Evangelio Marcos
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MARCOS II
JESÚS SANA A UN PARALÍTICO. 1 Entró de nuevo en Cafarnaúm al
cabo de cierto tiempo, y oyeron las gentes que estaba en casa. 2 Y se
juntaron allí tantos que ya no cabían ni delante de la puerta; y les
predicaba la palabra. 3 Le trajeron, entonces, un paralítico, llevado
por cuatro. 4 Y como no podían llegar hasta Él, a causa de la
muchedumbre, levantaron el techo encima del lugar donde Él
estaba, y haciendo una abertura descolgaron la camilla en que yacía
el paralítico336. 5 Al ver la fe de ellos, dilo Jesús al paralítico: “Hijo
mío, tus pecados te son perdonados”. 6 Mas estaban allí sentados
algunos escribas, que pensaron en sus corazones: 7 “¿Cómo habla
Éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo
Dios?” 8 Al punto Jesús, conociendo en su espíritu que ellos tenían
estos pensamientos dentro de sí, les dijo: “¿Por qué discurrís así en
vuestros corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus
pecados te son perdonados”, o decirle: “Levántate, toma tu camilla
y anda?” 10 ¡Pues bien! para que sepáis que el Hijo del hombre tiene
el poder de remitir los pecados, sobre la tierra, 11 –dijo al paralítico–:
“te lo digo, levántate, toma tu camilla y vuélvete a tu casa”. 12 Se
levantó, tomó en seguida su camilla y se fué de allí, a la vista de
todos, de modo que todos se quedaron asombrados y glorificaban a
Dios diciendo “¡No hemos visto jamás nada semejante!”337.
respetar a sus sacerdotes sin perjuicio de conminarlos terriblemente cuando debía defender a las almas
contra su hipocresía. Véase el gran discurso del Templo (Mt. 23, 1 ss.; Lc. 11, 46 ss.; 20, 45 ss.).
336 4. Véase Mt. 9, 2 ss.; Lc. 5, 18 ss. Las casas judías estaban provistas de una escalera exterior, que
338
13. El Mar de Galilea, o lago de Genesaret o de Tiberíades.
339
14. Leví, esto es, Mateo (Mt. 9, 9; Lc. 5, 29), nos da un ejemplo de la eficacia de la vocación.
Una sola palabra de la boca del Señor, una sola mirada basta para convertirlo de un publicano en un
fervoroso apóstol. Su vocación es consecuencia de la elección (Jn. 15, 16; Rm. 8, 29 ss.). “Dios nos
previene para llamarnos, y nos acompaña para glorificamos” (San Agustín). Cf. I, 20 y nota.
340 17. Es una de las muchas verdades con aspecto de paradoja en boca de Jesús (cf. Lc. 7, 23 y nota)
que nos descubre el fondo de su Corazón misericordioso y encierra una divina regla pastoral: buscar a
la oveja perdida (Lc. 15, 1 ss.). El que se cree sano y justo no puede aprovechar la Redención de Cristo.
Cf. Lc. 5, 32.
341 20. Jesucristo es el Esposo que aspira a ganar el amor de todas y cada una de las almas (Mt. 9,
moldes que quieren someter a nuestra pobre razón los misterios del insondable amor de Dios (2 Co.
10, 5). Cf. Mt. 9, 16 ss. y notas.
sembrados, y sus discípulos, mientras caminaban, se pusieron a
arrancar espigas. 24 Entonces los fariseos le dijeron: “¿Ves?” ¿Por qué
hacen, en día de sábado, lo que no es lícito?” 25 Respondióles:
“¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió
hambre, él y sus compañeros, 26 cómo entró en la casa de Dios, en
tiempo del sumo sacerdote Abiatar y comió de los panes de la
proposición, los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes y dió
también a sus compañeros?”343. 27 Y les dijo: “El sábado se hizo por
causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado344; 28 de
manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado”.
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MARCOS III
NUEVO ENCUENTRO DE JESÚS CON LOS FARISEOS. 1 Entró de nuevo
en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía seca la mano. 2 Y lo
observaban, para ver si lo curaría en día de sábado, a fin de poder
acusarlo. 3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: “Ponte
de pie en medio”. 4 Después les dijo: “¿Es lícito, en día de sábado,
hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?” Pero ellos
callaban. 5 Mas Él mirándolos en derredor con ira, contristado por
el endurecimiento de sus corazones, dijo al hombre: “Alarga la
mano”. Y la alargó, y la mano quedó sana. 6 Y salieron los fariseos
en seguida y deliberaron con los herodianos345 sobre cómo hacerlo
morir.
343 26. En 1 Sam. 21, 1 ss. se llama Aquimelec, padre de Abiatar, el cual le ayudaba. Cf. Mt. 12, 1 ss.
344
27. ¡Qué caridad tan divina refleja esta sentencia! Jesús condena aquí definitivamente todo
ritualismo formulista (véase Jn. 4, 23 ss.).
345 6. Los herodianos o partidarios del rey Herodes eran amigos de los romanos y, por consiguiente,
enemigos de los fariseos, eminentemente nacionalistas. Si los dos partidos, tan opuestos, se juntaron,
sólo fué por odio, para librarse de Jesús.
pronta una barca, a causa del gentío, para que no lo atropellasen. 10
Porque había sanado a muchos, de suerte que todos cuantos tenían
dolencias se precipitaron sobre El para tocarlo. 11 Y los espíritus
inmundos, al verlo, se prosternaban delante de Él y gritaban: “Tú
eres el Hijo de Dios”. 12 Pero Él les mandaba rigurosamente que no
lo diesen a conocer.
Juan estaba lejos de ser un sentimental, como lo representa a veces el arte, con menoscabo de la sólida
piedad. Véase Lc. 9, 53 y nota.
348 21. Ha perdido el juicio: No porque el oído se horrorice de la frase, deja ésta de ser histórica
(Maldonado). Véase Lc. 14, 26 y nota. La incomprensión de los parientes de Jesús, confirmada en Jn.
7, 5, es una advertencia para los que hemos de ser sus discípulos; pues Él nos anunció que correríamos
igual suerte. Cf. Mt. 10, 35 ss.; 13, 57 y nota.
349 22. Sobre Beelzebul véase Mt. 10, 25 y nota. Éste fué el pecado que cometieron los jefes de la
nación judía: el atribuir a Satanás lo que era obra del Espíritu Santo. Jesús hace ostentación de
mansedumbre al detenerse a demostrar lo absurdo de tan blasfemas aseveraciones. Cf. Mt. 12, 24-28;
Lc. 11, 15-20; Cf. Jn. 10, 20; 16, 9 y nota.
subsistir, y llegó su fin. 27 Porque nadie puede entrar en la casa del
hombre fuerte y quitarle sus bienes, si primero no ata al fuerte; y
sólo entonces sí saqueará su casa. 28 En verdad, os digo, todos los
pecados serán perdonados a los hombres, y cuantas blasfemias
dijeren; 29 pero quien blasfemare contra el Espíritu Santo, no tendrá
jamás perdón y es reo de eterno pecado”350. 30 Porque decían:
“Tiene espíritu inmundo”.
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MARCOS IV
LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR. 1 De nuevo se puso a enseñar, a la
orilla del mar, y vino a Él una multitud inmensa, de manera que Él
subió a una barca y se sentó en ella, dentro del mar, mientras que
toda la multitud se quedó en tierra, a lo largo del mar. 2 Y les
enseñó en parábolas muchas cosas; y en su enseñanza les dijo: 3
“¡Escuchad! He aquí que el sembrador salió a sembrar. 4 Y sucedió
que al sembrar una semilla cayó a lo largo del camino, y los pájaros
vinieron y la comieron. 5 Otra cayó en terreno pedregoso, donde
350
29. La blasfemia contra el Espíritu Santo se caracteriza por la malicia y endurecimiento del
pecador. De ahí la imposibilidad de que sea perdonada. La misericordia no puede concederse al que
no quiere aceptarla.
