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Dadiva

La dádiva en el ámbito jurídico se define como un beneficio ofrecido con la intención de influir en la decisión de una persona con capacidad de decisión, especialmente en funciones públicas. Para que se considere dádiva, deben cumplirse requisitos como la entrega de un beneficio, la intención corruptora y la conexión entre el beneficio y la función del receptor. La legislación varía según el país, pudiendo incluir elementos adicionales como el valor del beneficio y la aceptación por parte del receptor.

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Dadiva

La dádiva en el ámbito jurídico se define como un beneficio ofrecido con la intención de influir en la decisión de una persona con capacidad de decisión, especialmente en funciones públicas. Para que se considere dádiva, deben cumplirse requisitos como la entrega de un beneficio, la intención corruptora y la conexión entre el beneficio y la función del receptor. La legislación varía según el país, pudiendo incluir elementos adicionales como el valor del beneficio y la aceptación por parte del receptor.

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Para que exista dádiva en el sentido jurídico relevante (especialmente

en el ámbito del derecho penal y administrativo, relacionado con la


corrupción), se deben cumplir ciertos requisitos. La dádiva se
entiende como un regalo, presente, favor o cualquier tipo de beneficio
que se ofrece, promete o entrega con la intención de influir en la
voluntad o la decisión de una persona, especialmente si esta persona
ejerce una función pública.

Los requisitos principales para que se configure una dádiva son:

* Entrega, ofrecimiento o promesa de un beneficio: Debe existir una


acción concreta de dar, ofrecer o prometer algo de valor. Este “algo”
puede ser tangible (dinero, objetos, servicios) o intangible (favores,
promesas de empleo, influencias). La mera intención sin
exteriorización no configura una dádiva.

* Intención de influir en la voluntad o decisión del receptor: El


elemento subjetivo es crucial. La entrega, ofrecimiento o promesa
debe realizarse con la finalidad de obtener del receptor un acto, una
omisión o una decisión favorable a los intereses del dador o de un
tercero. Esta intención puede inferirse de las circunstancias del caso.

* Receptor con capacidad de influir o decidir: Generalmente, el


receptor de la dádiva es una persona que ejerce una función pública o
que tiene la capacidad de influir en decisiones relevantes (por
ejemplo, un funcionario público, un juez, un jurado, un árbitro, o
incluso, en ciertos contextos, un empleado privado con poder de
decisión).

* Conexión entre el beneficio y la función o capacidad del receptor: El


beneficio ofrecido o entregado debe estar relacionado con la función o
la capacidad de decisión del receptor. La intención es obtener algo a
cambio del ejercicio de esa función o capacidad. Un regalo personal
sin esta conexión, realizado por motivos de amistad o cortesía,
generalmente no se considera una dádiva ilícita.

Elementos adicionales que pueden ser relevantes, aunque no siempre


estrictamente necesarios en todas las legislaciones, incluyen:

* Valor del beneficio: Si bien no siempre es un requisito formal, la


significancia del valor del beneficio puede ser un factor importante
para determinar la intención y la gravedad de la conducta. Regalos de
escaso valor o actos de mera cortesía suelen quedar excluidos.

* Ilicitud del acto buscado: En muchos casos, la dádiva se relaciona


con la intención de obtener un acto ilícito o irregular por parte del
receptor. Sin embargo, incluso la intención de influir en un acto lícito
mediante una dádiva puede ser sancionable si se considera que
afecta la transparencia y la imparcialidad de las decisiones.

* Aceptación por parte del receptor: En algunos tipos penales, la


aceptación de la dádiva por parte del receptor es un elemento
constitutivo del delito. Sin embargo, la mera oferta o promesa con la
intención de influir ya puede ser punible en ciertos casos (cohecho
activo).

En resumen, para que exista dádiva en el sentido jurídico relevante,


debe haber una entrega, ofrecimiento o promesa de un beneficio con
la intención de influir en la voluntad o decisión de una persona con
capacidad para ello, en relación con su función o capacidad. La clave
reside en la intención corruptora detrás del acto.

Es importante tener en cuenta que la legislación específica de cada


país puede establecer matices y requisitos adicionales para la
configuración de los delitos relacionados con dádivas (como el
cohecho activo y pasivo).

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