El informante
Continuando con las técnicas especiales de investigación (TEI), abordaremos ahora
la figura del informante rentado. Esta persona, que en la jerga callejera se conoce
como “datero” o “buchón”, es un importante colaborador de las fuerzas de seguridad
desde los comienzos de la investigación del delito. Aunque no siempre fue vista con
buenos ojos por la Justicia, ahora la ley legitima su existencia y utilización bajo
ciertas reglas, por supuesto.
El informante
Referencias
LECCIÓN 1 de 2
El informante
Durante el allanamiento de “La cueva” —un prostíbulo clandestino de una
organización criminal dedicada a la trata de personas ubicado en la ciudad de
Villa María— por parte de la división Protección de las Personas de la Policía
de la Provincia de Córdoba, uno de los presentes en el local, apodado “Willy”,
que no pudo determinarse si era consumidor o parte de la banda, se acercó a
uno de los jefes del operativo y ofreció revelarle la ubicación de otro “antro”
similar en la ciudad a cambio de una recompensa de dinero.
El artículo 13 de la Ley 27319 instituyó la técnica especial de investigación
de
informante, que es la persona que, bajo reserva de identidad, y a
cambio de una contraprestación económica, aporta a las
fuerzas de seguridad: “datos, informes, testimonios,
documentación o cualquier otro elemento o referencia” que
permita “iniciar” o “guiar” la investigación, a los [efectos] de
coadyuvar a “la detección de individuos u organizaciones
dedicados a la planificación, preparación, comisión, apoyo o
financiamiento de los delitos” [complejos contemplados en esa
ley]. (Re, 2018, pp. 10-11).
Lamentablemente, el uso recurrente de maquinaciones falaces, como
supuestos llamados o denunciantes anónimos, o referir supuestas tareas de
inteligencia y prevención, de existencia incomprobable, han dejado en
completa libertad a las fuerzas de seguridad para crear las investigaciones
que quisieran y en contra de quien fuere, simulando el dato proveniente de
terceros y generando investigaciones “fantasma”, con fines inciertos.
Esta nueva figura procesal que la investigación penal requería pone luz sobre
la práctica habitual de las fuerzas de seguridad para dar inicio a las
actuaciones, al poder indicar el origen de la noticia criminal, es decir, el “dato”
brindado por “fuentes”, que antes reservaban su identidad por “temor a
represalias”, por ejemplo. El problema que existía hasta ahora con esta
práctica es que ni el juez ni el imputado tenían acceso a los dichos concretos
y a la identidad de este “datero”, por lo que no se podía confirmar su
veracidad o, siquiera, su existencia. La nueva figura ilumina este origen
incierto que tenía el proceso, de modo que ahora el juez podrá controlar y, así,
tutelar las garantías del proceso.
Esta TEI está esencialmente orientada a los inicios de la investigación
criminal, cuando aún no hay datos precisos suficientes para iniciarla o
dirigirla hacia personas, cosas o lugares de interés para la investigación
penal. El Dr. Re (2018) nos habla de un fin preventivo cuando la investigación
no se encuentra iniciada o está en ciernes. El concepto parte del deber de
iniciar una investigación cuando se toma conocimiento de un posible delito,
la noticia criminis, pero ahora, con una persona conocida, con una
contraprestación y cuidadosamente regulada en cuanto a sus efectos
prácticos y procesales.
El Dr. Re trae a colación un voto del Dr. Mariano H. Borinsky en la causa
“ILUMINATI, MAXIMILIANO Y OTROS s/INCIDENTE DE NULIDAD”:
“El concepto de ‘información’ comprende —según el diccionario
de la Real Academia Española— a la ‘comunicación o adquisición
de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se
poseen sobre una materia determinada’. De acuerdo con ello, la
‘notitia criminis’ aportada en autos [(por un informante)] tan solo
provee a las fuerzas de seguridad de una hipótesis delictiva, la
cual debe ser confirmada o desmentida mediante los elementos
de prueba que eventualmente se reúnan en la investigación
iniciada a partir de aquel anoticiamiento”. (2018, pp. 11-12).
