El celo en las búfalas
Kevin Gonzalez6 de mayo de 20180
CONTENIDO DE ESTA
PUBLICACIÓN Ocultar
1 El celo en la búfala
1.1 Síntomas y duración del celo
1.2 Detección del celo en bufalos
1.3 Celo débil o silente en bufalos
1.4 Momento de la ovulación en bufalas
El celo en la búfala
Síntomas y duración del celo
La manifestación de los síntomas de celo en búfalas no es tan
evidente como en la vaca, aun cuando es verificado que presentan un
síntoma importancia: la monta con un búfalo marcador,
presentándose en el 100% de los celos observados (Vale et al., 1987).
Así, la mejor manera de detectar el celo en la búfala es la utilización
de búfalos con arnés marcador bucal y tinta, asociado a la observación
visual intensa (Vale, 1983).
La frecuencia de aparición del celo en las búfalas esta relacionadota
con la hora del día, como se observa en el cuadro 1.
En la literatura internacional, la mayoría de los autores enfatiza que el
búfalo tiene hábitos sexuales nocturnos, con una predominancia de los
síntomas clínicos de celo durante el periodo de las 17:00 a las 20:00
horas y de las 4:00 a las 7:00 de la mañana respectivamente (Hafez,
1954; Luktuke y Ahuja, 1961, Gill et al, 1973, Valle 1984, 1987).
Este hecho parece estar relacionado con la radiación solar y
temperatura ambiente que tienen un efecto inhibitorio sobre la
manifestación de celo. Es posible que exista también alguna acción de
esos factores sobre la secreción de LH porque durante el día,
especialmente en las producciones intensivas, estos animales buscan
agua y por la noche pastorean, (Gangwar 1980, Valle, 1983).
Recientemente se desarrolló un sistema que funciona por medio de la
radiotelemetría para estudiar el comportamiento reproductivo y para la
detección del celo. Este sistema (HEATWATCHR; DDX, Incorporated,
Boulder, Colorado, [Link].) propone sustituir la observación visual
diaria y determinar la fase estral con eficiencia y precisión.
El método consiste en la fijación en el dorso de la hembra de un
sensor que emite ondas de radio cada vez que sufre una presión
ejercida por la monta. Estas ondas son captadas por una antena y
enviadas a un sistema informático. Así, el sistema puede suplir
algunas de las necesidades prácticas, tales como no tener trabajar
durante 24 horas y aumentar la precisión de la detección del celo.
Nuestro equipo utilizó este sistema para estudiar el comportamiento
del celo en las búfalas. Los resultados se muestran en el cuadro 2.
El sistema de radiotelemetría detectó 1,108 eventos de monta en 50
celos inducidos con prostaglandinas, el número promedio de montas
por celo fue de 24,6 ± 18,2. Se observó un número de montas muy
diferentes, detectando celos con solo 3 montas (n = 1), y estros que
presentaban 80 montas (n = 1).
La duración promedio de cada monta fue de 3,6 ± 0,7 segundos, con
una duración total de las montas por celo de 94,2 ± 80,7 segundos.
También se observó una variación de 8 a 373 segundos para la
duración total de montas por celo. La duración individual de las
montas fue de 2 a 5,5 segundos.
La distribución de las montas durante las 24 horas del día no presentó
diferencias significativas (P> 0,05). Fue observado un pequeño
incremento entre las 04:00 y 08:00 y entre las 22:00 y las 02:00 horas
(figura 1).
Este resultado demuestra que los búfalos criados en el Centro sur de
Brasil, presentan una distribución homogénea de celos durante las 24
horas. Este resultado puede deberse a la manifestación del celo
durante la estación de otoño en esta región de Brasil al presentar
temperaturas templadas diferentes a las verificadas en la región
amazónica.
La duración promedio del celo en vaquillas (buvillas) bufalinas
estudiadas por radiotelemetría fue de 11,8 ± 5,6 h, menor a la
observada en las búfalas paridas 14,7h Baruselli (1994). Fue
observada una gran variación con respecto a la duración de los celos
(1h a 25h).
La clasificación de los celos en cuanto a la intensidad y a la duración,
demostró que la gran mayoría de ellos tuvieron una alta intensidad
(75,6%) y una larga duración (80%), con más de la mitad (57,8%)
mostrando ambas características.
