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Evangelio Marcos

Jesús realiza milagros, como sanar a un paralítico, lo que provoca asombro entre la multitud y críticas de los fariseos. También llama a Mateo, un recaudador de impuestos, para que lo siga, y discute sobre el ayuno y el sábado, enfatizando la importancia de la misericordia sobre las reglas. Finalmente, enseña sobre la verdadera familia de Dios y comparte la parábola del sembrador, ilustrando la recepción del mensaje divino.

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Evangelio Marcos

Jesús realiza milagros, como sanar a un paralítico, lo que provoca asombro entre la multitud y críticas de los fariseos. También llama a Mateo, un recaudador de impuestos, para que lo siga, y discute sobre el ayuno y el sábado, enfatizando la importancia de la misericordia sobre las reglas. Finalmente, enseña sobre la verdadera familia de Dios y comparte la parábola del sembrador, ilustrando la recepción del mensaje divino.

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comenzó a publicar muchas cosas y a difundir la noticia, de modo

que (Jesús) no podía ya entrar ostensiblemente en una ciudad, sino


que se quedaba fuera, en lugares despoblados; y acudían a Él de
todas partes.

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MARCOS II
JESÚS SANA A UN PARALÍTICO. 1 Entró de nuevo en Cafarnaúm al
cabo de cierto tiempo, y oyeron las gentes que estaba en casa. 2 Y se
juntaron allí tantos que ya no cabían ni delante de la puerta; y les
predicaba la palabra. 3 Le trajeron, entonces, un paralítico, llevado
por cuatro. 4 Y como no podían llegar hasta Él, a causa de la
muchedumbre, levantaron el techo encima del lugar donde Él
estaba, y haciendo una abertura descolgaron la camilla en que yacía
el paralítico336. 5 Al ver la fe de ellos, dilo Jesús al paralítico: “Hijo
mío, tus pecados te son perdonados”. 6 Mas estaban allí sentados
algunos escribas, que pensaron en sus corazones: 7 “¿Cómo habla
Éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo
Dios?” 8 Al punto Jesús, conociendo en su espíritu que ellos tenían
estos pensamientos dentro de sí, les dijo: “¿Por qué discurrís así en
vuestros corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus
pecados te son perdonados”, o decirle: “Levántate, toma tu camilla
y anda?” 10 ¡Pues bien! para que sepáis que el Hijo del hombre tiene
el poder de remitir los pecados, sobre la tierra, 11 –dijo al paralítico–:
“te lo digo, levántate, toma tu camilla y vuélvete a tu casa”. 12 Se
levantó, tomó en seguida su camilla y se fué de allí, a la vista de
todos, de modo que todos se quedaron asombrados y glorificaban a
Dios diciendo “¡No hemos visto jamás nada semejante!”337.

VOCACIÓN DE MATEO. 13 Salió otra vez a la orilla del mar, y todo

respetar a sus sacerdotes sin perjuicio de conminarlos terriblemente cuando debía defender a las almas
contra su hipocresía. Véase el gran discurso del Templo (Mt. 23, 1 ss.; Lc. 11, 46 ss.; 20, 45 ss.).
336 4. Véase Mt. 9, 2 ss.; Lc. 5, 18 ss. Las casas judías estaban provistas de una escalera exterior, que

aprovecharon los que llevaban al enfermo, para subir y abrir el techo.


337 12. Cf. Lc. 7, 16.
el pueblo venía a Él, y les enseñaba 338. 14 Al pasar vió a Leví, hijo de
Alfeo, sentado en la recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”.
Y, levantándose, lo siguió339. 15 Y sucedió que cuando Jesús estaba
sentado a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores se
hallaban también (allí) con Él y sus discípulos, porque eran
numerosos los que lo habían seguido. 16 Los escribas de entre los
fariseos, empero, viendo que comía con los pecadores y publicanos,
dijeron a sus discípulos: “¿Por que come con los publicanos y los
pecadores?” 17 Mas Jesús, oyéndolo, les dijo: “No necesitan de
médico los sanos, sino los que están enfermos. No vine a llamar a
justos, sino a pecadores”340.

DISCUSIÓN SOBRE EL AYUNO Y EL SÁBADO. 18 Un día ayunaban los


discípulos de Juan y también los fariseos y vinieron a preguntarle:
“¿Por qué, mientras los discípulos de Juan y los de los fariseos
ayunan, tus discípulos no ayunan?” 19 Respondióles Jesús: “¿Pueden
acaso ayunar los compañeros del esposo mientras el esposo está con
ellos? En tanto que el esposo está con ellos no pueden ayunar. 20
Pero tiempo vendrá en que el esposo 341 les será quitado, y entonces
en aquel tiempo, ayunarán. 21 Nadie zurce temiendo de paño nuevo
en vestido viejo; pues de lo contrario, el remiendo tira de él: lo
nuevo de lo viejo, y la rotura, se hace peor. 22 Nadie tampoco echa
vino nuevo en cueros viejos, pues de lo contrario, el vino hará
reventar los cueros, y se pierde el vino lo mismo que los cueros; sino
que se ha de poner el vino nuevo en cueros nuevos” 342.
23 Sucedió que, un día de sábado, Él iba atravesando los

338
13. El Mar de Galilea, o lago de Genesaret o de Tiberíades.
339
14. Leví, esto es, Mateo (Mt. 9, 9; Lc. 5, 29), nos da un ejemplo de la eficacia de la vocación.
Una sola palabra de la boca del Señor, una sola mirada basta para convertirlo de un publicano en un
fervoroso apóstol. Su vocación es consecuencia de la elección (Jn. 15, 16; Rm. 8, 29 ss.). “Dios nos
previene para llamarnos, y nos acompaña para glorificamos” (San Agustín). Cf. I, 20 y nota.
340 17. Es una de las muchas verdades con aspecto de paradoja en boca de Jesús (cf. Lc. 7, 23 y nota)

que nos descubre el fondo de su Corazón misericordioso y encierra una divina regla pastoral: buscar a
la oveja perdida (Lc. 15, 1 ss.). El que se cree sano y justo no puede aprovechar la Redención de Cristo.
Cf. Lc. 5, 32.
341 20. Jesucristo es el Esposo que aspira a ganar el amor de todas y cada una de las almas (Mt. 9,

15; Jn. 3, 29; 2 Co. 11, 2 y nota).


342 22. El Evangelio, al que San Agustín llama vino, tiene una inmensa fuerza espiritual y rompe los

moldes que quieren someter a nuestra pobre razón los misterios del insondable amor de Dios (2 Co.
10, 5). Cf. Mt. 9, 16 ss. y notas.
sembrados, y sus discípulos, mientras caminaban, se pusieron a
arrancar espigas. 24 Entonces los fariseos le dijeron: “¿Ves?” ¿Por qué
hacen, en día de sábado, lo que no es lícito?” 25 Respondióles:
“¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió
hambre, él y sus compañeros, 26 cómo entró en la casa de Dios, en
tiempo del sumo sacerdote Abiatar y comió de los panes de la
proposición, los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes y dió
también a sus compañeros?”343. 27 Y les dijo: “El sábado se hizo por
causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado344; 28 de
manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado”.

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MARCOS III
NUEVO ENCUENTRO DE JESÚS CON LOS FARISEOS. 1 Entró de nuevo
en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía seca la mano. 2 Y lo
observaban, para ver si lo curaría en día de sábado, a fin de poder
acusarlo. 3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: “Ponte
de pie en medio”. 4 Después les dijo: “¿Es lícito, en día de sábado,
hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?” Pero ellos
callaban. 5 Mas Él mirándolos en derredor con ira, contristado por
el endurecimiento de sus corazones, dijo al hombre: “Alarga la
mano”. Y la alargó, y la mano quedó sana. 6 Y salieron los fariseos
en seguida y deliberaron con los herodianos345 sobre cómo hacerlo
morir.

MUCHA GENTE ACUDE A JESÚS. 7 Jesús Se retiró con sus discípulos


hacia el mar, y mucha gente de Galilea lo fué siguiendo. Y vino
también a Él de Judea, 8 de Jerusalén, de Idumea, de Transjordania
y de la región de Tiro y de Sidón, una gran multitud que había oído
lo que Él hacía. 9 Y recomendó a sus discípulos que le tuviesen

343 26. En 1 Sam. 21, 1 ss. se llama Aquimelec, padre de Abiatar, el cual le ayudaba. Cf. Mt. 12, 1 ss.
344
27. ¡Qué caridad tan divina refleja esta sentencia! Jesús condena aquí definitivamente todo
ritualismo formulista (véase Jn. 4, 23 ss.).
345 6. Los herodianos o partidarios del rey Herodes eran amigos de los romanos y, por consiguiente,

enemigos de los fariseos, eminentemente nacionalistas. Si los dos partidos, tan opuestos, se juntaron,
sólo fué por odio, para librarse de Jesús.
pronta una barca, a causa del gentío, para que no lo atropellasen. 10
Porque había sanado a muchos, de suerte que todos cuantos tenían
dolencias se precipitaron sobre El para tocarlo. 11 Y los espíritus
inmundos, al verlo, se prosternaban delante de Él y gritaban: “Tú
eres el Hijo de Dios”. 12 Pero Él les mandaba rigurosamente que no
lo diesen a conocer.

ELECCIÓN DE LOS DOCE. 13 Y subió a la montaña, y llamó a los que


Él quiso346, y vinieron a Él. 14 Y constituyó a doce para que fuesen
sus compañeros y para enviarlos a predicar, 15 y para que tuvieran
poder de expulsar los demonios. 16 Designó, pues, a los Doce; y
puso a Simón el nombre de Pedro; 17 a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a
Juan, hermano de Santiago –a los que puso el nombre de
Boanerges 347, es decir, hijos del trueno–, 18 a Andrés, a Felipe, a
Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Santiago hijo de Alfeo, a Tadeo, a
Simón el Cananeo, 19 y a Judas Iscariote, el que lo entregó.

EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU SANTO. 20 Volvió a casa, y la


muchedumbre se juntó nuevamente allí, de suerte que ni siquiera
podían comer pan. 21 Al oírlo los suyos, salieron para apoderarse de
Él, porque decían: “Ha perdido el juicio”348. 22 Pero los escribas,
venidos de Jerusalén, decían: “Tiene a Beelzebul349 y por el jefe de
los demonios expulsa a los demonios”. 23 Mas Él los llamó y les dijo
en parábolas: “Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24 Y si
dentro de un reino hay divisiones, ese reino no puede sostenerse. 25
Y si hay divisiones dentro de una casa, esa casa no podrá subsistir. 26
Si, pues, Satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede
346
13. A los que Él quiso: Nótese la libre elección divina: “No me elegisteis vosotros, sino que Yo os
elegí” (Jn. 15, 16). Cf. Rm. 8, 28 ss.; 9, 15 ss.; Ef. 2, 10; 2 Tm. 1, 9.
347 17. Véase Mt. 10, 2-4. El apodo de Boanerges, que significa “hijos del trueno”, demuestra que

Juan estaba lejos de ser un sentimental, como lo representa a veces el arte, con menoscabo de la sólida
piedad. Véase Lc. 9, 53 y nota.
348 21. Ha perdido el juicio: No porque el oído se horrorice de la frase, deja ésta de ser histórica

(Maldonado). Véase Lc. 14, 26 y nota. La incomprensión de los parientes de Jesús, confirmada en Jn.
7, 5, es una advertencia para los que hemos de ser sus discípulos; pues Él nos anunció que correríamos
igual suerte. Cf. Mt. 10, 35 ss.; 13, 57 y nota.
349 22. Sobre Beelzebul véase Mt. 10, 25 y nota. Éste fué el pecado que cometieron los jefes de la

nación judía: el atribuir a Satanás lo que era obra del Espíritu Santo. Jesús hace ostentación de
mansedumbre al detenerse a demostrar lo absurdo de tan blasfemas aseveraciones. Cf. Mt. 12, 24-28;
Lc. 11, 15-20; Cf. Jn. 10, 20; 16, 9 y nota.
subsistir, y llegó su fin. 27 Porque nadie puede entrar en la casa del
hombre fuerte y quitarle sus bienes, si primero no ata al fuerte; y
sólo entonces sí saqueará su casa. 28 En verdad, os digo, todos los
pecados serán perdonados a los hombres, y cuantas blasfemias
dijeren; 29 pero quien blasfemare contra el Espíritu Santo, no tendrá
jamás perdón y es reo de eterno pecado”350. 30 Porque decían:
“Tiene espíritu inmundo”.

LA VERDADERA FAMILIA DE JESÚS. 31 Llegaron su madre y sus


hermanos, y quedándose de pie afuera, le enviaron recado,
llamándolo351. 32 Estaba sentada la gente alrededor de Él y le
dijeron: “Tu madre y tus hermanos352 están fuera buscándote”. 33
Mas Él les respondió y dijo: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis
hermanos?” 34 Y dando una mirada en torno sobre los que estaban
sentados a su alrededor, dijo: “He aquí mi madre y mis
hermanos353. 35 Porque quien hiciere la voluntad de Dios, ése es mi
hermano, hermana y madre”.

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MARCOS IV
LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR. 1 De nuevo se puso a enseñar, a la
orilla del mar, y vino a Él una multitud inmensa, de manera que Él
subió a una barca y se sentó en ella, dentro del mar, mientras que
toda la multitud se quedó en tierra, a lo largo del mar. 2 Y les
enseñó en parábolas muchas cosas; y en su enseñanza les dijo: 3
“¡Escuchad! He aquí que el sembrador salió a sembrar. 4 Y sucedió
que al sembrar una semilla cayó a lo largo del camino, y los pájaros
vinieron y la comieron. 5 Otra cayó en terreno pedregoso, donde

350
29. La blasfemia contra el Espíritu Santo se caracteriza por la malicia y endurecimiento del
pecador. De ahí la imposibilidad de que sea perdonada. La misericordia no puede concederse al que
no quiere aceptarla.
351 31. Admiremos la modestia en esta actitud de la Virgen Madre, concordante con la conducta

silenciosa y oculta que siempre le vemos observar frente a la vida pública de Jesús.
352 32. Tus hermanos: Véase la nota a Mt. 12, 46.

353 34. Jesús no desprecia los lazos de la sangre; pero les antepone siempre la comunidad espiritual

(Lc. 11, 28 y nota). María es la bendita, más porque creía en Cristo que por haberlo dado a luz (S.
Agustín).
no había mucha tierra, y brotó en seguida354, por falta de
profundidad de la tierra. 6 Mas al subir el sol, se abrasó, y no
teniendo raíz, se secó. 7 Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos
crecieron y la ahogaron, y no dió fruto. 8 Y otra cayó en buena
tierra355; brotando y creciendo dió fruto, y produjo treinta, sesenta
y ciento por uno”. 9 Y agregó: “¡Quien tiene oídos para oír, oiga!”
10 Cuando estuvo solo, preguntáronle los que lo rodeaban con

los Doce, (el sentido de) estas parábolas. 11 Entonces les dijo: “A
vosotros es dado el misterio del reino de Dios; en cuanto a los de
afuera, todo les llega en parábolas, 12 para que mirando no vean,
oyendo no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone” 356.
13 Y añadió: “¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo

entenderéis todas las parábolas? 357 14 El sembrador es el que siembra


la palabra. 15 Los de junto al camino son aquellos en quienes es
sembrada la palabra; mas apenas la han oído, viene Satanás y se
lleva la palabra sembrada en ellos. 16 De semejante manera, los
sembrados en pedregal son aquellos que al oír la palabra, al
momento la reciben con gozo, 17 pero no tienen raíz en sí mismos, y
son tornadizos. Apenas sobreviene una tribulación o una
persecución a causa de la palabra, se escandalizan en seguida. 18
Otros son los sembrados entre abrojos; éstos son los que escuchan la
palabra, 19 pero los afanes del mundo, el engaño de las riquezas y las
demás concupiscencias invaden y ahogan la palabra, la cual queda
infructuosa. 20 Aquellos, en fin, que han sido sembrados en buena
tierra, son: quienes escuchan la palabra, la reciben y llevan fruto,
treinta, sesenta y ciento por uno”.

