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Emociones Básicas: Alegría, Tristeza, Miedo y Más

El documento describe las seis emociones básicas: alegría, tristeza, enojo, sorpresa, miedo y asco, cada una con funciones adaptativas y evolutivas. La alegría impulsa a la acción y recompensa conductas beneficiosas, mientras que la tristeza ayuda a economizar recursos en situaciones de impotencia. El miedo y el asco son mecanismos de supervivencia, y la ira motiva a resolver problemas, mientras que la sorpresa fomenta la curiosidad y la exploración ante lo desconocido.
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Emociones Básicas: Alegría, Tristeza, Miedo y Más

El documento describe las seis emociones básicas: alegría, tristeza, enojo, sorpresa, miedo y asco, cada una con funciones adaptativas y evolutivas. La alegría impulsa a la acción y recompensa conductas beneficiosas, mientras que la tristeza ayuda a economizar recursos en situaciones de impotencia. El miedo y el asco son mecanismos de supervivencia, y la ira motiva a resolver problemas, mientras que la sorpresa fomenta la curiosidad y la exploración ante lo desconocido.
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LAS EMOCIONES BÁSICAS

ALEGRÍA

La alegría es, de todas las emociones básicas, quizás la más positiva: está asociada de
manera directa con la felicidad. Esta aparece, por ejemplo, en respuesta a la resolución de
alguna meta personal o ante la atenuación de un estado de malestar. Debido a la forma que
tenemos de manifestarla, puede parecer que no cumple ninguna función para nuestra
supervivencia más allá de ser un mero reflejo de nuestro estado interno.
Sin embargo, la alegría es uno de los sistemas que tiene el cuerpo para incentivar la acción.
Además, sirve de recompensa para aquellas conductas beneficiosas para uno mismo.
Cuando realizamos una acción que satisface una meta, es cuando se dispara la alegría, y
gracias a ello esa conducta se repetirá para volver a vivir esa sensación placentera. Es quizás
el reforzador más natural con el que contamos.

TRISTEZA

Dentro de las emociones básicas, la tristeza es la que encarna una mayor negatividad. Esta
emoción se caracteriza por un decaimiento del estado de ánimo. A pesar de la mala fama
que tiene esta emoción, cumple funciones iguales o más importantes incluso que el resto
de emociones básicas.
La función de la tristeza es actuar en situaciones donde el sujeto se encuentra impotente o
no puede llevar a cabo ninguna actuación directa para solucionar aquello que le apena,
como el fallecimiento de un ser querido. Por ello la tristeza baja el nivel de actividad, con el
objetivo de economizar recursos y evitar que hagamos esfuerzos innecesarios.

ENOJO

La ira es el sentimiento que emerge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le


producen frustración o que le resultan aversivas. La vivencia que surge de la misma se
categoriza como desagradable, junto a una sensación de tensión que nos anima a actuar.
Dependiendo de la situación puede verse más o menos justificada o con un objeto más o
menos identificado.
Cuando sentimos enojo vemos en el cuerpo un aumento excesivo de la activación y una
preparación para la acción. Observamos un aumento de la actividad cardíaca, el tono
muscular y la amplitud respiratoria. La ira tiene una función evolutiva clara, nos dota de los
recursos necesarios para hacer frente a una situación frustrante. Cuando tenemos que
hacer frente a un peligro o superar un reto, ese gasto de recursos para aumentar la
activación nos ayuda a lograr el éxito.

SORPRESA

La sorpresa se puede definir como una reacción causada por algo imprevisto, novedoso o
extraño. Es decir, cuando aparece un estímulo que el sujeto no contemplaba en sus
previsiones o esquemas. La vivencia subjetiva que la acompaña es una sensación de
incertidumbre junto a un estado en el que la persona tiene la sensación de tener la mente
en blanco.
Esta emoción es frecuentemente seguida por otra emoción que va a depender de la
cualidad del estímulo imprevisto, mostrando así su positividad (alegría) o negatividad (ira).

MIEDO

El miedo es la emoción más estudiada en los animales y en el ser humano. Es un estado


emocional negativo o aversivo con una activación muy elevada que incita la evitación y el
escape de situaciones peligrosas. La vivencia de la misma es una sensación de gran tensión
junto a una preocupación por la propia seguridad y salud.
El miedo es un legado evolutivo que tiene un valor de supervivencia obvio. Esta emoción
nos es útil para preparar el cuerpo y producir conductas de huida o afrontamiento ante
estímulos potencialmente peligrosos. Además, facilita el aprendizaje de nuevas respuestas
que apartan a la persona del peligro.
ASCO O DESAGRADO

Esta se caracteriza por una sensación de repulsión o evitación ante la posibilidad, real o
imaginaria, de ingerir una sustancia nociva, que tenga propiedades contaminantes. La
función adaptativa que cumple el asco es rechazar todos aquellos estímulos que puedan
provocar una intoxicación. Las náuseas y el malestar contribuyen a evitar cualquier
ingestión dañina para el cuerpo. Además, con el tiempo, esta emoción se ha tomado
también un carácter social, rechazando aquellos estímulos sociales tóxicos para nosotros.
El asco es una de las emociones más importantes en el ser humano y que evolucionó para
facilitar la prevención de enfermedades infecciosas.

EN RESUMEN:

• Alegría: Sentimiento placentero ante una persona, deseo o cosa. Nos impulsa a la acción
• Tristeza: Sentimiento de pena asociado a una pérdida real o imaginada. Nos hace pedir
ayuda.
• Miedo: Inseguridad anticipada ante un peligro, real o imaginario. Nos ayuda a la
supervivencia ya que nos hace actuar con precaución.
• Ira: Rabia cuando las cosas no salen como queremos. Nos impulsa a hacer algo para
resolver un problema.
• Asco: Desagrado respecto a algo o alguien. Nos hace alejarnos.
• Sorpresa: Asombro, desconcierto. Nos ayuda a comprender algo nuevo, porque nos hace
buscar respuestas ante lo desconocido. Favorece la atención, la exploración y el interés o la
curiosidad.

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