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Modulo 6 Alcohol

El documento aborda el consumo de alcohol como un factor de riesgo significativo para la salud, destacando su naturaleza adictiva y carcinogénica. Se enfatiza que no existe un nivel seguro de consumo y que el alcohol está asociado con diversas enfermedades y problemas sociales, incluyendo un alto número de muertes anuales a nivel global. Además, se subraya la necesidad de políticas efectivas de prevención y control del consumo excesivo de alcohol, apoyadas por datos de vigilancia epidemiológica.

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Modulo 6 Alcohol

El documento aborda el consumo de alcohol como un factor de riesgo significativo para la salud, destacando su naturaleza adictiva y carcinogénica. Se enfatiza que no existe un nivel seguro de consumo y que el alcohol está asociado con diversas enfermedades y problemas sociales, incluyendo un alto número de muertes anuales a nivel global. Además, se subraya la necesidad de políticas efectivas de prevención y control del consumo excesivo de alcohol, apoyadas por datos de vigilancia epidemiológica.

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Alcohol

Autores y afiliaciones: Tânia Cavalcante1, Luz Myriam Reynales Shigematsu2,


Edgar Fernando Reza1, Ma. Guadalupe Flores Escartin1 y Joaquín Barnoya2

1
Instituto Nacional del Cáncer, INCA, Brasil.
2
Instituto Nacional de Salud Pública, INSP, México
3
Integra Cancer Institute, Guatemala
Índice

1.1 Contextualización del factor de riesgo ................................................................................. 5


Consumo de alcohol a nivel poblacional ............................................................................... 7
Conclusiones ................................................................................................................................................11
Bibliografía .................................................................................................................................................... 12
1.2 Asociación con cáncer ..................................................................................................................... 15
Para el riesgo de cáncer no existe un nivel seguro de consumo de
alcohol. .............................................................................................................................................................. 17
Conclusiones .............................................................................................................................................20
Bibliografía ...................................................................................................................................................20
1.3 Interacciones con otros factores de riesgo o comorbilidad ......................... 23
Conclusiones ............................................................................................................................................ 30
Bibliografía .................................................................................................................................................. 30
1.4 Prevención del factor de riesgo y beneficios de evitar/reducir su
exposición ......................................................................................................................................................... 33
Medidas de prevención a nivel poblacional ................................................................... 35
Medidas de prevención a nivel individual......................................................................... 36
Mitos y realidades del consumo de alcohol que se pueden encontrar en
la sociedad................................................................................................................................................... 39
Conclusiones .............................................................................................................................................. 41
Bibliografía ................................................................................................................................................... 42
1.5 Descripción de la recomendación del Código Latinoamericano y
Caribeño Contra el Cáncer y cómo adoptarla ................................................................... 45
¿Qué es beber en exceso? ............................................................................................................47
Conclusiones ............................................................................................................................................ 50
Bibliografía .................................................................................................................................................... 51
1.1 Contextualización del factor de riesgo

El alcohol es una sustancia psicoactiva que puede causar dependencia


química (adicción). También es una sustancia tóxica y un agente
carcinogénico.

Hay una gran variedad de bebidas alcohólicas según la forma de su


producción. Las más comunes son bebidas producidas por fermentación
(cerveza, vino y sake) y las producidas por destilación (whisky, ron, vodka,
tequila, cachaza). Los componentes principales de todas las bebidas
alcohólicas son el etanol y el agua.

Las bebidas alcohólicas se clasifican según el porcentaje de etanol por


volumen (% vol.). Por lo general, la cerveza contiene del 4 al 5% vol., el vino
alrededor del 12% vol., y las bebidas destiladas alrededor del 40% vol. A pesar
de las diferencias de concentración, la ingesta media de etanol por bebida
es aproximadamente constante en todos los tipos de bebidas.

Su consumo acompaña a la socialización y es estimulado a través de la


publicidad, siendo similar al tabaco (ver Módulo de Tabaco y otros productos
relacionados con el tabaco y la nicotina) desde varios puntos de vista, ya que
ambas son sustancias legales, pueden obtenerse fácilmente en la mayor
parte del mundo, y ambas son comercializadas por corporaciones nacionales
y transnacionales que dirigen a los jóvenes sus campañas publicitarias y de
promoción.
El consumo de alcohol tiene grandes efectos perjudiciales para la salud que
se manifiestan con su contribución al número de muertes y discapacidades;
así como a los costos. Los daños sanitarios y sociales del alcohol ocurren a
través de tres principales mecanismos interrelacionados:
1. Sus efectos tóxicos en diversos órganos y tejidos en el cuerpo del
consumidor;
2. Desarrollo de la dependencia del alcohol por el cual el autocontrol del
bebedor sobre el consumo de alcohol se ve afectado, lo que a menudo
implica trastornos mentales inducidos por el alcohol, como la depresión
o psicosis; y
3. Por intoxicación aguda por los efectos psicoactivos del alcohol en las
horas después de beber.

Alrededor del 4% de los adultos usuarios tienen dependencia al alcohol, un


síndrome conductual complejo que tiene como núcleo la incapacidad de
controlar el consumo a pesar de las adversidades sociales o laborales. La 11ª
revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) incluye
trastornos por consumo de alcohol con 11 categorías de diagnósticos
relacionados a condiciones de salud mental causadas por el consumo de
alcohol.

El uso difundido de bebidas alcohólicas tiene consecuencias sociales y de


salud, incluyendo lesiones, reducción de la productividad laboral, diversas
formas de cáncer, enfermedad hepática crónica, enfermedad cardíaca,
lesiones en los sistemas nerviosos central y periférico y dependencia al
alcohol.

Los problemas ocasionados por el alcohol pueden ir más allá del bebedor y
producir efectos sobre quienes lo rodean en aspectos como violencia
familiar, conflictos maritales, problemas económicos, abuso de menores,
admisiones en salas de emergencia, comportamiento violento, lesiones y
fatalidades en automovilistas y peatones cuando se conduce en estado de
ebriedad.

El consumo de alcohol también está asociado con comportamientos de alto


riesgo, incluyendo sexo no seguro y uso de otras sustancias psicoactivas. Los
trastornos por el uso de alcohol, con altos índices en la región de las
Américas, conllevan un alto grado de comorbilidad con otros trastornos por
uso de sustancias, como dependencia a la nicotina y enfermedades de
transmisión sexual.

En América Latina y el Caribe, el consumo nocivo del alcohol es uno de los


principales factores de riesgo de muerte y discapacidad. A pesar de los
daños que puede causar a quien lo consume y a quienes lo rodean, la gran
carga de enfermedad a menudo no recibe la atención adecuada.

