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Héroes Nihilistamina en el Anime Japonés

El artículo analiza un nuevo tipo de protagonista en el manganime japonés, los héroes/heroínas nihilistamina, que se sacrifican por la humanidad a pesar de su visión nihilista y problemas de salud mental. A diferencia de los héroes shōnen optimistas, estos personajes enfrentan traumas y dudas persistentes, lo que les otorga una resistencia única en un mundo desalentador. Se propone integrar estos personajes en los estudios sobre la representación del humanitarismo en la ficción contemporánea.

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Héroes Nihilistamina en el Anime Japonés

El artículo analiza un nuevo tipo de protagonista en el manganime japonés, los héroes/heroínas nihilistamina, que se sacrifican por la humanidad a pesar de su visión nihilista y problemas de salud mental. A diferencia de los héroes shōnen optimistas, estos personajes enfrentan traumas y dudas persistentes, lo que les otorga una resistencia única en un mundo desalentador. Se propone integrar estos personajes en los estudios sobre la representación del humanitarismo en la ficción contemporánea.

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Humanismos al borde

del colapso: los anime


nihilistamina*
Recibido: 30/08/2021 | Revisado: 11/02/2022 | Aceptado: 28/02/2022
DOI: 10.17230/co-herencia.19.36.11

Artur Lozano-Méndez**
[email protected]

Antonio Loriguillo-López***
[email protected]

Resumen El presente artículo presenta a un nuevo tipo de * Investigación


protagonista desarrollado en el manganime japonés: adscrita a los
los héroes/heroínas nihilistamina. A diferencia del entusiasta proyectos I+D
héroe shōnen, los personajes de algunos de los títulos más popu- “Nuevos desarrollos
lares del medio se sacrifican para la supervivencia de la huma- socioculturales,
nidad pese a su visión nihilista del mundo, marcada por el trau- políticos y
ma, la desafección institucional y los trastornos mentales. económicos de
Mediante un análisis narratológico de sus funciones, apoyado Asia Oriental
en una presentación del contexto del humanitarismo en Japón, en el contexto
ofrecemos un punto de partida para integrar este tipo de perso- global” (PID2019-
najes en los estudios sobre la representación del humanitarismo 107861GB-I00,
en la ficción contemporánea. Ministerio
de Ciencia e
Palabras clave: Innovación, dirigido
Anime, héroe, precariedad, jóvenes, manga, nihilismo, por Amelia Saiz y
humanitarismo. Joaquín Beltrán,
Universitat
Humanisms on the Verge of Collapse: The Autònoma de
Nihilistamina Anime Barcelona, 2020-
Abstract 2023) y “Análisis
This article presents a new type of protagonist de- de identidades
veloped in Japanese manganime: the nihilistamina heroes/heroi- discursivas en la
nes. Unlike the enthusiastic shōnen, hero the characters of some era de la posverdad.
of the most popular titles in the medium sacrifice themselves Generación
for the survival of humanity despite their nihilistic view of the de contenidos
world, marked by trauma, institutional disaffection, and mental audiovisuales
health issues. Through a narratological analysis of their roles, para una
supported by a presentation of the context of humanitarianism Educomunicación
in Japan, we offer a starting point for integrating this type of crítica” (18I390.01/1,
character into studies of the representation of humanitarianism Universitat Jame I,
in contemporary fiction. dirigido por Javier
Marzal Felici,
Keywords: Universitat Jaume I,
Anime, hero, youths, precarity, manga, nihilism, humanitarianism. 2019-2021).

Co-herencia Vol. 19, n.º 36, enero - junio de 2022, pp. 293-327. (ISSN 1794-5887 / e-ISSN 2539-1208) 293
God had died in Nietzsche’s world. Nietzsche did not claim responsibility for
the killing, but he was enthusiastic about celebrating the wake. Yet the modern
world was also inhospitable to heroes, the half-gods and godlike men who might
redeem life through their greatness. This was Nietzsche’s concern. For nihilism,
the bane of modern life, was just such a denial of the heroic, the denial of all
greatness, the depreciation of all striving. The Nietzschean project, in short, was
to instill a passion for greatness in a world without gods (Thiele, 1990, p. 11).

La humanidad recurre a los mitos y a las narraciones para darle


sentido al mundo. Los héroes de la Antigüedad fueron exaltados
en las tradiciones eruditas como sujetos con una voluntad que les
permitía intervenir en un mundo cambiante y poco fiable, siguiendo
su criterio individual y haciendo valer su propio juicio. Los héroes y
heroínas (ya sean personas corrientes en situaciones excepcionales o
sujetos superhumanos) han funcionado como mitos de la realización
personal en la era moderna. Así, los consumidores intercambian
memes en los que John Wick emerge como epítome de la ira
legítima, producen y transmiten programas en los que se discuten las
narrativas de los héroes, o hacen cosplay de sus personajes favoritos.
En tiempos modernos, los héroes han sido un canal muy activo en
la reproducción social del enfoque kantiano de la ética regida por
el imperativo categórico. Uno sospecha que los mitos de antaño,
como los de ahora, pudieron haber actuado como galvanizadores de
la autorrealización a la vez que, la mayoría de las veces, funcionaron
como bálsamos ante las parcelas ininteligibles del mundo (Jung,
1980; Nagy, 1979).
La eminencia del héroe shōnen (“chico, muchacho”), un tema
destacado en los estudios sobre la historieta (manga) y la animación
(anime) japonesa en los últimos años, no debe distraernos de la

** Profesor Lector Serra Húnter del Departament de Traducció i d'Interpretació i d'Estudis


de l'Àsia Oriental de la Universitat Autònoma de Barcelona, España. orcid: 0000-0002-
4787-2020
***Profesor Ayudante Doctor del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la
Universitat Jaume I, España. orcid: 0000-0003-3326-6844

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294 los anime nihilistamina
Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
aparición de otros tipos de protagonistas, menos convencionales,
pero que han atraído la atención de la crítica y el público en los
últimos veinticinco años. El propósito de este artículo es identificar
a un nuevo arquetipo en el anime: el héroe/heroína nihilista.
El nihilismo implacable y la resistencia (stamina) más allá de lo
verosímil son los rasgos más llamativos de estos protagonistas
(denominamos nihilistamina a esta síntesis; en adelante, NS). De
manera paradójica, su desaliento y su compromiso con las demandas
humanitarias se apoyan mutuamente en lugar de anularse. Los héroes
y heroínas nihilistamina (en adelante, HN) son jóvenes (algunos de
ellos son shōnen y shōjo, pero otros son seinen/josei, jóvenes adultos o
simplemente adultos)1 que cargan con problemas de salud mental o
con graves heridas psicológicas. A menudo, son personajes que lidian
con traumas significativos y episodios de abatimiento. Es frecuente en
el shōnen que el protagonista pierda a un familiar querido o sufra algún
otro trauma, y que eso se convierta en el catalizador del crecimiento
del personaje. En contraste con el vitalismo que restañan prestos los
héroes shōnen, los HN nunca se recuperan del todo de la pérdida o el
dolor, que se convierte en una presencia fantasmal y palpable en su
trayectoria. Debido a su tratamiento, y a diferencia de otros géneros, la
muerte es más consecuente en la ficción nihilistamina. El HN alberga
una culpa persistente que se traduce en una incesante duda sobre sí
mismo y, en muchas de estas obras, los jóvenes protagonistas cargan
con responsabilidades como la supervivencia de toda la humanidad
mientras llevan a cabo los deberes asumidos a pesar de su falta de
autoestima. Incluso cuando las tragedias y los reveses de la fortuna se
acumulan, los HN siguen adelante, porque consideran que no tienen
otro curso de acción (todas las demás opciones están descartadas).
En un escenario inquietantemente nihilista e implacable, estos
improbables héroes, que carecen de confianza y convicción y que
no son estoicos “tipos duros”, exhiben una resistencia que pone a
prueba la suspensión de la incredulidad del espectador cuando llegan
a sacrificarse por la escasa posibilidad de tener un impacto positivo
en un mundo que les repugna. A pesar de su reticente heroísmo,

1
Carecemos de suficiente investigación en la producción josei y no podemos atestiguar si
han surgido ficciones de nihilistamina.

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estos personajes protagonizan algunos de los títulos más influyentes
de los últimos años en el panorama del anime.

