayoría entrasen los en el teatro, antiguo y IIHHIIIUM, no puede nes sobre el píir venir económico de las nacio- vas, de la raza.
ii" grandes señores, junto a las in- suplir. nes hispanoamericanas". Estas reflexiones fue- Y, por último—para terminar—, una histo- Y por este lado — que es el verdadero —
<)!• "es de la cazuela y los aspavento- ron a base de estadísticas y clasificaciones so- ria clínica. Ün Don Juan cualquiera visto por Halffter continúa a Falla. Y todos los músi-
Si al fondo del drama vamos, nos encontra- bre los productos de Hispanoamérica y su sa- el psicópata. cos jóvenes, en lo sucesivo, caminarán por es- UA INFORMACIÓN
íjueleros del patio. Y el cine es para
1.» mayoría, aunque en ella entremos los reiUMS Clin iii::i superficialidad de pensanriento lida al mercado. Resulta ejemplar la curiosidad polifacética tas mismas disciplinas. Porque la sutilidad, a PERIODÍSTICA
espontaneidad, a airosa actitud de emoción y
¡iroiesorcs juntos con el tendero de la esquina, que causa tcdin. Hay problemas en el drama Olariaga dividió en tres grupos económicos de Gonzalo R. Lafora, tan en contraste con ©a)
de juego, no podrán ganarnos a los españoles.)
el cargador de muelle o el picaresco estudiante como los h.i> en il cine: la libertad de la mu- toda Hispanoamérica. Los orientados al Norte, sabios oficiales provistos de antojeras. Y ad-
jer para cicoger marido, los casos de honor, mirable la firmeza de su orientación, aun en El Canto a Sevilla, de Turina, para orques-
•' Victo, señor don Antonio Espina, ejerce ,1 Norteamérica, has relativamente indepen- Oficina» da recortes de pe-
ion física en el "baño de obscuridad"—, las pasiones en desencadenamiento, basta po- dientes. Y los europeos. terrenos resbaladizos y equívocos como éste de ta y soprano, es un tributo lírico y emociona! riódicos de Madrid, provincias
que el • autor ofrece a su tierra. Nosotros le
, v.„, .uayoría tiene sus gustos, que se conoceti deiii ¡'rar cieita moralización en el Olariaga denmstró que para Europa es cada nuestro gran mito literario... Su gesto grave \f extranjero.
quisiéramos menos sentimental—menos dilui-
hoy en la taquilla con una precisión tan baro- foiü inri II en ioí; dichos de los [Link]- vez más arduo el contacto económico con Sur- e indiferente. La longitud de sus alusiones.
Todo. do, por lo tanto—, menos emparentado con los
métrica como debió serlo la actitud del púlilico najes, ijeiii profundo pensar, meditación, re- aniérica. En especial para España. La cual de- marca registrada I
versos que canta la soprano, con discreción
ante una nueva obra de nuestro teatro antiguo. soluciones individuales de acuerdo con las nue- berá servirse de su instrumento cultural para Deseamos que siga por el camino empren- recitativa. (Digamos de paso que Crisena Ga- Recopila y suministrn recortes de Prensa sobre cual-
Si el teatro se escritve para la mediocridad, vas ideas, dirii;i'; de un hrnnbre educado en' ayudar la independencia económica de las na- dido. Su conferencia del Lyceum Club ha dado
latti es un artista excelente, más gustado cuan- quier asunto o personalidad.
mediocre resultará. Shalcespeare, Corneille, Ib- li .¡;;,!o XVI, III) las encontraremos. ¿Tiene cíones suramericanas. mucho que hablar. Y [Link]—siempre—es bueno. to más recogida es su actuación.) Pero Turi-
sen escribieron para públicos más cultos o, ¡az'jii . í ;f)n;i :il decir que la Inquisición es Fué una conferencia la de Olariaga extensa /;/ /Vi)/. Jiménes de Asúa.—Una conferen- na tiene un evidente realce personal, y dentro
IK>r lo menos, más reducidos, y de ahí arranca la culpabio de esla íulta, o la tiene Américo y documentadísima. Llena de guiños nerviosos. cia técnica, estricta, ceñida.
de él, dentro de sus procedimientos y de su
la diferencia de su obra; sacrificaron los ví- Castro al reíutarle y decirnos que Lope no se De esos guiños de neurópata, que tiene la co- Rodríguez San Padro, 58:-: Apartado 7.044
: • 'le giis contemporáneos, pero sus obras salió del común pensar de su tiempo y nación? quetería ()lariaga de lucir en su redottda y ro- El Prof. Luis Jiménez de Asúa pone al rojo estética, hace su labor con una probidad y un
la varilla metálica—escueta— de su cientifi- talento indiscutible. MADRID
<íempre conceptuadas como superiores. En cualquiera de los dos casos, la consecuencia lliza cara de pelotari.
1 .a c n i e d i ! debió desagradar, en cambio, a es- es funesta. Lope no procuró ni siquiera em- cismo, sin incurrir por eso—como hacen otros— De Osear Esplá es Don Quijote velando las
píritu' o m i ) </óngora, como el mismo Cer- Ixjzar su pensamiento, como lo hizo Cervantes, en desproporciones de mitin. anuas, episodio sinfónico efectivamente de me-
Lafora y "Don Juan".—Nuestro interés de ditación—"Meditaciones y esperanzas de Don
v; • la irrupción de la "fecunda según iiir; ha demostrado Castro mismo en su escritores, algo satisfecho. El Dr. Lafora ha Casi más apasionante—en sus labios—la pug- Quijote...", dice el programa—. lísplá apare- N o SE DEVUELVEN LOS ORIGINALES NI SE MAN-
\ vus comedias y entremeses en libro, digiKi de todo encomio, sobre " E l pensa- proyectado su foco científico sobre la gran na de escuelas penales que la evocación de la
ce en esta obra, admirable, con todo su reca- TIENE CORRESPONDENCIA ACERCA DE AQUELLOS
e! 1.., .>i,.!M" i-ijón de su mesa. Quizás Ixipe miento de Cervantes". La presencia de ideales figura literaria de Don Juan. Ha afirmado la figura—provesta ya, y claudicante—de Enrique QUE SE NOS REMITAN ESPONTÁNEAMENTE.
mado barroquismo, aun más acusado, más ela
era superior a su público, pero se entregó a renacentistas hizo grande la obra de Cervantes, realidad humana y presente de Don Juan. Ante Ferri, ávido ahora de cintajos para la solapa, f^^^^,, q „ , ^tras veces. Cada instrumento, cada
él con demasiada irreflexión e inconsciencia. de algunos de nuestros escritores picarescos, un público de mujeres—Liceum Club—. "Don Asúa es un conferenciante que merece—y voz, es un organismo de perfecta minuciosi-
Acaso tendría condiciones para haber sido un de Shakespeare, del teatro francés, y su au- Juan, ustedes lo saben..." (mp. e. 6imínei, huerta», lo y 18.-MADRID
recoge—grandes aplausos. I dad. Tal vez por este exceso de trabajo, por

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