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Demostenes e Esquines

La tesis doctoral de Silvia Vergara Recreo analiza el uso del léxico irreligioso en los enfrentamientos entre Demóstenes y Esquines, destacando su función como estrategia retórica y herramienta de desacreditación política. Se exploran tres dimensiones: léxico-semántica, retórico-estilística y política, evidenciando cómo la irreligiosidad se utilizaba para marginar a los oponentes en el contexto de la Atenas del siglo IV a.C. El estudio incluye un análisis detallado de discursos clave y concluye con una revisión bibliográfica y varios índices de consulta.
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Demostenes e Esquines

La tesis doctoral de Silvia Vergara Recreo analiza el uso del léxico irreligioso en los enfrentamientos entre Demóstenes y Esquines, destacando su función como estrategia retórica y herramienta de desacreditación política. Se exploran tres dimensiones: léxico-semántica, retórico-estilística y política, evidenciando cómo la irreligiosidad se utilizaba para marginar a los oponentes en el contexto de la Atenas del siglo IV a.C. El estudio incluye un análisis detallado de discursos clave y concluye con una revisión bibliográfica y varios índices de consulta.
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2024 466

Silvia Vergara Recreo

Demóstenes vs. Esquines:


el léxico irreligioso como
estrategia retórico-política

Director/es
Ramón Palerm, Vicente Manuel
Universidad de Zaragoza
Servicio de Publicaciones

ISSN 2254-7606
Tesis Doctoral

DEMÓSTENES VS. ESQUINES: EL


LÉXICO IRRELIGIOSO COMO
ESTRATEGIA RETÓRICO-POLÍTICA

Autor

Silvia Vergara Recreo

Director/es

Ramón Palerm, Vicente Manuel

UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Escuela de Doctorado

Programa de Doctorado en Ciencias de la Antigüedad

2022

Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es


Tesis Doctoral

Demóstenes vs. Esquines: el léxico irreligioso


como estrategia retórico-política

Autor

Silvia Vergara Recreo

Director

Dr. Vicente M. Ramón Palerm

Facultad de Filosofía y Letras


2022
CONTENIDO
Resumen ........................................................................................................................... 4

Abstract ............................................................................................................................. 6

Introducción ...................................................................................................................... 7

El caso de la embajada fraudulenta (D. 19 – Aeschin. 2) ............................................... 15

Discurso de la acusación (Demóstenes, Sobre la embajada fraudulenta) .................. 22

Narración (D. 19.9-178) .......................................................................................... 22

Argumentación (D. 19.179-301) ............................................................................. 69

Epílogo (D. 19.302-343) ....................................................................................... 118

Discurso de la defensa (Esquines, Sobre la embajada) ............................................ 125

Proemio (Aeschin. 2.1-6) ...................................................................................... 125

Refutación de la primera sección narrativa (Aeschin. 2.56-96) ............................ 129

Segunda sección narrativa (Aeschin. 2.97-118) .................................................... 134

Refutación final (Aeschin. 2.144-170) .................................................................. 138

Epílogo (Aeschin. 2.171-184) ............................................................................... 151

Conclusiones ............................................................................................................. 156

El caso sobre la corona (Aeschin 3. – D. 18) ............................................................... 164

Discurso de la acusación (Esquines, Contra Ctesifonte) .......................................... 170

Narración (Aeschin. 9-167) ................................................................................... 170

Argumentación (Aeschin. 3.168-254) ................................................................... 213

Discurso en defensa del acusado (Demóstenes, Sobre la corona) ........................... 231

Narración (D. 17-251) ........................................................................................... 231

Argumentación (D. 18.252-296) ........................................................................... 270

Epílogo (D. 18.297-324) ....................................................................................... 283

Conclusiones ............................................................................................................. 289

Conclusiones generales................................................................................................. 296

2
Overall conclusions ...................................................................................................... 304

Bibliografía ................................................................................................................... 311

Index locorum ............................................................................................................... 329

Index nominum ............................................................................................................. 343

Index verborum ............................................................................................................. 351

3
RESUMEN

La presente Tesis Doctoral persigue estudiar el fenómeno irreligioso en los


enfrentamientos judiciales entre Demóstenes y Esquines, prestando especial atención a
su operatividad como estrategia retórica y arma de desacreditación política. El estudio se
articula atendiendo a tres dimensiones que operan conjuntamente y se imbrican en los
discursos de cada autor: en primer lugar, una dimensión léxico-semántica donde se busca
delimitar semánticamente distintos niveles de irreligiosidad, así como constatar la
evolución de los términos desde una perspectiva sincrónico-diacrónica. Además, el
establecimiento de una tipología tripartita facilita la interpretación de los vocablos
analizados –léxico semánticamente irreligioso, léxico irreligioso contextual y expresiones
irreligiosas–. En segundo lugar, la dimensión retórico-estilística ocupa un lugar
preeminente en la exégesis de los textos, demostrándose la interrelación del léxico
irreligioso con las convenciones retóricas de la época y aquellas herramientas persuasivas
de sello personal que ambos autores imprimían en sus textos. En tercer lugar, hay que
considerar una dimensión política, la cual ayuda a entender la funcionalidad de la
irreligiosidad en el marco histórico-político en que se produjeron estos discursos: lejos de
plasmar la existencia de una crisis de valores religiosos en la Atenas del siglo IV a.C., el
fuerte nexo que une política y religión en el imaginario ateniense confirma el manejo de
la irreligiosidad como una forma de desacreditación política con que mostrar a los rivales
al margen de la vida en sociedad, quebrantando aquellos rasgos identitarios y definitorios
del buen ciudadano ateniense.

Una breve introducción, cuyo objetivo es fijar el estado de la cuestión, la metodología


y los objetivos del trabajo, da paso a los dos capítulos que forman la parte medular de
nuestro estudio: por un lado, se halla la traducción, el análisis y el comentario de pasajes
pertenecientes al caso sobre la segunda embajada ateniense del 346 a.C. (Sobre la
embajada fraudulenta de Demóstenes y Sobre la embajada de Esquines). Por otro,
aquellos que tratan la propuesta anticonstitucional que Ctesifonte presentó para que
Demóstenes fuera coronado (Contra Ctesifonte de Esquines y Sobre la corona de
Demóstenes). Finalmente, el trabajo culmina con unas conclusiones generales, seguidas

4
por una nota bibliográfica y tres índices de consulta (indices locorum, nominum et
verborum).

5
ABSTRACT

This Doctoral Thesis aims to study the irreligious phenomenon in the quarrels
between Demosthenes and Aeschines, considering its functionality as a rhetorical device
for political humiliation. Three different dimensions organised this study. It is also
interesting to note how each dimension complements the others and how they are
interrelated in the speeches of both orators. Firstly, there is a lexical-semantical
dimension. Here, the delimitation of the semantical scope of irreligious terms is analysed.
Likewise, the synchronic and diachronic evolution of such terms is treated. Furthermore,
a triple typology helps to interpret this vocabulary: on the one hand, there is semantically
irreligious lexicon; on the other, contextually irreligious lexicon; and finally, irreligious
formulae or expressions.

Secondly, the rhetorical-stylistic dimension holds a high place in all the treated
orations. Thus, we will verify how irreligiosity, rhetorical conventions, and other
persuasive strategies are deeply interrelated.

Thirdly, must be mentioned the political dimension that helps to understand


irreligiosity within the historical and political frame in which the authors composed these
speeches. Far from showing a religious crisis in Athens from the 4th century BC, the
strong nexus connecting politics and religion in Athenian imaginary proves the
employment of irreligious lexicon as a form of political humiliation. Thus, the orators
portrayed their rivals as outsiders who violated those identity values that defined good
citizens.

The Thesis starts with a brief introduction that aims to define the methodology
and the objectives of this work. Then, there are two chapters that form the principal part
of the study. On the one hand, there are the translation, analysis and commentary of
passages from the lawsuit of the second Athenian embassy (Demosthenes’ On the false
embassy, and Aeschines’ On the embassy); on the other, those that deal with the illegal
proposal Ctesiphon promoted for Demosthenes being crowned (Aeschines’ Against
Ctesiphon, and Demosthenes’ On the crown). Finally, the Thesis ends with overall
conclusions, followed by the bibliography and the indices locorum, nominum and
verborum.

6
INTRODUCCIÓN

Durante los últimos años los estudiosos de la Grecia Antigua han visto en el ámbito
de la irreligiosidad un terreno fértil para la elaboración de distintas investigaciones
científicas. Este fenómeno, tratado mayoritariamente como un epígrafe secundario
dependiente de esa gran rúbrica llamada ‘religión ateniense’, ha despertado un interés
renovado que ha fructificado en la publicación de distintas monografías y artículos donde
se analizan aquellas infracciones y violaciones que atentaban directamente contra lo
sagrado y lo religioso, unas vulneraciones que se etiquetan comúnmente como
‘irreligiosidad’. Este interés se registra perfectamente en obras generales como el
diccionario de Sorel (Dictionnaire du paganisme grec) donde el autor proporciona
definiciones sintéticas sobre ciertos conceptos o eventos clave que violentaban las bases
de la religión tradicional ateniense1. Igualmente reseñable resulta la contribución de
Whitmarsh (Battling the Gods. Atheism in the Ancient World), donde el autor repasa cómo
se gestó la tensión entre religión e irreligiosidad a lo largo de distintas épocas de la Grecia
Antigua2. En un ámbito de estudio más acotado, Winiarczyk, quien quizá sea el autor que
más ha contribuido a la hora de realizar un estado de la cuestión y una revisión
bibliográfica sobre el ateísmo en el mundo griego3, ha publicado recientemente una
monografía que se fundamenta esencialmente en el estudio de la controvertida figura de
Diágoras de Melos y la ansiedad social que caracterizó la política y la vida ateniense del
siglo V a.C4.

Precisamente, la senda metodológica e interpretativa iniciada por Winiarczyk ha sido


readaptada desde una perspectiva puramente filológica en el ámbito nacional5: el trabajo
coeditado por Ramón Palerm, Sopeña Genzor y Vicente Sánchez (Irreligiosidad y
Literatura en la Atenas Clásica), además de proporcionar una revisión bibliográfica sobre
el tema6, desentraña los distintos niveles de irreligiosidad que se pueden identificar a
partir un análisis léxico-semántico. Para ello parten de la exégesis de un catálogo de textos

1
Sorel 2015.
2
Whitmarsh 2015.
3
Cf. Winiarczyk 1990; 1992; 1994.
4
Winiarczyk 2016.
5
Cf. Ramón Palerm 2014.
6
Ramón Palerm 2018a.

7
reseñables por la incidencia terminológica, extraídos de las fuentes literarias más
importantes en la Atenas del siglo V a.C.: la tragedia, el drama satírico, la comedia, la
oratoria y la historiografía. La investigación desarrollada por los integrantes de este
proyecto fructificó en unas Jornadas Internacionales sobre la materia que contó con la
presencia de especialistas nacionales e internacionales sobre el tema. Posteriormente los
resultados de las Jornadas han aparecido recopilados en la recentísima publicación de una
monografía técnica (Asébeia. Estudios sobre la irreligiosidad en Grecia / Studies in
Greek Irreligiosity)7.

Por cuanto atañe a la oratoria, los estudios sobre irreligiosidad son extremadamente
escasos. El problema, de nuevo, reside en una cuestión de enfoque o perspectiva
metodológica, que habitualmente suele abordar el papel de la religiosidad y trata de forma
secundaria cómo se articulaba el discurso irreligioso en los oradores. Esto se aprecia en
el estudio de Martin (Divine Talk. Religious Argumentation in Demosthenes) que, aunque
está especialmente centrado en Demóstenes, también se permite comentar otras obras
paradigmáticas por la incidencia de terminología (ir)religiosa como los tres discursos de
Esquines, el Contra Leócrates de Licurgo o el Contra Andócides, un texto
tradicionalmente atribuido a Lisias8. Como continuador del método empleado por Martin
se reconoce Serafim en su reciente estudio sobre el discurso religioso en los oradores
áticos (Religious Discourse in Attic Oratory and Politics)9. Sin embargo, ambos trabajos
adolecen de una falta de perspectiva filológica, lo cual repercute en que los contenidos,
ocasionalmente, queden desdibujados por la ausencia de un comentario léxico-semántico
exhaustivo.

La misma tendencia de renovación metodológica que venía aplicándose al análisis del


fenómeno irreligioso se aplica a la oratoria, originando una reconfiguración interesante
sobre el papel de esta terminología en el género. Aunque las investigaciones
especializadas son patentemente exiguas, los científicos están de acuerdo en la magnífica
interacción existente entre la irreligiosidad, la retórica y la política: para desacreditar

7
Ramón Palerm & Vicente Sánchez 2020.
8
Martin 2009.
9
Serafim 2021a. Más recientemente Papaioannou, Serafim & Demetriou 2021 han coeditado un volumen
que continúa el trabajo iniciado Serafim unos años antes. Igualmente, las contribuciones donde se aborda
la (ir)religiosidad como un instrumento retórico típico de los oradores áticos son limitados.

8
públicamente a un litigante, el orador podía intensificar la demanda judicial a través de la
implementación retórica del léxico irreligioso. La configuración del cargo con tales
vocablos transmitía una idea de atentado contra los principios religiosos de la comunidad.
Como resultado, el orador persuadía a su audiencia creando una sensación de amenaza o
peligrosidad que podía derivar en una fuerte hostilidad por parte del tribunal. Esta relación
triangular se ha subrayado desde varios prismas interpretativos en la última década. Por
ejemplo, Leite ha examinado la operatividad retórica de ἀσέβεια en distintos discursos
del corpus demosténico10. Ramón Palerm, por su parte, desentraña la función del léxico
irreligioso en Antifonte –quien, de hecho, es precursor en la utilización de muchos
vocablos y fórmulas irreligiosas– y la apología de Andócides Sobre los misterios,
discurso que permite observar la fuerte relación entre política y religión. El nexo entre
irreligiosidad, retórica y política también es considerada por Vergara Recreo, bien en
contribuciones donde se concreta la semántica de un término determinado y sus
variaciones a lo largo del género; o bien aquellos en que se verifica la operatividad del
léxico en un discurso concreto11.

La contextualización anterior ayuda a justificar la temática de la presente Tesis


Doctoral: la irreligiosidad como invectiva retórica en los enfrentamientos entre
Demóstenes y Esquines. En primer lugar, la elección del tema responde a la necesidad de
acotar de forma coherente el corpus de este trabajo. La gran manifestación de vocablos
irreligiosos en los oradores –alrededor de quinientos pasajes distribuidos entre Antifonte,
Andócides, Demades, Demóstenes, Dinarco, Esquines, Hiperides, Iseo, Isócrates,
Licurgo y Lisias– hacía titánica la tarea de analizar de forma detallada todos los textos
donde comparece la terminología irreligiosa. Así, al delimitar el estudio a la enemistad
político-judicial entre Demóstenes y Esquines se garantiza la congruencia en el corpus

10
Leite 2014 para una perspectiva global acerca del uso de ἀσέβεια en el corpus demosténico. Leite 2017
ofrece un interesante comentario sobre la tensión entre piedad e impiedad en el Contra Midias. Esta
acusación demuestra palmariamente la profunda relación entre retórica, política e irreligiosidad:
Demóstenes reformula la noción de impiedad (ἀσέβεια) hasta el punto de lograr que una afrenta personal –
la bofetada que Midias le propinó durante la celebración de las Dionisias– trascienda la esfera privada,
transformándola en una ofensa contra el sistema religioso ateniense. Por su parte Leite 2020 se centra en el
discurso Contra Androción y comprueba la configuración retórica de la impiedad, siendo un instrumento
útil para componer acusaciones secundarias que enriquecían la invectiva contra el contrincante.
11
Vergara Recreo 2021a, donde se analizan las cinco comparecencias de ἱερόσυλος en el corpus oratorio,
distribuidas entre Isócrates, Lisias y Demóstenes. La misma autora (2021b) comenta el léxico irreligioso
en el Contra Andócides de Lisias, creando una antología de pasajes escogidos según la profusión del
vocabulario en cuestión.

9
textual escogido, pues los discursos plasman un debate candente que condicionó la
política de la segunda mitad del siglo IV a.C., marcada por la irrupción de Filipo II de
Macedonia en el escenario heleno y, más concretamente, por las visiones enfrentadas en
cuestiones de política exterior. En segundo lugar, resulta relevante que estos discursos
sean las únicas causas judiciales que se conservan de forma íntegra12. En el año 346 a.C.
Demóstenes demandó a Esquines por su actuación indebida durante la segunda embajada
ateniense a Pela (D. 19; Aeschin. 2); en el año 330 a.C. Esquines condenó la ilegalidad
de un decreto propuesto por Ctesifonte para condecorar públicamente a Demóstenes, lo
que le daba la oportunidad de cargar contra su antiguo rival, que actuó en el proceso
judicial como synegoros del acusado (Aeschin. 3; D. 18). Aunque varios investigadores
han abordado conjuntamente estas causas judiciales desde perspectivas muy variadas,
todavía faltan estudios donde se incida en la adecuación formal del léxico irreligioso a
esas dinámicas retórico-oratorias que sustanciaban los discursos se acusación y de
defensa13. Además debe considerarse que, frente a la copiosa producción bibliográfica de
Demóstenes, las publicaciones sobre Esquines son muy reducidas y el análisis de sus
composiciones a veces está condicionado por una óptica fuertemente demosténica14. Por
este motivo, la exégesis de los pasajes esquíneos constituye una de las partes más
novedosas de esta propuesta.

Por tanto, la Tesis Doctoral busca analizar la importancia del léxico irreligioso en la
oratoria de Demóstenes y Esquines, cómo ambos oradores configuraban potentes
mensajes políticos e ideológicos con que denostar a su oponente e intentar marginarlo de
la vida pública ateniense. Para ello, se ha adoptado aquella línea metodológica que Ramón
Palerm, Sopeña Genzor y Vicente Sánchez han desarrollado en la monografía
Irreligiosidad y Literatura en la Atenas Clásica (2018). De este modo, primero se

12
Aunque algunos investigadores consideran que el Contra Andócides es una de las acusaciones a las que
responde Andócides en su discurso Sobre los misterios, es posible que se compusiera poco después del
proceso judicial, a modo de panfleto con que desacreditar políticamente a Andócides. Cf. Bearzot 2007:
158; Medda 2016: 194-195; Vergara Recreo 2021b: 21-28.
13
Sirvan como ejemplos Worman 2004; 2008: 213-274 o Muñoz Llamosas 2008 para la invectiva y los
insultos empleados por ambos oradores. Hernández Muñoz 2006 trata los rasgos y técnicas teatrales que se
infiltran en estos discursos. Serafim 2019a se centra en analizar varias técnicas que configuran la
pronunciación del discurso y la actuación en las cortes judiciales (ὑπόκρισις). Westwood 2020 estudia cómo
los dos autores emplean la retórica del pasado según sus intereses personales. Fornieles Sánchez 2020a;
2020b; 2021 también ha impulsado una aproximación pragmática a los discursos de Demóstenes y Esquines
atendiendo principalmente a las técnicas de (des)cortesía verbal.
14
Quizá la última monografía publicada sobre el orador y su producción discursiva sea la de Harris 1995.

10
procederá a realizar la traducción de los textos15, donde se intentará captar del mejor modo
posible la semántica de los distintos vocablos irreligiosos. Después se procederá a hacer
el análisis hermenéutico de los mismos, ateniendo a los tres aspectos que constituyen los
pilares fundamentales de esta investigación: el estudio léxico-semántico de la
irreligiosidad, la interacción entre retórica e irreligiosidad y su operatividad en la política
del siglo IV a.C.

Por cuanto atañe al estudio del léxico, la observación de su interacción con el contexto
literario permite constatar una tipología tripartita con que sintetizar la terminología
registrada en las fuentes estudiadas. En primer lugar se distingue el léxico directamente
irreligioso, cuyo espectro semántico engloba por sí mismo las nociones de vulneración de
lo sagrado o cualquier tipo de atentado contra la religión cívica ateniense. En segundo
lugar se halla la terminología irreligiosa contextual. Este subgrupo cuenta con una rica
variedad de manifestaciones que se corresponden con los distintos métodos que los
oradores usaban para aludir a la irreligiosidad indirectamente. Aquí se encuadrarían
palabras con una semántica negativa pero que, originariamente, carecían de matices
irreligiosos. Los transformadores de su acepción habitual son los contextos literarios de
índole religioso-ritual, el empleo de la lítote o negaciones que contradicen distintos
grados de irreligiosidad; y el uso del vocabulario religioso de forma irónica. Finalmente
se registran fórmulas o expresiones compuestas. Este tercer apartado es el más
complicado de precisar ya que las formas estereotipadas pueden estar ampliamente
extendidas en el género o, al contrario, restringirse a un único autor o discurso judicial.

Desde una perspectiva léxica también se consideran los factores sincrónico-


diacrónicos que intervienen en la consolidación del vocabulario. Sincrónicamente
interesa verificar el valor y la relevancia que tanto Demóstenes como Esquines confieren
a este tipo de vocablos en su discurso según sus necesidades personales, dando lugar a
innovaciones léxicas o interpretaciones particulares del fenómeno irreligioso.
Diacrónicamente se atiende a la posible especialización o pérdida de carga semántica que
la terminología irreligiosa experimenta en época clásica. En este campo destaca el
aumento, pérdida o readaptación semántica del léxico en la oratoria ática, lo cual se

15
Para ambos autores se han recurrido a las ediciones confeccionadas por Dilts (1997; 2002-2009).

11
percibirá especialmente en el imaginario de la contaminación plasmado por Antifonte y
la reinterpretación realizada por Demóstenes y Esquines (ἀλιτήριος, μιαρός,
προστρόπαιος, etc.). Aunque el estudio se centra en la evolución del léxico en la
producción oratoria, hay que subrayar los continuos trasvases evidenciados entre el
género y el drama ático. Los oradores de la segunda mitad del siglo IV a.C. se erigen en
herederos de esa invectiva cómica con que resplandece el corpus aristofánico. Desde un
punto de vista general, Worman señala atinadamente que, cuando la comedia perdió la
prestancia característica del siglo V a.C., los oradores se apropiaron de las técnicas
yámbicas hasta tal punto que el vituperio y el abuso interpersonal se convirtió en un rasgo
habitual de los procesos judiciales, llegando a ser demandado por la propia audiencia16.
Sirva como ejemplo la apropiación de expresiones formulares como θεοῖς ἐχθρός o ἡ
μιαρὰ κεφαλή, que se emplean con fines desacreditadores y en contextos marcadamente
politizados; o μιαρός, un adjetivo que en la oratoria forense suele aparecer desposeído de
su acepción originaria marcando un tipo de desaprobación moral, un fenómeno que ya se
rastrea de forma temprana en Aristófanes.

Desde el punto de vista retórico-estilístico, la presente Tesis Doctoral pretende


abordar la forma en que interactúan el léxico irreligioso, las convenciones retóricas de la
época y otros recursos persuasivos de sello más personal, una combinación que resulta
ser verdaderamente eficaz en los foros deliberativos y las cortes judiciales. Como señala
Eidinow, el respeto a la religión ateniense era uno de los valores comunitarios que
sustentaba la concordia ciudadana. Vulnerar un ritual o repudiar a los dioses políados
podía devenir en angustia o enfrentamiento, desestabilizando así el bienestar cívico. Los
oradores supieron aprovechar el mensaje amenazador que trasmitía el léxico irreligioso,
amoldarlo a sus composiciones y conceptualizar su significado de tal forma que una
rencilla privada o una demanda pública se metamorfoseaban en un atentado contra lo
divino o lo religioso. La persuasión se obtenía activando la hostilidad, la ansiedad o una
percepción de vulnerabilidad por parte de la audiencia, emociones negativas que guardan
un estrecho vínculo con la esfera de la retórica17. Así Aristóteles distingue la activación

16
D. 9.54; Worman 2008: 24. Las similitudes existentes entre la mordacidad cómica y forense han dado
lugar a varias publicaciones que se compendian en una monografía coordinada por Papaioannou & Serafim
2021.
17
Cf. Eidinow 2015: 77.

12
de emociones (πάθος) como uno de los formantes básicos que debe poseer un discurso
persuasivo18. A lo largo de este trabajo se comprobará que el léxico irreligioso
desencadenaba implícitamente varias emociones negativas, e incluso que, en ocasiones,
aparecía acompañado de menciones explícitas al enfado (ὀργή), el odio (μῖσος) o el miedo
(φόβος)19. Como postula Serafim, el empleo de emociones hostiles ayudaba a crear dos
planos cívico-ideológico concurrentes: primero, la imagen de marginalidad que se
imprime sobre el contrincante es la que provocaría la preocupación y el enfado de la
audiencia; después, la desaprobación simbólica del orador y de su público refuerza un
sentimiento de ciudadanía asentado sobre valores ideológicos compartidos20.

A su vez, los discursos de Demóstenes y de Esquines permiten observar la


transversalidad de los recursos de la oratoria forense, deliberativa y epidíctica, así como
el encaje de la argumentación irreligiosa en cada subgénero. Anaxímenes de Lámpsaco
ya señalaba estos procesos en La Retórica de Alejandro, dejando claro que las
definiciones estáticas proporcionadas por la preceptiva retórica suelen desdibujarse en la
práctica oratoria21. Los cuatro discursos que componen el eje medular del estudio ofrecen
un ejemplo palmario de ello: aunque se trata de obras forenses, el contenido político y el
interés público de las causas explica la presencia de llamamientos a la deliberación por el
mejor futuro de Atenas; asimismo, ambos oradores acuden a la epideixis de censura para
reflejar la criminalidad del oponente político y zaherirse mutuamente. La inserción de la
irreligiosidad se acomoda a las características generales de cada estilo retórico: los pasajes
puramente forenses subrayan los crímenes pasados del rival; los epidícticos intercalan
símiles, comparativos, superlativos e intensificadores para amplificar sus cualidades
negativas; y en los deliberativos sobresale el tópico arcaico de la omnisciencia divina,
con el cual se buscaba atemorizar al tribunal y apremiarlo a tomar la decisión más
conveniente.

Finalmente, desde un punto de vista político se evidencia que la irreligiosidad presente


en los discursos no atestigua una crisis religiosa entre la ciudadanía ateniense, sino que

18
Junto con el uso deliberado de emociones, Aristóteles (Arist. Rh. 1356a1-20) también señala como
elementos persuasivos la composición interna del discurso (λόγος) y la descripción del carácter del orador
o del contrincante (ἦθος).
19
Rubinstein 2004: 187-204; Sanders 2012.
20
Serafim 2020.
21
Anaximen. 1427b30-1428a11. Sánchez Sanz 1989: 23.

13
demuestra el nexo existente entre religión y política. De esta conexión deriva un
solapamiento bilateral: algunos procedimientos públicos se sancionaban ritual y
religiosamente, mientras la religión cívica servía para legitimar la pertenencia a la
comunidad de ciudadanos. Por tanto, el léxico irreligioso se convierte en un instrumento
con que plasmar la contravención de los valores ideológicos de la época. Esto explica la
mecánica de los programas discursivos de ambos oradores. Demóstenes centró sus
esfuerzos en retratar a su rival como un traidor vendido al enemigo y desapegado de su
patria originaria. Esquines evidencia la existencia de una propaganda antidemosténica
fecunda y argumentaciones recurrentemente ejecutadas por los oponentes políticos del
estadista: la implicación de Demóstenes en el sangriento asesinato de Nicodemo de
Afidna; o su responsabilidad en la ruina de Grecia tras el desastre de Queronea (338 a.C.).

En síntesis, el objetivo de la presente Tesis Doctoral consiste en comprobar la


operatividad del léxico irreligioso en el enfrentamiento entre Demóstenes y Esquines,
atendiendo a la fuerte interrelación entre el fenómeno irreligioso, el componente retórico
de los discursos y su contenido político: a lo largo del estudio se patentizará cómo los
oradores humillaban a los oponentes mediante la combinación del léxico irreligioso con
distintas técnicas persuasivas, lo cual enfatizaba una idea de transgresión de los ideales
cívico-políticos atenienses. En primer lugar, tratará la tipología terminológica empleada
y a los procesos de innovación, regresión o especialización semántica. También resultará
interesante verificar el uso retórico de la irreligiosidad, además de considerar la
distribución del vocabulario en la causa judicial (acusación o defensa) y en las distintas
secciones discursivas (proemio, narración, argumentación / refutación y epílogo)22. Por
último, se analizará cómo el léxico irreligioso operaba en los tribunales de justicia,
principalmente para retratar al oponente como la antítesis del buen ciudadano y, por tanto,
como una amenaza para la seguridad política de Atenas.

22
La división interna de los discursos de Demóstenes se apoya en los comentarios de Yunis 2001 y
MacDowell 2006. Por lo que respecta al esquema discursivo de Esquines, fundamentalmente combinamos
la información proporcionada por los escolios y la fragmentación que Lucas de Dios 2001 propone en sus
traducciones del orador.

14
EL CASO DE LA EMBAJADA FRAUDULENTA
(D. 19 – AESCHIN. 2)

En el año 343 a.C. Demóstenes presentó una acusación contra Esquines cuyo
cargo principal consistía en subrayar el incumplimiento de sus deberes como embajador
(παραπρέσβεια) durante el segundo encuentro con Filipo concerniente a las negociaciones
de paz (346 a.C.). Dada la naturaleza política de la causa judicial y la inestable situación
de Grecia en la segunda mitad del s. IV a.C., merece la pena delimitar este período para
comprender mejor los discursos de ambos litigantes23.

Con el ascenso de Filipo II al trono de Macedonia, una nueva variable había


aparecido en el panorama geopolítico griego. Sus increíbles capacidades diplomáticas y
su experiencia militar posibilitaron que, tras sofocar las intrigas de la corte macedónica,
fortalecer y proteger su territorio, expandiera sus dominios hacia el sur, concretamente
hacia las regiones griegas de Tracia y Tesalia24. De hecho, en el año 357 a.C. Filipo tomó
Anfípolis. Dicha maniobra consiguió alertar a la polis ateniense, que venía reclamando
desde hacía tiempo la pertenencia y el dominio sobre la zona25. No obstante, las
resoluciones políticas de los atenienses dejaron mucho que desear: su obsesión por
recuperar la plaza tracia, unida a ciertos movimientos desafortunados, descontentaron a
varios miembros confederados que comenzaron a desvincularse de la causa ateniense26.
Esta cadena de defecciones, un proceso humillante conocido como la Guerra Social (357-
355 a.C.), dejó una Atenas desmoralizada y empobrecida que, durante los siguientes años,
concentró su administración pública en la restauración económico-financiera de la
ciudad, así como abogó por una política exterior no intervencionista27.

23
Cf. Ellis 1986: 90-147; Sealey 1993: 102-159; Harris 1995: 41-106; MacDowell 2009: 314-342;
Worthington 2013: 62-182; Worthington 2014: 22-66.
24
Worthington 2014: 29-41.
25
D. 1.8, 13; 2.6, 27-28.
26
La sensación generalizada era que los fracasos militares superaban cualquier beneficio que Atenas
pudiera ofrecer a sus aliados. Además de Anfípolis, Filipo también arrebató a los atenienses Potidea, Pidna
y Metone (356-353 a.C.). También habían dejado desprotegidos a sus aliados del Egeo, quienes sufrían
ataques continuos por parte de Alejandro de Feras. Igualmente incómodas eran las relaciones de
camaradería que Cares, el comandante de la flota naval, estaba manteniendo con la oligarquía de Córcira.
Para más información sobre este evento histórico, cf. Hornblower 2011: 270-272.
27
Harris 1995: 41-51. El estadista propulsor de esta política fue Eubulo, quien gozó de gran popularidad
desde mediados del 355 a.C. hasta el ascenso de Demóstenes. Cf. Gallo 2019: 353-355.

15
Con el paso del tiempo Filipo expresó su voluntad por firmar una tregua con
Atenas, aunque sus primeros acercamientos no fructificaron. Realmente las
negociaciones más tempranas que documentan las fuentes datan del 348 a.C.: el tesón de
Filipo por establecer una alianza, reportado en la asamblea por embajadores atenienses,
hizo que Filócrates presentara públicamente el primer borrador de la paz. La tramitación
se paralizó cuando un tal Licinio persiguió judicialmente al político, alegando la
ilegalidad de su decreto por quebrantar la alianza con los olintios (γραφὴ παρανόμων).
Filócrates consiguió la absolución gracias al apoyo de Demóstenes pero el decreto no
maduró debido al asedio de Olinto, ciudad líder de la Liga calcidea28.

El panorama exterior no hacía más que agudizar la posición de Atenas:


Cersebleptes –aliado tracio en quien la polis confiaba la protección de sus posesiones en
el Quersoneso– era hostigado por Filipo en compañía del rey Amádoco, Perinto y
Bizancio, sus vecinos geográficos29. Macedonia asedió Olinto en el 348 a.C. y la ciudad
fue brutalmente saqueada30. Además la Tercera Guerra Sagrada, que llevaba
convulsionando el territorio heleno durante casi diez años, sufrió un giro drástico de los
acontecimientos. Tebas, incapaz de rescatar el santuario délfico, solicitó el apoyo de
Filipo; al mismo tiempo Faleco, el nuevo comandante de las fuerzas focenses, disolvió la
alianza existente con Atenas, movimiento que provocó un miedo atroz a que Filipo tuviera
libre acceso a la Grecia central a través del desfiladero de las Termópilas31. En oposición
a quienes buscaban la paz, la alarma desencadenada por los eventos hizo que algunos
políticos renunciaran al programa de pasividad militar que habían adoptado hasta la fecha.
Por ejemplo Eubulo, con la colaboración de Esquines, diseñó una moción por la que se
despacharon embajadas a varios Estados griegos a fin de debatir una posible coalición de
ciudades que bloqueara el avance de Filipo. La empresa, sin embargo, no tuvo éxito
porque la mayoría de las regiones no veían en el macedonio una amenaza inminente32.

28
Cf. Aeschin. 2.12-19, 109; 3.62.
29
Ellis 1986: 87-89; Harris 1995: 45-50; Worthington 2014: 57.
30
Los tres discursos Olintíacos de Demóstenes (D. 1-3) se corresponden a los contextos deliberativos en
que el orador enardeció a los atenienses para participar en la defensa de Olinto contra la ofensiva de Filipo.
Aunque logró persuadir a sus convecinos, la ayuda ateniense llegó a destiempo. Worthington 2014: 59-61.
31
Para un análisis exhaustivo sobre la Tercera Guerra Sagrada, cf. Buckler 1989.
32
D. 19.10-11, 303. Worthington, 2013: 149-152.

16
No fue hasta el 346 a.C. cuando Atenas, vapuleada por los recientes
acontecimientos políticos, reconsideró debatir la propuesta de Filipo. De nuevo bajo la
iniciativa de Filócrates, ahora exitosa, se nombró una comitiva de diez individuos cuyo
objetivo era realizar un encuentro diplomático con el monarca macedónico33. Los
embajadores, entre los cuales se encontraban Demóstenes y Esquines, partieron a Pela y
allí transmitieron sus peticiones, las cuales se focalizaron especialmente en la
recuperación de Anfípolis, la liberación de los prisioneros tomados en Olinto y la delicada
situación del Quersoneso34. Después de escuchar a los representantes atenienses, Filipo
consideró sus propuestas: a pesar de rechazar la devolución de Anfípolis, prometió liberar
a los cautivos de guerra y no interferir en las misiones atenienses dentro del Quersoneso.
A cambio planteó una alianza bilateral donde los únicos favorecidos serían Macedonia,
Atenas y sus respectivos aliados. Los embajadores partieron con el mensaje de Filipo, que
iba confirmado por una carta que reflejaba su buena disposición y los beneficios que los
pactos iban a deparar al pueblo ateniense35.

Tras regresar a Atenas se informó de lo discutido en Pela, que fue bienvenido por
la polis36. La avenencia de esta primera embajada se deduce de los elogios pronunciados
por Demóstenes, quien votó galardonar a los diplomáticos con la tradicional imposición
una corona y la cena pública en el Pritaneo37. Conjuntamente solicitó la entrada al Ática
de los embajadores macedonios, quienes acudían a la celebración de dos reuniones
extraordinarias en que se debatirían y votarían las condiciones del tratado. Según
Demóstenes y Esquines, las primeras disensiones se produjeron en relación con la
planificación de dichas asambleas. Los aliados confederados, apoyados por Eubulo y
Esquines, pidieron esperar a conocer la opinión de los demás pueblos griegos.
Demóstenes presentó una moción para celebrar el debate lo antes posible y discutir la

33
Al mismo tiempo, Eubulo y Esquines mandaron una segunda embajada a los Estados griegos, cuyo
objetivo variaba ligeramente de la empresa anterior. En vez de pedir enfrentarse a Filipo bajo el liderazgo
de Atenas, ahora urgían reunirse para debatir los términos de la paz con Macedonia. Cf. Aeschin. 2.56.
34
La conservación de este territorio era vital para el suministro de trigo y los atenienses temían que la
importación de recursos desde el fértil Helesponto quedara bloqueada si caía en manos de Filipo.
35
Aeschin. 2.33-38, 82; Harris 1995: 57-62; Worthington 2013: 162-167.
36
Cf. D. 19.40-41.
37
Aeschin. 2.45-46.

17
alianza con el monarca38. La propuesta de Demóstenes logró persuadir al Consejo y los
días designados para las reuniones fueron el 18 y el 19 de Elafebolión. En la asamblea
del primer día se discutieron los términos del acuerdo: los aliados propugnaban
únicamente la paz, si era posible una común que se extendiera a distintas naciones griegas.
Filócrates por su parte respaldaba la alianza bilateral propuesta por Macedonia. El 18 de
Elafebolión la postura de los aliados recibió un gran apoyo pero esto no se reflejó en la
votación del día siguiente, donde se secundó la paz de Filócrates39. Aunque Demóstenes
y Esquines distorsionan la realidad del contexto deliberativo40, cabe la posibilidad de que
los embajadores macedonios recalcaran la inviabilidad de la proposición de los aliados
porque Filipo se negaría a aceptar tales términos. De esta forma los abogados del
synedrion ateniense adoptaron un estado de resignación, cediendo y aceptando la alianza
defendida por Filócrates41.

Después de prestar los juramentos ante los embajadores macedonios, los


atenienses prepararon una segunda embajada encargada de que Macedonia y sus aliados
ratificaran los pactos. La delegación demoró su partida y fue escoltada hasta Pela en un
viaje que duró casi un mes42. A su llegada Filipo estaba enfrascado en la campaña militar
contra Cersebleptes y, en vez de ir en su búsqueda, los embajadores concluyeron esperarlo
en la corte macedónica. Entretanto se fueron congregando en la corte embajadas
procedentes de distintas ciudades griegas, las cuales deseaban ver zanjada la Tercera
Guerra Sagrada. En este contexto se produjo el primer choque entre los embajadores
atenienses. Aunque no tenían instrucciones directas para hablar sobre la Guerra Sagrada,
algunos consideraron necesario transmitir a Filipo sus preocupaciones. Otros creyeron
que la empresa política debía limitarse exclusivamente a la gestión de los juramentos. De
hecho, cuando Filipo volvió, Esquines parece haberle rogado que concluyera la guerra

38
Aeschin. 2.65. La urgencia de Demóstenes radicaba en la preocupación causada por la campaña militar
que Filipo estaba realizando contra Cersebleptes. Si caía su aliado tracio antes de firmar la paz con
Macedonia sus posesiones del Quersoneso podían verse amenazadas. Cf. Harris 1995: 64-70.
39
D. 19.57. MacDowell 2009: 320-321.
40
Posteriormente ambos oradores adoptaron dinámicas políticas con las que intentaban desvincularse de
Filócrates. Demóstenes, por un lado, solamente comprendía el cambio de opinión de Esquines si se había
producido un acto de soborno (D. 19.12-13). Esquines recalca la colaboración de Demóstenes con
Filócrates, culpándolo de precipitar la aprobación de la alianza (Aeschin. 3.69-72).
41
Harris 1995: 71-74.
42
D. 19.150-162.

18
justamente, desintegrara la hegemonía tebana y que atendiera los intereses atenienses43.
Sin embargo, mientras aprobaba la paz con Atenas el monarca ya estaba reclutando un
ejército que avanzaría desde las Termópilas hacia Fócide, complaciendo así las
solicitudes tebanas y tesalias. Para no levantar sospechas entre los atenienses y retrasar al
máximo las noticias sobre sus planes militares, invitó a los embajadores a acompañarlo
en su travesía hacia el norte, donde finalmente recibieron los juramentos de los aliados.
La comitiva avanzó hasta Feras, cumplió su cometido y volvió a Atenas mientras Filipo
apresuraba su marcha hacia las Termópilas44.

El encontronazo de la segunda embajada se trasladó a la asamblea donde los


embajadores transmitieron los resultados de la misión diplomática. Mientras algunos
comunicaban la buena voluntad de Filipo, Demóstenes reprochó a sus colegas que se
hubieran dejado engañar por falsas promesas. La popularidad que disfrutaban Filócrates
y Esquines facilitó que la comunidad aprobara una enmienda de la paz donde, además de
extender la alianza a los descendientes de Filipo, se concretaba la posición de Atenas en
relación con la Tercera Guerra Sagrada45. En las siguientes asambleas se leyeron dos
cartas remitidas por Filipo, quien requería ayuda militar ateniense para gestionar el asunto
de la Fócide46. Presionados por los acontecimientos, se designó una tercera embajada que
partió inmediatamente con el propósito de comunicar a Filipo su resolución. Sin embargo
la misión nunca llegó a su destino: entretanto los focenses se rindieron y Filipo se erigió
en campeón de la causa anfictiónica47.

En un primer momento las noticias causaron temor y ansiedad en la polis; después


se comprendió la necesidad de reenviar la embajada ante Filipo. La empresa, en la que
participó Esquines, alcanzó al monarca en un sínodo anfictiónico de carácter
extraordinario, donde se debatía cuál era el castigo que merecían los focenses. La condena
fue severa, si bien se lograron atenuar las rogativas efectuadas por tesalios y tebanos48.
Más significativo para los ánimos atenienses fue cómo Filipo se hizo un hueco en el

43
Aeschin. 2.101-107. Harris 1995: 79-83.
44
Cf. D. 19.158.
45
D. 19.47-50. En la reunión también se encontraban presentes embajadores focenses, quienes acudieron
rogando auxilio ante la amenaza de Filipo (D. 19.59). MacDowell 2009: 323-325.
46
D. 19.51-52.
47
D. 19.58-62.
48
Aeschin. 2.138-142. Worthington 2013: 175-180.

19
escenario interestatal heleno: obtuvo dos puestos en el Consejo anfictiónico, se le otorgó
el derecho a consultar el oráculo (προμαντεία) –privilegio que antes disfrutaba Atenas– y
se le concedió el honor de presidir los Juegos Píticos, los cuales habían sido suspendidos
a causa de la Guerra Sagrada. La cuarta embajada también fue invitada a participar en un
festejo de acción de gracias por el fin del enfrentamiento, espacio en que se vio implicado
Esquines y que Demóstenes utilizaría para dibujar la traición de su contrincante49.

La inquina que Demóstenes había ido desarrollando en el transcurso de los eventos


se materializó en una acusación, presentada en colaboración con Timarco (346-345 a.C.),
donde solicitaba la rendición de cuentas de Esquines (εὐθύναι) y demandaba el
incumplimiento de sus deberes como embajador. En una perfecta maniobra preventiva,
Esquines atacó al socio de Demóstenes50. Los cargos presentados –los obstáculos de
Timarco para ser orador por haberse prostituido en su juventud (δοκιμασία ῥητόρων)–
consiguieron la victoria judicial de Esquines y Demóstenes abandonó su demanda
judicial51.

Con el paso del tiempo los efectos de la paz resultaron perjudiciales para Atenas.
Filipo fue aumentando su influencia en distintas regiones griegas, algunas de las cuales
habían establecido incluso gobiernos promacedónicos. Dichas transformaciones, unidas
a los términos poco equitativos que moldeaban el acuerdo, causaron resentimientos en la
polis52. La comunidad empezó a cargar contra los arquitectos del tratado y a
responsabilizarlos de la desventajosa situación de Atenas. Fue entonces cuando
empezaron a proliferar causas judiciales donde la implicación en el diseño de la paz se
fusionaba con un crimen tan serio como la traición del Estado. Quizá el caso más
paradigmático sea la acusación de Filócrates, perseguido por Hiperides en el 343 a.C. y
condenado a muerte in absentia53. La desazón que llevó a los oradores más insignes de la
época a desvincularse de la figura de Filócrates también propició que Demóstenes
reactivara aquella acusación contra Esquines que había resultado fallida unos años antes.

49
Cf. D. 5.22; 9.32; 19.128-130.
50
Cf. Aeschin. 1.
51
MacDowell 2006: 20-21; Worthington 2013: 175-180.
52
D. 9.27; 10.8-10; 19.260. Worthington 2013: 191-198.
53
Cf. Hyp. Eux. 29.

20
De dicha causa judicial se ha conservado la pareja de discursos correspondientes
a la acusación emitida por Demóstenes y a la posterior apología de Esquines54. Las
composiciones muestran cómo ambos oradores intentaban desmarcarse de cualquier
vínculo con Filócrates y con las negociaciones desarrolladas en las embajadas del 346
a.C. Por un lado, Demóstenes asocia constantemente a Filócrates con Esquines, a los
cuales retrata como aliados cercanos. En consonancia con su programa antimacedónico –
que en este período estaba adoptando su formato más depurado– Esquines se describe
embelesado por Filipo, cediendo a sus intereses a través de sobornos. Los supuestos
engaños a la comunidad, el abandono a Cersebleptes o la destrucción de Fócide son las
consecuencias más remarcables que Demóstenes atribuye a esta relación dispar55.
Además, el orador subraya que la corrupción de Esquines era tal que había abandonado
su propia comunidad, adoptando incluso las costumbres barbáricas de sus enemigos.
Estas especulaciones se evidencian magistralmente en el episodio sobre la mujer olintia
o sobre la participación en los ritos de acción de gracias por el fin de la Tercera Guerra
Sagrada56. Por otro lado, Esquines apunta la relación entre Filócrates y Demóstenes pero
no sugiere un rechazo de los pactos tan marcado. Con una actitud comedida cavila cómo
Atenas siempre gozó de una mayor estabilidad en tiempos de paz57.

De este modo el juicio sobre la embajada responde al choque de dos visiones


discordantes sobre la cuestión macedónica. A pesar de la confusión de las fuentes, teñidas
por la invectiva política y el autoelogio, estos discursos patentizan la variación de las
agendas y alianzas políticas de los autores, lo cual no deja de ser un trasunto más de la
situación mudadiza que caracterizó la segunda mitad del siglo IV a.C. Finalmente
Esquines –tal vez gracias al apoyo de figuras poderosas como Eubulo, Nausicles o
Foción– obtuvo la absolución con un estrecho margen de votos. Sin embargo, el éxito de
su defensa, en vez de reflejar el apoyo contundente de sus conciudadanos, corroboraría
un giro político que prefiguraba la futura preeminencia de Demóstenes, mientras el favor
hacia Esquines descendía y pasaba a ocupar un plano secundario58.

54
También debieron participar como synegoroi del acusado Eubulo, Foción y Nausicles (Aeschin. 2.184).
55
Cf. D. 19.30, 61, 66, 101, 110, 174, 191, 334.
56
D. 19.128; 197-198.
57
Aeschin. 1.169, 174; 2.172-178.
58
Worthington 2013: 200-209.

21
DISCURSO DE LA ACUSACIÓN
(DEMÓSTENES, SOBRE LA EMBAJADA FRAUDULENTA)

Narración (D. 19.9-178)

Ante todo se debe señalar que, en la acusación demosténica Sobre la embajada


fraudulenta, la terminología irreligiosa comienza a presentarse en la narración que sirve
para contextualizar la supuesta traición de Esquines. Así, al contrario que en otros de los
discursos analizados, la introducción se halla falta de este tipo de léxico, el cual se
concentra a lo largo de las siguientes secciones del discurso.

Tras inaugurar su denuncia contra Esquines con un breve proemio donde se busca
presentar el caso, incitar la reflexión de los oyentes sobre el comportamiento ruin del
contrincante y despertar emociones hostiles contra él59, Demóstenes prosigue con la
narración de los hechos, una parte del discurso que, según la preceptiva retórica, facilitaba
al orador la tarea de censurar al oponente mediante la relación de aquellos actos
reprochables que había perpetrado en el pasado60. No obstante, si bien nuestro estudio se
jalona siguiendo las secciones discursivas tradicionalmente establecidas por los manuales
de retórica antiguos, no se debe soslayar el hecho de que la narración y la argumentación
aparecen a menudo solapadas, haciendo difícil trazar una distinción nítida entre ambas
partes del discurso61.

Antes de pasar a relatar los sucesos acontecidos durante la segunda embajada –la
problemática ligada a la ratificación de los pactos, que conforma el meollo de la

59
Concretamente se estimula la indignación hacia Esquines, emoción que va a aparecer de forma recurrente
a lo largo del discurso, siempre conectada con el tema de que ciertos individuos fueron sobornados por
Filipo para sabotear los intereses atenienses. Cf. D. 19.7: «Pero, en efecto, en relación con la existencia o
no de un soborno, sé que todos afirmaríais que aceptarlo de aquellos por los que la ciudad está siendo
dañada es algo horrible y merecedor de una gran irritación (εἶναι δεινὸν καὶ πολλῆς ὀργῆς ἄξιον)».
60
Cf. Anaximen. Rh. 1441b16-23: «No debemos burlarnos de quien podríamos hablar mal, sino describir
minuciosamente su vida (διεξιέναι τὸν βίον αὐτοῦ). En efecto las narraciones (οἱ λόγοι), más que las burlas,
persuaden a la audiencia y perjudican a los vilipendiados (τοῦς ἀκούοντας πείθουσι καὶ τοὺς
κακολογουμένους λυποῦσιν); pues las burlas inciden en la apariencia más que en la forma de ser, mientras
las narraciones son como retratos del carácter y el comportamiento (οἱ δὲ λόγοι τῶν ἠθῶν καὶ τῶν τρόπων
εἰσὶν οἷον εἰκόνες)». A pesar de que Anaxímenes está describiendo el discurso de censura, los términos
usados en el tratado plasman las similitudes y convergencias existentes entre recursos del subgénero forense
y epidíctico, tal y como apunta Ferrini 2015: 570 citando a Spengel.
61
Spatharas 2019: 87.

22
acusación– Demóstenes hace una somera contextualización de los antecedentes políticos
(προκατάστασις), a fin de que la audiencia comprenda mejor el alcance de su causa
judicial62. Es en la exposición sobre los primeros movimientos diplomáticos entre Atenas
y Macedonia cuando Demóstenes desliza sus críticas hacia el viraje de la postura política
adoptada por Esquines. Como expone el orador, Esquines se mantuvo reacio a ceder a las
peticiones de Filipo durante la primera embajada ateniense en Pela (346 a.C.); sin
embargo, en las asambleas extraordinarias donde se debatió y se decidió sobre la paz con
Filipo votó, de forma sospechosa, a favor de la propuesta diseñada por Filócrates63.
Demóstenes muestra su indignación hacia la voluble actitud de Esquines en el siguiente
pasaje, aderezado con juegos irónicos e incontables recursos retóricos (D. 19.12-13):

[12] ἐπειδὴ τοίνυν ταῦτα πολιτευομένου τούτου τότε καὶ τοῦτο τὸ δεῖγμα
ἐξενηνοχότος περὶ αὑτοῦ, τοὺς περὶ τῆς εἰρήνης πρέσβεις πέμπειν ὡς Φίλιππον
ἐπείσθητε ὑπ᾽ Ἀριστοδήμου καὶ Νεοπτολέμου καὶ Κτησιφῶντος καὶ τῶν ἄλλων τῶν
ἐκεῖθεν ἀπαγγελλόντων οὐδ᾽ ὁτιοῦν ὑγιές, γίγνεται τῶν πρέσβεων τούτων εἷς καὶ
οὗτος, οὐχ ὡς τῶν ἀποδωσομένων τὰ ὑμέτερα, οὐδ᾽ ὡς τῶν πεπιστευκότων τῷ
Φιλίππῳ, ἀλλ᾽ ὡς τῶν φυλαξόντων τοὺς ἄλλους· διὰ γὰρ τοὺς προειρημένους λόγους
καὶ τὴν πρὸς τὸν Φίλιππον ἀπέχθειαν ταύτην εἰκότως περὶ αὐτοῦ πάντες εἴχετε τὴν
δόξαν. [13] προσελθὼν τοίνυν ἐμοὶ μετὰ ταῦτα συνετάττετο κοινῇ πρεσβεύειν, καὶ
ὅπως τὸν μιαρὸν καὶ ἀναιδῆ φυλάξομεν ἀμφότεροι, τὸν Φιλοκράτην, πολλὰ
παρεκελεύσατο. καὶ μέχρι τοῦ δεῦρ᾽ ἐπανελθεῖν ἀπὸ τῆς πρώτης πρεσβείας ἐμὲ γοῦν,
ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, διεφθαρμένος καὶ πεπρακὼς ἑαυτὸν ἐλάνθανεν.
[12] Pues bien, justo cuando este tipo adoptaba dicha actitud política, sacando a
relucir esa parte de su persona, os dejasteis persuadir por Aristodemo, Neoptólemo,
Ctesifonte y otros que no traían ningún tipo de noticia saludable desde Macedonia
para que enviarais a los embajadores a tratar la paz ante Filipo. Pues él era uno de
estos embajadores que, por supuesto, no iban a traicionar vuestras necesidades y
tampoco confiaban en Filipo, sino que iban para vigilar al resto. Efectivamente,
partiendo de sus discursos anteriores y de su hostilidad hacia Filipo, todos teníais
esta opinión sobre él. [13] Después, tras acudir a mí, coincidió conmigo en organizar
una embajada de interés público y me rogó con insistencia que ambos vigilásemos
al maldito desvergonzado de Filócrates. Y, en verdad, atenienses, hasta que
regresamos aquí de la primera embajada, me pasaba inadvertido que él ya estaba
corrompido y que ya se había vendido.
El objetivo principal de Demóstenes en esta sección narrativa es recalcar el cambio
en la iniciativa política de Esquines. Los genitivos absolutos que abren el texto, cuyo
mensaje aparece enfatizado por el recurso fonético de la aliteración (ταῦτα πολιτευομένου
τούτου τότε καὶ τοῦτο τὸ δεῖγμα ἐξενηνοχότος περὶ αὑτοῦ), resumen la información

62
Efstathiou 2013: 185.
63
D. 19.9-11. Cf. Worthington 2014: 72.

23
proporcionada previamente: Esquines, secundado por la fuerza de Eubulo, había centrado
su mensaje político en crear un frente griego común para frenar el avance de las fuerzas
de Filipo II, quien ya había demostrado sus capacidades militares y diplomáticas durante
sus campañas en el noreste de Grecia64.

Mientras Atenas despachaba comisiones por toda la Hélade65, algunos atenienses


que habían estado en la corte macedónica en calidad de delegados reportaron a la polis el
deseo de Filipo por fijar una tregua y una alianza. Específicamente Demóstenes se refiere
a Aristodemo, quien acudió ante el monarca para discutir la liberación de los prisioneros
atenienses tomados en el sitio de Olinto (348 a.C.)66; a Neoptólemo, un actor favorecido
por Filipo que había ido a Macedonia buscando recaudar fondos para sufragar ciertas
liturgias67; y a Ctesifonte, cuya misión diplomática era reclamar y cobrar el dinero que
unos piratas macedonios habían robado a un tal Frinón durante las treguas asociadas a los
Juegos Olímpicos del año 348 a.C68. Los informes presentados por estos individuos
gozaron de una buena acogida por el demos y se decidió enviar una embajada a Pela para
debatir los términos de la paz (τοὺς περὶ τῆς εἰρήνης πρέσβεις πέμπειν ὡς Φίλιππον
ἐπείσθητε), desencadenándose así una serie de movimientos diplomáticos entre ambas
regiones que se dilató hasta el 338 a.C69. En este punto es interesante percibir el contraste
entre las palabras de Demóstenes –quien, por medio de la lítote, refleja que las noticias
procedentes de Macedonia fueron más difusas y desfavorables de lo que aparentaban

64
D. 19.9-10: «Antes de proseguir con mi discurso, quiero recordar aquello que muchos de vosotros sé que
tenéis en mente: qué postura política adoptó el propio Esquines al comienzo y qué discursos creía que era
necesario pronunciar en público contra Filipo, para que sepáis que él será condenado enteramente por sus
acciones y sus discursos anteriores por haber aceptado sobornos. Así, este es el primer ateniense que –según
afirmaba entonces en la asamblea– se percató de que Filipo maquinaba contra los griegos y que estaba
corrompiendo a algunos líderes arcadios. Entonces, acompañado por Iscandro, hijo de Neoptólemo, actor
de segundo orden, se dirigió al Consejo, se dirigió a la Asamblea por estos asuntos y os convenció para que
enviarais a todas partes embajadores encargados de convocar aquí a quienes quisieran debatir sobre la
guerra contra Filipo». Cf. D. 19.304; Harris 1995: 50-51.
65
El movimiento no fraguó por la división existente en Grecia, pues cada ciudad poseía objetivos
individuales. Además, los Estados del sur no percibían a Filipo como una amenaza real. Cf. Harris 1995:
51; Worthington 2013: 149-150.
66
Aeschin. 2.15-16.
67
D. 5.6-8. Cf. MacDowell 2006: 210-211.
68
Aeschin. 2.12-13. Cf. Harris 1995: 48-49; Buckler 2000: 117; Worthington 2013: 148-149.
69
Sobre el desenlace del enfrentamiento con Filipo II, cf. Worthington 2013: 237-243.

24
(ἀπαγγελλόντων οὐδ’ ὁτιοῦν ὑγιές)– y sus anteriores acciones, concretamente el apoyo
que había proporcionado a figuras como la de Aristodemo y Ctesifonte70.

Por consiguiente, entre los años 348 y 346 a.C. Atenas se dividía entre quienes
deseaban poner fin a las hostilidades con Filipo y aquellos que propugnaban combatir la
amenaza macedónica, una disposición que, según Demóstenes, era respaldada por
Esquines en este momento de su carrera pública. Tras esbozar el panorama político de la
época, Demóstenes comienza a censurar sutilmente a Esquines en una descripción donde
se solapan distintos recursos retóricos, cuya finalidad básica consiste en despertar el
enfado de la audiencia. De un modo general cabe destacar que, en estas líneas,
Demóstenes no se refiere al oponente por su nombre, sino que lo sustituye por el
demostrativo οὗτος, aquí con un cariz claramente peyorativo. Junto con ello, la censura
velada contra Esquines se articula a través del empleo magistral de la ironía (εἰρωνεία),
instrumento cuya utilidad para mostrar desprecio ya puntualiza Aristóteles y que aquí
sirve para evocar el cambio en el comportamiento de su rival71. La repetición anafórica
del adverbio de negación οὐ combinada con estructuras sintácticamente paralelas y la
resolución del período oracional a partir de una correctio dibuja la concepción ilusoria de
un Esquines que jamás traicionaría los intereses de Atenas (οὐχ ὡς τῶν ἀποδωσομένων
τὰ ὑμέτερα, οὐδ’ ὡς τῶν πεπιστευκότων τῷ Φιλίππῳ, ἀλλ’ ὡς τῶν φυλαξόντων τοὺς
ἄλλους), tal y como se pensaba a raíz de los discursos que antiguamente había
pronunciado (διὰ γὰρ τοὺς προειρημένους λόγους καὶ τὴν πρὸς τὸν Φίλιππον ἀπέχθειαν
ταύτην εἰκότως περὶ αὐτοῦ πάντες εἴχετε τὴν δόξαν).

El acto desleal que Demóstenes procura revelar en el pasaje ahora viene subrayado
por un juicio, puesto en boca de Esquines, con el cual se insinúa la repulsión, el odio y la
desaprobación de todo aquel que se hubiera alineado con el bando macedonio. El uso del
hipérbaton subraya cómo Esquines, al inicio de la primera embajada, había suplicado a
Demóstenes vigilar a Filócrates, quien se describe como alguien terriblemente

70
Por cuanto atañe a Aristodemo, el orador alabó su actuación política nada más regresar de Pela y propuso
a la asamblea premiarlo con un reconocimiento cívico por sus servicios (Aeschin. 2.17-18: «Tras
presentarse de una vez por todas, Aristodemo informó sobre la abrumadora buena voluntad de Filipo hacia
la ciudad y expuso que deseaba convertirse en aliado de esta. Pero no solo dijo esto en el Consejo, sino
también en la asamblea. Entonces Demóstenes no replicó nada, sino que propuso conceder una corona a
Aristodemo»). En el caso de Ctesifonte MacDowell 2006: 211 apuesta por reconocer en este individuo a la
misma persona defendida por Demóstenes en el discurso Sobre la Corona (330 a.C.).
71
Arist. Rh. 1379b30-31. Cf. Anaximen. Rh. 1434a17-32 para una pormenorizada ilustración de la ironía.

25
despreciable (καὶ ὅπως τὸν μιαρὸν καὶ ἀναιδῆ φυλάξομεν ἀμφότεροι, τὸν Φιλοκράτην,
πολλὰ παρεκελεύσατο). La coordinación τὸν μιαρὸν καὶ ἀναιδῆ –de uso exclusivamente
demosténico72– reproduce las palabras mordaces que habría usado Esquines contra
Filócrates, el arquitecto del tratado de paz con Filipo.

En relación con el término irreligioso empleado contra Filócrates, μιαρός es un


adjetivo vinculado a la esfera de la contaminación ritual. Originariamente designaba a
aquellas personas que, debido a ciertos actos sacrílegos o transgresores, portaban una
mácula infecciosa que ponía en serio peligro el bienestar de la comunidad73. Precisamente
este es el significado que trasluce en dos de las Tetralogías de Antifonte, quien destaca
por explotar sofisticadamente la teoría de la contaminación en sus juicios por homicidio.
Así, en la primera Tetralogía el vocablo se inserta en el epílogo del primer discurso de la
acusación, complementado con una plétora de términos irreligiosos que inciden en el
peligro de que un homicida –calumniado con la coordinación τόνδε μιαρὸν καὶ ἄναγνον–
penetre en los recintos sagrados y participe en celebraciones de comensalía cívica; y es
que dejar a un criminal libre de pena repercute en todos los ámbitos de la vida política,
llegando a malograr las cosechas y las operaciones militares74. Al contrario, en la segunda
Tetralogía μιαρός se manifiesta al final del último discurso de la defensa, que explota el
argumento ligado a la obligación del tribunal de absolver al inocente y castigar al culpable
–razonamiento articulado con la antítesis (ir)religiosa τὸν μὲν καθαρόν...τὸν δὲ μιαρόν–,
lo que se resume en el desempeño de sus deberes cívicos de un modo justo y grato a los
dioses75.

A pesar de la acepción manifiestamente irreligiosa que emplea Antifonte, en el siglo


IV a.C. μιαρός suele aparecer en contextos agonales desprovistos de un trasfondo

72
Aparece una vez más en Contra Midias cuando se alude la espinosa cuestión del asesinato de Nicodemo
(21.117); y en Contra Aristogitón se recrimina con este sintagma la conducta del imputado (D. 25.14).
73
Macías Otero 2020: 161-172. Para un estudio general sobre la contaminación y la purificación en el
imaginario religioso de la Grecia Antigua, cf. Parker 1996.
74
Cf. Antipho 2.1.10: «Os es perjudicial que este tipo, estando contaminado y siendo como es un impuro
(τόνδε μιαρὸν καὶ ἄναγνον ὄντα), mancille la pureza de los espacios sagrados entrando en ellos (εἴς <τε>
τὰ τεμένη τῶν θεῶν εἰσιόντα μιαίνειν τὴν ἁγνείαν αὐτῶν) y que infecte (συγκαταπιμπλάναι) igualmente a
los inocentes al sentarse con ellos en las mismas mesas. Por culpa de estos, sin duda, surge la devastación
de las cosechas y fracasan las acciones militares». Cf. Ramón Palerm 2018c: 212.
75
Cf. Antipho 4.4.11: «Si os aterra esto, considerad vuestro deber absolver de culpa al libre de impureza
(τὸν μὲν καθαρόν) y, si dejáis que el tiempo descubra al impuro (τὸν δὲ μιαρόν), permitid tomar venganza
a los familiares más cercanos. De este modo habríais ejecutado lo más piadoso y grato a los dioses
(δικαιότατα καὶ ὁσιώτατα)».

26
religioso, sobre todo calificando a personas censurables desde un punto de vista moral y
con un significado lo suficientemente laxo como para dificultar la precisión de su espectro
semántico. En verdad, se puede rastrear una continuidad en el uso de μιαρός como insulto
desaprobatorio desde la comedia aristofánica, especialmente en aquellas obras donde
prima la crítica sociopolítica76. Por ejemplo, en un contexto bélico Anfíteo, portador de
las treguas, es víctima de los ataques de los vecinos de Acarnas, quienes lo califican como
‘requeteinfame’ por atreverse a pactar unas treguas con los espartanos (Ar. Ach. 182-183:
ὦ μιαρώτατε, / σπονδὰς φέρεις, τῶν ἀμπέλων τετμημένων;). En Los Caballeros,
Demóstenes censura al Paflagonio-Cleón por su despliegue de desvergüenza –por cierto,
una cualidad definida como «la única protectora de los oradores» (Ar. Eq. 324-325:
ἐδήλους ἀναί- / δειαν, ἣπερ μόνη προστατεῖ ῥητόρων;)– y, acto seguido, se burla de que
haya sido desbancado por el Morcillero, quien es mucho más infame (Ar. Eq. 328-329:
ἀλλ’ ἐφάνη γὰρ ἀνὴρ ἕτερος πολὺ / σοῦ μιαρώτερος). En Las Nubes 445-451 μιαρός se
encuadra en la súplica que Estrepsíades dirige al Coro para ser instruido en el arte de la
sofística, la cual se estructura mediante una enumeración de distintos insultos y términos
de abuso77.

Precisamente en el texto aquí analizado μιαρός está coordinado con ἀναιδής,


adjetivo que connota la falta de respeto hacia las convenciones religiosas y cívicas78. La
hendíadis formada por la conjunción de ambos términos acentúa el carácter despreciable
de quienes, como Filócrates, habían traicionado a su patria, despertando así la indignación
de la audiencia79. Esta valoración negativa con denuestos escogidos para suscitar un
sentimiento de aversión es un tópico recurrente en este discurso demosténico80. La
funcionalidad de estas críticas estriba en dos polos que oscilan entre lo más general y lo
más concreto: por un lado, la difamación de Filócrates exhibe una muestra de los ataques
generalizados contra quienes fomentaron la firma del armisticio una vez comenzaron a

76
Worman 2008: 245-246.
77
Cf. Dover 1989: 157.
78
Fisher 2017: 108. Cabe mencionar el estudio de Cairns 2002 sobre αἰδώς (‘respeto’, ‘temor reverencial’),
donde también se aborda la operatividad de su contrario ἀναίδεια (202-206). Igualmente Calderón Dorda
2020: 63 anota que el sustantivo puede tener connotaciones religiosas, aunque normalmente se aplica a
contextos sociales.
79
Cf. Parker 1996: 4.
80
El empleo de μιαρός referido a Filócrates aparece en dos ocasiones más con la misma finalidad que en el
texto analizado (D. 19.113, 316). También se utilizan otras palabras con una enorme carga peyorativa, como
demuestra κατάπτυσος (‘abominable’, ‘que merece ser escupido’). Cf. D. 19.15.

27
aflorar las desigualdades e injusticias de la paz81. Por otro lado, Demóstenes se sirve de
una estrategia retórica consistente en proyectar implícitamente los insultos
descalificadores de Filócrates sobre Esquines82, pues ambos fueron perseguidos
judicialmente por apoyar la aprobación de los pactos83. Para ello no se deben obviar las
palabras pronunciadas en este punto del discurso: después de concretar los movimientos
políticos que desembocaron en la primera embajada a Pela, Demóstenes afirma que no
fue hasta su regreso a Atenas cuando advirtió que Esquines ya había cedido a los sobornos
de Filipo, lo cual se patentiza en el rasgo aspectual de los participios de perfecto
(ἐπανελθεῖν ἀπὸ τῆς πρώτης πρεσβείας ἐμὲ γοῦν...διεφθαρμένος καὶ πεπρακὼς ἑαυτὸν
ἐλάνθανεν).

Tras contextualizar el inicio de los movimientos diplomáticos entre Atenas y Filipo,


Demóstenes se traslada directamente al contexto de la segunda embajada. La votación del
acuerdo diseñado por Filócrates culminó en unos juramentos interestatales por los cuales
la paz quedaría ratificada84. Los mismos embajadores que participaron en la primera
audiencia ante Filipo se presentaron en Pela y allí coincidieron con comisionados de
distintas regiones helenas, quienes habían acudido para negociar el fin de la Tercera
Guerra Sagrada, el confrontamiento entre Tebas y Fócide que convulsionaba todos los
rincones de la Hélade85. Una vez Filipo hubo despachado todas las embajadas y prestado
los juramentos, los embajadores volvieron a Atenas y, poco después de su regreso,
informaron a la asamblea sobre lo acontecido en la corte macedónica. Pero Demóstenes

81
Además Demóstenes busca plasmar su desapego hacia las medidas políticas propulsadas por Filócrates,
a quien anteriormente había defendido de los ataques de Licinio, quien le inculpó de proponer un decreto
de naturaleza ilegal. Cf. Harris 1995: 47.
82
Worman 2008: 255 n. 136.
83
Hiperides inició un proceso de eisangelia contra Filócrates, que se resolvió con la condena de este último
in absentia. En el caso de Esquines, Demóstenes promovió dos juicios contra él: el primero (345 a.C.)
resultó fallido debido al inteligente movimiento de Esquines contra Timarco; el segundo (343 a.C.) retoma
sus antiguas acusaciones vinculadas al mal comportamiento de su compañero de embajada y a su actitud
desleal hacia Atenas. Cf. Worthington 2014: 75
84
Cf. D. 19.17: «Entonces, atenienses, escuchad ahora mismo cómo malgastó el tiempo y perjudicó todos
los intereses de la ciudad, después de que vosotros lo hubierais elegido para el asunto de los juramentos
(ἐπὶ τοὺς ὅρκους); y cuántas enemistades desarrollé con él por esto mismo, por querer impedírselo». Cf.
Sommerstein & Bayliss 2013: 175-176, 181 para la formalización de pactos interestatales.
85
Aeschin. 2.104. Esta tensión se vio agravada por los intereses particulares de cada región: los tesalios
querían recuperar su posición privilegiada en la Anfictionía; Tebas necesitaba la ayuda de Filipo para
desalojar a los focenses y recuperar sus territorios perdidos en Beocia; Esparta pedía reprimendas contra
Tebas a fin de acabar con su hegemonía. Por otro lado, la turbulenta situación permitía a Filipo desarrollar
una propaganda que le diera acceso a la política griega, presentándose como vengador de la impiedad
focense y no como un invasor. Para un estudio general sobre el conflicto, cf. Buckler 1989.

28
asegura que Esquines, lejos de hacer una exposición verídica de los hechos, pronunció un
discurso controvertido86, cuya argumentación se basó principalmente en la exaltación de
sentimientos contra la potencia tebana (D. 19.20-21):

[20] ἔφη γὰρ ἥκειν πεπεικὼς Φίλιππον ἅπανθ’ ὅσα συμφέρει τῇ πόλει, καὶ περὶ τῶν
ἐν Ἀμφικτύοσιν καὶ περὶ τῶν ἄλλων ἁπάντων, καὶ διεξῆλθε λόγον μακρὸν ὑμῖν, ὃν
κατὰ Θηβαίων εἰπεῖν πρὸς Φίλιππον ἔφη, καὶ τὰ κεφάλαια ἀπήγγελλεν πρὸς ὑμᾶς,
καὶ ἀπελογίζετο ἐκ τῶν αὑτῷ πεπρεσβευμένων δυοῖν ἢ τριῶν ἡμερῶν ὑμᾶς,
μένοντας οἴκοι καὶ οὐ στρατευομένους οὐδ’ ἐνοχλουμένους, Θήβας μὲν
πολιορκουμένας αὐτὰς καθ’ αὑτὰς χωρὶς τῆς ἄλλης Βοιωτίας ἀκούσεσθαι, [21]
Θεσπιὰς δὲ καὶ Πλαταιὰς οἰκιζομένας, τῷ θεῷ δὲ τὰ χρήματα εἰσπραττόμενα οὐ
παρὰ Φωκέων, ἀλλὰ παρὰ Θηβαίων τῶν βουλευσάντων τὴν κατάληψιν τοῦ ἱεροῦ·
διδάσκειν γὰρ αὐτὸς ἔφη τὸν Φίλιππον ὅτι οὐδὲν ἧττον ἠσεβήκασιν οἱ
βεβουλευκότες τῶν ταῖς χερσὶ πραξάντων, καὶ διὰ τοῦτο χρήμαθ’ ἑαυτῷ τοὺς
Θηβαίους ἐπικεκηρυχέναι.
[20] En efecto, afirmaba que regresó cuando ya había persuadido a Filipo sobre todo
cuanto beneficiaba a la ciudad –tanto sobre los asuntos anfictiónicos como sobre
todos los demás–; os hizo un extenso relato, en el cual mantenía haber puesto a Filipo
en contra de los tebanos; os informaba sobre las cuestiones fundamentales y
calculaba que, gracias a sus movimientos diplomáticos, en dos o tres días vosotros,
permaneciendo en casa, sin servir en el ejército y sin preocupación alguna,
escucharíais que únicamente Tebas estaba siendo asediada –no como el resto de
Beocia–; [22] que Tespias y Platea eran edificadas y que el dinero de la divinidad se
exigía que fuera pagado no por los focenses, sino por los tebanos, pues ellos
planearon la ocupación del templo. Ciertamente, él mismo aseguraba enseñar a
Filipo que los urdidores del plan no habían cometido una impiedad menor que las
manos autoras y, por ello, los tebanos habían fijado una recompensa por él.
Esquines habría pronunciado un discurso ante sus convecinos donde subrayaba
cómo había logrado persuadir a Filipo para que adoptara una actitud beneficiosa y afín a
los intereses atenienses (πεπεικὼς Φίλιππον ἅπανθ’ ὅσα συμφέρει τῇ πόλει). Entre los
asuntos que debió debatir con el monarca, el texto centra toda la atención en aquellas
cuestiones vinculadas con la Anfictionía de Delfos87, lo cual se alcanza a través de la
estrategia retórica aquí implementada por Demóstenes, consistente en focalizar la
atención del público en estos eventos mediante la imprecisión del segundo sintagma que
compone la enumeración (καὶ περὶ τῶν ἐν Ἀμφικτύοσιν καὶ περὶ τῶν ἄλλων ἁπάντων).

86
Cf. D. 19.19: «Y cuando la asamblea se celebró y era necesario informaros, de todos nosotros Esquines,
aquí presente, se adelantó el primero –¡por Zeus y por los dioses! intentad recordar si digo la verdad, porque
todas estas cuestiones son las que, sin lugar a dudas, han perjudicado y dañado vuestros intereses–, evitó
informar cualquier cosa relativa a la embajada o reportar detalladamente lo dicho en el Consejo –en
cualquier otra situación discutiría que yo no digo la verdad–; y pronunció unos discursos de tal naturaleza,
adornados con las más grandes e impresionantes ventajas, que se marchó habiéndoos conquistado a todos
vosotros».
87
Sobre la Anfictionía délfica, sus deberes religiosos y su posible implicación en la política de mediados
del siglo IV a.C. Cf. Bowden 2003: 72; Hornblower 2007.

29
Estos asuntos estarían relacionados con el devenir de la Guerra Sagrada y la delicada
posición en que se encontraba Atenas por ser aliada de los focenses.

Mientras Demóstenes temía las más severas represalias contra los focenses y, por
tanto, la inminente entrada de Filipo en Grecia central, la imagen que promueve de
Esquines es totalmente opuesta al predicar la pasividad y la despreocupación de los
atenienses88. Para ello buscó disipar las inquietudes de la ciudadanía por medio de una
estratagema extremadamente efectiva, como era poner en juego una argumentación
‘antitebana’, exaltando así la antipatía que se sentía hacia la potencia rival (κατὰ
Θηβαίων). Esquines aseguraba haber seducido a Filipo para secundar la causa ateniense,
que se materializaría en lanzar una ofensiva militar contra los tebanos89. Orgulloso de sus
capacidades diplomáticas (ἐκ τῶν αὑτῷ πεπρεσβευμένων), afirmaba que pronto llegarían
a la polis noticias sobre tales movimientos sin que los atenienses hubieran tenido que
intervenir en ningún aspecto. La noción de inactividad bélica y tranquilidad se enfatiza
en los participios οὐ στρατευομένους οὐδ’ ἐνοχλουμένους, los cuales se organizan
siguiendo un patrón rítmico y sonoro gracias a las técnicas retóricas del homeoteleuton,
el isosilabismo, el paralelismo sintáctico y la anáfora90.

La protección que Filipo iba a proporcionar a los focenses y la atención a las


distintas peticiones de Atenas se envuelven en la sonoridad de un segundo homeoteleuton
creado a partir de la coordinación de tres participios: por un lado, Tebas sería sitiada y
destruida, frenando así su influencia como potencia hegemónica (πολιορκουμένας). Por
otro lado, las plazas de Tespias y Platea, situadas en el área beocia limítrofe con el Ática,
serían reconstruidas una vez liberadas del yugo tebano (οἰκιζομένας)91. Finalmente serían
los tebanos –y no los focenses– quienes repararían el dinero robado del santuario de

88
Datos similares se extraen también de D. 5.10; 6.30; 18.35; 19.74.
89
En su apología Esquines no niega haber hablado en tales términos sobre la represión de Tebas, aunque sí
insiste en que él solamente se dedicó a informar sobre su conversación con Filipo. Aeschin. 2.119: «Él dijo
que yo mentía al afirmar que, en pocos días, Tebas iba a ser humillada y que asustaba a los eubeos al daros
vanas esperanzas. Estad al tanto de lo que hace, atenienses. Pues yo, mientras estaba reunido con Filipo
estimé que –cuando regresé os informé de ello– consideraba que Tebas era Beocia, con toda justicia, pero
que Beocia no era Tebas. Él asegura no que informara eso, sino que yo lo prometía». Cf. Harris 1995: 81.
90
Lehmann 2019: 654.
91
Estas ciudades fueron atacadas por Tebas al comenzar su etapa hegemónica (375 a.C.) y, como respuesta,
varios de sus habitantes se refugiaron en Atenas. Las relaciones de amistad que la polis mantenía con ambas
ciudades justificaría el deseo de su liberación y reconstrucción. Cf. X. HG 6.3.1; Isoc. 14; Hornblower
2011: 247.

30
Delfos (τῷ θεῷ δὲ τὰ χρήματα εἰσπραττόμενα), pues ellos habían sido los verdaderos
instigadores de la ocupación del templo (τὴν κατάληψιν τοῦ ἱεροῦ).

La intervención de Esquines en la asamblea que Demóstenes recompone en el


pasaje se resuelve con una preciosa sentencia donde una antítesis confluye con la
aparición de terminología irreligiosa. Y es que Esquines garantiza estar enseñando a
Filipo que no solo eran impíos quienes habían perpetrado el acto de la ocupación, sino
también quienes urdieron el plan originariamente (οὐδὲν ἧττον ἠσεβήκασιν οἱ
βεβουλευκότες τῶν ταῖς χερσὶ πραξάντων)92. Si εὐσέβεια definía aquellos valores cívico-
religiosos que garantizaban la concordia y cohesión dentro de la comunidad93, ἀσέβεια,
de forma general, se refería a una actitud disruptiva hacia esos preceptos que regían la
vida pública y privada de la ciudadanía: el respeto a los dioses y sus recintos sagrados, a
la patria y a la familia94. En el ámbito de la oratoria, la elasticidad semántica de esta noción
permitía a los oradores adaptarla a sus necesidades retóricas, potenciando el sentido de la
transgresión dependiendo del contexto de la causa judicial95; incluso podían manipular el
imaginario de la ἀσέβεια para crear nuevos escenarios en donde operase esa sensación de
vulneración de los patrones que aseguraban una vida comunitaria en armonía96.

La alusión final del pasaje se refiere, efectivamente, a los eventos que habían
acontecido desde el estallido del enfrentamiento: la marcada hostilidad entre la coalición

92
Tal y como señala MacDowell 2006: 216 la inclusión puntual de un infinitivo de presente en la narración
(διδάσκειν) marcaría la prolongación de la acción, es decir, la continuidad de la asociación entre Filipo y
Esquines que Demóstenes condena a lo largo del discurso.
93
Cf. Burkert 2007: 362-365; Bruit-Zaidman & Schmitt-Pantel 2008: 13; Johansen 2009: 19; Leite 2014:
38-40.
94
Arist. VV 1251a30-33: «Hay tres tipos de injusticia: la impiedad (ἀσέβεια), la codicia y la violencia
humillante. La impiedad es una falta cometida contra los dioses, los daimones, los muertos, los padres y la
patria (ἡ περὶ θεοὺς πλημμέλεια καὶ περὶ δαίμονας, ἢ καὶ περὶ τοὺς κατοιχομένους καὶ περὶ γονεῖς καὶ
πατρίδα)». La definición de piedad (εὐσέβεια) aparece articulada con proposiciones similares en Pl. Lg.
717a4-c6.
95
Eidinow 2015: 77; Leite 2020: 79-80; Vergara Recreo 2021b: 43-44.
96
Un buen ejemplo del uso retórico de ἀσέβεια es el que exprime Demóstenes en Contra Midias. La afrenta
original de su rival –consistente en haberlo abofeteado públicamente durante la celebración de las Dionisias
Urbanas (D. 21.1: ἀδικεῖν τουτονὶ περὶ τὴν ἑορτήν)– se va revistiendo paulatinamente de connotaciones
(ir)religiosas. Demóstenes equipara la liturgia de la choregia con un sacerdocio y, como consecuencia, la
ofensa de Midias afectaría también a la divinidad. El punto álgido de su argumentación se alcanza cuando
sugiere al tribunal que los actos consumados por Midias no solo deberían considerarse un ultraje, sino una
impiedad (D. 21.51: ὕβριν ἄν τις μόνον κατέγνω...κἂν ἀσέβειαν εἰ καταγιγνώσκοι τὰ προσήκοντα ποιεῖν),
pues habían violado la solemnidad del acto festivo y dañado la imagen de la divinidad (D. 21.55: τὸν οὖν
εἴς τινα τούτων τῶν χορευτῶν ἢ τῶν χορηγῶν ὑβρίζοντα ἐπ’ ἔχθρᾳ, καὶ ταῦτα ἐν αὐτῷ τῷ ἀγῶνι καὶ ἐν τῷ
τοῦ θεοῦ ἱερῷ, τοῦτον ἄλλο τι πλὴν ἀσεβεῖν φήσομεν;). Cf. Martin 2009: 15-27; Vergara Recreo 2021b:
72-73.

31
tebana y los focenses llevó a la potencia beocia a abusar de su posición en el Consejo
anfictiónico para lanzar una acusación contra sus enemigos e imponerles una multa
incapaz de condonar, lo cual justificaba promover una guerra contra ellos97. Fue entonces
cuando los focenses se asentaron y tomaron el santuario de Delfos, utilizando sus tesoros
para sufragar el reclutamiento de mercenarios98. Por tanto, en este pasaje ἀσέβεια se
inserta plenamente en el contexto de la Guerra Sagrada y se utiliza para reproducir la tesis
esquínea de que la criminalidad ligada a la ocupación del templo no solo correspondía a
los focenses, actores del hecho, sino también a los tebanos, quienes provocaron dicha
respuesta debido a su continuo hostigamiento99.

La descripción de los eventos hecha por Demóstenes, sin embargo, se antoja


adulterada. Durante las primeras negociaciones Filipo ya dejó claro que no iba a permitir
que se incluyera a los focenses en la alianza; y, además, la posición de Atenas quedaba
comprometida por haberse posicionado de su parte, por lo que no querían arriesgarse a
despertar el enfado de los anfictiones y poder sufrir represalias por haber apoyado a los
sacrílegos que tomaron el santuario100. El avance de Filipo y sus hombres a través del paso
de las Termópilas y el requerimiento de tropas aliadas para poner fin a la Guerra Sagrada
fue lo que precipitó el desenlace inesperado del conflicto: una rendición focense sin liza,
después de que sus comisionados informaran sobre la decisión final de los atenienses,
evitando cualquier intervención militar si devolvían el templo a los anfictiones101. En
consecuencia, Demóstenes insiste en presentar una relación causa-efecto entre la
aprobación de la Paz de Filócrates –y más concretamente la corrupción de Esquines– y el
desastroso destino de los focenses. De este modo, durante las siguientes secciones elabora
un discurso donde Esquines y sus aliados son presentados como responsables de engañar

97
Esa idea se colige, al menos, del discurso epidíctico Filipo, compuesto por Isócrates. Isoc. 5.54:
«Finalmente, ellos arrastraron a los focenses a una guerra, como si pudieran imponerse a sus ciudades en
poco tiempo, invadir todo el territorio aledaño y superar el tesoro de Delfos en gastos particulares».
98
Cf. D.S. 16.24.
99
Cf. Martin 2009: 84 y n. 125.
100
Cf. Buckler 1989: 133-134.
101
D. 19.59: «En consecuencia, a partir de entonces considero que vuestras resoluciones llegaron a la Fócide
al cuarto día, pues había embajadores focenses presentes aquí, y a ellos les preocupaba qué iban a informar
aquellos y qué ibais a votar vosotros». Cf. Cawkwell 1962: 455-457.

32
al demos tergiversando con palabras elocuentes las intenciones de Filipo, además de ser
los verdaderos culpables de causar la destrucción de la Fócide102.

Para establecer tal vinculación entre la paz y el dramático destino de sus aliados, el
orador trata de reconstruir cronológicamente los sucesos acontecidos entre la segunda
embajada y la capitulación focense. Asegura que fue a partir de la confirmación de los
términos de paz cuando empezó a peligrar la situación de la Fócide, lo cual le lleva a
postular que su exclusión del tratado era un pretexto para poder atacarlos103. Cuando por
fin se llegó a un acuerdo en la asamblea, una tercera embajada partió para comunicar sus
resoluciones a Filipo. No obstante, en su camino hacia las Termópilas llegó la terrible
noticia de que los focenses habían rendido Delfos ante el ejército macedonio. Todos estos
movimientos forman el núcleo argumental del que se sirve Demóstenes para revelar el
carácter traicionero de sus enemigos (D. 19.60-61):

[60] οὐκοῦν τοῖς χρόνοις, οἷς ἀπήγγελλον, οἷς ἔγραφον, πᾶσιν ἐξελέγχονται
συνηγωνισμένοι Φιλίππῳ καὶ συναίτιοι γεγονότες τοῦ τῶν Φωκέων ὀλέθρου. [61]
ἔτι τοίνυν τὸ μηδεμίαν τῶν πόλεων τῶν ἐν Φωκεῦσιν ἁλῶναι πολιορκίᾳ μηδ’ ἐκ
προσβολῆς κατὰ κράτος, ἀλλ’ ἐκ τοῦ σπείσασθαι πάντας ἄρδην ἀπολέσθαι, μέγιστόν
ἐστι σημεῖον τοῦ διὰ τούτους πεισθέντας αὐτοὺς ὡς ὑπὸ τοῦ Φιλίππου σωθήσονται
ταῦτα παθεῖν· οὐ γὰρ ἐκεῖνόν γε ἠγνόουν. φέρε δή μοι καὶ τὴν συμμαχίαν τὴν τῶν
Φωκέων καὶ τὰ δόγματα ὑφ’ ὧν καθεῖλον αὐτῶν τὰ τείχη, ἵν’ εἰδῆθ’ οἵων
ὑπαρχόντων αὐτοῖς παρ’ ὑμῶν οἵων ἔτυχον διὰ τούτους τοὺς θεοῖς ἐχθρούς.
[60] Bueno, a causa de las fechas en que emitieron informes, en que redactaron
mociones, por todas ellas, son investigados por estar cooperando con Filipo y por ser
cómplices de la ruina focense. [61] Aún más: que ninguna de las ciudades de la
Fócide habían sido vencidas ni por medio de un asedio ni por la fuerza o por medio
de un ataque, sino que todas habían sido completamente destruidas a partir de la
tregua, es la prueba más evidente de que estos sufrieron aquello cuando fueron
persuadidos por tales individuos de que serían salvados por Filipo. Sin duda, no
ignoraban a aquel. Tráeme ya mismo la alianza con los focenses y los decretos por
los que destruyeron sus murallas, para que comprendáis qué clase de posibilidades
tenían ellos junto a vosotros y qué clase de desgracias sufrieron por culpa de estos
enemigos de los dioses.

102
Cf. D. 19.30: «Además Filipo, según opino, ha destruido a los focenses, pero estos individuos
colaboraron en ello. Por tanto es necesario investigar esto y mirar si todo cuanto dependía de la embajada
sobre la salvación de los focenses ellos lo arruinaron y lo corrompieron deliberadamente, no si este destruyó
a los focenses por su propia cuenta y riesgo».
103
D. 19.58: «Llegamos entonces de la embajada relativa a los juramentos el decimotercer día del mes
Esciroforión, pero Filipo ya estaba en las Termópilas y hacía promesas a los focenses, en las cuales aquellos
no confiaban para nada. He aquí la prueba: si no, no habrían acudido a vosotros. Después de estos sucesos
se celebró la asamblea en la que estos individuos, con mentiras y embustes, echaron a perder todos los
asuntos, el decimosexto día de Esciroforión».

33
Las pruebas que Demóstenes ha presentado en este extracto de su argumentación
permiten evidenciar la cadena de eventos que precipitaron a los focenses hacia su ruina.
Precisamente son las promesas promocionadas por Esquines y sus asociados –enmarcadas
en una construcción paralela y asindética donde los recursos fonéticos de la anáfora y el
homeoteleuton dan mayor empaque a esas acciones (οἷς ἀπήγγελλον, οἷς ἔγραφον)–, lo
que justifica que sean investigados por su colaboración con Filipo en la disolución de la
Guerra Sagrada. No se debe soslayar, por tanto, el empleo deliberado de formas
adjetivales construidas con el prefijo συν-, aportando un matiz que señala la cooperación
de tales individuos en los planes de Filipo (ἐξελέγχονται συνηγωνισμένοι Φιλίππῳ καὶ
συναίτιοι γεγονότες τοῦ τῶν Φωκέων ὀλέθρου).

La naturaleza extremadamente perjudicial del engaño urdido por estas personas


desvela su traición a la patria, alcanzando así el clímax de la exposición demosténica. La
desgracia de los aliados no residía en que hubieran sido atacados o hubieran sufrido la
violencia por parte del enemigo (τὸ μηδεμίαν τῶν πόλεων τῶν ἐν Φωκεῦσιν ἁλῶναι
πολιορκίᾳ μηδ’ ἐκ προσβολῆς κατὰ κράτος), sino que la alianza entre atenienses y
macedonios fue el desencadenante (ἀλλ’ ἐκ τοῦ σπείσασθαι πάντας ἄρδην ἀπολέσθαι).
Para respaldar su argumento, Demóstenes alega servirse de una única prueba, la más
importante de todas (μέγιστόν ἐστι σημεῖον): los focenses, desesperados, se aferraron a
las promesas de Filipo divulgadas por ciertos políticos atenienses pero esta confianza, al
final, solamente había deparado dolor y pesar (διὰ τούτους πεισθέντας αὐτοὺς ὡς ὑπὸ τοῦ
Φιλίππου σωθήσονται ταῦτα παθεῖν).

Como apostilla a sus palabras, Demóstenes reclama la lectura de dos documentos


distintos (φέρε δή μοι)104: la carta donde se detallaban los términos de alianza con la
Fócide y los decretos aprobados por el demos que llevaron a la demolición de sus ciudades
(καὶ τὴν συμμαχίαν τὴν τῶν Φωκέων καὶ τὰ δόγματα ὑφ’ ὧν καθεῖλον αὐτῶν τὰ τείχη)105.
Los objetivos perseguidos por Demóstenes con la lectura de estos documentos se

104
Este tipo de fórmulas son habituales en el contexto de la oratoria forense. Con ellas se introducía la
lectura, por parte del secretario del tribunal, de aquellos documentos legales o testimonios que el orador
proporcionaba para secundar su causa judicial. El uso de φέρω en imperativo como núcleo verbal de tales
fórmulas fue una innovación tardía, verificada especialmente en el corpus demosténico. Cf. Cortés
Gabaudán 1986: 40.
105
La mención a la destrucción de los territorios detalla una de las penas impuestas por el Consejo
anfictiónico, concretamente la segmentación de la Fócide y la reubicación de su población en distintos
territorios. Cf. D 19.325; D.S. 16.60.1-2; Buckler 1989: 141-142.

34
estructuran mediante un juego de oposiciones donde operan las ideas de seguridad y
riesgo. Gracias a la repetición anafórica del pronombre interrogativo οἵων el orador
pretende que su público considere las ventajas de las que hubieran gozado los focenses si
no se hubiera disuelto dicha alianza (ἵν’ εἰδῆθ’ οἵων ὑπαρχόντων αὐτοῖς παρ’ ὑμῶν);
mientras, la verbosidad de aquellos sobornados por Filipo solo había derivado en
sufrimiento (οἵων ἔτυχον διὰ τούτους τοὺς θεοῖς ἐχθρούς).

El culmen de la desaprobación de Demóstenes hacia las acciones de Esquines y sus


colegas se manifiesta en las palabras finales del fragmento mediante la expresión τοὺς
θεοῖς ἐχθρούς, la cual no está exenta de un acentuado valor irreligioso. El sintagma podía
expresar tanto el aborrecimiento de los dioses hacia el género humano como las
agresiones que estos experimentaban debido a la irreverencia de ciertos individuos. Dos
son los aspectos que no deben pasarse por alto en este punto del comentario: en primer
lugar, el uso de tal expresión en el género oratorio posee un sello exclusivamente
demosténico. No obstante, la aparición en su corpus no se documenta como una creación
propia del autor, sino que el orador se erige en heredero y deudor de una tendencia
evidente en las obras dramáticas compuestas durante el siglo V a.C. En el ámbito de la
tragedia θεοῖς ἐχθρός siempre se incorpora en contextos donde se ha producido algún tipo
de injuria contra el ámbito divinal106. Por cuanto atañe a la comedia, el giro comparece en
contextos (ir)religiosos, aunque también existen varios casos donde la trascendencia de
dicha frase está más difuminada107. Teniendo estos antecedentes en cuenta, Demóstenes
se aproximaría más al uso desarrollado en la comedia aristofánica, donde es el contexto
lo que marca la mayor o menor potencia de la expresión irreligiosa.

En segundo lugar, la incidencia de θεοῖς ἐχθρός en Demóstenes presenta una


morfología tópica que debe sopesarse para valorar aquellas manifestaciones
excepcionales. De forma predominante la expresión se enuncia en combinación con otros
términos descalificadores y mordaces, avivando de este modo las críticas desplegadas
contra los rivales108. Solamente en cuatro ocasiones se utiliza de un modo aislado sin

106
Para un comentario detallado sobre el empleo de θεοῖς ἐχθρός por los tragediógrafos, cf. Vicente Sánchez
2018: esp. 106-108.
107
Aquellos ejemplos de la comedia aristofánica que se insertan en un contexto irreligioso explícito son Ar.
Eq. 34; Lys. 371; Nu. 581. Otras manifestaciones con una fuerza irreligiosa menor: Ar. Ach. 934; Lys. 283,
397, 635; Pax 1172. Cf. Ramón Palerm 2018b.
108
Cf. D. 18.46, 61, 119; 19.95, 197, 223, 250, 268; 21.150, 197; 23.119, 201; 24.6; 25.66.

35
combinar con ningún otro tipo de insulto o difamación. Uno de esos ejemplos singulares
es, precisamente, con el que se sentencia el presente pasaje109. En lo que respecta al
contexto literario, es evidente que el tono del fragmento es eminentemente político. Sin
embargo, la gravedad de la expresión con que Demóstenes se dirige a la audiencia debe
responder a un motivo evidente. Por ello, en vez de acotar la interpretación del término
atendiendo solamente al contexto particular del pasaje, habría que considerar la
macroestructura argumentativa de la obra, es decir, la finalidad persuasiva que compone
el estribillo acusador de Demóstenes a lo largo del discurso.

En su intento por plasmar a Esquines y a sus corruptos aliados como unos traidores,
el orador plasma varias escenas donde estos individuos aparecen operando junto al bando
enemigo, distanciándose de los principios cívicos de Atenas y renegando de su propia
patria110. La gravedad de tales acciones se apunta más claramente en un pasaje posterior,
donde Demóstenes trae a colación un texto de Solón que no solo alude a la protección
que los dioses proporcionan a Atenas, sino que también habla de cómo los ciudadanos
injustos la corrompen desde dentro (D. 19.255 = Sol. F 4 West 1-16):

ΕΛΕΓΕΙΑ
ἡμετέρη δὲ πόλις κατὰ μὲν Διὸς οὔποτ’ ὀλεῖται
αἶσαν καὶ μακάρων θεῶν φρένας ἀθανάτων·
τοίη γὰρ μεγάθυμος ἐπίσκοπος ὀβριμοπάτρη
Παλλὰς Ἀθηναίη χεῖρας ὕπερθεν ἔχει.
αὐτοὶ δὲ φθείρειν μεγάλην πόλιν ἀφραδίῃσιν
ἀστοὶ βούλονται, χρήμασι πειθόμενοι,
δήμου θ’ἡγεμόνων ἄδικος νόος, οἷσιν ἑτοῖμον
ὕβριος ἐκ μεγάλης ἄλγεα πολλὰ παθεῖν.
οὐ γὰρ ἐπίστανται κατέχειν κόρον, οὐδὲ παρούσας
εὐφροσύνας κοσμεῖν δαιτὸς ἐν ἡσυχίῃ.
....
πλουτοῦσιν δ’ ἀδίκοις ἔργμασι πειθόμενοι.
....
οὔθ’ ἱερῶν κτεάνων οὔτε τι δημοσίων
φειδόμενοι κλέπτουσιν ἀφαρπαγῇ ἄλλοθεν ἄλλος,
οὐδὲ φυλάσσονται σεμνὰ Δίκης θέμεθλα,
ἣ σιγῶσα σύνοιδε τὰ γιγνόμενα πρό τ’ ἐόντα,
τῷ δὲ χρόνῳ πάντως ἦλθ’ ἀποτεισομένη.

109
Otros ejemplos de θεοῖς ἐχθρός en contextos aislados, cf. D. 18.295; 19.315; 45.79.
110
Probablemente uno de los argumentos más emocionales y críticos usado por Demóstenes para este fin
muestra a Esquines coparticipando con Filipo en un contexto ritual, entonando el pean y derramando
libaciones para celebrar el desenlace de la Guerra Sagrada. Vid. infra 59-62 (D. 19.130).

36
ELEGÍA
Nuestra ciudad jamás será destruida gracias al designio
de Zeus y a la voluntad de los dichosos dioses inmortales.
En efecto, Palas Atenea, una guardiana tan magnánima,
hija del todopoderoso, extiende sus manos sobre ella.
Sin embargo, estos ciudadanos querían corromper una ciudad poderosa
con sus insensateces, seducidos por el dinero,
así como la mente injusta de los líderes del pueblo,
por quienes estaba dispuesto a sufrir muchos pesares por una soberbia excesiva.
En efecto no han aprendido a someter la insolencia, y tampoco a disfrutar
con moderación los placeres presentes en la tranquilidad del banquete.

Se enriquecen seducidos por los actos injustos.