351 31. Admiremos la modestia en esta actitud de la Virgen Madre, concordante con la conducta
silenciosa y oculta que siempre le vemos observar frente a la vida pública de Jesús.
352 32. Tus hermanos: Véase la nota a Mt. 12, 46.
353 34. Jesús no desprecia los lazos de la sangre; pero les antepone siempre la comunidad espiritual
(Lc. 11, 28 y nota). María es la bendita, más porque creía en Cristo que por haberlo dado a luz (S.
Agustín).
no había mucha tierra, y brotó en seguida354, por falta de
profundidad de la tierra. 6 Mas al subir el sol, se abrasó, y no
teniendo raíz, se secó. 7 Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos
crecieron y la ahogaron, y no dió fruto. 8 Y otra cayó en buena
tierra355; brotando y creciendo dió fruto, y produjo treinta, sesenta
y ciento por uno”. 9 Y agregó: “¡Quien tiene oídos para oír, oiga!”
10 Cuando estuvo solo, preguntáronle los que lo rodeaban con
los Doce, (el sentido de) estas parábolas. 11 Entonces les dijo: “A
vosotros es dado el misterio del reino de Dios; en cuanto a los de
afuera, todo les llega en parábolas, 12 para que mirando no vean,
oyendo no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone” 356.
13 Y añadió: “¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo
354
5. Brotó en seguida: Es de admirar la elocuencia de esta imagen: la semilla en el estéril pedregal
brota más rápidamente que en la tierra buena. Jesús nos enseña a ver en esto una prueba de falta de
profundidad (v. 17). Debemos, pues, desconfiar de los primeros entusiasmos, tanto en nosotros como
en los demás. De ahí el consejo que San Pablo da a Timoteo sobre los neófitos (1 Tm 3, 6).
355 8. La buena tierra es el corazón sin doblez. Para creer y “crecer en la ciencia de Dios” (Col. 1, 10)
no se requiere gran talento (Mt. 11, 25), sino rectitud de intención; hacerse pequeño para recibir las
lecciones de Jesús. Sobre esta parábola véase Mt. 13, 1 ss., y sus notas; Lc. 8, 4 ss.
356 12. Cf. Is. 6, 9 s.; Jn. 12, 40; Hch. 28, 26; Rm. 11, 8. Dios no es causa de la ceguedad espiritual,
pero la permite en los que no corresponden a la gracia. Véase 2 Ts. 2, 10 ss. y nota.
357 13. Estas palabras, exclusivas de San Marcos, muestran la enorme importancia que tiene la
parábola del sembrador en la predicación de Jesús, como verdaderamente básica en el plan divino de
la salvación, ya que ésta procede de la fe, y la fe viene del modo cómo se escucha la palabra de Dios
(Rm. 10, 17).
LA LUZ SOBRE EL CANDELERO. 21 Les dijo también: “Acaso se trae la
luz para ponerla debajo del celemín o debajo de la cama? ¿No es
acaso para ponerla en el candelero? 22 Nada hay oculto que no haya
de manifestarse, ni ha sido escondido sino para que sea sacado a
luz358. 23 Si alguien tiene oídos para oír, ¡oiga!” 24 Díjoles además:
“Prestad atención a lo que oís: con la medida con que medís, se
medirá para vosotros; y más todavía os será dado a vosotros los
que oís359; 25 porque a quien tiene se le dará, y a quien no tiene, aun
lo que tiene le será quitado”.
palabras finales, un nuevo rasgo de esa divina misericordia que se excede siempre en darnos más de lo
que merecemos. El Papa San Pío V condenó, entre los errores de Miguel Bayo, la proposición según la
cual en el día del juicio las buenas obras de los justos, no recibirán mayor recompensa que la que
merezcan según la mera justicia (Denz. 1014).
360 26 ss. Esta pequeña y deliciosa parábola, exclusiva de Marcos, muestra la eficacia propia que por
acción divina tiene la Palabra de Dios, con sólo dejarla obrar en nuestra alma sin ponerle obstáculos.
Cf. Jn. 17, 17 y nota.
361 29. Muy apropiada es esta parábola para suprimir en los ministros del Evangelio la vanagloria; al
mismo tiempo les inspira confianza, puesto que el éxito no depende de ellos sino de la gracia divina
(Simón Prado). Véase Jn. 71, 20; 1 Co. 3, 7.
362 30 ss. Véase Mat. 13, 31 s.; Lc. 13, 18 s.
Con numerosas parábolas como éstas les presentaba su
33
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MARCOS V
EL ENDEMONIADO DE GERASA. 1 Llegaron a la otra orilla del mar, al
país de los gerasenos 365. 2 Apenas desembarcó, salióle al encuentro
desde los sepulcros un hombre poseído de un espíritu inmundo, 3 el
cual tenía su morada en los sepulcros; y ni con cadenas podía ya
nadie amarrarlo, 4 pues muchas veces lo habían amarrado con grillos
y cadenas, pero él había roto las cadenas y hecho pedazos los
grillos, y nadie era capaz de sujetarlo. 5 Y todo el tiempo, de noche
363
40. Véase Mt. 8, 23 ss.; Lc. 8, 22 ss. La barca abandonada a las olas es una imagen de la Iglesia,
que sin cesar tiene que luchar contra toda clase de tormentas; mas Cristo está en la barca para
conducirla a través del “tiempo de nuestra peregrinación” (1 Pe. 1, 17) “en este siglo malo” (Ga. 1, 4).
Tengamos, pues, confianza.
364 41. ¿Quién es entonces?: Vemos por esta expresión la incertidumbre en que aun estaban estos
uno solo, probablemente porque éste desempeñaba el papel principal. Sobre Gerasa véase Mt. 8, 28 y
nota.
y de día, se estaba en los sepulcros y en las montañas, gritando e
hiriéndose con piedras. 6 Divisando a Jesús de lejos, vino corriendo,
se prosternó delante de Él 7 y gritando a gran voz dijo: “¿Qué tengo
que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Te conjuro por Dios,
no me atormentes”. 8 Porque Él le estaba diciendo: “Sal de este
hombre inmundo espíritu”. 9 Y le preguntó: “¿Cual es tu nombre?”
Respondióle: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. 10 Y le
rogó con ahínco que no los echara fuera del país. 11 Ahora bien,
había allí junto a la montaña una gran piara de puercos paciendo. 12
Le suplicaron diciendo: “Envíanos a los puercos, para que entremos
en ellos”. 13 Se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron
y entraron en los puercos; y la piara, como unos dos mil, se
despeñó precipitadamente en el mar y se ahogaron en el agua. 14
Los porqueros huyeron a toda prisa y llevaron la nueva a la ciudad
y a las granjas; y vino la gente a cerciorarse de lo que había pasado.
15 Mas llegados a Jesús vieron al endemoniado, sentado, vestido y
366 17. Los gerasenos son el tipo de aquellos hombres que se retiran de la Iglesia para no ser
inquietados en la cómoda vida que llevan. Los cerdos, es decir, los bienes materiales, valen para ellos
más que la fe y las promesas de Cristo. Véase la nota a Fil. 3, 11.
367 20. Decápolis, o región de las “diez ciudades libres”, situadas en su mayoría en la Transjordania
septentrional.
368 21 ss. Véase Mt. 9, 18 ss. y notas.
Jairo, el cual, al verlo, se echó a sus pies, 23 le rogó encarecidamente
y le dijo: “Mi hija está en las últimas; ven a poner tus manos sobre
ella, para que se sane y viva”. 24 Se fué con él, y numerosa gente le
seguía, apretándolo.
25 Y había una mujer atormentada por un flujo de sangre desde
hacía doce años. 26 Mucho había tenido que sufrir por numerosos
médicos, y había gastado todo su haber, sin experimentar mejoría,
antes, por el contrario, iba de mal en peor. 27 Habiendo oído lo que
se decía de Jesús, vino, entre la turba, por detrás, y tocó su vestido.
