Urano en las Casas VI y XII
Este eje de Casas, en un determinado nivel, se relaciona con el orden
y el caos. El servicio es solo un medio por el cual los individuos
buscan manejar una experiencia de algo mayor que ellos mismos, sea
el entretejido interconectado del universo físico (Casa VI) o el mar de
la psique colectiva (Casa XII). Ambas Casas tienen que ver con la
integración de los reinos personales y transpersonales. Son Casas
interiores, cadentes, y preceden a las dos Casas cardinales que
vinculadas con la expresión individual en el mundo exterior. Como de
costumbre, no estoy equiparando transpersonal con espiritual,sino
con dimensiones de la vida que se encuentran más allá de la
personalidad del individuo y del mundo inmediato.
En la Casa VI nos enfrentamos con la tarea de integrar el cuerpo y la
psique, y de generar una relación factible con los ciclos y ritmos del
mundo físico. En la Casa XII nos encontramos con la tarea de mediar
la psique colectiva de la que provenimos. Ambas Casas tienen que
ver con una interfaz, con una superficie de contacto, con los límites o
la falta de ellos. Entonces, son Casas de síntesis, pero los elementos
de la vida que deben sintetizarse -y los medios por los que esto puede
realizarse- son diferentes. La Casa VI está conectada con la creación
de límites por medio de la adquisición de conocimientos y
habilidades, que nos permiten existir como parte de un vcosmos
mayor, sin perder nuestra esencia. La Casa XII nos pide que
renunciemos a los límites, para poder descubrir la fuente de la que
provenimos.
Esa es una analogía maravillosa y también muy antigua. Cuando uno
cocina algo, sus componentes originales se descomponen, cambian y
se
integran en una nueva forma. La alquimia usa la analogía de la cocina
para describir la preparación de la piedra, el núcleo perdurable de la
personalidad.
La VI y la XII son Casas que se vinculan con una nueva calidad de
relación, una nueva mezcla entre el individuo y el mundo. Son Casas
de transmutación alquímica. Siempre me molestó ver que estas
Casas, en especial la VI,estuvieran relegadas a simples definiciones
como “trabajo" o “autodestrucción". Son Casas sumamente
complejas. La VI tiene que ver con una nueva relación,
fundamentalmente en el plano físico, y la XII, fundamentalmente en el
plano psíquico, si bien estos planos no están divididos tan
nítidamente; por eso las enfermedades tanto del tipo físico como del
psicológico están asociadas con ambas. Durante el proceso de
cocinar, pueden salir venenos a la superficie y las cosas se
descomponen. La transmutación ocurre cuando el individuo
experimenta que es una unidad en un sislas cosas, disciplinas,
habilidades: en resumen, todos los rituales de Virgo que aseguran
que, aunque seamos parte de algo mayor y debamos inclinarnos ante
su necesidad, al menos sintamos que podemos manejarlo porque
tenemos límites. El "trabajo”, desde la perspectiva de la Casa VI, no
es lo que hacemos por vocación: ese es más un tema de la X. El
trabajo en la Casa VI es el medio por el cual podemos ocupar nuestro
lugar en el orden cotidiano de las cosas. Es el trabajo como un ritual,
como medio para establecer el orden en nuestra vida diaria.
En la Casa XII, la experiencia de estar mezclados con la vastedad de
la psique colectiva requiere una respuesta de agua. Se nos pide que
soltemos esas cosas por las que nos hemos identificado como
individuos separados, para poder sentir lo que siente la humanidad en
su conjunto. La cocina de la Casa XII disuelve todos los límites que
nos costó tanto trabajo conseguir en la VI. Nos perdemos en la
experiencia de la unidad de la psique colectiva. La Casa VI está muy
relacionada con la vida de la naturaleza; es la vida del mundo físico.
La XII es la vida de la psique colectiva, incluida su herencia del
pasado. Yo la asocio con la herencia ancestral, que se extiende más
allá de los padres, hasta las raíces nacionales, raciales y religiosas de
donde proviene la familia.
Quizás no entendemos completamente hasta qué punto se vincula la
Casa VI -y también Virgo, su signo natural- con la experiencia de algo
mayor, del que uno forma parte. Por eso Virgo suele relacionarse muy
bien con las plantas, los animales y los ritmos de la naturaleza. Un
énfasis en la Casa VI de la carta natal suele requerir que la persona
desarrolle una mayor conciencia de estos ritmos, incluidos los del
cuerpo físico. Nuestros cuerpos funcionan según las leyes naturales,
que compartimos con los otros reinos de la naturaleza. Somos parte
de una enorme vida orgánica, interconectada, que a menudo
hallamos en la Casa VI a través de alguna enfermedad o situación
estresante que nos obliga a reconocer estas leyes naturales. La Casa
VI nos hace abrirnos al cosmos mayor tanto como la XII, pero
mediante su dimensión .