Estado de la cuestión: héroes y heroínas del manganime


En su estudio sobre el ecosistema de Weekly Shōnen Jump,
una de las revistas semanales de manga más influyentes desde su
aparición en 1968, Hartzheim (2019) sostiene que, aunque la Jump
se ha convertido en una publicación muy sofisticada en cuanto a las
rutinas de producción adaptadas a las nuevas formas de consumo
de contenidos, su lema fundacional “Amistad, esfuerzo, victoria”
sigue siendo el motor de los borradores que circulan por las oficinas
de la editorial Shueisha (2019, p. 575). Esto parece lógico teniendo
en cuenta la demanda estable del género shōnen (género narrativo
definido por la demografía de su público: “manga para chicos”) desde
la consolidación de los mercados del manga y el anime en la década
de 1970. Tanto es así, que el shōnen es el principal culpable de la
identificación generalizada tanto del cómic como de la animación
japonesa con las historias de superación, valores positivos y finales
felices que han dominado el mercado hasta ahora.
Las historias shōnen protagonizadas por jóvenes héroes de
acción se han distribuido por todo el mundo y su influencia ha sido
reconocida por las sucesivas administraciones japonesas, que han
cooptado el género para acciones de diplomacia cultural. Uno de
los momentos más memorables de esa diplomacia a escala mundial
se produjo en la ceremonia de clausura de Rio 2016 con la breve
presentación de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (aplazados a
2021 por la pandemia de la covid-19). La inclusión de figuras tan
conocidas como Doraemon y estrellas de supokon (un subgénero
paradigmático del shōnen protagonizado por jóvenes deportistas con
agallas) como Tsubasa Ōzora (Oliver, de Campeones) en la secuencia
de presentación de la capital japonesa junto a los atletas y el primer
ministro Shinzō Abe es una prueba de la extrema popularidad
de estos héroes y de su afinidad con el credo olímpico: lo más
importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. Lo esencial no
es haber vencido sino haber luchado bien (The Olympic Museum,

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Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
2007, p. 5); algo que en japonés sintetiza el verbo ganbaru, “esforzarse
al máximo”. La resistencia autoafirmativa ante el conflicto que
muestran personajes canónicos del shōnen en series superventas
como Dragon Ball (Okazaki et al., 1986-1988), One Piece (Uda et
al., 1999-) o Naruto (Date et al., 2002-2007) se produce dentro de
unas coordenadas de optimismo brillante y constante, incluso en
representaciones realistas de un perdedor (por ejemplo, Slam Dunk,
Nishizawa et al., 1993-1996). En todos estos casos, el diseño de la
dimensión psicológica de los protagonistas entronca tanto con el
clásico viaje del héroe (Campbell, 2004) como, más concretamente,
con el exaltado aragoto2 del kabuki. El protagonista del shōnen está
ansioso por demostrar su valía, tiene una aptitud natural para su
ocupación/deporte y mantiene una actitud denodada y colaboradora
que se presenta con una sonrisa difícil de borrar. Algunas de sus
batallas pueden ser sangrientas y es frecuente que los héroes y las
heroínas puedan expresar rabia e incluso desesperación. Aun así,
los lectores/espectadores sienten que esas pruebas son dispositivos
narrativos destinados a inculcar un ethos tachiagare (“ponte en pie”).
El contexto de aparición del NH como nuevo tipo de héroe en
el anime tiene también que ver con la evolución de la animación
comercial japonesa como medio. Después del Atomu de Astro Boy
(la primera serie de animación japonesa de periodicidad semanal
basada en el exitoso manga de Osamu Tezuka), el protagonista mecha
evoluciona hacia un joven sombrío, lo suficientemente realista y
cercano (Loriguillo-López, 2021) para la consolidación de las primeras
comunidades de entusiastas y connoisseurs de series posteriores
como Space Battleship Yamato (Matsumoto et al., 1974-1975) o
Gundam (Tomino, 1979-1980). La aparición del formato original
de animación en video (OVA) es fundamental para el desarrollo
del anime adulto en los años ochenta. Desde entonces, los héroes/
heroínas más oscuros, antes relegados solo a nichos de mercado del
video doméstico, obtienen una mayor visibilidad (en paralelo a la
cada vez mayor popularidad del antihéroe en el cine comercial de
Hollywood). Si bien en los ochenta e inicios de los noventa aún

2
Un estilo de actuación en el kabuki para los personajes masculinos que enfatiza la rudeza
y la bravuconería (Suan, 2013, pp. 323-324).

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predominaban las figuras fundamentalmente optimistas, como
Knute de Appleseed (Shirō Masamune, 1985-1989) o el Kaneda de
Akira (Ōtomo Katsuhiro, 1982-1990), los/las NH y los rasgos que los
identifican se consolidan en narrativas de los noventa.3 La genealogía
de títulos aquí trazada indica que la NS y los NH se establecen como
variantes narrativas y de arquetipos plenamente identificables en
la última década del siglo pasado. Desde entonces, su presencia se
ha mantenido en el ecosistema mediático japonés. Estos pesimistas
campeones y sus historias de madurez han acabado encontrando su
espacio en las franjas nocturnas (23:30 h a 3:30 h) de las cadenas
privadas por cable y satélite. En la actual era de las plataformas
de SVoD, las horas diarias de emisión de anime por la noche han
superado a las de emisión diurna (Masuda et al., 2018, p. 5).
Sería demasiado fácil tachar las representaciones de HN como
una estrategia de las revistas semanales shōnen y de los comités
de producción de anime para explotar comercialmente la angustia
adolescente, pero estas producciones no son complacientes con los
jóvenes shōnen/shōjo (los HN no son modelos de conducta a los que
aspirar, ni son un espejo lisonjero) y la ficción NS es consumida
también por adultos de todo el mundo. Como las dolencias sociales
de Japón afligen a muchos otros países, el atractivo global de las obras
NS ha aumentado. Ese factor, unido al talento e implicación de los
creadores y a la notable calidad y logros de la mayoría de estas obras,
han contribuido al éxito y la notoriedad internacional de muchos
de estos anime y manga NS. Los nuevos géneros son a la vez una
continuidad y una ruptura de la tradición. Hablan del presente, pero
reflejan un pasado que nunca se resuelve (véase Guarné, Lozano-
Méndez, Martínez 2019; y Martinez, Guarné, Lozano-Méndez 2019).
Los HN son la evolución de los héroes/heroínas shōnen/shōjo en
un mundo donde estos últimos no pueden cumplir una función
catártica. Una fracción significativa del consumismo normalizado

3
Un caso ilustrador es el contraste de personalidad entre las versiones de la protagonista
de Ghost in the Shell, Kusanagi Motoko, aparecidas en los noventa. Su creador original,
Shirō Masamune, en el manga publicado entre 1991 y 1996, ofrece una Kusanagi
extrovertida y hedonista, sin preocupaciones filosóficas. En cambio, el director Oshii
Mamoru, en su tratamiento fílmico de 1995, presenta una Kusanagi cuya psicología gira
en torno de cuestiones existenciales (Lozano-Méndez, 2015).

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en las sociedades desarrolladas se destina precisamente a una catarsis
del consumidor que le permita seguir participando de un modelo
socioeconómico emborrado de contradicciones y malestares bajo
las costuras. Esta catarsis de consumo (no de creación) facilita al
ciudadano convivir con dicho modelo sin tener que resolver la
disonancia cognitiva de ser simultáneamente agente y víctima del
statu quo (cf. Debord, 2007 [1976], I:6 o p. 36; I:24 o pp. 45-46).
Treinta años después de la publicación de The End of History
and the Last Man (Fukuyama, 1992), se puede seguir en desacuerdo
con el fatalismo teleológico con el que su autor se refería a las
democracias liberales como el estuario donde desembocan todas
las otras formas de gobierno arrastradas por el caudal de la Historia
(tesis para la que adaptaba elementos de las filosofías de Platón y de
Hegel; no solo filosofía política, sino también propuestas que hoy
asociaríamos a la antropología y la psicología).4 Sin embargo, su
trabajo planteaba otras preguntas en extremo vigentes. Uno de los
ejes del análisis de Fukuyama (1992) radica en la noción de thymos
y su rol en la evolución de las sociedades humanas. El autor traza
el uso del término, y de conceptos próximos, en la obra de varias
figuras intelectuales. Thymos es el brío que lleva a las personas a
actuar de maneras a veces contrarias a su propia preservación (actos
heroicos) o a gratificaciones inmediatas (deseos reprobables o con
consecuencias nocivas). El thymos es también la fuente de ira con uno
mismo cuando se incurre en actos que precipitan una disociación
cognitiva con la idea del yo en torno de la cual el sujeto construye su
identidad. Por último, el thymos tiene también una dimensión pública
e intersubjetiva insoslayable. Sentimos vergüenza cuando somos
sorprendidos cometiendo actos indignos, supuestamente impropios
de nosotros. Asimismo, cuando la valía de nuestras acciones o de
nuestra persona no son reconocidas de manera adecuada, o no
somos tratados con respeto, sentimos indignación (1992, pp. 163-
165). Fukuyama sintetiza todo aquello que comprende thymos en la
fórmula “deseo de reconocimiento” (pp. 162-163).
4
Que apreciemos la vigencia de algunos elementos del análisis de Fukuyama no quiere
decir que los compartamos todos. En el plano puramente metodológico, a veces cae en
tautologías, simplificaciones y deformaciones (véanse por ejemplo, en la página 186 y la nota
14 del capítulo 17, sus sentencias sobre los zaibatsu y la traditional thymotic class, 1992, p. 372).