354
5. Brotó en seguida: Es de admirar la elocuencia de esta imagen: la semilla en el estéril pedregal
brota más rápidamente que en la tierra buena. Jesús nos enseña a ver en esto una prueba de falta de
profundidad (v. 17). Debemos, pues, desconfiar de los primeros entusiasmos, tanto en nosotros como
en los demás. De ahí el consejo que San Pablo da a Timoteo sobre los neófitos (1 Tm 3, 6).
355 8. La buena tierra es el corazón sin doblez. Para creer y “crecer en la ciencia de Dios” (Col. 1, 10)

no se requiere gran talento (Mt. 11, 25), sino rectitud de intención; hacerse pequeño para recibir las
lecciones de Jesús. Sobre esta parábola véase Mt. 13, 1 ss., y sus notas; Lc. 8, 4 ss.
356 12. Cf. Is. 6, 9 s.; Jn. 12, 40; Hch. 28, 26; Rm. 11, 8. Dios no es causa de la ceguedad espiritual,

pero la permite en los que no corresponden a la gracia. Véase 2 Ts. 2, 10 ss. y nota.
357 13. Estas palabras, exclusivas de San Marcos, muestran la enorme importancia que tiene la

parábola del sembrador en la predicación de Jesús, como verdaderamente básica en el plan divino de
la salvación, ya que ésta procede de la fe, y la fe viene del modo cómo se escucha la palabra de Dios
(Rm. 10, 17).
LA LUZ SOBRE EL CANDELERO. 21 Les dijo también: “Acaso se trae la
luz para ponerla debajo del celemín o debajo de la cama? ¿No es
acaso para ponerla en el candelero? 22 Nada hay oculto que no haya
de manifestarse, ni ha sido escondido sino para que sea sacado a
luz358. 23 Si alguien tiene oídos para oír, ¡oiga!” 24 Díjoles además:
“Prestad atención a lo que oís: con la medida con que medís, se
medirá para vosotros; y más todavía os será dado a vosotros los
que oís359; 25 porque a quien tiene se le dará, y a quien no tiene, aun
lo que tiene le será quitado”.

LA SIMIENTE QUE CRECE POR SÍ SOLA. 26 Y dijo también: “Sucede con


el reino de Dios lo que sucede cuando un hombre arroja la simiente
en tierra360. 27 Ya sea que duerma o esté despierto, de noche, y de
días la simiente germina y crece, y él no sabe como. 28 Por sí misma
la tierra produce primero el tallo, después la espiga, y luego el grano
lleno en la espiga. 29 Y cuando el fruto está maduro, echa pronto la
hoz, porque la mies está a punto” 361.

EL GRANO DE MOSTAZA. 30 Dijo además: “¿Qué comparación


haremos del reino de Dios, y en qué parábola lo pondremos? 362. 31
Es como el grano de mostaza, el cual, cuando es sembrado en tierra,
es la menor de todas las semillas de la tierra. 32 Con todo, una vez
sembrado, sube y se hace mayor que todas las hortalizas, y echa
grandes ramas, de modo que los pájaros del cielo pueden anidar
bajo su sombra”.
358 22. Jesús insiste en que su predicación no tiene nada de secreto ni de esotérico. El grado de
penetración de su luminosa doctrina depende del grado de atención que prestamos a sus palabras,
como lo dice en el v. 24, en el cual promete a los que las oyen bien, una recompensa sobreabundante.
Cf. Lc. 12, 1 ss. y nota.
359 24. Véase en Mateo 7, 2 y nota la explicación de este pasaje. San Marcos añade aquí, en las

palabras finales, un nuevo rasgo de esa divina misericordia que se excede siempre en darnos más de lo
que merecemos. El Papa San Pío V condenó, entre los errores de Miguel Bayo, la proposición según la
cual en el día del juicio las buenas obras de los justos, no recibirán mayor recompensa que la que
merezcan según la mera justicia (Denz. 1014).
360 26 ss. Esta pequeña y deliciosa parábola, exclusiva de Marcos, muestra la eficacia propia que por

acción divina tiene la Palabra de Dios, con sólo dejarla obrar en nuestra alma sin ponerle obstáculos.
Cf. Jn. 17, 17 y nota.
361 29. Muy apropiada es esta parábola para suprimir en los ministros del Evangelio la vanagloria; al

mismo tiempo les inspira confianza, puesto que el éxito no depende de ellos sino de la gracia divina
(Simón Prado). Véase Jn. 71, 20; 1 Co. 3, 7.
362 30 ss. Véase Mat. 13, 31 s.; Lc. 13, 18 s.
Con numerosas parábolas como éstas les presentaba su
33

doctrina, según eran capaces de entender, 34 y no les hablaba sin


parábolas, pero en particular, se lo explicaba todo a los discípulos
que eran suyos.

JESÚS CALMA LA TEMPESTAD. 35 Y les dijo en aquel día, llegada la


tarde: “Pasemos a la otra orilla”. 36 Entonces ellos, dejando a la
multitud, lo tomaron consigo tal como estaba en la barca; y otras
barcas lo acompañaban. 37 Ahora bien, sobrevino una gran borrasca,
y las olas se lanzaron sobre la barca, hasta el punto de que ella
estaba ya por llenarse. 38 Mas Él estaba en la popa, dormido sobre
un cabezal. Lo despertaron diciéndole: “Maestro, ¿no te importa
que perezcamos?”. 39 Entonces Él se levantó, increpó al viento y dijo
al mar: “¡Calla; sosiégate!” Y se apaciguó el viento y fué hecha gran
bonanza. 40 Después les dijo: “¿Por qué sois tan miedosos? ¿Cómo es
que no tenéis fe?” 363. 41 Y ellos temían con un miedo grande, y se
decían unos a otros: “¿Quién es, entonces 364, Éste, que aun el
viento y el mar le obedecen?”.

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MARCOS V
EL ENDEMONIADO DE GERASA. 1 Llegaron a la otra orilla del mar, al
país de los gerasenos 365. 2 Apenas desembarcó, salióle al encuentro
desde los sepulcros un hombre poseído de un espíritu inmundo, 3 el
cual tenía su morada en los sepulcros; y ni con cadenas podía ya
nadie amarrarlo, 4 pues muchas veces lo habían amarrado con grillos
y cadenas, pero él había roto las cadenas y hecho pedazos los
grillos, y nadie era capaz de sujetarlo. 5 Y todo el tiempo, de noche

363
40. Véase Mt. 8, 23 ss.; Lc. 8, 22 ss. La barca abandonada a las olas es una imagen de la Iglesia,
que sin cesar tiene que luchar contra toda clase de tormentas; mas Cristo está en la barca para
conducirla a través del “tiempo de nuestra peregrinación” (1 Pe. 1, 17) “en este siglo malo” (Ga. 1, 4).
Tengamos, pues, confianza.
364 41. ¿Quién es entonces?: Vemos por esta expresión la incertidumbre en que aun estaban estos

discípulos respecto de Jesús, no obstante la admirable confesión de Natanael en Jn. 1, 49.


365 1 ss. Véase Mt. 8, 28 ss.; Lc. 8, 26 ss. S. Mateo habla de dos endemoniados. Marcos menciona

uno solo, probablemente porque éste desempeñaba el papel principal. Sobre Gerasa véase Mt. 8, 28 y
nota.
y de día, se estaba en los sepulcros y en las montañas, gritando e
hiriéndose con piedras. 6 Divisando a Jesús de lejos, vino corriendo,
se prosternó delante de Él 7 y gritando a gran voz dijo: “¿Qué tengo
que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Te conjuro por Dios,
no me atormentes”. 8 Porque Él le estaba diciendo: “Sal de este
hombre inmundo espíritu”. 9 Y le preguntó: “¿Cual es tu nombre?”
Respondióle: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. 10 Y le
rogó con ahínco que no los echara fuera del país. 11 Ahora bien,
había allí junto a la montaña una gran piara de puercos paciendo. 12
Le suplicaron diciendo: “Envíanos a los puercos, para que entremos
en ellos”. 13 Se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron
y entraron en los puercos; y la piara, como unos dos mil, se
despeñó precipitadamente en el mar y se ahogaron en el agua. 14
Los porqueros huyeron a toda prisa y llevaron la nueva a la ciudad
y a las granjas; y vino la gente a cerciorarse de lo que había pasado.
15 Mas llegados a Jesús vieron al endemoniado, sentado, vestido y

en su sano juicio: al mismo que había estado poseído por la legión,


y quedaron espantados. 16 Y los que habían presenciado el hecho, les
explicaron cómo había sucedido con el endemoniado y con los
puercos. 17 Entonces comenzaron a rogarle que se retirase de su
territorio366. 18 Mas cuando Él se reembarcaba, le pidió el
endemoniado andar con Él; 19 pero no se lo permitió; sino que le
dijo: “Vuelve a tu casa, junto a los tuyos, y cuéntales todo lo que el
Señor te ha hecho y cómo tuvo misericordia de ti”. 20 Fuése, y se
puso a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho
por él, y todos se maravillaban367.

JESÚS SANA A UNA MUJER QUE PADECÍA FLUJO DE SANGRE Y RESUCITA A


LA HIJA DE JAIRO. 21 Habiendo Jesús regresado en la barca a la otra
orilla, una gran muchedumbre se juntó alrededor de Él. Y Él estaba a
la orilla del mar368, 22 cuando llegó un jefe de sinagoga, llamado

366 17. Los gerasenos son el tipo de aquellos hombres que se retiran de la Iglesia para no ser
inquietados en la cómoda vida que llevan. Los cerdos, es decir, los bienes materiales, valen para ellos
más que la fe y las promesas de Cristo. Véase la nota a Fil. 3, 11.
367 20. Decápolis, o región de las “diez ciudades libres”, situadas en su mayoría en la Transjordania

septentrional.
368 21 ss. Véase Mt. 9, 18 ss. y notas.
Jairo, el cual, al verlo, se echó a sus pies, 23 le rogó encarecidamente
y le dijo: “Mi hija está en las últimas; ven a poner tus manos sobre
ella, para que se sane y viva”. 24 Se fué con él, y numerosa gente le
seguía, apretándolo.
25 Y había una mujer atormentada por un flujo de sangre desde

hacía doce años. 26 Mucho había tenido que sufrir por numerosos
médicos, y había gastado todo su haber, sin experimentar mejoría,
antes, por el contrario, iba de mal en peor. 27 Habiendo oído lo que
se decía de Jesús, vino, entre la turba, por detrás, y tocó su vestido.
28 Pues se decía: “Con solo tocar sus vestidos, quedaré sana”. 29 Y al

instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que


estaba sana de su mal. 30 En el acto Jesús, conociendo en sí mismo
que una virtud había salido de Él, se volvió entre la turba y dijo:
“¿Quién ha tocado mis vestidos?”369. 31 Respondiéronle sus
discípulos: “Bien ves que la turba te oprime, y preguntas: ‘¿Quién
me ha tocado?’”. 32 Pero Él miraba en torno suyo, para ver la
persona que había hecho esto. 33 Entonces, la mujer, azorada y
temblando, sabiendo bien lo que le había acontecido, vino a
postrarse delante de Él, y le dijo toda la verdad. 34 Mas Él le dijo:
“¡Hija! tu fe te ha salvado. Vete hacia la paz y queda libre de tu
mal”.
35 Estaba todavía hablando cuando vinieron de casa del jefe de

sinagoga a decirle (a éste): “Tu hija ha muerto. ¿Con qué objeto


incomodas mas al Maestro?”. 36 Mas Jesús, desoyendo lo que
hablaban, dijo al jefe de sinagoga: “No temas, únicamente cree”. 37
Y no permitió que nadie lo acompañara, sino Pedro, Santiago y
Juan, hermano de Jacobo. 38 Cuando hubieron llegado a la casa del
jefe de sinagoga, vió el tumulto, y a los que estaban llorando y
daban grandes alaridos. 39 Entró y les dijo: “¿Por qué este tumulto y
estas lamentaciones? La niña no ha muerto, sino que duerme”. 40 y
se burlaban de Él. Hizo, entonces, salir a todos, tomó consigo al
padre de la niña y a la madre y a los que lo acompañaban, y entró
donde estaba la niña. 41 Tomó la mano de la niña y le dijo: “¡Talitha

369
30 s. La pregunta del Señor tiene por objeto confirmar el milagro delante de toda la
muchedumbre. La respuesta de los discípulos acusa su poca inteligencia del poder y sabiduría de Jesús,
pues Él sabía muy bien quién le había tocado.
kum!”, que se traduce: “¡Niñita, Yo te lo mando, levántate!” 370. 42 Y
al instante la niña se levantó, y se puso a caminar, pues era de doce
años. Y al punto quedaron todos poseídos de gran estupor. 43 Y les
recomendó con insistencia que nadie lo supiese; y dijo que a ella le
diesen de comer371.

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MARCOS VI
JESÚS RECHAZADO EN NAZARET. 1 Saliendo de allí, vino a su tierra,
y sus discípulos lo acompañaron. 2 Llegado el sábado, se puso a
enseñar en la sinagoga, y la numerosa concurrencia que lo
escuchaba estaba llena de admiración, y decía: “¿De dónde le viene
esto? ¿Y qué es esta sabiduría que le ha sido dada? ¿Y estos grandes
milagros obrados por sus manos? 3 ¿No es Éste el carpintero, el hijo
de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y
sus hermanas no están aquí entre nosotros?” Y se escandalizaban de
Él372. 4 Mas Jesús les dijo: “No hay profeta sin honor sino en su
tierra, entre sus parientes y en su casa”. 5 Y no pudo hacer allí
ningún milagro; solamente puso las manos sobre unos pocos
enfermos, y los sanó. 6 Y se quedó asombrado de la falta de fe de
ellos. Y recorrió las aldeas a la redonda, enseñando.

MISIÓN DE LOS APÓSTOLES. 7 Entonces, llamando a los doce,


comenzó a enviarlos, de dos en dos, dándoles poder sobre los
espíritus inmundos, 8 y les ordenó que no llevasen nada para el
camino, sino sólo un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el
cinto373, 9 sino que fuesen calzados de sandalias, y no se pusieran
370 41. “Talitha kum”: expresión aramea, que el Evangelista traduce para su auditorio de Roma.
371
43. Parece que los padres, fuera de sí de alegría, olvidaban el alimento que requería su hija. Jesús
no lo olvida, Véase Sal. 26, 10; 102, 13; Is. 66, 13 y notas.
372 3. Véase Mt. 13, 54 ss.; Lc. 4, 16 ss.; Jn. 6, 42. No es sorprendente que tengan a Jesús por

artesano, pues durante su vida oculta, hasta los treinta años, ayudaba a José en las tareas de
carpintero, santificando así el trabajo manual. Respecto a los “hermanos” de Jesús véase 3, 32; Mt. 12,
46 y nota.
373 8 s. Véase Mt. 10, 5 ss.; Lc. 9, 1 ss.; 10, 1 ss. Jesús quiere que sus ministros tengan plena confianza

en la providencia del Padre Celestial (Mt. 6, 25 ss.) y se desprendan de todo lo que no sea
absolutamente necesario. Les basta con la eficacia infalible de la palabra evangélica y la gracia que la
acompaña. Véase 2 Tm. 2, 4.
dos túnicas. 10 Y les dijo: “Dondequiera que entréis en una casa,
quedaos allí hasta el momento de salir del lugar. 11 Y si en algún
lugar no quieren recibiros y no se os escucha, salid de allí y sacudid
el polvo de la planta de vuestros pies para testimonio a ellos”. 12
Partieron, pues, y predicaron el arrepentimiento. 13 Expulsaban
también a muchos demonios, y ungían con óleo a muchos enfermos
y los sanaban 374.

