1. Tengo patas, no camino; me usas para comer, y siempre en el comedor suelo estar.
¿Quién soy?
Respuesta: La mesa
2. Respuesta: El refrigerador (o nevera)
3. Doy agua para beber, me encuentras en la cocina, y siempre que me abres, la sed se
te termina. ¿Quién soy?
Respuesta: El grifo (o llave de agua)
1. Abro y cierro sin parar, te ayudo a masticar, y si comes, me necesitas para saborear.
¿Quién soy?
Respuesta: La boca
1. Tengo patas, no camino, y siempre te sostengo, cuando te sientas conmigo. ¿Quién
soy?
Respuesta: La silla
2. Soy largo y delgadito, con punta para escribir, si quieres hacer la tarea, me tendrás
que usar a mí. ¿Quién soy?
Respuesta: El lápiz
3. Soy fiel y cariñoso, me gusta jugar y ladrar, y si me lanzas la pelota, ¡corro para
regresar! ¿Quién soy?
Respuesta: El perrito
4. Soy ágil y muy curioso, me gusta mucho saltar, tengo bigotes y maúllo cuando quiero
jugar. ¿Quién soy?
Respuesta: El gato
5. Tengo orejas muy largas y me encanta saltar, me dicen que como zanahorias, ¡y
también sé brincar! ¿Quién soy?
Respuesta: El conejo
Crear estas adivinanzas fue un proceso divertido y educativo, ya que me inspiré en objetos de
la casa y animales del contexto que los niños conocen. Pensé en características sencillas y
llamativas que ellos pudieran reconocer fácilmente, asegurándome de que fueran fáciles de
entender y recordar. Estas adivinanzas no solo entretienen, sino que también estimulan el
pensamiento lógico y la creatividad de los niños. Les ayudan a ampliar su vocabulario,
identificar patrones y mejorar su comprensión del entorno. Además, fomentan la curiosidad y
la interacción, ya que los niños pueden resolverlas solos o compartirlas con amigos y
familiares, transformando el aprendizaje en un juego y así despertar el interés de nuestra
lengua originaria.