Por intermedio de la Casa VI creamos rituales, hábitos y patrones
repetitivos y seguros de comportamiento, que nos permiten manejar
el cuerpo y el mundo. Cuando Urano está en Casa VI, los rituales,
hábitos y patrones de comportamiento aceptados colectivamente,
tienden a no funcionar muy bien.
Urano en Casa VI a veces se asocia con problemas de salud del tipo
que desconcierta a los médicos. Puede estar conectado con
enfermedades o síntomas que no parecen tener una base orgánica.
Urano puede requerir un conocimiento mayor o más profundo de la
síntesis entre el cuerpo y la psique, y tal vez deban considerarse los
efectos más sutiles que el entorno y la actitud mental generan en el
cuerpo. Es probable que los que tienen a Urano en Casa VI no puedan
ignorar a su cuerpo o tratarlo según las teorías convencionales.
Cuando Urano está en Casa VI es posible que uno se vea obligado a
cambiar por completo su idea de qué es eso de lo que está hecho el
cuerpo, quizá porque se enferma por causas que aparentemente
nadie puede explicar. A veces, Urano en Casa VI está conectado con
trastornos en nuestros esfuerzos por crear una vida laboral rítmica y
estable. Como dije antes, el “trabajo” en la Casa VI no es lo que
hacemos, es los ritmos que establecemos cuando lo hacemos. Nos
levantamos a las ocho de la mañana, nos vestimos, nos cepillamos los
dientes, tomamos el desayuno y nos vamos a trabajar.
Hacemos un paréntesis a las once, después almorzamos, trabajamos
hasta la
nochecita, nos vamos a casa y cenamos. Pero cuando Urano está en
Casa VI,
este paquete prolijo y seguro tiende a romperse en las costuras. Las
cosas
salen mal. Siempre que hay un intento de crear este tipo de vida
ordenado y
“normal”, suelen aparecer los problemas.
En el trabajo o en la salud -y a veces en ambos- Urano puede hacer
sentir
su presencia diciendo: "Lo siento, pero debes entender la vida
material sobre
una base completamente distinta. Aprende a ver más allá de la
sensatez
predeterminada de la sociedad a tu alrededor. Mira con mayor
profundidad.
Vive con inestabilidad”. De ahí que Urano en Casa VI también esté
asociado
con una atracción por los métodos de sanación alternativos y con el
desarrollo
de habilidades y conocimientos en esferas que no encajan dentro de
lo que
mucha gente considera un “trabajo apropiado". Urano en Casa VI
puede
reflejar que hay algo en la persona que simplemente no puede
trabajar para
otro ni cuadrar en las rutinas o rituales de otro. ¿Quién del grupo lo
tiene en
Casa VI? ¿Hay alguien que quiera hacer algún comentario?
Audiencia: En lo que a rutinas se refiere, he tenido que reconocer que
siempre tendré rutinas erráticas. Me voy a los extremos para hacer
las cosas,
todo o nada, con una repentina explosión de energía o una repentina
explosión de letargo. Y en cuanto a la relación con el cuerpo, hallo
que soy
muy sensible a la electricidad. Hace poco me hice por primera vez un
tratamiento de conducto, y mi dentista quedó desconcertado cuando
le dije:
“No puedo soportarlo porque estoy transmitiendo electricidad”.
Liz: ¿Cómo se manifestó eso? ¿Podía oír “Radio 3” por sus dientes?
Audiencia: No pude dormir en una cama hecha con resortes
metálicos.
Tuve que dormir sobre el piso, envuelto en una frazada tibia.
Liz: Por supuesto, mucha gente al oír eso diría: “Está completamente
loco”
Audiencia: Sí, mucha gente me lo dijo.
Liz: Esto es lo que suele decir la gente con relación a nuestro
comportamiento en el área de la vida donde experimentamos a
Urano. Pero lo que
parece claro es que usted se ve obligado a reconocer algunos
aspectos de la
vida de su cuerpo que no encajan en las definiciones convencionales
de cómo
se supone que debería funcionar o que van más allá de ellas.
Probablemente,
usted debería hacer algo más que dormir en el piso, y listo. Podría
tratar de
aprender más acerca de las diversas teorías y métodos de medicina
alternativa. Nos haría bien recordar que Urano tiene que ver con el
sistema, y
en la Casa VI puede revelar el funcionamiento del sistema corporal de
maneras muy innovadoras y, a la vez, perturbadoras también.
