Parque Nacional Yacambú: Biodiversidad y Amenazas
Parque Nacional Yacambú: Biodiversidad y Amenazas
Resumen
Descripción
El Parque Nacional Yacambú se encuentra en el Estado Lara, ubicado en la vertiente sur
de la Sierra de Portuguesa, que forma parte de las estribaciones montañosas de la
Cordillera de los Andes. Fue creado en 1962 con el propósito de proteger parte de la
cuenca del río Yacambú, cuyas aguas alimentarán el embalse José María Ochoa Pilé, un
ambicioso proyecto aún en construcción. El embalse es de importancia vital para el
abastecimiento de agua en la ciudad de Barquisimeto y para el desarrollo económico en
los valles secos de Quibor, en donde se encuentra un área protegida de uso sostenible con
fines agrícolas (categoría VI, UICN). Por su ubicación geográfica es un punto clave para
la preservación de especies de distribución andina, costera y de los llanos del país. A fin
de incrementar la protección de la cuenca del río Yacambú, en 1999 se decretó un
aumento del 85% del área original del parque de 14.580 ha. El Parque Nacional
Yacambú protege hoy en día 26.916 ha, que incluyen 4.000 ha adicionales de la cuenca
hidrográfica del río Yacambú. A pesar de lo favorable del incremento de área, el parque
requiere ahora de un incremento similar en vigilancia e infraestructura adecuadas. Al
momento de hacer esta segunda evaluación, el nuevo plan de manejo de Yacambú
(considerando el área nueva) aún no estaba implementado, y el área nueva no cuenta con
ninguna acción de manejo, las cuales se encuentran limitadas al área original de 14.580
ha.
Biodiversidad
Yacambú se destaca por sus altos niveles de diversidad en plantas y aves. Unas 600
especies de plantas han sido reportadas para el parque, el cual cuenta además con 254
especies de aves. Comprende una gran variedad de orquídeas que lo han hecho famoso
entre los especialistas e igualmente alberga poblaciones de especies amenazadas como el
oso frontino o el paují copete de piedra.
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Amenazas
Yacambú se considera un parque amenazado, lo cual indica que requiere soluciones
urgentes en la actualidad, a fin de que el parque pueda garantizar la protección y el
mantenimiento de la diversidad biológica en el futuro próximo así como la producción de
agua para el embalse. Las invasiones humanas representan la mayor amenaza en el
presente, las cuales a su vez generan otras amenazas como la cacería furtiva, los
incendios forestales y la extracción de madera. La insuficiencia de infraestructura y
personal y la escasa señalización agravan la situación.
Descripción
Descripción física
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distancia. Erróneamente catalogado como una fumarola volcánica, este espectáculo natural es
uno de los atractivos turísticos más relevantes del parque.
El parque nacional comprende 11.234 ha de la cuenca del río Yacambú, el cual alimenta un
embalse que aún permanece sin concluir y que en el futuro próximo permitirá llevar agua hasta el
valle desértico de Quibor mediante un túnel de 27 km de longitud excavado en la montaña, por
debajo del Parque Nacional. Una vez concluido el embalse serán afectadas unas 250 ha en el
límite sur del parque, la carretera que conduce a la represa será cerrada al público, las
instalaciones construidas allí se retirarán y todo el personal que actualmente labora en la obra
será trasladado. La viabilidad de este proyecto depende enteramente a la protección de la cuenca
dentro del parque, por lo que la empresa Sistema Hidráulico Yacambú-Quibor (SHYQ),
encargada de la construcción de la represa, vela y se hace cargo porque la protección de
Yacambú sea una realidad (SHYQ es una empresa estatal, cuyo propietario es el Ministerio del
Ambiente).
Además de la cuenca del Río Yacambú, el parque también protege una importante área de las
cuencas altas del Río Tocuyo y del Río Turbio.
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Biodiversidad
El bosque nublado domina el paisaje sobre los 1.000 m.s.n.m., adornando la vista con una gran variedad de
especies vegetales (Fotos: César Aponte)
Raputia larensis, una especie endémica de los Estados Lara y Yaracuy, se encuentra bien
representada en Yacambú (Marrero 1995). Es importante mencionar la alta diversidad de
orquídeas presente en el Parque Nacional Yacambú, lo cual lo ha hecho famoso entre los
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orquidiólogos. Entre las especies de orquídeas se encuentra la hermosa Flor de Mayo, Cattleya
mossiae, la flor nacional de Venezuela.
