Programa Navideño
Ejercicio de Canto 5:00 pm
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Bienvenida
No debe olvidarse a Jesús—Hermanos y hermanas, mientras estáis
pensando en los regalos que queréis ofreceros unos a otros, quisiera
haceros acordar de nuestro Amigo celestial, no sea que olvidéis lo que él
nos pide. ¿No le agradará nuestra demostración de que no le hemos
olvidado? Jesús, el Príncipe de vida, lo dió todo para poner la salvación a
nuestro alcance. ... Hasta sufrió la muerte, para poder darnos la vida
eterna. Mediante Cristo es como recibimos toda bendición. ... ¿No
compartirá nuestro Benefactor celestial las pruebas de nuestra gratitud
y amor? Venid, hermanos y hermanas, con vuestros hijos, aun con los
niños de brazos, y traed vuestras ofrendas a Dios de acuerdo con lo que
podáis dar. Hónrenle vuestros corazones con melodías y alabadle con
vuestros labios.
En el salmo 98 y 96 encontramos la inspiración para uno de los
Villancicos más famosos.
Cantad a Jehová cántico nuevo, Porque ha hecho maravillas; Su diestra
lo ha salvado, y su santo brazo.
Escuchemos la alabanza especial: ¡Al mundo paz!
Hace 167 años en Estados Unidos, se escribió el primer canto navideño
famoso de ese país: Vamos 3 reyes a Belén. Escuchemos los versos que
rezan así: Cristo por su resurrección ha cumplido la redención: aleluya,
aleluya es nuestra aclamación.
In excelsis deo: Gloria a Dios en lo alto. El canto celebra el nacimiento
en Cristo y representa el coro que los ángeles, junto a los pastores
entonan para celebrar el evento. Escuchemos la alabanza de voz de
nuestros pequeños.
Hace más de 800 años, en el sudoeste de Inglaterra, vio la luz una obra
que daba a conocer los milagros del nacimiento de Cristo, los
ciudadanos cantaban el villancico en las calles fuera de las iglesia, y
contagiaban esperanza a todos los que la escuchaban. Hoy escuchamos
la alabanza para nuestro Dios.
Cristo debe ser el objeto supremo; pero en la forma en que se ha estado
observando la Navidad, la gloria se desvía de él hacia el hombre mortal,
cuyo carácter pecaminoso y defectuoso hizo necesario que el Salvador
viniese a nuestro mundo. Jesús, la Majestad del cielo, el Rey del cielo,
depuso su realeza, dejó su trono de gloria, su alta investidura, y vino a
nuestro mundo para traer auxilio divino al hombre caído, debilitado en
su fuerza moral y corrompido por el pecado. ...
Cantemos todos, el himno número 79: Se oye un canto en alta esfera.
Lectura Antifonal: Lucas 2:1-20
Mensaje: Ptr David
Himno final: 87: Venid, fieles todos.
Oración Final