Centro de Estudios Universitarios Baja
California
Doctorado en Educación
REPORTE DE LECTURA
La mejora de la educación desde la
dirección
y la gestión educativa
ASIGNATURA
Dirección de Instituciones
Educativas
NOMBRE DEL ALUMNO
Mtro. Eduardo Sánchez Barrón
NOMBRE DEL CATEDRÁTICO
Dr. David Tanimoto Licona
Playas de Rosarito, B.C., 29 de septiembre
de 2024.
La mejora de la educación desde la dirección y la gestión
educativa.
La lectura ofrece una exploración profunda del concepto de dirección en el
contexto organizacional, comenzando con su etimología y sus diversas
connotaciones. La explicación sobre la raíz latina del término "dirección" resalta su
complejidad y la importancia de contextualizar su uso, sin duda alguna es
fundamental, ya que, en diferentes contextos, puede referirse tanto a la acción de
guiar y como la función ejercida por un grupo de líderes dentro de una
organización.
Un aspecto interesante que se presenta es la distinción entre dirección y
gestión; mientras que la dirección se centra en el liderazgo y en cómo influir sobre
otros para alcanzar objetivos, la gestión se refiere a la utilización eficiente de
recursos y a la consecución de resultados medibles. Esta diferenciación permite
entender cómo ambas figuras son complementarias en el ámbito administrativo.
También menciona el carácter intrapersonal del liderazgo, señalando que la
dirección no se basa solo en el conocimiento técnico, sino también en la
capacidad de inspirar y motivar a los demás; esto resuena con la idea de que las
organizaciones son sistemas humanos donde las relaciones interpersonales son
clave para lograr el éxito. La referencia a la dirección como un proceso de guía
resalta la importancia de la comunicación y el trabajo en equipo.
Además, la observación de que el entorno organizacional es cambiante
destaca un desafío crucial: los líderes deben adaptarse y evolucionar
constantemente, ya que los humanos no son "máquinas programables", lo que
implica que la dirección debe ser flexible y receptiva a las dinámicas del grupo.
Se puede hacer un análisis profundo sobre la dirección y gestión escolar,
enfocándose en la evolución del rol del director dentro del sistema educativo.
Desde finales del siglo XIX, la figura del director ha adquirido una relevancia
crucial a medida que las escuelas han pasado de ser aulas únicas a instituciones
más complejas.
La transformación de la escuela implica que los directores ahora deben
asumir múltiples responsabilidades que combinan tanto el liderazgo pedagógico
como el administrativo. Esto significa que, además de manejar aspectos
organizativos, deben fomentar prácticas pedagógicas que mejoren el aprendizaje
de los estudiantes. En la gestión escolar, existen dos tipos de liderazgo que se diferencian por
su función: uno orientado hacia la administración de los centros educativos, y otro centrado en los
aspectos curricular y pedagógico (Rodríguez - Molina 2011 en Freire 2014).
Destaca que la gestión escolar se desarrolla dentro de un marco legal que
otorga autonomía a las instituciones educativas. Esta autonomía no debe
interpretarse como privatización, sino como una oportunidad para optimizar
recursos y adaptar la gestión a las necesidades propias y específicas de cada
comunidad educativa.
Menciona las diversas reformas educativas que se han realizado en México
y que han buscado fortalecer la gestión escolar a través de la capacitación de
directivos y docentes. El liderazgo del director se identifica como un elemento
clave para la eficacia de las escuelas, con dos enfoques distintos: administrativo y
pedagógico. La evidencia sugiere que un liderazgo pedagógico efectivo está
vinculado a mejores resultados en el aprendizaje.
Se aborda la importancia del director en el ámbito educativo, destacando su
papel como líder y administrador en la transformación de las instituciones
educativas. Resalta que un buen director no solo gestiona, sino que también
inspira y motiva a su equipo, promoviendo en ella la colaboración y la participación
activa de la comunidad educativa.
Las habilidades necesarias para este rol son fundamental, ya que un
director efectivo debe ser capaz de comunicar su visión, proponer iniciativas
viables y fomentar un ambiente de trabajo armónico. La capacidad de delegar
responsabilidades y manejar conflictos también se presenta como crucial para una
gestión exitosa.
Además, se menciona cómo la Constitución Política de México establece
que la calidad educativa es una responsabilidad estatal, lo que subraya la
relevancia del liderazgo del director en el cumplimiento de estos objetivos. En un
contexto de constantes cambios en las políticas educativas, el papel del director
se convierte en un pilar para mantener la cohesión y el enfoque en la mejora
continua.
La creación de equipos de trabajo y la toma de decisiones en conjunto son
destacadas como estrategias clave para una gestión educativa de excelencia.
Esto no solo contribuye a un clima positivo, sino que también permite abordar los
desafíos de manera más eficaz, adaptándose a las necesidades de la comunidad
y del entorno en general. “Formar equipo y delegar la toma de decisiones en los actores de la escuela
son herramientas fundamentales para una gestión educativa de excelencia. Formar equipo implica lograr
que el directivo y el resto de los actores de la escuela, constituyan un grupo cooperativo, armonioso y
trabajador, de alta calidad y eficiente en el desarrollo de las tareas que han acorado como metas (Graffe,
200a)”.
En conclusión, se resalta la importancia de la dirección en el ámbito
educativo y el papel crucial que toma en la mejora de la calidad educativa. Aquí
hay algunos puntos clave que destacan en el contenido de la lectura:
El director no solo gestiona el centro escolar, sino que también
orienta y coordina tanto la labor docente como la administrativa. Su
liderazgo es fundamental para implementar el proyecto educativo.
Enfatiza la necesidad de una comunicación adecuada y de
establecer relaciones saludables dentro de la comunidad educativa.
Esto facilita la participación y colaboración de todos y cada uno de
los miembros.
Las características esenciales que debe tener un director, como
conocimientos pedagógicos y administrativos, habilidades para tomar
decisiones, y la capacidad de fomentar un ambiente de trabajo en
equipo. El liderazgo debe ser ejemplar y un modelo a seguir.
La calidad educativa depende de la capacidad del director para
establecer vínculos con todos los involucrados: funcionarios,
docentes, alumnos y padres. La colaboración es clave para el éxito
del proceso educativo.
El director debe ser capaz de tomar decisiones informadas y
proponer estrategias para una gestión efectiva de recursos. Esto
incluye la resolución de conflictos y la motivación del personal.
Referencias bibliográficas:
Freire, S. (2014). El rol del director en la escuela: el liderazgo pedagógico y su
incidencia sobre el rendimiento académico. Lima. Grupo de Análisis para el
Desarrollo (GRADE).
Graffe, G.J. (2000a). Gestión de Instituciones Educativas. Mimeo. Caracas.
Escuela de Educación, FHE-UCV