Esto quiere decir que el dato brindado por el informante no puede utilizarse
por sí solo como prueba dirimente en una sentencia, al igual que el
testimonio de los agentes encubiertos o reveladores, sino que debe ser
confirmado o refutado por una investigación penal completa y acabada que
permita la obtención de pruebas de cargo o descargo para una eventual
acusación penal y posterior sentencia.
Requisitos
“Los requisitos que exige al informante para poder dar la contraprestación
económica, comúnmente llamada ‘recompensa’” (Re, 2018, p. 10), son:
Aporte
–
Debe tratarse de una incorporación novedosa para la causa, es decir, de
información con la que antes no se contaba.
Pertinente
–
La información debe ser de suficiente relevancia, no un mero rumor o
suposición, sino que debe estar anclada en hechos verídicos y tener relación
directa con la causa.
Capaz de iniciar o guiar una investigación
–
Debe permitir originar una causa penal en contra de personas determinadas
o determinables o avanzar en una pesquisa que se encuentra detenida o
retrasada en sus resultados.
Resultar en la detención de partícipes de delitos complejos
–
La información debe facilitar o permitir la futura detención de los partícipes
de una organización criminal dedicada a la comisión de delitos complejos. Si
la información es brindada de manera tardía, inexacta o incompleta, se
perdería el derecho de recompensa.
Demás requisitos serán reglamentados por el Ministerio de Seguridad
–
Con buen criterio se delega en este ministerio del Poder Ejecutivo la facultad
de establecer los demás requisitos, respetando su autonomía funcional y
presupuestaria.
En el caso bajo análisis, el dato brindado por Willy consiste en que un tal
Salomón Abnur, alias “el Turco”, regentea un burdel clandestino en calle
Igualdad al 680 los días de semana para no llamar la atención. Este dato
preciso es suficiente para iniciar una investigación, ya que aporta
información que no tenían los investigadores. Además, añade que la
modalidad es por turnos que se sacan por teléfono a un número de celular
que aportó, el cual utilizarían dos empleados o el propio Turco. Este dato es
particularmente pertinente, ya que permitió intervenir la línea señalada y, de
esta manera, recolectar evidencias de manera directa. Sumado a lo anterior,
permitió recabar información sobre los días en que las víctimas de trata
estarían en el departamento esperando clientes, que permitieron planificar la
intervención de un agente revelador y un allanamiento, lo que posibilitó
detener al Turco y su banda.
Si el aporte del informante era veraz, determina su derecho a recibir la
recompensa.
Es verdadero, porque será tarea del Estado
comprobar o desestimar la hipótesis delictiva.
Es falso, porque deben comprobarse otros requisitos
necesarios.
SUBMIT
Ajenidad al Estado
El artículo 14 [de la ley] prosigue dejando en claro que el agente
informante “no será considerado agente del Estado”. Esta
aclaración, si bien no especifica a qué fines jurídicos no debe
considerárselo, apunta a que el informante no asuma
obligaciones propias de un funcionario que importe, verbigracia,
fundar sus informes o que [estos] tengan publicidad o sean
controlados por autoridad administrativa previamente. (Re,
2018, p. 11).
Sin embargo, creemos que esta limitación incluye también a las atribuciones
de autoridad que invisten a los funcionarios públicos para desalentar que el
informante invoque una autoridad de la que carece e incluso pretenda
eventuales indemnizaciones laborales por parte del Estado.
Protección del informante
Willy ha pedido a los detectives un lugar para mudarse por un tiempo porque
teme que los miembros de la organización del Turco se hayan dado cuenta
de que él los “batió”. En esta sección comprenderemos por qué el fiscal
accedió a que se le autorizaran remesas para pagarle una pensión en Río
Cuarto por un tiempo para resguardar su integridad física.
El segundo párrafo del artículo 14 de la Ley 273191 determina la
responsabilidad del Estado de garantizar al informante el resguardo de la
reserva de su identidad. Esta obligación se extingue cuando es el propio
informante quien revela dolosa o accidentalmente su aporte, ya sea
públicamente o directamente, a los imputados. Sin embargo, la ley establece
la obligación de proteger al informante y a su familia, adoptando todas las
medidas de protección adecuadas para salvaguardar su vida y su integridad
física.
