Ejercicios Normativa
Ejercicios Normativa
Completar las siguientes frases con las formas porque, por que, porquéy por qué, según
convenga:
¿Por qué querías que saliera contigo le has comprado esa cursilería?
Completar las siguientes frases con las formas adonde/a donde y adónde/a dónde , según
corresponda:
¿A dónde te diriges?
Completar las siguientes frases con las formas sino y si no, según corresponda
No sólo no acudió a la reunión, sino que ni siquiera dejó que su mujer acudiera.
No podrás entrar si no tienes llaves.
Va a haber que llegar antes de la hora prevista, a ver si de ese modo conseguimos entrar sin
problemas.
Tengo que ir a ver cómo cantas en la coral, a ver si es cierto lo que dicen.
A ver qué os ponéis hoy, porque ya me gustaría haber visto lo que llevabais ayer.
Haber visto eso fue lo que nos espantó; a ver, por lo menos nos sobresaltó.
5. Completar las siguientes frases con conque, con que o con qué según convenga.
El presidente dijo que no iba a dejar más tiempo para presentar las candidaturas, con que ya
pueden apresurarse los que quieran presentar la suya.
¿Con qué quieres que te rellene el bocadillo?
Completar las siguientes frases con a parte, aparte, entorno, en torno, sobretodo, sobre todo,
asimismo, a sí mismo, así mismo según convenga.
Coloca estos papeles a parte para que no se mezclen con los otros.
El tema de la conferencia que nos dio giraba en torno al problema del SIDA entre los jóvenes
españoles.
Estoy de acuerdo contigo, sobre todo con el último punto que has mencionado.
En las conclusiones del trabajo hay que tener en cuenta todos los puntos tratados; asimismo, no
olvides tener en cuenta la ortografía.
dieciséis
diez y seis
diez-y-seis
Patricia White, una indígena sioux del suroeste de Estados Unidos, despertó de entre los muertos
vivientes la pasada Nochebuena. "No hagan eso", dijo a las enfermeras que estaban arreglando el
lecho hospitalario de Albuquerque (Nuevo México) en el que había pasado 16 años en el más
completo silencio, sin poder tragar y en casi total inmovilidad, tras el estado comatoso en el que
cayó durante el difícil parto de su cuarto hijo. Los médicos siguen sin explicarse por qué White
Bull, cuyo apellido significa Toro Blanco, se despertó por sus propios medios del estado
catatónico. A este interrogante, la respuesta de la madre de la enferma es sencilla y contundente:
“Dios hizo un milagro navideño”.
Recordar: en español se escriben con tilde las palabras agudas que terminan en:
a. Vocal
b. Consonante
c. "n" o "s"
a. Vocal
b. Consonante
c. "n" o "s"
Y las esdrújulas se acentúan siempre.
1. Acentuar, si es necesario, las siguientes palabras (si hay dos opciones, incluir ambas):
Recordar las nuevas reglas ortográficas presentes ne la Ortografía (1999) de la Academia. Estas
reglas afectan a la acentuación de algunas palabras como
Una vocal fuerte tónica y una vocal débil átona, cualquiera que sea el orden vocálico de la
secuencia, forman hiato; y en caso de que reciba acento, se acentúa la vocal fuerte.<
Por ello, en español, palabras como familia, independencia, gracias, mutua, etc., son llanas acabadas
en vocal, y no se acentúan.
1. Acentuar, si es necesario, las siguientes palabras (si hay dos opciones, incluir ambas):
(i) áereo odisea oleo héroe
recaer coágulo ahora etéreo
Recordar las nuevas reglas ortográficas presentes en la Ortografía (1999) de la Academia. Estas
reglas afectan a la acentuación de algunas palabras como
"solo" y "guion".
También hay cambios que afectan a algunas palabras con secuencias vocálicas como "buey" y
"poesía".
Asimismo, hay que mencionar los cambios que afectan a las formas verbales con pronombre
enclítico, que se acentuarán solo teniendo en cuenta las reglas tradicionales.