Consumo de alcohol a nivel poblacional


El consumo de alcohol se define como el consumo de todas las bebidas que
contienen etanol. El consumo per cápita de alcohol en los adultos (APC) se
mide en litros de alcohol por año transformados en gramos de alcohol por
día. La intensidad de consumo se clasifica en tres categorías: consumo
moderado (0.1 a 20 g por día, el equivalente de hasta 2 copas de bebidas
alcohólicas por día); consumo de riesgo (20 a 60 g por día, el equivalente de
2 a 6 copas de bebidas alcohólicas por día) y el consumo en exceso (más de
60 g por día, el equivalente a más de 6 copas de bebidas alcohólicas por día).

El consumo de alcohol es particularmente alto en los países y territorios de


América Latina y el Caribe. Según datos del Observatorio Mundial de Salud
(GHO por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS),
el consumo per cápita anual en América Latina es de 6.5 litros de alcohol puro
siendo la tercera región de más alto consumo en el mundo, después de
Europa con 10.1 y América del Norte con 9.9 litros.

El consumo per cápita en adultos en América Central y del Sur ha aumentado


en los últimos 40 años. En Brasil, que se encuentra entre los mayores
productores de cerveza del mundo, el consumo casi se ha triplicado desde
la década de 1960.

El 5.1% de la carga mundial de morbilidad y lesiones se atribuyen al consumo


nocivo de alcohol. En 2016, el consumo nocivo de alcohol provocó
globalmente 132.6 millones de años de vida perdidos debido a enfermedad,
discapacidad o muerte prematura, de los cuales un 6.7% ocurrieron en la
región de la Américas.

Cada año el consumo nocivo de alcohol provoca más de 3 millones de


muertes en el mundo lo que corresponde al 5.3% del total de muertes. En la
región de las Américas en el 2016 ocasionó 379 mil muertes (5.4% de todas
las muertes). Del total de muertes atribuibles al consumo nocivo de alcohol a
nivel mundial en 2016, el 28.7% se debieron a lesiones, 21.3% por
enfermedades digestivas, 19% por enfermedades cardiovasculares, el 12.9%
por enfermedades infecciosas y el 12.6% por cáncer.

Es importante señalar que la mortalidad por consumo nocivo de alcohol es


mayor entre los jóvenes. En el grupo etario de 20 a 39 años, un 13.5% de las
muertes son atribuibles al consumo de alcohol.

Desde el año 2000, el porcentaje de bebedores en el mundo ha disminuido


en casi 5 puntos porcentuales, pasando de 47.6% a 43.0% (2016), o alrededor
de un cuarto de mil millones de personas de 15 años o más. Sin embargo, más
de la mitad de la población consume alcohol en solo tres regiones de la OMS:
la región de Europa (59.9% de los bebedores actuales), la región de las
Américas (54.1%) y la región del Pacífico Occidental (53.8%).

Aunque una cuarta parte (25.5%) de todo el alcohol consumido en el mundo


es en forma de alcohol no registrado, que no se contabiliza en las estadísticas
oficiales sobre impuestos al alcohol o las ventas.
De acuerdo con la OMS, en todo el mundo, más de una cuarta parte (26.5%)
de todos los jóvenes de 15 a 19 años son bebedores actuales (155 millones de
adolescentes). Las prevalencias de consumo actual de alcohol son las más
altas entre los jóvenes de 15 a 19 años de la región de Europa (43.8 %), seguida
de las Américas (38.2%) y la región del Pacífico Occidental (37.9%).

En muchos países de las Américas, Europa y en el Pacífico occidental el


consumo de alcohol comienza antes de los 15 años y la prevalencia del uso
de alcohol entre los estudiantes de 15 años puede estar en el rango de 50 a
70% con muy pocas diferencias entre niños y niñas.

Durante la pandemia de Covid-19, el aislamiento social, la ansiedad por la


incertidumbre y el potencial riesgo de muerte contribuyó a un aumento del
consumo de alcohol en los hogares en varios países, incluidos la región de
América Latina y el Caribe.

Estos datos son alarmantes pues el consumo de alcohol afecta de manera


desproporcionada a grupos poblacionales de mayor vulnerabilidad, creando
brechas de inequidad en la población. Por estas razones, estos grupos
poblacionales deben evitar el alcohol por completo:
• Individuos menores de la edad mínima legal para beber;
• Mujeres que están embarazadas o que intentan quedar embarazadas;
• Personas que tienen una condición médica que el alcohol puede agravar;
• Individuos que toman medicamentos que interactúan con el alcohol; y
• Personas que conducen vehículos u operan maquinaria (o que planean
hacerlo poco después de beber).

Adicionalmente, el consumo de alcohol representa una carga económica


para la sociedad. El costo del uso excesivo de alcohol, en 2010, en los Estados
Unidos alcanzó los 249 mil millones de dólares internacionales (Int$, unidad
monetaria hipotética que tiene el mismo poder adquisitivo que el dólar
estadounidense tiene en los Estados Unidos en un momento dado en el
tiempo). En Australia, los costos sociales y económicos del consumo de
alcohol incurridos durante el año fiscal 2017/18 fueron de 66 mil millones 800
mil. Un estudio de revisión sistemática y metaanálisis estimó los costos
económicos del consumo de alcohol puede alcanzar los mil 306 dólares por
adulto o equivalente a 2.6% del producto interno bruto (PIB).

Para orientar las políticas poblacionales de prevención y control del consumo


excesivo de bebidas alcohólicas, es importante que datos sobre su consumo
se incluyan en los sistemas nacionales de vigilancia epidemiológica de las
enfermedades crónicas no transmisibles y sus factores de riesgo.

Conclusiones
● El alcohol es una sustancia psicoactiva con capacidad de causar adicción.
Si bien su consumo es socialmente aceptado es importante conocer que
es una sustancia tóxica y un agente carcinogénico.
● La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) incluye
trastornos relacionados a condiciones de salud mental causadas por el
consumo de alcohol. Aunque la mayoría de las personas que beben en
exceso no son estrictamente alcohólicas, ni dependientes del alcohol, sí
corren un mayor riesgo de sufrir graves consecuencias por el consumo
de alcohol, incluido enfermedades no transmisibles tales como la cirrosis
hepática, pancreatitis, varios tipos de cáncer y enfermedades
cardiovasculares; así como, traumatismos derivados de violencia y
accidentes de tránsito.
● A nivel global, cada año el consumo nocivo de alcohol provoca más de 3
millones de muertes en el mundo lo que corresponde al 5.3% del total de
muertes. También genera significativos costos económicos que pueden
representar 2.6% del producto interno bruto. En la región de las
Américas, en el 2016 ocasionó 379 mil muertes (5.4% de todas las
muertes).
● La planificación de políticas efectivas para prevenir y controlar el
consumo abusivo de bebidas alcohólicas depende de un sistema de
vigilancia epidemiológica que proporcione datos e información
sistemática sobre el patrón de consumo y sus tendencias.

