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Evolución de la Citología Diagnóstica

La citología diagnóstica emergió en el siglo XX como una rama clave de la patología, destacándose por su capacidad para diagnosticar enfermedades a través del estudio microscópico de células. Desde la introducción del Test de Papanicolaou, la citología ha demostrado ser un método efectivo de 'screening' para el cáncer de cuello uterino y ha evolucionado con técnicas como la punción aspiración con aguja fina (PAAF), que permite diagnósticos rápidos y menos invasivos. Aunque la citología tiene limitaciones en comparación con la histopatología, su uso ha aumentado significativamente debido a su sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de diversas condiciones médicas.

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Evolución de la Citología Diagnóstica

La citología diagnóstica emergió en el siglo XX como una rama clave de la patología, destacándose por su capacidad para diagnosticar enfermedades a través del estudio microscópico de células. Desde la introducción del Test de Papanicolaou, la citología ha demostrado ser un método efectivo de 'screening' para el cáncer de cuello uterino y ha evolucionado con técnicas como la punción aspiración con aguja fina (PAAF), que permite diagnósticos rápidos y menos invasivos. Aunque la citología tiene limitaciones en comparación con la histopatología, su uso ha aumentado significativamente debido a su sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de diversas condiciones médicas.

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Desde la segunda mitad del siglo XIX y gran parte del siglo XX la práctica de la