Audiencia: Mi pareja tiene a Urano en Casa VI y sufre del síndrome de
colon irritable. No sabe si es físico o psicológico.
Liz: Tal vez deba empezar por explorar todos los asuntos psicológicos,
y
también los físicos, que puedan contribuir con el problema. Espero
que los
médicos que estén en el grupo me perdonen, pero síndrome de colon
irritable
es uno de esos hermosos rótulos que los doctores están siempre
creando y
que no explican nada, salvo el área del problema. Actualmente, las
causas son
un completo misterio para la medicina ortodoxa, aunque la dieta y el
estrés
suelen considerarse relevantes.
Audiencia: ¿Podría estar relacionado con el estrés en el trabajo?
Liz: Quizás, pero los asuntos más profundos pueden estar referidos a
por
qué eligió ese trabajo y cómo interactúa con su entorno, tanto en el
ambiente
laboral como fuera de él. El trabajo en sí mismo tal vez no sea el
problema. Es
probable que necesite revisar por completo la manera en que vive su
vida,
porque la Casa VI refleja nuestros hábitos, cómo estructuramos
nuestro
tiempo, cómo organizamos el día. Quizás su compañero esté atrapado
en una
situación que lo hace sentir seguro, pero, a la vez, acorralado y
frustrado.
Puede haber muchos factores involucrados. Soy reacia a comentar su
carta
porque él no está aquí para replicar lo que se diga. Pero mis entrañas
me
dicen que tal vez encuentre “indigerible” la vida
que lleva, porque trata de ser alguien que no es. Es probable que no
se dé
cuenta de hasta qué punto su perspectiva es convencional.
Audiencia: Creo que está en lo cierto. Tiene un "trabajo apropiado”,
con
todo lo que ello implica, y no pienso que sea su sendero en la vida.
Liz: ¿Pasamos a Urano en Casa XII? Los planetas en esta Casa pueden
comportarse de un modo mediúmnico: son conductores de la psique
colectiva.
Generalmente, hay algo heredado de la familia y, en ocasiones, se
remonta a
más lejos, a través de los antecedentes raciales y nacionales: a los
"ancestros". Este “algo” sigue tratando de hablar y se transmite,
como una
papa caliente, de una generación a otra, acumulando un poder
proporcional a
su grado de represión. Nadie quiere una parte de eso: suele ser algo
profundamente inconsciente y refleja un poderoso complejo en la
psique
familiar. Por fin llega a la Casa XII de alguien y sale a la superficie, con
las
voces incrustadas de muchas generaciones.
Así, la Casa XII se relaciona con la herencia, aunque en un plano muy
sutil. Pensamos en la herencia como algo genético o material; no
solemos
hacerlo en términos de herencia de dioses, de patrones arquetípicos o
de
conflictos psíquicos. Cuando Urano está en Casa XII, podremos vernos
forzados a entender la herencia de un modo muy diferente. El espíritu
prometeico estuvo transmitiéndose por el entramado familiar durante
muchas
generaciones, desconocido e inexpresado, y puede pegar muy fuerte
porque,
quizás, en el pasado estuvo despiadadamente reprimido por las
expectativas,
presunciones y códigos de comportamiento familiares. La persona con
Urano
en Casa XII puede terminar sintiéndose muy extraña y hasta bastante
loca,
porque se siente zarandeada por su espíritu dinámico y
revolucionario, pero la
familia está ocupada negándolo e insistiendo en que todos son
“normales”.
Sería útil recordar que, cuando Gauquelin hizo su trabajo estadístico,
descubrió que un planeta en una Casa cadente, ubicado justo antes
de un
ángulo, era mucho más poderoso que uno que ya estaba “fuera”, por
así
decirlo, y en una Casa angular. Los deportistas con Marte culminando
lo tenían
en Casa IX, no en Casa X, y los escritores tenían a la Luna en Casa XII
y no en
Casa I. En parte, esto puede estar relacionado con que dichos
planetas
progresan sobre el ángulo durante los primeros años de vida, por el
movimiento del arco solar, en todos los casos, y también, si son
planetas
personales, por movimiento progresado secundario, a menos que
sean retrógrados -y, por lo tanto, estén ligados íntimamente con el
desarrollo de la
persona durante sus años críticos de formación psicológicaHay una
especie de campo energético alrededor de esta última área de las
Casas cadentes, una especie de zona "casi listo”, donde visiblemente
algo se
está calentando. Tarde o temprano se manifiesta a través del ángulo y
surge en
el mundo exterior. Es obvio que no todos los Uranos en Casa XII están
dentro
del orbe de una conjunción con el Ascendente, pero, hasta cierto
punto, esto se
aplica a un planeta en cualquier parte dentro de la Casa XII; y es
especialmente
notorio cuando Urano está en conjunción con el Ascendente desde
atrás.