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Paradójicamente, esta interrelacionalidad del concepto de thymos,
que requiere una evaluación contrastiva con otros sujetos del grupo,
puede llevar a que existan personas que no se consideren iguales a las
demás, sino que se juzguen superiores y, aún más, busquen ante todo
ser reconocidas como preeminentes. Esta megalothymia (Fukuyama,
1992, p. 182) no necesariamente se manifiesta en términos absolutos,
sino en relación con esferas humanas concretas: el deseo de un
pianista de ser reconocido como el mejor intérprete de Beethoven o
el de un líder político que se transforma en tirano en su deseo de ser
aclamado como la autoridad incuestionable y óptima para dirigir a sus
conciudadanos, a naciones vecinas, etcétera. La tendencia contraria,
isothymia, el deseo de ser reconocido como igual a sus semejantes
(1992, p. 182), también puede ser igualmente vehemente. De acuerdo
con Fukuyama, estos dos vectores del deseo de reconocimiento han
jugado un papel pivotal en la transición a la modernidad.
Entre las preguntas que planteaba Fukuyama, la que más nos
interesa aquí es cómo se puede alcanzar una isothymia en modelos
de gobernanza capitalistas (incluidos aquellos suficientemente
capitalistas de facto, como ocurre en el caso chino) que parecen
conducir de manera inevitable al privilegio de aquellos que profesan
una ideología megalothymia y actúan conforme a ella. La ciudadanía
percibe a diario que las bases igualitarias del Estado democrático no
han sido óbice para tendencias tiránicas en iniciativas y estructuras
neocoloniales y en el acceso al capital y el poder entre conciudadanos.
Los HN y las ficciones NS no pueden separarse de una angustia
colectiva derivada de los aspectos más macabros de la megalothymia
que se han fortalecido en buena parte de las democracias liberales.
Por otro lado, en países del norte de Europa, donde la isothymia
ha contado con más salvaguardas, tradiciones de pensamiento
y arte existencialista, con exponentes como Kierkegaard, Ibsen
o Strindberg, podrían haber facilitado una buena acogida de
las ficciones NS (aunque este particular debería investigarse y
contrastarse). La percepción en varios países de que se ha alcanzado
un modelo socioeconómico y político donde no cabe esperar
reformas trascendentes ni revoluciones, se une a la sensación de
que se ha agotado el humanitarismo. Este “fin” del humanitarismo

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no se ve como una extinción de las iniciativas filantrópicas, sino
como desestimación de que dichas acciones sean heraldos de ningún
cambio global. La angustia se torna aún más paralizante al extenderse
entre la población una convicción de la inevitabilidad del cambio
climático y de otras consecuencias catastróficas del Antropoceno.

Humanitarismo y el Japón contemporáneo


La época de mayor influencia de la Jump y de sus héroes shōnen
se concentra alrededor de la década de 1980, años de los que Patricia
Steinhoff (2007) argumenta que el fin de las grandes movilizaciones
políticas en Japón dio paso a los movimientos de voluntariado y otras
organizaciones grassroots sin ánimo de lucro. Tras un primer periodo
de posguerra convulso y con un activismo político que presenta varias
oleadas hasta finales de los sesenta, las causas que habían dado pie a
movilizaciones políticas masivas son desactivadas: se zanja la cuestión
de la renovación del Tratado de Seguridad con Estados Unidos
y del estatus de las bases militares en suelo japonés; se prohíbe el
alojamiento de armas nucleares y de fabricación de armamento en
Japón; ee. uu. devuelve la soberanía de Okinawa a Japón; Japón y China
restablecen relaciones diplomáticas, y se firma el armisticio entre
ee. uu. y Vietnam (1973). En efecto, se produce una despolitización
de la vida pública parecida a la que tiene lugar en varias economías
de capitalismo avanzado, con sociedades de consumo de masas. En el
caso japonés, se puede hablar de cierto agotamiento con las demandas
del activismo político (Dower, 1993, pp. 27-28) y de desencanto con
el alcance del impacto alcanzado. Por otro lado, parte de las energías
se redirigen a otro tipo de actividades políticas más centradas en el
entorno inmediato o en objetivos específicos a corto plazo (Mackie,
2003, p. 156). Así, Japón también se une a la ola de humanitarismo
internacional que crecería durante los ochenta y noventa. Durante
las últimas dos décadas del siglo xx se consolidaron las ong en varios
países y adquirieron una visibilidad y presencia cotidiana que ha
descendido en las Wechselwirkungen5 actuales, mucho más mediadas y

5
Wechselwirkungen designa una forma de entender las formas de socialización y los
intercambios sociales a partir del intercambio de efectos, según la aproximación del
sociólogo alemán Georg Simmel.

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canalizadas (y, por tanto, susceptibles de omisiones) por medio de las
nuevas plataformas de comunicación social.
A la presencia de sucesivas crisis humanitarias en los medios de
comunicación se sumó el ascenso del ecologismo (la cumbre de la Tierra
de Río de Janeiro en 1992 y la firma del Protocolo de Kioto en 1997).
Todos estos procesos incidían, al tiempo que se realimentaban, en
una creciente concientización y percepción sociales de una necesidad
apremiante de cambios en el orden mundial en cuanto a la distribución
de recursos energéticos, reparto del capital, movilidad de poblaciones,
y salvaguarda de la Naturaleza, entre otras transformaciones que se
intuía que debían darse de manera inminente.
Tras la llegada del siglo xxi, el consenso y las expectativas se
ven defraudados cuando las causas humanitarias se consolidan
como un género mediático, y uno cubierto solo de manera tokenista.
Asimismo, el impulso para cambios radicales se ve cada vez más
íngrimo del respaldo social que había llegado a alcanzar, en parte
porque varias décadas de humanitarismo no habían conseguido
eliminar iniquidades globales6 y, en cuanto al medioambiente,
porque buena parte del público ha caído en el fatalismo.
En Japón, adicionalmente a esos mismos procesos, existe un
discurso social y académico que durante las últimas décadas ha
construido al pueblo japonés y, especialmente, a la religión “nativa”,
el shintō, como dotados de una espiritualidad vinculada con la
Naturaleza “particular” en el mundo. Esto, sumado a la preeminencia
de catástrofes internas como los terremotos de 1995 y de 2011,
han llevado a matizar el impulso a perseguir cambios globales y a
promover diálogos transnacionales. Tras el terremoto y tsunami de
la costa del Pacífico en la región de Tōhoku en 2011, las ansiedades
entre los japoneses alcanzaron cotas que hacen difícil mantener
una perspectiva positiva para el futuro. En 2007, Japón ocupaba el
segundo lugar en el ranquin de pobreza de la ocde con una tasa de
15,3 (Allison, 2013, p. 5). Actualmente, uno de cada seis japoneses
vive por debajo del umbral de la pobreza (proporción extraída de los
datos disponibles en oecd, 2022). La tasa de desempleo, que alcanza

6
Ya en 2002 varias de las figuras más destacadas de Médicos sin Fronteras expresaban sus
inquietudes en torno a los límites del humanitarismo (Duch, 2002, pp. 46-116).

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un máximo de 5,5 % en 2009, disminuye constantemente durante
los años siguientes y, en diciembre de 2019, es de 2,2 % (Statistics
Bureau of Japan, 2019). Dado que la flexibilización ha invadido tanto
el empleo regular como el no regular, el problema para la mayoría de
los japoneses no es encontrar trabajo (ni siquiera cuando la tasa de
desempleo era más alta), sino encontrar, mantener y construir una
carrera en un “buen trabajo”, normalmente definido en términos de
contrato a tiempo indefinido y bien remunerado, con beneficios y
protecciones, horarios convenientes y otras condiciones laborales
deseables (Watanabe, 2018). La precarización de la sociedad
japonesa (Allison, 2013; Cook, 2013; Toivonen et al., 2011; Toivonen
& Imoto, 2013) hace que su mercado del entretenimiento esté lo
bastante maduro para la exploración (y, a veces, también para la
explotación) de temores ampliamente compartidos que van desde
no poder formar una familia ni asegurar la estabilidad económica a
experimentar de primera mano el desmoronamiento de estructuras
y apoyos que parecían fiables hasta tiempos recientes (Cook, 2016;
Lozano-Méndez, 2019).
Las culturas de las redes globales no están en disposición de crear
un Heracles que mueva las columnas de un estrecho más allá del cual
no se vislumbra nada, ni que cambie el curso de ríos para limpiar el
detritus de la Historia. Partiendo de estas constataciones, exploraremos
la configuración de los HN para dilucidar si su función catártica no
es meramente balsámica sino transformadora, y en qué términos.

