SENTENCIA CONSTITUCIONAL 1708/2003-R
Sucre, 24 de noviembre de 2003
Expediente:2003-07478-15-RAC
Distrito:Chuquisaca
Magistrado Relator:Dr. René Baldivieso Guzmán
En revisión, la Resolución de fs. 223 a 224 pronunciada el 17 de septiembre de 2003 por la Sala Civil Primera de la Corte
Superior del Distrito Judicial de Chuquisaca, dentro del recurso de amparo constitucional interpuesto por Alvaro Mauricio
Cassab Ontiveros y Jorge Zamora Tardio, en representación de Carmelo Zurita Jiménez contra Mario Montaño Pereira,
Fiscal de Distrito, Moisés Kestembaum, Fiscal de Materia; Juan Luis Ledezma Miranda y Lineth Elizabeth Tapia Patiño,
Jueces Técnicos y Georgia Mercedes Pérez Llanos, Luis Alberto Reynolds Mejía y Oscar Bascopé Parra, Jueces Ciudadanos;
Gonzalo Peñaranda Taida y Eduardo Guaman Prado, Vocales de la Sala Penal Segunda, Héctor Sandoval Parada y Jaime
Ampuero García, Ministros de la Sala Penal de la Corte Suprema, alegando la vulneración de sus derechos a la seguridad
jurídica, petición, defensa y debido proceso, previstos por los arts. 7.a) y h); 16.II y IV de la Constitución Política del Estado
(CPE).
I.ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURIDICA
I.1. Contenido del recurso
I.1.1. Hechos que motivan el recurso
Los recurrentes, en el escrito presentado el 8 de septiembre de 2003, cursante de fs. 102 a 116 y ampliatoria de fs. 184 a 185,
manifiestan:
En contra de su representado se sustanció un proceso penal por estelionato, iniciado por acusación particular de Ana María
Rojas, en el que se dictó la Sentencia condenatoria a cuatro años de prisión, que ha sido confirmada por Auto de Vista de 12
de abril de 2003 y que habiéndose interpuesto recurso de casación, la Sala Penal de la Corte Suprema denegó el recurso por
Auto Supremo 232.
Aducen que el Fiscal Kestembaum, nunca debió participar en el proceso como representante del Ministerio Público, puesto
que fue denunciado por el abogado del imputado, por intento de extorsión y cohecho, por lo que debió excusarse ipso facto;
empero, movido por su odio y contraviniendo el art. 279 del Código de Procedimiento Penal (CPP), sustituyendo a otro Fiscal
apareció de improviso fundando imputación formal y luego acusación por el delito de estelionato, realizando una actuación
funesta y dañina, atentando contra sus derechos y garantías constitucionales, viciando de nulidad por su intervención todo lo
obrado en aplicación de los arts. 321 y 322 CPP. Por su parte el Fiscal de Distrito, a quien se le refirieron los hechos relativos
a la denuncia, cuando recibió la recusación para que aparte al Fiscal denunciado, denegó la misma, no obstante que la causal
estaba probada, causándole así daños irreparables en la vía jurisdiccional penal, actuando en contra de lo dispuesto por los
arts. 72 y 279 CPP.
Aseveran que el Tribunal de Sentencia, pese a haberse percatado de los hechos referidos al inicio del proceso oral, su
Presidente, solidario con el Fiscal Kestembaum indujo al resto de los jueces a torcer la verdad y los hechos, afirmando que su
representado otorgó hipoteca a la querellante, lo cual nunca ocurrió, siendo deber de los jueces técnicos como profesionales
del derecho, orientar a los ciudadanos respecto a la inexistencia de hipotecas, por el contrario los indujeron a condenar a su
representado, no obstante que el incumplimiento de un contrato anticrético, donde no se estipula hipoteca alguna, es un acto
civil y no penal.
Indican que la Sala Penal Segunda de la Corte Superior, no consideró el precedente jurisprudencial comentado por Carlos
Morales Guillén que se transcribió a tiempo de formular la alzada, como tampoco sus argumentos, afirmando que no se
hicieron las reclamaciones en el juicio y que no era pertinente considerar los artículos del Código Civil (CC) que se habían
invocado, no obstante que se acreditó que no se había hipotecado nada, y que además no se pronunciaron respecto a la
apelación de las cuestiones previas o prejudiciales.