Manejo
El manejo y la administración del parque están a cargo del Instituto Nacional de Parques
(INPARQUES3), organismo encargado de administrar todos los parques nacionales en
Venezuela. Aunque el parque fue creado en 1962, el Plan de Ordenamiento y Reglamento de
Uso (PORU) de Yacambú recién fue elaborado en 1995 por INPARQUES. Actualmente existe
un proyecto aún sin revisar para un nuevo PORU de Yacambú, el cual incluye la ampliación del
parque. El mismo fue elaborado por la Empresa Sistema Hidráulico Yacambú-Quibor.
Al momento de la primera evaluación realizada por ParksWatch (Abril del 2001) las 12.336 ha
de la ampliación en 1999 no estaban siendo manejadas como parte del parque. Para nuestra
segunda evaluación, los guardaparques ya habían realizado varios recorridos por la zona y eran
capaces de identificar los límites de esta nueva área; sin embargo, el área continúa sin puestos de
guardaparques y las acciones de monitoreo y vigilancia continúan siendo esporádicas.
El PORU actual describe los usos permitidos, regulados y prohibidos dentro del área original del
parque. En el mismo se describen ocho zonas distintas, cada una de ellas delimitadas
geográficamente y con usos legalmente descritos:
• Zona de protección integral (PI): Incluye todos los bosques primarios húmedos
independientemente de su ubicación, la gran parte de las áreas más altas del parque son
consideradas dentro de esta zona. Sólo se permiten las actividades de investigación
científica y de monitoreo y protección ambiental.
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• Zona primitiva o silvestre (P): Sólo es posible autorizar actividades como investigación
científica, excursionismo, instalación de carteles informativos y mantenimiento de
caminos previamente existentes.
• Zona de Ambiente Natural Manejado (ANM): Gran parte de esta área está definida como
una zona de amortiguamiento entre la carretera y el parque. Se permite la construcción de
carteles y elementos de señalización, el tránsito de vehículos y la recreación pasiva o
contemplativa.
• Zona de Recuperación Natural (RN): Dedicada al desarrollo de programas específicos de
conservación, restauración o recuperación de los recursos naturales.
• Zona de recreación (R): Comprende la quebrada El Blanquito, un área ubicada a 2 km. de
la Gran Parada en la vía a la represa, la quebrada El Avileño, la quebrada Alto del Viento,
el camino turístico hacia la Fumarola, el sendero de interpretación de la naturaleza y las
instalaciones en Alto del Viento. Las actividades de recreación permitidas no deben
superar los densidades de más una persona por cada 30 m2. Se permite la construcción de
infraestructura necesaria para la recreación.
• Zona de Servicios (S): Comprende las instalaciones de INPARQUES en los sectores
Hacha y El Blanquito y los puestos de guardaparques. El alojamiento está permitido.
• Zona de Interés Histórico-Cultural o Paleontológico (IHC): Comprende las zonas donde
se evalúa la existencia de petroglifos además de todos los posibles caseríos dentro del
área del parque nacional.
• Zona de Uso Especial (UE): Comprende zonas del parque en las cuales se realizan
actividades incompatibles con los objetivos de protección del parque pero que existen
desde antes de su creación. Estas áreas son conocidas como de Uso Especial por que
mantienen estructuras que aún son utilizadas por las comunidades aledañas. Comprende
la zona de la represa Yacambú y las instalaciones de la empresa SHYQ como también
algunas zonas agrícolas de uso no intensivo que estaban presentes cuando se creó el
parque.
Los límites del parque y de cada una de sus zonas están definidos cartográficamente, pero no se
encuentran bien indicados en el terreno. En la zona de ampliación los límites no están señalados
a pesar de que el área está rodeada de plantaciones y asentamientos humanos. El parque se sitúa
entre los 69°30' y 69°51' de longitud oeste y los 9°33' y 9°48' de latitud norte. La vigilancia del
parque se encuentra a cargo de siete guardaparques provenientes en su mayoría de los poblados
cercanos. El superintendente actual se desempeña en su cargo desde hace más de 20 años.