MUERTE DEL BAUTISTA. 14 El rey Herodes oyó hablar (de Jesús),


porque su nombre se había hecho célebre y dijo: “Juan el Bautista
ha resucitado de entre los muertos, y por eso las virtudes obran en
Él”375. 15 Otros decían: “Es Elías” otros: “Es un profeta, tal como uno
de los (antiguos) profetas”. 16 No obstante esos rumores, Herodes
decía: “Aquel Juan, a quien hice decapitar, ha resucitado”376. 17
Herodes, en efecto, había mandado arrestar a Juan, y lo había
encadenado en la cárcel, a causa de Herodías, la mujer de Filipo, su
hermano, pues la había tomado por su mujer. 18 Porque Juan decía
a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano” 377. 19
Herodías le guardaba rencor, y quería hacerlo morir, y no podía. 20
Porque Herodes tenía respeto por Juan, sabiendo que era un varón
justo y santo, y lo amparaba: al oírlo se quedaba muy perplejo y sin
embargo lo escuchaba con gusto. 21 Llegó, empero, una ocasión
favorable, cuando Herodes, en su cumpleaños, dió un festín a sus
grandes, a los oficiales, y a los personajes de Galilea. 22 Entró (en
esta ocasión) la hija de Herodías y se congració por sus danzas con
Herodes y los convidados. Dijo, entonces, el rey a la muchacha.
“Pídeme lo que quieras, yo te lo daré”. 23 Y le juró: “Todo lo que
me pidas, te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino”. 24 Ella salió y
374 13. El óleo se usaba en primer lugar para reanimar las fuerzas físicas del enfermo. También hoy se
lo emplea en la Santa Unción, que no es, como suele creerse, sólo para los moribundos, sino como
explica Santiago, un sacramento para confortar a los enfermos graves, incluso devolviéndoles la salud,
y para perdonar pecados si los hubiere (St. 5, 14).
375 14 ss. Véase Mt. 14, 1 ss.; Lc. 3, 19 s.; 9, 7 ss.

376 16. Era la mala conciencia lo que atormentaba a Herodes; por eso veía en Jesucristo al Bautista, a

quien había matado. “No hay pena comparable a una conciencia cargada de crímenes, porque cuando
el hombre sufre exteriormente, se refugia en Dios; pero una conciencia desarreglada, no encuentra a
Dios dentro de sí misma; entonces, ¿dónde puede hallar consuelos? ¿dónde buscar el reposo y la paz?”
(S. Gregorio).
377 18. Véase Lv. 18, 16.
preguntó a y madre: “¿Qué he de pedir?” Esta dijo: “La cabeza de
Juan el Bautista”. 25 Y entrando luego a prisa ante el rey, le hizo su
petición: “Quiero que al instante me des sobre un plato la cabeza de
Juan el Bautista”. 26 Se afligió mucho el rey; pero en atención a su
juramento y a los convidados, no quiso rechazarla378. 27 Acto
continuo envió, pues, el rey un verdugo, ordenándole traer la
cabeza de Juan. 28 Este fué, lo decapitó en la prisión, y trajo sobre
un plato la cabeza que entregó a la muchacha, y la muchacha la dió
a su madre. 29 Sus discípulos luego que lo supieron, vinieron a
llevarse el cuerpo y lo pusieron en un sepulcro.

PRIMERA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES. 30 Nuevamente reunidos


con Jesús, le refirieron los apóstoles todo cuanto habían hecho y
enseñado. 31 Entonces les dijo: “Venid vosotros aparte, a un lugar
desierto, para que descanseis un poco”. Porque muchos eran los que
venían e iban, y ellos no tenían siquiera tiempo para comer. 32
Partieron, pues, en una barca, hacia un lugar desierto y apartado. 33
Pero (las gentes) los vieron cuando se iban, y muchos los
conocieron; y, acudieron allí, a pie, de todas las ciudades, y llegaron
antes que ellos379. 34 Al desembarcar, vió una gran muchedumbre, y
tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y se
puso a enseñarles muchas cosas.
35 Siendo ya la hora muy avanzada, sus discípulos se acercaron a

Él, y le dijeron: “Este lugar es desierto, y ya es muy tarde. 36


Despídelos, para que se vayan a las granjas y aldeas del contorno a
comprarse qué comer”. 37 Mas Él les respondió y dijo: “Dadles de
comer vosotros”. Le replicaron: “¿Acaso habremos de comprar pan
por doscientos denarios, a fin de darles de comer? 38 Les preguntó:
“¿Cuántos panes tenéis? Id a ver”. Habiéndose cerciorado, le
dijeron: “Cinco panes y dos peces”. 39 Y les ordenó hacerlos
acampar a todos, por grupos, sobre la hierba verde. 40 Se sentaron,
pues, en cuadros, de a ciento y de a cincuenta. 41 Entonces, tomó los
cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, bendijo los
378
26. ¿Qué valía un juramento hecho contra Dios? Fué el respeto humano, raíz de tantos males, lo
que determinó a Herodes a condescender con el capricho de una mujer desalmada. No teme a Dios,
pero teme el juicio de algunos convidados ebrios como él. Cf. Mt. 14, 9 y nota.
379 33 ss. Véase Mt. 14, 13-21; Lc. 9, 10-17; Jn. 6, 2-15.
panes, los partió y los dió a los discípulos, para que ellos los
sirviesen. Y repartió también los dos peces entre todos. 42 Comieron
todos hasta saciarse. 43 Y recogieron doce canastos llenos de los
trozos y de los peces. 44 Los que habían comido panes, eran cinco
mil varones380.

JESÚS CAMINA SOBRE LAS OLAS. 45 Inmediatamente obligó a sus


discípulos a reembarcarse y a adelantársele hacia la otra orilla, en
dirección a Betsaida, mientras Él despedía a la gente 381. 46
Habiéndola, en efecto despedido, se fué al monte a orar. 47 Cuando
llegó la noche, la barca estaba en medio del mar, y Él solo en tierra.
48 Y viendo que ellos hacían esfuerzos penosos por avanzar, porque

el viento les era contrario, vino hacia ellos, cerca de la cuarta vela
de la noche, andando sobre el mar, y parecía querer pasarlos de
largo. 49 Pero ellos, al verlo andando sobre el mar, creyeron que era
un fantasma y gritaron; 50 porque todos lo vieron y se
sobresaltaron. Mas Él, al instante, les habló y les dijo: “¡Animo! soy
Yo. No tengáis miedo”. 51 Subió entonces con ellos a la barca, y se
calmó el viento. Y la extrañeza de ellos llegó a su colmo. 52 Es que
no habían comprendido lo de los panes, porque sus corazones
estaban endurecidos.
53 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret, y

atracaron. 54 Apenas salieron de la barca, lo conocieron, 55 y


recorrieron toda esa región; y empezaron a transportar en camillas
los enfermos a los lugars donde oían que Él estaba. 56 Y en todas
partes adonde entraba: aldeas, ciudades, granjas, colocaban a los
enfermos en las plazas, y le suplicaban que los dejasen tocar aunque
no fuse más que la franja de su manto; y cuantos lo tocaban,
quedaban sanos.

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MARCOS VII
380
44. Esta primera multiplicación de los panes tuvo lugar probablemente al E. del lago (Jn. 6, 1 y
17); según Otros, al N. O., en el lugar donde se ha descubierto una antiquísima Basílica erigida en
recuerdo del milagro.
381 45 ss. Véase Mt. 14, 22-32; Jn. 6, 15-21.
SOBRE LAS TRADICIONES Y COSTUMBRES DE LOS FARISEOS. 1 Se
congregaron en torno a Él los fariseos, así como algunos escribas
venidos de Jerusalén. 2 Los cuales vieron que algunos de sus
discípulos comían con manos profanas, es decir, no lavadas, 3
porque los fariseos y los judíos en general, no comen, si no se lavan
las manos, hasta la muñeca, guardando la tradición de los antiguos;
4 y lo que procede del mercado no lo comen, sin haberlo rociado

con agua; y observan muchos otros puntos por tradición, ablución


de copas, de jarros, de vasos de bronce382. 5 Así, pues, los fariseos y
los scribas le preguntaron: “¿Por qué no siguen tus discípulos la
tradición de los antiguos, sino que comen con manos profanas?” 6
Les dijo: “Con razón Isaías profetizó sobre vosotros, hipócritas,
como esta escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, 7 pero su
corazón está lejos de Mí. Me rinden un culto vano, enseñando
doctrinas (que son) mandamientos de hombres’383.
8 Vosotros quebrantáis los mandamientos de Dios, al paso que

observáis la tradición de los hombres; lavados de jarros y copas y


otras muchas cosas semejantes a éstas hacéis”. 9 Y les dijo:
“Lindamente habéis anulado el mandamiento de Dios, para
observar la tradición vuestra. 10 Porque Moisés dijo: “Honra a tu
padre y a tu madre”, y: “Quien maldice a su padre o a su madre,
sea muerto”. Y vosotros decís384: 11 “Si uno dice a su padre o a su
madre: «Es Korbán, es decir, ofrenda, esto con lo cual yo te podría
socorrer»385, 12 ya no lo dejáis hacer nada por su padre o por su
382
4 ss. Se trata de purificaciones que no eran prescriptas por la Ley y que los escribas multiplicaban
llamándolas “tradiciones”. “No conociendo la justicia de Dios y queriendo establecer la suya propia
(Rm. 3, 10), el fariseo, satisfecho de sí mismo, espera sorprender a Dios con su virtud que nada
necesita (Lc. 18, 1 s.). En realidad, el fariseo es el más temible de los materialistas, pues el saduceo
sensual ignora lo espiritual; pero él, en cierto modo, lo conoce para reducirlo a la materia: hechos,
realizaciones, obras visibles para que sean vistos de los hombres y los hombres los alaben y los imiten.
Antítesis del fariseo es la Verónica que al acercarse a Dios presenta, a la faz de la gracia, el lienzo en
blanco de su esperanza”. Es evidente que la doctrina de Jesucristo era tan incompatible con esa
mentalidad como el fuego con el agua (véase 12, 38 y nota). La tradición que vale para la Iglesia es la
que tiene su origen en la revelación divina, es decir, en la predicación del mismo Jesucristo y de los
apóstoles, “a fin de que siempre se crea del mismo modo la verdad absoluta e inmutable predicada
desde el principio por los apóstoles” (Pío X en el juramento contra los modernistas). Cf. 1 Tm. 6, 3 s. y
20.
383 6. Véase Is. 29, 13; Cf. Mt. 15, 1-28; 23, 15; Lc. 11, 37-41; Jn. 4, 23 y notas.

384 10. Véase Ex. 20, 12; 21, 17; Lv. 20, 9; Dt. 5, 16; Ef. 6, 2.

385 11. Quiere decir que los fariseos se consideraban exonerados de la obligación de sustentar a sus

ancianos padres, pretendiendo que les valiera por tal una ofrenda de dinero (Korbán) dada al Templo.
madre, 13 anulando así la palabra de Dios por la tradición que
transmitisteis. Y hacéis cantidad de cosas semejantes”. 14 Y habiendo
de nuevo llamado a la muchedumbre, les dijo: “Escuchadme todos
con inteligencia: 15 No hay cosa fuera del hombre que, entrando en
él, lo pueda manchar; mas lo que sale del hombre, eso es lo que
mancha al hombre. 16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga”.
17 Cuando, dejando a la multitud, hubo entrado en casa, sus

discípulos lo interrogaron sobre esta parábola. 18 Respondióles: “¿A


tal punto vosotros también estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis
que todo lo que de fuera entra en el hombre, no lo puede manchar?
19 Porque eso no va al corazón, sino al vientre y sale a un lugar

oculto, limpiando así todos los alimentos”. 20 Y agregó: “Lo que


procede del hombre, eso es lo que mancha al hombre. 21 Porque es
de adentro, del corazón de los hombres, de donde salen los malos
pensamientos, fornicaciones, hurtos, homicidios, 22 adulterios,
codicias, perversiones, dolo, deshonestidad, envidia, blasfemia,
soberbia, insensatez. 23 Todas estas cosas malas proceden de dentro
y manchan al hombre”.

LA FE DE LA CANANEA. 24 Partiendo de allí, se fué al territorio de


Tiro, y de Sidón, y entrando en una casa, no quiso que nadie lo
supiese, mas no pudo quedar oculto. 25 Porque en seguida una
mujer cuya hija estaba poseída de un demonio inmundo, habiendo
oído hablar de Él, vino a prosternarse a sus pies. 26 Esta mujer era
pagana, sirofenicia386 de origen, y le rogó que echase al demonio
fuera de su hija. 27 Mas Él le dijo: “Deja primero a los hijos saciarse,
porque no esta bien tomar el pan de los hijos para darlo a los
perritos”. 28 Ella le contestó diciendo: “Sí, Señor, pero también los
perritos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos”387. 29
Entonces Él le dijo: “¡Anda! Por lo que has dicho, el demonio ha
salido de tu hija”. 30 Ella se volvió a su casa, y encontró a la niña
acostada sobre la cama, y que el demonio había salido.
386
26. Sirofenicia es lo mismo que cananea (Mt. 15, 22), porque los fenicios se llaman también
cananeos.
387 28. Como esta pagana, insistamos porfiados en la oración, aunque a veces parezca que Dios no

quiere oírnos. Véase la parábola del amigo importuno (Lc. 11, 5 ss.). La perseverancia, dice San
Bernardo, es una virtud sin la cual nadie verá a Dios, ni será visto por Dios. Cf. Lc. 21, 19.
EL SORDOMUDO. 31 Al volver del territorio de Tiro, vino, por
Sidón, hacia el mar de Galilea atravesando el territorio de la
Decápolis. 32 Le trajeron un sordo y tartamudo, rogandole que
pusiese su mano sobre él. 33 Mas Él, tomándolo aparte, separado de
la turba, puso sus dedos en los oídos de él; escupió y tocóle la
lengua. 34 Después, levantando los ojos, al cielo, dió un gemido y le
dijo: “Effathá”388, es decir, “ábrete”. 35 Y al punto sus oídos se
abrieron, y la ligadura de su lengua se desató, y hablaba
correctamente. 36 Mas les mandó no decir nada a nadie; pero
cuanto más lo prohibía, más lo proclamaban. 37 Y en el colmo de la
admiración, decían: “Todo lo hizo bien: hace oír a los sordos, y
hablar a los mudos”.

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MARCOS VIII
SEGUNDA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES. 1 En aquel tiempo, como
hubiese de nuevo una gran muchedumbre, y que no tenía qué
comer, llamó a sus discípulos, y les dijo389: 2 “Tengo compasión de
la muchedumbre, porque hace ya tres días que no se aparta de Mí, y
no tiene nada qué comer. 3 Si los despido en ayunas a sus casas, les
van a faltar las fuerzas en el camino; porque los hay que han venido
de lejos”. 4 Dijeronle sus discípulos: “¿Cómo será posible aquí, en un
desierto, saciarlos con pan?” 5 Les preguntó: “¿Cuántos panes
tenéis?” Respondieron: “Siete”. 6 Y mandó que la gente se sentase
en el suelo; tomó, entonces, los siete panes, dió gracias, los partió y
los dió a sus discípulos, para que ellos los sirviesen; y los sirvieron a
la gente. 7 Tenían también algunos pececillos; los bendijo, y dijo que
los sirviesen también. 8 Comieron hasta saciarse, y recogieron siete
canastos de pedazos que sobraron. 9 Eran alrededor de cuatro mil. Y
los despidió.

388
33. Este acto se repite hoy en la administración del Bautismo, cuando el sacerdote dice: “éfeta”:
abre tus oídos a la palabra de Dios. Pío XII el 14 de enero de 1944 ha dispuesto que se suprima esto
siempre que lo aconseje la higiene y la profilaxis en casos de grave peligro. (A. A. S. 36, 28-29).
389 1 ss. Véase Mt. 15, 32-39.
LOS FARISEOS PIDEN UNA SEÑAL. 10 En seguida subió a la barca con
sus discípulos, y fue a la región de Dalmanuta. 11 Salieron entonces
los fariseos y se pusieron a discutir con Él, exigiéndole alguna señal
del cielo, para ponerlo a prueba390. 12 Mas Él, gimiendo en su
espíritu, dijo: “¿Por qué esta raza exige una señal? En verdad, os
digo, ninguna señal será dada a esta generación” 391. 13 Y dejándolos
allí, se volvió a embarcar para la otra ribera.

CONTRA LAS LEVADURAS. 14 Habían olvidado de tomar pan, y no


tenían consigo en la barca más que un solo pan. 15 Les hizo entonces
esta advertencia: “¡Cuidado! Guardaos de la levadura de los fariseos
y de la levadura de Herodes”392. 16 Por lo cual ellos se hicieron esta
reflexión unos a otros: “Es que no tenemos panes”. 17 Mas
conociéndolo, Jesús les dijo: “¿Por qué estáis pensando en que no
teneis panes? ¿No comprendéis todavía? ¿No caéis en la cuenta?
¿Tenéis endurecido vuestro corazón? 18 ¿Teniendo ojos, no veis; y
teniendo oídos, no oís? 19 Cuando partí los cinco panes entre los
cinco mil, ¿cuántos canastos llenos de pedazos recogisteis?” “Doce”,
le dijeron. 20 “Y cuando partí los siete panes entre los cuatro mil,
¿cuántas canastas llenas de trozos os llevasteis?” Dijéronle: “Siete”. 21
Y les dijo: “¿No comprendéis todavía?”