Y sin privarse de ninguna posesión, sagrada o pública,
roban por medio del saqueo, cada uno en un sitio distinto,
y no protegen las venerables bases fundacionales de la Justicia,
que, en silencio, sabe las cosas que sucederán y las que ya sucedieron,
y llega en el momento preciso para vengarse111.
La paideia poética que emana de la referencia es clara: los designios que los dioses
reservan a los atenienses no contemplan la destrucción de su ciudad, sino su total
protección112. No obstante, los hombres injustos y avariciosos –una referencia que evoca
a Esquines sobornado por Filipo113– malogran la buena relación entre los miembros de la
comunidad y sus dioses, así como también atentan contra los principios fundamentales de
la justicia, aquí personificada en una divinidad activa y vengadora de tales ofensas114. Al
concluir su cita poética, Demóstenes redunda en la idea de la protección divina y alega
que su acusación contra Esquines no deja de ser una prueba más de los designios
divinos115. Estimando la inserción de la elegía soloniana se podría pensar que en el pasaje
analizado la expresión τοὺς θεοῖς ἐχθρούς concreta el abandono a los focenses por parte
de Esquines y sus camaradas. Al quebrantar los vínculos de philia entre las dos regiones
y mantener relaciones hospitalarias con el enemigo116, no solo se habían distanciado de
los valores cívicos que imperaban en la polis sino que también habían contravenido los

111
Aunque en algunos manuscritos se ha transmitido un total de treinta y nueve versos de la elegía, la cita
incluye únicamente hasta el decimosexto porque, tal y como sostienen algunos estudiosos, sería el
fragmento que probablemente Demóstenes mandaría leer al secretario. Cf. Jaeger 1966: 78-80; MacDowell
2006: 312; Noussia-Fantuzzi 2010: 217.
112
D. 19.255 (= Sol. F 4 West 1-4).
113
Cf. Westwood 2020: 236.
114
D. 19.255 (= Sol. F 4 West 5-16). Para un comentario detallado sobre la estructura del poema, articulada
a través de la antítesis εὐνομία / δυσνομία, cf. Leão 2001: 411-416; Noussia-Fantuzzi 2010: 217-230.
115
D. 19.256. Cf. Carey 2015: 120.
116
El propio Demóstenes postula que la relación entre Fócide y Atenas se sustentaba sobre tres principios
básicos (D. 19.62): la amistad (φιλία), la alianza (συμμαχία) y la dispensación de ayuda (βοήθεια).

37
designios marcados por la divinidad, lo cual podía hacer peligrar la seguridad del
Estado117.

Los daños que tales personas habían ocasionado a su propia patria permanecen
latentes en el último pasaje pero Demóstenes los especifica convenientemente en el
transcurso de la narración. Gracias a la oportunidad que le brindaron las sucesivas
embajadas a su corte, Filipo consiguió contactar con ciertos atenienses que apoyaban su
causa118, ganándose sus favores por medio de sobornos y asegurando así la promoción de
una política promacedónica que facilitara sus futuros planes militares. La postura afín a
las necesidades de Filipo, que para Demóstenes había consistido en propalar mentiras e
infundir falsas esperanzas entre la ciudadanía ateniense, es condenada en las siguientes
líneas con una referencia a las imprecaciones públicas que los magistrados oficiales del
Estado pronunciaban en distintas instituciones cívicas de la polis (D. 19.70-71):

[70] ἵνα τοίνυν εἰδῆθ’ ὅτι καὶ κατάρατός ἐστιν ὑφ’ ὑμῶν, καὶ οὐδ’ ὅσιον ὑμῖν οὐδ’
ἐυσεβές ἐστιν τοιαῦτ’ ἐψευσμένον αὐτὸν ἀφεῖναι, λέγε τὴν ἀρὰν καὶ ἀνάγνωθι
λαβὼν τὴν ἐκ τοῦ νόμου ταυτηνί.
ΑΡΑ
ταῦθ’ ὑπὲρ ὑμῶν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, καθ’ ἑκάστην τὴν ἐκκλησίαν ὁ κῆρυξ εὔχεται
νόμῳ προστεταγμένα, καὶ ὅταν ἡ βουλὴ καθῆται, παρ’ ἐκείνῃ πάλιν. καὶ ταῦτ’ οὐκ
ἔνεστιν εἰπεῖν τούτῳ ὡς οὐκ εὖ ᾔδει· ὑπογραμματεύων γὰρ ὑμῖν καὶ ὑπηρετῶν τῇ
βουλῇ αὐτὸς ἐξηγεῖτο τὸν νόμον τοῦτον τῷ κήρυκι. [71] πῶς οὖν οὐκ ἄτοπον καὶ
ὑπερφυὲς ἂν πεποιηκότες ὑμεῖς εἴητε, εἰ ἄρ’ ἃ προστάττετε, μᾶλλον δ’ ἀξιοῦτε ποιεῖν
ὑπὲρ ὑμῶν τοὺς θεούς, ταῦτ’ αὐτοὶ κύριοι γεγενημένοι τήμερον μὴ ποιήσαιτε, ἀλλ’
ὃν ἐκείνοις εὔχεσθ’ ἐξώλη ποιεῖν αὐτὸν καὶ γένος καὶ οἰκίαν, τοῦτον ἀφείητε
αὐτοί; μηδαμῶς· ὃς γὰρ ἂν ὑμᾶς λάθῃ, ἀφίετε τοῖς θεοῖς κολάζειν· ὃν δ’ ἂν αὐτοὶ
λάβητε, μηκέτ’ ἐκείνοις περὶ τούτου προστάττετε.
[70] En consecuencia, para que sepáis que es un maldito por obra vuestra y que no
es respetuoso con las normas religiosas ni es piadoso que vosotros lo absolváis –
pues ha estado diciendo mentiras–, lee la maldición, tráela y recita esa parte de ahí,
respaldada por la ley.

117
La expresión aparece complementada por el pronombre demostrativo οὗτος, aquí un elemento deíctico
de naturaleza reprobatoria que incide aún más en la identidad de los despreciables desafiantes de los
principios de amistad.
118
D. 19.68: «Cuando se vio necesitado de hombres malvados para concluir sus planes políticos, halló a
más malvados de los que deseaba (πονηροτέρους εὑρεῖν ἢ ἐβούλετο). En efecto, ¿cómo no podrían estos
personajes ser criticados con justicia, quienes ciertamente, tras dejarse comprar, os engañaban a vosotros
mismos con mentiras que Filipo no se atrevía a proferir en su propio beneficio, aunque pudiera conseguir
ganancias extremadamente grandes […]?».

38
MALDICIÓN
Ciudadanos atenienses, el heraldo profiere por vosotros en cada asamblea estas
imprecaciones, ordenadas por ley. Cuando el Consejo se reúne, la pronuncia de
nuevo ante aquel órgano. Así, es imposible que él diga que no conocía bien esto,
pues él mismo, mientras era vuestro vicesecretario y servía en el Consejo, introducía
esta ley para el heraldo. [71] Por tanto, ¿cómo no habríais estado cometiendo algo
insólito y desmesurado si aquello que encomendáis –mejor dicho, pedís– que los
dioses hagan por vosotros, eso vosotros no lo realizarais hoy, aun teniendo autoridad,
sino que vosotros absolvierais a este tipo, por quien suplicáis a aquellos que causen
su perdición, la de su descendencia y la de su familia? Que no se os pase por la
cabeza. Sin duda, permitid a los dioses que castiguen a quien os pase desapercibido.
Pero, en relación con este caso, ni se os ocurra pedirles que castiguen a quien
vosotros ya habéis apresado.
Para proporcionar consistencia argumental a la exposición de los hechos
Demóstenes pide la lectura de un documento que permita ilustrar a su público, desde una
base legal sólida, la culpabilidad que rodeaba a Esquines. Como prueba de ello se solicita
que el secretario del tribunal recite la legislación reguladora de las imprecaciones públicas
que se pronunciaban en instituciones cívicas como el Consejo o la Asamblea (λέγε τὴν
ἀρὰν καὶ ἀνάγνωθι λαβὼν ἐκ τοῦ νόμου ταυτηνί)119. Antes de pasar a detallar
exhaustivamente en qué consistía este tipo de maldiciones oficiales merece la pena prestar
atención a la forma en que el orador preludia la lectura del documento. El hipérbaton en
las primeras líneas del texto revela un hysteron-proteron, el cual consiste en invertir el
orden de causalidad y efecto que el orador especifica en esta parte del discurso.
Demóstenes presenta la intención que subyace tras la recitación del documento –esto es,
hacer que el público recuerde su deber durante el proceso deliberativo (εἰδῆτε)–, donde
operan juegos retóricos de una magnitud sobresaliente. Esquines es presentado como una
persona maldita mediante un procedimiento público (κατάρατός ἐστιν ὑφ’ ὑμῶν). En la
oratoria ática el uso de κατάρατος, adjetivo derivado del verbo καταράομαι, se restringe
a la segunda mitad del siglo IV a.C., atestiguándose catorce comparecencias en el corpus
demosténico y tres más en los discursos de Dinarco120. Igual que sucede con otros
términos irreligiosos, es habitual encontrar el adjetivo coordinado con distintos vocablos
peyorativos, lo cual desvela cómo los oradores se valían del término para desacreditar y

119
Las fórmulas construidas a partir de un núcleo verbal cuya semántica hacía referencia al acto de la lectura
se volvió algo habitual en la presentación de las pruebas extratécnicas (ἄτεχνοι πίστεις) que
complementaban las causas forenses. Cf. Cortés Gabaudán 1986: 25-27.
120
Cf. D. 13.32; 18.209, 212, 244, 290, 322; 19.75, 287; 21.164; 23.201, 212; 24.107, 198; Din. 1.47; 2.4,
15.

39
criticar a su oponente; pero, cuando aparece de forma aislada, su significado puede quedar
diluido si no se manifiesta en un contexto religioso evidente121. El presente caso, a pesar
de evidenciar el uso de la palabra sin complementación, posee una singularidad clara
puesto que se inserta en una circunstancia potenciada por la descripción del ritual político-
religioso de las maldiciones públicas.

El valor irreligioso del término que retrata a Esquines se fortalece, además, con dos
vocablos religiosos cuyo sentido de transgresión suaviza el giro retórico de la lítote y la
repetición anafórica de la preposición οὐδέ122, juzgando negativamente el acto de absolver
al litigante (οὐδ’ ὅσιον ὑμῖν οὐδ’ εὐσεβές ἐστιν τοιαῦτ’ ἐψευσμένον αὐτὸν ἀφεῖναι).
Desde el punto de vista semántico, autores como Dover defienden la existencia de
sinonimia entre ὅσιος y εὐσεβής123. No obstante, si se consideran las propuestas
científicas más recientes, debemos aceptar que cada uno de los términos hace referencia
a un nivel de religiosidad distinto124. El vocablo ὅσιος alude a aquellas acciones
interhumanas que mostraban respeto hacia las normas morales y religiosas de una
sociedad125. Mientras tanto εὐσεβής fija la disposición interna inherente a una persona
respetuosa con los dioses, la ciudad y la familia126. La apreciación emitida por
Demóstenes, por tanto, sugiere que la exención de cargos a Esquines convertiría a los
jueces en unos individuos impíos.

Dibujar a Esquines como un ente maldito e insinuar que los jueces podían molestar
a los dioses si decidían absolverlo son dos técnicas persuasivas poderosas que aquí
Demóstenes apuntala con la incorporación del documento legal referente a las
maldiciones públicas127. La mecánica de tal práctica se puede reconstruir a través de la

121
Cf. Martin 2009: 74-79.
122
Efectivamente las construcciones οὐχ ὅσιος y οὐκ εὐσεβής tienen un significado despreciativo
encubierto o menos potente que ἀνόσιος y ἀσεβής. Sobre el uso de la lítote en la retórica ática del s. IV a.C.
como forma de descortesía verbal, cf. Fornieles Sánchez 2020a: 14-15.
123
Bolkestein 1936: 168; Dover 1974: 248. Aunque Connor 1988: 163 refiere la dificultad de establecer
una distinción semántica clara entre ὅσιος y otros adjetivos como ἱερός, ἁγνός o εὐσεβής en algunas
circunstancias, también expresa la frecuencia en que el vocablo especifica acciones y rituales acordes a la
disposición divina.
124
Mikalson 2010: 140-141. Cf. Peels 2016: 68-71 para una reconstrucción pormenorizada del debate en
torno al significado de estos términos.
125
Cf. Maffi 1982; Connor 1988; Blok 2014: 17-25; Blok 2017: 63-70; Vicente Sánchez 2021: 2-6.
126
Cf. Peels 2016: 70-71.
127
La combinación de pruebas con la narración muestra el estrecho solapamiento de las dos subdivisiones
discursivas, siendo complejo marcar una línea distintiva entre ambas secciones. En esta y otras partes de la

40
información transmitida en las fuentes literarias. Rhodes y otros autores han visto en el
pasaje aristofánico de Las Tesmoforiantes una parodia cómica a lo que debía ser la
morfología habitual de estas maldiciones a finales del siglo V a.C128. Por otro lado, la
oratoria ática está salpicada de datos que permiten comprender la enunciación de este tipo
de imprecaciones, si bien no se ha conservado ninguna referencia íntegra129. Por cuanto
atañe al presente discurso, se recuerda al heraldo pronunciando unas execraciones
dirigidas a traidores y criminales al comienzo de las sesiones de la Asamblea y del
Consejo (καθ’ ἑκάστην τὴν ἐκκλησίαν ὁ κῆρυξ εὔχεται νόμῳ προστεταγμένα, καὶ ὅταν ἡ
βουλὴ καθῆται, καὶ ἐκείνῃ πάλιν)130, con el objetivo principal de proteger a la comunidad
(ὑπὲρ ὑμῶν)131. En este ejemplo concreto el contenido del anatema está especializado y
se refiere únicamente al atrevimiento que mostró Esquines al engañar a sus compatriotas,
a pesar de ser plenamente consciente de la normativa sobre tal tipo de prácticas por haber
desempeñado la vicesecretaría en el Consejo (ὑπογραμματεύων)132. Estas acusaciones se
evidencian mejor en Sobre la corona, donde Demóstenes sí insiste en las acciones
delictivas de Esquines (D. 18.282):

[282] καίτοι τίς ὁ τὴν πόλιν ἐξαπατῶν; οὐχ ὁ μὴ λέγων ἃ φρονεῖ; τῷ δ’ ὁ κῆρυξ
καταρᾶται δικαίως; οὐ τῷ τοιούτῳ; τί δὲ μεῖζον ἔχοι τις ἂν εἰπεῖν ἀδίκημα κατ’
ἀνδρὸς ῥήτορος ἢ εἰ μὴ ταὐτὰ φρονεῖ καὶ λέγει;
[282] Entonces, ¿quién es el que está engañando a la ciudad? ¿No es el que no dice
lo que piensa? Y, ¿a quién maldice el heraldo con toda justicia? ¿No es a este tipo?
¿qué crimen más grande podría achacar alguien contra un orador que no pensar y
decir lo mismo?

obra Demóstenes se sirve de documentos legales para apoyar su narración cuando, según los manuales de
retórica antiguos, habríamos esperado tal tipo de pruebas en el apartado de la argumentación.
128
Ar. Th. 331-351: «Suplicad a los dioses y diosas olímpicos, / píticos, délicos / y al resto de divinidades:
si alguien decide algo malo / para la población femenina o propone algo / a Eurípides y a los medos en
detrimento de las mujeres, / piensa en establecer un régimen tiránico / o en reponer a un tirano […] imprecad
que sean destruidos de un modo terrible este mismo y su hogar, / así como suplicad que los dioses / os
proporcionen incontables bienes a todas las demás (κακῶς ἀπολέσθαι τοῦτον αὐτὸν κοἰκίαν / ἀρᾶσθε, ταῖς
δ’ ἄλλαισιν ἡμῖν τοὺς θεοὺς / εὔχεσθε πάσαις πολλὰ δοῦναι κἀγαθά)». Cf. Austin-Oslon 2004: 160.
129
D.18.130; 20.107; 23.97; Din. 1.47; 2.16; Isoc. 4.157; Lycurg. 1.31. Cf. Rhodes 1972: 36-37;
Sommerstein & Bayliss 2013: 48-49.
130
De forma similar Dinarco en su discurso Contra Aristogitón alude a la naturaleza solemne del acto. Cf.
Din. 2.14: «La ley manda que el heraldo lance una súplica en medio de un profundo silencio religioso (ὁ
μὲν νόμος εὐξάμενον κελεύει τὸν κήρυκα μετ’ εὐφημίας πολλῆς), de tal forma que se os permita deliberar
sobre las materias públicas».
131
Eidinow 2007: 140.
132
En Sobre la embajada fraudulenta de Demóstenes, al igual que en el discurso Sobre la corona, las
críticas y chanzas cómicas sobre los antiguos oficios de Esquines tienen un peso importante. La mención a
su cargo de vicesecretario para considerarlo un fracasado se repite en otros puntos del discurso. Cf. D.
19.200, 249. Harris 1995: 29-31.

41
El encadenamiento de distintas preguntas retóricas que alternan la anáfora en
políptoton del pronombre interrogativo τίς y la del adverbio de negación οὐ descubren
paulatinamente la trascendencia del crimen de Esquines133: tal y como se adelantaba en el
discurso Sobre la embajada fraudulenta, el político había embaucado a los atenienses a
través de discursos engañosos (τίς ὁ τὴν πόλιν ἐξαπατῶν;), diciendo lo contrario de
aquello que realmente creía (οὐχ ὁ μὴ λέγων ἃ φρονεῖ;), un acto por el cual un individuo
tan despreciable merecería que recayeran sobre su persona las maldiciones del heraldo
(τῷ δ’ ὁ κῆρυξ καταρᾶται δικαίως; οὐ τῷ τοιούτῳ;). De hecho, al final de la enumeración,
Demóstenes reflexiona detalladamente sobre el acto de mentir –en este pasaje se transmite
mediante una frase formular compuesta por la antítesis entre los verbos λέγω y φρονέω134–
, lo cual se califica como la tropelía más grave que un político podía cometer (τί δὲ μεῖζον
ἔχοι τις ἂν εἰπεῖν ἀδίκημα κατ’ ἀνδρὸς ῥήτορος ἢ εἰ μὴ ταὐτὰ φρονεῖ καὶ λέγει;).

Demóstenes no se conforma con retratar a su enemigo quedando incurso en las


maldiciones públicas sino que, en la parte final del texto, apela directamente a sus
conciudadanos con el objetivo de generar preocupación en el auditorio y tratar de forzar
a los jueces a votar según sus intereses políticos. La llamada de atención que se
manifestaba al comienzo del pasaje (εἰδῆτε) justifica que ahora el orador resuelva su
advertencia lanzando una pregunta al auditorio. La naturaleza potencial del optativo
(εἴητε) y el recurso retórico del hipérbaton permiten a Demóstenes evocar la horrible
desfachatez que patentizarían los jueces si, aun siendo su deber cívico impartir justicia y
teniendo autoridad para ello (ταῦτ’ αὐτοὶ κύριοι γεγενημένοι τήμερον μὴ
ποιήσαιτε...τοῦτον ἀφείητε αὐτοί;), confiaran esta labor exclusivamente a los dioses (πῶς
οὖν ἄτοπον καὶ ὑπερφυὲς ἂν πεποιηκότες ὑμεῖς εἴητε, εἰ ἄρ’ ἃ προστάττετε, μᾶλλον δ’
ἀξιοῦτε ποιεῖν ὑπὲρ ὑμῶν τοὺς θεούς)135. Justamente la concepción de la ira divina,
concretada en la destrucción del malhechor y en la posible desaparición tanto de su

133
En su comentario a Sobre la corona Yunis 2001: 266-267 apunta la significación de este patrón anafórico
(ABABA), cuya estructura facilita a Demóstenes la tarea de señalar mordazmente a su rival.
134
La construcción estereotipada se repite de nuevo en escenarios donde se recuerda la pronunciación de
las maldiciones. Cf. Din. 1.47, donde se condena a Demóstenes por haber aceptado sobornos de forma
ilegal: «[…] Quedando maldito en cada asamblea (κατάρατος), pues ha sido acusado de haber aceptado
regalos en contra de la ciudad, y por haber engañado a la Asamblea y al Consejo vulnerando la maldición
(παρὰ τὴν ἀράν), diciendo una cosa y pensando la contraria (ἕτερα μὲν λέγων ἕτερα δὲ φρονῶν)». Cf.
Mikalson 1983: 33.
135
Serafim 2019a: 59.

42
descendencia como de su familia, se exhibe a través de la frase formular ἐξώλη ποιεῖν
αὐτὸν καὶ γένος καὶ οἰκίαν. El elemento nuclear de estas expresiones, que aporta el
significado de ‘ruina’ o ‘destrucción’, es el adjetivo ἐξώλης o, en su caso, el sustantivo
ἐξώλεια, ambas formas derivadas del verbo ὄλλυμι136. Presente en la oratoria desde
finales del siglo V a.C., dicha expresión podía manifestarse de dos modos distintos:
existía una variante más compleja, caracterizada por la complementación del término con
distintos elementos referentes al maldito y a su familia137; y otra simplificada, limitada a
la mención aislada del adjetivo o sustantivo en cuestión138. Aunque usual en el ámbito de
los juramentos –y más concretamente en las maldiciones contra los perjuros–, de un modo
más reducido la fórmula también se liga a los rituales execratorios del Estado, siendo los
únicos ejemplos este pasaje demosténico y otro de Dinarco en su discurso Contra
Aristogitón, cuando impreca contra todo aquel que aceptara sobornos de forma ilícita
(Din. 2.16)139:

[16] χρὴ δ’ ὦ Ἀθηναῖοι, ὥσπερ οἱ πρῶτοι νομοθέται περὶ τῶν ἐν τῷ δήμῳ λεγόντων
τοῖς προγόνοις ἡμῶν ἐνομοθέτησαν, οὕτω καὶ ὑμᾶς ζητεῖν ἀκούειν, ἵνα βελτίους
τοὺς προσιόντας ὑμῖν ποιήσητε. πῶς οὖν ἐκεῖνοι περὶ τούτων ἐγίγνωσκον; πρῶτον
μὲν καθ’ ἑκάστην <ἐκκλησίαν> δημοσίᾳ κατὰ τῶν πονηρῶν ἀρὰς ποιούμενοι, εἴ τις
δῶρα λαμβάνων [μὴ] ταὐτὰ λέγει καὶ γιγνώσκει περὶ τῶν πραγμάτων, ἐξώλη τοῦτον
εἶναι·
[16] Por tanto, atenienses, es necesario que, como los primeros legisladores habían
fijado leyes para nuestros ancestros sobre quienes hablaban en la asamblea, así
también vosotros intentéis escucharlas, para que hagáis mejores a quienes están junto
a vosotros. Así, ¿cómo gestionaban aquellos esto? Lanzando al comienzo de cada
asamblea pública maldiciones contra los malvados, diciendo: «Si alguno no dice y
opina lo mismo sobre los asuntos públicos por aceptar sobornos, que este sea
destruido».
Todos los rasgos comentados aportan al discurso un sabor arcaizante que revive
concepciones poderosas en el imaginario ateniense como la cólera divina que recaía sobre
los malhechores o la culpa heredada susceptible de afectar a los descendientes de un
criminal a pesar de su inocencia. Estas ideas tenían cabida en el plano judicial por su

136
Cf. Konstantinidou 2014: 11.
137
Cf. Aeschin. 2.87; 3.111; And. 1.126; Antipho 5.11; D. 23.67; 24.151; 54.40; 59.10.
138
Cf. Aeschin 1.114; 3.99; D. 21.119, 121; 49.66; 57.22; Din 2.16. También existe la variante formular
ἐξώλης καὶ προώλης, que se recoge dos veces en el corpus demosténico: D. 19.172, una autoimprecación
pronunciada por el propio Demóstenes; D. 18.324, donde la impartición del castigo se solicita a los dioses
(vid. infra 286-282).
139
Juramentos: Aeschin. 1.114; 2.87; 3.99, 111; And. 1.126; Antipho 5.11; D. 21.119, 121; 23.67; 24.151;
49.66; 54.40; 57.22; 59.10.

43
carácter disuasorio, contagiando a los ciudadanos el miedo hacia las posibles
repercusiones de actuar erróneamente. De hecho, Demóstenes sentencia este fragmento
despertando la incertidumbre de los jueces con la intención de que se acuerden de la
vigilancia divina y que así dejen de ser cómplices de las infracciones cometidas por
Esquines.

Las oraciones de relativo insertas en las últimas líneas se construyen en un cuidado


estilo retórico donde los elementos pospositivos γάρ y δέ contribuyen a crear una
distribución paralela que plasma ideas antitéticas. En el primer período se sugiere que
solo los jueces pueden ceder a los dioses la labor de castigar a un criminal cuando sus
delitos les pasen inadvertidos, lo cual se remarca además mediante la construcción en
quiasmo de los verbos de la subordinada y la principal (ὃς γὰρ ἂν ὑμᾶς λάθῃ, ἀφίετε τοῖς
θεοῖς κολάζειν)140. En cualquier otro caso, deberán ser ellos quienes impartan la justicia
en su nombre y en el de la comunidad (ὃν δ’ ἂν αὐτοὶ λάβητε, μηκέτ’ ἐκείνοις περὶ τούτου
προστάττετε). Α su vez los homeoteleuta de los verbos en segunda persona del plural
ayudan a enfatizar sonoramente las obligaciones esperadas por los jueces a la hora de
desempeñar su cargo correctamente (ἀφίετε...λάβητε...προστάττετε)141. El mensaje que
aquí se desprende, repetido por otros oradores coetáneos142, cierra el discurso
fortaleciendo la apelación a la responsabilidad de su audiencia, cuyo correcto desempeño
de las tareas cívicas garantiza, en último término, salvaguardar la estabilidad de la polis.

Tras exponer la actuación delictiva del rival que propició su incurrimiento en las
maldiciones públicas, el orador se adelanta a aquellas afirmaciones susceptibles de ser
alegadas por la defensa que, según las convenciones oratorias de la época, hablaba

140
Cuando los delincuentes conseguían escapar de la justicia los dioses podían intervenir arrojando su ira
directamente sobre los malvados o guiándolos hacia el castigo que los ciudadanos se encargaban de impartir
a través de los tribunales judiciales. Estas nociones se amplían en obras como Lys. 6.19 o Lycurg. 1.91. Cf.
D. 19.256.
141
Cf. Serafim 2021a: 43.
142
Una analogía clara aparece de nuevo en Dinarco, ahora en su acusación Contra Filocles. El núcleo del
caso sigue siendo una censura por los casos de traición que empañaron la política durante los estertores de
la democracia ateniense. Debido a la conmoción y a la sensación de peligro que causaron estos escándalos,
el orador se dirige a sus convecinos desarrollando la idea de que tales actitudes iban en contra de los
designios divinos al exclamar: «Es una vergüenza evitar castigar a quienes han traicionado a la ciudad y
dejar libres a ciertos individuos injustos y malvados cuando los dioses, dejándolos en evidencia, os los han
entregado para que los castiguéis (Din. 3.14: αἰσχρὸν γὰρ ἀπειπεῖν τιμωρουμένους ἐστὶ τοὺς προδότας τῆς
πόλεως γεγενημένους, καὶ ὑπολείπεσθαί τινας τῶν ἀδίκων καὶ πονηρῶν ἀνρθώπων, ὅθ’ οἱ θεοὶ φανεροὺς
ὑμῖν ποιήσαντες παρέδοσαν τιμωρήσασθαι)».

44
después de la parte acusadora143. Demóstenes incide en la naturaleza canalla de Esquines
al afirmar que este intentaría refutar los cargos sobre su supuesta implicación en el
desastroso final focense144. Todo esto, combinado con técnicas retóricas utilizadas con
anterioridad en este mismo discurso, sirve a Demóstenes para reproducir las posibles
excusas presentadas por Esquines, a la par que le permite explayarse en la exposición de
su hipocresía (D. 19.73):

[73] ὅσα γὰρ νῦν ἐρεῖ περὶ τῶν Φωκέων ἢ τῶν Λακεδαιμονίων ἢ τοῦ Ἡγησίππου,
ὡς Πρόξενον οὐχ ὑπεδέξαντο, ὡς ἀσεβεῖς εἰσίν, ὡς–ὅ τι ἂν δήποτ’ αὐτῶν κατηγορῇ,
πάντα δήπου ταῦτα πρὸ τοῦ τοὺς πρέσβεις τούτους δεῦρ’ ἥκειν ἐπέπρακτο, καὶ οὐκ
ἦν ἐμποδὼν τῷ τοὺς Φωκέας σῴζεσθαι, ὡς τίς φησιν; Αἰσχίνης αὐτὸς οὑτοσί.
[73] Pues cuanto ahora dirá sobre los focenses, sobre los lacedemonios o sobre
Hegesipo, que no recibieron a Próxeno, que son unos impíos, que…lo que se les
imputaría en algún momento a ellos, todo esto indudablemente tuvo lugar antes de
que los embajadores hubieran regresado aquí y no suponía un impedimento para él
salvar a los focenses. ¿Quién afirma esto? Esquines, aquí presente.
Tal y como se puede apreciar, Demóstenes forja la prokatalepsis por la cual enumera
algunos de los posibles puntos que constituirían la defensa esquínea. Con un hipérbaton
se introduce la oración de relativo que contiene el material nuclear del pasaje, no siendo
hasta mucho después cuando se manifiesta el antecedente de la subordinada dependiendo
del verbo principal de la oración (ὅσα...πάντα δήπου ταῦτα πρὸ τοῦ τοὺς πρέσβεις
τούτους δεῦρ’ ἥκειν ἐπέπρακτο). La construcción de relativo, por tanto, aporta
argumentos de peso que permiten a Demóstenes adelantarse a su rival, concretamente a
lo que este afirmaría sobre el transcurso de la Guerra Sagrada, nombrando en construcción
paralela tres elementos distintos y recalcándolos por medio del polisíndeton: los focenses,
los lacedemonios y el político ateniense Hegesipo (ὅσα γὰρ νῦν ἐρεῖ περὶ τῶν Φωκέων ἢ
τῶν Λακεδαιμονίων ἢ τοῦ Ἡγησίππου).

La inserción de estos tres constituyentes en la enumeración se explica mediante la


estrecha relación que guardan con ciertos eventos contemporáneos. Por cuanto atañe a
Hegesipo, fue un participante activo en la vida pública y adoptó una política
antimacedónica inflexible. Aunque en la defensa de Esquines no se menciona al
personaje, interesa la descripción que de él hace en el Contra Ctesifonte. Allí, al igual que

143
Esta estrategia retórica se trata de forma extensa en Anaximen. Rh. 1432b11-14.
144
Cf. D. 19.72.

45
en el Contra Timarco, alude a Hegesipo con el vejatorio sobrenombre de ‘Repeinado’145
y se incorpora una referencia donde lo presenta como claro promotor de la alianza con
los focenses (356 a.C.)146, lo cual explicaría su adición en este contexto. En relación con
los espartanos, muy probablemente la referencia recuerda un incidente sucedido a
comienzos del 346 a.C. que convulsionó la política exterior griega. Preocupados por la
noticia de que los tebanos habían solicitado la intervención de Filipo en la Guerra
Sagrada, el gobierno focense despachó embajadas a Atenas y Esparta solicitando ayuda,
prometiendo entregar a cambio posiciones estratégicas en los alrededores de las
Termópilas147. Ambos aceptaron la oferta: los lacedemonios enviaron un contingente
hoplita liderado por Arquídamo; y los atenienses resolvieron que Próxeno movilizara sus
fuerzas hacia el norte. Durante el intervalo de tiempo que medió entre el envío de estas
tropas y su llegada a la Fócide, Faleco recuperó el poder autocrático y rechazó la ayuda
de sus antiguos aliados148. Con esta alusión posiblemente Demóstenes describe una de las
excusas presentadas por Esquines, consistente en culpar a los espartanos del infortunio
focense por no permanecer en la región y defenderla de la amenaza macedonia. No
obstante, del discurso de Esquines no se desprende ningún juicio abiertamente crítico
contra los lacedemonios, sino que el orador solo reconstruye el momento en que Faleco
decidió expulsar a Arquídamo y a Próxeno de sus territorios149.

Es llamativo observar cómo Demóstenes solo recoge las supuestas palabras que
Esquines referiría sobre los focenses. El empleo de completivas de carácter apositivo,
dispuestas de un modo sintácticamente paralelo, logra materializar no solo formalmente
las reflexiones que Demóstenes cavila sobre la posible apología de su rival, sino también
semánticamente. En efecto, la elección de utilizar la conjunción ὡς en repetición

145
Aeschin. 1.64, 71. Cf. la explicación en Schol. in Aeschin. 147 in or. 1.64 para una aclaración del apodo
adjudicado a Hegesipo.
146
Aeschin. 3.118: «Entonces había rememorado la alianza de los focenses, que el Repeinado aquel
promovió, y trataba en detalle muchos otros asuntos molestos contra la ciudad, los cuales yo entonces no
soportaba cuando los escuchaba, y ahora tampoco tengo un recuerdo agradable de ellos».
147
Aeschin. 2.132: «En efecto, la campaña militar de los tesalios y de Filipo se conocía de antemano; pero
mientras, no mucho antes de que se formalizara una paz con vosotros, unos embajadores focenses acudieron
rogándoos que les ayudarais diciendo que os iban a dar Alpono, Tronio y Nicea, los lugares que custodiaban
los pasos hacia las Termópilas».
148
Buckler 1989: 125.
149
MacDowell 2006: 239. Cf. Aeschin. 2.133: «Y, de nuevo, a pesar de que el laconio Arquídamo estaba
dispuesto a aceptar los territorios y protegerlos, no fueron persuadidos, sino que dijeron como respuesta
que temiera por los peligros de Esparta y no por los suyos».

46
anafórica, cuyo matiz cercano a la subjetividad es perceptible, casa estupendamente con
el tono de la prokatalepsis. Dos son las pruebas aquí aducidas en relación con el
comportamiento focense: la primera, el rechazo liderado por Faleco a la presencia tropas
atenienses en los territorios limítrofes a la Fócide y a las Termópilas (ὡς Πρόξενον οὐχ
ὑπεδέξαντο); la segunda, la preocupación de Atenas por el acceso de Filipo a Grecia
central, debió de encontrar una motivación para reanudar las negociaciones con
Macedonia.

Además, Esquines da a conocer que la relación de Atenas con Fócide se complicó


cuando los focenses se negaron a aceptar la tregua de los Misterios Menores, que se
celebraban en Agra durante el mes de Antesterión150. Así se explica la segunda de sus
argumentaciones, estrechamente vinculada al suceso de las treguas mistéricas, y con la
que Demóstenes vuelve a traer a colación la impiedad focense (ὡς ἀσεβεῖς εἰσίν). Aunque
en un pasaje previo se ha utilizado el verbo ἀσεβέω para formular el comportamiento
impío del colectivo que había ocupado el templo de Delfos, los escolios al texto
demosténico proponen en este contexto una interpretación distinta sobre la transgresión
focense: el atentado político que supuso expulsar a Próxeno y a sus hombres del territorio
los convertía en hombres malvados, mientras que la oposición a aceptar las treguas de los
Misterios sería calificada de impiedad151.

El recorrido por los distintos estadios de la Guerra Sagrada permite a Demóstenes


engarzar con la dilucidación de las quejas pretextadas por Esquines. La tensión narrativa
acumulada a lo largo del texto –desde el hipérbaton inicial hasta las repeticiones y
paralelismos intermedios– alcanza su punto álgido con la utilización de la hipófora (ὡς
τίς φησιν;), en cuya resolución desenmascara, de un modo concluyente, la identidad de

150
Buckler 1989: 124-125; Harris 1995: 53-54. Cf. Aeschin. 2.133: «Tras haber votado a favor de que los
focenses entregaran esos territorios al general Próxeno, que se equiparan cincuenta trirremes y que fueran
los hombres de menos de cuarenta años, en vez de entregar los territorios a Próxeno, los tiranos encarcelaron
a los embajadores que acababan de informaros que iban a daros los fuertes y los focenses fueron los únicos
griegos que no concluyeron la paz con los mensajeros que estaban informando sobre las treguas relativas a
los Misterios».
151
Schol. in D. 173 in or. 19.73: […] «En consecuencia llamó a los focenses malvados e impíos (ἐντεῦθεν
πονηροὺς Φωκέας ἐκάλεσεν, ἀσεβεῖς δέ) porque, además de no aceptar a Próxeno, cuando los atenienses
iban a celebrar los Misterios según lo acostumbrado, los focenses no aceptaron de ningún modo estas
treguas relativas a los Misterios. Por eso los llamó también impíos (ὅθεν αὐτοὺς καὶ ἀσεβεῖς ὠνόμασεν)».

47
Esquines (Αἰσχίνης αὐτὸς οὑτοσί)152. Entre las acusaciones descritas y otras sin
determinar (ὅ τι ἂν δήποτ’ αὐτῶν κατηγορῇ), Demóstenes dice que su adversario
declararía que la ruina de la Fócide tuvo lugar antes del regreso de cierta embajada a
Atenas (πάντα δήπου ταῦτα πρὸ τοῦ τοὺς πρέσβεις τούτους δεῦρ’ ἥκειν ἐπέπρακτο). Aun
teniendo que enfrentarse a la falta de concreción aportada por Demóstenes, se puede
pensar en dos posibles interpretaciones si se atiende a la información que trasluce en los
discursos de Demóstenes y Esquines: la primera posibilidad sería la alusión a la primera
embajada, pues fue poco antes de esta reunión diplomática cuando los focenses
humillaron a los atenienses y se desvincularon de la alianza153. Otra interpretación, quizá
más plausible debido al irónico juicio acerca de la disposición esquínea para defender a
los focenses (οὐκ ἦν ἐμποδὼν τῷ τοὺς Φωκέας σῴζεσθαι), sería una referencia a la tercera
embajada, fallida debido a su precipitado regreso a Atenas tras la noticia de la rendición
focense.

Si bien la estrategia de Demóstenes en su discurso del 343 a.C. consiste en plasmar la


desesperación de sus aliados y retratar a Esquines como responsable de su desgracia, los
datos se deben considerar con cautela y contrastar con otras fuentes, pues la convulsa
situación del año 346 a.C. enturbia mucho el conocimiento de la misma. La postura de
Esquines, como la de Demóstenes, se fue transformando a medida que el panorama
político lo hacía154. Aparte de la desconfianza que Faleco había generado por sus
obstinadas acciones a comienzos del 346 a.C., que Atenas intercediera para obtener su
salvación era algo casi inviable. Ya al comienzo de las negociaciones con Macedonia los
representantes de Filipo consiguieron exitosamente evitar la inclusión de los focenses en
la alianza, frustrando así la paz común tan ansiada entre los confederados y secundada en
ese momento por Eubulo y Esquines. Igualmente se debe notar que, si bien Demóstenes
se eleva como protector de los oprimidos focenses y retrata a su oponente como el
individuo que los traicionó, Esquines, quien participó en la negociación de su castigo,

152
Siguiendo el estudio de Serafim 2019a: 120, el pronombre deíctico οὑτοσί es un recurso excelente para
atacar al oponente, lo cual se reforzaría con gestos, dirigiendo la atención de la audiencia hacia el individuo
en cuestión.
153
Aeschin. 2.135: «Estáis escuchando, atenienses, las fechas que se han leído públicamente de los
documentos oficiales; y a los testigos que declaran en vuestro beneficio, pues antes de que yo hubiera sido
elegido embajador, Faleco, el tirano de los focenses, no confiaba en vosotros y en los lacedemonios, pero
sí tenía confianza en Filipo».
154
Aeschin. 2.138-139.

48
trató de atemperar los ánimos vengativos de los líderes anfictiónicos para que únicamente
fueran condenados los responsables de la ocupación del templo y no la totalidad del
pueblo focense155.

Todos los temas tratados en la anticipación culminan pocos parágrafos después en un


pasaje de una viveza retórica excepcional, donde descuellan varios mecanismos efectivos
a la hora de llamar la atención de la audiencia (D. 19.75):

[75] μὴ τοίνυν ἃ πρὸ τοῦ τοῦτον ἀπαγγεῖλαι ταῦτ’ ἐπέπρακτο ἢ Λακεδαιμονίοις ἢ


Φωκεῦσιν ἀκούετε μηδ’ ἀνέχεσθε, μηδὲ κατηγορεῖν ἐᾶτε Φωκέων ὡς πονηροί. οὐδὲ
γὰρ Λακεδαιμονίους διὰ τὴν ἀρετὴν αὐτῶν ποτ’ ἐσώσατε, οὐδὲ τοὺς καταράτους
Εὐβοέας τουτουσί, οὐδ’ ἄλλους πολλούς, ἀλλ’ ὅτι συμφέρον ἦν σῶς εἶναι τῇ πόλει,
ὥσπερ Φωκέας νυνί. καὶ τί τῶν Φωκέων ἢ τῶν Λακεδαιμονίων ἢ ὑμῶν ἢ ἄλλου τινὸς
ἀνθρώπων μετὰ τοὺς παρὰ τούτου λόγους ἐξαμαρτόντος οὐκ ἀπέβη τὰ πρὸς ὑμᾶς
ὑπὸ τούτου τότε ῥηθέντα; τοῦτ’ ἐρωτᾶτε· οὐ γὰρ ἕξει δεῖξαι.
[75] Por tanto, no prestéis atención a lo que lacedemonios o focenses habían
realizado antes de que este os hubiera traído noticias sobre ello, ni lo soportéis, y
tampoco permitáis que acuse a los focenses de ser malvados. Pues no ayudasteis en
aquel momento a los lacedemonios, ni a esos malditos eubeos de allí, ni a muchos
otros por su virtud, sino porque era conveniente para la ciudad que permanecieran a
salvo, como ahora sucede con los focenses. Y, ¿qué error de los focenses, los
lacedemonios, de vosotros o de algún otro hombre, después de sus discursos, frustró
aquello que entonces os contó a vosotros? Preguntádselo pero no podrá explicarlo.
A modo de recapitulación, el orador intenta desmontar de nuevo el discurso
apologético de Esquines. Sin embargo, esta vez Demóstenes conjuga su censura con
apelaciones explícitas a las emociones del auditorio. Concretamente esto lo consigue a
través de la abundancia de imperativos –algunos de ellos formulares– en segunda persona
del plural156. Dichas formas, combinadas con la repetición anafórica de conjunciones y
adverbios negativos, refuerzan la petición demosténica: primero desaconseja prestar
atención a los argumentos de Esquines (μὴ...ἀκούετε)157. Justo después el grado de
seriedad del discurso asciende cuando reclama que no se toleren sus palabras (μηδ’

155
Aeschin. 2.142: «[…] Han llegado embajadores de las ciudades que hay en la Fócide, a los cuales yo
salvé cuando actuaba como delegado en la tercera embajada ante los anfictiones, cuando los eteos
intentaban proponer que era necesario arrojar a los jóvenes del precipicio, y los conduje ante los anfictiones
para que pudieran defenderse. Por un lado, Faleco quedó libre bajo tregua; por otro, los inocentes iban a
ser condenados a muerte pero fueron salvados gracias a mi defensa». Para una descripción más exhaustiva
sobre todos los sucesos relacionados con el fin de la Tercera Guerra Sagrada, cf. Harris 1995: 94-96;
Worthington 2013: 175-180.
156
Serafim 2019a: 68.
157
Cortés Gabaudán 1986: 138.

49
ἀνέχεσθε)158, hasta el punto de solicitar que no se le permita hablar de los focenses en
tales términos (μηδὲ κατηγορεῖν ἐᾶτε Φωκέων ὡς πονηροί).

En este llamamiento a la participación del auditorio los imperativos se


complementan con una evocación al pasado reciente de Atenas. La repetición anafórica
y las construcciones cuasi paralelas de esta sección permiten destacar al orador dos
Estados concretos a los que la polis proporcionó su ayuda antaño. Primero se habla de los
lacedemonios, a quienes los atenienses socorrieron en su enfrentamiento con Tebas,
concretamente en el contexto de las batallas de Leuctra (371 a.C.) y de Mantinea (362
a.C.)159. Justo después se nombra a los eubeos, caracterizados con términos altamente
negativos. Las fuentes clásicas disponen que en el 348 a.C. Atenas mandó a Eubea –zona
estratégica para las transacciones comerciales de ultramar160– un contingente militar
comandado por Foción en ayuda de Plutarco, gobernador de la ciudad de Eretria, debido
a los intentos para derrocarlo de su cargo. La deslealtad de Plutarco, unida a los
movimientos de los eubeos revolucionarios y a la mala gestión ateniense, desembocó en
la declaración de la independencia de Eubea, su abandono de la Confederación ateniense
y, en consecuencia, en una bochornosa humillación de Atenas161. Relacionada con la
herida que esta escaramuza dejó en el orgullo de la polis se debe entender la inclusión del
adjetivo κατάρατος, utilizado con fines mordaces y sin más pretextos que invocar un
resentimiento aún duradero en la comunidad ateniense162. Por cierto, se debe subrayar la
curiosa combinación de κατάρατος con la forma pronominal τουτουσί: el elemento
deíctico, comúnmente utilizado para señalar a individuos presentes en el juicio, ahora se
proyecta al ámbito psicológico, recordando a sus oyentes unos eventos anclados en la
memoria colectiva163.

Acto seguido Demóstenes sentencia cuál era el fin verdadero por el que Atenas
proporcionó ayuda a todas estas regiones. El zeugma que ensambla las distintas partes de
la catalogación se remata con una correctio y una variación sintáctica en la formulación

158
El uso de la fórmula cuyo núcleo verbal es ἀνέχω reaparece con un significado afín en D.18.10; 19.182.
Cf. Cortés Gabaudán 1986: 156.
159
Cf. X. HG 6.4.16-5.11, 6.5.33-7.1.1.
160
Burke 1984: 118-119.
161
Aeschin. 3.86-88. Cf. Carter 1971: 418-419; Worthington 2013: 144-145.
162
Para un comentario del término y su aplicación irreligiosa, vid. supra 38-45 (D. 19.70-71).
163
MacDowell 2006: 240.

50
del complemento circunstancial donde se plasma que los atenienses no defendieron estas
ciudades por su virtud (διὰ τὴν ἀρετὴν αὐτῶν ποτ’ ἐσώσατε), sino que su causa última e
interesada fue perseguir aquello más beneficioso para su ciudad (ἀλλ’ ὅτι συμφέρον ἦν
σῶς εἶναι τῇ πόλει). Esta afirmación concerniente al comportamiento ateniense en el
pasado permite engarzar con el reciente desenlace de la Guerra Sagrada y el talante
demosténico que luchaba por la protección inmediata de los focenses (ὥσπερ Φωκέας
νυνί). Las valoraciones que aporta el orador en este punto culminan, además, con la
enunciación de una interrogación retórica donde se cuestiona la postura de Esquines.
Siguiendo el esquema retórico-enumerativo que viene presentándose en los parágrafos
previos (τί τῶν Φωκέων ἢ τῶν Λακεδαιμονίων ἢ ὑμῶν ἢ ἄλλου τινὸς ἀνθρώπων μετὰ
τοὺς παρὰ τούτου λόγους ἐξαμαρτόντος), Demóstenes indica a su público que medite
sobre cuáles fueron los impedimentos políticos de las garantías que había expuesto
Esquines en sus discursos. La aliteración que cierra la frase incide sobremanera en quién
fue el autor de dichas promesas y su difusión en un momento todavía reciente (τὰ πρὸς
ὑμᾶς ὑπὸ τούτου τότε ῥηθέντα;). Dicha interrogación retórica se resuelve de forma
definitiva con un imperativo por el cual pide que la audiencia cuestione a Esquines, a
pesar de sostener que será incapaz de aportar explicaciones satisfactorias (τοῦτ’ ἐρωτᾶτε·
οὐ γὰρ ἕξει δεῖξαι). La solicitud para interrumpir y replicar al adversario –igual que la ya
mencionada utilización de imperativos emocionalmente cargados– comporta, como
postula Bers, una búsqueda de la involucración del auditorio en el juicio al solicitar
obstaculizar la defensa del rival a través de ciertos comportamientos disruptivos que eran
usuales en los procesos deliberativos atenienses164.

Continuando con la diatriba demosténica dirigida a la implicación de Esquines en


el asunto focense, ahora se vienen a argumentar las fatales repercusiones que las acciones
injustas y egoístas del político tuvieron para la ciudad. Para ello el orador se traslada de
nuevo a la asamblea celebrada el 27 de Esciroforión, cuando regresó a Atenas la tercera
embajada, enviada para trasladar las decisiones de la asamblea a Filipo, e informó sobre
la precipitada rendición de Faleco y sus hombres. Esta noticia facilitó que germinara un
estado de nerviosismo ante los posibles movimientos del monarca ateniense, que en el
plano político derivó en la proposición y aprobación de decretos de urgencia. Una de estas

164
Bers 1985: 5-9. Cf. Anaximen. Rh. 1432b32-1433a31.

51
decisiones fue precisamente aquella firmada por Calístenes, cuyos puntos básicos se
resumen a continuación (D. 19.86):

[86] λέγε δὴ τὸ ψήφισμα λαβὼν τὸ τοῦ Διοφάντου καὶ τὸ τοῦ Καλλισθένους, ἵν᾽
εἰδῆτε ὅτι, ὅτε μὲν τὰ δέοντ᾽ ἐποιεῖτε, θυσιῶν καὶ ἐπαίνων ἠξιοῦσθε παρ᾽ ὑμῖν αὐτοῖς
καὶ παρὰ τοῖς ἄλλοις, ἐπειδὴ δ᾽ ὑπὸ τούτων παρεκρούσθητε, παῖδας καὶ γυναῖκας ἐκ
τῶν ἀγρῶν κατεκομίζεσθε καὶ τὰ Ἡράκλεια ἐντὸς τείχους θύειν ἐψηφίζεσθε, εἰρήνης
οὔσης. ὃ καὶ θαυμάζω, εἰ τὸν μηδὲ τοὺς θεούς, καθ᾽ ὃ πάτριον ἦν, τιμᾶσθαι
ποιήσαντα, τοῦτον ἀτιμώρητον ἀφήσετε.
[86] Tras cogerlo lee ahora el decreto de Diofanto y de Calístenes para que
comprendáis que, mientras hacíais lo correcto, fuisteis merecedores de sacrificios y
alabanzas entre vuestros propios conciudadanos y entre los demás. Pero, cuando
fuisteis engañados por estos, conducíais desde los campos a niños y mujeres y
decidíais celebrar las fiestas Heracleas intramuros, aunque eran tiempos de paz. Por
esto me pregunto si vais a dejar libre de castigo a este individuo, que ha hecho que
los dioses no sean honrados según la costumbre patria.
Demóstenes prosigue con su dinámica habitual de concatenar la narración con
distintas pruebas extratécnicas que dan un mayor rigor a su exposición. Aquí solicita la
lectura de dos decretos redactados en momentos diferentes, de lo cual se vale para
establecer una oposición entre los tiempos de bonanza política y angustia que
experimentó la población ateniense. La antítesis entre pasado lejano y reciente se organiza
conjugando dos aspectos: el estilístico-retórico, donde distinguimos su configuración a
través de las oraciones temporales que remarca la distribución μέν…δέ; y un contenido
religioso diferenciado en cada una de las proposiciones. La primera parte del texto se
refiere a un decreto que presentó Diofanto para celebrar una acción política ateniense
concreta: alrededor del 352 a.C., cuando la alianza con Fócide acababa de formalizarse y
todavía se mantenía vigente, la polis movió tropas hacia las Termópilas para frenar el
posible avance del ejército de Filipo165. La exitosa gestión, a los ojos de Demóstenes, es
resultado directo de cumplir con los deberes básicos ciudadanos (ὅτε μὲν τὰ δέοντ’
ἐποιεῖτε) y todo ello se traduce en un reconocimiento generalizado de la polis, tal y como
subraya un paralelismo sintáctico. Dos son los actos en que se concreta tal merecimiento
de respeto, donde confluye claramente lo religioso y lo cívico: la celebración de
sacrificios en acción de gracias dedicados a las divinidades patrias –aprobados
mayoritariamente por la Asamblea cuando se producía un triunfo militar166–; y la

165
Sealey 1993: 118.
166
Mikalson 2016: 194-197.

52
elevación de elogios a los hombres por la buena conducción del asunto (θυσιῶν καὶ
ἐπαίνων ἠξιοῦσθε παρ’ ὑμῖν αὐτοῖς καὶ παρὰ τοῖς ἄλλοις)167.

Trasladándose de nuevo al momento inmediatamente posterior a la caída de Fócide,


Demóstenes refleja las precipitadas decisiones que tomó Atenas debido a la preocupación
por una posible ocupación macedonia. Aunque en el 343 a.C. los oyentes serían
completamente conscientes de que Filipo no comandó ningún tipo de ataque militar
contra ellos, la siguiente descripción es eficaz a la hora de tachar a Esquines y a otros
individuos como responsables de la convulsión que azotó la ciudad (ἐπειδὴ δ’ ὑπὸ τούτων
παρεκρούσθητε). Este ambiente de crisis desemboca en la propuesta de emergencia de
Calístenes, cuyos puntos esenciales se documentan en el pasaje168. Se ordenó que la
población rural del Ática se refugiara dentro de la zona fortificada de la ciudad; un éxodo
temporal que Demóstenes moldea emotivamente con la alusión a las mujeres y niños
indefensos abandonando sus hogares (παῖδας καὶ γυναῖκας ἐκ τῶν ἀγρῶν
κατεκομίζεσθε)169. Como consecuencia directa también se mandó reubicar la festividad
ática de las Heracleas y cumplir con los actos sacrificiales intramuros (τὰ Ἡράκλεια ἐντὸς
τείχους θύειν ἐψηφίζεσθε)170. Aquí despunta la maestría retórica de Demóstenes: siendo
consciente de que estaba contemplada la posibilidad de celebrar en la ciudad ciertas
festividades durante momentos de crisis171, el orador forja una consistencia argumental
irrefutable al afirmar que la resolución se llevó a cabo cuando la Paz de Filócrates seguía
siendo válida (εἰρήνης οὔσης).

Las consecuencias de este último decreto están estrechamente trabadas con la


censura que Demóstenes hace al final del parágrafo. La crítica se abre con la perplejidad
del orador, cuestionando la futura sentencia judicial del auditorio (ὃ καὶ θαυμάζω,
εἰ...τοῦτον ἀτιμώρητον ἀφήσετε). El carácter persuasivo de esta interrogación indirecta

167
Cf. D. 18.216.
168
D. 19.125 ofrece información complementaria acerca de decreto de Calístenes. Cf. Worthington 2013:
178.
169
Una estrategia similar es empleada en el Contra Ctesifonte de Esquines, en este caso aplicada a los
tebanos que tuvieron que tomar asilo en Atenas después de que Alejandro arrasara su ciudad a modo de
castigo ejemplar. Vid. infra 207-210 (Aeschin. 3.156-157).
170
Schol. in. D. 199 in or. 19.86. La crítica no ha llegado a un consenso claro sobre la procedencia de las
Heracleas que se citan en este pasaje. En relación con las distintas hipótesis planteadas, cf. Parker 2005:
472-473; MacDowell 2006: 244-245; Schmidt-Hofner 2019: 199-200.
171
Martin 2009: 55.

53
estriba en la pretensión de cohesionar a la audiencia en torno a una serie de emociones
compartidas. Las palabras del orador, que suscitan una necesidad grupal de ejercer los
deberes políticos justamente, se rematan con una denuncia irreligiosa que potenciaría las
reacciones negativas de los oyentes172. Dicha estrategia consiste en atacar a Esquines
como perturbador de la cotidianidad de la vida en comunidad, cuya insolencia máxima
cristaliza en interrumpir los cultos religiosos. Para trazar la falta de respeto de Esquines
se recurre al verbo τιμάω (‘honrar’) que obtiene un sentido irreligioso palmario a través
del resto de elementos de la oración: el adverbio μηδέ otorga el valor negativo al
infinitivo; y el complemento directo especifica que los destinatarios afectados por la
privación de honores son los dioses (τοὺς θεούς)173. La obstaculización de tales
ceremonias no solo vulneraba la relación entre la comunidad y sus dioses, sino que
también dañaba las bases de la identidad ciudadana. Este ataque a los valores atenienses
se precisa gracias a la oración de relativo καθ’ ὃ πάτριον ἦν, una variatio de la fórmula
habitual κατὰ τὰ πάτρια con la cual se engloban todas aquellas tradiciones y normas
consuetudinarias que los atenienses habían heredado de sus antepasados174.

Tras la invectiva que pormenoriza en el desenlace de la Guerra Sagrada,


Demóstenes reanuda su censura contra Esquines. La relevancia del siguiente parágrafo se
debe a que las quejas del orador emergen de la trabazón de tres insultos que intensifican
la sensación de fracaso derivada de la administración política de su rival (D. 19.95):

[95] εἶτ ἐπειδὴ δεῖ λόγον καὶ δίκην ὑπέχειν τῶν πεπραγμένων, ὤν, οἶμαι, πανοῦργος
οὗτος καὶ θεοῖς ἐχθρὸς καὶ γραμματεύς, ὡς ὑπὲρ τῆς εἰρήνης κρινόμενος
ἀπολογήσεται, οὐχ ἵνα πλειόνων ἢ κατηγορεῖ τις αὐτοῦ δῷ λόγον· μανία γὰρ τοῦτό
γε· ἀλλ’ ὁρᾷ τοῦθ’ ὅτι ἐν μὲν τοῖς ὑφ’ αὑτοῦ πεπραγμένοις ἀγαθὸν μὲν οὐδέν ἐστιν,
ἅπαντα δὲ τἀδικήματα, ἡ δ’ ὑπὲρ τῆς εἰρήνης ἀπολογία, καὶ εἰ μηδὲν ἄλλο, τοὔνομα
γοῦν ἔχει φιλάνθρωπον.
[95] Ahora, puesto que debe rendir cuentas y someterse a la justicia, este tipo,
careciendo como creo que carece de escrúpulos, siendo un enemigo de los dioses y
un secretario, se va a defender como si se le juzgara a causa de la paz, no para rendir
cuentas sobre más cosas de las que se le acusa –esto ciertamente sería una locura–,
pues tiene claro lo siguiente: que no hay nada bueno entre las acciones por él
realizadas, sino que todo son injusticias. La defensa relacionada con la paz por lo
menos tiene, si es que no tiene otra cosa, una apariencia patriótica.

172
Serafim 2020: 150.
173
La combinación oὐ τιμάω τοὺς θεούς reaparece en Aeschin. 1.129, aplicado a la falta de respeto hacia
la personificación divina de Φήμη por parte de quienes viven de forma disoluta.
174
Bruit-Zaidman & Schmitt-Pantel 2008: 13; Evans 2010: 37-38.

54
Demóstenes, aludiendo directamente al proceso de rendición de cuentas que se estaba
llevando a cabo, adelanta las bases que fundamentarían la defensa de Esquines, quien iba
a preferir incidir en su apoyo a la paz firmada con Filipo (ὡς ὑπὲρ τῆς εἰρήνης κρινόμενος
ἀπολογήσεται). En estas primeras líneas introductorias el orador comparte su opinión
sobre Esquines (οἶμαι) valiéndose de tres insultos descalificadores acomodados en una
suerte de gradatio ascendente: junto al pronombre peyorativo οὗτος aparece πανοῦργος,
un vocablo que ya desde la comedia aristofánica retrata a una persona ruin, dispuesta a
todo con tal de lograr sus propios objetivos175. Intensificando la carga vilipendiadora del
pasaje se incluye la expresión θεοῖς ἐχθρός, la cual engloba algunas faltas que
Demóstenes había anunciado en pasajes anteriores, como quebrantar alianzas o
entorpecer la correcta consecución de la agenda cívico-política de la comunidad. La
invectiva del orador, sin embargo, no se formula contra el carácter irreligioso de Esquines.
Aunque lo esperado habría sido que un adjetivo de intensidad despectiva mayor que θεοῖς
ἐχθρός cerrase la catalogación, Martin anota acertadamente que el clímax irreligioso se
ve truncado por la introducción del vocablo γραμματεύς176. El giro inesperado fija la
secretaría de Esquines como el insulto más ofensivo del pasaje, con el cual Demóstenes
trata de establecer una barrera entre su posición y la del rival, quien tuvo que desempeñar
distintos oficios para ganarse la vida a causa de su pertenencia a un estrato social bajo177.

De un modo igualmente revelador, la coordinación de estas tres palabras prueba la


pervivencia del patrimonio yámbico en la oratoria ática. Worman anota que, con el
traslado de los foros de opinión pública desde el teatro al terreno político-judicial, la
oratoria se convirtió en depositaria de técnicas anejas a géneros poéticos de comicidad
evidente178: la ridiculización y la vejación del enemigo literario –uno de los pilares
fundamentales de la iambike idea179– se adaptó y empezó a proyectarse contra oponentes
reales. Además, la aceptación y el gusto existente entre la audiencia ateniense por
presenciar tales intercambios de insultos sancionaba su empleo por parte de los

175
Storey 2008: 134.
176
Martin 2009: 70.
177
Harris 1995: 29-30; Fornieles Sánchez 2021: 68-69.
178
Worman 2008: 10.
179
Sobre las características formales que comparten el yambo y la comedia antigua, cf. Ramón Palerm
2011: 99-101.

55
oradores180. La adopción de estas estrategias por la prosa oratoria se plasma perfectamente
en este fragmento de Sobre la embajada fraudulenta. Demóstenes no solo incluye insultos
con un largo recorrido en la comedia aristofánica sino que también juega con el contexto
sociocultural de su época para convertir un sustantivo fútil como γραμματεύς en un
motivo de escarnio181.

La terminología aquí empleada conecta directamente con las ideas que Demóstenes
desglosa al final del pasaje. La orientación apologética de Esquines no era irreflexiva, lo
cual puntualiza, en tono burlón, la oración parentética que cierra la primera proposición
(μανία γὰρ τοῦτό γε). Mientras tanto, una correctio desvela la conciencia de Esquines
sobre la frágil situación en que se encontraba (ἀλλ’ ὁρᾷ τοῦθ’). La elección de esta
argumentación respondía, según Demóstenes, a la fallida política de su rival. Esta idea se
estructura en un delicioso estilo antitético: la correlación (μέν...δέ) y el zeugma del
sintagma τοῖς ὑφ’ αὑτοῦ πεπραγμένοις en la segunda parte de la construcción marcan la
distinción entre el beneficio político añorado por Esquines (ἀγαθὸν μὲν οὐδέν) y todos
los crímenes perpetrados en su lugar (ἅπαντα δὲ τἀδικήματα). La explicación se zanja
con una sutil insinuación a la hipocresía de Esquines, quien iba a elaborar una defensa de
apariencia bienhechora con que esconder su verdadera crueldad (τὄυνομα γοῦν ἔχει
φιλάνθρωπον)182.

La naturaleza trapacera de Esquines es atacada recurrentemente por Demóstenes,


quien condena el modo en que embaucaba al demos ateniense mientras favorecía los
intereses de Filipo. Uno de los temas con los que engarza la venalidad esquínea es el de
la votación sobre la concurrencia de Filipo en el Consejo anfictiónico. Una vez finalizó
la Guerra Sagrada y los anfictiones castigaron la ocupación focense del santuario de
Delfos, Filipo alcanzó una posición privilegiada en la política helena: obtuvo un asiento
en el Consejo, se le transfirieron los dos votos pertenecientes a los focenses, ganó el

180
Cf. D. 9.54: «Esto, ¡por Zeus y los demás dioses!, vosotros no podréis hacerlo, sino que habéis alcanzado
tal punto de insensatez o de locura, no tengo con qué expresarlo –en verdad, varias veces me planteé temer
esto también, que algo sobrenatural está conduciendo los asuntos políticos–, que por el insulto, la crítica,
las burlas (λοιδορίας, φθόνου, σκώμματος) o por cualquier otro motivo que encontréis, pedís que hablen
individuos vendidos, de los cuales algunos no podrían negar que son de tal calaña, y os reís si comienzan a
criticar a alguien (γελᾶτε, ἄν τισι λοιδορηθῶσιν)».
181
Donelan 2021: 35-38; cf. Harding 1994: 201-209.
182
En relación con el empleo de philanthropia como una virtud democrática por parte de Demóstenes, cf.
Christ 2013.

56
derecho a la promanteia que antes tenía Atenas y se le licenció para presidir los Juegos
Píticos en honor del dios Apolo183. Todo ello desencadenó un movimiento de rechazo
entre los atenienses, quienes se negaron a reconocer su pertenencia a la Anfictionía, así
como se opusieron a enviar comisiones a la festividad panhelénica. Filipo mandó
representantes a la polis con la intención de presionar a los atenienses y recordarles las
bases de la alianza que mutuamente habían sellado184. El primer apartado narrativo trata
con frecuencia la retórica engañosa de Esquines, la cual elabora una imagen radicalmente
opuesta a la realidad185. Más tarde Demóstenes anota que su exposición acerca del
comportamiento del acusado todavía no había ejemplificado las cotas más altas de su
deslealtad (D. 19.113):

[113] καὶ οὐχὶ τοῦτό πω τηλικοῦτον, ἀλλὰ καὶ συνεῖπεν μόνος τῶν ἐν τῇ πόλει
πάντων ἀνθρώπων. καίτοι τοῦτό γε οὐδὲ Φιλοκράτης ἐτόλμησε ποιῆσαι ὁ μιαρός,
ἀλλ’ Αἰσχίνης οὑτοσί. καὶ θορυβούντων ὑμῶν καὶ οὐκ ἐθελόντων ἀκούειν αὐτοῦ,
καταβαίνων ἀπὸ τοῦ βήματος, ἐνδεικνύμενος τοῖς πρέσβεσιν τοῖς παρὰ τοῦ
Φιλίππου παροῦσιν, πολλοὺς ἔφη τοὺς θορυβοῦντας εἶναι, ὀλίγους δὲ τοὺς
στρατευσομένους ὅταν δέῃ, (μέμνησθε γὰρ δήπου), αὐτὸς ὤν, οἶμαι, θαυμάσιος
στρατιώτης, ὦ Ζεῦ.
[113] De algún modo esto no es tan importante; sino que, con todo, únicamente él,
de entre todos los hombres que viven en la ciudad, lo apoyó. En verdad, ni siquiera
el infame Filócrates se atrevió a hacerlo, pero sí Esquines, aquí presente. Y cuando
vosotros estabais armando jaleo y no queríais escucharlo, mientras bajaba del
estrado, congraciándose con los embajadores de Filipo que habían acudido, afirmaba
que muchos eran los que alborotaban, pero pocos quienes iban a prestar servicio
militar cuando era necesario –sin duda os acordáis de esto–, siendo el mismo, en mi
opinión, un asombroso soldado, ¡Zeus!
La felonía de Esquines se acentúa a través de su ininterrumpida cooperación con
Filipo. Para ello resulta interesante observar cómo Demóstenes integra estrategias anejas
al subgénero epidíctico de censura con el objetivo de acentuar su descripción negativa
sobre Esquines. La utilización de un sintagma como μόνος τῶν ἐν τῇ πόλει πάντων
ἀνθρώπων es un caso de amplificatio retórica que subraya la traición del rival por encima
de la de cualquier otro ciudadano186. La implementación de estas técnicas en un discurso
forense constata el intercambio de préstamos formales existentes entre los tres subgéneros

183
D. 5.22; 9.32; 19.327. Cf. Buckler 1989: 141-143; Worthington 2013: 179-180; Worthington 2014: 65-
66.
184
D. 19.111.
185
D.19.112.
186
En relación con la codificación de la auxesis en la preceptiva retórica de la época, cf. Anaximen. Rh.
1426a19-b21; Arist. Rh. 1368a10-37.

57
oratorios187. Si bien es cierto que Aristóteles afirmaba que el empleo de la amplificación
era identificador de lo epidíctico, Anaxímenes de Lámpsaco postulaba la coexistencia de
trasvases genéricos188. Así, las fórmulas inherentes a la retórica epidíctica enriquecían
ampliamente la argumentación forense del orador y facilitaban retratar
desfavorablemente al oponente judicial. Gracias a ello Demóstenes pronuncia un juicio
hiperbólico con el que espera conseguir la respuesta visceral de los espectadores. De todos
modos, a pesar de la fuerte indignación que sofocó Atenas por causa de Filipo y los
sobornados que lo servían, el propio Demóstenes recomendó ceder a las imposiciones
macedónicas en su discurso Sobre la paz, advirtiendo el peligro que suponía enfadar a la
Anfictionía y afirmando que era mejor aguardar el momento propicio para reanudar las
hostilidades con Macedonia189.

La crítica de Demóstenes sigue enfocada en la exposición del carácter venal del


oponente gracias a la articulación de un símil con el prototipo promacedónico más
destacado de la época. La arrogancia de Esquines, desde luego, sobrepasaba aquella de
Filócrates, el urdidor del tratado de paz con Filipo, quien ni siquiera apoyó ingreso del
macedonio en la Anfictionía (τοῦτό γε οὐδὲ Φιλοκράτης ἐτόλμησε ποιῆσαι ὁ μιαρός). La
correctio, el zeugma y la deixis de la primera oración señalan a Esquines como máximo
defensor de los intereses macedonios en Atenas (ἀλλ’ Αἰσχίνης οὑτοσί)190. Igual que
sucedía en los primeros parágrafos de la narración, Filócrates vuelve a ser descrito con
términos moralmente desaprobatorios mediante el empleo del adjetivo sustantivado ὁ
μιαρός que aparece desligado por medio de una fuerte disyunción 191. El nervio retórico
de la frase, donde el prozeugma fuerza a sobreentender las palabras elididas en la segunda
proposición, hace que el insulto aplicado a Filócrates sea fácilmente extrapolable al
propio Esquines.

La irritación pública causada por la entrada de Filipo en la política griega se intuye


claramente a partir del siguiente relato anecdótico: dos genitivos absolutos dibujan una
audiencia que muestra su contrarío hacia la argumentación esquínea abucheándolo y

187
Cf. Vergara Recreo 2021b: 52.
188
Anaximen. Rh. 1427b30-1428a11. Cf. Sánchez Sanz 1989: 23.
189
D. 5.14-19. Cf. Ryder 2000: 71; MacDowell 2006: 251; Worthington 2013: 181-184.
190
Serafim 2019a: 120-121.
191
Vid. supra 23-28 (D. 19.12-13).

58
negándose a escucharlo (θορυβούντων ὑμῶν καὶ οὐκ ἐθελόντων ἀκούειν αὐτοῦ). Como
consecuencia directa, el orador tuvo que abandonar forzosamente el estrado, no sin antes
increpar el comportamiento del auditorio192. Demóstenes reproduce las palabras de su
rival armando una construcción sintácticamente paralela donde, además, una antítesis
recoge la actitud diferenciada de la multitud y una minoría ciudadana (πολλούς / ὀλίγους).
El reproche se fundamenta en el cuidado de ciertas obligaciones cívicas: las cualidades
políticas de aquellos que impedían a Esquines pronunciar su discurso se ven
contrarrestadas por la evasión de los deberes militares en momentos de crisis (πολλοὺς
ἔφη τοὺς θορυβοῦντας εἶναι, ὀλίγους δὲ τοὺς στρατευσομένους ὅταν δέῃ). La parodia de
Demóstenes se realza aquí mediante dos técnicas distintas: por un lado, la forma verbal
ἔφη marca la presencia del estilo indirecto; por otro, la oración parentética final se dirige
a los oyentes y busca activar el recuerdo de ese suceso reciente (μέμνησθε γὰρ δήπου).
Finalmente, Demóstenes cierra el pasaje incluyendo una nota sarcástica que se vincula
directamente con el juicio militar emitido por Esquines. Tras aludir a la inacción bélica,
ahora Esquines es descrito irónicamente como un excelente soldado, poniendo en duda
sus propias capacidades militares (αὐτὸς ὤν, οἶμαι, θαυμάσιος στρατιώτης)193. Todo ello
culmina con la interjección ὦ Ζεῦ, que debería de interpretarse como una variación de los
juramentos informales que abundaban en el ámbito conversacional cotidiano y que se
empleaban recurrentemente en el género oratorio para aportar un mayor énfasis al
discurso194.

La rabia que originó no solo el maltrato a los focenses sino también la pérdida de
influencia ateniense después de la Tercera Guerra Sagrada reverbera en el pasaje anterior,
donde se dibuja una escena de deliberación pública condicionada por las emociones de
una multitud que rechazaba la contención abogada por Esquines. Aunque finalmente
Demóstenes apeló a la cordura de sus compatriotas advirtiendo que podía estallar una
guerra contra Atenas si se provocaba a los anfictiones, no renuncia a beneficiarse de la
ira ciudadana para acentuar la consideración de Esquines como un individuo marginado
de la comunidad. Esta estrategia, donde predomina una persuasión basada en conceptos

192
Cf. Thomas 2011: 175-177.
193
Esquines se defiende de esta chanza ofreciendo una extensa catalogación de su actuación como soldado
y de sus méritos militares (Aeschin. 2.167-170).
194
Sommerstein 2014a: 80-81; Sommerstein 2014b: 318.

59
identitarios, se desarrolla exhaustivamente unos parágrafos después. El contrapunto de la
actuación ateniense –la decisión de no enviar la comisión tradicional a los solemnes
certámenes píticos como protesta hacia las acciones de Filipo– emerge de la censura
contra Esquines, quien había celebrado el fin de la guerra con el bando macedonio195. Un
léxico ritual variado sirve para deslizar la traición del acusado. Demóstenes readapta este
vocabulario y lo acomoda a su línea argumental con la intención de desautorizar al
acusado. Pocas líneas después el pasaje alcanza su punto álgido (D. 19.130):

[130] τίνας οὖν εὐχὰς ὑπολαμβάνετ’ εὔχεσθαι τοῖς θεοῖς τὸν Φίλιππον, ὅτ’ ἔσπενδεν,
ἢ τοὺς Θηβαίους; ἆρ’ οὐ κράτος πολέμου καὶ νίκην αὑτοῖς καὶ τοῖς συμμάχοις
διδόναι, καὶ τἀναντία τοῖς τῶν Φωκέων; οὐκοῦν ταῦτα συνηύχετο οὗτος καὶ
κατηρᾶτο τῇ πατρίδι, ἃ νῦν εἰς κεφαλὴν ὑμᾶς αὐτῷ δεῖ τρέψαι.
[130] Por tanto, ¿qué súplicas creéis que hacían a los dioses Filipo o los tebanos
cuando realizaban las libaciones? ¿Acaso no creéis que agradecían que les
concedieran supremacía bélica y la victoria a ellos y a sus aliados, pero que a los
aliados de los focenses les otorgaran lo contrario? Sin duda este individuo suplicaba
con ellos y lanzaba imprecaciones contra la patria, las cuales ahora vosotros debéis
dirigir contra su cabeza.
La crítica de Demóstenes se vertebra en torno a la traición de Esquines que, además,
se plantea en términos religiosos. La primera parte del texto se sirve de interrogaciones
retóricas para imaginar la actuación de Filipo y de sus aliados festejando el éxito militar.
Para ello se insertan dos términos rituales fundamentales en el pensamiento griego.
Primero el verbo εὔχομαι, cuyo sentido se extiende gracias al uso de un acusativo interno
(τίνας...εὐχάς) y evoca aquellas expresiones solemnes en las que se rogaba a una
divinidad. En el plano de los epinikia el contenido de las plegarias anexas al sacrificio no
sería una petición prospectiva, sino más bien un rasgo que reforzaba el agradecimiento a
los dioses por la victoria reciente196. Otro elemento auxiliar al que también se alude es la
libación (ὅτ’ ἔσπενδεν), derramamiento de un líquido con el que culminaba el acto
sacrificial.

195
D. 19.128: «Siendo tal la situación, es todavía mucho más terrible lo que realizó cuando fue allí.
Efectivamente, mientras todos vosotros, los aquí presentes y el resto de los atenienses, pensabais que los
desdichados focenses habían sufrido tales desgracias y horrores que no enviasteis representantes del
Consejo ni revisores de las leyes a las Píticas, sino que os mantuvisteis al margen de las comisiones
tradicionales (τῆς πατρίου θεωρίας), él mismo, tras acudir a la celebración por la victoria en la guerra en la
que los tebano y Filipo estaban haciendo sacrificios (ἔθυον), participaba en el banquete, tomaba parte en
las libaciones y las plegarias (σπονδῶν μετεῖχε καὶ εὐχῶν), en las que aquel agradecía la destrucción de las
murallas, el territorio y las armas de vuestros aliados; portaba una corona y entonaba el peán junto a Filipo
(συνεστεφανοῦτο καὶ συνεπαιώνιζεν), así como bebía a su salud».
196
Burkert 2007: 102.

60
La segunda pregunta retórica avisa sobre la materia de la plegaria supuestamente
pronunciada197. La conexión entre esta oración y la interrogación anterior se observa
gracias a la elección de un lenguaje braquilógico, identificable por la utilización de
recursos retóricos como la elipsis (ἆρ’ οὐ κράτος πολέμου καὶ νίκην αὑτοῖς καὶ τοῖς
συμμάχοις διδόναι, donde habría que reconstruir el sintagma omitido ὑπολαμβάνετ’
εὔχεσθαι y sus complementos); o el zeugma (καὶ τἀναντία τοῖς τῶν Φωκέων). El estilo
sintáctico se afina por medio de un pensamiento antitético: mientras Filipo y los tebanos
saboreaban el triunfo proporcionado por los dioses, también agradecían la derrota de los
focenses y sus aliados, donde la forma τἀναντία permite presuponer este juego de
antónimos.

Las preguntas lanzadas al auditorio las resuelven automáticamente el orador


explotando la técnica de la anthypophora, un recurso retórico recurrente a lo largo del
discurso demosténico198. Su contestación codifica la deslealtad de Esquines hacia su
patria valiéndose de dos verbos con una semántica ritual enfrentada: συνεύχομαι, de
nuevo con el preverbio enfático συν-, involucra a Esquines directamente en el contexto
de acción de gracias presidido por Filipo. Mientras tanto el sintagma κατηρᾶτο τῇ πατρίδι
perfila las insolentes imprecaciones que el individuo habría proferido contra su propia
patria en esa misma celebración ritual199. No obstante, la invectiva religiosa elaborada por
Demóstenes no se centra en plasmar los posibles desmanes que Esquines había cometido
contra los dioses y el orden religioso atenienses. El escenario ritual que bosqueja para sus
espectadores posibilita cifrar la traición en términos religiosos: la participación en el acto
sacrificial y toda la parafernalia asociada a este sella la nueva filiación de Esquines200, su
alianza personal con los enemigos de Atenas y, como consecuencia, el abandono de su
comunidad. Tales dinámicas retóricas se cimentan en el aprovechamiento de los valores
religiosos que permeaban la identidad cívica ateniense. Tal y como plantea Eidinow,
gracias a la fuerte imbricación entre política y religión los oradores podían manipular

197
Bruit-Zaidman & Schmitt-Pantel 2008: 39-45; López Molina 2020: 148-149.
198
Las inflexiones que se creaban a partir de la combinación de preguntas y respuestas daban variedad al
discurso, condensaban enérgicamente distintos argumentos y estimulaban la atención, la preocupación o la
indignación en la audiencia. Cf. D.H. Dem. 54.5-6; Serafim 2019a: 121-122.
199
Cf. Burkert 2007: 103.
200
Martin 2009: 60-62. Vid. infra 147-150 (Aeschin. 2.163), donde rebate esta acusación demosténica
mediante una argumentación (ir)religiosa.

61
nociones religiosas fácilmente, adaptándolas a su propio discurso para estimular
emociones concretas en el auditorio201.

La disociación de ciertos valores identitarios –sobre todo aquellos que englobaban


el ritual religioso y que consolidaban la cohesión cívica– posibilita a Demóstenes definir
la naturaleza subversiva del acusado enfocando los odios de la sociedad contra él. Esta
invocación a los sentimientos hostiles de la audiencia se resume en la última frase del
texto, donde se expresa la necesidad de volver contra el propio Esquines aquellas
maldiciones que se atrevió a pronunciar contra su patria. Las connotaciones agresivas las
confieren, por un lado, el pronombre relativo ἅ, cuyo antecedente, el pronombre
demostrativo ταῦτα que depende del verbo καταράομαι, permite restaurar la maldición
en la oración subordinada. Por otro lado, el sintagma preposicional εἰς κεφαλήν –cuyo
sustantivo esconde, debido a una sinécdoque, a la persona de Esquines– transfiere al verbo
τρέπω un tono de condena contundente202.

Una breve interrupción en la narración va pulsando ligeramente la injusticia


perpetrada por Esquines, ahora centrándose en su incapacidad para participar en la cuarta
embajada ateniense por haber prestado un juramento de exención203. La condena enérgica
del acusado conecta de nuevo con la problemática desarrollada en parágrafos anteriores,
sobre todo con el rápido ascenso de Filipo y con la contribución personal de Esquines en
el proceso (D. 19.132):

[132] πῶς γὰρ οὐκ αἰσχρόν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, δημοσίᾳ μὲν ἅπαντας ὑμᾶς καὶ ὅλον
τὸν δῆμον πᾶσι τοῖς πεπραγμένοις ἐκ τῆς εἰρήνης ἐπιτιμᾶν, καὶ μήτε τῶν ἐν
Ἀμφικτύοσι κοινωνεῖν ἐθέλειν, δυσκόλως τ’ ἔχειν καὶ ὑπόπτως πρὸς τὸν Φίλιππον,
ὡς ἀσεβῶν καὶ δεινῶν ὄντων τῶν πεπραγμένων καὶ οὔτε δικαίων οὔθ’ ὑμῖν
συμφερόντων, εἰς δὲ τὸ δικαστήριον εἰσελθόντας τὰς ὑπὲρ τούτων εὐθύνας

201
Eidinow 2015: 70-79. Cf. Sourvinou-Inwood 2000; Eidinow 2011.
202
Estos juramentos formulares tienen una incidencia significativa en la comedia del siglo V a.C. (Ar. Ach.
833; Nu. 40; Pax 1063; Pl. 526) y aparecen de nuevo algunos ejemplos en el corpus oratorio (D. 18.290;
Din. 1.108).
203
Es cierto que Esquines se excusó de su cometido aportando como prueba principal encontrarse enfermo.
Tras el fracaso de la tercera embajada, declaró estar lo suficientemente recuperado como para
reincorporarse al cargo y se encaminó con el resto de los compañeros a la reunión que la Anfictionía. No
obstante, es improbable seguir aquí la argumentación de Demóstenes (D. 19.124), quien afirma que el
movimiento de Esquines era ilegítimo, pues todos los comisionados legales portaban una acreditación
oficial que los reconocía y les daba acceso a las reuniones interestatales a las cuales eran enviados. Además,
Esquines asegura que no se prestó ningún tipo de juramento por exención, pues era imposible revocar en el
Consejo una decisión tomada por la Asamblea (Aeschin. 2.94-95) Cf. Harris 1995: 168; Rhodes 2007: 13.

62
δικάσοντας, ὅρκον ὑπὲρ τῆς πόλεως ὀμωμοκότας, τὸν ἁπάντων τῶν κακῶν αἴτιον
καὶ ὃν εἰλήφατ’ ἐπ’ αὐτοφώρῳ τοιαῦτα πεποιηκότα, τοῦτον ἀφεῖναι;
[132] Entonces, atenienses, ¿cómo no va a ser vergonzoso que todos vosotros y el
pueblo entero censurarais públicamente todas las acciones surgidas a raíz de la paz,
no quisierais participar en la sesiones de los anfictiones, os mostrarais contrarios y
ariscos hacia Filipo, pues sus acciones eran impías, peligrosas y para nada justas y
ventajosas para vosotros; pero que, en cambio, tras acudir al tribunal para juzgar las
rendiciones de cuentas por estos sucesos, cuando ya habíais prestado juramento en
beneficio de la ciudad, dejéis libre a este, al responsable de todas las desgracias, a
quien además apresasteis en el acto por haber realizado tales actos?
Nuevamente Demóstenes llama la atención de sus oyentes con una interrogación
retórica, cuya información se vertebra mediante el uso de una correlación μέν...δέ. La
primera parte de la distribución se dedica al rechazo de los términos de paz con Filipo
que paulatinamente se fue gestando en Atenas (δημοσίᾳ...πᾶσι τοῖς πεπραγμένοις ἐκ τῆς
εἰρήνης ἐπιτιμᾶν). El carácter general de la desaprobación se expresa con una gradatio
ascendente (ἅπαντας ὑμᾶς καὶ ὅλον τὸν δῆμον). El polisíndeton encadena varios
infinitivos que detallan algunas de las protestas atenienses: el distanciamiento de la
Anfictionía (καὶ μήτε τῶν ἐν Ἀμφικτύοσι κοινωνεῖν ἐθέλειν), que esconde tanto la
negativa a enviar comisiones a los Juegos Píticos como a aprobar la entrega de dos
asientos anfictiónicos al rey macedonio204; y el enfado que Filipo había provocado por su
gestión político-militar durante los estadios finales de la Guerra Sagrada (δυσκόλως τ’
ἔχειν καὶ ὑπόπτως πρὸς τὸν Φίλιππον).

Esta última respuesta se justifica con un catálogo de adjetivos por los cuales se
definen las acciones de Filipo con términos desdeñosos (ὡς...ὄντων τῶν πεπραγμένων).
Primero se inserta la coordinación ἀσεβῶν καὶ δεινῶν, dos vocablos que habitualmente
aparecen emparejados en algunas obras de Demóstenes205. Después se unen las lítotes
οὔτε δικαίων οὔθ’ ὑμῖν συμφερόντων. Se debe subrayar la referencia a los movimientos
de Filipo con el adjetivo ἀσεβής. Aunque el corpus demosténico nos ha legado una gran
cantidad de discursos deliberativos dirigidos contra Filipo y sus defensores, llama
especialmente la atención que el orador casi nunca emplea nociones irreligiosas para

204
De un modo más específico MacDowell 2006: 259 expone que se estaría aludiendo a la negativa
ateniense a la hora de acudir al Consejo anfictiónico celebrado en las Termópilas a finales del 346 a.C.
205
Esta combinación se restringe a ciertos discursos forenses de carácter político, pronunciados por el
propio Demóstenes o por alguno de sus clientes. Cf. D. 20.126: ἀσεβέστατον ἔργον καὶ δεινότατον; 21.104:
ἀσεβεῖς καὶ δεινοὺς λόγους, 120: πῶς οὐ δεινόν...μᾶλλον δὲ ἀσεβές; 22.72: ἀσεβῆ καὶ δεινά; 24.180: ἀσεβῆ
καὶ δείν’.

63
moldear su visión del bárbaro invasor macedonio206. Entre los pocos casos registrados,
abundan alusiones tópicas a Filipo como perjuro207, hallándose el paradigma más
sugestivo en la Tercera Filípica, donde Demóstenes lo culpa de violar la piedad y la
justicia al infringir los términos de la paz. Únicamente hay un ejemplo claro que condensa
distintos términos (ir)religiosos con los que suscitarían los odios en las asambleas208. Así,
en la Cuarta Filípica el orador asegura que Filipo merecería una maldición divina por los
daños causados a Atenas (D. 10.11):

[11] δεῖ δ’ ὅμως εἰπεῖν ὅ τι χρὴ ποιεῖν. πρῶτον μέν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, τοῦτο παρ’
ὑμῖν αὐτοῖς βεβαίως γνῶναι, ὅτι τῇ πόλει Φίλιππος πολεμεῖ καὶ τὴν εἰρήνην λέλυκεν,
καὶ κακόνους μέν ἐστι καὶ ἐχθρὸς ὅλῃ τῇ πόλει καὶ τῷ τῆς πόλεως ἐδάφει, προσθήσω
δὲ καὶ τοῖς ἐν τῇ πόλει θεοῖς, οἵπερ αὐτὸν ἐξολέσειαν.
[11] No obstante, es necesario decir qué hay que hacer. Primero, atenienses, conoced
esto por vuestra propia mano, con total certeza: Filipo está en guerra con la ciudad,
ha disuelto la paz, es malvado y enemigo de toda la ciudad, del territorio de la ciudad,
e incluso sostendré que de los dioses políados, quienes ojalá lo destruyan.
Demóstenes acompaña una de sus habituales amonestaciones al pueblo ateniense
descubriendo la verdadera posición de peligro que entrañaba Filipo. Primero, una antítesis
pondera la reciente ruptura de los pactos y, en consecuencia, la reanudación del conflicto
(τῇ πόλει Φίλιππος πολεμεῖ καὶ τὴν εἰρήνην λέλυκεν). Después el orador introduce una
gradatio ascendente donde la repetición en políptoton del sustantivo πόλις estampa las
distintas injurias cometidas por los macedonios. Nada más citar la naturaleza hostil de
Filipo con la ciudad y todo su territorio (ἐχθρὸς ὅλῃ τῇ πόλει καὶ τῷ τῆς πόλεως ἐδάφει),
los perjuicios contra la esfera divina sellan el punto álgido del pasaje. El inciso que el
propio Demóstenes hace en primera persona (προσθήσω δὲ καὶ τοῖς ἐν τῇ πόλει θεοῖς)
incluye en la catalogación a los dioses patrios, planteando que arrojarían su cólera contra
el macedonio por atentar contra Atenas (ἐξολέσειαν).

206
D. 19.132, 305; 18.93; cf. D.19.292.
207
D. 2.5, 10; 9.34; 10.18. Cf. Martin 2009: 225-227.
208
D. 9.15-16: «En efecto Filipo, desde el principio, nada más fijar la paz, cuando Diopites todavía no era
estratego ni tampoco habían sido enviados los que ahora están en el Quersoneso, consiguió Serrio y Dorisco,
expulsó a los solados de las fortalezas de Serrio y del Monte Sagrado, en las que se estableció vuestro
estratego. ¿Qué hacía actuando de este modo? En efecto, ya había prestado los juramentos relativos a la
paz. Y que nadie diga: “¿qué significa esto?” o “¿qué le importa todo esto a la ciudad?”. Si estos asuntos
no tuvieran trascendencia y nada de esto os importara, este discurso sería distinto. No obstante, lo piadoso
y lo justo (τὸ δ’ εὐσεβὲς καὶ τὸ δίκαιον) tienen la misma importancia, aunque alguien lo quebrante en mayor
o menor medida».

64
La excepcionalidad de dichas comparecencias, así como la escasez de irreligiosidad
en estos discursos quizá podría esclarecerse abordando el fuerte significado que la pareja
εὐσέβεια / ἀσέβεια tenía en el imaginario ateniense209. Indudablemente, la piedad
religiosa (εὐσέβεια) era uno de los ejes medulares de la identidad cívica. El cumplimiento
de los cultos públicos, así como un compromiso individual hacia los rituales familiares,
se consideraban características inmanentes al buen ciudadano210. Por este motivo es
concebible que las críticas irreligiosas se aplicaran mejor contra miembros de la
comunidad y que se restringiera su aplicación a personas extranjeras. Ello explicaría el
bajo índice de irreligiosidad en la oratoria deliberativa de Demóstenes, además de su
preferencia por otros argumentos retóricos a la hora de lanzar vituperios contra Filipo.

El comentario acerca de las actividades impías no se limita únicamente a la figura


de Filipo, sino que también se extrapola al propio Esquines, lo cual demostraría que el
término posee una trascendencia más profunda en el pasaje. La segunda parte de la
pregunta retórica, encabezada por la conjunción δέ, advierte directamente al tribunal lo
vergonzoso que sería absolver a Esquines, socio de Filipo y copartícipe de todas sus
injusticias (πῶς γὰρ οὐκ αἰσχρόν...τὸν ἁπάντων τῶν κακῶν αἴτιον καὶ ὃν εἰλήφατ’ ἐπ’
αὐτοφώρῳ τοιαῦτα πεποιηκότα, τοῦτον ἀφεῖναι;)211. De este modo, la impiedad se
transfiere directamente al oponente, acentuándose aún más su alejamiento de la
comunidad ateniense. Si las líneas anteriores aparecían retóricamente cargadas gracias a
la abundancia de conjunciones, ahora Demóstenes acentúa el dramatismo del pasaje con
la yuxtaposición sintácticamente paralela de tres participios (εἰς δὲ τὸ δικαστήριον
εἰσελθόντας τὰς ὑπὲρ τούτων εὐθύνας δικάσοντας, ὅρκον ὑπὲρ τῆς πόλεως ὀμωμοκότας).
Son los términos del último sintagma los que aúnan los requerimientos de los jueces y su
promesa para ejercer el cargo justamente: el participio de ὄμνυμι, uno de los vocablos
más habituales para referirse a prestación del juramento, cuyo aspecto de perfecto incide

209
Algunos autores han abordado la cuestión desde un punto de vista formal, postulando que la oratoria
deliberativa no contemplaba desacreditaciones personales durante las sesiones de la Asamblea, sino que el
orador debía centrarse en aconsejar a sus convecinos y fomentar la toma de decisiones (D. Prooem. 6, 11,
20, 31.2, 53.1-2; Worthington 2003: 367; Herrman 2019: 217-218). Sin embargo Martin 2009: 220 aconseja
que debido a la enorme carencia de discursos asamblearios –más allá de aquellos adscritos a Demóstenes–
hay que adoptar una actitud precavida a la hora de emitir juicios generalizadores al respecto.
210
Bruit Zaidman & Schmitt-Pantel 2008: 11-15; Evans 2010: 61-62.
211
Cf. Martin 2009: 79.

65
en el hecho de que se prestaba antes de entrar en el cargo212; y el sustantivo ὅρκος que
resume perfectamente un voto sancionado cívica y religiosamente (ὅρκον ὑπὲρ τῆς
πόλεως ὀμωμοκότας). El efectismo persuasivo de estas alusiones posee dos finalidades
distintas a la par que complementarias. Por un lado, servía para que el tribunal considerara
su función vital como garante y protector de las leyes, recordando la necesidad de dar una
escucha equitativa a ambos litigantes y votar justamente. Por otro, el orador configuraba
el juramento como una táctica de presión por la que inspiraba la ansiedad de cometer
perjurio en caso de resolver el juicio contrariamente213.

Tras repasar los eventos acontecidos desde el comienzo de las negociaciones con
Macedonia hasta la disolución de la Guerra Sagrada, Demóstenes reitera las infracciones
que se cometieron durante el transcurso de la segunda embajada214, destapando que
Filócrates y Esquines habían cedido a los sobornos de Filipo215. Según condena el orador
en varios puntos del discurso, sus compañeros habían demorado el cumplimiento de los
deberes diplomáticos. La tardanza de la embajada ateniense –y, en consecuencia, la
dilatación en la toma de los juramentos que sancionaban la paz– permitió que Filipo
desarrollara exitosamente su campaña contra Cersebleptes, monarca tracio que regentaba
la zona próxima al Quersoneso216. Demóstenes responsabiliza a sus colegas del avance
de Filipo hacia Tracia, lo cual ponía en serio peligro la ruta comercial por la que Atenas
se abastecía de trigo desde la Propóntide217. Esta anuencia es una prueba más de
corrupción y de traición a la patria (D. 19.156):

[156] ἐν δὲ τούτῳ Δορίσκον, Θρᾴκην, τἀπὶ Τειχῶν, Ἱερὸν ὄρος, πάντα τὰ πράγματα,
ἐν εἰρήνῃ καὶ σπονδαῖς ᾕρει καὶ διῳκεῖθ’ ὁ Φίλιππος, πολλὰ λέγοντος ἐμοῦ καὶ
θρυλοῦντος ἀεί, τὸ μὲν πρῶτον ὡς ἂν εἰς κοινὸν γνώμην ἀποφαινομένου, μετὰ ταῦτα
δ’ ὡς ἀγνοοῦντας διδάσκοντος, τελευτῶντος δὲ ὡς ἂν πρὸς πεπρακότας αὑτοὺς καὶ
ἀνοσιωτάτους ἀνθρώπους οὐδὲν ὑποστελλομένου.
[156] Y, en esta época, durante la paz y las treguas, Filipo iba dominando y
administrado Dorisco, Tracia, los lugares fortificados, el Monte Sagrado, todos los

212
Sommerstein & Bayliss 2013: 69 y n. 35. Cf. Isoc. 15.21-22.
213
Aeschin. 1.154; 2.1; D. 18.1-2, 217; 20.118-119; 23.96, 194; 24.34, 149-151; 39.40; 45.50; 57.17. Cf.
Mirhady 2007.
214
D. 19.150-165.
215
D. 19.174-177; cf. Aeschin. 2.89.
216
Las hostilidades entre Filipo y Cersebleptes habían estallado en el 352 a.C. El rey macedonio, coligado
con Bizancio, Perinto y Amádoco II –rey de la Tracia odrisia– encadenó una serie de victorias militares
que, sin embargo, tuvo que interrumpir en el 351 a.C. debido a una enfermedad. Cf. Worthington 2014: 56-
57.
217
Cf. Hornblower 2011: 280.

66
asuntos, mientras yo estaba advirtiéndolo muchas veces y repitiéndolo una y otra
vez, primero como si diera a conocer mi opinión a todos, después como si tuviera
que explicárselo a unos ignorantes y, finalmente, como si no me callara nada hacia
estos individuos traidores y extremadamente sacrílegos.
El hipérbaton inicial ayuda a Demóstenes a realzar los movimientos militares que
Filipo comandó mientras el tratado de paz con Atenas se estaba consolidando (ἐν δὲ
τούτῳ...ὁ Φίλιππος). Con una catalogación asindética se mencionan los distintos lugares
y fortificaciones capturados por Filipo durante su expedición tracia, que comenzó justo
después de que la primera embajada abandonara Pela rumbo a Atenas (346 a.C.)218. La
enumeración está dispuesta en una suerte de gradación: Filipo avanzaría desde la capital
macedonia hacia el este por el reino de Cersebleptes, derrotándolo definitivamente en el
Monte Sagrado e imponiendo una relación de vasallaje como las que ya había establecido
en otras regiones del norte continental (Δόρισκον, Θρᾴκην, τἀπὶ Τειχῶν, Ἱερὸς ὄρος,
πάντα τὰ πράγματα)219.

La marcha progresiva de Filipo por el noreste contrasta con la angustia personal de


Demóstenes quien, una vez conocidos los planes del monarca, quiso dirigirse hacia Tracia
para fijar la paz con Macedonia lo antes posible. Las frustradas exhortaciones del orador
a sus colegas se plasman mediante tres oraciones de participio en una construcción cuasi
paralela donde se describen tres posturas distintas de Demóstenes en esta misión
diplomática (τὸ μὲν πρῶτον...μετὰ ταῦτα...τελευτῶντος): advirtió al resto de embajadores
sobre las intenciones de Filipo (ὡς ἂν εἰς κοινὸν γνώμην ἀποφαινομένου), volvió a
arengarlos debido a su pasividad (ὡς ἀγνοοῦντας διδάσκοντος) y, finalmente, se irritó
con ellos y empezó a recelar de su actitud política (ὡς ἂν πρὸς πεπρακότας αὑτοὺς καὶ
ἀνοσιωτάτους ἀνθρώπους οὐδὲν ὑποστελλομένου).

El parágrafo se remata atacando a aquellos embajadores venales con términos


irreligiosos. Si ἀνόσιος ya posee una carga irreligiosa conspicua, aquí se fortalece todavía
más por el empleo del grado superlativo. Desde un punto de vista diacrónico se
comprueba que la incidencia del adjetivo superlativo es ínfima, restringiéndose a un total

218
Cf. Aeschin. 2.82; D. 7.36-37; 8.63-64.
219
Ellis 1986: 110-111; Worthington 2013: 171. Cf. Hornblower 2011: 78.

67
de once pasajes distribuidos uniformemente en el corpus oratorio220. El uso esporádico de
estas formas, que aumentaban la mordacidad en las caracterizaciones de ciertos
personajes, se corresponde con las técnicas de amplificación propias de la epideixis
reprobatoria221. Demóstenes retrata colectivamente a los embajadores como los
individuos más infames que jamás haya visto Atenas debido a su inclinación hacia la
causa de Filipo. Por cuanto atañe al significado preciso de ἀνόσιος, estudiosos como
Dover o MacDowell lo han analizado como un vocablo ético y moral, omitiendo su
acepción consustancialmente irreligiosa222. Según los trabajos más recientes, el cognado
negativo de ὅσιος definiría acciones interhumanas que transgredían ciertas normas cívico-
religiosas223. Al igual que ha ocurrido anteriormente con θεοῖς ἐχθρός, el superlativo
ἀνοσιωτάτους puede parecer descontextualizado, inserto en un pasaje puramente político.
No obstante, si se contempla el papel de la irreligiosidad a nivel macroestructural, su
sentido es totalmente evidente: boicotear los planes de la patria en beneficio de una nación
extranjera era una seña de impertinencia hacia los valores ciudadanos que deberían
imperar en la comunidad ateniense. Por tanto, Demóstenes también se vale del léxico
irreligioso con el objetivo de subrayar la traición y la corrupción (πρὸς πεπρακότας), los
dos principios que sostienen la acusación contra Esquines.