28 Pues se decía: “Con solo tocar sus vestidos, quedaré sana”. 29 Y al
369
30 s. La pregunta del Señor tiene por objeto confirmar el milagro delante de toda la
muchedumbre. La respuesta de los discípulos acusa su poca inteligencia del poder y sabiduría de Jesús,
pues Él sabía muy bien quién le había tocado.
kum!”, que se traduce: “¡Niñita, Yo te lo mando, levántate!” 370. 42 Y
al instante la niña se levantó, y se puso a caminar, pues era de doce
años. Y al punto quedaron todos poseídos de gran estupor. 43 Y les
recomendó con insistencia que nadie lo supiese; y dijo que a ella le
diesen de comer371.
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MARCOS VI
JESÚS RECHAZADO EN NAZARET. 1 Saliendo de allí, vino a su tierra,
y sus discípulos lo acompañaron. 2 Llegado el sábado, se puso a
enseñar en la sinagoga, y la numerosa concurrencia que lo
escuchaba estaba llena de admiración, y decía: “¿De dónde le viene
esto? ¿Y qué es esta sabiduría que le ha sido dada? ¿Y estos grandes
milagros obrados por sus manos? 3 ¿No es Éste el carpintero, el hijo
de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y
sus hermanas no están aquí entre nosotros?” Y se escandalizaban de
Él372. 4 Mas Jesús les dijo: “No hay profeta sin honor sino en su
tierra, entre sus parientes y en su casa”. 5 Y no pudo hacer allí
ningún milagro; solamente puso las manos sobre unos pocos
enfermos, y los sanó. 6 Y se quedó asombrado de la falta de fe de
ellos. Y recorrió las aldeas a la redonda, enseñando.
artesano, pues durante su vida oculta, hasta los treinta años, ayudaba a José en las tareas de
carpintero, santificando así el trabajo manual. Respecto a los “hermanos” de Jesús véase 3, 32; Mt. 12,
46 y nota.
373 8 s. Véase Mt. 10, 5 ss.; Lc. 9, 1 ss.; 10, 1 ss. Jesús quiere que sus ministros tengan plena confianza
en la providencia del Padre Celestial (Mt. 6, 25 ss.) y se desprendan de todo lo que no sea
absolutamente necesario. Les basta con la eficacia infalible de la palabra evangélica y la gracia que la
acompaña. Véase 2 Tm. 2, 4.
dos túnicas. 10 Y les dijo: “Dondequiera que entréis en una casa,
quedaos allí hasta el momento de salir del lugar. 11 Y si en algún
lugar no quieren recibiros y no se os escucha, salid de allí y sacudid
el polvo de la planta de vuestros pies para testimonio a ellos”. 12
Partieron, pues, y predicaron el arrepentimiento. 13 Expulsaban
también a muchos demonios, y ungían con óleo a muchos enfermos
y los sanaban 374.
376 16. Era la mala conciencia lo que atormentaba a Herodes; por eso veía en Jesucristo al Bautista, a
quien había matado. “No hay pena comparable a una conciencia cargada de crímenes, porque cuando
el hombre sufre exteriormente, se refugia en Dios; pero una conciencia desarreglada, no encuentra a
Dios dentro de sí misma; entonces, ¿dónde puede hallar consuelos? ¿dónde buscar el reposo y la paz?”
(S. Gregorio).
377 18. Véase Lv. 18, 16.
preguntó a y madre: “¿Qué he de pedir?” Esta dijo: “La cabeza de
Juan el Bautista”. 25 Y entrando luego a prisa ante el rey, le hizo su
petición: “Quiero que al instante me des sobre un plato la cabeza de
Juan el Bautista”. 26 Se afligió mucho el rey; pero en atención a su
juramento y a los convidados, no quiso rechazarla378. 27 Acto
continuo envió, pues, el rey un verdugo, ordenándole traer la
cabeza de Juan. 28 Este fué, lo decapitó en la prisión, y trajo sobre
un plato la cabeza que entregó a la muchacha, y la muchacha la dió
a su madre. 29 Sus discípulos luego que lo supieron, vinieron a
llevarse el cuerpo y lo pusieron en un sepulcro.
el viento les era contrario, vino hacia ellos, cerca de la cuarta vela
de la noche, andando sobre el mar, y parecía querer pasarlos de
largo. 49 Pero ellos, al verlo andando sobre el mar, creyeron que era
un fantasma y gritaron; 50 porque todos lo vieron y se
sobresaltaron. Mas Él, al instante, les habló y les dijo: “¡Animo! soy
Yo. No tengáis miedo”. 51 Subió entonces con ellos a la barca, y se
calmó el viento. Y la extrañeza de ellos llegó a su colmo. 52 Es que
no habían comprendido lo de los panes, porque sus corazones
estaban endurecidos.
53 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret, y
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MARCOS VII
380
44. Esta primera multiplicación de los panes tuvo lugar probablemente al E. del lago (Jn. 6, 1 y
17); según Otros, al N. O., en el lugar donde se ha descubierto una antiquísima Basílica erigida en
recuerdo del milagro.
381 45 ss. Véase Mt. 14, 22-32; Jn. 6, 15-21.
SOBRE LAS TRADICIONES Y COSTUMBRES DE LOS FARISEOS. 1 Se
congregaron en torno a Él los fariseos, así como algunos escribas
venidos de Jerusalén. 2 Los cuales vieron que algunos de sus
discípulos comían con manos profanas, es decir, no lavadas, 3
porque los fariseos y los judíos en general, no comen, si no se lavan
las manos, hasta la muñeca, guardando la tradición de los antiguos;
4 y lo que procede del mercado no lo comen, sin haberlo rociado
384 10. Véase Ex. 20, 12; 21, 17; Lv. 20, 9; Dt. 5, 16; Ef. 6, 2.
385 11. Quiere decir que los fariseos se consideraban exonerados de la obligación de sustentar a sus
ancianos padres, pretendiendo que les valiera por tal una ofrenda de dinero (Korbán) dada al Templo.
madre, 13 anulando así la palabra de Dios por la tradición que
transmitisteis. Y hacéis cantidad de cosas semejantes”. 14 Y habiendo
de nuevo llamado a la muchedumbre, les dijo: “Escuchadme todos
con inteligencia: 15 No hay cosa fuera del hombre que, entrando en
él, lo pueda manchar; mas lo que sale del hombre, eso es lo que
mancha al hombre. 16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga”.
17 Cuando, dejando a la multitud, hubo entrado en casa, sus
quiere oírnos. Véase la parábola del amigo importuno (Lc. 11, 5 ss.). La perseverancia, dice San
Bernardo, es una virtud sin la cual nadie verá a Dios, ni será visto por Dios. Cf. Lc. 21, 19.
EL SORDOMUDO. 31 Al volver del territorio de Tiro, vino, por
Sidón, hacia el mar de Galilea atravesando el territorio de la
Decápolis. 32 Le trajeron un sordo y tartamudo, rogandole que
pusiese su mano sobre él. 33 Mas Él, tomándolo aparte, separado de
la turba, puso sus dedos en los oídos de él; escupió y tocóle la
lengua. 34 Después, levantando los ojos, al cielo, dió un gemido y le
dijo: “Effathá”388, es decir, “ábrete”. 35 Y al punto sus oídos se
abrieron, y la ligadura de su lengua se desató, y hablaba
correctamente. 36 Mas les mandó no decir nada a nadie; pero
cuanto más lo prohibía, más lo proclamaban. 37 Y en el colmo de la
admiración, decían: “Todo lo hizo bien: hace oír a los sordos, y
hablar a los mudos”.