EL CIEGO DE BETSAIDA. 22 Fueron luego a Betsaida. Y le trajeron un


ciego, rogándole que lo tocase 393. 23 Y El, tomando de la mano al
ciego, lo condujo fuera de la aldea, le escupió en los ojos, y le
impuso las manos; después le preguntó: “¿Ves algo?” 24 Él alzó los
ojos y dijo: “Veo a los hombres; los veo como arboles que
caminan”. 25 Le puso otra vez las manos sobre los ojos, y el hombre
miró con fijeza y quedó curado, y veía todo claramente. 26 Y lo
390
11 ss. Véase Mt. 16, 1-12; Lc. 11, 54.
391
12. Según S. Mateo (16, 4) Jesús citó el caso del profeta Jonás como figura de su milagrosa
resurrección.
392 15. La levadura de los fariseos, según vemos en Lc. 12, 1, es la hipocresía. Hemos de guardarnos

tanto de compartirla cuanto de ser su víctima. La levadura de Herodes es la mala vida, que se contagia
como una peste. Véase Mt. 16, 6 y 12.
393 22. Betsaida, la llamada Betsaida Julias, al E. de la desembocadura del Jordán en el lago de

Genesaret.
envió de nuevo a su casa y le dijo: “Ni siquiera entres en la aldea”.

CONFESIÓN DE PEDRO. 27 Jesús se marchó con sus discípulos para


las aldeas de Cesarea de Filipo. Por el camino hizo esta pregunta a
sus discípulos: “¿Quién soy Yo, según el decir de los hombres?” 394. 28
Le respondieron diciendo: “Juan el Bautista; otros: Elías; otros: uno
de los profetas”. 29 Entonces, les preguntó: “Según vosotros, ¿quién
soy Yo?” Respondióle Pedro y dijo: “Tú eres el Cristo”395. 30 Y les
mandó rigurosamente que a nadie dijeran (esto) de Él.

PRIMER ANUNCIO DE LA PASIÓN. 31 Comenzó entonces, a enseñarles


que era necesario que el Hijo del hombre sufriese mucho; que fuese
reprobado396 por los ancianos, por los sumos sacerdotes, y por los
escribas; que le fuese quitada la vida, y que, tres días después,
resucitase. 32 Y les hablaba abiertamente. Entonces, Pedro,
tomándolo aparte, empezó a reprenderlo. 33 Pero Él, volviendose y
viendo a sus discípulos, increpó a Pedro y le dijo: “¡Vete de Mí,
atrás, Satanás! porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los
hombres”397.

LA RENUNCIA DEL “YO”. 34 Y convocando a la muchedumbre con


sus discípulos les dijo: “Si alguno quiere venir en pos de Mí,
renúnciese a sí mismo, tome su cruz, y sígame 398. 35 Quien quiere

394
27. Véase Mt. 16, 13-16; Lc. 9, 18-20.
395
29. Véase Mt. 16, 18, donde Jesús recompensó la fe de aquel humilde pescador, haciéndole
príncipe de los apóstoles.
396 31. ¡Reprobado! Y bien lo vemos en 14, 64 donde todos están horrorizados de sus “blasfemias”.

Nosotros, gentiles, más que nadie debemos agradecerle, pues fué para abrirnos la puerta de la salud
(Ef 2, 1 ss.). “Por el delito de los judíos la salud pasó a los gentiles; por la incredulidad de los gentiles
volverá a los judíos” (S. Jerónimo).
397 33. No obstante la confesión que acaba de hacer (v. 29), Pedro muestra aquí su falta de espíritu

sobrenatural. Jesús, con la extrema severidad de su reproche, nos enseña que nada vale un amor
sentimental, sino el que busca en todo la voluntad del Padre corno lo hizo Él. Cf. Mt. 24, 42 y nota.
398 34. A la luz de la doctrina revelada y definida, se comprende bien la suavidad de esta palabra de

Jesús, que al principio parece tan dura. Renúnciese a si mismo. Ello significa decirnos, para nuestros
bien: líbrate de ese enemigo, pues ahora sabes que es malo, corrompido, perverso. Si tú renuncias a
ese mal amigo y consejero que llevas adentro, yo lo sustituiré con mi espíritu, sin el cual nada puedes
hacer (Jn. 15, 5). ¡Y cómo será de total ese apartamiento que necesitamos hacer del autoenemigo,
cuando Jesús nos enseña que es indispensable nacer de nuevo para poder entrar en el Reino de Dios!
(Jn. 3, 3). Renacer del Espíritu, echar fuera aquel yo que nos aconsejaba y nos prometía quizá tantas
grandezas. Echarlo fuera, quitarlo de en medio, destituirlo de su cargo de consejero, por mentiroso,
salvar su vida, la perderá, y quien pierde su vida a causa de Mí y del
Evangelio, la salvará. 36 En efecto: ¿de qué servirá al hombre ganar
el mundo entero, y perder su vida? 37 Pues ¿qué cosa puede dar el
hombre a cambio de su vida? 38 Porque quien se avergonzare de Mí
y de mis palabras delante de esta raza adúltera y pecadora, el Hijo
del hombre también se avergonzará de él cuando vuelva en la gloria
de su Padre, escoltado por los santos ángeles”.

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MARCOS IX
TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS. 1 Y les dijo: “En verdad, os digo,
entre los que están aquí, algunos no gustarán la muerte sin que
hayan visto el reino de Dios venido con poder”399. 2 Y seis días
después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los
llevó solos, aparte, a un alto monte, y se transfiguró a su vista400. 3
Sus vestidos se pusieron resplandecientes y de tal blancura; que no
hay batanero sobre esta tierra, capaz de blanquearlos así. 4 Y se les
aparecieron Elías y Moisés y conversaban con Jesús. 5 Entonces,
Pedro dijo a Jesús: “Rabí, es bueno que nos quedemos aquí.
Hagamos, pues, aquí tres pabellones, uno para ti, uno para Moisés,
y uno para Elías”. 6 Era que no sabía lo que decía, porque estaban
sobrecogidos de temor. 7 Vino, entonces, una nube que los cubrió
con su sombra, y de la nube una voz se hizo oír: “Éste es mi Hijo, el
Amado. ¡Escuchadlo!”401. 8 Y de repente, mirando todo alrededor,
no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo.

malo e ignorante. He aquí lo que tanto cuesta a nuestro amor propio: reconocer que nuestro fulano
de tal es “mentira” (Rm. 3, 4) y de suyo digno de la Ira de Dios. Cf. Lc. 9, 23 y nota.
399 1. Colocado al principio del capítulo, este v. (que en la Vulgata figura como 39 del cap. 8)

muestra claramente que el anuncio de Jesús se refiere a su gloriosa Transfiguración, relatada en los vv.
que siguen, y en la cual Jesús mostró un anticipo de la gloria con que volverá al fin de los tiempos. Tal
es la gloria cuya visión nos refieren S. Juan en su Evangelio (1, 14), y S. Pedro en su segunda Epistola (1,
16 ss.). Cf. Mt. 16, 28 y nota. Lc. 9, 27.
400 2 ss. Véase Mt. 17, 1-8; Lc. 9. 28-36. Un alto monte: según la tradición, el monte Tabor en

Galilea.
401 7. Aquí, como en el Bautismo de Jesús, el Padre da solemne testimonio de la filiación divina del

Mesías, y añade el único mandamiento que el Padre formula personalmente en todo el Evangelio: que
escuchemos a Jesús. Por eso, el Maestro nos dice: “Esta es la obra de Dios: que creáis en Aquel que Él
os envió” ( Jn. 6, 29).
LA VENIDA DE ELÍAS. 9 Cuando bajaban del monte, les prohibió
referir a nadie lo que habían visto, mientras el Hijo del hombre no
hubiese resucitado de entre los muertos402. 10 Y conservaron lo
acaecido dentro de sí, discurriendo “qué podría significar eso de
resucitar de entre los muertos”. 11 Y le hicieron esta pregunta: “¿Por
qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?” 12
Respondióles: “Elías, en efecto, vendrá primero y lo restaurará todo.
Pero ¿cómo está escrito del Hijo del hombre, que debe padecer
mucho y ser vilipendiado? 13 Pues bien, Yo os declaro: en realidad
Elías ya vino e hicieron con él cuanto les plugo, como está escrito de
él”403.

EL NIÑO ENDEMONIADO. 14 Llegaron, entretanto, a los discípulos y


vieron un gran gentío que los rodeaba, y escribas que discutían con
ellos404. 15 Toda esta multitud en cuanto lo vió se quedó asombrada
y corrió a saludarlo. 16 Preguntóles: “¿Por qué discutís con ellos?” 17
Respondióle uno de la multitud: “Maestro, te he traído a mi hijo,
que tiene un demonio mudo. 18 Y cuando se apodera de él, lo
zamarrea y él echa espumarajos, rechina los dientes y queda todo
rígido. Y pedí a tus discípulos que lo expulsasen, y no han podido”.
19 Entonces, Él les respondió y dijo: “Oh raza incrédula, ¿hasta

cuando habré de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de


soportaros? ¡Traédmelo!”405. 20 Y se lo trajeron. En cuanto lo vió, el
espíritu lo zamarreaba (al muchacho); y caído en el suelo, se
revolvía echando espumarajos. 21 Y preguntó al padre: “¿Cuánto
tiempo hace que esto le sucede?” Respondió: “Desde su infancia; 22
y a menudo lo ha echado, ora en el fuego, ora en el agua, para
hacerlo morir. Pero si Tú puedes algo, ayúdanos, Y ten compasión

402
9. El monte Tabor y el Gólgota se complementan mostrándonos el doble misterio de Jesús que
anunciaban las profecías (1 Pe. 1, 11). Aquí Jesús aparece en la gloria, con que vendrá en su triunfo (v.
1); allá lo verán sumido en un mar de penas y angustias. “En la transfiguración se trataba en primer
lugar de quitar de los corazones de los discípulos el escándalo de la Cruz” (S. León Magno).
403 13 s. “En espíritu S. Juan era Elías, mas no en persona” (S. Gregorio Magno). Véase Mt. 17, 11 s. y

nota; Mal. 4, 5; Is. 53, 3.


404 14 ss. Véase Mt. 17, 14.21; Lc. 9, 37.43 y notas.

405 19. Este reproche de incredulidad es el único que el divino Maestro dirige a sus discípulos. Pero es

el más grave. Véase 11, 22 ss. y nota.


de nosotros”. 23 Replicóle Jesus: “¡Si puedes! ... Todo es posible para
el que cree”. 24 Entonces, el padre del niño se puso a gritar: “¡Creo!
¡Ven en ayuda de mi falta de fe!” 25 Y Jesús viendo que se
aproximaba un tropel de gente, conmino al espíritu diciéndole:
“Espíritu mudo y sordo, Yo te lo mando, sal de él, y no vuelvas a
entrar más en él”. 26 Y, gritando y retorciéndole en convulsiones,
salió. Y quedó el niño como muerto, y así muchos decían que había
muerto. 27 Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y él se
tuvo en pie. 28 Cuando hubo entrado en casa, los discípulos le
preguntaron en privado: “¿Por qué, pues, no pudimos nosotros
expulsarlo?” 29 Les dijo: “Esta casta no puede ser expulsada sino con
la oración y el ayuno”406.

SEGUNDO ANUNCIO DE LA PASIÓN. 30 Partiendo de allí, pasaron a


través de Galilea, y no quería que se supiese; 31 porque enseñó esto
a sus discipulos: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos
de los hombres y lo harán morir; y tres días después de su muerte
resucitará?” 32 Pero ellos no comprendieron estas palabras y temían
preguntarle.

HUMILDAD Y CARIDAD. 33 Entretanto, llegaron a Cafarnaum; y


cuando estuvo en su casa, les preguntó: “¿De qué conversabais en el
camino?”407. 34 Mas ellos guardaron silencio, porque habían
discutido entre sí, durante el camino, sobre quien sería el mayor. 35
Entonces, sentóse, llamo a los Doce y les dijo: “Si alguno quiere, ser
el primero, deberá ser el último de todos y el servidor de todos”. 36
Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, y abrazándolo, les
dijo: 37 “El que recibe a uno de estos niños en mi nombre, a Mí me
recibe; y el que a Mí me recibe, no me recibe a Mí, sino a Aquel que
me envió”. 38 Díjole Juan: “Maestro, vimos a un hombre que
expulsaba demonios en tu nombre, el cual no nos sigue; y se lo
impedíamos, porque no anda con nosotros”. 39 Pero Jesús dijo: “No
se lo impidáis, porque nadie, haciendo milagro por mi nombre, será
capaz de hablar luego mal de Mí. 40 Porque quien no está contra
406
29. Y el ayuno: falta en el Codex Vaticanus. Cf. Mt. 17, 21.
407 33 ss. Véase Mt. 18, 1 ss.; Lc. 9, 46 ss.
nosotros, por nosotros está. 41 Quien os diere a beber un vaso de
agua, por razón de que sois de Cristo, en verdad os digo, no
perdera su recompensa” 408.

GRAVEDAD DEL ESCÁNDALO. 42 Quien escandalizare a uno de estos


pequeñitos que creen, más le valdría que le atasen alrededor de su
cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que lo
echasen al mar. 43 Si tu mano te escandaliza, córtala: más te vale
entrar en la vida manco, que irte, con tus dos manos, a la
gehenna409, al fuego que no se apaga. [44]410. 45 Y si tu pie te
escandaliza, córtalo: mas te vale entrar en la vida cojo que ser, con
tus dos pies, arrojado a la gehenna.[46]. 47 Y si tu ojo te escandaliza,
sácalo: más te vale entrar en el reino de Dios teniendo un solo ojo
que con tus dos ojos ser arrojado a la gehenna, 48 donde “el gusano
de ellos no muere y el fuego no se apaga” 411. 49 Porque cada uno ha
de ser salado con el fuego. La sal es buena; mas si la sal se vuelve
insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos y
estad en paz unos con otros 412.

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III. CAMINO DE JERUSALÉN


(10,1 -52)

MARCOS X
INDISOLUBILIDAD DEL MATRIMONIO. 1 Partiendo de allí, fué al
territorio de Judea y de Transjordania. De nuevo, las
408
40. Nosotros: Así reza el texto griego según Merk. Algunos códices dicen vosotros, como en Lc.
9, 50. La variante parece acentuar más aún la diferencia que Jesús establece entre Él –que es el fin (Mt.
12, 30)– y nosotros, simples medios. Cf. Fil. 1, 15 ss.; Nm. 11, 24-30.
409 43. Véase Mt. 5, 29 s.; 18, 8 y notas. Cf. Pr. 5, 8; Si. 9, 4. Gehenna : infierno Cf. Mt. 5, 22 y

nota.
410 44. Dos vv. 44 y 46 faltan en los mejores códices griegos. Son repeticiones del v. 48, introducidas

por los copistas (véase Merk, Joüon, etc.).


411 48. Aquí Jesús define la eternidad de las penas del infierno. Véase Judit 16, 21; Is. 66, 24; Ap. 20,

10.
412 49. Según la Ley (Lv. 2, 13) los sacrificios se rociaban con sal (de la Alianza).
muchedumbres acudieron a Él, y de nuevo, según su costumbre, los
instruía413. 2 Y viniendo a Él algunos fariseos que, con el propósito
de tentarlo, le preguntaron si era lícito al marido repudiar a su
mujer, 3 les respondió y dijo: “¿Qué os ha ordenado Moi- sés?” 4
Dijeron: “Moisés permitió dar libelo de repudio y despedir (la)”. 5
Mas Jesús les replicó: “En vista de vuestra dureza de corazón os
escribió ese precepto. 6 Pero desde el comienzo de la creación, Dios
los hizo varón y mujer. 7 Por esto el hombre dejará a su padre y a su
madre y se unirá a su mujer, 8 y los dos vendrán a ser una sola
carne. De modo que no son ya dos, sino una sola carne. 9 ¡Y bien!
¡lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe!” 10 De vuelta a su
casa, los discípulos otra vez le preguntaron sobre eso. 11 Y les dijo:
“Quien repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio
contra la primera414; 12 y si una mujer repudia a su marido y se casa
con otro, ella comete adulterio”.

