Laura Sofia Gallo Cardenas – 202128368
Evaluación Económica y Ambiental de un Desastre Natural: Caso de las
Inundaciones en La Mojana, Colombia
Las inundaciones son un fenómeno natural que ha acompañado a la
humanidad a lo largo de su historia. Sin embargo, en las últimas décadas, la
frecuencia e intensidad de estos eventos han aumentado significativamente,
convirtiéndose en una de las principales preocupaciones a nivel global,
Colombia, con su compleja geografía y condiciones climáticas particulares, no
es ajena a esta realidad, los desastres naturales generan impactos
significativos tanto en la economía como en el medio ambiente, afectando
infraestructuras, ecosistemas y comunidades
Según la unidad de la gestión del riesgo Colombia es un país que por su
ubicación geográfica, condiciones geológicas, riqueza hídrica, el rápido y, en
algunos casos, desordenado crecimiento urbano y la amenaza de eventos
asociados a la variabilidad climática (El Niño - La Niña) y la vulnerabilidad al
cambio climático nos mantiene en constante exposición a eventos que nos
desafían a prepararnos, mientras avanzamos en las medidas estructurales que
nos llevarán a ser un país más seguro y menos vulnerable, respecto a la
temporada de lluvias o época húmeda, en Colombia normalmente se presentan
dos temporadas de lluvias al año, la primera se presenta en el periodo
comprendido entre los meses de abril a junio y la segunda temporada entre los
meses de septiembre a diciembre, aunque esta situación puede variar. Así
mismo y en lo referente a la temporada seca o época seca, se presentan dos
en el año, la primera en el periodo comprendido entre los meses de enero a
marzo y la segunda en los meses de julio a septiembre. Estas temporadas
pueden variar y/o prolongarse.
La Mojana es una región conformada por once municipios de los
departamentos de Antioquia, Bolívar, Córdoba, y Sucre (Nechí, Magangué, San
Jacinto del Cauca, Achí, Ayapel, San Marcos, Gua randa, Majagual, Sucre,
Caimito y San Benito Abad), localizada al interior de la Depresión Momposina
en las estribaciones de las cordilleras oriental y central. En ella confluyen tres
de los ríos más importantes del país, el Magdalena, el Cauca, y el San Jorge,
convirtiéndola en un área estratégica para la regulación de sus caudales. Esta
condición ha determinado que sea una de las zonas de humedales más
grandes del mundo, con una biodiversidad excepcional, pero también expuesta
a eventos de inundación recurrentes y con diferentes necesidades para la
adaptación al cambio climático que, en combinación con las características
sociales, económicas, e institucionales, condicionan sus capacidades de
desarrollo sostenible (DNP. 2022).
Fuente: Ideam 2024
La economía de esta subregión es principalmente primaria con alta
dependencia de los recursos naturales del suelo y el agua. Además, las áreas
cenagosas ofrecen atractivos paisajísticos por su fauna y flora acuática
abundante, Costanza et al. (1997) argumenta que los ecosistemas de
humedales desempeñan un papel esencial en la regulación hídrica,
amortiguando el impacto de inundaciones y reduciendo las pérdidas
económicas. En este caso entonces, la Mojana posee vastas extensiones de
humedales que, si se gestionan adecuadamente, pueden actuar como una
barrera natural contra eventos extremos.
Históricamente, su población ha dependido de la pesca, la agricultura y la
ganadería, las cuales utilizan el 88% del área total de la subregión, sectores
severamente afectados por los constantes desbordamientos de los ríos. La
comunicación se hace principalmente por vía fluvial. El acceso más importante
al interior de la Mojana se hace por el municipio de San Marcos, permitiendo la
conexión con Majagual y Guaranda. Los asentamientos poblacionales y la
producción agropecuaria están localizados a lo largo de los caños y ríos, para
acceder a la red de transportes aprovechando la riqueza hídrica.
La dinámica de inundaciones y drenaje dan lugar a tres ecosistemas:
a) Ecosistema predominantemente hídrico (EPH): es el área que permanece
con agua por más de seis meses al año (incluyendo las ciénagas). Su función
es contribuir a la regulación de los excesos de agua que llegan a la zona y la
producción de recursos hidrobiológicos. No es apto para la agricultura y el uso
pecuario se restringe al verano. Presenta las condiciones biofísicas para la
pesca, la caza y el desarrollo del ecoturismo.
b) Ecosistema transicional (ET): es el que permanece inundado de tres a seis
meses al año. En este ecosistema las unidades de tierra se entrelazan con
funciones de control de flujos de agua y producción biológica. Es apto para
cultivos de corto plazo y forestales resistentes a las inundaciones.
c) Ecosistema predominantemente terrestre (EPT): es el que está sujeto a las
inundaciones o encharcamientos por períodos inferiores a los tres meses por
año. Este ecosistema puede conjugar especies agrícolas, forestales y
pecuarias.