Alegan que la Sala Penal de la Corte Suprema en el Auto Supremo 232 argumenta falsa e ilegalmente que no se cumplió con la
formalidad insoslayable señalada por los arts. 416, 417 y 418 CPP, afirmando que el recurso de casación no cita precedentes
de naturaleza, contenido y finalidad acorde al hecho delictivo y que el que citaron se refiere a un compromiso de venta y
créditos hipotecarios que nada tienen que ver con el estelionato que se ha juzgado, lo cual refleja la falta de “gana” para
juzgarle debidamente, incurriendo en las mismas violaciones que los tribunales inferiores, aseverando que se incurrió en
negligencia cuando no reclamo respecto a que fue sometido a proceso penal por suscribir un contrato de anticrético, no
habiéndose valorado las pruebas documentales con objetividad, verdad y equidad, atentando la Corte contra lo establecido
por el Código de Procedimiento Penal al denegarles su jurisdicción declarando inadmisible su recurso.
I.1.2. Derechos y garantías supuestamente vulnerados
Indica los previstos por los arts. 7.a) y h); 16.II y IV CPE.
I.1.3 Autoridades recurridas y petitorio
El recurrente interpone amparo constitucional contra Mario Montaño Pereira, Fiscal de Distrito, Moisés Kestembaum, Fiscal
de Materia; Juan Luis Ledezma Miranda y Lineth Elizabeth Tapia Patiño, Jueces Técnicos y Georgia Mercedes Pérez Llanos,
Luis Alberto Reynolds Mejía y Oscar Bascopé Parra, Jueces Ciudadanos; Gonzalo Peñaranda Taida y Eduardo Guaman
Prado, Vocales de la Sala Penal Segunda, Héctor Sandoval Parada y Jaime Ampuero García, Ministros de la Sala Penal de la
Corte Suprema, solicitando se declare procedente el recurso y por ende se “declare, determine, subsane y disponga en su
fallo”: i) la nulidad de todo lo obrado por los Fiscales de Materia y de Distrito; ii) que los jueces del Tribunal de Sentencia
debieron declararse incompetentes, al no existir materia justiciable, siendo nulas sus actuaciones sobre la base de la
imputación formal y acusación del Ministerio Público; iii) que los vocales de la Sala Penal Segunda al resolver su alzada
debieron declarase competentes y pronunciarse sobre las normas civiles invocadas de su parte, absolviéndole del delito; iv)
que los Ministros de la Sala Penal debieron dar aplicación al art. 46 CPP y pronunciarse respecto al precedente citado en su
recurso y resolver el mismo devolviendo actuados a la Corte Superior para que dicte un nuevo Auto de Vista.
I.2 Audiencia y Resolución del Tribunal.
Efectuada la audiencia pública de 17 de septiembre de 2003, según consta en el acta de fs. 219 a 222 de obrados, se producen
los siguientes actuados:
I.2.1 Ratificación del recurso
Los recurrentes ratifican los términos del recurso planteado.
I.2.2 Informe de los recurridos.
Los Ministros de la Sala Penal de la Corte Suprema, en el informe escrito de fs. 197 a 200, señalan: 1) dictaron el Auto
Supremo 232 de 29 de abril de 2003 en el marco de lo establecido por el Código de Procedimiento Penal sobre el recurso de
casación, que en sus arts. 416 y 417 exige el cumplimiento de requisitos formales para su admisión, como la invocación del
precedente contradictorio, lo que no fue cumplido por el recurrente, limitándose a impugnar el Auto de Vista y la Sentencia,
por cuyo motivo fue declarado inadmisible; 2) no podían suplir de oficio las omisiones y conocer el fondo del asunto, máxime
si no se advirtieron las causales previstas en los arts. 169 y 370 CPP; 3) el recurrente pretende que a través del amparo se
deje sin efecto la Sentencia, Auto de Vista y Auto Supremo, declarando la nulidad de obrados y la suspensión de la condena,
desconociendo que este recurso no es alternativo ni sustitutivo de otros medios legales como el previsto en el art. 421 CPP que
prevé la revisión de una sentencia ejecutoriada, y tampoco puede ser utilizado para salvar la negligencia del recurrente que no
utilizó los medios adecuados para formular su recurso de casación.
Los Jueces Técnicos, en el informe de fs. 201 a 206 refieren: 1) Carmelo Zurita Jiménez fue sometido a juicio oral el 5 de
septiembre de 2002 en mérito a acusación formal del Ministerio Público y particular de Ana María Rojas; 2) la enemistad del
abogado del imputado y del Fiscal no fue de su conocimiento, pues no fue promovida por la parte interesada, siendo que el
nuevo sistema procesal no admite la oficiosidad de los actos del Tribunal; 3) en cuanto a la afirmación de que conocieron de
un proceso civil, correspondía al procesado interponer oportunamente la excepción de incompetencia, 4) no es evidente que se
valoró una hipoteca inexistente, pues la Sentencia no habla de hipotecas, sino que el inmueble está afectado por siete
gravámenes, cuatro de ellos anteriores al contrato de anticresis; 5) en el juicio oral actuaron en estricto apego a la ley y a su
conciencia, valorando la prueba conforme a la sana crítica y prudente arbitrio, lo que no significa arbitrariedad, habiendo
expuesto debidamente los fundamentos de esa valoración en la Sentencia; 6) los recurrentes no invocan cuáles son la
ilegalidades en que se incurrieron en la Sentencia según lo establecido en el art. 360 CPP; 7) los abogados de la defensa no
supieron generar convicción en el Tribunal, lo cual es de su única y exclusiva responsabilidad.