LOS NIÑOS SON DUEÑOS DEL REINO. 13 Le trajeron unos niños para
que los tocase; mas los discípulos ponían trabas. 14 Jesús viendo esto,
se molestó y les dijo: “Dejad a los niños venir a Mí y no les
impidáis, porque de tales como éstos es el reino de Dios 415. 15 En
verdad, os digo, quien no recibe el reino de Dios como un niño, no
entrará en él”. 16 Después los abrazó y los bendijo, poniendo sobre
ellos las manos.

EL JOVEN RICO. 17 Cuando iba ya en camino, vino uno corriendo


y, doblando la rodilla, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de
hacer para heredar la vida eterna?”416. 18 Respondióle Jesús: “¿Por
qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. 19 Tú conoces
los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no
des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre”;
413
1 ss. Véase Mt. 19, x ss.; Gn. 1, 27; 2, 24; Dt. 24, 14; 1 Co. 6, 16; 7, 10 s.; Ef. 5, 31.
414
11 s. Contra la primera: hay un bello matiz de caridad en esta clara definición que condena el
desorden de nuestra época, en la que una legislación civil se cree autorizada para separar “lo que Dios
ha unido”.
415 14. Este llamado de Jesús es el fundamento de toda educación. Los niños entienden muy bien las

palabras del divino Maestro, porque Él mismo nos dijo que su Padre revela a los pequeños lo que
oculta a los sabios y prudentes (Lc. 10, 21).
416 17 ss. Véase Mt. 19, 16 ss.; Lc. 18, 18 ss.
20 y él le respondió: “Maestro, he cumplido todo esto desde mi
juventud”. 21 Entonces, Jesús lo miró con amor y le dijo: “Una cosa
te queda: anda, vende todo lo que posees y dalo a los pobres, y
tendrás un tesoro en el cielo; despues, vuelve, y sígueme, llevando
la cruz”. 22 A1 oír estas palabras, se entristeció, y se fué apenado,
porque tenía muchos bienes417.

RECOMPENSA DE LOS QUE SIGUEN A JESÚS. 23 Entonces, Jesús, dando


una mirada a su rededor, dijo a sus discípulos: “¡Cuán difícil es para
los ricos entrar en el reino de Dios!” 24 Como los discípulos se
mostrasen asombrados de sus palabras, volvió a decirles Jesús:
“Hijitos, ¡cuán difícil es para los que confían en las riquezas, entrar
en el reino de Dios! 25 Es más fácil a un camello pasar por el ojo de
una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios” 418. 26 Pero su
estupor aumentó todavía; y se decían entre sí: “Entonces, ¿quién
podrá salvarse?” 27 Mas Jesús, fijando sobre ellos su mirada, dijo:
“Para los hombres, esto es imposible, mas no para Dios, porque
todo es posible para Dios”. 28 Púsose, entonces, Pedro a decirle: “Tú
lo ves, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido”. 29 Jesús le
contestó y dijo: “En verdad, os digo, nadie habrá dejado casa, o
hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o campos, a
causa de Mí y a causa del Evangelio, 30 que no reciba centuplicado419
ahora, en este tiempo, casas, hermanos, hermanas, madre, hijos y
campos –a una con persecuciones–, y, en el siglo venidero, la vida
eterna. 31 Mas muchos primeros serán últimos, y muchos últimos,
primeros”.

22. Sobre este caso véase Lc. 18, 22 y nota.


417

25. Jesús enseña que no puede salvarse el rico de corazón, porque, como Él mismo dijo, no se
418

puede servir a Dios y a las riquezas (Mt. 6, 24). El que pone su corazón en los bienes de este mundo
no es el amo de ellos, sino que los sirve, así como todo el que peca esclavo es del pecado (Jn. 8, 34).
Tan triste situación es bien digna de lástima, pues se opone a la bienaventuranza de los pobres en
espíritu, que Jesús presenta como la primera de todas (Mt. 5, 31). Véase Lc. 18, 24 y nota. “No se
sepulte vuestra alma en el oro, elévese al cielo” (S. Jerónimo). Cf: Col. 3, 1.4; Fil. 3, 19 ss.; Ef. 2, 6.
419 30. Centuplicado. Todos los verdaderos pobres son ricos. “¿No os parece rico, exclama S.

Ambrosio, el que tiene la paz del alma, la tranquilidad y el reposo, el que nada desea, no se turba por
nada, no se disgusta por las cosas que tiene desde largo tiempo, y no las busca nuevas?” A diferencia
de San Mateo (19, 27 ss.), no se habla aquí del que deja la esposa, y se acentúa en cambio que esta
recompensa se refiere a la vida presente, aun en medio de las persecuciones tantas veces anunciadas
por el Señor a sus discípulos. Cf. Lc. 18, 29.
TERCER ANUNCIO DE LA PASIÓN. 32 Iban de camino, subiendo a
Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; y ellos se asombraban y lo
seguían con miedo. Y tomando otra vez consigo a los Doce, se puso
a decirles lo que le había de acontecer: 33 “He aquí que subimos a
Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos
sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte, y lo
entregarán a los gentiles; 34 y lo escarnecerán, lo escupirán, lo
azotarán y lo matarán, mas tres días después resucitará”.

LA AMBICIÓN DE SANTIAGO Y JUAN. 35 Acercáronsele Santiago y


Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que Tú
hagas por nosotros cualquier cosa que te pidamos” 420. 36 Él les dijo:
“¿Que queréis, pues, que haga por vosotros?” 37 Le respondieron:
“Concédenos sentarnos, el uno a tu derecha, el otro a tu izquierda,
en tu gloria”. 38 Pero Jesús les dijo: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis
beber el cáliz que Yo he de beber, o recibir el bautismo que Yo he
de recibir?” 39 Le contestaron: “Podemos”. Entonces, Jesús les dijo:
“El cáliz que Yo he de beber, lo beberéis; y el bautismo421 que Yo he
de recibir lo recibiréis. 40 Mas en cuanto a sentarse a mi derecha o a
mi izquierda, no es mío darlo sino a aquellos para quienes está
preparado”. 41 Cuando los otros diez oyeron esto, comenzaron a
indignarse contra Santiago y Juan. 42 Entonces, Jesús los llamó y les
dijo: “Como vosotros sabéis, los que aparecen como jefes de los
pueblos, les hacen sentir su dominación; y los grandes, su poder 422.
43 Entre vosotros no debe ser así; al contrario, quien, entre vosotros,

desea hacerse grande, hágase sirviente de los demás; 44 y quien


desea ser el primero, ha de ser esclavo de todos. 45 Porque también
420
35 ss. Estos “hijos del trueno” (3, 17) recordaban los doce tronos (Mt. 19, 28) y pensaban coma
los que oyeron la parábola de las minas (Lc. 19, 11), como los del Domingo de Ramos (11, 10), como
todos los apóstoles después de la Resurrección (Hch. 1, 6), que el Reino empezaría a llegar. Jesús no
condena precisamente, como algunos han creído, esta gestión que sus primos hermanos intentan por
medio de su madre la buena Salomé (Mt. 20, 20) y que, si bien recuerda la ambición egoísta de
Sancho por su ínsula, muestra al menos una fe Y esperanza sin doblez. Pero alude una vez más a los
muchos anuncios de su Pasión, que ellos, como Pedro (Mt. 16, 22), querían olvidar, y les reitera la
gran lección de la humildad, refiriéndose de paso a arcanos del Reino que San Pablo habría de
explayar más tarde en las Epístolas de la cautividad.
421 39. Ese bautismo a que Jesús alude no parece ser sino el martirio. Véase Lc. 12, 50. Ambos

apóstoles lo padecieron (Hch. 12 y nota), si bien Juan salió ileso de su “bautismo” en aceite hirviendo.
Cf. Jn. 21, 22 y nota.
422 42 ss. Véase Lc. 22, 25-27.
el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar
su vida en rescate por muchos”423.

EL CIEGO DE JERICÓ. 46 Habían llegado a Jericó. Ahora bien,


cuando iba saliendo de Jericó, acompañado de sus discípulos y de
una numerosa muchedumbre, el hijo de Timeo, Bartimeo, ciego y
mendigo, estaba sentado al borde del camino424; 47 y oyendo que
era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: “¡Hijo de David, Jesús, ten
piedad de mí!” 48 Muchos le reprendían para que callase, pero él
mucho más gritaba: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!” 49
Entonces, Jesús se detuvo y dijo: “Llamadlo”. Llamaron al ciego y le
dijeron: “¡Animo, levántate! Él te llama”. 50 Y él arrojo su manto, se
puso en pie de un salto y vino a Jesús. 51 Tomando la palabra, Jesús
le dijo: “¿Qué deseas que te haga?” El ciego le respondio:
“¡Rabbuni, que yo vea!” 52 Jesús le dijo: “¡Anda! tu fe te ha sanado”.
Y en seguida vió, y lo fué siguiendo por el camino 425.

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IV. JESÚS EN JERUSALÉN


(11,1 -13,37)

MARCOS XI
ENTRADA TRIUNFAL EN JERUSALÉN. 1 Cuando estuvieron próximos a
Jerusalén, cerca de Betfagé426 y Betania, junto al Monte de los
Olivos, envió a dos de sus discípulos, 2 diciéndoles: “Id a la aldea
que está enfrente de vosotros; y luego de entrar en ella, encontraréis
un burrito atado, sobre el cual nadie ha montado todavía.
Desatadlo y traedlo. 3 Y si alguien os pregunta: “¿Por qué hacéis

423 45. Véase Lc. 22, 27 y nota.


424
46. San Mateo (20, 30) habla de dos ciegos: uno de ellos ha de ser este Bartimeo. Cf. Lc. 18, 35-
43.
425
52. En seguida: el evangelista nos hace notar que el dichoso ciego siguió a Jesús sin acordarse de
recoger el manto arrojado a que se refiere el v. 50.
426 2. La aldea de Belfagé, situada entre Jerusalén y Betania (Mt. 21, 1 ss.; Lc. 19, 29 ss.; Jn. 12, 12 s.).
esto?”, contestad: “El Señor lo necesita, y al instante lo devolverá
aquí”. 4 Partieron, pues, y encontraron un burrito atado a una
puerta, por de fuera, en la calle, y lo desataron. 5 Algunas personas
que se encontraban allí, les dijeron: “¿Qué hacéis, desatando el
burrito?” 6 Ellos les respondieron como Jesús les había dicho, y los
dejaron hacer. 7 Llevaron, pues, el burrito a Jesús y pusieron encima
sus mantos, y Él lo montó. 8 Y muchos extendieron sus mantos sobre
el camino; otros, brazadas de follaje que habían cortado de los
campos. 9 Y los que marchaban delante y los que seguían, clamaban:
“¡Hosanna! 427 ¡Bendito sea el que viene en el nombre del Señor! 10
¡Bendito sea el advenimiento del reino de nuestro padre David!
¡Hosanna en las alturas!” 11 Y entró en Jerusalén en el Templo, y
después de mirarlo todo, siendo ya tarde, partió de nuevo para
Betania con los Doce.

LA HIGUERA ESTÉRIL. 12 Al día siguiente428, cuando salieron de


Betania, tuvo hambre. 13 Y divisando, a la distancia, una higuera que
tenía hojas, fué para ver si encontraba algo en ella; pero llegado allí,
no encontró más que hojas, porque no era el tiempo de los higos429.
14 Entonces, respondió y dijo a la higuera: “¡Que jamás ya nadie

coma fruto de ti!” Y sus discípulos lo oyeron.

INDIGNACIÓN DE JESÚS POR EL TEMPLO PROFANADO. 15 Llegado a


Jerusalén, entró en el Templo, y se puso a expulsar a los que
vendían y a los que compraban en el Templo, y volcó las mesas de
los cambistas y las sillas de los que vendían las palomas; 16 y no
permitía que nadie atravesase el Templo transportando objetos. 17 Y
les enseñó diciendo: “¿No está escrito: «Mi casa será llamada casa de
oración para todas las naciones»? Pero vosotros, la habéis hecho
cueva de ladrones” 430. 18 Los sumos sacerdotes y los escribas lo
oyeron y buscaban cómo hacerlo perecer; pero le tenían miedo,

427 9. Con la aclamación Hosanna: ¡Ayúdanos (oh Dios)! el pueblo quiere expresar su desbordante
alegría según el Salmo 117, 25 s.
428 12. Era el lunes de Semana Santa.

429 13 ss. La maldición de la higuera simboliza la reprobación del pueblo de Israel, rico en hojas pero

estéril en frutos (Mt. 21, 18 s.; Lc. 13, 6 ss.).


430 17. Véase Is. 56, 7; Jr. 7, 11; Cf. Mt. 21, 12-46; Lc. 19, 45-47; Jn. 2, 14-16.
porque todo el pueblo estaba poseído de admiración por su
doctrina. 19 Y llegada la tarde, salieron (Jesús y sus discípulos) de la
ciudad.

PODER DE LA FE. 20 Al pasar (al día siguiente) muy de mañana,


vieron la higuera que se había secado de raíz431. 21 Entonces, Pedro
se acordó y dijo: “¡Rabí, mira! La higuera que maldijiste se ha
secado”. 22 Y Jesús les respondió y dijo: “¡Tened fe en Dios! 432 23 En
verdad, os digo, quien dijere a este monte: “Quítate de ahí y echate
al mar”, sin titubear interiormente, sino creyendo que lo que dice se
hará, lo obtendrá. 24 Por eso, os digo, todo lo que pidiereis orando,
creed que lo obtuvisteis ya, y se os dará433. 25 Y cuando os ponéis de
pie para orar, perdonad lo que podáis tener contra alguien, a fin de
que también vuestro Padre celestial os perdone vuestros pecados. 26
[Si no perdonáis, vuestro Padre que está en los cielos no os
perdonará tampoco vuestros pecados]”434.

CONTROVERSIA SOBRE EL PODER DE JESÚS. 27 Fueron de nuevo a


Jerusalén. Y como Él se pasease por el Templo, se le llegaron los
jefes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos 435, 28 y le dijeron:
“¿Con qué poder haces estas cosas, y quién te ha dado ese poder
para hacerlas?” 29 Jesús les contestó: “Os haré Yo también una
pregunta. Respondedme, y os diré con qué derecho obro así: 30 El
bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme”.
31 Mas ellos discurrieron así en sí mismos: “Si decimos «del cielo»,

dirá: «entonces ¿por qué no le creísteis?»” 32 Y ¿si decimos: “de los


hombres”? –pero temían al pueblo, porque todos tenían a Juan por
un verdadero profeta. 33 Respondieron, pues, a Jesús. “No
sabemos”. Entonces, Jesús les dijo: “Y bien, ni Yo tampoco os digo
con qué poder hago esto”.

431 20 ss. Véase Mt. 21, 20-22.


432
22 s. Sobre este punto principalísimo véase 9, 19 ss.; Mt. 17, 20; Lc. 17, 20 y notas.
433 24. Tal es la eficacia de la fe viva, la del que no es “vacilante en su corazón” (v. 23; St. 1, 6 ss.) y

perdona a su prójimo (v. 25).


434 26. El vers. 26 falta en los mejores códices. Pertenece a Mt. 6, 15.

435 27 ss. Véase Mt. 21, 23 ss.; Lc. 20, 1-8.


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MARCOS XII
PARÁBOLA DE LOS VIÑADORES. 1 Y se puso a hablarles en parábolas:
“Un hombre plantó una viña, la cercó con un vallado, cavó un lagar
y edificó una torre; después la arrendó a unos viñadores, y se fué a
otro país436. 2 A su debido tiempo, envió un siervo a los viñadores
para recibir de ellos su parte de los frutos de la viña. 3 Pero ellos lo
agarraron, lo apalearon y lo remitieron con las manos vacías. 4
Entonces, les envió otro siervo, al cual descalabraron y ultrajaron; 5
y otro, al cual mataron; después otros muchos, de los cuales
apalearon a unos y mataron a otros. 6 No le quedaba más que uno,
su hijo amado; a éste les envió por último, pensando: «Respetarán a
mi hijo». 7 Pero aquellos viñadores se dijeron unos a otros: «Éste es
el heredero. Venid, matémoslo, y la herencia será nuestra». 8 Lo
agarraron, pues, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. 9 ¿Qué
hará el dueño de la viña? Vendrá y acabará con los viñadores, y
entregará la viña a otros. 10 ¿No habéis leído esta Escritura: «La
piedra que desecharon los que edificaban, ésta ha venido a ser
cabeza de esquina437; 11 de parte del Señor esto ha sido hecho, y es
maravilloso a nuestros ojos?»” 12 Trataron, entonces, de prenderlo,
pero temían al pueblo. Habían comprendido, en efecto, que con
respecto a ellos había dicho esta parábola. Lo dejaron, pues, y se
fueron.

