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Introducción a la Psicología B

La psicología es la ciencia que estudia la mente, el comportamiento y las emociones humanas, y se aplica en diversas áreas de la vida cotidiana. El documento aborda conceptos básicos, teorías y enfoques psicológicos, así como la evolución de la psicología desde sus raíces filosóficas hasta su establecimiento como ciencia independiente. Se presentan diferentes escuelas psicológicas, incluyendo el conductismo, el psicoanálisis y la teoría de la Gestalt, cada una con sus propias metodologías y enfoques para entender el comportamiento humano.

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Introducción a la Psicología B

La psicología es la ciencia que estudia la mente, el comportamiento y las emociones humanas, y se aplica en diversas áreas de la vida cotidiana. El documento aborda conceptos básicos, teorías y enfoques psicológicos, así como la evolución de la psicología desde sus raíces filosóficas hasta su establecimiento como ciencia independiente. Se presentan diferentes escuelas psicológicas, incluyendo el conductismo, el psicoanálisis y la teoría de la Gestalt, cada una con sus propias metodologías y enfoques para entender el comportamiento humano.

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PSICOLOGÍA

NIVEL B

UEGP N° 255
PROF CABRERA ROCIO
INTRODUCCIÓN

La psicología es la ciencia que estudia la mente, el comportamiento y las emociones de los seres humanos. Nos
ayuda a entender por qué pensamos, sentimos y actuamos de ciertas maneras en diferentes situaciones.
En nuestra vida diaria, la psicología está presente en todo momento: en nuestras relaciones con amigos y familiares,
en la forma en que tomamos decisiones, en cómo aprendemos y hasta en la manera en que manejamos el estrés.
En esta materia exploraremos temas como la personalidad, las emociones, la memoria, el aprendizaje y el desarrollo
humano. También conoceremos algunas teorías de psicólogos famosos y cómo sus estudios han ayudado a
comprender mejor el comportamiento humano.
La psicología no solo es interesante, sino que también nos ayuda a conocernos mejor y a mejorar nuestras relaciones
con los demás

OBJETIVOS

- Introducir conceptos básicos: Familiarizar a los estudiantes con la definición de psicología, su historia y las
principales áreas de estudio.
- Explorar teorías y enfoques: Identificar y analizar las principales teorías psicológicas y corrientes de
pensamiento que explican el comportamiento humano.
- Relacionar teoría y vida cotidiana: Mostrar cómo los conceptos psicológicos se aplican en situaciones reales,
ayudando a comprender emociones, actitudes y comportamientos.
- Fomentar el pensamiento crítico: Estimular a los estudiantes a reflexionar, cuestionar y analizar información
para desarrollar habilidades de razonamiento.
- Desarrollar el autoconocimiento: Promover la reflexión sobre las propias emociones, motivaciones y
relaciones interpersonales, facilitando el crecimiento personal.
- Incentivar la curiosidad científica: Motivar la investigación y el interés por profundizar en el estudio de la
mente humana y su influencia en el comportamiento.

CRITERIOS
- Participación Activa:
Se evaluará la disposición del estudiante para intervenir en las discusiones, hacer preguntas y aportar ideas
durante las actividades en clase.
- Comprensión de Conceptos:
Se medirá la capacidad para identificar, explicar y aplicar los conceptos básicos de psicología presentados en
la clase.
- Aplicación en la Vida Cotidiana:
Se valorará la habilidad de relacionar teorías y conceptos psicológicos con ejemplos y situaciones reales,
demostrando la conexión entre la teoría y el entorno personal y social.
- Análisis Crítico y Reflexión:
Se apreciará la capacidad de analizar críticamente las diferentes teorías y enfoques, así como la reflexión
personal sobre cómo estos conocimientos pueden influir en la autoconciencia y el crecimiento personal.
- Trabajo en Equipo:
Se evaluará la colaboración en actividades grupales, la capacidad para escuchar y respetar las opiniones de
otros, y la contribución a proyectos colectivos.
- Evaluación Escrita y Expresiva:
Se considerará la habilidad para redactar de manera clara y coherente, sintetizando los conocimientos
adquiridos y expresando ideas propias en ensayos, resúmenes o presentaciones.
Unidad I

Concepto de Psicología

La Psicología es la ciencia que estudia la conducta y los procesos mentales. Trata de describir y explicar todos los
aspectos del pensamiento, de los sentimientos, de las percepciones y de las acciones humanas. Por ser una ciencia,
la Psicología se basa en el método científico para encontrar respuestas. Etimológicamente, Psicología, proviene del
griego psique: alma y logos: tratado, ciencia. Literalmente significaría ciencia del alma; sin embargo,
contemporáneamente se le conceptualiza a la Psicología como una parte de las Ciencias Humanas o Sociales que
estudia: El comportamiento de los organismos individuales en interacción con su ambiente. La psicología es el
estudio científico de la conducta y la experiencia de como los seres humanos y los animales sienten, piensan,
aprenden, y conocen para adaptarse al medio que les rodea, en si la PERCEPCION. A medida que la psicología se fue
desarrollando varió su objeto de estudio: luego del alma fue a la conciencia, luego a los fenómenos mentales, luego
a la conducta. Se fue avanzando desde lo menos observable, lo más abstracto hacia lo más concreto y más
observable. Estos cambios obedecen a transformaciones que se fueron sucediendo en el conocimiento humano, en
el modo de concebir la realidad; en otras palabras, en el modo de pensar el mundo en general.

Psicología pre-científica

Desde sus orígenes la Psicología se confunde con la FILOSOFÍA. La filosofía es considerada la madre de todas las
ciencias; durante muchos siglos concentró todo el saber humano. Luego fueron surgiendo de ellas las demás
ciencias, algunas se desprendieron más rápidamente. Hasta fines del siglo XIX la psicología se consideró una rama de
la filosofía que se ocupaba del estudio del ALMA. El primer libro sobre Psicología lo escribió ARISTÓTELES y se llamó
De ánima que significa en latín «sobre el alma»

Psicología científica

Durante el periodo que llamamos MODERNO comenzaron a independizarse la mayoría de las ciencias de la filosofía.
La física, la biología y otras ciencias utilizaron el método científico. Los psicólogos de la época buscaron aplicar esos
mismos métodos como forma de romper con la filosofía y constituirse en ciencia independiente. Así surgió el primer
laboratorio de psicología experimental en el año 1879 a cargo de WILHELM WUNDT, en Alemania. Este hecho marcó
el inicio de la psicología científica. Wundt trató de aplicar el método científico al estudio de los hechos psicológicos
basándose en la medición y la experimentación. Su método fue la introspección experimental. Para cumplir con los
requisitos de las ciencias físico-naturales, la psicología debía tener definidos un objeto y un método, esto quedó
establecido a partir de Wundt de esta forma:

Objeto: La conciencia ------------------------> la experiencia interna.

Método de la psicología: La introspección experimental

Wilhelm Wundt: No tardo en demostrar su interés en la psicología experimental, de la cual fue uno de sus
fundadores. Es probable que el primer laboratorio de psicología haya sido el de James hacia 1875. James dio cabida
en su laboratorio a problemas relativos a la sensación, que eran específicamente psicológicos. Sin embargo, su
laboratorio nunca alcanzo la importancia histórica del de Wundt, este fue sin duda el que inicio un movimiento de
agitación. Wundt es el padre de la moderna psicología.

En su laboratorio se inició el análisis minucioso de la sensación y la percepción. Se midieron tiempos de reacción, se


investigaron las reacciones verbales, se desarrollaron métodos para el registro sistemático. Se procuró siempre
descansar en la observación, la experimentación y la medición exacta.
Pensaba que el objeto de la psicología es la conciencia, entendida como experiencia consciente inmediata, a
estudiarse por observación de si, por introspección: una observación objetiva y analítica de los propios procesos
conscientes. El objetivo o problema primordial de la psicología consiste, según Wundt, en analizar la experiencia
consciente de los elementos. Una vez hecho ese análisis podía determinarse la manera en que se interrelacionan o
se componen. Se fijó una doble tarea: el análisis de la conciencia, y descubrir las leyes de síntesis. Considero que los
procesos mentales superiores como el pensamiento y la memoria no podían estudiarse por métodos
experimentales, solo podrían estudiarse por medio de productos sociales; por lo que se interesó en crear una
psicología social. Consideraba que la mente colectiva trascendía las mentes individuales que la componían y se
manifestaba en el arte, las lenguas, las tradiciones, todas esas manifestaciones eran “productos sociales”, cosas que
los seres humanos no podrían lograr aisladamente. El pensamiento humano se podría explorar por métodos no
experimentales; únicamente estudiando sus productos tal como se han acumulado a lo largo de la historia de la
humanidad puede comprendérselo. Para la mayoría de las escuelas psicológicas el carácter científico de la psicología
no está dado por la utilización o no del método experimental, sus métodos son diferentes de los utilizados por las
ciencias fisicomatemáticas, pues también lo son sus objetos de estudio.