Bibliografía
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Disponible en: [Link]
1.2 Asociación con cáncer

Desde 1988, la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC,


por sus siglas en inglés), agencia de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), clasificó a las bebidas alcohólicas como cancerígenas del grupo 1,
calificándolas como un agente causal de cáncer con evidencia concluyente.

Las estadísticas muestran que el consumo de bebidas alcohólicas tiene un


papel sustantivo en la incidencia y mortalidad por cáncer.
• Nuevos casos de cáncer atribuibles al alcohol:
o A nivel mundial, se estima que alrededor de 741 mil, (4.1 % del
total) de los nuevos casos de cáncer en 2020 se atribuyeron al
consumo de alcohol. La tasa de incidencia global estandarizada
por edad fue de 8.4 casos de cáncer atribuibles al alcohol por
cada 100 mil personas.
o En las Américas, en 2020, se estimaron 99 mil nuevos casos de
cáncer atribuibles al alcohol, equivalente al 13.3% del total de
nuevos casos de cáncer atribuidos al alcohol a nivel mundial (741
mil). La tasa de incidencia global estandarizada por edad fue de
7.3 casos de cáncer atribuibles al alcohol por cada 100 mil
personas.
o En 2020, en América Latina y Caribe fueran atribuidos 39 mil
casos al alcohol, equivalente al 5.3% del total de casos, de los
cuales 25.1% por cáncer de colon y recto, 22.5% por cáncer de
mama, 14.7% por cáncer de esófago, 12.8% por cáncer de
hígado, 11% de cavidad oral y un 13.8% en otra localización.
o La tasa de incidencia global estandarizada por edad fue de 5.4
casos de cáncer atribuibles al alcohol por cada 100 mil
personas.

• Muertes cáncer atribuibles al consumo de alcohol:


o A nivel global, en 2016 el consumo de alcohol causó alrededor
de 3 millones de muertes incluidas 400 mil por cáncer, lo que
representa el 4.2% de todas las muertes por cáncer.
o Geográficamente, la carga estandarizada por edad de los
cánceres atribuibles al alcohol fue más alta en Europa (8.4
muertes por 100 mil habitantes) y en la región de las Américas
(5.1 muertes por 100 mil personas).
o El alcohol también fue responsable de la mayor proporción de
muertes por cáncer en las regiones de Europa y América, donde
el 6.2% y el 4.6%, respectivamente, de todas las muertes por
cáncer fueron atribuibles al alcohol.
o La región de las Américas tuvo las tasas más altas de muertes
atribuibles al alcohol por 100 mil habitantes debido a trastornos
por consumo de alcohol cuando se compara con el dato global
(2.9 versus 1.9).
o En 2016, el alcohol fue responsable de más de 379 mil muertes
en las Américas, incluidas 61 mil 713 muertes por cáncer.
Investigaciones indican que cuanto más alcohol bebe una persona, en
especial, cuanto más alcohol bebe regularmente, mayor será su riesgo de
presentar un cáncer asociado con el alcohol. Aun los bebedores ligeros
(aquellos que no toman más de una bebida al día) tienen un riesgo
ligeramente mayor de algunos cánceres comparado con los no-bebedores.

El consumo de alcohol está causalmente relacionado con los cánceres del


tracto aerodigestivo superior (cavidad oral, faringe, laringe y esófago), colon,
recto, hígado y mama.

Para el riesgo de cáncer no existe un nivel seguro de consumo de alcohol.


Todos los tipos de bebidas alcohólicas aumentan el riesgo de cáncer,
independientemente de su calidad y cantidad de consumo. El riesgo de
desarrollar cáncer aumenta sustancialmente cuando se consume más
alcohol.

El alcohol tiene relación causal con los siguientes tipos de cáncer:


● Cánceres de cabeza y cuello: Los bebedores moderados tienen 1.8 veces
más riesgo de cánceres de cavidad oral (excluyendo los labios) y de
faringe (garganta); y 1.4 veces más riesgo de cánceres de laringe (caja de
la voz) comparado con quienes no beben. Quienes consumen alcohol en
exceso (tomar de 4 o más copas en un día u 8 o copas a la semana para
las mujeres y 5 copas o más en un día o 15 copas o más a la semana para
hombres) tienen 5 veces más riesgo de cánceres de cavidad oral y de
faringe; y 2.6 veces más riesgo de cánceres de laringe. Más aún, los
riesgos de estos cánceres son sustancialmente mayores en personas
que consumen esta cantidad de alcohol y también usan tabaco.
● Cáncer de esófago: El consumo de alcohol, independientemente de la
cantidad, está asociado con un riesgo mayor de un tipo de cáncer de
esófago llamado carcinoma de esófago de células escamosas. Los
riesgos comparados con consumo nulo de alcohol, van de 1.3 veces
mayor por consumo ligero a cerca de 5 veces mayor por consumo
excesivo. Además, se ha encontrado que las personas que heredan una
deficiencia de la enzima aldehído deshidrogenasa-2 (ALDH2) que
metaboliza el alcohol tienen riesgos considerablemente mayores de
cáncer de esófago de células escamosas si consumen alcohol.
● Cáncer de hígado: El consumo excesivo de alcohol está asociado con
aproximadamente 2 veces más riesgo de dos tipos de cáncer de hígado
(carcinoma hepatocelular y colangiocarcinoma intrahepático).
● Cáncer de mama: Estudios epidemiológicos han encontrado
invariablemente un riesgo mayor de cáncer de mama asociado con un
consumo mayor de alcohol. Los datos combinados de 118 estudios
individuales indican que quienes beben alcohol ligeramente tienen un
riesgo levemente mayor (1.04 veces) de cáncer de seno, en comparación
con quienes no beben. El aumento de riesgo es mayor en los bebedores
moderados (1.23 veces mayor) y los bebedores en exceso (1.6 veces
mayor). Dos estudios en los Estados Unidos con 88 mil mujeres en total
concluyeron que para mujeres que no han fumado jamás, incluso el
consumo ligero a moderado de alcohol estuvo asociado con un riesgo
1.13 veces mayor de padecer algún tipo de cáncer y particularmente de
mama.
● Cáncer colorrectal: El consumo moderado a excesivo de alcohol está
asociado con 1.2 a 1.5 más riesgo de cánceres de colon y de recto en
comparación con consumo nulo de alcohol.

Varios estudios han examinado si hay una asociación entre el consumo de


alcohol y el riesgo de otros cánceres. Para los cánceres de ovario, próstata,
estómago, útero y de vejiga, no se ha encontrado una asociación con el
consumo de alcohol o la evidencia de la asociación es inconsistente. Sin
embargo, se está acumulando evidencia de que el consumo de alcohol está
asociado con un riesgo mayor de melanoma y de cánceres de próstata y de
páncreas.