220
And. 1.19, 116; Antipho 6.48, 51; D. 19.156; 28.16; 33.10; 53.3; Is. 4.19; Isoc. 11.38; 12.123. Todavía
más reducido es el grado comparativo, cuya utilización se atisba únicamente en algunos autores de finales
del siglo V a.C. (And. 1.23; Antipho 1.5) y en los oradores de la segunda mitad del siglo IV a.C. (Aeschin.
3.191; Din. 2.10; Lycurg. 1.77).
221
Cf. Arist. Rh. 1368a10-37.
222
Dover 1974: 253; MacDowell 2006: 269.
223
Peels-Matthey 2020: 114-115.

68
Argumentación (D. 19.179-301)

El grueso del discurso demosténico –argumentos basados en demostrar la deslealtad


de Esquines– conecta con una segunda sección donde la diégesis vuelve a entrelazarse
con múltiples evidencias de índole probatoria. La dilatada extensión de Sobre la
embajada fraudulenta, que responde al cálamo compositor de Demóstenes, ha ocasionado
que la crítica filológica haga todo tipo de cábalas sobre cuál fue el texto originalmente
pronunciado por el orador. Reconstruir con certeza estas cuestiones es patentemente
peliagudo pero la información que se desprende de la causa judicial puede ayudar a
aclarar el asunto. Autores como MacDowell han sugerido que, tras pronunciar los puntos
clave de la imputación, Demóstenes daría paso a una miscelánea de temas sin objetivos
nítidos, donde prevalecería prolongar las críticas contra su rival. Las transiciones bruscas,
la débil trabazón entre tópicos o la variedad de materias consideradas, todo ello compone
la hipótesis del estudioso acerca de la naturaleza secundaria de la sección224. No obstante,
como dice Westwood, el texto actual no debería obnubilar la percepción global de la causa
judicial, sino incrementar nuestra comprensión de las estrategias retórico-persuasivas
implementadas por la acusación225.

Si se reconsidera la división habitual de la obra, una recapitulación sirve como nexo


entre las dos partes narrativo-argumentales del discurso226. Se introduce una sección cuyo
valor retórico radica en ofrecer brillantes narraciones o múltiples anécdotas sobre la vida
de Esquines que, sin ser cruciales para el entramado judicial, promueven la humillación
del oponente. Así, tras reiterar su censura sobre el proceder de Esquines en la segunda
embajada y todas su repercusiones políticas227, se incluye una digresión que adelanta las
posibles palabras del rival. Efectivamente Esquines iba a confirmar cómo Demóstenes
traicionó a sus colegas al demandarlos, un argumento con una magnitud religiosa
considerable: los banquetes celebrados en el curso de las embajadas trascendían la esfera
pública y se plantean como un acto de ritualidad innegable228. A fin de demostrar que la

224
MacDowell 2006: 27-29; Usher 2007: 236; MacDowell 2009: 335.
225
Westwood 2020: 225-230.
226
D. 19.177-178.
227
D. 19.179-186.
228
Ciertamente la apología esquínea aprovecha tales argumentos en varias ocasiones (Aeschin. 2.22, 163,
183). Al comienzo del excurso demosténico también se captura, en tono de burla, la imagen de Esquines

69
participación en contextos de camaradería pública no otorgaba ningún tipo de inmunidad
judicial, Demóstenes detalla la ritualidad religiosa aneja a importantes instituciones
políticas, lo cual se ultima con una serie de paradigmas históricos que secuencian con
mayor claridad su argumentación (D. 19.191):

[191] Λέων Τιμαγόρου κατηγόρει συμπεπρεσβευκὼς τέτταρα ἔτη, Εὔβουλος


Θάρρηκος καὶ Σμικύθου συσσεσιτηκώς, Κόνων ὁ παλαιὸς ἐκεῖνος Ἀδειμάντου
συστρατηγήσας. πότεροι οὖν τοὺς ἅλας παρέβαινον καὶ τὰς σπονδάς, Αἰσχίνη, οἱ
προδιδόντες καὶ οἱ παραπρεσβεύοντες καὶ οἱ δωροδοκοῦντες, ἢ οἱ κατηγοροῦντες;
οἱ ἀδικοῦντες δηλονότι τὰς ὅλης γε τῆς πατρίδος σπονδάς, ὥσπερ σύ, οὐ μόνον
τὰς ἰδίας.
[191] León acusaba a Timágoras cuando había sido su compañero de embajada
durante cuatro años; Eubulo a Tárrece y a Esmícito, cuando había banqueteado con
ellos; el famoso Conón el viejo a Adimanto, cuando había sido su compañero de
armas. Entonces, Esquines, ¿violaban las sales y las libaciones los traidores, los
que prevaricaban en las embajadas y quienes aceptaban sobornos? ¿O quienes hacían
estas acusaciones? Sin duda, los malhechores violaban completamente las
libaciones de toda la ciudad, igual que tú, no solo aquellas de carácter privado.
Demóstenes consolida su defensa ante las posibles denuncias de Esquines
proporcionando una serie de ejemplos históricos, con los cuales fortalece la veracidad de
su argumentación. El asíndeton y la elipsis, que se prolongan de forma cadenciosa a lo
largo del parágrafo, construyen una expresión retórica acusada que consigue parangonar
las injusticias de Esquines con los de personajes ilustres del pasado. Primero se alude al
famoso caso de Timágoras, quien fue acusado por su colega de embajada, León, por
confraternizar con los persas y con los tebanos229. Después se menciona una denuncia
promovida por Eubulo, donde el famoso estadista ateniense persiguió judicialmente a dos
individuos con quienes había compartido actos de comensalía cívica. Por último, la
digresión demosténica se retrotrae hasta la época de Conón quien, según el orador, no
dudó en acusar a Adimanto, a pesar de haber sido compañeros en el ejército. La opinión

desaprobando su decisión. Cf. D. 19.189: «No obstante, Filócrates ha sido tu socio de embajada, y tú el
suyo, como Frinón. En efecto, vosotros actuabais del mismo modo y las mismas cosas os agradaban a todos
vosotros. “¿Dónde queda la sal? ¿Dónde, la mesa? ¿Dónde, las libaciones? (ποῦ δ’ ἅλες; ποῦ τράπεζα; ποῦ
σπονδαί;)”. Esto va recitando trágicamente mientras anda dando vueltas por ahí, como si los traidores no
fueran quienes cometen injusticias, sino quienes obran justamente».
229
D. 19.31; Plu. Art. 22.9-12; Pel. 30.9-12; X. HG 7.1.37-38. El sintagma τέτταρα ἔτη se ha definido como
una crux philologica sin un consenso satisfactorio entre la crítica. MacDowell 2006: 284-285 señala que,
aunque las embajadas a Persia podían dilatarse en el tiempo, el cómputo total parece exagerado. También
señala el intento de enmendar el texto por τέτταρα μνῆνας, una lectura que no se puede aceptar con
seguridad. Quizá se podría considerar, como propone Westwood 2020: 247 n. 92, la posibilidad de que no
se haga referencia a años consecutivos, sino a que León y Timágoras sirvieron juntos en actividades
diplomáticas espaciadas temporalmente.

70
de Demóstenes se delinea en estas frases gracias a formas verbales construidas con el
preverbio συν-, subrayando el estado confraternal derivado de ciertas tareas diplomáticas
(συμπεπρεσβευκώς), cívicas (συσσεσιτηκώς) y militares (συστρατηγήσας). El plan
retórico de Demóstenes está perfectamente trabado y ello se patentiza claramente al final
del texto: los paradigmas históricos anticipan una detallada crítica contra Esquines; los
verbos que indican cooperación enlazan con los fallos diplomáticos del rival; y reaparecen
algunas nociones religiosas que Demóstenes ya había introducido previamente en el
discurso230.

El tono de la diatriba se traza mediante una serie de recursos inherentes a la


hypokrisis, aquellas técnicas adecuadas para modular oralmente los discursos que iban a
ser pronunciados en público231. De la interrogativa doble brota un carácter hostil,
concentrado en el vocativo Αἰσχίνη, apóstrofe hacia el cual se proyectan las críticas del
orador232. Demóstenes cuestiona al rival preguntándole quiénes eran los verdaderos
malhechores en los ejemplos antedichos. Esa idea de transgresión, codificada en términos
rituales, suministra el tono irreligioso al texto. En efecto, la sal –un giro metonímico para
referirse al banquete– y las libaciones eran dos eslabones básicos en todo proyecto
político-festivo. El elemento religioso converge en el plano cívico y sanciona actividades
importantes para la comunidad. Demóstenes desenmascara a los verdaderos responsables
de quebrantar las ceremonias y traza el desapego hacia su patria. Esta noción se expresa
a través del verbo παραβαίνω que, inserto en un contexto prominentemente ritualizado
(τοὺς ἅλας παρέβαινον καὶ τὰς σπονδάς), adquiere el significado de contravenir ciertos
ámbitos de la religiosidad ateniense.

Demóstenes ofrece un catálogo de delitos que atentarían directamente contra este


nivel religioso, todos ellos perfilando el comportamiento de Esquines y de sus consocios
en el transcurso de la embajada. La relevancia de estos cargos queda subrayada por el
isocolon y el polisíndeton. La primera infracción considerada es la traición (οἱ

230
Westwood 2020: 241-247.
231
Aristóteles es el primero en tratar, muy sucintamente, aquellas técnicas escenográficas que ayudaban a
la persuasión (Ar. Rh. 1403b20-36). Teofrasto, discípulo y coetáneo del Estagirita, compone un tratado
dedicado al tema, aunque no se ha conservado íntegramente (D.L. 5.48; Fortenbaugh 1985). En la
preceptiva retórica de época romana la hypokrisis ya se halla consolidada como un tópico de suma
importancia. Cf. Longin. RhG 1.310-312 Spengel; Quint. Inst. 11.3; Rhet. Her. 3.19-26.
232
Usher 2010; Serafim 2019a: 121-122.

71
προδιδόντες), un término genérico que integraría los siguientes crímenes: una actuación
diplomática desleal (οἱ παραπρεσβεύοντες) y la aceptación de sobornos (οἱ
δωροδοκοῦντες). A esta propuesta se oponía la perspectiva de Esquines, quien iba a
promulgar el talante sicofanta de Demóstenes por haber imputado a sus compañeros de
embajada (οἱ κατηγοροῦντες). Gracias a la implementación de la hipófora –el recurso
retórico por que el orador responde a sus propias preguntas– se confirma el planteamiento
de Demóstenes, prolongando el esquema en homeoteleuton de la interrogación: quienes
cometen todas esas injusticias (οἱ ἀδικοῦντες) son los perturbadores de los distintos
rituales de camaradería. Las braquilogías abundan en este apartado: la forma verbal
παρέβαινον ha de sobreentenderse reproduciendo las faltas religiosas (τὰς ὅλης γε τῆς
πατρίδος σπονδάς); además una correctio sintagmática (οὐ μόνον τὰς ἰδίας) y la antítesis
entre lo público y lo privado (ὅλης...πατρίδος / τὰς ἰδίας) atestigua que dichos criminales
no solo rompían la amistad establecida en el simposio, sino que se atrevían a violar los
lazos de lealtad que se organizaban en distintos ámbitos de la vida ciudadana. Finalmente,
Demóstenes abandona los plurales de modestia para descubrir el verdadero blanco de sus
venablos mordaces (ὥσπερ σύ).

La disposición hostil que Demóstenes va gestando en estos parágrafos culmina con


una narración donde se detalla brillantemente el carácter altanero de Esquines. Sirven
como preparación a su historia los elogios dirigidos a Sátiro por la actitud que mantuvo
durante su estancia en la corte macedonia233. El actor cómico, en vez de aceptar múltiples
agasajos, pidió a Filipo que liberara a dos muchachas cautivas, hijas de un individuo con
quien mantenía lazos de hospitalidad y de amistad. La deferencia de Sátiro, que
Demóstenes magnifica hasta el punto de describir al rey macedonio conmovido por sus
palabras234, se opone a la soberbia de Esquines en un escenario simposíaco. Cuando los
embajadores aguardaban en Pela fueron invitados a un banquete por Jenofrón, ateniense
afincado en Macedonia. Demóstenes rehusó la invitación pero Esquines y otros
embajadores la aceptaron. Debido a su ausencia en el simposio, el orador tiene que
reconstruir lo ocurrido a partir de los datos proporcionados por terceros, con los cuales
ensambla la narración. La imagen de Esquines desvinculado de su patria, completamente

233
Plutarco transmite que el actor Sátiro había ayudado a Demóstenes con sus problemas de dicción (Plu.
Dem. 7.1-5).
234
D. 19.192-195.

72
entregado a las costumbres macedónicas235, culmina con los malos tratos dispensados a
una prisionera olintia (D. 19.197-198)236:

[197] ταύτην τὸ μὲν πρῶτον οὑτωσὶ πίνειν ἡσυχῇ καὶ τρώγειν ἠνάγκαζον οὗτοί μοι
δοκεῖ, ὡς διηγεῖτο Ἰατροκλῆς ἐμοὶ τῇ ὑστεραίᾳ· ὡς δὲ προῄει τὸ πρᾶγμα καὶ
διεθερμαίνοντο, κατακλίνεσθαι καί τι καὶ ᾄδειν ἐκέλευον. ἀδημονούσης δὲ τῆς
ἀνθρώπου καὶ οὔτε ἐθελούσης οὔτε ἐπισταμένης, ὕβριν τὸ πρᾶγμα ἔφασαν οὑτοσὶ
καὶ ὁ Φρύνων καὶ οὐκ ἀνεκτὸν εἶναι, τῶν θεοῖς ἐχθρῶν, τῶν ἀλιτηρίων Ὀλυνθίων
αἰχμάλωτον οὖσαν τρυφᾶν· καὶ “κάλει παῖδα”, καὶ “ἱμᾶντά τις φερέτω”. ἧκεν
οἰκέτης ἔχων ῥυτῆρα, καὶ πεπωκότων, οἶμαι, καὶ μικρῶν ὄντων τῶν παροξυνόντων,
εἰπούσης τι καὶ δακρυσάσης ἐκείνης περιρρήξας τὸν χιτωνίσκον ὁ οἰκέτης ξαίνει
κατὰ τοῦ νώτου πολλὰς. [198] ἔξω δ’ αὑτῆς οὖσ’ ὑπὸ τοῦ κακοῦ καὶ τοῦ πράγματος
ἡ γυνή, ἀναπηδήσασα προσπίπτει πρὸς τὰ γόνατα τῷ Ἰατροκλεῖ, καὶ τὴν τράπεζαν
ἀνατρέπει. καὶ εἰ μὴ ἐκεῖνος ἀφείλετο, ἀπώλετ’ ἂν παροινουμένη· καὶ γὰρ ἡ παροινία
τοῦ καθάρματος τουτουὶ δεινή.
[197] Tengo entendido que estos, primero, sobre todo la forzaron a beber y a comer
calmadamente, según me refería Yatrocles al día siguiente. Pero, conforme la cosa
avanzaba y se iban excitando por la bebida, le ordenaron que se recostara y que
cantara algo. Como ella se agobió porque ni quería ni sabía hacerlo, este y Frinón
afirmaron que la postura era una insolencia y que era inadmisible que ella, siendo
como era una esclava procedente de los olintios, enemigos y ofensores de los dioses,
se comportara con esa arrogancia. Entonces decían: «¡llama al esclavo!», «¡que
alguien traiga una brida!». Llegó el criado con un látigo. Según creo, puesto que
estaban borrachos y siendo ruines quienes lo animaban, el criado le rasgó la túnica,
mientras aquella murmuraba algo y sollozaba, y le golpeó varias veces en la espalda.
[198] Fuera de sí por el daño y por la situación, la mujer se lanzó a las rodillas de
Yatrocles de un salto y volcó la mesa. Si aquel no lo hubiera impedido, podría haber
muerto a causa de la violencia etílica; pues la brutal embriaguez de este desecho de
aquí también era terrible.
La sección discursiva sobresale por su viveza descriptiva (ἐνάργεια)237, cuyo
núcleo persuasivo se basa en la crudeza emocional. El propio Demóstenes había
justificado no haber acudido al banquete de Jenofrón –una técnica más para presentar su
moderación y distanciarse de Esquines–. Su ausencia se evidencia a partir de distintas
fórmulas discursivas que operarían como subterfugios ante las posibles incongruencias e
incoherencias en el relato (μοι δοκεῖ, ὡς διηγεῖτο Ἰατροκλῆς ἐμοὶ τῇ ὑστεραίᾳ...οἶμαι).

235
La polarización entre moderación y excesos es una marca de alteridad que desarrolla la literatura hostil
a Macedonia en la Grecia del s. IV a.C. En uno de sus Olintíacos Demóstenes se burla de los hábitos
bebedores del rey y de su corte (D. 2.18-19). También Teopompo exagera negativamente su estilo de vida
(Theopomp.Hist. FGrH 115 F 224, 225a-b). Ante la carencia de fuentes literarias macedonias, Carney
2007: 133 propone que los prejuicios griegos responderían a la opulencia de esta región, más fértil y
abundante en recursos que muchos Estados del sur.
236
D. 19.196: «Sin duda después del simposio de Sátiro vamos a examinar otro, celebrado por estos en
Macedonia. Contemplad si se acerca o se asemeja a este: efectivamente estos fueron, previa invitación, a
casa de Jenofrón, el hijo de Fédimo, uno de los Treinta. Yo no asistí. Cuando comenzaron a beber hizo
entrar a una mujer olintia, hermosa pero libre y prudente, tal y como las pruebas manifiestan».
237
Arist. Rh. 1410b34. Para este comentario se sigue el análisis efectuado por Spatharas 2019: 109-116.

73
Por cuanto atañe a la narración, el hipérbaton inicial visibiliza la presión a la que la olintia
se vio sometida cuando Esquines y sus colegas la obligaron a tomar parte de las
actividades del banquete (ἠνάγκαζον). Si durante esos primeros estadios los embajadores
atenienses habrían mostrado algo de contención (ἡσυχῇ), la bebida intensificó su
insolencia238. En efecto la petición que hicieron a la muchacha es doblemente indecente.
El verbo κατακλίνεσθαι insinuaría la acción de acostarse en el diván con uno de los
comensales, no exenta de connotaciones sexuales; y las canciones que debía entonar la
olintia también podrían distinguirse por su tono obsceno (τι καὶ ᾄδειν ἐκέλευον). He aquí
la primera falta de Esquines: la olintia, ahora prisionera de guerra, fue confundida por los
embajadores con una prostituta239, para quien tal equívoco suponía un ultraje tremendo.
La ansiedad de la olintia se expresa en un genitivo absoluto donde Demóstenes corrobora
su antigua condición libre con una referencia a su negativa y a su inexperiencia en
prácticas propias de heteras (ἀδημονούσης δὲ τῆς ἀνθρώπου καὶ οὔτε ἐθελούσης οὔτε
ἐπισταμένης).

Tal rechazo despertó la despiadada indignación de Esquines y Frinón. En primer


lugar, el orador parafrasea los insultos que ambos individuos dirigieron al pueblo olintio,
dos términos abusivos de colorido irreligioso: la expresión τῶν θεοῖς ἐχθρῶν, insinuando
la aversión que sentían los dioses hacia ellos y el origen último de sus desgracias; y el
sustantivo ἀλιτήριος, el cual merece un comentario detallado. Desde el estudio que Hatch
dedicó a dicha voz a comienzos del siglo pasado240, han surgido diversos trabajos que
intentan perfilar la semántica de ἀλιτήριος desde una perspectiva sincrónico-
diacrónica241. El vocablo ἀλιτήριος suele calificar a aquellas personas que, por sus
ofensas contra lo divino, desarrollan una condición peligrosa e impía, fuente de
innumerables desgracias. No obstante, merece la pena citar el extraordinario recorrido del
étimo en la oratoria ática. Ἀλιτήριος comparece primero en la tercera Tetralogía de

238
La excitación provocada por el estado de embriaguez se expresa con el verbo διαθερμαίνω. El verbo
está poco atestiguado en la literatura griega y esta acepción únicamente se encuentra en esta ocasión y en
Pl. Mor. 662C.
239
MacDowell 2006: 287-288.
240
Hatch 1908: 157-162.
241
Desde una perspectiva sincrónica Ballesta Alcega 2021 comprueba el modo en que Flavio Josefo adapta
el vocablo al contenido judeocristiano de su obra. Diacrónicamente Ramón Palerm 2019 aborda la
evolución semántica de ἀλιτήριος desde las fuentes literarias del siglo V a.C. hasta su inclusión en el corpus
plutarqueo.

74
Antifonte, donde el orador impulsa un significado particular, de cuño propio. En esta
causa por homicidio la idea de la desgracia se intensifica hasta tal punto que ἀλιτήριος
simboliza los espíritus vengadores del difunto acosando al asesino242. Es en autores
posteriores como Andócides o Lisias donde se evidencia profusamente el sentido de un
ofensor impío que extendía sus infortunios a la propia comunidad243. Precisamente el
término reaparece en la segunda mitad del s. IV a.C. porque sus connotaciones irreligiosas
funcionaban bien a la hora de censurar la actividad política de ciertos personajes244. De
este modo, el enunciado irreligioso que aquí se aplica a los olintios, pronunciado por
Esquines y su cómplice Frinón, mostraría las propensiones de estos últimos a imitar los
juicios desdeñosos del macedonio245.

La insolencia de Esquines se descubre totalmente en las siguientes líneas cuando,


ofendido por la respuesta de la olintia, solicita a un esclavo que la mujer sea castigada.
Ello da paso a una estremecedora imagen donde el látigo del criado doméstico lacera la
espalda de la muchacha sin atender a sus súplicas e ignorando sus lágrimas. Distintas
palabras otorgan al texto su magnitud dramática: ἱμάς describe el instrumento que servía
para contener a ciertos animales, aportando un cariz aún más vejatorio a la tortura; con el
sustantivo χιτωνίσκος, prenda ligada a los esclavos, se insiste en las nuevas imposiciones
sociales que la olintia había adquirido en Macedonia; y el verbo ξαίνω evoca
desagradablemente el momento en que el látigo se hunde en la carne de la muchacha246.

El objetivo del relato demosténico es promover una respuesta emocional dispar,


aunque coherente, entre los miembros del tribunal. Por un lado, el sufrimiento de la
olintia, anticipado por los ruegos del genitivo absoluto (εἰπούσης τι καὶ δακρυσάσης
ἐκείνης) y evidenciado totalmente cuando es despojada de sus ropajes para ser flagelada
(περιρρήξας τὸν χιτωνίσκον ὁ οἰκέτης ξαίνει κατὰ τοῦ νώτου πολλάς), suscita la
compasión de los jueces. Igualmente, la magnitud del crimen causa la ira contra Esquines,
emoción opuesta a la compasión según la tratadística retórica247. Este sentimiento hostil
contra el personaje se ha anticipado retóricamente al sustituir su nombre por los

242
Antipho 4.1.3-4; 4.2.8; 4.3.7; 4.4.10. Cf. Decleva Caizzi 1969: 248; Ramón Palerm 2018c: 220.
243
And. 1.51, 130, 131; Lys. 6.52-53; 13.79. Cf. Furley 1996: 109-110; Vergara Recreo 2021b: 101-112.
244
Aeschin. 3.131, 157; D. 18.159; 19.226; Din. 1.77; Lycurg. 1.117.
245
Spatharas 2019: 115.
246
Cf. Harris 2017: 234-235.
247
Arist. Rh. 1377b23-25.

75
pronombres demostrativos οὗτος y οὑτοσί que, como ya se ha comprobado con
anterioridad, podían suministrar un valor peyorativo a las palabras del orador. La
distribución emotiva se remata con la desesperación de la esclava al voltear la mesa justo
antes de pedir protección a Yatrocles abrazándose a sus rodillas248. Demóstenes también
añade una evaluación actitudinal que diferencia entre el objeto sufridor y el agente de la
paroinia: la disposición de Yatrocles para defender a la muchacha representa la
exculpación de un atrevimiento causado por el vino (παροινουμένη); sin embargo,
Esquines, en un mismo estado de ebriedad (ἡ παροινία), es condenado con un severo
denuesto: κάθαρμα, perteneciente al imaginario popular ligado a la contaminación 249, es
un vocablo de naturaleza ambigua. El sustantivo indica un estado de impureza que
necesitaba ser erradicado para mantener la seguridad de la polis; y, como consecuencia
explícita y directa, el agente contaminante era expulsado a modo de catarsis preventiva250.
El carácter abusivo de este sustantivo se rastrea desde la comedia aristofánica251, aunque
encuentra su expresión más brillante en la oratoria del s. IV a.C., donde se concentra una
mayor cantidad de apariciones252. Además el pronombre demostrativo –intensificado por
el elemento deíctico que reproduce posibles dinámicas gestuales habituales en las causas
judiciales (τουτουί)– realza la idea de desprecio que subyace tras el sustantivo
κάθαρμα253.

La animadversión consustancial a κάθαρμα se amplía en las siguientes líneas donde


Demóstenes arremete contra la condición social de Esquines. Sus orígenes humildes y las
profesiones ejercidas durante su vida se manejan en un tono insultante que resulta eficaz
para desacreditar al rival y para condicionar el voto del tribunal. Precisamente recuerda
tres etapas vitales que Demóstenes fija como tema recurrente de su invectiva: la niñez de
Esquines y la colaboración en los ritos mistéricos oficiados por su madre; sus primeros
pasos políticos en calidad de vicesecretario; y su carrera como actor trágico. Así,

248
En relación con la gestualidad de las súplicas, cf. Naiden 2006: 44-46.
249
Cf. MacDowell 2002: 399-400.
250
Hp. Morb.Sacr. 1.42-45. Parker 1996: 24, 258. Su funcionalidad es casi sinonímica a la de φαρμακός
que, en menor medida, también se atestigua en el género oratorio haciendo referencia a la necesidad de
acabar con los elementos impíos que infectan una ciudad (D. 25.80; Lys. 6.53). Cf. Vergara Recreo 2021b:
106-112.
251
Cf. Ar. Pl. 454.
252
Aeschin. 3.211; D.18.128; 21.185, 198; Din. 1.16.
253
Spatharas 2019: 114.

76
Demóstenes sugestiona al tribunal adelantándose a las alegaciones de su rival (D. 19.199-
200):

[199] καὶ τοιαῦτα συνειδὼς αὑτῷ πεπραγμένα ὁ ἀκάθαρτος οὗτος τολμήσει βλέπειν
εἰς ὑμᾶς, καὶ τὸν βεβιωμένον αὑτῷ βίον αὐτίκα δὴ μάλ’ ἐρεῖ λαμπρᾷ τῇ φωνῇ· ἐφ’
οἷς ἔγωγε ἀποπνίγομαι. οὐκ ἴσασιν οὗτοι τὸ μὲν ἐξ ἀρχῆς τὰς βίβλους
ἀναγιγνώσκοντά σε τῇ μητρὶ τελούσῃ, καὶ παῖδα ὄντα ἐν θιάσοις καὶ μεθύουσιν
ἀνθρώποις καλινδούμενον; [200] μετὰ ταῦτα δὲ ταῖς ἀρχαῖς ὑπογραμματεύοντα καὶ
δυοῖν ἢ τριῶν δραχμῶν πονηρὸν ὄντα; τὰ τελευταῖα δ’ ἔναγχος ἐν χορηγίοις
ἀλλοτρίοις ἐπὶ τῷ τριταγωνιστεῖν ἀγαπητῶς παρατρεφόμενον; ποῖον οὖν ἐρεῖς βίον
ὃν οὐ βεβίωκας, ἐπεὶ ὅ γε βεβιωμένος σοι τοιοῦτος φαίνεται; ἀλλὰ δὴ τὰ τῆς
ἐξουσίας· οὗτος ἄλλον ἔκρινε παρ’ ὑμῖν ἐπὶ πορνείᾳ.
[199] Aunque era consciente de la gravedad de los actos que había cometido, este
hombre impuro se atreverá a miraros a la cara y entonces, en ese preciso instante,
os hablará con su nítida voz de la vida que ha estado llevando. Por estas actividades
yo, ciertamente, siento náuseas. ¿Ellos no saben que, al principio, tú recitabas en voz
alta los libros de tu madre, cuando realizaba ritos iniciáticos y que, siendo un niño,
rondabas por las procesiones entre individuos borrachos? ¿Que después servías
como vicesecretario a los magistrados y que te comportabas perversamente por dos
ο tres dracmas? ¿Y que, finalmente, hace nada, te mantenías a duras penas actuando
como tercer actor para coregos independientes? Entonces, ¿qué tipo de vida dirás
que no has vivido, cuando, ciertamente lo vivido por ti ha resultado ser de tal
naturaleza? Una vida disoluta, sin lugar a duda; pero este tipo acusaba ante vosotros
a otro por prostitución.
La abundancia de formas verbales en perfecto, con sus peculiaridades aspectuales,
indica el estado que había alcanzado Esquines después de todas sus andanzas políticas
(τοιαῦτα...αὑτῷ πεπραγμένα). No obstante, la irrupción de tiempos de futuro marca la
finalidad demosténica en este texto. El orador se anticipa a las posibles réplicas del rival
acerca de su trayectoria vital, lo cual redondea el juego del acusativo interno y la
aliteración (οὗτος τολμήσει βλέπειν εἰς ὑμᾶς, καὶ τὸν βεβιωμένον αὑτῷ βίον αὐτίκα δὴ
μάλ’ ἐρεῖ). Demóstenes incluye también el adjetivo sustantivado ὁ ἀκάθαρτος que,
acompañado por el demostrativo peyorativo οὗτος, subraya la condición de Esquines.
Esta voz irreligiosa, procedente de la tradición médico-filosófica254, rápidamente se hizo
extensible a la esfera ritual para denominar objetos o personas impuros255. Por cuanto
concierne a la oratoria ática ἀκάθαρτος, como su cognado ἀκαθαρσία, solo aparece en
contextos muy restringidos del corpus demosténico256. Si se considera la textura narrativa

254
Hp. Aër. 6; Aff. 18, 19, 22; Epid. 6.5.15; Fract. 27; Morb. 2.16, 41, 63; 3.16. Cf. Parker 1996: 214.
255
Así se infiere del único caso atestiguado en el género trágico, cuando Edipo manda buscar al responsable
de la muerte de Layo con el objetivo de imponerle un castigo que sirva como purificación para la ciudad
de Tebas (S. OT 255-257). Ya en las fuentes del siglo IV a.C., cf. Pl. Leg. 866a5, 868a7.
256
ἀκάθαρτος: D. 25.63; 37.48. ἀκαθαρσία: 21.119.

77
donde se enmarca el término –la violencia infligida sobre la olintia y distintos datos
biográficos de Esquines– las connotaciones de tal impureza son eminentemente morales.
De hecho, este tipo de acepción se atestigua en otras fuentes literarias del s. IV a.C., como
demuestra la magnífica descripción que incluye Platón en Las Leyes (Pl. Lg. 716e2-
717a4):

ἀκάθαρτος γὰρ τὴν ψηχὴν ὅ γε κακός, καθαρὸς δὲ ὁ ἐναντίος, παρὰ δὲ μιαροῦ


δῶρα οὔτε ἄνδρ’ ἀγαθὸν οὔτε θεὸν ἔστιν ποτὲ τό γε ὀρθὸν δέχεσθαι· [717a] μάτην
οὖν περὶ θεοὺς ὁ πολύς ἐστι πόνος τοῖς ἀνοσίοις, τοῖσιν δὲ ὁσίοις ἐγκαιρότατος
ἅπασιν. σκοπὸς μὲν οὖν ἡμῖν οὗτος οὗ δεῖ στοχάζεσθαι·
Sin duda el malvado tiene un alma impura, mientras su opuesto la tiene pura; y ni
un hombre bueno ni una divinidad podrían alguna vez aceptar regalos de un impuro.
[717a] Así, los sacrílegos harían un gran esfuerzo, en vano, por los dioses, mientras
todos los religiosamente correctos harían un esfuerzo muy oportuno. Por tanto, este
es el propósito al que nosotros deberíamos apuntar.
El juego de antítesis propuesto por el filósofo, donde se opone la sordidez de los
malhechores con la incorruptibilidad moral de los honrados, conecta con la imagen de
indecencia que Demóstenes intenta proyectar sobre el acusado. Los crímenes
contaminantes de Esquines necesitaban ser penados si se quería salvaguardar el bienestar
estatal. El adjetivo ἀκάθαρτος también insinúa una repulsión que, acto seguido, queda
totalmente manifiesta. Los capítulos que Aristóteles dedica a explicar el papel de las
emociones en el ámbito judicial no hacen mención alguna al asco. Es posible que quedara
fuera del catálogo aristotélico por ser una emoción fuertemente hostil que muchas veces
invade las fronteras de lo permitido. No obstante, eso no significa que los oradores
esquivaran mensajes más o menos explícitos vinculados a la aversión. El presente pasaje
incluye tal vez uno de los ejemplos más señeros acerca de la codificación de dicha
emoción. En él Demóstenes se posiciona enfáticamente (ἔγωγε) y asegura ante su
audiencia que la actividad de Esquines le provoca una sensación nauseabunda
(ἀποπνίγομαι)257. La aparición de ἀποπνίγομαι como respuesta física provocada por algo
sensorial o moralmente repugnante ya se recoge en el repertorio cómico de Aristófanes.
Por ejemplo, en Los Caballeros Demo se queja del fétido olor que desprende el cuero del
Paflagonio, a lo cual el Morcillero le responde: «Te cubrió con ello a propósito, sin duda
alguna, para que se te atragante» (Ar. Eq. 893: καὶ τοῦτό <γ’> ἐπίτηδές σε περιήμπεσχ’,
ἵνα σ’ ἀποπνίξῃ). Asimismo en los versos iniciales de La Paz, mientras alimenta al

257
Worman 2008: 249; Spatharas 2019: 114.

78
escarabajo pelotero, uno de los criados cita la insoportable pestilencia de su comida:
«Recolectores de estiércol, ayudadme, por los dioses, si no queréis verme vomitando»
(Ar. Pax 9-10: ἄνδρες κοπρολόγοι προσλάβεσθε πρὸς θεῶν, / εἰ μή με βούλεσθ’
ἀποπνιγέντα περιιδεῖν).

A continuación se prolonga una interrogación en la que, aun apelando al propio


Esquines, el público se cuela como sabedor de todas las anécdotas (οὐκ ἴσασιν οὗτοι). La
correlación se fracciona mediante tres marcadores discursivos que conectan hitos en la
vida de Esquines comprendidos entre su niñez y su madurez más reciente (τὸ μὲν ἐξ
ἀρχῆς...μετὰ ταῦτα...τὰ τελευταῖα δ’). En primer lugar, se presenta el oficio de su madre
Glaucótea, quien oficiaban ritos mistéricos (τῇ μητρὶ τελούσῃ) para ganar dinero y
mantener a su familia. En este marco iniciático actúa un jovencísimo Esquines leyendo
los textos sagrados con su potente voz (τὰς βίβλους ἀναγιγνώσκοντά σε)258. La
vergonzosa involucración de Esquines en los ritos extáticos cuando era un niño se destaca
con la aposición παῖδα ὄντα. La imagen del niño rodeado por una congregación
completamente borracha (ἐν θιάσοις καὶ μεθύουσιν ἀνθρώποις καλινδούμενον) esboza
un ambiente inapropiado para su correcta educación. Aunque no se precisa la divinidad a
la que se rendía devoción, Demóstenes amalgama elementos rituales vinculados a Dioniso
y a otros ceremoniales mistéricos para crear un escenario religioso cómico con el que
vituperar a Esquines259. Demóstenes, sin embargo, no pretendía plasmar el talante

258
En relación con la preparación iniciática (παράδοσις) donde el sacerdote podía transmitir las enseñanzas
sagradas a los iniciados, cf. Burkert 1987: 69-72. Las aptitudes vocales que Demóstenes anticipa con el
sintagma λαμπρᾷ τῇ φωνῇ destacan en las tres anécdotas relatadas: al papel de Esquines leyendo los libros
sagrados se unen su vicesecretaría, cuya tarea fundamental era la lectura de distintos documentos públicos,
y su carrera como actor trágico.
259
La descripción más exhaustiva se encuentra en Sobre la corona, en una sección narrativa donde
Demóstenes vuelve a ensañarse con los orígenes humildes de Esquines. D. 18.259-260: «En cuanto fuiste
un hombre leías los libros para tu madre mientras realizaba iniciaciones y la ayudabas en lo demás: durante
la noche ponías pieles de cervatillo a los iniciados, les dabas de beber sin mesura, los purificabas, los
embadurnabas con barro y salvado y, tras mandarles levantarse al acabar la purificación, les mandabas
decir: “he escapado del mal, he encontrado el bien”, enorgulleciéndote porque nadie dio jamás alaridos tan
fuertes […]; y, durante el día, conducías las hermosas comitivas por las vías públicas, a los coronados con
hinojo y álamo blanco, agarrabas las serpientes de mejilla, las agitabas sobre tu cabeza, gritabas “evohe
saboi” y bailabas al son del “Hies Attis Attis Hies”. Eras llamado por las viejecitas director del coro,
conductor, portador de la cesta, portador de la criba sagrada y cosas similares. Recibías como pago por ello
pasteles empapados en vino, trenzados y recién hechos, por los cuales ¿quién no se consideraría a sí mismo
y a su suerte verdaderamente dichosos?». En contra de la visión general del texto como una ceremonia en
honor al dios Sabacio, Martin 2009: 104-115 hace un análisis preciso sobre la ambigüedad religiosa
subyacente y su finalidad para despertar el desprecio y la risa de la audiencia.

79
irreligioso de su rival en este episodio sino, más bien, mostrar a Esquines y a su familia
como parásitos viviendo en los márgenes de la sociedad260.

En segundo lugar, se precisan los inicios de Esquines en la vida pública. Sus


tendencias venales retroceden hasta su incipiente cargo como vicesecretario (ταῖς ἀρχαῖς
ὑπογραμματεύοντα). El genitivo de precio muestra que, al menos en dos ocasiones, el
orador aceptó una ínfima recompensa monetaria a cambio de favorecer los intereses de
ciertas figuras públicas (δυοῖν ἢ τριῶν δραχμῶν), tal y como corrobora la explicación que
proporciona el escolio demosténico a este pasaje261. Finalmente, Demóstenes opta por
presentar otro dato biográfico que también formaba parte de las chanzas tópicas dirigidas
contra su oponente: antes de asociarse con el reputado estadista Eubulo, Esquines fue un
actor trágico profesional. Las mofas del autor se focalizan en el infinitivo τριταγωνιστεῖν
asumiendo que Esquines interpretaba el papel del tercer actor. La acuñación de este
vocablo se debe completamente a Demóstenes, quien lo integra en su invectiva contra
Esquines para designar su fracaso como actor al desempeñar los papeles menos
importantes262. A diferencia de Demóstenes, quien disfrutaba de una hacienda suficiente
para financiar coros teatrales, Esquines era un actor asalariado que sobrevivía
apuradamente (ἔναγχος) gracias a las ayudas proporcionadas por sus coregos (ἐν
χορηγίοις ἀλλοτρίοις)263. Los datos anteriores buscaban invalidar cualquier excusa del
enemigo: la repetición de βίος y βιόω agranda la humillación de Esquines cuando se
coteja la visión del contrincante con la supuesta veracidad del informe demosténico
(ποῖον οὖν ἐρεῖς βίος ὃν οὐ βεβίωκας, ἐπεὶ ὅ γε βεβιωμένος σοι τοιοῦτος φαίνεται). La
hipófora final expone la hipocresía de Esquines sin circunloquios: a pesar de llevar una
vida licenciosa (τὰ τῆς ἐξουσίας) osó acusar a un individuo por prostituirse (ἐπὶ πορνείᾳ).
La noticia trata un suceso acontecido en el 345 a.C. cuando Esquines demandó a Timarco
con la intención de prevenir la acusación que preparaba junto a Demóstenes por su

260
Martin 2009. 63-65. Cf. D. 19.249.
261
Schol. in D. 420 in or. 19.199: «En efecto los secretarios algunas veces aceptaban calderilla de otros y
leían las leyes y los decretos para su beneficio personal».
262
D. 18.129, 209, 262-267; 19.247, 337. Cf. Pickard-Cambridge 1973: 132-135.
263
Cf. D. 18.257; 21.13 y ss.

80
actuación en la embajada. La condena de sus prácticas depravadas lo incapacitó para
participar en la política ateniense y paralizó el procedimiento judicial contra Esquines264.

Las denuncias que Demóstenes ha ido entrelazando alcanzan su máxima expresión


en una sección donde el orador no ceja en su empeño por influir en la opinión del público
gracias a la distorsión de la descripción de Esquines y a la transmisión de una maldad sin
parangón (D. 19.201):

[201] τοσούτων τοίνυν καὶ τοιούτων ὄντων, ὦ ἄνδρες δικασταί, ὧν ἀδικῶν ὑμᾶς
ἐξελήλεγκται, ἐν οἷς τί κακὸν οὐκ ἔνι; δωροδόκος, κόλαξ, ταῖς ἀραῖς ἔνοχος,
ψεύστης, τῶν φίλων προδότης, πάντ’ ἔνεστιν τὰ δεινότατα· πρὸς ἓν οὐδ’ ὁτιοῦν
τούτων ἀπολογήσεται, οὐδ’ ἕξει δικαίαν οὐδ’ ἁπλῆν εἰπεῖν ἀπολογίαν οὐδεμίαν.
[201] Entonces, jueces, como eran tan numerosos y graves los cargos que se le
habían imputado por cometer injusticias contra vosotros, entre estos, ¿qué crimen le
faltaba a este? Corrupto, adulador, preso de las maldiciones, mentiroso, traidor de
sus amigos, posee todos y los más horribles crímenes; no se defenderá contra
ninguno de estos ni pronunciará una defensa justa y honrada.
Los oficios a los que se había entregado Esquines durante toda su vida recalcan su
incapacidad para gestionar la vida pública ateniense. Ello concedía a Demóstenes la
posibilidad de idear una hosca imputación que combinara varios insultos de un calibre
insoslayable. El genitivo absoluto que abre el texto, cuyos atributos son dos pronombres
intensificadores (τοσούτων...καὶ τοιούτων), apunta la naturaleza de las acciones del
oponente. La alta resonancia fonética lograda mediante la aliteración y el homeoteleuton
redondea la importancia del mensaje (τοσούτων τοίνυν καὶ τοιούτων ὄντων). La
apelación al tribunal (ὦ ἄνδρες δικασταί) preparaba a la audiencia antes de emprender su
ataque más enérgico contra Esquines. La predisposición del público se acentúa gracias al
plural ὑμᾶς dependiendo del participio ἀδικῶν, que indica unas injusticias que se hacían
extensibles al grueso de la comunidad ateniense y por las cuales Esquines era justamente
procesado (ἐξελήλεγκται).

Demóstenes sigue sugestionando a los jueces al insertar una interrogación retórica


que refleja el alcance de la criminalidad esquínea (ἐν οἷς τί κακὸν οὐκ ἔνι;). La pregunta
la contesta el propio orador al poner en juego el recurso retórico de la hipófora,

264
Entre las pruebas e imputaciones que van reluciendo a lo largo del discurso Contra Timarco destaca una
declaradamente mordaz, donde Esquines sugiere la reputación que Timarco se había labrado en Atenas. Cf.
Aeschin. 1.130: «Así pues, ciudadanos, recordad qué informe tenéis sobre Timarco. Apenas se pronunciaba
su nombre y preguntabais lo siguiente: “¿Qué Timarco?” “¿El que se prostituye?”».

81
elaborando una respuesta que se resume en la catalogación asindética de varios epítetos
negativos. Cada término refleja diferentes denuncias que Demóstenes ya ha ido
exponiendo a lo largo de su discurso: δωροδόκος apunta la venalidad de Esquines pues él
y otros embajadores, supuestamente, habían aceptado regalos de Filipo a cambio de
secundar la causa macedonia. En la lengua griega no existía un campo semántico
específico para la noción del soborno por lo que el sentido de δωροδόκος y fórmulas
similares se extrae del contexto. Tal y como señala Demades en uno de sus discursos,
actuar en detrimento del Estado era un componente esencial para adjudicar a estas
expresiones su significado negativo265: «Un pago económico no molesta, sino el hecho
de aceptarlo si iba en contra del interés común (Demad. 1.21: οὐχ ἡ δόσις τῶν χρημάτων
λυπεῖ, ἀλλ’ ἡ πρᾶξις τοῦ λαμβάνοντος, ἐὰν ᾖ κατὰ τοῦ συμφέροντος)»266. Otro de los
defectos proyectados sobre Esquines es su naturaleza halagüeña. Como demuestran las
fuentes de época clásica, el vocablo κόλαξ designa una aptitud propia de demagogos –su
facilidad para embelesar al pueblo con falsedades y discursos deshonestos–, capaz de
desestabilizar el correcto funcionamiento de la polis267.

La inclinación macedonia de Esquines conecta con la expresión crítica ταῖς ἀραῖς


ἔνοχος, sugiriendo una falta cívico-religiosa que Demóstenes había aludido
anteriormente. Al quebrantar los juramentos institucionales por los que se prohibía a
cualquier magistrado público actuar en contra de la comunidad, Esquines quedaba sujeto
a las imprecaciones del Estado. A través de la información extraída del discurso es posible
considerar que el sintagma ταῖς ἀραῖς ἔνοχος268, patente en la prosa demosténica y en la
de sus coetáneos con matices claramente religiosos, funcionaba como una suerte de
hipérbole retórica, aumentando la trascendencia del perjurio cometido por Esquines. Su

265
Herman 2002: 75-76.
266
Los altercados de corrupción que sacudieron la política ateniense de finales del siglo IV a.C.
proporcionan, a través de la oratoria, múltiples pruebas sobre este tipo de enunciados. A raíz del asunto de
Hárpalo, Dinarco decía de Demóstenes que llevaba largo tiempo venido a proyectos ajenos (Din. 1.28:
μισθωτὸς οὗτος...μισθωτός {οὗτος} ἐστι παλαιός) y que el acto de cohecho lo convertía automáticamente
en un traidor a su patria (Din. 1.29, 47). Asimismo, Hiperides equipara la corrupción de Demóstenes y
Demades con un atentado político (Hyper. Dem. 25: οἷς δὲ μήτε ταῦτα ἱκανά ἐστιν μήτ’ ἐκεῖνα, ἀλλ’ ἤδη
ἐπ’ αὐτῷ σώματι τῆς πόλεως δῶρα εἰλήφασι, πῶς οὐκ ἄξιον τούτους κολ[άζ]ειν ἐστι;). Para otros ejemplos,
cf. Din. 2.1, 25.
267
Fisher 2008: 194-197.
268
El corpus oratorio atestigua la locución en cuatro ocasiones más: Aeschin. 3.121-122, quien cita la
maldición anfictiónica durante su narración sobre la Cuarta Guerra Sagrada; D. 23.97, como colofón a una
detallada descripción sobre los juramentos practicados en el plano cívico-político; y Din. 1.46, en un pasaje
que censura de un modo asombrosamente exagerado la política demosténica.

82
mendacidad se apuntala en el siguiente adjetivo de la enumeración, ψεύστης, a través del
cual Demóstenes evidencia las falsas promesas que había transmitido a la asamblea269.
Como último eslabón de esta acumulación injuriosa, Demóstenes nombra la traición del
oponente pero, en este caso, restringe la semántica del término a los actos lesivos
cometidos contra sus compañeros. La frase φίλων προδότης, pese a que Demóstenes no
se explaya ni da una definición precisa, tal vez inmortalice un punto concreto de la
confrontación entre ambos autores. Esquines iba a atacar a Demóstenes alegando que
había demandado a sus colegas de embajada, con quienes había participado en un marco
de ritualidad compartida. Demóstenes rebate el argumento, garantizando que el verdadero
traidor era Esquines270. Por último, la oración apositiva πάντ’ ἔνεστιν τὰ δεινότατα y el
empleo del superlativo señalan la delincuencia de Esquines de un modo indefinido, pues
la frase englobaría los crímenes ya citados y otros de sobresaliente envergadura.

Al final del texto Demóstenes implementa un juego retórico con el que pretende
hacer ver a los jueces que su rival es totalmente consciente de sus faltas y, en
consecuencia, la inexistencia de una defensa válida271. La profusión de adverbios,
pronombres negativos y de la repetición de la voz ἀπολογία o sus derivados verifican este
mensaje, que se divide en dos posibilidades distintas. Esquines, consciente de su
culpabilidad, optaría por no defenderse, una resignación defensiva que exhibe el futuro
ἀπολογήσεται y sus complementos (πρὸς ἓν οὐδ’ ὁτιοῦν τούτων ἀπολογήσεται). No
obstante, Demóstenes también opina que, en vez de asumir su responsabilidad, Esquines
podría intentar excusarse con un discurso capcioso (οὐδ’ ἕξει δικαίαν οὐδ’ ἁπλῆν εἰπεῖν
ἀπολογίαν οὐδεμίαν).

Continuando con su reflexión sobre la culpabilidad de Esquines asegura que su


contrincante, aun siendo consciente de sus errores, hizo varias tentativas a fin de sortear

269
D. 19.20-21.
270
Cf. Aeschin. 2.22-23, 163, 183; D. 19.189, 191. En Din. 1.41, pasaje de objetivos y características
similares al de Demóstenes, vuelve a aparecer φίλων προδότης, aquí aludiendo a la ilusoria relación entre
Demóstenes y Aristarco: «¿Vosotros no os dais cuenta de que este tipo es un corrupto, un ladrón, un traidor
de sus amigos e indigno para la ciudad, tanto él como la suerte que lo rodea? (οὐκ ἴστε τοῦτον αὐτοὶ
δωροδόκον ὄντα καὶ κλέπτην καὶ προδότην τῶν φίλων, καὶ τῆς πόλεως ἀνάξιον καὶ αὐτὸν καὶ τὴν περὶ
τοῦτον τύχην γεγενημένην;)».
271
MacDowell 2006: 290.

83
las rendiciones de cuentas. Pocos parágrafos después el orador ejemplifica uno de sus
intentos de evasión judicial (D. 19.212):

[212] ἐκ δὲ τοῦ δὶς ἐμὲ εἰσελθεῖν ἀνάγκη περιίστατο καὶ τούτῳ πάλιν εἰσιέναι· διὰ
ταῦτ’ οὐκ εἴα καλεῖν. καίτοι τοῦτο τὸ ἔργον, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, ἀμφότερ’ ὑμῖν
ἐπιδείκνυσιν σαφῶς, καὶ κατεγνωκόθ’ ἑαυτοῦ τοῦτον ὥστε μηδενὶ νῦν ὑμῶν
εὐσεβῶς ἔχειν ἀποψηφίσασθαι αὐτοῦ, καὶ μηδὲν ἀληθὲς ἐροῦντα περὶ ἐμοῦ· εἰ γὰρ
εἶχεν, τότ’ ἂν καὶ λέγων καὶ κατηγορῶν ἐξητάζετο, οὐ μὰ Δί’ οὐκ ἀπηγόρευε καλεῖν.
[212] Y, como yo fui a prestar declaración por segunda vez, a él también le oprimía
la necesidad de comparecer de nuevo; por estas razones no permitía que me citaran.
Por tanto, atenienses, esta acción os demuestra claramente dos cosas: que él se ha
condenado a sí mismo, de forma que para ninguno de vosotros resulta piadoso
absolverlo; y que no va a decir nada cierto sobre mí. En efecto, si pudiera, entonces
se encontraría pronunciando una acusación, pero no, ¡por Zeus!, no prohibiría que
me citaran a juicio.
El texto demosténico exhibe una alta profusión de términos técnicos que envuelven
su relato sobre las estratagemas políticas de Esquines. Los magistrados públicos estaban
obligados a someterse a una evaluación después del desempeño de su cargo. Por esto
mismo Demóstenes nombra su intención de prestar declaración una vez regresó de la
segunda embajada, igual que hizo al término de la primera; pero Esquines había impedido
al tribunal que llamara a Demóstenes a testificar mediante una burda maniobra272. Se
enfatiza la secuenciación judicial, de modo resumido, gracias a los adverbios temporales
y a la diferencia aspectual-temporal de los infinitivos: Demóstenes quiso informar de los
avatares diplomáticos de la segunda embajada (ἐκ δὲ τοῦ δὶς ἐμὲ εἰσελθεῖν) lo cual
constreñía la situación de Esquines (ἀνάγκη περιίστατο καὶ τούτῳ πάλιν εἰσιέναι). De
esta manera, el oponente entorpeció el procedimiento judicial, lo cual sirve como
contenido para ilustrar a la audiencia (ἀμφότερ’ ὑμῖν ἐπιδείκνυσιν σαφῶς). La primera
conclusión a la que llega el orador implica directamente al tribunal: al obstaculizar la
declaración de Demóstenes, Esquines trataría de silenciar información relacionada con la
embajada, quedando así en evidencia (κατεγνωκόθ’ ἑαυτοῦ τοῦτον). Como resultado, si
los jueces no deseaban cometer perjurio, la necesidad de condenar a Esquines era más
que evidente. Esta idea de peligrosidad se extrae de la oración ὥστε μηδενὶ νῦν ὑμῶν
εὐσεβῶς ἀποψηφίσασθαι αὐτοῦ: el indefinido negativo μηδενὶ –aquí haciéndose

272
Cf. D. 19.211: «Esto era lo más grave de todo, no una palabra, sino una acción: en efecto, cuando yo
quería lo justo –declarar ante vosotros una segunda vez por haber desempeñado una segunda embajada–,
este Esquines de aquí, presentándose con muchos testigos, prohibía que se me llamara ante el tribunal,
como si ya hubiera hecho las rendiciones de cuentas (εὐθύνας) y no estuviera sujeto a ellas».

84
extensivo a cada uno de los miembros del tribunal– condiciona el sentido de la oración y,
sobre todo, acota el significado de εὐσεβῶς señalando que absolver a un criminal
constituiría una violación del juramento heliástico. La sutileza con que Demóstenes
suscita el temor de sus oyentes muestra la existencia de una diferencia distributiva en los
usos del léxico irreligioso. Cuando el orador se dirige a su audiencia la irreligiosidad se
evoca con sutileza, esbozando la noción de transgresión a partir del contexto argumental;
y la terminología explícitamente irreligiosa se reserva al contrincante, contra quien
arremete violentamente a lo largo del discurso.
La segunda advertencia también indica los planes engañosos de Esquines. Al no tener
ningún argumento válido con que defenderse iba a recurrir a la desacreditación política
de Demóstenes, profiriendo distintos embustes que en el texto afloran de la lítote μηδὲν
ἀληθές. Este último tema enlaza con una reflexión donde el orador disecciona el
comportamiento de Esquines para sus oyentes. La inserción de un período hipotético-
deductivo irreal realza todavía más la falsedad del rival, quien de haber tenido argumentos
veraces no habría dudado en acusarlo (εἰ γὰρ εἶχεν, τότ’ ἂν...ἐξητάζετο), idea que se
concentra en la hendíadis καὶ λέγων καὶ κατηγορῶν. Por último, el peso retórico de estas
líneas recae esencialmente en la indignación de Demóstenes (οὐ μὰ Δί’), pues tampoco
habría dificultado la evaluación pública de los embajadores.
Las fronteras marcadas por Demóstenes para distanciarse de Esquines y de sus socios
recorre distintos puntos del discurso de un modo más o menos enfático. No solo sugiere
que su comportamiento antes, durante y después de las diferentes embajadas fue loable y
que se ajustó a aquello esperado por un buen ciudadano ateniense, sino que también señala
cómo las infracciones de otros fueron comprometiendo gradualmente su propia
reputación y la de Atenas. A modo de preámbulo, Demóstenes enuncia las motivaciones
de su acusación y elabora un escenario hipotético sobre los efectos que tendría cooperar
en las fechorías de Esquines y ceder a los sobornos de Filipo273. Con ello pretende
demostrar su postura incorruptible, así como los daños que le habían ocasionado sus
enemigos políticos (D. 19.223):
[223] οὐκ ἔστι ταῦτα, ἀλλ’ ἀπήγγειλα μὲν τἀληθῆ καὶ ἀπεσχόμην τοῦ λαβεῖν τοῦ
δικαίου καὶ τῆς ἀληθείας εἵνεκα καὶ τοῦ λοιποῦ βίου, νομίζων, ὥσπερ ἄλλοι τινὲς
παρ’ ὑμῖν, καὶ αὐτὸς ὢν ἐπιεικὴς τιμηθήσεσθαι, καὶ οὐκ ἀνταλλακτέον εἶναί μοι τὴν
πρὸς ὑμᾶς φιλοτιμίαν οὐδενὸς κέρδους· μισῶ δὲ τούτους, ὅτι μοχθηροὺς καὶ θεοῖς

273
D. 19.221-223.

85
ἐχθροὺς εἶδον ἐν τῇ πρεσβείᾳ, καὶ ἀπεστέρημαι καὶ τῶν ἰδίων φιλοτιμιῶν διὰ τὴν
τούτων δωροδοκίαν πρὸς ὅλην δυσχερῶς ὑμῶν τὴν πρεσβείαν ἐσχηκότων·
κατηγορῶ δὲ νυνὶ καὶ ἐπὶ τὰς εὐθύνας ἥκω τὸ μέλλον προορώμενος, καὶ βουλόμενος
ἀγῶνι καὶ δικαστηρίῳ μοι διωρίσθαι παρ’ ὑμῖν ὅτι τἀναντία ἐμοὶ καὶ τούτοις
πέπρακται.
[223] Esto no es así, pues he referido la verdad y me negué a aceptar dinero por el
bien de la justicia, de la verdad y de mi vida restante creyendo que yo mismo, como
algunos de vosotros, iba a gozar de reconocimiento en caso de ser honrado y que yo
jamás debería entregar mi patriotismo hacia vosotros a cambio de algún beneficio.
Odio a estos porque durante la embajada comprendí que eran unos miserables
enemigos de los dioses y porque me he visto privado de honores personales por
culpa de su venalidad, pues vosotros estabais decepcionados con la embajada al
completo. Ahora mismo los estoy acusando y he acudido a la rendición de cuentas
adelantándome al futuro y con el deseo de que se me declare ante vosotros, en un
proceso judicial y en un tribunal público, que estos y yo hemos obrado de forma
contraria.
La correctio inicial desmiente las conjeturas anteriores con el objetivo de patentizar
la actitud responsable de Demóstenes (οὐκ ἔστι ταῦτα, ἀλλ᾿...). Un hysteron-proteron
destaca el mensaje del orador: en la embajada se negó a aceptar los sobornos macedonios
alentado por su respeto a la justicia, la integridad y al futuro de su carrera política
(ἀπεσχόμην τοῦ λαβεῖν τοῦ δικαίου καὶ τῆς ἀληθείας εἵνεκα καὶ τοῦ λοιποῦ βίου),
precisamente aquello que reportó cuando regresó a Atenas (ἀπήγγειλα μὲν τἀληθῆ). A
pesar del desinterés que otorga a varios de sus movimientos políticos, lo que subyace tras
su proceder diplomático es el reconocimiento. Según la opinión de Demóstenes, actuar
con rectitud garantizaba la adquisición de una buena reputación pública. Dos son los
términos de los que se deduce este significado: por un lado, τιμηθήσεσθαι, infinitivo
adnominal derivado de τιμή, implica la honra que merecían los ciudadanos que obraban
en beneficio de su patria274. Aquí Demóstenes vuelve a recalcar su honestidad a partir del
pronombre enfático αὐτός y de la comparación establecida con sus oyentes en un intento
de que se congracien de él (ὥσπερ ἄλλοι τινὲς παρ’ ὑμῖν). Por otro lado, el sustantivo
φιλοτιμία, antes con un valor negativo, abandona sus connotaciones previas y pasa a
definir un patriotismo cívico por que los ciudadanos acaudalados engrandecían a su
comunidad haciendo donaciones y servicios públicos. Demóstenes se vale del término
para marcar aún más su posicionamiento frente a Esquines: el adjetivo verbal en
construcción personal (οὐκ ἀνταλλακτέον εἶναι μοι) proyecta una philotimia basada en la
lealtad del orador, una actitud que le sitúa en las antípodas de los demás embajadores,

274
Cf. Arist. EN 1095b23.

86
quienes prefirieron traicionar los intereses atenienses a cambio de beneficios personales
(οὐδενὸς κέρδους)275.

Todos estos datos dan paso a uno de los juicios más severos emitidos por
Demóstenes. El empleo de la primera persona del singular del verbo μισῶ encabeza una
lacerante crítica de carácter personalizado. En efecto, el capítulo de La Retórica que
Aristóteles dedica a la definición del odio (τὸ μῖσος) deja clara la fuerza dramática de la
emoción: se trata de una manifestación de hostilidad profunda hacia un individuo o un
género de cosas persistente en el tiempo, con la que se busca dañar al rival sin
miramientos276. Demóstenes no solo declara públicamente su enemistad con Esquines y
con todos aquellos que, a su parecer, arruinaron la consecución de la embajada, sino que
también es su pretensión contagiar a la audiencia de tal enemistad. Para imbuir a los
oyentes de ese pathos agresivo hay dos elementos esenciales: el demostrativo τούτους
que, como ya se ha observado en otras ocasiones, suele poseer un cariz negativo; y la
coordinación μοχθηροὺς καὶ θεοῖς ἐχθρούς, la cual apunta el envilecimiento de algunos
integrantes de la delegación. La finalidad ofensiva de Demóstenes la evidencian el
adjetivo μοχθηρός, cuyo sentido precisa una perversión que desemboca en injusticia y
maldad277; y la locución θεοῖς ἐχθρούς, que en este discurso detalla una traición política
que también socava el plano religioso ateniense.

Aunque pronunciarse de este modo pueda parecer injustificado, Demóstenes razona


sus motivos minuciosamente. Los escándalos de corrupción que entintaron la embajada a
su regreso (διὰ τὴν τούτων δωροδοκίαν) hicieron que acabaran por suprimirse los
reconocimientos mediante decreto y la cena costeada por el Pritaneo. Demóstenes, por
tanto, se vio privado de los honores merecidos por sufragar la liberación de algunos
prisioneros atenienses (ἀπεστέρημαι καὶ τῶν ἰδίων φιλοτιμιῶν...πρὸς ὅλην δυσχερῶς
ὑμῶν τὴν πρεσβείαν ἐσχηκότων). La participación del orador en las rendiciones de
cuentas pretendía dejar constancia pública de la mala actuación de sus colegas en el cargo,
así como insistir en el distanciamiento entre él y el resto de los embajadores. Todo ello se
enfatiza retóricamente con las formas verbales y pronombres personales en primera

275
Cf. Christ 2013.
276
Arist. Rh. 1382a1-14. Konstan 2006: 185-194.
277
Arist. EN 1110b27-30.

87
persona del singular, los cuales precisan la postura personal del orador. Εl pronombre
ὑμῖν y los tecnicismos propios de la esfera judicial (ἀγῶνι καὶ δικαστηρίῳ) determinan su
deseo de que los actos delictivos de sus compañeros se censuren públicamente. Las
actividades de los otros embajadores (τούτοις) se contraponen a las de Demóstenes
gracias a una cuidada antítesis estructurada por medio de la forma τἀναντία (ὅτι τἀναντία
ἐμοὶ καὶ τούτοις πέπρακται).

Las reivindicaciones personales de Demóstenes, en sintonía con su programa


belicista, manan constantemente del discurso. Se centra especialmente en sentenciar la
felonía de Esquines y de otros compañeros de embajada pero también se atreve a alentar
a la audiencia discutiendo la apatía e improductividad políticas que los atenienses venían
demostrando durante los últimos años. En esta línea persuasiva, el orador construye una
oposición entre los secuaces atenienses de Filipo y los buenos ciudadanos (D. 19.226):

[226] οὔκουν δεινόν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, καὶ σχέτλιον τοῖς μὲν τὰ Φιλίππου
πράγμαθ’ ᾑρημένοις θεραπεύειν οὕτως ἀκριβῆ τὴν παρ’ ἐκείνου πρὸς ἑκάτερα
αἴσθησιν ὑπάρχειν, ὥστε ἕκαστον, ὥσπερ ἂν παρεστηκότος αὐτοῦ, μηδ’ ὧν ἂν
ἐνθάδε πράξῃ μηδὲν ἡγεῖσθαι λήσειν, ἀλλὰ φίλους τε νομίζειν οὓς ἂν ἐκείνῳ δοκῇ
καὶ μὴ φίλους ὡσαύτως, τοῖς δὲ πρὸς ὑμᾶς ζῶσιν καὶ τῆς παρ’ ὑμῶν τιμῆς
γλιχομένοις καὶ μὴ προδεδωκόσι ταύτην τοσαύτην κωφότητα καὶ τοσοῦτο σκότος
παρ’ ὑμῶν ἀπαντᾶν, ὥστε τοῖς ἀλιτηρίοις τούτοις ἐξ ἴσου νῦν ἐμὲ ἀγωνίζεσθαι, καὶ
ταῦτα παρ’ ὑμῖν τοῖς ἅπαντ’ εἰδόσιν;
[226] ¿No es pues, atenienses, terriblemente horrible que, gracias a quienes han
elegido servir a la política de Filipo, su conocimiento de uno y otro bando sea tan
preciso que cada uno, como si él estuviera presente, cree que no pasará desapercibido
nada de lo que aquí haga y, de hecho, reconoce igualmente como amigos y enemigos
a quienes Filipo considera como tales? ¿No lo es también que, en detrimento de
quienes se han desvivido por vosotros, de quienes han luchado por vuestra reputación
y no la han traicionado, haya surgido tan gran sordera y tal ceguera por vuestra parte
que ahora yo tengo que litigar en igualdad de condiciones que estos ofensores,
incluso ante vosotros, que sois conscientes de todo esto?
La interrogación que Demóstenes lanza a sus oyentes se estructura con la antítesis
entre la condición de corruptos y honrados atenienses, elaborada a partir de la distribución
μέν...δέ, y la abundancia de términos intensificadores muestra el peso que Demóstenes
confiere a sus palabras. La primera parte del texto, dedicada a los enemigos de Atenas
(τοῖς μὲν τὰ Φιλίππου πράγμαθ’ ᾑρημένοις θεραπεύειν), se centra en la debilitada
posición que la polis había adquirido por las continuas intromisiones de Filipo. El
conocimiento que el macedonio alcanzó gracias a su asociación con distintas figuras
griegas (οὕτως ἀκριβῆ τὴν παρ’ ἐκείνου πρὸς ἑκάτερα αἴσθησιν ὑπάρχειν) hace que

88
Demóstenes le conceda una naturaleza cuasi omnisciente con la intención de intensificar
el dramatismo de su mensaje. En las siguientes líneas la repetición de la partícula ἄν y un
genitivo absoluto con valor explicativo (ὥσπερ ἂν παρεστηκότος αὐτοῦ) ayudan a
plasmar la suposición personal del orador representando a los cómplices de Filipo
abrumados por una suerte de temor reverencial. De hecho, un hipérbaton incide
excelentemente en la inquietud detrás de cada uno de los movimientos políticos de estos
atenienses (μηδ’ ὧν ἂν ἐνθάδε πράξῃ μηδὲν ἡγεῖσθαι λήσειν). Tal era la presión a la que
se veían sometidos que forjaban sus alianzas y rivalidades –un par antitético construido
mediante la lítote del segundo término (φίλους τε νομίζειν...καὶ μὴ φίλους ὡσαύτως)–
según las posibles exigencias de su líder (οὓς ἂν ἐκείνῳ δοκῇ).

Después de enseñar en qué estado se encontraba la ciudad a causa de Filipo, cambia


el foco de sus críticas hacia sus conciudadanos, a quienes reprendía y responsabilizaba de
la penosa situación ateniense. A los corruptos presentados al inicio del pasaje se
contraponen aquellos ciudadanos que lucharon por preservar el honor de su ciudad, cuyas
acciones loables se catalogan mediante una coordinación de participios (τοῖς δὲ πρὸς ὑμᾶς
ζῶσιν καὶ τῆς παρ’ ὑμῶν τιμῆς γλιχομένοις καὶ μὴ προδεδωκόσι). Aquí la
superabundancia del pronombre de segunda persona del plural tiene un tono de reproche,
tal como descubre la metáfora médica empleada para aludir a la pasividad política de los
atenienses. La imagen evocada, subrayada mediante intensificadores (ταύτην τοσαύτην
κωφότητα καὶ τοσοῦτο σκότος), se resuelve en una subordinada consecutiva donde se
lamentan las repercusiones de tal indiferencia278.

El orador se considera un buen ciudadano y se identifica dentro de ese plural de


modestia que había forjado con las oraciones de participio anteriores. La causa de su
desazón es el estar enzarzado en querellas judiciales y tener las mismas oportunidades de
éxito que los individuos más peligrosos del Estado. Por cuanto atañe a la materia
irreligiosa del texto, la significación del enunciado τοῖς ἀλιτηρίοις τούτοις, ocultando a
los enemigos de Demóstenes, ha sido una cuestión discutida entre los especialistas.
Martin refiere que, a pesar de la fuerza irreligiosa inherente a este vocablo, en este pasaje
el sentido de ἀλιτήριος estaría debilitado, desleído de sus matices originarios. El

278
MacDowell 2006: 297.

89
tratamiento excepcional de la palabra se distancia incluso de las parcas apreciaciones que
Hatch hizo en su día, donde su aplicación irreligiosa servía para retratar ofensas cometidas
contra la polis279. No obstante Martin y su propuesta sobre la operatividad de ἀλιτήριος
como mero término de abuso se contradicen ligeramente pues, acto seguido, asegura que
las connotaciones irreligiosas reverberarían en el tribunal, dando un valor sumamente
impactante a la argumentación280. Los valores irreligiosos y abusivos del adjetivo no
deberían contemplarse de un modo excluyente sino complementario. En Sobre la
embajada fraudulenta abundan los contextos fuertemente politizados donde el empleo de
terminología irreligiosa a veces no es tan brillante como en otros discursos conservados.
En la oratoria del siglo IV a.C. ἀλιτήριος suele tener un significado claro, en consonancia
con una trama argumental más o menos religiosa. Aquí la voz carece de sus destellos
irreligiosos más obvios y alude a los individuos que, al asociarse con Filipo, habían
infectado la política ateniense y causado estragos en su propia comunidad.

Finalmente, el grave comportamiento de sus conterráneos se revela en una crítica


que no deja a nadie indiferente. Demóstenes continúa dirigiéndose a los jueces (καὶ...παρ’
ὑμῖν) y conecta la metáfora sobre la incapacidad de sus vecinos con una frase marcada
por el fenómeno de la disyunción. La oración de participio ταῦτα...ἅπαντ’ εἰδόσιν
concentra su fuerza en el verbo οἶδα, con el cual se descubre que todos los habitantes de
Atenas conocían lo sucedido.

La tendencia crítica que se sigue a lo largo del discurso normalmente se basa en


arremeter directamente contra Esquines, aunque también es posible encontrar pasajes
donde se nombran distintos personajes o donde los plurales indefinidos agrupan
veladamente a todos los miembros de la embajada considerados traidores por
Demóstenes. Unos párrafos después de este último comentario se aprecia la combinación
de ambas estrategias: el orador comienza suplicando al tribunal que condene las
infracciones de Esquines281, cuyo castigo ejemplar lograría desvanecer cualquier intento
por imitar su actitud282. Sin embargo, Demóstenes cita muy temprano a otros personajes

279
Hatch 1908: 158.
280
Martin 2009: 70-71.
281
Cf. D. 19.229-233.
282
D. 19.232: «¿Y quién, atenienses, viendo este modelo de conducta (τοῦτ’ ἰδὼν τὸ παράδειγμα), querrá
ser justo? ¿Quién querrá desempeñar una embajada gratuitamente, si no le será posible ni aceptar regalos

90
que coparticiparon en la corrupción de Esquines. Filócrates fue uno de ellos –varias veces
azotado por la labia mordaz del orador–; el otro fue Frinón, quien había protagonizado
los primeros movimientos diplomáticos con Macedonia y el ataque agraviante a la
prisionera olintia283. Demóstenes reserva reproches personalizados a los tres individuos
en una sección donde su característica maldad se intercala a la nobleza del propio orador
(D. 19.229-230):

[229] ὧν μηδέν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, πάθητε τήμερον, μηδ’ ἀφῆτε τοῦτον ὃς ὑμᾶς
τηλικαῦτα ἠδίκηκεν. καὶ γὰρ ὡς ἀληθῶς τίς ἔσται λόγος περὶ ὑμῶν, εἰ τοῦτον
ἀφήσετε; Ἀθήνηθεν ἐπρεσβευσάν τινες ὡς Φίλιππον τουτονί, Φιλοκράτης, Αἰσχίνης,
Φρύνων, Δημοσθένης. τί οὖν; ὁ μὲν πρὸς τῷ μηδὲν ἐκ τῆς πρεσβείας λαβεῖν τοὺς
αἰχμαλώτους ἐκ τῶν ἰδίων ἐλύσατο· ὁ δέ, ὧν τὰ τῆς πόλεως πράγματα χρημάτων
ἀπέδοτο, τούτων πόρνας ἠγόραζεν καὶ ἰχθῦς περιιών. [230] καὶ ὁ μὲν τὸν υἱὸν
ἔπεμψεν Φιλίππῳ, πρὶν εἰς ἄνδρας ἐγγράψαι, ὁ μιαρὸς Φρύνων· ὁ δ’ οὐδὲν ἀνάξιον
οὔτε τῆς πόλεως οὔθ’ αὑτοῦ διεπράξατο. καὶ ὁ μὲν χορηγῶν καὶ τριηραρχῶν ἔτι καὶ
ταῦτ’ ᾤετο δεῖν ἐθελοντὴς ἀναλίσκειν, {λύεσθαι,} μηδένα ἐν συμφορᾷ τῶν πολιτῶν
δι’ ἔνδειαν περιορᾶν· ὁ δὲ τοσούτου δεῖ τῶν ὑπαρχόντων τινὰ αἰχμαλώτων σῶσαι,
ὥσθ’ ὅλον τόπον καὶ πλεῖν ἢ μυρίους μὲν ὁπλίτας, ὁμοῦ δὲ χιλίους ἱππέας τῶν
ὑπαρχόντων συμμάχων ὅπως αἰχμάλωτοι γένωνται Φιλίππῳ, συμπαρεσκεύασεν.
[229] Atenienses, no os dejéis impresionar por esto ahora ni absolváis a este, quien
os ha causado tamañas injusticias. Pues, en verdad, ¿qué motivo vais a dar si lo
absolvéis?: «Algunos fueron desde Atenas en embajada ante este Filipo –Filócrates,
Esquines, Frinón, Demóstenes–». Entonces, ¿qué? El uno, además de no obtener
ningún beneficio de la embajada, liberó a los rehenes con su propio dinero; el otro,
paseándose por el ágora, compraba prostitutas y pescados con este dinero con que
vendió los asuntos del Estado. [230] El uno, el maldito Frinón, envió a su hijo a
Filipo antes de que fuera inscrito en la lista de ciudadanos; en cambio, el otro no
realizó nada indigno ni para la ciudad ni para sí mismo. El uno, cuando todavía
ostentaba el cargo de corego y de trierarca pensó que era necesario lo siguiente:
asumir los gastos voluntariamente y no permitir que ningún ciudadano estuviera
sumido en la desgracia por falta de recursos. El otro deseaba tan poco salvar a alguno
de los presos de guerra existentes que colaboró para que todo un lugar, más de diez
mil hoplitas y, junto con estos, mil caballeros de los aliados, se convirtieran en
cautivos de guerra de Filipo.
En las primeras líneas del texto la carga retórica se desprende esencialmente de los
dos imperativos con los que Demóstenes apela a los jueces. Los componentes negativos
de cada oración otorgan un matiz de obligatoriedad a los verbos, los cuales se disponen
siguiendo un orden consecutivo. Si se considera la explicación que el orador ofrece sobre

ni parecer más digno de confianza ante vosotros que quienes sí lo han hecho? No solo los estáis juzgando
hoy, sino que también estáis fijando una norma para la posteridad: si conviene ser embajador por dinero,
vergonzosamente, en beneficio de los enemigos; o si conviene serlo gratuitamente, por vosotros, de la mejor
forma posible, de un modo insobornable». Para más información sobre el argumento de la corte judicial
como espacio de paideia, cf. Rubinstein 2005: 137-138.
283
Cf. D. 19.197-198.

91
la actitud influenciable del tribunal en el parágrafo anterior284, con la forma πάθητε intenta
que su audiencia no se deje arrastrar por sus emociones y evitar una agitación que, en
última instancia, podía interferir en la correcta resolución judicial. Al sortear estas
distracciones emocionales el tribunal estaría totalmente capacitado para dirimir la causa
votando a favor de la condena de Esquines, precisamente lo que solicita con el imperativo
μηδ’ ἀφῆτε τοῦτον. Mediante una interrogación retórica Demóstenes se detiene en la
posible absolución del rival y las excusas que presentarían los magistrados al respecto
(τίς ἔσται λόγος περὶ ὑμῶν, εἰ τοῦτον ἀφήσετε;). La hipófora que conforma la respuesta
a esta pregunta reproduce las palabras de la audiencia, donde la adopción del estilo directo
puede haber tenido una gran importancia a efectos de interpretación declamatoria285. En
la reproducción de Demóstenes se nombran cuatro miembros de las embajadas: tres
enemigos –Esquines, Filócrates y Frinón–, a quienes se opone el propio orador cuando se
cita a sí mismo en la enumeración286.

El texto se divide elegantemente entre críticas dedicadas a los rivales y la


autopercepción de Demóstenes, en una cadena distributiva que se repite tres veces (ὁ
μέν...ὁ δέ...) y cuyo contenido se concatena siguiendo un patrón ABBAAB, en una
‘formación espejo’ donde el último elemento de una antítesis es precisamente el que inicia
la siguiente. Primero elogia su conducta personal de forma despersonalizada, muy
probablemente utilizando la tercera persona para dar un tono más objetivo a su mensaje.
Todas las descripciones que Demóstenes elabora sobre sí mismo sintetizan la philotimia,
el valor ciudadano basado en la lealtad, la munificencia y en la búsqueda de
reconocimiento público. Aquí, por ejemplo, aduce como pruebas su incorruptibilidad
(πρὸς τῷ μηδὲν ἐκ τῆς πρεσβείας λαβεῖν) y su compromiso con Atenas al liberar
prisioneros de guerra con su propio peculio (τοὺς αἰχμαλώτους ἐκ τῶν ἰδίων ἐλύσατο). A

284
D. 19.228: «No obstante, cada uno tiene otros estímulos más ventajosos por los que os dejáis engañar
en varias ocasiones: la compasión, la envidia, la ira, hacer un favor a quien está necesitado y otros miles
(ἔλεος, φθόνος, ὀργή, χαρίσασθαι τῷ δεηθέντι, ἄλλα μυρία)».
285
Arist. Rh. 1403b26-35. Serafim 2019a: 128.
286
La aplicación retórica de la estrategia se desprende de Schol. in D. 448 in or. 19.230.

92
él se enfrenta la postura de Filócrates, quien traicionó a su patria a cambio un dinero que
dilapidó en el mercado público (ἠγόραζεν) para fines desmedidamente lascivos287.

Justo después Demóstenes lanza sus venablos mordaces contra Frinón. A primera
vista, la ilegalidad condenada es haber mandado a su hijo a desempeñar tareas
diplomáticas cuando aún no había alcanzado la mayoría de edad y todavía no estaba
capacitado para ejercer cargos públicos288. Pero realmente se está sugiriendo que la
relación del muchacho con Filipo sería extraoficial y mucho más indecorosa, un escándalo
que Demóstenes acentúa con la referencia a la minoría de edad (πρὶν εἰς ἄνδρας
ἐγγράψαι)289. A estas críticas a la actitud de Frinón hay que añadir la expresión
demoledora ὁ μιαρὸς Φρύνων, donde el adjetivo irreligioso μιαρός debe interpretarse de
un modo similar a cuando lo hemos visto aplicado a Filócrates, con el sentido de que
alguien es moralmente condenable290. Diametralmente opuesto es el comportamiento de
Demóstenes (ὁ δέ). Ahora la distribución negativa señala un profundo respeto que se
extiende desde el plano público hasta el privado, pues sus acciones honrosas beneficiaban
el prestigio ateniense y su influencia personal (οὐδὲν ἀνάξιον οὔτε τῆς πόλεως οὔθ’ αὑτοῦ
διεπράξατο).

La distinción anterior enlaza con una confrontación entre Demóstenes y Esquines.


El primero, quien había demostrado su compromiso con la ciudad al financiar liturgias
como la choregia y la trierarchia –actividades que se enfatizan por medio del
homeoteleuton y del isocolon (χορηγῶν καὶ τριηραρχῶν)–, decidió asumir personalmente
la liberación de aquellos prisioneros atenienses que estaban retenidos en Macedonia tras
el saqueo de Olinto. Sus intenciones patrióticas se recalcan a través de dos infinitivos en
disposición asindética (ἐθελοντὴς ἀναλίσκειν, {λύεσθαι,} μηδένα ἐν συμφορᾷ τῶν
πολιτῶν δι’ ἔνδειαν περιορᾶν)291. Esquines constituye la antítesis a esta actitud

287
La lujuria cómica de Filócrates se subraya gracias a las dos transacciones monetales que realiza con el
dinero de Filipo: la compra de pescado –un alimento altamente apreciado y cotizado en Atenas– y la
contratación de prostitutas (πόρνας...καὶ ἰχθῦς). Cf. Davidson 1998: 4-8, 114. Plutarco recupera la
descripción humillante que Demóstenes hace de Filócrates en algunos de sus ensayos morales (Mor. 97C,
510B, 668A).
288
Cf. Plescia 1970: 15-17.
289
El propio Demóstenes reflexiona más abiertamente sobre la prostitución del hijo de Frinón unos
parágrafos después (D. 19.233). Cf. MacDowell 2006: 298-299.
290
Cf. D. 19.13, 113.
291
Worthington 2013: 172-174.

93
humanitaria en una narración que recuerda el funesto destino de la Fócide. Su
colaboración con Macedonia hizo que los focenses se vieran azotados por los afanes
imperialistas de Filipo, lo cual demuestra su despreocupación hacia cualquier prisionero
de guerra (ὁ δὲ τοσούτου δεῖ τῶν ὑπαρχόντων τινὰ αἰχμαλώτων σῶσαι). Los términos
empleados por Demóstenes para recrear el evento son especialmente dramáticos e
hiperbólicos. La prolepsis enumerativa (ὅλον τόπον καὶ πλεῖν ἢ μυρίους μὲν ὁπλίτας,
ὁμοῦ δὲ χιλίους ἱππέας τῶν ὑπαρχόντων συμμάχων) muestra la magnitud de los daños
ocasionados por tal cooperación (ὅπως αἰχμάλωτοι γένωνται Φιλίππῳ,
συμπαρεσκεύασεν). No obstante, han de corregirse algunas imprecisiones. Por un lado,
la alusión a la completa destrucción de la Fócide (ὅλον τόπον) no es exacta, pues la ciudad
de Abas fue respetada por los macedonios292. Por otro lado, las cifras sobre los soldados
capturados (πλεῖν ἢ μυρίους μὲν ὁπλίτας, ὁμοῦ δὲ χιλίους ἱππέας), como anota
MacDowell, son bastante improbables, por lo que podría tratarse perfectamente de una
exageración retórica293.

Aunque lo más habitual es hallar el léxico irreligioso aplicado contra el


contrincante, Demóstenes también lo utiliza para referirse al tribunal juzgador de la causa.
En estos casos la irreligiosidad se formula de un modo diferente, con significados más
tenues que suelen deslizarse del propio contexto. La fuerza retórica de este tipo de
argumentos buscaba manipular las reflexiones de los jueces, inclinándolos hacia la
decisión más conveniente para el litigante. Todo esto se manifiesta en el siguiente pasaje,
donde Demóstenes pide al tribunal que no se deje conmover por las súplicas de los
familiares de Esquines (D. 19.239):

[239] ὑμεῖς δὲ μὴ ἡττᾶσθε, ἐκεῖνο ἐνθυμούμενοι, ὅτι τούτοις μὲν τούτου προσήκει
φροντίζειν, ὑμῖν δὲ τῶν νόμων καὶ ὅλης τῆς πόλεως καὶ παρὰ πάντα τῶν ὅρκων, οὓς
αὐτοὶ κάθησθε ὀμωμοκότες. καὶ γὰρ εἰ τινῶν δεδέηνται τουτονὶ σῴζειν, πότερ’ ἂν
μηδὲν ἀδικῶν φαίνηται τὴν πόλιν ἢ κἂν ἀδικῶν, σκοπεῖτε. εἰ μὲν γὰρ ἂν μή, κἀγώ
φημι δεῖν, εἰ δ’ ὅλως κἂν ὁτιοῦν, ἐπιορκεῖν δεδέηνται. οὐ γὰρ εἰ κρύβδην ἐστὶν ἡ
ψῆφος, λήσει τοὺς θεούς, ἀλλὰ τοῦτο καὶ πάντων ἄριστα ὁ τιθεὶς τὸν νόμον εἶδεν
{τὸ κρύβδην ψηφίζεσθαι}, ὅτι τούτων μὲν οὐδεὶς εἴσεται τὸν ἑαυτῷ κεχαρισμένον
ὑμῶν, οἱ θεοὶ δὲ εἴσονται καὶ τὸ δαιμόνιον τὸν μὴ τὰ δίκαια ψηφισάμενον.
[239] Vosotros no os dejéis dominar considerando aquello: que a estos les conviene
velar por él, mientras a vosotros os conviene velar por las leyes, por el conjunto de
la ciudad y, principalmente, por los juramentos que vosotros mismos prometisteis

292
Buckler 1989: 141-142; Worthington 2013: 179-182; Worthington 2014: 65-66.
293
MacDowell 2006: 298.

94
cuando los prestasteis. Pues, en efecto, si suplican a algunos que salvéis a este
individuo de aquí, reflexionad si acaso ese no ha hecho abiertamente ninguna
injusticia a la ciudad o si al contrario la ha cometido. Entonces, si lo pidieran porque
no las ha cometido, yo mismo afirmo que sería necesario salvarlo, pero si, en general,
piden esto en cualquier situación, os han suplicado que perjuréis. Por tanto, aunque
la votación se hace en secreto, no pasará desapercibida a los dioses, sino que esto,
{que la votación es en secreto}, el que estableció la ley lo supo mejor que todo lo
demás: que ninguno de estos sabrá quién de entre vosotros lo ha favorecido, pero la
autoridad divina sí sabrá quién votó injustamente.
Con el imperativo inicial se solicita a los jueces que permanezcan impasibles ante
las declaraciones de los hermanos de Esquines (ὑμεῖς δὲ μὴ ἡττᾶσθε). La petición de
Demóstenes evitaría que los jueces adoptaran una actitud equívoca, basada en la
compasión (ἔλεος), así como despertaría el enfado requerido para condenar las injusticias
de su rival294. El orador intenta desvanecer cualquier signo de benevolencia hacia
Esquines fijando una oposición entre el comportamiento esperado por la defensa y por el
tribunal. El primer enunciado, intensificado gracias a una aliteración, sugiere que no
deberían emocionarse con las declaraciones de estos testigos porque, al ser sus familiares,
aducirán pruebas a favor de su inocencia (ὅτι τούτοις μὲν τούτου προσήκει φροντίζειν).
El segundo apela directamente a la importante condición de los jueces como garantes de
la justicia. En este caso el zeugma –por el que deben restaurarse los verbos προσήκει
φροντίζειν– y la gradatio ascendente focalizan el interés de Demóstenes por el cuidado
de la legislación ateniense y por la preservación de los juramentos (τῶν νόμων καὶ ὅλης
τῆς πόλεως καὶ παρὰ πάντα τῶν ὅρκων).

Toda la argumentación subsiguiente se va a centrar en el cumplimiento de los


deberes judiciales que venían estipulados por medio de estos juramentos. Antes de
constituirse definitivamente un tribunal, cada uno de sus integrantes se comprometía
públicamente a desempeñar su cargo de forma objetiva, incorruptible y justa (oὓς αὐτοὶ
κάθησθε ὀμωμοκότες). Esta actitud canónica conforma el núcleo de la conversación que
Demóstenes entabla con los jueces, una reflexión compartida por el orador y su audiencia
donde predomina el razonamiento lógico. La primera proposición se centra en la situación
de Esquines, a quien Demóstenes señala directamente cuando recomienda que, aunque
sus hermanos pidan la absolución (εἰ τινῶν δεδέηνται τουτονὶ σῴζειν), los jueces son los
únicos encargados de deliberar sobre su inocencia o culpabilidad. Los dos resultados

294
Según Aristóteles la ira operaba como la emoción contraria a la compasión (Arist. Rh. 1386a35-b7).

95
posibles en este contexto judicial, anticipado por una interrogativa indirecta doble (πότερ’
ἂν μηδὲν ἀδικῶν φαίνηται τὴν πόλιν ἢ κἂν ἀδικῶν, σκοπεῖτε), se amplían a partir de
sendas reflexiones marcadas por enunciados sumamente braquilógicos. El primer período
hipotético irreal considera la inocencia de Esquines (εἰ μὲν γὰρ ἂν μή), un supuesto en el
que hasta el propio Demóstenes se situaría a favor del acusado (κἀγώ φημι δεῖν). En la
segunda condicional, de naturaleza real, Demóstenes señala que, si las súplicas eran
malintencionadas, carentes de fundamento sólido (εἰ δ’ ὅλως κἂν ὁτιοῦν), condenar a
Esquines era la única decisión aceptable y ceder ante tales peticiones sería un acto de
perjurio (ἐπιορκεῖν δεδέηνται)295.

El juramento era un acto solemne y promisorio en el cual se invocaba a los dioses


como testigos omniscientes. Debido a su naturaleza cívico-religiosa, cometer perjurio no
solo afectaba a las relaciones intracomunitarias, sino que también dañaba la concordia
entre la polis y sus dioses. Por esto la conminación ligada la violación del juramento era
un arma efectiva que los oradores manipulaban a su antojo con la intención de persuadir
a los jueces. La fuerza retórica de este argumento ya se advierte en La Retórica a
Alejandro (Anaximen. Rh. 1432a33-38):

[1432a] ὅρκος δ’ ἐστὶ μετὰ θείας παραλήψεως φάσις ἀναπόδεικτος. δεῖ δ’ αὐτὸν
ὅταν μὲν αὔξειν θέλωμεν, λέγειν οὕτως· «οὐδεὶς ἂν ἐπιορκεῖν βούλοιτο φοβούμενος
τήν τε παρὰ τῶν θεῶν τιμωρίαν καὶ τὴν παρὰ τοῖς ἀνθρώποις αἰσχύνην», καὶ
διεξιέναι ὅτι τοὺς μὲν ἀνθρώπους λαθεῖν ἔστι, τοὺς δὲ θεοὺς οὐκ ἔστιν.
[1432a] Un juramento es una afirmación carente de pruebas junto con una súplica
dirigida a los dioses. Cuando queramos aumentar su poder diremos lo siguiente:
«Nadie desearía perjurar si temiera el castigo de los dioses y la desaprobación de
los hombres»; y expondremos minuciosamente la posibilidad de que a los hombres
les pase inadvertido, pero no a los dioses.
La alusión al perjurio, según la doctrina de Anaxímenes de Lámpsaco, siempre
entrañaba emociones negativas que oscilaban entre el plano cívico y el religioso. La
disposición sintácticamente paralela subraya esta distinción: la ausencia de temor
reverencial hacia los dioses, que se traduce en despreocupación (φοβούμενος τήν τε παρὰ
τῶν θεῶν τιμωρίαν); y la indolencia ante el rechazo de sus conterráneos (τὴν παρὰ τοῖς
ἀνθρώποις αἰσχύνην)296. Relacionado también con este tema, el rétor recomienda utilizar
tópicos que despierten la ansiedad de los jueces como el carácter omnisciente de los

295
Martin 2009: 80.
296
Para apreciaciones parecidas, cf. Arist. Rh. 1377a8-b12.

96
dioses y su evaluación de las actividades humanas (τοὺς μὲν ἀνθρώπους λαθεῖν ἔστι, τοὺς
δὲ θεοὺς οὐκ ἔστιν). Esta noción de sabor arcaizante es incluida por Demóstenes en la
parte final de su reclamación. Aun tratándose de una votación secreta, los dioses serían
conscientes de la resolución judicial (οὐ γὰρ εἰ κρύβδην ἐστὶν ἡ ψῆφος). La idea de la
supremacía divina, expresada mediante la hendíadis οἱ θεοὶ...καὶ τὸ δαιμόνιον, y su
capacidad para discernir quién había votado injustamente (εἴσονται...τὸν μὴ τὰ δίκαια
ψηφισάμενον), conforma un pensamiento recurrente en otras acusaciones del siglo IV
a.C.: el libelo Contra Andócides por impiedad, atribuido a Lisias, sugiere que no valía la
pena enojar a los dioses a cambio de ayudar en secreto a un tipo como Andócides297.
Apolodoro, en el epílogo de su acusación Contra Neera, apela al sentimiento religioso de
los jueces de un modo similar al codificado en el discurso demosténico, intentando que
condenen las impiedades cometidas por esta mujer extranjera298. En el Contra Leócrates
Licurgo también recupera el tópico de la vigilancia divina y lo utiliza en dos ocasiones
para disuadir a los jueces de cometer perjurio y amenazarlos con sus posibles
repercusiones299.

La implicación de los dioses, la alusión al perjurio (ἐπιορκεῖν) y al quebrantamiento


de la justicia (μὴ τὰ δίκαια) son los elementos de los que se desprende la lectura irreligiosa
del pasaje: la corrupción de los jueces, materializada a través de la ruptura de su
juramento, no solo constituía un acto de deslealtad hacia la polis, sino también una
impiedad300. Además, la insinuación de tal crimen activa la retórica del miedo que,
implícitamente, extiende una sensación de preocupación entre los oyentes301. Si se
considera la definición aristotélica sobre el miedo (φόβος), la emoción se desencadenaba
ante un peligro futuro de carácter inminente, forzando a la gente a deliberar para tomar

297
Lys. 6.53: «¿Qué clase de amigo, qué clase de pariente, qué clase de ciudadano tiene que suscitar
abiertamente la ira de los dioses (φανερῶς τοῖς θεοῖς ἀπεχθέσθαι) por hacerle a este en secreto un favor
(χαρισάμενον κρύβδην)? Cf. Vergara Recreo 2021b: 101-112.
298
D. 59.126: «Es necesario que vosotros, sabiendo que no pasará desapercibido a los dioses (μὴ λήσειν
τοὺς θεούς) –contra quienes ellos han cometido ilegalidades (παρανενομήκασιν)– lo que cada uno de
vosotros vaya a votar, votéis conforme a la justicia y venguéis sobre todo a los dioses, además de vengaros
vosotros mismos». Kapparis 1999: 436-437.
299
Lycurg. 1.79: «Pero quien ha cometido perjurio, no puede pasar inadvertido a los dioses ni escapar de
su castigo (τοὺς δὲ θεοὺς οὔτ’ ἂν ἐπιορκήσας τις λάθοι, οὔτ’ ἂν ἐκφύγοι τὴν ἀπ’ αὐτῶν τιμωρίαν); al
contrario: si no es él mismo, ciertamente los hijos y toda la descendencia del perjuro se verán aquejados
por grandes infortunios». Cf. Lycurg. 1.146: «[…] Sabéis bien, ciudadanos, que, aunque ahora cada uno de
vosotros vote en secreto (κρύβδην ψηφιζόμενος), su intención será manifiesta para los dioses».
300
D. 23.96, 194; 24.35. Cf. Dover 1974: 250-251.
301
Serafim 2021a: 11, 97-98.

97
una decisión adecuada302. El valor deliberativo del miedo lo hace especialmente afín a la
oratoria asamblearia, donde se hallan numerosas referencias que muestran su potencial
retórico303. No obstante, los trasvases entre subgéneros oratorios eran frecuentes y no
resulta extraño que las líneas divisorias entre los discursos epidícticos, deliberativos y
forenses se encuentren a veces difuminadas. En este caso, la esencia política del discurso
admite la fusión de elementos forenses y deliberativos con los cuales Demóstenes logra
exponer no solo las injusticias cometidas por Esquines en el pasado, sino también el
impacto que sus actos podían tener para el futuro de Atenas y de sus ciudadanos.

Tras lanzar esta advertencia a los jueces, Demóstenes vuelve a atacar al oponente
por las acusaciones que vertió contra Timarco y contra él. Esquines se había atrevido a
retratar a Demóstenes como un individuo malicioso, capaz de engañar a través de un uso
habilidoso de la palabra. Precisamente esta calumnia constituye el elemento medular que
sustancia la estrategia desaprobatoria del orador304. Insertando varias citas poéticas
incluidas en Contra Timarco, Demóstenes pretende demostrar cómo su rival utilizaba
discursos grandilocuentes para engañar al demos. Esquines, aunque familiarizado con el
papel de Creonte, evitó incorporar pasajes de la Antígona en cualquiera de sus
discursos305. No obstante, sí declamó unos versos de Fénix306, los cuales Demóstenes dice
que memorizó expresamente mientras preparaba el juicio, ya que nunca participó en la
representación de la obra euripídea. Esta reflexión permite al orador incluir la única
referencia a Sófocles atestiguada en la oratoria ática, para después desarrollar con mayor
detalle el carácter traicionero de su rival (D. 19.250):

[250] τούτων οὐδὲν ἐσκέψατο, οὐδ᾽ ὅπως ὀρθὴ πλεύσεται προείδετο, ἀλλ᾽
ἀνέτρεψεν καὶ κατέδυσεν καὶ τὸ καθ᾽ αὑτὸν ὅπως ἐπὶ τοῖς ἐχθροῖς ἔσται
παρεσκεύασεν. εἶτ᾽ οὐ σὺ σοφιστής; καὶ πονηρός γε. οὐ σὺ λογογράφος; καὶ θεοῖς
ἐχθρός γε· ὃς ἃ μὲν πολλάκις ἠγωνίσω καὶ ἀκριβῶς ἐξηπίστασο, ὑπερέβης, ἃ δ᾽
οὐδεπώποτ᾽ ἐν τῷ βίῳ ὑπεκρίνω, ταῦτα ζητήσας ἐπὶ τῷ τῶν πολιτῶν βλάψαι τινα εἰς
μέσον ἤνεγκας.

302
Arist. Rh. 1382a22-25. Cf. Vergara Recreo 2021b: 77-78.
303
Sanders 2016 ofrece un catálogo de textos extraídos de la oratoria deliberativa demosténica donde se
alude a la emoción, principalmente vinculada a la expansión militar de Macedonia.
304
D. 19.246: «Además, llamando a otros logógrafos y sofistas (λογογράφους τοίνυν καὶ σοφιστὰς
ἀποκαλῶν) e intentando injuriarlos, él mismo será convicto por ser culpable de tales cargos». Cf.
MacDowell 2006: 304-305.
305
Para más información sobre el uso de la poesía en ciertos oradores de la segunda mitad del siglo IV a.C.,
cf. Perlman 1964.
306
Aeschin. 1.152.