Escuelas psicológicas

No se refiere a los lugares físicos sino al conjunto de conocimientos que obedecen a determinada teoría y a los
científicos que lo sustentan. «Escuela» está aquí entendida como lugar científico. Método científico: es el conjunto
de procedimientos ordenados metódicamente destinados a la comprobación de hipótesis. El método aplicado por
las ciencias físico-naturales no puede ser igual si se lo aplica a las ciencias humanas. Esto se debe a las diferencias
propias de sus respectivos objetos de estudio.

El objeto de estudio de la psicología es la conducta y pensamientos de las personas reales y concretas: algo siempre
cambiante, es un objeto dinámico. No hay dos personas iguales, ni tampoco una misma persona se comporta igual
frente a las mismas circunstancias. En algunos campos de la psicología la experimentación es necesaria y de gran
utilidad. Ejemplo: Medir el nivel de fatiga ante determinados trabajos con miras a mejorar las condiciones del
mismo. En cambio, hay muchos campos de la psicología en los que la experimentación no es posible ni tampoco
apropiada. ¿Es posible someter a una persona a privaciones o torturas para examinar su conducta frente a esas
circunstancias? ¿Separar a un bebé de su madre durante los cinco primeros meses de vida con el sólo propósito de
estudiar el posterior desarrollo de su personalidad? En estos y en muchísimos problemas similares el método
experimental no es aplicable por razones científicas, pero especialmente por razones humanas y éticas que lo hacen
impensable. Las escuelas de la psicología contemporánea se basan en paradigmas vigentes y ponen el acento en
determinadas características del saber. Las concepciones elementalistas que consideraban que los fenómenos
psíquicos eran la suma o agregado de elementos, fueron reemplazados por otras concepciones que afirmaban que el
todo es más que la suma de las partes y que estas mantienen entre sí una estrecha interrelación; este enfoque
corresponde al estructuralismo. Algunas escuelas contemporáneas: Conductismo, Psicoanálisis y Gestalt. Las
escuelas de la psicología son las grandes teorías de la psicología, que fueron naciendo a medida que pasaban los
años de investigación y análisis. Estas teorías no solo brindan una mirada particular para estudiar los procesos
psicológicos, sino que también brindan herramientas, técnicas y metodologías

El Conductismo

Esta escuela también llamada behavorista (del inglés, behavior = conducta) fue iniciada por el norteamericano
WATSON en 1913. Estableció que la psicología debía reducirse al estudio de la conducta y fue una reacción contra la
psicología de la conciencia. Watson incluyó en la conducta los fenómenos visibles, objetivamente comprobables y
que constituyen siempre respuestas o reacciones del organismo a estímulos que actúan sobre él. Esas
manifestaciones externas de las personas pueden ser de tres tipos: Motoras- ejemplo: caminar // Glandulares-
ejemplo: transpirar, llorar // Verbales- ejemplo: gritar. Todas esas manifestaciones pueden observarse, registrarse, y
verificarse.

Como teoría disciplinar sostiene que el comportamiento debe


explicarse desde el contexto externo del individuo en vez de las
fuerzas internas. las principales figuras del conductismo son John
B. Watson y Burrhus Frederic Skinner, y se concentraban en
estudiar solo la conducta y no los procesos mentales, es decir, no
veían necesario conocer los procesos que surgen en el sistema
nervioso.

El conductismo enfatiza que el objeto de estudio no es la conciencia. Son las relaciones que se forman entre los
estímulos y las respuestas que dan origen a nuevas conductas y comportamientos observables.
Sin embargo, fue el filósofo ruso Iván Petrovich Pavlov, el primero en estudiar los reflejos o estímulos condicionados.
Determinó lo que se conoce como condicionamiento clásico, que expresa cómo se modifican las conductas humanas
y animales con el empleo de diversas técnicas.
El experimento más conocido de Pavlov es el de la salivación anticipada de los perros tras ciertos estímulos que les
indicaban que iban a comer.
En este proceso de condicionamiento intervenían factores
clave:

∙ El estímulo incondicionado (EI), que viene siendo aquel que


produce invariablemente una reacción (en este caso, la
comida).

∙ La respuesta incondicionada (RI), que es provocada por el


estímulo incondicionado (la salivación).

∙ El estímulo condicionado (EC), que se considera neutro porque no produce ninguna respuesta al menos que se
haya dado el acoplamiento (la campana).

∙ La respuesta condicionada (RC), que es el resultado de mezclar el estímulo incondicionado y el estímulo


condicionado (comida + campana = salivación al escuchar la campana).

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El Psicoanálisis

El psicoanálisis, nacido a finales del XIX de la mano del médico austríaco Sigmund Freud, es una teoría que trató de
demostrar cómo la mayor parte de los procesos que tienen lugar en nuestra mente se escapan a nuestro control y
conocimiento. Según Freud, existen impulsos, deseos, instintos y pulsiones que constituyen la energía psíquica de
cada individuo y que están almacenados y reprimidos en alguna zona de la mente humana llamada
[Link] formuló un modelo de funcionamiento y constitución del psiquismo humano, un esquema que
explica la disposición u organización interna. Este modelo es conocido como primera tópica, la cual está
representada del siguiente modo:

 Consiente
 Preconsciente
 Inconsciente
Consiente se denomina al contenido actual de la conciencia. Por ejemplo, lo que usted se encuentra leyendo, lo
expuesto en esta página constituye una idea actual. Ahora bien, usted puede dejar de leer la página y recordar qué
fue lo que desayunó hoy por la mañana. De ese modo usted actualiza ideas que no eran conscientes, sino que
estaban en estado latente fuera de la conciencia y con posibilidades de acceder a ella. Estas ideas en estado latente
fuera de la conciencia, que pueden ser actualizadas con un pequeño esfuerzo, Freud las denominó Preconscientes.
Freud señala otro tipo de pensamientos latentes que no pasan a la conciencia: esos constituyen el Inconsciente.
Ahora bien, cabe preguntar ¿por qué no pueden ingresar a la conciencia? Freud va a responder que es causa de
haber sufrido una represión.

Freud consideró que el modelo de aparto psíquico que había


formulado (primera Tópica), si bien le permitía dar cuenta de una
importante serie de fenómenos psicológicos, no resultaba adecuado
para explicar otros. Entonces decidió desarrollar un segundo modelo
del funcionamiento psicológico, conocido también como Segunda
Tópica.

El segundo modelo permite explicar mejor el origen de la represión.


Veamos en qué consiste el segundo modelo del aparato psíquico o
Segunda tópica, que al igual que la primera está constituida por tres
Instancias:
● El ello: se trata de una estructura psíquica totalmente inconsciente que trata de satisfacer de modo inmediato los
instintos de supervivencia, reproducción y agresión. Esta estructura está presente desde el nacimiento e incluso
antes. ● El yo: consiste en la parte de nuestra personalidad que controla las actividades conscientes del ser humano,
tales como el pensamiento y el razonamiento. La función principal que tiene el yo es la de satisfacer de forma segura
las exigencias que le impone el ello, las cuales se ve obligado a menudo a aplazar y reemplazar. El yo se desarrolla a
partir del nacimiento.

● El superyó: está formado por el conjunto de ideales y normas que vamos asimilando durante nuestro proceso
educativo y de socialización. La función principal que tiene es la de presionar al yo para que satisfaga los instintos
inconscientes de un modo aceptable para la sociedad y para el propio individuo. Cuando no se cumplen sus
exigencias, genera sentimientos de culpa. Se forma en la infancia y se va desarrollando a lo largo de nuestra vida.

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La Teoría de la Gestalt

También llamada teoría de las formas (1912). Surge como una postura opuesta al elementalismo de la psicología
tradicional. La teoría de la Gestalt sostiene «el todo es más que la suma de las partes». Las concepciones
elementalistas son reemplazadas por la idea de estructura. Esta teoría es un antecedente del estructuralismo
moderno. Para la teoría de la Gestalt no puede haber causas elementales que actúen por sí, en forma
independiente, sino que se trata de emergentes de una estructura total. Por eso se ocupa de estudiar la conciencia y
procesos psicológicos: utiliza como métodos la observación de fenómenos y experiencias.
La gran novedad que supuso la Teoría de la Gestalt fue el estudio de los procesos mentales, algo desconocido para
los científicos de la época, para quienes el cerebro era el gran enigma del cuerpo humano. Esta línea ponía
al individuo y su percepción de la realidad como el epicentro en la toma de decisiones , creando imágenes mentales
de diversa coherencia sobre sí mismo y sobre lo que le rodea.
Gestalt es una palabra alemana que significa Patrón, figura o forma
Esta corriente se centra en el estudio de la percepción. Cómo nuestra mente percibe las cosas como un todo en
lugar de individualmente cada elemento. Estudia la manera en cómo el ojo organiza las experiencias visuales (partes)
y como estas son interpretadas en el cerebro (como un todo).
Esta teoría Gestalt demuestra que nuestro cerebro tiende a simplificar y organizar imágenes complejas para
reconocer mejor lo que nos rodea.