En cuanto a las vías biológicas por las cuales el consumo de alcohol puede
conducir al desarrollo de cáncer incluyen irritación e inflamación crónica de
la mucosa, daño celular incluyendo alteraciones en el ADN, proteínas y lípidos,
y alteraciones en la regulación de hormonas reguladores del crecimiento y la
división celular, como los estrógenos, andrógenos e insulina.

También está relacionado con la acción de metabolitos del alcohol y


contaminantes:
● En el cuerpo, el alcohol se convierte en acetaldehído, importante
metabolito del etanol clasificado como posible cancerígeno para los
humanos.
● Contaminantes carcinógenos identificados en alcohol como
nitrosaminas, micotoxinas, carbamato de etilo, pesticidas, benceno y
contaminantes inorgánicos como plomo, cadmio, arsénico, cobre, cromo,
y otros.

Además, el alcohol puede tener efectos promotores en la carcinogénesis,


incluido el deterioro de la capacidad del cuerpo para metabolizar y absorber
una variedad de nutrientes como folatos y otras vitaminas del complejo B
necesarias para prevenir el cáncer.

Conclusiones
● Todos los tipos de bebidas alcohólicas están relacionados con el riesgo
de cáncer, independientemente de su calidad y cantidad de consumo. El
riesgo de desarrollar cáncer aumenta sustancialmente cuando se
consume más alcohol.
● Los principales tipos de cáncer asociados al consumo de alcohol son los
de esófago, hígado, cavidad oral, colorrectal y mama.
● No consumir bebidas alcohólicas es la mejor opción para la prevención
del cáncer.

Bibliografía
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1.3 Interacciones con otros factores de riesgo o
comorbilidad

El consumo de alcohol tiene enormes efectos perjudiciales para la salud que


se manifiestan con su contribución al número de muertes y discapacidades,
así como a los costos.

El impacto del consumo nocivo de alcohol es más amplio. Está asociado a


más de 200 enfermedades y trastornos incluidas enfermedades no
transmisibles tales como la cirrosis hepática, pancreatitis, varios tipos de
cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados
de violencia y accidentes de tránsito. Además, las enfermedades crónicas
que causa el alcohol hacen a las personas más vulnerables a las infecciones
respiratorias virales y que tengan también mayores riesgos de
complicaciones cuando son infectados por el virus Covid-19.

Muchas enfermedades como el cáncer, las enfermedades coronarias y los


cálculos biliares, así como los traumatismos causados por colisiones de
tránsito y los intentos de suicidio tienen una relación dosis-respuesta con el
alcohol. Esto significa que el riesgo de padecer estos daños crónicos (y a
menudo su gravedad) aumenta cuando los bebedores consumen más
alcohol.
En cuanto a los daños agudos, las consecuencias de la intoxicación son a
menudo amplias, y van desde la disminución de la atención, déficits de
capacidad cognitiva, pérdida de destreza en aptitudes motoras complejas (lo
que aumenta el riesgo de caídas, ahogamientos y traumatismos), mayor
agresividad, menor control de los impulsos y posible intoxicación etílica.

La mayoría de las personas que beben en exceso no son alcohólicas ni


dependientes del alcohol, sin embargo, corren el riesgo de sufrir graves
consecuencias por el consumo de alcohol.

El riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer asociados al consumo


crónico de alcohol se ve modificado por factores individuales y sociales que
varían y consisten, entre otros a: factores genéticos; tabaquismo; nutrición
como la deficiencia de folato y otras deficiencias nutricionales; los
microorganismos del tracto digestivo; exposición simultánea a ciertos
xenobióticos y enfermedades preexistentes como diabetes, mellitus;
hepatitis virales y otros.

Factores genéticos: Un ejemplo de predisposición genética se relaciona con


la deficiencia de la enzima aldehído deshidrogenasa-2 (ALDH2) responsable
por la degradación del acetaldehído, un carcinógeno generado durante el
metabolismo del alcohol en el organismo. Los bebedores de alcohol con la
forma inactiva de ALDH2 experimentan una acumulación excesiva de
acetaldehído, lo que amplifica sus efectos tóxicos y mutagénicos, y el riesgo
de cáncer, especialmente en el tracto aerodigestivo superior. El 50% de los
asiáticos revelan una mutación en el gen ALDH2, lo que conduce a una
actividad enzimática insuficiente que da como resultado la acumulación de
acetaldehído. Estas personas presentan un mayor riesgo de cáncer del
tracto aerodigestivo superior especialmente de esófago, pero también de
cáncer de colon.

Tabaquismo: Los consumidores de alcohol (particularmente aquellos que


consumen en exceso) son más propensos a ser fumadores intensos de
tabaco. Las personas que consumen alcohol y tabaco tienen un riesgo 30
veces mayor de desarrollar cánceres de la cavidad oral, orofaringe, laringe y
esófago, en comparación con las personas que consumen alcohol o tabaco
solo.

Microorganismos del tracto digestivo: El aumento del consumo de etanol


puede también inducir disbiosis microbiana y sobrecrecimiento bacteriano
en el intestino lo que puede comprometer la barrera intestinal,
contribuyendo a que los productos bacterianos pasen del intestino a la
sangre y al hígado, donde produce un entorno inflamatorio crónico que
puede conferir un mayor riesgo de cáncer de hígado. Además, las bacterias
presentes en la cavidad oral, el estómago y el intestino grueso incluida la
Helicobacter pylori (ver Módulo de Helicobacter pylori), pueden contribuir al
riesgo de cáncer asociado con el alcohol debido a su capacidad para
producir acetaldehído a partir del etanol.
Nutrición: El alcohol y la nutrición tienen el potencial de interactuar en
múltiples niveles. El consumo excesivo de alcohol puede interferir con la
buena nutrición, resultando en una desnutrición general o deficiencias de
micronutrientes importantes, como el zinc y vitaminas del complejo B, al
reducir su absorción o aumentar su pérdida. El impacto de las interacciones
entre el alcohol y la nutrición ocurre en varios órganos y tejidos, incluido el
intestino, donde el consumo excesivo de alcohol puede aumentar la
permeabilidad intestinal y daño en el hígado, donde el grado de desnutrición
puede estar asociado con la gravedad de la lesión y la enfermedad hepática.
Las interacciones entre el alcohol y la nutrición también desempeñan un
papel en la lesión pulmonar, la lesión cerebral y la disfunción inmunitaria
relacionadas con el alcohol.