Existen dos puestos de guardaparques construidos pero uno está inactivo. Los guardaparques
cuentan con una motocicleta para sus recorridos, pero no disponen de un vehículo de mayor
capacidad. Tampoco disponen de radios ni de otro medio de comunicación. Un total de cinco
vehículos de doble tracción asignados a la Dirección Regional del Estado Lara han sido robados
en los últimos seis meses. Esta situación afecta negativamente aYacambú y al resto de los
parques del Estado Lara ya que no disponen de vehículos propios y dependen enteramente de los
vehículos de la Dirección Regional de INPARQUES, los cuales con frecuencia eran usados para
labores dentro del parque nacional.
En 1999 el parque nacional fue ampliado en su extensión, de 14.580 ha hasta 26.916 ha. Aunque
el decreto de ampliación es del año 1999 (Decreto No. 3.222 en Gaceta E- No. 5.293 del 26 de
enero de 1999), aún no se ha elaborado un plan de manejo y reglamento de uso para el área
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nueva. Existe un borrador para el nuevo plan el cual fue promovido y financiado por el Sistema
Hidráulico Yacambú - Quibor, y para el año de nuestra primera evaluación se nos informó que
sólo restaba una consulta pública para aprobarlo. Sin embargo, este proceso se ha retrasado más
de dos años en su ejecución.
Influencia humana
Antes de la creación del parque nacional, la región sur de Yacambú estaba ocupada por
numerosos conucos y plantaciones pequeñas. La reubicación de estos propietarios comenzó hace
16 años y muchos de los ellos recibieron extensiones de tierra similares fuera del parque. Hasta
1991 se encontraban aún unas 13 viviendas habitadas por 87 personas en los sectores Cerro
Cojón y la Escalera.
El proceso de indemnizaciones y reubicaciones no fue tan armonioso ni justo como debía, según
la opinión de varios habitantes actuales del parque. Al parecer, gran parte de los antiguos
ocupantes fueron ubicados en tierras de menor calidad o no fueron debidamente pagados.
Recientemente, algunas invasiones humanas propiciadas con fines políticos han permitido a
varias familias apropiarse nuevamente de terrenos dentro del parque, deforestando áreas
boscosas para sembrar café y hortalizas. La gran mayoría de estos cultivos utilizan agroquímicos
no acordes con las leyes de conservación de suelos y agua, por lo cual afectan al río Yacambú y a
las aguas del parque y del embalse. En nuestra evaluación pudimos entrevistar a varios de los
ocupantes actuales del parque quienes manifiestan derechos sobre tierras que no les fueron
debidamente pagadas y notamos que existe un sentimiento muy hostil hacia INPARQUES y su
personal. Desde nuestra primera evaluación en 2001 la deforestación se ha incrementado
notablemente.
Alrededor de Yacambú existen numerosos caseríos y poblados localizados fuera del límite,
principalmente hacia el sur, en donde fueron reubicados muchos de los antiguos propietarios.
Los pueblos más cercanos al parque reúnen menos de 8.000 habitantes. Sanare, con 11.000
habitantes, es el centro poblado más importante de la región y se encuentra al norte de Yacambú,
a 10 km de los límites del parque. La principal actividad económica de estos pueblos es el cultivo
de café, el cual se siembra en la zona desde el siglo XVIII. En el pasado, el algodón era cultivado
por los indígenas de la región. Hoy en día se cultivan principalmente hortalizas como papa
(Solanum tuberosum), tomate (Lycopersicum esculentum) y coliflor (Brassica oleracea).
Una carretera asfaltada cruza el parque y permite llegar del pueblo de Sanare hasta el embalse
del río Yacambú. Esta carretera no es muy frecuentada dado que no conduce a otros poblados
mayores. Sus principales usuarios son los empleados de la compañía que construye el embalse,
los campesinos de los pueblos cercanos y los visitantes del parque nacional. El poco tránsito en
la carretera se refleja en la limpieza de la misma. En comparación con otras carreteras en parques
nacionales, ésta no representa una amenaza ni un problema de contaminación.
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Turismo
El Parque Nacional Yacambú tiene un gran potencial para el turismo de naturaleza, sin embargo,
se encuentra subutilizado. Turistas venezolanos y extranjeros visitan el parque con frecuencia,
atraídos por su espectacular avifauna o por las áreas de recreación. La laguna El Blanquito es
muy popular entre los visitantes nacionales, quienes suelen asisten en grupos familiares durante
los fines de semana y los días feriados. Cada visitante debe pagar una tarifa de 2.000 Bs. (US$
1,00). El parque recibe unas 250 personas cada semana (13.000 al año). Yacambú dispone de
casas y dormitorios para alojar hasta 70 personas, aunque no suficientemente acondicionadas
para prestar un servicio al turista. Igualmente existen instalaciones para un centro informativo,
sin embargo están deterioradas
y prácticamente sin uso.