1. Acentuar las palabras que lo requieran (si hay dos opciones, incluir ambas):
reír oir criar fiar
guiar vió sois huí
huir reís fue oí
fié guio crié dió
fui oís veis río
Palabras compuestas
decimosexto
ciempiés
decimoseptimo
cefalotórax
tiovivo
vigésimoprimero
Compuestos ocasionales
catalano-aragonés
ascético-místico
físico-químico
anglo-egipcio
teórico-práctico
cántabro-astur
Quorum
Idem
Accésit
Déficit
Réquiem
Currículum
Antropónimos y topónimos de origen extranjero con g rafía original o con grafía
castellanizada
París
Andersen
Nobel
Berlín
Nápoles
Turín
mí (pronombre personal)
tú (pronombre personal)
él (pronombre personal)
sí (pronombre personal o afirmación)
sé (verbo)
dé (verbo)
té (sustantivo)
más (adverbio de cantidad)
mi (adjetivo posesivo o nota musical)
tu (adjetivo posesivo)
el (artículo)
si (conjunción condicional o nota)
se (pronombre personal reflexivo)
de (preposición)
te (pronombre personal)
mas (conjunción adversativa)
Oposición aun/aún
(1) No quiero que me digas más que estudie; tienes que decirme dónde.
De todas las novelas que he visto, no sé con cuál quedarme.
¿De qué vas últimamente? Siempre haciendo tonterías.
¿Qué le diga lo que pienso? ¡Qué se ha creído!
No recuerdo exactamente cuándo fue, pero no fue cuando tú dices.
No sé a cuánto llegarán a subir la gasolina todavía.
Ignoro quién es la persona que envía los anónimos.
No sé dónde he dejado las llaves de casa.
Has de decirme cómo quieres que te pinte la casa.
Haré cuanto me pida, no me importa cuán difícil sea.
¡Qué forma de reírse!
¿Te enfadas cuando te dicen la verdad?
¿Qué dices que tengo que hacer?
¿Que te ayude ahora? Ni te lo imagines.
Ya sé que bebiste anoche.
No supo decirme por qué no se presentó al examen.
Dime con qué quieres que pague el alquiler del piso.
¿De dónde dices que viene Pepe?
¿Que quienes vienen a la fiesta? No lo sé.
Quiero saber para qué estás haciendo todo eso.
(1) Me pregunto cómo ha podido comprarse ese coche con lo poco que gana.
¿Hasta cuánto estás dispuesto a pagar por ese vestido?
Sé lo que esperas de mí.
¿Cuántos días tienes este mes?
Acuérdate de cómo llegaste la última noche que saliste.
Ya te he dicho que hemos quedado donde siempre.
No te olvides de quién te ayudó a estar donde estás.
Averigua qué es lo que hará esta tarde.
¿Dónde vives? ¿Están de obras por la construcción del metro?
Tu madre decidirá cuándo puedes volver a salir.
Vi cómo llegaba a la meta.
Sé cuándo estás contento.
No es verdad que cuánto tengo es lo que valgo.
Adivina dónde te he dejado el regalo.
¿Cuántas veces tendré que repetírtelo?
¿Qué? ¿Quién va a salir a la pizarra?
¿Quién me lo dijo?
¿Cuándo uno pierde la cartera, qué tiene que hacer?
Recuerdo muy bien quién te lo dijo.
¿Qué haré mañana?
Ejercicios de revisión
Sobre Abel Bores había recabado una tímida información a través de la guía telefónica. Bores
solamente venían tres, dos de ellos con una A detrás del apellido y el tercero con otra inicial.
Apuntó la dirección de los dos con A. Correspondían a calles del Ensanche, cercanas al hostal
y también cercanas entre sí. Las localizó en el plano y una tarde se llegó a explorarlas como
disimulando, aunque no sabía ante quién; eran avenidas con bastante tráfico y buenas
boutiques de trajes y bolsos. Buscó desde la acera de enfrente los respectivos números. En los
dos casos se trataba de edificios altos, rematados por terrazas con toldos y arbustos, buen
portal, señoras salientes con cochecitos de niño, cafeterías lujosas en la parte baja. La vida que
cabía imaginar en aquellas comunidades de vecinos no le producía envidia ni apenas
curiosidad. Pensó vagamente que la segunda A podía corresponder a algún hijo de Abel, su
memoria no registraba la existencia de hermanos, aunque siempre puede haber primos, claro,
daba igual.