98
[250] No ha considerado nada de esto, ni tampoco ha previsto nada para que la ciudad
navegara con prosperidad, sino que la hizo volcar, la hundió y, cuando esto estaba
bajo su control, la preparó para que estuviera en poder de los enemigos. ¿Acaso no
eres tú un sofista? Ciertamente, y un malvado ¿No eres un logógrafo? Sin duda, y un
enemigo de los dioses. Tú, que conocías con extraordinaria precisión aquello por lo
que, en varias ocasiones, competiste sobre los escenarios, eso lo omitiste; en cambio,
lo que jamás durante tu vida interpretaste, eso, tras estudiarlo, lo hiciste público para
perjudicar a algún ciudadano.
El texto posee una carga retórica excepcional y aúna varios de los temas que se han
anticipado previamente en el discurso. La metáfora de la nave del Estado que se planteaba
en la cita a Antígona inaugura el presente pasaje. Al aplicar este motivo literario a la
pésima gestión de Esquines, la imagen se vuelve patentemente negativa. Los versos
finales de la cita sofoclea se reelaboran ligeramente (ὅπως ὀρθὴ πλεύσεται)307. Estos
culminan de un modo evocador gracias a un sonoro homeoteleuton con isosilabismo que
sugiere la situación de zozobra política que inundaba Atenas. Ello se plasma a través de
la subversión de los patrones de philia –lo cual enlaza también con la redefinición que
Creonte hace de tal institución griega en su parlamento–, evidenciando, una vez más, la
traición de Esquines a su patria (τὸ καθ’ αὑτὸν ὅπως ἐπὶ τοῖς ἐχθροῖς ἔσται
παρεσκεύασεν)308.

A continuación, Demóstenes varía bruscamente la temática y el tono de su


invectiva, prefigurando una de las críticas más incisivas de Sobre la embajada
fraudulenta. La interposición de interrogativas e hipóforas en una estructura
sintácticamente paralela otorga un gran dinamismo a la cascada de insultos que el orador
arroja contra Esquines (εἶτ’ οὐ σὺ σοφιστής; καὶ πονηρός γε. οὐ σὺ λογογράφος; καὶ θεοῖς
ἐχθρός γε). Por un lado, se rescatan los términos σοφιστής y λογoγράφος, cuyo
significado define una maestría retórica que permitía a Esquines utilizar engañosamente
las citas poéticas para embellecer su discurso y persuadir a los jueces. El epíteto σοφιστής
tenía implicaciones negativas en el siglo IV a.C., las cuales se aprovechaban para
provocar el resentimiento de los oyentes309. El vocablo λογογράφος, aunque normalmente
denominaba a quien componía discursos por encargo, también podía alcanzar matices
negativos310. Por otro lado, se retrata al acusado como una persona perversa (πονηρός) y

307
D. 19.247 (= S. Ant. 189-190): καὶ ταύτης ἔπι / πλέοντες ὀρθῆς τοὺς φίλους ποιούμεθα.
308
Cf. Griffith 2017: 155-156.
309
Aeschin. 1.125, 173-175; 3.16, 202; D. 18.276. Cf. Sanders 2012: 373-374.
310
Aeschin. 1.94; 2.180; Pl. Phdr. 257c6. Cf. Muñoz Llamosas 2008: 38; Worman 2008: 240, 253-254.

99
un enemigo de los dioses (θεοῖς ἐχθρός). Estas desacreditaciones inciden en el alcance de
la deslealtad de Esquines, la cual había desestabilizado el bienestar interno de la
comunidad y la relación armoniosa con sus divinidades políadas.

En síntesis, Demóstenes revela cómo la maldad pervierte todas las actividades


públicas de Esquines mediante un exquisito juego de contrasentidos. Ello se compone a
modo de sentencia gnómica donde la paideia poética vuelve a cobrar un protagonismo
especial. Gracias a la figura del hipérbaton se recalca que Esquines, quien había
representado el papel del tirano Creonte –afín a la descripción antidemocrática que
Demóstenes trata de transmitir sobre su rival– evitó citar los versos que tan bien conocía
por haberlos recitado numerosas veces sobre los escenarios, pues él mismo consideraba
que perjudicaban su posición política (ὃς ἃ μὲν πολλάκις ἠγωνίσω καὶ ἀκριβῶς
ἐξηπίστασο, ὑπερέβης). Por el contrario, adoptó una posición de autoridad fingida
aprendiendo de memoria un pasaje del Fénix euripídeo (ἃ δ’ οὐδεπώποτ’ ἐν τῷ βίῳ
ὑπεκρίνω), con el único objetivo de manipular a la audiencia y guiarla para condenar a
Timarco (ταῦτα ζητήσας ἐπὶ τῷ τῶν πολιτῶν βλάψαι τινα εἰς μέσον ἤνεγκας)311.

La facultad poética de Demóstenes, que tan útil resulta para instruir al tribunal sobre
la verdadera naturaleza de Esquines, se prolonga durante toda la argumentación vinculada
al proceso contra Timarco. De hecho, el punto álgido de esta intervención reside en la cita
de la composición soloniana sobre la eunomia. Además de probar la desvergüenza del
rival a partir de su manejo del pasado ateniense, Demóstenes inserta esta nota con una
intención didáctica312: los dioses tenían la clara convicción de proteger a la comunidad
ateniense, pero existían individuos corruptos que saboteaban estas pretensiones. Al glosar
la significación de la elegía soloniana y la importancia para su discurso, equipara
abiertamente la maldad de los políticos anónimos del poema con la de Esquines (D.
19.256-257):

[256] ἀκούετε, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, περὶ τῶν τοιούτων ἀνθρώπων οἷα Σόλων λέγει
καὶ περὶ τῶν θεῶν, οὕς φησι τὴν πόλιν σῴζειν. ἐγὼ δ’ ἀεὶ μὲν ἀληθῆ τὸν λόγον
τοῦτον ἡγοῦμαι καὶ βούλομαι, ὡς ἄρ’ οἱ θεοὶ σῴζουσιν ἡμῶν τὴν πόλιν· τρόπον δέ
τινα ἡγοῦμαι καὶ τὰ νῦν συμβεβηκότα πάντ’ ἐπὶ ταῖς εὐθύναις ταυταισὶ δαιμονίας
τινὸς εὐνοίας ἔνδειγμα τῇ πόλει γεγενῆσθαι. [257] σκοπεῖτε γάρ. ἄνθρωπος πολλὰ

311
Wojciech 2019: 53-54.
312
D. 19.255. Cf. Aeschin. 1.25.

100
καὶ δεινὰ πρεσβεύσας, καὶ χώρας ἐκδεδωκὼς ἐν αἷς τοὺς θεοὺς ὑφ’ ὑμῶν καὶ τῶν
συμμάχων τιμᾶσθαι προσῆκεν, ἠτίμωσεν ὑπακούσαντά τι τὸν αὑτοῦ κατήγορον.
[256] Estáis escuchando, atenienses, cuántas cosas dice Solón sobre tales hombres y
sobre los dioses, quienes afirma que salvan la ciudad. Yo siempre he pensado y he
deseado que tal frase, «Que los dioses salvan la ciudad», sea cierta. Y creo que
también, de algún modo, ahora todo lo acontecido en estas rendiciones de cuentas ha
sido una señal de una buena disposición divina hacia la ciudad. [257] Entonces
reflexionad: este individuo, tras realizar en la embajada tantas maldades, aun
cuando había entregado los lugares en los que convenía que los dioses fueran
honrados por vosotros y por los aliados, privó de los derechos de ciudadanía a un
acusador suyo por prestar declaración en los tribunales.
Tras llamar la atención de los oyentes (ἀκούετε, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι), el orador
comienza a desgranar el contenido del poema de Solón utilizando la disyunción y la
gradatio que estructuran los sintagmas preposicionales (περὶ τῶν τοιούτων ἀνθρώπων οἷα
Σόλων λέγει, καὶ περὶ τῶν θεῶν). Demóstenes extrae de los versos iniciales de la elegía
el motivo de la protección divina, pues la idea de que los dioses velaban por el bien de
Atenas resultaba extremadamente potente. Las formas en primera persona del singular
prueban la opinión del orador, quien transmite esperanzas al tribunal aduciendo que
confía en la veracidad de la máxima soloniana (ἐγὼ δ’ ἀεὶ μὲν ἀληθῆ τὸν λογον τοῦτον
ἡγοῦμαι καὶ βούλομαι, ὡς ἄρ’ οἱ θεοὶ σῴζουσιν ἡμῶν τὴν πόλιν). La criminalidad de
Esquines comienza a intuirse cuando dice que el proceso judicial es obra de las
divinidades (τὰ νῦν συμβεβηκότα πάντ’ ἐπὶ ταῖς εὐθύναις ταυταισὶ), aferrándose a la
esperanza de que continuaban favoreciendo a la polis (δαιμονίας τινὸς εὐνοίας ἔνδειγμα).
La intervención pasiva de los dioses en los asuntos humanos es un motivo que aparece
varias veces mencionado en los procesos judiciales, pues la imagen del criminal maldito,
cuya mente nublaba la divinidad mientras le guiaba a su castigo definitivo, resultaba
efectiva para dar una mayor solemnidad al discurso. Por ejemplo, Andócides se defiende
de las calumnias de sus acusadores diciendo que siempre disfrutó de la protección de los
dioses (And. 1.113): «En efecto, si podéis recordarlo, dijeron que las dos diosas me
engañaron para que depositara una rama de suplicante sin considerar la ley, con la
intención de que recibiera justicia. Pero yo, ciudadanos, si los acusadores dicen realmente
la verdad, afirmo que fui salvado por estas mismas diosas»313. Asimismo, la obrita
epidíctico-judicial Contra Andócides por impiedad también recrea este tópico en varios

313
And. 1.113: ἔλεξαν γάρ, εἰ μέμνησθε, ὅτι αὐτώ με τὼ θεὼ περιαγάγοιεν ὥστε θεῖναι τὴν ἱκετηρίαν μὴ
εἰδότα τὸν νόμον, ἵνα δῶ δίκην. ἐγὼ δέ, ὦ ἄνδρες, εἰ ὡς μάλιστα ἀληθῆ λέγουσιν οἱ κατήγοροι, ὑπ’ αὐτοῖν
μέν φημὶ τοῖν θεοῖν σεσῶσθαι·

101
parágrafos. Durante su exilio Andócides era rechazado por todas las comunidades, por lo
cual se vio forzado a regresar a Atenas en un acto que el acusador describe como obra de
los designios divinos (Lys. 6.19): «Y la divinidad lo iba conduciendo lentamente para que
cuando llegara al lugar donde cometió sus crímenes pudiera pagar su condena por medio
de esta denuncia»314. También Licurgo, coetáneo de Demóstenes, se explaya en la
perdición que los dioses reservaban a los malvados, una justa pena por sus injusticias
(Lycurg. 1.92-93): «Pues, en primer lugar, los dioses no hacen nada o extravían el juicio
de los hombres malvados. […] Ciertamente, la divinidad, con rectitud, entregó al
responsable a los injuriados para que fuera castigado; pues sería terrible que mostrara las
mismas señales a los piadosos y a los malhechores»315.

Los datos presentados por Demóstenes se resuelven con un llamamiento a la


reflexión (σκοπεῖτε γάρ). Es entonces cuando emerge un cuidado contexto irreligioso que
evoca la actuación de Esquines durante la segunda embajada, su cooperación con Filipo
y la violación de la alianza con Fócide. La crítica velada del orador comienza a
desprenderse del sustantivo ἄνθρωπος, cuya naturaleza indefinida intensifica un matiz
altamente degradante. El homeoteleuton tras el que subyace la desvinculación de
Esquines con Atenas (πολλὰ καὶ δεινὰ πρεσβεύσας) da paso a una fuerte estocada por
parte de Demóstenes: la culpabilidad de Esquines reside en haber entregado la Fócide316,
territorio nombrado de forma indirecta y con un plural retórico (χώρας). La sugerencia de
que focenses y atenienses deberían haber tributado los honores debidos a los dioses (τοὺς
θεοῦς ὑφ’ ὑμῶν καὶ τῶν συμμάχων τιμᾶσθαι προσῆκεν) oculta no solo la ruptura de las
relaciones de symmachia, sino la paralización de la armonía cívico-religiosa resultante
del ataque militar de Filipo. Si se reconsidera la cita de Solón, todo esto se traduce en el
quebrantamiento de los planes divinos con Atenas, lo cual además corrobora la enorme
profusión de giros formulares como θεοῖς ἐχθρός y su significación en Sobre la embajada

314
Lys. 6.19: ὁ δὲ θεὸς ὑπῆγεν αὐτόν, ἵνα ἀφικόμενος εἰς τὰ ἁμαρτήματα ἐπὶ τῇ ἐμῇ προφάσει δοίη δίκην.
Vergara Recreo, 2021b: 59-68. Cf. Lys. 6.20, 32.
315
Lycurg. 1.92-93: οἱ γὰρ θεοὶ οὐδὲν πρότερον ποιοῦσιν ἢ τῶν πονηρῶν ἀνθρώπων τὴν διάνοιαν
παράγουσι· […] ὁ δέ γε θεὸς ὀρθῶς ἀπέδωκε τοῖς ἠδικημένοις κολάσαι τὸν αἴτιον· δεινὸν γὰρ ὰν εἴη, εἰ
ταὐτὰ σημεῖα τοῖς εὐσεβέσι καὶ τοῖς κακούργοις φαίνοιτο.
316
Los políticos antimacedonios exprimieron prolíficamente temas como la traición a la patria y la cesión
a favor de los intereses enemigos. Lo que no era tan habitual es que tales demandas se revistieran de tonos
religiosos con los cuales se insinuaba la impiedad del imputado. El Contra Leócrates de Licurgo constituye
un caso paradigmático pues anota constantemente que la actitud del imputado tuvo repercusiones en el
plano cívico-religioso de la ciudad (Lycurg. 1.8, 26, 147).

102
fraudulenta. En último término se condena que las acciones de Esquines quedaran
impunes, lo cual dio a este personaje la libertad de cargar contra su acusador Timarco
(ὑπακούσαντά τι τὸν αὑτοῦ κατήγορον) y despojarlo de los derechos de ciudadanía
(ἠτίμωσεν).

Demóstenes sigue modelando el tópico de la desestabilización política y ciudadana


provocada por la corrupción en las siguientes secciones de su discurso, ahora con un
enfoque más amplio. Tras poner fin a la Tercera Guerra Sagrada, que durante años venía
sofocando a las regiones de Grecia central, Filipo obtuvo una gran influencia en toda la
Hélade. Varios individuos trataron de ganarse su amistad apoyando la causa macedonia,
una tendencia general que Demóstenes describe como una plaga contagiando todo el
continente317. A continuación, el orador habla sobre rencillas internas acontecidas en
varias regiones griegas, lo cual demostraría el posible impacto que podía ejercer Filipo
en Atenas (D. 19.260):

[260] καίτοι τοῦτο τὸ πρᾶγμα καὶ τὰ τοιαῦτα ζηλώματα Θετταλῶν μέν, ὦ ἄνδρες
Ἀθηναῖοι, μέχρι μὲν χθὲς ἢ πρώην τὴν ἡγεμονίαν καὶ τὸ κοινὸν ἀξίωμ᾽ ἀπωλωλέκει,
νῦν δ᾽ ἤδη καὶ τὴν ἐλευθερίαν παραιρεῖται· τὰς γὰρ ἀκροπόλεις αὐτῶν ἐνίων
Μακεδόνες φρουροῦσιν· εἰς Πελοπόννησον δ᾽ εἰσελθὸν τὰς ἐν Ἤλιδι σφαγὰς
πεποίηκεν, καὶ τοσαύτης παρανοίας καὶ μανίας ἐνέπλησε τοὺς ταλαιπώρους
ἐκείνους ὥσθ᾽, ἵν᾽ ἀλλήλων ἄρχωσι καὶ Φιλίππῳ χαρίζωνται, συγγενεῖς αὑτῶν καὶ
πολίτας μιαιφονεῖν.
[260] En consecuencia, esta cuestión y tales rivalidades, hasta ayer o anteayer,
atenienses, estaban destruyendo la hegemonía y la consideración pública de los
tesalios. En este preciso instante están acabando con la libertad –efectivamente, los
macedonios montan guardia en algunas de sus acrópolis–. Mientras tanto, tras entrar
en el Peloponeso, cometieron masacres en Élide y saturaron a aquellos desgraciados
con una demencia y una locura tan grandes que, para mandar los unos sobre los otros
y contentar a Filipo, sus paisanos y ciudadanos cometían asesinatos impuros.
El contexto histórico al que alude la narración demosténica está ligado con ciertos
sucesos acontecidos poco antes del juicio de Esquines. Durante los años posteriores a la
Tercera Guerra Sagrada (345-343 a.C.), Filipo había aumentado su poder en el continente
griego. Algunas ciudades consideraron su ayuda una solución eficaz a ciertos problemas
locales; mientras tanto, en otras regiones varios políticos aprovecharon el apoyo del
monarca para influir en sus comunidades e incluso subvertir el régimen vigente por otro
leal a Macedonia318. Demóstenes considera este panorama político algo catastrófico, no

317
D. 19.258. Cf. D. 9.39.
318
D. 10.7-10.

103
solo una prueba de la indolencia que algunos líderes influyentes demostraban, nublados
por la necesidad de lucrarse personalmente; sino también de una confusión generalizada
que impedía a los ciudadanos juzgar convenientemente a estos individuos, dejándose
llevar por la inercia de los acontecimientos319. Dos ejemplos prueban la conmoción que
tal situación de corrupción causó en distintas zonas. Primero, Demóstenes afirma que la
Confederación de ciudades tesalias fue sometida por los macedonios. Del texto se
desprende que esto había acontecido recientemente: las expresiones cronológicas que
fijan la sucesión de los eventos evidencian un solapamiento casi total con el proceso
judicial contra Esquines (μέχρι μὲν χθὲς ἢ πρώην...νῦν δ’ ἤδη). Además, Demóstenes
intenta conmover a la audiencia utilizando sintagmas potentes desde un punto de vista
identitario (τὴν ἡγεμονίαν καὶ τὸ κοινὸν ἀξίωμ’ ἀπωλωλέκει…τὴν ἐλευθερίαν
παραιρεῖται)320. Con ello no hace otra cosa más que escenificar el desmoronamiento de
los valores griegos y la peligrosidad que suponía acoger a Filipo, un bárbaro irrespetuoso
y extremadamente destructivo321.

En segundo lugar, la narración se traslada a la península del Peloponeso, donde el


influjo de Filipo había irrumpido con fuerza y los representantes de varias ciudades habían
intentado ganarse su favor (εἰς Πελοπόννησον δ’ εἰσελθόν). Por ejemplo, Argos y
Mesenia buscaron liberarse del yugo espartano con el apoyo de Macedonia, lo cual
perturbó el panorama político hasta tal punto que Atenas promovió acciones diplomáticas
para disuadir a sus convecinos de aliarse con Filipo. Demóstenes se centra únicamente en
los graves conflictos acontecidos en el seno de la Élide (ἐν Ἤλιδι)322. Su explicación
alcanza altas cotas de dramatismo gracias a la implementación de la enargeia, esa viveza
inherente a la écfrasis retórica con la cual el orador busca que su audiencia imagine el
episodio evocado323. En esta ocasión Demóstenes dibuja un escenario sangriento (τὰς ἐν
Ἤλιδι σφαγὰς πεποίηκεν), una stasis ciudadana que recuerda a los capítulos que

319
Cf. Herrman 2020:137-142.
320
Worthington 2013: 192. Totalmente distinta es la versión de Filipo, discurso epidíctico compuesto por
Isócrates donde se sugiere que, gracias a la actividad política y diplomática de Macedonia se había
alcanzado la pacificación de algunos pueblos griegos (Isoc. 5.20).
321
Para más ejemplos sobre Demóstenes hablando sobre la libertad de los griegos amenazada por Filipo y
sus hombres, cf. D. 6.24-25; 8.42-43; 9.36, 70-71; 10.4, 14-15; 18.65, 68.
322
Ellis 1986: 150-151.
323
Webb 2009: 87-91.

104
Tucídides dedica a la guerra civil en Córcira324. Se responsabiliza directamente de tal
agitación a los secuaces que usurparon el gobierno vigente para instaurar un régimen
favorable a Filipo. Tales acciones se apuntalan con la coordinación τοσαύτης παρανοίας
καὶ μανίας, cuya elasticidad semántica precisa la enajenación mental y la incompetencia
política de unos individuos embaucados por las promesas de Filipo325. Los resultados de
estos intentos por agradar al monarca macedonio (ἵν’ ἀλλήλων ἄρχωσι καὶ Φιλίππῳ
χαρίζωνται) se plasman de un modo aterrador: sin respeto por la concordia cívica, se
perpetró una carnicería en la comunidad. Dicho homicidio injusto se referencia con el
infinitivo μιαιφονεῖν. El término compuesto alude a un tipo de asesinato que entrañaba
una contaminación física y ritual, noción aportada por el prefijo μιαι-. A pesar de que el
adjetivo μιαίφονος se atestigua notablemente en varios géneros literarios de época
clásica326, el empleo de la forma verbal es más reducido y se limita a cuatro
comparecencias327. De este modo, la confrontación entre conciudadanos, originada por
los secuaces de Filipo, implicaba un crimen severo y altamente contaminante328. Esta idea
se verifica en la legislación utópica promulgada por Platón329, quien define que el
homicidio voluntario era una injusticia que desencadenaba la exclusión de la vida
comunitaria a través de la pena de muerte, además de prohibirse el sepelio del culpable
en la misma tierra que el asesinado330.

Demóstenes prosigue acusando a los traidores griegos que vendieron su patria en


un pasaje narrativo que recuerda sobresalientemente el sitio de Olinto. El orador afirma

324
Th. 3.81.3-5.
325
D. 9.54, 67. Cf. Kazantzidis 2021: 119-121.
326
Cf. A. Εu. 607; Pr. 868; Arist. EN 1177b10; Rh. 1386b28-29; E. Andr. 335; El. 322; Hec. 24, 1173;
Hipp. 1379; Med. 266, 1346; Or. 524, 1563; Ph. 1760; Tr. 881; Hdt. 5.92A1, 5.92F1; S. El. 492; X. Cyr.
8.7.18; HG 4.4.6; Hier. 4.4.
327
μιαιφονέω se incluye también en Ifigenia en Áulide, donde precisa la naturaleza del sacrificio de Ifigenia
(E. IA 1364). En La República de Platón constituye un rasgo característico del tirano (Pl. R. 571d2, 656e6);
y en el Panegírico de Isócrates precisa las limitaciones del asesinato en el mundo griego (Isoc. 12.181).
Menos habitual todavía es el sustantivo μιαιφονία, el cual aparece una única vez en el Contra Aristogitón
de Demóstenes (D. 25.84).
328
Cf. Parker 1996: 132-135.
329
Pl. Lg. 865a1-874c9.
330
Pl. Lg. 871a2-d5: «Quien asesine con sus propias manos a algún conciudadano premeditada e
injustamente, primero que se le expulse según las normas tradicionales, para que no contamine ni los
templos, ni el ágora, ni los puertos ni ningún otro espacio de reunión pública (μήτε ἱερὰ μήτε ἀγορὰν μήτε
λιμένας μήτε ἄλλον κοινὸν σύλλογον μηδένα μιαίνων). […] Quien resulte culpable que sea condenado a
muerte y que no sea enterrado en el país del agraviado, pues sería causa de desvergüenza, además de ser
una impiedad (πρὸς τῷ ἀσεβεῖν)». Cf. D. 21.43.

105
que la responsabilidad del desmantelamiento de la Calcídica recaía sobre quienes habían
cedido ante los sobornos de Filipo331. Como síntesis, todos estos ejemplos de traición se
rematan con la valoración moral y altamente emotiva de Demóstenes (D. 19.267):

[267] καὶ οὔτε τὸν ἥλιον ᾐσχύνοντο οἱ ταῦτα ποιοῦντες οὔτε τὴν γῆν πατρίδα οὖσαν,
ἐφ’ ἧς ἕστασαν, οὔτε ἱερὰ οὔτε τάφους οὔτε τὴν μετὰ ταῦτα γενησομένην αἰσχύνην
ἐπὶ τοιούτοις ἔργοις· οὕτως ἔκφρονας, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, καὶ παραπλῆγας τὸ
δωροδοκεῖν ποιεῖ. ὑμᾶς οὖν, ὑμᾶς εὖ φρονεῖν δεῖ τοὺς πολλούς, καὶ μὴ ἐπιτρέπειν τὰ
τοιαῦτα, ἀλλὰ κολάζειν δημοσίᾳ.
[267]. Y quienes cometieron tales actos no sentían vergüenza ante el sol, ni ante la
tierra que es su patria, con la cual se sustentan, ni ante los templos, ni ante las
tumbas, ni ante el deshonor que derivará de tales acciones. De este modo, atenienses,
la venalidad vuelve a los hombres insensatos y dementes. En consecuencia, es
conveniente que vosotros, sí, vosotros, el pueblo, seáis sensatos, no permitáis tales
actos, sino censuradlos públicamente.
Demóstenes dibuja la estrecha trabazón entre patriotismo y piedad que fluye a lo
largo de todo el discurso. Aquí se plantea como un catálogo que comprende distintos
elementos identitarios para la comunidad, siendo efectivo para crear un bloque común
entre la audiencia y el orador, así como para marginar al oponente en cuestión332. El
elemento vertebral del texto, a partir del cual se formula el complejo pensamiento de
Demóstenes, es el verbo αἰσχύνω. Tal y como aparece en los tratados filosófico-retóricos
del siglo IV a.C., αἰσχύνω y sus derivados especifican una emoción compleja, que entraña
cierto grado de somatización y desencadena un temor hacia la desaprobación pública
debido a ciertas acciones o actitudes333. Tal tipo de respeto encuentra su aplicabilidad en
el pasado, el presente y el futuro, una versatilidad que resultaba especialmente útil en la
composición de discursos forenses, epidícticos y deliberativos. En este contexto, sin
embargo, el uso de la conjunción negativa proporciona un significado radicalmente
opuesto (οὔτε...ᾐσχύνοντο), una ausencia de preocupación hacia tal desaprobación y la
temeridad derivada de ello. La emoción se plantea de forma retrospectiva pero sus efectos
son todavía duraderos en el presente de la causa judicial: las injusticias perpetradas por
los socios de Filipo (οἱ ταῦτα ποιοῦντες) son una muestra de desprecio hacia la comunidad
y todos aquellos aspectos honrados por los buenos ciudadanos334.

331
Cf. D. 19.261-266.
332
Cf. Serafim 2017: 32-33; Serafim 2021a: 127.
333
Arist. NE 1128b10-35; Rh. 1383b12.
334
Konstan 2006: 92-98.

106
Demóstenes precisa cada uno de los elementos dañados en una enumeración
ordenada mediante la distribución οὔτε...οὔτε. En ella, además, se compone una gradatio
ascendente, donde los elementos geográficos y naturales dan paso a los de índole
religiosa. La mención al sol (τὸν ἥλιον), puramente metafórica, encubre la carencia de
vergüenza de los traidores, quienes no se amedrentaban por sus actos335. Posteriormente
se incluye la tierra patria (τὴν γῆν πατρίδα), un símbolo importante en el imaginario
ateniense. Y es que Demóstenes, en su deseo de que la audiencia se identifique con la
parte injuriada, insinúa el potente motivo de la autoctonía, ese mito por el cual se afirmaba
que el Ática siempre había nutrido a los atenienses (ἐφ’ ἧς ἔστασαν)336. Por cuanto atañe
al plano religioso, el orador se refiere a dos registros distintos: los templos o recintos
consagrados a los dioses (οὔτε ἱερά); y las tumbas de los antepasados (οὔτε τάφους), cuya
atención y cuidado constituía uno de los puntos cardinales de la piedad ateniense337. A
pesar de la carencia de léxico irreligioso directo, la finalidad de Demóstenes consiste en
patentizar la traición de los aliados de Filipo. El orador postula que su comportamiento
era cercano a la impiedad porque afectaba igualmente al plano religioso de la ciudad.
Como colofón a este listado se vuelve a aludir a la vergüenza, en este caso con un carácter
prospectivo. La emoción aplicada al futuro engloba la despreocupación que sentían hacia
las posibles respuestas de sus compatriotas (οὔτε τὴν μετὰ ταῦτα γενησομένην αἰσχύνην
ἐπὶ τοιούτοις ἔργοις)338.

En las siguientes líneas Demóstenes acaba con una recapitulación de carácter


instructiva. Como ya se había preludiado anteriormente, la corrupción que llevó a varios
atenienses a traicionar a su país (τὸ δωροδοκεῖν) solo podía ser causa de demencia (οὕτως
ἔκφρονας...καὶ παραπλῆγας). Por ello, era necesario que la audiencia actuara
correctamente y que erradicara tal tipo de criminales. Una geminación enfática (ὑμᾶς οὖν,
ὑμᾶς δεῖ τοὺς πολλούς) incide en la autoridad de los oyentes y en su papel decisivo en los
procesos judiciales. El orador solicita abandonar la indolencia (ἔκφρονας) en beneficio

335
MacDowell 2006: 318.
336
Cf. D. 19.261.
337
Cf. Lycurg. 1.8, 45, 142.
338
El motivo no es exclusivo de este discurso, sino que se pueden observar empleos similares en otras
manifestaciones oratorias de la época. Por ejemplo, aparece en Sobre las symmorias, un discurso temprano
de Demóstenes (D. 14.32); en Sobre la embajada fraudulenta de Esquines, con una intención claramente
patriótica (Aeschin. 2.22-23); o en Contra Leócrates, donde Licurgo explota el tópico en toda su acusación
(v. g. Lycurg. 1.43).

107
de una actuación reflexiva (εὐ φρονεῖν), lo cual se traduce en condenar y castigar la
traición de Esquines (μὴ ἐπιτρέπειν τὰ τοιαῦτα, ἀλλὰ κολάζειν δημοσίᾳ). En las líneas
inmediatamente sucesivas Demóstenes insiste en la tarea del tribunal y su importancia
para el bienestar de la comunidad ateniense (D. 19.268):

[268] ταῦθ᾽ ὑμεῖς, ὦ ἄνδρες δικασταί, ὀρθῶς καὶ καλῶς πᾶσιν Ἕλλησι καὶ
βαρβάροις δοκεῖτε ἐψηφίσθαι κατ᾽ ἀνδρῶν προδοτῶν καὶ θεοῖς ἐχθρῶν. ἐπειδὴ
τοίνυν τὸ δωροδοκεῖν πρότερον τοῦ τὰ τοιαῦτα ποιεῖν ἐστιν καὶ δι᾽ ἐκεῖνο καὶ τάδε
πράττουσί τινες, ὃν ἄν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, δωροδοκοῦντα ἴδητε, τοῦτον καὶ
προδότην εἶναι νομίζετε.
[268] Vosotros, jueces, según todos los griegos y los bárbaros, habéis votado estas
resoluciones correcta y convincentemente contra unos hombres traidores y enemigos
de los dioses. Ahora bien, puesto que la corrupción se produce antes de realizar tal
tipo de acciones y puesto que algunos las perpetran por aquello, a quien conozcáis
que acepta sobornos, atenienses, a ese consideradlo un traidor.
Demóstenes divide su intervención en dos partes diferenciadas mediante los vocativos
empleados339. La variación ὦ ἄνδρες δικασταί supone una apelación restringida a la
plantilla encargada de juzgar la causa contra Esquines. A ellos pide que voten
convenientemente en una coordinación de adverbios modales cuya importancia
intensifican el homeoteleuton y el isosilabismo (ὀρθῶς καὶ καλῶς). La justicia intrínseca
al procedimiento no solo contaría con el apoyo de todos sus conterráneos, sino también
con el de los pueblos extranjeros, una antítesis que opera con matices generalizadores
(πᾶσιν Ἕλλησι καὶ βαρβάροις)340. Si en el texto anterior el léxico irreligioso era
claramente contextual, aquí la perspectiva demosténica es clara: el sintagma κατ’ ἀνδρῶν
προδοτῶν καὶ θεοῖς ἐχθρῶν explicita el motivo acusador que Demóstenes perfila a lo
largo de su discurso, donde aceptar sobornos no solo tenía implicaciones políticas sino
que también se percibía como una acción contraria a la voluntad divina341. La segunda
apelación engloba al grueso de atenienses presentes en el juicio (ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι) y,
como tal, el enunciado obtiene un carácter más amplio y didáctico. El empleo de
imperativos recalca la necesidad de condenar a todo individuo venal (ὃν
ἄν...δωροδοκοῦντα ἴδητε), pues se pensaba en la corrupción como el antecedente natural
de la traición (τοῦτον καὶ προδότην εἶναι νομίζετε).

339
Serafim 2017: 26-27.
340
Cf. MacDowell 2006: 303.
341
Serafim 2020: 149.

108
Tras esta censura despersonalizada se retoman los ataques directos contra Esquines.
Además de los ejemplos históricos y las citas legislativas sobre la corrupción, la
referencia a estadistas reputados contrasta con los políticos promacedónicos, quienes
– asegura Demóstenes– deberían ser justamente castigados342. Igual que en parágrafos
anteriores, el orador se vale de la parentela de Esquines con el objetivo de recalcar su
bajeza moral y su origen social precario. Resulta especialmente interesante comentar el
apunte que se desliza sobre Glaucótea y su oficio como sacerdotisa itinerante (D. 19.281):

[281] τὸν δὲ Ἀτρομήτου τοῦ γραμματιστοῦ καὶ Γλαυκοθέας τῆς τοὺς θιάσους
συναγούσης, ἐφ' οἷς ἑτέρα τέθνηκεν ἱέρεια, τοῦτον ὑμεῖς λαβόντες, τὸν τῶν
τοιούτων, τὸν οὐδὲ καθ’ ἓν χρήσιμον τῇ πόλει, οὐκ αὐτὸν, οὐ πατέρα, οὐκ ἄλλον
οὐδένα τῶν τούτου, ἀφήσετε;
[281] ¿Vosotros, tras juzgar a este, descendiente de tales tipos –el maestro Atrómeto
y Glaucótea, quien conducía los cortejos báquicos por los que otra sacerdotisa
había sido condenada a muerte–, lo vais a absolver aun cuando no ha hecho nada
beneficioso para la ciudad ni él, ni su padre, ni ningún otro de los suyos?
La interrogación con que Demóstenes se dirige al auditorio se proyecta hacia la
votación que cerraba el procedimiento legal (ὑμεῖς...ἀφήσετε;). Con ella reprende a sus
conciudadanos y perfila los antecedentes familiares del rival. Aunque nombra de pasada
al padre de Esquines, un modesto maestro de escuela (τὸν δὲ Ἀτρομήτου τοῦ
γραμματιστοῦ)343, la atención se centra totalmente en Glaucótea y su oficio ritual. Si bien
el orador ya había destacado el papel de Glaucótea, ahora la sentencia se agrava a través
de la sugerencia de que otra sacerdotisa había recibido la pena capital por dirigir
actividades iniciáticas similares a las de la madre de Esquines. Dicha vinculación es la
que fija uno de los escoliastas del discurso, interpretando que el antecedente natural de
ἐφ’ οἷς era τοὺς θιάσους, siendo, desde luego, lo más factible344. No obstante, un segundo
escolio a esta sección proporciona una perspectiva diferente: una tal Nino había sido
demandada por Menecles por fabricar filtros amorosos345. Esta segunda prueba ha hecho
que, de forma extensiva, se identifique a la sacerdotisa anónima de Sobre la embajada
fraudulenta con Nino, aunque realmente los datos no son tan concluyentes como parece

342
D. 19.270-280.
343
Cf. D. 18.258.
344
Schol. in D. 495b in or. 19.281.
345
Schol. in D. 495a in or. 19.281: «Otra sacerdotisa había sido condenada a muerte también a causa de
unas pócimas (ἐφ’ οἷς φαρμάκοις). Se dice que se llamaba Nino. Menecles la acusó por fabricar filtros
amorosos (φίλτρα) para los jóvenes».

109
a simple vista. Los textos de época clásica donde se alude a Nino solo anotan que fue
acusada por Menecles, sin precisar en ningún lugar cuál fue el crimen por el que se le
procesaba346. Fueron los autores de época helenístico-imperial quienes emparentaron a
Nino con el mundo ritual. En Sobre Dinarco, por ejemplo, Dionisio de Halicarnaso dice
que Nino era una sacerdotisa347; mientras que Flavio Josefo, en su diatriba Contra Apión,
asegura que fue acusada por la introducción de dioses extranjeros348.

La información que se puede extraer de las fuentes literarias es difusa y no aclara


totalmente la comparación establecida por Demóstenes349. Las referencias incluidas en
otros discursos contemporáneos son demasiado imprecisas como para extraer una
conclusión firme. Las citas de Dionisio y de Josefo no son fidedignas porque no
transmiten datos coincidentes y es fácil que sus relatos incluyeran ese gusto por lo
anecdótico y por las invenciones biográficas, propio de la literatura del momento. La
explicación que más concuerda con el texto es la proporcionada por el segundo escolio,
justamente aquel que no revela la identidad de la acusada. Además, la glosa permite
dilucidar algunos aspectos esenciales para entender los motivos por que Demóstenes
establece el símil: las iniciaciones que antes se consideraban una parodia de los Misterios
ahora cuentan con la aprobación divina, lo cual proporcionaba impunidad legal a
Glaucótea y a los cultos oficiados350. En consecuencia, la referencia a la sacerdotisa
– verídica o una invención narrativa que potenciaba la gravedad de su discurso– sirve
para crear un vínculo entre Glaucótea y la figura de la sacerdotisa-practicante que, durante
el siglo IV a.C., despertaba desconfianza por poner en peligro el equilibrio familiar351. La
comparación facilita imaginar a Glaucótea actuando a los márgenes de la sociedad y casa
estupendamente con esa bajeza social que Demóstenes plasma cuando alude a la familia
de Esquines. Esta idea de marginalización se hila con la necesidad de condenar al acusado
por actuar de forma contraria a los intereses del Estado. Mediante una aliteración incisiva

346
Cf. D. 39.2; 40.9.
347
D.H. Din. 11.4.
348
J. Ap. 2.267-268.
349
Eidinow 2016: 17-23 apunta que la parquedad en las referencias a Nino se justifica por el conocimiento
generalizado del caso por parte de la audiencia. No obstante la misma autora se extraña de que Demóstenes
no aporte más información en su intento por desmontar la religiosidad de Glaucótea (2016: 45).
350
Schol. in D. 495b in or. 19.281: ἐξ ἀρχῆς γέλωτα εἶναι καὶ ὕβριν κατὰ τῶν ὄντως μυστηρίων [ὅτι] τὰ
τελούμενα ταῦτα <νομίζοντες> τὴν ἱέρειαν ἀπέκτειναν· μετὰ τοῦτο τοῦ θεοῦ χρήσαντο ἐᾶσαι γενέσθαι τὴν
Αἰσχίνου μητέρα μυεῖν ἐπέτρεψαν. Cf. MacDowell 2006: 327.
351
Cf. Eidinow 2019: 74-77; Marco Simón 2020.

110
y términos peyorativos (τὸν τῶν τοιούτων) el orador comunica que la ruindad de Esquines
era una herencia familiar; y los perjuicios cometidos contra la patria se extienden a toda
su parentela en una gradatio ascendente combinada con el asíndeton (τὸν οὐδὲ καθ’ ἓν
χρήσιμον τῇ πόλει, οὐκ αὐτόν, οὐ πατέρα, οὐκ ἄλλον οὐδένα τῶν τούτου).

Las referencias a la familia de Esquines forman, por tanto, un núcleo potente en la


diatriba demosténica. Aunque la mayor parte de las críticas se lanzan contra Glaucótea,
otros parientes también quedan malparados. A continuación, Demóstenes habla en
términos humillantes y cómicos sobre los dos cuñados de su rival (D. 19.287):

[287] ὁ δὲ καὶ τὰ τῶν ὑμετέρων συμμάχων ὅπλα ἐκείνῳ παραδοὺς οὑτοσὶ κατηγόρει,
καὶ περὶ πορνείας ἔλεγεν, ὦ γῆ καὶ θεοί, δυοῖν μὲν κηδεσταῖν παρεστηκότοιν, οὓς
ἰδόντες ἂν ὑμεῖς ἀνακράγοιτε, Νικίου τε τοῦ βδελυροῦ, ὃς ἑαυτὸν ἐμίσθωσεν εἰς
Αἴγυπτον Χαβρίᾳ, καὶ τοῦ καταράτου Κυρηβίωνος, ὃς ἐν ταῖς πομπαῖς ἄνευ τοῦ
προσώπου κωμάζει. καὶ τί ταῦτα; ἀλλὰ τὸν ἀδελφὸν ὁρῶν Ἀφόβητον. ἀλλὰ δῆτ᾽
ἄνω ποταμῶν ἐκείνῃ τῇ ἡμέρᾳ πάντες οἱ περὶ πορνείας ἐρρύησαν λόγοι.
[287] En cambio, quien proporcionó a aquel las armas de vuestros aliados, este aquí
presente, lanzaba acusaciones y hablaba sobre la prostitución, ¡tierra y dioses!,
mientras estaban presentes sus dos cuñados, los cuales, si los conocierais, os
echaríais a gritar: el repugnante Nicias, quien de camino a Egipto se prostituyó para
Cabrias; y el maldito Cirebión, quien desfilaba en las procesiones sin máscara. Y
esto, ¿por qué lo hacía? Desde luego, para mirar a su hermano Afóbeto. Pues, en
verdad, aquel día todos los discursos sobre prostitución manaron río arriba.
La potencia de la argumentación reside en que un individuo que había cometido un
crimen tan grave como la traición (ὁ δὲ καὶ τὰ τῶν ὑμετέρων συμμάχων ὅπλα ἐκείνῳ
παραδούς), merecedor de los castigos más rigurosos352, maquinara un juicio contra
Timarco. El señalamiento de Esquines con el demostrativo οὑτοσί reviste de gravedad los
cargos que presentó por prostitución (περὶ πορνείας ἔλεγεν) y esto también se nota por la
interjección desaprobatoria de Demóstenes (ὦ γῆ καὶ θεοί)353. Para ejemplificar la
mezquindad de Esquines se trae a colación la actitud de dos de sus cuñados, que
perpetuaron la inmoralidad de su estirpe. El informe sobre estos personajes es
especialmente llamativo porque Demóstenes decide omitir su nombre verdadero y utilizar
apodos risibles para captar la atención del auditorio. El primero de ellos se describe como

352
La traición, las lesiones causadas a elementos consagrados a los dioses (ἱεροσυλία) y ciertos tipos de
homicidios tenían penas muy severas según la legislación ática: todos ellos merecían la pena de muerte y
el cadáver del infractor, bien insepulto o enterrado, debía permanecer fuera de los límites del territorio ático.
Cf. Antipho 5.10; X. HG 1.7.22.
353
MacDowell 2006: 329.

111
Nicias, recordando al reconocido general ateniense del siglo V a.C. No obstante, el
modelo referenciado sufre un trastrueque paradójico: en vez de alzarse como adalid de la
decencia, este Nicias era un tipo repulsivo debido las acciones ilícitas que realizó durante
una travesía militar hacia Egipto (Νικίου τε τοῦ βδελυροῦ)354. Su depravación se oculta
tras el sintagma ἑαυτὸν ἐμίσθωσεν, eufemismo que realmente glosa la prostitución de su
cuerpo para el comandante Cabrias355.

Demóstenes abandona el escenario militar y se traslada al mundo religioso y ritual de


Atenas para cargar contra el segundo cuñado de Esquines. Esta descripción resulta más
jugosa por cuanto se refiere al empleo de la irreligiosidad. La terminología religiosa se
combina con apuntes de carácter contextual. De este modo es humillado con el mote de
Cirebión –asociado a los parásitos en la comedia de la época–356, al cual se le añade el
epíteto κατάρατος, asegurando que merecía todo tipo de imprecaciones. Posiblemente su
condición de maldito deriva de una actuación indebida en el marco ritual, pues
Demóstenes afirma que participó en unas procesiones religiosas sin portar la máscara
convenida (ἐν ταῖς πομπαῖς ἄνευ τοῦ προσώπου κωμάζει). La crítica filológica ha
aportado varias contribuciones sobre la dualidad semántica del verbo κωμάζω. Con esta
propuesta se consideraría que Demóstenes estaría creando una ambigüedad premeditada
donde no se distingue nítidamente entre procesión solemne y un kommos desenfadado,
inherente al ambiente simposíaco357. Para dilucidar esta cuestión, resulta de gran ayuda
acudir a la apología de Esquines. El acusado, indignado por los tratos dispensados hacia
sus familiares, los exculpa acaloradamente y sobre Epícrates-Cirebión pronuncia las
siguientes palabras (Aeschin. 2.151):

[151] καὶ τὴν Ἐπικράτους εὐαγωγίαν, τοῦ Φίλωνος ἀδελφοῦ, ἐπανάγεις εἰς ὀνείδη.
καὶ τίς αὐτὸν εἶδε πώποτε ἀσχημονήσαντα ἢ μεθ᾽ ἡμέραν, ὡς σὺ φῄς, ἐν τῇ πομπῇ
τῶν Διονυσίων ἢ νύκτωρ; οὐ γὰρ ἂν τοῦτό γ᾽ εἴποις, ὡς ἔλαθεν· οὐ γὰρ ἠγνοεῖτο.
[151] Y la buena educación de Epícrates, el hermano de Filón, la llevaste hasta la
vergüenza. ¿Quién lo vio alguna vez haciendo una indecencia, bien por el día, como
tú afirmas, durante la procesión de las Dionisias, o por la noche? Pues, sin duda, no
podrías decir lo siguiente, que pasó desapercibido, pues no es un desconocido.

354
Aeschin. 2.150-151 desvela la identidad de su cuñado: Filón, hijo de Filódemo. De este elogia sus
virtudes militares, las cuales contrastan con el mercenario prostituido de la acusación demosténica.
355
Cf. D. 20.75-86.
356
Harris 1986.
357
Para un estudio pormenorizado sobre la cuestión, cf. Frontisi-Ducroux 1992.

112
La defensa que Esquines pronuncia sobre su cuñado, además de ser retóricamente
depurada, resuelve algunas incógnitas que mantenía el discurso demosténico. Epícrates,
un personaje público y conocido por la ciudadanía (οὐ γὰρ ἠγνοεῖτο), jamás había sido
visto comportándose de forma indecente. Es aquí cuando Esquines desarrolla una antítesis
temporal que secuencia el comportamiento virtuoso de su pariente: no hizo ningún acto
lesivo durante la noche o durante el día, donde el orador ubica las acusaciones de
Demóstenes sobre la participación en las Dionisias sin máscara (τίς αὐτὸν εἶδε πώποτε
ἀσχημονήσαντα ἢ μεθ’ ἡμέραν, ὡς σὺ φῄς, ἐν τῇ πομπῇ τῶν Διονυσίων, ἢ νύκτωρ). A
pesar de las incógnitas inherentes al papel de la máscara en este tipo de festividades,
parece que la intención de la sección demosténica es ampliamente descalificadora: el
plural retórico ἐν ταῖς πομπαῖς esconde la procesión diurna de las Dionisias, mientras el
verbo κωμάζω debería interpretarse en su vertiente más generalizada.

La máscara de Cirebión, además de revelar un atentado contra el ritual, permite a


Demóstenes jugar con la perversión de este individuo. Una pregunta retórica (καὶ τί
ταῦτα;) hace reflexionar a la audiencia sobre los motivos de tal osadía, los cuales esclarece
el propio Demóstenes con el recurso de la hipófora: la ausencia de máscara era una excusa
para mirar lascivamente al hermano de Esquines, marcando otra vez una relación de
carácter ilícito (ἀλλὰ τὸν ἀδελφὸν ὁρῶν Ἀφόβητον)358. Finalmente, la hipocresía de
Esquines, quien aleccionaba sobre la gravedad de la prostitución y de las relaciones
indecentes cuando en su seno familiar había testimonios de tales prácticas, se apuntala
con un dicho popular compuesto a partir de un adynaton, indicando la invalidez que
adquirían a partir de ese momento todas las afirmaciones de Esquines359.

En la parte final de su argumentación, Demóstenes reincide en el letargo político de


sus conciudadanos cuando la verdadera preocupación de cualquier ateniense debería
haber sido hacer frente a Filipo y castigar a todos sus colaboradores. Sin embargo, en vez
de cargar contra Esquines o Filócrates –objetivos reincidentes en las acusaciones del
orador– Demóstenes introduce en la ecuación judicial a Eubulo, quizá uno de los políticos
más influyentes del período. Demóstenes había colaborado con el estadista al inicio de su

358
Cf. Martin 2009: 68-69.
359
MacDowell 2006: 330.

113
carrera pública pero, descontento con su postura no intervencionista, se desvinculó de su
círculo político e inició una propaganda más agresiva contra Macedonia360.

En el caso de la embajada, Eubulo iba a actuar como synegoros de la parte acusada361,


una suerte de testigo de la defensa que contaba con la posibilidad de pronunciar un
discurso durante la jornada judicial a fin de lograr la absolución del litigante principal o
de rebajar las condiciones de su condena362. Consciente de la posición de Eubulo,
Demóstenes inicia un movimiento para desacreditarlo e impedir que sus palabras
condicionaran el voto del tribunal (D. 19.292):

[292] οὗτοι δὲ τοῖς μετὰ ταῦτ᾽ ἀδικήμασι πάντ᾽ ἀπολωλέκασι, τηνικαῦτα διήλλαξαι;
καὶ ἐν μὲν τῷ δήμῳ κατηρῶ Φιλίππῳ καὶ κατὰ τῶν παίδων ὤμνυες ἦ μὴν
ἀπολωλέναι Φίλιππον ἂν βούλεσθαι· νῦν δὲ βοηθήσεις τούτῳ; πῶς οὖν ἀπολεῖται,
ὅταν τοὺς παρ᾽ ἐκείνου δωροδοκοῦντας σὺ σῴζῃς;
[292] Estos han arruinado todo con sus crímenes posteriores. ¿Ahora te has
reconciliado con ellos? Antes maldecías a Filipo en la asamblea y jurabas por tus
hijos que, con total seguridad, desearías que Filipo hubiera sido destruido; y, ¿ahora
vas a ayudarlo? Pues digo yo: ¿cómo va a ser derrotado cuando tú proteges a los que
aceptan sus sobornos?
Las increpaciones de Demóstenes contra Eubulo se centran básicamente en su
asociación con Filócrates y Esquines (οὗτοι). Los desmanes políticos que siguieron al
concierto de la alianza con Filipo, que demostraron ser nocivos para Atenas (τοῖς μετὰ
ταῦτ’ ἀδικήμασι πάντ’ ἀπολωλέκασι), prefiguran la primera reprimenda del orador,
donde se cuestiona su asociación continuada con ambos individuos (τηνικαῦτα
διήλλαξαι;). Seguidamente, una distribución μέν...δέ y los tiempos verbales de cada
oración diferencian la actitud que Eubulo adoptó en un pasado más o menos próximo y
aquella que Demóstenes esperaba que tomara durante su synegoria. Parece ser que el
estadista ateniense se opuso oficialmente a Filipo lanzando imprecaciones contra su
persona (κατηρῶ Φιλίππῳ...ὤμνυες ἦ μὴν ἀπολωλέναι Φίλιππον ἂν βούλεσθαι). Además
de la energía implícita en καταράομαι, ligado al ámbito de la maldición, el verbo ὄμνυμι
también posee un valor distinguido. Aunque el término habitualmente se refiere al acto
del juramento, aquí su complemento circunstancial κατὰ τῶν παίδων agrega un matiz que

360
Cf. Worthington 2013: 89-91; Gallo 2019: 353-354.
361
Su participación se confirma en Aeschin. 2.184.
362
Anaximen. Rh. 1442b12-16. En su exhaustiva monografía sobre la synegoria, Rubinstein 2000: 70-73
explica cómo desde los comienzos del s. IV a.C. se acentuó la diferencia entre los synegoroi y los testigos,
cuyo testimonio era un documento escrito que leía el secretario.

114
no debe desecharse: dado el carácter hostil de la preposición κατά, la expresión podría
estar ocultando una forma de autoimprecación, por la cual el orador sancionaba la
veracidad de sus palabras. Con ello incrementa la temeridad de Eubulo cuando le pregunta
por su cambio de opinión respecto a Filipo (νῦν δὲ βοηθήσεις τούτῳ;)363. La interrogación
retórica final traza la opinión de Demóstenes, enfatizada mediante el conector οὖν. La
repetición del verbo ἀπόλλυμι –ahora optando por el futuro en vez del perfecto– incide
todavía más en el inconveniente político que suponía proteger a los partidarios de Filipo
y no erradicar los casos de corrupción (ὅταν τοὺς παρ’ ἐκείνου δωρδοκοῦντας σὺ σῴζῃς;).

La incisiva ofensiva contra Eubulo se consuma con la pronunciación de un oráculo,


una prueba extratécnica realmente eficaz si se quería revestir el discurso de una fuerza
persuasiva mayor, así como salpicar el ánimo judicial con cierta superstición364. Aunque
el texto original no se ha conservado en los manuscritos de Demóstenes, la paráfrasis
ofrece pistas básicas que ayudan a desentrañar su significado: los dioses advirtieron a la
ciudadanía que vigilaran a los líderes corruptos, que abandonaran el individualismo cívico
y que fortalecieran la cohesión en la comunidad365. Después de este resumen
interpretativo, el orador va guiando a su auditorio hacia la mejor resolución posible a
través de juegos duales y antitéticos (D. 19.299):

[299] πότερον οὖν οἴεσθ᾽ ἄν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, τὸν τοσαῦτα κακὰ εἰργασμένον
σωθέντα, ἢ δίκην δόντα, ἡδονὴν Φιλίππῳ ποιῆσαι; ἐγὼ μὲν οἴομαι σωθέντα. φησὶ δέ
γε ἡ μαντεία δεῖν ὅπως ἂν μὴ χαίρωσιν οἱ ἐχθροὶ ποιεῖν. ἅπασι τοίνυν μιᾷ γνώμῃ
παρακελεύεται κολάζειν τοὺς ὑπηρετηκότας τι τοῖς ἐχθροῖς ὁ Ζεύς, ἡ Διώνη,
πάντες οἱ θεοί. ἔξωθεν οἱ ἐπιβουλεύοντες, ἔνδοθεν οἱ συμπράττοντες. οὐκοῦν τῶν
ἐπιβουλευόντων μὲν ἔργον διδόναι, τῶν συμπραττόντων δὲ λαμβάνειν καὶ τοὺς
εἰληφότας ἐκσῴζειν.
[299] Así pues, ciudadanos atenienses, ¿acaso pensáis que a Filipo le agradaría que
fuera salvado el responsable de tales desgracias? ¿O tal vez que recibiera justicia?
Que fuera salvado, según mi opinión. Y, ciertamente, el oráculo afirma que es
necesario actuar de modo que los enemigos no puedan alegrarse. En consecuencia,
Zeus, Dione y todos los dioses ruegan que castiguéis a los que han prestado algún
servicio a los enemigos: de los extranjeros a quienes tienden asechanzas; de los
ciudadanos, a sus colaboradores. Ciertamente, la tarea de quienes tienden asechanzas

363
Se debe recordar que antes de firmar la Paz de Filócrates, Eubulo, con la colaboración de Esquines, fue
el promotor de enviar varias embajadas a distintos Estados griegos con el objetivo de crear un frente militar
común contra Macedonia. Cf. Harris 1995: 50-51.
364
En el corpus demosténico únicamente se evidencian dos ejemplos más: el primero en Contra Midias (D.
21.51-55), donde los pronunciamientos oraculares de Delfos y Dodona sirven para sancionar los
constituyentes de las Dionisias; y el segundo en la causa privada Contra Macárato (D. 43.66), a través de
la cual se subraya la importancia de las honras fúnebre y los ritos familiares.
365
Cf. D. 19.297-298.

115
es dar dinero, mientras que la de sus colaboradores es aceptarlo y ayudar a quienes
ya lo han aceptado.
Demóstenes anima a su auditorio a ponerse en la piel de Filipo (οἴεσθ’ ἄν) y a
considerar qué pensaba el monarca sobre el panorama sociopolítico ateniense. Esta
reflexión está perfectamente estructurada por una interrogativa doble (πότερον...ἤ) y en
ella se enuncian dos posibilidades antitéticas: un Filipo deseoso de ver a sus esbirros
absueltos (τὸν τοσαῦτα κακὰ εἰργασμένον σωθέντα); o sentenciados, lo cual se expresa
en un estilo elíptico y acompañado por un zeugma cruzado (ἢ δίκην δόντα, ἡδονὴν
Φιλίππῳ ποιῆσαι;). Frente al οἴεσθε con el que se compromete a la audiencia, Demóstenes
reutiliza el mismo verbo en primera persona para pronunciarse sobre las posibles
preferencias de Filipo (ἐγὼ μὲν οἴομαι σωθέντα).

Es entonces cuando Demóstenes reintroduce la autoridad oracular como una suerte


de máxima moral por la cual se profiere el comportamiento que se esperaba de la
ciudadanía (φησὶ δέ γε ἡ μαντεῖα). El poder divino dialoga directamente con los humanos,
a quienes aconseja evitar el triunfo de los enemigos (δεῖν ὅπως ἂν μὴ χαίρωσιν οἱ ἐχθροὶ
ποεῖν). La idea de frustración presente en la oración se opone antitéticamente al anterior
sintagma ἡδονὴν ποιῆσαι, referenciando el éxito actual de Filipo. La parte final del texto
deslumbra por la concentración de recursos retóricos. Por medio de la prosopopoiia se
busca que los oyentes imaginen a los dioses suplicando una cohesión comunitaria total
que abogue por la penalización de los traidores atenienses (ἅπασι τοίνυν μιᾷ γνώμῃ
παρακελεύεται κολάζειν τοὺς ὑπηρετηκότας τι τοῖς ἐχθροῖς)366. Este ambiente retórico-
literario se intensifica mediante el hipérbaton del sujeto donde además la disposición en
asíndeton robustece la solemnidad del pasaje. Primero se nombra a Zeus y su consorte
Dione367, pareja de divinidades vinculadas a Dodona; y se acaba la enumeración con el
uso genérico πάντες οἱ θεοί, el cual engloba a todas las divinidades368. Tras esta petición,
el castigo solicitado se describe de un modo bellísimo, en frases sintácticamente paralelas
y asindéticas, marcadas con la antítesis adverbial ἔξωθεν / ἔνδοθεν. Mientras la amenaza

366
En el Contra Demóstenes (323 a.C.), Dinarco recupera esta fuente oracular y su lectura básica de que la
ciudadanía tenía que vigilar los movimientos de sus líderes. En esta fuente sí se alude directamente al origen
dodoneo del oráculo, así como la antigüedad del mismo (Din. 1.78), un dato puede desarmar la datación de
Parke (1967: 139-141), quien sugiere que sería posterior al 346 a.C. y que la consulta en Dodona estaría
motivada por la pérdida de promanteia de Atenas tras el fin de la Tercera Guerra Sagrada.
367
Cf. Parke 1967: 69-70.
368
Serafim 2021a: 131-132.

116
exterior está representada por los macedonios (οἱ ἐπιβουλεύοντες), en el interior de la
polis el mayor peligro es el sometimiento de los individuos ante los sobornos y las
promesas de Filipo (οἱ συμπράττοντες). Una nueva antítesis asevera que la práctica de
ofrecer y aceptar sobornos estaba destruyendo Atenas (διδόναι...λαμβάνειν); y todo ello
se había complicado todavía más porque los cómplices de Filipo se protegían mutuamente
(τοὺς εἰληφότας ἐκσῴζειν). El apunte final permite observar que los traidores anónimos
del texto no son los únicos que amenazaban el equilibrio cívico-religioso de la polis, sino
también sus cómplices –en este caso el propio Eubulo, quien iba a defender judicialmente
a Esquines–369.

369
Cf. Martin 2009: 74.

117
Epílogo (D. 19.302-343)

En la parte final del discurso Demóstenes resume los puntos esenciales su acusación.
Según las convenciones retóricas relativas al epílogo forense, la recapitulación era
esencial para refrescar la memoria del tribunal antes de finalizar una intervención. Igual
de importante era apoyarse en una retórica intensa que persuadiera definitivamente a la
plantilla de jueces sobre la perversidad del acusado370. De tal forma la inserción de
terminología irreligiosa en el epílogo puede antojarse tentadora: estos insultos perfilaban
una maldad que sobrepasaba unas injusticias meramente políticas y los jueces podrían
haberse visto condicionados por la magnitud emotiva de tal tipo de mensajes. Demóstenes
no duda en servirse del léxico irreligioso y lo fusiona con la idea de traición, tal y como
ha venido haciendo en parágrafos anteriores. Además opta por el empleo de nociones
irreligiosas semánticamente explícitas, sin recurrir a contextos más sutiles que, en
ocasiones, enmascaran ligeramente las pretensiones ofensivas del autor.

Uno de los primeros temas abordados dentro del epílogo es la conversión de Esquines
en seguidor de Filipo371. Demóstenes ya ha sugerido que las incongruencias de las arengas
públicas que pronunció Esquines durante la deliberación de la paz solo podían justificarse
a través de un soborno. Para ilustrar esta transformación repite los discursos con los que
Esquines anteriormente atacaba a Filipo (D. 19.305):

[305] βάρβαρόν τε γὰρ πολλάκις καὶ ἀλάστορα τὸν Φίλιππον ἀποκαλῶν


ἐδημηγόρει, καὶ τοὺς Ἀρκάδας ὑμῖν ἀπήγγελλεν ὡς ἔχαιρον, εἰ προσέχει τοῖς
πράγμασιν ἤδη καὶ ἐγείρεται ἡ τῶν Ἀθηναίων πόλις.
[305] Efectivamente, hablaba en la asamblea tachando varias veces a Filipo como
bárbaro y un maldito destructor, y os informaba que los arcadios se alegraban si la
ciudad de Atenas por fin atendía sus asuntos políticos y despertaba.
Partiendo de la base de que Esquines, al comienzo de su carrera política, habría
mantenido una posición agresiva hacia el avance macedonio, Demóstenes rememora tal
postura con la disyunción βάρβαρόν τε...καὶ ἀλάστορα τὸν Φίλιππον, cuya naturaleza
incisiva concentra toda la fuerza del pasaje. βάρβαρος era un adjetivo despectivo que
ciertos autores utilizaron habitualmente contra Filipo en un afán por acentuar las
diferencias culturales existentes entre griegos del norte y del sur372. De hecho, los recelos

370
Cf. Anaximen. 1443b14-21; Arist. Rh. 1419b10-1420a8.
371
Vid. supra 23-28 (D. 19.12-13).
372
Cf. MacDowell 2006: 339; Worthington 2013: 46-52.

118
de los atenienses también podrían haberse incrementado debido a las diferencias
administrativas entre las poleis democráticas y una monarquía hereditaria373. Por otra
parte, el término irreligioso ἀλάστωρ posee un significado difícil de precisar. Esta forma
aparece con regularidad en el género trágico, normalmente vinculada a acciones impías o
injusticias que conllevan algún tipo de contaminación. El sustantivo suele calificar una
fuerza sobrenatural que impele a actuar vengativamente a los protagonistas, así como a
las divinidades malignas que los acompañan o interactúan con ellos374. Demóstenes es el
único orador que maneja el vocablo, que comparece dos veces en su corpus discursivo375.
En esta ocasión la acepción de ἀλάστωρ está suavizada, desleída de su conexión con la
contaminación ritual. Demóstenes emplea la palabra metafóricamente para describir a
Filipo como una suerte de genio vengador de la Hélade que acarreaba numerosas
desgracias al pueblo griego376.

La segunda alegación de Esquines incluida en este apartado detalla esas comisiones


diplomáticas que se trasladaron al Peloponeso para tomar medidas ante el avance de
Filipo377. La respuesta del pueblo arcadio se enfatiza mediante una prolepsis (τοὺς
Ἀρκάδας ὑμῖν ἀπήγγελεν ὡς ἔχαιρον) y Demóstenes recupera el tópico de la pasividad
ateniense con el cual recuerda la política no intervencionista que se había adoptado
durante la escalada de las tensiones con Macedonia (εἰ προσέχει τοῖς πράγμασιν ἤδη καὶ
ἐγείρεται ἡ τῶν Ἀθηναίων πόλις). La postura de Esquines como un ferviente enemigo de
Filipo se desmiente poco después, cuando Demóstenes glosa los cumplidos que su rival
dirigió al monarca, los cuales se oponen totalmente al ataque anterior (D. 19.308):

[308] εἶναί τε τὸν Φίλιππον αὐτόν, Ἡράκλεις, Ἑλληνικώτατον ἀνθρώπων,


δεινότατον λέγειν, φιλαθηναιότατον· οὕτω δὲ ἀτόπους τινὰς ἐν τῇ πόλει καὶ
δυσχερεῖς ἀνθρώπους εἶναι ὥστε οὐκ αἰσχύνεσθαι λοιδορουμένους αὐτῷ καὶ
βάρβαρον αὐτὸν ἀποκαλοῦντας. ἔστιν οὖν ὅπως ταῦτ’ ἄν, ἐκεῖνα προειρηκώς, ὁ
αὐτὸς ἀνὴρ μὴ διαφθαρεὶς ἐτόλμησεν εἰπεῖν;
[308] ¡Por Heracles! Decía que el mismísimo Filipo era el más heleno de los
hombres, el más habilidoso en la palabra y el mejor amigo de Atenas; y que en la
ciudad había ciertos individuos tan extraños y obstinados que no se avergonzaban de

373
Cf. D. 6.21, 24; 8.43; 10.4, 15.
374
A. Ag. 1501, 1508; Eu. 236; Pers. 354; Supp. 415; E. El. 979; Hec. 686, 949; HF 1234; Hipp. 820; IA
878, 946; Med. 1059, 1333; Or. 339, 1547, 1669; Ph. 1556, 1593; Tr. 768, 941; S. Aj. 374; OC 788; Tr.
1092, 1235.
375
Vid. infra 278-282 (D. 18.295-296).
376
Cf. Moulinier 1952: 259-270; Parker 1996: 108.
377
Cf. D. 19.9-10.

119
insultarlo ni de humillarlo como bárbaro. ¿Puede ser que el mismo hombre que había
dicho aquello se atreva ahora a decir esto, a no ser que hubiera sido sobornado?
Los elogios declamados por Esquines se engloban en la enumeración asindética de
tres adjetivos superlativos. Gracias a esta suerte de amplificatio epidíctica y a las
características sonoras del hipérbaton, Esquines habría magnificado tres rasgos del
macedonio: su afinidad con las costumbres helenas (Ἑλληνικώτατον ἀνθρώπων); su
carisma retórico (δεινότατον λέγειν)378; y su disposición para mantener relaciones
amistosas con los atenienses (φιλαθηναιότατον)379. Como contraposición a estas
alabanzas, el indefinido τινας y sus complementos (οὕτω δὲ ἀτόπους τινάς...καὶ δυσχερεῖς
ἀνθρώπους) ocultan a Demóstenes y a otros hombres a quienes Esquines habría culpado
de difamar a Filipo (ὥστε οὐκ αἰσχύνεσθαι λοιδορουμένους αὐτῷ καὶ βάρβαρον αὐτὸν
ἀποκαλοῦντας)380, aun cuando él mismo se había atrevido a llamarlo bárbaro. Al
considerar todos estos datos, Demóstenes llega a la conclusión de que el descaro de su
rival solo se comprende si ha existido algún tipo de soborno (ἔστιν οὖν ὅπως ταῦτ’ ἄν,
ἐκεῖνα προειρηκώς, ὁ αὐτὸς ἀνὴρ μὴ διαφθαρεὶς ἐτόλμησεν εἰπεῖν;).

Demóstenes, obsesionado por demostrar una venalidad carente de pruebas sólidas,


resume los acontecimientos que desencadenaron la corrupción de Esquines (D. 19.315-
316):

[315] βούλομαι τοίνυν ὑμῖν ἐπελθεῖν ἐπὶ κεφαλαίων ὃν τρόπον ὑμᾶς


κατεπολιτεύσατο Φίλιππος προσλαβὼν τούτους τοὺς θεοῖς ἐχθρούς. πάνυ δ’ ἄξιον
ἐξετάσαι καὶ θεάσασθαι τὴν ἀπάτην ὅλην. τὸ μὲν γὰρ ἀπ’ ἀρχῆς τῆς εἰρήνης
ἐπιθυμῶν, διαφορουμένης αὐτοῦ τῆς χώρας ὑπὸ τῶν λῃστῶν καὶ κεκλειμένων τῶν
ἐμπορίων, ὥστ’ ἀνόνητον ἐκεῖνον ἁπάντων εἶναι τῶν ἀγαθῶν, τοὺς τὰ φιλάνθρωπα
λέγοντας ἐκείνους ἀπέστειλεν ὑπὲρ αὑτοῦ, τὸν Νεοπτόλεμον, τὸν Ἀριστόδημον, τὸν
Κτησιφῶντα· [316] ἐπειδὴ δὲ ἤλθομεν ὡς αὐτὸν ἡμεῖς οἱ πρέσβεις, ἐμισθώσατο μὲν
τοῦτον εὐθέως, ὅπως συνερεῖ καὶ συναγωνιεῖται τῷ μιαρῷ Φιλοκράτει καὶ τῶν τὰ
δίκαια βουλομένων ἡμῶν πράττειν περιέσται.
[315] Así pues, quiero recapitularos desde el principio de qué modo Filipo os venció
políticamente con la ayuda de estos enemigos de los dioses. Merece mucho la pena
examinar y considerar el plan en su conjunto. Como al principio deseaba la paz
porque los piratas saqueaban su territorio y bloqueaban sus puertos comerciales, de
tal forma que aquel no sacaba ventaja de todos sus beneficios, despachó en
representación suya a aquellos que pronunciaban discursos cordiales, a Neoptólemo,
a Aristodemo y a Ctesifonte. [316] Cuando nosotros acudimos a su corte en calidad

378
Cf. Aeschin. 2.41-43.
379
MacDowell 2006: 340.
380
Cf. Fornieles Sánchez 2020b para un estudio pormenorizado sobre los valores pragmáticos del indefinido
τις en la oratoria forense de Demóstenes y Esquines.

120
de embajadores, compró a este rápidamente para que apoyara y cooperara con el
maldito de Filócrates y para que nos aventajara a nosotros, quienes queríamos obrar
conforme a la justicia.
Demóstenes resume el modo en que Filipo desmanteló políticamente Atenas
(βούλομαι τοίνυν ὑμῖν ἐπελθεῖν ἐπὶ κεφαλαίων...κατεπολιτεύσατο Φίλιππος). La
oposición entre buenos y malos ciudadanos resulta fundamental para comprender el
mensaje demosténico. Mientras ὑμᾶς nombra el núcleo ciudadano perjudicado por Filipo,
sus socios –descritos con la expresión θεοῖς ἐχθρούς, fortalecida con el demostrativo
despreciativo τούτους– son los causantes de tal disrupción cívico-religiosa. Tras esta
introducción, la coordinación de dos infinitivos de aoristo marca el comienzo inmediato
del relato (ἐξετάσαι καὶ θεάσασθαι τὴν ἀπάτην ὅλην). El texto sugiere que cuando Filipo
comenzó a interesarse por la paz estaba siendo hostigado por los piratas que dominaban
el mar Egeo, los cuales le impedían fletar sus navíos y exportar mercancías por vía
marítima (διαφορουμένης αὐτοῦ τῆς χώρας ὑπὸ τῶν λῃστῶν καὶ κεκλειμένων τῶν
ἐμπορίων). A partir de esta alusión a la piratería ha habido un intenso debate entre la
crítica histórico-filológica. Por un lado, Hammond postula una cooperación entre los
piratas del Egeo y los atenienses para bloquear la partida de barcos mercantes
macedonios. Por otro, estudiosos como Buckler o MacDowell rechazan la existencia de
tal escaramuza debido al cariz altamente denigrante del sustantivo λῃστῶν, con el cual
Demóstenes jamás nombraría a los propios atenienses381. A pesar de esta problemática,
es posible pensar que Demóstenes refiere los problemas marítimos de Filipo como un
simple apoyo cronológico. De esta manera, los datos situarían todos estos movimientos
políticos durante el año 348 a.C., cuando Filipo aún no había logrado erradicar la piratería
en sus territorios. Las fechas cuadrarían, además, con los informes de Neoptólemo,
Aristodemo y Ctesifonte, quienes transmitieron entonces las buenas intenciones de Filipo
hacia Atenas (τοὺς τὰ φιλάνθρωπα λέγοντας ἐκείνους ἀπέστειλεν ὑπὲρ αὑτοῦ)382.

Estos prolegómenos históricos dan paso a la primera entrevista con Filipo y las
secuelas derivadas de ella (ἐπειδὴ δὲ ἤλθομεν ὡς αὐτὸν ἡμεῖς οἱ πρέσβεις). Demóstenes

381
Hammond 1994: 369; Buckler 1996: 384-385; MacDowell 2006: 344. Igualmente, Ellis 1986: 101
comenta la escasa fiabilidad de que los problemas marítimos forzaran a Filipo a buscar la paz. Más bien su
mayor preocupación era que dos potencias continentales como Tebas y Atenas fijaran una alianza militar
contra él.
382
Vid. supra 23-28 (D. 19.12-13).

121
afirma que el soborno tuvo lugar durante la estancia de los embajadores en Pela, una
acusación que Esquines iba a refutar personalmente en su apología383. El empleo del
verbo μισθόω, perteneciente al ámbito de la compraventa, implica la prostitución política
del oponente por haber traicionado los intereses de su ciudad384. Demóstenes dice que, a
cambio de los favores de Filipo, Esquines se mostró dispuesto a cooperar con Filócrates
y a aprobar la propuesta de paz (συνερεῖ καὶ συναγωνιεῖται τῷ μιαρῷ Φιλοκράτει). Una
vez más, Filócrates es insultado con el adjetivo irreligioso μιαρός cuyo significado, más
que entrañar una suerte de condición impura, concreta el desprecio que Demóstenes sentía
hacia la inmoralidad del individuo. Aunque ya ha usado términos suficientemente
convincentes para descalificar a sus enemigos, Demóstenes traza una línea divisoria entre
el comportamiento del acusado, el de la audiencia y el suyo propio. Las aspiraciones
justas de la comunidad se especifican mediante el pronombre de primera persona del
plural (τῶν τὰ δίκαια βουλομένων ἡμῶν πράττειν). Con ello no solo se logra apelar los
sentimientos patrióticos de la audiencia e incluir entre los virtuosos al orador, sino que
también se excluye a Esquines del núcleo ciudadano por haber defraudado los intereses
de su ciudad385.

El impacto que los traidores causaron en el bienestar comunitario se va prolongando


hasta llegar al final de la demanda demosténica386. No se aporta ningún argumento
innovador en estas líneas pero el orador cumple con los estándares retóricos que se
esperaban de la sección discursiva. Demóstenes elabora su petición final al tribunal para
que resuelvan la causa en beneficio de los intereses atenienses, planteando la importancia
de las instituciones estatales en el proceso de toma de decisiones públicas y en la
perpetuación de la ideología democrática ateniense (D. 19.343):

[343] τίνα δ᾽ οὐ πάντων τῶν ἄλλων χείρω πολίτην ὑπάρξειν, ὁρῶντα τοῖς μὲν ἅπαντα
πεπρακόσι χρήματα, δόξαν, ἀφορμὴν τὴν Φιλίππου ξενίαν περιοῦσαν, τοῖς δὲ
δικαίους τε παρέχουσιν ἑαυτοὺς καὶ προσανηλωκόσιν χρήματα πράγματα,
ἀπεχθείας, φθόνον περιόντα παρ᾽ ἐνίων; μηδαμῶς· οὔτε γὰρ πρὸς δόξαν οὔτε πρὸς
εὐσέβειαν οὔτε πρὸς ἀσφάλειαν οὔτε πρὸς ἄλλο οὐδὲν ὑμῖν συμφέρει τοῦτον
ἀφεῖναι, ἀλλὰ τιμωρησαμένους παράδειγμα ποιῆσαι πᾶσι, καὶ τοῖς πολίταις καὶ τοῖς
ἄλλοις Ἕλλησιν.

383
Cf. Aeschin. 2.23, 152.
384
Nichols 2019: 173.
385
Serafim 2017: 30-31.
386
D. 19.315-336.

122
[343] ¿Qué ciudadano no querrá ser más malvado que el resto cuando ve que quienes
han perpetraron todo esto disfrutan de dinero, reconocimiento y de la ventajosa
amistad de Filipo, mientras que los justos, los que se preocupan por sí mismos y
donan dinero a los asuntos públicos, disfrutan de las enemistades y la envidia de unos
cuantos? De ningún modo lo consintáis, porque no os conviene absolver a este
individuo ni por reconocimiento, ni por piedad, ni por seguridad, ni por ninguna
otra cuestión, sino convertirlo, tras castigarlo, en un ejemplo para todos, tanto para
los ciudadanos como para el resto de los griegos.
Demóstenes imagina ante su audiencia la conmoción cívica que podría provocar la
absolución de su rival y, por tanto, el hecho de que el tribunal ignorase comportamientos
ilícitos que eran susceptibles de repetirse en un futuro. La interrogativa retórica muestra
la pulsión de adoptar una postura similar a la del acusado por parte de algunos ciudadanos.
Para proteger la reputación de su audiencia Demóstenes se inclina por el uso del
indefinido, con el cual se desvanece cualquier indicio de ataque directo (τίνα δ’ οὐ πάντων
τῶν ἄλλων χείρω πολίτην ὑπάρξειν). El dilema al que se enfrentan los malhechores
potenciales reside en la observación empírica (ὁρῶντα) del trato que recibían tanto los
justos como los injustos. Paradójicamente los traidores atenienses disfrutaban de una
enorme cantidad de beneficios gracias a la mediación de Filipo, los cuales se detallan por
medio de una enumeración asindética (τοῖς μὲν ἅπαντα πεπρακόσι χρήματα, δόξαν,
ἀφορμὴν τὴν Φιλίππου ξενίαν περιοῦσαν). Mientras tanto, el grupo de ciudadanos justos
donde se incluye Demóstenes cautelosamente, propugnando el bienestar cívico a través
de acciones honorables y del desempeño de liturgias (τοῖς δὲ δικαίους τε παρέχουσιν
ἑαυτοὺς καὶ προσανηλωκόσιν χρήματα πράγματα) únicamente se había ganado la inquina
de sus convecinos (ἀπεχθείας, φθόνον περιόντα παρ’ ἐνίων)387.

El pasaje termina con un llamamiento al tribunal, que estaba igualmente sujeto al


escrutinio público388. Un hipérbaton orienta cuáles son los detalles esenciales para
Demóstenes, los cuales destaca también una enumeración correlativa (οὔτε γὰρ πρὸς
δόξαν οὔτε πρὸς εὐσέβειαν οὔτε πρὸς ἀσφάλειαν οὔτε πρὸς ἄλλο οὐδέν). La votación no
debía basarse en una cuestión de conveniencia y la absolución de Esquines no podía
depender de una sensación de amenaza hacia la reputación o la seguridad personal de los

387
Los dos términos recogen el significado de emociones negativas: ἀπέχθεια guarda relación con el léxico
relativo al odio (τὸ μῖσος); φθόνος, por su parte, especifica un resentimiento descompensado surgido a
partir de los logros alcanzados por otro individuo (Arist. Rh. 1386b16-24). Cf. Konstan 2006: 199, 219-
243.
388
Cf. Roisman 2019: 240-241.

123
jueces (ὑμῖν συμφέρει τοῦτον ἀφεῖναι). Es crucial para este estudio analizar el valor de la
lítote οὔτε πρὸς εὐσέβειαν, que contextualmente vuelve a invocar el juramento heliástico.
Absolver a Esquines y mantener tal promesa eran ideas contradictorias: el indulto, aun
evidenciándose la gravedad de sus acciones, contravendría el compromiso judicial y
comprometería la posición de los jueces como ciudadanos respetuosos hacia un
mecanismo cívico-religioso tan solemne como el juramento. El recurso retórico de la
correctio resume con contundencia la solución de Demóstenes. Condenar a Esquines
(τιμωρησάμενους) sería un acto ejemplar (παράδειγμα ποιῆσαι πᾶσι), cuyo alcance global
realza el adjetivo de cantidad πᾶσι y su aposición inclusiva (καὶ τοῖς πολίταις καὶ τοῖς
ἄλλοις Ἕλλησιν). El cierre del discurso subraya el papel de las instituciones cívicas como
defensoras de los valores ideológicos y transmisoras de una paideia necesaria para
asegurar una comunidad armoniosa389.

389
Ober 1989: 159-161; Rubinstein 2005: 141-143.

124
DISCURSO DE LA DEFENSA
(ESQUINES, SOBRE LA EMBAJADA)
Proemio (Aeschin. 2.1-6)

La característica brevedad, sencillez y precisión de la apología esquínea fulgura en


el exordio discursivo. Ante la acotación tradicional de esta sección (Aeschin. 2.1-11) es
posible apostar por una división alternativa: los primeros parágrafos constituirían el
proemio propiamente dicho, mientras los siguientes serían una transición hacia la
narración (Aeschin. 2.7-11)390. Igualmente, algunos autores han visto en esta sección una
falta de unidad, ya que el orador simplemente acumula tópicos inconexos391. No obstante,
la trabazón entre los distintos parágrafos está concienzudamente delineada: la defensa
inicial de Esquines está hilvanada por el motivo de los falsos testimonios a partir de los
cuales Demóstenes había compuesto su acusación. En primer lugar, Esquines plantea una
captatio benevolentiae donde ya se atisban algunos contrataques basados en la presunta
maldad del rival (Aeschin. 2.1-3)392. En segundo lugar, se produce una anticipación de
dos cargos que, posteriormente, el orador iba a refutar con más detalle: el asunto de la
mujer olintia (Aeschin. 2.4-5) y su cooperación con Filócrates (Aeschin. 2.6).

Al contrario de lo que sucede en Demóstenes, el proemio de Esquines sí incorpora,


aunque de manera singular, léxico irreligioso. La única comparecencia irreligiosa se
incluye en la primera refutación del orador y funciona como un contrataque a los insultos
proferidos por Demóstenes (Aeschin. 2.4-5):

[4] ἐμοὶ δέ, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, συμβέβηκε τῆς Δημοσθένους ἀκούοντι κατηγορίας
μήτε δεῖσαι πώποθ’ οὕτως ὡς ἐν τῇδε τῇ ἡμέρᾳ μήτ’ ἀγανακτῆσαι μᾶλλον ἢ νῦν μήτ’
εἰς ὑπερβολὴν ὁμοίως ἡσθῆναι. ἐφοβήθην μὲν γὰρ καὶ ἔτι καὶ νῦν τεθορύβημαι μή
τινες ὑμῶν ἀγνοήσωσί με ψυχαγωγηθέντες τοῖς ἐπιβεβουλευμένοις καὶ κακοήθεσι
τούτοις ἀντιθέτοις· ἐξέστην δ’ ἐμαυτοῦ καὶ τὴν αἰτίαν βαρέως ἤνεγκα, ὅθ’ ὕβριν καὶ
παροινίαν εἰς γυναῖκα ἐλευθέραν καὶ τὸ γένος Ὀλυνθίαν κατηγόρει μου· ἥσθην δέ,
ὅτ’ αὐτὸν ἐπὶ τῆς αἰτίας ὄντα ταύτης ἐξεβάλετε, καὶ τῶν σεσωφρονημένων ἐν τῷ βίῳ
μοι χάριν ἀπειληφέναι νομίζω. [5] ὑμᾶς μὲν οὖν ἐπαινῶ καὶ διαφερόντως ἀγαπῶ ὅτι
τῷ βίῳ μᾶλλον τῷ τῶν κρινομένων πιστεύετε ἢ ταῖς παρὰ τῶν ἐχθρῶν αἰτίαις· αὐτὸς
δ’ οὐκ ἀποσταίην τῆς πρὸς ταῦτ’ ἀπολογίας. εἰ γάρ τις ἢ τῶν ἔξωθεν περιεστηκότων
πέπεσται (σχεδὸν δ’ οἱ πλεῖστοι τῶν πολιτῶν πάρεισιν) ἢ τῶν δικαζόντων ὑμῶν, ὡς
ἐγὼ τοιοῦτόν τι διαπέπραγμαι, μὴ μόνον εἰς ἐλεύθερον σῶμα, ἀλλὰ καὶ εἰς τὸ τυχόν,

390
En ellos Esquines vacila sobre cómo iniciar su discurso hasta que, finalmente, se decide por relatar los
acontecimientos de la primera embajada.
391
Cf. Greaney 2005: 11.
392
Brauw 2007: 191-193.

125
ἀβίωτον εἶναί μοι τὸν λοιπὸν βίον νομίζω· κἂν μὴ προϊούσης τῆς ἀπολογίας
ἐξελέγξω καὶ τὴν αἰτίαν οὖσαν ψευδῆ καὶ τὸν τολμήσαντ’ εἰπεῖν ἀνόσιον καὶ
συκοφάντην, κἂν τἆλλα πάντα μηδὲν ἀδικῶν φαίνωμαι, θανάτου τιμῶμαι.
[4] Hombres atenienses, me ha pasado que, antes de escuchar la acusación de
Demóstenes, jamás había sentido tanto miedo como en este día, no había estado más
irritado que ahora y, del mismo modo, tampoco había disfrutado hasta hartarme. En
efecto, primero experimenté miedo y todavía ahora me encuentro inquieto por si
alguno de vosotros os hubierais equivocado sobre mí, poseídos por esas antítesis
creadas con malicia. Después me enfadé y llevé la acusación con pesadez porque me
culpaba de acosar sexualmente y bajo los efectos del vino a una mujer libre, de origen
olintio. Finalmente disfruté porque lo ignorasteis mientras hacía tal tipo de acusación
y creo que he recibido reconocimiento por haber actuado con moderación en mi vida.
[5] Por tanto, os elogio y, ante todo, me alegra que confiéis más en la vida de los
acusados que en las acusaciones lanzadas por enemigos. Pero yo no podría renunciar
a defenderme de esto. En efecto, si alguno de los que están fuera, por los alrededores
–la mayoría de los ciudadanos están cerca– o alguno de vosotros, miembros del
tribunal, está convencidos de que yo he realizado algo así, no solo a una persona
libre, sino a una cualquiera, creo que el resto de mi vida sería invivible. Si en el
transcurso de mi defensa no logro demostrar que la acusación es falsa y que quien se
atrevió a pronunciarla es un sacrílego y un sicofanta, aunque demuestre claramente
que no he delinquido en ninguna otra cuestión, tal vez entonces merezca la pena de
muerte.
La naturaleza excepcional de la sección sobresale por la alusión a los sentimientos
personales de Esquines. La declaración de Demóstenes (ἐμοί...τῆς Δημοσθένους ἀκούντι
κατηγορίας) había desencadenado sensaciones variadas en el acusado. Tales emociones
quedan secuenciadas ordenadamente gracias al paralelismo sintáctico y la repetición
anafórica de μήτε. Distintos complementos intensificadores imprimen una respuesta
emocional sin precedentes: el miedo (μήτε δεῖσαι πώποθ’ οὕτως ὡς ἐν τῇδε τῇ ἡμέρᾳ), el
enfado (μήτ’ ἀγανακτῆσαι μᾶλλον ἢ νῦν) y un alivio acompañado de regocijo personal
(μήτ’ εἰς ὑπερβολὴν ὁμοίως ἡσθῆναι). Acto seguido Esquines pasa a especificar el sentido
de cada una de sus emociones, dispuestas ordenadamente con una distribución μέν...δέ.
El miedo y unos nervios todavía duraderos (ἐφοβήθην μὲν γὰρ καὶ ἔτι καὶ νῦν
τεθορύβημαι) se justifican por las consecuencias que podía acarrearle la retórica de su
rival. Concretamente se alude al recurso de la antítesis, tan empleado por Demóstenes
para contrastar su patriotismo con la traición de Esquines (τοῖς ἐπιβεβουλευμένοις καὶ
κακοήθεσι τούτοις ἀντιθέτοις). La posibilidad de que el tribunal se dejara persuadir por
estos argumentos –una persuasión que aquí se describe en términos cuasi mágicos

126
(ψυχαγωγηθέντες)393– abrumaba al orador, pues esto podía significar su condena394. El
miedo dio paso a la indignación (ἐξέστην δ’ ἐμαυτοῦ) debido a las falsas acusaciones
relacionadas con el escándalo de la mujer olintia (ὅθ’ ὕβριν καὶ παροινίαν εἰς γυναῖκα
ἐλευθέραν καὶ τὸ γένος Ὀλυνθίαν κατηγόρει μου)395. Las graves difamaciones de
Demóstenes se concretan en una coordinación de ofensas legales: ὕβρις, cuyo significado
puede ser el detonador de la cólera de Esquines, refiere tanto una ofensa que vulnera los
derechos de individuos libres como una suerte de acoso sexual396; y παροινία precisa el
descontrol provocado por los efectos del vino. Las emociones negativas de Esquines
acaban por resolverse en un estado de alegría motivado por el rechazo de los jueces a tales
palabras (ἥσθην δέ, ὅτ’ αὐτὸν ἐπὶ τῆς αἰτίας ὄντα ταύτης ἐξεβάλετε). Además de la
moderación que se atribuye el autor y que contrasta con el desenfreno en los cargos
aducidos por la acusación (τῶν σεσωφρονημένων ἐν τῷ βίω μοι χάριν ἀπειληφέναι
νομίζω), muy probablemente Demóstenes sobrepasó con su narración los estándares del
decoro que se esperaban en las cortes judiciales, lo cual generaría las reprimendas del
público mediante abucheos e interrupciones397.

Para asegurar la buena voluntad de la audiencia el orador elabora un elogio que


resalta a través de distintos recursos retóricos (ὑμᾶς...ἐπαινῶ). El zeugma cruzado y los
plurales despersonalizados esconden la acusación frustrada de Demóstenes y, con ello, la
ocasión de Esquines para que su defensa se escuche de forma objetiva (ὅτι τῷ βίῳ μᾶλλον
τῷ τῶν κρινομένων πιστεύετε ἢ ταῖς παρὰ τῶν ἐχθρῶν αἰτίαις). Para complementar la
captatio benevolentiae se recurre a una serie de enunciados típicos en los exordios
forenses: en caso de que la totalidad del demos crea a la acusación, cuya gravedad subraya
una correctio (ὡς ἐγὼ τοιοῦτόν τι διαπέπραγμαι, μὴ μόνον εἰς ἐλεύθερον σῶμα, ἀλλὰ καὶ
εἰς τὸ τύχον), asumirá su destino judicial. De hecho, se adjuntan dos referencias que
aluden a su posible condena: la primera se moldea con la expresión paradójica ἀβίωτον
εἶναί μοι τὸν λοιπὸν βίον νομίζω; la segunda habla directamente de la pena de muerte

393
Greaney 2005: 12 n. 11.
394
Esquines configura una elattosis muy personal que marca críticamente sus desventajas frente al estilo
demosténico. Este recurso retórico, perteneciente a las formas de modestia que abundan en los proemios
discursivos, se documenta desde los primeros pasos de la oratoria forense ática. Cf. Anaximen. Rh.
1436b32-36; Antipho 3.2.1-2; 5.1-2; Isoc. 6.6; Lys. 31.3-4.
395
D. 19.197-198.
396
Cf. Cohen 1995: 143-160.
397
Harris 2017: 236.

127
(θανάτου τιμῶμαι), la esperada tradicionalmente en casos de deslealtad. No obstante,
Esquines ruega la escucha detenida de sus pruebas, a través de las cuales trata de informar
sobre la falsedad de Demóstenes (κἂν μὴ προϊούσης τῆς ἀπολογίας ἐξελέγξω καὶ τὴν
αἰτίαν οὖσαν ψευδῆ). Esquines prepara un contraataque fundado en la etopeya negativa
de Demóstenes. La coordinación ἀνόσιον καὶ συκοφάντην perfila su mendacidad:
συκοφάντης era un insulto vigoroso que describía un genio retórico capaz de dañar el
equilibrio estatal –en este caso causado por el deseo de desprestigiar públicamente a
Esquines–398; el significado de ἀνόσιος, ya complejo de por sí, se difumina al presentarse
en un contexto político. Como se comprobará a lo largo del trabajo, el orador hace un uso
consciente del adjetivo, con el cual califica ciertas acusaciones de su rival que, por su
deshonestidad, resultarían contrarias a las convenciones cívico-religiosas de la
comunidad.

398
Cf. Fisher 2008: 197-199.

128
Refutación de la primera sección narrativa (Aeschin. 2.56-96)

Para contrarrestar los cargos de Demóstenes, Esquines inicia una brillante narración
de los hechos dispuesta según un estricto orden cronológico. Solamente interrumpe su
relato cuando incorpora pruebas extratécnicas como apoyo a su apología. La estructura
discursiva merece atención: en vez escoger una narración extensa, seguida de la habitual
objeción a las demandas del litigante, Esquines divide su discurso en dos apartados
temáticos –la narración de la primera y de la segunda embajada, respectivamente–, los
cuales finalizan con sendas refutaciones. Este patrón permite concluir una exposición de
los hechos antes de comenzar la siguiente y, tal vez, ello produciría en la audiencia una
sensación de solidez argumentativa.

El primer pasaje donde comparece la terminología irreligiosa se incluye en la


refutación de los cargos presentados sobre la primera embajada399. Más concretamente,
Esquines niega haber sido el responsable de la exclusión de Cersebleptes en la alianza
con Filipo. Durante las asambleas extraordinarias del 18 y el 19 de Elafebolión los
atenienses habían acordado pactar una alianza con Filipo. Los aliados, cuyas peticiones
habían sido rechazadas400, aceptaron la propuesta de Atenas y se prepararon para prestar
los juramentos. Sin embargo, Filipo había limitado estrictamente los términos del acuerdo
a los aliados formales de Atenas, de tal forma que el reino de Cersebleptes no se benefició
del pacto. Antes de que la segunda embajada partiera a Pela para sancionar la paz,
Critobulo acudió Atenas como emisario de Cersebleptes. Una vez allí, el 25 de
Elafebolión, participó en una asamblea donde pidió la inclusión del tracio en los pactos
con la intención de defenderse ante las incesables incursiones macedonias401. En su
acusación por traición y cooperación con Filipo, Demóstenes afirmaba que Esquines
había conjurado contra Cersebleptes al impedirle prestar los juramentos402. Como era de

399
Los temas rebatidos son los siguientes: su cambio de opinión durante las asambleas del 18 y 19 de
Elafebolión (Aeschin. 2.56-80); su responsabilidad en la marginación de Cersebleptes (Aeschin. 2.81-93)
y en la destrucción de Fócide (Aeschin. 2.94-96).
400
El synedrion ateniense quería fijar una tregua con Macedonia, no una alianza formal.
401
Los esfuerzos de Critobulo fueron en vano pues, durante su estancia en Atenas, Filipo logró la
capitulación de Cersebleptes. Cf. Ryder 2000: 66; Worthington 2013: 173.
402
D. 19.174: «Pues bien, observad qué hizo él en relación con estas cuestiones y qué hizo Filócrates. En
efecto, las cosas serán mucho más claras comparando ambas posturas. Primero, en efecto, excluyó de las
treguas a los focenses, a Halo y a Cersebleptes, en contra del tratado y de lo que os había prometido». Cf.
D. 19.334.

129
esperar, Esquines altera íntegramente el relato de su acusador: Demóstenes, quien se
encargó de gestionar la asamblea en calidad de proedros, se negó tajantemente a aceptar
las proposiciones de Critobulo, pretextando el oportunismo de Cersebleptes y diciendo
que el momento de inscribirse en la alianza ya había caducado403. Una digresión extraída
del derecho procesal –no exenta de notas religiosas y rituales– sirve al orador para ilustrar
la malevolencia de Demóstenes (Aeschin. 2.87-88):

[87] οὔκουν δεινόν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, εἴ τις κατ᾽ ἀνδρὸς πολίτου (οὐχ ἑαυτοῦ,
ἀλλ᾽ ὑμετέρου, τοῦτο γὰρ προσδιορθοῦμαι) τολμᾷ τηλικαῦτα καταψεύδεσθαι,
κινδυνεύοντος ὑπὲρ τοῦ σώματος; ἢ πῶς οὐκ εἰκότως οἱ πατέρες ἡμῶν ἐν ταῖς
φονικαῖς δίκαις <ταῖς> ἐπὶ Παλλαδίῳ κατέδειξαν, τέμνοντες τὰ τόμια, τὸν νικῶντα
τῇ ψήφῳ ἐξορκίζεσθαι (καὶ τοῦτο ὑμῖν πάτριόν ἐστιν ἔτι καὶ νῦν) τἀληθῆ καὶ τὰ
δίκαια ἐψηφίσθαι τῶν δικαστῶν ὅσοι τὴν ψῆφον ἤνεγκαν αὐτῷ καὶ ψεῦδος μηδὲν
εἰρηκέναι, εἰ δὲ μή, ἐξώλη αὐτὸν εἶναι ἐπαρᾶσθαι καὶ τὴν οἰκίαν τὴν αὑτοῦ, τοῖς
δὲ δικασταῖς εὔχεσθαι πολλὰ καὶ ἀγαθὰ εἶναι; καὶ μάλα ὀρθῶς καὶ πολιτικῶς, ὦ
ἄνδρες Ἀθηναῖοι· [88] εἰ γὰρ μηδεὶς ἂν ὑμῶν ἑαυτὸν ἀναπλῆσαι φόνου δικαίου
βούλοιτο, ἦ που ἀδίκου γε φυλάξαιτ’ ἄν, τὴν ψυχὴν ἢ τὴν οὐσίαν ἢ τὴν ἐπιτιμίαν
τινὸς ἀφελόμενος, ἐξ ὧν αὑτοὺς ἀνῃρήκασί τινες, οἱ δὲ καὶ δημοσίᾳ ἐτελεύτησαν.
ἆρ’ οὖν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, δοίητ’ ἄν μοι συγγνώμην, εἰ κίναιδον αὐτὸν προσειπὼν
καὶ μὴ καθαρεύοντα τῷ σώματι μηδ’ ὅθεν τὴν φωνὴν ἀφίησιν, ἔπειτα τὸ λοιπὸν
μέρος τοῦ κατηγορήματος τοῦ περὶ Κερσοβλέπτην ἐπ’ αὐτοφώρῳ δείξαιμι ψεῦδος
ὄν;
[87] Por tanto, atenienses, ¿no es terrible que alguien se atreva a decir tamañas
mentiras contra un ciudadano –no suyo, sino vuestro, lo aclaro de antemano–,
haciendo que su vida corra peligro? ¿Cómo no va a ser normal que nuestros ancestros
fijaran en los juicios por homicidio celebrados en el Paladio que, mientras troceaban
las víctimas sacrificiales, el ganador de la votación jurara lo siguiente –esta tradición
existía y existe ahora entre vosotros–: que cuantos jueces votaron a su favor lo han
hecho conforme a la verdad y a la justicia, que no ha dicho nada falso; y, si no,
profiere como maldición que él mismo y su familia sean arruinados, mientras
suplica que los jueces reciban numerosos beneficios? Esto, atenienses, es totalmente
correcto y bueno para la comunidad. [88] En efecto, si bien ninguno de vosotros
querría quedar contaminado por un asesinato justo, igualmente querría protegerse
de uno injusto, de privar a alguien de su vida, su hacienda o de los derechos de
ciudadanía, motivo por el cual algunos se suicidaron, mientras otros murieron por
orden del Estado. Por tanto, ciudadanos atenienses, ¿acaso me favoreceríais si, tras
decir que él es un maricón y que no tiene limpio su cuerpo, ni siquiera por donde
emite su voz, entonces demostrara claramente que la siguiente parte de la acusación
sobre Cersebleptes es una mentira?
Las interrogativas retóricas iniciales evocan la inconsciencia del rival. El sintagma
genérico κατ’ ἀνδρὸς πολίτου humilla a Esquines, quien se lamenta de las falsedades

403
Aeschin. 2.81-86. En Contra Ctesifonte Esquines proporciona una versión distinta de los hechos,
afirmando que Demóstenes se confabuló con Filócrates para evitar la inclusión de Cersebleptes en el tratado
(Aeschin. 3.73-74). Cf. Harris 1995: 73-76.