JESÚS ANTE LO TEMPORAL. 13 Le enviaron, después, algunos fariseos


y herodianos, a fin de enredarlo en alguna palabra. 14 Vinieron ellos
y le dijeron: “Maestro, sabemos que Tú eres veraz, que no tienes
miedo a nadie, y que no miras la cara de los hombres, sino que
enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Es lícito pagar el tributo al

436 1 ss. La parábola de los viñadores homicidas exhibe la actitud de la Sinagoga para con el dueño
de la viña (Dios), su hijo (Jesucristo) y sus siervos (profetas y apóstoles). San Pablo nos enseña a sacar
fruto de esta tremenda lección (Rm. 11, 17 ss.). Cf. Mt. 21, 33 ss.; Lc. 20, 9 ss.
437 10. La piedra desechada es Jesucristo, quien se aplica esta figura que en la profecía representaba a

Israel. Los constructores son los judíos, en particular los príncipes y sacerdotes del pueblo. Véase Sal.
117, 22 y nota; Is. 28, 16.
César o no? ¿Pagaremos o no pagaremos?” 438 15 Mas Él, conociendo
su hipocresía, les dijo: “¿Por qué me tendéis un lazo? Traedme un
denario, para que Yo lo vea”. 16 Se lo trajeron, y Él les preguntó:
“¿De quién es esta figura y la leyenda?” Le respondieron: “Del
César”. 17 Entonces, Jesús les dijo: “Dad al César lo que es del César;
y a Dios lo que es de Dios”. Y se quedaron admirados de Él439.

LOS SADUCEOS Y LA RESURRECCIÓN. 18 Acercáronsele también


algunos saduceos440, que dicen que no hay resurrección, y le
propusieron esta cuestión: 19 “Maestro, Moisés nos ha prescrito, si el
hermano de alguno muere dejando mujer y no deja hijos, tome su
hermano la mujer de él y dé prole a su hermano. 20 Ahora bien,
eran siete hermanos. El primero tomó mujer, y murió sin dejar
prole. 21 El segundo la tomó, y murió sin dejar prole. Sucedió lo
mismo con el tercero. 22 Y ninguno de los siete dejó descendencia.
Después de todos ellos murió también la mujer. 23 En la
resurrección, cuando ellos resuciten, ¿de cuál de ellos será esposa?
Porque los siete la tuvieron por mujer”. 24 Mas Jesús les dijo: “¿No
erráis, acaso, por no conocer las Escrituras ni el poder de Dios? 25
Porque, cuando resuciten de entre los muertos, no se casarán (los
hombres), ni se darán en matrimonio (las mujeres), sino que serán
como ángeles en el cielo. 26 Y en cuanto a que los muertos resucitan,
¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la Zarza,
cómo Dios le dijo: «Yo soy el Dios de Abrahán y el Dios de Isaac, y
el Dios de Jacob?»441 27 Él no es Dios de muertos, sino de vivos.
Vosotros estáis, pues, en un gran error”.

EL GRAN MANDAMIENTO. 28 Llegó también un escriba que los había


oído discutir; y viendo lo bien que Él les había respondido, le
438
14. Con esta frase los fariseos por primera y única vez rinden públicamente homenaje a la
santidad de Jesús, mas sólo para esconder sus verdaderas intenciones. Véase Mt. 13, 57; 22, 15 ss.; Lc.
20, 20 ss.
439 17. Jesús establece aquí el respeto debido a la autoridad civil (cf. Rm. 13, 1 ss; Tt. 3, 1; 1 Pe. 2, 13)

y suprime, como lo confirmarán los apóstoles, la teocracia o la unión del orden religioso con el
político y temporal. Véase Lc. 12, 14; 2 Tm. 2, 4; 1 Pe. 5, 2 ss.; cf. Si. 45, 27 y 31 y notas.
440 18. Ciérrase ahora la cadena de los enemigos y perseguidores en torno a Jesús: fariseos, saduceos,

herodianos, escribas; todos los poderosos se han conjurado contra el Cordero (Sal. 2, 2). Todavía está
fiel el pueblo humilde. ¿Hasta cuándo? Cf. Mt. 22, 23-33; Lc. 20, 27-38; Dt. 25, 5-6.
441 26. Cf. Ex. 3, 2 y 6; Mt. 8, 11; Lc. 16, 22.
propuso esta cuestión: “¿Cuál es el primero de todos los
mandamientos?” 29 Jesús respondió: “El primero es: «Oye, Israel, el
Señor nuestro Dios, un solo Señor es. 30 Y amarás al Señor tu Dios de
todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con
toda tu fuerza»” 442 31 El segundo es: «Amarás a tu prójimo como a ti
mismo». No existe mandamiento mayor que éstos”. 32 Díjole el
escriba: “Maestro, bien has dicho; en verdad, que «Él es único, que
no hay otro más que Él». 33 Y el amarlo con todo el corazón y con
todo el espíritu y con toda la fuerza, y amar al prójimo como a sí
mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios”.
34 Jesús, viendo que había hablado juiciosamente, le dijo: “Tú no

estás lejos del reino de Dios”. Y nadie osó más proponerle


cuestiones.

CRISTO HIJO Y SEÑOR DE DAVID. 35 Entonces, Jesús, tomando la


palabra, enseñaba en el Templo diciendo: “¿Como dicen los escribas
que el Cristo es hijo de David?443 36 Porque David mismo dijo
(inspirado) por el Espíritu Santo: «El Señor dijo a mi Señor: Siéntate
a mi diestra, hasta que ponga Yo a tus enemigos por tarima de tus
pies». 37 Si David mismo lo llama «Señor», ¿cómo puede entonces ser
su hijo?” Y la gente numerosa lo escuchaba con placer.

GUARDAOS DE LOS ESCRIBAS. 38 Dijo también en su enseñanza:


“Guardaos de los escribas444, que se complacen en andar con largos
vestidos, en ser saludados en las plazas públicas, 39 en ocupar los
primeros sitiales en las sinagogas y los primeros puestos en los
convites, 40 y que devoran las casas de las viudas, y afectan hacer
largas oraciones. Éstos recibiran mayor castigo”.

442
30 ss. Véase Dt. 6, 4 s.; Lv. 19; 18; Jn. 13, 34 s.; 15, 12; Rm. 13, 9; Ga. 5, 14.
443
35 ss. Cf. Mt. 22, 41-45; Lc. 20, 41-44; Sal. 109, 1 y nota. Jesús establece aquí, en forma
intergiversable, el origen davídico de este célebre Salmo, que tantos han puesto en duda.
444 36. [Nota: En el ‘original’ de Straubinger esta nota figura como del v. 36, pero parece coincidir

mejor con el v. 38] Los escribas o intérpretes de la Ley pertenecían en su gran mayoría a la secta de los
fariseos y gozaban de gran prestigio ante el pueblo ignaro que confiaba en ellos (véase la expresión de
Jesús en Mt. 9, 36). El hecho de que distinguían 613 mandamientos, 248 preceptos y 365
prohibiciones nos da idea de su interpretación de la Ley. Cf. 7, 4 y nota; Mt. 23, 1 ss.; Lc. 11, 43; 20,
45 ss.
LA OFRENDA DE LA VIUDA. 41 Estando Jesús sentado frente al arca
de las ofrendas, miraba a la muchedumbre que echaba monedas en
el arca, y numerosos ricos echaban mucho. 42 Vino también una
pobre viuda que echó dos moneditas, esto es un cuarto de as 445. 43
Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: “En verdad, os digo, esta
pobre viuda ha echado más que todos los que echaron en el arca446.
44 Porque todos los otros echaron de lo que les sobraba, pero ésta

ha echado de su propia indigencia todo lo que tenía, todo su


sustento”.

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MARCOS XIII
PROFECÍA DE LA RUINA DE JERUSALÉN Y DEL FIN DE LOS TIEMPOS. – 1
Cuando Él salía del templo, uno de sus discípulos le dijo: “¡Maestro,
mira! ¡qué piedras y qué edificios!”447 2 Respondióle Jesús: “¿Ves
estas grandes construcciones? No quedará piedra sobre piedra que
no sea derribada”. 3 Luego, estando Él sentado en el Monte de los
Olivos, frente al Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le
preguntaron aparte: 4 “Dinos: ¿cuando sucederá esto?, y al estar esas
cosas a punto de cumplirse todas, ¿cual será la señal?”448 5 Y Jesús se
puso a decirles: “Estad en guardia, que nadie os induzca en error. 6
Muchos vendrán bajo mi nombre y dirán: «Yo soy (el Cristo)» y a
muchos engañaran449. 7 Cuando oigáis hablar de guerras y de
rumores de guerras, no os turbeis. Esto ha de suceder, pero no es

445 42. Un cuarto de as: un centavo. Cf. Lc. 21, 1-4.


446
43. Palabra magnífica del Señor. Dios no mira la cantidad de la limosna sino el corazón del
donante. Cf. 2 Co. 9, 7 ss. “No busco lo vuestro: os busco a vosotros” (2 Co. 12, 14).
447 1 ss. Este capítulo contiene, como entrelazadas, dos profecías: la ruina de Jerusalén y la venida

del Señor al fin de los tiempos, Los vv.6-13 se refieren a las persecuciones en general, los vv. 14-19 a la
destrucción de Jerusalén, los vv. 19-27 al fin de “este siglo malo” (Ga. 1, 4). Para los detalles remitimos
al lector a los lugares paralelos de Mt. 24, 1 ss.; Lc. 21, 5 ss. y notas.
448 4. Véase Mt. 24, 3 ss. y nota. La pregunta de los discípulos se refiere aquí exclusivamente al

tiempo, primero en general (¿cuándo?), y luego, al modo de conocer el instante mismo. Jesús les da
amplias señales para que puedan estar alerta (v. 23), y aun para que conozcan cuándo Él estará ya “a
las puertas” (v. 29). Pero no les precisa el instante, esto es, el día y la hora (v. 32) porque está dis
puesto que Él vendrá cuando menos lo esperen (cf. v. 37 y nota). “como una red sobre la tierra
entera” (Lc. 21, 35), de modo que sólo estén preparados “los que aman su venida”. Cf. 2 Tm. 4, 8; 1
Ts. 5, 4; Lc. 17, 20-37; 19, 14; 21, 34-36.
449 6. Ya pudo verse esto en tiempo de Simón Mago (Hech. 8, 9 s. y nota).
todavía el fin. 8 Porque se levantará pueblo contra pueblo, reino
contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, y habrá
hambres. Esto es el comienzo de los dolores”.
9 “Mirad por vosotros mismos. Porque os entregarán a los

sanhedrines, y seréis flagelados en las sinagogas, y compareceréis


ante gobernadores y reyes, a causa de Mí, para dar testimonio ante
ellos450. 10 Y es necesario primero que a todas las naciones sea
proclamado el Evangelio451. 11 Mas cuando os llevaren para
entregaros, no os afanéis anticipadamente por lo que direis; sino
decid lo que en aquel momento os será inspirado; porque no sois
vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo452. 12 El hermano
entregará a su hermano a la muerte, el padre a su hijo; y los hijos se
levantarán contra sus padres y los matarán. 13 Seréis odiados de
todos a causa de mi nombre; pero el que perseverare hasta el fin,
éste será salvo. 14 Mas cuando veáis la abominación de la
desolación453 instalada allí donde no debe –¡entienda el que lee!–,
entonces, los que estén en Judea, huyan a las montañas; 15 quien se
encuentre en la azotea, no baje ni entre para tomar nada en su casa;
16 quien vaya al campo, no vuelva atrás para tomar su manto. 17 ¡Ay

de las mujeres que estén encintas y de las que críen por aquellos
días! 18 Y orad, para que no acontezca en invierno”.
19 “Porque habrá en aquellos días tribulación tal, cual no la hubo

desde el principio de la creación que hizo Dios, hasta el presente, ni


la habrá. 20 Y si el Señor no hubiese acortado los días, ningún
viviente escaparía; mas a causa de los escogidos que Él eligió, ha
acortado esos días. 21 Entonces, si os dicen: «Hélo a Cristo aquí o
allí», no lo creáis. 22 Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas,
450
9. Mirad por vosotros mismos: es decir, desconfiad de los hombres (Mt. 10, 16 ss.), y cuidaos de
no arriesgar vuestra vida sin causa (véase Sal. 115, 15 y nota). En los apóstoles vemos ya cumplirse
muchas veces estos anuncios (Hch. 17, 6; 18, 12; 24, 2; 25, 7; 27, 24). Cf. Mt. 23, 34.
451 10. Véase la nota a Mt. 24, 14.

452 11 s. Véase Mt. 10, 19-22; Lc. 12, 11 s.; 21, 14 s.; Mi. 7, 6.

453 14. La abominación de la desolación, establecida allí donde no debe, es la profanación del

Templo. Véase Dn. 9, 27; Mt. 24, 15 y nota. A este respecto se ha publicado recientemente un
fragmento desconocido de s. Hipólito, que con otros Padres dice: “La abominación de la desolación es
la imagen del César que fué colocada delante del altar en Jerusalén”. Y sigue: “Así sucederá en el
tiempo del Anticristo: su imagen estará en todas las iglesias que hay en el universo, para que todo
aquel que le ruegue, antes de orar, lleve el incienso delante de su imagen” (Sefarad, 1946, p. 359).
Entienda el que lee: las Escrituras (Mt. 24, 15 y nota), pues sólo quien conozca los grandes misterios
vaticinados en las profecías antiguas podrá comprender la gravedad de estos anuncios.
que harán señales y prodigios para descarriar aún a los elegidos, si
fuera posible454. 23 Vosotros, pues, estad alerta; ved que os lo he
predicho todo”.
24 “Pero en aquellos días, después de la tribulación aquella, el sol

se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor 455, 25 y los astros


estarán cayendo del cielo, y las fuerzas que hay en los cielos serán
sacudidas. 26 Entonces, verán al Hijo del hombre viniendo en las
nubes con gran poder y gloria. 27 Y entonces enviará a los ángeles, y
congregará456 a sus elegidos de los cuatro vientos, desde la
extremidad de la tierra hasta la extremidad del cielo”.

APRENDED DE LA HIGUERA. 28 “De la higuera aprended la


semejanza: cuando ya sus ramas se ponen tiernas, y brotan las hojas,
conocéis que el verano esta cerca; 29 así también, cuando veáis
suceder todo esto, sabed que (Él) está cerca, a las puertas. 30 En
verdad, os digo, la generación ésta no pasará sin que todas estas
cosas se hayan efectuado457. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasaran”.

¡VELAD! 32 “Mas en cuanto al día y la hora, nadie sabe, ni los


mismos ángeles del cielo, ni el Hijo, sino el Padre458. 33 ¡Mirad!,

454
22. Según el Apocalipsis los que triunfarán con el Cordero reunirán tres condiciones: llamados,
elegidos y fieles (Ap. 17, 14). Cf. Mt. 22, 14.
455 24. Vease Is. 13, 10; Ez. 32, 7; Jl. 2, 10.

456 27. Entonces... congregará, es decir, que el arrebato que anuncia S. Pablo en 1 Ts. 4, 15 ss. será al

tiempo mismo de la Parusía, esto es cuando aparezca el Señor (v. 26), como lo dice el Apóstol. Así
Marcos explica aquí que seremos llevados desde la extremidad de la tierra hasta el sumo cielo. Lo
mismo dice Mt. 24, 31. Se trata de los elegidos, ya vivos transformados, ya resucitados de entre los
muertos. Cf. 1 Co. 15, 51 ss. texto griego.
457 30. Véase Mt. 24, 34 y nota; cf. Lc. 21, 32.