Era muy tarde cuando los hombres volvieron, y yo aún estaba leyendo, pero apagué la luz de la
mesilla en cuanto les oí, y así permanecí hasta que se extinguieron los ruidos. Cuando me
disponía a encenderla otra vez, para entregarme a las divertidas aventuras de las hermanas
Dolly, unos pasos cautelosos se detuvieron ante mi puerta, giré el pestillo y, por unos segundos,
escuché el murmullo de una respiración. Luego la puerta se cerró y los pasos se alejaron. Salté
de la cama, pero no vi a nadie, aunque me pareció percibir un temblor de baldosas procedente
del cuarto de Irene.
El parque de Doñana es cada vez más una isla en mitad de un mar de desarrollo urbano,
fortaleza rodeada solo de muros imaginarios, periódicamente asaltada por agresores sin piedad:
urbanizaciones turísticas; cultivos bajo plástico; plaguicidas en los arrozales; desdoblamientos
en las carreteras construidas sin ton ni son (convertidas para los animales en fronteras
infranqueables, en vehículos bala que matan); pesca y caza furtiva; basuras dejadas por la
romería del Rocío; vertidos contaminantes de petróleo y de otros productos tóxicos. Eso
también es Doñana.
Doñana es un paraíso de 73.000 hectáreas de naturaleza virgen donde ciervos, gamos, linces,
águilas, garzas, flamencos... disponen del ecosistema que la mano del hombre, del que ya no se
fían, se ha encargado de fulminar en todas partes.
Si usted lo sufre, quizá le tranquilizará saber que el retraso es algo muy humano, una especie
de síndrome científicamente comprobado y de sencilla cura. Millones de personas calculan
mal su tiempo; si no, intente recordar qué obra pública se ha construido en los plazos
establecidos, qué porcentaje de estudiantes entrega sus trabajos puntualmente y cuántas veces
ha llegado tarde o le han dado plantón en una cita.
La causa del retraso es la denominada "planificación espejismo". Así, cuando el ser humano
organiza un nuevo proyecto tiende a ignorar los obstáculos que se pueden presentar, y suele
distorsionar el pasado a su favor: por ejemplo, culpa al tráfico de su retraso anterior, pero no
piensa que esa circunstancia puede repetirse. Considerar que algo va a ir mal no es una forma
natural de pensamiento; por eso solemos enfocar los planes creyendo que todo irá bien, y, claro,
llegamos tarde.
A estas conclusiones han llegado unos investigadores británicos a los que también se les echó
el tiempo encima: tardaron el doble de lo calculado en acabar su estudio.
La curiosidad infantil es insaciable y, desde muy pequeños, los niños interpelan a sus padres
con largas baterías de preguntas sobre las cuestiones que van ocupando su atención.
Generalmente lo hacen de forma explícita, pero, en ocasiones estas preguntas no son tan
manifiestas y hay que averiguar qué desean saber. Otras veces, aunque quieren preguntar no se
atreven porque son conscientes de la incomodidad que provocan en sus padres a la hora de
responder. Suelen buscar entonces otras fuentes de información y, según la edad, preguntan a
sus compañeros, a los maestros, miran revistas o películas o bien fantasean e imaginan sus
propias teorías que a menudo suelen alejarse de la realidad.
Satisfacer los interrogantes infantiles es clave para el desarrollo intelectual y emocional del
niño, y siempre es necesario responder con la verdad. Asimismo, conviene poner en palabras lo
que sucede en el medio familiar cuando ocurre algún acontecimiento importante, ya que los
niños lo perciben y no saben explicarse. Lo desconocido y lo que se quiere mantener en secreto
es más angustioso que lo que la propia realidad, por dolorosa que resulte, pueda ser.
3. Morfología verbal
Dedujo en seguida que había sido el profesor más joven de la autoescuela el que indujo
a su hijo a que condujera a toda velocidad. Por suerte, no se produjo ningún accidente.
En aquella clase se invirtieron los papeles: el profesor hizo de alumno y los alumnos,
de profesor.
No hubo manera de que los libros me cupieran en la estantería.
