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Shakespeare

William Shakespeare, nacido en 1564 en Stratford-upon-Avon, se convirtió en el autor más célebre de la literatura inglesa, conocido por sus comedias y tragedias que aún perduran. Su vida está marcada por incógnitas, incluyendo su posible catolicismo y los 'años perdidos' de su juventud, antes de alcanzar el éxito en Londres como dramaturgo. Fundador de la compañía teatral Lord Chamberlain’s Men, escribió 38 obras y dejó un legado inmortal que incluye clásicos como 'Hamlet' y 'Romeo y Julieta'.

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Shakespeare

William Shakespeare, nacido en 1564 en Stratford-upon-Avon, se convirtió en el autor más célebre de la literatura inglesa, conocido por sus comedias y tragedias que aún perduran. Su vida está marcada por incógnitas, incluyendo su posible catolicismo y los 'años perdidos' de su juventud, antes de alcanzar el éxito en Londres como dramaturgo. Fundador de la compañía teatral Lord Chamberlain’s Men, escribió 38 obras y dejó un legado inmortal que incluye clásicos como 'Hamlet' y 'Romeo y Julieta'.

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Shakespeare, el genio de la literatura inglesa

Las comedias y tragedias que escribió para su compañía teatral lo hicieron célebre en su época y
aún más para la posteridad, pero su vida está llena de incógnitas, como su posible catolicismo.

El más célebre autor de la historia de la literatura inglesa fue aplaudido, admirado e incluso
"idolatrado" en vida por las decenas de miles de personas que asistieron a las representaciones de
sus obras en Londres. Pero esa fama no impidió que la personalidad y la biografía misma de
William Shakespeare quedaran envueltas en sombras. Poco se sabe, por ejemplo, de los inicios de
su carrera.

Sí consta que nació el 23 de abril de 1564 en Stratford-upon-Avon, una pequeña ciudad de unos
mil habitantes, situada 120 kilómetros al noroeste de Londres. Era hijo de John Shakespeare, un
próspero negociante local, y de Mary Arden. Asistió al colegio de la ciudad, y a ello se deben los
amplios conocimientos de la literatura latina y de retórica de que haría gala en sus escritos.

A los 18 años se casó con una joven de la localidad, Anne Hathaway, cuando ésta ya se hallaba
embarazada; tendría con ella tres hijos. Un documento sitúa a Shakespeare en Stratford todavía en
1585. Pero luego siguen siete años, "los años perdidos", en los que se evapora totalmente su pista,
hasta que reaparece en 1592 convertido en autor teatral de éxito en Londres.

Esos "años perdidos" han dado pie a muchas elucubraciones por parte de los biógrafos de
Shakespeare; algunos han supuesto, por ejemplo, que hizo un viaje a Italia. También se ha
discutido mucho otro aspecto de la juventud del dramaturgo: su supuesta adhesión al catolicismo.
Por entonces, la monarquía inglesa de Isabel I había consumado la ruptura con el Papado,
instaurando una Iglesia anglicana separada, y los ingleses que se mantenían fieles al catolicismo –
llamados recusantes por su negativa a reconocer al rey inglés como cabeza de la Iglesia– sufrieron
diversos tipos de acoso y persecución.

Este teatro, en Londres, fue reconstruido en 1997 a partir de una investigación sobre la estructura
del edificio original de época de Shakespeare.

La conexión católica

Es muy probable que el padre de Shakespeare fuera un católico recusante, dado que se le
impusieron fuertes multas por no asistir a los servicios religiosos anglicanos. En cuanto al joven
William, ha sido identificado con un tal "William Shakeshafte" que figura en el servicio de un
aristócrata católico del norte de Inglaterra, el conde de South-ampton, como preceptor de sus
hijos. Si Shakespeare hubiese deseado oír misa o confesarse, hubiera podido hacerlo en esa casa,
donde se daba cobijo a los sacerdotes católicos que llegaban en secreto a Inglaterra desde los
seminarios europeos.

Otros estudiosos han señalado en las obras de Shakespeare posibles referencias a la doctrina
católica

Un investigador reciente ha identificado también a Shakespeare con un tal Gulielmus


Strofordiensis, mencionado en una lista de católicos ingleses que peregrinaron a Roma en la
década de 1580. Otros estudiosos han señalado en las obras de Shakespeare posibles referencias a
la doctrina católica (por ejemplo, al Purgatorio).Sin embargo, la tesis de que Shakespeare fue toda
su vida un católico oculto resulta cuestionable y son muchos los estudiosos que opinan que fue un
protestante sincero.

Los comienzos en el teatro

No se sabe tampoco cómo se convirtió Shakespeare en autor teatral. Sin duda, en su juventud tuvo
muchas ocasiones de presenciar representaciones dramáticas, ya que las compañías itinerantes de
actores visitaban a menudo Strat-ford-upon-Avon. Si efectivamente Shakespeare estuvo algún
tiempo en el norte de Inglaterra, pudo ingresar en alguna de estas troupes, primero como actor y
luego como autor. Otra posibilidad es que se trasladara a Londres en busca de algún miembro de la
nobleza al que servir como poeta o secretario, y que allí, como hicieron muchos otros, viera en la
escritura para los escenarios una nueva fuente de ingresos.