"El todo es mayor que la suma de las partes."


En lo que atañe al mundo de la psicología, la teoría de la Gestalt establece que nuestro cerebro va creando
representaciones mentales de la realidad en la que vivimos, y que en base a ellas tomamos las decisiones que guían
el rumbo de nuestros pasos. Es decir, pone el foco en la percepción, en cómo vemos y percibimos lo que nos sucede,
como principal motor de nuestro comportamiento.
Así, los gestaltianos sostienen que nuestras experiencias no son meramente la suma de imágenes, sonidos
o sensaciones que percibimos a través de nuestros sentidos, sino entes independientes conformados en parte por
esa suma y en parte por cómo la gestionamos mentalmente a través de nuestra propia subjetividad. Así, esas figuras
mentales son mucho más fuertes y poderosas que aquellos estímulos que las han generado.
A lo largo de la historia se han creado distintas terapias psicológicas basadas en esta teoría, como la de Fritz Perls,
no en vano denominada Terapia Gestalt.

CONCEPTO DE FORMA

Según la Teoría de la Gestalt, el concepto de forma se define en base a esa figura mental de la que hablamos. Con el
tiempo y el atesoramiento de experiencias, nuestra mente se compondría de diversas formas que funcionarían
como un todo, y que en la relación entre ellas versaría la naturaleza de las decisiones que tomamos, y por ende
de nuestro comportamiento.
No obstante, más allá del concepto psicológico, y para apoyarlo de una manera más visual, se establecieron las Leyes
de la Gestalt, que en su representación gráfica nos acercan su significado más profundo.
LAS LEYES DE LA GESTALT

Las Leyes y Principios de la Gestalt

1. Principio de Semejanza

2. Principio de Continuidad

3. Principio de cierre

4. Principio de Proximidad

5. Principio de Figura y Fondo

6. Principio de Simetría

7. Principio de Dirección Común

8. Principio de Simplicidad

9. Principio de experiencia

Principio de Semejanza

Si un diseño está formado por elementos similares, el espectador va a recibir el conjunto como un patrón,
equilibrado y coherente. Esta similitud puede ser de: Forma, color, textura o tamaño. Si queremos destacar un
elemento del diseño, debemos romper este patrón dentro del conjunto. Este efecto se denomina anomalía.

En la imagen, los círculos no están unidos entre sí pero los percibimos como un conjunto porque
comparten la forma.

En la siguiente imagen rompemos el patrón dentro del conjunto al destacar uno de los elementos con
un color diferente. Como ya hemos dicho a esto se le llama anomalía.

Principio de Continuidad

El ojo va a seguir siempre el camino visual más coherente y sencillo. Es atraído


por la continuidad de una línea o una curva. Este principio se puede utilizar
para atraer la atención visual hacia un elemento del diseño que queramos
destacar. En esta imagen hay una línea recta y una curva pero veréis que el
ojo tiende a querer seguir la línea recta incluso cuando las líneas cambian de
color a la mitad.

Principio de cierre

Cuando percibimos una figura que no está cerrada, nuestro cerebro trabajará en completar la información que falta
para trasmitir una forma completa. Esto ocurre porque buscamos la estabilidad y según la Teoría de la Gestalt, las
formas cerradas son más estables.
Este famosísimo logotipo nos viene a ilustrar perfectamente este principio y es que el cerebro completa las formas
blancas creando una forma cerrada.

Principio de Proximidad

Este principio describe como tendemos a agrupar formas que están próximas entre sí. Percibiéndolas como un todo
a pesar de que sean elementos separados. Para ello deben compartir alguna de estas características: Forma, color,
tamaño o textura.

En este logotipo podemos ver claramente un conjunto de elementos independientes que con
lo cerca que se encuentran las figuras entre sí, fácilmente puedes ver que forman una U. Y si
te paras a contarlos son 25 íconos diferentes, pero nosotros vemos una U perfecta.

Principio de Figura y Fondo

Describe la tendencia del ojo humano a ver un objeto separado de lo que le rodea. Este principio funciona porque
nuestro cerebro no es capaz de tratar un mismo objeto como forma y fondo al mismo tiempo. Nuestro cerebro
quiere ver el objeto en primer plano y el fondo como dos elementos independientes.

Después de analizar este logotipo podemos apreciar 2 imágenes diferentes,


pero no podemos verlas a la vez. Algunas personas verán inmediatamente el
árbol y las aves, mientras que otros verán al gorila y al león mirándose el uno
al otro.

Principio de Simetría

Los objetos que cuentan con simetría y orden son percibidos como parte del mismo grupo. Un diseño desordenado y
desequilibrado hará que el espectador pierda el tiempo tratando de analizarlo, en lugar de centrarse en el mensaje
que la composición quiere trasmitir. Nuestra mente tiende a organizar los elementos en figuras ordenadas y
estables.

Tu cerebro interpretará la imagen de la izquierda como un rectángulo, círculo y


triángulo, incluso cuando los contornos de cada uno estén incompletos porque son
formas más simples que la imagen en general.
Principio de Dirección Común

Los objetos que forman un patrón en la misma dirección son percibidos como parte de un grupo.

Los elementos que parecen moverse en la misma dirección y a la misma velocidad


tienden a ser vistos como un grupo o conjunto. Como ves en la imagen la bandada
de pájaros parece formar un mismo conjunto, a pesar de que son elementos
independientes. Esto ocurre porque parecen moverse en la misma dirección.

Principio de Simplicidad

Viene a demostrar que nuestra mente percibe todo en su forma más simple, destacando en conjunto lo que
realmente es importante. La simpleza trata de ayudar al ojo a encontrar figuras con las que se pueda provocar una
interpretación de lo que queremos mostrar.

Organizamos los elementos y percibimos las imágenes de la manera más simple posible. Como
ves en la imagen, a pesar de la cantidad de elementos que aparecen, nos focalizamos en la
piscina, simplificando nuestra visión a ese único elemento.

Principio de experiencia

El sistema nervioso del ser humano se ha ido formando por el condicionamiento del mundo exterior. Por eso,
cuando percibe una imagen, la interpreta de acuerdo a su experiencia, es decir, a su virtud visual acostumbrada.

Reconocemos estas dos figuras como un cocodrilo y una jirafa, a pesar de


que son formas hecha con bloques, porque las percibimos e
interpretamos en base a nuestras experiencias, vivencias o recuerdos.

Unidad II

La Personalidad

La personalidad es el conjunto de rasgos que hacen de un individuo un ser


único, original, distinto de los demás, irrepetible. Es un conjunto de
características que definen a una persona, es decir, los pensamientos,
sentimientos, actitudes y hábitos y la conducta de cada individuo, que, de
manera muy particular, hacen que las personas sean diferentes a las demás.
La manera en que cada ser pensante, actúa sobre situaciones diversas, nos dice algo sobre su personalidad, en otras
palabras, es el modo habitual por el cual cada ser piensa, habla, siente y lleva a cabo alguna acción para satisfacer
sus necesidades en su medio físico y social. Cada persona al nacer ya tiene su propia personalidad, puesto que,
desde bebés, los padres dicen, “el niño es muy llorón, o es muy quieto, etc.” Ya en el seno materno tenemos
personalidad, aunque no está todavía determinada. Nacemos con ciertas características propias, que con el paso del
tiempo y con un conjunto de factores como son el origen ambiental, la cultura, la familia, la educación recibida… se
van desarrollando y definiendo, estructurando y cambiando con el paso de los años. En este proceso intervienen de
forma significativa ejerciendo una gran influencia las figuras de los padres, los amigos, profesores.

Componentes de la personalidad

Podemos diferenciar los variados rasgos, características y cualidades de la personalidad en dos grandes grupos: los
que pertenecen al temperamento y los que conforman el carácter.

Los primeros forman parte de la naturaleza de las personas y se encuentran


estrechamente vinculados al funcionamiento del sistema nervioso y endocrino.

Los segundos, los relativos al carácter, son aprendidos desde pequeños, durante toda la vida, de manera más o
menos consciente.