130
propaladas contra él (εἴ τις...τολμᾷ τηλικαῦτα καταψεύδεσθαι). Estas quejas también se
intercalan con puyas insultantes: mientras el orador se describe como ciudadano
ateniense, una oración parentética apostilla el posible origen extranjero de Demóstenes404.
La correctio y una suerte de antinomia (οὐχ ἑαυτοῦ, ἀλλ’ ὑμετέρου, τοῦτο γὰρ
προσδιορθοῦμαι) insinúan que el oponente estaba segregado del núcleo cívico ateniense.
La procedencia del rival, que aquí se cuestiona tenuemente, surge con más énfasis en el
discurso Contra Ctesifonte donde es señalado como un escita. Como comenta
Apostolakis, este tipo de invectiva encontró su expresión más fecunda en el escenario
cómico y posteriormente fue reciclado por los oradores y adaptado a las dinámicas
oratorias del período405.
La segunda interrogación se formula a través del argumento sofístico de la
probabilidad (ἢ πῶς οὐκ εἰκότως) y se conjuga con una digresión que dilucida las graves
acciones de Demóstenes. Valiéndose de la autoridad de los ancestros (οἱ πατέρες ἡμῶν)
el autor se transporta al ámbito del homicidio y nombra algunas prescripciones que
regulaban estos juicios (ἐν ταῖς φονικαῖς δίκαις). El constituyente decisivo es, una vez
más, el juramento: además de las promesas pronunciadas por los jueces y por los
litigantes, la parte vencedora debía realizar un juramento complementario revestido de
gran sacralidad (τὸν νικῶντα τῇ ψήφῳ ἐξορκίζεσθαι). Mientras se aseveraba la veracidad
de la causa tenía lugar un desmembramiento ritual, lo cual aquí se indica mediante la
figura de la aliteración y el acusativo interno en un uso metonímico por el que se
vislumbran los animales inmolados en el sacrificio (τέμνοντες τὰ τόμια). Aunque la
morfología ritual buscaba intimidar a perjuros potenciales, complementariamente se
pronunciaba una imprecación (ἐπαρᾶσθαι). Igual que en otros textos analizados, la
maldición se formula con el enunciado habitual, extendiéndose sobre el declamador y su
familia (ἐξώλη αὐτὸν εἶναι...καὶ τὴν οἰκίαν τὴν αὑτοῦ)406. La imprecación se
complementaba con ruegos para proteger al tribunal ante un posible quebrantamiento del
juramento (τοῖς δὲ δικασταῖς εὔχεσθαι πολλὰ καὶ ἀγαθὰ εἶναι)407. Tal costumbre, que

404
Cf. Aeschin. 2.22, 78, 171, 180, 183; 3.171-172.
405
Apostolakis 2021: 56-61.
406
Antipho 6.6 muestra que una acusación falsa no solo suponía un atentado contra la justicia, sino también
contra los dioses (φονέα δὲ τὸν μὴ αἴτιον ψηφισθῆναι ἁμαρτία καὶ ἀσέβεια εἴς τε τοὺς θεοὺς καὶ τοὺς
νόμους). Cf. Sommerstein & Bayliss 2013: 111-113.
407
Faraone 2002: 81-85.

131
había perdurado hasta la actualidad del juicio (τοῦτο ὑμῖν πάτριόν ἐστιν ἔτι καὶ νῦν), aquí
se liga únicamente a la corte del Paladio, donde se procesaban homicidios involuntarios,
premeditados y asesinatos de esclavos, metecos o extranjeros408. Sin embargo, se puede
postular con total certeza que se impulsaban juramentos similares en otras causas por
homicidio409.
La relación entre el ejemplo del Paladio y la situación de Demóstenes comienza a
entreverse en las siguientes líneas, donde Esquines redunda en la gravedad de los falsos
testimonios. Para ello establece una oposición entre homicidios justos e injustos que, por
sus distintos móviles, envolvían varios grados de polución (φόνου δικαίου...ἀδίκου). El
modo optativo aporta el matiz potencial y el verbo ἀναπίμπλημι, cuyo sentido figurativo
se especializa en la contaminación por derramamiento de sangre, es el marcador
contrastivo entre ambas opciones. Y es que, a pesar de su legitimidad, algunos asesinatos
conseguían obstaculizar la vida política y privada de ciertos individuos, un inconveniente
que se patentiza totalmente en los asesinatos injustos. Las rígidas medidas impuestas por
la comunidad –la pena de muerte, el exilio o la privación de los derechos de ciudadanía
(τὴν ψυχὴν ἢ τὴν οὐσίαν ἢ τὴν ἐπιτιμίαν τινὸς ἀφελόμενος– impedían la propagación de
la supuesta mácula infecciosa de estos criminales, quienes quedaban totalmente excluidos
de la vida en sociedad.
Esquines ha ilustrado dos tópicos intensos –el perjurio y la contaminación derivada
de una condena injusta– que le serán de ayuda en su descripción del contrincante. Primero
procura ganar el favor de la audiencia, aquí implícito en el sintagma potencial δοίητ’ ἂν
μοι συγγνώμην410; después traslada el ideario de la contaminación a su causa judicial, el
cual se implementa en un juego de dobles sentidos. La lectura más explícita está
estrechamente vinculada con el significado de κίναιδος. El adjetivo, de una obscenidad
manifiesta, engloba comportamientos homosexuales de naturaleza sumisa o pasiva411.
Todo ello se acentúa a partir de la lítote irreligiosa μὴ καθαρεύοντα, donde la semántica
de καθαρεύω precisa la pureza física necesaria para garantizar el éxito de ciertos

408
Arist. AP 57.3.
409
D. 23.67-68, donde se describe la práctica de un ritual casi idéntico en la corte del Areópago. Cf.
MacDowell 1963: 93.
410
En su estudio sobre la compasión griega, Konstan 2004: 39 determina que συγγνώμη no posee el
significado tradicional de ‘compasión’ o ‘perdón’. Más bien aludiría la disposición favorable del tribunal
hacia un litigante.
411
Cf. Worman 2008: 255-256.

132
rituales412. Demóstenes se ve adolecido de una contaminación física que invade todo su
cuerpo –especialmente su boca, cuya mención disimula una sinécdoque (μηδ’ ὅθεν τὴν
φωνὴν ἀφίησιν)–. Igual que sucedía con Timarco, las relaciones ilícitas de Demóstenes
podían incapacitarlo para hablar y participar en la vida pública413. No obstante, se puede
argüir otra interpretación a partir de las palabras de Esquines. Los rituales del juramento
y de la autoimprecación que se han tratado en el excurso anterior patentizan el propósito
del orador: si las falsas acusaciones acababan condenando a Esquines (τὸ λοιπὸν μέρος
τοῦ κατηγορήματος τοῦ περὶ Κερσοβλήπτην ἐπ’ αὐτοφώρῳ δείξαιμι ψεῦδος ὄν;),
Demóstenes se convertiría automáticamente en un ser infecto y las aseveraciones
presentadas contra el acusado (φωνήν) serían el detonante de la impureza414.

412
Rudhardt 1992: 50-51.
413
Cf. Aeschin. 1.21: «Si algún ateniense se prostituyese, que no le sea posible pertenecer a los nueve
arcontes, ni consagrarse a un sacerdocio, ni actuar como defensor público, ni desempeñar alguna
magistratura, ni dentro ni fuera de las fronteras, ni por sorteo ni a mano alzada; que tampoco sea enviado
como heraldo, que no dé su opinión, que no entre a los santuarios públicos y que no vaya más allá de las
fuentes lustrales del ágora». Cf. Aeschin. 1.19.
414
Cf. Martin 2009: 170-174.

133
Segunda sección narrativa (Aeschin. 2.97-118)

El segundo bloque narrativo de esta defensa detalla los eventos transcurridos


durante la segunda embajada en Pela. La comitiva ateniense había acudido a la corte
macedonia para ratificar los pactos que harían oficial la alianza con Filipo pero la
Asamblea ateniense también había solicitado a los embajadores que abordaran cualquier
asunto beneficioso para la ciudad415. Una concisa alusión al viaje y a la estancia en
Macedonia da paso al núcleo de este apartado narrativo: la intervención de Demóstenes,
a quien se critica por agenciarse el derecho a hablar en primer lugar y por pronunciar un
discurso vago e impreciso416; y la de Esquines, cuyos esfuerzos se centraron en la delicada
situación de la Tercera Guerra Sagrada417.
Filipo se encontraba inmerso en los preparativos de una campaña militar que
acabaría con la ocupación focense de Delfos. Consciente de ello, Esquines adopta una
voz consejera y recomienda al monarca cómo debería actuar si quería respetar la piedad
y las costumbres de los griegos418. Para ello introduce una cita relativa al juramento
anfictiónico, el cual se ha relacionado con los orígenes de la Anfictionía délfica y el
conflicto de la Primera Guerra Sagrada. Todos estos acontecimientos poseen una
naturaleza dudosa: las referencias literarias del conflicto surgen a partir del siglo IV a.C.,
especialmente tras el desenlace de la Tercera Guerra Sagrada. La ausencia de referencias
previas y la fluctuación entre los datos existentes han llevado a varios estudiosos a
cuestionar la veracidad del acontecimiento o, al menos, a negar la autenticidad del
juramento419. Sea o no una invención, es innegable que su inclusión en el discurso de
Esquines se adecua a los condicionantes históricos del momento420: la ocupación focense
del santuario délfico y el inminente ataque militar que preparaba la Anfictionía (Aeschin.
2.115):
[115] ἅμα δ’ ἐξ ἀρχῆς διεξῆλθον τὴν κτίσιν τοῦ ἱεροῦ καὶ τὴν πρώτην σύνοδος
γενομένην τῶν Ἀμφικτυόνων, καὶ τοὺς ὅρκους αὐτῶν ἀνέγνων ἐν οἷς ἔνορκον ἦν
τοῖς ἀρχαίοις, μηδεμίαν πόλιν τῶν Ἀμφικτυονίδων ἀνάστατον ποιήσειν μηδ’ ὑδάτων
ναματιαίων εἴρξειν μήτ’ ἐν πολέμῳ μήτ’ ἐν εἰρήνῃ, ἐὰν δέ τις ταῦτα παραβῇ,
στρατεύσειν ἐπὶ τοῦτον καὶ τὰς πόλεις ἀναστήσειν, καὶ, ἐάν τις ἢ συλᾷ τὰ τοῦ θεοῦ

415
Aeschin. 2.101-104.
416
Aeschin. 2.108-112. Cf. Ryder 2000: 65-67.
417
Aeschin. 2.113-117.
418
Cf. Aeschin. 2.114.
419
Robertson 1978; Sánchez 1997; 2001.
420
Cf. Sánchez 2001: 72; Franchi 2015: 61-62.

134
ἢ συνειδῇ τι ἢ βουλεύσῃ τι κατὰ τῶν ἐν τῷ ἱερῷ, τιμωρήσειν καὶ χειρὶ καὶ ποδὶ
καὶ φωνῇ καὶ πάσῃ δυνάμει· καὶ προσῆν τῷ ὅρκῳ ἀρὰ ἰσχυρά.

[115] Primero describí minuciosamente la fundación del templo y la primera reunión


celebrada por los anfictiones; y leí de nuevo los juramentos donde los antiguos
prometían que no se causaría daño a ninguna ciudad de los anfictiones y que tampoco
se le privaría de las aguas manantiales, ni en tiempos de guerra ni en tiempos de paz.
Si alguien violara esto, se dispondría un ataque militar contra él y se destruirían sus
ciudades; y si alguien robara las pertenencias del dios, fuera cómplice de ello en
algún grado o planeara algo contra las propiedades sagradas, se le castigaría con
la mano, con el pie, con la voz y con todo el vigor existente. Y al juramento se unía
una poderosa maldición.

Tras una breve contextualización (ἅμα δ’ ἐξ ἀρχῆς διεξῆλθον), Esquines expone los
juramentos definitorios de la Anfictionía. El uso de términos como ὅρκος o ἔνορκος
subrayan su dignidad, cuyo poder se incrementa aún más al atribuirle un origen ancestral
(ἐν οἷς ἔνορκον ἦν τοῖς ἀρχαίοις). Este juramento se segmenta en dos partes: los acuerdos
fijados entre las ciudades confederadas y la pena que conllevaba violar estas normas y las
tareas del Consejo. Todo el pasaje está plagado de repeticiones de adverbios y
conjunciones negativas, las cuales subrayan el afán de precisión para remarcar el carácter
prohibitivo del mandato anfictiónico.
La información más jugosa para el estudio de la irreligiosidad emana de los castigos
anejos a los daños perpetrados contra el santuario. En la prótasis eventual el polisíndeton
(καὶ ἐάν τις ἤ…ἤ…ἤ) y el paralelismo sintáctico secuencian tres tipos de violaciones
consideradas por Esquines. La primera contravención consiste en dañar elementos
consagrados a la divinidad (συλᾷ τὰ τοῦ θεοῦ). Aunque en griego clásico la expresión
compuesta ἱεροσυλέω englobaba tal tipo de crímenes421, Esquines se decanta por el verbo
συλάω, en sí carente de semántica irreligiosa pero precisado contextualmente por su
complemento τὰ τοῦ θεοῦ. Muy probablemente en este texto su significado se reduce al
expolio de objetos sagrados. Delfos y su oráculo, centro neurálgico del mundo heleno,
albergaban numerosas dedicaciones que los griegos habían depositado como ofrendas.
Considerando la realidad política del 346 a.C., los focenses llevaban años ocupando el
santuario y empleado sus riquezas para sufragar los costes militares de la Guerra Sagrada,
una cuestión espinosa que Esquines recuerda delicadamente con estas palabras. Ser
cómplice en tales acciones (συνειδῇ τι) es otro de los actos merecedores de castigo.

421
Cf. Vergara Recreo 2021a.

135
Igualmente, la carga irreligiosa de σύνοιδα está condicionada por el contexto del pasaje,
donde se sobreentiende que el sujeto lesionado es Apolo délfico. Por último, el juramento
de Esquines también condena al genio creador del plan (βουλεύσῃ τι) en una oración
donde el tono de hostilidad contra los dioses se concentra en el sintagma κατὰ τῶν ἐν τῷ
ἱερῷ. Un uso similar de βουλεύω en un modo contextualmente irreligioso aparece unos
parágrafos después (Aeschin. 2.117):
[117] τὴν μὲν οὖν ἀρχὴν τῆς στρατείας ταύτης ὁσίαν καὶ δικαίαν ἀπεφηνάμην εἶναι·
συλλεγέντων δὲ τῶν Ἀμφικτυόνων εἰς τὸ ἱερὸν καὶ τυχόντων σωτηρίας καὶ ψήφου,
τοὺς αἰτίους τῆς ἐξ ἀρχῆς καταλήψεως τοῦ ἱεροῦ δίκης ἠξίουν τυχεῖν, μὴ τὰς
πατρίδας αὐτῶν, ἀλλ’ αὐτοὺς τοὺς χειρουργήσαντας καὶ βουλεύσαντας, τὰς δὲ
πόλεις παρεχούσας εἰς κρίσιν τοὺς ἀδικήσαντας ἀζημίους εἶναι.

[117] Yo dije que el origen de la expedición militar era justo y religioso. Y, cuando
los anfictiones se reunían en el santuario y obtenían el derecho de protección y voto,
yo consideraba conveniente que recibieran justicia los responsables de la ocupación
inicial del templo, no sus patrias, sino aquellos que la ejecutaron y la planearon;
y que las ciudades que llevaron a juicio a los criminales quedaran exentas de castigo.

Esquines, quien coincide en que los móviles de la Guerra Sagrada estaban


sancionados por hombres y dioses (τῆς στρατείας ταύτης ὁσίαν καὶ δικαίαν), hace una
serie de precisiones acerca de quiénes deberían verse damnificados por el ataque a Delfos
(τῆς...καταλήψεως τοῦ ἱεροῦ). Todos los participios empleados dejan atrás su valor
genérico gracias al escenario irreligioso del texto. La correctio engarza con la
enumeración de los culpables, en la que el paralelismo y el homeoteleuton inciden todavía
más en la oposición entre autores materiales e intelectuales del crimen (τοὺς
χειρουργήσαντας καὶ βουλεύσαντας). Del mismo modo, ambos se agrupan bajo participio
genérico τοὺς ἀδικήσαντας y se recalca, una vez más, que los demás habitantes deberían
ser perdonados. En consonancia con el pasaje y con los pronunciamientos explícitos de
Demóstenes422, las anteriores palabras serían una insinuación del papel que Tebas había
desempeñado en el asunto y de su responsabilidad como instigadora del conflicto.
Todas las infracciones detalladas merecen un castigo que aquí se enfatiza con un
inventario de sabor arcaizante donde el polisíndeton también ocupa un lugar destacado
(τιμωρήσειν καὶ χειρὶ καὶ ποδὶ καὶ φωνῇ καὶ πάσῃ δυνάμει). Las prescripciones del
juramento culminaban con una maldición que Esquines no precisa en este discurso (καὶ

422
Vid. supra 28-33 (D. 19.20-21).

136
προσῆν τῷ ὅρκῳ ἀρὰ ἰσχυρά). No obstante, en su acusación Contra Ctesifonte recupera
todos estos motivos para abordar el estallido de la Cuarta Guerra Sagrada y en ella
desarrolla la maldición nombrando a los dioses invocados como testigos y las
consecuencias que sufrían los perjuros423.

423
Vid. infra 188-190 (Aeschin. 3.110-111).

137
Refutación final (Aeschin. 2.144-170)

La narración del discurso se clausura con una refutación general que recupera varios
temas de la acusación. En la primera subdivisión Esquines defiende a sus parientes de las
calumnias pronunciadas por Demóstenes, hablando a favor de sus padres, sus hermanos
y de sus cuñados424. Además de mencionar las condecoraciones de su padre y recordar
los avatares familiares, utiliza la presentación de su madre en la corte judicial como
método para lograr el favor de la audiencia. Esquines interrumpe sus objeciones al
mencionar el envolvimiento de Demóstenes en un escándalo ateniense: el asesinato de
Nicodemo de Afidna. Con este turbio episodio, que circularía por la polis desde el año
348 a.C., se reactivarían los rumores sobre el orador y, por tanto, funcionaría como un
arma de desacreditación política (Aeschin. 2.148):
[148] σὺ δὲ <ὁ> ἀμφισβητῶν ἀνὴρ εἶναι (οὐ γὰρ ἂν τολμήσαιμι εἰπεῖν ὡς ἀνὴρ εἶ)
ἐγράφης λιποταξίου καὶ τὸν γραψάμενον Νικόδημον τὸν Ἀφιδναῖον χρήμασι πείσας
ἐσώθης, ὃν ὕστερον μετὰ Ἀριστάρχου συναπέκτεινας καὶ οὐ καθαρὸς ὢν εἰς τὴν
ἀγορὰν ἐμβάλλεις.

[148] Tú, que sostienes que eres un hombre virtuoso –no me atrevería a decir que lo
seas– fuiste denunciado por deserción, conseguiste salvarte tras persuadir con dinero
a quien redactó la denuncia, a Nicodemo de Afidna, a quien después asesinaste con
la ayuda de Aristarco, e irrumpes en el ágora sin estar libre de contaminación.

El pasaje comienza con un apóstrofe (σύ) al contrincante, a partir del cual Esquines
va a centrarse en sus aptitudes militares. Se increpa la petulancia de Demóstenes (<ὁ>
ἀμφισβητῶν ἀνὴρ εἶναι) con dos estrategias distintas: en primer lugar, el modo optativo
de la oración parentética crea una sensación de cortesía fingida con la que, realmente, se
está cuestionado la postura del rival (οὐ γὰρ ἂν τολμήσαιμι εἰπεῖν ὡς ἀνὴρ εἶ)425. En
segundo lugar, se alude a una denuncia por deserción dirigida contra Demóstenes
(ἐγράφης λιποταξίου), la cual había desembocado en un crimen escandaloso. Al parecer
Nicodemo de Afidna fue el promotor, junto con un tal Euctemón, de esta demanda judicial
(τὸν γραψάμενον). Demóstenes consiguió evitar que se presentaran cargos contra su
persona a cambio de un soborno (χρήμασι πείσας) pero, poco después, Nicodemo fue
brutalmente asesinado. En su discurso Contra Timarco el propio Esquines da pormenores
sobre la sangrienta carnicería (Aeschin. 1.172): «Nicodemo de Afidna fue asesinado

424
Aeschin. 2.147-152.
425
Fornieles Sánchez 2020a: 26.

138
violentamente por Aristarco, después de haberle sacado los ojos al muy desgraciado y de
cortarle la lengua, gracias a la cual hablaba libremente, confiando en las leyes y en
vosotros»426. Precisamente este Aristarco, un joven bajo el magisterio de Demóstenes,
fue considerado culpable y empezó a correr el rumor de que su maestro había maquinado
el crimen. Los familiares de la víctima se contentaron con la huida al exilio de Aristarco
y dieron por satisfecha la venganza del fallecido.
No obstante, algunos rivales de Demóstenes encontraron en el suceso una
oportunidad única para desacreditarlo mordazmente. Así se fue creando una propaganda
antidemosténica basada en el imaginario del homicidio, de la contaminación y de los
riesgos que esta deparaba a la sociedad427. Aunque no se ha conservado el discurso
original de Midias, Demóstenes parafrasea buena parte de sus calumnias (D. 21.104):
[104] ἀλλ’ ὃ καὶ δεινόν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, καὶ σχέτλιον καὶ κοινὸν ἔμοιγ’
ἀσέβημα, οὐκ ἀδίκημα μόνον, τούτῳ πεπρᾶχθαι δοκεῖ, τοῦτ’ ἐρῶ. τῷ γὰρ ἀθλίῳ
καὶ ταλαιπώρῳ κακῆς καὶ χαλεπῆς συμβάσης αἰτίας Ἀριστάρχῳ τῷ Μόσχου, τὸ μὲν
πρῶτον, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, κατὰ τὴν ἀγορὰν περιιὼν ἀσεβεῖς καὶ δεινοὺς λόγους
ἐτόλμα περὶ ἐμοῦ λέγειν, ὡς ἐγὼ τὸ πρᾶγμ’ εἰμὶ τοῦτο δεδρακώς·

[104] No obstante, atenienses, voy a decir lo siguiente: la actuación de este tipo me


parece, sin duda, algo atroz, cruel y una impiedad pública, no simplemente una
injusticia. En efecto, tras lanzar una acusación desfavorable y comprometida contra
el desgraciado e infeliz de Aristarco, hijo de Mosco, primero, ciudadanos, mientras
deambulaba por el ágora, se atrevía a decir contra mí sentencias impías y
maliciosas, por ejemplo, que yo había perpetrado ese crimen.

El énfasis que Demóstenes intenta dar a las acusaciones falsas de Midias se obtiene
a partir del hipérbaton y de la figura del pleonasmo (καὶ δεινόν...καὶ σχέτλιον […] τῷ γὰρ
ἀθλίῳ καὶ ταλαιπώρῳ κακῆς καὶ χαλεπῆς συμβάσης αἰτίας). Una correctio con
reminiscencias gorgianas (ἀσέβημα, οὐκ ἀδίκημα μόνον) presenta el núcleo de la defensa
demosténica. Este tipo de gradaciones en que una falta acaba por convertirse en un acto
impío ya eran manejadas puntualmente por el cálamo sofístico de Antifonte y su
operatividad perdura hasta la segunda mitad del siglo IV a.C428. Por consiguiente, los

426
Cf. Idomeneo FGrH 338 F 12.
427
Sobre el empleo de la retórica de la contaminación en contextos ajenos a las causas por homicidio, cf.
Plastow 2020: 71-74.
428
En lo concerniente al caso documentado en Antifonte, la gradatio parte del sustantivo ἁμάρτημα y acto
seguido se introduce ἀσέβημα como elemento contrastante. Antipho. 5.91: «[…] En efecto, lo uno
únicamente es un desliz pero lo otro, además, es una impiedad (τὸ μὲν γὰρ ἁμάρτημα μόνον ἐστί τὸ δὲ
ἕτερον καὶ ἀσέβημα)». Para un uso similar, cf. Lycurg. 1.76: « […] Si Leócrates había jurado esto, ha

139
cargos injustos del acusado trascendían más allá de esfera pública y se transformaban en
un acto impío ya que condenar a un inocente por homicidio podía extender la
contaminación por la comunidad429. Y es que Midias, no contento con el exilio de
Aristarco, se había dedicado a insultar públicamente a Demóstenes (κατὰ τὴν ἀγορὰν
περιιών). Sus blasfemias se recogen con el sintagma ἀσεβεῖς καὶ δεινοὺς λόγους, donde
el adjetivo ἀσεβής vuelve a subrayar el crimen religioso que suponía condenar a un
inocente; mientras que δεινός englobaría su artificiosidad y malicia retóricas. En los
siguientes parágrafos Demóstenes concentra sus esfuerzos en volcar las acusaciones de
impureza sobre Midias430. Sin embargo, lejos de dispersar los rumores sobre su
implicación en el asesinato de Nicodemo, sus rivales políticos siguieron empleándolos
como una estrategia más de su invectiva431.
Esquines no duda en retratar negativamente a su acusador citando su presunta
participación en este homicidio. En su caso decide emplear el léxico inherente a la
contaminación, el cual refleja cuáles eran las consecuencias de un derramamiento de
sangre. Para ello redunda en la idea de que los instigadores de un homicidio compartían
la mancha del crimen con los ejecutores432, por lo cual debían ser igualmente expulsados
de cualquier espacio comunitario433. La transición del aspecto de aoristo
(ἐγράφης...ἐσώθης) al de presente (ἐμβάλλεις) marca una acción que viene repitiéndose
hasta la actualidad del juicio: Demóstenes había quedado libre de condena y, por ello,
difunde su contaminación en los foros públicos de la ciudad (εἰς τὴν ἀγοράν). La lítote
οὐ καθαρός configura el vértice de la polución demosténica y el estadista pierde cualquier
atisbo de pureza física debido a su cooperación en el asesinato de Nicodemo.

cometido perjurio abiertamente y no solo os ha perjudicado a vosotros, sino que también ha cometido una
impiedad contra la divinidad (καὶ οὐ μόνον ὑμᾶς ἠδίκηκεν, ἀλλὰ καὶ εἰς τὸ θεῖον ἠσέβηκεν).
429
MacDowell 2002: 330.
430
Este movimiento argumentativo se divide en dos partes diferenciadas. Primero, Midias habría evitado
que Demóstenes desempeñara cargos y liturgias con competencias religiosas si realmente lo creía culpable
de homicidio (D. 21.114-115). Igualmente, Midias no habría compartido con Aristarco actos de
camaradería y hospitalidad por miedo a quedar contaminado (D. 21.116-120).
431
Aeschin. 1.170-173. Por su parte, Dinarco reelabora este argumento en otra línea irreligiosa, atendiendo
sobre todo al genio maligno de Demóstenes (Din. 1.30) y al perjurio (Din. 1.47). Cf. Eidinow 2016: 257-
260.
432
Cf. Pl. Lg. 871e8-872a7.
433
Pl. Lg. 871a2-5: «Quien haya asesinado con su propia mano premeditada e injustamente a algún
compatriota, primero que sea marginado según las normas tradicionales, para que no contamine ni los
templos, ni el ágora, ni los puertos, ni ningún otro lugar de reunión pública (μήτε ἱερὰ μήτε ἀγορὰν μήτε
λιμένας μήτε ἄλλον κοινὸν σύλλογον μηδένα μιαίνων)». Harris 2015: 26.

140
Este ejemplo permite comprobar el alcance que la retórica de la impureza tenía en
las cortes atenienses. Lejos de la propuesta de Parker, quien señala un desfase progresivo
desde comienzos del siglo IV a.C., las evidencias literarias demuestran cómo los oradores
se valían de tales nociones por ser altamente persuasivas434. Evocar la contaminación era
uno de los muchos planos en que el léxico irreligioso despertaba respuestas emocionales
entre la audiencia judicial. Aquí el miedo juega un papel fundamental: la naturaleza
prospectiva de la emoción engloba preocupaciones ciudadanas como fracasar en la
erradicación de los homicidios o expulsar a los criminales de los espacios cívico-
religiosos.
El siguiente argumento refutado por Esquines es el rumor de la mujer olintia. El
caso, que ya se había anticipado resumidamente en el exordio, se desarrolla en detalle y
se presentan distintas pruebas contrastables. En los parágrafos iniciales el orador cuenta
que Demóstenes sobornó a un tal Aristófanes de Olinto para que testificara contra él,
alegando que la mujer ultrajada era un familiar suyo. No obstante, Aristófanes se negó
rotundamente y apoyó la defensa de Esquines declarando en su favor435. Justo después de
que el secretario lea las pruebas testificales, se inicia una sección donde Esquines
arremete con fuerza contra su rival (Aeschin. 2.156-157):
[156] τῶν μὲν μαρτύρων διομνυμένων καὶ μαρτυρούντων ἀκούετε· τὰς δ’ ἀνοσίους
[τῶν λόγων] ταύτας τέχνας, ἃς οὗτος πρὸς τοὺς νέους ἐπαγγέλλεται καὶ κέχρηται
νυνὶ κατ’ ἐμοῦ, ἆρα μέμνησθε, ὡς ἐπιδακρύσας καὶ τὴν Ἑλλάδα κατοδυράμενος καὶ
Σάτυρον τὸν κωμικὸν ὑποκριτὴν προσεπαινέσας, ὅτι ξένους τινὰς ἑαυτοῦ
αἰχμαλώτους σκάπτοντας ἐν τῷ Φιλίππου ἀμπελουργείῳ καὶ δεδεμένους παρὰ πότον
ἐξῃτήσατο παρὰ Φιλίππου, [157] ταῦθ’ ὑποθεὶς ἐπεῖπεν ἐντεινάμενος ταύτην τὴν
ὀξεῖαν καὶ ἀνόσιον φωνήν, ‘ὡς δεινόν, εἰ ὁ μὲν τοὺς Καρίωνας καὶ Ξανθίας
ὑποκρινόμενος οὕτως εὐγενὴς καὶ μεγαλόψυχος γένοιτο, ἐγὼ δ’ ὁ τῆς μεγίστης
πόλεως σύμβουλος, ὁ τοὺς μυρίους Ἀρκάδων νουθετῶν, οὐ κατάσχοιμι τὴν ὕβριν,
ἀλλὰ παραθερμανθείς, ὅθ’ ἡμᾶς εἱστία Ξενόδοκος τῶν ἑταίρων τις τῶν Φιλίππου,
ἕλκοιμι τῶν τριχῶν καὶ λαβὼν ῥυτῆρα μαστιγοίην αἰχμάλωτον γυναῖκα’.

[156] Estáis escuchando los juramentos y los testimonios de los testigos. Y, por
cuanto respecta a estas técnicas sacrílegas, las cuales este tipo transmitía a los
jóvenes y ahora mismo ha estado utilizando contra mí, recordad cómo lloró, se
lamentó por Grecia y elogió al actor cómico Sátiro porque, durante un banquete,
rogó a Filipo la liberación de unos prisioneros extranjeros que araban en los viñedos
de Filipo y que habían sido encadenados. [157] Tras estas sugerencias dijo, tensando
esa voz chirriante y sacrílega: «Cuán terrible resulta que el actor que ha representado
a Cariones y Jantias haya sido tan ilustre y generoso y yo, mientras tanto, el consejero
de la ciudad más grande, asesor de los Diez Mil arcadios, no haya controlado la

434
Parker 1996: 126-130; Harris 2015: 14-22.
435
Aeschin. 2.153-154.

141
arrogancia sino que excitado por el calor del vino, cuando Jenódoco, un compañero
de Filipo, nos invitó a un banquete, arrastrara de los cabellos y golpeara con un látigo
a una mujer prisionera».

El recordatorio de los testigos en la parte inicial del texto (ἀκούετε) funcionaría


como un nexo entre la lectura de las pruebas extratécnicas y la continuación del discurso
del orador. Sobre estas primeras líneas hay que insistir en la cita a los juramentos de los
testigos (μαρτύρων διομνυμένων). En los procesos ordinarios los declarantes no estaban
sujetos a este tipo de convenciones. Cuando los testimonios eran orales –durante el siglo
V a.C. y buena parte del IV a.C.– se podía incluir un juramento para agregar una mayor
veracidad pero, a medida que se fue convirtiendo en un informe escrito, tales prácticas
pasaron a ser un fenómeno residual. Por tanto, no se puede discernir si los juramentos
referenciados por Esquines fueron pronunciados por sus testigos o si, por el contrario,
fueron añadidos para la publicación del discurso, como una estrategia retórica más con la
que legitimar la autenticidad de los testimonios436.
A continuación se recuerda a la audiencia la retórica practicada por Demóstenes en
su acusación (ἀνοσίους…ταύτας τέχνας). En este acusativo de relación el demostrativo
ταύτας aporta un matiz despectivo al sintagma, el cual queda totalmente confirmado por
el adjetivo irreligioso ἀνοσίους. Como en el proemio, ἀνόσιος –normalmente concretando
actos opuestos a los valores sociales y religiosos de una comunidad– aparece en un
contexto religiosamente neutro, donde Esquines acusa a su rival de ruindad por
responsabilizarle de agredir a una prisionera olintia. Además, las técnicas del contrincante
no solo dañaban al propio Esquines (καὶ κέχρηται νυνὶ κατ’ ἐμοῦ), sino también al resto
de la sociedad. Demóstenes se rodeaba de jóvenes acaudalados a quienes instruía en el
ámbito de la oratoria y Esquines transmite sospechas sobre sus enseñanzas. Aunque no
redunda mucho en el tema debido a la brevedad del enunciado, parece que con sus
lecciones Demóstenes corrompía a la juventud (τὰς δ’ ἀνοσίους [τῶν λόγων] ταύτας
τέχνας, ἃς οὗτος πρὸς τοὺς νέους ἐπαγγέλλεται). En efecto, ciertas acusaciones
presentadas contra Sócrates resuenan en el enunciado y el corpus esquíneo recoge otras
evidencias más esclarecedoras sobre tal vínculo437: en el Contra Timarco, cuando se
produce la relación del asesinato de Nicodemo, Esquines compara explícitamente a

436
Cf. Sommerstein & Bayliss 2013: 87-91.
437
Cf. Pl. Ap. 23d1-2, 24b8-26b6; X. Ap. 19, 24-25; Mem. 1.2.1.

142
Demóstenes y su instrucción a Aristarco con aquellas que impartió Sócrates al oligarca
Critias438.
Así Esquines critica los métodos persuasivos empleados por Demóstenes. Las
mofas al tono patético que imprimía a su discurso (ὡς ἐπιδακρύσας καὶ τὴν Ἑλλάδα
κατοδυράμενος) conectan con el elogio de Sátiro en su misión por liberar a unos
prisioneros olintios (Σάτυρον τὸν κωμικὸν ὑποκριτὴν προσεπαινέσας, ὅτι ξένους
τινὰς...ἐξῃτήσατο παρὰ Φιλίππου). Las palabras de Esquines difieren aquí de las
alegaciones demosténicas: si bien el primero dice que acudió para rescatar a los
prisioneros que trabajaban en los viñedos de Filipo (αἰχμαλώτους σκάπτοντας ἐν τῷ
Φιλίππου ἀμπελουργείῳ καὶ δεδεμένους), Demóstenes afirma que Sátiro pidió rescatar a
las hijas de un viejo conocido, respetando así los valores de camaradería y hospitalidad439.
No obstante, el foco del descontento de Esquines es el inmerecido trato que le dispensó
en su acusación. Esta queja encaja con una nueva alusión a la condición sacrílega de sus
palabras (ἐντεινάμενος ταύτης τὴν ὀξεῖαν καὶ ἀνόσιον φωνήν). El uso metafórico de
ἐντείνω muestra cómo aumentaba el tono de su acusación; τὴν φωνήν es una sinécdoque
que indica el soporte físico del discurso; y la coordinación ὀξεῖαν καὶ ἀνόσιον lo delimita
despectivamente: el primer término posee una semántica sensitivo-sensorial con la cual
Esquines evoca cierto amargor y rechazo; el segundo intenta aludir a la ilicitud en la
pronunciación de tales juicios. Esquines resume todo esto recuperando la comparación
con la actitud de Sátiro, la cual se plantea extensamente en Sobre la embajada fraudulenta
de Demóstenes (‘ὡς δεινόν, εἰ ὁ μὲν...ἐγὼ δ’)440. El actor cómico fue elogiado por su gran
virtud (οὕτως εὐγενὴς καὶ μεγαλόψυχος γένοιτο) cuando asumía el papel de tipos
descarados y arrogantes sobre los escenarios (ὁ μὲν τοὺς Καρίωνας καὶ Ξανθίας
ὑποκρινόμενος)441. Esquines, a pesar de los valiosos consejos que proporcionó al pueblo
al inicio del enfrentamiento con Macedonia (ὁ τῆς μεγίστης πόλεως σύμβουλος, ὁ τοὺς
μυρίους Ἀρκάδων νουθετῶν), se sitúa en un bando radicalmente opuesto al de Sátiro
(ἐγώ...οὐ κατάσχοιμι τὴν ὕβριν). El recurso de la correctio plasma cuál era la imagen

438
Aeschin. 1.170-173.
439
D. 19.193-195. Cf. Schol. in Aeschin. 336 in or. 2.156.
440
Cf. D. 19.193-199.
441
Ambos son nombres de esclavos aristofánicos. Jantias es el acompañante de Dioniso en Las Ranas,
participante en la katabasis al inframundo para rescatar a Eurípides. Carión es el esclavo de Pluto, quien
colabora con Crémilo para devolver la vista al inválido Pluto con la esperanza de que, gracias a esta acción,
reparta equitativamente las riquezas entre todos los ciudadanos.

143
transmitida por Demóstenes (ἀλλά). Para ello imita sus alegaciones a través analogías
léxicas: con el participio de παραθερμαίνω –Demóstenes emplea el verbo διαθερμαίνω–
se refleja la excitación derivada por la ingesta de vino; y el sustantivo ῥυτήρ vuelve a
utilizarse como el objeto con que se castiga a la olintia442. Sin embargo, la defensa de
Esquines se diferencia en algunos aspectos de la narración demosténica. En primer lugar,
en vez de un descendiente de los Treinta, el anfitrión del banquete es un tal Jenódoco,
miembro de la corte de Filipo (τῶν ἑταίρων τις τῶν Φιλίππου)443. En segundo lugar, la
celebración se encuadró en el marco del banquete (ὅθ’ ἡμᾶς εἱστία Ξενόδοκος), no del
simposio, lo cual consentiría la presencia de mujeres respetables444. Y, en tercer lugar, no
fue el esclavo quien se encargó de azotar a la olintia sino el propio Esquines, quien además
añade el detalle de arrastrar a la muchacha por los cabellos (ἕλκοιμι τῶν
τριχῶν...μαστιγοίην αἰχμάλωτον γυναῖκα).
Sintácticamente, el catálogo de infamias y movimientos de los cuales se valió
Demóstenes para derrotar a su rival engarzan con el siguiente parágrafo, que el orador
articula como una suerte de reflexión general (Aeschin. 2.158):
[158] οὐκοῦν εἰ ὑμεῖς αὐτῷ ἐπιστεύσατε ἢ Ἀριστοφάνης μου συγκατεψεύσατο, ἐπ᾽
αἰσχραῖς αἰτίαις αδίκως ἀπωλόμην ἄν. ἐάσετε οὖν τὸν τοιοῦτον αὑτοῦ
προστρόπαιον (μὴ γὰρ δὴ τῆς πόλεώς <γε>) ἐν ὑμῖν ἀναστρέφεσθαι; καὶ τὴν μὲν
ἐκκλησίαν καθαίρετε, ἐν δὲ τοῖς ψηφίσμασι διὰ τούτου τὰς εὐχὰς ποιήσεσθε καὶ
στρατίαν ἢ πεζὴν ἢ ναυτικὴν ἐκπέμψετε; καὶ μὴν ὅ γε Ἡσίοδος λέγει,

πολλάκι τοι ξύμπασα πόλις κακοῦ ἀνδρὸς ἀπηύρα,


ὅς κεν ἀλιτραίνῃ καὶ ἀτάσθαλα μηχανάαται.

[158] Seguramente entonces, si vosotros hubierais confiado en él o si Aristófanes se


hubiera unido para decir mentiras contra mí, hubiera sido ejecutado injustamente por
medio de acusaciones vergonzosas. Por tanto, ¿vais a permitir que viva entre
nosotros tal maldición que él mismo poseía –de ningún modo pertenecía a la
ciudad–? Entonces, purificáis la asamblea pero, ¿en las votaciones, vais a hacer las
súplicas por mediación de este? Y, ¿vais a enviar fuera un ejército, ya sea el de
infantería o el naval? En verdad, Hesíodo decía atinadamente,

Toda ciudad ha soportado en varias ocasiones a un hombre malvado,


quien comete faltas y urde perversos planes.

Efectivamente, Esquines retoma el tópico de los catastróficos efectos que podrían


tener las acusaciones de Demóstenes. Dos proposiciones disyuntivas determinan que si

442
Vid. supra 72-76 (D. 19.197-198).
443
Hobden 2009: 80.
444
Harris 2017: 235.

144
los atenienses dieran crédito a las palabras del rival y si Aristófanes se hubiera dejado
sobornar para testificar en su contra (εἰ ὑμεῖς αὐτῷ ἐπιστεύσατε ἢ Ἀριστοφάνης μου
συγκατεψεύσατο), posiblemente Esquines sería condenado, injustamente, a la pena de
muerte (ἀδίκως ἀπωλόμην ἄν). Tras esta hipótesis se incluye una interrogativa dirigida a
la audiencia (ἐάσετε) donde el léxico irreligioso y ritual juega un papel fundamental. El
primer vocablo en aparecer es προστρόπαιος, dentro de un sintagma cargado de invectiva.
Como indican los escolios al pasaje, προστρόπαιος alude a un individuo que atrae el mal,
al contrario que su antónimo ἀποτρόπαιος que en el ámbito ritual englobaba todos
aquellos actos profilácticos por los que se alejaban las desgracias445. El estudio más
temprano del término se atribuye a Hatch, quien elaboró una catalogación de sus distintas
acepciones. A pesar de echar en falta un mayor detalle en los comentarios literarios, por
lo general sus interpretaciones no andaban desencaminadas446. En efecto, la palabra
mantiene una estrecha vinculación con el imaginario de la contaminación y su acepción
más genérica define a un individuo que, debido al miasma derivado de algún crimen,
despertaba la ira de las divinidades. Las comparecencias del término en época clásica se
concentran mayoritariamente en el drama447, mientras que el resto de los casos se aíslan
en Antifonte y Esquines.
De forma llamativa no hay una correspondencia entre los usos léxico-semánticos
de ambos autores. En sus Tetralogías, discursos judiciales donde predomina el motivo de
la contaminación, προστρόπαιος adquiere una acepción figurada: la condición de
individuo arruinado, carente del favor divino, queda personificada por los agentes
vengadores del difunto. Las connotaciones del vocablo se desprenden claramente del
primer discurso de acusación de la tercera Tetralogía. Sirviéndose de la argumentación
de las condenas (in)justas, el orador trata de persuadir a los jueces (Antipho 4.1.4): «Si
perseguimos a los inocentes por algún otro tipo de enemistad entonces, al no vengar al

445
Schol. in Aeschin. 345 in or. 2.158: προστρόπαιός ἐστιν ὁ εἰς ἑαυτὸν ἐπισπώμενος τὰ κακά, ὅπερ ἐστὶν
ἐναντίον τοῦ ἀποτροπαίου, τοῦ ἀποτρέποντος τὰ κακά. διὸ καὶ Διὶ ἀποτροπαίῳ θύομεν, οὐκέτι μέντοι καὶ
προστροπαίῳ; schol. in Aeschin. 346 in or. 2.158: ὁ ἐφ’ ἑαυτὸν ἕλκων τὰ καλὰ προστρόπαιος καλεῖται,
ἀποστρόπαιος ὁ ἀποπέμπων.
446
Cf. Hatch 1908: 180-186.
447
En la tragedia normalmente define a un individuo que busca, en calidad de suplicante, un rito
purificatorio que le libre de la contaminación causada por un homicidio, aunque también puede describir a
un maldito cuya condición no tenía por qué desencadenarse necesariamente por un acto contaminante.
Algunos ejemplos: A. Ag. 1587; Ch. 287; Eu. 41, 176, 237, 445; E. HF 1161; Ion 1260.

145
fallecido, nos perseguirán terribles espíritus, los vengadores de los muertos»448. En estas
líneas ἀλιτήριος y προστρόπαιος operan en un plano sinonímico, ambos aludiendo a las
Erinis que perseguían a los homicidas y a aquellos individuos que quedaban infectos
debido a una acusación maliciosa o a una resolución injusta449. Este significado no
encuentra recorrido en la oratoria posterior y es una innovación semántica que se aísla en
el corpus antifonteo. Esquines, por su parte, se acerca a la acepción primaria del étimo, la
cual se amolda a las líneas generales del discurso a fin de retratar a Demóstenes como un
portador de desgracias. Por cuanto atañe a la exégesis del término y su colorido
irreligioso, Martin ha propuesto que su inclusión enlaza exclusivamente con la
implicación en el asesinato de Nicodemo450. Sin embargo, no es descabellado pensar en
una interpretación más amplia que responda a la estrategia general de su defensa. Es cierto
que προστρόπαιος encaja en la descripción de Demóstenes como un individuo manchado
por la sangre de Nicodemo, pero también lo hace con la problemática de condenar a un
inocente mediante falsos testimonios. Quizá es el sentido que subyace tras el texto: si
Demóstenes ganaba el favor del tribunal y Esquines era condenado a muerte, la
contaminación recaería sobre el inculpador quien, desde entonces, se convertiría en un
azote de desgracias para la comunidad. La posible difusión de la mancha de Demóstenes
por la ciudad configura el argumento con que el orador intenta persuadir a la audiencia.
A través de la distribución μέν...δέ se señala que, a pesar de los esfuerzos por purificar
los espacios públicos con los ritos convenidos (τὴν μὲν ἐκκλησίαν καθαίρετε)451, toda
acción apotropaica se vería frustrada por la presencia del impuro Demóstenes. Que el
estadista participara en actos religiosos como la elevación de plegarias a los dioses (διὰ
τούτου τὰς εὐχὰς ποιήσεσθε) suponía un estadio más en la extensión de su impureza, cuya
peligrosidad se desliza en la parte final de la interrogativa: comenzar una empresa militar
en tales circunstancias –el carácter general de la reflexión se moldea mediante la antítesis
ἢ πεζὴν ἢ ναυτικήν– únicamente provocaría un fracaso terrible, un pensamiento que
conecta con la doctrina escolar de Antifonte: todo aquel que difundía la impureza

448
Antipho 4.1.4: εἰ δι’ ἄλλην τινὰ ἔχθραν τοὺς ἀναιτίους διώκοιμεν, τῷ μὲν ἀποθανόντι οὐ τιμωροῦντες
δεινοὺς ἀλιτηρίους ἕξομεν τοὺς τῶν ἁποθανόντων προστροπαίους. Cf. Antipho 2.3.10, 3.4.9; 4.2.8; 4.4.10.
449
Decleva Caizzi 1969: 248.
450
Martin 2009: 167-168.
451
Antes de cada reunión se sacrificaba un lechón con el cual los peristiarchoi purificaban la Asamblea y
sus límites geográficos. Cf. Aeschin. 1.23; Ar. Ach. 44; Schol. in Aeschin. 53a-b in or. 1.23.

146
irrumpiendo en los espacios públicos despertaba la cólera de los dioses, quienes
castigaban al grueso de la población con hambrunas, pestes y desastres bélicos452.
El pensamiento esquíneo sobre la contaminación y los sufrimientos que deparaba a
la comunidad se sintetizan en una cita de Hesíodo (ὅ γε Ἡσίοδος λέγει). Los versos están
extraídos de Trabajos y Días453, de un pasaje donde el autor alecciona a su hermano
Perses sobre los peligros de actuar de un modo arrogante y sobrepasar los límites de la
justicia454. La cita plasma ideas esenciales como la angustia de toda una ciudad por culpa
de un solo hombre (ξύμπασα πόλις κακοῦ ἀνδρός). Sus ofensas se materializan en
ἀλιτραίνω –variante métrica de ἀλιταίνω–, un verbo cognado de ἀλιτήριος que, en la
refutación de Esquines, comparte con προστρόπαιος una acepción muy similar. No
obstante, su significado pleno se vislumbra cuando se analiza dentro del contexto literario
original. Los versos iniciales muestran a Zeus encolerizado con los criminales455; los
siguientes pormenorizan los efectos que podía sufrir una sociedad por su culpa:
hambrunas, enfermedades, embarazos infructuosos, fracasos militares y naufragios456. La
referencia al poema didáctico concuerda con la vis retórica de Esquines quien, en varias
ocasiones, refuerza su argumentación con citas procedentes de los géneros épico, elegíaco
o trágico. La gran autoridad de las voces del pasado y el valor educativo a ellas adscrito
se ratifica en el Contra Ctesifonte. En su acusación del 330 a.C. Esquines vuelve a utilizar
el pasaje de Hesíodo –esta vez más extenso, aun con alguna omisión– y lo presenta al
público del siguiente modo (Aeschin. 3.135): «Voy a leer los versos, pues creo que
durante la niñez nosotros aprendimos las lecciones de los poetas por este motivo, para
que, cuando fuéramos adultos, los utilizáramos»457.
La parte final de la refutación se dedica al descontento que había generado la Paz
de Filócrates, causando un distanciamiento por gran parte de la bancada de oradores.
Inserto en este escenario de reproches, Demóstenes se había centrado en describir a

452
Cf. Antipho 2.1.10.
453
Hes. Op. 240-241.
454
Cf. Hes. Op. 212 ss.
455
Hes. Op. 238-239.
456
Hes. Op. 242-247: «El Crónida les envía un gran infortunio desde el cielo: / hambruna a la par que
enfermedad (λιμὸν ὁμοῦ καὶ λοιμόν). Y una multitud de gente perece. / Las mujeres no dan a luz, las
familias disminuyen / según los planes de Zeus Olímpico. Una y otra vez / aniquila su vasto ejército (ἢ τῶν
γε στρατὸν εὐρὺν ἀπώλεσεν) o su muralla, / o en el ponto el Crónida elimina sus naves».
457
Aeschin. 3.135: λέξω δὲ κἀγὼ τὰ ἔπη· διὰ τοῦτο γὰρ οἶμαι ἡμᾶς παῖδας ὄντας τὰς τῶν ποιητῶν γνώμας
ἐκμανθάνειν, ἵν’ ἄνδρες ὄντες αὐταῖς χρώμεθα.

147
Esquines como un traidor de su patria. Uno de los relatos que utilizó para ello es el de las
celebraciones posteriores al fin de la Tercera Guerra Sagrada. Demóstenes aseguraba que,
una vez la Fócide había sido arrasada, Esquines había acudido a Tebas y participado en
un acto de comensalía festiva junto a Filipo. Tal actividad plasmaría la desvinculación
definitiva de Esquines con la comunidad cívica y divina ateniense. Como contraataque,
Esquines se defiende diciendo que acudió por invitación expresa junto a otros compañeros
de embajada y emisarios de las ciudades griegas; y que, desde luego, no participó en los
rituales de un modo tan activo como Demóstenes había promulgado (Aeschin. 2.163):458
[163] καὶ τῷ γε δῆλος ἦν, εἰ μή γε ὥσπερ ἐν τοῖς χοροῖς προῇδον; οὐκοῦν εἰ μὲν
ἐσίγων, ψευδῆ μου κατηγορεῖς· εἰ δέ, ὀρθῆς ἡμῖν τῆς πατρίδος οὔσης καὶ τῶν
πολιτῶν κοινῇ μηδὲν ἀτυχούντων, συνῇδον μετὰ τῶν ἄλλων πρέσβεων τὸν παιᾶνα,
ἡνίκα ὁ θεὸς μὲν ἐτιμᾶτο, Ἀθηναῖοι δὲ μηδὲν ἠδόξουν, εὐσέβουν, ἀλλ’ οὐκ ἠδίκουν,
καὶ δικαίως ἂν σῳζοίμην. ἔπειτα ἐγὼ μὲν διὰ ταῦτα ἀνηλέητός τις εἰμὶ ἄνθρωπος, σὺ
δὲ εὐσεβὴς ὁ τῶν ὁμοσπόνδων καὶ συσσίτων κατήγορος;

[163] ¿A quién he sorprendido, a no ser que, ciertamente, cantara como en los coros?
Entonces, si me quedé callado, me estás acusando a base de mentiras; pero si,
mientras nuestra patria era próspera y los ciudadanos no sufrían ninguna adversidad
en la comunidad, entonaba el peán junto al resto de los embajadores cuando el dios
era honrado y los atenienses no gozaban de una mala reputación en ningún sentido,
actuaba según la piedad y no cometía ninguna injusticia, por lo que, con justicia,
me libraría de la pena. Luego, ¿yo soy un individuo que no merece perdón por estos
motivos, mientras que tú eres piadoso, el acusador de tus compañeros de
libaciones y de mesa?

La primera parte del texto demuestra que Demóstenes carecía de testigos para
corroborar la participación del orador en los ritos (τῷ γε δῆλος ἦν). La interrogativa
contiene una oración comparativa un tanto enigmática (εἰ μή γε ὥσπερ ἐν τοῖς χοροῖς
προῇδον), pero se resuelve convenientemente si se revisan los escolios del discurso.
Según las glosas Esquines, con experiencia coral debido a su trayectoria como actor,
afirmaba que los certámenes teatrales donde actuó fueron la única ocasión durante la que
sus cantos pudieron ser escuchados459. A partir de entonces aclara al acusador las dos
posibilidades relativas a su presencia en las fiestas organizadas por Filipo. La distribución

458
Aeschin. 2.162: «En efecto, entonaba el peán con Filipo cuando las ciudades focenses estaban ya
destruidas, tal y como asegura el acusador. ¿Con qué prueba podría alguien demostrar esto con claridad?
Pues fui invitado a las ceremonias de hospitalidad (ἐπὶ [τὰ] ξένια) junto a los compañeros de embajada –en
ellos los invitados y los comensales que formaban parte de las embajadas helenas no eran menos de
doscientos– y yo, según parece, claramente no estaba callado, sino que cantaba, según afirma Demóstenes,
cuando él mismo no estuvo presente y no tiene ningún testigo que estuviera allí».
459
Schol. in Aeschin. 354 in or. 2.163.

148
μέν...δέ confronta ambas proposiciones: la certeza de que Demóstenes sería un sicofanta
si Esquines no hubiera tomado parte en el cántico (οὐκοῦν εἰ μὲν ἐσίγων, ψευδῆ μου
κατηγορεῖς) hace que el orador se detenga más en la segunda opción. Se puede notar que
la justificación por atender a tales actos es bien distinta a la propuesta por la acusación y
en ella el léxico religioso juega un papel destacado. La asistencia de los embajadores a
las celebraciones no perturbó para nada el bienestar de Atenas, tal y como se enuncia en
la coordinación de genitivos absolutos (ὀρθῆς ἡμῖν τῆς πατρίδος οὔσης καὶ τῶν πολιτῶν
κοινῇ μηδὲν ἀτυχούντων). Además, la entonación del peán enlaza con las honras
tributadas a la divinidad y la suma de los atenienses al acto no hacía otra cosa más que
enaltecer la reputación de su ciudad (ὁ θεὸς μὲν ἐτιμᾶτο, Ἀθηναῖοι δὲ μηδὲν ἠδόξουν).
La última distribución μέν...δέ, junto con la disparidad en los verbos ligados al respeto
(ἐτιμᾶτο...ἠδόξουν), subraya la diferencia de los honores obtenidos por la comunidad
divina y la humana (ὁ θεός...Ἀθηναῖοι). Con el hipérbaton de esta oración Esquines se
detiene en cuestiones tangenciales y retrasa la aparición del concepto clave de su defensa:
la hipotética entonación del peán se ajustaría a la piedad (εὐσέβουν), acatando los
patrones de hospitalidad y la secuenciación de los ritos. Es más, declinar la invitación o
negarse a colaborar habría supuesto una impiedad. Esta lectura irreligiosa se infiere de la
correctio ἀλλ’ οὐκ ἠδίκουν donde el verbo ἀδικέω, al cotejarse con εὐσεβέω, adquiere un
matiz cercano a la infracción de las convenciones religiosas.
La anterior aclaración culmina con una pregunta dirigida al propio Demóstenes, a
quien se apela directamente gracias al recurso del apóstrofe (σύ). De nuevo un juego de
oposiciones (μέν...δέ) sirve para plasmar sarcásticamente el contraste de
comportamientos que el acusador había establecido en su discurso. Esquines fue retratado
como un traidor y, por tanto, no debería gozar del favor de los jueces (ἐγὼ μὲν διὰ ταῦτα
ἀνηλέητός τις εἰμὶ ἄνθρωπος). Demóstenes, al contrario, se mostró como un individuo
patriótico y piadoso (σὺ δὲ εὐσεβής). Sin embargo, la visión demosténica es desarmada
por Esquines al final del texto. El hecho de haber arrojado peligrosas acusaciones contra
sus compañeros de embajada violaba de lleno los valores de la camaradería. Durante el
trayecto y la estancia en Pela los comisionados atenienses habían compartido distintas
actividades confraternales, las cuales forjaban un vínculo entre los partícipes. Esquines
recurre a este poderoso imaginario: los embajadores calumniados por Demóstenes (ὁ
κατήγορος) se nombran con los términos compuestos τῶν ὁμοσπόνδων –el prefijo ὁμός

149
esboza la naturaleza compartida de las libaciones– y συσσίτων, que describe la
comensalía ritual que sancionaba la camaradería460. Con esta aposición y la ironía
implícita en el uso del adjetivo εὐσεβής el orador prueba la impiedad de Demóstenes al
inculpar a sus colegas de embajada461.

460
Herman 2002: 58-60.
461
Las mismas ideas aparecen previamente sin implicaciones (ir)religiosas (Aeschin. 2.22, 55). Dinarco
también emplea el potente calado de estos vocablos en el discurso Contra Demóstenes, cuando se acusa al
político de traicionar a Tebas, destruida por Alejandro (Din. 1.24): «Por culpa de este traidor los niños y
las mujeres de los tebanos fueron repartidos entre las tiendas de los bárbaros, una ciudad vecina y aliada ha
sido arrebatada del centro de Grecia […] y este infame (ὁ μιαρὸς οὗτος) no ayudó a una ciudad que era
destruida de un modo tan lamentable, a la que acudió en embajada tras ser enviado por vosotros, cuyo
compañero de libaciones y de mesa fue en varias ocasiones (ὁμόσπονδος καὶ ὁμοτράπεζος), a la que él
afirmo que convirtió en vuestra aliada».

150
Epílogo (Aeschin. 2.171-184)

El epílogo de la apología esquínea pospone la súplica final a los jueces y se dedica


a reconstruir la historia ateniense desde la Batalla de Salamina hasta la capitulación de
Atenas tras la Guerra del Peloponeso462. Esta temática histórica –que guarda una estrecha
relación con el discurso deliberativo pronunciado durante la segunda embajada del 346
a.C.– está aderezada por una retórica sobre la memoria colectiva ateniense, cuyo objetivo
es respaldar la postura política del orador463. Durante el 343 a.C. los atenienses estaban
comprobando las desventajas y descompensaciones de la alianza con Filipo,
produciéndose un progresivo rechazo de la paz promovida por Filócrates. Para protegerse
de la opinión pública, tanto Demóstenes como Esquines se excusaron o se distanciaron
de su colaboración en tales negociaciones. Demóstenes se centra en el viraje político de
Esquines, su asociación con Filócrates y su relación con Filipo. Esquines, por su parte,
justifica que las treguas eran necesarias si se quería garantizar el futuro próspero de
Atenas. El excurso histórico que abre la sección final del discurso establece paralelos con
el presente, demostrando la necesidad de la paz464. La terminología irreligiosa se inserta
en una breve alusión a la tiranía del 404 a.C. (Aeschin. 2.176):
[176] καὶ τοσαῦτ᾽ ἔχοντες ἀγαθά, πόλεμον [δι’ Ἀργείους] πρὸς Λακεδαιμονίους
ἐξηνέγκαμεν πεισθέντες ὑπ᾽ Ἀργείων καὶ τελευτῶντες ἐκ τῆς τῶν ῥητόρων
ἁψιμαχίας εἰς φρουρὰν τῆς πόλεως καὶ τοὺς τετρακοσίους καὶ τοὺς ἀσεβεῖς
τριάκοντα ἐνεπέσομεν, οὐκ εἰρήνην ποιησάμενοι, ἀλλ᾽ ἐκ προσταγμάτων
ἠναγκασμένοι.

[176] Con tales beneficios, de nuevo, declaramos la guerra contra los lacedemonios
tras haber sido convencidos por los argivos y, de pronto, debido al altercado de los
oradores, nos sucedió que acabamos con una guarnición en la ciudad, con los
Cuatrocientos y con los impíos Treinta, no porque hubiéramos firmado una tregua,
sino porque habíamos sido forzados por mandatos.

El texto comienza con la transición desde la Paz de Nicias (421 a.C.) al segundo
estadio de la Guerra del Peloponeso. El contraste entre los tiempos de paz y de guerra se
intensifican con la disyunción τοσαῦτ᾿...ἀγαθά, que engloba los avances sociales,

462
Aeschin. 2.171-177.
463
Cf. Aeschin. 2.74-78.
464
Como promotores de las treguas se presentan personajes históricos como Milcíades (Aeschin. 2.172)
Andócides el viejo (Aeschin. 2.174) y Nicias (Aeschin. 2.175). Esquines querría equiparar sus movimientos
diplomáticos a los de las grandes figuras del pasado.

151
culturales y militares expuestos en los parágrafos anteriores465. No obstante, los sectores
belicistas de la ciudad deseaban retomar las hostilidades con Esparta: el mapa de alianzas
griegas había cambiado totalmente durante los últimos años y, tras conspirar con los
argivos para persuadir a la ciudadanía, afirmaron que los lacedemonios habían
quebrantado la paz y roto sus juramentos (πόλεμον [δι’ Ἀργείους] πρὸς Λακεδαιμονίους
ἐξηνέγκαμεν πεισθέντες ὑπ’ Ἀργείων)466. Los demagogos que propugnaron la guerra,
según Esquines, fueron los responsables de la derrota final (ἐκ τῆς τῶν ῥητόρων
ἁψιμαχίας), dejando una Atenas malparada por las imposiciones espartanas. Unos
inconvenientes similares se trasladan sinuosamente a las agresivas políticas
antimacedónicas que, sobre todo, personificaba Demóstenes. Los acontecimientos citados
por el orador no solo se deben a una mala gestión militar sino a una sociedad malquistada.
La cadena de infortunios, sin embargo, no respeta el orden cronológico real: primero se
habla de unas guarniciones, posiblemente aquellas que se ubicaron en el Ática para apoyar
a los oligarcas (εἰς φρουρὰν τῆς πόλεως)467; después se alude al régimen de los
Cuatrocientos, el primer golpe por el cual, en el año 411 a.C., se intentó subvertir la
democracia (τοὺς τετρακοσίους)468; y finalmente surge el terrible régimen de los Treinta
que aterrorizó a Atenas durante el 404 a.C. (τοὺς ἀσεβεῖς τριάκοντας)469.
Merece la pena detenerse en la referencia a los Treinta, cuya actitud se describe
como la de unos individuos impíos (τοὺς ἀσεβεῖς). Es conocido que el gobierno
sanguinario de Critias causó el exilio de varios demócratas y otros muchos fueron
asesinados por su influencia en la polis. Aunque se realizaron varias reformas legales por
las que se procuraba suturar el pasado y mantener la concordia en Atenas, desde
comienzos del siglo IV a.C. empezó a forjarse una tradición literaria donde el régimen de
Critias se asociaba con la irreligiosidad, con la violación de distintas tradiciones
religiosas. Lisias, que compuso sus discursos en la época de la restauración democrática,

465
Aeschin. 2.175: «De nuevo, en esta época, depositamos en la Acrópolis siete mil talentos gracias a esta
tregua, preparamos no menos de trescientas trirremes listas y equipadas para navegar, el tributo nos
proporcionaba anualmente más de mil doscientos talentos, teníamos el Quersoneso, Naxos y Eubea, además
de que en ese período fundamos muchas colonias».
466
Th. 5.25.
467
Cf. X. HG 2.3.13-14.
468
Th. 8.64-70.
469
Arist. AP 35-36; X. HG 2.3.1-14.

152
ya utilizaba este motivo470, al igual que Jenofonte lo incorporó en dos puntos de su
narración historiográfica471. Esquines no es más que un heredero de las convenciones
inherentes a la retórica del pasado y su evocación, extremadamente potente, despertaría
emociones profundas entre la audiencia, las cuales abarcarían desde el temor hasta la
antipatía472.
Al final de la defensa se condensa la mayor carga emotiva en un intento por hacer
un último llamamiento al favor de la audiencia. Esquines sintetiza su postura política
alegando que su objetivo era garantizar la paz y unas relaciones cordiales con Filipo473.
A esto le sigue una alusión a todos aquellos parientes que habían acudido al juicio para
apoyarlo, un recurso dramático bastante habitual entre los acusados, donde la
presentación de los hijos y la familia resultaba útil para conmover a los jueces 474. Tras
invocar a los dioses y rogar la sensatez del tribunal Esquines hace su última crítica a la
maldad de Demóstenes, de nuevo vinculada a sus acusaciones contra quienes
compartieron ritos de xenia con él (Aeschin. 2.183):
[183] μικρὰ δ᾽ εἰπὼν ἤδη καταβαίνω. ἐγὼ γάρ, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, τοῦ μὲν μηδὲν
ἀδικεῖν ὑμᾶς κύριος ἦν, τοῦ δὲ μὴ ἔχειν αἰτίαν ἡ τύχη ἣ συνεκλήρωσέ με ἀνθρώπῳ
συκοφάντῃ <καὶ> βαρβάρῳ ὃς οὔτε ἱερῶν οὔτε σπονδῶν οὔτε τραπέζης
φροντίσας, ἀλλὰ τοὺς εἰς τὸν μέλλοντα αὑτῷ χρόνον ἀντεροῦντας ἐκφοβῶν, ἥκει
ψευδῆ συντάξας καθ᾽ ἡμῶν κατηγορίαν. ἐὰν οὖν ἐθελήσητε σῴζειν τοὺς τῆς εἰρήνης
καὶ τῆς ὑμετέρας ἀδείας συναγωνιστάς, πολλοὺς βοηθοὺς λήψεται τὸ τῆς πόλεως
συμφέρον καὶ κινδυνεύειν ὑπὲρ ὑμῶν ἑτοίμους.

[183] Y ahora voy a finalizar relatando un breve asunto. En efecto, ciudadanos


atenienses, yo decidía no cometer ningún ataque contra vosotros, mientras que la
responsable de no sufrir una acusación era la fortuna, quien me unió por sorteo a un
bárbaro y sicofanta, el cual, sin mostrar respeto por los sacrificios, ni por las

470
Todas ellas se encuentran en el Contra Eratóstenes. Se cree que el discurso fue pronunciado por el
propio Lisias, a pesar de su condición de meteco, contra el asesino de su hermano, un colaborador de los
Treinta. Al final de la obra aparecen dos pasajes significativos por el empleo de la irreligiosidad contextual:
el primero refleja la stasis en estado puro pues el bando oligarca no respetaba ciertas convenciones
religiosas como la protección de los suplicantes, el cuidado de los espacios sagrados o los cultos fúnebres
(Lys. 12.96: τοὺς δ’ ἐκ τῶν ἱερῶν συναρπάζοντες βιαίως ἀπέκτειναν...καὶ οὐδὲ ταφῆς τῆς νομιζομένης
εἴασαν τυχεῖν); en el segundo se describe la impureza heredada de sus crímenes, la cual contamina los
templos de la ciudad (Lys. 12.99: ὑπέρ <τε> τῶν ἱερῶν, ἃ οὗτοι τὰ μὲν ἀπέδοντο τὰ δ’ εἰσιόντες ἐμίαινον).
471
En la sección discursiva relativa a la defensa de Terámenes, el personaje critica a los Treinta con
términos superlativos: «No solo son los más injustos de los seres humanos, sino también los más impíos en
relación con los dioses» (X. HG 2.3.53: οὐ μόνον εἰσὶ περὶ ἀνθρώπους ἀδικώτατοι, ἀλλὰ καὶ περὶ θεοὺς
ἀσεβέστατοι). Más tarde, en la narración de los resentimientos entre Eleusis y Atenas durante la
restauración democrática, el heraldo Cleócrito muestra su rechazo hacia el régimen oligárquico llamándolo
‘los más sacrílegos’ (X. HG 2.4.21: μὴ πείθεσθε τοῖς ἀνοσιωτάτοις τριάκοντα). Cf. Vela Tejada 2020.
472
Cf. Westwood 2020: 266-267.
473
Aeschin. 2.178.
474
Aeschin. 2.179. Cf. Konstan 2004; Apostolakis 2017.

153
libaciones, ni por la mesa, intimidando a los que en el futuro podían declarar en su
contra, se ha presentado tras organizar una acusación falsa contra nosotros. Por tanto,
en el caso de que queráis salvar a los que combaten por la paz y por vuestra
seguridad, el interés de la ciudad conseguirá muchos defensores resueltos a hacer
frente a los peligros por vosotros.

La anticipación al final de esta intervención se constata con la expresión μικρὰ δ’


εἰπών ἤδη καταβαίνω, donde el verbo indica literalmente el descenso de la plataforma
desde donde los oradores pronunciaban sus discursos475. Esquines, cuya intención jamás
fue la de dañar a sus compatriotas (τοῦ μὲν μηδὲν ἀδικεῖν ὑμᾶς), se enfrenta a un juicio
por los avatares del destino. Las elisiones y el uso del zeugma diferencian entre la
voluntad del orador y aquella de la fortuna (τοῦ δὲ μὴ ἔχειν αἰτίαν ἡ τύχη). Tanto en los
discursos de Esquines como en los de Demóstenes τύχη actúa como una fuerza divina,
invisible y motriz de distintos eventos históricos. En este caso concreto, el orador la
responsabiliza de su emparejamiento con Demóstenes (συνεκλήρωσέ με), la génesis de
su posterior acusación. La condena a su rival se subraya con la expresión ἀνθρώπῳ
συκοφάντῃ <καὶ> βαρβάρω, presentando la deshonestidad del personaje y dudando de su
origen ateniense.
Si el léxico usado sobre Demóstenes ya es peyorativo por sí mismo, la referencia a
su falta de respeto hacia la religión y a las costumbres helenas remata su descripción. El
participio del verbo φροντίζω –cuyo sentido es ‘respetar’, cuidar’–, rige una serie de
objetos directos ligados al ámbito sagrado y humano que se distribuyen mediante las
conjunciones οὔτε...οὔτε, las cuales aportan el valor negativo a la forma verbal,
plasmando la desconsideración del contrincante. Los elementos dañados vuelven a
englobarse en el ámbito de la xenia: las acusaciones contra sus consocios de embajada
quebrantaban esos vínculos religiosos que habían quedado fijados en su día a través de
los sacrificios (ἱερῶν), del derramamiento de libaciones (σπονδῶν) y de la comensalía,
que aquí se plantea a través de una sinécdoque (τραπέζης). La utilización de οὐ φροντίζω
con conjunciones o adverbios negativos y su significado de transgresión religiosa es
recurrente en la oratoria ateniense de la segunda mitad del siglo IV a.C. En Contra Midias,
donde abunda el léxico (ir)religioso debido a que la demanda se centra a las ofensas

475
Aeschin. 2.59; D. 9.79; 13.12; 18.179; 19.23, 32, 113; Lys. 12.19. La mención al final de su discurso y
su brevedad es un enunciado estereotipado, empleado para sostener la atención del público. Cf. D. 20.154:
ἐγὼ δ’ ἔτι μικρὰ πρὸς ὑμᾶς εἰπὼν καταβήσομαι; 21.184: ταῦτ’ εἰπὼν ἔτι καὶ βραχέα περὶ τούτων διαλεχθεὶς
καταβήσομαι; 23.215: βούλομαι μικρὰ πρὸς ὑμᾶς εἰπὼν καταβαίνειν.

154
cometidas por el acusado durante la celebración de las Dionisias, Demóstenes retrata al
rival indiferente a todos aquellos elementos que sustentan la sociedad (D. 21.61): «No le
importa la festividad, ni las leyes, ni qué diréis, ni la divinidad»476. Similarmente, Licurgo
emplea el enunciado al definir la traición de Leócrates por huir de la ciudad y arrancar de
ella los altares familiares (Lycurg. 1.26): «Leócrates, sin respetar los ritos, ni la patria, ni
los objetos sagrados, puso la ayuda divina en vuestra contra»477. La negación de este tipo
de verbos y su utilización con una acumulación de complementos que invocan distintos
estratos religiosos debía de ser un recurso retórico sobrecogedor que resaltaba las faltas
de los litigantes478. La deslealtad hacia los embajadores se circunscribe en la línea del
sicofanta Demóstenes, cuyos cargos ficticios se complementan aquí con el uso de la
intimidación y del miedo como armas coercitivas con que impedir futuras demandas
judiciales (ἀλλὰ τοὺς εἰς τὸν μέλλοντα αὑτῷ χρόνον ἀντεροῦντας ἐκφοβῶν, ἥκει ψευδῆ
συντάξας καθ’ ἡμῶν κατηγορίαν).
El texto cierra con una invocación habitual a los jueces pidiendo la absolución del
acusado. La salvación se extiende, mediante un plural retórico, a todos aquellos que
abogaron por la paz y que, según Esquines, buscaban la seguridad política de los
ciudadanos atenienses, personificados por los miembros del tribunal (ἐὰν οὖν ἐθελήσητε
σῴζειν τοῦς τῆς εἰρήνης καὶ τῆς ὑμετέρας ἀδείας συναγωνιστάς).

476
D. 21.61: καὶ μήτε τῆς ἑορτῆς μήτε τῶν νόμων μήτε τί ὑμεῖς ἐρεῖτε μήτε τοῦ θεοῦ φροντίζειν.
477
Lycurg. 1.26: Λεωκράτης δ’ οὔτε νομίμων οὔτε πατρίδος οὔθ’ ἱερῶν φροντίσας τὸ καθ’ ἑαυτὸν
ἐξαγώγιμον ὑμῖν καὶ τὴν παρὰ τῶν θεῶν βοήθειαν ἐποίησε. Cf. Lycurg. 1.27: μὴ φροντίσαντα δὲ μήτε
ἱερῶν μήτε πατρίδος μήτε νόμων.
478
Sin ir más lejos, los usos indirectamente irreligiosos de οὐ καταφρονέω funcionan de un modo parecido.
Cf. Aeschin. 1.67; D. 59.12, 44, 59, 77; Isoc. 11.26; Lys. 6.11.

155
CONCLUSIONES

El comentario de los distintos pasajes que componen el asunto de la embajada


fraudulenta esclarece cómo la terminología irreligiosa se amoldaba a los fines retórico-
persuasivos perseguidos por la acusación y por la defensa. De un modo sintético y
general, sincrónicamente se observan claras analogías entre los oradores que compusieron
sus discursos en la escena política de la segunda mitad del siglo IV a.C. –Demóstenes,
Dinarco, Esquines y Licurgo–, donde las tensiones políticas cimentaban los debates
públicos. En tales casos una difamación basada en la irreligiosidad servía para fortalecer
el ethos negativo del oponente, suscitar emociones hostiles contra él y marginarlo de ese
núcleo ciudadano formado por la audiencia y el orador. En cuanto al estudio diacrónico
de los términos, gran parte de estos vocablos se disponían en forma de insultos que podían
oscilar entre lo hilarante y lo mordaz; una desacreditación paralela al aspecto puramente
yámbico de la comedia antigua, el cual reconfiguró la oratoria judicial cuando se convirtió
en el nuevo foro político y educativo de la ciudad479.
En la acusación demosténica la irreligiosidad se maneja principalmente para
catalizar los resentimientos contra Esquines. El acusado es recurrentemente descrito
como un traidor, un individuo que no solo había abandonado su comunidad ciudadana
sino también la de los dioses políados que velaban por la seguridad de Atenas. En total
se registran cuarenta y siete contextos irreligiosos de naturaleza variada, los cuales se
dividen entre los tres bloques tipológicos acotados en la introducción:
Tipología del léxico irreligioso (D. 19) (n=47)
Léxico irreligioso directo 42,6%
Léxico irreligioso contextual 31,9%
Expresiones y fórmulas irreligiosas 25,5%

Tal y como se resume en la tabla anterior, abunda el léxico irreligioso directo


(42,6%), seguido de aquel de naturaleza contextual (31,9%), donde deben recogerse las
lítotes, el empleo irónico de la religiosidad o enunciados que adquieren connotaciones
irreligiosas gracias a los complementos o al marco literario en que se insertan. Las
expresiones estereotipadas muestran una incidencia menor en la obra de Demóstenes

479
Worman 2008: 213-219.

156
(25,5%). Sin embargo, pese a la reducida utilización de fórmulas ha de subrayarse que el
sintagma más repetido a lo largo del discurso es θεοῖς ἐχθρός, en siete ocasiones (14,9%),
siempre haciendo referencia a políticos promacedónicos –especialmente a Esquines, pero
los plurales retóricos también incluyen a sus consocios–. El mismo número de registros
se verifica para los vocablos propios de la maldición –ἀρά, ἀραῖς ἔνοχος, καταράομαι,
κατάρατος– que identifican las mentiras de Esquines con el perjurio. La tercera familia
léxica que más se explota es la de la (im)piedad –ἀσεβέω, ἀσεβής, (οὐκ) εὐσέβεια, (οὐκ)
εὐσεβῶς, (οὐκ) εὐσεβής–, con un total de seis apariciones (12,8%). Que el tema σεβ- esté
entre los términos más usados resulta especialmente interesante: en su monografía sobre
la religión en Demóstenes, Martin sugiere que el orador evita deliberadamente εὐσέβεια
y sus cognados, relegándolo únicamente al ámbito del juramento480. A la luz de los datos
verificamos que, porcentualmente, se emplea con una frecuencia mayor que otro tipo de
palabras (ir)religiosas y, aunque ciertamente los términos suelen designar la transgresión
impía que suponía juzgar injustamente (D. 19.70, 212, 343), con estas nociones
Demóstenes también etiqueta el comportamiento de Filipo (D. 19.132) o imita ciertos
discursos pronunciados por Esquines (D. 19.21, 73).
Por otra parte, la mayor parte del léxico irreligioso se proyecta contra enemigos
políticos, sobre todo contra Esquines, pero con él también se critica a otros miembros de
la embajada o a los familiares del acusado (51,1%)481. La irreligiosidad como invectiva
es variada y reúne formas directas, contextuales y formulares, seleccionadas según la
vehemencia que el orador precisaba en cada punto del discurso. Los textos analizados
sugieren que la irreligiosidad operaba como un detonante de emociones hostiles,
enardeciendo y provocando la ira, el enfado y el desprecio contra Esquines. Igualmente,
esta forma de desacreditación política muestra cómo la oratoria demosténica se erigía en
heredera de ciertos recursos yámbicos como las técnicas de abuso (λοιδορία) y la
difamación (διαβολή) que tanto predominaban en la comedia antigua. Sirva como
ejemplo el adjetivo μιαρός, cuya carga semántica se encuentra desvaída y, como en
Aristófanes, se dispone a modo de insulto con que desaprobar moralmente a un individuo

480
Cf. Martin 2009: 83-84.
481
Más concretamente este apartado distingue la irreligiosidad aplicada contra Esquines (41,7%), contra
Filócrates (12,5%) y contra otros embajadores (4,2%); plurales retóricos empleados incisivamente contra
Esquines y sus socios políticos (33,3%); y la invectiva proyectada contra la familia del rival para
desacreditarlo públicamente (8,3%).

157
(D. 19.13, 113, 230, 316). Igual de fascinante es la inclusión del sintagma θεοῖς ἐχθρός,
profuso en el género dramático pero únicamente atestiguado en Demóstenes dentro de la
oratoria ática. El orador también adopta el sentido propio de la comedia, susceptible de
incluirse en contextos politizados sin implicaciones religiosas (D. 19.61, 95, 197, 223,
250, 268, 315); mientras que en la tragedia el grueso de los casos indica una conducta
malsana que afectaba a las divinidades.
Diametralmente opuesta es la explotación de la irreligiosidad cuando se aplica a
los jueces (14,9%). El orador aboga por un léxico contextual que atempera la fuerza del
mensaje, normalmente consistente en que una mala votación podría hacer al tribunal
partícipe de la traición esquínea. Para ello la técnica retórica más empleada es la lítote (D.
19.70, 212, 343): construcciones como οὐκ εὐσεβής, οὐχ ὅσιος y derivados aludían a la
impiedad resultante de la absolución de Esquines, aunque con una menor gravedad que
ἀσεβής, ἀνόσιος y sus cognados. Tales argumentos, sumados a los tópicos arcaizantes
sobre la supervisión divina, buscarían intimidar a los jueces y forzarlos a tomar una
decisión que se adecuara a las peticiones del litigante.
Buena parte de las evidencias se moldean en forma de paráfrasis, por las cuales
Demóstenes reproduce distintos discursos de Esquines (8,5%). La combinación de este
recurso retórico y de la irreligiosidad busca subrayar la conversión de Esquines en un
promacedónico (D. 19.13, 73) o incidir en su carácter malicioso y arrogante (D. 19.21,
197-198). El resto de los casos complementa, de forma variada, la argumentación de
Demóstenes (19,1%) o connota la actitud de Filipo (6,4%). Como ya se ha dicho en la
exégesis de los textos, resulta sorprendente la ausencia de terminología irreligiosa
aplicada a Filipo no solo en esta obra, sino en la totalidad del corpus demosténico. La
explicación a este fenómeno posiblemente reside en que la religión era un constituyente
de la ideología cívica y, por ello, desacreditar a un extranjero mediante un imaginario
propiamente ateniense no tendría mucho sentido. En cambio, sí era funcional aplicar la
(ir)religiosidad a la descripción de Esquines uniéndose a la comunidad macedonia, lo cual
significaba la renuncia a sus orígenes helenos y el rechazo de los valores cívico-religiosos
de Atenas.

158
Aplicación del léxico irreligioso (D. 19) (n=47)
Oponente(s) político(s) 51,1%
Jueces 14,9%
Paráfrasis 8,5%
Filipo 6,4%
Varia 19,1%

Sobre la incidencia de la irreligiosidad en cada sección discursiva cabe decir que


los contextos irreligiosos están concentrados en la argumentación (53,2%). La
argumentación, formalmente menos extensa que la narración, presenta un mayor número
de ataques contra Esquines basados en el discurso irreligioso. No obstante, dado el fuerte
solapamiento entre apartados propiamente narrativos, anticipaciones retóricas y pruebas
extratécnicas, las líneas divisorias entre ambas partes están difuminadas, siendo la
argumentación, en este caso, una extensión de las cuestiones medulares que se habían
abordado durante la narración. El epílogo –siguiendo las convenciones aristotélicas, la
fracción discursiva con una mayor acumulación de emotividad– también incluye un
número significativo de ejemplos (8,5%), con los cuales se recuerdan los aspectos clave
de la acusación y se intensifican los sentimientos hostiles contra el rival antes del cierre
definitivo del discurso.
Distribución del léxico irreligioso (D. 19) División interna del discurso (D. 19)
(n=47) (n=343)
Proemio --- 2,3%
Narración 38,3% 49,7%
Argumentación 53,2% 35,9%
Epílogo 8,5% 12,1%

En lo concerniente a la defensa de Esquines, esta es más breve y sintética que el


discurso demosténico pero la terminología irreligiosa ocupa un espacio preeminente para
responder a las críticas del contrincante y retratarlo como un individuo dañino para la
salud pública:

159
Tipología del léxico irreligioso (Aeschin. 2) (n=23)
Léxico irreligioso directo 34,8%
Léxico irreligioso contextual 60,9%
Expresiones y fórmulas irreligiosas 4,3%

Según estas dinámicas, prolifera la irreligiosidad de naturaleza contextual


(60,9%), seguida de aquella directa (34,9%) y de las fórmulas estereotipadas (4,3%). La
palabra irreligiosa más repetida a lo largo del discurso es ἀνόσιος (13%), la cual reseña
las calumnias de Demóstenes en relación con el asunto de la olintia, sugiriendo que sus
alegaciones contravenían las normas del decoro (Aeschin. 2.5, 156-157). El resto de los
ejemplos se distribuyen de forma equitativa, encontrando una gran variedad de vocablos.
Quizá merece la pena destacar la manifestación de lítotes como οὐ καθαρεύω / οὐ
καθαρός (8,7%), las cuales sugerían un estado de impureza pretérita, debido a la presunta
participación en el asesinato de Nicodemo (Aeschin. 2.148); o eventual, en caso de que
Esquines fuera condenado a pesar de su inocencia (Aeschin. 2.87-88).
Sorprendentemente, la función principal del léxico en este discurso es la de
complementar distintas estrategias persuasivas (56,6%). Dentro de este apartado, un gran
número de étimos componen los términos del juramento anfictiónico (Aeschin. 2.115),
cuyas prescripciones, legadas por la tradición de los pueblos griegos, sustancian la postura
esquínea de que se debe castigar a los responsables de la ocupación del santuario délfico
(Aeschin. 2.117). También introducen exempla que preludian la vileza del rival (Aeschin.
2.87) o recuerdan a los atenienses las desgracias políticas del pasado (Aeschin. 2.176).
Asimismo, la irreligiosidad está presente en la cita de Hesíodo (Aeschin. 2.158) que
resume la peligrosidad de admitir a Demóstenes en la sociedad.
En segundo lugar, destacan las censuras del rival, donde la irreligiosidad opera
con un mero propósito difamatorio (39,1%). Al contrario que su oponente, quien jugaba
con la estrecha ligazón entre política y religión para teñir la traición de Esquines con tintes
irreligiosos, la invectiva desarrollada en la defensa es mucho más perceptible. En ella el
imaginario de la contaminación adquiere un gran protagonismo (Aeschin. 2.88, 148, 158),
siendo una de las principales líneas defensivas del orador: acusar o condenar a un inocente
era susceptible de tornarse en una fuente de impureza. Al mismo tiempo, la irreligiosidad
se utiliza para plasmar la malevolencia de Demóstenes, acusador de sus colegas de

160
embajadas, a quienes unía el lazo inquebrantable de la xenia (Aeschin. 2.163, 183).
Finalmente, un único caso corresponde a la reflexión del autor sobre su propia actuación
piadosa, donde emerge el léxico irreligioso gracias a la articulación de una correctio
(Aeschin. 2.163).
Aplicación del léxico irreligioso (Aeschin. 2) (n=23)
Oponente 39,1%
Orador 4,3%
Varia 56,6%

Al igual que sucedía en el discurso de acusación, la mayoría de los términos


irrumpen en las secciones narrativas (34,8%) y en las distintas refutaciones efectuadas
por Esquines (52,2%). Su predominio en la parte central del discurso se explica por los
intentos de plantear los cargos, desarrollarlos y desmentirlos. Estos esfuerzos no estaban
enfrentados con la calumnia por la que se humillaba al rival mediante imágenes negativas.
El epílogo, altamente emotivo, también exhibe muestras de irreligiosidad (8,7%). La más
impactante es la recogida en el penúltimo parágrafo del discurso (Aeschin. 2.183), con la
cual se hace un último llamamiento al favor de la audiencia sin renunciar a la difamación
de Demóstenes. Una única comparecencia se circunscribe al proemio (4,3%), en una
anticipación al relato de la mujer olintia que Esquines desarrolla en una de sus
refutaciones (Aeschin. 2.5).
Distribución del léxico irreligioso División interna del discurso (Aeschin. 2)
(Aeschin. 2) (n=23) (n=184)
Proemio 4,3% 6%
Narraciones 34,8% 36,1%
Refutaciones 52,2% 50,3%
Epílogo 8,7% 7,6%

Finalmente, aunque en términos absolutos la terminología irreligiosa es superior


en el discurso de la acusación y más reducida en el de la defensa, la media de léxico
irreligioso empleado por parágrafo revela que las diferencias entre ambos discursos no
son tan significativas. Aun con todo, la aparición de la irreligiosidad cuadra con los

161
objetivos judiciales de cada litigante. Demóstenes, en calidad de acusador, se abastecía
de una nutrida retórica que facilitaba la tarea de probar la criminalidad de Esquines ante
la audiencia. La irreligiosidad constituía un elemento persuasivo más, plenamente
interrelacionada con los cargos políticos, siendo una táctica que ayudaba a perfilar la
traición de Esquines. La mayoría de los casos se respaldan con tópicos retóricos variados,
especialmente los pertenecientes a la ordenación del discurso, la teoría del pathos o a las
técnicas de declamación (ὑπόκρισις). También es habitual ver la terminología irreligiosa
encadenada con insultos o denuestos mordaces que se circunscriben al ámbito de la
invectiva político-moral, conectando otra vez con dinámicas inherentes al género cómico.
Al mismo tiempo, las pruebas de irreligiosidad incluidas en Sobre la embajada
fraudulenta revelan el transvase de los subgéneros deliberativo y epidíctico en la oratoria
forense. Las amplificaciones, los símiles, el uso de intensificadores, los comparativos y
los superlativos –en distintas ocasiones aplicados sobre vocablos irreligiosos– servían
como reprobaciones eficaces que situaban la felonía del rival en un espacio destacado (D.
19.113, 256). Mientras tanto, el miedo que provocaba la ira divina se acerca a la oratoria
deliberativa y ejerce presión sobre el tribunal para que tome una decisión adecuada (D.
19.239). Por otro lado, si bien el objetivo principal de la defensa esquínea era rebatir los
cargos de Demóstenes y demostrar su inocencia, el orador también contemplaba
enriquecer las refutaciones con fieros contrataques y críticas al comportamiento del rival.
Distribución del léxico en la causa judicial (término irreligioso/parágrafo)
Acusación (D. 19) 0,14
Defensa (Aeschin. 2) 0,13

Igualmente, hay claras correspondencias entre el empleo de la irreligiosidad y


algunos temas tratados por los oradores en sus discursos. Por ejemplo, Demóstenes se
anticipa a las acusaciones de Esquines sobre el quebrantamiento de la xenia y lo describe
participando en los banquetes de Filipo, una suerte de traición a la comunidad cívico-
divinal de Atenas (Aeschin. 2.163, 183; D. 19.130). De un modo similar, en ambos
discursos una gran cantidad de términos gira en torno al asunto de la mujer olintia:
Demóstenes se vale de ellos para dibujar el lado más despreciable del oponente (D.
19.197-198); y con ellos Esquines precisa la falta de decoro en las acusaciones de su rival
(Aeschin. 2.5, 156-157).

162
163
EL CASO SOBRE LA CORONA
(AESCHIN. 3 – D. 18)

Con el paso del tiempo, la Paz de Filócrates (346 a.C.), la alianza firmada por
Macedonia, Atenas y sus respectivos aliados, resultó ser un desacierto político. Filipo
había incrementado su poder y autoridad en el continente griego. Había abusado de
distintas situaciones de camaradería y de su perspicacia diplomática para extender sus
dominios y consolidar su autoridad. Las relaciones con sus aliados fueron tornándose
evidentemente desiguales y Atenas empezó a exteriorizar cierta insatisfacción con la Paz
de Filócrates. El resentimiento fue aumentando paulatinamente y estalló a causa de varios
movimientos militares que complicaron todavía más la situación482. El macedonio ya
había establecido gobiernos favorables a su causa en Tesalia, Eubea y, a finales de la
década de los 340 a.C., ocupaba prácticamente la totalidad de Tracia excepto Bizancio,
Perinto y Selimbria, tres plazas estratégicas situadas en la zona oriental de la región que
iban a convertirse en su siguiente objetivo483. Sin embargo, en los últimos años sus planes
habían sufrido varios reveses. En primer lugar, después de que las negociaciones entre
Calias de Calcis y Macedonia resultaran infructuosas, el eubeo había solicitado ayuda
ateniense para disolver los gobiernos promacedónicos de la isla y crear una liga de
ciudades confederadas. La Asamblea fue persuadida por Demóstenes y ambos políticos
redactaron los términos de la alianza (342 a.C.). Aunque Esquines criticaba algunos
puntos del tratado484, la asociación tuvo resultados inmediatos: además de derrocar a los
tiranos que gobernaban Eretria y Óreo, se despacharon embajadas a lo largo del
Peloponeso con la intención de captar aliados485. En segundo lugar, Filipo acudió a Cardia
para proteger a su aliada de los ataques comandados por Diopites. Aunque pidió a los
atenienses que depusieran al general, la Asamblea decidió mantenerlo en la región para
proteger las cleruquías del Quersoneso y frenar las pretensiones expansionistas de
Filipo486. Finalmente, el macedonio se dirigió a Bizancio tras tomar Perinto y Selimbria,

482
D. 7.18-20, 23, 30-31. Sealey 1993: 172-174.
483
D. 6.22; 9.26-27; 19.260. Ellis 1986: 161-164; Worthington 2014: 72-79.
484
Esquines dice que las concesiones hechas por Demóstenes solo se justificaban si había existido algún
tipo de soborno. Los eubeos no eran parte de la Liga ateniense y, en su deseo por fundar una confederación
de ciudades independiente, Calias había propuesto exitosamente que las contribuciones de los isleños se
remitieran a Calcis, la capital que lideraría al resto de ciudades (Aeschin. 3.91, 94, 100-101).
485
Aeschin. 3.88-101.
486
D. 8.14-20; 9.20; 12.11.

164
una maniobra que se vio complicada por la localización estratégica de la ciudad y la
asistencia proporcionada por otras regiones487. Estos movimientos molestaron a ambos
bandos y, mediante un intercambio de misivas y reproches, una paz hace ya tiempo ajada
acabó por disolverse.
A pesar de todas las tensiones descritas, el acontecimiento del cual emergería el
enfrentamiento final entre los atenienses y Filipo fue el estallido de la Cuarta Guerra
Sagrada (339 a.C.). Cuando la Anfictionía se hallaba celebrando el sínodo ordinario de
primavera, los anfiseos acusaron a los atenienses de impiedad por haber depositado unos
escudos en el santuario de Delfos sin que este hubiera sido consagrado todavía488. La
demanda, que podría haber tenido fatales repercusiones para Atenas, fue sofocada por
Esquines, quien urdió un plan eficaz. El orador intervino en la reunión y criticó a los
anfiseos por cultivar y edificar la llanura de Cirra –espacio consagrado a los dioses
délficos localizado a poca distancia del santuario–, lo cual contravenía el juramento
anfictiónico y se consideraba un sacrilegio. Un grupo de anfictiones acudió a Cirra e
inspeccionó el lugar. Al comprobar que las palabras de Esquines eran ciertas, optaron por
destruir cualquier signo de civilización, plan frustrado por una contraofensiva de
Anfisa489. Entonces el Consejo decretó que todos los miembros se reunieran en la
siguiente asamblea de otoño y enviaran un ejército para combatir la insolencia de los
anfiseos490.
La declaración de la Guerra Sagrada fue un tema de confrontación en la polis
ateniense. Mientras Esquines propugnaba el deber de cumplir los plazos anfictiónicos y
enviar tropas a las Termópilas, Demóstenes persuadió a sus conciudadanos para que no
se implicaran en el conflicto491. En cualquier caso los anfictiones reclutaron un ejército
y, bajo el liderazgo de Cótifo, hicieron una primera incursión contra Anfisa. Tras vencer
a los insurrectos, el Consejo impuso múltiples castigos y medidas. Sin embargo, los
anfiseos se negaron a cumplir sus órdenes, posicionamiento que ponía en tela de juicio la

487
D. 11.5; Worthington 2013: 214-235; Worthington 2014: 76-79.
488
Aeschin. 3.117-118.
489
Aeschin. 3.119-123.
490
Aeschin. 3.124-125.
491
Aeschin. 3.126-127.

165
autoridad anfictiónica. Fue entonces cuando el Consejo anfictiónico solicitó ayuda militar
a Filipo, que acababa de regresar de una campaña militar contra los escitas492.
La competencia de liderar el ataque contra Anfisa daba a Filipo el pretexto
perfecto para trasladar un contingente militar hacia el centro de Grecia. De esta manera,
inicialmente condujo la marcha hacia Lócride pero, en el último momento, modificó su
ruta: se aproximó a la frontera beocia y allí capturó la ciudad de Elatea493. La acción no
solo alertó a los tebanos sino también a los atenienses debido a que los enemigos se
estaban aproximando al Ática. La ciudad, inmersa en el pánico, organizó una asamblea
extraordinaria para tomar una decisión urgente. En ella intervino Demóstenes, quien pidió
a sus conciudadanos dejar de lado las diferencias con Tebas, crear una alianza con sus
vecinos y combatir a Filipo494. El demos aprobó la moción y preparó una embajada,
liderada por el propio Demóstenes, que partió inmediatamente hacia Beocia. Allí se
toparon con una embajada macedonia que igualmente acudía con la intención de ganarse
a los tebanos. Los representantes de Filipo pedían a sus antiguos aliados que se unieran a
ellos contra Atenas o, al menos, que les permitieran atravesar sus fronteras en su camino
hacia el Ática. También los amenazaron con arrebatarles y destruir todos sus territorios
en caso de rechazar tales términos495. A pesar del ultimátum macedonio los tebanos se
posicionaron en el bando ateniense, muy posiblemente gracias a las enormes concesiones
de Demóstenes: Atenas iba a reconocer la hegemonía tebana, sufragaría la mayor parte
de la financiación bélica y dejaría que Tebas comandara el ejército terrestre. Cuando los
embajadores volvieron a la ciudad, las noticias fueron acogidas como un éxito
diplomático rotundo y Demóstenes fue galardonado con una corona de oro por sus
servicios496.
El ejército griego se apostó en la frontera beocia con la finalidad de bloquear el
paso a sus enemigos. Filipo decidió trasladar sus tropas hacia las inmediaciones del valle
Cefisio, zona donde las incursiones militares se dilataron durante varios meses. Como no
conseguían romper la defensa tebano-ateniense, el astuto monarca utilizó una estratagema
distractoria que abrió el paso a sus hombres. Tras obtener la rendición de Anfisa y acabar

492
Aeschin. 3.129. Worthington 2013: 237-239. Worthington 2014: 81-82.
493
D. 18.143, 152-158, 168.
494
D. 18.168-179.
495
D. 18.211-214.
496
Cf. D. 18.222-223. Ellis 1986: 191-193.