458 32. Ni el Hijo, sino el Padre: Una de las más sorprendentes palabras del Evangelio que nos

podría hacer dudar de la divinidad de Jesucristo, si no tuviésemos de su misma boca el testimonio de


que Él es igual al Padre. Cf. Jn. 10, 30: “Mi Padre y Yo somos Uno”, y muchos otros pasajes (Mt. 28,
18; Jn. 5, 17; 6, 58; 14, 10; 16, 15; 17, 10, etc.). “La aparente contradicción se explica y justifica con la
alteza del misterio que es preciso aceptar a menos que renunciemos a toda certeza. El Hijo todo lo
recibe de su Padre, y el Padre todo lo da... pero a manera de comunicación continua, perpetua y
constante, por la cual el Padre está en el Hijo, y en el Hijo ejecuta Él mismo sus obras, de modo que
quienquiera que vea al Hijo y le conozca, ve al Padre y conoce al Padre con un conocimiento que es
la vida eterna” (Breton, La Trinidad, pág. 33). Lo mismo expresan las clásicas palabras de S. Hilario:
“El Padre no es mayor que el Hijo, en poder, eternidad y grandeza, sino en razón de que es principio
del Hijo, a quien da la vida”. Cf. Mt. 24, 36; Jn. 14, 28; Hch. 1, 7; 1 Co. 15, 28 y notas. Los teólogos
suelen distinguir entre la ciencia de Cristo como Dios y como Hombre.
¡velad! porque no sabéis cuándo será el tiempo; 34 como un hombre
que partiendo para otro país, dejó su casa y dio a sus siervos la
potestad, a cada uno su tarea, y al portero encomendó que velase.
35 Velad, pues, porque no sabéis cuando volverá el Señor de la casa,

si en la tarde, o a la medianoche, o al canto del gallo, o en la


mañana, 36 no sea que volviendo de improviso, os encuentre
dormidos. 37 Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!” 459.

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V. PASIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR


(14,1- 15,47)

MARCOS XIV
UNCIÓN DE JESÚS EN BETANIA. 1 Dos días 460 después era la Pascua y
los Azimos, y los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban cómo
podrían apoderarse de Él con engaño y matarlo. 2 Mas decían: “No
durante la fiesta, no sea que ocurra algún tumulto en el pueblo”. 3
Ahora bien, hallándose Él en Betania, en casa de Simón, el Leproso,
y estando sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de
alabastro lleno de ungüento de nardo puro de gran precio; y
quebrando el alabastro, derramó el ungüento sobre su cabeza 461. 4
Mas algunos de los presentes indignados interiormente, decían: “¿A
qué este despilfarro de ungüento? 5 Porque el ungüento este se
podía vender por más de trescientos denarios462, y dárselos a los

459
37. ¡Velad! Esta última palabra del capítulo es el resumen de las copiosas profecías que preceden.
Notemos que en ellas Jesús afirma habérnoslo predicho “todo” (v. 23). Sólo ignoramos “día y hora”
(v. 32). Cuanto menos sabemos ese instante de la vuelta de Cristo, el cual vendrá “como un ladrón de
noche” (1 Ts. 5, 2 y 4; 2 Pe. 3, 10; Mt. 24, 43; Lc. 12. 39; Ap. 16, 15), tanto más debemos estar alerta
para esperarlo con el vehemente deseo con que aguardaban los patriarcas y profetas Su primera
venida (Catecismo Romano, I, 8, 2).
460 1. Dos días: la unción de Jesús, referida en los vv. 3 ss., tuvo lugar seis días antes de la Pascua (Jn.

12, 1).
461 3. Sobre su cabeza: el Señor se dignó aceptarle ésto en concepto de unción para la sepultura (v.

8) y limosna hecha a É1 como pobre (v. 6 s.). Véase sobre esto Jn. 20, 7 y nota. En Jn. 12, 3 se habla
de los pies, como en Lc. 7, 38.
462 5. Trescientos denarios: más o menos, el salario anual de un empleado de entonces.
pobres”. Y bramaban contra ella. 6 Mas Jesús dijo: “Dejadla. ¿Por
qué la molestáis? Ha hecho una buena obra conmigo. 7 Porque los
pobres los tenéis con vosotros siempre, y podéis hacerles bien
cuando queráis; pero a Mi no me tenéis siempre. 8 Lo que ella podía
hacer lo ha hecho. Se adelantó a ungir mi cuerpo para la
sepultura463. 9 En verdad, os digo, dondequiera que fuere predicado
este Evangelio464, en el mundo entero, se narrará también lo que
acaba de hacer, en recuerdo suyo”.
10 Entonces, Judas Iscariote, que era de los Doce, fué a los sumos

sacerdotes, con el fin de entregarlo a ellos465. 11 Los cuales al oírlo se


llenaron de alegría y prometieron darle dinero. Y él buscaba una
ocasión favorable para entregarlo.

LA ÚLTIMA CENA. 12 El primer día de los Azimos, cuando se


inmolaba la Pascua, sus discípulos le dijeron: “¿Adónde quieres que
vayamos a hacer los preparativos para que comas la Pascua?” 13 Y
envió a dos de ellos, diciéndoles: “Id a la ciudad, y os saldrá al
encuentro un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle, 14 y
adonde entrare, decid al dueño de casa: “El Maestro dice: ¿Dónde
está mi aposento en que voy a comer la Pascua466 con mis
discípulos?”. 15 Y él os mostrará un cenáculo grande en el piso alto,
ya dispuesto; y allí aderezad para nosotros”. 16 Los discípulos se
marcharon, y al llegar a la ciudad encontraron como Él había dicho;
y prepararon la Pascua.

INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA. 17 Venida la tarde, fué Él con los


Doce. 18 Y mientras estaban en la mesa y comían; Jesús dijo: “En

463
8. Cada vez más a menudo alude el Señor a su muerte, para preparar a sus discípulos a los tristes
acontecimientos que se acercan.
464 9. Este Evangelio: expresión singular y profética, pues sabemos que los santos evangelios fueron

escritos mucho más tarde. Cf. Jn. 16, 12.


465 10 s. Véase Mt. 26, 14-16; Lc. 22, 3-6.

466 14. Comer la Pascua, es decir, el cordero pascual prescrito por la Ley (Ex. 12, 3 ss.). Jesús, que no

había venido a derogarla (Mt. 5, 17), no ve inconveniente en observarla, como lo hizo con la
circuncisión (cf. Rm. 15, 8), aunque Él había de ser, por su Pasión y Muerte en la Cruz, la suma
Realidad en quien se cumplirían aquellas figuras; el Cordero divino que se entregó “en manos de los
hombres” (9, 31) sin abrir su boca (Is. 53, 7); el que San Juan nos presenta como inmolado junto al
trono de Dios (Ap. 5, 6), y que S. Pablo nos muestra como eterno Sacerdote y eterna Víctima. Cf. Hb.
caps. 5-10; Sal. 109, 4 y nota.
verdad os digo, me entregará uno de vosotros que come conmigo”.
19 Pero ellos comenzaron a contristarse, y a preguntarle uno por

uno: “¿Seré yo?” 20 Respondióles: “Uno de los Doce, el que moja


conmigo en el plato. 21 El Hijo del hombre se va, como está escrito
de Él, pero ¡ay del hombre, por quien el Hijo del hombre es
entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido”467. 22 Y
mientras ellos comían, tomó pan, y habiendo bendecido, partió y
dió a ellos y dijo: “Tomad, éste es el cuerpo mío”. 23 Tomó luego
un cáliz, y después de haber dado gracias dió a ellos; y bebieron de
él todos. 24 Y les dijo: “Ésta es la sangre mía de la Alianza, que se
derrama por muchos468. 25 En verdad, os digo, que no beberé ya del
fruto de la vid hasta el día aquel en que lo beberé nuevo en el reino
de Dios”. 26 Y después de cantar el himno, salieron para el monte de
los olivos.

PROMESAS DE FIDELIDAD. 27 Entonces Jesús les dijo: “Vosotros


todos os vais a escandalizar, porque está escrito: «Heriré al pastor, y
las ovejas se dispersarán» 469. 28 Mas después que Yo haya resucitado,
os precederé en Galilea”470. 29 Díjole Pedro: “Aunque todos se
escandalizaren, yo no”. 30 Y le dijo Jesús: “En verdad, te digo: que
hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me
negarás tres”. 31 Pero él decía con mayor insistencia: “¡Aunque deba
morir contigo, jamás te negaré!” Esto mismo dijeron tambien todos.

AGONÍA DE JESÚS EN GETSEMANÍ. 32 Y llegaron al huerto llamado


Getsemaní, y dijo a sus discípulos: “Sentaos aquí mientras hago
oración”471. 33 Tomó consigo a Pedro, a Santiago .y a Juan; y
comenzó a atemorizarse y angustiarse. 34 Y les dijo: “Mi alma está
467 21. Judas el traidor es expresamente condenado por el Señor y entregado a la maldición. Por eso
es imposible creer que se haya salvado. Véase Jn. 17, 12; Hch. 1, 16; Sal. 40, 10. Cf. en 1 Sam. 31, 13 la
nota sobre Saúl.
468 24. Véase Mt. 20, 28 y nota. No significa aquí: derramada “por obra de” muchos (aunque esto

también sea verdad en el sentido de que todos somos pecadores), sino que se derrama como un
bautismo de redención sobre todos los que lo aprovechen, según la palabra del Apocalipsis 22, 14
(Vulgata) coincidente con Ef. 1, 7; Col. 1, 14 y 20; Hb. 9, 12 ss.; 13, 12; 1 Pe. 1, 19; 1 Jn. 5, 6; Ap. 12, 11.
469 27. Véase Za. 13, 7.

470 28. Véase Mt. 26, 30 ss.; Mc. 14, 68-72; Lc. 22, 31 ss.; Jn. 13, 36 ss.; 16, 32.

471 32. Una iglesia, construida recientemente, conmemora el lugar de la agonía del Redentor en el

huerto de Getsemaní, situado al este de Jerusalén, entre la ciudad y el Monte de los Olivos.
mortalmente triste; quedaos aquí y velad”. 35 Y yendo un poco más
lejos, se postró en tierra, y rogó a fin de que, si fuese posible, se
alejase de Él esa hora; 36 y decía: “¡Abba, Padre! ¡todo te es posible;
aparta de Mí este cáliz; pero, no como Yo quiero, sino como
Tú!”472. 37 Volvió y los halló dormidos; y dijo a Pedro: “¡Simón!
¿duermes?473 ¿No pudiste velar una hora?. 38 Velad y orad para no
entrar en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es
débil”. 39 Se alejó de nuevo y oró, diciendo lo mismo. 40 Después
volvió y los encontró todavía dormidos; sus ojos estaban en efecto
cargados, y no supieron qué decirle. 41 Una tercera vez volvió, y les
dijo: “¿Dormís ya y descansáis? 474 ¡Basta! llegó la hora. Mirad: ahora
el Hijo del hombre es entregado en las manos de los pecadores. 42
¡Levantaos! ¡Vamos! Se acerca el que me entrega”.

PRISIÓN DE JESÚS. 43 Y al punto, cuando Él todavía hablaba,


apareció Judas, uno de los Doce, y con él una tropa armada de
espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes, los escribas y los
ancianos475. 44 Y el que lo entregaba, les había dado esta señal:
“Aquel a quien yo daré un beso, Él es: prendedlo y llevadlo con
cautela”. 45 Y apenas llegó, se acercó a Él y le dijo: “Rabí”, y lo
besó. 46 Ellos, pues, le echaron mano, y lo sujetaron. 47 Entonces,
uno de los que ahí estaban, desenvainó su espada, y dió al siervo
del sumo sacerdote un golpe y le amputó la oreja. 48 Y Jesús,
respondiendo, les dijo: “Como contra un bandolero habéis salido,
armados de espadas y palos, para prenderme. 49 Todos los días
estaba Yo en medio de vosotros enseñando en el Templo, y no me
prendisteis. Pero (es) para que se cumplan las Escrituras”. 50 Y
abandonándole, huyeron todos 476. 51 Cierto joven477, empero, lo
472 36. Véase Mt. 26, 42 y nota; Lc. 22, 42. El cáliz significa la pasión. Cf. 10, 38; Lc. 12, 50.
473
37. ¡Simón! ¿duermes?: Jesús se dirige especialmente a Pedro, ya que éste se había tenido por
más valiente que los otros (v. 29) y porque el jefe de los apóstoles tenía que dar buen ejemplo. Cf.
Mt. 26, 36-46; Lc. 22, 40-46.
474 41. Estas palabras coinciden con las que el Señor había dicho a Pedro en el v. 37, y nos muestran,

como una lección para nuestra humildad, el grado de inconsciencia de aquellos hombres en semejantes
momentos. La versión que pone los verbos en imperativo resulta inexplicable ante la palabra que Jesús
agrega inmediatamente: “¡basta!”. Véase Mt. 26, 45.
475 43 ss. Véase Mt. 26, 47 ss.; Jn. 18, 3 ss.

476 50. Esta, huída general, que nos enseña la miseria sin límites de que todos somos capaces, es

también inexcusable falta de fe en la bondad y el poder del Salvador, pues Él había mostrado con sus
siguió, envuelto en una sábana sobre el cuerpo desnudo, y lo
prendieron; 52 pero él soltando la sábana, se escapó de ellos
desnudo.
53 Condujeron a Jesús a casa del Sumo Sacerdote 478, donde se

reunieron todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los


escribas. 54 Pedro lo había seguido de lejos hasta el interior del
palacio del Sumo Sacerdote, y estando sentado con los criados se
calentaba junto al fuego.

ANTE CAIFÁS. 55 Los sumos sacerdotes, y todo el Sanhedrín,


buscaban contra Jesús un testimonio para hacerlo morir, pero no lo
hallaban. 56 Muchos, ciertamente, atestiguaron en falso contra Él,
pero los testimonios no eran concordes. 57 Y algunos se levantaron y
adujeron contra Él este falso testimonio: 58 “Nosotros le hemos oído
decir: ‘Derribaré este Templo hecho de mano de hombre, y en el
espacio de tres días reedificaré otro no hecho de mano de
hombre’”479. 59 Pero aun en esto el testimonio de ellos no era
concorde. 60 Entonces, el Sumo Sacerdote, se puso depie en medio e
interrogó a Jesús diciendo: “¿No respondes nada? ¿Qué es lo que
éstos atestiguan contra Ti?” 61 Pero Él guardó silencio y nada
respondió. De nuevo, el Sumo Sacerdote lo interrogó y le dijo:
“¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Bendito?” 62 Jesús respondió: “Yo
soy. Y veréis al Hijo del Hombre480 sentado a la derecha del Poder,
y viniendo en las nubes del cielo”. 63 Entonces, el Sumo Sacerdote
rasgó sus vestidos, y dijo: “¿Qué necesidad tenemos ahora de
testigos? 64 Vosotros acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué os parece?” Y
ellos todos sentenciaron que Él era reo de muerte481. 65 Y
palabras (Jn. 17, 12) y con su actitud (Jn. 18, 8 s. y 19 s.) que no permitiría que ellos fuesen sacrificados
con Él. Véase Mt. 26, 56 y nota.
477 52 Ese joven que iba siguiendo a Jesús es, según se cree, el mismo Marcos que escribió este

Evangelio, único en traer el episodio.


478 53. La casa de Caifás estaba en la parte sudoeste de la ciudad. Había que andar hasta allí unos

dos kilómetros. Según una tradición piadosa, Jesús en este largo trayecto cayó en tierra, a consecuencia
de los malos tratamientos, muchas veces más que las tres caídas del Vía Crucis. Cf. Sal. 109, 7 nota.
479 58. Véase Jn. 2, 19. Gramática recuerda también aquí el templo celestial de Hb. 9, 11 y 24.

480 62. “El nombre de Hijo del hombre, que Jesús mismo se dió, expresa su calidad de hombre, y

por alusión a la profecía de Daniel, insinúa su dignidad mesiánica” (P. d’Alès). Véase Dn. 7, 13; Mt. 24,
30; 26, 64; Sal. 79, 16 y nota.
481 64. Es condenado por blasfemia el Santo de los santos, el inmaculado Cordero de Dios, el único

Ser en quien el Padre tenía puestas todas sus complacencias (Mt. 3, 17; 17, 5). Su “blasfemia” consistió
comenzaron algunos a escupir sobre Él y, velándole el rostro, lo
abofeteaban diciéndole: “¡Adivina!” Y los criados le daban
bofetadas.