Los vocales de la Sala Penal en el informe de fs. 206, expresan: 1) dictaron el Auto de Vista de 12 de abril de 2003 declarando
la inadmisibilidad de la apelación formulada por el imputado, cumpliendo lo establecido por el art. 407 CPP, porque el
apelante no reclamó oportunamente su saneamiento o efectuó reserva de recurrir como se advierte del registro de juicio y de
la Sentencia, lo que no permite al Tribunal ingresar a valorar las normas adjetivas denunciadas como inobservadas; 2)
advirtieron que el inferior hizo una correcta aplicación del art. 337 del Código Penal (CP) y que al Tribunal de apelación no
le está permitido ingresar a examinar artículos del Código Civil, al estar el imputado plenamente identificado como autor del
delito.
El Fiscal de Distrito en su informe de fs. 208 a 209, indica: 1) el 10 de mayo de 2002 se presentó recusación contra el Fiscal
Kestenbaum, señalando que fue denunciado por su abogado y que éste lo imputó por odio e interés para dañarle, ante lo cual
solicitó informe, habiendo el nombrado señalado que la excusa no era procedente por no estar comprendido en ninguna de las
causales del art. 72 de la Ley Orgánica del Ministerio Público (LOMP), por lo que se rechazó la misma, comisionando el
conocimiento de la causa a otra Fiscal, quien representó la orden aduciendo que ya no había nada que investigar porque ya
existía acusación, por lo que se dispuso que ambos fiscales sostengan la acusación; 2) la determinación se adoptó en mayo de
2002, por lo que no se cumple el requisito de la inmediatez.
El Fiscal Moisés Kestembaum en su informe de fs. 210, relata que el 30 de abril de 2002 formuló imputación formal en contra
de Carmelo Zurita, solicitando medidas sustitutiva y no su detención preventiva, recibiendo como respuesta su recusación el
13 de mayo de 2002, que fue rechazada por el Fiscal de Distrito el 17 del mismo mes y año, habiendo remitido todo lo obrado
a la Fiscal comisionada, la que formuló acusación el 22 de mayo, manifestando que la recusación era ilegal y sin fundamento,
por lo que aquella autoridad dispuso que ambos sostengan la acusación, por lo que los dos acudieron al juicio oral que
concluyó con sentencia condenatoria, que fue mal apelada y obviamente declarada inadmisible. Su actuación ha sido en apego
a la ley y no como pretenden los recurrentes.
El representante del Ministerio Público no asistió a la audiencia.
I.2.3 Resolución.
Concluida la audiencia, el Tribunal de amparo constitucional pronuncia Resolución que declara improcedente el recurso, con
los siguientes fundamentos: 1) la Sala Penal de la Corte Suprema con atribución y competencia propias resolvió el recurso de
casación, sin haber quebrantado norma jurídica alguna; 2) el recurrente en su momento tuvo la facultad de hacer uso del
recurso de explicación, complementación y enmienda; 3) respecto a la valoración de la prueba, la jurisprudencia
constitucional ha reiterado que ésta corresponde privativamente a los órganos jurisdiccionales ordinarios, 4) el recurrente ha
presentado en audiencia una escritura que hace ver que la parte querellante y procesada suscribieron un acuerdo
transaccional sobre el proceso que ha motivado el recurso.
II. CONCLUSIONES
II.1El 10 de octubre de 2001, Ana María Rojas formuló querella en contra de Carmelo Zurita Jiménez (fs. 14); y el 2 de mayo
de 2002, el Fiscal de Materia Moisés Kestenbaum (recurrido) formuló imputación formal contra el indicado por el delito de
estelionato previsto por el art. 337 CP (fs. 19).
II.2Por memorial de 7 de enero de 2002 (fs. 23 a 24) el representante de la empresa “I.C. Norte S.A.” con la firma del
abogado co-recurrente Mauricio Cassab formuló denuncia en contra del Fiscal de Materia Moisés Kestenbaum por supuesta
extorsión (fs. 23 a 24).