Disculpen, suena vagamente obsceno, pero pienso que captan la
imagen.
Urano en Casa XII suele sentir su diferenciación mucho más
dolorosamente que en Casa I. La antigua herencia de la visión y
trastornos
prometeicos a menudo es muy fuerte, pero el individuo no se
identifica con ella,
como podría hacerlo cuando está en Casa I, porque es una especie de
"secreto
familiar”. La sensación de ser un inadaptado se da generalmente en
planos
más sutiles y se siente en nuestro interior, más que mostrarse en el
afuera.
Urano en Casa I podría vestirse y comportarse de un modo
excéntrico, pero en
Casa XII tiende a ir por la vida tratando de ser convencional y, a la
vez, con la
sensación de estar un poco loco. No se comunica de la manera obvia,
pero se
siente como un resorte en nuestro interior. A menudo existe una gran
ansiedad
que todo lo domina y, a veces, el profundo temor de una ruptura
incipiente,
que, en algunos casos, es justificado. Uno puede sentir un compulsivo
llamado
a liberar a la familia, a redimirla, para llevar y hacer actuar el fuego
de Prometeo que ha sido sofocado y enfriado a lo largo de muchas
generaciones.
Dado que es poca la educación que recibimos sobre estos temas y
poca
también, por ende, la ayuda real que nos dan al respecto cuando
somos
jóvenes, los imperativos psicológicos que simbolizan los planetas en
Casa XII
suelen terminar en estados de crisis nerviosa. Por supuesto, las crisis
nerviosas
no siempre son destructivas o “malas”; a veces, son saludables y
necesarias,
de modo que la personalidad puede renovarse y volverse más
saludable y
flexible. Pero también pueden ser terriblemente atemorizantes y
dolorosas para
los que las atraviesan, porque el enfoque psiquiátrico habitual se basa
en la
medicación, con una total ausencia de comprensión de lo que
realmente está
en funcionamiento.
El espíritu uraniano, anárquico y colectivo, que entra en erupción a
través de la Casa XII, puede estar conectado con estados repentinos
de
disociación y desorientación, no porque uno esté intrínsecamente
desequilibrado, sino porque es muy probable que haya habido
demasiada
represión familiar de toda verdadera visión o conexión con el cosmos
mayor.
Cuando ese espíritu empieza a causar estragos, desafiará a todas las
estructuras e hitos familiares del ego. La persona podrá sentirse
aterrada y,
dado que el poder de la visión uraniana es tan grande, puede
destrozar la
personalidad -durante cierto tiempo-, si el ego no es lo
suficientemente fuerte
y flexible para contenerla.
Audiencia: Yo tuve una experiencia de crisis nerviosa, que me suena
muy
parecida a lo que usted está describiendo. Pero tengo a Urano en
Casa VIII.
Liz: Urano en Casa VIII tiene ciertas cosas en común con Urano en
Casa
XII. Ambas son Casas de agua y ambas se vinculan con la herencia
inconsciente. Pero la VIII parece reflejar el trasfondo de la familia
inmediata,
así como nuestro propio costado oculto, mientras que la XII va mucho
más
atrás en el tiempo. Las erupciones de Urano en ambas Casas tienden
a pasar
por los canales emocionales y suelen ser muy aterradoras, porque
revelan una
dimensión de la realidad que no se había reconocido antes y que,
potencialmente, transforma la conciencia. La diferencia parece estar
en la
calidad de la experiencia. Urano en Casa VIII está vinculado con
pérdidas o
separaciones repentinas, o con erupciones de pasión o sentimientos
compulsivos inexplicables que dan vuelta a la percepción que
tenemos de
nosotros mismos. Urano en Casa XII tiene una tendencia más
agobiante; uno
siente que toda su personalidad se desintegra.
Audiencia: Yo no experimenté una sensación de desintegración. Era
algo
más conectado con una rabia incontrolable.
Audiencia: Hablando en términos de erupciones desde el lado oculto
de
la vida, tengo a Urano en Casa XII, y una de las cosas que me vienen
ocurriendo desde que empecé a venir a Londres con regularidad, es
que tuve
experiencias numinosas en el subterráneo. El viernes a la noche subí
al tren y
me sorprendí al ver a alguien a quien reconocí. De hecho reconocí a
una
pareja que había visto una semana atrás. Pero no
espero encontrarme con nadie en el subte. No vengo a Londres con
tanta
asiduidad y, de repente, ahí estaban. Era algo que sentía
extrañamente
familiar y cómodo. Tuve otras experiencias, algunas muy fuertes.