Se piensa que los rasgos del temperamento son difícilmente modificables (aunque no sea imposible), ya que forman
parte de nuestra herencia genética; los rasgos del carácter, en cambio, son aprendidos y se pueden modificar
mediante entrenamiento y esfuerzo, por lo que decimos que las personas somos responsables de ellos. Las
características pertenecientes al temperamento consisten en emociones y sentimientos muy básicos que están
presentes en nuestros comportamiento habituales (ser nervioso, ser activo, etc.); las características que pertenecen
al carácter, las cuales consisten en un conjunto de hábitos que se van aprendiendo a lo largo de la vida de manera
más o menos consciente y voluntaria, pueden ser calificados moralmente, pues se entiende que dependen del
individuo (por ejemplo: ser trabajador, diligente, paciente, comprensivo, etc.). En conclusión, podemos definir la
personalidad como el conjunto de rasgos y características que nos hace ser quien somos; se constituye por una serie
de características y cualidades que están relacionadas entre sí y forman una unidad, la cual es diferente en cada ser
humano: cada ser humano es único y especial, no existen dos personalidades idénticas. La personalidad, por último,
es estable y dinámica al mismo tiempo: constituye un conjunto de características que va cambiando a medida que
vamos tomando decisiones en nuestra vida (sobre lo que queremos hacer, acerca de nuestros valores importantes,
nuestros objetivos y metas, etc.)

Personalidad e identidad

El término "personalidad" procede de la palabra "persona" , que originariamente se refería a la máscara que
utilizaban los actores en el teatro clásico. Con el tiempo, se fue perdiendo la connotación de "máscara o ilusión" para
acabar representando a la persona real o sus características. La identidad se correspondería a quién es, como se ve
esa persona como diferente del resto; la personalidad se correspondería a cómo se comporta.

Identidad y Personalidad son dos conceptos que van unidos: uno es y se diferencia de los demás por esa consciencia
de ser único y diferentes del resto. La identidad se correspondería a quién es, como se ve esa persona como
diferente del resto; la personalidad se correspondería a cómo se comporta.

La identidad personal

Aunque no significan lo mismo, se da una estrecha relación entre lo que llamamos "identidad personal" y
“personalidad". Así, la identidad se refiere a un proceso subjetivo de construcción personal que permite a cada ser
humano experimentarse como una unidad a lo largo del tiempo. Gracias a la identidad, cada uno nos reconocemos
como "el mismo" que en el pasado hizo tal cosa, pensó de tal manera, le ocurrió algo, sufrió un desengaño o recibió
una noticia maravillosa. Por eso podemos decir cosas como "yo soy", "yo dije", "yo querré", etc. La identidad se va
construyendo con elementos propios de cada individuo, pero también con elementos externos, relacionados con el
ambiente en el cual nos movemos. Por esa razón, podemos referirnos a la identidad como signo de pertenencia, en
expresiones como "identidad nacional", "identidad religiosa", "identidad política", "identidad cultural", etc. Cuando
nos identificamos con un determinado grupo estamos afirmando que compartimos con sus integrantes un conjunto
de valores, creencias, orientaciones o normas de comportamiento. Estas identidades pueden ir cambiando a lo largo
de la vida, pero nuestra identidad básica, nuestro yo, no cambia, permanece constante.

La cultura

La relación entre cultura e identidad es muy estrecha en cuanto ambas son construcciones simbólicas, pero no son la
misma cosa. Mientras la cultura es una estructura de significados incorporados en formas simbólicas a través de los
cuales los individuos se comunican, la identidad es un discurso o narrativa sobre sí mismo construido en la
interacción con otros mediante ese patrón de significados culturales. Mientras estudiar la cultura es estudiar las
formas simbólicas, estudiar la identidad es estudiar la manera en que las formas simbólicas son movilizadas en la
interacción para la construcción de una auto-ima gen, de una narrativa personal.

La construcción de identidad es así un proceso al mismo tiempo cultural, material y social. Cultural, porque los
individuos se definen a sí mismos en términos de ciertas categorías compartidas, cuyo significado está culturalmente
definido, tales como religión, género, clase social, profesión, etnia, sexualidad, nacionalidad que contribuyen a
especificar al sujeto y su sentido de identidad. Es material en cuanto los seres humanos proyectan simbólicamente
su sí mismo, sus propias cualidades en cosas materiales, partiendo por su propio cuerpo; se ven a sí mismos en ellas
y las ven de acuerdo a su propia imagen. Es también un proceso social, porque la identidad implica una referencia a
los “otros” en dos sentidos. Primero, los otros son aquellos cuyas opiniones acerca de nosotros internalizamos, cuyas
expectativas se transforman en nuestras propias auto expectativas. Pero también son aquellos con respecto a los
cuales queremos diferenciarnos (Hurtado 2003) La identidad de una persona se construye en la interacción consigo
mismo, con los demás, con su entorno, así como con su cultura y se evidencia en los comportamientos manifestados
en acciones visibles. La identidad se construye a lo largo de la vida, no se transmite como acción mecánica ni se
inculca como si fuera cosa y esa construcción es una tarea que inicia con la vida y termina con ella. El recorrido del
camino que realiza cada persona, a la vez condiciona y explica su identidad. Nadie es igual a otro, aunque se tengan
fuentes existenciales de alimentación comunes: padres, hermanos, comunidad, religión, escolaridad y entornos
educativos, sociales, políticos o económicos. La asimilación de los diferentes factores con los que cada persona
interactúa en la vida son los elementos con que construye su identidad.

Auténtico, en sentido genuino, significa verdadero, y denota la correspondencia entre el fenómeno que aparece y el
fondo del que surge: el fenómeno es «fundado», asistido, por el fondo que en él se expresa y manifiesta. Auténtico
es aquello que «es lo que parece», lo que no encubre su verdadero ser en una envoltura que lo disimula y falsea.
Esto puede aplicarse en primer lugar a los entes no humanos. «Se dice de algo que es auténtico cuando se establece
sin lugar a dudas su identidad». La autenticidad es identidad reconocible en la variedad, en la diferencia, en la
semejanza. En el caso del hombre la noción de autenticidad es mucho más compleja, y para entenderla en toda su
amplitud es preciso tener en cuenta la estructura del ser y del existir de la persona.

Lo auténtico es lo personal, que nace de dentro, íntimamente propio, profundo: en la persona esto es propiamente
verdadero, aquello que la persona realmente es. Por eso, autenticidad significa reconocerse a uno mismo como
autor de la propia vida, reconocerse en que se hace y se dice, en que se obra y en que se es, en la imagen de uno
mismo.
Unidad III Conductas afectivas

La afectividad: El hombre como ser en relación

La afectividad es el lugar donde habitan los sentimientos, emociones y pasiones. Esto, que parece muy fácil de
comprender, y que de modo natural sabemos inmediatamente a qué nos referimos —por nuestra diaria experiencia
—, no queda tan claro al estudiar y esquematizar la afectividad.
La afectividad es una zona intermedia donde se unen lo sensible y lo intelectual. Si esto es así, de algún modo cabe la
posibilidad de hablar de una «afectividad inteligente» o de una «inteligencia emocional». Una inteligencia afectada
por nuestros sentimientos y por el corazón y, a su vez, una afectividad teñida o tamizada por la racionalidad.
Aunque no pueden instituirse bases estrictas que den resultados siempre y en todos los individuos, sí es posible
trazar estrategias que, en términos generales, resultarán en un modo más efectivo de manejarse por la vida.

Definiciones de afectividad y sentimiento

Según la definición de la Psicología Médica, la afectividad «es una cualidad del ser psíquico caracterizada por la
capacidad del sujeto de experimentar íntimamente las realidades exteriores y de experimentarse a sí mismo. Es decir,
de convertir en experiencia interna cualquier contenido de conciencia. La naturaleza de la afectividad consiste, pues,
en convertir toda relación en experiencia interna (vivencia). Y su finalidad, en dotar de significado personal los
propios contenidos de la experiencia».

Ordinariamente, se llama sentimiento a todo lo psíquico que no puede colocarse en el mismo plano con los
fenómenos de la conciencia del objeto, ni con los movimientos instintivos y el acto de la voluntad. Todas las
formaciones psíquicas no desarrolladas, oscuras, todo lo impalpable, lo que se escapa al análisis se llama
sentimiento. En una palabra: todo lo que no se puede llamar de otro modo.
Ahora bien, en Español, es difícil definir lo que son los sentimientos puesto que se utiliza la misma palabra por lo
menos en dos sentidos: sentir puede ser una sensación (como cuando decimos «siento un vacío en el estómago»).
O sentir puede ser un sentimiento (como cuando decimos «siento mucha pena»). Por lo tanto, es importante no
confundir la sensación, con el sentimiento. La sensación sólo toma conciencia de nuestro propio cuerpo.
Los sentimientos refieren también a un estado interior e íntimo, pero también a algo exterior. Los sentimientos
generan, por tanto, una conducta prolongada en el tiempo.
Para Yepes Stork R (1996), los sentimientos podrían definirse como el modo de sentir las tendencias, o como
las tendencias sentidas (tanto sensibles como intelectivas). Por ejemplo: la tristeza sería la aversión o rechazo a un
mal presente en cuanto sentida.
De lo expuesto se comprende que la afectividad origina contenidos propios, estados de vida internos no
comunicables, originales e irreductibles a otros procesos o estados. Y así se entiende, que lo que confiere verdadero
carácter vivencial a una experiencia como tal experiencia interna es, precisamente, la coexistencia de una
constelación psíquica peculiar que influye como tonalidad afectiva en el resto de la vida psíquica.
Otros autores, como Gímenez Morales (1996), al deducir la dificultad para realizar una definición de las funciones
afectivas, prefieren considerar las características más comunes de los estados afectivos:
• Son estados que no aparecen como consecuencia de las necesidades de los tejidos (o sea, no aparecen como
consecuencia de las necesidades del organismo, considerado únicamente desde el punto de vista fisiológico, pero sí
se manifestarán si hay necesidades psicofisiológicas).
• Producirán selectividad sobre ciertos estímulos y, como son fenómenos subjetivos, se dificulta su estudio.
• Los sentimientos poseen una función activadora del organismo, pero si la activación es muy intensa puede llegar a
desestructurar la conducta del sujeto.
• Además, es importante considerar que se trata de estados que se manifiestan por tres tipos distintos de respuesta:
a) conducta externa;
b) manifestaciones psicofisiológicas;
c) respuestas cognitivas.