II.3El 28 de mayo de 2002, la Fiscal de Materia Sara Fuentes, formuló acusación en contra del representado del recurrente
por el delito de estelionato previsto y sancionado por el art. 337 CP (fs. 43 a 44), radicándose la misma en el Tribunal de
Sentencia 1 de Cochabamba (fs. 59), el cual, el 5 de septiembre de 2002 dicta la Sentencia 16/02 declarando a Carmelo Zurita
Jiménez, autor del delito de estelionato, imponiéndole la pena de reclusión de cuatro años (fs. 86 a 87).
II.4Por escrito de 13 de noviembre de 2002, el representado del recurrente apeló de la Sentencia (fs. 71 a 81), habiendo la
Sala Penal Segunda de la Corte Superior dictado el Auto de Vista 30/2003 de 12 de abril (fs. 88) declarando inadmisible el
recurso; y por memorial de 21 de abril de 2003 interpone recurso de casación, habiendo la Sala Penal de la Corte Suprema
dictado el Auto Supremo 232 de 29 de abril de 2003 declarando inadmisible el recurso (fs. 98).
III. FUNDAMENTOS JURIDICOS DEL FALLO
Los recurrentes afirman que se han vulnerado los derechos de su representado a la seguridad jurídica, a la petición, a la
defensa y al debido proceso, previstos por los arts. 7.a) y h); 16.II y IV CPE de su representado, argumentando que éste ha
sido condenado a cuatro años de privación de libertad por estelionato, dentro de un proceso en el que el Fiscal de Materia no
debió intervenir al haber sido denunciado por el abogado del imputado, pese a lo cual el Fiscal de Distrito no dio curso a la
recusación solicitada; los jueces técnicos del Tribunal de Sentencia no orientaron a los ciudadanos respecto a la inexistencia
de hipoteca, por el contrario los indujeron a condenar a su representado, no obstante que el contrato de anticresis es un acto
civil y no penal; la Sala Penal Segunda de la Corte Superior en apelación, no consideró sus fundamentos, afirmando que no se
reclamó oportunamente los defectos en el juicio; y finalmente, la Sala Penal de la Corte Suprema declaró inadmisible su
recurso de casación, incurriendo en las mismas violaciones que los tribunales inferiores. Por consiguiente, corresponde
determinar en revisión, si tales extremos son ciertos y si se justifica otorgar la tutela que brinda el art. 19 CPE.
III.1 El amparo constitucional ha sido instituido como un recurso extraordinario que otorga protección inmediata contra los
actos ilegales y las omisiones indebidas de autoridades o particulares que restrinjan, supriman o amenacen restringir o
suprimir derechos y garantías fundamentales de la persona, reconocidos por la Constitución y las Leyes, siempre que no
existiera otro recurso legal para dicha protección.
III.2Respecto a la actuación de los fiscales de Materia y de Distrito recurridos, corresponde declarar improcedente el recurso
en aplicación del principio de inmediatez del amparo constitucional, por cuanto según se tiene informado en antecedentes, el
imputado solicitó la recusación del Fiscal Kestenbaum el 13 de mayo de 2002, la que fue rechazada por su superior jerárquico
el 17 del mismo mes y año, por lo que si aquel consideraba dicho rechazo era lesivo a sus intereses y no teniendo otro medio
legal para reclamar, debió interponer el recurso en forma inmediata y no después de más de un año de que el Fiscal
cuestionado sustentara la acusación en el juicio oral que ha sido celebrado el 5 de septiembre de 2002, aspecto que inviaviliza
el recurso por extemporáneo e impide ingresar al análisis de fondo de la problemática planteada. En ese sentido se ha
pronunciado éste Tribunal en innumerables Sentencias, citando para el efecto las siguientes: 140/1999-R, 270/1999-R,
525/2000-R, 091/2001-R, 217/2001-R, 568/2001-R, 768/01-R, 005/2002-R, 481/2002-R, 544/2002-R, 514/2002-R, 492/2002-R,
1438/2002-R; 0084/2003-R; 0546/2003-R; 0603/2003-R; 0707/2003-R, 00775/2003-R, 1155/2003-R y 1215/2003-R.