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MARCOS VIII
SEGUNDA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES. 1 En aquel tiempo, como
hubiese de nuevo una gran muchedumbre, y que no tenía qué
comer, llamó a sus discípulos, y les dijo389: 2 “Tengo compasión de
la muchedumbre, porque hace ya tres días que no se aparta de Mí, y
no tiene nada qué comer. 3 Si los despido en ayunas a sus casas, les
van a faltar las fuerzas en el camino; porque los hay que han venido
de lejos”. 4 Dijeronle sus discípulos: “¿Cómo será posible aquí, en un
desierto, saciarlos con pan?” 5 Les preguntó: “¿Cuántos panes
tenéis?” Respondieron: “Siete”. 6 Y mandó que la gente se sentase
en el suelo; tomó, entonces, los siete panes, dió gracias, los partió y
los dió a sus discípulos, para que ellos los sirviesen; y los sirvieron a
la gente. 7 Tenían también algunos pececillos; los bendijo, y dijo que
los sirviesen también. 8 Comieron hasta saciarse, y recogieron siete
canastos de pedazos que sobraron. 9 Eran alrededor de cuatro mil. Y
los despidió.
388
33. Este acto se repite hoy en la administración del Bautismo, cuando el sacerdote dice: “éfeta”:
abre tus oídos a la palabra de Dios. Pío XII el 14 de enero de 1944 ha dispuesto que se suprima esto
siempre que lo aconseje la higiene y la profilaxis en casos de grave peligro. (A. A. S. 36, 28-29).
389 1 ss. Véase Mt. 15, 32-39.
LOS FARISEOS PIDEN UNA SEÑAL. 10 En seguida subió a la barca con
sus discípulos, y fue a la región de Dalmanuta. 11 Salieron entonces
los fariseos y se pusieron a discutir con Él, exigiéndole alguna señal
del cielo, para ponerlo a prueba390. 12 Mas Él, gimiendo en su
espíritu, dijo: “¿Por qué esta raza exige una señal? En verdad, os
digo, ninguna señal será dada a esta generación” 391. 13 Y dejándolos
allí, se volvió a embarcar para la otra ribera.
tanto de compartirla cuanto de ser su víctima. La levadura de Herodes es la mala vida, que se contagia
como una peste. Véase Mt. 16, 6 y 12.
393 22. Betsaida, la llamada Betsaida Julias, al E. de la desembocadura del Jordán en el lago de
Genesaret.
envió de nuevo a su casa y le dijo: “Ni siquiera entres en la aldea”.
394
27. Véase Mt. 16, 13-16; Lc. 9, 18-20.
395
29. Véase Mt. 16, 18, donde Jesús recompensó la fe de aquel humilde pescador, haciéndole
príncipe de los apóstoles.
396 31. ¡Reprobado! Y bien lo vemos en 14, 64 donde todos están horrorizados de sus “blasfemias”.
Nosotros, gentiles, más que nadie debemos agradecerle, pues fué para abrirnos la puerta de la salud
(Ef 2, 1 ss.). “Por el delito de los judíos la salud pasó a los gentiles; por la incredulidad de los gentiles
volverá a los judíos” (S. Jerónimo).
397 33. No obstante la confesión que acaba de hacer (v. 29), Pedro muestra aquí su falta de espíritu
sobrenatural. Jesús, con la extrema severidad de su reproche, nos enseña que nada vale un amor
sentimental, sino el que busca en todo la voluntad del Padre corno lo hizo Él. Cf. Mt. 24, 42 y nota.
398 34. A la luz de la doctrina revelada y definida, se comprende bien la suavidad de esta palabra de
Jesús, que al principio parece tan dura. Renúnciese a si mismo. Ello significa decirnos, para nuestros
bien: líbrate de ese enemigo, pues ahora sabes que es malo, corrompido, perverso. Si tú renuncias a
ese mal amigo y consejero que llevas adentro, yo lo sustituiré con mi espíritu, sin el cual nada puedes
hacer (Jn. 15, 5). ¡Y cómo será de total ese apartamiento que necesitamos hacer del autoenemigo,
cuando Jesús nos enseña que es indispensable nacer de nuevo para poder entrar en el Reino de Dios!
(Jn. 3, 3). Renacer del Espíritu, echar fuera aquel yo que nos aconsejaba y nos prometía quizá tantas
grandezas. Echarlo fuera, quitarlo de en medio, destituirlo de su cargo de consejero, por mentiroso,
salvar su vida, la perderá, y quien pierde su vida a causa de Mí y del
Evangelio, la salvará. 36 En efecto: ¿de qué servirá al hombre ganar
el mundo entero, y perder su vida? 37 Pues ¿qué cosa puede dar el
hombre a cambio de su vida? 38 Porque quien se avergonzare de Mí
y de mis palabras delante de esta raza adúltera y pecadora, el Hijo
del hombre también se avergonzará de él cuando vuelva en la gloria
de su Padre, escoltado por los santos ángeles”.
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MARCOS IX
TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS. 1 Y les dijo: “En verdad, os digo,
entre los que están aquí, algunos no gustarán la muerte sin que
hayan visto el reino de Dios venido con poder”399. 2 Y seis días
después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los
llevó solos, aparte, a un alto monte, y se transfiguró a su vista400. 3
Sus vestidos se pusieron resplandecientes y de tal blancura; que no
hay batanero sobre esta tierra, capaz de blanquearlos así. 4 Y se les
aparecieron Elías y Moisés y conversaban con Jesús. 5 Entonces,
Pedro dijo a Jesús: “Rabí, es bueno que nos quedemos aquí.
Hagamos, pues, aquí tres pabellones, uno para ti, uno para Moisés,
y uno para Elías”. 6 Era que no sabía lo que decía, porque estaban
sobrecogidos de temor. 7 Vino, entonces, una nube que los cubrió
con su sombra, y de la nube una voz se hizo oír: “Éste es mi Hijo, el
Amado. ¡Escuchadlo!”401. 8 Y de repente, mirando todo alrededor,
no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo.
malo e ignorante. He aquí lo que tanto cuesta a nuestro amor propio: reconocer que nuestro fulano
de tal es “mentira” (Rm. 3, 4) y de suyo digno de la Ira de Dios. Cf. Lc. 9, 23 y nota.
399 1. Colocado al principio del capítulo, este v. (que en la Vulgata figura como 39 del cap. 8)
muestra claramente que el anuncio de Jesús se refiere a su gloriosa Transfiguración, relatada en los vv.
que siguen, y en la cual Jesús mostró un anticipo de la gloria con que volverá al fin de los tiempos. Tal
es la gloria cuya visión nos refieren S. Juan en su Evangelio (1, 14), y S. Pedro en su segunda Epistola (1,
16 ss.). Cf. Mt. 16, 28 y nota. Lc. 9, 27.
400 2 ss. Véase Mt. 17, 1-8; Lc. 9. 28-36. Un alto monte: según la tradición, el monte Tabor en
Galilea.
401 7. Aquí, como en el Bautismo de Jesús, el Padre da solemne testimonio de la filiación divina del
Mesías, y añade el único mandamiento que el Padre formula personalmente en todo el Evangelio: que
escuchemos a Jesús. Por eso, el Maestro nos dice: “Esta es la obra de Dios: que creáis en Aquel que Él
os envió” ( Jn. 6, 29).
LA VENIDA DE ELÍAS. 9 Cuando bajaban del monte, les prohibió
referir a nadie lo que habían visto, mientras el Hijo del hombre no
hubiese resucitado de entre los muertos402. 10 Y conservaron lo
acaecido dentro de sí, discurriendo “qué podría significar eso de
resucitar de entre los muertos”. 11 Y le hicieron esta pregunta: “¿Por
qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?” 12
Respondióles: “Elías, en efecto, vendrá primero y lo restaurará todo.
Pero ¿cómo está escrito del Hijo del hombre, que debe padecer
mucho y ser vilipendiado? 13 Pues bien, Yo os declaro: en realidad
Elías ya vino e hicieron con él cuanto les plugo, como está escrito de
él”403.
402
9. El monte Tabor y el Gólgota se complementan mostrándonos el doble misterio de Jesús que
anunciaban las profecías (1 Pe. 1, 11). Aquí Jesús aparece en la gloria, con que vendrá en su triunfo (v.
1); allá lo verán sumido en un mar de penas y angustias. “En la transfiguración se trataba en primer
lugar de quitar de los corazones de los discípulos el escándalo de la Cruz” (S. León Magno).