Las características de la afectividad:


La afectividad tiene tres formas de expresión: emociones, sentimientos y pasiones. Es un estado subjetivo y
personal. El protagonista es el propio individuo. Toda manifestación afectiva deja una huella que persiste en el
individuo.

Las emociones
El término emoción proviene del latín “emóvere”, que significa agitar.
Las emociones son estados afectivos que se caracterizan por ser breves e intensos. Producen cierta agitación
psicológica y, en algunos casos, desadaptación pasajera de la conducta. Generalmente se producen por un estímulo
exterior y su aparición es brusca, y se acompañan de manifestaciones fisiológicas (cambios en la expresión corporal).
Investigaciones realizadas dicen que los aspectos psicológicos de las manifestaciones físicas y cambios que se
producen en la conducta dependerían del hipotálamo. Otros hallazgos empíricos indican que las reacciones
emocionales afectivas positivas están asociadas con la mayor activación del hemisferio cerebral izquierdo, mientras
que las reacciones emocionales negativas, con la mayor activación del hemisferio cerebral derecho.

¿Cómo se manifiestan las emociones?


Muchas veces la persona no se da cuenta que está emocionada; otras son conscientes de la emoción que se
manifiesta, pero se quiere ocultar a otras personas; sin embargo, se demuestra mediante una cantidad de
manifestaciones no verbales, que pueden ser: expresiones faciales, lenguaje del cuerpo, la mirada, contacto físico, y
otros.
Esas manifestaciones podrían llamarse respuesta, que puede ser externa o interna.
La respuesta externa: toma la forma de cambio de expresión facial: sonrisa, llanto, risa o manifestaciones de
agresión: golpear con la mano a una persona, patear una silla, gritar, decir groserías, otros.
La respuesta interna y fisiológica: con la emoción pueden sobrevenir cambios dentro del organismo, como el latido
acelerado del corazón, se dilatan las pupilas, se libera el azúcar.
Existen 6 categorías básicas de emociones:
1. miedo: anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.
2. sorpresa: sobresalto, asombro, desconcierto. es muy transitoria. puede dar una aproximación cognitiva para
saber qué pasa.
3. aversión: disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
4. ira: rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
5. alegría: diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.
6. tristeza: pena, soledad, pesimismo.

Los sentimientos
Sentimientos son estados afectivos del ánimo que son provocados por una emoción hacia una persona, animal,
objeto o situación. Asimismo, un sentimiento también se refiere al hecho de sentir y sentirse.
Los sentimientos derivan de las emociones, que son las reacciones orgánicas o instintivas que experimenta un
individuo y responde a ciertos estímulos externos. Por tanto, los sentimientos se originan mediante la valoración
racional de las emociones y de aquello que las ocasiona.
Los términos sentimiento y emoción no son sinónimos, pero están relacionados. Para que se genere un sentimiento
previamente ha de experimentarse una emoción hacia una persona, animal, situación, objeto, entre otros.
Las emociones son intensas y de breve duración, por el contrario, los sentimientos son más duraderos y pueden ser
verbalizados. Los sentimientos pueden determinar la disposición o estado de ánimo de un individuo (alegre, triste,
desanimado, apasionado, etcétera). Diversos estudios psicológicos han determinado cómo, tras la experiencia de
una emoción, los sentimientos activan un conjunto de neurotransmisores en el cerebro. Esto permite a la persona
reaccionar y dar respuesta de manera consciente ante un hecho, individuo, animal u objeto.
Por tanto, los sentimientos generan una serie de procesos mentales que, para algunos psicólogos, determinan la
personalidad. Sin embargo, esto puede variar en función de las tendencias dinámicas de los sentimientos que se
experimenten.
Es decir, los sentimientos funcionan como una herramienta emocional que permite la interrelación, toma decisiones,
estado de ánimo e, incluso, estado de salud y gesticulación de cada individuo. Los sentimientos y las emociones nos
permiten tomar conciencia del medio en el que vivimos, sean agradables o desagradables. Basar el comportamiento
en el momento de la emoción o mientras dura el sentimiento, pueden ayudarnos mucho, pero en el momento en
que se desvanecen o cambian, si no hemos sido capaces de administrarlos pueden transformarse en enemigos. Las
personas más cercanas a nosotros, conocen cómo reaccionamos frente a determinadas situaciones; y hasta con sólo
ver en nuestro rostro un simple gesto, pueden llegar a empatizar cómo nos sentimos.
Tipos de sentimientos
Los sentimientos derivan de la reflexión consciente de una emoción, de allí que se relacionen con las posturas que el
individuo tome con respecto a un hecho. En este sentido, los sentimientos se pueden clasificar como positivos o
negativos según las acciones que promuevan y fomenten.
Los sentimientos positivos son aquellos que generan bienestar y se pueden asociar con diversos valores morales,
familiares, éticos o sociales. Algunos sentimientos positivos son:

• la alegría,
• el afecto,
• la admiración,
• la felicidad,
• el amor,
• la gratitud,
• la satisfacción,
• el agradecimiento,
• el optimismo,
• la paz,
• la armonía, entre otros.

Por su parte, los sentimientos negativos son aquellos que generan malestar y, más allá del estado de ánimo de una
persona, también afectan su salud. Algunos ejemplos son:

• rencor,
• tristeza,
• odio,
• envidia,
• venganza,
• dolor,
• celos.

Las pasiones
Son un sentimiento que tiene una duración más prolongada que las emociones y una intensidad similar a esta. La
pasión puede describirse como un sentimiento intenso, profundo y abrumador que impulsa a las personas hacia
actividades, conceptos o personas específicas. Abarca una gama amplia de experiencias humanas y puede
manifestarse en el amor, el arte, la carrera profesional, los hobbies, o cualquier otra actividad que proporcione
satisfacción y alegría intensas.
Las pasiones pueden ser muy poderosas y pueden influir en nuestras decisiones, comportamientos y relaciones.
Pueden motivarnos a tomar riesgos, superar desafíos y lograr grandes cosas. También pueden brindarnos alegría,
satisfacción y sentido de propósito en la vida.
Descartes y las Pasiones
Para Descartes existen seis pasiones que se destacan y otras no tanto, derivadas de ellas. La admiración, el amor, el
odio, el deseo, la alegría y la tristeza son las pasiones más importantes y el resto se originan en ellas.
La admiración llega al alma a partir de una impresión que registra el cerebro, órgano que la tiene en cuenta por su
rareza o por lo que tiene de extraordinario. La admiración no se relaciona ni con el corazón ni con la sangre, sólo con
el cerebro. La admiración tiene mucha fuerza porque es algo súbito que repercute en los sentidos. Lo novedoso es lo
que produce admiración, su fuerza es desde su origen y su característica es la de imprimir una huella en el cerebro
en zonas que habitualmente no se estimulan. Esta particularidad produce asombro, es decir que todo el cuerpo
queda estupefacto.
Las pasiones son las responsables de que los pensamientos permanezcan en el alma y no se borren fácilmente, de
modo que no son útiles.
La admiración sin embargo tiene utilidad en el sentido que gracias a ella se puede aprender. Se puede observar que
los que no se asombran por nada, por ser poco inteligentes, son también poco propensos para aprender, y los
hombres de espíritu superior tampoco se sienten inclinados a admirarse o sorprenderse, por su suficiencia. Son
siempre los que no creen saberlo todo, los que tienen todavía capacidad de asombro. La admiración no tiene que ser
ni mucha ni poca, sino lo suficiente porque puede anular el uso de la razón.
El amor proviene del alma movida por los espíritus a unirse con los objetos que le convienen y el odio es la emoción
que lleva al alma a querer separarse de los objetos. Existen dos clases de amor, el benevolente, que es el que lleva a
la voluntad a querer el bien para una persona y el amor de concupiscencia que es amor que hace desear lo que se
ama; o sea, el que se tiene por las cosas buenas y el que se tiene por las cosas bellas y esta clasificación vale también
para el odio, porque se odia lo malo y las cosas feas El deseo que tiende al bien va acompañado de amor, de
esperanza y alegría mientras el deseo que tiende al mal va acompañado de odio, temor y tristeza.
La alegría es la emoción de gozo por el bien de las impresiones que se producen en el cerebro.
La tristeza es la incomodidad del alma producida por el mal que registra el cerebro. La alegría es la creencia de
poseer un bien y la tristeza es la creencia de tener un mal o un defecto. Cuando uno es saludable y el tiempo se
mantiene sereno se sienten las impresiones que se producen en el cerebro como una alegría interior y la tristeza es
el sentimiento contrario. Las pasiones producen alteraciones en los órganos del cuerpo.
Cuando el amor no va acompañado de alegría esperanza o tristeza fuertes, el latido del pulso es igual y mucho más
fuerte que habitualmente y la digestión de los alimentos es más rápida, de modo que esta pasión es útil para la
salud.
El odio al contrario, produce un pulso desigual, más débil y más rápido, se pueden sentir escalofríos y el estómago se
vuelve disfuncional.
El deseo es la pasión que agita el corazón con más violencia, provocando que los espíritus pasen a los músculos, se
agudicen los sentidos y provea de mayor movilidad a todas las partes del cuerpo.

