La psicología de la Gestalt es una de las teorías o corrientes
psicológicas más populares dentro del mundo de la psicología. Pero ¿De qué
se trata realmente? La psicología de la Gestalt tiene raíces filosóficas y se
encuadra dentro del marco de la psicología humanista, no obstante, tiene
ciertas peculiaridades que pasamos a comentar a continuación.
Definición
La psicología de la Gestalt es una corriente que se basa en el
estudio de la percepción dónde el individuo clasifica sus percepciones
como un todo y no únicamente como la suma de las partes.
La teoría de la Gestalt resalta las representaciones mentales que
los seres humanos vamos creando y recopilando mediante las
percepciones a las que estamos expuestos. Las imágenes, los sonidos,
los recuerdos, todo influye en nuestra manera de comportarnos y de ver la
vida, creando una serie de figuras o formas en nuestra mente para explicar
determinados conjuntos de datos.
En que consiste la teoría de la Gestalt
El pensamiento holístico sobre el cual tiene fundamento la teoría
puede ser resumida en la afirmación que dice que el todo es siempre más
que la suma de sus partes. Esta frase nos explica que todos los principios
de la teoría de esta corriente buscan la forma de descubrir las razones por
las cuales el cerebro humano tiende a interpretar un conjunto de
elementos diferentes como un único mensaje, y la forma en que la mente
es capaz de agrupar las informaciones que recibimos en diferentes
categorías mentales que han sido establecidos por nosotros mismos. Según
la teoría de la Gestalt, el núcleo de fondo es el todo y los diferentes
elementos individuales que lo componen no tienen ningún tipo de
importancia o significado por si solos. La escuela sostiene que es la mente
la que se encarga de configurar los elementos que entran por medio de la
percepción de la memoria.
Principios de la teoría de la Gestalt
La teoría de la Gestalt se fundamenta en los siguientes principios:
Principio de pregnancia: usa la experiencia perceptiva a adoptar las
formas más simples posibles.
Principio de semejanza: nuestra mente agrupa elementos similares
en una única entidad.
Principio de la proximidad: los elementos se agrupan cuando las
partes de un todo reciben el mismo estímulo.
Principio de simetría: las imágenes simétricas son percibidos como
iguales.
Principio de continuidad: se agrupan los detalles que tienen un
patrón o dirección, como parte de un modelo.
Principio de simplicidad: el individuo organiza sus campos
perceptuales con rasgos simples y regulares.
Principio de dirección común: los elementos que construyen un
patrón en una misma dirección son percibidos como figura.
Principio de relación entre figura y fondo: el cerebro no puede
interpretar un objetivo como figura al mismo tiempo.
Principio de cerramiento: las líneas de una superficie son captadas
mejor como unidad en iguales circunstancias.
Principio de igualdad: existe una tendencia a constituir grupos con
los elementos que son iguales.