¡Qué lugar
tan raro para encontrar una conexión o una sensación de familia!, ¡en
el
subterráneo! Siento que soy parte de una comunidad. Por cierto, con
los
asuntos relacionados con la familia, mi historia es típicamente
uraniana: me
siento alejada de mis padres. Visité a mi hermano y a mi hermana el
año
pasado, como parte de mi proceso terapéutico. Pensé que me haría
bien tratar
de retroceder y reconstruir parte de lo que se había desmoronado.
Pero no,
olvídenlo. Es obvio que cada vez que aparezco piensan que soy un
bicho raro,
porque ellos hacen cosas como manejar una empresa de toallas o
vender vino
oporto, y yo soy una astróloga que se les aparece en la puerta; un
poquito
extraño.
Liz: Si tiene a Urano en Casa IV, en Casa VIII o en Casa XII, ese tipo de
esfuerzo tiende a resultar muy decepcionante, aunque siempre vale
la pena
intentarlo. La capacidad de crear lazos familiares "normales” suele
fallar y, por
lo general, no lo logramos, aunque nos esforcemos por fingir que sí.
Audiencia: Sé que estamos hablando de Urano en Casa XII, pero
quería
preguntar algo sobre Neptuno en Casa VI.
Liz: No hay problema, puede hacerlo. El contraste entre Urano y
Neptuno
en Casa VI puede resultar bastante esclarecedor.
Audiencia: Bueno, yo tengo a Neptuno en Casa VI, y mi experiencia
con él
es que las cosas terminan saliendo como alergias. Cualquier cosa que
sienta,
tiende a manifestarse en alergias o enfermedades psicosomá- ticas.
Estoy
empezando a darme cuenta de que Urano también puede hacer esto.
Liz: Cualquier planeta en Casa VI puede evidenciar una tendencia a
somatizar los asuntos psicológicos irresueltos; por supuesto el
problema se
verá reflejado por la naturaleza del planeta. Marte, por ejemplo, tiene
que ver
con la voluntad y con la autoafirmación, y si esto no es expresado
dentro de la
esfera de la vida mundana de todos los días, el enojo se irá
acumulando e irá
hallando su camino a través de los típicos síntomas marcianos, como
las
migrañas Los planetas exteriores tienen una particular inclinación
hacia eso,
porque manejan energías que están más allá de nuestra experiencia
personal.
Son fuerzas colectivas y, por lo tanto, pueden sentirse muy poderosos
e
intimidantes. La sensación de estar abrumados por estas fuerzas
colectivas, o
en contacto con ideas e inspiraciones colectivas, puede hacer que el
ego se
sienta amenazado e impotente y, por lo tanto, es probable que esos
sentimientos e intuiciones sean reprimidos. Esto significa que pueden
salir a
través del cuerpo, porque no se están integrando, ni de manera
psicológica ni
en la vida material. Pero los tipos de síntomas serán distintos según el
planeta
involucrado, y tal vez requieran maneras muy diferentes de manejar
las
energías de un modo creativo.
Los síntomas uranianos a menudo están vinculados con el
sentimiento
de estar atrapado dentro de una estructura de vida que es demasiado
limitante y restrictiva. 0 nuestra perspectiva quizás sea demasiado
estrecha y
materialista, y no tengamos suficiente comprensión del cuerpo a
niveles más
sutiles. Con Urano en Casa VI, podremos tener que ampliar nuestra
visión para
percibir el cuerpo físico como un sistema intrincado e
interrelacionado, donde
la psique juega un papel tan importante como la carne misma.
Los temas de Neptuno suelen estar relacionados con un sentimiento
de
no querer para nada estar encarnados, y los síntomas neptunianos a
menudo
reflejan un sentido de impotencia y un poderoso deseo de fusionarse
con
padres sustitutos o una suplencia divina. Neptuno dice: “No puedo
con esto,
es demasiado abrumador. Que alguien me cuide, por favor, me quiero
ir a
casa”. Los tres planetas exteriores tienen una mala reputación por
somatizar
cuando se encuentran en Casa VI. La somatiza- ción quizás sea la
primera
etapa de un proceso que, en definitiva, conduce a una conciencia más
expandida. Pero, inicialmente, estos planetas tal vez no estén en
condiciones
de expresarse de ninguna otra manera, porque el ego está encerrado
en una
visión del mundo muy apegada a la tierra. Entonces, entran en
erupción a
través del cuerpo, porque ese es el único modo en que pueden darse
a
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