Está claro que los vecinos no quieren que durmamos por la noche.
El médico me recomendó que anduviera todos los días al menos durante una hora: ayer
seguí su consejo y anduve durante una hora.
Los líderes sindicales se adhirieron a la propuesta.
Estos pantalones me aprietan, así que creo que debo de haber engordado un poco.
No estoy segura de que este asunto te concerniera.
No dejes que Pedro te contradiga en un futuro, aunque ya sé que hasta ahora nunca te
ha contradicho.
Me recomendaron que me ciñera bien el cinturón porque se acercaba un período de
grandes gastos.
En este punto nuestras vidas divergieron, y a mí se me derritió el corazón.
Yo sólo quiero que os divirtáis.
¿Quién friega hoy los platos, tú o yo?
Me complazco en anunciarles el compromiso matrimonial de mi hija con el conde de
Ravanales.
Preveyendo lluvia, el pastor no quiso llevar a sus ovejas al pasto.
En este pueblo nos pudrimos de aburrimiento.
Querría que me ayudara alguien a resolver este problema, pero no sé si va a ser posible.
Me satisfizo mucho vuestra colaboración en el proyecto humanitario.
¿Me dijiste el otro día que nunca más escucharías nuestras conversaciones telefónicas?
Ve al bar a ver si puedes conseguirme un paquete de tabaco, por favor.
Gramática: Sintaxis
El determinante
Cenicienta se alegró mucho cuando vio a la hada madrina.
Fíjate en el ave que está a tu izquierda.
Me resulta imposible resolver el área de este triángulo.
Ten cuidado, no juegues con las ascuas, que podrías quemarte.
La clase de matemáticas es en el aula 205.
No bebas de esa agua. Creo que no es potable.
No sé si hacera se escribe con la hache inicial o no.
La a es la vocal más abierta.
Ya no hay ninguna aya que cuide de los niños: ahora se habla de canguros.
Aquellos fuegos artificiales fueron la apoteosis de la fiesta.
Recordar que un posesivo tónico, según la norma, no puede complementar a un adverbio. En su lugar
debe utilizarse el posesivo átono, por ejemplo, está a favor mío.
Recordar que la forma impersonal del verbo ‘haber’ siempre se conjuga en 3ª persona del singular,
independientemente del tiempo verbal. Como se trata de una forma impersonal, el sustantivo que le
acompaña no es su sujeto, sino su complemento directo; de ahí que no haya que establecer
concordancia entre ‘haber’ y el sustantivo cuando este está en plural:
Hubo 30 muertos en el accidente de ayer.
La semana próxima habrá varios conciertos en la sala Zeleste.
Por aquella época no había tantos problemas de contaminación.
En las siguientes oraciones, corregir los errores en el uso de las formas verbales o en la
rección preposicional:
4.3. El adverbio
En las siguientes oraciones, corregir los errores en el uso de las formas adverbiales:
Habló únicamente de política.
Me quedaré dentro porque tengo frío.
Pon los libros encima del armario.
Pon esto debajo del armario.
Estoy enfrente de mi casa, en una cabina.
Se situó detrás de la puerta para que nadie lo viera.
Muévete hacia atrás.
Durante la fiesta sólo hizo que protestar.
Yo me mato a trabajar, mientras tú no das golpe.
Corrió como un loco campo a través, a la desbandada.
Repartió puñetazos a diestra y siniestra.
No te muevas. En seguida vuelvo.
Es sobradamente sabido que Colón descubrió América.
Me mintió todo lo que quiso. Con todo y con eso, sigo amándolo.
Primeramente, querría dejar claro que yo no soy el responsable de esta operación.
Ejercicios de recapitulación: corregir las incorrec ciones lingüísticas de los siguientes textos
Hubo por aquel entonces varios crímenes no resueltos a los que se dio carpetazo. La policía,
según dedujo el gobierno, no había conseguido averiguar adónde se habían escondido los
sospechosos más principales; por tanto, sin pruebas ni culpables, no había delito, y tampoco la
Justicia pudo actuar.