Autoestima y asertividad
El ser humano vive dentro de en un entorno social, es decir, nuestro mundo se compone de un complejo entramado
de personas que cumplen distintas funciones y que influyen en mayor o menor medida en nuestro entorno más
directo. En nuestro día a día interaccionamos continuamente con otras personas. Hay grupos de personas que
pueden hacer cosas por nosotros, a las que no conocemos de nada, por ejemplo, el personal que nos atiende para
darnos una cita médica. Hay personas a las que sí conocemos, con las que podemos tener una mayor o menor
relación, y que pueden tener una influencia importante en nuestras vidas; nuestro jefe, un maestro, o la comunidad
de vecinos. Y hay otro grupo de personas, con las que además compartimos algún tipo de vínculo emocional, y
forman parte de lo que entendemos como nuestro entorno social más cercano; nuestra familia, nuestra pareja,
nuestras amistades,…
Mi funcionamiento dentro de este complejo mundo social depende de muchísimos factores, algunos externos y
otros internos. Pero en este texto vamos a hablar de algunos factores intrínsecos que pueden influir en la manera en
la que nos relacionamos con los otros.
En primer lugar, el concepto de Habilidades Sociales, que se refieren a todo el conjunto de destrezas que ponemos
en marcha a la hora de interactuar con otras personas. El conjunto de las habilidades sociales suele abarcar 4
grandes áreas; la comunicación no verbal, la comunicación verbal, la expresión de emociones y las habilidades de
planificación. Las personas que gozan de buenas habilidades sociales suelen adaptarse con éxito al entorno social,
pudiendo desenvolverse bien en distintos ambientes. Sin embargo, no disponer de unas habilidades sociales
adaptativas, puede afectar negativamente a cómo nos relacionamos con los otros, pudiendo afectar en distintas
áreas como la comunicación o la resolución de conflictos.
Seguramente el ser humano está en un continuo aprendizaje de habilidades sociales puesto que nos encontramos
frecuentemente con personas y escenarios cambiantes
Otro concepto que influye mucho en cómo nos sentimos y en cómo nos relacionamos con nuestro entorno es la
Autoestima. La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos en torno a distintas áreas como
capacidad intelectual, aspecto físico, destrezas, aptitudes, desempeño laboral, éxito social, etc.
De esta valoración, surge un sentimiento de satisfacción o insatisfacción con nosotros mismos, que influye en
nuestra manera de sentir, en la manera que interpretamos nuestra realidad y en la manera en la que nos
relacionamos con los otros.
Por ejemplo, una persona con una autoestima baja puede desarrollar la tendencia a desconfiar del otro, a
“interpretar” críticas en los comentarios de las otras personas o ver “segundas intenciones”, y actuar en
consecuencia, es decir, como si estuviera siendo atacado.
Mientras que una persona con una autoestima sana, al sentirse satisfecho y seguro consigo mismo, puede poner en
marcha otro tipo estrategias en su relación con el otro.
El tercer concepto que queremos nombrar relacionado con el área del funcionamiento social, es el asertividad. La
asertividad la podríamos describir como la capacidad de salir airoso de situaciones sociales conflictivas o ambiguas.
Es decir, poder mostrar y defender nuestras necesidades, deseos o derechos de una manera adecuada, sin resultar
agresivo, pero tampoco dejándonos pisotear por el otro.

¿Qué es la autorrealización y cómo se puede alcanzar?


La autorrealización fue propuesta por Abraham Maslow, psicólogo estadounidense, como una de las necesidades
más altas en su jerarquía de necesidades humanas. Hace referencia al proceso de desarrollo personal en el que una
persona se esfuerza por alcanzar su máximo potencial y satisfacción en la vida.
Se trata de un estado en el que una persona se siente realizada y satisfecha consigo misma, con una fuerte sensación
de propósito y significado en la vida. Según Maslow, la autorrealización es un proceso continuo y un objetivo que
debe ser perseguido durante toda la vida. «No podemos convertirnos en lo que realmente somos a menos que
estemos dispuestos a dejar de ser lo que pensamos que somos.» Abraham Maslow

¿Cómo alcanzar la autorrealización?

 Autoconocimiento y aceptación
 Exploración de intereses
 Establecimiento de objetivos
 Dedicación y flexibilidad
 Desarrollo de habilidades
 Mentalidad de crecimiento
 Relaciones saludables
 Bienestar emocional y físico
Es importante entender que la autorrealización más que un punto final en el camino, es el propio camino. La
manera como hacemos ese camino nos hará sentir más o menos realizados. Cuanta más congruencia
experimentemos, cuanto más nos aceptemos, nos entendamos, nos cuidemos, más podremos disfrutar del proceso,
y, por tanto, de la vida.