Metodología, muestra e hipótesis


Basándose en el trabajo de investigadores de la historia de los
géneros, Rayna Denison afirma que los géneros nunca son definibles,
porque siempre están en proceso de consolidación (2015, p. 20). Se
podría utilizar NS también como una denominación de subgénero
(del modo en que supokon y mahō shōjo -o magical girl- se considera
subgénero de shōjo), o podríamos considerar NS como un término
que define una tendencia que se replica entre obras de diferentes
subgéneros (mecha, ficción histórica, etcétera). Aunque consideramos
el NS más un "género" que un "subgénero", nuestra meta es llamar
la atención sobre los personajes, los conflictos y las estrategias

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narrativas que favorecen las obras identificadas como NS. Estos
esfuerzos creativos se inician en los márgenes de las modalidades
hegemónicas de la ficción y poco a poco se van trasladando a
espacios y canales de distribución más mayoritarios.
Describiremos las características de las historias de NS que las
distinguen de los géneros shōnen, shōjo y seinen y discutiremos las que
nos parecen más recursivas y representativas. Aunque abordamos
una clasificación de las “funciones del dramatis personae” a la
manera de Vladimir Propp (2009 [1928], pp. 25-66), no pretendemos
ser totalmente exhaustivos. Además, lo que delimita el NS no son
las funciones (o acciones) particulares, ni siquiera una preferencia
establecida en cuanto a la distribución de las funciones entre los
personajes (“esferas de acción”; Propp, 2009, p. 79). Aunque unas
pocas funciones parecen más fundamentales para la morfología
del NS que para las premisas de otros géneros, la mayoría de los
elementos que examinaremos pueden encontrarse en otros géneros.
El HN se distingue de otros arquetipos heroicos no por la naturaleza
de las experiencias que soportan (otros héroes/heroínas también
soportan traumas y pérdidas), sino por la calidad (la dimensión del
daño infligido y sus secuelas) y la acumulación de tales acciones, y
por su falta de resolución heroica al realizar las mismas acciones que
los más numerosos y valientes parangones de la virtud.
Utilizamos el término “nihilismo” como descriptor de la
perspectiva y el estado de ánimo sombrío de los HN que pueblan las
obras que consideramos que forman el género NS. Los NS presentan
protagonistas que no logran encontrar un sentido a la estructura social
y a la realidad que les rodea. Si la actitud optimista de los personajes
principales del shōnen parece a menudo injustificada, la perspectiva
nihilista de los protagonistas de las historias de NS está en realidad
respaldada por el universo nihilista que construyen los creadores. Como
la ficción se centra sobre todo en los protagonistas, nosotros también
somos testigos de cómo su mundo se desliza hacia un sufrimiento
absurdo (independiente de que el resto de la humanidad se enfrente al
mismo infierno o de que este solo afecte a los protagonistas).
Para fundamentar la existencia de este arquetipo, desarrollamos
la figura de los HN en dos ejes principales: el trauma que determina

Humanismos al borde del colapso:


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Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
su existencia y su particular sentido de la responsabilidad. Huelga
decir que ambos aspectos conectan con procesos sociales más
amplios que se engarzan en la cuestión del fin del humanitarismo.
Nuestra hipótesis provisional relaciona la popularidad de las NS
con una creciente percepción de agotamiento del capitalismo (que
a su vez desgasta a sus sujetos), la creciente precariedad laboral y
la persistente brecha generacional en la distribución social de la
riqueza y las oportunidades en Japón (Lozano-Méndez, 2019), que
también han redundado en la merma de ideales interclasistas y
transnacionales como el humanitarismo (mientras la globalización
económica se mantiene incólume). En cuanto al sentido de la
responsabilidad de los HN, como veremos, nos encontramos ante
personajes condenados a atributos que, en otros casos, conducirían
a la megalothymia, mientras que esos HN son acérrimos defensores
de la isothymia, cuyo reconocimiento para ellos mismos se convierte
en objeto de deseo (no desean ser especiales, quieren ser vistos como
uno más). En cuanto que figuras heroicas, incorporan varios de los
valores y acciones que asociamos con el humanitarismo, pero también
adaptados al zeitgeist de la Historia, teñidos de lo que a primera vista
parece desengaño y descreimiento respecto de la humanidad, pero
con frecuencia se convierte en una ética férreamente kantiana
que rehúsa cualquier filtro mercantil a los efectos interrelacionales
(Wechselwirkungen) derivados del humanitarismo, que se convierten
en un fin en sí mismo, con independencia de si pueden precipitar un
cambio global y trascendente o no.

A continuación, la muestra de títulos que permitió definir las


características de la NS:

• Shinseiki Evangelion (1995-1996). Dir. Hideaki Anno [serie de


televisión]. gainax, TV Tokyo, NAS.
• All You Need Is Kill (2009). Sakurazaka Hiroshi. (Novela
publicada en Japón en 2004 por Shueisha Inc.). San Francisco:
Haikasoru, VIZ Media.
• Ataque de los titanes (Shingeki no Kyojin, 2013-). Dir. Tetsuro
Araki [serie de televisión]. Tokyo: Kodansha, Mainichi

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Broadcasting, Pony Canyon, Production I.G, Wit Studio,
FUNimation Entertainment, Dentsu Inc.
• Berserk (1997-1998). Dir. Naohito Takahashi [serie de
televisión]. Tokyo: OLM-Animation Studio.
• Ergo Proxy (2006). Dir. Shūkō Murase [serie de televisión].
Tokyo: Geneon Entertainment Inc. Yomiko, Manglobe Inc,
Works WoWow.
• Kurozuka (2008). Dir. Tetsurō Araki [serie de televisión].
Tokyo: Madhouse, Sony Pictures Entertainment.
• Psycho-Pass (2012-2013). Dirs. Naoyoshi Shiotani y Katsuyuki
Motohiro [serie de televisión]. Tokyo: Fuji TV.
• Mahō Shōjo Madoka Magika (2011). Dir. Akiyuki Shinbo
[serie de televisión]. Tokyo: Shaft.
• The Sky Crawlers (2008). Dir. Mamoru Oshii [película].
Tokyo: NTV, Production I.G, Warner Bros. Adaptación de
la novela homónima de Hiroshi Mori.
• Vinland Saga (2019). Dir. Shūhei Yabuta [serie de televisión].
Tokyo: Production I.G, Nippon TV.
• Wolf’s Rain (2003). Dir. Tensai Okamura [serie de televisión].
Tokyo: Bandai Visual, bones, Fuji TV.
• Higurashi no Naku Koro ni (2006-2007). Dir. Chiaki Kon
[serie de televisión]. Tokyo: Chiba TV.
• A Place Further than the Universe (Sora yori mo Tōi Basho, 2018).
Dir. Atsuko Ishizuka [serie de televisión]. Tokyo: Madhouse.
• Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba (2019). Dir. Haruo Sotozaki
[serie de televisión]. Tokyo: Ufotable.
• Kare Kano (1998). Dir. Hideaki Anno y Hiroki Sato [serie
de televisión]. Tokyo: gainax, J.C. Staff, TV Tokyo, SoftX.
• March Comes in Like a Lion (Sangatsu no Raion, 2016-2018).
Dir. Akiyuki Shinbo [serie de televisión]. Tokyo: Shaft.

Consideramos que NS se erige como un género, como una


modalidad narrativa propia, porque presenta un conjunto recursivo
de funciones y esferas de acción (arquetipos, aunque las acciones de
una esfera pueden distribuirse entre distintos personajes). También
presenta un tratamiento narrativo consistente y una complejidad

Humanismos al borde del colapso:


306 los anime nihilistamina
Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
psicológica, caracterizada por una exploración sin concesiones de los
recovecos más oscuros de la sociedad y la mente humana. NS gira
en torno a unos protagonistas cuyo origen y vicisitudes, personajes
secundarios y dinámicas interpersonales, se alinean con los que
habitualmente se encuentran en el shōnen, aunque el tratamiento de
las situaciones, las relaciones y los ritmos de la historia sitúan a NS
también en el territorio del seinen. Debido a las pruebas extremas que
soportan y a las amenazas a las que se ven sometidos, las ficciones
NS no están, en su mayor parte, ambientadas en un entorno realista.
Por otra parte, no existe un único mundo de ficción que por defecto
asociemos con la NS. Así, tanto Ergo Proxy como Berserk pueden
calificarse de NS aunque uno pertenezca a la ciencia-ficción y el otro
a la fantasía.
Shinji Ikari, el alienado piloto adolescente de la franquicia
Evangelion se ha convertido en el modelo de posteriores HN
taciturnos, como Akemi Homura (Madoka), Levi Ackerman o
Mikasa Ackerman (Ataque de los titanes), votados como los mejores
personajes del año por la revista Newtype (una de las tribunas otaku
más reconocidas), en 2011 y 2013, respectivamente. Además de la
popularidad adquirida por sus mangas relacionados y traducidos a
varios idiomas, estas series también han tenido exitosas distribuciones
en bloques de programación nocturna orientada a adultos, como
Noitamina de Fuji TV o Adult Swim de Cartoon Network, y
han sido reconocidas con importantes premios tanto de la propia
industria como de la crítica.