Recientemente las instalaciones
fueron remodeladas y se
incrementó la capacidad para
alojar a unas 30 personas más.
Se planea adecuarlas como un
centro educativo para los
guardaparques. Es posible que
INPARQUES ceda la
administración de las
instalaciones turísticas a un
concesionario privado, lo cual
mientras sea bien regulado,
podría prestar servicios para el
turista y proporcionar ingresos
al parque.
Las instalaciones de hospedaje fueron remodeladas hace dos años, sin embargo están desaprovechadas y ya
presentan signos de deterioro por falta de mantenimiento adecuado (Foto: César Aponte)
Es común durante los fines de semana, observar a visitantes de los pueblos y ciudades del Estado Lara
refrescándose en las cascadas que cruzan la carretera en diversos sectores del parque (Foto: César Aponte)
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En esta zona también se encuentra un sendero de interpretación originalmente diseñado para el
turismo, aunque también pudiera funcionar como una herramienta para la educación ambiental.
En relación con nuestra última evaluación, el sendero se ha deteriorado y ya no cuenta con
carteles informativos. Requiere urgentemente de mantenimiento.
Alrededor del parque existe un circuito turístico en crecimiento, que incluye posadas y paseos a
diferentes localidades del Estado Lara. Es importante llamar la atención de los dueños de
posadas y operadores turísticos hacia el Parque Nacional Yacambú e invertir para ofrecer
servicios de calidad y poder explotar el potencial turístico del parque.
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Arriba: zona a inundar cuando se termine el embalse
actualmente en construcción (Fotos: César Aponte)
Izquierda: Represa en el cañón de Angostura (foto de la primera
visita a Yacambú en 2001)
Conservación e investigación
Hoy en día el Parque Nacional Yacambú es un lugar ideal para llevar a cabo proyectos de
investigación en diferentes disciplinas vinculadas a la ecología y a la conservación. Las
facilidades de alojamiento en medio del bosque nublado hacen de Yacambú el lugar propicio
para el trabajo de campo. En el pasado la investigación dentro del parque ha sido frecuente.
Diversos trabajos, principalmente en las áreas de la ecología, biogeografía de roedores, turismo,
geología, botánica y zoología, han sido emprendidos en Yacambú. Carlsen (1999) lista al menos
19 trabajos de investigación recientemente realizados en el Parque. Además d estos, existen
numerosos proyectos de conservación llevados a cabo por organizaciones y centros de
investigación del Estado Lara.
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Amenazas
Yacambú se considera un parque amenazado, lo cual indica que requiere soluciones urgentes, a
fin de que el parque pueda garantizar la protección y el mantenimiento de la diversidad biológica
en el futuro próximo así como la producción de agua para el embalse. La actual clasificación
representa un descenso en su estatus de conservación, ya que hace dos años se clasificó como
vulnerable. Las invasiones humanas representan la mayor amenaza en el presente, las cuales a su
vez generan otras amenazas como la cacería furtiva, los incendios forestales y la extracción de
madera. La insuficiencia de infraestructura y personal y la escasa señalización agravan la
situación. Las amenazas más importantes para la integridad biológica del Parque Nacional
Yacambú son:
Las 26.916 ha del parque Yacambú son protegidas por siete guardaparques que laboran por
turnos en una sola estación de vigilancia. Existe otra instalación para los guardaparques, la cual
estaba siendo reacondicionada para convertirla en un centro de información para el momento de
nuestra primera visita, sin embargo, aún permanece abandonada. Las labores de vigilancia se ven
severamente afectadas por la concentración de casi todos los guardaparques en una sola área. De
igual manera, la carencia de vehículos de transporte limita la vigilancia y la captura de los
infractores de la ley. El parque no cuenta con un transporte oficial que pueda ser usado por los
guardaparques para hacer recorridos y acceder a las zonas más alejadas. A pesar de la reciente
ampliación del parque, no se ha contratado nuevo personal ni se han construido nuevas
instalaciones de vigilancia. A lo anteriormente dicho hay que añadir la desmotivación del
personal actual debido a la crisis presupuestaria de INPARQUES, la cual ha impedido cancelar
los salarios y otras obligaciones laborales debidamente.