166
con la Guerra Sagrada, Filipo se dirigió velozmente a Queronea por los pasos de montaña
y atravesando Parapótamos. Así, el choque definitivo entre ambos bandos se produjo en
la llanura de Queronea (388 a.C.), cuyas condiciones geográficas, en principio, eran
desfavorables para la caballería macedonia497. A pesar de la aparente ventaja militar los
griegos fueron derrotados y la victoria de Filipo estuvo seguida de duras imposiciones
contra los perdedores, especialmente contra Tebas: se disolvió su hegemonía, se creó un
gobierno oligárquico promacedónico, se establecieron guarniciones cerca de la ciudad, se
obligó a pagar un rescate por los caídos en batalla y, además, varios de los prisioneros
tomados en Queronea fueron vendidos como esclavos498. Las resoluciones adoptadas con
Atenas fueron completamente diferentes. Mientras en la polis cundía el pánico ante un
posible intento de asedio, el político Demades transmitió a sus convecinos los términos
moderados de Filipo: no establecería guarniciones y respetaría su sistema democrático,
devolvería las cenizas de los fallecidos en Queronea sin exigir rescate alguno, restauraría
el control ateniense sobre Oropo y permitiría mantener el control sobre las islas de
Lemnos, Imbros y Esciros. A cambio, Atenas debía liquidar la Segunda Confederación
marítima, además de descomponer todas las cleruquías y los puestos estratégicos en el
Quersoneso. La ciudad aceptó las imposiciones y envió una embajada compuesta por
Demades, Esquines y Foción para transmitir la noticia a Filipo499.
En este período la sensación de derrota llevó a ciertos oradores a atacar la gestión
política de Demóstenes500. La crispación general permitía a sus rivales aprovechar
cualquier excusa para cebarse en él, desarmar su política y alejarlo de una vez por todas
de la arena pública ateniense. Así, cuando en el 336 a.C. Ctesifonte propuso conceder una
corona a Demóstenes para premiar su buena labor administrativa durante toda su
trayectoria política, Esquines demandó la inconstitucionalidad del decreto (γραφὴ
παρανόμων)501. La causa judicial, sin embargo, quedó paralizada por un cambio repentino

497
Aeschin. 3.146-147; D. 18.216; D.S. 18.38.2, 18.56.5. Worthington 2013: 246-251.
498
D.S. 16.87.3, 17.8.3-7. Worthington 2013: 255.
499
D. 18.248, 282; 26.11; Lycurg. 1.16, 37, 41. Sealey 1993: 199; Worthington 2014: 97-99.
500
Aeschin. 3.159; Plu. Dem. 21. Aun con todo Demóstenes siguió contando con un apoyo considerable,
tal y como demuestra su elección para pronunciar el discurso fúnebre en honor a los fallecidos en la Batalla
de Queronea (D. 18.285-288; D. 60). Harris 1995: 138.
501
Aeschin. 3.49, 101, 237. El pretexto de Esquines para demandar el proyecto de Ctesifonte aparece
respaldado por otros dos cargos que poseían una base legal más sólida: por un lado, el decreto era ilegal
porque había sido propuesto mientras Demóstenes desempeñaba cargos públicos y, en consecuencia,
todavía no se había sometido a las rendiciones de cuentas reglamentarias (Aeschin. 3.24). Por otro, Esquines

167
en el escenario político griego: Filipo fue asesinado y Alejandro, su hijo y heredero,
ascendió al trono502. Demóstenes vio en este cambio la oportunidad definitiva para
liberarse del yugo macedonio. Alejandro, por su parte, probó su poder con métodos
disuasorios. En primer lugar, sofocó brutalmente la rebelión tebana del 335 a.C. –la cual
había apoyado Demóstenes en un primer momento– dejando la ciudad arrasada503. En
segundo lugar, el éxito de la expedición persa consolidó su imperio a la par que los
atenienses se concienciaron de que la libertad y la autonomía griega jamás tendrían la
misma significación que antaño.
El éxito de Alejandro y el declive político de Demóstenes proporcionaron la
excusa perfecta para que Esquines reactivara la demanda judicial que había movido
anteriormente contra Ctesifonte (330 a.C.)504. La acusación, conservada bajo el título de
Contra Ctesifonte, es todo un alegato dirigido contra Demóstenes. Tras resumir
brevemente la incompatibilidad del decreto con la ley ateniense505, Esquines se centra en
el enunciado de la moción, considerando presuntuosa y falsaria la afirmación de que
Demóstenes había tomado las mejores decisiones para su comunidad. Sin olvidar en
ningún momento el núcleo del proceso judicial, Esquines ideó un movimiento
cohesionado en que repasaba la carrera política de Demóstenes desde la primera guerra
con Filipo hasta los eventos posteriores a la batalla de Queronea506. La argumentación
intentaba retratar al contrincante como un hipócrita y un cobarde que únicamente había
causado la ruina de Grecia. Aunque no se ha conservado la defensa de Ctesifonte, sí lo ha
hecho la synegoria de Demóstenes en su composición magistral Sobre la corona. Para
desmontar los cargos del rival, el orador adopta una estrategia retórica similar a la de su
discurso Sobre la embajada fraudulenta (343 a.C.). La traición se convierte en un
argumento medular hasta el punto de amplificarse y plasmarse como una plaga incurable
que infectaba el continente heleno507. Esta representación consonaba perfectamente con
el imaginario ideológico ateniense, lo cual facilitaba a Demóstenes hacer distinciones

señala que la imposibilidad de que el acto de coronación se celebrara en el teatro de Dioniso (Aeschin.
3.34).
502
Aeschin. 3.77, 219; Plu. Dem. 22.1-5. Buckler 2000: 145-146.
503
Aeschin. 3.156-157. Sealey 1993: 203-204; Worthington 2014: 131-135.
504
Worthington 2000.
505
Cf. Aeschin. 3.11-48. MacDowell 2009: 383-386.
506
Aeschin. 3.58-167.
507
Cf. D. 18.324.

168
entre las cualidades del buen ciudadano, que él mismo aglutinaba; y aquellos individuos
traidores, venales y corruptos, entre quienes categorizaba al propio Esquines508.
Finalmente los jueces resolvieron la absolución de Ctesifonte con una diferencia
de votos abrumadora509. La política de Demóstenes quedaba blanqueada por el momento,
mientras la posición de Esquines en la polis se volvió tan complicada que jamás vuelve a
registrarse ninguna intervención política suya510. Así acaba una de las enemistades más
exacerbadas en el panorama ateniense del siglo IV a.C., la cual se dilató durante dieciséis
años y enfrentó dos visiones democráticas discordantes en cuestiones de política exterior.

508
D. 18.287-288, 301-307.
509
Harris 1995: 148.
510
Las fuentes tardías transmiten que, tras el resultado de la acusación contra Ctesifonte, Esquines se
autoexilió en Rodas donde fundaría una escuela de retórica. Cf. Philostr. VS 1.481, 508-510; Plu. Mor.
840C-E.

169
DISCURSO DE LA ACUSACIÓN
(ESQUINES, CONTRA CTESIFONTE)
Narración (Aeschin. 3.9-167)

Al igual que sucedía en Sobre la embajada fraudulenta de Demóstenes, se prescinde


del léxico irreligioso en el proemio, brotando por vez primera en el apartado narrativo-
argumentativo. Las virtudes de la narración de Esquines siguen siendo las mismas que en
la anterior apología: claridad en la exposición, la distribución cronológica de los hechos
y el apoyo en distintas pruebas extratécnicas como la lectura de decretos, leyes o
declaraciones testificales.
La sección desarrolla los tres cargos sobre los cuales descansaba la acusación contra
Ctesifonte. Los dos primeros se abordan de un modo resumido: era ilegal que un
magistrado recibiera una corona antes de haberse sometido a las rendiciones de cuentas
con que se clausuraba su servicio público511, lo cual se respalda con la lectura de las leyes
y los decretos que regulaban el recibimiento de dichos honores512. La segunda
recriminación radica en la arbitrariedad de localizar la coronación en el teatro de Dioniso,
cuya inconstitucionalidad afianza la carta legal correspondiente513. Pero, sin lugar a duda,
el núcleo de la acusación de Esquines corresponde a la tergiversación de la administración
política de Demóstenes y a los elogios presentados por Ctesifonte514. La extensión
descompensada en el tratamiento de este cargo y los dos anteriores prueban la importancia
que le confiere Esquines, quien crea una crítica concienzuda contra su rival durante buena
parte de su discurso.
La larga exposición sobre la vida política de Demóstenes se organiza en cuatro partes
diferenciadas, cada una correspondiente a distintos estadios en el conflicto con Filipo. La
primera de ellas recoge el estallido de las hostilidades entre Atenas y Macedonia, la cual
culminó con la fijación de la Paz de Filócrates (358-346 a.C.). Los aspectos tratados en
la sección son básicamente una reconfiguración resumida de aquellos tratados en su

511
En el año 337 a.C. Demóstenes había sido seleccionado como supervisor de la reconstrucción de las
murallas (τειχοποιός) y, cuando Ctesifonte presentó su propuesta, aún no habría finalizado su cargo. Cf.
Aeschin. 3.9-31.
512
Cf. Aeschin. 3.31.
513
Aeschin. 3.32-48.
514
Aeschin. 3.49-167.

170
apología, incorporando algún dato nuevo que, dados los objetivos retóricos de la
acusación, serviría para subrayar la vileza del oponente515.
El primer pasaje donde Esquines pone en juego la ‘retórica de la irreligiosidad’ es
especialmente llamativo por su contenido. Mientras se encuentra inmerso en exponer el
intervalo entre las asambleas extraordinarias que se celebraron en Elafebolión del 346
a.C., el orador rompe el orden cronológico y salta en el tiempo hasta el año del asesinato
de Filipo (336 a.C.). En cuanto a la relación de Demóstenes con Macedonia, el orador
busca contrastar su hipocresía con pruebas directas. Si en el pasado había recibido,
acogido y galardonado con diferentes honores a los comisionados macedónicos enviados
a Atenas con motivo de las negociaciones516, en el presente Demóstenes adoptaba una
actitud completamente distinta, erigiéndose en su mayor detractor dentro de la polis. Esa
disposición favorable desentona con su resentimiento presente hacia Filipo y Alejandro,
una colisión actitudinal perseguida por el orador, posiblemente para satirizar la imagen
del acusado. Εn este marco se explica la funcionalidad cómica de vocablos como
μισαλέξανδρος o μισοφίλιππος, acuñados por el propio Esquines para escenificar
exageradamente el odio de Demóstenes hacia los monarcas macedonios517. El punto
álgido de esta estrategia se alcanza al final de primera parte narrativa, cuando se compara
al adulador Demóstenes del pasado con su celebración desmedida tras el asesinato de
Filipo (Aeschin. 3.77)518:
[77] οὗτος τοίνυν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, ὁ τηλικοῦτος τὸ μέγεθος κόλαξ, πρῶτος διὰ
τῶν κατασκόπων τῶν παρὰ Χαριδήμου πυθόμενος τὴν Φιλίππου τελευτήν, τῶν μὲν
θεῶν συμπλάσας ἑαυτῷ ἐνύπνιον κατεψεύσατο ὡς οὐ παρὰ Χαριδήμου τὸ πρᾶγμα
πεπυσμένος, ἀλλὰ παρὰ τοῦ Διὸς καὶ τῆς Ἀθηνᾶς, οὓς μεθ᾽ ἡμέραν ἐπιορκῶν
νύκτωρ φησὶν ἑαυτῷ διαλέγεσθαι καὶ τὰ μέλλοντα ἔσεσθαι προλέγειν· ἑβδόμην δ᾽
ἡμέραν τῆς θυγατρὸς αὐτῷ τετελευτηκυίας, πρὶν πενθῆσαι καὶ τὰ νομιζόμενα
ποιῆσαι, στεφανωσάμενος καὶ λευκὴν ἐσθῆτα λαβὼν ἐβουθύτει καὶ παρενόμει, τὴν
μόνην ὁ δείλαιος καὶ πρώτην αὐτὸν πατέρα προσειποῦσαν ἀπολέσας.

515
Entre los temas abordados se encuentra la conspiración entre Demóstenes y Filócrates; su
obstaculización en el éxito de las embajadas griegas para frenar el avance de Filipo; el sospechoso cambio
de parecer durante las asambleas del 18 y 19 de Elafebolión; o la exclusión de Cersebleptes de la alianza.
Cf. Aeschin. 3.58-78.
516
Aeschin. 3.67-68, 76; cf. Aeschin. 2.55, 110-111; D. 19.235; Din. 1.28; Theopomp.Hist. FGrH 115 F
165.
517
μισοφίλιππος: Aeschin. 2.14; 3.66, 73; μισαλέξανδρος: Aeschin. 3.66, 73. Un precedente literario de
tales compuestos mordaces, formados a partir del prefijo μισο- y un nombre propio, aparece en la comedia
aristofánica La Paz donde se aplica al general ateniense Lámaco (Ar. Pax 304: μισολάμαχος).
518
Para un comentario más detallado del pasaje, cf. Vergara Recreo 2021c: 89-93.

171
[77] Pues bien, hombres atenienses, este individuo, un adulador de tan gran
magnitud, al enterarse el primero de la muerte de Filipo por medio de los espías de
Caridemo, mintió al inventarse un sueño que provenía de los dioses, pues dijo que
no había obtenido la información sobre el asunto gracias a Caridemo, sino gracias a
Zeus y Atenea, los cuales afirma –a pesar de perjurar en su contra día tras día– que
conversaban con él por la noche y vaticinaban lo que estaba por suceder. Además,
aunque su hija acababa de fallecer siete días atrás, antes de cumplir el duelo y
realizar los ritos tradicionales, con una corona y ropa blanca iba sacrificando
bueyes e incumpliendo las normas, cuando el miserable había perdido a la única y
primera en llamarlo padre.

La distribución μέν...δέ organiza temáticamente las críticas del discurso. La primera


de ellas informa cómo actuó Demóstenes al enterarse de la muerte de Filipo. El
comportamiento bifaz y la demagogia del rival están resumidos en el sustantivo κόλαξ,
el cual se intensifica con el peyorativo οὗτος y la amplificación ὁ τηλικοῦτος τὸ
μέγεθος519. El resumen de la adulación de Demóstenes hacia Filipo da paso a la actitud
desmedida que adoptó tras su muerte. Las intrigas palaciegas que venían azotando
Macedonia estallaron en el año 336 a.C., cuando Filipo fue asesinado por Pausanias, uno
de sus generales. Demóstenes vio en este inesperado acontecimiento una oportunidad para
deshacerse de la influencia macedónica y recuperar la independencia de los pueblos
griegos520. Esquines afirma que Demóstenes, aprovechando la noticia en beneficio de su
programa político, falsificó un portento a fin de dar a sus arengas autoridad divina e
interactuar con la superstición ateniense.
La crítica de Esquines se centra en la invención de un sueño atribuido a los dioses
(τῶν μὲν θεῶν συμπλάσας ἑαυτῷ ἐνύπνιον κατεψεύσατο). Ha de resaltarse que, pese a la
escasa aparición de tales acusaciones en la oratoria forense, Hiperides conserva una
argumentación similar. El discurso En defensa de Euxenipo transcribe cómo Euxenipo, a
quien se le había encomendado realizar una incubatio en el templo de Anfiarao, fue
demandado por mentir sobre los resultados de la práctica adivinatoria: «Y si, como ahora
mismo dices, creías que él había mentido sobre el mensaje de la divinidad
(καταψεύσασθαι τοῦ θεοῦ) y que, por beneficiar a alguien, no había contado la verdad en
la asamblea, tú no deberías redactar un decreto en relación con el sueño, sino […]
preguntar la verdad a la divinidad tras mandar embajadores a Delfos» (Hyp. Eux. 15)521.

519
Cf. Duncan 2006: 102-108.
520
Worthington 2014: 109-115.
521
Mikalson 1983: 40.

172
Volviendo al texto de Esquines, la correctio y el zeugma atribuyen la noticia a los dioses
en vez de a un informante humano (ὡς οὐ παρὰ Χαριδήμου τὸ πρᾶγμα πεπυσμένος, ἀλλὰ
παρὰ τοῦ Διὸς καὶ τῆς Ἀθηνᾶς)522. Ambas divinidades constituyen el antecedente de una
subordinada adjetiva donde la acción de Demóstenes es calificada como perjurio. Aunque
la infracción aglutinaba elementos cívicos y religiosos, aquí varios rasgos engrandecen el
segundo componente: primero, el sintagma reiterativo μεθ’ ἡμέραν sugiere una
continuidad en las embestidas de Demóstenes contra los dioses; después, sus embustes
cristalizan en un diálogo nocturno con las divinidades (νύκτωρ φησὶν ἑαυτῷ διαλέγεσθαι
καὶ τὰ μέλλοντα ἔσεσθαι προλέγειν). Más adelante Esquines también ofrece un retrato de
su rival como perjuro donde el elemento religioso está activamente comprometido. Por
ejemplo, cuando informa sobre la negociación de la alianza con Tebas, asegura: «Juraba
solemnemente por Atenea, la cual, según parece, Fidias labró para Demóstenes, para que
la explotara y perjurara sobre ella» (Aeschin. 3.149-150: διώμνυτο τὴν Ἀθηνᾶν ἣν ὡς
ἔοικε Φειδίας ἐνεργολαβεῖν εἰργάσατο καὶ ἐνεπιορκεῖν Δημοσθένει). La estatua
crisoelefantina de Atenea se transforma en la imagen física y tangible de la diosa, contra
quien atenta Demóstenes cuando profiere sus falsos juramentos (διώμνυτο...ἐνεπιορκεῖν).
Igualmente, el tema reaparece en una invectiva donde se vilipendian algunos de sus
métodos políticos: «Cuando, siendo como es un perjuro, recurra a la seguridad ofrecida
por los juramentos, recordadle aquello de que quien reincide en el perjurio y siempre
piensa que, gracias a los juramentos, es digno de confianza, necesita dos escenarios de
los cuales Demóstenes, como estadista, carece: que los dioses sean nuevos o que los
oyentes no sean los mismos» (Aeschin. 3.208)523. La dualidad cívico-religiosa del
perjurio (ἐπίορκος) brilla en las líneas finales del pasaje, donde Esquines argumenta que
la única oportunidad de Demóstenes para engañar a su audiencia descansaba en la
proyección de los juramentos hacia divinidades nuevas (τοὺς θεοὺς καινούς) y ante un
público inexperto (τοὺς ἀκροατὰς μὴ τοὺς αὐτούς).

522
Si bien Esquines habla aquí de Zeus y Atenea, unos parágrafos después se adjudica el sueño a Hera y
Atenea (Aeschin. 3.219). La incoherencia argumental incidiría en el carácter anecdótico del episodio,
creado o readaptado por el orador debido a su potencia descalificadora.
523
Aeschin. 3.208: ὅταν δ’ ἐπίορκος ὢν εἰς τὴν διὰ τῶν ὅρκων πίστιν καταφυγγάνῃ, ἐκεῖνο
ἀπομνημονεύσατε αὐτῷ ὅτι τῷ πολλάκις μὲν ἐπιορκοῦντι, ἀεὶ δὲ [πρὸς τοὺς αὐτοὺς] μεθ’ ὅρκων ἀξιοῦντι
πιστεύεσθαι, δυοῖν θάτερον ὑπάρξαι δεῖ ὧν οὐδέτερον ἔστι Δημοσθένει ὑπάρχον· ἢ τοὺς θεοὺς καινοὺς ἢ
τοὺς ἀκροατὰς μὴ τοὺς αὐτούς.

173
La segunda parte del texto, a pesar de estar relacionada con la muerte de Filipo, se
traslada al ámbito del hogar para retratar el comportamiento privado del rival. Por lo visto
la hija de Demóstenes acababa de fallecer cuando el acontecimiento tuvo lugar (ἑβδόμην
δ’ ἡμέραν τῆς θυγατρὸς αὐτῷ τετελευτηκυίας). Según el pensamiento ateniense, la
muerte era un proceso natural altamente contaminante, motivo por el cual era necesario
ejecutar un escrupuloso ritual si se quería mantener la salud y la prosperidad cívicas. Los
familiares cercanos del fallecido quedaban excluidos de la sociedad mientras velaban su
cadáver y, una vez completado el funeral, las purificaciones oportunas restituían los
quehaceres cotidianos524. Entonces Demóstenes, al abandonar su casa y acudir a las
celebraciones públicas, había contravenido los cultos fúnebres. Recursos retóricos como
el hysteron-proteron y el homeoteleuton articulan una relación de causa y efecto donde
Demóstenes había quebrantado los rituales tradicionales al no cumplir con el período de
duelo convenido (πρὶν πενθῆσαι καὶ τὰ νομιζόμενα ποιῆσαι)525. El peligro de transmisión
de la impureza por la comunidad se enfatiza a través de dos imágenes. Por un lado, portar
coronas (στεφανωσάμενος) estaba vedado a las personas impuras526. Por otro, un nuevo
homeoteleuton y el isosilabismo amplían este peligro: la pureza requerida para el éxito de
los rituales públicos es socavada por la participación de Demóstenes en los sacrificios, lo
cual, además, se describe como una ilegalidad (ἐβουθύτει καὶ παρενόμει). El espectro
semántico del verbo παρανομέω, debido a su coordinación con el término ritual
βουθυτέω, define el ataque religioso de Esquines: concurrir en los sacrificios en un estado
de impureza, causado por incumplir las tradiciones funerarias.
Los siguientes eventos narrados por Esquines son los comprendidos entre los años
346 y 340 a.C., precisamente aquellos durante los cuales prevalecía la alianza con
Macedonia527. El orador presta mucha atención al declive de la Paz de Filócrates,
desgastada tanto por los movimientos militares del propio Filipo como por la

524
Macías Otero 2020: 161-167.
525
El duelo por el fallecido podía prolongarse durante un mes. Después del velatorio dentro del hogar
(πρόθησις) tenía el lugar el cortejo fúnebre (ἐκφορά) con que se llevaba el cadáver fuera de la ciudad para
enterrarlo o incinerarlo. Tres y nueve días después del funeral se llevaban ofrendas a la tumba y, al trigésimo
día, finalizaba el duelo con la celebración de un banquete. Is. 2.36-37; 8.39; Cf. Garland 1985: 39-41; Bruit-
Zaidman & Schmitt-Pantel 2008: 72-74.
526
Aeschin. 1.21. Esto contrasta con la tradicional coronación del cadáver como signo de pureza, a pesar
de la polución que de él emanaba. Cf. Parker 1996: 35.
527
Aeschin. 3.79-105.

174
interposición de los políticos belicistas. El parágrafo que resume los elementos medulares
del bloque narrativo reúne una gran cantidad de recursos retóricos (Aeschin. 3.79):
[79] πόθεν οὖν ἐπὶ τὴν μεταβολὴν ἦλθε τῶν πραγμάτων, οὗτος γάρ ἐστιν ὁ δεύτερος
καιρός, καὶ τί ποτ᾽ ἐστὶ τὸ αἴτιον ὅτι Φιλοκράτης μὲν ἀπὸ τῶν αὐτῶν πολιτευμάτων
Δημοσθένει φυγὰς ἀπ᾽ εἰσαγγελίας γεγένηται, Δημοσθένης δὲ ἐπέστη τῶν ἄλλων
κατήγορος, καὶ πόθεν ποθ᾽ ἡμᾶς εἰς τὰς ἀτυχίας ὁ μιαρὸς ἄνθρωπος ἐμβέβληκε,
ταῦτ᾽ ἤδη διαφερόντως ἄξιόν ἐστιν ἀκοῦσαι.

[79] Entonces, ahora merece la pena que escuchéis, especialmente, estas cuestiones:
cómo se transformaron los asuntos políticos –en efecto, este es el segundo período– ,
cuál era entonces la causa de que Filócrates, por las mismas políticas que
Demóstenes, tuviera que exiliarse debido a un proceso de eisangelia y que
Demóstenes, mientras tanto, se posicionase como acusador del resto; y cómo un
individuo impuro nos condujo entonces a la desgracia.

El hipérbaton estructura la totalidad del pasaje presentando el tema de la narración


y cerrando el texto con la llamada de atención a la audiencia (ταῦτ’ ἤδη διαφερόντως
ἄξιόν ἐστιν ἀκοῦσαι). El demostrativo ταῦτα engloba todos los aspectos clave que
previamente Esquines ha desarrollado con interrogativas indirectas de índole apositiva,
encabezadas por adverbios o pronombres (πόθεν...τί...πόθεν). Las dos primeras se centran
en eventos históricos mientras la tercera incluye estrategias propias de la invectiva
forense. De este modo, Esquines relata primero la convulsión y el desgajamiento político
de Atenas (ἐπὶ τὴν μεταβολήν ἦλθε τῶν πραγμάτων). Aunque en un primer momento
todos los embajadores estaban conformes con los términos de la paz, germinaron
perspectivas antagónicas sobre el apoyo a Macedonia tras ciertos movimientos militares
de Filipo. Estas disensiones predominaron a finales de la década con la persecución
judicial de algunos negociadores del tratado528. Esto conforma el contenido de la segunda
interrogativa, donde se define el trato desigual recibido por Filócrates y Demóstenes, a
quienes Esquines retrata como estrechos colaboradores. Las aversiones ciudadanas se
dirigieron principalmente contra Filócrates, quien fue demandado mediante el
procedimiento de eisangelia. Esta causa pública se activaba esencialmente contra
crímenes de Estado. El malestar cívico propició una acusación sustanciada en traicionar
los intereses atenienses y aceptar sobornos de Filipo529. Filócrates, por su parte, se exilió

528
Aeschin. 3.80.
529
Hyp. Eux. 29. Hiperides también cita los puntos principales de la ley que regulaba la eisangelia (Hyp.
Eux. 7-8). No obstante, como condena el mismo orador (Hyp. Eux. 1-3) y subraya Rhodes 1972: 163, a lo
largo del siglo IV a.C. el recurso a la eisangelia se vició, difuminándose su objetivo original y sirviendo
para encausar una amplia variedad de crímenes.

175
de Atenas antes de la celebración del juicio y fue condenado a muerte in absentia
(Φιλοκράτης...φυγὰς ἀπ’ εἰσαγγελίας γεγένηται)530. Demóstenes, que había practicado
las mismas políticas que Filócrates (ἀπὸ τῶν αὐτῶν πολιτευμάτων Δημοσθένει) no solo
quedó impune, sino que se dedicó a acusar a otros compañeros de embajada (τῶν ἄλλων
κατήγορος). En su intento por mostrar la fachada fraudulenta de Demóstenes, Esquines
debe haber considerado la finalidad retórica de repetir consecutivamente el nombre de su
rival (Δημοσθένει...Δημοσθένης), un apóstrofe directo y sin ambages que desvela quién
es el blanco de sus críticas.
La última interrogativa preludia un tópico fundamental para la invectiva esquínea.
Ahora el orador sustituye el nombre propio del oponente por el sintagma ὁ μιαρὸς
ἄνθρωπος, el cual retrata a un individuo pernicioso para la comunidad ateniense (ἡμᾶς εἰς
τὰς ἀτυχίας...ἐμβέβληκε). Podría considerarse que el adjetivo irreligioso μιαρός posee
una semántica análoga a la evidenciada en Demóstenes531, una suerte de insulto indicando
desprecio hacia una conducta inmoral. No obstante, la macroestructura del discurso y la
utilización global de la (ir)religiosidad sugiere que su significado está mucho más
potenciado. Entre la propaganda antidemosténica elaborada por Esquines ocupa un lugar
privilegiado la proyección del rival como un portador de desgracias, cuya condición
deriva de malas resoluciones políticas o desafortunadas actuaciones religiosas. La
posibilidad de que μιαρός fije el estado impuro y maldito de Demóstenes, responsable del
fracaso político-militar de Atenas, estaría indicada por la inclusión del concepto ἀτυχία.
El sustantivo, formado con la típica alfa privativa prefijal, alude a una ausencia de τύχη,
esa fuerza sobrenatural que movía todos los asuntos humanos532. El infortunio que achaca
a Demóstenes, por tanto, es el resultado de sus malas decisiones y la extensión de su mala
suerte por la patria evidencia su carácter contaminante.
El parágrafo anterior es, en consecuencia, una suerte de bisagra narrativa que
facilita la transición de los eventos de la primera etapa a la segunda, según la organización
cronológica establecida por el propio Esquines. Dentro de esta unidad temática el orador
se explaya informando sobre la reciente alianza con Eubea533. Primero reconstruye los
sucesos acontecidos entre los años 348-341 a.C., interesándose especialmente en Calias

530
Cf. Hansen 1975: 30-36.
531
Vid. supra 23-28 (D.19.12-13).
532
Cf. Martin 2009: 93-95, 175-177.
533
Aeschin. 3.85-105.

176
de Calcis, un político euboico. Como ya se ha indicado con anterioridad, los intereses de
Atenas en Eubea se vieron frustrados debido a una serie de movimientos militares
desafortunados. Cuando Clitarco, Calias de Calcis y los mercenarios focenses
amenazaron el gobierno de Plutarco en Eretria –con quien Atenas mantenía relaciones
cordiales– la polis envió un contingente militar liderado por Foción534. A pesar de ciertos
reveses y problemas tácticos, Atenas se impuso a Clitarco en la Batalla de Táminas (348
a.C.), expulsó a Plutarco de Eretria y dejó a Moloso al cargo de las tropas en la isla. Sin
embargo, Plutarco aprovechó la ausencia de Foción para atacar a los atenienses y
forzarlos a reconocer la independencia de Eubea535.
La narración de Esquines se concentra en la figura de Calias –uno de los
colaboradores en la humillación de Atenas– y su papel político durante los años 342-341
a.C. En su deseo por crear una liga de ciudades euboicas, Calias intentó ganar el apoyo
de Macedonia sin éxito: al contrario de sus pretensiones, Filipo comenzó a crear
regímenes promacedónicos en distintas ciudades de la isla, lo cual comprometía la
consecución de su plan536. En su desesperación Calias acudió a Atenas con el objetivo de
renovar una antigua alianza (ca. 342 a.C.). Demóstenes, quien vio en el acercamiento una
oportunidad política excepción, secundó la propuesta de Calias537. Así, Calcis firmó un
pacto excepcional con los atenienses. La alianza militar le permitió liberar del control
macedonio puntos estratégicos de la isla como Eretria y Óreo; pero dichas ciudades,
antiguas posesiones atenienses, no se circunscribieron a la Segunda Confederación
ateniense sino a la Liga eubea y, por tanto, quedaron eximidas de pagar tributos538. La
disertación de Esquines explica la implicación de Demóstenes como resultado de su
venalidad539. El siguiente pasaje sintetiza los métodos dolosos empleados por su
contrincante para persuadir al demos (Aeschin. 3.99):
[99] οἱ μὲν γὰρ ἄλλοι ἀλαζόνες, ὅταν τι ψεύδωνται, ἀόριστα καὶ ἀσαφῆ πειρῶνται
λέγειν, φοβούμενοι τὸν ἔλεγχον· Δημοσθένης δ’ ὅταν ἀλαζονεύηται, πρῶτον μὲν
μεθ’ ὅρκου ψεύδεται, ἐξώλειαν ἐπαρώμενος ἑαυτῷ, δεύτερον δέ, ἃ εὖ οἶδεν

534
Philoch. FGrH 328 F 160 (= Schol. in Aeschin. 222 in or. 3.103).
535
Worthington 2013: 144-145.
536
D. 8.18; 9.12, 33, 59-62.
537
Cf. Cawkwell 1963: 211-213; Worthington 2013: 228-230.
538
Esquines culpa a Demóstenes de ceder Eretria y Óreo pero, como dice Harris 1995: 120, es un argumento
propio de la difamación política, lanzado con el único objetivo dañar al rival. El control sobre estos
territorios se había perdido en el 348 a.C., cuando firmaron forzosamente la independencia del pueblo
euboico.
539
Aeschin. 3.89-98.

177
οὐδέποτε ἐσόμενα, τολμᾷ λέγειν εἰς ὁπότ’ ἔσται καὶ ὧν τὰ σώματα οὐχ ἑώρακε,
τούτων τὰ ὀνόματα λέγει, κλέπτων τὴν ἀκρόασιν καὶ μιμούμενος τοὺς τἀληθῆ
λέγοντας. ᾗ καὶ σφόδρα ἄξιός ἐστι μισεῖσθαι, ὅτι πονηρὸς ὢν καὶ τὰ τῶν χρηστῶν
σημεῖα διαφθείρει.

[99] Los demás impostores, siempre que cuentan alguna mentira, intentan decir cosas
vagas e imprecisas por miedo a ser investigados. Sin embargo Demóstenes, siempre
que finge, primero alterna mentiras con un juramento, lanzando sobre sí mismo
la ruina total como maldición; después, se atreve a decir cuándo sucederá lo que
bien sabe que jamás ocurrirá y nombra a aquellos a los que nunca ha visto en persona,
engañando a la multitud e imitando a quienes dicen la verdad. Por esto –porque,
siendo malvado, destruye también las características de los honrados– merece ser
odiado con fuerza.

La intención de Esquines es cuestionar la fiabilidad de Demóstenes como político.


El orador recupera la dinámica retórica de identificar al contrincante con personajes
secundarios del escenario cómico: si antes equiparaba a Demóstenes con el adulador
(κόλαξ) por su acogida a la embajada de macedonios540, ahora encarna al ἀλαζών
(‘charlatán’). Normalmente este tipo cómico representaba a un falso profesional de la
palabra que ejercía influencia sobre Atenas dañando sus cimientos sociales, morales o
políticos541. El orador inserta el motivo de la ἀλαζονεία a modo de amplificatio,
estableciendo una distinción entre esta calaña de individuos (οἱ μὲν γὰρ ἄλλοι ἀλαζόνες)
y la naturaleza ladina de Demóstenes (Δημοσθένης δ’). La contraposición se fortalece
gracias al manejo de un patrón sintáctico casi idéntico durante todo el parágrafo. En la
definición de los impostores Esquines subraya la indeterminación de sus discursos
mediante la coordinación de dos adjetivos formados con alfa privativa (ὅταν τι
ψεύδωνται, ἀόριστα καὶ ἀσαφῆ πειρῶντα λέγειν), al mismo tiempo que conciencia del
riesgo de que la comunidad descubra el engaño (φοβούμενοι τὸν ἔλεγχον).
La mendacidad de Demóstenes se elabora de un modo más sutil a partir de dos
procedimientos que buscan la verosimilitud argumentativa (πρῶτον μέν...δεύτερον δέ).
El primero de ellos es la inclusión del juramento y la maldición como pruebas
extratécnicas. Esquines se toma la licencia de imaginar a su rival jugando con la
sensibilidad religiosa de la audiencia542. Las falacias, respaldadas por el juramento (μεθ’

540
Vid. supra 171-174 (Aeschin. 3.77).
541
Duncan 2006: 91-96. El vocablo ἀλαζών referido a embajadores: Ar. Ach. 109, 135; políticos: Ar. Ach.
372; Eq. 269; sofistas: Ar. Av. 1016; Nu. 103, 449, 1492; intérpretes de oráculos: Ar. Av. 983, Pax 1045; y
poetas: Ar. Ra. 909.
542
Kremmydas 2013: 53-56.

178
ὅρκου ψεύδεται), obtenían un aire de franqueza que magnificaba la pronunciación de la
autoimprecación (ἐξώλειαν ἐπαρώμενος ἑαυτῷ): ἐπαράομαι está formado a partir del
verbo denominativo ἀράομαι (‘maldecir’) y el preverbio ἐπι- indica la proyección de la
maldición hacia una persona concreta. Su objeto directo, ἐξώλειαν, reproduce la fórmula
usada para anatemizar de forma preventiva, la cual se presenta en su forma más abreviada,
únicamente dirigida hacia Demóstenes (ἑαυτῷ). Latentemente Esquines también quería
transmitir que Demóstenes juraba en falso, lo cual era una modalidad más de perjurio.
En segundo lugar, Esquines censura la forma en que Demóstenes evocaba el futuro
de Atenas cuando no tenía garantías para hacerlo (ἃ εὖ οἶδεν οὐδέποτε ἐσόμενα, τολμᾷ
λέγειν εἰς ὁπότ’ ἔσται); y cómo nombraba autoridades para proporcionar mayor solidez a
su discurso (καὶ ὧν τὰ σώματα οὐκ ἑώρακε, τούτων τὰ ὀνόματα λέγει). El modus
operandi de Demóstenes se abrevia en dos oraciones de participio en las que el manejo
del hysteron-proteron invierte el orden de las estrategias retóricas: al imitar a oradores
virtuosos lograba persuadir a su audiencia (κλέπτων τὴν ἀκρόασιν καὶ μιμούμενος τοὺς
τἀληθῆ λέγοντας).
Aunque la imagen propuesta ya podría haber despertado la inquina de los
espectadores, Esquines cierra el texto con una llamada explícita a las emociones hostiles
de sus convecinos. La maldad de Demóstenes se opone a la de los políticos honrados
(πονηρός...τῶν χρηστῶν), a quienes se dedicaba a suplantar en los foros públicos dañando
su consideración como los consejeros del pueblo (πονηρὸς ὢν καὶ τὰ τῶν χρηστῶν σημεῖα
διαφθείρει). Debido a esta sagacidad maliciosa merecía el odio de sus convecinos (ἄξιός
ἐστι μισεῖσθαι), cuya vehemencia resalta el adverbio σφόδρα543.
Esquines veía en la alianza con Eubea una desventaja militar para Atenas. Los
términos impuestos por Calias le parecían descompensados y la gestión de Demóstenes,
el resultado de un soborno. Primero el orador se refiere a los distintos decretos que
componían la alianza con Calcis para después sugerir que la totalidad del movimiento
emitía notas de malversación y de fraude político (Aeschin. 3.101):
[101] ἔπειτα ἀναφαίνεται περὶ ἅπαντ’ ὢν ἐν τῷ ψηφίσματι πρὸς τῷ κλέμματι,
γράψας καὶ τὰ πέντε τάλαντα τοὺς πρέσβεις ἀξιοῦν τοὺς Ὠρείτας μὴ ὑμῖν, ἀλλὰ
Καλλίᾳ διδόναι. ὅτι δ’ ἀληθῆ λέγω, ἀφελὼν τὸν κόμπον καὶ τὰς τριήρεις καὶ τὴν
ἀλαζονείαν, ἀνάγνωθι καὶ τοῦ κλέμματος ἅψαι ὃ ὑφείλετο ὁ μιαρὸς καὶ ἀνόσιος
ἄνθρωπος ὅν φησι Κτησιφῶν ἐν τῷδε τῷ ψηφίσματι ‘διατελεῖν λέγοντα καὶ
πράττοντα τὰ ἄριστα τῷ δήμῳ τῷ Ἀθηναίων’.
543
Cf. Kremmydas 2013: 55.

179
[101] Entonces, a través de todas estas acciones muestra que tendía al fraude, pues
redactó que los embajadores pidieran a los de Óreo que entregaran cinco talentos a
Calias en vez de a vosotros. Puesto que digo la verdad, lee lo siguiente suprimiendo
la jactancia, las trirremes y la falsa pretensión política: cometió fraude del cual se
aprovechó el individuo impuro y sacrílego que Ctesifonte afirma en este decreto
que «vive diciendo y haciendo lo mejor para el pueblo ateniense».

Esquines quiere resaltar la demagogia de Demóstenes en la gestación de la alianza


con Calias. Los sintagmas preposicionales dispuestos en homeoteleuton (ἐν τῷ ψηφίσματι
πρὸς τῷ κλέμματι) acentúan los beneficios económicos que pretendía obtener con la firma
del decreto. A lo largo de la narración se informa sobre este comportamiento fraudulento,
el cual se manifiesta de diferentes formas. A la aceptación de sobornos le sigue el
menoscabo económico de Atenas al desviar los antiguos tributos de Eretria y Óreo a las
arcas de la nueva Liga euboica544. La idea vuelve a repetirse en las siguientes líneas: el
escrito de Demóstenes (γράψας) asumía que los oreítas enviarían sus contribuciones a
Calcis, una resolución deleznable a los ojos de Esquines. La privación de las cargas
económicas en detrimento de Atenas se recalca a través de la correctio y del zeugma
cruzado donde el pronombre ὑμεῖς, englobando a todos los ciudadanos atenienses,
contrasta con el nuevo receptor de los impuestos (τοὺς Ὠρείτας μὴ ὑμῖν, ἀλλὰ Καλλίᾳ
διδόναι).
Tras la afirmación tópica sobre la veracidad de los argumentos (ὅτι δ’ ἀληθῆ λέγω),
Esquines pide al secretario la lectura de un nuevo documento (ἀνάγνωθι), el cual asegura
visibilizar el fraude perpetrado (τοῦ κλέμματος ἅψαι). La reflexión final del orador
incluye la terminología irreligiosa, manejada para contraponer el comportamiento
demosténico en las negociaciones con Calias y la presentación que Ctesifonte ofrecía en
su decreto. La falsa conveniencia del tratado, exagerada por Esquines, le llevan a incluir
los adjetivos μιαρός y ἀνόσιος acompañando al nombre ἄνθρωπος, también con

544
Aeschin. 3.91-92: «Con este plan envía aquí como embajadores a Glaucetes, Empedón y Diodoro,
corredor del dólico, quienes dan vanas esperanzas al pueblo pero dinero a Demóstenes y a sus socios. Sin
duda había tres motivos por los que hacer sobornos: primero, no echar a perder una alianza con vosotros.
[…] Segundo, los tributos llegaban a quien iba a redactar la alianza con la defensa de que los calcideos no
tomarían parte en la Confederación ateniense y, tercero, que de este modo no aportarían tributos. Calias no
fracasó en ninguno de estos objetivos, sino que el odiatiranos de Demóstenes, como él mismo se hace
llamar, quien Ctesifonte afirma que aconseja lo mejor, entregó las oportunidades de la ciudad y redactó en
la alianza que nosotros ayudáramos a los calcideos. Εn vez de esto modificó un único punto y, a cambio,
escribió por conformidad: “Y que los calcideos ofrezcan ayuda en caso de que alguien vaya contra los
atenienses”». Cf. Aeschin. 3.94.

180
tonalidades denigratorias. La coordinación de estos vocablos hace pensar que,
probablemente el orador intentaba destacar la condición irreligiosa del rival. Desentrañar
el significado de sus palabras, una vez más, se complica al estar insertas en una narración
politizada. La interpretación más sencilla es la de ἀνόσιος pues, considerando las
aserciones anteriores, es fácil vincularlo al perjurio. En otros discursos de la época se
describe el juramento como ὅσιος, sancionado en un nivel cívico-religioso y que servía
como elemento cohesionador de la sociedad545. Además, conviene recordar cómo el
heraldo lanzaba una imprecación preventiva antes de cada asamblea, la cual poseía un
enunciado con que se condenaba a todo aquel que engañara a sus conciudadanos. De
hecho la maldición, tal y como la menciona Dinarco en Contra Aristogitón, presta
especial atención a la mendacidad motivada por los sobornos (Din. 2.16): «Si alguno no
dice y opina lo mismo sobre los asuntos públicos por aceptar sobornos, que este sea
destruido (εἴ τις δῶρα λαμβάνων [μὴ] ταὐτὰ λέγει καὶ γιγνώσκει, ἐξώλη τοῦτον εἶναι)».
El enunciado λέγει καὶ γιγνώσκει conectaría sarcásticamente con el decreto de Ctesifonte
(‘διατελεῖν λέγοντα καὶ πράττοντα τὰ ἄριστα τῷ δήμῳ τῷ Ἀθηναίων’). Aunque
Ctesifonte usaba la antítesis λέγοντα καὶ πράττοντα para referirse a la buena actuación
política de Demóstenes (τὰ ἄριστα), Esquines la parodia apuntando las intrigas del
estadista546.
Por cuanto al empleo de μιαρός, es difícil minimizar la expresión de la
contaminación dada su concurrencia con otro término irreligioso. Quizá substancia ese
miasma que paulatinamente va infectando a Demóstenes debido a distintas elecciones
políticas. Este sentido se hará más evidente en la siguiente sección narrativa, donde el
orador enseña a su público cómo su contrincante había desencadenado la ruina de todos
los helenos.
Las siguientes evidencias en la operatividad del léxico irreligioso se registran
profusamente en la tercera sección narrativa. Los sucesos históricos que reciben la

545
Licurgo habla de cómo Leócrates violó el juramento de los efebos, un pacto vinculante de carácter cívico,
militar y religioso (Lycurg. 1.77: «Ciertamente, ciudadanos, el juramento es algo bueno y sagrado (ὅσιος).
Por tanto, Leócrates realizó todas estas acciones en su contra. Entonces, ¿acaso podía un individuo ser más
sacrílego o traicionero hacia la patria (ἀνοσιώτερος ἢ μᾶλλον προδότης τῆς πατρίδος)?»). Igualmente, cf.
Lycurg. 1.79: «En efecto, ciudadanos, también debéis aprender lo siguiente, que el juramento es lo que
sostiene la democracia».
546
El juramento falso del comentario anterior podría corroborar esta interpretación (Aeschin. 3.99: πρῶτον
μὲν μεθ’ ὅρκου ψεύδεται, ἐξώλειαν ἐπαρώμενος ἑαυτῷ).

181
atención de Esquines son aquellos que llevaron a la renovación de las hostilidades con
Filipo y a la decisiva derrota ateniense en la batalla de Queronea (340-338 a.C.)547. El
retrato de Demóstenes como un individuo impuro y maldito brilla a lo largo del apartado,
donde brotan ejemplos sobresalientes en cuanto al uso retórico de la irreligiosidad. Así,
en la transición a este nuevo apartado Esquines esclarece cómo la condición impía de
Demóstenes ocasionó distintos infortunios (Aeschin. 3.106):
[106] ἐνταῦθ’ ἤδη τέτακται καὶ ὁ τρίτος τῶν καιρῶν, μᾶλλον δ’ ὁ πάντων πικρότατος
χρόνος ἐν ᾧ Δημοσθένης ἀπώλεσε τὰς τῶν Ἑλλήνων καὶ τῆς πόλεως πράξεις,
ἀσεβήσας μὲν εἰς τὸ ἱερὸν τὸ ἐν Δελφοῖς, ἄδικον δὲ καὶ οὐδαμῶς ἴσην τὴν πρὸς
Θηβαίους συμμαχίαν γράψας. ἄρξομαι δὲ ἀπὸ τοὺς θεοὺς αὐτοῦ πλημμελημάτων
λέγειν.

[106] Justo aquí se dispone la tercera etapa o, mejor dicho, el período más amargo
de todos, en el que Demóstenes destruyó las empresas de los griegos y de la ciudad
al cometer una impiedad contra el templo de Delfos y redactar la alianza con los
tebanos, injusta y para nada regular. Voy a comenzar hablando sobre los desafueros
de este contra los dioses.

El acento que Esquines pone sobre esta época desafortunada (μᾶλλον δ’ ὁ πάντων
πικρότατος χρόνος) se acopla a la invectiva tópica que responsabiliza a Demóstenes del
abatimiento posterior a Queronea (Δημοσθένης ἀπώλεσε τὰς τῶν Ἑλλήνων καὶ τῆς
πόλεως πράξεις)548. El orador convierte a su rival en el agente de tal destrucción y de
varias desgracias. Los factores desencadenantes de dicha situación son dos acciones
diferentes. En primer lugar, Demóstenes es culpado de cometer una impiedad contra los
dioses (ἀσεβήσας), cuyo significado queda acotado por el sintagma preposicional εἰς τὸ
ἱερὸν τὸ ἐν Δελφοῖς, indicando un ataque contra un espacio consagrado a Apolo délfico.
Aunque la información es imprecisa y no detalla en qué consistió la impiedad de
Demóstenes, los siguientes parágrafos aclaran la cuestión: el político aceptó apoyar a los
anfiseos mediante sobornos, quienes habían sido acusados de impiedad por cultivar la
llanura sagrada de Cirra. La segunda demanda radica en la alianza con los tebanos para
combatir a Filipo (τὴν πρὸς Θηβαίους συμμαχίαν). La postura antitebana de Esquines ya
se ha probado en los discursos anteriores cuando intentaba convencer a Filipo para que
disolviera el dominio de Tebas sobre Beocia y, con ello, su hegemonía político-militar549.
Ello explicaría la denominación del acuerdo con la coordinación del adjetivo negativo

547
Cf. Aeschin. 3.106-158.
548
Cf. Schol. in Aeschin. 230 in or. 3.106.
549
Cf. D. 19.21-22.

182
ἄδικος y la lítote intensiva οὐδαμῶς ἴσης, que sella la inconveniencia política para Atenas.
La organización en quiasmo (ἀσεβήσας...γράψας) moldea la incisiva crítica de Esquines
al presentar los desaciertos político-religiosos de Demóstenes como el germen de las
futuras adversidades.

Esquines opta por comenzar precisando las ofensas religiosas que había cometido
su oponente (ἄρξομαι…λέγειν). Antes de pasar a la narración propiamente dicha, ha de
subrayarse una innovación léxica: el empleo del tecnicismo πλημμελήματα. La raíz
temática del vocablo evoca la desafinación en el ámbito musical y, metafóricamente,
simbolizaba una falta de índole genérica550. El sustantivo πλημμελήματα no solo merece
atención por ser un hápax en la literatura de época clásica sino porque el contexto
sintáctico-literario del pasaje le otorga un marcado sentido irreligioso (ἀπὸ τῶν εἰς τοῦς
θεοὺς αὐτοῦ πλημμελημάτων). La aliteración vocálica y el plural retórico τοὺς θεούς, por
el cual la injuria de Demóstenes se extiende a un conjunto divinal más amplio, también
recalcan la naturaleza de tales ofensas.

Así las cosas, el orador relata a su audiencia los eventos acontecidos durante una
reunión de la Anfictionía délfica celebrada en el año 339 a.C., a partir de la cual estalló
la Cuarta Guerra Sagrada. Los temas que se irán desgranando paulatinamente persiguen
retratar a Esquines como un individuo piadoso y a Demóstenes como un impío.
Sintéticamente, en el transcurso de la reunión anfictiónica un locrio de Anfisa demandó
a los atenienses por depositar dedicaciones en el nuevo santuario de Delfos antes de que
este fuera consagrado. Airado por tamañas acusaciones e intentando prevenir que se
iniciara una campaña contra Atenas, Esquines tomó violentamente la palabra afirmando
que los anfiseos cultivaban territorios consagrados a la divinidad sin respetar las
prohibiciones anfictiónicas551. Durante los siguientes parágrafos el orador intenta ilustrar
a su audiencia sobre los antecedentes del conflicto, creando una suerte de ‘arqueología’
de la Guerra Sagrada (Aeschin. 3.107-108):

[107] ἔστι γάρ, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, τὸ Κιρραῖον [ὠνομασμένον] πεδίον καὶ λιμὴν ὁ
νῦν ἐξάγιστος καὶ ἐπάρατος ὠνομασμένος. ταύτην ποτὲ τὴν χώραν κατῴκησαν
Κιρραῖοι καὶ Κραγαλίδαι, γένη παρανομώτατα, οἳ εἰς τὸ ἱερὸν τὸ ἐν Δελφοῖς καὶ
περὶ τὰ ἀναθήματα ἠσέβουν, ἐξημάρτανον δὲ καὶ εἰς τοὺς Ἀμφικτύονας.

550
Beekes 2010: 1209 s. v. πλημμελής.
551
Harris 1995: 126-128; Worthington 2013: 237-238.

183
ἀγανακτήσαντες δ’ ἐπὶ τοῖς γιγνομένοις μάλιστα μέν, ὡς λέγονται, οἱ πρόγονοι οἱ
ὑμέτεροι, ἔπειτα καὶ οἱ ἄλλοι Ἀμφικτύονες, μαντείαν ἐμαντεύσαντο παρὰ τῷ θεῷ,
τίνι χρὴ τιμωρίᾳ τοὺς ἀνθρώπους τούτους μετελθεῖν. [108] καὶ αὐτοῖς ἀναιρεῖ ἡ
Πυθία πολεμεῖν Κιρραίοις καὶ Κραγαλίδαις πάντ’ ἤματα καὶ πάσας νύκτας καὶ τὴν
χώραν αὐτῶν καὶ τὴν πόλιν ἐκπορθήσαντας καὶ αὐτοὺς ἀνδραποδισαμένους
ἀναθεῖναι τῷ Ἀπόλλωνι τῷ Πυθίῳ καὶ τῇ Ἀρτέμιδι καὶ Λητοῖ καὶ Ἀθηνᾷ Προναίᾳ
ἐπὶ πάσῃ ἀεργίᾳ καὶ ταύτην τὴν χώραν μήτ’ αὐτοὺς ἐργάζεσθαι μήτ’ ἄλλον ἐᾶν.
λαβόντες δὲ τὸν χρησμὸν οἱ Ἀμφικτύονες ἐψηφίσαντο Σόλωνος εἰπόντος Ἀθηναίου
τὴν γνώμην, ἀνδρὸς καὶ νομοθετῆσαι δυνατοῦ καὶ περὶ ποίησιν καὶ φιλοσοφίαν
διατετριφότος, ἐπιστρατεύειν ἐπὶ τοὺς ἐναγεῖς κατὰ τὴν μαντείαν τοῦ θεοῦ.

[107] En efecto, atenienses, existe la llamada colina de Cirra y un puerto


considerado ahora intocable por procedimientos sagrados y maldito. Antaño
habitaron este territorio los cirreos y los cragálidas, pueblos totalmente contrarios a
la ley, quienes actuaban impíamente contra el santuario de Delfos en relación con
las dedicaciones y también ofendían a los anfictiones. Muy irritados por estos
sucesos, según cuentan, entonces vuestros antepasados y los demás anfictiones
consultaron al oráculo del dios con qué castigo debía perseguirse a estos individuos.
[108] La Pitia respondió que lucharan contra los cirreos y los cragálidas todos los
días y todas las noches; que, después de saquear su territorio y su ciudad y de
subyugarlos, lo consagraran a Apolo Pitio, Ártemis, Leto y Atenea Pronaia para la
yerma total; y que estos no trabajaran el lugar ni se le permitiera hacerlo a otro. Con
esta respuesta, según la propuesta legal de Solón de Atenas –un hombre con
capacidad para legislar y que había entregado su vida a la poesía y a la filosofía–, los
anfictiones votaron salir en campaña militar contra los malditos según el oráculo
del dios.

Los acontecimientos corresponden a la ampliamente debatida Primera Guerra


Sagrada. El silencio de las fuentes más tempranas, así como el hecho de que la mayoría
de información se encuadre entre la Tercera y la Cuarta Guerra Sagrada ha despertado las
sospechas de la crítica. Ya sea una ficción o una adaptación legendaria y propagandística
creada a partir de un conflicto real, ciertamente los datos proporcionados por Esquines en
sus discursos Sobre la embajada y Contra Ctesifonte son en algunos puntos discordantes.
Lo que es indudable es cómo el orador encuentra en la Primera Guerra Sagrada el
precedente histórico perfecto sobre el cual sustentar su exposición. Tras una breve
abertura en un presente cercano al juicio (νῦν) Esquines se traslada rápidamente al pasado
más remoto (πότε). La antítesis entre pasado y presente resulta fundamental para fijar las
crisis y los cambios vividos en torno a la región focense de Cirra (τὸ Κιρραῖον...πεδίον
καὶ λιμήν). La referencia pretende desbloquear el recuerdo de la consideración que los
coetáneos de Esquines tenían sobre tales espacios. La intensidad dramática del texto se
especifica a partir del sintagma ὁ νῦν ἐξάγιστος καὶ ἐπάρατος ὠνομασμένος,
retóricamente acentuado por el homeoteleuton y el isosilabismo. En él la coordinación de

184
términos (ir)religiosos debe precisarse para una mejor comprensión del episodio. El
adjetivo ἐξάγιστος es difícil de precisar semánticamente, en ocasiones traducido por
‘maldito’ y en otras por ‘consagrado’, lo cual ofrece una visión difusa de su significado552.
Como señalan varios autores, ἐξάγιστος y otros derivados se forman a partir de la raíz
*hag- / *ag-, la cual denota sacralidad553. Este vocablo, reforzado con el prefijo ἐκ-,
marcaría la extensión de una consagración a un espacio mediante distintos procesos
religiosos554. El otro de los adjetivos, ἐπάρατος, restringido a unos pocos ejemplos en la
prosa de época clásica555, es un derivado de ἀρατός, formado mediante prefijación, que
refleja el lanzamiento de una maldición.

Esquines precisa cómo la llanura y el puerto de Cirra pasaron a adquirir esa


condición sagrada, protegida con maldiciones. Trasportándose al pasado (πότε) presenta
a los habitantes de la región, quienes se caracterizaban por un comportamiento
completamente ajeno a cualquier ley o tradición (γένη παρανομώτατα). La inmoralidad
de los cirreos y de los cragálidas que se anticipa en la aposición también tiene rasgos
irreligiosos. Con un quiasmo se remarcan unas transgresiones que no solo afectaban a los
humanos sino también a los dioses. En primer lugar, el orador habla de una impiedad
causada contra el santuario (εἰς τὸ ἱερὸν τὸ ἐν Δελφοῖς καὶ περὶ τὰ ἀναθήματα ἠσέβουν).
Aunque no se precisa en qué consistió exactamente la vulneración, el sintagma περὶ τὰ
ἀναθήματα apunta que habría estado relacionada con las distintas ofrendas y regalos que
era costumbre depositar en el templo y que, desde entonces, quedaban consagrados al
dios délfico556. En segundo lugar, se nombran vagamente las faltas contra los anfictiones
(ἐξημάρτανον δὲ καὶ εἰς τοὺς Ἀμφικτύονας). La ausencia de una descripción detallada
impide conocer en qué consistieron tales fallas. El escolio a este pasaje y un fragmento
atribuido a Calístenes de Olinto transmiten que las tensiones se desencadenaron cuando

552
Por otra parte, sus aparición en la literatura de época clásica es muy reducida. Se registran cuatro usos
en Esquines, todos encuadrados en el marco de la Cuarta Guerra Sagrada (Aeschin. 3.107, 113, 114, 119);
uno en Demóstenes (D. 25.93); y otro en Sófocles (S. OC 1526).
553
Chantraine & Masson 1954; Vernant 1980: 115-124; Parker 1996: 328; Chantraine 2009: 12-13.
554
Schol. in Aeschin. 233 in or. 3.107: ἐξάγιστος] ὁ ἄγαν ἁγνὸς ἢ ὁ ἅγιος, ὥσπερ ἐπάρατος παρὰ τὸ
‘ἀραῖος’; Cf. Harp. s. v. ἐξάγιστος.
555
De nuevo, el mayor número de apariciones se encuentra en Esquines (Aeschin. 3.108, 113, 114, 119);
después hay dos testimonios en Tucídides (Th. 2.17.2, 8.97.2) y uno en Platón (Pl. Lg. 877a5).
556
Cf. Rudhardt 1992: 214-218.

185
los cirreos secuestraron a las mujeres de algunos anfictiones557. El tópico del rapto como
detonador bélico es ampliamente explorado tanto en la literatura en verso como en
prosa558. Este factor, unido a la ausencia de otras fuentes complementarias, hace que la
interpretación sea inverosímil. En consecuencia, dado que las competencias de la
Anfictionía eran esencialmente religiosas –la gestión y la protección del santuario de
Delfos559–, ἐξαμαρτάνω podría detallar el modo en que los cirreos obraron en contra del
Consejo cuando ocuparon la llanura de Cirra.

El enfado de los miembros anfictiones (ἀγανακτήσαντες...οἱ πρόγονοι οἱ


ὑμέτεροι...καὶ οἱ ἄλλοι Ἀμφικτύονες) llevó a idear una reprimenda contra los ofensores.
La decisión de acudir al oráculo de Delfos se marca con un acusativo interno (μαντείαν
ἐμαντεύσαντο) y con ello buscaban, como era habitual antes de cada empresa bélica, el
consejo y la aprobación de la divinidad. La respuesta de la Pitia (τίνι χρὴ τιμωρίᾳ τοὺς
ἀνθρώπους τούτους μετελθεῖν) se fragmenta en tres partes diferentes. La primera
corresponde al beneplácito divino para combatir a los cirreos (πολεμεῖν), que además se
acompaña con la antítesis enfática πάντ’ ἤματα καὶ πάσας νύκτας. La segunda consiste
en la consagración del lugar a los dioses (ἀναθεῖναι), el cual debía permanecer yermo
después de destruir sus poblados (ἐπὶ πάσῃ ἀργείᾳ). Cuatro son las divinidades nombradas
en este punto: una tríada familiar –Apolo, su hermana Ártemis y su madre Leto– y Atenea
Pronaia, cuyo epíteto hace referencia a un templo a ella dedicado, localizado antes de la
entrada al santuario de Apolo en Delfos560. La última y tercera prescripción recalca la
prohibición de trabajar la llanura (μήτ’ αὐτοὺς ἐργάζεσθαι).

Cuando recibieron la respuesta oracular e interpretaron su significado (λαβόντες δὲ


τὸν χρησμόν...κατὰ τὴν μαντείαν τοῦ θεοῦ) se activaron los dispositivos militares para
iniciar la guerra contra los cirreos y los cragálidas. Si antes Esquines optaba por el

557
Schol. in Aeschin. 235 in or. 3.107: «Efectivamente raptaron y se llevaron como botín a unas mujeres».
Callisth. FGrH 124 F 1: «La llamada guerra de Crisa –cuando los cirreos lucharon contra los focenses–
según afirma Calístenes en Sobre la Guerra sagrada, duró diez años porque los cirreos habían raptado a
Megisto, la hija del focense Pelagón, y a las hijas de unos argivos en su regreso desde el santuario pítico.
Cirra fue destruida entonces, en el décimo año».
558
Cf. Ar. Ach. 524-529; Duris FGrH 76 F 2; Hdt. 1.1-5.
559
CID 1.10 (= 4.1). Bowden 2020: 520.
560
D. 25.34 habla de la ubicación del templo. Εl texto de Demóstenes permite observar las distorsiones del
epíteto de Atenea que se han producido en las distintas tradiciones manuscritas: Contra Aristogitón
transmite Προνοία, ligado la inteligencia propia de la diosa; mientras el texto de Esquines conserva la forma
Προναία, donde se incide especialmente en un aspecto arquitectónico.

186
adjetivo superlativo παρανομώτατα para indicar su carencia de valores cívicos, ahora opta
por el adjetivo irreligioso ἐναγής (ἐπὶ τοὺς ἐναγεῖς). El término también pertenece a la
esfera ambivalente de la consagración y la maldición que se engloba en las raíces *hag-/
*ag-561. En este caso, el matiz peyorativo es totalmente evidente562: Esquines lo emplea
en un sentido cuasi profético, señalando a unos individuos malditos, odiados por la
divinidad al asentarse en un espacio que debía consagrarse a los dioses 563. Finalmente,
resulta llamativo observar cómo Esquines localiza a los ancestros atenienses en la acción
–primero con una alusión genérica (οἱ πρόγονοι οἱ ὑμέτεροι), después con la referencia a
Solón– para elogiar su piedad identitaria y legitimar el mensaje del discurso564.

Los anfictiones siguieron detalladamente las indicaciones de la Pitia. Tras


esclavizar a la población, destruir el territorio y consagrarlo a los dioses, pronunciaron un
juramento condicional con el cual evitar daños futuros. Precisamente son los enunciados
que componen el juramento los que levantan sospechas sobre la historicidad del
documento parafraseado por Esquines. Si se cotejan estos datos con los presentados en
Sobre la embajada se advierten grandes diferencias. El discurso del 343 a.C. únicamente
habla de las sanciones impuestas a quienes osaban saquear o atacar el santuario de Delfos,
sin mencionarse en ningún momento el territorio sagrado565. No obstante, en Contra
Ctesifonte se nombra la prohibición expresa de cultivar la llanura sagrada566. Aunque
Esquines se guíe por un documento real, está claro que consigue manipular, amoldar y
acomodar perfectamente los párrafos del juramento a su línea argumentativa. En su

561
La problemática interpretación ligada a las formas con y sin aspiración (ἅγνός, ἅγιος / ἄγος) se incluye
en Chantraine 2009: 12-13 s. v. ἄγος.
562
Para una tipología semántica, cf. Hatch 1908: 169-172.
563
Rudhardt 1992: 45.
564
Plu. Sol. 11 también trata la implicación de Solón en la Guerra Sagrada, concretamente en calidad de
consejero.
565
Vid. supra 134-137 (Aeschin. 2.115, 117). Apoyándose en textos literarios y fragmentarios, Franchi
2020: 512 argumenta que la Tercera Guerra Sagrada también estalló por el cultivo inapropiado de la llanura.
Sin embargo, si se analizan detalladamente los testimonios, no hay ningún indicio al respecto. Jenofonte
únicamente relata cómo los espartanos ocuparon la Cadmea (X. HG 5.2.27-31), motivo por el cual los
anfictiones les impusieron una multa después de la Batalla de Leuctra. Por otro lado, aunque Diodoro sí
habla del cultivo de la llanura cirrense (D.S. 16.23.1-3), la ausencia de información similar en las fuentes
de época clásica posibilitaría la existencia de una confusión entre la Tercera y la Cuarta Guerra Sagrada en
la literatura posterior. Cf. Bowden 2003: 77-78.
566
Aeschin. 3.109: «Tras reunir un gran ejército de anfictiones redujeron a la esclavitud a los individuos,
destruyeron el puerto y su ciudad y consagraron su territorio según el oráculo. Y por estos eventos prestaron
un solemne juramento: que ellos no trabajarían la tierra sagrada (μητ’ αὐτοὶ τὴν ἱερὰν γῆν ἐργάσεσθαι) ni
se le permitiría a otro, sino que se socorrería a la divinidad y a la tierra sagrada con la mano, con el pie, con
la voz y con toda la fuerza posible».

187
apología se centra en la ocupación de templo, el modo en que comenzó la Guerra Sagrada
cuando los focenses ocuparon el santuario de Delfos. En su acusación el evento sirve para
trazar un precedente histórico a los cargos presentados contra Anfisa, acusada de cultivar
la llanura, habitarla y edificar en ella, además de utilizar el puerto para fines comerciales.

Aunque en el discurso Sobre la embajada la maldición anexa al juramento se reduce


a su mínima expresión, aquí Esquines la pormenoriza al detalle, incluyendo las
condiciones que la activaban, sus efectos sobre los transgresores y los testigos divinos
(Aeschin. 3.110-111):

[110] καὶ οὐκ ἀπέχρησεν αὐτοῖς τοῦτον τὸν ὅρκον μόνον ὀμόσαι, ἀλλὰ καὶ
προστροπὴν καὶ ἀρὰν ἰσχυρὰν ὑπὲρ τούτων ἐποιήσαντο. γέγραπται γὰρ οὕτως ἐν
τῇ ἀρᾷ, ‘εἴ τις τάδε’ φησὶ ‘παραβαίνοι ἢ πόλις ἰδιώτης ἢ ἔθνος, ἐναγής’ φησὶν
‘ἔστω τοῦ Ἀπόλλωνος καὶ τῆς Ἀρτέμιδος καὶ <τῆς> Λητοῦς καὶ Ἀθηνᾶς Προναίας’.
[111] καὶ ἐπεύχεται αὐτοῖς μήτε γῆν καρποὺς φέρειν μήτε γυναῖκας τέκνα τίκτειν
γονεῦσιν ἐοικότα, ἀλλὰ τέρατα, μήτε βοσκήματα κατὰ φύσιν γονὰς ποιεῖσθαι, ἧτταν
δὲ αὐτοῖς εἶναι πολέμου καὶ δικῶν καὶ ἀγορῶν καὶ ἐξώλεις εἶναι καὶ αὐτοὺς καὶ
οἰκίας καὶ γένος τὸ ἐκείνων. ‘καὶ μήποτέ’ φησιν ‘ὁσίως θύσειαν τῷ Ἀπόλλωνι μηδὲ
τῇ Ἀρτέμιδι μηδὲ τῇ Λητοῖ μηδ’ Ἀθηνᾷ Προναίᾳ, μηδὲ δέξαιντο αὐτῶν τὰ ἱερά’.
[110] Y prestar este juramento no bastó por sí solo, sino que, además, hicieron una
súplica de perdición y una grave maldición contra estos. En efecto, así aparece
escrito en la maldición: «Si alguien» –dice– «viola esto, una ciudad particular o un
pueblo, que sea maldito por Apolo, por Ártemis, por Leto y por Atenea Pronaia».
[111] Y se les ruega que la tierra no dé frutos, que las mujeres no tengan hijos
parecidos a sus progenitores sino monstruos, que los ganados no se reproduzcan
según la forma natural, que ellos encuentren la derrota en la guerra, los juicios y las
asambleas; y que sean destruidos ellos, sus hogares y sus familias. «Y que jamás» –
dice– «puedan sacrificar según las tradiciones religiosas ni a Apolo, ni a Ártemis,
ni a Leto ni a Atenea Pronaia y que tampoco se acepten sus ofrendas».
La reproducción de textos oficiales como el juramento y la maldición hacen que en
estos parágrafos se adopte un estilo paratáctico, abundante en enumeraciones formuladas
mediante el polisíndeton y las repeticiones anafóricas. La correctio inicial subraya que
junto con el juramento se accionaron otros métodos preventivos cuyo poder desalentaría
a los criminales para dañar la llanura sagrada de Cirra (οὐκ ἀπέχρησεν αὐτοῖς τοῦτον τὸν
ὅρκον μόνον ὀμόσαι, ἀλλὰ προστροπὴν καὶ ἀρὰν ἰσχυράν). Esquines menciona el
procedimiento de la προστροπή, cuyo sentido genérico es el de ‘súplica solemne’, pero
que guarda relación con el término irreligioso προστρόπαιος ya analizado en el discurso
esquíneo Sobre la embajada. En la literatura clásica solamente comparece en la tragedia

188
y en este discurso567. No obstante, su significado aquí tiene una naturaleza dual compleja
que está subordinada a la finalidad por que se pronuncia y al sujeto contra quien se dirige
tal invocación. Los escolios al texto facilitan la comprensión del término: el proceso de
maldición (ἀρὰ ἰσχυρά) se acompañaba de una plegaria ritual con la que se invocaba la
perdición de los ofensores568. El acto definido por la προστροπή, por tanto, pediría la
protección de la llanura pero también desencadenaría la ruina de quienquiera que
cometiera una execración.

En primer lugar, se reformulan los puntos generales de la maldición. El verbo


παραβαίνω se extiende a todo aquel que quebrante el juramento. Por esto mismo adquiere
un sentido irreligioso, ya que el compromiso buscaba asegurar que la llanura de Cirra
permaneciera despoblada y sin interferencia humana alguna. El alcance que podía tener
la maldición se estructura en la aposición de τις, una enumeración con polisíndeton (τις...ἢ
πόλις ἰδιώτης ἢ ἔθνος). La necesidad de condena se precisa en la apódosis de la
condicional, donde el adjetivo ἐναγής vuelve indicar cómo recaería sobre los ofensores la
ira y la maldición de los dioses (ἐναγής...ἔστω τοῦ Ἀπόλλωνος καὶ τῆς Ἀρτέμιδος καὶ
<τῆς> Λητοῦς καὶ Ἀθηνᾶς Προναίας). Por último, la enumeración final del texto –donde
predominan el polisíndeton y la repetición anafórica de preposiciones– recopila las
consecuencias resultantes de la maldición: pérdidas económicas, sobre todo en las áreas
agrícola y ganadera; horribles desgracias en el seno familiar, cuya monstruosidad se
subraya mediante la correctio ἀλλὰ τέρατα; y el fracaso de las empresas político-
militares. Este catálogo finaliza con la fórmula aneja a la imprecación en su forma más
elaborada, lo cual señalaría su irradiación desde los perpetradores del crimen hasta sus
familiares (ἐξώλεις εἶναι καὶ αὐτοὺς καὶ οἰκίας καὶ γένος τὸ ἐκείνων).

La descripción de la cólera divina que azota una comunidad se asemeja bastante a


una reflexión circunscrita a cierta Tetralogía antifontea: en su cuadro habitual del miasma
causado por los homicidios, Antifonte plantea que la contaminación iría difundiéndose

567
Cf. A. Ch. 21, 85; Pers. 216; Eu. 718; E. Alc. 1157; IT 618; S. OC 558. El sentido de maldición quizá
trasluce de Los Persas 215-219 donde el Corego aconseja a Atosa que suplique a los dioses por la
erradicación de ciertas desgracias (A. Pers. 216: προστροπαῖς) pidiéndoles protección (A. Pers. 217: αἰτοῦ
τῶνδ’ ἀποτροπὴν τελεῖν).
568
Schol. in Aeschin. 243 in or. 3.110: <ὅρκον>] τὸν καλούμενον προστρόπαιον, ὅπερ ἐστὶ κατάρατον,
οἱονεὶ κακοδαίμονα εὔξαντο γενέσθαι τὸν παραβαίνοντα. Schol. in Aeschin. 244 in or. 3.110: προστροπήν]
οἱονεὶ κατάραν, ἀπὸ τοῦ εἰς αὑτὸν καταρᾶσθαι τὸν ὀμνύοντα τραπῆναι τὴν ἐπιορκίαν, εἰ μὴ τόδε ποιήσει
ὅπερ ὤμοσε. καὶ περὶ τούτου δὲ ἤδη ἔγνωμεν ἐν οἷς ἔλεγε (2.158) ‘τὸν προστρόπαιον᾿.

189
por la polis mientras el criminal no fuera castigado569. Asimismo los efectos de la
maldición, descritos detalladamente en el texto de Esquines, recuerdan a la cita de
Trabajos y Días que el orador ya había utilizado para definir a Demóstenes como un
προστρόπαιος. En el Contra Ctesifonte se recupera el poema y se incluyen los versos
relativos a la ira de Zeus, provocadora de varias catástrofes cuyo efecto más evidente era
un descenso demográfico mediante enfermedades y hambrunas570. Tal idea de maldición
extensible al resto de la comunidad conecta con la noción de la impiedad contaminante
y, más concretamente, con el anterior concepto de la προστροπή. Al comienzo de la
enumeración vuelve a transcribirse un acto de súplica religiosa (ἐπεύχεται αὐτοῖς) que
podría ser paralela a la expresión προστροπήν...ἐποιήσαντο. De este modo, los anfictiones
pidieron que la ira de los dioses recayera sobre los malhechores. Esto parece confirmarse
en la parte final del texto donde se explica que, por su condición abominable, los
delincuentes tenían prohibido participar en las tradiciones religiosas como las ofrendas y
los sacrificios en honor a los dioses ejecutores de la maldición (μήποτέ...ὁσίως
θύσειαν...μηδὲ δέξαιντο αὐτῶν τὰ ἱερά).

La reconstrucción de los motivos que desembocaron en la consagración de Cirra


engarzan con el debate acontecido en la reunión anfictiónica del 340-339 a.C. Esquines
cita como pruebas extratécnicas el oráculo, el juramento y la maldición referidos en su
narración571, lo cual le permite regresar a la actualidad política y proseguir con la
acusación de Demóstenes (Aeschin. 3.113-115):

[113] ταύτης τῆς ἀρᾶς καὶ τῶν ὅρκων καὶ τῆς μαντείας [γενομένης]
ἀναγεγραμμένων ἔτι καὶ νῦν, οἱ Λοκροὶ οἱ Ἀμφισσεῖς, μᾶλλον δὲ οἱ προεστηκότες
αὐτῶν, ἄνδρες παρανομώτατοι, ἐπηργάζοντο τὸ πεδίον καὶ τὸν λιμένα τὸν
ἐξάγιστον καὶ ἐπάρατον πάλιν ἐτείχισαν καὶ συνῴκισαν καὶ τέλη τοὺς
καταπλέοντας ἐξέλεγον καὶ τῶν ἀφικνουμένων εἰς Δελφοὺς πυλαγόρων ἐνίους
χρήμασι διέφθειρον, ὧν εἷς ἦν Δημοσθένης. [114] χειροτονηθεὶς γὰρ ὑφ’ ὑμῶν
πυλάγορος, λαμβάνει δισχιλίας δραχμὰς παρὰ τῶν Ἀμφισσέων, ὑπὲρ τοῦ μηδεμίαν
μνείαν περὶ αὐτῶν ἐν τοῖς Ἀμφικτύοσι ποιήσασθαι. διωμολογήθη δ’ αὐτῷ καὶ εἰς τὸν
λοιπὸν χρόνον ἀποστέλλεσθαι Ἀθήναζε τοῦ ἐνιαυτοῦ ἑκάστου μνᾶς εἴκοσι τῶν
ἐξαγίστων καὶ ἐπαράτων χρήμάτων, ἐφ’ ᾧτε βοηθέσει τοῖς Ἀμφισσεῦσιν Ἀθήνησι
κατὰ πάντα τρόπον· ὅθεν ἔτι μᾶλλον ἢ πρότερον συμβέβηκεν αὐτῷ, ὅτου ἂν
προσάψηται, ἢ ἀνδρὸς ἰδιώτου ἢ δυνάστου ἢ πόλεως δημοκρατουμένης, τούτων

569
Antipho 2.1.10.
570
Vid. supra 144-147 (Aeschin. 2.158); Aeschin. 3.135 (= Hes. Op. 242-247).
571
Cf. Aeschin. 3.112.

190
ἑκάστους ἀνιάτοις συμφοραῖς περιβάλλειν. [115] σκέψασθε δὴ τὸν δαίμονα καὶ τὴν
τύχην, ὅσῳ περιεγένετο τῆς τῶν Ἀμφισσέων ἀσεβείας.
[113] A pesar de que esta maldición, los juramentos y el oráculo todavía están hoy
inscritos, los locrios de Anfisa y, sobre todo, sus jefes, hombres totalmente
contrarios a la ley, trabajaban la llanura y, de nuevo, iban fortificando y habitando
el puerto protegido mediante procedimientos religiosos y maldito, cobraban tasas
a los que en él atracaban y corrompían con dinero a varios de los pilagoroi que se
dirigían hacia Delfos, entre los cuales Demóstenes era uno de ellos. [114] Pues,
aunque fue elegido pilagoros por vosotros, toma dos mil dracmas de los de Anfisa a
cambio de no hacer ninguna mención sobre ellos en el Consejo de los anfictiones.
Y, acordaron con él que en el futuro enviarían cada año veinte minas procedentes del
dinero más abominable y maldito, con la condición de que socorriera en Atenas a
los anfiseos de cualquier forma. Por esto le sucedió, todavía más que antes, lo
siguiente: que cada una de las cosas sobre las que él hubo puesto su mano encima –
ya sea un ciudadano particular, un estadista o una ciudad democrática– estaban
cubiertas de desgracias incurables. [115] Observad ahora el genio maligno y la
fortuna, hasta qué punto superan la impiedad de los de Anfisa.
El genitivo absoluto inicial ensambla la lectura de los documentos (ταύτης τῆς ἀρᾶς
καὶ τῶν ὅρκων καὶ τῆς μαντείας) con otra sección propiamente narrativa. De hecho la
antítesis temporal ἔτι καὶ νῦν indica su antigüedad y su vigencia a la par que plasma un
salto desde el pasado remoto hasta uno más reciente. La opinión de Esquines consiste en
que los anfiseos –un pueblo que lindaba con los terrenos pertenecientes al santuario
délfico– habían execrado la llanura de Cirra. La estrategia retórica adoptada por Esquines
consiste asimilar el crimen anfiseo con el de los antiguos cirreos. La aposición superlativa
ἄνδρες παρανομώτατοι establece ese paralelismo y destapa la irreligiosidad de los locrios.
Por otra parte, la enumeración de distintas actividades y el uso del polisíndeton enfatizan
la contravención de los juramentos y varias obligaciones religiosas: el cultivo de la llanura
contra toda prohibición anfictiónica, su edificación y la rehabilitación comercial del
puerto572. La impiedad anfisea se resalta aquí mediante la fórmula ἐξάγιστον καὶ
ἐπάρατον que señala la disposición maldita resultante de una consagración mediante
distintos rituales protectores573. Esquines afirma que los anfiseos corrompieron a ciertos
pilagoroi para que apoyaran sus intereses dentro y fuera de la Anfictionía (πυλαγόρων
ἐνίους χρήμασι διέφθειρον). Aquí reaparece la invectiva contra Demóstenes (ὧν εἷς ἦν
Δημοσθένης): el orador lo acusa por asociarse a un pueblo culpable de execración, lo cual

572
Cf. Schol. in Aeschin. 252 in or. 3.113.
573
Vid. supra 183-188 (Aeschin. 3.107-108).

191
lo convertía en heredero de una impiedad infecciosa que se extendería por toda la polis
ateniense.

Esta corrupción destaca cuando se contrapone la elección de Demóstenes como


pilagoros por la Asamblea (χειροτονηθεὶς γάρ ὑφ’ ὑμῶν πυλάγορος) y su actuación en su
camino a Delfos. El político había aceptado una sustanciosa cantidad de dinero a cambio
de encubrir los movimientos de Anfisa durante el sínodo anfictiónico (ὑπὲρ τοῦ μηδεμίαν
μνείαν...ποιήσασθαι). Es necesario precisar cuándo y cómo Demóstenes ostentó el cargo
de pilagoros. La Anfictionía prescribía que cada Estado confederado enviara un
hieromnemon elegido por sorteo, quien poseía derecho a voto. Como sus acompañantes
se elegían tres pilagoroi, los cuales no podían votar pero sí tomar la palabra durante las
reuniones574. No obstante, si se confía en los datos proporcionados por este discurso, es
imposible que Demóstenes acudiera a la reunión del 340 a.C., pues los tres pilagoroi
seleccionados fueron Midias, Trasíloco y Esquines575. La única alusión complementaria
se encuentra en el texto de Sobre la embajada fraudulenta, donde Demóstenes relata
cómo acudió a una sesión anfictiónica después de la Tercera Guerra Sagrada576. Si la
cronología que se desprende de los datos es veraz, el cultivo de la llanura de Cirra y la
venalidad de Demóstenes se prolongaron durante varios años.

El acuerdo alcanzado entre los anfiseos y Demóstenes (διωμολογήθη δ’ αὐτῷ)


culminó con el envío anual de una suma de dinero procedente de las transacciones
comerciales que se llevaban a cabo en el área portuaria de Cirra (μνᾶς εἴκοσι...χρημάτων).
La fórmula irreligiosa τῶν ἐξαγίστων καὶ ἐπαράτων se aplica ahora al dinero obtenido
por medios ilícitos, a saber, la irrupción impía en un territorio consagrado a las
divinidades, prohibición que estaba reforzada mediante el juramento y la maldición. De
esta manera se observa cómo la maldición que protegía el puerto se extiende al dinero
aceptado por Demóstenes, lo cual lο convierte en una suerte de ser impuro que transporta
la maldición a su propia patria. Y es que Esquines elabora con sutileza el carácter maldito
de su rival y su relación con las desgracias que sobrevinieron a Atenas. La metáfora

574
Schol. in Aeschin. 255-256 in or. 3.113. cf. Bowden 2003: 67-69; Bowden 2020: 520.
575
Aeschin. 3.115: «Durante el arcontado de Teofrastro, siendo hieromnemon Diogneto de Anafliunte,
vosotros elegisteis como pilagoros a ese tal Midias de Anagirunte –quien yo desearía, por varios motivos,
que siguiera vivió–, a Trasíloco de Eo y, en tercer lugar, junto con estos, a mí».
576
Por tanto, en los años posteriores al 346 a.C. y previos al 340 a.C. Cf. D. 19.65.

192
médica sugiere la gravedad de los infortunios que minaban la polis (ἀνιάτοις συμφοραῖς
περιβάλλειν) y la gradatio ascendente muestra el nivel de expansión de la maldición
contagiosa (ἢ ἀνδρὸς ἰδιώτου ἢ δινάστου ἢ πόλεως δημοκρατουμένης). Aunque Martin
propone que συμφορά carece de matices religiosos, la lectura detenida del texto, donde
los conceptos (ir)religiosos tienen un peso fundamental, lleva a pensar en una
interpretación más profunda577. Esquines alcanza el clímax de su invectiva en las líneas
finales del pasaje. Mientras focaliza la atención de la audiencia sobre su rival (σκέψασθε),
una hendíadis precisa el genio malvado que perseguía a Demóstenes y que iba a
condicionar el devenir militar ateniense (τὸν δαίμονα καὶ τὴν τύχην). Este tema conforma
otro punto de la propaganda antidemosténica, un motivo (ir)religioso elaborado donde
Esquines distingue entre la deificación de la fortuna (τύχη) y la personificación de la
cólera divina que desató la maldición del oponente (δαίμων)578. Las connotaciones
irreligiosas de los términos se verifican en la amplificación conclusiva: la comparación
de sus acciones con la impiedad de Anfisa (ὅσῳ περιεγένετο τῆς τῶν Ἀμφισσέων
ἀσεβείας) sella automáticamente el cariz irreligioso el crimen perpetrado por
Demóstenes.

La alusión a la impiedad del oponente da paso a la reconstrucción de lo acontecido


en la sesión anfictiónica. Cuando los comisionados atenienses llegaron a Delfos, varios
de sus miembros se vieron achacados por una enfermedad y recayó sobre Esquines la
responsabilidad de representar a la polis en la asamblea579. Un individuo afín a los
atenienses les había advertido sobre la intención de los anfiseos, quienes pretendían
acusarlos por dedicar escudos en el templo de Apolo antes de su consagración definitiva.
Esquines describe a sus conciudadanos cómo se alzó en medio de la reunión para defender
a su patria580. Al mismo tiempo, la condena de las impiedades focenses intenta destacar
su piedad personal (Aeschin. 3.117-119):

577
Martin 2009: 89-90.
578
Cf. Wankel 1976: 908-909, quien postula que τύχη y δαίμων operan en planos sinonímicos.
579
Aeschin. 3.115: «Nos sucedió que habíamos llegado justo en ese momento a Delfos cuando al
hieromnemon Diogneto le entró fiebre y exactamente lo mismo le había sucedido a Midias».
580
Aeschin. 3.116: «Por parte de quienes deseaban mostrar una buena disposición hacia la polis nos llegaba
la información de que los de Anfisa, quienes seguían entonces sometidos y sirviendo penosamente a los
tebanos, iban a presentar un decreto público contra nuestra ciudad, multando al pueblo de los atenienses
con cincuenta talentos porque dedicamos unos escudos de oro en el templo nuevo antes de consagrarlo a
los dioses».

193
[117] ἀρχομένου δέ μου λέγειν καὶ προθυμότερόν πως εἰσεληλυθότος εἰς τὸ
συνέδριον, τῶν ἄλλων πυλαγόρων μεθεστηκότων, ἀναβοήσας τις τῶν Ἀμφισσέων,
ἄνθρωπος ἀσελγέστατος καὶ ὡς ἐμοὶ ἐφαίνετο οὐδεμιᾶς παιδείας μετεσχηκώς, ἴσως
δὲ καὶ δαιμονίου τινὸς ἐξαμαρτάνειν προαγομένου, ‘ἀρχὴν δέ γε’ ἔφη, ‘ὦ ἄνδρες
Ἕλληνες, εἰ ἐσωφρονεῖτε, οὐδ’ ἂν ὠνομάζετε τοὔνομα τοῦ δήμου τῶν Ἀθηναίων ἐν
ταῖσδε ταῖς ἡμέραις, ἀλλ’ ὡς ἐναγεῖς ἐξείργετ’ ἂν ἐκ τοῦ ἱεροῦ’. [118] ἅμα δὲ
ἐμέμνητο τῆς τῶν Φωκέων συμμαχίας ἣν ὁ Κρωβύλος ἐκεῖνος ἔγραψε, καὶ ἄλλα
πολλὰ καὶ δυσχερῆ κατὰ τῆς πόλεως διεξῄει ἃ ἐγὼ οὔτε τότ’ ἐκαρτέρουν ἀκούων
οὔτε νῦν ἡδέως μέμνημαι αὐτῶν. ἀκούσας δ’ ἐγὼ οὕτω παρωξύνθην ὡς οὐδεπώποτ’
ἐν τῷ ἐμαυτοῦ βίῳ. καὶ τοὺς μὲν ἄλλους λόγους ὑπερβήσομαι· ἐπῆλθε δ’ οὖν μοι ἐπὶ
τὴν γνώμην μνησθῆναι τῆς τῶν Ἀμφισσέων περὶ τὴν ἱερὰν γῆν ἀσεβείας, καὶ
αὐτόθεν ἑστηκὼς ἐδείκνυον τοῖς Ἀμφικτύοσιν· ὑπόκειται γὰρ τὸ Κιρραῖον πεδίον
τῷ ἱερῷ καὶ ἔστιν εὐσύνοπτον. [119] ‘ὁρᾶτ’’, ἔφην ἐγώ, ‘ὦ ἄνδρες Ἀμφικτύονες,
ἐξειργασμένον τουτὶ τὸ πεδίον ὑπὸ τῶν Ἀμφισσέων, καὶ κεραμεῖα ἐνῳκοδομημένα
καὶ αὔλια· ὁρᾶτε τοῖς ὀφθαλμοῖς τὸν ἐξάγιστον καὶ ἐπάρατον λιμένα
τετειχισμένον· ἴστε τούτους αὐτοί, καὶ οὐδὲν ἑτέρων δεῖσθε μαρτύρων, τέλη
πεπρακότας καὶ χρήματα λαμβάνοντας ἐκ τοῦ ἱεροῦ λιμένος’. ἅμα δὲ ἀναγιγνώσκειν
ἐκέλευον αὐτοῖς τὴν μαντείαν τοῦ θεοῦ, τὸν ὅρκον τῶν προγόνων, τὴν ἀρὰν τὴν
γενομένην.
[117] Αl comienzo de mi discurso –aunque quizá había entrado a la reunión con un
entusiasmo excesivo, pues los demás pilagoroi estaban entonces indispuestos– un
anfiseo excesivamente arrogante y, según mi impresión, carente de educación
alguna, decía lo siguiente, empujándolo posiblemente alguna divinidad a cometer
esta falta: «Griegos, si desde un principio os comportarais con moderación, de
ningún modo pronunciaríais el nombre del pueblo ateniense durante estos días; al
contrario, los excluiríais del santuario como si estuvieran bajo una maldición».
[118] Justo entonces recordaba la alianza con los focenses, que el Ricitos aquel firmó
por escrito, y exponía otras muchas cuestiones incómodas contra la ciudad, las cuales
yo entonces no soportaba escucharlas ni ahora las traigo al recuerdo con gusto. Tras
oírlo me irrité tanto como jamás en mi propia vida lo había hecho. Un inciso: voy a
omitir el resto de mi discurso pero se me ocurrió recordar, sin duda, la impiedad de
los anfiseos contra la tierra sagrada. Me levanté al instante y fui probándoselo a
los anfictiones –la llanura de Cirra está cerca del santuario y se ve fácilmente. [119]
Y yo decía: «Veis, anfictiones, que esta llanura de aquí ha sido cultivada por los de
Anfisa y que han construido en ella talleres de cerámica y corrales. Veis con vuestros
propios ojos que han fortificado el puerto abominable e impuro. Vosotros mismos
sabéis –pues de ningún modo os hacen falta otros testigos– que estos han fijado tasas
y que consiguen dinero a través del puerto sagrado». Y entonces mandaba que les
leyeran el oráculo del dios, el juramento de los antepasados y la maldición existente.
Esquines intenta trasladar a su audiencia a la reunión anfictiónica celebrada en el
año 340 a.C. Gracias a los recursos retóricos vinculados a la enargeia, el orador obtiene
una riqueza narrativa que permite al público imaginar el episodio relatado. Ello explica
la abundancia de elementos extraoracionales. Una cadena de genitivos absolutos aparece
al comienzo del texto y ofrece detalles espaciales, temporales y causales vinculados al
discurso pronunciado por Esquines ante los anfictiones. Entonces se ve interrumpido por
uno de los representantes de Anfisa, a quien vilipendia vehementemente: el uso del

194
indefinido τις τῶν Ἀμφισσέων sugiere un marcado desprecio que queda verificado por la
coordinación de aposiciones sobre su carácter. Primero el superlativo ἀσελγέστατος
remarca el atrevimiento del anfiseo, que se revela totalmente cuando incrimina el
sacrilegio de los atenienses. El otro ataque se basa en una posible ausencia de educación
(οὐδεμιᾶς παιδείας), un juicio que el propio Esquines suaviza añadiendo un mayor grado
de subjetividad (ὡς ἐμοῖ ἐφαίνετο). Tal ignorancia concuerda con el anterior adjetivo
παρανομώτατοι, utilizado para retratar negativamente a los anfiseos. Si las sociedades
civilizadas vivían ajustadas a las leyes y a las tradiciones nacionales, παράνομος define
un pueblo contrario a tales valores. Finalmente su rudeza se patentiza cuando interrumpe
a Esquines (ἀναβοήσας...ἔφη), lo cual se parafrasea en estilo directo.

Con su discurso el hieromnemon anfiseo critica la actuación del Consejo. La


condicional irreal de presente remarca la falta de sentido común (ἀρχὴν δέ γε…ὦ ἄνδρες
Ἕλληνες, εἰ ἐσωφρονεῖτε) al haber permitido la participación de Atenas (οὐδ ἄν
ὠνομάζετε τοὔνομα τοῦ δήμου τῶν Ἀθηναίων). La correctio, combinada con el zeugma,
descubre cuál habría sido la actitud esperada: los atenienses deberían haber sido
expulsados del santuario (ἐξείργετ’ ἂν ἐκ τοῦ ἱεροῦ) pues las ofrendas que habían
depositado en el templo ilícitamente les habían conferido un estado impuro y maldito (ὡς
ἐναγεῖς). La petición de expulsión ratifica la naturaleza altamente contaminante de estos
actos y la necesidad de mantener a los criminales alejados de los espacios políticos y
religiosos. El orador considera que esta alocución sería el resultado de la mediación divina
(δαιμονίου τινὸς ἐξαμαρτάνειν προαγομένου). Gracias a ella la arrogancia anfisea se
dirige hacia su sentencia final, la acusación de Esquines y la declaración de la Cuarta
Guerra Sagrada.

Los coletazos últimos de la demanda anfisea evocaban diferentes críticas contra la


ciudad (ἄλλα πολλὰ καὶ δυσχερῆ κατὰ τῆς πόλεως διεξῄει), de las cuales únicamente se
define la antigua alianza de Atenas con los focenses (ἐμέμνητο τῆς τῶν Φωκέων
συμμαχίας). Al estar sometida a Tebas581, tendría sentido que Anfisa utilizara una
propaganda política afín a la potencia beocia, por la cual se asociaba a los atenienses con

581
Cf. Aeschin. 3.116.

195
los antiguos saqueadores del santuario582. En las siguientes líneas del texto la profusión
de formas en primera persona incide en la opinión de Esquines. Una antítesis temporal
subraya lo amargo en estas declaraciones (οὔτε τότ’...οὔτε νῦν). Todo culmina con la
estimulación de la furia de Esquines (ἐγὼ οὕτω παρωξύνθην), cuya manifestación sin
precedentes se amplifica con la comparación ὡς οὐδεπώποτ’ ἐν τῷ ἐμαυτοῦ βίῳ. Aunque
el término empleado aquí es el verbo παροξύνω, la respuesta emocional desencadenada
se puede ligar con la ira aristotélica (ὀργή): el catalizador del enfado es el ataque contra
la comunidad ateniense, mientras que su consecuencia es el deseo de venganza de
Esquines, el cual se materializa en su réplica posterior583.

Precisamente Esquines utiliza la retórica de la ‘falsa omisión’ (ὑπερβήσομαι) para


aportar una sensación de brevedad al discurso, así como para mantener la atención y la
buena disposición de los jueces. La técnica de la distribución μέν...δέ ayuda a precisar
este efecto pues el orador se corrige inmediatamente y habla de la importancia de recordar
la impiedad perpetrada por Anfisa (ἐπήλθε δ’ οὖν μοι ἐπὶ τὴν γνώμην μνησθῆναι). El
significado del sustantivo ἀσέβεια –un término cuya elasticidad semántica ya se ha
mencionado con anterioridad– se acota con el complemento περὶ τὴν ἱεράν γῆν, que aquí
se refiere a los terrenos consagrados a la divinidad.

En las siguientes líneas, Esquines reproduce el discurso pronunciado en la


Αnfictionía, de nuevo optando por el estilo directo. Continuando con la viveza narrativa
del relato, se utilizan distintos términos sensoriales vinculados a la vista, con los cuales
no solo guiaba la atención de los anfictiones, sino que también permitía a los jueces
atenienses trasladarse al escenario imaginado por el orador584. Se dirige al público para
enfatizar la execración de la llanura de Cirra (ὁρᾶτ’…ὁρᾶτε τοῖς ὀφθαλμοῖς), lo cual se
acentúa aún más gracias al pronombre deíctico (τουτὶ τὸ πεδίον). Los actos sancionables
que se enumeran –el cultivo del territorio, su edificación y la creación de un emporio– no
son novedosos. Los términos que emplea Esquines para describir el puerto permiten

582
Schol. in Aeschin. 264 in or. 3.118: «Los focenses saquearon el dinero sagrado que había en el santuario;
los atenienses eran sus aliados, entonces también fueron cómplices de la falta». Cf. Schol. in Aeschin. 265
in or. 3.118.
583
Arist. Rh. 1378a30-32: «Que sea la ira (ὀργή) un deseo de venganza (τιμωρίας) unido a un agravio que
se manifiesta a través del desprecio evidente hacia un individuo concreto o hacia algunos de los suyos (διὰ
φαινομένην ὀλιγωρίαν εἰς αὐτὸν ἤ <τι> τῶν αὐτοῦ), cuando la muestra de desprecio no era conveniente».
584
Cf. O’Connell 2017: 124-131.

196
comprender mejor la semántica de la fórmula τὸν ἐξάγιστον καὶ ἐπάρατον.
Efectivamente, el orador afirma que los anfiseos se estaban lucrando del puerto sagrado
(χρήματα λαμβάνοντας ἐκ τοῦ ἱεροῦ λιμένος). El empleo de ἱερός refuerza la teoría de
que ese espacio estaba consagrado a la divinidad. Así se entiende mejor el significado de
τὸν ἐξάγιστον καὶ ἐπάρατον como el proceso y el resultado ritual por el cual el puerto
quedaba maldito aun conservando su sacralidad. Al final de esta paráfrasis Esquines
retoma el estilo narrativo donde el asíndeton articula una enunciación sintácticamente
paralela de los documentos cuya lectura reclamó durante la asamblea (τὴν μαντείαν τοῦ
θεοῦ, τὸν ὅρκον τῶν προγόνων, τὴν ἀρὰν τὴν γενομένην).

La imagen del secretario leyendo los textos religiosos facilita al orador la tarea de
reiterar los puntos esenciales de su narración ante la audiencia. Primero reproduce en
primera persona la promesa de proteger las pertenencias sagradas de la divinidad. Aunque
se diferencia en contenido del juramento citado en Sobre la embajada, ambos textos
comparten la fórmula intensiva por la que se pedía el castigo más severo para los
transgresores585. Todo ello le sirve para mostrar qué condición alcanzarían los anfictiones
si no sancionaban a Anfisa (Aeschin. 3.121-122):

[121] σκοπεῖτε δὴ ποίᾳ φωνῇ, ποίᾳ ψυχῇ, ποίοις ὄμμασι, τίνα τόλμαν κτησάμενοι
τὰς ἱκετείας ποιήσεσθε, τούτους παρέντες ἀτιμωρήτους τοὺς ἐναγεῖς καὶ ταῖς ἀραῖς
ἐνόχους. οὐ γὰρ δι’ αἰνιγμῶν, ἀλλ’ ἐναργῶς γέγραπται ἐν τῇ ἀρᾷ κατά τε τῶν
ἀσεβησάντων ἃ χρὴ παθεῖν αὐτοὺς καὶ κατὰ τῶν ἐπιτρεψάντων καὶ τελευταῖον [ἐν
τῇ ἀρᾷ γέγραπται], ‘μήποθ’ ὁσίως’, φησί, ‘θύσειαν οἱ μὴ τιμωροῦντες τῷ
Ἀπόλλωνι μηδὲ τῇ Ἀρτέμιδι μηδὲ τῇ Λητοῖ μηδ’ Ἀθηνᾷ Προναίᾳ, μηδὲ δέξαιντο
αὐτῶν τὰ ἱερά’. [122] ταῦτα καὶ πρὸς τούτοις ἕτερα πολλὰ διεξελθόντος ἐμοῦ, ἐπειδή
ποτε ἀπηλλάγην καὶ μετέστην ἐκ τοῦ συνεδρίου, κραυγὴ πολλὴ καὶ θόρυβος ἦν τῶν
Ἀμφικτυόνων καὶ ὁ λόγος ἦν οὐκέτι περὶ τῶν ἀσπίδων ἃς ἡμεῖς ἀνέθεμεν ἀλλ’ ἤδη
περὶ τῆς τῶν Ἀμφισσέων τιμωρίας. ἤδη δὲ πόρρω τῆς ἡμέρας ὄντος, προελθὼν ὁ
κῆρυξ ἀνεῖπε, Δελφῶν ὅσοι ἐπὶ δίετες ἡβῶσι, καὶ δούλους καὶ ἐλευθέρους, ἥκειν
ἅμα τῇ ἡμέρᾳ ἔχοντας ἅμας καὶ δικέλλας πρὸς τὸ Θυτεῖον ἐκεῖ καλούμενον· καὶ
πάλιν ὁ αὐτὸς κῆρυξ ἀναγορεύει τοὺς ἱερομνήμονας καὶ τοὺς πυλαγόρους ἥκειν εἰς
τὸν αὐτὸν τόπον βοηθήσοντας τῷ θεῷ καὶ τῇ γῇ τῇ ἱερᾷ· ‘ἥτις δ’ ἂν μὴ παρῇ πόλις,
εἴρξεται τοῦ ἱεροῦ καὶ ἐναγὴς ἔσται καὶ τῇ ἀρᾷ ἔνοχος’.
[121] Reflexionad ahora con qué voz, con qué espíritu, con qué semblantes, con qué
atrevimiento vais a pronunciar las plegarias tras dejar sin castigo a estos condenados
y presos en las maldiciones. En efecto, en la maldición contra quienes actuaron

585
Cf. Aeschin. 3.120: «Primero, en defensa del pueblo ateniense, de mi persona, de mis hijos y de mi
hogar, protejo al dios y la tierra sagrada, conforme al juramento, con mi mano, con mi pie, con mi voz y
con todo lo que me sea posible; después, libro de culpa a nuestra ciudad en relación con las cuestiones
divinas». Cf. Aeschin. 2.115.

