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PROLOGO

En una noche oscura y llena de desesperación, un hombre es perseguido por siete figuras que buscan la corona de su reino. Al caer en un túnel, descubre una perla negra que lo transporta a una dimensión donde se encuentra con un dios que le ofrece una segunda oportunidad en su vida. Regresa a Japón, cuatro años en el pasado, con un nuevo poder y la guía del dios en su mente.

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PROLOGO

En una noche oscura y llena de desesperación, un hombre es perseguido por siete figuras que buscan la corona de su reino. Al caer en un túnel, descubre una perla negra que lo transporta a una dimensión donde se encuentra con un dios que le ofrece una segunda oportunidad en su vida. Regresa a Japón, cuatro años en el pasado, con un nuevo poder y la guía del dios en su mente.

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PROLOGO

El fin de algo es el inicio de otro algo


Era de noche, una noche que, aunque debía de ser de color oscuro, abundaba el color
rojo por todas partes, una noche llena de sangre, gritos y desesperación, nuestra
última noche con vida.
Y ahí estaba yo, aunque sabía que me alcanzarían corría de todas maneras, nuestro
final era inminente, solo fue cuestión de tiempo para que aquellas siete siluetas
acabaran con todo el reino, ninguno de nosotros fue capaz de anticiparse a lo que
venía, nadie jamás esperaría que llegaran a ser tan inteligentes y poderosos, y al final
lo fueron; ya no quedaba nada por hacer.
Siempre confié en mis piernas y en mi habilidad para huir, pero ese día fue perfecto
para que mis traicioneros tobillos me jugaran mal y por mirar atrás preocupado por
qué tan lejos estaban, caí en una de las entradas de “El agujero”.
-Quizá no me hayan visto.
Pensé.
Hasta que escuche bajar a dos de los siete que me venían cazando desde hace varios
cientos de metros.
Corrí con las ultimas fuerzas que me quedaban y bajé por algunos conductos que solo
yo y los visitantes conocíamos.
-Supongo que es mejor morir a manos de un monstro inconsciente a que esos
bastardos me torturen, harían hasta lo inhumano por la corona, ya me lo han
demostrado.
Me dije a mi mismo.
Al avanzar por el desconocido lugar me encontré a dos monstros.
- ¡El enemigo está detrás de mí!
Grite confiando en que me ayudarían.
Y así fue, avanzaron en dirección a los dos que me perseguían y los distrajeron un rato.
-La corona es de verdad increíble, si tan solo afectara a los del otro lado podría salir de
aquí sin problema
Me dije.
Pero como no era así seguí avanzando con la esperanza de que me perdieran.
-Ven, corre lo vi pasar por aquí.
Escuche decir más cerca de lo que me gustaría.
-Cómo es posible que los derrotaran tan rápido.
Choque con un muro que finalizaba con el túnel por el que huía, era un callejón sin
salida, este muro fue por donde llegamos, hacia tanto tiempo que fue que ya no lo
recordaba.
Golpee el muro desesperado.
Estaba perdido, lo sabía desde el principio, solo que me había permitido sentir
esperanza de nuevo.
Pero…
Eso no era todo lo que había en ese túnel, una piedra brillante estaba atascada entre
las piedras del muro, más que una piedra era como una perla redonda, de color negro,
que hubiera llamado la atención de cualquiera que hubiera pasado por ahí.
Aunque estaba en mis últimos momentos de vida me quedé fascinado por aquella
perla, era impresionante como podía brillar a pesar de ser de color oscuro, era como si
me estuviera llamando.
La tomé con ambas manos y la sostuve encantado por el color de la perla, hasta que la
llegada de dos hombres, me despertó de mi ensueño.
Guarde la perla en lo profundo de mi puño.
-Así que mi suerte acabo.
Dije al aire, como si me fueran a responder.
Los dos hombres me miraron, lo que más caracterizaba al menor era que tenía la mitad
de la cara quemada y el pelo largo, rizado y rubio.
El mayor, tenía una cara afilada y el pelo corto de color rojo intenso, pero lo que más
inquietaba sobre el mayor era su voz.
El pelirrojo extendió su mano hacia mí con la palma abierta.
Buscaban la corona, eso ya lo sabía, pero aun así yo me negaba a responder, acabarían
con mi vida de todas maneras.
-La corona.
Dijo el pelirrojo de manera muy pacifica, tan pacifica que daba miedo.
Me quede inmóvil durante un par de segundos hasta que…
- ¿Magia?
Me pregunte a mí mismo.
Sentí una presión en todo mi cuerpo, esta presión incrementaba poco a poco, como si
la única manera de detener esa presión fuera obedeciendo.
-Algo parecido a lo de la corona.
Pensé.
De repente sentí otra fuente de poder mágico en la palma de mi mano, era la perla.
En cuestión de un segundo, nos envolvió una capa de una masa de color oscura, del
mismo color de la perla, y la presión desapareció.
Los dos hombres se horrorizaron y se quedaron perplejos por aquello, mirándome
como si yo fuera el culpable.
No sabía lo que sucedía.
Parpadee y todo desapareció, ya no estaba en aquella cueva ni estaban aquellos dos