El trauma como identidad de los HN


En consonancia con el paradigma del protagonista postclásico
complejo, herido y aun así heroico (Shimpach, 2010, p. 189), el
tratamiento del trauma en las tramas de NS tiene un peso rotundo.
Muchas de las ficciones NS dedican espacio a establecer la pérdida
o el episodio traumático. El peso de la premisa no se esfuma ni se
desecha a la mañana siguiente, tras una resolución del protagonista
que se reificará como su destino. Los efectos del trauma persisten
y se manifiestan, a veces somatizados, en los HN. Con bastante

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frecuencia a ese dolor se agregan más, ya sea como víctima o como
testigo de varios traumas, y a veces incluso como perpetrador
avergonzado. Además, cuando el talento que particulariza al héroe
es revelado o se da a conocer, se les encomienda la tarea de reparar
el sufrimiento de sus compañeros, de salvar a toda la humanidad o
de ayudar a las figuras revolucionarias/mesiánicas (aquellas con la
suficiente megalothymia como para arrogarse la empresa de salvación
colectiva). Si la NS es mayoritariamente shōnen con un tratamiento
diferenciado del material narrativo, las magnitudes tanto del trauma
como de la ansiedad por la responsabilidad sobrevenida diferencian
al HN de otros tipos heroicos. Esta “magnitud” no alude a que sus
experiencias perturbadoras sean necesariamente más truculentas y
más frecuentes que las que sufren los héroes shōnen más optimistas ni
tampoco estamos insinuando que estos no tengan a veces la tarea de
salvar el planeta. La magnitud alude a los efectos en la psicología del
personaje y en su visión del mundo. El primer trauma abre la puerta
al nihilismo, y los siguientes impiden que las heridas cicatricen del
todo, por lo que la herida nunca se cierra de manera definitiva, y el
nihilismo sigue filtrándose.
Si bien el nihilismo es una vertiente notable en el hilo argumental
de otras series populares, no estamos hablando de configuraciones
más familiares de desafección o alienación juvenil -por ejemplo,
Un lugar más allá del universo, March Comes in Like a Lion o Kare
Kano. Algunos de los personajes de esas otras ficciones pueden ser
fundamentalmente nihilistas o pasan por fases nihilistas, pero las
interacciones de slice-of-life evitan que el mundo sea por completo
sombrío. Es decir, las obras de NS reifican el mundo como nihilista
por naturaleza. En aquellas otras obras, nadie exige el máximo
sacrificio a las/los jóvenes protagonistas, aunque sin duda soportan
una severa tensión mental que con frecuencia parte del deseo de
reconocimiento (thymos) y su dialéctica, verbigracia, compitiendo
por ser el estudiante más brillante y aclamado, o por ganar sucesivos
y cada vez más difíciles torneos de shōgi.
El despertar de la era Heisei a la precariedad del sueño de
la posguerra es el contexto donde aparecen héroes cínicos y
(literalmente) abnegados. El protagonista de Evangelion, Shinji Ikari,

Humanismos al borde del colapso:


308 los anime nihilistamina
Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
es quizá el arquetipo paradigmático de un personaje de psicología
traumatizada, que lucha con la experiencia de varios traumas (la
muerte de su madre, el abandono paterno, las experiencias cercanas
a la muerte de los ciudadanos a su cargo y de sus compañeros pilotos,
de los que se hace responsable). Aunque consigue superar algunos
obstáculos y evitar desgracias mayores en más de una ocasión, el
nihilismo de Shinji -la negación absoluta de su propio valor y la
certeza del sinsentido de la existencia- lo lleva a considerarse más
una víctima de las circunstancias que un héroe. Como afirma con
vehemencia Michael Berman, Shinji es el héroe que anhela no serlo
(citado en Tsang, 2016, pp. 39-40).
Tal vez el caso más emblemático de experiencias traumáticas
dentro de los escenarios de NS sea el de Guts en Berserk. Nacido
de un cadáver colgante, y posteriormente huérfano después de
que su madre adoptiva perezca a causa de una plaga, Guts crece
en un mundo de decadencia, violencia y muerte. Casi todas las
adaptaciones animadas del manga de fantasía de Kentaro Miura
presentan su arco más infame, El Quinto Eclipse, en el que él y
sus compañeros mercenarios son marcados como un sacrificio a los
demonios por el querido amigo y líder de Guts, Griffith, que también
viola a su amante, Casca. A pesar de sobrevivir a la matanza, Guts
pierde un ojo y un antebrazo, y debe proteger a una Casca enferma
mentalmente durante el resto de sus vidas: las marcas mágicas en sus
pieles, una marca visible de la persecución de lo ocurrido durante el
Eclipse, son un imán perpetuo para los demonios.
La brutalidad de Berserk tiene mucho que ver con su
representación fantástica de un entorno medieval. Un contexto
muy similar de batallas y saqueos que fomentan el odio y la
venganza aparece en Vinland Saga. Ambientada en sagas nórdicas
apócrifas, la adaptación del manga de Makoto Yukimura comienza
como una historia de venganza de un niño traumatizado, Thorfinn.
Tras ser utilizado como rehén, Thorfinn acaba convirtiéndose en
un joven mercenario, pero también es esclavo y prisionero de su
propia compulsión vengativa y de la explotación por parte de su
enemigo y mentor, Askeladd. En su perturbador viaje como HN,
Thorfinn sustituye la venganza por la vaga esperanza de colonizar la

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idílica Vinlandia, una motivación que, a pesar de su incertidumbre,
le permite tolerar las reiteradas desgracias.
La desesperación derivada de una repentina sucesión de
desgracias es uno de los rasgos de Wolf’s Rain. La obra explora un homo
homini lupus al que no redime ningún pacto social ni interrelacional;
siendo así uno de los exponentes más pesimistas de NS. Este anime,
protagonizado por lobos con forma humana, no podía concluir de
otra manera que con la extinción de sus personajes. La colaboración
que se considera necesaria entre los individuos para lograr una
hazaña común e improbable es solo una ilusión que se resquebraja
cuando los violentos Nobles comienzan a dar caza a la manada de
lobos. Estos nobles presentan una megalothymia que considera que
todo el que no pertenezca a la clase superior puede ser sacrificado
con tal de conservar los privilegios de la casta dominante.
Por último, en Ataque de los titanes, la venganza de Eren tras la
muerte de su familia es su motor durante las tres primeras temporadas
adaptadas del exitoso manga. Sin embargo, a medida que Eren
sigue su empeño personal, descubre que su cicatriz psicológica (y su
posterior capacidad para transformarse en uno de los nueve Titanes)
tiene que ver con una herida aún mayor: la conspiración silenciosa
que atenaza a los habitantes del interior de las murallas de la ciudad
y, en última instancia, las tensiones territoriales que conducen al uso
estratégico de los Titanes en la disputa entre Marley y Eldia.

Desaliento y aislamiento, lenguaje y memoria


A diferencia de los semidioses mitológicos, los héroes populares y
las figuras religiosas sagradas (Morris, 2014 [1975], p. 229), solo unos
pocos HN ponen a prueba los límites de lo que el público puede
aceptar como factible en términos humanos (Berserk, Kurozuka,
Vinland Saga y Wolf’s Rain). Estos HN están dotados de una fuerza y
unos reflejos extraordinarios, pero se convierten en héroes a fuerza
de entrenar y luchar. Algunos personajes shōnen son sobrehumanos
antes de empezar a entrenar, aunque el entrenamiento es necesario
para materializar plenamente sus capacidades sobrehumanas. En
cambio, los HN son héroes técnicos: se convierten en hábiles por

Humanismos al borde del colapso:


310 los anime nihilistamina
Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
pura repetición y tras una serie de reveses. En NS hay una sensación
real de que hay mucho en juego y que, independiente del bucle
nihilista, el/la HN podría morir en el siguiente desafío.
Los HN son en su mayoría adolescentes, o a veces jóvenes adultos
(Vincent en Ergo Proxy, Tsunemori en Psycho-Pass). Sus mayores les
imponen responsabilidades que serían abrumadoras incluso para el
adulto más capacitado y templado. Los personajes interiorizan un
sentimiento de abatimiento, ya que no sienten que tengan el control
de sus vidas, y las personas que deberían priorizar su bienestar son las
que los empujan a conflictos mortales. Esta situación se realimenta
con la sensación de estar aislados y a menudo origina resentimiento
hacia sus “superiores”. A veces, la narración llama la atención sobre
esto haciendo que un personaje secundario adulto comente cómo
le han robado la infancia/juventud al protagonista (Leif en Vinland
Saga, Misato en Evangelion). Al contrario que en la mayoría de las
ficciones shōnen, la ansiedad derivada de tener que vivir así pasa
factura, lo que agrava los efectos persistentes del trauma original.
Diferentes elementos indexan esa tensión (lenguaje corporal,
expresión facial, malhumor y una visión nihilista del mundo,
interacciones sociales desganadas).
Los HN no tienen ningún mecanismo real para hacerle frente a
las situaciones en las que se encuentran. Su estrategia para “soportar
lo insoportable” es encerrarse en el mantra o tópos beckettiano
de “tengo que seguir” (Beckett, 1966, p. 267). Sin embargo, hay
momentos en los que las palabras no pueden apuntalarlos, espacios
inaprehensibles al lenguaje. Así, se derrumban y se sumen en el
silencio. Esto ocurre a veces cuando los HN caen en una batalla:
algunos de ellos se quedan catatónicos o se niegan a levantarse
mientras que los personajes secundarios deben apañárselas. Cuando
tienen estos colapsos, su mente se refugia en sueños que emergen
de lo Imaginario lacaniano. En estas fantasías, la persona que han
perdido está a su lado. Actúa como un espejo y permite reconstruir
el ego desmembrado del protagonista (por ejemplo, Thorfinn y
Canuto en Vinland Saga). Otra posibilidad es que permanezcan
voluntariamente inconscientes, sin sentido, alineándose así con
otro concepto lacaniano, lo Real. Al sumergirse en el silencio

