LA TOLERANCIA
Tolerancia se refiere a la acción y efecto de tolerar. Como tal, la tolerancia se
basa en el respeto hacia lo que es diferente, y puede manifestarse como un acto de
indulgencia ante algo que no se quiere o no se puede impedir.
La tolerancia es un valor moral que implica el respeto íntegro hacia el otro. Es
la disposición y capacidad de convivir pacíficamente con personas que poseen
opiniones, comportamientos o características distintas a las nuestras, sin recurrir a la
discriminación, el prejuicio o la violencia.
La tolerancia implica reconocer y valorar la igualdad de derechos y dignidad de
todas las personas, independientemente de su raza, etnia, religión, género, orientación
sexual, discapacidad u otras características.
En este sentido, la tolerancia es también el reconocimiento de las
diferencias inherentes a la naturaleza humana, a la diversidad de las culturas, las
religiones o las maneras de ser o de actuar. Por eso es necesario cultivar una mentalidad
abierta y comprensiva que procure entender y apreciar las perspectivas y experiencias de
los demás.
Por ello, la tolerancia es una actitud fundamental para la vida en sociedad.
Una persona tolerante puede aceptar opiniones o comportamientos diferentes a los
establecidos por su entorno social o por sus principios morales. Este tipo de tolerancia se
llama tolerancia social.
Características de la tolerancia
La tolerancia implica respetar la igualdad de derechos y dignidad de todas las
personas, cada individuo puede vivir de acuerdo con sus propias creencias,
siempre y cuando no se perjudique a los demás.
La tolerancia requiere una mente receptiva a la diversidad de perspectivas,
culturas y experiencias.
Implica empatía, necesaria para comprender y valorar las vivencias, emociones y
creencias de otras personas.
La tolerancia se promueve a través de la educación y la sensibilización,
fomentando el entendimiento y el respeto mutuo desde una edad temprana.