403 13 s. “En espíritu S. Juan era Elías, mas no en persona” (S. Gregorio Magno). Véase Mt. 17, 11 s. y
405 19. Este reproche de incredulidad es el único que el divino Maestro dirige a sus discípulos. Pero es
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MARCOS X
INDISOLUBILIDAD DEL MATRIMONIO. 1 Partiendo de allí, fué al
territorio de Judea y de Transjordania. De nuevo, las
408
40. Nosotros: Así reza el texto griego según Merk. Algunos códices dicen vosotros, como en Lc.
9, 50. La variante parece acentuar más aún la diferencia que Jesús establece entre Él –que es el fin (Mt.
12, 30)– y nosotros, simples medios. Cf. Fil. 1, 15 ss.; Nm. 11, 24-30.
409 43. Véase Mt. 5, 29 s.; 18, 8 y notas. Cf. Pr. 5, 8; Si. 9, 4. Gehenna : infierno Cf. Mt. 5, 22 y
nota.
410 44. Dos vv. 44 y 46 faltan en los mejores códices griegos. Son repeticiones del v. 48, introducidas
10.
412 49. Según la Ley (Lv. 2, 13) los sacrificios se rociaban con sal (de la Alianza).
muchedumbres acudieron a Él, y de nuevo, según su costumbre, los
instruía413. 2 Y viniendo a Él algunos fariseos que, con el propósito
de tentarlo, le preguntaron si era lícito al marido repudiar a su
mujer, 3 les respondió y dijo: “¿Qué os ha ordenado Moi- sés?” 4
Dijeron: “Moisés permitió dar libelo de repudio y despedir (la)”. 5
Mas Jesús les replicó: “En vista de vuestra dureza de corazón os
escribió ese precepto. 6 Pero desde el comienzo de la creación, Dios
los hizo varón y mujer. 7 Por esto el hombre dejará a su padre y a su
madre y se unirá a su mujer, 8 y los dos vendrán a ser una sola
carne. De modo que no son ya dos, sino una sola carne. 9 ¡Y bien!
¡lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe!” 10 De vuelta a su
casa, los discípulos otra vez le preguntaron sobre eso. 11 Y les dijo:
“Quien repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio
contra la primera414; 12 y si una mujer repudia a su marido y se casa
con otro, ella comete adulterio”.
LOS NIÑOS SON DUEÑOS DEL REINO. 13 Le trajeron unos niños para
que los tocase; mas los discípulos ponían trabas. 14 Jesús viendo esto,
se molestó y les dijo: “Dejad a los niños venir a Mí y no les
impidáis, porque de tales como éstos es el reino de Dios 415. 15 En
verdad, os digo, quien no recibe el reino de Dios como un niño, no
entrará en él”. 16 Después los abrazó y los bendijo, poniendo sobre
ellos las manos.
palabras del divino Maestro, porque Él mismo nos dijo que su Padre revela a los pequeños lo que
oculta a los sabios y prudentes (Lc. 10, 21).
416 17 ss. Véase Mt. 19, 16 ss.; Lc. 18, 18 ss.
20 y él le respondió: “Maestro, he cumplido todo esto desde mi
juventud”. 21 Entonces, Jesús lo miró con amor y le dijo: “Una cosa
te queda: anda, vende todo lo que posees y dalo a los pobres, y
tendrás un tesoro en el cielo; despues, vuelve, y sígueme, llevando
la cruz”. 22 A1 oír estas palabras, se entristeció, y se fué apenado,
porque tenía muchos bienes417.
25. Jesús enseña que no puede salvarse el rico de corazón, porque, como Él mismo dijo, no se
418
puede servir a Dios y a las riquezas (Mt. 6, 24). El que pone su corazón en los bienes de este mundo
no es el amo de ellos, sino que los sirve, así como todo el que peca esclavo es del pecado (Jn. 8, 34).
Tan triste situación es bien digna de lástima, pues se opone a la bienaventuranza de los pobres en
espíritu, que Jesús presenta como la primera de todas (Mt. 5, 31). Véase Lc. 18, 24 y nota. “No se
sepulte vuestra alma en el oro, elévese al cielo” (S. Jerónimo). Cf: Col. 3, 1.4; Fil. 3, 19 ss.; Ef. 2, 6.
419 30. Centuplicado. Todos los verdaderos pobres son ricos. “¿No os parece rico, exclama S.
Ambrosio, el que tiene la paz del alma, la tranquilidad y el reposo, el que nada desea, no se turba por
nada, no se disgusta por las cosas que tiene desde largo tiempo, y no las busca nuevas?” A diferencia
de San Mateo (19, 27 ss.), no se habla aquí del que deja la esposa, y se acentúa en cambio que esta
recompensa se refiere a la vida presente, aun en medio de las persecuciones tantas veces anunciadas
por el Señor a sus discípulos. Cf. Lc. 18, 29.
TERCER ANUNCIO DE LA PASIÓN. 32 Iban de camino, subiendo a
Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; y ellos se asombraban y lo
seguían con miedo. Y tomando otra vez consigo a los Doce, se puso
a decirles lo que le había de acontecer: 33 “He aquí que subimos a
Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos
sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte, y lo
entregarán a los gentiles; 34 y lo escarnecerán, lo escupirán, lo
azotarán y lo matarán, mas tres días después resucitará”.
apóstoles lo padecieron (Hch. 12 y nota), si bien Juan salió ileso de su “bautismo” en aceite hirviendo.
Cf. Jn. 21, 22 y nota.
422 42 ss. Véase Lc. 22, 25-27.
el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar
su vida en rescate por muchos”423.
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MARCOS XI
ENTRADA TRIUNFAL EN JERUSALÉN. 1 Cuando estuvieron próximos a
Jerusalén, cerca de Betfagé426 y Betania, junto al Monte de los
Olivos, envió a dos de sus discípulos, 2 diciéndoles: “Id a la aldea
que está enfrente de vosotros; y luego de entrar en ella, encontraréis
un burrito atado, sobre el cual nadie ha montado todavía.
Desatadlo y traedlo. 3 Y si alguien os pregunta: “¿Por qué hacéis
427 9. Con la aclamación Hosanna: ¡Ayúdanos (oh Dios)! el pueblo quiere expresar su desbordante
alegría según el Salmo 117, 25 s.
428 12. Era el lunes de Semana Santa.
429 13 ss. La maldición de la higuera simboliza la reprobación del pueblo de Israel, rico en hojas pero
MARCOS XII
PARÁBOLA DE LOS VIÑADORES. 1 Y se puso a hablarles en parábolas:
“Un hombre plantó una viña, la cercó con un vallado, cavó un lagar
y edificó una torre; después la arrendó a unos viñadores, y se fué a
otro país436. 2 A su debido tiempo, envió un siervo a los viñadores
para recibir de ellos su parte de los frutos de la viña. 3 Pero ellos lo
agarraron, lo apalearon y lo remitieron con las manos vacías. 4
Entonces, les envió otro siervo, al cual descalabraron y ultrajaron; 5
y otro, al cual mataron; después otros muchos, de los cuales
apalearon a unos y mataron a otros. 6 No le quedaba más que uno,
su hijo amado; a éste les envió por último, pensando: «Respetarán a
mi hijo». 7 Pero aquellos viñadores se dijeron unos a otros: «Éste es
el heredero. Venid, matémoslo, y la herencia será nuestra». 8 Lo
agarraron, pues, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. 9 ¿Qué
hará el dueño de la viña? Vendrá y acabará con los viñadores, y
entregará la viña a otros. 10 ¿No habéis leído esta Escritura: «La
piedra que desecharon los que edificaban, ésta ha venido a ser
cabeza de esquina437; 11 de parte del Señor esto ha sido hecho, y es
maravilloso a nuestros ojos?»” 12 Trataron, entonces, de prenderlo,
pero temían al pueblo. Habían comprendido, en efecto, que con
respecto a ellos había dicho esta parábola. Lo dejaron, pues, y se
fueron.