Que el Gobierno condujera de una manera poca enérgica este suceso fue interpretado por la
oposición como una estrategia humillante y maniquea, intentando reabrir el caso en varias
ocasiones. Contra más insistía la oposición en concretizar las posibles responsabilidades, más
excusas inventaba el Gobierno, sobre todo teniendo en cuenta que se trataba de delitos a nivel
político que podían desestabilizar el statu quo actual.
En 1970, el profesor y académico Manuel Seco cometió el error de cálculo que lo condujo al
período más atabalado de su vida, pero el más productivo también, al comprometerse con la
editorial Aguilar a terminar en poco más de un lustro un diccionario cuya última palabra no
sería dicha (o escrita) hasta treinta años más tarde. Estamos hablando del Diccionario del
español actual, la última gran obra lexicográfica de la lengua española.
Los lexicógrafos vigilan las palabras como los detectives a los sospechosos, registrando sus
movimientos, sus cambios de carácter, su significado, sobre todo cuando de lo que se trata,
como en el caso que nos ocupa, es de construir un diccionario actual, que, además, debe ser útil,
en el que la acepción se corresponda verdaderamente a su uso. "Analgésico" era en los años 70
una palabra técnica, mientras que en los 90 se desplazó a la cultura popular. Otro caso curioso
es el de "álgido", término médico procedente del latín y que se usaba para señalar el descenso
de las temperaturas; pero como ese, el del descenso, era un momento crítico, se empezó a
utilizar en sentido contrario.
Y mientras ha habido algunas palabras que han dejado de significar lo que significaban y otras
han cambiado de clase social, aparecen también términos nuevos a los que hay que someter a
una vigilancia especial, al menos por si se lexicalizan. El hecho de que se lexicalicen implica
que un nombre propio pase a ser un nombre común, por ejemplo.
Se sobreentiende que cuando el maestro se refiere a que hablen como ordena la Real
Academia Española, no quiere decir de un modo culto, ya que la Academia no solo acoge este
dialecto, sino que se ha familiarizado con el de los más jóvenes, suprimiendo los modismos
más desusados o poco frecuentes y actualizando los más técnicos y actuales.
Los profesores tenemos que evitar que nuestros alumnos caigan en el error a nivel lingüístico,
que cometan equivocaciones cuando hablen o escriban, como por ejemplo si dicen “iré
haciendo los deberes” o bien escriben “haz los ejercicios”, lo tendremos que corregir. Lo que
no podemos prevenir es que en sus casas o con sus amigos digan “eso mola un mazo!” o “eh!
Pásame la pelota, tronco!”. Que pase esto es de prever.
Por último, intentar, tanto nosotros como nuestros alumnos, usar la lengua española
correctamente es un reto interesante y que se puede poner en marcha, todo es proponérselo e
insistir en ello. Pero no pretendamos que nuestros alumnos cambien ese dialecto, el cotidiano,
el vulgar, mejor si es sin errores ni confusiones, pero que se sientan bien, que les salga de su
interior.
6. Construcción, comprensión e interpretación de te xtos
El Periódico , 16-1-1996
6. La puntuación y la distribución de la informació n en el texto
Las actividades extraescolares son tan frecuentes y cotidianas que, en la práctica, se han convertido en
una simple prolongación de la jornada escolar durante todos los meses del curso. Las consecuencias son
mucho tiempo, mucho cansancio y, a veces, escasos resultados. Y es que los niños realizan demasiadas
actividades extraordinarias, y un exceso de estas puede provocar cansancio y resultados negativos.
Las razones de tanta actividad extraescolar son varias. Existe una cierta sensación colectiva de que la
producción obligatoria no es suficiente para desenvolverse con éxito en una sociedad tan competitiva
como la nuestra, y pocos padres son capaces de resistirse a esta fuerte presión social. También algunos de
ellos sienten la tentación de aprobar a través de sus hijos sus propias asignaturas pendientes.
Aparte, no es menos cierto que existen motivos más tangibles, como la incorporación de la mujer al
mundo laboral o el aumento del número de familias uniparentales, que implican a menudo dificultades
para recoger diariamente a los niños al finalizar el horario escolar habitual.