La mojana fue estudiada por la misión Colombo-Holandesa en 1997 en donde
se recomendó construcción de carreteras, así como, la limpieza, adecuación e
interconexión de sistemas de canales para comunicar la zona y solucionar la
navegabilidad de sus caños y ríos, obras que quedaron inconclusas o no se
han realizado, según el banco de la república también existen los proyectos del
Plan Mojana adelantados por Corpoica en convenio con el INAT (1998) sobre la
caracterización biofísica y adaptabilidad de la producción agropecuaria
sostenible en los ecosistemas de esta subregión. Estos sirvieron de base para
la formulación del Programa de Desarrollo sostenible de región de La Mojana,
PDMS, dirigido por el Departamento de Planeación Nacional, DNP, con el
apoyo y cooperación técnica de la Organización de las Naciones Unidad para
la Agricultura y la Alimentación, FAO, (2003).
De acuerdo con lo establecido en el Atlas de Riesgo de Colombia: “la unión de
todas estas condiciones presentes en La Mojana crea un ambiente de alto
riesgo tanto físico como social. La temporada de lluvias agravada por el
fenómeno de La Niña del 2010 – 2011 causó efectos amplios y severos en toda
la región, inundando cabeceras municipales, destruyendo viviendas y
construcciones comerciales e institucionales, inundando también cultivos y
ganado, y en general causando afectados y desplazados: entre el 2010 y el
2012 hubo un total de 417.321 personas afectadas y 35.482 viviendas
afectadas. Anteriormente, en el 2004 – 2005 ocurrió otro evento masivo de
inundación donde 142.824 personas y 8.642 viviendas se vieron afectadas, y
más atrás aún, en el periodo entre 1999 y 2009 ocurrieron otros eventos de
inundación importantes. Estas consecuencias devastadoras son facilitadas
muchas veces por la misma acción de los pobladores y del Estado al interferir
con el comportamiento natural del ecosistema creando asentamientos
espontáneos en zonas inundables sin ningún tipo de planeación u
ordenamiento, talando vegetación nativa para dar paso a tierras ganaderas,
construyendo diques-carreteras para evitar el desborde de agua, y abriendo
huecos a los mismos diques en épocas de sequía.” Por otro lado, Pagiola et al.
(2004) enfatiza en la necesidad de considerar enfoques de mitigación basados
en infraestructura ecológica, como la restauración de humedales y bosques
ribereños, en lugar de depender exclusivamente de soluciones de ingeniería,
que suelen ser costosas y no siempre efectivas.
Fuente: unidad para la gestión del riesgo de desastres UNGRD (2023)
Fuente: unidad para la gestión del riesgo de desastres UNGRD (2023)
En total los 983 eventos de emergencia han causado 57 personas fallecidas,
142 personas heridas, 14 personas desaparecidas, 2.243.152 personas
afectadas, 363.664 familias afectadas, 3.372 viviendas destruidas, 99.654
viviendas averiadas, y solo los eventos reportados como inundaciones son 685
eventos lo que representa el 70% del total de eventos reportados en la región
de La Mojana, estos 685 eventos de inundaciones han causado 19 personas
fallecidas, 68 personas heridas, 4 personas desaparecidas, 2.127.126
personas afectadas, 342.605 familias afectadas, 2.781 viviendas destruidas y
85.126 viviendas averiadas. Las comunidades que habitan la zona rural de La
Mojana presentan altos índices de pobreza, como lo muestran los indicadores
de Necesidades Básicas Insatisfechas, NBI, y de miseria, los cuales en
promedio superan el 85% y 57%, respectivamente, y están por encima de los
de Bolívar, Córdoba y Sucre, los cuales son altos y muy lejos de los Nacionales
La pobreza está relacionada con el problema de acceso a la tierra y bienes
comunes, así como con la disminución de las actividades agrícolas y la
producción pesquera. Por otra parte, a la mala calidad de la vivienda y
cobertura de los servicios públicos (agua, alcantarillado, aseo, educación.
Salud, entre otros) que no cubren las necesidades básicas.