PEDRO NIEGA A CRISTO. 66 Mientras Pedro estaba abajo, en el


patio, vino una de las sirvientas del Sumo Sacerdote482, 67 la cual
viendo a Pedro que se calentaba, lo miró y le dijo: “Tú también
estabas con el Nazareno Jesús”. 68 Pero él lo negó, diciendo: “No sé
absolutamente qué quieres decir”. Y salió fuera, al pórtico, y cantó
un gallo. 69 Y la sirvienta, habiéndolo visto allí, se puso otra vez a
decir a los circunstantes: “Este es uno de ellos”. Y él lo negó de
nuevo. 70 Poco después los que estaban allí, dijeron nuevamente a
Pedro: “Por cierto que tú eres de ellos; porque también eres
galileo”. 71 Entonces, comenzó a echar imprecaciones y dijo con
juramento: “Yo no conozco a ese hombre del que habláis”. 72 Al
punto, por segunda vez, cantó un gallo. Y Pedro se acordó de la
palabra que Jesus le había dicho: “Antes que el gallo cante dos
veces, me habrás negado tres”, y rompió en sollozos 483.

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MARCOS XV
JESÚS ANTE PILATO. 1 Inmediatamente, a la madrugada, los sumos
sacerdotes tuvieron consejo con los ancianos, los escribas y todo el
Sanhedrín, y después de atar a Jesús, lo llevaron y entregaron a
Pilato484. 2 Pilato lo interrogó: “¿Eres Tú el rey de los judíos?” Él
respondió y dijo: “Tú lo dices” 485. 3 Como los sumos sacerdotes lo
acusasen de muchas cosas, 4 Pilato, de nuevo, lo interrogó diciendo:
“¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan”. 5 Pero Jesús no

en decir la doble verdad de que Él era el anunciado por los profetas como Hijo de Dios y Rey de Israel
(Lc. 23, 3; Jn. 18, 37).
482 66 ss. Véase Mt. 26, 69 ss.; Lc. 22, 55 ss.; Jn. 18, 16 ss.

483 72. La caída de Pedro fué profunda, pero no menos profundo fué luego su dolor. Muchos

seguimos a Pedro negando al Señor; sigamos también la preciosa lección del arrepentimiento, ya que,
como enseña Jesús, el más perdonado es el que más ama (Lc. 7, 47).
484 1. Pilato era gobernador y representante del emperador romano, de cuyo imperio formaba parte

la Judea. Sin el permiso del gobernador los judíos no podían condenar a muerte (Jn. 18, 31; 19, 6 s.).
485 2 ss. Véase Mt. 27, 11 ss.; Lc. 23, 2 ss.; Jn. 18, 29 ss.
respondió nada más, de suerte que Pilato estaba maravillado486.

POSPUESTO A BARRABÁS. 6 Mas en cada fiesta les ponía en libertad


a uno de los presos, al que pedían. 7 Y estaba el llamado Barrabás,
preso entre los sublevados que, en la sedición, habían cometido un
homicidio. 8 Por lo cual la multitud subió y empezó a pedirle lo que
él tenía costumbre de concederles. 9 Pilato les respondió y dijo:
“¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?” 10 Él sabía, en efecto,
que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia. 11 Mas los
sumos sacerdotes incitaron a la plebe para conseguir que soltase más
bien a Barrabás487. 12 Entonces, Pilato volvió a tomar la palabra y les
dijo: “¿Qué decís pues que haga al rey de los judíos?” 13 Y ellos,
gritaron: “¡Crucifícalo!” 14 Díjoles Pilato: “Pues, ¿qué mal ha hecho?”
Y ellos gritaron todavía más fuerte: “¡Crucifícalo!” 15 Entonces Pilato,
queriendo satisfacer a la turba, les dejó en libertad a Barrabás; y
después de haber hecho flagelar a Jesús, lo entregó para ser
crucificado488.

EL REY DE BURLAS CORONADO DE ESPINAS. 16 Los soldados, pues, lo


condujeron al interior del palacio, es decir, al pretorio, y llamaron a
toda la cohorte 489. 17 Lo vistieron de púrpura, y habiendo trenzado
una corona de espinas, se la ciñeron. 18 Y se pusieron a saludarlo:
“¡Salve, rey de los judíos”. 19 Y le golpeaban la cabeza con una caña,
y lo escupían, y le hacían reverencia doblando la rodilla. 20 Y
después que se burlaron de Él, le quitaron la púrpura, le volvieron a
poner sus vestidos, y se lo llevaron para crucificarlo.

SIMÓN DE CIRENE. 21 Requisaron a un hombre que pasaba por allí,


486 5. No respondió nada más: No era un rey que se imponía por la violencia (Mt. 26, 53), sino
que, al contrario, la sufría (Mt. 11, 12; Jn. 18, 36). La Sinagoga lo rechazó formalmente (Jn. 19, 15; cf.
Lc. 19, 14), no obstante la actitud del pueblo (11, 10; Mt. 21, 1-11; Lc. 19, 29-45; Jn. 12, 12 ss.).
487 10 s. Véase la nota a Mt. 27, 18.

488 15. Pilato había preguntado a Cristo qué verdad era aquella de que Él daba testimonio y no

aguardó siquiera la respuesta (Jn. 18, 38), que le habría revelado las maravillas de los profetas (cf. Rm.
15, 8). De esta despreocupación por conocer la verdad nacen todos los extravíos del corazón. Pilato
ha quedado para el mundo –que lo reprueba sin perjuicio de imitarlo frecuentemente– como el
prototipo del juez que pospone la justicia a los intereses o al miedo. Véase en el Sal. 81 y sus notas las
tremendas maldiciones con que Dios fulmina a cuantos abusan del poder.
489 16 ss. Véase Mt. 27, 27 ss.; Jn. 19, 2 s.
volviendo del campo, Simón Cireneo490, el padre de Alejandro y de
Rufo, para que llevase la cruz de Él. 22 Lo condujeron al lugar
llamado Gólgota, que se traduce: “Lugar del Cráneo”491.

CRUCIFIXIÓN DE JESÚS. 23 Y le ofrecieron vino mezclado con mirra,


pero Él no lo tomó. 24 Y lo crucificaron, y se repartieron sus
vestidos, sorteando entre ellos la parte de cada cual. 25 Era la hora
de tercia492 cuando lo crucificaron. 26 Y en el epígrafe de su causa
estaba escrito: “El rey de los judíos”.
27 Y con Él crucificaron a dos bandidos, uno a la derecha, y el

otro a la izquierda de Él. 28 Así se cumplió la Escritura que dice: “Y


fué contado entre los malhechores” 493. 29 Y los que pasaban,
blasfemaban de Él meneando sus cabezas y diciendo: “¡Bah, Él que
destruía el Templo, y lo reedificaba en tres días! 494 30 ¡Sálvate a Ti
mismo, bajando de la cruz!” 31 Igualmente los sumos sacerdotes
escarneciéndole, se decían unos a otros con los escribas: “¡Salvó a
otros, y no puede salvarse a sí mismo! 32 ¡El Cristo, el rey de Israel,
baje ahora de la cruz para que veamos y creamos!” Y los que
estaban crucificados con Él, lo injuriaban también. 33 Y cuando fué la
hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona. 34
Y a la hora nona, Jesús gritó con una voz fuerte: “Eloí, Eloí, ¿lama
sabacthani?”, lo que es interpretado: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué
me has abandonado?”495. 35 Oyendo esto, algunos de los presentes
dijeron: “¡He ahí que llama a Elías!” 36 Y uno de ellos corrió
entonces a empapar con vinagre una esponja, y atándola a una
caña, le ofreció de beber, y decía: “Vamos a ver si viene Elías a
490
21. Marcos no sólo menciona a Simón, sino también a sus hijos Alejandro y Rufo, conocidos en
Roma, donde el Evangelista escribió su Evangelio (Rm. 16, 13). Esto demuestra que Simón con su
familia se convirtió a la religión cristiana, sin duda como una gracia que Jesús concedió al que llevaba
con Él la Cruz, aunque no lo hubiese aliviado mucho. Véase Lc. 23, 26 y nota.
491 22 ss. Véase Mt. 27, 33; Lc. 23, 32 ss.; Jn. 19, 17 ss.

492 25. La hora de tercia, o sea, el segundo cuarto del día que comenzaba a las nueve y terminaba a

las doce. Según S. Juan (19, 14) eran casi las doce.
493 28. Véase Is. 53, 12; Sal. 21, 8; 108, 25.

494 29. Cf. 14, 58; Jn. 2, 19.

495 34. Jesús no padeció a la manera de los santos mártires, que sufrían confortados por la gracia. Su

alma estaba oprimida por el peso de los pecados que había tomado sobre sí (cf. Ez. 4, 4 ss. y nota),
pues su divinidad permitió que su naturaleza humana fuera sumergida en un abismo insondable de
sufrimientos. Las palabras del Sal. 21, que Jesús repite en alta voz, muestran que el divino Cordero
toma sobre sí todos nuestros pecados. Véase nuestro comentario a dicho Salmo.
bajarlo”496. 37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró497.
38 Entonces, el velo del Templo se rasgó en dos partes, de alto a

bajo. 39 El centurión, apostado enfrente de Él, viéndolo expirar de


este modo, dijo: “¡Verdaderamente este hombre era Hijo de
Dios!” 498. 40 Había también allí unas mujeres mirando desde lejos,
entre las cuales también María la Magdalena, y María la madre de
Santiago el Menor y de José, y Salomé, 41 las cuales cuando estaban
en Galilea, lo seguían y lo servían, y otras muchas que habían subido
con Él a Jerusalén.

SEPULTURA DE JESÚS. 42 Llegada ya la tarde, como era día de


Preparación499, es decir, víspera del día sábado, 43 vino José, el de
Arimatea, noble consejero, el cual también estaba esperando el
reino de Dios. Este se atrevió a ir a Pilato, y le pidió el cuerpo de
Jesús 500. 44 Pilato, se extrañó de que estuviera muerto; hizo venir al
centurión y le preguntó si había muerto ya. 45 Informado por el
centurión, dió el cuerpo a José; 46 el cual habiendo comprado una
sábana, lo bajó, lo envolvió en el sudario, lo depositó en un
sepulcro tallado en la roca, y arrimó una loza a la puerta del
sepulcro. 47 Entre tanto, María la Magdalena y María la de José
observaron dónde era sepultado.

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VI. LA RESURRECCIÓN
496
36. Sobre el misterio de Elías, véase 9, 12 s. y nota.
497
37. El Hijo de Dios muere emitiendo una gran voz para mostrar que no le quitan la vida sino
porque Él lo quiere, y que en un instante habría podido bajar de la cruz y sanar de sus heridas, si no
hubiera tenido la voluntad de inmolarse hasta la muerte para glorificar al Padre con nuestra redención
(Jn. 17, 2; cf. Mt. 26, 42 y nota). Los evangelistas relatan que Jesús murió en viernes y, según los tres
más antiguos, cerca de la hora nona, es decir, a las tres de la tarde.
498 39 ss. Véase Mt. 27, 54 ss.; Lc. 23, 47 ss.; Jn. 19, 38 ss.

499 42. Preparación: Los judíos llamaban así el viernes, pues se preparaba en este día todo lo

necesario para el sábado, en que estaba prohibido todo trabajo.


500 43. El heroísmo de José de Arimatea no tiene paralelo. Intrépido, confiesa pública y

resueltamente ser partidario del Crucificado, confirmando las palabras con sus obras, mientras los
apóstoles y amigos del Señor están desalentados y fugitivos. El Evangelio hace notar expresamente que
José esperaba el reino de Dios, en lo cual vemos que esa esperanza era común entre los discípulos.
Véase 10, 35 y nota; 11, 10; Mt. 23, 39; Lc. 19, 11; Hch. 1, 6; 2 Tm. 4, 1; Hb. 2, 8; 10, 37, etc.
(16,1 - 20)

MARCOS XVI
LAS SANTAS MUJERES VAN AL SEPULCRO. 1 Pasado el sábado, María la
Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas, para
ir a ungirlo501. 2 Y muy de madrugada, el primer día de la semana,
llegaron al sepulcro, al salir el sol. 3 Y se decían unas a otras:
“¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?” 4 Y al
mirar, vieron que la piedra había ya sido removida, y era en efecto
sumamente grande. 5 Y entrando en el sepulcro vieron, sentado a la
derecha, a un joven vestido con una larga túnica blanca, y quedaron
llenas de estupor. 6 Mas él les dijo: “No tengáis miedo. A Jesús
buscáis, el Nazareno crucificado; resucitó, no está aquí. Ved el lugar
donde lo habían puesto 502. 7 Pero id a decir a los discípulos de Él y a
Pedro503: va delante de vosotros a la Galilea; allí lo veréis, como os
dijo”. 8 Ellas salieron huyendo del sepulcro porque estaban
dominadas por el temor y el asombro; y no dijeron nada a nadie, a
causa del miedo.

JESÚS SE APARECE A LOS SUYOS. 9 Resucitado, pues, temprano, el


primer día de la semana, se aparecio primeramente a María la
Magdalena, de la cual había echado siete demonios504. 10 Ella fué y
lo anunció a los que habían estado con Él, que se hallaban afligidos
y llorando. 11 Pero ellos al oír que vivía y que había sido visto por
ella, no creyeron 505. 12 Después de estas cosas se mostró en el
501 1 ss. Véase Mt. 28, 1 ss.; Lc. 24, 1 ss.; Jn. 20, 1 ss.
502
6. S. Juan (20, 2) refiere que María Magdalena fué la primera en comunicar a los discípulos la
resurrección del Señor (v. 9 y nota).
503 7. Menciona especialmente a Pedro, como para indicar que le han sido perdonadas sus

negaciones.
504 9. El evangelista parece querer destacar, como una paradoja de la divina misericordia, esta

preferencia de Jesús por aparecerse a Magdalena, la que estuvo endemoniada. El v. 6 nos muestra que
ella fué la primera en tener noticia de la resurrección, y que recibió también el honor de anunciarla a
los apóstoles. Así quiso el Maestro recompensar la fidelidad de quien había antepuesto a todo su
divina Palabra (Lc. 10, 39), su perdón (Lc. 7, 37 ss.), su culto (14, 13 ss) y su apostolado (Lc. 8, 2),
siguiéndolo, junto a la Madre fidelísima, al pie de la Cruz (Jn. 19, 25).
505 11. Esta impresionante incredulidad general muestra cuán lejos estuvo el Señor de ser glorificado

visiblemente hasta que el Padre lo glorificó en el cielo sentándolo a su diestra (v. 19; Sal. 109, 1) en el
Tabernáculo “no hecho de mano de hombre” (Hb. 9, 11 y 24; Sal. 109, 4). De ahí que el Espíritu Santo
no viniese hasta después de la Ascensión (Jn. 7, 39), y que ni en ésta ni en la resurrección (que nadie
camino, con otra figura, a dos de ellos, que iban a una granja506. 13
Estos también fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a
ellos les creyeron.

MISIÓN DE LOS APÓSTOLES. 14 Por último, se les apareció a los once


mientras comían y les echó en cara su falta de fe y dureza de
corazón porque no habían creído a los que lo habían visto a Él
resucitado de entre los muertos507. 15 Y les dijo: “Id por el mundo
entero, predicad el Evangelio a toda la creación. 16 Quien creyere y
fuere bautizado, será salvo; mas, quien no creyere, será
condenado508. 17 Y he aquí los milagros que acompañarán a los que
creyeren: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas
lenguas, 18 tomarán las serpientes; y si bebieren algo mortífero no les
hará daño alguno; sobre los enfermos pondrán sus manos y
sanarán”.

ASCENSIÓN DEL SEÑOR. 19 Y el Señor Jesús, después de hablarles,


fué arrebatado al cielo, y se sentó a la diestra de asistiéndolos el
Señor y confirmando la palabra con los milagros que la
acompañaban509.

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presenció) se mostrase Él glorioso como en la Transfiguración, donde Él quiso manifestarse con la


gloria que ostentará también en su segunda venida. Cf. 9, 1; Sal. 109, 1 ss.; 2 Ts. 1, 10; Hb. 1, 6.
506 12. Alusión al episodio de Emaús que sólo narra San Lucas (24, 13-25).

507 14. Esta aparición se realizó el día de la resurrección por la tarde, probablemente en la casa de

María, la madre de S. Marcos, donde los discípulos solían reunirse.


508 16. Sobre esta precedencia de la fe véase Hch. 2, 41; Col. 2, 12 y notas.

509 20. El final de este Evangelio (vv. 20) falta en muchos códices antiguos. Su inspiración fué

definida en el Concilio Tridentino. Críticamente consta de su autenticidad.

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