[1] Art. 14, Ley 27319. (2 de noviembre de 2016). Delitos Complejos. Honorable Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de [Link]
Entre las medidas de protección que pueden disponerse, se encuentran en
orden de prelación:
Refuerzo de patrullaje de su domicilio
–
Ordenado a la comisaría más cercana o a una fuerza especializada en la
protección de testigos.
La consigna de una custodia
–
Con personal uniformado o de civil, permanente en el domicilio o lugar de
trabajo del informante o su familia, bien consensuada con el protegido en
cuanto a horarios o lugares específicos.
Una custodia personal
–
Es decir, con seguimiento continuo del informante o miembros de su familia.
El alojamiento temporario en lugares reservados
–
Puede ser por el tiempo que necesite el informante para que se aplaquen las
sospechas sobre su aporte, hasta el juicio, o permanente, si fuera necesario
para proteger su integridad física.
Su inclusión en el Programa de Protección de Testigos
–
Este incluye el cambio de su domicilio, junto con “el suministro de medios
económicos para alojamiento, transporte, alimentos, comunicación… la
asistencia para la gestión de trámites… y para la reinserción laboral”, así
como “el suministro de documentación que acredite identidad bajo nombre
supuesto para mantener oculta la ubicación de la persona y su grupo
familiar”3.
[2] Art. 5, Ley 25764. (23 de julio de 2003). Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de [Link]
89999/87581/[Link]
[3] Art. 5, Ley 25764. (23 de julio de 2003). Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de [Link]
89999/87581/[Link]
Finalmente, y de manera concordante con todo lo expuesto:
El art. 34 bis de la Ley 23737 —aún vigente— refuerza la
obligación del resguardo de identidad prescribiendo que “las
personas que denuncien cualquier delito previsto en esta ley o
en el art. 866 del Cód. Aduanero se mantendrán en el
anonimato”. (Re, 2018, p. 12).
Diferencia con el testigo de identidad reservada
El Dr. Re menciona que la anterior redacción de la Ley 23737:
concebía en el hoy derogado… artículo 33 bis que, cuando las
circunstancias del caso hicieren presumir fundadamente un
peligro cierto para la vida o integridad física de un testigo [o de
un imputado] que hubiese colaborado con la investigación, el
tribunal deberá disponer las medidas especiales de protección
que resulten adecuadas. Seguía especificando que las medidas
podrían ser la supresión de identidad y la provisión de recursos
materiales, y ponía en cabeza del Ministerio de Justicia la tarea.
(2018, p. 11).
A pesar de lo genérico de este mandamiento de que los tribunales dispongan
las medidas de protección necesarias, se prevé incluso la posibilidad de
cambiar la identidad, lo que incluye la posibilidad de reservarla. Esta
posibilidad surge, además, del artículo 79, inciso c, del Código Procesal Penal
de la Nación Argentina4, que ha puesto en cabeza del Estado la obligación de
proteger la integridad física y psíquica de la víctima, el testigo y de sus
familiares, desde el inicio de una causa hasta su culminación. Incluso este
deber no está limitado a ninguna alternativa, ya que la Ley de Derechos y
Garantías de las Personas Víctimas de Delito5 dejó al arbitrio de los jueces el
modo de neutralizarlo.
[4] Art. 79, Ley 23984. (21 de agosto de 1991). Código Procesal Penal. Honorable Congreso de la Nación
Argentina. Recuperado de [Link]
[5] Ley 27372. (21 de junio de 2017). Ley de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delito. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de [Link]
id=276819
En definitiva, los datos filiatorios del testigo de identidad reservada serán
extraídos del expediente y se reservarán en un sobre en la secretaría del
tribunal hasta la realización del juicio para garantizar que pueda declarar en
el debate. Su protección se podrá extender aun con posterioridad al proceso,
momento en que el abogado defensor del imputado podrá confrontarlo, de
modo tal que no se vulneren los derechos constitucionales del imputado. Por
todo ello, no se trata de una nueva TEI ni de un nuevo artilugio investigativo,
sino que surge de la obligación general del Estado y, en particular, de los
jueces y fiscales, de proteger a las personas de los riesgos superiores que
corren al declarar, respetando los derechos del imputado.