En esos años, el teatro se convirtió en una auténtica pasión para los londinenses. Se llegaron a
crear nueve teatros comerciales, algunos con aforos notables, de hasta 3.000 personas; se calcula
que cada semana iban al teatro 15.000 personas. Algunos de estos espectáculos eran de marcado
carácter popular y se asemejaban a los mimos o farsas de feria. Las obras de Shakespeare, en
cambio, tenían un registro más elevado, tanto literariamente como por el tipo de interpretación de
los actores. En 1592 Shakespeare aparece mencionado como autor teatral, objeto incluso de
críticas por los que envidian su éxito.

Pero su carrera despegó realmente dos años más tarde, cuando creó, junto a otros seis socios, una
compañía teatral, los Lord Chamberlain’s Men, nombre que hace referencia a la protección que les
prestaba el chambelán, jefe del personal del palacio real. Esa compañía, rebautizada en 1603 King’s
Men, los Hombres del Rey, dominaría los escenarios londinenses durante un cuarto de siglo.
Además de Shakespeare, figuraron en ella el actor cómico William Kemp y, sobre todo, Richard
Burbage, genial actor que se encargó de los grandes papeles trágicos de Shakespeare, como
Hamlet, Otelo o el Rey Lear.

Shakespeare escribía todas sus obras para la compañía, a un ritmo de dos por año, de las que se
conservan 38

Para completar el reparto se solía contratar un número reducido de actores eventuales, así como a
muchachos que interpretasen los papeles femeninos, ya que, en contraste con España, en
Inglaterra las mujeres tenían prohibido actuar en los escenarios. Shakespeare escribía todas sus
obras para la compañía, a un ritmo de dos por año (se conservan 38, aunque también colaboró en
otras), y además desempeñaba algunos papeles secundarios en el escenario, como el del anciano
padre de Hamlet.

Hamlet es una de las tragedias más famosas de Shakespeare, estrenada en torno a 1602. Óleo por
Keeley Halswelle. Siglo XIX.

Nace The Globe


Inicialmente la compañía daba sus funciones en un teatro llamado por antonomasia The Theatre,
pero en 1598 el contrato de alquiler del local expiró. Ni cortos ni perezosos, Shakespeare y sus
colegas desmontaron la estructura de madera del teatro y se la llevaron a otro local que habían
encontrado en el Bankside, un barrio de Londres al sur del río Támesis, hoy llamado Southwark. En
aquella época, Southwark estaba fuera de la ciudad propiamente dicha, y era una zona de
diversión y "mala vida", con abundancia de burdeles y tabernas.

Un teatro casaba bien con ese ambiente. De hecho, sabemos que un empresario teatral de esos
años, Philip Henslow, competidor de la compañía de Shakespeare, era, además de empresario
teatral, propietario de un burdel, agente inmobiliario y dueño de una casa de empeños; además,
en su teatro, el Rose, las funciones dramáticas se alternaban con las peleas de perros y osos, que
apasionaban al pueblo de Londres.

El nuevo teatro de los Lord Chamberlain’s Men se llamó The Globe. Estaba cerca de donde hoy en
día se alza el moderno Shakespeare’s Globe, teatro que busca, dentro de lo posible, reproducir la
experiencia del público y de los actores de los siglos XVI y XVII. En el Globe original, ante una
audiencia popular que pagaba un penique por la entrada y se agolpaba en el "gallinero" y en los
palcos, entre tragos de cerveza y bocados a la comida que también podía comprarse, se
representaron las obras inmortales de Shakespeare: Romeo y Julieta, en 1595; el Mercader de
Venecia, hacia 1597 (la historia del judío Shylock tal vez se inspiró en un médico judío-portugués
instalado en Londres, acusado falsamente de tramar el envenenamiento de la reina y ejecutado en
1594); Hamlet, en 1602; Macbeth, en 1606...

Los frutos del éxito

Como negocio, el Globe fue una empresa muy rentable. Así lo indica el que Shakespeare pudiera
comprar en 1597, por 120 libras, una residencia imponente en su pueblo natal de Stratford, con
abundante espacio en torno a la casa, donde quizá pensaba vivir como un gran señor. Luego
compró otras fincas urbanas y rurales.

En 1613, el Globe (hecho de madera y con tejado de paja) fue destruido por un incendio,
provocado por la chispa de una descarga fingida de artillería en el escenario; pero el edificio fue
reconstruido enseguida. Además, la compañía de Shakespeare gestionaba ya otro teatro, el
Blackfriars, de aforo menor (unas 600 plazas) pero cubierto y con mayores medios escénicos. Por
esta razón, las entradas más baratas para el Blackfriars eran hasta seis veces más caras que las del
Globe, y era mucho más rentable que este último.
Aunque se ha afirmado que por entonces Shakespeare se había retirado, nada indica que con
apenas 50 años se sintiera ya viejo o enfermo y por ello volviera a Stratford. Lo seguro es que
murió en su ciudad natal, el 23 de abril de 1616, seguramente por un ataque de fiebres tifoideas.
Su tumba se encuentra en una iglesia de Stratford, encabezada por un epígrafe que maldice a
cualquiera que mueva sus huesos.

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