Unidad IV Conductas intelectuales


Jean Piaget es uno de los más conocidos psicólogos del enfoque constructivista que, en su vertiente de corriente
pedagógica, es una manera determinada de entender y explicar las formas en las que aprendemos.
Jean Piaget (1896 – 1980) fue un reconocido psicólogo, biólogo y epistemólogo de origen suizo. Desarrolló sus tesis
en torno al estudio del desarrollo psicológico en la infancia y la teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia.
De ahí surgió lo que conocemos como la Teoría del Aprendizaje de Piaget.
¿Qué es el enfoque constructivista?
El enfoque constructivista, en su vertiente de corriente pedagógica, es una manera determinada de entender y
explicar las formas en las que aprendemos. Los psicólogos que parten de este enfoque ponen énfasis en la figura del
aprendiz como el agente que en última instancia es el motor de su propio aprendizaje.
Los padres, maestros y miembros de la comunidad son, facilitadores del cambio que se
está operando en la mente del aprendiz, pero no la pieza principal. Esto es así porque,
para los constructivistas, las personas no interpretan literalmente lo que les llega del
entorno, ya sea a través de la propia naturaleza o a través de las explicaciones de
maestros y tutores. La teoría constructivista del conocimiento nos habla de una
percepción de las propias vivencias que siempre está sujeta a los marcos de
interpretación del “aprendiz”.
Es decir: somos incapaces de analizar objetivamente las experiencias que vivimos en cada
momento, porque siempre las interpretaremos a la luz de nuestros conocimientos previos.
El aprendizaje no es la simple asimilación de paquetes de información que nos llegan desde
fuera, sino que se explica por una dinámica en la que existe un encaje entre las
informaciones nuevas y nuestras viejas estructuras de ideas. De esta manera, lo que
sabemos está siendo construido permanentemente.
El aprendizaje como reorganización
En términos generales, porque este autor entiende el aprendizaje como una reorganización de las estructuras
cognitivas existentes en cada momento. Es decir: para él, los cambios en nuestro conocimiento, esos saltos
cualitativos que nos llevan a interiorizar nuevos conocimientos a partir de nuestra experiencia, se explican por una
recombinación que actúa sobre los esquemas mentales.
Al igual que un edificio no se construye transformando un ladrillo en un cuerpo más
grande, sino que se erige sobre una estructura (o, lo que es lo mismo, una colocación
determinada de unas piezas con otras), el aprendizaje, entendido como proceso de
cambio que se va construyendo, nos hace pasar por diferentes etapas no porque
nuestra mente cambie de naturaleza de manera espontánea con el paso del tiempo,
sino porque ciertos esquemas mentales van variando en su relaciones, se van
organizando de manera distinta a medida que crecemos y vamos interactuando con
el entorno. Son las relaciones establecidas entre nuestras ideas, y no el contenido de estas, las que transforman
nuestra mente; a su vez, las relaciones establecidas entre nuestras ideas hacen cambiar el contenido de estas.
El concepto de 'esquema'
El concepto de esquema es el término utilizado por Piaget a la hora de referirse al tipo de organización cognitiva
existente entre categorías en un momento determinado. Es algo así como la manera en la que unas ideas son
ordenadas y puestas en relación con otras.
Jean Piaget sostiene que un esquema es una estructura mental concreta que puede ser transportada y
sistematizada. Un esquema puede generarse en muchos grados diferentes de abstracción. En las primeras etapas de
la niñez, uno de los primeros esquemas es el del ‘objeto permanente’, que permite al niño hacer referencia a objetos
que no se encuentran dentro de su alcance perceptivo en ese momento. Tiempo más tarde, el niño alcanza el
esquema de ‘tipos de objetos’, mediante el cual es capaz de agrupar los distintos objetos en base a diferentes
“clases”, así como comprender la relación que tienen estas clases con otras.
Además de entender el aprendizaje como un proceso de constante organización de los esquemas, Piaget cree que es
fruto de la adaptación. Según la Teoría del Aprendizaje de Piaget, el aprendizaje es un proceso que sólo tiene
sentido ante situaciones de cambio. Por eso, aprender es en parte saber adaptarse a esas novedades. Este psicólogo
explica la dinámica de adaptación mediante dos procesos que veremos a continuación: la asimilación y la
acomodación.
El aprendizaje como adaptación
Una de las ideas fundamentales para la Teoría del Aprendizaje de Piaget es el concepto de inteligencia humana como
un proceso de naturaleza biológica. El suizo sostiene que el hombre es un organismo vivo que se presenta a un
entorno físico ya dotado de una herencia biológica y genética que influye en el procesamiento de la información
proveniente del exterior. Las estructuras biológicas determinan aquello que somos capaces de percibir o
comprender, pero a la vez son las que hacen posible nuestro aprendizaje.
Con un marcado influjo de las ideas asociadas al darwinismo, Jean Piaget construye, con su Teoría del Aprendizaje,
un modelo que resultaría fuertemente controvertido. Así, describe la mente de los organismos humanos como el
resultado de dos “funciones estables”: la organización, cuyos principios ya hemos visto, y la adaptación, que es el
proceso de ajuste por el cual el conocimiento del individuo y la información que le llega del entorno se adaptan el
uno al otro. A su vez, dentro de la dinámica de Adaptación operan dos procesos: la asimilación y la acomodación.
Asimilación
La asimilación hace referencia a la manera en que un organismo afronta un estímulo externo en base a sus leyes de
organización presentes. Según este principio de la adaptación en el aprendizaje, los estímulos, ideas u objetos
externos son siempre asimilados por algún esquema mental preexistente en el individuo.
En otras palabras, la asimilación hace que una experiencia sea percibida bajo la luz de una “estructura mental”
organizada con anterioridad.
Acomodación
La acomodación, por el contrario, involucra una modificación en la organización presente en respuesta a las
exigencias del medio. Allí donde hay nuevos estímulos que comprometen demasiado la coherencia interna del
esquema, hay acomodación. Es un proceso contrapuesto al de asimilación.

Equilibración
Es de este modo que, mediante la asimilación y la
acomodación, somos capaces de reestructurar
cognitivamente nuestros aprendizajes durante cada
etapa del desarrollo. Estos dos mecanismos invariantes
interactúan uno con otro en lo que se conoce como el
proceso de equilibración. El equilibrio puede ser
entendido como un proceso de regulación que rige la
relación entre la asimilación y la acomodación.
El proceso de equilibración
A pesar de que la asimilación y la acomodación son
funciones estables en tanto que se dan a lo largo del
proceso evolutivo del ser humano, la relación que
mantienen entre ellas sí varía. De este modo, la
evolución cognoscitiva e intelectual mantiene una
estrecha vinculación con la evolución de la relación
asimilación-acomodación.
Piaget describe el proceso de equilibración entre
asimilación y acomodación como el resultante de tres
niveles de complejidad creciente:
• se establece en base a los esquemas del sujeto y los estímulos del entorno.
• se establece entre los propios esquemas de la persona.
• se convierte en una integración jerárquica de esquemas distintos.
Sin embargo, con el concepto de equilibración se incorpora a la Teoría del Aprendizaje piagetiana un nueva cuestión:
¿qué sucede cuando el equilibrio temporal de alguno de estos tres niveles se ve alterado? Esto es, cuando existe una
contradicción entre esquemas propios y externos, o entre esquemas propios entre sí.
Como señala Piaget dentro de su Teoría del Aprendizaje, en este caso se produce un conflicto cognitivo, y en este
momento es cuando se quiebra el equilibro cognitivo previo. El ser humano, que constantemente persigue la
consecución de un equilibrio, trata de hallar respuestas, planteándose cada vez más interrogantes e investigando por
su cuenta, hasta que alcanza el punto de conocimiento que lo restablece.
Piaget y las cuatro etapas del desarrollo cognitivo
Las fases de desarrollo expuestas por Piaget forman una secuencia de cuatro períodos que a su vez se dividen en
otras etapas. Estas cuatro fases principales quedan enumeradas y explicadas brevemente a continuación, con las
características que Piaget les atribuía. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, como veremos, estas etapas no se
ajustan exactamente a la realidad.

Los procesos mentales o proceso cognitivo es aquel que nos permite procesar la información que nos llega a través
de los sentidos. Esto es, una forma de decodificar esos datos para que signifiquen algo para nosotros.
EL DESARROLLO DE LA ATENCIÓN, LA MEMORIA Y LA IMAGINACIÓN.
El desarrollo de la atención, la memoria y la imaginación en la etapa infantil presenta rasgos comunes. En la edad
temprana, partiendo de una orientación general indiscriminada dentro del
mundo circundante, se destacan formas especiales de acciones de orientación que pueden ser determinadas como
acciones de percepción y de pensamiento, y en la segunda etapa infantil dichas acciones se van complicando y
perfeccionando constantemente, la atención, la memoria y la imaginación permanecen, sin embargo, dependientes
por largo tiempo: el niño no domina acciones especiales que le permitan concentrarse, retener lo visto u oído,
representarse algo que se salga del marco de lo anteriormente percibido. Tales acciones comienzan a formar sólo
durante la etapa infantil. El salto se produce, cuando bajo la influencia de nuevos tipos de actividades que el niño
domina, de las nuevas demandas que le plantean los adultos, surge ante él la tarea específica de concentrar y
mantenerla atención fija sobre algo, recordar un material para luego reproducirlo, realizar la idea de un juego, de un
dibujo, etc. Para poder resolver esta tarea, el niño se vale de los métodos que le han transmitido los adultos.
Entonces se comienzan a formar acciones especiales de atención, memoria, imaginación, gracias a las cuales ellas
adquieren un carácter voluntario, premeditado.

La Teoría De Las Inteligencias Múltiples De Gardner

fue ideada por el psicólogo estadounidense Howard Gardner como contrapeso al paradigma de una inteligencia
única.
Gardner propuso que la vida humana requiere del desarrollo de varios tipos de inteligencia, y que cada uno de los
cuales engloba una serie de habilidades que, a pesar de involucrar la capacidad de pensamiento abstracto, van más
allá de lo que convencionalmente se entiende por "ser listo" o "ser ágil mentalmente" y a pesar de eso son útiles al
ayudarnos a afrontar los desafíos siempre cambiantes e imprevisibles a los que nos expone la vida. Gardner se
inspiraba en las teorías de construccionismo social para decir que lo que suele ser llamado "inteligencia" está
construido socialmente, y eso significa que no tiene por qué ser un elemento psicológico natural (es decir, no tiene
por qué ser algo que existe independientemente de los fenómenos históricos y culturales que influyen en nuestra
manera de medir las facultades mentales).
Inteligencias múltiples: 8 tipos de inteligencia
La investigación de Howard Gardner ha logrado identificar y definir hasta ocho tipos de inteligencia distintas. Vamos
a conocer de manera más detallada cada una de las inteligencias propuestas por la Teoría de las Inteligencias
Múltiples de Gardner a continuación.