Psicólogos y pedagogos no acaban de ponerse de acuerdo sobre la bondad o los inconvenientes de tanta
actividad extraescolar. Es indiscutible que el deporte extraescolar tiene un papel fundamental,
especialmente importante en los niños hiperactivos y con problemas de atención. Asimismo, para los
“niños tímidos”, puede significar la posibilidad de hacer amigos en un ambiente distinto al del colegio y
usualmente con un grupo de niños menos numeroso, lo que facilitará su integración.
Pero también es evidente que demasiadas horas extraordinarias y actividades distintas crean desconcierto
en los niños, sobre todo si aún son pequeños, complican su rutina diaria, la que precisamente les
proporciona seguridad y tranquilidad, y les cansan físicamente. En definitiva, hay que planificar todo tipo
de actividad según las capacidades de cada niño y teniendo en cuenta sus necesidades y los temas que le
motivan. Apuntarle simplemente a lo que más cómodo o atrayente resulta para los padres puede generar
frustración y agotamiento.
Cavanna, María, El País semanal, 1018, 31-3-1996
EDUCACIÓN Y LITERATURA
La tendencia antiliteraria es general. Empezando por el sistema educativo, más de una vez he dicho a
alumnos de Filología y Filosofía que la mitad de ellos no habrían podido entrar en sus facultades si
hubieran tenido que pasar el examen de ingreso de lo que entonces era Bachillerato. A los diez años de
edad del alumno por el que pasé en 1936, en lo que se refiere a las letras, consistía en dar abierto un libro
desconocido para que el alumno leyera en voz alta a primera vista sin comentarios ni preguntas ni
garambainas porque quien entona bien una lectura demuestra que entiende lo que lee. Ese libro, por cierto,
según me di cuenta más adelante, no era ninguna cartilla escolar sino uno de los "Episodios Nacionales"
de Galdós y me parece que apenas hubo suspendidos en la convocatoria.
Me permito evocar aquí al maestro que me preparó y que, aunque con mal gusto en su selección poética,
nos hacía aprender versos de memoria. Una vez preguntó en clase qué era un paréntesis y rechazó todas
las respuestas para terminar diciendo sencillamente: "Un paréntesis quiere decir que se lea en voz más
baja". Luego, después de la guerra, el único buen ejercicio de la memoria que encontré fue la lista de los
reyes godos. Eso sí era "poesía pura" de sonido y no venía mal tampoco como entrenamiento para
aprender, por ejemplo, la clasificación periódica de los elementos químicos.
Actualmente, una de las cosas más graves para la literatura es que se la empieza a considerar
principalmente como “asignatura” y de una forma especialmente peligrosa. En otro tiempo, se estudiaba a
los clásicos, sobre todo latinos y griegos, como modelos de estilo y como posible referencia o cita de
vieja sabiduría con que ornamentar y autorizar el discurso. Por lo visto, no fue hasta el siglo XIX y en
Inglaterra cuando se empezó a enseñar literatura moderna, pero todavía como ejemplo de buen uso de la
lengua. Incluso hoy en el sistema universitario inglés o norteamericano, un catedrático de literatura es sin
más "Professor of English". Pero esa extensión a la literatura actual ha ido unida a la transformación de lo
literario en una suerte de tarea con pretensiones científicas y, más para todos, en un deber y un riesgo de
suspenso.
Cuando yo era muchacho, algunos leíamos furtivamente "La Celestina", quizá con conciencia de pecado.
Hoy día he oído quejarse a gente joven de tener que leer ese “rollo”. Las novelas eran un gran placer, cosa
de fiesta y vacación. Novelas, no verlas, recomendaban a los seminaristas. Hoy día son más bien pesada
tarea, algo que supone que una persona de cierto nivel social debería manejar alguna vez. Se lee por
cumplir, casi siempre, y aun quien lo empezó a hacer por amor acaba teniendo que dedicar la mayor parte
de su lectura a obligación profesional. La misma Virginia Woolf reconocía que, aunque nos guste un libro,
nos alegra ir notando cómo disminuye el número de páginas por leer. Comercialmente, se llega a una
paradoja: entre dos libros análogos y del mismo precio, se vende mejor uno de 160 páginas que uno de
200. Y eso hay que tenerlo especialmente en cuenta a la hora de hacer, por ejemplo, una antología.