Enfermedades preexistentes: El consumo excesivo de alcohol, la diabetes


mellitus y la hepatitis viral (ver “Hepatitis B y C”) ejercen efectos
independientes y sinérgicos sobre el riesgo para el carcinoma hepatocelular.

La obesidad es un factor de riesgo de cáncer (ver Módulo de Peso saludable)


y algunos estudios sugieren que el consumo de bebidas alcohólicas, incluso
moderado, puede contribuir al desarrollo de la obesidad si no se compensa.
La obesidad y el alcohol aumentan sinérgicamente el riesgo de carcinoma
hepatocelular.

Además, el consumo de alcohol está asociado con comportamientos de alto


riesgo, incluyendo sexo no seguro y uso de otras sustancias psicoactivas. Los
trastornos por el uso de alcohol conllevan un alto grado de comorbilidad con
otros trastornos por uso de sustancias, como dependencia de la nicotina y
enfermedades de transmisión sexual.

Las personas con nivel socioeconómico bajo experimentan un daño a la salud


atribuible al alcohol desproporcionadamente mayor que las personas con
nivel socioeconómico alto debido a cantidades similares o menores de
consumo de alcohol. Una explicación es que al igual que otros factores de
riesgo conductuales (como la obesidad y el tabaquismo) se agrupan en
individuos con nivel socioeconómico bajo e interactúan con el consumo de
alcohol, lo que resulta en consecuencias exacerbadas para la salud del
consumo de alcohol.

El uso nocivo del alcohol es un factor de riesgo principal de muerte y


discapacidad en América Latina y el Caribe, particularmente entre los
varones. Sus efectos nocivos son variados según la temporalidad de su
consumo:
• Algunos efectos inmediatos del uso excesivo de alcohol incluyen:
o Lesiones por accidentes automovilísticos, caídas, ahogamientos
y quemaduras.
o Violencia, incluida el suicidio y la agresión sexual.
o Envenenamiento por alcohol, una emergencia médica que
resulta de niveles altos de alcohol en la sangre.
o Comportamientos sexuales riesgosos, incluyendo sexo sin
protección o sexo con múltiples parejas. Estos
comportamientos pueden resultar en embarazos no deseados
o enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.
o Aborto espontáneo y muerte fetal o trastornos del espectro
alcohólico fetal entre mujeres embarazadas.
• Riesgos para la salud a largo plazo incluyen el desarrollo de
enfermedades crónicas y otros problemas graves, entre ellos:
o Hipertensión arterial, enfermedad cardíaca, accidente
cerebrovascular, enfermedad hepática como cirrosis y
problemas digestivos.
o Cáncer de mama, boca, garganta, esófago, laringe, hígado, colon
y recto.
o Debilitamiento del sistema inmunológico, aumentando las
posibilidades de enfermarse.
o Problemas de aprendizaje y memoria, incluyendo demencia y
bajo rendimiento escolar.
o Problemas de salud mental, incluidas la depresión y la ansiedad.
o Problemas sociales, incluidos problemas familiares, problemas
relacionados con el trabajo y el desempleo.
o Trastornos por consumo de alcohol o dependencia del alcohol.

Hay una creencia de que el consumo moderado de alcohol reduce el riesgo


de infarto y otras enfermedades del corazón. Pero investigaciones recientes
de metaanálisis muestra que el consumo de pequeñas cantidades de alcohol
se asocia con mejores resultados de salud en poblaciones de adultos
mayores que enfrentan predominantemente una alta carga de
enfermedades cardiovasculares, señalando que para los jóvenes el efecto
de mejora en la salud según el consumo de alcohol es cero o muy cerca de
cero.

Adicionalmente, las diferencias en el acceso a los servicios de salud, las


variaciones en la seguridad del contexto de consumo de alcohol y las culturas
diferenciales de consumo de alcohol son factores potenciales adicionales
que contribuyen a los riesgos elevados relacionados con el consumo de
alcohol para personas con nivel socioeconómico bajo.

El aumento de las prevalencias de consumo de alcohol; así como, los


patrones de consumo excesivo de alcohol, particularmente, entre las y los
jóvenes han contribuido a la creciente carga de enfermedades y lesiones
causadas por accidentes, caídas, etcétera en América Latina y el Caribe.

El consumo de alcohol no es independiente de otros factores de riesgo, por


lo tanto, las intervenciones que aborden el alcohol como un objetivo para la
prevención y el control del cáncer deben considerar un marco
multiconductual junto con influencias multinivel sobre el consumo de
alcohol.

Los encargados de formular políticas, intervenciones y programas de


prevención y control deben considerar la coexistencia del consumo de
alcohol con otros factores de riesgo conductuales relacionados con el
cáncer (p. ej., consumo de tabaco, diabetes mellitus, hepatitis y otros
factores sinérgicos). El abordaje individual por parte de los profesionales de
la salud sobre el uso de alcohol debe hacerse de forma integral,
considerando la convergencia de múltiples factores de riesgo y
comorbilidades que acompañan al consumo de bebidas alcohólicas.

Conclusiones
● El riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer asociados al
consumo crónico de alcohol se ve modificado por factores individuales
y sociales.
● El uso nocivo del alcohol es un factor de riesgo principal de muerte y
discapacidad en la región de América Latina y el Caribe.
● El consumo de alcohol está asociado a más de 200 enfermedades y
trastornos incluidas las enfermedades no transmisibles.
● Considerando que el consumo de alcohol no es independiente de otros
factores de riesgo, los proyectos de investigación y de intervención que
aborden el alcohol como un objetivo para la prevención y el control del
cáncer deben considerar un marco multiconductual junto con influencias
multinivel sobre el consumo de alcohol.
● La formulación de políticas debe considerar la coexistencia del consumo
de alcohol con otros factores de riesgo conductuales y sociales
relacionados con el cáncer.

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1.4 Prevención del factor de riesgo y beneficios
de evitar/reducir su exposición

El consumo de alcohol causa un exceso de muertes prematuras y


discapacidad, generando gran impacto en la salud y la economía a nivel
global. En las Américas, se registran algunas de las prevalencias más altas de
consumo de alcohol en el mundo. Sin embargo, es posible reducir el impacto
del consumo excesivo de alcohol en la salud y la economía tomando medidas
efectivas.

Hay evidencia de que las políticas para reducir la disponibilidad y aumentar


los precios del alcohol, restringir la publicidad e implementar etiquetas con
advertencias sanitarias prominentes en las bebidas alcohólicas y otros,
tienen beneficios positivos inmediatos en la reducción del consumo de
alcohol; así como, los daños resultantes del abuso del alcohol, como por
ejemplo accidentes automovilísticos y muertes prematuras.