► Inteligencia lingüística
La capacidad de dominar el lenguaje y poder comunicarnos con los demás es transversal a todas las culturas. Desde
pequeños aprendemos a usar el idioma materno para podernos comunicar de manera eficaz.
La inteligencia lingüística no solo hace referencia a la habilidad para la comunicación oral, sino a otras formas de
comunicarse como la escritura, la gestualidad, etc.
Quienes mejor dominan esta capacidad de comunicar tienen una inteligencia lingüística superior. Profesiones en las
cuales destaca este tipo de inteligencia podrían ser políticos, escritores, poetas, periodistas, actores…
► Inteligencia lógico-matemática
Durante décadas, la inteligencia lógico-matemática fue considerada la inteligencia en bruto. Suponía el axis principal
del concepto de inteligencia, y se empleaba como baremo para detectar cuán inteligente era una persona.
Como su propio nombre indica, este tipo de inteligencia se vincula a la capacidad para el razonamiento lógico y la
resolución de problemas matemáticos. La rapidez para solucionar este tipo de problemas es el indicador que
determina cuánta inteligencia lógico-matemática se tiene.
► Inteligencia espacial
También conocida como inteligencia visual-espacial, es la habilidad que nos permite observar el mundo y los objetos
desde diferentes perspectivas.
Las personas que destacan en este tipo de inteligencia suelen tener capacidades que les permiten idear imágenes
mentales, dibujar y detectar detalles, además de un sentido personal por la estética. En esta inteligencia
encontramos pintores, fotógrafos, diseñadores, publicistas, arquitectos, creativos…
► Inteligencia musical
La música es un arte universal. Todas las culturas tienen algún tipo de música, más o menos elaborada, lo cual lleva a
Gardner y sus colaboradores a entender que existe una inteligencia musical latente en todas las personas.

Algunas zonas del cerebro ejecutan funciones vinculadas con la interpretación y composición de música. Como
cualquier otro tipo de inteligencia, puede entrenarse y perfeccionarse.
No hace falta decir que los más aventajados en esta clase de inteligencia son aquellos capaces de tocar
instrumentos, leer y componer piezas musicales con facilidad.
► Inteligencia corporal y cinestésica
Las habilidades corporales y motrices que se requieren para manejar herramientas o para expresar ciertas
emociones representan un aspecto esencial en el desarrollo de todas las culturas de la historia.
La habilidad para usar herramientas es considerada inteligencia corporal cinestésica. Por otra parte, hay un seguido
de capacidades más intuitivas como el uso de la inteligencia corporal para expresar sentimientos mediante el
cuerpo.
Son especialmente brillantes en este tipo de inteligencia bailarines, actores, deportistas, y hasta cirujanos y
creadores plásticos, pues todos ellos tienen que emplear de manera racional sus habilidades físicas.
► Inteligencia intrapersonal
La inteligencia intrapersonal refiere a aquella inteligencia que nos faculta para comprender y controlar el ámbito
interno de uno mismo en lo que se refiere a la regulación de las emociones y del foco atencional.
Las personas que destacan en la inteligencia intrapersonal son capaces de acceder a sus sentimientos y emociones y
reflexionar sobre estos elementos. Según Gardner, esta inteligencia también permite ahondar en su introspección y
entender las razones por las cuales uno es de la manera que es.
Por otro lado, tanto saber distanciarse de la situación para desdramatizar eventos con un impacto emocional
negativo como saber identificar los propios sesgos de pensamiento son herramientas muy útiles tanto para
mantener un buen nivel de bienestar como para rendir mejor en diferentes aspectos de la vida.
► Inteligencia interpersonal
La inteligencia interpersonal nos faculta para poder advertir cosas de las otras personas más allá de lo que nuestros
sentidos logran captar. Se trata de una inteligencia que permite interpretar las palabras o gestos, o los objetivos y
metas de cada discurso. Más allá de el contínuum Introversión-Extraversión, la inteligencia interpersonal evalúa la
capacidad para empatizar con las demás personas.
Es una inteligencia muy valiosa para las personas que trabajan con grupos numerosos. Su habilidad para detectar y
entender las circunstancias y problemas de los demás resulta más sencillo si se posee (y se desarrolla) la inteligencia
interpersonal. Profesores, psicólogos, terapeutas, abogados y pedagogos son perfiles que suelen puntuar muy alto
en este tipo de inteligencia descrita en la Teoría de las Inteligencias Múltiples.
► Inteligencia naturalista
Según Gardner, la inteligencia naturalista permite detectar, diferenciar y categorizar los aspectos vinculados al
entorno, como por ejemplo las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima, la geografía o
los fenómenos de la naturaleza.
Esta clase de inteligencia fue añadida posteriormente al estudio original sobre las Inteligencias Múltiples de Gardner,
concretamente en el año 1995. Gardner consideró necesario incluir esta categoría por tratarse de una de las
inteligencias esenciales para la supervivencia del ser humano (o cualquier otra especie) y que ha redundado en la
evolución.
Hay que señalar que, aunque para Gardner este tipo de inteligencia se desarrolló para facilitar el uso creativo de los
recursos que nos brinda la naturaleza, actualmente su uso no solo se limita a los entornos en los que no hay
construcciones humanas, sino que estos últimos también podrían ser "explorados" de la misma forma.

UNIDAD V Conductas Volitivas

Los procesos volitivos son un aspecto fundamental en la psicología humana. Estos procesos se refieren a la
capacidad de tomar decisiones conscientes y comprometerse con una determinada acción. La volición, también
conocida como voluntad o conación, es un proceso cognitivo que implica la toma de decisiones con un propósito y es
una de las funciones psicológicas básicas del ser humano. Otros procesos psicológicos importantes incluyen el afecto
(sentimientos o emociones), la motivación (metas y expectativas) y la cognición (pensamiento).
Los procesos volitivos pueden ser aplicados de manera consciente o pueden automatizarse como hábitos a lo largo
del tiempo. Muchos investigadores consideran que la volición y la fuerza de voluntad son términos científicos y
coloquiales, respectivamente, para referirse al mismo proceso. Cuando una persona toma una decisión, se habla de
una volición inminente. Por otro lado, cuando se lleva a cabo una acción específica basada en una decisión, se habla
de una volición emanante, ejecutiva o imperativa. Cuando un estado de decisión o elección controla o gobierna una
serie de acciones, se habla de una volición predominante. Las voliciones subordinadas son acciones específicas que
se llevan a cabo para alcanzar el objetivo buscado por la volición predominante.
Funciones de los Procesos Volitivos

- Toma de Decisiones
Los procesos volitivos nos permiten tomar
decisiones conscientes y comprometernos con
una determinada opción. Estos procesos
implican evaluar diferentes alternativas y elegir
la que consideramos más adecuada según
nuestros valores, intereses y metas.
- Establecimiento de Metas
La volición nos ayuda a establecer metas claras
y definidas. Mediante la reflexión y la
evaluación de nuestras preferencias y valores, podemos determinar qué objetivos queremos alcanzar y
comprometernos con ellos.
- Toma de Decisiones
Los procesos volitivos nos permiten tomar decisiones conscientes y comprometernos con una determinada
opción. Estos procesos implican evaluar diferentes alternativas y elegir la que consideramos más adecuada
según nuestros valores, intereses y metas.
- Establecimiento de Metas
La volición nos ayuda a establecer metas claras y definidas. Mediante la reflexión y la evaluación de nuestras
preferencias y valores, podemos determinar qué objetivos queremos alcanzar y comprometernos con ellos.
- Autodeterminación
Los procesos volitivos nos brindan la capacidad de autodeterminarnos y actuar de acuerdo con nuestras
propias decisiones. Nos permite ser conscientes de nuestras necesidades y deseos, y tomar acciones para
satisfacerlos.
- Persistencia y Resiliencia
La volición también nos ayuda a persistir en nuestras metas a pesar de los obstáculos y dificultades que
podamos enfrentar. Nos proporciona la motivación y la determinación para superar los desafíos y
mantenernos firmes en nuestro camino.

La volición en psicología se refiere a los procesos cognitivos que nos permiten tomar decisiones conscientes y
comprometernos con una determinada acción. Es la capacidad de actuar con propósito y determinación.
La motivación se refiere a los impulsos y deseos que nos llevan a actuar, mientras que la volición implica la toma de
decisiones conscientes y el compromiso con una acción específica. La motivación puede ser un factor que influye en
la volición, pero no son lo mismo.
Los procesos volitivos se pueden desarrollar a través de la práctica y la repetición. Al tomar decisiones conscientes y
comprometernos con acciones específicas, fortalecemos nuestra capacidad de volición. Además, cultivar valores
claros y establecer metas significativas también puede contribuir al desarrollo de la volición.
Los procesos volitivos son fundamentales en la psicología humana, ya que nos permiten tomar decisiones
conscientes y comprometernos con acciones específicas. La volición implica actuar con propósito y determinación,
estableciendo metas y persistiendo en su consecución. Comprender y fortalecer nuestros procesos volitivos puede
ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos y vivir una vida más satisfactoria y autodeterminada.
BIBLIOGRAFIA:

Wikiaraujo Psicología como ciencia


[Link] Adela Cortina Orts, Emilio
Martínez Navarro, Norberto Smilg Vidal, Filosofía, 4º de
ESO, Serie Reflexiona, Santillana, Madrid, 2016
Psicología Resumen para 1º parcial: Los orígenes de la psicología científica Cátedra: Bancalari (ex-
Robertazzi) 2° Cuat. de 2007 [Link]
Revista Panamericana de Pedagogía Universidad
Panamericana:[Link] "La educación de la afectividad
Beatriz Quintanilla Madero"
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