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En 2001 las instalaciones de la zona de servicios y recreativa El Blanquito fueron reconstruidas
con presupuesto proveniente de la Sobremarcha Ecológica, un programa liderado por el
Ministerio del Ambiente que invirtió más de 60 millones de Bolívares (US $ 67.797 para 2001)
en Yacambú. Fueron reconstruidas las instalaciones del nuevo Centro de Formación de
Guardaparques y se incrementó su capacidad para
albergar a unas 30 personas más. Se planeaba incluso
construir una sala de conferencias. Los quioscos
alrededor de la laguna El Blanquito también fueron
reacondicionados para incrementar las comodidades
para los visitantes. A pesar de toda esta inversión,
durante nuestra segunda evaluación notamos que gran
parte de las remodelaciones se encuentran gravemente
deterioradas por falta de mantenimiento. La zona
recreativa alrededor de la laguna se encuentra
prácticamente abandonada y los nuevos kioscos
deteriorados. La sala de conferencias cuenta apenas
con el espacio físico, sin muebles ni equipos. El
puesto de guardaparques, que se debió haber
remodelado hace dos años, sigue en las mismas
condiciones paupérrimas. La antigua estación de guardaparques en El
Blanquito aún permanence en pésimas
condiciones (Foto: César Aponte de la
primera visita en 2001)
Invasiones humanas
Las invasiones en Yacambú se han acentuado dramáticamente en los últimos 3 años. Los
ocupantes manifiestan derechos habitacionales y a ejercer actividades agrícolas y sobre las
tierras. Las invasiones parecieran no ser un hecho espontáneo sino que aparentemente son
promovidas y organizadas por grupos con intereses políticos en la región.
En Yacambú, unas 60 familias han invadido más de 200 ha en los sectores Cerro Cojón,
Guayabal y Volcancito. Un guardaparques nos confirmó que muchas de estas personas eran
antiguos habitantes del parque que habían sido reubicados hace diez años atrás y habían recibido
una compensación por el valor de sus tierras. En su opinión, la intención de estos invasores es
cobrar de nuevo una indemnización del estado.
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A lo largo de la carretera que conduce al embalse, ParksWatch presenció 25 conucos y pequeñas
plantaciones de hasta 5 ha dentro del parque, la mayoría de ellas con construcciones recientes.
Los agricultores siembran principalmente café, maíz y hortalizas, pero debido al descenso en los
precios internacionales del café, los conucos se dedican mayoritariamente a las hortalizas. El
cultivo de hortalizas requiere el uso de agroquímicos dañinos para el ambiente y la deforestación
de un área mayor dentro del parque. Otra de las consecuencias directas de las invasiones es el
fuego (ver la sección Incendios forestales). Los incendios forestales se han incrementado
notablemente en los últimos dos años.
Los antiguos habitantes del parque aún mantienen un resentimiento contra INPARQUES, pues al
parecer, las medidas de reubicación no fueron justas. Según un habitante de la comunidad de
Chamiza y antiguo habitante del parque, las parcelas otorgadas durante la reubicación no son
totalmente aprovechables para el cultivo de café. En sus nuevas tierras existen muchos
problemas con el agua y esto incluye a los pueblos próximos al parque. Hace dos años
Parkswatch alertaba acerca del descontento de las personas reubicadas como una amenaza
potencial para nuevas invasiones. Tristemente, hoy en día tenemos que decir que las invasiones
se han incrementado al punto de representar, junto con los incendios, el principal problema del
parque.
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Por otra parte, las invasiones también se han incrementado en los alrededores del embalse
Yacambú, dentro y fuera del parque, ya que los campesinos se han enterado de que serán
desalojados y económicamente compensados luego de la finalización de la obra.
Las invasiones humanas y plantaciones dentro del parque se han incrementado en Yacambú, destruyendo mucha de
la vegetación boscosa que provee de agua al embalse (Fotos: César Aponte)
Uno de los invasores entrevistado por Parkswatch manifestó tener derechos de propiedad sobre
las tierras ocupadas, las cuales no le fueron debidamente canceladas y acusaba al personal
antiguo de INPARQUES de estafas cometidas en su contra hace más de 15 años. Al intentar
constatar la información, los funcionarios de INPARQUES nos informaron que al ciudadano en
cuestión ya se le habían cancelado sus derechos hace unos 10 años.