También hay evidencia de que la intervención breve y sistemática en la


atención primaria de adultos tiene el potencial de reducir el consumo de
alcohol entre las personas con consumo no saludable tanto a nivel individual
como de la población. De igual manera, revisiones de la literatura sobre
detección de consumo excesivo de alcohol e intervenciones breves entre
estudiantes universitarios demuestran que estas intervenciones reducen el
consumo de alcohol, y reportan menos problemas relacionados con el
alcohol en este grupo vulnerable.

Desde la perspectiva educativa, la mayoría de las recomendaciones se


orientan a la reducción del consumo de bebidas alcohólicas para prevenir los
riesgos. Sin embargo, para la prevención de cáncer la mejor opción es no
beber. Adicionalmente, la poca información que posee la población general
sobre los diferentes riesgos relacionados con el consumo de bebidas
alcohólicas, la invisibilidad del problema debido al “no reconocimiento” de la
necesidad de intervención sobre el consumo excesivo de alcohol; así como,
las actividades de mercadotecnia destinadas a estimular el consumo
representan algunos de los determinantes del problema especialmente
entre los jóvenes. Estos factores visibilizan los ángulos o perspectivas que
deberían abordarse de manera coordinada para la prevención y control, las
cuales deben implementarse a través de medidas educativas, legislativas,
reglamentarias y de cuidado de la salud.

Al igual que con las políticas de control del tabaquismo (ver Módulo de
Tabaco y otros productos relacionados con el tabaco y la nicotina), la
prevención del consumo excesivo de alcohol y sus consecuencias demanda
no solo abordaje individual sino un marco de políticas públicas multinivel,
sinérgicas, coordinadas, dirigidas a múltiples determinantes del consumo de
alcohol en nivel individual y poblacional para prevenir daños y reducir el
riesgo de enfermedades asociadas al alcohol a corto y largo plazos.
Medidas de prevención a nivel poblacional
En el Plan de acción mundial para prevención y control de las enfermedades
no transmisibles de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los gobiernos
han acordado un objetivo de reducción relativa del 10% en la prevalencia del
uso nocivo de alcohol entre 2013-2025. Con este fin, la OMS junto con otras
agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó el nuevo
paquete SAFER de la OMS para prevenir y reducir muertes y discapacidades
por uso de alcohol. Esas iniciativas forman parte de la agenda de desarrollo
sostenible de la ONU para 2030.

El enfoque del SAFER es multinivel dirigido a múltiples determinantes del


consumo nocivo:
o (STRENGHEN)FORTALECER restricciones en disponibilidad de alcohol.
o AVANZAR y hacer cumplir medidas de prohibición de beber mientras se
maneja.
o FACILITAR el acceso a la detección, breves intervenciones y tratamiento
los servicios de salud.
o (ENFORCE) HACER CUMPLIR las prohibiciones o restricciones de
publicidad patrocinio y promoción de bebidas alcohólicas.
o (RAISE) SUBIR los precios de las bebidas alcohólicas a través de
impuestos especiales y otras políticas de precios.

Para FACILITAR el acceso a la detección, breves intervenciones y


tratamiento, los servicios de salud y los profesionales de salud de atención
primaria deben estar preparados para evaluar los patrones de consumo de
alcohol de los pacientes y ofrecerles una intervención breve y personal.
También deben estar preparados para motivar a sus pacientes
informándoles sobre los beneficios de no consumir alcohol y aclarar algunos
mitos asociados al consumo de bebidas alcohólicas.

Las medidas propuestas por SAFER están basadas en evidencias y algunas


ya muestran resultados positivos como la reducción de accidentes de
tránsito y muertes después de la implementación de leyes que prohíben
conducir bajo los efectos del alcohol.

Medidas de prevención a nivel individual


La intervención breve y sistemática en la atención primaria de adultos incluye
el uso de un cuestionario de detección para evaluar el nivel de consumo de
un individuo y el riesgo de problemas con el alcohol y la provisión de
retroalimentación personalizada a aquellos identificados como necesitados
de apoyo.

Resultados de metaanálisis indican que la reducción de la ingesta de alcohol


reduce la presión arterial, siendo esta reducción dosis dependiente (a menor
consumo mayor es la reducción de la presión arterial). Además, el riesgo de
cánceres del tracto aerodigestivo superior disminuye en quienes dejan de
beber alcohol en comparación con quienes siguen consumiendo alcohol.
Estos estudios sugieren que el riesgo de cáncer puede reducirse al
observado en personas que dejaron de beber alcohol en un plazo de 20o
A nivel individual, los beneficios de no consumir alcohol son múltiples, tanto a
corto como a mediano y largo plazos:
• Beneficios inmediatos:
o El cuerpo empieza a notar los cambios casi de inmediato,
aunque estos pueden variar de persona a persona en función
de la cantidad de alcohol consumido. En general, una hora
después de tomar la última bebida, el hígado comienza a
trabajar en eliminar el alcohol de la sangre. Entre 1 y 19 horas el
alcohol habrá desaparecido del organismo.
o En la primera semana, es habitual experimentar una mejora en
los patrones de sueño, mayor hidratación, mayor rendimiento
físico y mayor facilidad para tomar decisiones o aprender.
Durante la segunda semana desaparece el reflujo usual propio
del consumo de alcohol y la acidez estomacal. Comienza a
notarse una pérdida de peso y se reduce la necesidad de
consumir azúcar. A lo largo de la tercera semana, mejora la visión,
la salud del riñón y se reduce la presión sanguínea, así como el
riesgo de padecer problemas cardiacos. Por último, en la cuarta
semana, el aspecto de la piel es más saludable, la coagulación de
la sangre es correcta y se consigue mantener el balance
hormonal.
• Beneficios a mediano y largo plazos
o Piel con aspecto más saludable. El alcohol deshidrata tu cuerpo,
incluida la piel. El consumo excesivo de alcohol puede dañar la
piel llegando a provocar problemas cutáneos como
deshidratación, piel flácida, psoriasis o descamación en la cara,
incluso hace que el rostro se vea hinchado. Al dejar de
consumirlo, el organismo está más hidratado y mejora el
aspecto de la piel.
o Mejor calidad de sueño. Beber alcohol antes de acostarse
puede contribuir a la supresión del sueño REM (fase del sueño
caracterizada por el movimiento aleatorio y rápido de los ojos),
durante los dos primeros ciclos de sueño. También puede
exacerbar los síntomas de la apnea del sueño.
o Bajar de peso. El alcohol desequilibra el metabolismo e impide
que el cuerpo reciba los nutrientes necesarios, además de estar
lleno de azúcares y calorías vacías.
o Mejora la salud mental y el humor. Las resacas, así como la
desaparición de los efectos del alcohol, afectan al carácter
provocando mal humor y cambios bruscos de temperamento.
o Sistema inmune fortalecido. El alcohol interfiere negativamente
con el sistema inmunológico, impidiendo que este produzca
suficientes glóbulos blancos para combatir los gérmenes y las
bacterias.
o Menor riesgo de padecer cáncer. El consumo de alcohol
aumenta el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cánceres de
cabeza, cuello, esófago, hígado y colon y, en las mujeres, el
cáncer de mama. Esto es debido a que el hígado trabaja
demasiado al intentar eliminar las toxinas del cuerpo que se
ingieren al tomar bebidas alcohólicas. Por lo tanto, el organismo
se vuelve mucho más vulnerable. Al reducir el consumo, las
probabilidades de padecer algún tipo de cáncer disminuyen.