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oceánico, los protagonistas escapan tanto de lo Imaginario como
de lo Simbólico. Se unen a una unidad fundamental indiferenciada
por las palabras, en la que pueden desprenderse de su ego y evitar
más enfrentamientos (tanto Eren como Shinji son representados con
posturas que recuerdan a un bebé en un útero).
Estas complejidades psicológicas y la mostración de recovecos
desagradables de la mente humana conducen a otro rasgo
ampliamente compartido de las narrativas NS desde el punto de
vista del público: con bastante frecuencia los protagonistas son
exasperantes o aborrecibles. Este rasgo los diferencia del arquetipo
de antihéroe de los tiempos modernos, que a pesar de su ambigüedad
moral siempre es carismático y atractivo (ya sea como el tipo duro y
taciturno, o como el pícaro adorable e ingenioso).
En la célebre novela ligera All You Need Is Kill (2004), el
HN, el soldado Keiji Kiriya, se vuelve taciturno y obsesivo con
su entrenamiento en pos de la perfección. La náusea empaña su
existencia a medida que avanza en su curva de aprendizaje para
derrotar a los alienígenas Miméticos, como le había ocurrido antes a
su compañera Rita Vrataski. Saben, o creen saber, lo que hay que hacer
para escapar del bucle temporal, pero aun así tienen que aguantar las
repeticiones que supone desarrollar la sincronización y la precisión
necesarias para luchar contra enemigos desproporcionadamente
superiores. Al pasar por un bucle más de 150 veces, el protagonista
se convierte en el demonio de Laplace de esas 30 horas previas a la
lucha. Kiriya conoce todo lo que ocurre en ese marco y todas las
relaciones causales que pueden establecerse. La narración procede
entonces a poner a prueba la idea del determinismo y cómo afectaría
a una conciencia convencional en lugar de una sobrehumana, o
demoníaca. Por ejemplo, el menú del día deja de tener sabor y es solo
una fuente de energía. La percepción del tiempo de Kiriya cambia, el
tiempo se ralentiza y consigue dividir los instantes en otros instantes.
Por su parte, The Sky Crawlers presenta a hombres y mujeres
jóvenes privados de sus recuerdos y atrapados en un ciclo de muerte
segura. Estos kildren, quintaesencia de los HN amnésicos, están
destinados a ser la carne de cañón al servicio de un juego de guerra
televisado por corporaciones privadas. Para atender adecuadamente a

Humanismos al borde del colapso:


312 los anime nihilistamina
Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
esta sociedad posmoderna del espectáculo (Debord, 2007, pp. 27-28),
las corporaciones clonan a los jóvenes pilotos como “suministros”
para las batallas aéreas. Yūichi Kannami y el resto de kildren de
su base no solo tienen que enfrentarse a la amenaza de morir en
un combate aéreo, sino también a la certeza de ser reemplazables
(Lozano-Méndez, 2015).

Responsabilidad y compromiso con la Humanidad


La actitud de los HN respecto a sus responsabilidades es
ambivalente. Algunos personajes abrazan inicialmente su misión
porque su trauma reclama compensación, porque creen que resolver
un problema social mayor también resolverá los suyos personales,
etcétera. En cualquier caso, en algún momento del arco argumental
empieza a parecer que los protagonistas preferirían poder zafarse de
un cometido que perciben como impuesto. ​​Sin embargo, a pesar del
nihilismo genuino que sienten y manifiestan, al final, simplemente
siguen adelante.
Estos HN parecen dispuestos/resignados a sacrificarse por la
causa que da sentido a sus vicisitudes. Reconocen la premisa de la
historia que les hace imposible evitar su destino. Por ejemplo, Keiji
Kiriya está atrapado en un bucle temporal, y acaba muriendo siempre
que intenta huir de su base militar; Eren es un arma en sí mismo, que
puede cambiar el curso del conflicto; Shinji es el piloto que puede
alcanzar mayores puntuaciones de compatibilidad e integración con
la interfaz de los robots EVA de Evangelion, etcétera. El hecho de
que no tengan opciones -o de que no sientan que tienen ninguna
alternativa real- paradójicamente anula, o al menos disminuye
su heroísmo cuando se enfrentan a situaciones que pueden ser
letales (cuando no directamente suicidas). Además, las NS suelen
desarticular los ideales o los propósitos nobles y elevados de los
personajes. Por ejemplo, los protagonistas a menudo se dan cuenta de
que sirven a una autoridad corrupta o moralmente dudosa, o tienen
que reconocer la humanidad de un enemigo que se suponía iba a
seguir siendo teratológico. Así, las acciones y los sacrificios que el
HN ha realizado hasta el momento pierden su sentido.

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Independiente de la presión social y de su nivel de adoctrinamiento,
los HN siempre podrían optar por dar la espalda al mundo que los
reclama. Los motivos de su persistencia no son convencionales o,
más bien, esos motivos reflejan los convencionalismos de esta época.
La genealogía de los valores refrendados en nuestro presente muestra
que los nuevos valores no están tan alejados de los antiguos, en
especial en lo que respecta a los efectos prácticos y a la preservación
de la estructura de poder en la sociedad. Los HN no perduran por
un sentido anticuado del honor y el deber, aunque eso pueda ejercer
cierta influencia. Saben que el honor es un discurso que favorece
los intereses de los privilegiados y de las personas alejadas del
frente. Los HN no profesan un amor incondicional a la patria ni
se han sometido a una profunda institucionalización: conocen las
manzanas podridas en su organización y en las altas esferas del poder.
Aunque los HN a menudo se aferran (como si les fuera la vida) a sus
conexiones humanas, no pueden considerar a sus amigos o colegas
como redentores de todo lo que está mal en la sociedad y el mundo
en general. En primer lugar, esos amigos no son perfectos, y las
relaciones son problemáticas. En segundo lugar, el mundo, o al menos
la situación en la que se encuentra el HN, se antoja irredimible. Por
último, la brújula ética del HN no le permitiría cargar a otra persona
la responsabilidad de asegurar su propio equilibrio mental.
Las narraciones de NS dejan claro que las razones por las que
las heroínas/héroes cumplen con la petición de sacrificarse no tienen
nada que ver con la promesa de unas relaciones perfectas. Esos vínculos
personales idealistas no tienen cabida en un universo nihilista. Se
conjurarían solo para mostrar que el HN nunca disfrutará de uno.
Peor aún, podrían ser el escenario de su trauma original: a menudo
ocurre que una familia ideal, un pariente, un interés amoroso,
etcétera, son asesinados, a veces sin ninguna razón material.
En ocasiones, los actores que podrían desempeñar un papel como
“punto de entrada holográfico” (Kasulis, 2004, p. 470) en el conjunto
de la humanidad también desempeñan un papel como médiums de
los fantasmas del pasado. Tal es el caso de Mikasa y Eren (Ataque de
los titanes). Ambos experimentaron el mismo trauma de ver morir a
sus padres de forma espantosa. Como Mikasa fue adoptada, pierde a

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Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
sus padres por segunda vez. Mikasa es una heroína trágica y estoica
en una historia sobre un HN, Eren, que a menudo se compara
desfavorablemente con ella. Rei Ayanami (Evangelion) fue hecha a
imagen y semejanza de la madre de Shinji y recibe el amor paterno
que este nunca tuvo. Todos estos elementos lastrarían una relación
entre Rei y Shinji, incluso si ella le devolviera sus atenciones. Los
colegas de Tsunemori son todos criminales en libertad condicional
(Psycho-Pass), por lo que desarrollar un vínculo con ellos dificultaría
su capacidad para ejecutar a los potenciales asesinos que persigue
profesionalmente. En consecuencia, el heroísmo que se había
vaciado de egoísmo vuelve a ser digno de elogio, ya que el HN se
sacrificaría por personas que también están rotas, traumatizadas y
que no siempre son de compañía agradable.