hombres, solo estaba yo en una infinita oscuridad.
Tenía los ojos bien abiertos, no podía creer que estaba pasando, estaba anonadado
hasta que una voz resonó en mi cabeza.
- ¿Qué es lo que deseas?
Dijo la voz en mi cabeza.
- ¿Quién eres? ¿Dónde estoy?
Pregunte desconcertado.
-Soy el dios de la perla, El dios de la oscuridad, y estas dentro de mí. Entonces ¿para
qué me has invocado? ¿Quieres poder o una segunda oportunidad?
- ¿Segunda oportunidad? ¿A qué te refieres?
-Puedo ver a través de los corazones. Eso es lo que quiere tu corazón.
Dijo imponente
Una segunda oportunidad, ¿enserio tengo la oportunidad de enmendar todos mis
errores? Pensé
- ¿Que tanto piensas? Elige ya, estoy desesperado por salir, ¿Sabes cuánto tiempo llevo
aquí encerrado?
-La segunda oportunidad… Por favor
-Que así sea, Espero no me decepciones.
Dijo casi susurrando.
Empezó a hablar en un idioma que no entendía y la inmensa oscuridad que nos cubría
desapareció, pero ya no estaba en aquella cueva llamada “El Agujero”, ni estaban los
dos hombres, estaba en mi cama, en Japón, en la Tierra.
Si regresé a mi departamento en Japón después de 4 años entonces debería ser el año
2028.
-Despierta, Bienvenido a casa.
Escuche decir alguien.
- ¿Dónde estás? No te veo.
-Estoy en tu cabeza, todavía no puedo materializarme idiota, ¿Acaso no sabes de que
va todo esto?
-Te mentiría si te dijera que entiendo algo de lo que está pasando.
-Supongo que ya todos nos olvidaron, por Dios ¿cuánto tiempo estuve encerrado? ¿10,
100, 1000 años? No puede ser. Ya iras descubriendo como funciona esto, supongo que
será interesante.
Me mire la mano mientras la voz misteriosa se quejaba consigo mismo, desprendía un
aura, un aura del color de una noche sin estrellas, oscura y brillante.
- ¿Qué es eso negro que sale de mi mano?
-Es mi poder, lo llamo Dark Matter, pero puedes llamarlo como quieras.
-Es hermoso
Pensé en voz alta.
-Lo sé, solo no dejes que te consuma nunca, puede ser un arma de doble filo.
-Intentare que no sea así.
Me levanté de la cama un poco aturdido y con dolor de cabeza leve, y me dirigí a la
cocina de mi apartamento. Vivía solo, así que no me sorprendió el que no hubiera
compañía, lo que si me sorprendía era que todo estaba en perfectas condiciones, no es
posible que después de 4 años sin volver todo estuviera tal cual como lo deje.
Salí al exterior, era de día, el sol brillaba, debe ser verano.
- ¿Qué día es hoy?
Dije para mí mismo.
-martes.
Me respondió la voz.
-Oh.
La verdad no esperaba que la voz me respondiera, supongo que me acostumbrare.
Enfrente de mí se encontraba la casa del vecino, era un hombre jubilado que compro
esa casa para vivir tranquilo con su esposa un par de años antes de que yo me
marchara.
“EN VENTA” dictaba un letrero gigante en el patio de enfrente de la casa.
¿Se habrán mudado? Espero que se encuentren bien.
Escuche el sonido de una campana, una bicicleta venia por la calle, era Jorge, siempre
pasaba con su bicicleta a repartir el periódico a las casas, lucía más joven.
-Buenos días Señor.
-Buenos días Jorge.
Después del corto saludo tiró el periódico a la puerta de mi casa, aunque me
sorprendió que me saludara como si me hubiera visto ayer, me sorprendí más después
de leer el periódico y darme cuenta que, efectivamente era martes, del año 2020.
Jorge no lucía más joven, era más joven, y mis vecinos no se habían mudado, ni
siquiera habían llegado.
Estaba desconcertado por lo que acababa de leer.
- ¿Sorprendido? Es mi mundo, es normal que pueda traerte al pasado.
- ¿Tu mundo?
-Por supuesto, cada Dios tiene derecho a uno, imagínate que no, me muriera de
aburrimiento. Aunque en aquel mundo no tengo autoridad como tal, aquí yo decido
todo lo que sucede. Desastres naturales, como está formado este y otros planetas, las
estrellas, astros y meteoros. Todo yo lo creé. Incluso a los humanos, aunque eso lo
copié de su Señoría, son fascinantes. Si tuviera que elegir algo de ellos sería sin duda el
libre albedrío adoro como nacen tan humildes, amigables e inocentes, como algunos
juegan a ser buenos y a “portarse bien” hasta que inevitablemente terminan cediendo
ante el egoísmo y la avaricia, o como lo llaman ustedes. Madurar.
No entendía nada de lo que decía aquel sujeto, aunque cierto era que hablaba hasta
por los codos, yo estaba absorto en mis pensamientos intentando buscar alguna
explicación de lo que estaba pasando.
Supongo que sí puedo salir del universo, también puedo regresar, pero ¿Por qué 4
años antes de aquel día? ¿Cómo es que era posible regresar al pasado? La única
respuesta que se me ocurría era que el tipo tuviera razón y fuera el dios omnipotente
de este universo.
- ¡Oye no me dejes hablando solo ¡
-Perdón.
-Que maleducado eres, encima que ni siquiera te has presentado me dejas hablando
solo, enserio que ahora nadie tiene modales, ¿Cómo se supone que me dirija a mi
Aler?
- ¿Aler?
-En mi pueblo llaman asi a los que tienen relacion con low

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