197
impíamente y quienes se lo permitieron no se enuncia de forma enigmática, sino
enérgicamente, qué deben sufrir aquellos. Y se redacta al final de la maldición: «Que
no puedan sacrificar conforme a la tradición religiosa –dice– ni a Apolo, ni a
Ártemis, ni a Leto, ni a Atenea Pronaia quienes no los castiguen; y que tampoco
acepten sus ofrendas». [122] Después de que yo describiera minuciosamente estas y
otras muchas cuestiones, justamente tras despedirme y abandonar la reunión, hubo
un gran griterío y alboroto entre los anfictiones y el debate ya no versaba de ningún
modo sobre los escudos que nosotros depositamos, sino sobre el castigo de los
anfiseos. Como era tarde, el heraldo se adelantó y dijo que tantos delfios como
hubieran alcanzado la edad militar hace dos años, esclavos y hombres libres,
acudieran al amanecer con picos y azadones aquí, al denominado Thyteon. De nuevo,
el mismo heraldo anunció públicamente que los hieromnemones y los pilagoroi
acudieran a ese mismo lugar para prestar ayuda al dios y a la tierra sagrada. Y
anunciaba: «En caso de que alguna ciudad no acuda, será expulsada del santuario y
quedará condenada y presa en la maldición».
El imperativo dirigido a los anfictiones (σκοπεῖτε) está seguido por una oración
interrogativa indirecta. Esta se abre con una enumeración asindética de distintos
complementos circunstanciales, cuya impetuosidad refuerza un paralelismo sintáctico
que se desdibuja con la variatio del último componente (τίνα τόλμαν κτησάμενοι). En los
dos primeros sintagmas hay una repetición anafórica del pronombre interrogativo (ποίᾳ
φωνῇ, ποίᾳ ψυχῇ) que se trunca ligeramente con el políptoton del tercero (ποίοις ὄμμασι).
La evocación del escenario sensorial que rodea el rito de la plegaria –la pronunciación de
palabras dirigidas a los dioses y la contemplación del acto religioso– sin haber castigado
previamente los crímenes de Anfisa busca persuadir al Consejo e influir en su resolución
(τούτους παρέντες ἀτιμωρήτους). La condición adquirida por los anfiseos se describe,
una vez más, con expresiones irreligiosas. Εl adjetivo ἐναγής está acompañado por la
fórmula ταῖς ἀραῖς ἔνοχος. Su significación extiende la percepción de los criminales
afectados por la maldición y el plural retórico ταῖς ἀραῖς intensifica el poder y alcance de
esta. Siguiendo su dinámica habitual Esquines resume los puntos clave del anatema que
podían perjudicar a los anfictiones si no represaliaban a Anfisa. Una correctio evidencia
la claridad y la viveza en su formulación (οὐ γὰρ δι’ αἰνιγμῶν, ἀλλ’ ἐναργῶς γέγραπται).
Con una fuerte disyunción y el homeoteleuton de los participios, el orador ahora emplaza
entre los malditos y los responsables de la impiedad (κατά τε τῶν ἀσεβησάντων) a quienes
se mostraban renuentes a castigar tales crímenes (κατὰ τῶν ἐπιτρεψάντων)586. Así, la
complicidad de los anfictiones en tales impiedades (οἱ μὴ τιμωροῦντες) los inhabilitaría

586
La enunciación recuerda ligeramente al juramento anfictiónico del discurso Sobre la embajada (2.115),
donde se incorporaban sanciones contra los posibles cómplices en el saqueo del templo.

198
para participar en distintas ceremonias religiosas (μήποθ’ ὁσίως...θύσειαν...μηδὲ δέξαιντο
αὐτῶν τὰ ἱερά). En términos generales, la formulación de la maldición concuerda con la
ofrecida por Esquines en su reconstrucción de la Primera Guerra Sagrada587. Solo difiere
en un detalle remarcable: mientras el primer ejemplo carece de un sujeto explícito, aquí
se menciona a los individuos que dejaban impunes crímenes religiosos, un juicio que se
dirige veladamente a los integrantes de la Anfictionía.

Si Esquines había prometido previamente abreviar la relación sobre su intervención


en la asamblea, aquí consolida su estrategia retórica con un genitivo absoluto en el cual
se intuye la omisión de gran parte de su discurso (ταῦτα καὶ πρὸς τούτοις ἕτερα πολλὰ
διεξελθόντος). Las palabras del orador tuvieron el efecto deseado en la audiencia: la
escandalosa impiedad de Anfisa reorganizó las prioridades de los anfictiones y
precisamente el recurso de la correctio traza la inadvertencia de los supuestos crímenes
atenienses (ὁ λόγος ἦν οὐκέτι περὶ τῶν ἀσπίδων ἃς ἡμεῖς ἀνέθεμεν ἀλλ’ ἤδη περὶ τῆς τῶν
Ἀμφισσέων τιμωρίας). Finalmente se resolvió reunir un contingente militar contra los
anfiseos. Esquines intensifica el carácter crítico de la situación de diferentes formas: los
sintagmas temporales indican la inmediatez del ataque (ἤδη δὲ πόρρω τῆς ἡμέρας
ὄντος...ἅμα τῇ ἡμέρᾳ); y la antítesis καὶ δούλους καὶ ἐλευθέρους sugiere la necesidad de
reclutar a todo aquel que hubiera alcanzado la edad militar. La ordenanza de proteger la
llanura de Cirra (βοηθήσοντας τῷ θεῷ καὶ τῇ γῇ τῇ ἱερᾷ) descuella gracias a la inserción,
en estilo directo, de la maldición lanzada por el heraldo. La oración de relativo adquiere
un matiz condicional, planteando la ausencia eventual de algún Estado miembro (ἥτις δ’
ἂν μὴ παρῇ πόλις); la principal precisa las penas consecuentes: la expulsión inmediata del
santuario (εἴρξεται τοῦ ἱεροῦ) y la obtención de una condición maldita, la cual se califica
con términos irreligiosos usuales (ἐναγὴς ἔσται καὶ τῇ ἀρᾷ ἔνοχος).

Después de que Anfisa expulsara la expedición militar de los anfictiones, el Consejo


se organizó de forma apresurada588. Para una reflexión más sosegada de la situación
Cótifo, presidente de la Anfictionía, convocó una asamblea integrada por los

587
Vid. supra 188-190 (Aeschin. 3.110-111).
588
Cf. Aeschin. 3.123: «A día siguiente, al amanecer, acudimos al lugar convenido, descendimos a la llanura
de Cirra y nos marchamos tras destruir el puerto e incendiar las viviendas. Mientras nosotros realizábamos
esto, los locrios de Anfisa, que vivían a sesenta estadios de Delfos, nos atacaron en masa con todo tipo de
armas. Y, si no hubiéramos escapado corriendo hacia Delfos, hubiéramos corrido el riesgo de morir».

199
representantes de los Estados confederados y otros magistrados589. El acalorado debate
patentizó la inquina generalizada contra los anfiseos y se decidió celebrar una reunión
extraordinaria con la intención de fijar su castigo (Aeschin. 3.124):

[124] τέλος δὲ παντὸς τοῦ λόγου ψηφίζονται ἥκειν τοὺς ἱερομνήμονας πρὸ τῆς
ἐπιούσης πυλαίας ἐν ῥητῷ χρόνῳ εἰς Πύλας, ἔχοντας δόγμα, καθ’ ὅ τι δίκας
δώσουσιν οἱ Ἀμφισσεῖς ὑπὲρ ὧν εἰς τὸν θεὸν καὶ τὴν γῆν τὴν ἱερᾶν καὶ τοὺς
Ἀμφικτύονας ἐξήμαρτον.
[124] Al final del debate votaron que los hieromnemones acudieran en el tiempo
estipulado, antes de la siguiente reunión, a las Termópilas, con un decreto por que
los anfiseos iban a pagar por las faltas que venían cometiendo contra la divinidad,
contra la tierra sagrada y contra los anfictiones.
El empleo del presente histórico, que se prolonga desde los parágrafos anteriores,
tiene un efecto retórico clave en el relato de Esquines. La ruptura del marco
espaciotemporal de la narración no solo proporciona un sentido de inmediatez al estallido
de la Cuarta Guerra Sagrada; también crea un escenario fácilmente imaginable por la
audiencia590. De tal forma, la votación de los anfictiones (ψηφίζονται) resolvió convocar
una reunión extraordinaria (πρὸ τῆς εἰπούσης πυλαίας). Tras regresar a sus respectivas
ciudades, los hieromnemones tenían que acudir a las Termópilas en la fecha convenida y
portar con ellos una propuesta de castigo (ἔχοντας δόγμα, καθ’ ὅ τι δίκας δώσουσιν οἱ
Ἀμφισσεῖς)591. Los crímenes por los cuales merecían ser sancionados se precisan en una
subordinada adjetiva que experimenta el fenómeno de la atracción de relativo (ὑπὲρ
ὧν...ἐξήμαρτον). Por un lado, el imperfecto ἐξήμαρτον remarca la durabilidad de las faltas
y su prolongación hasta el momento mismo de la deliberación. Por otro, los
complementos del verbo transfieren un sentido irreligioso a toda la oración. De este modo,
los agraviados por tales ofensas se catalogan mediante una enumeración triádica: primero
se alude al dios délfico (εἰς τὸν θεόν); después a la llanura de Cirra, un espacio a él
consagrado (τὴν γῆν τὴν ἱεράν); y, por último, a la Anfictionía, injuriada por Anfisa al

589
Aeschin. 3.124: «Al día siguiente Cótifo fijó una asamblea de los anfictiones para votar las opiniones
– pues la llaman asamblea cuando alguien no solo convoca a los pilagoroi y a los hieromnemones, sino
también a los encargados de los sacrificios y de consultar los oráculos de la divinidad. Y justo entonces
hubo un gran aluvión de acusaciones contra los de Anfisa, mientras nuestra ciudad recibió un gran elogio».
590
Cf. Allan 2009: 174-179.
591
Además del consejo celebrado en el santuario de Delfos, cada otoño los anfictiones se reunían en las
Termópilas, coincidiendo con las festividades demetríacas de Antela. Cf. Hdt. 7.200.2; Schol. in Aeschin.
279a-b in or. 3.124; Bowden 2020: 520-522.

200
quebrantar el juramento que, entre otros deberes, prohibía el cultivo de tales territorios
(τοὺς Ἀμφυκτύονας).

El hieromnemon y los pilagoroi atenienses retornaron a la polis, donde informaron


públicamente sobre lo tratado en Delfos. Esquines transmite que, aunque el Consejo
anfictiónico había ordenado acudir a una sesión extraordinaria en las Termópilas,
Demóstenes evitó la participación de Atenas mediante la elaboración de un decreto592.
Las interferencias del estadista en la administración del asunto van a definirse en términos
religiosos. Demóstenes no solo estaba frustrando las obligaciones políticas atenienses,
sino también la voluntad de los propios dioses. Este pensamiento empieza a vislumbrase
cuando Esquines certifica cómo él y sus convecinos querían obrar piadosamente pero
Demóstenes lo impedía debido a sus negocios con los de Anfisa593. La misma idea reluce
en el relato de las dos expediciones contra Anfisa, ambas un preámbulo de la Batalla de
Queronea (Aeschin. 3.129):

[129] καὶ παρελθόντες τῇ πρώτῃ στρατείᾳ καὶ μάλα μετρίως ἐχρήσαντο τοῖς
Ἀμφισσεῦσιν· ἀντὶ γὰρ τῶν μεγίστων ἀδικημάτων χρήμασιν αὐτοὺς ἐξημίωσαν καὶ
ταῦτ’ ἐν ῥητῷ χρόνῳ προεῖπον τῷ θεῷ καταθεῖναι καὶ τοὺς μὲν ἐναγεῖς καὶ τῶν
πεπραγμένων αἰτίους μετεστήσαντο, τοὺς δὲ δι’ εὐσέβειαν φεύγοντας κατήγαγον.
ἐπειδὴ δὲ οὔτε τὰ χρήματα ἐξέτινον τῷ θεῷ, τούς τ’ ἐναγεῖς κατήγαγον καὶ τοὺς
εὐσεβεῖς καὶ κατελθόντας διὰ τῶν Ἀμφικτυόνων ἐξέβαλον, οὕτως ἤδη τὴν δευτέραν
ἐπὶ τοὺς Ἀμφισσέας στρατείαν ἐποιήσαντο πολλῷ χρόνῳ ὕστερον, ἐπανεληλυθότος
Φιλίππου ἐκ τῆς ἐπὶ τοὺς Σκύθας στρατείας· τῶν μὲν θεῶν τὴν ἡγεμονίαν τῆς
εὐσεβείας ἡμῖν παραδεδωκότων, τῆς δὲ Δημοσθένους δωροδοκίας ἐμποδὼν
γεγενημένης.
[129] Tras imponerse en la primera expedición militar, trataron a los de Anfisa con
mucha moderación. En efecto, les impusieron una multa por las mayores
injusticias, ordenaron públicamente que la depositaran en honor de la divinidad en
la fecha estipulada, desterraron a los malditos y a los responsables de las acciones
y, a cambio, trajeron de vuelta a quienes estaban exiliados por piedad. Pero, como
no pagaron la multa a la divinidad, trajeron de vuelta a los malditos y expulsaron a
los piadosos y a quienes habían regresado por mediación de los anfictiones. De este
modo entonces, tras mucho tiempo, emprendieron la segunda expedición militar
contra Anfisa, después de que Filipo ya hubiera regresado de la expedición contra
los escitas, cuando los dioses nos habían concedido la hegemonía de la piedad,
pero la venalidad de Demóstenes se había convertido en un obstáculo.

592
Cf. Aeschin. 3.125-127.
593
Cf. Aeschin. 3.125: «Cuando nosotros presentamos esta resolución en el Consejo y, de nuevo, en la
Asamblea, después de que pueblo conociera nuestras acciones, toda la ciudad determinaba adoptar una
actitud piadosa (εὐσεβεῖν) pero Demóstenes se negaba por el dinero de Anfisa».

201
La narración se divide en dos estadios cronológicos consecutivos, correspondientes
a las expediciones militares contra Anfisa. Esquines informa de que, en la primera de ellas
(τῇ πρώτῃ στρατείᾳ), los anfictiones establecieron penas bastante controladas. En primer
lugar, fijaron una sanción económica con que pagar los daños ocasionados a la divinidad
(χρήμασιν...προεῖπον τῷ θεῷ καταθεῖναι). En esta oración las atrocidades anfiseas se
resumen en el sustantivo genérico μεγίστων ἀδικημάτων, cuyo sentido refuerza el
superlativo y no está exento de notas irreligiosas debido a la naturaleza de estos crímenes
–el quebrantamiento del juramento anfictiónico y la posterior execración de los territorios
sagrados–. En segundo lugar, sus esfuerzos se volcaron en restituir el orden cívico, una
armonía que se especifica mediante la distribución μέν...δέ y la oposición entre individuos
malditos y piadosos. De este modo, quienes participaron en el cultivo y en la edificación
de la llanura, fueron expulsados de la región por estar incursos en la maldición (τοὺς μὲν
ἐναγεῖς καὶ τῶν πεπραγμένων αἰτίους); mientras tanto, los opositores a tales acciones, que
permanecían en el exilio por seguridad, regresaron a sus hogares (τοὺς δὲ δι’ εὐσέβειαν
φεύγοντας κατήγαγον).

El ambiente de paz resultó efímero y los anfiseos no tardaron en violar las


imposiciones de los anfictiones. Esquines se vale de un léxico similar al de las líneas
anteriores y trueca su disposición para exhibir una actuación de los anfiseos contraria a
las normas. La organización de los paralelismos sintácticos aclara la exposición: la
evasión punitiva, el retorno de los criminales malditos (τούς τ’ ἐναγεῖς κατήγαγον) y la
represión contra quienes habían vuelto a Anfisa tras el primer choque –aquellos
considerados piadosos por Esquines y por los anfictiones (τοὺς εὐσεβεῖς καὶ κατελθόντας
διὰ τῶν Ἀμφικτυόνων ἐξέλαβον)– son las causas desencadenantes de un segundo
enfrentamiento (τὴν δευτέραν ἐπὶ τοὺς Ἀμφισσέας στρατείαν). Los apuntes cronológicos
ofrecidos por Esquines en este parágrafo han suscitado el interés de la crítica histórico-
filológica. El sintagma temporal πολλῷ χρόνῳ ὕστερον indica un amplio paréntesis entre
la primera y la segunda expedición. Si se considera la datación de Würt, la expresión se
revelaría como una suerte de exageración retórica que buscaría distanciar ambas
expediciones y remarcar la ausencia de Filipo en la primera de ellas594. No obstante,
Hammond y Griffith, siguiendo la propuesta de Beloch, proponen que el conflicto se

594
Cf. Aeschin. 3.128.

202
dilataría, por lo menos, durante un año, lo cual casaría con los términos temporales de
Esquines595.

Las últimas líneas del texto coinciden con el cénit crítico de la invectiva esquínea.
A través de dos genitivos absolutos contrastados (μέν...δέ) se habla de cómo Demóstenes
frustraba la voluntad de los propios dioses. El político ateniense había bloqueado los
planes divinales para Atenas con el efugio de la Guerra Sagrada. Esquines crea un potente
discurso antitético: a los designios divinos (τῶν μὲν θεῶν…ἡμῖν παραδεδωκότων) se
opone la corrupción de Demóstenes (τῆς δὲ Δημοσθένους δωροδοκίας), quien interfería
en estos asuntos por su alianza privada con Anfisa. El orador pretende dibujar
negativamente al rival y provocar el rechazo de la audiencia ateniense. Los sujetos a
quienes los dioses conferían jurisdicción en la piedad (τὴν ἡγεμονίαν τῆς εὐσεβείας) se
precisan con el pronombre de primera persona del plural (ἡμῖν). La definición del propio
Esquines y de sus conciudadanos como individuos piadosos provoca, tal y como propone
Serafim, un sentimiento de ‘solidaridad de grupo’ al apelar a motivos ideológicos
positivos. Mientras tanto, Demóstenes (τῆς...δωροδοκίας ἐμποδὼν γεγενημένης) provoca
el efecto contrario, una ‘hostilidad de grupo’ estimulada al comprender su actitud como
algo cercano a la impiedad596.

La implicación de Filipo en la Cuarta Guerra Sagrada da paso a la Batalla de


Queronea donde los atenienses, aliados con los tebanos y otros pueblos griegos, hicieron
frente de forma infructuosa al contingente del macedonio. Esquines liga el fracaso griego
con una cadena de atentados religiosos. En un intento por proteger Atenas, los dioses
enviaron malos augurios a la ciudad. Aunque resultaba necesario despachar una comitiva
al oráculo de Delfos para interpretar el significado de tales portentos, parece ser que
Demóstenes se negó tajantemente, alegando que la Pitia mostraba una inclinación

595
Hammond & Griffith 1979: 585-588, 717-719. Que el enfrentamiento fuera duradero es factible, pero la
teoría de Hammond y Griffith posee ciertas inconsistencias. Datan la escalada de las tensiones en otoño del
340 a.C., lo cual situaría la acción en las Termópilas. La información proporcionada por Esquines dificulta
tal interpretación ya que da a entender que el inicio del enfrentamiento surgió durante una reunión en
Delfos, posiblemente durante la primavera del 340 a.C. El autor incide en la cercanía entre Delfos y Anfisa,
que facilitó una incursión rápida e inmediata por parte de los anfictiones (Aeschin. 3.123).
596
Serafim 2020: 137-138.

203
favorable a Filipo597. Así Demóstenes hizo caso omiso a distintos portentos divinos, lo
cual Esquines censura en el siguiente pasaje (Aeschin. 3.131):

[131] οὐ τὸ τελευταῖον ἀθύτων καὶ ἀκαλλιερήτων ὄντων τῶν ἱερῶν ἐξέπεμψε τοὺς
στρατιώτας ἐπὶ τὸν πρόδηλον κίνδυνον; καίτοι γε πρώην ποτὲ ἀπετόλμα λέγειν ὅτι
παρὰ τοῦτο Φίλιππος οὐκ ἦλθεν ἡμῶν ἐπὶ τὴν χώραν ὅτι οὐκ ἦν αὐτῷ καλὰ τὰ ἱερά.
τίνος οὖν σὺ ζημίας ἄξιος εἶ τυχεῖν, ὦ τῆς Ἑλλάδος ἀλιτήριε; εἰ γὰρ ὁ μὲν κρατῶν
οὐκ ἦλθεν εἰς τὴν τῶν κρατουμένων χώραν ὅτι οὐκ ἦν αὐτῷ καλὰ τὰ ἱερά, σὺ δ’
οὐδὲν προειδὼς τῶν μελλόντων ἔσεσθαι, πρὶν καλλιερῆσαι τοὺς στρατιώτας
ἐξέπεμψας, πότερα στεφανοῦσθαί σε δεῖ ἐπὶ ταῖς τῆς πόλεως ἀτυχίαις, ἢ
ὑπερωρίσθαι;
[131] ¿No envió finalmente a los soldados hacia un peligro evidente a pesar de que
los sacrificios no se cumplieron con éxito y que no fueron favorables? De hecho,
ciertamente, no hace mucho que se atrevía a decir que Filipo no vino a nuestra tierra
por esto mismo, porque los sacrificios no le eran favorables. Entonces, ¿qué castigo
mereces sufrir tú, maldición de Grecia? Pues si el vencedor no vino a la región
vencida porque los sacrificios no le eran favorables y tú, sin conocer lo que iba a
suceder, tras enviar a los soldados antes de que los sacrificos fueran aceptados por
los dioses, ¿acaso tú debes obtener una corona por las desgracias de la patria? ¿O
deberías haber sido expulsado ya de nuestras fronteras?
El carácter redundante del pasaje, logrado mediante la repetición de léxico y
fórmulas similares, destaca qué tipo de infracción religiosa había cometido Demóstenes.
Con una primera interrogativa indirecta Esquines reflexiona sobre los momentos previos
a la Batalla de Queronea. Demóstenes había movilizado las tropas obviando los presagios
divinos que, a través del sacrificio, se habían mostrado desfavorables para Atenas. Los
errores ligados al proceder ritual se detallan con un genitivo absoluto donde interesa
destacar la coordinación de los adjetivos irreligiosos ἀθύτων καὶ ἀκαλλιερήτων.
Formados con la alfa privativa prefijal, ambos vocablos precisan dos espectros distintos
del sacrificio que afectaban a las víctimas en ellos inmoladas (ἱερῶν). Por un lado, ἄθυτος
señala que, por algún motivo, las ofrendas no habían resultado exitosas. Por otro,
ἀκαλλιέρητος –un término que se registra por vez primera en el corpus esquíneo–
definiría el rechazo de las víctimas sacrificiales por los dioses y, por tanto, se analizaría
como un mal augurio598. La misma coordinación reaparece unos parágrafos después,
cuando Esquines vuelve a culpar a Demóstenes de la derrota bélica (Aeschin. 3.152):

597
Aeschin. 3.130: « […] Demóstenes se oponía a enviar embajadores a Delfos para que consultaran al dios
qué se debía hacer, afirmando con vehemencia que la Pitia estaba de parte de Filipo (φιλιππίζειν τὴν Πυθίαν
φάσκωv)».
598
Cf. Naiden 2013:109-110; Mikalson 2016: 279-281.

204
[152] ἔνθα δὴ καὶ τῶν ἀγαθῶν ἀνδρῶν ἄξιόν ἐστι ἐπιμνησθῆναι οὓς οὗτος ἀθύτων
καὶ ἀκαλλιερήτων ὄντων τῶν ἱερῶν ἐκπέμψας ἐπὶ τὸν πρόδηλον κίνδυνον
ἐτόλμησε (τοῖς δραπέταις ποσὶ καὶ λελοιπόσι τὴν τάξιν ἀναβὰς ἐπὶ τὸν τάφον τὸν
τῶν τελευτησάντων) ἐγκωμιάζειν τὴν ἐκείνων ἀρετήν.
[152] En tal caso, ciertamente merece la pena recordar a los hombres valerosos a
quienes este tipo, tras enviarlos a un peligro evidente aunque los sacrificios no se
cumplieron con éxito y no fueron favorables, se atrevió a encomiar su virtud con
sus pies huidizos y que abandonaron la línea de batalla sobre el sepulcro de los
fallecidos.
La enunciación es prácticamente idéntica a la del pasaje anterior. Demóstenes
silenció la falta de apoyo divino que se había revelado en los sacrificios (ἀθύτων καὶ
ἀκαλλιερήτων ὄντων τῶν ἱερῶν) y envió a sus conciudadanos a la batalla. Su actuación
arrogante se acentúa cuando se describe pronunciando el discurso fúnebre en honor de
los fallecidos599. Esquines considera que los defectos de Demóstenes –su hipocresía y
cobardía– deberían incapacitarlo para hablar de las virtudes cívicas de otros hombres (τοῖς
δραπέταις ποσὶ καὶ λελοιπόσι τὴν τάξιν...ἐγκωμιάζειν τὴν ἐκείνων ἀρετήν).

Volviendo al texto inicial, Esquines contrapone el comportamiento ritual de Filipo


al de su rival. El engreimiento de esto quedó patente cuando ridiculizó al macedonio por
permanecer en Pela al no obtener sacrificios exitosos (ὅτι οὐκ ἦν αὐτῷ καλὰ τὰ ἱερά). La
fórmula es casi sinonímica al anterior ἀκαλλιέρητος y únicamente varía su intensidad
semántica. La excepcionalidad de ἀκαλλιέρητος y su composición mediante prefijación
lo convierten en un vocablo con una potencia negativa superior a la frase καλὰ τὰ ἱερά.
Parece ser que Demóstenes pronunció estas palabras para ridiculizar al rey macedonio.
Sin embargo, el prisma de Esquines es divergente: la inacción de Filipo le parece una
muestra de piedad, mientras la conducta de Demóstenes se asemeja a una impiedad.

En este punto Esquines recupera la propaganda antidemosténica por la que


Demóstenes se describe como un individuo caído en desgracia con los dioses que, debido
a su estado maldito, difundía una suerte de polución impía por toda la Hélade. El punto
culminante de tal invectiva se alcanza en una interrogación donde el orador apostrofa
explícitamente a su oponente (τίνος οὖν σὺ ζημίας ἄξιος εἶ τυχεῖν). El punto clave de la
crítica lo constituye el vocativo ὦ τῆς Ἑλλάδος ἀλιτήριε. El adjetivo irreligioso posee un
sentido figurativo, casi metafórico, por el cual Demóstenes acaba personificando la

599
El discurso se ha conservado en el corpus demosténico. Cf. D. 60.

205
maldición que él mismo portaba como resultado de sus deslices político-religiosos.
Aunque el lema suele tener un valor absoluto, aquí se complementa con el genitivo
objetivo τῆς Ἑλλάδος, con el que se indica el grado de extensión de la maldición que,
como una mancha impía, tenía la capacidad de propagarse por los espacios transitados
por el individuo. La expresión exacta se repite en tres puntos de la oratoria forense, todos
ellos contextos donde se persigue vilipendiar al estadista por las desgracias posteriores a
Queronea600.

La interrogativa final condensa las consideraciones de Esquines acerca de la


maldición demosténica. La distribución μέν...δέ de la prótasis condicional vuelve a
distinguir la postura macedonia y la del oponente con enunciados comparables a los ya
utilizados. La atención de Filipo a los procesos rituales simboliza un comportamiento
piadoso (ὅτι οὐκ ἦν ἀυτῷ καλὰ τὰ ἱερά). Por el contrario, Demóstenes había arengado a
las tropas con falsas esperanzas (σὺ δ’ οὐδὲν προειδὼς τῶν μελλόντων ἔσεσθαι) y causado
su perdición debido a la transgresión de las normas sacrificiales (πρὶν καλλιερῆσαι). En
efecto, καλλιερέω es una forma religiosa pero el contexto le otorga destellos negativos.
Su aparición en la subordinada temporal encabezada por la conjunción πρίν sugiere que
Demóstenes renunció a repetir los sacrificios hasta obtener una respuesta positiva y ahí
es precisamente donde radica la falta religiosa del estadista. En la apódosis, estructurada
por medio de una interrogativa directa doble, el orador insinúa el castigo merecido
recurriendo a la braquilogía. En vez de ser coronado por sus fracasos políticos (ἐπὶ ταῖς
τῆς πόλεως ἀτυχίας), Demóstenes debía ser despedido de la ciudad (ὑπερωρίσθαι). Este
último verbo, ὑπερορίζω, porta el sentido de erradicar la contaminación y preservar la
estabilidad comunitaria. En consonancia con otras fuentes del siglo IV a.C. este
pensamiento se desprende de Las Leyes, donde Platón considera la expulsión de la patria
un castigo reservado para los grandes crímenes –la profanación de templos, la traición o
el homicidio–601. Precisamente esta es la idea evocada por Esquines: el verbo ὑπερορίζω
indica el alejamiento de las fronteras de la ciudad, físicas o simbólicas, una medida
necesaria si se quería frenar la maldición infecciosa de Demóstenes. Una lectura similar
se arguye de un pasaje de Dinarco. En su composición Contra Demóstenes, el logógrafo

600
Cf. Aeschin. 3.131, 157; Din. 1.77.
601
Pl. Lg. 873b3-9, 873e1-874a3, 909b6-c4. Cf. D. 21.105; X. HG 1.7.22.

206
se erige en deudor de esta invectiva antidemosténica, donde se conjuga el tópico de la
mala fortuna con la retórica del pathos y la terminología (ir)religiosa. Concretamente el
orador repite la fórmula τὸν τῆς Ἑλλάδος ἀλιτήριον para censurar a Demóstenes y el
adjetivo ἐξόριστος evoca el castigo que erradicaría todas las catástrofes acontecidas (Din.
1.77: τὸν εἰς τὰς δεινοτάτας ἀτυχίας ἐμβεβληκότα τὴν πόλιν, τὸν τῆς Ἑλλάδος ἀλιτήριον
ἀποκτείναντας ἐξόριστον ἐκ τῆς πόλεως ποιῆσαι)602.

La narración sobre los movimientos militares y diplomáticos que llevaron a la


derrota griega en Queronea se pausa en la parte final del tercer bloque narrativo, donde
se incluye un emotivo excurso sobre la destrucción de Tebas en el 335 a.C. Mientras
Alejandro realizaba incursiones militares en el norte llegó a Grecia el rumor de que había
sido asesinado. La noticia reavivó los ánimos de liberarse del control macedónico,
especialmente el de los tebanos, que habían sufrido las imposiciones más severas durante
el período posterior a Queronea. Sin embargo, Alejandro se desplazó rápidamente a
Beocia y logró sofocar la revuelta. La iniciativa tebana fracasó y la Liga de Corinto fijó
la destrucción de la ciudad, la venta de ciudadanos como esclavos y la extradición de los
fugitivos603. Esquines recuerda con un lenguaje altamente emotivo el saqueo de Tebas,
un episodio que, además, le resulta idóneo para reincorporar el motivo de la miseria
provocada por Demóstenes (Aeschin. 3.156-157):

[156] μὴ πρὸς τοῦ Διὸς καὶ θεῶν ἱκετεύω ὑμᾶς, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, μὴ τρόπαιον
ἵστατε ἀφ’ ὑμῶν αὐτῶν ἐν τῇ τοῦ Διονύσου ὀρχήστρᾳ, μηδ’ αἱρεῖτε παρανοίας
ἐναντίον τῶν Ἑλλήνων τὸν δῆμον τῶν Ἀθηναίων, μηδ’ ὑπομιμνῄσκετε τῶν ἀνιάτων
καὶ ἀνηκέστων κακῶν τοὺς ταλαιπώρους Θηβαίους οὓς φεύγοντας διὰ τοῦτον
ὑποδέδεχθε τῇ πόλει, ὧν ἱερὰ καὶ τέκνα καὶ τάφους ἀπώλεσεν ἡ Δημοσθένους
δωροδοκία καὶ τὸ βασιλικὸν χρυσίον. [157] ἀλλ’ ἐπειδὴ τοῖς σώμασιν οὐ
παρεγένεσθε, ἀλλὰ ταῖς γε διανοίαις ἀποβλέψατ’ αὐτῶν εἰς τὰς συμφοράς καὶ
νομίσασθ’ ὁρᾶν ἁλισκομένην πόλιν, τειχῶν κατασκαφάς, ἐμπρήσεις οἰκιῶν,
ἀγομένας γυναῖκας παῖδας εἰς δουλείαν, πρεσβύτας ἀνθρώπους, πρεσβύτιδας
γυναῖκας ὀψὲ μεταμανθάνοντα τὴν ἐλευθερίαν, κλαίοντας, ἱκετεύοντας ὑμᾶς,
ὀργιζομένους οὐ τοῖς τιμωρουμένοις, ἀλλὰ τοῖς τούτων αἰτίοις, ἐπισκήπτοντας
μηδενὶ τρόπῳ τὸν τῆς Ἑλλάδος ἀλιτήριον στεφανοῦν, ἀλλὰ καὶ τὸν δαίμονα καὶ
τὴν τύχην τὴν συμπαρακολουθοῦσαν τῷ ἀνθρώπῳ φυλάξασθαι.

[156] No, atenienses, os lo suplico por Zeus y los dioses, no levantéis un trofeo en
la orchestra de Dioniso por vuestra propia iniciativa, no condenéis al pueblo
ateniense ante los griegos por un arrebato de locura, no recordéis los males
incurables e irremediables a los desgraciados tebanos, a quienes habéis acogido en

602
Worthington 1995: 246.
603
Sealey 1993: 198-203; Worthington 2014: 131-133.

207
la ciudad en su huida por esto mismo, cuyos templos, hijos y tumbas destruyeron
la venalidad de Demóstenes y el oro el rey. [157] Sin embargo, puesto que no
estuvisteis presentes en persona, imaginad en vuestra mentes y considerad que estáis
viendo la ciudad arrasada, la destrucción de sus murallas, los incendios de las casas,
mujeres, niños conducidos a la esclavitud, hombres ancianos, mujeres ancianas que
van olvidando tras largo tiempo su libertad, llorando, suplicándoos, encolerizados
no con los que los han castigado, sino con los responsables de esta situación, pues
piden encarecidamente que de ningún modo se le otorgue la corona a la maldición
de Grecia, sino que se tomen precauciones contra la suerte maligna que sigue a este
hombre.

La petición de Esquines para que su rival no reciba los méritos propuestos por
Ctesifonte se ve acentuada por varios recursos retóricos. La sucesión de imperativos
prohibitivos precedida por la repetición anafórica de negaciones (μή...μὴ τρόπαιον
ἵστατε...μηδ’ αἱρεῖτε...μηδ’ ὑπομινμῄσκετε) se interrumpe al comienzo del pasaje con la
intervención explícita del orador. El verbo ἱκετεύω hace referencia a una súplica dirigida
hacia los integrantes del tribunal (ὑμᾶς) que, si ya de suyo aporta una mayor intensidad
al discurso, su solemnidad se solidifica todavía más gracias una invocación a los dioses
(πρὸς τοῦ Διὸς καὶ θεῶν). Si bien las actitudes suplicantes solían adoptarlas los acusados
en la parte final del litigio, aquí es asumida por el orador con el objetivo de avanzar el
tono dramático que marca el relato subsiguiente. La secuencia de apelaciones alcanza el
punto álgido cuando comienza el relato del saqueo de Tebas. Paradójicamente el orador
pide olvidar el suceso, pero la semántica cognitiva del imperativo ὑπομιμνῄσκετε inicia
un dibujo impresivo cuya viveza retórica busca abstraer al público y transportarlo a un
momento pretérito. Los infortunios tebanos se anticipan mediante una metáfora médica
donde el adjetivo ἀνίατος sugiere el carácter infeccioso e incurable de la maldición
demosténica604.
Esquines, recurriendo posiblemente a su formación como actor, selecciona escenas
trágicas para reproducir la ansiedad tebana. El orador desarrolla la causa y las
consecuencias del devenir tebano invirtiendo el orden de su narración. De este modo, la
razón causante de la acogida de este pueblo en Atenas fue la corrupción de Demóstenes
(ἡ Δημοσθένους δωροδοκία), la cual ya se ha descrito anteriormente como una fuente de
impiedad605. Esquines menciona el oro persa, un tópico repetido en varios discursos.
Supuestamente Darío III había enviado dinero a Atenas para financiar un levantamiento

604
Cf. Hp. Aph. 7.87; Serafim 2020: 143-144.
605
Cf. Aeschin. 3.106, 113-115.

208
contra Macedonia y así retardar el avance de Alejandro hacia Asia Menor. Sin embargo,
Demóstenes se apoderó de la suma total sin destinar partidas económicas al resto de
regiones helenas, lo cual propició el fracaso de Tebas606. No obstante, aquí se prescinde
de un léxico directamente irreligioso y se opta por evocar estas nociones con formas
contextuales: esta corrupción se define como un móvil destructivo, responsable de la
perdición de instituciones religiosas tanto domésticas como privadas (ὧν ἱερὰ καὶ τέκνα
καὶ τάφους ἀπώλεσεν).
La narración continúa con una correctio que constata cómo Esquines quería que su
audiencia imaginara un escenario aterrador (ἐπειδὴ τοῖς σώμασιν οὐ παρεγένεσθε, ἀλλὰ
ταῖς γε διανοίαις ἀποβλέψατ’). Esta estrategia retórica se potencia con la elección de
verbos sensoriales (ἀποβλέψατ’ αὐτῶν εἰς τὰς συμφοράς καὶ νομίσασθ’ ὁρᾶν)607. Ambos
vocablos encabezan una enumeración asindética cuya fuerza emotiva es más que
evidente: el saqueo de la ciudad, la esclavización de sus ciudadanos y la paulatina
desaparición de la libertad griega se presentan en un tono trágico, un efecto retórico que,
sin duda, culmina con la alusión a los tebanos suplicantes (ἱκετεύοντας ὑμᾶς)608. La parte
final del texto brilla por la operatividad de dos emociones antitéticas, tal y como se
codifica en La Retórica de Aristóteles. La primera, evocada a través de una imploración,
corresponde a la definición aristotélica de la empatía. La ruina de la ciudad y la
posibilidad de que Atenas experimentara algo similar arrastraba a los jueces a una
disposición favorable hacia sus vecinos tebanos609. Este método persuasivo se organiza
con el homeoteleuton y la yuxtaposición del participio κλαίοντας, que intensifica aún más
el sentido de desesperación.
La segunda emoción se explicita en forma de enfado y, aunque los tebanos fueron
quienes la experimentaron (ὀργιζομένους), Esquines busca condicionar la respuesta del
tribunal hacia las acciones de Demóstenes. La correctio puntualiza que su ira, más que
proyectarse contra los macedonios, se dirigía contra los griegos responsables de tal
situación (οὐ τοῖς τιμωρουμένοις, ἀλλὰ τοῖς τούτων αἰτίοις). Εs aquí donde se descubre
la culpabilidad de Demóstenes, a quien se retrata con términos peyorativos. El orador
reutiliza la fórmula τὸν τῆς Ἑλλάδος ἀλιτήριον. En ella el genitivo objetivo τῆς Ἑλλάδος

606
Cf. Schol. in Aeschin. 353a-b in or. 3.156; Worthington 2013: 282-283.
607
O’Connell 2017: 121-131.
608
Cf. Serafim 2019b: 353.
609
Arist. Rh. 1385b13-19. Cf. Konstan 2004.

209
adquiere una significación mayor: la maldición altamente infecciosa se había extendido
hasta la región beocia causando la perdición de los tebanos. El juicio que se debería
alcanzar se aclara con una última correctio: lejos de merecer ser coronado por sus
políticas (μηδενὶ τρόπῳ...στεφανοῦν), la comunidad necesitaba guardarse del genio
maligno que acosaba a Demóstenes (ἀλλὰ καὶ τὸν δαίμονα καὶ τὴν τύχην
συμπαρακολουθοῦσαν τῷ ἀνθρώπῳ φυλάξασθαι). Esta potencia sobrenatural y
perniciosa se recoge en la hendíadis τὸν δαίμονα καὶ τὴν τύχην, donde la mención a un
agente divino, sancionador (δαίμων), se combina con la abstracción divina del destino
(τύχη)610.
El último apartado de la narración esquínea aborda los eventos acontecidos desde
la derrota en Queronea hasta el momento del juicio611. Los primeros parágrafos intercalan
censuras a la cobardía de Demóstenes con alusiones a su inactividad política durante estos
años. El orador critica la inacción del estadista, quien no supo aprovechar las ocasiones
político-militares para rebelarse del dominio macedonio612. Uno de esos episodios, muy
cercano a la fecha del juicio, fue el movimiento espartano comandado por Agis III. La
ausencia de Alejandro, quien se encontraba sumergido en su campaña asiática, y
Antípatro, que entonces estaba sofocando una revuelta tracia (331 a.C.), brindó la
oportunidad a ciertas ciudades del Peloponeso para tratar de erradicar la influencia
macedonia en la región. Esparta contó con el apoyo financiero de varias satrapías persas
y también solicitó la ayuda de otras poleis griegas. La noticia llegó a la Asamblea
ateniense, donde se debatió la petición espartana613. Fue entonces cuando resurgió la
actividad política de Demóstenes. En un primer momento el orador intervino apoyando
la causa de Agis pero después retrocedió y convenció a sus conciudadanos para
permanecer neutrales, quizá en un acto de cautela debido a la proximidad del castigo
tebano614.

610
Cf. Martin 2009: 176. En un brillante estudio diacrónico sobre δαίμων en la Grecia arcaica y clásica,
Suárez de la Torre 2001 indica la capacidad del vocablo para precisar una agencia divina indefinida, muchas
veces de naturaleza hostil.
611
Aeschin. 3.159-167.
612
Cf. Aeschin. 3.163-167.
613
Se ha postulado que el discurso Sobre el tratado con Alejandro (D. 17), transmitido en el corpus
demosténico, fue pronunciado en esta ocasión por un orador desconocido. Cf. Cawkwell 1961.
614
Las fuerzas de Agis III y de Antípatro chocaron en la Batalla de Megalópolis, donde se impuso la fuerza
macedónica. Posteriormente, la Liga de Corinto concretó una multa a la sublevación espartana. Cf.
Worthington 2013: 287-291.

210
De este modo, los oponentes de Demóstenes vieron en tal inactividad un filón para
vilipendiarlo, tal y como se infiere del siguiente texto de Esquines (Aeschin. 3.165-
166)615:
[165] ἐνταῦθ’ ἡμῖν ἀπόδειξιν ποίησαι, Δημόσθενες, τί ποτ’ ἦν ἃ ἔπραξας καὶ τί ποτ’
ἦν ἃ ἔλεγες· καὶ εἰ βούλει, παραχωρῶ σοι τοῦ βήματος, ἕως ἂν εἴπῃς. [166] ἐπειδὴ
δὲ σιγᾷς, ὅτι μὲν ἀπορεῖς, συγγνώμην ἔχω σοι, ἃ δὲ τότ’ ἔλεγες, ἐγὼ νυνὶ λέξω. οὐ
μέμνησθε αὐτοῦ τὰ μιαρὰ καὶ ἀπίθανα ῥήματα ἃ πῶς ποθ’ ὑμεῖς, ὦ σιδηροῖ,
ἐκαρτερεῖτε ἀκροώμενοι; ὅτ’ ἔφη παρελθών· ‘ἀμπελουργοῦσί τινες τὴν πόλιν,
ἀνατετεμνήκασί τινες τὰ κλήματα τὰ τοῦ δήμου, [ὑποτέτμηται τὰ νεῦρα τῶν
πραγμάτων,] φορμορραφούμεθα, ἐπὶ τὰ στενά τινες ὥσπερ τὰς βελόνας διείρουσι.’

[165] Αhora, Demóstenes, haznos una demostración de qué era lo que entonces
hacías y qué era lo que entonces decías. Si lo deseas, te cedo el escenario hasta que
respondas. [166] Como permaneces en silencio, te perdono que estés apurado, pero
ahora mismo voy a hablar sobre lo que tú decías entonces. ¿No recordáis sus
discursos infames y poco convincentes? ¿Cómo vosotros entonces, hombres firmes
como el hierro, soportabais escucharlos? Pues cuando subía a la tribuna afirmaba:
«Algunos vendimian los frutos de la ciudad, algunos han cortado las cepas, han
arrancado los sarmientos del pueblo, se extirpan las fibras de los asuntos políticos,
nos tienen enredados como el esparto, algunos nos meten en situaciones agudas
como agujas».

La totalidad el texto se construye por medio de pensamientos antitéticos con los que
se subraya la opinión del orador. Esquines se posiciona con el público ateniense (ἡμῖν) y
pide a su rival explicaciones, un movimiento retórico que intensifica tanto el apóstrofe
como el uso del imperativo (ἀπόδειξιν ποίησαι, Δημόσθενες). En consonancia con el
examen de su actitud pasiva se pide una suerte de rendición de cuentas donde Demóstenes
contraste sus promesas y sus verdaderas empresas políticas. En el texto se plantea a través
de una antítesis tópica (ἔπραξας...ἔλεγες), oposición que se refuerza todavía más al
incorporarse en un paralelismo sintáctico estricto, sin espacio para la omisión y donde los
únicos elementos variables son los verbos que señalan la acción del estadista. Entonces
Esquines pausa su discurso, cede la palabra a su contrincante y lo invita a defenderse, un
acto de cortesía retórica al que se acude en otros discursos forenses 616. La capacidad de
responder a los argumentos de la acusación (ἕως ἂν εἴπῃς) se opone a la mudez del
litigante (ἐπειδὴ δὲ σιγᾷς), tras lo cual Esquines implementa un estilo cuidado y
extraordinariamente sofístico. El orador crea una antítesis a través de dos planos
diferentes: el personal (ἔλεγες, ἐγώ...λέξω) y el temporal (τότ’ ἔλεγες...νυνὶ λέξω). Con

615
Cf. Din. 1.34-35; Plu. Dem. 24.1.
616
Cf. Aeschin. 2.59; D. 19.57.

211
ello crea una transición límpida desde el pasado a un presente inmediato, momento en
que Esquines reproduce los discursos de su rival.
La recuperación de la segunda persona y la elección del verbo μιμνήσκω traslada a
la audiencia a un antiguo contexto deliberativo. La frase τὰ μιαρὰ καὶ ἀπίθανα ῥήματα se
refiere a las intervenciones de Demóstenes y sus dos epítetos condenan la naturaleza de
su práctica declamatoria. El adjetivo μιαρός, como en otros casos, sugeriría el rechazo de
las técnicas retóricas debido a su inmoralidad; mientras que ἀπίθανος recoge la
desconfianza provocada por sus palabras617. Resulta significativo que Esquines opte por
un lema irreligioso para la descripción de las aptitudes oratorias de Demóstenes. Ello
muestra una solidez estratégica en la composición de sus invectivas: en su apología Sobre
la embajada se valía de ἀνόσιος para magnificar la falsedad de argumentos sumamente
graves presentados por el acusador618. Mientras tanto, en la acusación Contra Ctesifonte
se opta por μιαρός, cuya carga irreligiosa se difumina en beneficio de matices más
moralizantes619. Además, Demóstenes no es el único al que se reprende en este pasaje.
Esquines se dirige también al público, una alusión arriesgada debido a las expresiones
seleccionadas. El vocativo metafórico ὦ σιδηροῖ encierra la impasibilidad ateniense, la
cual choca, disimuladamente, con la actitud receptiva del pasado (ἐκαρτερεῖτε
ἀκροώμενοι)620.
Como colofón se parafrasean en tono burlón algunas estrategias utilizadas por
Demóstenes. La majestuosidad retórica que persigue el orador brilla gracias a la
disposición asindética del pasaje. La concatenación de metáforas domésticas y agrarias
– sobre todo vinculadas al cultivo de la vid y a trabajos artesanales– parodia las familiares
imágenes que Demóstenes empleaba para hablar de los asuntos políticos621.

617
Worman 2008: 281.
618
Cf. Aeschin. 2.5, 156-157.
619
Hesk 2001: 203-215.
620
Westwood 2021: 64-74.
621
Cf. D. 18.159. Nótese cómo el verbo φορμορραφέομαι –un hápax cómico creado por Esquines– define
el trenzado del esparto (cf. Schol. in Aeschin. 379 in οr. 3.166).

212
Argumentación (Aeschin. 3.168-254)

El resumen de toda la carrera política de Demóstenes se encadena con la


argumentación, esa sección típica donde los oradores vilipendiaban al oponente
valiéndose de distintos datos biográficos o configurando anécdotas afines a su causa y
acordes a las convenciones forenses. Esquines prosigue con su estilo claro y ordenado en
una ilustración de las cualidades que debía poseer un buen ciudadano, de las carecía la
figura de Demóstenes622. La valentía, una de las últimas virtudes referenciadas, insinúa
la cobardía que el estadista mostró durante el choque militar en Queronea (Aeschin.
3.176):
[176] ὁ μὲν τοίνυν νομοθέτης τὸν ἀστράτευτον καὶ τὸν δειλὸν καὶ τὸν λιπόντα τὴν
τάξιν ἔξω τῶν περιραντηρίων τῆς ἀγορᾶς ἐξείργει καὶ οὐκ ἐᾷ στεφανοῦσθαι οὐδ’
εἰσιέναι εἰς τὰ ἱερὰ τὰ δημοτελῆ· σὺ δὲ τὸν ἀστεφάνωτον ἐκ τῶν νόμων κελεύεις
ἡμᾶς στεφανοῦν καὶ τῷ ἑαυτοῦ ψηφίσματι τὸν οὐ προσήκοντα εἰσκαλεῖς τοῖς
τραγῳδοῖς εἰς τὴν ὀρχήστραν, εἰς τὸ ἱερὸν τοῦ Διονύσου τὸν τὰ ἱερὰ διὰ δειλίαν
προδεδωκότα.

[176] Entonces, en consecuencia, el legislador expulsa fuera de los límites lustrales


del ágora a quien evade el servicio militar, al cobarde y al que abandona el puesto de
combate; y no permite que sea coronado ni que acceda a los templos públicos. Sin
embargo tú nos ordenas coronar a quien, según las leyes, no debe ser coronado y con
tu decreto invitas a la orchestra, al templo de Dioniso, durante los certámenes
trágicos, a quien no conviene, a quien ha traicionado los templos por cobardía.

Esquines vuelve a incorporar un exemplum histórico como medio para conferir


autoridad a su interpretación sobre la cobardía de Demóstenes. Con el modelo legislativo
de Solón (ὁ νομοθέτης) –paradigma del esplendor ateniense en quien tantas veces se
apoyan los oradores– facilita la recitación de los puntos generales que vertebraban los
castigos por la infracción de los deberes militares (τὸν ἀστράτευτον καὶ τὸν δειλὸν καὶ
τὸν λιπόντα τὴν τάξιν)623. Esquines intenta transmitir el mensaje de que la deserción
estaba penada con la privación de la ciudadanía (ἀτιμία). La pérdida del derecho a
participar en la vida pública se materializaba en varias prohibiciones por las que los
criminales no podían acceder a distintos espacios de la ciudad. Primero Esquines sugiere
que los infractores no podían sobrepasar los límites del ágora, una descripción cuya

622
Cf. Aeschin. 3.168-177.
623
Aeschin. 3.175: «En efecto Solón, el famoso legislador, pensaba que era necesario castigar con estas
mismas multas a quien ha evadido el servicio militar, a quien ha abandonado la línea de combate e,
igualmente, al cobarde –pues sí, también existen causas públicas por cobardía–». Cf. Hobden 2007: 490-
491.

213
severidad se apuntala con la mención de un instrumento ritual. El περιρραντήριον era una
fuente lustral donde se realizaban las purificaciones antes de entrar a un templo 624. El
sustantivo podría referirse a la geografía general del ágora ateniense que, como centro
neurálgico de la vida pública, albergaría distintos templos o se encontraría en las
inmediaciones de puntos religiosos estratégicos (ἔξω τῶν περιραντηρίων τῆς ἀγορᾶς
ἐξείργει). Εn segundo lugar, esta prohibición también se aplicaba al acceso a los templos
situados dentro de la polis (οὐδ’ εἰσιέναι εἰς τὰ ἱερὰ τὰ δημοτελῆ). A todo ello se une la
incapacidad de recibir honores públicos (οὐκ ἐᾷ στεφανοῦσθαι), el tópico que conecta
con la propuesta ilegal presentada por Ctesifonte.
Esquines se dirige ahora directamente al acusado, a quien señala gracias al empleo
del apóstrofe (σύ...κελεύεις...εἰσκαλεῖς). El lenguaje paradójico esconde cómo Ctesifonte
transgredió las leyes. Esta impresión también se acentúa mediante términos
pertenecientes a la misma familia léxica pero con un significado antitético (τὸν
ἀστεφάνωτον ἐκ τῶν νόμων...στεφανοῦν). Las líneas finales acumulan toda la fuerza
retórica del pasaje: en un tono sarcástico, Esquines pregunta al acusado cómo se le ocurrió
invitar a un espacio religioso a quien había osado traicionar los templos de la ciudad con
su cobardía (τὸν τὰ ἱερὰ διὰ δειλίαν προδεδωκότα)625. En la oratoria forense compuesta
después de la Batalla de Queronea se aprovechó este argumento para atacar al rival y,
especialmente, para complementar las acusaciones por traición626. Martin propone que
las palabras de Esquines serían otra insinuación más de la suerte maligna que perseguía a
Demóstenes. Aunque su valoración es plausible y se correspondería con los objetivos
macroestructurales del discurso, lo interesante es observar cómo el orador agranda la
acusación por cobardía añadiéndole tintes religiosos627. De este modo, las
consideraciones colectivas se manipulan y el crimen de Demóstenes se reformula con una
percepción de peligrosidad aumentada, un acto susceptible de desmoronar el bienestar
comunitario628.

624
Schol. in Aeschin. 403a in or. 3.176.
625
El énfasis lo aportan el asíndeton, la repetición de la preposición εἰς y la estructura paralela (εἰς τὴν
ὀρχήστραν, εἰς τὸ ἱερὸν τοῦ Διονύσου).
626
En el Contra Leócrates, Licurgo recurre a este motivo innumerables veces a lo largo de toda la acusación.
Cf. Lycurg. 1.1-2, 8, 35, 78, 143, 147.
627
Martin 2009: 89-90.
628
Cf. Eidinow 2015: 77.

214
Durante estos primeros parágrafos Esquines distingue entre el pasado glorioso de
Atenas y la penosa situación política que experimentaba la ciudad en el presente del
juicio. Una de las materias tratadas era la concesión de honores públicos y el valor de la
graphe paranomon como un resorte genuinamente democrático. En un pasaje
sobresaliente por su viveza narrativa (ἐνάργεια), el orador traslada mentalmente a su
audiencia al Metroon, donde se conservaban múltiples documentos legales. Tras plasmar
la imagen de los decretos al amparo de la Diosa Madre629, Esquines aborda la restauración
democrática que siguió al régimen oligárquico de los Treinta, un ejemplo histórico con
que aleccionar acerca de la importancia del procedimiento judicial (Aeschin. 3.191)630:
[191] ἔναυλον γὰρ ἦν ἔτι τότε πᾶσιν ὅτι τηνικαῦτα ὁ δῆμος κατελύθη ἐπειδή τινες
τὰς γραφὰς τῶν παρανόμων ἀνεῖλον. καὶ γάρ τοι, ὡς ἐγὼ τοῦ πατρὸς τοῦ ἐμαυτοῦ
ἐπυνθανόμην, ὃς ἔτη βιοὺς ἐνενήκοντα καὶ πέντε ἐτελεύτησεν, ἁπάντων μετασχὼν
τῶν πόνων τῇ πόλει οὓς πολλάκις πρὸς ἐμὲ διεξῄει ἐπὶ σχολῆς· ἔφη γάρ, ὅτε ἀρτίως
κατεληλύθει ὁ δῆμος, εἴ τις εἰσίοι γραφὴν παρανόμων εἰς δικαστήριον εἶναι ὅμοιον
τὸ ὄνομα καὶ τὸ ἔργον. τί γάρ ἐστιν ἀνοσιώτερον ἀνδρὸς παράνομα λέγοντος καὶ
πράττοντος;

[191] Sin duda, todavía entonces estaba en la memoria de todos que el gobierno
democrático fue disuelto en aquel momento después de que algunos anularan las
denuncias públicas por ilegalidad. Ciertamente así lo aprendí yo de mi propio padre,
quien falleció a los noventa y cinco años, tras haber participado en todas las
dificultades de la ciudad, las cuales, en varias ocasiones, me relataba en sus ratos
libres. Y afirmaba que, cuando ya se había restablecido el gobierno democrático, si
alguien presentaba ante un tribunal la propuesta ilegal, posiblemente la persona y la
acción se considerarían lo mismo. Por tanto, ¿qué hay más sacrílego que un hombre
cuando dice y comete ilegalidades?

El exemplum histórico se inicia con la alusión a la abolición de la democracia y a


cómo una de las primeras medidas adoptadas por el régimen oligárquico fue la supresión
de los procesos judiciales contra ilegalidades (ἐπειδή τινες τὰς γραφὰς τῶν παρανόμων
ἀνεῖλον). Es significativo notar la forma en que el orador intenta establecer un paralelismo
entre los oligarcas del pasado ateniense y la actitud de Ctesifonte. Según su opinión, la
desaparición de tal tipo de denuncias era conveniente si Ctesifonte y Demóstenes
deseaban que su propuesta de decreto se cumpliera631. El relato se suspende con una

629
Aeschin. 3.187.
630
Cf. Aeschin. 3.187-192.
631
Aeschin. 3.188: «Lee también ahora lo que ha propuesto Ctesifonte en favor de Demóstenes, el
responsable de las mayores desgracias […] Con este decreto se extingue el reconocimiento de quienes
habían recuperado la democracia. Si esto es justo, aquello es vergonzoso. Si aquellos fueron condecorados
por su valor, aquel es coronado cuando no lo merece». Cf. Atkinson 2015: 23-24; Westwood 2020: 319-
320.

215
brevísima digresión donde Esquines pretende legitimar su información. Con la intención
de dar un mayor rigor y autoridad a la evocación del pasado invoca a su difunto padre,
Atrómeto, como transmisor de tales enseñanzas (ὡς ἐγὼ τοῦ πατρὸς τοῦ ἐμαυτοῦ
ἐπυνθανόμην)632. Complementariamente esto sirve para blanquear la posición paterna
como colaborador activo en las vicisitudes atenienses (ἁπάντων μετασχὼν τῶν πόνων τῇ
πόλει), lo cual contrasta con la imagen que plantea Demóstenes en sus discursos633.
Al retomar su narración Esquines esboza la dinámica judicial habitual una vez
restaurada la democracia (ὅτε ἀρτίως κατεληλύθει ὁ δῆμος). El enunciado sobre la graphe
paranomon es confuso y se requiere del apoyo de los escoliastas para sortear las
dificultades interpretativas. De este modo, es bastante probable que el orador esté
hablando de un reconocimiento público ilegal, donde la población no solo se molestaba
con el contenido del decreto –por el cual se beneficiaba inicuamente a un individuo–, sino
también con el proponente en cuestión (εἶναι ὅμοιον τὸ ὄνομα καὶ τὸ ἔργον)634. La
interrogación retórica final remata su reflexión sobre el comportamiento de Ctesifonte,
una oración que descuella por su efectismo retórico. El juego con la antítesis (λέγοντος
καὶ πράττοντος), el homeoteleuton entre ambos participios y el zeugma aplicado al
adjetivo παράνομα agudizan el segundo término de un símil iniciado con el comparativo
irreligioso ἀνοσιώτερον. Si se recuerdan las técnicas epidícticas enunciadas en los
tratados retóricos, la formación τί γάρ ἐστιν ἀνοσιώτερον ἀνδρός amplifica la gravedad
consustancial a la propuesta de Ctesifonte. El contenido puramente político y judicial del
pasaje difumina el significado originario de ἀνόσιος. No obstante, como en otras
ocasiones, su operatividad irreligiosa se deduce a partir de la macroestructura del
discurso. Esquines retrata a Demóstenes como un individuo que, debido a su
administración y talante políticos, había vulnerado múltiples convenciones cívico-
religiosas –la aceptación de sobornos procedentes de los criminales anfiseos, el
desentendimiento de los malos presagios obtenidos en los sacrificios previos a la Batalla
de Queronea o la celebración de la muerte de Filipo sin cumplir el período de luto

632
Steinbock 2013: 73-74.
633
Cf. D. 18.129; 19.249, 281.
634
Schol. in Aeschin 434 in or. 3.191: «γραφή no se refiere aquí a la acusación, sino a las propias palabras
del decreto ilegal. De este modo afirma: “no odiaban a quien redactaba algo ilegal menos que a quien
realizaba ilegalidades con sus acciones”». cf. Schol. in. Aeschin. 435 in or. 3.191: «Igualmente –afirma–
se encolerizaban con los que redactaban una propuesta ilegal que con quienes perpetraban las ilegalidades».

216
requerido tras el fallecimiento de un familiar–. En consecuencia, su indignidad para ser
coronado convierte el proyecto de Ctesifonte en una acción contraria a los preceptos
humanos y divinos635.
La materia legal y procesal de la argumentación se prorroga durante los siguientes
parágrafos, en los cuales Esquines aborda la actitud de los litigantes y de los tribunales,
sin prescindir del apoyo en los exempla históricos636. Τras definir la secuenciación de las
causas por ilegalidad637, se inserta una reflexión sobre cómo la defensa y sus synegoroi
intentarían condicionar la votación de los jueces (Aeschin. 3.198):
[198] ὅστις μὲν οὖν ἐν τῇ τιμήσει τὴν ψῆφον αἰτεῖ, τὴν ὀργὴν τὴν ὑμετέραν
παραιτεῖται· ὅστις δ’ ἐν τῷ πρώτῳ λόγῳ τὴν ψῆφον αἰτεῖ, ὅρκον αἰτεῖ, νόμον αἰτεῖ,
δημοκρατίαν αἰτεῖ, ὧν οὔτε αἰτῆσαι οὐδέν ἐστιν ὅσιον οὐδενί, οὔτ’ αἰτηθέντα ἑτέρῳ
δοῦναι. κελεύσατε οὖν αὐτούς, ἐάσαντας ὑμᾶς τὴν πρώτην ψῆφον κατὰ τοὺς νόμους
διενεγκεῖν, ἀπαντᾶν εἰς τὴν τίμησιν.

[198] Pues cualquiera que pida el voto en la evaluación de la pena intenta aplacar
vuestra ira, mientras aquel que pide el voto al comienzo del discurso, ruega un
juramento, ruega una ley, ruega un sistema democrático, pues no es respetuoso con
las normas cívico-religiosas quien lo solicite y tampoco quien, cuando se le ha
solicitado, se lo conceda a otra persona. Por tanto, ordenadles que os permitan emitir
vuestro voto inicial según las normas y acudir a la evaluación de la pena.

El texto sobresale por la repetición del verbo αἰτέω y derivados, los cuales vertebran
el núcleo de la crítica esquínea. La distribución ὅστις μέν...ὅστις δέ distingue entre los
momentos en que era lícito rogar la deliberación de los jueces. Así, los acusados y sus
defensores podían intervenir en la timesis, el tramo final de los juicios donde la pena no
estaba estipulada por los estatutos legales (ἐν τῇ τιμήσει). En ella, ambos litigantes
proponían una multa que era votada por los integrantes del tribunal, quienes decidían
según la gravedad del caso (τὴν ὀργῆν τὴν ὑμετέραν παραιτεῖται)638. Si bien era habitual
que la defensa rogara a los jueces que votaran a su favor en este tipo de procesos, Esquines
estipula que tales demandas estarían prohibidas en la parte inicial del juicio (ἐν τῷ πρώτῳ
λόγῳ). Los enunciados asindéticos, sintácticamente paralelos y enfáticos gracias a la
repetición catafórica del verbo αἰτέω, presentan las instituciones que quedaban

635
La esencia de la interpretación reluce en Aeschin. 3.196: «En efecto, si alguien, cuando ha recibido
honores en la democracia –un gobierno tal que los dioses y las leyes protegen (ἐν τοιαύτῃ πολιτείᾳ ἣν οἱ
θεοὶ καὶ οἱ νόμοι σῴζουσι)– se atreve a defender a quienes redactan propuestas ilegales, disuelve el
gobierno por el cual ha sido galardonado».
636
Aeschin. 3.192-195.
637
Aeschin. 3.197.
638
Cf. Todd 1993: 133-135.

217
comprometidas en tales ocasiones. La gradatio ascendente, además, avanza desde lo más
concreto a lo más genérico: menoscabar el juramento que los jueces prestaban para
evaluar las causas objetivamente y quebrantar las leyes constituía, en conjunto, un
atentado contra el propio sistema democrático639.
Dichas prácticas anticonstitucionales se sancionan con la lítote οὐδὲν ὅσιον, la cual
implica de un modo suavizado el comportamiento ilícito e inmoral de quienes forzaban a
los jueces a quebrantar su juramento. Tras rememorar estas claves judiciales básicas
solicita a los jueces que rechacen los argumentos de la defensa y actúen conforme dictaba
el juramento (κατὰ τοὺς νόμους), de tal forma que las peticiones de voto de Ctesifonte y
Demóstenes se restrinjan a la evaluación de la pena (ἀπαντᾶν εἰς τὴν τίμησιν).
Con este razonamiento procesal Esquines no solo defiende las causas por ilegalidad
y su correcta temporización, sino que también señala el carácter prescindible de los
synegoroi640. Esta alusión engarza con la posición que ocupaba Demóstenes en la causa
judicial. De este modo el orador cita los puntos esenciales de la acusación con el propósito
de resumir ante los jueces los temas a los que Demóstenes debía ceñirse en su discurso
defensivo641. Todo ello entronca con la naturaleza falaz del político, la cual se va
puntualizando de un modo seriocómico642. En el siguiente ejemplo se solapa su carácter
embustero con una crítica a su búsqueda de reconocimientos inmerecidos (Aeschin.
3.211-212):
[211] ὃν ἐχρῆν, εἰ καὶ μανεὶς ὁ δῆμος ἢ τῶν καθεστηκότων ἐπιλελησμένος ἐπὶ
τοιαύτης ἀκαιρίας ἐβούλετο στεφανοῦν αὐτόν, παρελθόντα εἰς τὴν ἐκκλησίαν
εἰπεῖν· ‘ἄνδρες Ἀθηναῖοι, τὸν μὲν στέφανον δέχομαι, τὸν δὲ καιρὸν ἀποδοκιμάζω ἐν
ᾧ τὸ κήρυγμα γίγνεται· οὐ γὰρ δεῖ, ἐφ’ οἷς ἡ πόλις ἐπένθησε καὶ ἐκείρατο, ἐπὶ τούτοις
ἐμὲ στεφανοῦσθαι’. ἀλλ’ οἶμαι ταῦτα μὲν ἂν εἴποι ἀνὴρ ὄντως βεβιωκὼς μετ’
ἀρετῆς· ἃ δὲ σὺ λέξεις, εἴποι ἂν κάθαρμα ζηλοτυποῦν ἀρετήν· [212] οὐ γὰρ δὴ μὰ
τὸν Ἡρακλέα τοῦτό γε ὑμῶν οὐδεὶς φοβήσεται, μὴ Δημοσθένης, ἀνὴρ μεγαλόψυχος
καὶ τὰ πολεμικὰ διαφέρων, ἀποτυχὼν τῶν ἀριστείων ἐπανελθὼν οἴκαδε ἑαυτὸν
διαχρήσηται· ὃς τοσοῦτον καταγελᾷ τῆς πρὸς ὑμᾶς φιλοτιμίας ὥστε τὴν μιαρὰν
κεφαλὴν ταύτην καὶ ὑπεύθυνον ἣν οὗτος παρὰ πάντας τοὺς νόμους γέγραφε
στεφανῶσαι, μυριάκις κατατέτμηκε καὶ τούτων μισθοὺς εἴληφε τραύματος ἐκ
προνοίας γραφὰς γραφόμενος καὶ κατακεκονδύλισται, ὥστε αὐτὸν οἶμαι τὰ τῶν
κονδύλων ἴχνη τῶν Μειδίου ἔχειν ἔτι φανερά· ὁ γὰρ ἄνθρωπος οὐ κεφαλήν, ἀλλὰ
πρόσοδον κέκτηται.

639
Harris 2006: 175-176.
640
Aeschin. 3.199.
641
Cf. Aeschin. 3.203-206.
642
Cf. Aeschin. 3.201, 202, 207-208.

218
[211] Por ello convenía que, aunque la comunidad, enloquecida y sin acordarse de
la situación existente, decidiera coronarlo en circunstancias tan inoportunas, él se
dirigiera a la asamblea y dijera lo siguiente: «Atenienses, acepto la corona pero
rechazo el momento en que la proclama se está haciendo. Pues yo no debo ser
coronado por aquellos sucesos por los que la ciudad está en duelo y de luto». No
obstante, en mi opinión, esto podría decirlo un hombre que hubiera vivido
verdaderamente conforme a la virtud; pero lo que tú vas a exponer podría decirlo un
desecho social que finge esta virtud. [212] En efecto, sin ninguna duda, ¡por
Heracles!, ninguno de vosotros tendrá miedo ahora de lo siguiente, de que
Demóstenes, un hombre generoso y distinguido por sus habilidades bélicas, se fuera
a suicidar tras regresar a casa si no consiguiera los premios. Y este se ríe de su actitud
patriótica hacia vosotros hasta el punto de que esta cabeza infame y sujeta a
rendiciones de cuentas, la cual aquel ha redactado que fuera coronada en contra de
todas las leyes, se la ha roto mil veces. Gracias a esto, ha cobrado recompensas tras
presentar causas públicas por violencia premeditada y ha sido abofeteado de tal
modo que este todavía tiene visibles, según creo, las cicatrices de los golpes de
Midias. Sin duda, este individuo no posee una cabeza, sino una fuente de ingresos.

Esquines ya había justificado que Demóstenes no podía ser coronado debido a que
todavía era un magistrado activo cuando se redactó el decreto y porque su administración
política resultó ser un fracaso. Aquí elabora un escenario hipotético donde se apunta cuál
debería haber sido la determinación tomada por su rival si realmente fuera un individuo
honrado. A pesar de la ceguera de la comunidad y su aprobación de la coronación (ὁ
δῆμος...ἐβούλετο στεφανοῦν), Demóstenes tendría que haber declinado los honores, lo
cual se expresa mediante el empleo retórico del estilo directo. En la parte final de este
discurso ficticio el hipérbaton y términos altamente trágicos presentan el reconocimiento
de la injusta coronación (οὐ γὰρ δεῖ...ἐπὶ τούτοις ἐμὲ στεφανοῦσθαι). Y es que la derrota
de Queronea había dejado a la ciudad anímicamente devastada, una desmoralización
sociopolítica que aquí se representa metafóricamente con la coordinación ἐπένθησε καὶ
ἐκείρατο. Ambos verbos rememoran un ritual fúnebre, en donde el duelo se expresaba
entonando el lamento (πενθέω) y mesándose los cabellos (κείρω)643.
El retrato que Esquines delinea a través de estas palabras se corresponde, según
su opinión (οἶμαι), al buen político y ciudadano (ἀνὴρ ὄντως βεβιωκὼς μετ’ ἀρετῆς). Sin
embargo, Demóstenes se aleja totalmente de este paradigma. De nuevo se insinúa la
asimilación del oponente al ἀλαζών, el embustero cómico que fingía unas aptitudes que
no poseía en la realidad. Para desacreditar la posible defensa de Demóstenes en relación

643
A. Ch. 167-173; E. El. 108, 515, 546; Hel. 1124; HF 1386-1392; Or. 456-458; X. HG 1.7.8. Las
alusiones al luto comunitario debían ser comunes en los discursos fúnebres atenienses (cf. Arist. Rh.
1411a31-35; Lys. 2.60).

219
con su carrera política, el orador lo apostrofa (ἃ δὲ σὺ λέξεις) y lo desacredita siguiendo
dos estrategias retóricas fundamentales. En primer lugar, incluye κάθαρμα, un insulto
semánticamente ambiguo con el que se precisaban las impurezas resultantes de un ritual
catártico. El término irreligioso aparece desleído de sus implicaciones irreligiosas más
potentes y se emplea con un fin abusivo, con la intención de remarcar el desprecio sentido
hacia el rival. En segundo lugar, la mordacidad de Esquines se intensifica con el participio
de ζηλοτυπέω. En este verbo se conceptualiza una emoción compleja, que implica una
actitud mimética acompañada de ciertos celos. En La Retórica, Aristóteles consideraba
la emulación (ζῆλος) como la experiencia contraria a la envidia (φθόνος)644; sin embargo,
para Esquines significa la frustración sentida por Demóstenes, la cual lo llevaba a fingir
una postura políticamente honrada (ἀρετήν)645.
Esquines sigue reelaborando, con un tono burlón, de qué modo Demóstenes
buscaba adquirir riquezas sin escrúpulos. El sarcasmo y la parodia impregnan las
siguientes líneas del texto. Los epítetos con que el orador describe la actitud del rival
(ἀνὴρ μεγαλόψυχος καὶ τὰ πολεμικὰ διαφέρων) señalan irónicamente dos cualidades
ausentes en su persona como la honradez o la valentía propias de la dignidad militar.
Además, la alusión a un posible suicido si no era coronado (ἀποτυχὼν τῶν ἀριστείων
ἐπανελθὼν οἴκαδε ἑαυτὸν διαχρήσηται) muestra, con un estilo chocarrero, un remedo de
Áyax que, según el mito, se suicidó cuando descubrió que había intentado asesinar a los
líderes aqueos en un ataque de locura646. El símil con personajes mitológicos es un recurso
retórico que se puede rastrear desde los inicios del género oratorio y el uso que Esquines
hace de él en este pasaje brilla por su sutileza y por su adecuación con el tema tratado647.
Finalmente, el desdén que esconde la fachada política de Demóstenes acaba por
descubrirse. La búsqueda de honores y reconocimiento público no respondía tanto al
beneficio de la patria como a alimentar sus intereses personales y su venalidad (τοσοῦτον
καταγελᾷ τῆς πρὸς ὑμᾶς φιλοτιμίας). La oración consecutiva condensa el grado de

644
Cf. Arist. Rh. 1388a32-b1.
645
Konstan 2006: 222-225; Sanders 2014: 164-165.
646
Cf. S. Aj.
647
Por ejemplo Antifonte, en el discurso Contra la madrastra, compara a la acusada de homicidio con
Clitemnestra (Antipho 1.17); o Andócides ataca la actuación de Calias con la mención a Edipo y Egisto
(And. 1.125). En el discurso Contra Ctesifonte el orador también afirma que su rival comparará sus
discursos con los cantos de las Sirenas (Aeschin. 3.228); y relaciona al sicofanta Demóstenes con Tersites
(Aeschin. 3.231). Cf. Efstathiou 2016.

220
desprecio que llegó a manifestar Demóstenes: en sus continuos intentos por conseguir
dinero el estadista llegó comprometer su integridad física. El sintagma τὴν μιαρὰν
κεφαλὴν ταύτην vertebra esta idea. El giro acompañado del adjetivo irreligioso μιαρός se
atestigua por primera vez en Los Acarnienses de Aristófanes, una comedia donde ya se
vislumbra que el componente contaminante de la expresión se halla latente en beneficio
de un empleo plenamente abusivo648. El resto de las apariciones se encuentran en la
oratoria forense de Demóstenes y Esquines, adquiriendo un sentido metonímico que
traduce la repulsión moral sentida hacia un individuo649. Esquines perpetúa el cariz
desaprobatorio de esta fórmula; no obstante, parece que no configura aquí una
sinécdoque, sino que se refiere a la parte concreta del cuerpo. El comportamiento
censurado es una suerte de prostitución física que Demóstenes practicaba para fines
lucrativos. La violencia sufrida al injuriar a ciertos individuos le permitía iniciar
acusaciones públicas con las que, si el acusado resultaba convicto, recibía una
indemnización monetaria (τούτων μισθοὺς εἴληφε...κατακεκονδύλισται). Esquines
incluye el ejemplo de la causa contra Midias, quien abofeteó a Demóstenes cuando
desempeñaba la función de corego en el contexto de las Dionisias Urbanas (τῶν κονδύλων
ἴχνη τῶν Μειδίου ἔχειν ἔτι φανερά)650. Por cuanto atañe a las prácticas viles de su
oponente, Esquines presenta sus conclusiones con una metáfora planteada a través de una
correctio donde se desvela cuál era el modo en que el sicofanta Demóstenes se ganaba la
vida (ὁ γὰρ ἄνθρωπος οὐ κεφαλήν, ἀλλὰ πρόσοδον κέκτηται).
En esta anticipación a las posibles acusaciones que los socios de Ctesifonte podían
enunciar en su defensa, Esquines justifica las razones que lo llevaron a arremeter contra
su rival después de tantos años y en la ocasión de una coronación honorífica. En su
apología Demóstenes iba a asegurar que las acusaciones de Esquines eran fruto de la
malicia y la enemistad personal, lo cual revelaría que su objetivo principal no era velar
por el bien de la ciudad, sino desacreditar a su enemigo públicamente651. El orador

648
Los ancianos de Acarnas se refieren a Diceópolis como un individuo infame (Ar. Ach. 285: ὦ μιαρὰ
κεφαλή) por firmar una tregua particular, lo cual le convierte en un traidor a los ojos de sus conciudadanos
(Ar. Ach. 289-291: ἀναίσχυντος εἶ καὶ βδελυρός, / ὦ προδότα τῆς πατρίδος, ὅστις ἡμῶν μόνος /
σπεισάμενος εἶτα δύνασαι πρὸς ἔμ’ ἀποβλέπειν).
649
Cf. D. 18.153, referido a Esquines; D. 21.117, 135, 194, referido a Midias.
650
Cf. D. 21.1-6.
651
D. 18.279.

221
desmiente por adelantado tales motivaciones y aprovecha para recordar los crímenes
perpetrados por Demóstenes (Aeschin. 3.221):
[221] ὑπὲρ δὲ τοῦ μήπω κεκρίσθαι ὑπ’ ἐμοῦ, μηδὲ τῶν ἀδικημάτων τιμωρίαν
ὑποσχεῖν, ὅταν καταφεύγῃς ἐπὶ τοὺς τοιούτους λόγους ἢ τοὺς ἀκούοντας
ἐπιλήσμονας ὑπολαμβάνεις ἢ σαυτὸν παραλογίζῃ. τὰ μὲν γὰρ περὶ τοὺς Ἀμφισσέας
ἠσεβημένα σοι καὶ τὰ περὶ τὴν Εὔβοιαν δωροδοκηθέντα, ἐν οἷς ὑπ’ ἐμοῦ φανερῶς
ἐξηλέγχου, χρόνων ἐγγεγενημένων ἴσως ἐλπίζεις τὸν δῆμον ἀμνημονεῖν·

[221] En relación con lo de no haber sido acusado por mí todavía y no haber sufrido
castigo por las injusticias, cuando te refugias en tales argumentos crees que los
oyentes han perdido la memoria o te engañas a ti mismo. En efecto, posiblemente
confías en que la comunidad, como ya ha pasado mucho tiempo, ha olvidado tus
impiedades en relación con los anfiseos y la venalidad conectada con Eubea,
acciones por las que eras claramente acusado por mí.

Los sintagmas iniciales del texto despliegan la temática de la anticipación,


consistente en los motivos por los que Esquines había esperado tanto tiempo para iniciar
una causa judicial. El orador desmonta las argumentaciones del oponente, basadas
posiblemente en sentimientos de rivalidad y rencor (καταφεύγῃς ἐπὶ τοὺς τοιούτους
λόγους). El apóstrofe directo se complementa aquí con una disyunción anafórica (ἢ…
ὑπολαμβάνεις ἢ σαυτὸν παραλογίζῃ) que implica el conocimiento de la artificiosidad
aneja a tales justificaciones, pues tanto el público como Demóstenes eran sabedores de la
realidad de los hechos. A lo largo de su discurso Esquines ha elaborado un informe sobre
la carrera política de Demóstenes que venía a justificar el ruinoso estado que había
alcanzado Atenas, un relato destacado por una concienzuda periodización y la
secuenciación de los acontecimientos a través de distintas técnicas narratológicas. El
formato y el momento de la acusación, elementos denostados por Demóstenes, son
defendidos por Esquines en el transcurso de esta refutación: en vez de actuar como un
sicofanta y acosar al estadista continuamente el orador se autorretrata como un tipo
moderado y sencillo, ejemplo modélico del buen ciudadano652.
Demóstenes desea que su audiencia haya olvidado los errores del pasado para que
quede embelesada por sus palabras, lo cual se expresa con el verbo ἐλπίζω. En La
Retórica Aristóteles define la confianza como la emoción opuesta al miedo, un
sentimiento prospectivo cuyas consecuencias tienen una condición normalmente
positiva653. No obstante, el sentimiento del oponente se trueca en vanas esperanzas por

652
Cf. Aeschin. 3.217-220.
653
Arist. Rh. 1382a22-1383b10.

222
acción directa de Esquines. El infinitivo ἀμνημονεῖν introduce una falsa sensación de
olvido, que se diluye totalmente cuando se exterioriza la criminalidad de Demóstenes.
Las dos injusticias que se enumeran ya se han descrito previamente en el discurso y aquí
se disponen siguiendo un patrón sintácticamente paralelo. Aunque ambas aluden a
episodios de corrupción, una de ellas se plantea en términos irreligiosos. Por un lado, se
recuerda la actitud impía (τὰ...ἠσεβημένα) que adoptó el estadista al aceptar sobornos de
los sacrílegos de Anfisa654. Por otro lado, Esquines replantea que los términos de alianza
con Eubea solo podían explicarse si Demóstenes había sido corrompido por Calias (τὰ...
δωροδοκηθέντα)655.
Esquines también ataca a su rival recuperando una línea argumentativa que ya había
seguido en su apología Sobre la embajada: retratar a Demóstenes como un individuo
contrario a las normas de camaradería y de amistad. En esta acusación lo presenta
involucrado en la ejecución de un tal Anaxino de Óreo quien, según Esquines y los
escoliastas, actuaba en Atenas como emisario de Olimpíade, una de las consortes de Filipo
II y madre de Alejandro656. El orador reconstruye una antigua relación de camaradería
entre este individuo y Demóstenes, lo que acrecienta su posterior tortura y condena a la
pena capital (Aeschin. 3.224):
[224] καὶ τὸν αὐτὸν ἄνδρα δὶς στρεβλώσας τῇ σαυτοῦ χειρί, ἔγραψας αὐτὸν θανάτῳ
ζημιῶσαι, καὶ παρὰ τῷ αὐτῷ ἐν Ὠρεῷ κατήγου, καὶ <ᾧ> ἀπὸ τῆς αὐτῆς τραπέζης
ἔφαγες καὶ ἔπιες καὶ ἔσπεισας, καὶ τὴν δεξιὰν ἐνέβαλες ἄνδρα φίλον καὶ ξένον
ποιούμενος, [καὶ] τοῦτον ἀπέκτεινας· καὶ περὶ τούτων ἐν ἅπασιν Ἀθηναίοις
ἐξελεγχθεὶς ὑπ’ ἐμοῦ καὶ κληθεὶς ξενοκτόνος, οὐ τὸ ἀσέβημα ἠρνήσω, ἀλλ’
ἀπεκρίνω, ἐφ’ ᾧ ἀνεβόησεν ὁ δῆμος καὶ ὅσοι ξένοι περιέστασαν τὴν ἐκκλησίαν·
ἔφησθα γὰρ τοὺς τῆς πόλεως ἅλας περὶ πλείονος ποιήσασθαι τῆς ξενικῆς
τραπέζης.

[224] Tras atormentar en dos ocasiones a este hombre con tus propias manos,
propusiste por escrito que él fuera condenado a muerte. Te habías hospedado en su
casa en Óreo, donde además comiste de esa mesa, bebiste y ofreciste libaciones; le
estrechaste la mano convirtiendo a ese en amigo y huésped extranjero; y lo acabaste
condenando a muerte. Y tras haber sido acusado por mí de entre todos los atenienses
por estos actos y ser designado asesino de huéspedes, no negaste la impiedad, sino
que respondiste aquello que el demos y cuantos extranjeros presentes en la asamblea
abuchearon: en efecto, decías que tuviste en más estima la sal de la ciudad que la
mesa del huésped.

654
Vid. supra 190-193 (Aeschin. 3.113-115).
655
Vid. supra 179-181 (Aeschin. 3.101).
656
Cf. Aeschin. 3.224; Schol. in Aeschin. 488 in or. 3.223.

223
En efecto, la tortura (στρεβλώσας) y la condena de Anaxino (ἔγραψας αὐτὸν
θανάτῳ ζημιῶσαι), que fueron principalmente promovidas por Demóstenes, se
contraponen al antiguo vínculo de hospitalidad que mantenían estas dos personas. Gracias
al manejo del apóstrofe, Esquines increpa al político, a quien muestra bajo el hospedaje
de Anaxino en Óreo (παρὰ τῷ αὐτῷ ἐν Ὠρεῷ κατήγου), participando en una serie de actos
rituales con que se sancionaban estas relaciones de amistad. Tal y como analiza Herman
en su monografía, existía una cuidadosa combinación de gestos, intercambios y
operaciones por la cual dos extraños forjaban una philia recíproca. Entre ellos estaban la
celebración de la comensalía, las libaciones y la pronunciación de juramentos. Esquines
bosqueja este escenario con la mesa compartida (ἀπὸ τῆς αὐτῆς τραπέζης), símbolo del
convite ritual, y con la catalogación de los distintos pasos del protocolo: la comida, la
bebida y el vertimiento de libaciones (ἔφαγες καὶ ἔπιες καὶ ἔσπεισας).
No obstante, el signo de hospitalidad más relevante es el estrechamiento de las
manos (τὴν δεξιὰν ἐνέβαλες). Este gesto simbolizaba un reconocimiento mutuo del
vínculo (ἄνδρα φίλον καὶ ξένον ποιούμενος), así como una actitud leal recíproca657. Y
esta importancia se desvela cuando se repara en cómo el orador formula los métodos
punitivos aplicados por Demóstenes: la misma mano que selló la hospitalidad con
Anaxino fue la que le torturó para extraerle información antes de su ejecución (τῇ σαυτοῦ
χειρί). Demóstenes elabora una acusación similar en su discurso Contra Midias. En ella
el orador busca retratar a Midias como un sicofanta impío, quien acusó falsamente de
asesinato a su camarada Aristarco. La relación de philia entre ambos individuos da paso
a la fechoría de Midias, la cual posee una estructura bimembre. En primer lugar, si
Aristarco fuera realmente un homicida jamás se habría arriesgado a compartir una
estancia con él y a quedar infecto por su miasma impío. Como consecuencia, Midias
evidencia su perjurio al acudir a casa de Aristarco. En segundo lugar, la acusación
maliciosa de asesinato vulnera la institución de la camaradería, una relación que aparece
reforzada en términos rituales (D. 21.119):
[119] τῇ δ’ ὑστεραίᾳ πάλιν (τοῦτο γάρ, τοῦτο οὐκ ἔχον ἐστὶν ὑπερβολὴν
ἀκαθαρσίας, ἄνδρες Ἀθηναῖοι) εἰσελθὼν οἴκαδε ὡς ἐκεῖνον καὶ ἐφεξῆς οὑτωσὶ
καθιζόμενος, τὴν δεξιὰν ἐμβαλών, παρόντων πολλῶν, μετὰ τοὺς ἐν τῇ βουλῇ
τούτους λόγους, ἐν οἷς αὐτόχειρα καὶ τὰ δεινότατ’ εἰρήκει τὸν Ἀρίσταρχον, ὤμνυε
μὲν κατ’ ἐξωλείας μηδὲν εἰρηκέναι κατ’ αὐτοῦ φλαῦρον.

657
Herman 2002: 44-66.

224
[119] Al día siguiente –esto, nada más que esto establece el más alto grado de
contaminación, atenienses–, tras acudir de nuevo a su casa, sentándose incluso junto
a él y estrechándole la mano cuando había muchos individuos presentes, después de
tales acusaciones en el Consejo, con las que llamó a Aristarco asesino y otras cosas
terribles, juraba con una autoimprecación que no había dicho nada malo contra
este.

El ataque de Demóstenes rebate todos los cargos presentados por Midias. Al igual
que sucede en el texto de Esquines la xenia entre ambos personajes, ejemplificada por
medio del banquete y el estrechamiento de manos, se disuelve debido a la acusación por
asesinato (αὐτόχειρα...εἰρήκει τὸν Ἀρίσταρχον). La presencia de Midias en la casa del
supuesto homicida, además, se presenta como el más alto grado de contaminación
existente (ὑπερβολὴν ἀκαθαρσίας), pues se arriesgaba a infectarse de la contaminación
adquirida por un derramamiento de sangre ilícito. No obstante, dicha presencia no hace
más que confirmar la falsedad de los cargos y esto se constata cuando se contradice a sí
mismo, jurando y perjurando que jamás inició un proceso tal contra ese individuo (ὤμνυε
μὲν κατ’ ἐξωλείας)658.
Volviendo al texto de Esquines, la traición a la confianza de Anaxino (τοῦτον
ἀπέκτειναν) hace que el orador invoque a su rival con el epíteto compuesto ξενοκτόνος.
Previamente el adjetivo solo se registra en la tragedia euripídea Ifigenia entre los Tauros,
en una descripción sobre los crueles rituales oficiados por la heroína, característicos del
país de los Tauros659. Mientras tanto, su cognado ξενοκτονέω comparece en dos
ocasiones: en primer lugar, Heródoto lo incluye en el relato mítico acerca de la estancia
de Helena en Egipto. La xenia conforma la médula temática del episodio y la negación
del verbo ξενοκτονέω subraya la piedad de Proteo, la cual se contrapone a los deslices
sacrílegos de Paris660. En segundo lugar, aparece en Hécuba, vinculado a la vulneración
de la xenia por Polimnéstor al asesinar al troyano Polidoro661. En el texto de Esquines
ξενοκτόνος intensifica la sensación de delincuencia que socavaba esta institución cívico-
religiosa, fundamental para la gestión y para el mantenimiento de las relaciones
hospitalarias y amistosas en Grecia.

658
Martin 2009: 46.
659
Cf. E. IT 53.
660
Hdt. 2.115.6.
661
E. Hec. 1247.

225
Si la impiedad implícita en el asesinato de Anaxino no había quedado clara, tal
naturaleza se constata con el sustantivo τὸ ἀσέβημα, genuinamente irreligioso. Εl vocablo
se atestigua por vez primera en la prosa del siglo V a.C. y, por cuanto atañe a la oratoria
ática, Antifonte lo maneja como una suerte de innovación o variante técnico-estilística
frente al término más común ἀσέβεια662. Desde entonces ἀσέβημα comparece en la
oratoria con cierta recurrencia, siempre en contextos irreligiosamente marcados donde se
quiere enfatizar o desmentir una actitud contraria a la piedad ateniense663. Así, la inclusión
de ἀσέβημα en este pasaje es significativa por dos razones: es la única aparición del lema
en el corpus esquíneo y en los enfrentamientos judiciales entre Esquines y Demóstenes,
si bien este último orador lo maneja en otros de sus discursos forenses.
Una correctio muestra cómo Demóstenes no desmintió el crimen (οὐ τὸ ἀσέβημα
ἠρνήσω) y optó por desarrollar una argumentación alternativa que escandalizó a todos los
espectadores presentes en la asamblea (ἀλλ’ ἀπεκρίνω, ἐφ’ ᾧ ἀνεβόησεν ὁ δῆμος καὶ ὅσοι
ξένοι περιέστασαν τὴν ἐκκλησίαν). Con la alusión a los extranjeros posiblemente se
persigue modelar la acusada huella que dejaron las palabras de Demóstenes en este sector
poblacional. Ha de recordarse que tanto los metecos como los extranjeros visitantes
guardaban una relación de proxenia con un residente ciudadano, quien actuaba como su
representante político y legal durante su estancia; una institución que se encuadraba
dentro de aquellas relaciones que Demóstenes había contravenido por medio del
asesinato. Los ciudadanos y los extranjeros se sintieron amenazados por la opinión del
estadista, la cual vuelve a formularse en términos religiosos: se establece una oposición
metafórica entre los banquetes dispensados por el Estado (τοὺς τῆς πόλεως ἅλας) y
aquellos festines rituales con que se reafirmaba la xenia (τῆς ξενικῆς τραπέζης). De este
modo, Demóstenes se presenta cegado por la búsqueda de reconocimientos políticos, lo
que le lleva a desdeñar los patrones de hospitalidad y camaradería664.
Para acabar Demóstenes responde a estas demandas en su discurso. Aunque es
verdad que no hace referencia a su relación de camaradería con Anaxino, en ningún
momento refuta su implicación en el asunto ni se retracta sobre la conveniencia de su
encarcelamiento, tortura y ejecución. De hecho, su escueto comentario reafirma la

662
Cf. Antipho 2.1.3, 2.1.11; 4.2.9; 5.91, 93. El otro ejemplo en la literatura del s. V a.C. se encuentra en
Tucídides y su narración sobre la profanación de los Misterios en el año 415 a.C. (Th. 6.27.2).
663
Cf. And. 1.32; D. 21.104, 130, 147; 22.2, 78; 23.79; 24.186; 59.86, 109; Lycurg. 1.94; Lys. 6.13, 16, 31.
664
Cf. Schol. in Aeschin. 490 in or. 3.224.

226
necesidad de castigo por ser un espía de Macedonia, un apunte que no desaprovecha para
situar a Esquines en medio de tales maquinaciones políticas665.
La última aparición de léxico irreligioso en el Contra Ctesifonte se encuadra en la
argumentación, en un excurso de índole legal y procesal. Al contrario de lo que sucedía
en los discursos que componían el caso sobre la embajada, el epílogo de Esquines no
desarrolla acusaciones emocionales basadas en la impiedad del rival, lo cual resulta
sorprendente dada la alta funcionalidad del vocabulario (ir)religioso a lo largo de toda la
obra. No obstante, ha de apreciarse que los límites entre la argumentación y el epílogo en
ocasiones parecen desdibujarse, sin observarse una precisión nítida entre el paso de una
sección a otra666. Es evidente que desde los últimos parágrafos de la argumentación hasta
el final del discurso se produce un aumento paulatino de la solemnidad y la tensión
dramática del texto. Esto se infiere del siguiente pasaje, donde Esquines manipula el
tópico de la cobardía y la política de Demóstenes con el objetivo de moldear una
valoración destructiva y punzante (Aeschin. 3.244-245):
[244] ‘Δημοσθένει δ’’ ἀντεροῦ ‘διὰ τί δώσετε;’ ὅτι δωροδόκος, ὅτι δειλός, ὅτι τὴν
τάξιν ἔλιπε; καὶ πότερον τοῦτον τιμήσετε ἢ ὑμᾶς αὐτοὺς ἀτιμωρήτους ἐάσετε καὶ
τοὺς ὑπὲρ ὑμῶν ἐν τῇ μάχῃ τελευτήσαντας; οὓς νομίσαθ’ ὁρᾶν σχετλιάζοντας, εἰ
οὗτος στεφανωθήσεται. καὶ γὰρ ἂν εἴη δεινόν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, εἰ τὰ μὲν ξύλα
καὶ τοὺς λίθους καὶ τὸν σίδηρον, τὰ ἄφωνα καὶ τὰ ἀγνώμονα, ἐάν τῳ ἐμπεσόντα
ἀποκτείνῃ, ὑπερορίζομεν, καὶ ἐάν τις αὑτὸν διαχρήσηται, τὴν χεῖρα τὴν τοῦτο
πράξασαν χωρὶς τοῦ σώματος θάπτομεν, [245] Δημοσθένην δέ, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι,
τὸν γράψαντα μὲν τὴν πανυστάτην ἔξοδον, προδόντα δὲ τοὺς στρατιώτας, τοῦτον
ὑμεῖς τιμήσετε.

[244] Y te preguntarás: «¿Por qué motivo vais a concedérsela a Demóstenes?» ¿Por


venal, por cobarde, por abandonar el puesto de batalla? ¿Acaso vais a premiarlo? ¿O
vais a renunciar a vuestra propia venganza y a la de quienes han muerto en la batalla
por vosotros? Imaginad verlos quejándose si este es coronado al final. En efecto sería
terrible, atenienses, que arrojásemos fuera de las fronteras los árboles, las piedras
y los trozos de metal, objetos sin voz y sin pensamiento, en caso de que mataran a
alguien de un golpe; y que, si alguien se hubiera suicidado, enterrásemos la mano
que perpetró el crimen lejos del cuerpo; [245] pero, mientras tanto, a Demóstenes,
atenienses, quien promovió con un decreto la última expedición militar, quien
traicionó a los solados, a este fuerais a premiarlo.

665
D. 18.137: «Después de esto, de nuevo, fue descubierto en compañía del espía Anaxino en casa de
Trasón. Además, quien se reunía y conversaba a solas con un enviado por el bando enemigo, este mismo
era por naturaleza un espía y un enemigo de la patria».
666
Aunque el epílogo comienza en Aeschin. 3.255, el orador ya había invocado previamente la votación de
los jueces conforme a la justicia (Aeschin. 3.245, 247), una petición cuya funcionalidad primaria se
evidencia sobre todo al final de los discursos.