Mitos y realidades del consumo de alcohol que se pueden encontrar en la


sociedad
1. Mito: “Se les debe enseñar a los niños y las niñas a beber desde
pequeños”.
Realidad: Consumir alcohol desde la niñez, los hace más sensibles a los
daños físicos a la salud que causa el alcohol a largo plazo. La adicción
puede comenzar desde esta etapa.
2. Mito: “Mi amigo sabe beber y no se le ‘sube’, aun después de muchas
copas”.
Realidad: El hecho de que parezca que una persona no está intoxicada
después de haber bebido mucho significa que ha desarrollado
tolerancia, lo cual es un signo de alarma porque puede existir ya un
problema de adicción.
3. Mito: “Si bebo solo los fines de semana no me hace daño”.
Realidad: El daño que provoca el alcohol depende tanto de la cantidad
como de la frecuencia en que se consume. En Latinoamérica, el patrón
de consumo de alcohol es excesivo y ocurre los fines de semana y en
grandes cantidades, esto ocasiona daños físicos, accidentes y actos
violentos.
4. Mito: “Si mezclo alcohol con bebidas energizantes, no se me sube”.
Realidad: Al mezclar bebidas energizantes (bebidas con alto contenido
de cafeína, vitaminas, carbohidratos, taurina) con alcohol se alteran las
funciones del cerebro y del organismo. Se puede tener un ataque al
corazón o una disfunción en los riñones.
5. Mito: “Las mujeres pueden tomar tanto como los hombres”.
Realidad: El cuerpo de las mujeres tiene menos agua y menos enzimas
(tipo de proteína) que descomponen el alcohol; lo que ocasiona que este
circule en la sangre en mayor concentración; por lo que generalmente,
sienten los efectos más rápido y por más tiempo que los hombres.
6. Mito: “El alcohol da energía”.
Realidad: El alcohol es un depresivo que retrasa la habilidad de pensar,
hablar y moverse y no un estimulante. Lo que sucede es que la persona
se desinhibe y se atreve a actuar de forma distinta.
7. Mito: “Yo me puedo bajar la borrachera rápidamente si tengo que hacerlo”.
Realidad: Toma 3 horas aproximadamente eliminar el contenido de
alcohol de dos bebidas. Nada puede acelerar este proceso; ni siquiera el
café o bañarse con agua fría. El cuerpo puede procesar únicamente
0.015% de alcohol en una hora.
8. Mito: “Las drogas ilegales son un problema más grande que el alcohol”.
Realidad: El alcohol es el mayor problema de droga en la sociedad actual
y es una droga legal, por lo tanto las medidas de prevención y control son
necesarias.
Conclusiones
• Hay evidencia de que es posible reducir el impacto del consumo
excesivo de alcohol en la salud tomando medidas efectivas.
• La prevención del consumo excesivo de alcohol y sus consecuencias
demandan no solo abordaje individual sino también un marco de políticas
públicas multinivel, sinérgicas y coordinadas, a nivel individual y
poblacional (educativas, legislativas, regulatorias, económicas y de
atención a la salud) para prevenir daños y reducir el riesgo de
enfermedades asociadas al alcohol a corto y a largo plazos.
• El Plan de acción global para la prevención y el control de las
enfermedades no transmisible 2013-2020 y el SAFER, una iniciativa
global de la OMS tiene el objetivo de apoyar a los países con la
implementación de medidas multiniveles efectivas, para reducir el
consumo nocivo de alcohol y sus consecuencias, proporcionando pautas
importantes para que los gobiernos cumplan con sus compromisos de la
agenda de desarrollo sostenible de la ONU en el año 2030.
• La plena implementación de SAFER es fundamental y requiere la
respuesta de los servicios de salud para aumentar su capacidad de
proporcionar intervenciones eficaces tanto para quienes necesitan
ayuda como para sus familias.
• Los beneficios de no consumir alcohol son múltiples, tanto a corto como
a mediano y a largo plazos.
○ En nivel individual incluyen: mejora el estado de salud y la calidad
de vida, reduce el riesgo de muerte prematura, de cáncer, de
problemas de salud mental, problemas dermatológicos,
oftalmológicos y beneficia la salud de las mujeres embarazadas,
el feto y el bebé, entre otros.
○ En nivel social y económico contribuye para reducir la violencia
intrafamiliar y los accidentes de tráfico entre otros. Además
reduce la carga económica de las personas que beben sobre
los sistemas de atención médica, de pensión y la sociedad.

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1.5 Descripción de la recomendación del Código
Latinoamericano y Caribeño Contra el Cáncer y
cómo adoptarla

El Código Latinoamericano y Caribeño Contra el Cáncer recomienda: “Evite


el consumo de bebidas alcohólicas para ayudar a prevenir varios tipos de
cáncer”. Ya que el consumo de alcohol es un factor de riesgo importante para
las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) como cardiovasculares
y cáncer, especialmente el cáncer del tracto aerodigestivo, hígado y mama
entre las mujeres; que para el riesgo de cáncer no existe un nivel seguro de
consumo de alcohol y que el riesgo aumenta sustancialmente cuando se
consume más alcohol; y que todos los tipos de bebidas alcohólicas están
relacionados con el riesgo de cáncer, independientemente de su calidad y
cantidad de consumo.

A pesar de los daños que puede causar a quien lo consume y a quienes lo


rodean, el alcohol no recibe la atención ni la acción que merece y que cada
vida devastada podría haber sido protegida. Además, estudios en los Estados
Unidos indican que el nivel de conocimiento de la asociación entre el
consumo de alcohol y cáncer es bajo entre los médicos, la mayoría no
preguntan a sus pacientes durante el interrogatorio sobre el consumo de
alcohol.
El Código Latinoamericano y Caribeño contra el Cáncer pretende evidenciar
la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de padecer cáncer,
recomendando “Evite el consumo de bebidas alcohólicas para ayudar a
prevenir varios tipos de cáncer” dado que el consumo nocivo del alcohol es
uno de los principales factores de riesgo de muerte y discapacidad. El
Código Latinoamericano y Caribeño Contra el Cáncer recomienda evitar el
consumo de alcohol y no solo limitarlo para la prevención del cáncer, dado
que la última evidencia indica que el riesgo de mortalidad por todas las
causas, y de cánceres específicamente, aumenta con el incremento de los
niveles de consumo de alcohol. Por tanto, se concluye que para cáncer no
existe un consumo sin riesgo.