Estos resultados fueron superiores a los reportados por Dransfield
et al. (1998), los cuales, en ganado lechero, encontraron porcentajes
similares entre celos con alta intensidad y corta duración (34,3%), y
celos con baja intensidad y larga duración (33,2%). Contrariamente a
lo que se encontró en bufalinos, estos autores indicaron que la
duración del celo de larga duración y alta intensidad ocurría con poca
frecuencia en el ganado lechero (8,4%).
En el presente experimento, en el caso de que fuera utilizado el
esquema tradicional detección de celo (mañana y tarde), solo el 8,9%
de los celos no fueron detectados, lo que confirma los resultados
obtenidos por Baruselli (1992), quién encontró que apenas el 3,5% de
los celos no sería detectados en estos periodos. A pesar de que las
búfalas tienen algunas particularidades en la manifestación del celo,
la mayoría de las cuales tiene las características evidentes de esta
fase, lo que demuestra que es posible detectar el celo en la especie
bufalina adoptando un manejo adecuado.
Detección del celo en bufalos
Para que el procedimiento de Inseminación Artificial tenga éxito
completo, es necesario que la hembra se encuentre en el momento
adecuado para la inseminación. La detección y el reconocimiento de la
hembra en el comienzo del celo es fundamental ello.
En general se debe tener un lote de hembras aptas para la IA en un
número no superior a 100 animales, que deberán estar claramente
identificados y en condiciones de perfecta salud y nutrición.
Una práctica muy recomendada y de fundamental importancia es el
empleo de un toro marcador el cual debe contar con la ayuda de la
identificación visual por parte del personal involucrado en la IA. El
marcador se puede colocar libre en el lote o durante los periodos en
que se quiere ver si hay alguna hembra en celo.
Al igual que en otras especies de ganado vacuno, la búfala presenta
su ciclo estral dividido en proestro, estro, metaestro y diestro, con
una duración entre 18 a 32 días con un promedio de 23 días (Vale.
1988). Sin embargo, uno de los principales impedimentos para el éxito
de la IA en esta especie es la manifestación del estro o calor, al no
ser tan evidente como en la vaca taurina, lo que puede dar lugar a
interpretaciones erróneas y por lo tanto una baja tasa de fertilidad.
En los hatos criados bajo condiciones intensivas o semi-intensivas y
sometidos a un buen manejo es posible observar los signos de estro o
calor que se caracterizan por la inflamación y descarga de moco por
la vulva, enrojecimiento, hiperemia, micción y mugidos frecuentes, el
incremento del movimiento de elevación de la cola y dejarse montar
por el macho. A través del examen rectal es posible percibir un
aumento significativo en el tono uterino, el cual es mucho más intenso
en la bufaba que en las vacas taurina y cebuina (Vale. 1983).
El uso del Bufalo marcador es indispensable para la detección del
celo ya que contrariamente a las vacas taurinas y cebuinas, el
fenómeno de comportamiento homosexual durante el estro, es decir,
el hábito de las hembras de montarse unas a otras durante la fase de
aceptación o receptividad, es inusual en los bufalinos: solo el 3,44%
lo presenta. Este comportamiento disminuye la observación del celo y
durante mucho tiempo, se creía que los búfalinos presentaban celos
débiles y silencios (Baruselli, 1993).
Celo débil o silente en bufalos
En la literatura internacional, corroborando los reportes en Brasil por
Vale et al. (1984) y Baruselli et al. (1999), la incidencia del celo silente
y anovulatorio es frecuente en las búfalas, especialmente en animales
en déficit de alimentos o sometidos a situaciones de estrés térmico
(Arora y Kaur, 1981, Vale et al., 1987), así como en hatos sometidos a
manejo inadecuado, como la desnutrición. Pandey (1979) enfatizó
que el problema del celo débil o silente en esta especie, parece estar
relacionada con la acción sinérgica entre la progesterona y el estradiol
antes de la aparición del pico de LH.
Momento de la ovulación en bufalas
La ovulación de la hembra bufalina ocurre después del celo, siendo
este aspecto muy importante para definir el momento de la
inseminación artificial. Los estudios indican que la búfalas ovulan en
promedio unas 17 horas después del final de aceptación de la monta
(Vale et al. Baruselli 1988 y 1992). Por lo tanto, se recomienda
suspender la inseminación artificial cuando cesan todos los síntomas
del celo calor, o sea, cuando la hembra no acepta más la montada.