436 1 ss. La parábola de los viñadores homicidas exhibe la actitud de la Sinagoga para con el dueño
de la viña (Dios), su hijo (Jesucristo) y sus siervos (profetas y apóstoles). San Pablo nos enseña a sacar
fruto de esta tremenda lección (Rm. 11, 17 ss.). Cf. Mt. 21, 33 ss.; Lc. 20, 9 ss.
437 10. La piedra desechada es Jesucristo, quien se aplica esta figura que en la profecía representaba a
Israel. Los constructores son los judíos, en particular los príncipes y sacerdotes del pueblo. Véase Sal.
117, 22 y nota; Is. 28, 16.
César o no? ¿Pagaremos o no pagaremos?” 438 15 Mas Él, conociendo
su hipocresía, les dijo: “¿Por qué me tendéis un lazo? Traedme un
denario, para que Yo lo vea”. 16 Se lo trajeron, y Él les preguntó:
“¿De quién es esta figura y la leyenda?” Le respondieron: “Del
César”. 17 Entonces, Jesús les dijo: “Dad al César lo que es del César;
y a Dios lo que es de Dios”. Y se quedaron admirados de Él439.
y suprime, como lo confirmarán los apóstoles, la teocracia o la unión del orden religioso con el
político y temporal. Véase Lc. 12, 14; 2 Tm. 2, 4; 1 Pe. 5, 2 ss.; cf. Si. 45, 27 y 31 y notas.
440 18. Ciérrase ahora la cadena de los enemigos y perseguidores en torno a Jesús: fariseos, saduceos,
herodianos, escribas; todos los poderosos se han conjurado contra el Cordero (Sal. 2, 2). Todavía está
fiel el pueblo humilde. ¿Hasta cuándo? Cf. Mt. 22, 23-33; Lc. 20, 27-38; Dt. 25, 5-6.
441 26. Cf. Ex. 3, 2 y 6; Mt. 8, 11; Lc. 16, 22.
propuso esta cuestión: “¿Cuál es el primero de todos los
mandamientos?” 29 Jesús respondió: “El primero es: «Oye, Israel, el
Señor nuestro Dios, un solo Señor es. 30 Y amarás al Señor tu Dios de
todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con
toda tu fuerza»” 442 31 El segundo es: «Amarás a tu prójimo como a ti
mismo». No existe mandamiento mayor que éstos”. 32 Díjole el
escriba: “Maestro, bien has dicho; en verdad, que «Él es único, que
no hay otro más que Él». 33 Y el amarlo con todo el corazón y con
todo el espíritu y con toda la fuerza, y amar al prójimo como a sí
mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios”.
34 Jesús, viendo que había hablado juiciosamente, le dijo: “Tú no
442
30 ss. Véase Dt. 6, 4 s.; Lv. 19; 18; Jn. 13, 34 s.; 15, 12; Rm. 13, 9; Ga. 5, 14.
443
35 ss. Cf. Mt. 22, 41-45; Lc. 20, 41-44; Sal. 109, 1 y nota. Jesús establece aquí, en forma
intergiversable, el origen davídico de este célebre Salmo, que tantos han puesto en duda.
444 36. [Nota: En el ‘original’ de Straubinger esta nota figura como del v. 36, pero parece coincidir
mejor con el v. 38] Los escribas o intérpretes de la Ley pertenecían en su gran mayoría a la secta de los
fariseos y gozaban de gran prestigio ante el pueblo ignaro que confiaba en ellos (véase la expresión de
Jesús en Mt. 9, 36). El hecho de que distinguían 613 mandamientos, 248 preceptos y 365
prohibiciones nos da idea de su interpretación de la Ley. Cf. 7, 4 y nota; Mt. 23, 1 ss.; Lc. 11, 43; 20,
45 ss.
LA OFRENDA DE LA VIUDA. 41 Estando Jesús sentado frente al arca
de las ofrendas, miraba a la muchedumbre que echaba monedas en
el arca, y numerosos ricos echaban mucho. 42 Vino también una
pobre viuda que echó dos moneditas, esto es un cuarto de as 445. 43
Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: “En verdad, os digo, esta
pobre viuda ha echado más que todos los que echaron en el arca446.
44 Porque todos los otros echaron de lo que les sobraba, pero ésta
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MARCOS XIII
PROFECÍA DE LA RUINA DE JERUSALÉN Y DEL FIN DE LOS TIEMPOS. – 1
Cuando Él salía del templo, uno de sus discípulos le dijo: “¡Maestro,
mira! ¡qué piedras y qué edificios!”447 2 Respondióle Jesús: “¿Ves
estas grandes construcciones? No quedará piedra sobre piedra que
no sea derribada”. 3 Luego, estando Él sentado en el Monte de los
Olivos, frente al Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le
preguntaron aparte: 4 “Dinos: ¿cuando sucederá esto?, y al estar esas
cosas a punto de cumplirse todas, ¿cual será la señal?”448 5 Y Jesús se
puso a decirles: “Estad en guardia, que nadie os induzca en error. 6
Muchos vendrán bajo mi nombre y dirán: «Yo soy (el Cristo)» y a
muchos engañaran449. 7 Cuando oigáis hablar de guerras y de
rumores de guerras, no os turbeis. Esto ha de suceder, pero no es
del Señor al fin de los tiempos, Los vv.6-13 se refieren a las persecuciones en general, los vv. 14-19 a la
destrucción de Jerusalén, los vv. 19-27 al fin de “este siglo malo” (Ga. 1, 4). Para los detalles remitimos
al lector a los lugares paralelos de Mt. 24, 1 ss.; Lc. 21, 5 ss. y notas.
448 4. Véase Mt. 24, 3 ss. y nota. La pregunta de los discípulos se refiere aquí exclusivamente al
tiempo, primero en general (¿cuándo?), y luego, al modo de conocer el instante mismo. Jesús les da
amplias señales para que puedan estar alerta (v. 23), y aun para que conozcan cuándo Él estará ya “a
las puertas” (v. 29). Pero no les precisa el instante, esto es, el día y la hora (v. 32) porque está dis
puesto que Él vendrá cuando menos lo esperen (cf. v. 37 y nota). “como una red sobre la tierra
entera” (Lc. 21, 35), de modo que sólo estén preparados “los que aman su venida”. Cf. 2 Tm. 4, 8; 1
Ts. 5, 4; Lc. 17, 20-37; 19, 14; 21, 34-36.
449 6. Ya pudo verse esto en tiempo de Simón Mago (Hech. 8, 9 s. y nota).
todavía el fin. 8 Porque se levantará pueblo contra pueblo, reino
contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, y habrá
hambres. Esto es el comienzo de los dolores”.
9 “Mirad por vosotros mismos. Porque os entregarán a los
de las mujeres que estén encintas y de las que críen por aquellos
días! 18 Y orad, para que no acontezca en invierno”.
19 “Porque habrá en aquellos días tribulación tal, cual no la hubo
452 11 s. Véase Mt. 10, 19-22; Lc. 12, 11 s.; 21, 14 s.; Mi. 7, 6.
453 14. La abominación de la desolación, establecida allí donde no debe, es la profanación del
Templo. Véase Dn. 9, 27; Mt. 24, 15 y nota. A este respecto se ha publicado recientemente un
fragmento desconocido de s. Hipólito, que con otros Padres dice: “La abominación de la desolación es
la imagen del César que fué colocada delante del altar en Jerusalén”. Y sigue: “Así sucederá en el
tiempo del Anticristo: su imagen estará en todas las iglesias que hay en el universo, para que todo
aquel que le ruegue, antes de orar, lleve el incienso delante de su imagen” (Sefarad, 1946, p. 359).
Entienda el que lee: las Escrituras (Mt. 24, 15 y nota), pues sólo quien conozca los grandes misterios
vaticinados en las profecías antiguas podrá comprender la gravedad de estos anuncios.
que harán señales y prodigios para descarriar aún a los elegidos, si
fuera posible454. 23 Vosotros, pues, estad alerta; ved que os lo he
predicho todo”.