patología estuvo centrada en el diagnóstico histopatológico, primero en tejidos


obtenidos del cadáver, luego con el desarrollo de la cirugía, en las piezas quirúrgicas
y por último en biopsias cada vez más pequeñas obtenidas por diferentes métodos.
Excepto aisladas observaciones hechas en el siglo XIX sobre el valor del estudio
microscópico de células obtenidas de las secreciones y derrames, es en siglo XX
cuando comienza el desarrollo de una nueva rama de la patología, la citología
diagnóstica. En 1928 el patólogo rumano Aureli Babès en Europa y Georges
Papanicolaou en los Estados Unidos publican sus trabajos del diagnóstico citológico
del cáncer de útero, permaneciendo prácticamente ignorados durante varios años.
Georges Papanicolaou y el ginecólogo Hebert Traut publican en 1941 en el "American
Journal of Obstetric and Gynecology" un trabajo del valor diagnóstico de la citología
vaginal en el cáncer de útero, y en 1943 el primer libro texto de citología "Diagnosis
of Uterine Cancer by Vaginal Smears", estableciéndose la citología como método
diagnóstico en medicina. En 1927 LS Dudgeon y CV Patrick en el Reino Unido y casi
simultáneamente en los Estados Unidos, HE Martin y EB Ellis del Memorial Hospital de
New York, describen una técnica para obtener células con una aguja y jeringa,
principalmente en tumores de órganos sólidos, pero su uso no se generalizó. En los
años 50 y 60 esta técnica comienza a utilizarse con agujas más finas en Europa,
principalmente en Suecia por N Söderström y S Franzén y P Lopes Cardozo en
Holanda, y a ser conocida como punción aspiración con aguja fina (PAAF). La citología
diagnóstica se consolida a partir de los años 50 como disciplina médica, cuya
finalidad es establecer el diagnóstico de las enfermedades por el estudio
microscópico de las anomalías morfológicas de las células. Actualmente la citología
constituye una de las tres grandes áreas de la patología junto con la patología
quirúrgica y las autopsias. La citología se subdivide en dos grandes ramas, la citología
exfoliativa/abrasiva en la cual las células se desprenden espontáneamente en una
cavidad (fondo de saco vaginal, el esputo, orina, los derrames de las cavidades
serosas y líquido cefalorraquídeo) o con el uso de espátulas, cepillos y lavados con el
objetivo de desprender células de los diferentes órganos (citología abrasiva); y la
punción aspiración con aguja fina en la cual se obtiene material de órganos
superficiales y profundos con agujas delgadas de 0,4-0.7 mm (27-22G) en forma
directa o bajo guía ecográfica y por tomografia axial computada. La citología
exfoliativa/abrasiva es el método de diagnóstico morfológico microscópico más
sencillo y económico. Es parte del examen ginecológico o de un estudio endoscópico,
es bien tolerado por los pacientes y tiene escasa o nula morbilidad y mortalidad. Esto
ha permitido que la citología exfoliativa/ abrasiva pueda ser utilizada en gran número
de pacientes como método de "screening", especialmente la citología cérvicovaginal
(Test de Papanicolaou) en el carcinoma de cuello uterino, siendo hasta la actualidad el
método de "screening" más exitoso en oncología, porque ha logrado disminuir la
incidencia del cáncer de cuello uterino por la detección de lesiones precursoras y la
mortalidad por la detección en estadios tempranos de la enfermedad. En estudios
endoscópicos y laparoscópicos las muestras obtenidas por cepillado y lavado permite
en muchos casos hacer el diagnóstico en forma complementaria con la biopsia,
aumentando la sensibilidad del procedimiento y a veces reemplazándola en tumores
con riesgo de sangrado o en pacientes muy debilitados. La citología
exfoliativa/abrasiva permite un amplio muestreo de una superficie pudiéndose
además detectar lesiones preneoplásicas y enfermedad neoplásica subclínica. El
estudio citológico de los derrames es el estudio menos cruento y debe realizarse en
primer lugar cuando se quiere establecer su causa. Tiene una sensibilidad igual o
mayor al 80% para determinar la naturaleza neoplásica en un derrame. La PAAF es el
método diagnóstico que ha adquirido mayor difusión en los últimos años. Se pueden
estudiar lesiones de órganos superficiales y profundos con una sensibilidad y
especificidad que en muchos casos está por encima del 90%. Con la guía de las
técnicas de diagnóstico por imágenes prácticamente todos los órganos y estructuras
se pueden evaluar con esta técnica. La PAAF tiene una baja morbi-mortalidad
pudiéndose utilizar en pacientes con alto riesgo quirúrgico. El costo es menor al de un
procedimiento quirúrgico con fines diagnósticos y se puede realizar en pacientes
ambulatorios. Permite obtener un diagnóstico rápido preoperatorio, pudiéndose
evaluar diferentes opciones terapéuticas previas a la cirugía. La aplicación de las
técnicas de coloración especiales para mucinas, bacterias y hongos, de
inmunohistoquímica y de biología molecular, en las muestras citológicas aumenta la
sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de las diferentes enfermedades,
pudiéndose además establecer factores pronósticos, como el grado nuclear y la
expresión de diferentes oncogenes; o determinar la presencia de receptores de
hormonales. De la obtención de muestras representativas, al igual que en las
biopsias, va a depender en gran medida el éxito del procedimiento, siendo a veces
necesario que se evalúe en el momento de la toma del material, la representatividad
del mismo. La citología tiene limitaciones cuando la comparamos con la
histopatología, a la cual consideramos el método de diagnóstico morfológico
microscópico más exacto. El diagnóstico histopatológico se basa en alteraciones
citológicas y arquitecturales, estas últimas no siempre están representadas de igual
forma en las muestras citológicas y es probablemente la principal limitación. Los
cambios celulares reactivos, reparativos e hiperplásicos pueden simular neoplasias
malignas, y los tumores malignos muy diferenciados semejar lesiones benignas en
material citológico. Estas dificultades son similares a las que se pueden presentar en
biopsias. Para evitar errores es fundamental que el citopatólogo cuente con todos los
datos clínicos, radiológicos y de laboratorio del paciente, siendo a veces necesario,
cuando no hubiese una adecuada correlación, repetir el estudio o hacer una biopsia
confirmatoria. La citología como método diagnóstico en términos de sensibilidad y
especificidad es únicamente superado por la histopatología. Actualmente se pueden
hacer en materiales citológicos diagnósticos muy precisos, similares los
histopatológicos, y en muchas situaciones reemplaza la necesidad de realizar una
biopsia, en otras complementa a la biopsia y en otras establece la necesidad del
estudio histopatológico.

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