El sacrificio de los marginados


La preocupación por el bienestar de sus amigos o de su equipo es
una de las únicas fuentes de recompensa existencial para los HN. Por
ello, las narraciones de los NS recurren a veces al tropo manganime
que llamamos “momentos minna”. Se utilizan cuando el protagonista
atribulado ha sido salvado o reconfortado por personajes secundarios.
Este tropo visual presenta un primer plano de un protagonista con los
ojos llorosos que expresa su agradecimiento con un sincero “¡Minna...!”
(“¡Chicos...!”). Además del apego a las personas de su restringido
círculo social, hay un segundo motivador en la perseverancia de los
HN: la conciencia de un parentesco esencial con la humanidad,
en especial con los inocentes que corren el riesgo de sufrir traumas
similares a los que marcaron a los HN. De hecho, los protagonistas
se sienten igualmente conmovidos cuando la población, la gente
común, actúa de forma virtuosa en una situación en la que el público
esperaría un comportamiento de “sálvese quien pueda”.
Dado el tono general nihilista de estas producciones, los
momentos minna suelen ser escasos. Los autores son implacables
en el retrato del mundo como mayoritariamente irredimible;
no caen de repente en el ganbarismo del equipo supokon. En un
enfoque narratológico diferente, habría sido bastante plausible
convertir un momento minna en un punto de reentrada holográfico

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en la humanidad, una puerta de entrada a Wechselwirkungen más
satisfactorias. En cambio, muchas de estas obras favorecen una
conclusión que está muy lejos de los desenlaces felices. A veces, ni
siquiera son resoluciones, y dejamos de ser testigos de la vida de los
personajes en un punto que puede parecer incluso arbitrario. Entre
las ficciones de NS que hemos enumerado, la que más se acerca a
un final feliz es Evangelion: hacer que Shinji crezca hasta aceptar
que nada compensará todo lo que echa de menos en su pasado y
en las interacciones humanas actuales. Así, llega a comprender las
limitaciones de las relaciones humanas, así como sus propios defectos.
Otras obras son implacables, no ofrecen ninguna avenencia con el
nihilismo y llegan así a un final sombrío: Madoka (Loriguillo-López,
2020), Higurashi, Wolf’s Rain, Ergo Proxy, etcétera. Por último, hay
franquicias en curso que han vapuleado a sus protagonistas durante
tanto tiempo que cualquier derrota de su némesis en algún momento
del futuro será necesariamente una victoria pírrica y vacía: Berserk y
Ataque de los titanes son casos claros.
El dilema del HN se representa a veces por medio de otro tropo
animado común a varios géneros. Lo llamamos “momento gururu”.
Consiste en un primer plano del protagonista, en ocasiones con un
lento zoom que pasa de un primer plano medio a un primer plano, o
de un primer plano a un primerísimo primer plano. Las escenas están
ambientadas con una banda sonora inspiradora, mientras el personaje
frunce el ceño repetidamente, rechina los dientes y gruñe (gururu).
Este recurso forma parte del repertorio de la animación limitada.
A veces se añade un poco de monólogo interno para verbalizar el
proceso mental del sujeto. El contenido de estos monólogos no es
una deliberación interna stricto sensu. No están sopesando opciones
porque, en realidad, solo hay una que creen que pueden tomar. La
mayoría de las veces ya lo saben, por lo que la escena tampoco es una
constatación de su falta de opciones, aunque esté guionizada como
tal. Es solo una racionalización. El compromiso de Guts de Berserk
con el orden imaginario no podría entenderse sin sus constantes
“momentos gururu” ante los monstruosos “Otros intratables” (los
que encarnan una diferencia inaprehensible con la que no se puede
lidiar), que en fases posteriores del relato se replican en los dientes

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sonrientes de su armadura de espadachín. Otra convención del tópos
gururu es terminar tales racionalizaciones con invocaciones verbales
de resistencia. Es bastante común escuchar a los HN concluir sus
intervenciones con un “no hay otra opción que...” o “lo único que
se puede hacer es...”. El final implícito de la frase es algo así como
“seguir viviendo y seguir jugándose el cuello”.
Podemos encontrar un ejemplo reciente en la adaptación al
anime del manga Kimetsu no Yaiba (Sotozaki, 2019). El protagonista,
en este caso shōnen, le pregunta a un personaje secundario, que
acaba de perder a su prometida a manos de demonios devoradores
de humanos, si está bien. Naturalmente, el joven está desolado y
responde: “Mi prometida ha muerto, ¿cómo podría estar bien?”. El
héroe, que comenzó su viaje con su hermana pequeña después de que
el resto de su familia fuera horriblemente asesinada por otro demonio,
responde: “Ushinatte mo ushinatte mo ikite iku shika naindesu. Donna
ni uchinomesare yō to” (“Pérdida tras pérdida, lo único que se puede
hacer es seguir viviendo. Aunque el destino te siga apuñalando por
la espalda”; 2019, Ep. 7, 12 min 58 s-13 min 29 s; nuestra traducción).
Dado que los aspectos potencialmente redentores del mundo
en los escenarios de NS nunca parecen ser “suficientes”, el aspecto
kantiano de la ética humanitaria pasa a primer plano en la recepción
del espectador. De manera paradójica, en lo descarnado del mundo
NS, la humanidad esencial compartida, por asediada y falible que
resulte, se sitúa en primer plano. En la cultura popular de Japón y
de otros países, las actitudes de sacrificio representadas en la cultura
popular tienden a ser recompensadas: los héroes/heroínas no solo no
mueren, sino que consiguen salvar a los amenazados y restablecer el
equilibrio. En el caso de los héroes trágicos, tienen que experimentar
alguna pérdida o sacrificio y, si sobreviven, no pueden disfrutar
de la paz que han restaurado. Las ficciones de los HN exageran la
desgracia. El sacrificio de los HN nunca se consuma, o tarda mucho
en llegar, mientras que sus allegados mueren o se transforman hasta
quedar irreconocibles (a veces revelando una naturaleza oculta). Si
bien la condición de “duro de matar” de los HN puede atribuirse a las
exigencias del modo clásico de narración, agregarle traumas cargados
de culpa del superviviente constituye una elección de los autores.

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La Rika Furude de Higurashi, una miko preadolescente, es otro
caso de resistencia inagotable en cuanto a abnegación traumática. El
cambio dramático en el papel del focalizador principal en el inicio
de la segunda temporada de Higurashi es absolutamente crucial para
la presentación de Rika bajo el arquetipo de HN. Sabiendo que
su muerte es el acontecimiento que desencadena la aniquilación
total de su pueblo, Rika debe asimilar los traumas recurrentes de
las amenazas de muerte, y la repetición hasta la saciedad de la
violenta cadena de acontecimientos que las provocan, para salvar a
su comunidad. Aunque Rika se esfuerza por gestionar su dolor por
sí misma, poniendo buena cara para no involucrar a sus queridos
amigos, su trágico nihilismo, consecuencia de la angustia emocional
que la desgasta, acaba aflorando en sus monólogos internos.
Tanto Shinji Ikari como Keiji Kiriya llegan a estar decididos a
sacrificarse para salvar a todos una vez que su lucha se convierte en
el salvavidas de la raza humana ante la invasión alienígena. Shinya
Kogami de Psycho-Pass encarna la contradicción fundamental de
los HN en términos de sacrificio. Como ejecutor, es un individuo
degradado por la misma sociedad que lo ha rechazado como policía.
A su vez, el poder establecido sigue requiriéndolo como miembro
de la oficina de seguridad pública, aunque con la condición de ser
justificadamente desechable si sus acciones contravienen las órdenes
de inspectores como Tsunemori. Así, Kogami no solo se enfrenta al
repudio de la sociedad, sino que también se ve amenazado de muerte
por los mismos compañeros a los que se le ha ordenado proteger con
su propia vida.

Discusión
Interpretando a Bajtín, podría escribirse acerca de cómo el límite
temporal de las campañas humanitarias y su función social en los
países desarrollados guardan ciertos paralelismos con el carnaval,
delimitado en el calendario y cuya función como coto para la inversión
del orden establecido podía, paradójicamente, hacer más llevaderas
las demandas morales más perennes en las sociedades medievales. Se
trata del argumento de que el humanitarismo actúa como balón de