24 “Pero en aquellos días, después de la tribulación aquella, el sol
454
22. Según el Apocalipsis los que triunfarán con el Cordero reunirán tres condiciones: llamados,
elegidos y fieles (Ap. 17, 14). Cf. Mt. 22, 14.
455 24. Vease Is. 13, 10; Ez. 32, 7; Jl. 2, 10.
456 27. Entonces... congregará, es decir, que el arrebato que anuncia S. Pablo en 1 Ts. 4, 15 ss. será al
tiempo mismo de la Parusía, esto es cuando aparezca el Señor (v. 26), como lo dice el Apóstol. Así
Marcos explica aquí que seremos llevados desde la extremidad de la tierra hasta el sumo cielo. Lo
mismo dice Mt. 24, 31. Se trata de los elegidos, ya vivos transformados, ya resucitados de entre los
muertos. Cf. 1 Co. 15, 51 ss. texto griego.
457 30. Véase Mt. 24, 34 y nota; cf. Lc. 21, 32.
458 32. Ni el Hijo, sino el Padre: Una de las más sorprendentes palabras del Evangelio que nos
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MARCOS XIV
UNCIÓN DE JESÚS EN BETANIA. 1 Dos días 460 después era la Pascua y
los Azimos, y los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban cómo
podrían apoderarse de Él con engaño y matarlo. 2 Mas decían: “No
durante la fiesta, no sea que ocurra algún tumulto en el pueblo”. 3
Ahora bien, hallándose Él en Betania, en casa de Simón, el Leproso,
y estando sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de
alabastro lleno de ungüento de nardo puro de gran precio; y
quebrando el alabastro, derramó el ungüento sobre su cabeza 461. 4
Mas algunos de los presentes indignados interiormente, decían: “¿A
qué este despilfarro de ungüento? 5 Porque el ungüento este se
podía vender por más de trescientos denarios462, y dárselos a los
459
37. ¡Velad! Esta última palabra del capítulo es el resumen de las copiosas profecías que preceden.
Notemos que en ellas Jesús afirma habérnoslo predicho “todo” (v. 23). Sólo ignoramos “día y hora”
(v. 32). Cuanto menos sabemos ese instante de la vuelta de Cristo, el cual vendrá “como un ladrón de
noche” (1 Ts. 5, 2 y 4; 2 Pe. 3, 10; Mt. 24, 43; Lc. 12. 39; Ap. 16, 15), tanto más debemos estar alerta
para esperarlo con el vehemente deseo con que aguardaban los patriarcas y profetas Su primera
venida (Catecismo Romano, I, 8, 2).
460 1. Dos días: la unción de Jesús, referida en los vv. 3 ss., tuvo lugar seis días antes de la Pascua (Jn.
12, 1).
461 3. Sobre su cabeza: el Señor se dignó aceptarle ésto en concepto de unción para la sepultura (v.
8) y limosna hecha a É1 como pobre (v. 6 s.). Véase sobre esto Jn. 20, 7 y nota. En Jn. 12, 3 se habla
de los pies, como en Lc. 7, 38.
462 5. Trescientos denarios: más o menos, el salario anual de un empleado de entonces.
pobres”. Y bramaban contra ella. 6 Mas Jesús dijo: “Dejadla. ¿Por
qué la molestáis? Ha hecho una buena obra conmigo. 7 Porque los
pobres los tenéis con vosotros siempre, y podéis hacerles bien
cuando queráis; pero a Mi no me tenéis siempre. 8 Lo que ella podía
hacer lo ha hecho. Se adelantó a ungir mi cuerpo para la
sepultura463. 9 En verdad, os digo, dondequiera que fuere predicado
este Evangelio464, en el mundo entero, se narrará también lo que
acaba de hacer, en recuerdo suyo”.
10 Entonces, Judas Iscariote, que era de los Doce, fué a los sumos
463
8. Cada vez más a menudo alude el Señor a su muerte, para preparar a sus discípulos a los tristes
acontecimientos que se acercan.
464 9. Este Evangelio: expresión singular y profética, pues sabemos que los santos evangelios fueron
466 14. Comer la Pascua, es decir, el cordero pascual prescrito por la Ley (Ex. 12, 3 ss.). Jesús, que no
había venido a derogarla (Mt. 5, 17), no ve inconveniente en observarla, como lo hizo con la
circuncisión (cf. Rm. 15, 8), aunque Él había de ser, por su Pasión y Muerte en la Cruz, la suma
Realidad en quien se cumplirían aquellas figuras; el Cordero divino que se entregó “en manos de los
hombres” (9, 31) sin abrir su boca (Is. 53, 7); el que San Juan nos presenta como inmolado junto al
trono de Dios (Ap. 5, 6), y que S. Pablo nos muestra como eterno Sacerdote y eterna Víctima. Cf. Hb.
caps. 5-10; Sal. 109, 4 y nota.
verdad os digo, me entregará uno de vosotros que come conmigo”.
19 Pero ellos comenzaron a contristarse, y a preguntarle uno por
también sea verdad en el sentido de que todos somos pecadores), sino que se derrama como un
bautismo de redención sobre todos los que lo aprovechen, según la palabra del Apocalipsis 22, 14
(Vulgata) coincidente con Ef. 1, 7; Col. 1, 14 y 20; Hb. 9, 12 ss.; 13, 12; 1 Pe. 1, 19; 1 Jn. 5, 6; Ap. 12, 11.
469 27. Véase Za. 13, 7.
470 28. Véase Mt. 26, 30 ss.; Mc. 14, 68-72; Lc. 22, 31 ss.; Jn. 13, 36 ss.; 16, 32.
471 32. Una iglesia, construida recientemente, conmemora el lugar de la agonía del Redentor en el
huerto de Getsemaní, situado al este de Jerusalén, entre la ciudad y el Monte de los Olivos.
mortalmente triste; quedaos aquí y velad”. 35 Y yendo un poco más
lejos, se postró en tierra, y rogó a fin de que, si fuese posible, se
alejase de Él esa hora; 36 y decía: “¡Abba, Padre! ¡todo te es posible;
aparta de Mí este cáliz; pero, no como Yo quiero, sino como
Tú!”472. 37 Volvió y los halló dormidos; y dijo a Pedro: “¡Simón!
¿duermes?473 ¿No pudiste velar una hora?. 38 Velad y orad para no
entrar en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es
débil”. 39 Se alejó de nuevo y oró, diciendo lo mismo. 40 Después
volvió y los encontró todavía dormidos; sus ojos estaban en efecto
cargados, y no supieron qué decirle. 41 Una tercera vez volvió, y les
dijo: “¿Dormís ya y descansáis? 474 ¡Basta! llegó la hora. Mirad: ahora
el Hijo del hombre es entregado en las manos de los pecadores. 42
¡Levantaos! ¡Vamos! Se acerca el que me entrega”.
como una lección para nuestra humildad, el grado de inconsciencia de aquellos hombres en semejantes
momentos. La versión que pone los verbos en imperativo resulta inexplicable ante la palabra que Jesús
agrega inmediatamente: “¡basta!”. Véase Mt. 26, 45.
475 43 ss. Véase Mt. 26, 47 ss.; Jn. 18, 3 ss.
476 50. Esta, huída general, que nos enseña la miseria sin límites de que todos somos capaces, es
también inexcusable falta de fe en la bondad y el poder del Salvador, pues Él había mostrado con sus
siguió, envuelto en una sábana sobre el cuerpo desnudo, y lo
prendieron; 52 pero él soltando la sábana, se escapó de ellos
desnudo.
53 Condujeron a Jesús a casa del Sumo Sacerdote 478, donde se
dos kilómetros. Según una tradición piadosa, Jesús en este largo trayecto cayó en tierra, a consecuencia
de los malos tratamientos, muchas veces más que las tres caídas del Vía Crucis. Cf. Sal. 109, 7 nota.
479 58. Véase Jn. 2, 19. Gramática recuerda también aquí el templo celestial de Hb. 9, 11 y 24.
