CONCEPTO:
Definir el concepto de asilo no es tarea fácil, ni tampoco distinguirlo claramente
de otras instituciones similares. De forma general, el asilo puede entenderse como la
protección que un Estado ofrece a personas extranjeras cuya vida o libertad están en
peligro debido a actos, amenazas o persecuciones de las autoridades de otro Estado,
o incluso de grupos que han escapado al control de estas autoridades.
Simplificándolo, se puede decir que es la protección que un Estado concede, ya sea
dentro de su territorio o en lugares bajo el control de sus órganos, a alguien que busca
refugio.
A lo largo de la historia, esta figura se ha transformado. Su origen podría situarse en
el asilo religioso medieval, donde los perseguidos por delitos comunes podían
encontrar protección en lugares sagrados. Con el tiempo, y con la secularización de
las instituciones, el asilo pasó a centrarse en proteger a quienes eran perseguidos por
motivos políticos, no por delitos comunes.
Existen dos formas principales de asilo: el territorial, que se otorga dentro del territorio
del Estado, y el diplomático, que se concede en legaciones diplomáticas. En Europa,
el asilo territorial fue consolidándose, mientras que el diplomático fue rechazado; en
contraste, en América Latina, ambas formas de asilo encontraron aceptación.
En esta región, tratados como el de Montevideo de 1939 y las Convenciones de
Caracas de 1954 establecieron principios fundamentales sobre el asilo, como el
derecho de los Estados a otorgarlo y la protección frente a persecuciones por razones
políticas. Sin embargo, también generaron cierto debate conceptual, al distinguir
términos como asilo y refugio, lo que ha mantenido abiertas las discusiones sobre sus
diferencias y similitudes.