La mayoría de los entrevistados manifestó conocer los problemas que causan, tanto al bosque
como a las aguas del embalse, sin embargo exigieron solución a su situación. El principal
obstáculo para resolver el problema de las invasiones, es que INPARQUES no tiene capacidad
de atender las demandas de los invasores, quienes ofrecen irse, siempre y cuando les otorguen
tierras adecuadas en otra zona.
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La permanencia de los invasores así como las actividades que realizan, representan una violación
a la Ley Penal del Ambiente. Además, la deforestación, los incendios, el consecuente incremento
de la erosión, y la contaminación de los suelos, amenazan con destruir el bosque y su capacidad
para producir agua, poniendo en riesgo la funcionalidad del embalse Maria Ochoa Pilé, una
inversión multimillonaria del Estado Venezolano que garantizará el abastecimiento de agua para
el desarrollo agrícola y urbano de la región.
Falta de señalización
Durante la primera evaluación de Yacambú, ParksWatch observó solo una señal indicando la
presencia del parque. Este aviso que fue financiado por la alcaldía, fue retirado por las
autoridades de INPARQUES debido a que su diseño no cumplía con las normativas existentes.
Durante el mes de junio de 2001 se comenzó a colocar nueva señalización y se esperaba cubrir
todo el parque a finales de ese año. Sin embargo, esto nunca ocurrió y los avisos aún siguen sin
colocarse. En algunos sectores donde el límite del parque está definido por una fila montañosa o
algún accidente geográfico, es fácil reconocerlos; pero en general, los límites del parque son
imprecisos y no están bien señalizados. Aunque la nueva zona de expansión del parque está
cartografiada y el mapa que las incluye ya está publicado, esta zona no ha sido señalizada. El
área de expansión está rodeada de zonas altamente intervenidas y con granjas y poblados, por lo
que podrían presentarse problemas con los pobladores no acostumbrados a los nuevos límites. La
situación con la señalización se hace más grave por la falta de presupuesto.
A pesar de la falta de presupuesto, los letreros donados por la alcaldía fueron removidos hace dos años y aún
siguen inutilizados (Fotos: César Aponte)
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Los frondosos bosques de la ampliación están rodeados de zonas agrícolas y pueblos, quienes no están al tanto de
los nuevos límites del parque. Los límites se diseñaron para excluir las zonas actualmente cultivadas
(Fotos: César Aponte)
Cacería ilegal
La cacería ilegal dentro de Yacambú es, junto con los incendios y las invasiones, uno de los
problemas más serios del parque. Para nuestra primera evaluación hace dos años, la cacería era
importante, pero con el incremento de las invasiones la situación ha empeorado, ya que los
cazadores provienen principalmente de los pueblos aledaños y de las zonas invadidas dentro del
parque. Según la opinión de investigadores que realizan recorridos frecuentes dentro del parque,
es común encontrar trampas automáticas, incluso accionadas por armas de fuego, usadas para
cazar mamíferos y aves. La mayoría de las veces los cazadores no son castigados, y la
administración del parque pareciera no tomar en cuenta el problema. Al parecer la cacería es
principalmente con fines de subsistencia. En opinión de los guardaparques, las principales presas
de cacería son la lapa (Agouti paca), el venado (Odocoileus virginianus) y el báquiro (Tayassu
tajacu). Se desconocen la magnitud de la cacería y el impacto que ésta tiene sobre las
poblaciones animales del parque.
Según un guardaparques, los procedimientos legales más frecuentes en el parque son aquellos
relacionados con quemas y cacería ilegal. En su opinión, estos procedimientos legales de carácter
administrativo son muy lentos y no representan un castigo a los infractores. Opina además que
estos procedimientos deberían ser sustituidos por medidas judiciales que impliquen arrestos y
pago de multas, tal como lo especifica la Ley Penal del Ambiente. Para poder implementar estas
medidas judiciales es necesario contar con un mayor apoyo de la Guardia Nacional, un cuerpo
policial de las Fuerzas Armadas que se encarga de la Guardería Ambiental en Venezuela. Una
buena noticia respecto a la Guardia Nacional, es que pudimos observar un incremento del interés
en colaborar con las autoridades de INPARQUES respecto a nuestra primera evaluación.