480 62. “El nombre de Hijo del hombre, que Jesús mismo se dió, expresa su calidad de hombre, y
por alusión a la profecía de Daniel, insinúa su dignidad mesiánica” (P. d’Alès). Véase Dn. 7, 13; Mt. 24,
30; 26, 64; Sal. 79, 16 y nota.
481 64. Es condenado por blasfemia el Santo de los santos, el inmaculado Cordero de Dios, el único
Ser en quien el Padre tenía puestas todas sus complacencias (Mt. 3, 17; 17, 5). Su “blasfemia” consistió
comenzaron algunos a escupir sobre Él y, velándole el rostro, lo
abofeteaban diciéndole: “¡Adivina!” Y los criados le daban
bofetadas.
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MARCOS XV
JESÚS ANTE PILATO. 1 Inmediatamente, a la madrugada, los sumos
sacerdotes tuvieron consejo con los ancianos, los escribas y todo el
Sanhedrín, y después de atar a Jesús, lo llevaron y entregaron a
Pilato484. 2 Pilato lo interrogó: “¿Eres Tú el rey de los judíos?” Él
respondió y dijo: “Tú lo dices” 485. 3 Como los sumos sacerdotes lo
acusasen de muchas cosas, 4 Pilato, de nuevo, lo interrogó diciendo:
“¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan”. 5 Pero Jesús no
en decir la doble verdad de que Él era el anunciado por los profetas como Hijo de Dios y Rey de Israel
(Lc. 23, 3; Jn. 18, 37).
482 66 ss. Véase Mt. 26, 69 ss.; Lc. 22, 55 ss.; Jn. 18, 16 ss.
483 72. La caída de Pedro fué profunda, pero no menos profundo fué luego su dolor. Muchos
seguimos a Pedro negando al Señor; sigamos también la preciosa lección del arrepentimiento, ya que,
como enseña Jesús, el más perdonado es el que más ama (Lc. 7, 47).
484 1. Pilato era gobernador y representante del emperador romano, de cuyo imperio formaba parte
la Judea. Sin el permiso del gobernador los judíos no podían condenar a muerte (Jn. 18, 31; 19, 6 s.).
485 2 ss. Véase Mt. 27, 11 ss.; Lc. 23, 2 ss.; Jn. 18, 29 ss.
respondió nada más, de suerte que Pilato estaba maravillado486.
488 15. Pilato había preguntado a Cristo qué verdad era aquella de que Él daba testimonio y no
aguardó siquiera la respuesta (Jn. 18, 38), que le habría revelado las maravillas de los profetas (cf. Rm.
15, 8). De esta despreocupación por conocer la verdad nacen todos los extravíos del corazón. Pilato
ha quedado para el mundo –que lo reprueba sin perjuicio de imitarlo frecuentemente– como el
prototipo del juez que pospone la justicia a los intereses o al miedo. Véase en el Sal. 81 y sus notas las
tremendas maldiciones con que Dios fulmina a cuantos abusan del poder.
489 16 ss. Véase Mt. 27, 27 ss.; Jn. 19, 2 s.
volviendo del campo, Simón Cireneo490, el padre de Alejandro y de
Rufo, para que llevase la cruz de Él. 22 Lo condujeron al lugar
llamado Gólgota, que se traduce: “Lugar del Cráneo”491.
492 25. La hora de tercia, o sea, el segundo cuarto del día que comenzaba a las nueve y terminaba a
las doce. Según S. Juan (19, 14) eran casi las doce.
493 28. Véase Is. 53, 12; Sal. 21, 8; 108, 25.
495 34. Jesús no padeció a la manera de los santos mártires, que sufrían confortados por la gracia. Su
alma estaba oprimida por el peso de los pecados que había tomado sobre sí (cf. Ez. 4, 4 ss. y nota),
pues su divinidad permitió que su naturaleza humana fuera sumergida en un abismo insondable de
sufrimientos. Las palabras del Sal. 21, que Jesús repite en alta voz, muestran que el divino Cordero
toma sobre sí todos nuestros pecados. Véase nuestro comentario a dicho Salmo.
bajarlo”496. 37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró497.
38 Entonces, el velo del Templo se rasgó en dos partes, de alto a
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VI. LA RESURRECCIÓN
496
36. Sobre el misterio de Elías, véase 9, 12 s. y nota.
497
37. El Hijo de Dios muere emitiendo una gran voz para mostrar que no le quitan la vida sino
porque Él lo quiere, y que en un instante habría podido bajar de la cruz y sanar de sus heridas, si no
hubiera tenido la voluntad de inmolarse hasta la muerte para glorificar al Padre con nuestra redención
(Jn. 17, 2; cf. Mt. 26, 42 y nota). Los evangelistas relatan que Jesús murió en viernes y, según los tres
más antiguos, cerca de la hora nona, es decir, a las tres de la tarde.
498 39 ss. Véase Mt. 27, 54 ss.; Lc. 23, 47 ss.; Jn. 19, 38 ss.
499 42. Preparación: Los judíos llamaban así el viernes, pues se preparaba en este día todo lo
resueltamente ser partidario del Crucificado, confirmando las palabras con sus obras, mientras los
apóstoles y amigos del Señor están desalentados y fugitivos. El Evangelio hace notar expresamente que
José esperaba el reino de Dios, en lo cual vemos que esa esperanza era común entre los discípulos.
Véase 10, 35 y nota; 11, 10; Mt. 23, 39; Lc. 19, 11; Hch. 1, 6; 2 Tm. 4, 1; Hb. 2, 8; 10, 37, etc.
(16,1 - 20)
MARCOS XVI
LAS SANTAS MUJERES VAN AL SEPULCRO. 1 Pasado el sábado, María la
Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas, para
ir a ungirlo501. 2 Y muy de madrugada, el primer día de la semana,
llegaron al sepulcro, al salir el sol. 3 Y se decían unas a otras:
“¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?” 4 Y al
mirar, vieron que la piedra había ya sido removida, y era en efecto
sumamente grande. 5 Y entrando en el sepulcro vieron, sentado a la
derecha, a un joven vestido con una larga túnica blanca, y quedaron
llenas de estupor. 6 Mas él les dijo: “No tengáis miedo. A Jesús
buscáis, el Nazareno crucificado; resucitó, no está aquí. Ved el lugar
donde lo habían puesto 502. 7 Pero id a decir a los discípulos de Él y a
Pedro503: va delante de vosotros a la Galilea; allí lo veréis, como os
dijo”. 8 Ellas salieron huyendo del sepulcro porque estaban
dominadas por el temor y el asombro; y no dijeron nada a nadie, a
causa del miedo.
negaciones.
504 9. El evangelista parece querer destacar, como una paradoja de la divina misericordia, esta
preferencia de Jesús por aparecerse a Magdalena, la que estuvo endemoniada. El v. 6 nos muestra que
ella fué la primera en tener noticia de la resurrección, y que recibió también el honor de anunciarla a
los apóstoles. Así quiso el Maestro recompensar la fidelidad de quien había antepuesto a todo su
divina Palabra (Lc. 10, 39), su perdón (Lc. 7, 37 ss.), su culto (14, 13 ss) y su apostolado (Lc. 8, 2),
siguiéndolo, junto a la Madre fidelísima, al pie de la Cruz (Jn. 19, 25).
505 11. Esta impresionante incredulidad general muestra cuán lejos estuvo el Señor de ser glorificado
visiblemente hasta que el Padre lo glorificó en el cielo sentándolo a su diestra (v. 19; Sal. 109, 1) en el
Tabernáculo “no hecho de mano de hombre” (Hb. 9, 11 y 24; Sal. 109, 4). De ahí que el Espíritu Santo
no viniese hasta después de la Ascensión (Jn. 7, 39), y que ni en ésta ni en la resurrección (que nadie
camino, con otra figura, a dos de ellos, que iban a una granja506. 13
Estos también fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a
ellos les creyeron.
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507 14. Esta aparición se realizó el día de la resurrección por la tarde, probablemente en la casa de
509 20. El final de este Evangelio (vv. 20) falta en muchos códices antiguos. Su inspiración fué