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318 los anime nihilistamina
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oxígeno y no como motor de cambio. Sin embargo, del mismo modo
en que las configuraciones carnavalescas son necesarias para imaginar
utopías (Gardiner, 1993), sin las raíces, acciones y experiencias del
humanitarismo sería inconcebible otro tipo de orden político y social.
En una dialéctica, el poder ejercido por una tesis y una antítesis nunca
es simétrico; pero sin oposiciones, el cambio no sería posible.7
Estas consideraciones son de todo punto necesarias también
cuando se trata de dirimir el potencial humanitario de las NS o
del arquetipo HN. Nadie desestimaría el potencial transformador
de las obras de Shakespeare simplemente porque sus lances más
carnavalescos desenlacen en la restitución del statu quo. La troupe de
teatro itinerante de la novela distópica Station Eleven lleva inscrita
la cita “Because survival is insufficient” en su caravana principal
(Mandel, 2015, p. 116). En la vida de los HN, a veces en el propio
mundo NS, salta a la vista la ausencia del arte y de empresas culturales
más allá de alusiones puntuales a mitos y leyendas. Este es un factor
determinante en la alienación de esos personajes de ficción, como
lo es en las personas de carne y hueso. Privados de participación
en la cultura y en la producción compartida de significados, tanto
el mundo como las personas que lo pueblan dejan de tener sentido,
esto es, sobreviene el nihilismo. En un contexto en el que parecería
que la humanidad debería resignarse a ser un engranaje de impulsos
megalothymos, sometidos a las estructuras de actitud y referencia
hegemónicas (Said, 1993), la stamina, la supervivencia del yo (por
psicológicamente frágil que sea), esa supervivencia como valor
en sí mismo y no como medio o inversión que demanda y espera
retribución del no-yo, es utópica y aun revolucionaria, y al mismo
tiempo es una condena inclemente del zeitgeist actual.
En los países muy influenciados por Estados Unidos y, en menor
medida, por el Reino Unido, la cultura popular de las últimas décadas
ha visto un giro en los mitos de los héroes desde los modos de
representación de la tragedia (presentando el arquetipo estoico de los
héroes clásicos en radionovelas, cómics, series de televisión, etcétera),
7
Gardiner acusa a Fukuyama de remar a favor de una estasis conservadora, a pesar de que
Fukuyama plantea unos regímenes que constantemente deberían atender a su perfectibilidad.
Giraldo Ramírez (2021, p. 13) denuncia que buena parte de la crítica académica al análisis
de Fukuyama se basa en lecturas en extremo superficiales, cuando no inexistentes.

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al melodrama (los cómics de Spider-Man son un ejemplo destacado de
la hibridación de la tragedia y el drama), a una ficción más compleja
con profundidad psicológica y comentario social (las obras de Frank
Miller y Alan Moore de los años ochenta son buenos ejemplos), y a la
comedia en las dos últimas décadas, con una ligereza y un dinamismo
que se ha convertido en la marca del universo cinematográfico Marvel.
En Japón, la figura del joven héroe también se ha adaptado a
determinados subgéneros de nicho. Aunque las ficciones NS no se
parecen a los relatos de héroes griegos (excepto, quizás, el de Medea y
Jasón), su relato de la miseria humana puede ser a la vez inquietante y
tranquilizador. A diferencia de los japoneses, los HN no son personas
que fueron forzadas a rendirse (en una narración que presenta al pueblo
como víctima de los líderes nacionales y de las armas extranjeras) y
luego se dedicaron a reconstruir el país. No se trata de ser primero
víctimas y luego héroes/heroínas por cómo encajan el golpe. Los
HN no pueden ser héroes a menos que se sometan cíclicamente a
pruebas extremas, pero no tienen ningún deseo ególatra de ser
heroicos. Considerando a Aquiles, James Redfield dijo: “El héroe,
después de todo, no es un modelo para imitar, sino una figura que no
puede ser ignorada; su excelencia especial no es la integración sino
la potencia” (1979, p. ix; nuestra traducción). Esto es, el héroe como
epítome de axiomas megalothymos, con independencia de la conducta
que desarrollen. Algunos HN tienen rasgos físicos distintivos y por
eso no pueden ser ignorados, pero la mayoría de ellos preferirían ser
anónimos y socialmente (re)integrados a ser poderosos y reconocidos.
Existe una creciente literatura académica sobre cómo la
escasez, no solo de oportunidades profesionales, sino de un mínimo
de estabilidad, está impulsando la angustia psicológica y la baja
autoestima en las sucesivas generaciones que se han incorporado al
mercado laboral en las últimas tres décadas (cf. Inui et al., 2015; Kachi
et al., 2014). Con la posibilidad de que se produzcan más traumas a la
vuelta de cada esquina, las narraciones nihilistamina preparan a los
japoneses para ser las víctimas perfectas, a las que se les puede pedir
que se sacrifiquen una y otra vez, sin subvertir el orden establecido
de las cosas. Las ficciones NS también permiten representaciones
catárticas de aflicciones mentales y de personalidades problemáticas

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Artur Lozano-Méndez / Antonio Loriguillo-López
que distan mucho de ser “madera de héroe”: a veces los extremos
dolorosos rozan lo carnavalesco. Se trata de un enfoque que le
permite al público encontrar, no exactamente la nobleza, pero sí
el valor del fracaso. Se trata de un eje que trabaja en la línea del
humanitarismo que trata de desmitificar la figura de los soldados
como héroes/criminales de guerra para crear mayor concientización
sobre su condición de traumatizados veteranos con severas secuelas
en su salud mental (Zhukova, 2020, pp. 218-219). El patetismo de las
figuras heroicas japonesas tradicionales que libraron su desesperada
lucha contra abrumadoras probabilidades solo para encontrar el
fracaso es sustituido por personas normales empujadas a ese mismo
papel heroico, que detestan pero que llevan a cabo fielmente hasta
que encuentran una victoria pírrica.
No estamos conjurando una heurística cultural esencialista según
la cual los japoneses están orientados al grupo, al bien mayor, y son
reacios al conflicto; la reflexión anterior podría aplicarse a otros
mercados. Creemos que la razón del éxito internacional de la NS
es, relativamente (evitemos tanto el nihonjinron como la interpretatio
romana), la misma que en Japón. Se basa en la creciente tensión
que las estructuras económicas ejercen sobre los ciudadanos y en la
reducción de sus redes sociales de parentesco y confianza, que no
pueden compensar la falta de estabilidad. El aumento del precariado
internacional ha creado el entorno en el que estas obras japonesas de
NS pueden convertirse en éxitos comerciales transnacionales (gracias
también a los nuevos canales de distribución que hacen que estos
productos estén más fácilmente disponibles para el público en general).

Conclusiones
Por la forma en la que hemos hablado de las NS hasta ahora, se
podría pensar que son, en efecto, una herramienta de la “sociedad
total” en su búsqueda del conformismo (Adorno & Horkheimer,
2002 [1944], p. 29). Por un lado, las historias NS parecen poner
todo el énfasis en salir adelante y mantener la cordura individual,
por lo que se las podría acusar de renunciar a cualquier proyecto de
reforma social desde el principio. Por otro lado, teniendo en cuenta

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la realidad que habita el público, se aplica una óptica progresista al
animarlo a enfrentarse a un mundo hostil, desarrollar la resiliencia
y cultivar las relaciones personales en situaciones difíciles. Debido
a la evolución de las condiciones materiales, la resistencia contra
viento y marea representada en NS es inseparable de una “estructura
de sentimiento” (Williams, 1965, p. 64) que pone de manifiesto la
precariedad y la desigualdad.
La producción cultural no es una sucesión de paradigmas que se
imponen y deponen sucesivamente. Las tendencias posteriores rara
vez aniquilan los tropos y modos de narración anteriores, aunque los
desplacen del foco de atención tanto de la intelectualidad cuanto
de las industrias culturales. Como reacción al actual código cómico
dominante en las narrativas heroicas, ha aumentado la demanda
de enfoques alternativos de narración de mitos tanto en el mercado
nacional japonés como en el internacional. Debido a la discrepancia
evidente en la actitud de conjurar el terror y la ansiedad existencial
con comentarios ingeniosos, el público que consume esas obras de
héroes socarrones también es receptivo al anime y al manga que
les confieren una dimensión épica a las ansiedades profundamente
arraigadas de la modernidad e incluso a configuraciones mentales
reprobables (miedo al otro, tendencias victimistas), de una manera lo
bastante abstracta como para permitir la catarsis sin un sentimiento
de culpa. Las/los HN son la evolución de los héroes/heroínas shōnen/
shōjo en un mundo que no tiene lugar para estos últimos.
La misma estructura de sentimiento que hace posible las paradojas
en la narrativa NS y los HN, permite catarsis que no desactivan los
compromisos críticos y que pueden contribuir a que otras demandas
de cambio se canalicen a través de -y hacia- la misma estructura de
sentimiento reproducida por dichos medios. Estas potencialidades de
significación y connotación no son accidentales, son proporcionadas
por los codificadores-productores que también participan de las
“estructuras de significación”. En lugar de un abandono absoluto
frente a una sociedad cada vez más desigual, las ficciones NS
plantean el heroísmo como el simple hecho de sobrevivir día tras
día, y de atender a unas pocas conexiones humanas sin perder de
vista la humanidad compartida con todos los demás. Sin duda,

Humanismos al borde del colapso:


322 los anime nihilistamina
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la sublimación puede ser un instrumento de conformidad, pero
la construcción de mundos NS y las vicisitudes de las/los HN no
fomentan ninguna falsa conciencia (Engels, 1893) acerca de si la
riqueza y el éxito son contingentes al trabajo duro, sobre el poder
de la determinación o la narrativa del hombre o la mujer hechos a
sí mismos. Por el contrario, son un alegato para no renunciar a la
agencia individual, aunque parezca cada vez más confinada y menos
trascendente, y para perseguir una isothymia que no se conforme con
la supervivencia sin más

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