Para contribuir a la adopción de esta recomendación, es necesario que los


servicios de salud preparen a sus equipos para conocer las dimensiones de
los problemas derivados del consumo nocivo de alcohol, acercarse a ellos
adecuadamente en las unidades de salud y derivar para tratamiento
especializado los pacientes con dependencia del alcohol, o cuyo consumo
nocivo es persistente; y que los sistemas de salud busquen conocer e
implementar el programa multinivel SAFER de la Organización Mundial de la
Salud (OMS) dirigido a múltiples determinantes del consumo nocivo e
incluyendo apoyo a los gobiernos para la capacitación de los profesionales
para detección e intervenciones breves (SIB, por sus siglas en inglés) para el
consumo de alcohol.
(Para más información: WHO Alcohol Brief Intervention Training Manual For
Primary Care [Link]
assets/pdf_file/0006/351294/Alcohol-training-manual-final-edit-LSJB-
[Link])

Los profesionales de la salud de atención primaria para contribuir a reducir la


carga de enfermedad es importante que conozcan:

¿Qué es beber en exceso?


Este concepto incluye el consumo excesivo de alcohol (binge drinking), el
consumo pesado de alcohol (heavy drinking) y cualquier consumo de alcohol
por parte de mujeres embarazadas o personas menores de 21 años.

La OMS para evaluar la prevalencia del consumo de alcohol de alto riesgo a


nivel mundial, utiliza una medida llamada consumo excesivo de alcohol
episódico (heavy drinking), definido como el consumo de 60 gramos de
alcohol o más en al menos una ocasión en los últimos 30 días.

El Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo de los Estados


Unidos define el consumo excesivo y peligroso de alcohol (binge drinking)
como un patrón de consumo de alcohol que eleva el nivel de alcohol en la
sangre a 0.08% o 0.08 gramos de alcohol por decilitro, o más. Para un adulto
típico, este patrón de consumo de alcohol corresponde al consumo de 4
copas o más (mujeres) o 5 copas o más (hombres) en aproximadamente 2
horas. También alerta que entre los jóvenes el consumo de menos copas en
el mismo plazo de tiempo resulta en el mismo nivel de alcohol en la sangre;
solo 3 copas en niñas y de 3 a 5 copas en niños dependiendo de su edad y
tamaño.
o El consumo excesivo de alcohol (binge drinking), la forma más común de
beber en exceso se define como consumir:
o Para mujeres, 4 o más copas (drinks) en una sola ocasión.
o Para hombres, 5 o más copas (drinks) en una sola ocasión.
o Beber en exceso (heavy drinking) se define como consumir:
o Para mujeres, 8 o más copas (drinks) por semana.
o Para hombres, 15 o más copas (drinks) por semana.

Para identificar ambos casos, es importante tener en cuenta que la definición


de bebida estándar (drink) es 10 gramos de alcohol puro, pudiendo variar de
un país a otro, desde 8 gramos de alcohol en Islandia y el Reino Unido hasta
20 gramos en Austria.

Los profesionales de la salud de atención primaria para ayudar a evitar el


consumo de alcohol por parte de sus pacientes y sus familiares deben:
● Conocer la correlación entre el uso del alcohol y el cáncer, ya que la
percepción del consumo de alcohol por parte de muchos de los
consumidores aún alimenta actitudes que refuerzan las dificultades en el
abordaje de este problema como no reconocimiento de la necesidad de
intervención resultando en una invisibilidad del problema. La
deconstrucción de los enfoques que estigmatizan a las personas que
beben en exceso debe incluirse en la formación.
● Contribuir a detectar el consumo nocivo de alcohol y conocer los
programas de intervención breve (SIB) en atención primaria. Para ello, es
esencial que los servicios de salud y sus profesionales estén preparados
para conocer las dimensiones de los problemas derivados del consumo
nocivo de alcohol y preparados para acercarse a ellos adecuadamente
en las unidades de salud. Las SIB incluyen el uso de un cuestionario de
detección para evaluar el nivel de consumo de un individuo y el riesgo de
problemas con el alcohol y la provisión de retroalimentación
personalizada a aquellos identificados como necesitados de apoyo.
● Estar capacitados para utilizar herramientas estructuradas y probadas,
como el cuestionario Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT,
por sus siglas en inglés), evaluar el nivel de riesgo de trastornos por
consumo de alcohol en todas las personas y ofrecer una breve
intervención en forma de entrevista motivacional. O las técnicas de
entrevista motivacional y de breve intervención para reducir el consumo y
el riesgo, que incluye escucha activa, planificación y ganar la confianza de
la persona.
● Estar preparados para recibir pacientes con dependencia al alcohol, o
cuyo consumo nocivo es persistente y necesita derivación para
tratamiento especializado.

La implementación del programa SAFER de forma coordinada con la


implementación de la intervención breve de alcohol en el sistema de salud
pública tiene el potencial para contribuir para la reducción de consumo de
alcohol en nivel de población.
Conclusiones
● El Código Latinoamericano y Caribeño Contra el Cáncer recomienda
“Evite el consumo de bebidas alcohólicas para ayudar a prevenir varios
tipos de cáncer”, pues no beber alcohol es la mejor opción para la
prevención del cáncer.
● El consumo de alcohol es uno de los principales factores de riesgo de
muerte y discapacidad. El riesgo de padecer enfermedades, incluido el
cáncer, aumenta con el incremento de los niveles de consumo de
alcohol. No existe un consumo de alcohol sin riesgo. Los profesionales de
la salud de atención primaria tienen un papel clave para reducir la carga
de enfermedad por consumo de alcohol.
● Los profesionales de salud de atención primaria de salud deben estar
capacitados para evaluar los patrones de consumo de alcohol de las
personas, identificar los signos consumo de riesgo de alcohol, conocer
los programas de intervención breve (SBI) que incluyan información
sobre los riesgos de cáncer y lesiones asociadas al consumo de bebidas
alcohólicas, y apoyen los cambios de comportamiento necesarios. Hay
que hacer énfasis que estos riesgos comienzan con niveles bajos de
consumo diario (una sola copa de cualquier tipo de bebida alcohólica).
● El abordaje por parte de los profesionales de la salud sobre el uso de
alcohol debe hacerse de forma integral, considerando la convergencia
de múltiples factores de riesgo y comorbilidades que acompañan al
consumo en exceso de bebidas alcohólicas.
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