Según el banco de la republica al analizar las dos zonas típicas de La Mojana
se encuentra que la zona norte - zona inundada- es más pobre y vulnerable,
que la zona sur –zona terrestre-. En la zona norte más del 70% de las familias
son pobres, tienen limitado el acceso a la tierra, sus pobladores dependen de
las actividades extractivas de caza y pesca, y los ingresos promedio anuales
por familia son menores de $1.4 millones (US$576)
En un estudio más reciente, Dasgupta et al. (2019) analizan el efecto de la
variabilidad climática sobre las poblaciones vulnerables y se resalta la urgencia
de adaptar estrategias de mitigación a la realidad del cambio climático. Señalan
que regiones como la Mojana, expuestas a fenómenos climáticos extremos,
deben integrar medidas de adaptación en sus políticas de desarrollo.
Las diversas actividades productivas que se realizan en la zona La Mojana
están causando impactos ambientales en la funcionalidad de los ecosistemas.
Los humedales presentan problemas de agotamiento y degradación, por la
deforestación, la modificación de los regímenes hidráulicos y del uso de
metodologías de explotación inadecuadas, que están agotando los recursos
naturales y causando el empobrecimiento generalizado de la población.
En el lugar se han dadola alteración de dos coberturas (ciénagas y playones),
lo que refleja claramente la disminución en la capacidad de retención del agua
del humedal, lo cual lleva a las inundaciones que se presentan actualmente y
que afectan todas las actividades humanas, cada vez con mayor intensidad y
duración.
La presencia humana en los humedales, caracterizada por la deforestación, la
alteración de los patrones naturales del agua y la caza excesiva, ha provocado
la migración y extinción de numerosas especies de aves, mamíferos y reptiles
al destruir sus hábitats. Además, la práctica de quemar los terrenos bajos y
llanos, ya sea para actividades agrícolas, ganaderas o para la captura de
animales, ha contribuido a la destrucción de nidos y hábitats, acelerando la
disminución de la fauna local.
La situación mas reciente se presenta El 6 de mayo de 2024 se presentó el
rompimiento del JARILLÓN en el sector de Caregato por la creciente del río
Cauca, lo cual generó una inundación que afectó a muchas familias en la
región de La Mojana, esta es una región anfibia en Colombia que abarca
aproximadamente 500,000 hectáreas, caracterizada por una vasta red de
humedales, ciénagas y sistemas acuáticos interconectados, según datos de la
Federación Nacional de Industriales de la Madera, el costo promedio de
restaurar ecosistemas en Colombia es de aproximadamente $36 millones de
pesos colombianos por hectárea, dependiendo del grado de degradación.
Si consideramos que el 70% de los humedales de La Mojana requieren
restauración debido a fenómenos climáticos extremos y actividades humanas,
esto equivale a 350,000 hectáreas, entonces el costo total de restauración
sería de 12.6 billones de pesos. Según el ministerio de ambiente “En la Mojana
se habilitaron $1,2 billones de vigencias futuras para la reconexión hidráulica
del Río Cauca con la Mojana y un compromiso del sector ambiental en estos 3
años de medio billón de pesos para la restauración integral de los caños y del
ecosistema, con una inversión de los gobernadores de otro medio billón de
pesos para un programa integral de 9 años que esperamos nos dé un proceso
de avance significativo.” Barbier et al. (2011) cuantificaron los beneficios
económicos de los humedales en la reducción de desastres naturales. Sus
estudios indican que cada hectárea de humedal puede proporcionar servicios
ecosistémicos que se traducen en ahorros de hasta 33,000 USD en costos
evitados por daños, entonces de esta manera la protección de los humedales
podría generar ahorros multimillonarios en infraestructura y asistencia
humanitaria.
BIBLIOGRAFIA:
https://portal.gestiondelriesgo.gov.co/Documents/Proyectos-Inversion/2023/
Informe-Mojana-cierre-vigencia-2023.pdf (UNGRD)
https://ideamcol-my.sharepoint.com/personal/direccion_ideam_gov_co/
Documents/2024/Mojana/INFORMACI%C3%93N%20MOJANA%20-
%20IDEAM/Hidrologia%20de%20La%20Mojana.pdf?
CT=1740877030031&OR=ItemsView (IDEAM)
https://storymaps.arcgis.com/stories/780a093f01964e0ba57ca06fd4f9c4ea
(IDEAM)
https://www.minambiente.gov.co/la-mojana/ (Ministerio De Ambiente)
https://www.banrep.gov.co/sites/default/files/publicaciones/archivos/DTSER-
48.pdf (Banco de la republica)
https://www.undp.org/es/colombia/proyectos/mojana-clima-y-vida