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Incendios forestales
Los incendios forestales representan otra gran amenaza para el Parque Nacional Yacambú. A
pesar de que por su altitud, humedad y la entonces poca presencia humana, Yacambú fue poco
afectado por los fuegos que azotaron Venezuela durante las graves sequías del 2001;13 lo cierto
es que en nuestra segunda evaluación notamos que el fuego había destrozado enormes cantidades
de bosque en lugares que normalmente no se quemaban. En 2001 apenas unas 50 ha de bosque
fueron destruidas por el fuego, mientras que en la temporada 2002-2003 se registraron 29
incendios dentro y alrededor del parque, que destruyeron 490 ha de vegetación, de las cuales el
137 ha (27%) eran bosques de galería (MARN 2003).
Esta diferencia se debe al incremento en la presencia humana dentro del parque. El fuego se
origina en las zonas invadidas cuando los campesinos queman y talan para sembrar, creando
incendios que después no pueden controlar. Durante nuestra visita mas reciente pudimos
observar los estragos del fuego en las cercanías de la carretera que conduce a la represa, así como
alrededor de cada uno de los 25 sembradíos que detectamos durante el recorrido.
En la fila montañosa al sur del parque también se observan varios parches de bosque quemado
cercanos a las zonas invadidas.
A pesar de no ser extensivas ni con fines comerciales, la tala y la extracción de madera del
parque son prácticas comunes entre los habitantes de comunidades cercanas. En los alrededores
de la "fumarola," la extracción de palmas de macanilla (Socratea exorrhiza) para usarla en
construcción de viviendas y en artesanía, es común. Igualmente en los sectores Guayabal y La
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Escalera, los invasores del parque suelen talar para usar la madera en la construcción de casas. Al
igual que en el caso del fuego, este problema se ha acrecentado con las invasiones recientes.
Soluciones Propuestas
Para cumplir eficientemente con las labores de vigilancia se requiere construir al menos unos
cinco puestos de guardaparques ubicados en los sectores propuestos por los guardaparques:
Volcancito, Paso Higuerones en Cubiro, Moreco, Portal de Entrada y Cerro Negro.
Adicionalmente es necesario construir puestos de guardaparques en el área nueva de Yacambú.
La señalización y la infraestructura deficiente podría resolverse a muy bajo costo con ayuda de
las comunidades que viven alrededor del parque, involucrándolos en la solución de un problema
del parque y generando un número pequeño pero importante de empleos temporales. Diferentes
organismos gubernamentales, interesados en políticas de empleo y participación ciudadana
podrían apoyar esta medida. Una posibilidad sería solicitar financiamiento al Fondo
Intergubernamental para la Descentralización (FIDES), quienes financian la construcción de
infraestructura a través de los municipios y las alcaldías. Sigue pendiente de resolver el problema
de los nuevos límites; es necesario incluir la señalización y la construcción de nuevos puestos de
guardaparques dentro de este plan.
El problema de las invasiones es complejo y debe ser abordado con toda la diplomacia posible,
sin incurrir en violaciones a los derechos humanos de los invasores, pero sin permitir que se siga
violando impunemente la Ley Penal del Ambiente. Es necesario llamar la atención sobre los
daños ecológicos y
económicos que las invasiones
representan para la nación. En
el caso particular de Yacambú,
hay que mostrar que permitir
la permanencia de los
invasores podría implicar la
pérdida de funcionalidad del
embalse Maria Ochoa Pilé,
una inversión estatal
multimillonaria que ha
significado 30 años de trabajo,
con las consecuencias que esto
tendría sobre el desarrollo
agrícola y la calidad de vida de
la región que depende del agua Las invasiones son del conocimiento de las autoridades, sin embargo
de Yacambú. INPARQUES no tienen como acceder a las peticiones de los invasores
quienes piden reubicación en otras tierras (Foto: César Aponte)
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Hace dos años Parkswatch-Venezuela había sugerido la realización de talleres de negociación
como un primer paso para solucionar la problemática de las invasiones. En este sentido, un
avance importante ha sido la realización del 1er Taller de técnicas de negociación para la
resolución de conflictos entre las comunidades e INPARQUES, el cual contó con la participación
de la Guardia Nacional, funcionarios de INPARQUES, Ministerio del Ambiente, de la
Hidrológica Yacambú-Quibor y de Parkswatch-Venezuela. El Taller fue dirigido por el Centro
de Resolución de Conflictos del Estado Lara, un organismo que cuenta con entrenamiento del
Centro Carter en materia de negociación.