III.3En cuanto a la actuación de los miembros del Tribunal de Sentencia, los recurrentes pretenden que a través de esta acción
extraordinaria se ingrese a analizar la valoración de la prueba aportada en el juicio respecto a la existencia o inexistencia de
hipotecas, asunto que constituye facultad privativa de los jueces y tribunales ordinarios, puesto que según ha señalado la
jurisprudencia constitucional “la facultad de valoración de la prueba aportada corresponde privativamente a los órganos
jurisdiccionales ordinarios, por lo que el Tribunal Constitucional no puede pronunciarse sobre cuestiones que son de exclusiva
competencia de los jueces y tribunales ordinarios, menos atribuirse la facultad de revisar la valoración de la prueba que
hubieran efectuado las autoridades judiciales competentes”, ya que el amparo constitucional tiene como finalidad concreta la
protección de derechos y garantías fundamentales, cuando se constata su vulneración o amenaza, lesión que en el caso de
autos no se presenta. Así, las SSCC 1062/2003-R, 1033/2003-R, 993/2003-R, 710/2003-R y 1358/2003-R, entre otras.
III.4El art. 407 CPP señala que el recurso de apelación restringida será interpuesto por inobservancia o errónea aplicación de
la ley; y que tratándose de defectos de procedimiento, el recurso solo será admisible si el interesado ha reclamado
oportunamente su saneamiento o ha efectuado reserva de recurrir, salvo los casos de nulidad absoluta o vicios de la sentencia
conforme a lo previsto por los arts. 169 y 370 CPP.
En el caso que se examina, los vocales de la Sala Penal co-recurridos, a tiempo de dictar el Auto de Vista 30/2003 de 12 de
abril, resolviendo la apelación restringida en contra de la Sentencia interpuesta por el recurrente, advirtieron que éste no
reclamó oportunamente los defectos de procedimiento en el curso del juicio ni efectuó reserva de recurrir, por lo que
circunscribieron su análisis respecto a la supuesta inobservancia o errónea aplicación de ley sustantiva, habiendo
determinado con plenitud de jurisdicción y competencia que el Tribunal a quo hizo correcta aplicación del art. 337 CP,
consecuentemente el declarar inadmisible el recurso de apelación, no han incurrido en acto ilegal alguno que justifique
otorgar la tutela reclamada.
III.5Finalmente, con referencia a los Ministros de la Sala Penal de la Corte Suprema, se debe señalar que estos tampoco
actuaron ilegalmente a tiempo de dictar el Auto Supremo 232 de 29 de abril de 2003, puesto que los arts. 416 y 417 CPP
señalan la obligatoriedad de invocar el precedente contradictorio a tiempo de interponer la apelación restringida, así como el
cumplimiento de requisitos que son ineludibles para que se abra la competencia del Tribunal Supremo dentro de la nueva
estructura procesal vigente, en la que el precedente contradictorio es presupuesto sustancial para la admisión del recurso, por
lo que al haber declarado inadmisible el mismo obraron en estricta sujeción a lo establecido en las disposiciones legales
precedentemente citadas.
III.6Por lo expuesto se establece que no se han vulnerado los derechos a la seguridad jurídica, a la defensa y al debido
proceso del representado de los recurrentes, por el contrario el imputado en el curso de todo el proceso ha ejercido su defensa
en forma amplia e irrestricta, e interpuesto todos los recursos que le confiere la ley, dentro de un juicio penal en el que se han
observado los requisitos que hacen a un debido proceso.
En cuanto a la vulneración de su derecho de petición, ello tampoco es evidente, ya que todos los petitorios efectuados por el
representado del recurrente en el curso del proceso fueron atendidos, puesto que conforme a lo señalado por la jurisprudencia
constitucional, este derecho se tendrá por vulnerado únicamente cuando el funcionario o autoridad correspondiente no emite
una respuesta pronta y oportuna, lo que no significa que la misma deba ser siempre favorable o positiva respecto de quien la
realiza.
Consiguientemente, la situación planteada no se halla dentro de las previsiones del citado art. 19 CPE, por lo que el Tribunal
de amparo al haber declarado improcedente el recurso, ha efectuado una adecuada compulsa de los antecedentes procesales y
dado correcta aplicación al citado precepto constitucional.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional en virtud de la jurisdicción que ejerce por mandato de los arts. 19.IV , 120.7ª CPE, arts. 7.8ª y
102.V LTC, en revisión resuelve APROBAR, la Resolución de fs. 223 a 224 pronunciada el 17 de septiembre de 2003, por la
Sala Civil Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial de Chuquisaca.
No interviene el Magistrado Dr. Willman Ruperto Durán Ribera por encontrarse con licencia.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional.
Fdo. Dr. René Baldivieso Guzmán
PRESIDENTE
Fdo. Dra. Elizabeth Iñiguez de Salinas
DECANA EN EJERCICIO
Fdo. Dr. José Antonio Rivera Santivañez
MAGISTRADO
Fdo. Dra. Martha Rojas Álvarez
MAGISTRADA
Fdo. Dr. Rolando Roca Aguilera
MAGISTRADO