Por último, no debe confundirse al informante con un testigo de identidad
reservada, pues, aun cuando ambos puedan proporcionar datos bajo reserva
de identidad, el primero actúa como un colaborador que, además, recibe un
beneficio económico a cambio.
El aporte anónimo
Los abogados del Turco han planteado la nulidad de la causa, postulando
que, al reservarse la identidad del informante, se viola el derecho
constitucional de defensa.
Renombrada doctrina y jurisprudencia coinciden en diferenciar el aporte del
informante de una denuncia, ya que —salvo algunas excepciones—, como las
denuncias son anónimas, telefónicas o por buzón sobre delitos de
narcotráfico o violencia familiar en la Provincia de Córdoba, por ejemplo,
siempre se exige la identificación del denunciante, aun cuando en algunos
casos ellos se mantengan en reserva.
Esta exigencia legal se basa, por un lado, en el derecho procesal de todo
imputado de poder defenderse de una acusación, para lo cual es
fundamental, en la mayoría de los casos, conocer su fuente para poder
refutar su veracidad, lo que dará pie al otro fundamento principal: los delitos
penales de falso testimonio y la calumnia, por los cuales deberá responder
quien denuncie falsamente a otro o declare falsedades en su contra en una
causa penal. Para que esto sea posible y poder perseguir a su autor
penalmente, será indispensable identificarlo. En el caso del informante,
estaríamos frente a un simple anoticiamiento, un aporte de información que
constituye una fuente de conocimiento extraprocesal que habilita el inicio o
impulsa una investigación penal que los detectives deberán valorar,
profundizar y probar o bien archivar.
Ese era el único antecedente legislativo de protección de
testigos, también preveía a los imputados, pero era algo distinto
que el estatuido informante. [Este], en principio, no preveía la
contraprestación dineraria y no hacía diferencia entre imputado
y testigo en cuanto a la exigencia de que ambos “hubieran
colaborado con la investigación”. (Re, 2018, p. 12).
Por todo lo expuesto, el pedido de los abogados del Turco fue denegado y la
causa se elevó a juicio, de modo que la identidad de Willy continuó en
reserva.
Exceptuados de ser informantes
El artículo 178 del Código Procesal Penal de la Nación (CPPN) menciona:
Nadie podrá denunciar a su cónyuge, ascendiente, descendiente
o hermano, a menos que el delito aparezca ejecutado en
perjuicio del denunciante o de un pariente suyo de grado igual o
más próximo que el que lo liga con el denunciado6.
[6] Art. 178, Ley 23984. (21 de agosto de 1991). Código Procesal Penal. Honorable Congreso
de la Nación Argentina. Recuperado de
[Link]
De este principio surge la excepción a los datos provenientes de estas
personas previsto en el tercer párrafo del artículo 147, al establecer que no
serán admisibles.
[7] Art. 14, Ley 27319. (2 de noviembre de 2016). Delitos Complejos. Honorable Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de [Link]
Un informante ofrece información referente a su cuñado, el cual se dedicaría
a actividades de narcomenudeo.
Corresponde iniciar una investigación en contra del
cuñado del informante y tendrá derecho a
recompensa.
Es inadmisible esa información.
Deben buscarse otras fuentes de información.
Se debe corroborar la hipótesis delictiva con otras
pruebas.
SUBMIT
LECCIÓN 2 de 2
Referencias
Ley 23984. (21 de agosto de 1991). Código Procesal Penal. Honorable Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de [Link]
Ley 25764. (23 de julio de 2003). Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados. Honorable
Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
[Link]
Ley 27319. (2 de noviembre de 2016). Delitos Complejos. Honorable Congreso de la Nación Argentina.
Recuperado de [Link]
Ley 27372. (21 de junio de 2017). Ley de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delito.
Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de
[Link]
Re, H. H. (2018) Instrumentos para la investigación de los llamados “DELITOS COMPLEJOS” (conf. ley
27.319). Revista Jurídica, (1), 1-18. Recuperado de [Link]
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