En este primer taller se pudieron escuchar los intereses de los invasores y determinar posibles
estrategias de solución. El principal problema es que los invasores reclaman indemnizaciones o
tierras que INPARQUES no puede darles, ya que no dispone de fondos ni es su responsabilidad
administrar otras tierras que no sean las del parque nacional. Por ello, las próximas
negociaciones deben incluir a todos los organismos gubernamentales afectados por las
invasiones, como por ejemplo el recientemente creado Instituto de Tierras (INTI), adscrito al
Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT) y encargado de la aplicación de la nueva Ley de
Tierras. Es el MAT quien puede reubicar a los invasores en otras zonas permitidas.
Por otra parte, las funciones y los planes del MAT se ven afectadas, al igual que las de otros
ministerios (Producción y Comercio, Planificación y Desarrollo, y Ministerio del Ambiente)
porque el impacto de las invasiones amenaza la funcionalidad del embalse y con ella el
desarrollo agrícola del valle de Quibor.
El Primer Taller de negociación sirvió para entrenar a los asistentes en técnicas de solución de conflictos como el
de las invasiones y al mismo tiempo para identificar los intereses y los puntos en común de las partes. Al taller
asistieron representantes de las diferentes instituciones involucradas en la conservación del parque.
(Fotos: Nelly Cuenca)
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Incendios forestales
La capacidad de INPARQUES para evitar y combatir incendios forestales debe ser mejorada.
Una posibilidad es seguir el ejemplo del Campamento contra Incendios de Pajaritos en El Parque
Nacional El Ávila. El campamento consiste de un núcleo pequeño de profesionales que laboran
directamente para el parque y una red extensa de voluntarios capacitados que trabajan en
operaciones de búsqueda y rescate, unidos a una capacidad de respuesta rápida, comunicaciones
efectivas, medios de transporte y equipos de combate contra incendios. Durante la estación
lluviosa, el personal prepara e implementa programas de entrenamiento para la prevención de
incendios, así como programas educativos. Pero gran parte del éxito del programa contra
incendios del Ávila se debe al inmenso aporte de personas interesadas en el parque.
Investigadores, excursionistas y visitantes constituyen una red de usuarios interesados que
aportan ideas, soluciones y mecanismos para su conservación.
Conclusiones
Hace dos años calificamos a Yacambú como uno de los parques nacionales en mejor estado de
conservación, con varios problemas importantes, pero con solución factible. Recomendábamos
entonces la pronta atención de las invasiones, aprovechando que todavía eran pocas y
manejables. Sin embargo, el incremento de las invasiones humanas no ha podido controlarse
debido, en parte, a la grave crisis presupuestaria de INPARQUES en los últimos años. Las
invasiones generan gravísimas consecuencias: deforestación, incendios, incremento de la
erosión, contaminación de suelos y aguas y destrucción del bosque. Actualmente podemos decir
que la crisis de las invasiones amenaza gravemente la integridad biológica de los ecosistemas
representados en Yacambú, así como uno de los objetivos más importantes para su creación: la
protección de la cuenca del Río Yacambú y su capacidad para producir agua, poniendo en riesgo
la funcionalidad del embalse Maria Ochoa Pilé, una inversión multimillonaria del Estado
Venezolano que garantizará el abastecimiento de agua para el desarrollo agrícola y urbano de la
región.
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Aunque el Parque Nacional Yacambú puede considerarse como amenazado , creemos que es
necesario buscar oportunidades para la negociación. Tanto la ciudadanía interesada como el
sector oficial (representado en este caso por INPARQUES) debemos informar acerca de la
gravedad del problema a otros entes gubernamentales con mayor capacidad y recursos para
propiciar una solución.
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Bibliografía
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Ecológica Nº 66.
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Martínez, Z.; Yerena, E.; Padrón, J.; y Vera, R. 2003. Establecimiento de un corredor biológico
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Oficial de la República de Venezuela, N° 4906 Extraordinario, decreto N° 669.
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Barquisimeto [disponible en la Web en: [Link]
visitado el 20-09-2001]
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Links:
Sitio web de Red de Aliados de los Parques Nacionales Yacambú y Terepaima (Bioparques):
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