227
Esquines retoma las críticas por el desastre en Queronea y el escarnio sobre la
cobardía de Demóstenes. Con estos motivos elabora un mensaje altamente simbólico que
se refuerza gracias a distintos tópicos retóricos. El imperativo de segunda persona del
singular (ἀντεροῦ) muestra la familiaridad que adopta el orador cuando tal mención,
realmente, se dirige a la totalidad de los espectadores. La reflexión de la audiencia se
reproduce con la combinación de la interrogativa directa y de la hipófora, cuya fuerza
retórica pudo haberse intensificado gracias a la modulación de la voz, una de las técnicas
inherentes a la hypokrisis. A esta pregunta responde el propio orador con vehemencia: la
enumeración asindética de los rasgos demosténicos, junto con la repetición anafórica de
la conjunción ὅτι, confirma la criminalidad del individuo y, por tanto, el desmerecimiento
de ser coronado (ὅτι δωροδόκος, ὅτι δειλός, ὅτι τὴν τάξιν ἔλιπε;). De hecho, para realzar
la ilegalidad de la coronación y la obligatoriedad de la condena, Esquines juega a incluirse
o distanciarse de la ciudadanía ateniense (ἡμεῖς / ὑμεῖς). Este recurso no solo le permite
exponer una actitud justa y cívica sino reafirmar su posición autoritaria como consejero
de la comunidad. El primer ejemplo se enmarca en la interrogativa indirecta doble, donde
se plantea un pensamiento antitético: otorgar reconocimientos a Demóstenes (πότερον
τοῦτον τιμήσετε) supondría automáticamente una vejación para Atenas (ἢ ὑμᾶς αὐτοὺς
ἀτιμωρήτους ἐάσετε). Sin conformarse con esta contraposición, Esquines agrega
persuasivamente a los fantasmas de los fallecidos, concretamente a los caídos en
Queronea debido a las intransigencias del político (τοὺς ὑπὲρ ὑμῶν ἐν τῇ μάχῃ
τελευτήσαντας). Sin duda, citar a los muertos en las cortes judiciales se convirtió en un
recurso común en la oratoria posterior a Queronea, sobre todo en las acusaciones que
implicaban casos de traición y de deserción667. La representación mental de los difuntos
encolerizados –el tópico de la phantasia, desencadenante de la viveza narrativa (οὓς
νομίσαθ’ ὁρᾶν σχετλιάζοντας)– buscaba desanimar a los jueces en caso de que
contemplaran la absolución de Ctesifonte y la validación su decreto668.
Posteriormente Esquines inicia una breve digresión sustanciada a partir de ejemplos
tomados de la legislación contra ciertos tipos de asesinatos. El imaginario de la
contaminación y la purificación anejos al homicidio ya había sido empleado por Esquines

667
Cf. Lycurg. 1.8, 59, 97.
668
Cf. Webb 2009: 107-113.

228
en su defensa Sobre la embajada, lo cual prueba cierto grado de continuidad estilística669.
El primer caso trata asesinatos accidentales donde era imposible imputar el delito a ningún
individuo. Concretamente, Esquines se refiere a juicios que se aplicaban sobre objetos
inanimados que causaban la muerte de una persona (τὰ μὲν ξύλα καὶ τοὺς λίθους καὶ τὸν
σίδηρον...ἐάν τῳ ἐμπεσόντα ἀποκτείνῃ)670. Estos casos se llevaban a cabo en el Pritaneo
donde el arconte rey y otros magistrados componían el tribunal de justicia. A fin de
preservar el equilibrio de la comunidad e impedir la propagación de la contaminación, la
pena consistía en arrojar los objetos fuera de las fronteras del Ática, un castigo que resume
el verbo ὑπερορίζομεν671. El segundo ejemplo está vinculado al suicidio (ἐάν τις αὑτὸν
διαχρήσηται). La complejidad de este tipo de atentados se corrobora en los estrictos
procedimientos legales y rituales que lo seguían. Mientras el fallecido podía ser purificado
y recibir las honras fúnebres tradicionales, la contaminación que emanaba del arma o del
instrumento culpable de la muerte se erradicaba mediante distintas órdenes672. De este
modo, Esquines transmite que la mano ejecutora (τὴν χεῖρα τὴν τοῦτο πράξασαν) tenía
que ser mutilada y enterrada a gran distancia del cadáver (χωρὶς τοῦ σώματος θάπτομεν).
Platón propone restricciones similares en Las Leyes, donde equipara el suicidio con un
delito parecido a la cobardía673. En cuanto a los enterramientos de estos delincuentes el
filósofo sugiere que debían situarse al otro lado de las fronteras y las tumbas debían
carecer de señales e inscripciones674.
El proceder justo que entrañaba expulsar la contaminación de la patria para
garantizar la armonía cívica se resquebraja a causa de la coronación ilícita de Demóstenes
(Δημοσθένην...τοῦτον ὑμεῖς τιμήσετε). La idea que subyace tras su traición (προδόντα δὲ
τοὺς στρατιώτας) concuerda con el leitmotiv de la maldición contaminante con que
cargaba el estadista, heredada por múltiples decisiones político-religiosas, entre las cuales
se encontraba la empresa militar en Queronea (τὸν γράψαντα μὲν τὴν πανυστάτην
ἔξοδον). Además del hipérbaton y del asíndeton, que aportan un mayor dramatismo a esta

669
Vid. supra 129-133 (Aeschin. 2.87-88).
670
MacDowell 1963: 85-89; Todd 1993: 274-275. Cf. D. 23.76.
671
Cf. Pl. Lg. 873e6-874a3. Otras fuentes también transmiten que en el Pritaneo se juzgaban animales
(Arist. AP 54.7). Platón, en su legislación ideal, postula que tales animales debían sacrificarse y que sus
cadáveres deberían ser depositados lejos las fronteras territoriales de Atenas (Pl. Lg. 873e1-6).
672
Cf. Naiden 2015.
673
Pl. Lg. 873c4-7.
674
Pl. Lg. 873d1-8. Por cuanto atañe a otras evidencias tardías acerca del suicidio y las prescripciones
rituales a él vinculadas, Plu. Them. 22.2; LSCG 154b 33-36.

229
última parte, las líneas digresivas de Esquines y su resolución exhiben con un gran
esplendor la antítesis entre ἡμεῖς / ὑμεῖς que anteriormente se ha anticipado. El orador se
identifica con el resto de la ciudadanía cuando cataloga las prácticas esperadas para
eliminar la polución inherente al homicidio, lo que le permite presentarse como un
ciudadano justo y piadoso (ὑπερορίζομεν...θάπτομεν). Sin embargo, se aleja de ellos ante
la posibilidad de que no sigan sus advertencias y que acepten la propuesta de Ctesifonte
(ὑμεῖς τιμήσετε).

230
DISCURSO EN DEFENSA DEL ACUSADO
(DEMÓSTENES, SOBRE LA CORONA)
Narración (D. 18.17-251)

Igual que sucedía en su anterior discurso, el exordio demosténico (D. 18.1-8) no


destaca por la inserción del vocabulario irreligioso. Sin embargo, resulta singular el
empleo de una súplica inicial dirigida a los dioses, cuyos objetivos serían añadir
solemnidad al discurso, facilitar la creación de una captatio benevolentiae y así, lograr la
escucha favorable de su caso675. Por tanto, el primer parágrafo donde se vislumbran trazas
de irreligiosidad corresponde a la narración dedicada a la reconstrucción de los distintos
acontecimientos históricos que tuvieron impacto en la carrera política del orador. Los
primeros eventos informados son los relativos a la aprobación de la Paz de Filócrates y a
la subsiguiente acción diplomática para la prestación de los juramentos. La narración de
la segunda embajada ateniense enlaza con las demandas por corrupción y traición que
construyeron el núcleo esencial de la acusación presentada por Demóstenes en el 343
a.C676. Dicha invectiva judicial se adecua perfectamente a la estrategia de ese último
enfrentamiento, recuperando parte de las técnicas retóricas y vituperios desarrollados en
él (D. 18.46):
[46] εἶτ᾽, οἶμαι, συμβέβηκε τοῖς μὲν πλήθεσιν ἀντὶ τῆς πολλῆς καὶ ἀκαίρου ῥαθυμίας
τὴν ἐλευθερίαν ἀπολωλεκέναι, τοῖς δὲ προεστηκόσι καὶ τἄλλα πλὴν ἑαυτοὺς
οἰομένοις πωλεῖν πρώτους ἑαυτοὺς πεπρακόσιν αἰσθέσθαι· ἀντὶ γὰρ φίλων καὶ
ξένων ἃ τότε ὠνομάζοντο ἡνίκα ἐδωροδόκουν, νῦν κόλακες καὶ θεοῖς ἐχθροὶ καὶ
τἄλλ᾽ ἃ προσήκει πάντ᾽ ἀκούουσιν.

[46] Por tanto, según mi opinión, ha sucedido que la mayoría ha perdido la libertad
por su gran e inoportuna pasividad, mientras que los líderes políticos y quienes creían
vender cualquier cosa menos a sí mismos, se han dado cuenta de que fueron los
primeros en venderse. Sin duda, en vez de camaradas y huéspedes, los nombres que
les daban entonces, cuando estaban siendo sobornados, ahora son llamados
lameculos, enemigos de los dioses y todas las demás cosas que merecían.

675
D. 18.1-2: «En primer lugar, atenienses, suplico a todos y todas las divinidades (τοῖς θεοῖς εὔχομαι πᾶσι
καὶ πάσαις) que yo reciba por vuestra parte, en este mismo juicio, tanta buena voluntad como yo sigo
teniendo para la ciudad y para todos vosotros; después que los dioses os inspiren esto, lo que es mejor para
vosotros, vuestra piedad y reputación: que no convirtáis al adversario en consejero de cómo conviene que
vosotros me escuchéis –efectivamente esto sería terrible–, sino a las leyes y al juramento, en el cual se ha
escrito también esto junto con otras muchas cuestiones justas, que del mismo modo escucharéis a cada
litigante».
676
D. 18.19-52.

231
Demóstenes se centra en distinguir entre el comportamiento de la ciudadanía y de
sus líderes políticos, una antítesis que había comenzado en los parágrafos anteriores677.
La posición de mentor adoptada por Demóstenes se verifica en un recordatorio a la apatía
dominante en materias de política exterior, lo cual no está ausente de notas críticas (τοῖς
μὲν πλήθεσιν). La pasividad e inactividad bélicas (ἀντὶ τῆς πολλῆς καὶ ἀκαίρου ῥαθυμίας)
habían favorecido el avance de Filipo, que con el tiempo se volvió irrefrenable678. La
naturaleza destructiva de Macedonia se resume en el sintagma τὴν ἐλευθερίαν
ἀπολωλεκέναι, que plasma cómo los griegos –en último término, los atenienses– habían
ido perdiendo los valores esenciales de su ideología. En cuanto a los políticos que habían
estimulado tal situación (τοῖς δὲ προεστηκόσι), Demóstenes utiliza varios términos
ligados al léxico de la compraventa con la finalidad de destacar la forma en que ciertos
personajes habían incurrido en la venalidad. La fechoría se acentúa con un primer estadio
de inconsciencia o despreocupación (πλὴν ἑαυτοὺς οἰομένοις πωλεῖν), el cual se
soluciona con el autodescubrimiento de la corrupción (πρώτους ἑαυτοὺς πεπρακόσιν
αἰσθέσθαι)679. El predicativo πρώτους funciona aquí como una suerte de amplificación
por la cual el orador intensifica la percepción de estos personajes como unos verdaderos
traidores680.
Demóstenes termina con una ponderación virulenta, donde se descubren cuáles
deberían ser los apelativos dirigidos contra tales malhechores. Además de la antítesis
fijada entre epítetos apreciativos y peyorativos, la oposición entre adverbios temporales
(τότε / νῦν) subraya la consideración ateniense entre el pasado y el presente. Mientras se
dejaban embaucar por Filipo por medio de designaciones que remembraban los lazos de
camaradería y de hospitalidad (ἀντὶ γὰρ φίλων καὶ ξένων ἃ τότε ὠνομάζοντο ἡνίκα
ἐδωροδόκουν)681, ahora es necesario reprobar su verdadera personalidad, definida
igualmente mediante una coordinación trimembre. El primer insulto, κόλακες, apunta ese
comportamiento adulador y servil con el cual pretendían ganarse el favor del monarca
macedonio. El segundo, la expresión irreligiosa θεοῖς ἐχθροί desliza una operatividad

677
Cf. D. 18.45.
678
Sobre ῥαθυμία y su importancia en la oratoria deliberativa de Demóstenes para llamar a sus
conciudadanos a la acción político-militar, cf. D. 3.33; 4.8; 8.34, 46, 49, 75; 9.5; 10.7, 25, 71.
679
Como indica Yunis 2001: 136, el participio πεπακρόσιν, que debería aparecer en acusativo, ha sufrido
una atracción debido a la acumulación de sintagmas en dativo dependiendo del verbo principal συμβέβηκε.
680
Arist. Rh. 1368a10-13.
681
Cf. Herman 2002: 10-11.

232
similar a la que se hallaba en Sobre la embajada fraudulenta: la traición de Esquines y de
sus colegas no solo suponía un crimen contra la polis ateniense, sino también contra los
dioses políados pues sus conspiraciones trastocaban los designios que las divinidades
reservaban a la ciudad. Por último, se incluye una expresión generalizadora
(τἄλλ’...πάντα), cuya vaguedad accionaría la recreación de etiquetas mordaces por parte
de los espectadores resentidos por las acciones de Esquines.
Aunque con menor asiduidad que en la acusación Sobre la embajada fraudulenta,
θεοῖς ἐχθρός también encuentra una operatividad fecunda en este discurso demosténico.
Habitualmente suele rodearse de insultos o términos abusivos que fortalecen su invectiva
contra los criminales que poblaban la polis y contra el comportamiento de Esquines.
Siguiendo estas técnicas, la expresión irreligiosa vuelve a comparecer unos parágrafos
después, ahora en una descripción sobre Filipo y sus exitosos métodos para influir en
Grecia (D. 18.61):
[61] πλεονέκτημα, ἄνδρες Ἀθηναῖοι, μέγα ὑπῆρξε Φιλίππῳ. παρὰ γὰρ τοῖς Ἕλλησιν,
οὐ τισίν, ἀλλ’ ἅπασιν ὁμοίως, φορὰν προδοτῶν καὶ δωροδόκων καὶ θεοῖς ἐχθρῶν
ἀνθρώπων συνέβη γενέσθαι τοσαύτην ὅσην οὐδείς πω πρότερον μέμνηται
γεγονυῖαν· οὓς συναγωνιστὰς καὶ συνεργοὺς λαβὼν καὶ πρότερον κακῶς τοὺς
Ἕλληνας ἔχοντας πρὸς ἑαυτοὺς καὶ στασιαστικῶς ἔτι χεῖρον διέθηκε, τοὺς μὲν
ἐξαπατῶν, τοῖς δὲ διδούς, τοὺς δὲ πάντα τρόπον διαφθείρων, καὶ διέστησεν εἰς μέρη
πολλά, ἑνὸς τοῦ συμφέροντος ἅπασιν ὄντος, κωλύειν ἐκεῖνον μέγαν γίγνεσθαι.

[61] Efectivamente sucedió que entre los griegos –no entre algunos, sino entre
muchos por igual– hubo una cosecha de hombres traidores, venales y enemigos de
los dioses tan grande como nadie hubiera pensado que hubiera existido jamás. Tras
elegir a estos como ayudantes y colaboradores, puso en una situación todavía peor a
los griegos, quienes ya estaban anteriormente mal entre ellos y en un estado de
enfrentamiento. Tras engañar a unos, sobornar a otros y corromperlos de cualquier
forma, también los dividió en muchas opiniones, cuando solo había una cosa
conveniente para todos: impedir que aquel se hiciera más poderoso.

Los métodos de Filipo se describen minuciosamente y se ofrece una panorámica


general de cómo los asuntos internos de los griegos favorecieron el avance macedonio
(πλεονέκτημα...μέγα ὑπῆρξε Φιλίππῳ). Para ello Demóstenes adopta un tono hiperbólico
con el cual apunta la proliferación de políticos que intercedían en favor del monarca. Una
correctio indica que el problema no era exclusivo de algunas ciudades (παρὰ γὰρ τοῖς
Ἕλλησιν, οὐ τισίν, ἀλλ’ ἅπασιν ὁμοίως), ya que Filipo estaba manteniendo
conversaciones con distintas regiones y sus capacidades diplomáticas resultaban ser

233
realmente efectivas682. El retrato de los políticos, víctimas de sus argucias persuasivas, se
crea a partir de una metáfora agraria (φοράν), referenciando la eclosión de secuaces que
Filipo tenía desplegados por todo el continente. Como puntualiza Yunis, tal tipo de
metáforas no son de cuño demosténico pues se pueden detectar usos análogos en otros
textos de la época683. Sin embargo, sí debía ser una característica elemental del estilo
recargado y solemne del orador y, de hecho, Esquines lo parodia en un pasaje
anteriormente analizado684.
Demóstenes perfila las características de tales personajes con una enumeración
formada por tres sustantivos reprobatorios: eran traidores porque, al secundar la causa
macedonia, perjudicaban los intereses de sus respectivas comunidades (προδοτῶν);
venales porque esta nueva relación de lealtad se había obtenido mediante sobornos
(δωροδόκων); y, por último, enemigos de los dioses (θεοῖς ἐχθρῶν), cuyo significado
anota que sus actividades no solo trastocaban la armonía cívica, sino aquella entre los
humanos y sus divinidades locales. El orador utiliza varios métodos epidícticos que
amplifican la percepción de un fenómeno político sin precedentes en el mundo griego. La
posición en disyunción del demostrativo τοσαύτην intensifica la oración, la cual alcanza
su pico máximo con la correlativa encabezada por ὅσην. Los elementos de esta
subordinada –la semántica de la memoria, un adverbio temporal indicando anterioridad o
el pronombre y el adverbio negativos– también ahondan en la excepcionalidad propuesta
por Demóstenes (ὅσην οὐδείς πω πρότερον μέμνηται γεγονυῖαν).
Finalmente se detalla cómo Filipo forjó unas alianzas particulares que no hicieron
sino aumentar la división imperante en la Grecia continental (καὶ πρότερον κακῶς τοὺς
Ἕλληνας ἔχοντας πρὸς ἑαυτοὺς καὶ στασιαστικῶς). Para remarcar este tipo de
colaboraciones Demóstenes vuelve a emplear sustantivos compuestos por el preverbio
συν- (συναγωνιστὰς καὶ συνεργοὺς λαβών), los cuales usaba frecuentemente en su
acusación Sobre la embajada fraudulenta685. Por último la distribución μέν...δέ descubre
cuáles eran las maniobras exactas con que Macedonia lograba el apoyo heleno al mismo
tiempo que acentuaba la división interna (διέστησεν εἰς μέρη πολλά): el engaño mediante
promesas falsas (τοὺς μὲν ἐξαπατῶν), la entrega de dinero y regalos en forma de sobornos

682
Cf. D. 18.48, 295.
683
Cf. Nichols 2019: 174.
684
Yunis 2001: 144. Cf. Aeschin. 3.234; Arist. Rh. 1390b24-27; Pl. R. 546a1-7.
685
Cf. Aeschin. 3.166.

234
(τοῖς δὲ διδούς) o la implementación de métodos desesperados para ganar el favor de los
griegos (τοὺς δὲ πάντα τρόπον διαφθείρων). Toda esta reflexión culmina con un juicio
demosténico que condensa de forma ejemplar la agenda deliberativa que había seguido
en materia de política exterior: la petición de una coalición común de naciones griegas
para bloquear el avance macedonio (ἐκεῖνον μέγαν γίγνεσθαι). Su propuesta se plantea en
un genitivo absoluto y se enfatiza gracias al juego antitético de εἷς / πᾶς, reflejando que
solo existía una elección beneficiosa para la totalidad de la población helena (ἑνὸς τοῦ
συμφέροντος ἅπασιν ὄντος)686.
La narración de Demóstenes prosigue con la ruptura de la Paz de Filócrates. Como
respuesta a las acusaciones de Esquines, quien lo culpaba de reavivar el enfrentamiento
con Macedonia, el orador efectúa una exposición pormenorizada de las distintas
escaramuzas militares que, a partir del 341-340 a.C., Filipo realizó en la zona nororiental
de Grecia687. El discurso de la acusación aporta un relato sobre la situación de Eubea,
extenso y distorsionado a la par, con el objetivo único de resaltar el oportunismo en la
alianza resultante con Calias688. Por el contrario, Demóstenes prueba cómo Filipo
intentaba establecer gobiernos promacedónicos en la isla y habla de otras incursiones
militares que tuvieron lugar en el mismo período. Filipo seguía expandiéndose por los
reinos septentrionales de Grecia, desarrollando una gran fijación por Tracia. La estrategia
era evidente: capturar el Quersoneso y las regiones próximas al Helesponto le
proporcionaría el control de la ruta de trigo, interfiriendo así en el abastecimiento de
Atenas, cuya importación de grano provenía principalmente de las tierras fértiles del
Bósforo689.
De este modo, Filipo realizó dos operaciones militares distintas, sucesivas en el
tiempo, que amenazaban con perturbar la estabilidad sociopolítica ateniense. En primer
lugar, acudió en auxilio de Cardia, una ciudad del Quersoneso que pidió ayuda para
expulsar a Diopites, el general encargado de administrar las cleruquías atenienses en el
territorio690. Atenas celebró una asamblea sobre el asunto y, mientras políticos como
Esquines promovían la deposición y el juicio de Diopites, Demóstenes aconsejó

686
Cf. Yunis 2001: 144.
687
Cf. D. 18.70-71.
688
Aeschin. 3.85-105.
689
D. 18.87.
690
Cf. D. 12.11.

235
exitosamente despachar un contingente militar con la intención de defender la posición
militar del general, así como buscar alianzas para detener las pretensiones expansionistas
de Filipo691. En segundo lugar, Filipo se trasladó a la zona más oriental de Tracia e inició
el asedio de tres ciudades tácticas. Tras tomar Perinto y Selimbria comenzó el sitio de
Bizancio sin éxito, debido a sus inexpugnables murallas y a los recursos enviados por
distintos aliados692. La implicación política de Demóstenes en todas estas resoluciones se
convierte en motivo de vanagloria para el orador693, en una autopercepción loable que se
acrecienta cuando perfila la maldad consustancial a la barbarie macedónica (D. 18.93):
[93] οὐκοῦν οὐ μόνον τὸ Χερρόνησον καὶ Βυζάντιον σῶσαι, οὐδὲ τὸ κωλῦσαι τὸν
Ἑλλήσποντον ὑπὸ Φιλίππῳ γενέσθαι τότε, οὐδὲ τὸ τιμᾶσθαι τὴν πόλιν ἐκ τούτων ἡ
προαίρεσις ἡ ἐμὴ καὶ ἡ πολιτεία διεπράξατο, ἀλλὰ καὶ πᾶσιν ἔδειξεν ἀνθρώποις τήν
τε τῆς πόλεως καλοκαγαθίαν καὶ τὴν Φιλίππου κακίαν. ὁ μὲν γὰρ σύμμαχος ὢν τοῖς
Βυζαντίοις πολιορκῶν αὐτοὺς ἑωρᾶτο ὑπὸ πάντων, οὗ τί γένοιτ᾽ ἂν αἴσχιον ἢ
μιαρώτερον);

[93] Y bien, mi elección política logró no solo salvar el Quersoneso y Bizancio,


impedir que el Helesponto estuviera bajo el control de Filipo en algún momento y
que la ciudad fuera honrada por estos motivos, sino que también demostró a todos
los hombres la magnanimidad de la ciudad y la maldad de Filipo. Pues este, cuando
era aliado de los de Bizancio, era visto por todos como su asediante. ¿Es que podría
haber algo más vergonzoso e infame que sus acciones?

Si bien la correctio constituye una característica retórica fundamental en el estilo


demosténico para secuenciar el contenido de su discurso, lo llamativo en este pasaje es
observar cómo la tensión se dilata durante varias líneas en vez de resolverse de forma
inmediata. El efecto se obtiene gracias a la coordinación de tres oraciones con que
Demóstenes elogia su propia política, cuya energía aumenta escalonadamente gracias a
la gradatio y a la repetición anafórica de la conjunción οὐδέ. El orador se atribuye todos
los méritos de la defensa tracia (οὐ μόνον τὸν Χερρόνησον καὶ Βυζάντιον σῶσαι), cuyos
resultados palpables fueron la contención de la influencia macedonia (οὐδὲ τὸ κωλῦσαι
τὸν Ἑλλήσποντον ὑπὸ Φιλίππῳ γενέσθαι) y la consecuente atribución de honores a
Atenas por su exitosa intervención (τὸ τιμᾶσθαι τὴν πόλιν)694. Sin embargo, las
diferencias existentes entre ambos pueblos se prueban mediante las acciones adoptadas
por cada uno de ellos. Acudiendo a rasgos ideológicos propios de la evaluación moral y

691
D. 8.14-20; 9.20.
692
D. 11.5; Theopomp. Hist. FGrH 115 F 217. Cf Worthington 2013: 214-235; Worthington 2014: 76-79.
693
D. 18.80. Cf. Aeschin. 3.256.
694
Cf. D. 18.84, 88-92.

236
avivando su mensaje con el uso de la antítesis y del paralelismo sintáctico, Demóstenes
distingue la virtud ateniense de la maldad connatural a Filipo (τήν τε τῆς πόλεως
καλοκαγαθίαν καὶ τὴν Φιλίππου κακίαν). La crueldad del monarca se infiere del
conocimiento general de sus injusticias (ἑωρᾶτο ὑπὸ πάντων): aun cuando persistían los
lazos de alianza que ligaban Bizancio con Macedonia (ὁ μὲν γὰρ σύμμαχος ὢν τοῖς
Βυζαντίοις), este no había dudado en quebrantarlos con la intención expandir su imperio
(πολιορκῶν αὐτούς)695.
La crítica de Demóstenes culmina con un apunte parentético formulado a modo de
interrogación retórica. La utilización del optativo potencial, que añade un matiz de
cortesía a la pregunta (τί γένοιτ’ ἄν), choca con la valoración del acto de Filipo con
comparativos negativos (αἴσχιον ἢ μιαρώτερον). Debido a la aparición del adjetivo
μιαρός, este texto se encuadra entre aquellos ejemplos excepcionales en que Demóstenes
maneja vocabulario irreligioso para referirse al rey macedonio. No obstante, en Sobre la
embajada fraudulenta la invectiva era más vehemente, construida a partir de vocablos
con un sentido irreligioso preciso696. Mientras tanto μιαρός, según la óptica demosténica,
prescinde de su acepción contaminante y la potencia semántica se deshace aun
encontrándose en grado comparativo. Al igual que sucedía en la acusación del 343 a.C.
el significado de μιαρός en contextos de desacreditación política se acerca a la repulsión
moral. De hecho, tal sentido lo constata su coordinación disyuntiva con el comparativo
de αἰσχρός, el cual señala una valoración colectiva que desemboca en un sentimiento de
bochorno general697. Más concretamente αἰσχρός censuraría la actitud de Filipo al violar
los valores sociopolíticos que gestionaban las alianzas formales en el mundo griego.
Si bien Demóstenes se centra en la justificación de su administración político-
militar, en ocasiones pausa su disertación y rememora la demanda maliciosa iniciada por
su rival. Como era de esperar, el orador cita el decreto de Ctesifonte, cuya ilegalidad había
tratado de probar Esquines en el discurso de acusación. Demóstenes desbarata las
inculpaciones insistiendo en aquellos puntos de la propuesta que el oponente prefería

695
D. 9.34-35.
696
Sirva como recordatorio la manera en que Demóstenes explicaba la política de Filipo como una suerte
de impiedad (D. 19.132: ἀσεβῶν) o su posterior personificación como el espíritu destructor de Grecia (D.
19.305: ἀλάστορα τὸν Φίλιππον).
697
Cf. Arist. Rh. 1383b11-1384a27.

237
esquivar. La mención a las liturgias desempeñadas698, unida a la refutación sobre la
anomalía de recibir coronas en el teatro de Dioniso699, permite parangonar la actitud de
Esquines con aquella de los sicofantas (D. 18.119):
[119] οὐκοῦν ἃ μὲν ἐπέδωκα, ταῦτ᾽ ἐστὶν ὧν οὐδὲν σὺ γέγραψαι· ἃ δέ φησιν ἡ βουλὴ
δεῖν ἀντὶ τούτων γενέσθαι μοι, ταῦτ᾽ ἔσθ᾽ ἃ διώκεις. τὸ λαβεῖν οὖν τὰ διδόμενα
ὁμολογῶν ἔννομον εἶναι, τὸ χάριν τούτων ἀποδοῦναι παρανόμων γράφει. ὁ δὲ
παμπόνηρος ἄνθρωπος καὶ θεοῖς ἐχθρὸς καὶ βάσκανος ὄντως ποῖός τις ἂν εἴη πρὸς
θεῶν; οὐχ ὁ τοιοῦτος;

[119] Por tanto, tú no incluiste en la demanda aquello que he donado con


generosidad; pero sí que persigues judicialmente eso que el Consejo afirma que debe
concedérseme a cambio de dichas donaciones. Así pues, aunque reconoce que es
justo recibir regalos, acusa de ilegalidad mostrar agradecimiento por estas acciones.
Y, ¡por los dioses!, ¿de qué calaña podría ser alguno de estos, un hombre perverso,
un enemigo de los dioses y un calumniador? ¿Acaso no es él de tal naturaleza?

El contenido del texto gravita sobre los vacíos procesales en la causa de Esquines.
Los paralelismos sintácticos subrayan la supresión de cualquier alusión a las donaciones
de Demóstenes en la demanda contra Ctesifonte (ἃ μὲν ἐπέδωκα, ταῦτ’ ἐστὶν ὧν οὐδὲν
σὺ γέγραψαι). Era el acto honorífico de la coronación, que contaba con el respaldo del
Consejo, lo que intentaba sabotear (ἃ δέ φησιν ἡ βουλὴ δεῖν ἀντὶ τούτων γενέσθαι μοι,
ταῦτ’ ἐσθ’ ἃ διώκεις). Seguidamente, la antítesis entre los lemas judiciales ἔννομον /
παρανόμων organiza las contradicciones en la propia argumentación de Esquines.
Resultaba un acto de hipocresía condenar la condecoración de Demóstenes cuando estos
procedimientos meritorios estaban contemplados legalmente (τὸ χάριν τούτων ἀποδοῦναι
παρανόμων γράφει); y, mientras tanto, escudarse en la hospitalidad de Filipo para ocultar
una venalidad fácilmente equiparable a la traición (τὸ λαβεῖν οὖν τὰ διδόμενα ὁμολογῶν
ἔννομον εἶναι).
Demóstenes prosigue con sus métodos habituales de abuso retórico y concluye el
pasaje con la yuxtaposición de dos interrogaciones donde brilla el léxico abusivo. Tres
son los términos coordinados en este pasaje: el primero, παμπόνηρος es un compuesto
formado a partir del prefijo intensificador παν- sobre el adjetivo πονηρός, que acota las

698
Demóstenes describe las aportaciones económicas que hizo mientras fue supervisor de la reconstrucción
de las murallas y encargado del mantenimiento del fondo theorikon (D. 18.118), liturgias que, según el
orador, no estarían sujetas a las rendiciones de cuentas. Esquines, sin embargo, no omite tales muestras de
munificencia en la acusación. Al contrario, insiste en la ilegalidad de ser coronado mientras se ejercían tales
magistraturas (Aeschin. 3.14, 24).
699
D. 18.117-120.

238
taras de los malos ciudadanos. Donelan, en un estudio reciente, afirma que la oratoria
forense prescindía de este tipo de derivados cómicos debido a su carácter inapropiado o
su discordancia dentro de las cortes judiciales700. Sin embargo, Demóstenes amolda el
vocablo –bien documentado en la comedia aristofánica701– a sus propias pretensiones
persuasivas. Además, huelga decir que el sabor yámbico del texto demosténico es más
que perceptible, pues la concatenación de insultos corrobora una desacreditación basada
en técnicas cómicas como la loidoria. En segundo lugar aparece el sintagma θεοῖς ἐχθρός,
utilizado por el orador para extender las faltas de Esquines más allá del plano cívico. En
último término se incluye el adjetivo βάσκανος, que precisa una malicia con
implicaciones sumamente dañinas702. Cada denuesto esencia una parte de la criminalidad
de Esquines, resumida en la última interrogativa gracias a la sintaxis elíptica y el
demostrativo τοιοῦτος (οὐχ ὁ τοιοῦτος;).
El pasaje anterior anticipa una de las invectivas más vehementes en este discurso703.
En un intento de excusarse, Demóstenes desaprueba el manejo de ataques políticos en las
cortes judiciales, pero se ve forzado a responder al escarnio de Esquines por alusiones704.
Desde allí empiezan a sucederse insultos y etiquetas denigrantes cuyo objetivo esencial
es vilipendiar al oponente705. El orador evoca el pasado de Esquines como actor trágico y
la frecuencia con que solía servirse de citas poéticas para hacer gala de su autoridad y su
conocimiento. Ello le permite cuestionar su educación y oponerla a la de los verdaderos
ciudadanos virtuosos (D. 18.128):
[128] σοὶ δ᾽ ἀρετῆς, ὦ κάθαρμα, ἢ τοῖς σοῖς τίς μετουσία; ἢ καλῶν ἢ μὴ τοιούτων
τίς διάγνωσις; πόθεν ἢ πῶς ἀξιωθέντι; ποῦ δὲ παιδείας σοὶ θέμις μνησθῆναι; ἧς τῶν
μὲν ὡς ἀληθῶς τετυχηκότων οὐδ᾽ ἂν εἷς εἴποι περὶ αὑτοῦ τοιοῦτον οὐδέν, ἀλλὰ κἂν
ἑτέρου λέγοντος ἐρυθριάσειε, τοῖς δ᾽ ἀπολειφθεῖσι μέν, ὥσπερ σύ, προσποιουμένοις
δ᾽ ὑπ᾽ ἀναισθησίας τὸ τοὺς ἀκούοντας ἀλγεῖν ποιεῖν ὅταν λέγωσιν, οὐ τὸ δοκεῖν
τοιούτοις εἶναι περίεστιν.

[128] ¿Y tú, desecho social, y los tuyos, qué parte tomabais en la virtud? O, ¿qué
conocimiento tenías sobre lo que es bueno y lo que no? ¿Cuándo y cómo se te
consideró merecedor de ello? ¿Cómo iba a ser lícito que tú trajeras a la memoria la
educación? Nadie que realmente la haya obtenido se atrevería a decir tales cosas
sobre sí mismo. Al contrario, se ruborizaría si otro lo dijera. Pero sucede que, quienes
700
Donelan 2021: 30-31.
701
Cf. Ar. Ach. 853; Eq. 1283; Ra. 106, 921.
702
Sanders 2014: 56; Eidinow 2016: 74, 135-136.
703
D. 18.122-131.
704
D. 18.123-126.
705
D. 18.127, donde Demóstenes marca el afán esquíneo de promover rumores falsos a partir de la
yuxtaposición de tres expresiones negativas (σπερμολόγος, περίτριμμα ἀγορᾶς, ὄλεθρος γραμματεύς).

239
no la poseen, como tú, y quienes la fingen por ignorancia causan dolor a los oyentes
cuando hablan en vez de aparentar tenerla.

Mediante el encadenamiento de múltiples interrogaciones retóricas Demóstenes


censura la actitud tendenciosa que adoptaba Esquines con sus citas poéticas. En ellas el
apóstrofe y la utilización de pronombres y adverbios interrogativos variados operan de
un modo efectivo que realza el tono crítico del orador. La interpelación explícita de la
primera pregunta (σοι...ἢ τοῖς σοῖς) se complementa con el vocativo ὦ κάθαρμα que, tal
y como propone Fornieles Sánchez, evidencia sin ambages cómo el objetivo de
Demóstenes en estas líneas era humillar a Esquines706. El lema κάθαρμα originalmente
detallaba los restos contaminantes originados de un ritual catártico, los cuales debían ser
eliminados de la ciudad para preservar su prosperidad. Aquí no se fomenta una acepción
puramente irreligiosa pero la fuerza semántica del sustantivo no debe soslayarse. Aun
empleándose como mero término de abuso es posible que, en tales alusiones, reverberara
la concepción de un individuo que convenía ser marginado o expulsado de la comunidad
por los catastróficos efectos que era susceptible de provocar.
Demóstenes cuestiona a Esquines la posesión de tres valores atenienses con la
intención de desacreditar la autoridad exhibida en su acusación Contra Ctesifonte: la
virtud ciudadana (ἀρετῆς...τίς μετουσία), el discernimiento entre lo loable y lo
vergonzoso (καλῶν ἢ μὴ τοιούτων τίς διάγνωσις) y la educación (παιδείας). Precisamente
es este último término donde focaliza toda su atención. A través del sarcasmo el orador
se burla de las aspiraciones didácticas de su rival. La introducción de la pregunta retórica
con el adverbio ποῦ y el uso irónico de θέμις –un concepto solemne, de sabor arcaico,
que subraya lo reverente de una acción– presenta tanto la ignorancia de Esquines como
el desprecio hacia sus conciudadanos (ποῦ δὲ παιδείας σοὶ θέμις μνησθῆναι;)707. Este
juicio engarza con el típico pensamiento antitético de Demóstenes, gracias al cual se
obtiene un contraste entre atenienses virtuosos y corruptos. La distinción entre clases
ciudadanas se organiza a través de una distribución μέν...δέ. Se sostiene que quienes han
recibido educación jamás harían gala de ello (οὐδ’ ἂν εἷς εἴποι περὶ αὑτοῦ οὐδέν) y
tampoco se deleitarían con el elogio ajeno (ἀλλὰ κἂν ἑτέρου λέγοντος ἐρυθριάσειε).

706
Cf. Fornieles Sánchez 2021.
707
Yunis 2001: 185.

240
Mientras tanto, la falsedad propia de hombres como Esquines (τοῖς δ’ ἀπολειφθεῖσι μέν,
ὥσπερ σύ, προσποιουμένοις δ’ ὑπ’ ἀναισθησίας) nunca queda oculta por completo. Un
asíndeton y una suerte de correctio plasman cuáles eran los efectos de tales ínfulas
didácticas. De forma contraria a sus planes (οὐ τὸ δοκεῖν τοιούτοις εἶναι περίεστιν), las
pretensiones de estos embusteros aburrían a la audiencia, lo cual se presenta
metafóricamente, equiparando tal hastío con un dolor físico (τὸ τοὺς ἀκούοντας ἀλγεῖν
ποιεῖν ὅταν λέγωσιν).
El panorama crítico que modela Demóstenes a lo largo de estos parágrafos recupera
tópicos insultantes a los cuales ya había recurrido en la acusación Sobre la embajada
fraudulenta. Un caso paradigmático es la incorporación de alusiones mordaces contra la
familia de Esquines. No obstante, se advierten algunas modificaciones en la operatividad
de tales referencias. Si los retratos de Atrómeto y Glaucótea antes subrayaban los
humildes orígenes del rival, ahora Demóstenes depura los elementos de escarnio,
ofreciendo así una imagen de sus progenitores acerada a la par que hilarante. Tras mostrar
la condición servil del padre y la cuestionable profesión de la madre, el orador se centra
en los medios ilegales que empleó Esquines para acreditar sus orígenes nobles (D.
18.130):
[130] ταῦτα μὲν οὖν ἐάσω, ἀπ᾽ αὐτῶν δὲ ὧν αὐτὸς βεβίωκεν ἄρξομαι· οὐδὲ γὰρ ὧν
ἔτυχεν ἦν, ἀλλ᾽ οἷς ὁ δῆμος καταρᾶται. ὀψὲ γάρ ποτε—ὀψὲ λέγω; χθὲς μὲν οὖν καὶ
πρώην ἅμ᾽ Ἀθηναῖος καὶ ῥήτωρ γέγονεν, καὶ δύο συλλαβὰς προσθεὶς τὸν μὲν πατέρα
ἀντὶ Τρόμητος ἐποίησεν Ἀτρόμητον, τὴν δὲ μητέρα σεμνῶς πάνυ Γλαυκοθέαν, ἣν
Ἔμπουσαν ἅπαντες ἴσασι καλουμένην, ἐκ τοῦ πάντα ποιεῖν καὶ πάσχειν δηλονότι
ταύτης τῆς ἐπωνυμίας τυχοῦσαν· πόθεν γὰρ ἄλλοθεν;

[130] Por tanto, voy a omitir esto y comenzaré por aquello que este ha experimentado
en su vida. En efecto, no eran acciones casuales, sino que pertenecían a las que la
comunidad maldice. Υ hace algún tiempo…¿Espera, digo algún tiempo? ¡Qué va,
ayer o anteayer! Se convirtió en político ateniense y, con dos sílabas transformó a su
padre en Atrómeto en lugar de Tromes; y a su madre, de un modo
extraordinariamente reverencial, la llamó Glaucótea, cuando todos saben que era
llamada Empusa, pues consiguió tal apodo, evidentemente, porque hacía y sufría
toda clase de cosas. ¿Es que pudo obtenerlo de otro modo?

En el parágrafo anterior Demóstenes delineaba ciertos rumores relativos a la familia


de Esquines que, según su opinión, estaban bien arraigados en el recuerdo ateniense (D.

241
18.129: πάντες ἴσασι ταῦτα)708. Ahora estas murmuraciones quedan enmascaradas por
medio del recurso retórico de la preterición (παράλειψις). El orador se resguarda de las
críticas y reafirma su virtud ciudadana asegurando omitir las valoraciones difamatorias
de sujetos ajenos a la causa judicial (ταῦτα μὲν οὖν ἐάσω, ἀπ’ αὐτῶν δ’ ὧν αὐτὸς
βεβίωκεν ἄρξομαι). Como suele ser habitual tales promesas se transforman en un
espejismo cuando, pocas líneas después, eclosiona una crítica feroz contra estos
individuos. A modo de paréntesis, Demóstenes realza el estilo de vida esquíneo
valiéndose de diferentes recursos retóricos. La correctio y el zeugma transmiten cómo la
actitud de Esquines sobrepasaba lo aceptable (οὐδὲ γὰρ ὧν ἔτυχεν ἦν) y quedaba sujeta a
las imprecaciones públicas. De esta manera, reaparece el tema de las maldiciones que la
comunidad activaba contra quienes intentaban perjudicar a la polis (ἀλλ’ οἷς ὁ δῆμος
καταρᾶται). Aunque Demóstenes no precisa cuál es esa especie ciudadana que merece
caer en desgracia, la información que se desprende de la acusación Sobre la embajada
fraudulenta y otras secciones de este mismo discurso revela que estaría subrayando la ya
tópica traición de Esquines y su política engañosa709.
Este breve apunte da paso a una recreación sobre el pasado del oponente, el cual
destaca por una viva sucesión de tópicos retóricos y técnicas cómicas. La epanortosis y
la aposiopesis prueban un estilo eminentemente conversacional donde Demóstenes se
interrumpe a sí mismo para precisar el contenido de su propio discurso. Frente a los
apuntes temporales relacionados con el inicio de la carrera política de Esquines (ὀψὲ γάρ
ποτε), el orador se retracta y remarca su carácter reciente (ὀψὲ λέγω; χθὲς μὲν οὖν καὶ
πρώην ἅμ Ἀθηναῖος καὶ ῥήτωρ γέγονεν). Las apreciaciones peyorativas de Demóstenes
buscan desentrañar el pasado de Esquines y su antigua condición social. Para resaltar su
escalada desde las clases más bajas y su metamorfosis en un político influyente se
combinan calumnias sobre la parentela de Esquines, ordenada a través de la distribución
μέν...δέ. Todo el argumento se sustenta en el cambio de los nombres de su familia con el

708
D. 18.129: «¿Acaso voy a recordar que tu padre, Tromes, era esclavo de Elpias, quien enseñaba las letras
junto al templo de Teseo; y que llevaba unos pesados cepos y un yugo de madera? ¿O que tu madre,
practicando la prostitución a la luz del día en la capillita del héroe de la cánula, te crio a ti, hermosa estatua
y actor de poca monta? Pero todos conocen estos datos, aunque yo no los mencione. No obstante, ¿recordaré
que el flautista Formión, el esclavo de Dión del demos Frearrio, la liberó de un oficio tan hermoso? Pero
¡por Zeus y por los dioses! me genera cierta incertidumbre que, si yo digo lo que conviene sobre ti, parezca
que he escogido unos argumentos que no me resultan convenientes».
709
Vid. supra 38-45 (D. 19.70-71).

242
objetivo de crear una identidad más respetable. En primer lugar, Demóstenes se detiene
en la figura paterna y opta por desarrollar una suerte de juego etimológico: si Tromes
apuntaba una naturaleza asustadiza, Esquines readaptó su nombre añadiendo dos sílabas
(δύο συλλαβὰς προσθείς), concretamente la alfa privativa inicial y el sufijo formador de
adjetivos -τος, el cual adquiere un significado radicalmente opuesto al apodo original (τὸν
μὲν πατέρα ἀντὶ Τρόμητος ἐποίησεν Ἀτρόμητον)710.
Sin embargo, el escarnecimiento más enérgico del pasaje gira en torno a la madre
de Esquines, quien quedó bautizada como Glaucótea. A este nombre parlante con tintes
divinales (‘diosa resplandeciente’) el orador añade una nota sarcástica resumida en el
sintagma adverbial σεμνῶς πάνυ. El adjetivo σεμνός se forma a partir del tema *σεβ- y
su significado se especializa tempranamente en dos direcciones distintas, pudiendo
describir la santidad ligada a los dioses o la cualidad de ser venerable711. En el ejemplo
analizado Demóstenes juega con la dualidad semántica del término y, aunque rebaja su
acepción eminentemente religiosa, el término apunta la dignidad que Esquines confirió a
su madre. Este sintagma funciona como una exageración retórica que revela la ironía de
Demóstenes pues Glaucótea, lejos de merecer la devoción de una diosa, practicaba un
oficio degradante para una mujer712. Y es que Glaucótea era comúnmente conocida con
el sobrenombre de Empusa (ἣν Ἔμπουσαν ἅπαντες ἴσασι καλουμένην), que rememoraba
un monstruo femenino, ctónico, caracterizado por sus habilidades transformativas. La
aparición de Empusa en este pasaje ha suscitado un fecundo debate entre la crítica
filológica y el cotejo de las fuentes clásicas ha desembocado en dos propuestas. La
primera –por lo general superada– se apoyaba en la información proporcionada por Las
Ranas de Aristófanes, los discursos de Demóstenes y por un fragmento extractado de
Idomeneo713. Según estos datos, Empusa está íntimamente ligada a los ritos mistéricos y
Demóstenes estaría transmitiendo un título que adquiría la sacerdotisa de los ritos en
honor a Sabacio. La intención del orador no es tanto crear un relato veraz como socavar
la reputación de Esquines. Aquí es donde entra en juego la segunda proposición, donde
Empusa opera como sobrenombre de una prostituta. Esto no solo se adapta a las noticias
que Demóstenes ofrece sobre Glaucótea en el parágrafo anterior, sino que también se

710
Yunis 2001: 187.
711
Ramón Palerm 2016: 162.
712
Cf. Harding 1987: 30.
713
Ar. Ra. 285-293; D. 18.159-160; 19.199-200, 281; Idomeneus FGrH 338 F 2.

243
sustenta en las fuentes cómicas de época clásica714. La promiscuidad y el apetito carnal
se ajustan a la imagen de la fémina mitológica y la disposición sexual hacia sus clientes
se plantea con el sintagma ἐκ τοῦ πάντα ποιεῖν καὶ πάσχειν. La interrogación retórica
final, con un marcado estilo elíptico, sirve para confirmar que un epíteto de tal calibre
(ταύτης τῆς ἐπωνυμίας τυχοῦσαν) solo podía haberlo obtenido mediante prácticas
sumamente reprensibles (πόθεν γὰρ ἄλλοθεν;).
Demóstenes continúa su exhibición sobre los rasgos traidores característicos de
Esquines. Para ello opta por describir su asociación con individuos afines a Filipo que
trataban de sabotear los intereses de la ciudad. La primera prueba de su asociación con
Filipo se corresponde al discurso que Esquines pronunció en defensa de un criminal
llamado Antifonte. Este tipo había sido sorprendido por Demóstenes intentando incendiar
los astilleros de la ciudad, lo cual desencadenó automáticamente una demanda. La labor
judicial de Esquines consiguió su exculpación durante un breve período, reafirmando la
ilegalidad que suponía irrumpir bruscamente en casa de un ciudadano715. No obstante, el
Consejo del Areópago –un órgano que estaba recobrando su antiguo prestigio, en parte,
gracias a la acción de Demóstenes– inició una investigación contra Antifonte y reportó a
la Asamblea la traición perpetrada por el mismo716. La reanudación de tal inspección
finalizó con la condena y ejecución de Antifonte. Al mismo tiempo se activó un proceso
de investigación similar cuando Esquines fue votado para proteger los intereses de Atenas
tras la reivindicación de independencia del santuario de Delos, levantada por los propios
isleños (D. 18.134):
[134] τοιγαροῦν εἰδυῖα ταῦτα ἡ βουλὴ ἡ ἐξ Ἀρείου πάγου τότε τούτῳ πεπραγμένα,
χειροτονησάντων αὐτὸν ὑμῶν σύνδικον ὑπὲρ τοῦ ἱεροῦ τοῦ ἐν Δήλῳ ἀπὸ τῆς αὐτῆς
ἀγνοίας ἧσπερ πολλὰ προΐεσθε τῶν κοινῶν, ὡς προσείλεσθε κἀκείνην καὶ τοῦ
πράγματος κυρίαν ἐποιήσατε, τοῦτον μὲν εὐθὺς ἀπήλασεν ὡς προδότην, Ὑπερείδῃ
δὲ λέγειν προσέταξεν· καὶ ταῦτ᾽ ἀπὸ τοῦ βωμοῦ φέρουσα τὴν ψῆφον ἔπραξε, καὶ
οὐδεμία ψῆφος ἠνέχθη τῷ μιαρῷ τούτῳ.

714
Principalmente un fragmento cómico de Anaxilas enumera varios motes mitológicos de heteras como
Quimera, Caribdis, Escila, Esfinge, Hidra, Equidna, Harpía o Sirena (Anaxil. frg. 22 Kassel–Austin). Cf.
Brown 1991; Yunis 2001: 187; Patera 2014: 263-271; Eidinow 2018: 220-221.
715
D. 18.132: «Entonces, ¿quién de vosotros no conoce a Antifonte, despojado de sus derechos de
ciudadanía, quien, enviado por Filipo, vino a la ciudad para incendiar los astilleros? Después de que yo
apresara a este, que estaba escondido en el Pireo, y lo llevara ante la Asamblea, este chismoso, al gritar y
graznar que, en medio de un régimen democrático, cometía crímenes contra ciudadanos desgraciados
porque los ultrajaba e irrumpía en su casa sin decreto alguno, logró su absolución».
716
D. 18.133.

244
[134] Es por esta razón exacta que el consejo del Areópago, conocedor de sus
acciones previas –puesto que habíais escogido a aquel Consejo y le habíais otorgado
la soberanía del caso– se apresuró a excluir a este por traidor, después de que
vosotros lo hubieseis elegido a mano alzada como abogado en relación con el
santuario de Delos por la misma ignorancia por la que, ciertamente, descuidáis
muchos asuntos públicos. A cambio designó a Hiperides para pronunciar el discurso
de defensa. Hizo esto con una votación a los pies del altar y ningún voto se emitió
en favor de este infame.

El hipérbaton creado a partir de la superposición de varias subordinadas prueba aquí


la prosa más sobria de Demóstenes. Tanto los parágrafos anteriores como este dan
información sobre el paulatino resurgimiento del Areópago como órgano judicial
influyente en la democracia ateniense. Los elementos diferenciadores entre la política del
siglo V y del siglo IV a.C. propiciaron la imagen del tribunal como un bastión de la
tradición y, con el tiempo, se le fueron atribuyendo nuevas competencias. De hecho,
parece que Demóstenes fue el propulsor de un decreto por el cual el Areópago podía
investigar a sospechosos de traición y de cometer los crímenes más graves contra el
Estado. El presente pasaje, además de mostrar la influencia del Areópago, refleja esa
tesitura voluble que caracteriza la política de la época.
Si la datación propuesta por la comunidad científica es correcta, en el año 343 a.C.
los atenienses eligieron a Esquines como abogado de la polis para resolver un asunto
peliagudo: los delios, quienes disfrutaban de su autonomía desde finales del siglo V a.C.,
abrieron un litigio interestatal por el cual demandaban el control de Atenas sobre el
famoso santuario panhelénico localizado en esta isla717. En un primer momento, Esquines
fue elegido representante para tal misión (χειροτονησάντων αὐτὸν ὑμῶν σύνδικον ὑπὲρ
τοῦ ἱεροῦ τοῦ ἐν Δήλῳ). Sin embargo, sus aspiraciones quedaron frustradas cuando la
comunidad cambió repentinamente de opinión. El Areópago se encargó de examinar a
Esquines (ὡς προσείλεσθε κἀκείνην καὶ τοῦ πράγματος κυρίαν ἐποιήσατε) y el Consejo
lo consideró inhábil para tal cometido (εἰδυῖα ταῦτα ἡ βουλὴ ἡ ἐξ Ἀρείου πάγου τότε
τούτῳ πεπραγμένα...τοῦτον μὲν εὐθὺς ἀπήλασεν ὡς προδότην)718. Si bien Esquines
resultó absuelto en caso de la embajada fraudulenta, celebrado ese mismo año,
Demóstenes evidencia el progresivo declive que fue experimentando su postura política,

717
Parker 1997: 222-224.
718
Sealey 1993: 185-186.

245
pues los propios areopagitas valoraron los actos de aquel como una traición a la
comunidad ateniense (ὡς προδότην)719.
La cronología establecida por Demóstenes se organiza en una distribución μέν...δέ
que secuencia la deposición de Esquines y la elección de un nuevo diplomático. La
persona en cuestión fue Hiperides (Ὑπερείδῃ δὲ λέγειν προσέταξεν), coligado con
Demóstenes en la condena de la Paz de Filócrates y cuyo discurso solo se ha conservado
de forma fragmentaria720. Al final del texto se reproduce el método de votación
implementado por los areopagitas para ratificar el cambio de resolución, el cual no está
exento de cierta ritualidad. El altar aludido debe de corresponderse con el de las Erinis,
que se situaba a las faldas de la colina del Areópago (ἀπὸ τοῦ βωμοῦ). De este modo, la
votación adquiría una mayor solemnidad721, así como recalcaba el ínfimo apoyo que
recibió Esquines (οὐδεμία ψῆφος ἠνέχθη τῷ μιαρῷ τούτῳ). La construcción peyorativa
τῷ μιαρῷ τούτῳ, sin implicar ningún tipo de impureza, sigue el significado que
habitualmente otorga el orador a tal adjetivo: un desprecio y desaprobación acentuados
hacia la actividad de sus oponentes políticos.
Los ataques contra Esquines ahora pasan a combinarse con la refutación de los actos
de impiedad y de corrupción atribuidos a Demóstenes cuando estalló el conflicto entre la
Anfictionía de Delfos y Anfisa. Si Esquines elaboraba una narración donde el elemento
religioso adquiría una notable prestancia, el orador analiza el conflicto desde una
perspectiva meramente política. Con esta reconstrucción se persigue rebatir los cargos del
rival con una permuta ingeniosa, donde se revela que Esquines contribuyó a la opresión
griega por parte de Macedonia (D. 18.140-141):
[140] ἆρ᾽ οὖν οὐδ᾽ ἔλεγεν, ὥσπερ οὐδ᾽ ἔγραφεν, ἡνίκα ἐργάσασθαί τι δέοι κακόν;
οὐ μὲν οὖν ἦν εἰπεῖν ἑτέρῳ. καὶ τὰ μὲν ἄλλα καὶ φέρειν ἠδύναθ᾽, ὡς ἔοικεν, ἡ πόλις
καὶ ποιῶν οὗτος λανθάνειν· ἓν δ᾽ ἐπεξειργάσατο, ἄνδρες Ἀθηναῖοι, τοιοῦτον ὃ πᾶσι
τοῖς προτέροις ἐπέθηκε τέλος· περὶ οὗ τοὺς πολλοὺς ἀνήλωσε λόγους, τὰ τῶν
Ἀμφισσέων {τῶν Λοκρῶν} διεξιὼν δόγματα, ὡς διαστρέψων τἀληθές. τὸ δ᾽ οὐ
τοιοῦτόν ἐστιν· πόθεν; οὐδέποτ᾽ ἐκνίψει σὺ τἀκεῖ πεπραγμένα σαυτῷ· οὐχ οὕτω
πόλλα ἐρεῖς. [141] καλῶ δ᾽ ἐναντίον ὑμῶν, ἄνδρες Ἀθηναῖοι, τοὺς θεοὺς ἅπαντας
καὶ πάσας ὅσοι τὴν χώραν ἔχουσι τὴν Ἀττικήν, καὶ τὸν Ἀπόλλω τὸν Πύθιον, ὃς

719
El debate parece que iba a celebrarse ante la Anfictionía de Delfos, la cual ahora se encontraba bajo la
influencia de Filipo. Demóstenes pudo forzar la investigación de Esquines porque sospechaba que existía
una estrecha colaboración con el monarca que podía trastocar los intereses atenienses en Delos. Cf. Yunis
2001: 188-189.
720
El Delíaco de Hiperides destaca por reconstruir la ligazón entre Atenas y el santuario de Delos a partir
de numerosos argumentos de corte histórico-mitológico (frgs. 67-71 Jensen).
721
Cf. D.43.14; Hdt. 8.123.2; Valdés, Fornis & Plácido 2007: 112.

246
πατρῷός ἐστι τῇ πόλει, καὶ ἐπεύχομαι πᾶσι τούτοις, εἰ μὲν ἀληθῆ πρὸς ὑμᾶς εἴποιμι
καὶ εἶπον καὶ τότ᾽ εὐθὺς ἐν τῷ δήμῷ, ὅτε πρῶτον εἶδον τουτονὶ τὸν μιαρὸν τούτου
τοῦ πράγματος ἁπτόμενον (ἔγνων γάρ, εὐθέως ἔγνων), εὐτυχίαν μοι δοῦναι καὶ
σωτηρίαν, εἰ δὲ πρὸς ἔχθραν ἢ φιλονικίας ἰδίας ἕνεκ᾽ αἰτίαν ἐπάγω τούτῳ ψευδῆ,
πάντων τῶν ἀγαθῶν ἀνόνητόν με ποιῆσαι.

[140] ¿Acaso no hablaba y, del mismo modo, no redactaba propuestas cuando le era
necesario cometer alguna maldad? Realmente, ningún otro podía dar su opinión; y,
según parece, la ciudad era capaz de soportar algunos asuntos y este tipo era capaz
de pasar desapercibido mientras actuaba. Atenienses, además efectuó un acto de una
envergadura tal que remató todos los anteriores. Sobre esto malgastó numerosos
discursos, refiriendo con exactitud los decretos sobre los de Anfisa a fin de manipular
la verdad. Pero esto no funciona así, ¡cómo va a hacerlo! Tú jamás te purificarás
de los crímenes que tú perpetraste allí; no vas a decir mucho más al respecto. [141]
Atenienses, invoco en vuestra presencia a todos los dioses y todas las diosas que
gobiernan el territorio ático y a Apolo Pitio, quien es un dios ancestral de la ciudad.
A todos estos suplico que, si dijera la verdad y si la hubiera dicho también entonces,
rápidamente, ante la asamblea, cuando vi por primera vez a este infame de aquí
abordando el asunto en su discurso (y es que lo supe, sí, lo supe inmediatamente),
me concedan éxito y protección; en cambio, si le estoy imputando una culpa falsa
por enemistad o por una rivalidad personal, que me priven de todo beneficio.

La primera sección del texto funciona como un gozne entre la materia previamente
discutida por Demóstenes y el inicio de su contrargumentación sobre el asunto de Anfisa.
Para reafirmar la malicia de Esquines, el orador lanza una pregunta retórica con la que,
con cierto desdén, se resumen los métodos empleados por el oponente siempre que
conjuraba contra la patria (ἡνίκα ἐργάσασθαί τι δέοι κακόν). El homeoteleuton subraya
dos tareas concretas: la pronunciación de discursos fraudulentos (ἔλεγεν) y el diseño de
decretos que apoyaran sus causas (ἔγραφεν). El aire irónico de la interrogación anterior
se dispersa en la hipófora correspondiente: las insistentes justificaciones de Esquines
impedían que otros tomaran la palabra e intervinieran en los espacios deliberativos de la
ciudad (οὐ μὲν οὖν ἦν εἰπεῖν ἑτέρω). La reflexión de Demóstenes se ultima con una
hipótesis (ὡς ἔοικεν) en la que el hipérbaton y el zeugma desempeñan un papel esencial
para contraponer la situación de Atenas con la de Esquines. Mientras la ciudad sufría las
consecuencias de una mala gestión política (τὰ μὲν ἄλλα καὶ φέρειν ἠδύναθ’...ἡ πόλις),
Esquines actuaba subrepticiamente, sin sanción alguna, en detrimento de su propia
comunidad (ποιῶν οὗτος λανθάνειν).
El modo en que el contrincante estaba destruyendo Atenas alcanza su grado
máximo de expresión en las siguientes líneas. Demóstenes habla de un crimen sin
precedentes, el cual se amplifica gracias a distintos recursos: por un lado, la disyunción

247
ἕν...τοιοῦτον destaca aún más la insidia; por otro, la antítesis entre ἕν…τοιοῦτον / πᾶσι
τοῖς προτέροις aumenta la gravedad de la última asechanza de Esquines, donde además
el adjetivo πρότερος contribuye a concebir una línea temporal precisa. Entonces se citan
explícitamente los argumentos que adujo Esquines en relación con el estallido de la
Cuarta Guerra Sagrada, el evento histórico al que, quizá, dedica una mayor atención a lo
largo de todo su discurso de acusación (περὶ οὗ τοὺς πολλοὺς ἀνήλωσε λόγους)722. Dos
oraciones de participio precisan los instrumentos y los objetivos que Esquines perseguía
en el Contra Ctesifonte: la cita de varios documentos anfictiónicos para presentar el
sacrilegio de los anfiseos (τὰ τῶν Ἀμφισσέων {τῶν Λοκρῶν} διεξιὼν δόγματα) ocultaba
la finalidad de posibilitar que Filipo entrase con su ejército en Grecia (ὡς διαστρέψων
τἀληθές)723.
Sin embargo, la naturaleza delincuente de Esquines no pasa desapercibida a los ojos
de Demóstenes (τὸ δ’ οὐ τοιοῦτόν ἐστιν· πόθεν;). Por ello interpela directamente a su
rival (σύ) y lo condena con términos severos. Aquí se inserta el verbo ἐκνίζω, cuyo
significado concreta la purificación de ciertos actos contaminantes que, normalmente,
suelen vincularse al derramamiento de sangre y al homicidio. El único precedente en la
literatura clásica aparece en el corpus euripídeo, concretamente en un pasaje de Ifigenia
entre los Tauros donde se detalla un procedimiento ritual724. La combinación de la
negación enfática y una forma de futuro (οὐδέποτ’ ἐκνίψει) manifiesta un matiz
irreligioso evidente: Esquines estaba afectado por una mancilla insanable debido a su ruin
gestión de la situación anfisea (τἀκεῖ πεπραγμένα σαυτῷ)725.
La segunda parte del pasaje se consolida como un exordio secundario que facilita
la transición hacia la narración demosténica de la Cuarta Guerra Sagrada. Ello se aprecia
gracias a una serie de constituyentes que fácilmente pueden hallarse en distintos discursos
forenses. En primer lugar, Demóstenes invoca conjuntamente a las divinidades políadas
de Atenas, los dioses titulares que velaban por la protección de la ciudad (καλῶ...τοὺς
θεοὺς ἅπαντας καὶ πάσας ὅσοι τὴν χώραν ἔχουσι τὴν Ἀττικήν). Resulta llamativo que el
único dios mencionado con su nombre propio y uno de sus epítetos sea Apolo Pitio (τὸν
Ἀπόλλω τὸν Πύθιον), precisamente el patrón del santuario de Delfos cuya administración

722
Cf. Aeschin. 3.101-129.
723
Aeschin. 3.107-113.
724
E. IT 1224. Cf. Pl. Ep. 352c3-4.
725
Martin 2009: 101.

248
era competencia del Consejo anfictiónico. Como han sugerido algunos estudiosos, la
referencia a Apolo aumenta el tono solemne de la plegaria, cuya finalidad última sería
exhibir veneración y respeto hacia tal divinidad y rechazar así los cargos elevados por
Esquines726. El orador también intenta crear un vínculo entre la divinidad délfica y la
tradición religiosa ateniense diciendo que los cultos en su honor se practicaban en la polis
desde tiempos remotos (ὃς πατρῷός ἐστι τῇ πόλει). Aunque el adjetivo πατρῷος aparece
en minúscula, desde la antigüedad se ha propuesto que Demóstenes estaba trazando una
conexión entre Apolo Pitio y el culto doméstico dedicado a Apolo Patroos727, el cual era
cardinal para la constatación y la legitimación de la ciudadanía ateniense728.
La súplica (ἐπεύχομαι) está seguida por una suerte de juramento donde los dioses
participan en calidad de testigos (πᾶσι τούτοις). La distribución μέν...δέ ordena dos
condiciones y sendas respuestas al comportamiento de Demóstenes. En caso de decir la
verdad los dioses le garantizarían buena fortuna y protección (εἰ μὲν ἀληθῆ πρὸς ὑμᾶς
εἴποιμι...εὐτυχίαν μοι δοῦναι καὶ σωτηρίαν). De hecho, el orador enfatiza
incansablemente la veracidad de sus argumentos –y con ello su conducta leal– a través de
recursos retóricos varios. Por ejemplo, se traslada del presente al pasado (εἴποιμι καὶ εἶπον
καὶ τότ’ εὐθὺς ἐν τῷ δήμῳ) para subrayar cómo calaron las intenciones del rival desde un
principio (ὅτε πρῶτον εἶδον τουτονὶ τὸν μιαρὸν τούτου τοῦ πράγματος ἁπτόμενον). La
misma idea se resume en una oración parentética en que, valiéndose del quiasmo,
Demóstenes repite su intuición acerca de Esquines (ἔγνων γάρ, εὐθέως ἔγνων). No hay
que soslayar, además, el empleo del término abusivo-irreligioso τὸν μιαρόν. El adjetivo,
cuyo tono mordaz intensifica el demostrativo deíctico τουτονί, podría poseer el sentido
insultante, desprovisto de cualquier atisbo de irreligiosidad, que predominaba en la
oratoria forense de la época. No obstante, también se debe valorar si la proximidad con
verbo ἐκνίζω, el cual evaluaba negativamente la conducta de Esquines, podía impulsar la
acepción primigenia de μιαρός y representar la forma en que portaba un miasma
infeccioso por la destrucción de los anfiseos729. Igualmente, Demóstenes se maldice
diciendo que, si sus argumentos estuvieran motivados por el odio y la enemistad (εἰ δὲ

726
Cf. Aeschin. 3.106-129. Yunis 2001: 193.
727
Harp. s. v. Ἀπόλλων πατρῷος; Plu. Demetr. 40.8. Hedrick 1988.
728
Arist. AP 55.3; D. 57.67; Pl. Euthd. 302c2-d4. Versnel 2011: 501-507; Blok 2017: 112-113.
729
Moulinier 1952: 158-159.

249
πρὸς ἔχθραν ἢ φιλονικίας ἰδίας ἕνεκ’ αἰτίαν ἐπάγω τούτῳ ψευδῆ), los dioses deberían
causar su ruina (πάντων τῶν ἀγαθῶν ἀνόνητόν με ποιῆσαι)730.
La conjunción de la plegaria, el juramento y la autoimprecación rememoran
fórmulas tópicas de los proemios y de los epílogos discursivos, con las cuales se buscaba
mantener la atención del público así como conseguir una buena disposición hacia la
escucha judicial. Con esta breve contextualización, Demóstenes empieza a desarmar la
argumentación del acusador detalladamente731. La interpretación del orador plasma cómo
Filipo contrató los servicios de Esquines, quien con su intervención en el congreso
anfictiónico impulsó el estallido de un conflicto que justificaría la irrupción militar de
Macedonia en la península helena. El acento religioso que permea la narración esquínea
sobre su intervención en la Anfictionía es rechazado como una ficción elaborada, creada
específicamente con la intención de persuadir a los embajadores griegos mediante
engaños732. La maquinación ocasionó la investidura de Filipo como comandante
anfictiónico, quien avanzó con sus tropas hacia el sur y tomó Elatea733, ciudad cercana a
la frontera con Beocia, en un movimiento que ponía en jaque la seguridad ateniense (D.
18.153):
[153] εἰ μὲν οὖν μὴ μετέγνωσαν εὐθέως, ὡς τοῦτ᾽ εἶδον, οἱ Θηβαῖοι καὶ μεθ᾽ ἡμῶν
ἐγένοντο, ὥσπερ χειμάρρους ἂν ἅπαν τοῦτο τὸ πρᾶγμα εἰς τὴν πόλιν εἰσέπεσεν· νῦν
δὲ τό γ᾽ ἐξαίφνης ἐπέσχον ἐκεῖνοι, μάλιστα μέν, ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, θεῶν τινὸς
εὐνοίᾳ πρὸς ὑμᾶς, εἶτα μέντοι καὶ ὅσον καθ᾽ ἕνα ἄνδρα, καὶ δι᾽ ἐμέ. δὸς δέ μοι τὰ
δόγματα ταῦτα καὶ τοὺς χρόνους ἐν οἷς ἕκαστα πέπρακται, ἵνα εἰδῆτε ἡλίκα
πράγματα ἡ μιαρὰ κεφαλὴ ταράξασα αὕτη δίκην οὐκ ἔδωκε.

[154] En consecuencia, si los tebanos, en cuanto se supo esto, no hubieran cambiado


de opinión con rapidez y no se hubieran unido a nosotros, toda esta situación hubiera
caído sobre la ciudad igual que un torrente. Pero, ciertamente, hace nada aquellos le
cerraron el paso súbitamente, sobre todo, atenienses, gracias a la buena voluntad que
algunas divinidades tenían hacia vosotros; después, en verdad, en cuanto pudo
intervenir un solo hombre, gracias a mí. Entrégame estos decretos y las fechas en las
que fue propuesto cada uno para que conozcáis cuán graves acciones promovió el
mismísimo infame sin recibir castigo.

Demóstenes reconstruye la alianza con los tebanos, uno de los hitos más
importantes de su carrera política con el cual logró retrasar el avance de Filipo hacia el

730
El propio orador define sus palabras como una autoimprecación pocas líneas después. Cf. D. 18.142:
«En consecuencia, ¿por qué he lanzado esta maldición (ἐπήραμαι) y me he expresado en un tono tan serio?».
731
D. 18.143-152.
732
D. 18.149-150.
733
D. 18.152: «Después de esto, reunió un ejército, avanzó como si fuera hacia Cirra y tras despedirse de
los cirreos y los locrios va y toma Elatea».

250
sur tras el asedio de Elatea. Tebas había ostentado la hegemonía helena durante la primera
mitad del siglo IV a.C. y el resentimiento entre ambas ciudades se plasma en varios textos
del momento. Durante los primeros años del reinado de Filipo la potencia beocia se había
aliado con Macedonia en la esperanza de recuperar ciertos territorios perdidos. Sin
embargo, conforme el poder de Filipo se extendió, empezaron a preocuparse por el
destino de su autonomía. La toma de Elatea, una polis colindante con Beocia, aceleró las
negociaciones de una alianza entre Tebas y Atenas, cuyo arquitecto principal fue el propio
Demóstenes734. El orador, valiéndose de un período hipotético irreal, intenta demostrar a
su audiencia la catástrofe que habría supuesto la negativa de sus antiguos rivales (εἰ μὲν
οὖν μὴ μετέγνωσαν εὐθέως...οἱ Θηβαῖοι καὶ μεθ’ ἡμῶν ἐγένοντο): la amenaza de que el
ejército macedónico continuara su camino hacia el Ática (ἂν ἅπαν τοῦτο τὸ πρᾶγμα εἰς
τὴν πόλιν εἰσέπεσεν). El contingente militar se describe de un modo abstracto (ἅπαν τὸ
πρᾶγμα) y su violencia se compara con un fenómeno meteorológico caracterizado por su
impetuosidad (ὥσπερ χειμάρρους)735. La concisión del símil, al cual Demóstenes no
añade ningún tipo de floritura, magnifica la sensación de peligro y ansiedad ante un
posible ataque736.
La conveniencia de los pactos con Tebas la prueba una suerte de autoelogio donde
el orador colaciona su agencia política y la compara con la de los propios dioses. Así, el
hecho de que los tebanos tuvieran que contener la marcha macedonia (νῦν δὲ τό γ’
ἐξαίφνης ἐπέσχον ἐκεῖνοι) responde a dos motivos: en primer lugar, a la protección y a la
benevolencia que las divinidades concedían a los atenienses (θεῶν τινὸς εὐνοίᾳ πρὸς
ὑμᾶς), una idea que ya se había explotado en la acusación Sobre la embajada
fraudulenta737. Εn segundo lugar, en el plano humano, responde a la heroicidad de
Demóstenes, que había garantizado la supervivencia de su comunidad (δι’ ἐμέ).
La llamada al secretario preludia la lectura de los documentos que respaldaban la
exposición narrativa del orador (δὸς δέ μοι τὰ δόγματα ταῦτα καὶ τοὺς χρόνους). Con

734
D. 18.160-251.
735
Demóstenes compara a Filipo con fenómenos naturales en otros puntos del discurso. Por ejemplo, la
disipación del peligro que logró la alianza con Tebas se define como una nube etérea (D. 18.188). Más tarde
la fuerza militar del monarca macedonio se iguala a las condiciones destructoras de una tormenta (D.
18.194). También se aplica cuando se describe el regreso de Esquines a la escena política ateniense, donde
sus discursos remedan una brisa de aire continua (D. 18.308).
736
Cf. Yunis 2001: 212.
737
D. 19.255-256. Cf. D. 18.195, 253.

251
ellos quería probar a su audiencia la traición de Esquines y el modo en que esta había
quedado impune (ἵνα εἰδῆτε ἡλίκα πράγματα ἡ μιαρὰ κεφαλὴ ταράξασα αὕτη δίκην οὐκ
ἔδωκε). La expresión irreligiosa ἡ μιαρὰ κεφαλή, la cual se remarca con el demostrativo
αὕτη en disyunción, desaprueba abusivamente la política del rival. Al contrario de lo que
sucedía en el Contra Ctesifonte, donde el contexto literario permitía imaginar actos de
violencia física contra Demóstenes738, κεφαλή es una sinécdoque de la parte por el todo,
tras la cual se esconde la identidad de Esquines.
Tal y como se adelanta al final del pasaje, el orador manda la lectura de varias
pruebas extratécnicas que demuestran la secuenciación cronológica de los eventos, la
participación de Esquines en los mismos y las verdaderas motivaciones de Filipo739. La
tradición manuscrita del autor transmite la paráfrasis de tales documentos pero los
filólogos coinciden en que son adiciones tardías y, por tanto, no se corresponden con las
cartas legales mentadas por Demóstenes en su día740. Aunque podría prescindirse de este
comentario al no considerar el léxico irreligioso genuinamente demosténico, estudiar su
composición resulta interesante no solo para verificar algunas disparidades con las
pruebas literarias del siglo IV a.C., sino también para pensar cuál fue la fuente que el
amanuense tenía en mente cuando añadió la información. Tras mencionar un breve
decreto emitido por el Consejo anfictiónico741, se incluye otro más extenso en que se
habla explícitamente de las tensiones con los anfiseos (D. 18.155):
ΕΤΕΡΟΝ ΔΟΓΜΑ
[155] {ἐπὶ ἱερέως Κλειναγόρου, ἐαρινῆς πυλαίας, ἔδοξε τοῖς πυλαγόροις καὶ τοῖς
συνέδροις τῶν Ἀμφικτυόνων καὶ τῷ κοινῷ τῶν Ἀμφικτυόνων, ἐπειδὴ οἱ ἐξ
Ἀμφίσσης τὴν ἱερὰν χώραν κατανειμάμενοι γεωργοῦσι καὶ βοσκήματα νέμουσι, καὶ
κωλυόμενοι τοῦτο ποιεῖν ἐν τοῖς ὅπλοις παραγενόμενοι τὸ κοινὸν τῶν Ἑλλήνων
συνέδριον κεκωλύκασι μετὰ βίας, τινὰς δὲ καὶ τετραυματίκασι, {καὶ} τὸν στρατηγὸν
τὸν ᾑρημένον τῶν Ἀμφικτυόνων Κόττυφον τὸν Ἀρκάδα πρεσβεῦσαι πρὸς Φίλιππον
τὸν Μακεδόνα, καὶ ἀξιοῦν ἵνα βοηθήσῃ τῷ τε Ἀπόλλωνι καὶ τοῖς Ἀμφικτύοσιν, ὅπως
μὴ περιίδῃ ὑπὸ τῶν ἀσεβῶν Ἀμφισσέων τὸν θεὸν πλημμελούμενον· καὶ διότι
αὐτὸν στρατηγὸν αὐτοκράτορα αἱροῦνται οἱ Ἕλληνες οἱ μετέχοντες τοῦ συνεδρίου
τῶν Ἀμφικτυόνων.}
OTRO DECRETO
[155] {Durante el sacerdocio de Clinágoras, en la asamblea primaveral, puesto que
los de Anfisa, al haberse agenciado la tierra sagrada, la estaban cultivando y
apacentaban allí a sus rebaños; y puesto que, tras verse obstaculizados para llevar

738
Vid. supra 210-212 (Aeschin. 3.165-166).
739
D. 18.154-158.
740
En efecto Yunis 2001: 71 elimina el texto de su edición por considerarlo espurio. Dilts 2002: 265 opta
por respetar el manuscrito original e indica con signos diacríticos que debe ser suprimido.
741
D. 18.154.

252
esto a cabo, acudiendo armados, han interrumpido con violencia la asamblea común
de los griegos –han herido incluso a algunos–, los pilagoroi, los consejeros
anfictiónicos y el conjunto de los anfictiones resolvieron que el arcadio Cótifo,
elegido estratego de los anfictiones, acudiera en embajada ante Filipo de Macedonia
y que le pidiera no permitir que la divinidad sufriera los desafueros de los impíos
de Anfisa para así salvar a Apolo y a los anfictiones. Por ello, los griegos reunidos
en la asamblea anfictiónica lo eligieron estratego con plenos poderes.}

La redacción sigue la enunciación típica de un tratado donde, en el encabezado, se


incorporan delimitadores temporales –la alusión a una magistratura sacerdotal y al
momento de la asamblea que, además, permite localizar la acción deliberativa en Delfos
(ἐπὶ ἱερέως Κλειναγόρου, ἐαρινῆς πυλαίας)–. Acto seguido se presentan los firmantes y
la exposición del acuerdo en cuestión (ἔδοξε). La decisión adoptada por la Anfictionía
délfica se elabora a modo de gradatio ascendente: la enumeración comienza con los
pilágoros, los magistrados con un menor número de competencias; después se cita a los
constituyentes del Consejo (τοῖς συνέδροις τῶν Ἀμφικτυόνων) y la Anfictionía en su
totalidad (τῷ κοινῷ τῶν Ἀμφικτυόνων). Es sugerente ver cómo el autor del documento
excluye de su exposición a los hieromnemones, los representantes enviados por cada
miembro del Consejo, quienes tenían la capacidad de intervenir en las reuniones. El pasaje
se focalizaría en el oficio de los pilagoroi e intentaría mantener una relación temático-
estructural con las motivaciones originales de Demóstenes, quien deseaba constatar el
desempeño de dicho cargo por Esquines.
Las causas que accionaron el decreto están relacionadas con la actuación de los
anfiseos. De un modo menos elaborado que en el Contra Ctesifonte de Esquines, se
muestra a los locrios de Anfisa ocupando el territorio sagrado y empleándolo para
distintas labores agrario-pecuarias (οἱ ἐξ Ἀμφίσσης τὴν ἱερὰν χώραν κατανειμάμενοι
γεωργοῦσι καὶ βοσκήματα νέμουσι)742. A pesar de que no se utiliza ningún término
intrínsecamente irreligioso, si se consideran los juramentos y las maldiciones
anfictiónicas citados por Esquines en su narración, estas tres operaciones definen actos
impíos que desvirtuaban la condición sagrada de la llanura de Cirra.
El siguiente suceso se desliga de la información proporcionada por Esquines y
Demóstenes. El decreto espurio plantea que la actividad anfisea se vio trastocada por la
intervención de los anfictiones (κωλούμενοι τοῦτο ποιεῖν), razón por la cual decidieron

742
A esta lista de sacrilegios Esquines añade la edificación de distintos talleres y la utilización del puerto
para fines comerciales. Vid. supra 193-197 (Aeschin. 3.117-119).

253
irrumpir armados durante la celebración del congreso (ἐν τοῖς ὅπλοις παραγενόμενοι τὸν
κοινὸν τῶν Ἑλλήνων συνέδριον κεκωλύκασι μετὰ βίας). Esquines transmite únicamente
que, debido sus arengas, los miembros del Consejo y los habitantes de Delfos se
levantaron en armas contra los sacrílegos, una escaramuza militar que acabó con el
contrataque de Anfisa y con la retirada precipitada de las fuerzas anfictiónicas743. Por su
parte, Demóstenes refiere que los anfictiones, motivados por Esquines, realizaron una
inspección del territorio sagrado744, a lo cual respondieron los anfiseos con violencia745.
De ambos oradores se intuye que el choque entre locrios y anfictiones se produjo tras la
intrusión de estos últimos en Cirra; mientras tanto el autor anónimo anota que fueron los
anfiseos quienes entraron violentamente en la asamblea.
Por último, el decreto ponía como solución enviar a Cótifo ante Filipo para que
disolviera el conflicto (πρεσβεῦσαι πρὸς Φίλιππον τὸν Μακεδόνα). La distorsión que se
observa en estas notas constata que el documento es una falsificación. Tanto Demóstenes
como Esquines coinciden en que Cótifo era un anfictión tesalio que además lideró la
primera expedición de la Cuarta Guerra Sagrada746. Filipo solamente asumió la gestión
militar del asunto tras algunas complicaciones bélicas y después de volver de su campaña
escita. Tampoco Esquines comunica que Cótifo fuera el diplomático encargado de
negociar con el rey macedónico747. Por cuanto atañe al estudio del léxico irreligioso, los
términos más relevantes se agrupan al final del decreto. La exhortación a la ayuda
macedónica posee una causa y una finalidad definidas: Filipo debe poner fin a la impiedad
de Anfisa para así garantizar la seguridad del santuario délfico y de los propios anfictiones
(ἵνα βοηθήσῃ τῷ τε Ἀπόλλωνι καὶ τοῖς Ἀμφικτύοσιν).
La piedad asumida por el rey contrasta con los vocablos que definen el crimen de
los anfiseos: la afrenta contra la divinidad se resume en el participio πλημμελούμενον. El
verbo πλημμελέω, que originalmente designa un tipo de desentonación musical, suele
manejarse de forma metafórica para exponer cualquier tipo de desliz u error. Mientras
tanto, la actitud de los agentes criminales es contraria a la piedad tradicional y a la religión

743
Aeschin. 3.122-123.
744
D. 18.150.
745
D. 18.151: «Entonces, mientras los anfictiones se encontraban en el territorio por instrucción de este
individuo, los locrios, en una emboscada, por poco mataron a todos a flechazos y también secuestraron a
algunos hieromnemones».
746
Cf. Aeschin. 3.124, 128.
747
Cf. Vid. supra 201-203 (Aeschin. 3.129).

254
pues vulnera las prescripciones anfictiónicas sobre la llanura de Cirra (ὑπὸ τῶν ἀσεβῶν
Ἀμφισσέων). El vocabulario irreligioso que aquí se manifiesta se antoja altamente
relevante; y es que parece reproducir el estilo de Esquines en su relación de la Cuarta
Guerra Sagrada. En primer lugar, el participio de πλημμελέω recuerda al hápax
πλημμελημάτων a través del cual el orador, sagazmente, criticaba las faltas de
Demóstenes contra el plano divino (Aeschin. 3.106: ἀπὸ τῶν εἰς τοὺς θεοὺς αὐτοῦ
πλημμελημάτων). Εn segundo lugar, Esquines recurre varias veces a ἀσέβεια y a sus
derivados para denominar tanto a los primeros malhechores con los que se generó la
maldición protectora de Cirra como a los anfiseos del siglo IV a.C748. Vocablos similares
se hallan un par de parágrafos después, en una carta de Filipo dirigida a sus aliados del
Peloponeso749, la cual vuelve a ser un añadido tardío (D. 18.157):
ΕΠΙΣΤΟΛΗ
[157] {Βασιλεὺς Μακεδόνων Φίλιππος Πελοποννησίων τῶν ἐν τῇ συμμαχίᾳ τοῖς
δημιουργοῖς καὶ τοῖς συνέδροις καὶ τοῖς ἄλλοις συμμάχοις πᾶσι χαίρειν. ἐπειδὴ
Λοκροὶ οἱ καλούμενοι Ὀζόλαι, κατοικοῦντες ἐν Ἀμφίσσῃ, πλημμελοῦσιν εἰς τὸ
ἱερὸν τοῦ Ἀπόλλωνος τοῦ ἐν Δελφοῖς καὶ τὴν ἱερὰν χώραν ἐρχόμενοι μεθ᾽ ὅπλων
λεηλατοῦσι, βούλομαι τῷ θεῷ μεθ᾽ ὑμῶν βοηθεῖν καὶ ἀμύνασθαι τοὺς
παραβαίνοντάς τι τῶν ἐν ἀνθρώποις εὐσεβῶν·}

CARTA
[157] {Filipo, rey de Macedonia, saluda a los demiurgos y a los consejeros
peloponesios que tiene como aliados y a todos los demás aliados. Puesto que los
locrios llamados ozolas, quienes habitan en Anfisa, comenten un desafuero contra
el templo de Apolo en Delfos y, llegando al territorio sagrado armados lo saquean,
quiero proteger a la divinidad junto con vosotros y vengarme de quienes cometen
alguna violencia contra las normas de piedad existentes entre los hombres.}

En la presentación de esta carta Demóstenes dice que va a demostrar cuáles eran los
verdaderos intereses de Filipo en Grecia y cómo desobedecían los mandatos impuestos
por los anfictiones. No obstante, la epístola del manuscrito contradice en buena medida
las palabras del orador. Y es que, lejos de contravenir los mandatos anfictiónicos, Filipo
se presenta como adalid de la piedad. Tras aludir brevemente a los anfiseos se detiene en
mostrar las ofensas contra el santuario de Delfos. Las notas irreligiosas vuelven a
desprenderse del verbo πλημμελέω, cuyo sentido se especializa gracias al sintagma

748
Cf. Aeschin. 3.107, 115, 118.
749
D. 18.156: «Dame ahora la carta que, como los tebanos no respondieron a su llamada, Filipo envía a los
aliados peloponesios, para que con ella conozcáis también con claridad que la verdadera motivación
política, la de realizar esto contra la Hélade, contra los tebanos y contra vosotros, la ocultaba, mientras que
fingía cumplir los intereses comunes y las decisiones de los anfictiones».

255
preposicional que recoge la idea de hostilidad contra los espacios sagrados (εἰς τὸ ἱερὸν
τοῦ Ἀπόλλωνος τοῦ ἐν Δελφοῖς). Frente a lo sintético y general de esta expresión, una
segunda oración coordinada detalla en qué consistió el sacrilegio anfiseo: habían
realizado una incursión armada a la llanura sagrada con el único objetivo de saquearla
(τὴν ἱερὰν χώραν ἐρχόμενοι μεθ’ ὅπλων λεηλατοῦσι). El verbo λεηλατέω, por sí solo, no
comporta ningún tipo de irreligiosidad, sino que es su objeto directo τὴν ἱερὰν χώραν el
que convierte un asalto ordinario en un ataque contra las divinidades. De nuevo, el expolio
de la tierra sagrada choca con las narraciones de Demóstenes y Esquines, en las que
representa a los anfiseos haciendo trabajos tan cotidianos como pastorear, cuidar a sus
rebaños o comerciar750.
Filipo transmite a sus socios el deseo de ayudar a la divinidad (βούλομαι τῷ θεῷ μεθ’
ὑμῶν βοηθεῖν) y castigar a quienquiera que estuviera dañando la piedad tradicional
(ἀμύνασθαι τοὺς παραβαίνοντάς τι τῶν ἐν ἀνθρώποις εὐσεβῶν). Ha de observarse que en
esta última frase se inserta el participio de παραβαίνω –un verbo genérico que indica una
acción transgresora– para aludir a los criminales de Anfisa. Sus complementos le
confieren connotaciones claramente irreligiosas. El sintagma τι…εὐσεβῶν designa las
normas religiosas tradicionales que esos individuos estaban quebrantando al entrar en la
llanura de Cirra. Tras el análisis de las dos últimas cartas legales se pueden colegir una
serie de conclusiones. En primer lugar, los autores de ambos textos reinterpretan los
eventos del siglo IV a.C., al menos tal y como los trasmiten las fuentes oratorias. No
obstante, el interés por el elemento religioso y el manejo de lemas como πλημμελέω
sugieren un conocimiento del Contra Ctesifonte de Esquines, con quien mantiene cierta
relación de intertextualidad. En segundo lugar, sorprende que la mayor concentración de
términos irreligiosos en todo el manuscrito Sobre la Corona se encuentre justamente en
dos pasajes considerados espurios. Ello también constata los fundamentos estilísticos de
Demóstenes. En su estrategia general, prefiere escoger términos más o menos incisivos
en momentos señalados, sobre todo en aquellos donde predomina la invectiva y un interés
por desacreditar humillantemente a su oponente.

750
Si se considera la evidente confusión entre la Tercera y la Cuarta Guerra Sagrada que existía desde época
helenístico-romana, es probable que la noción de saqueo evoque al ataque cometido por los focenses,
quienes ocuparon el templo y sí fundieron sus tesoros para acuñar monedas y así contratar mercenarios. Cf.
Buckler 1989: 161-176.

256
Después de la lectura de varios documentos la narración sobre la guerra contra Anfisa
finaliza con una respuesta a las críticas que Esquines había dirigido contra él en su
demanda judicial. Conviene recordar que la estrategia general de la acusación consistía
en plasmar la tyche maligna que perseguía a Demóstenes por distintas resoluciones
políticas, entre ellas su asociación con los anfiseos o su gestión militar de la Batalla de
Queronea. En íntima relación con la propaganda antidemosténica desarrollada en Contra
Ctesifonte opera el vocablo ἀλιτήριος. Si en Esquines condensaba la idea de una
maldición infecciosa, personificada por su rival, capaz de propagarse por contacto físico
y de marchitar cualquier empresa helena751, ahora Demóstenes contesta a estos cargos
apropiándose de este potente adjetivo, con el que imputa vehementemente a su oponente
(D. 18.158-159):
[158] τίς ὁ τῶν κακῶν τῶν γεγενημένων μάλιστ’ αἴτιος; οὐχ οὗτος; μὴ τοίνυν λέγετε,
ὦ ἄνδρες Ἀθηναῖοι, περιόντες ὡς ὑφ’ ἑνὸς τοιαῦτα πέπονθεν ἡ Ἑλλὰς ἀνθρώπου.
οὐχ ὑφ’ ἑνός, ἀλλ’ ὑπὸ πολλῶν καὶ πονηρῶν τῶν παρ’ ἑκάστοις, ὦ γῆ καὶ θεοί· [159]
ὧν εἷς οὑτοσί, ὅν, εἰ μηδὲν εὐλαβηθέντα τἀληθὲς εἰπεῖν δέοι, οὐκ ἂν ὀκνήσαιμι
ἔγωγε κοινὸν ἀλιτήριον τῶν μετὰ ταῦτα ἀπολωλότων ἁπάντων εἰπεῖν, ἀνθρώπων,
τόπων, πόλεων· ὁ γὰρ τὸ σπέρμα παρασχών, οὗτος τῶν φύντων κακῶν αἴτιος.

[158] ¿Quién es el verdadero responsable de las desgracias acaecidas? ¿No es este?


Entonces no andéis diciendo, atenienses, que la Hélade ha sufrido tales desgracias
por culpa de un solo individuo. No por culpa de uno solo, sino por culpa de los
numerosos criminales que había en cada lugar, ¡por la tierra y por los dioses! [159]
De estos, este de aquí es uno al que, si fuera necesario decir la verdad sin tapujos, yo
mismo no tardaría en llamarlo maldición común de todo lo que ha perecido
después de esto, hombres, regiones, ciudades. Pues él plantó la semilla, este es el
causante de los males que han brotado.

Durante los últimos parágrafos Demóstenes ha analizado cuáles eran las


pretensiones de Esquines para motivar una guerra sagrada. Lejos de basarse en cualquier
movimiento defensivo o patriótico, su actitud respondía a las peticiones de Filipo, quien
necesitaba un móvil militar para irrumpir en el escenario geográfico griego. Las
interrogaciones retóricas que abren el texto intentan remarcar la responsabilidad de
Esquines en el terrible desenlace de los hechos (τίς ὁ τῶν κακῶν τῶν γεγενημένων
μάλιστ’ αἴτιος; οὐχ οὗτος;). La repetición de palabras ligadas al campo semántico del
sufrimiento, el dolor o la destrucción –κακός, πάσχω y ἀπόλλυμι– insisten a lo largo del
pasaje en la desmoralización política de Atenas después de la Batalla de Queronea.

751
Cf. Aeschin. 3.131, 157.

257
Ahora el tono incisivo del pasaje se dirige al público. Εl manejo del vocativo (ὦ
ἄνδρες Ἀθηναῖοι) explicita la reprensión que Demóstenes lanza a sus convecinos por
atribuir toda la culpa de sus desgracias a Filipo (μὴ τοίνυν λέγετε...περιόντες ὡς ὑφ’ ἑνὸς
τοιαῦτα πέπονθεν ἡ Ἑλλὰς ἀνθρώπου)752. El orador piensa que la expansión macedonia
no habría sido posible sin la colaboración de numerosos malhechores griegos (ὑπὸ
πολλῶν καὶ πονηρῶν τῶν παρ’ ἑκάστοις)753; una idea que, retóricamente, se articula
gracias al empleo de la antítesis y de la correctio (οὐχ ὑφ’ ἑνός, ἀλλ’ ὑπὸ πολλῶν). Por
encima de cualquier traidor se situaba Esquines y el orador no se resiste a amplificar su
maldad del modo más violento posible. Es interesante ver cómo compone su crítica más
lacerante a través de fórmulas de cortesía fingida, las cuales se desprenden de los
optativos que conforman la condicional potencial (εἰ μηδὲν εὐλαβηθέντα τἀληθὲς εἰπεῖν
δέοι, οὐκ ἂν ὀκνήσαιμι)754. De este modo, Demóstenes señala elegantemente a Esquines
como ἀλιτήριος. Si bien Martin propone que el término está despojado de irreligiosidad
y que únicamente sirve para calumniar abusivamente al oponente755, los distintos
constituyentes de la expresión sugieren que se trata de una variación sobre la fórmula ὁ
τῆς Ἑλλάδος ἀλιτήριος del Contra Ctesifonte esquíneo. El sintagma κοινὸν ἀλιτήριον
compone una maldición que no se restringe al ámbito individual, sino que tiene el
potencial de extenderse por la comunidad. Esta noción contaminante la confirma la
enumeración asindética de los elementos afectados, con la cual la exposición de
Demóstenes alcanza un gran dramatismo (τῶν μετὰ ταῦτα ἀπολωλότων ἁπάντων εἰπεῖν,
ἀνθρώπων, τόπων, πόλεων). Todo el planteamiento de Demóstenes se reelabora en las
frases finales del texto, donde se adopta un lenguaje metafórico cercano al ámbito vegetal
para remarcar el papel de la iniciativa de Esquines en la ruina helena (ὁ γὰρ τὸ σπέρμα
παρασχών, οὗτος τῶν φύντων κακῶν αἴτιος)756.
El núcleo narrativo de la posterior apología de Demóstenes se centra en la alianza
con Tebas y en el desenlace de la guerra contra Macedonia757, dos aspectos que habían

752
Yunis 2001: 201.
753
Las alusiones a la red de cómplices y de defensores que Filipo tenía en el continente griego son
recurrentes en Sobre la corona. Quizá el pasaje más llamativo se encuentra al final del discurso, donde el
orador se detiene nombrando a los traidores que residían en cada región (D. 18.295).
754
Fornieles Sánchez 2020a: 25.
755
Cf. Martin 2009: 103.
756
Yunis 2001: 201.
757
Cf. D. 18.160-188.

258
sido duramente tratados en la acusación esquínea. Después de relatar los antecedentes
geopolíticos y las negociaciones del acuerdo, el orador da paso a un apartado de tono
argumentativo, donde establece un vivo contraste entre las actitudes de un consejero
político y de un sicofanta, dos figuras que encubren el proceder de Demóstenes y Esquines
respectivamente758. Ante las inculpaciones del acusador, quien lo señalaba como
responsable de la derrota en Queronea –alegato que aviva el motivo del genio maligno
que acosaba a Demóstenes759–, responde con una renovación del imaginario vinculado a
la τύχη. En su intento por desvincularse de cualquier signo de impiedad, el orador suscribe
que la voluntad de los dioses era más poderosa que cualquier resolución humana760. El
encaje de tales ideas en su apología se aprecia especialmente cuando afirma que, a pesar
de los negativos resultados en Queronea, los dioses habían aprobado la alianza con Tebas
y que rechazar tal asociación podría haber originado efectos mucho más catastróficos761.
Para intensificar el tono solemne de su defensa Demóstenes recuerda el pasado
heroico de la ciudad. A lo largo de su historia, el talante ateniense se había caracterizado
por la lucha contra la opresión extranjera y la preservación de valores identitarios como
la libertad o la autonomía. Con una serie de recursos retóricos que rememoran esa
epideixis retórica que se practicaba en los discursos fúnebres 762, el orador liga los
paradigmas de las gestas atenienses con Queronea. Así consigue identificar a sus vecinos
con los ciudadanos ejemplares que combatieron por la gloria de su ciudad763. Es al final
de esta disertación cuando, a modo de Ringkomposition, Demóstenes responde
ferozmente a su rival, mientras él mismo se describe como el consejero de la polis (D.
18.209):
[209] ἔπειτ᾽, ὦ κατάρατε καὶ γραμματοκύφων, σὺ μὲν τῆς παρὰ τουτωνὶ τιμῆς καὶ
φιλανθρωπίας ἔμ᾽ ἀποστερῆσαι βουλόμενος τρόπαια καὶ μάχας καὶ παλαιὰ ἔργα
ἔλεγες, ὧν τίνος προσεδεῖτο ὁ παρὼν ἀγὼν οὑτοσί; ἐμὲ δέ, ὦ τριταγωνιστά, τὸν περὶ
τῶν πρωτείων σύμβουλον τῇ πόλει παριόντα τὸ τίνος φρόνημα λαβόντ᾽ ἀναβαίνειν
ἐπὶ τὸ βῆμ᾽ ἔδει; τὸ τοῦ τούτων ἀνάξια ἐροῦντος;

758
D. 18.189.
759
Aeschin. 3.115, 157.
760
Cf. D. 18.192-195.
761
D. 18.195: «Si estaba decretado por los dioses que sucediera de este modo, aunque nosotros estuviéramos
luchando junto con los tebanos, ¿qué podía esperarse si no los hubiéramos tenido como aliados, sino que
se hubieran unido a Filipo, para lo cual entonces empleó todo medio de persuasión posible? Y, si ahora,
cuando la batalla fue a tres días de camino del Ática, un peligro y un miedo tan grandes ha angustiado a la
ciudad, ¿qué podría suceder si este mismo sufrimiento hubiera acontecido en algún lugar de nuestro
territorio?».
762
Cf. D. 60.
763
D. 18.199-210. MacDowell 2009: 392

259
[209] Entonces tú, maldito secretario jorobado, hablabas de trofeos, batallas y
proezas antiguas con el deseo de privarme del reconocimiento y la generosidad de
estos aquí presentes. ¿Cuál de estas cuestiones estaba ligada a la presente disputa?
Pero, actor de poca monta, ¿qué actitud debía tomar yo, cuando me presentaba en
calidad de consejero de la ciudad sobre las cuestiones más importantes y subía a la
tribuna de los oradores? ¿La de uno que va a proponer algo deshonroso para tales
proezas?

El apóstrofe dirigido contra Esquines (σύ) se sustancia en la petición que este había
elaborado en su acusación donde, también mediante el empleo de exempla históricos,
había intentado disuadir a su audiencia de premiar la administración pública de
Demóstenes (τῆς παρὰ τουτωνὶ τιμῆς καὶ φιλανθρωπίας ἔμ’ ἀποστερῆσαι βουλόμενος)764.
La hendíadis presente en la coordinación de dos vocativos resalta, con cierta finura, las
burlas de Demóstenes contra su oponente765. Primero aparece κατάρατος, un étimo
perteneciente al campo semántico de la maldición pero que al insertarse en un texto
político opera como un método de abuso. Después se incluye el hápax γραμματοκύφων,
un compuesto cómico inventado por Demóstenes con el objetivo de humillar la carrera
de Esquines como secretario, el cual imagina la postura encorvada de estos funcionarios
cuando leían los documentos766. El orador considera desatinado que Esquines emplee las
gestas del pasado para denostar su carrera, unas proezas que sintetiza una enumeración
organizada a partir del polisíndeton (τρόπαια καὶ μάχας καὶ παλαιὰ ἔργα ἔλεγες). Aunque
el propio Demóstenes suele engalanar sus argumentos con ejemplos y detalles variados,
se aprovecha de las palabras de Esquines y arremete contra él por desvirtuar la esencia
los cargos presentados contra Ctesifonte (ὧν τίνος προσεδεῖτο ὁ παρὼν ἀγὼν οὑτοσί;).
Finalmente Demóstenes distingue su superioridad como consejero del pueblo
(σύμβουλον τῇ πόλει) de la posición poco destacada de Esquines. El espacio político que
ocupaba su rival se evoca metafóricamente mediante otro vocativo ofensivo que, esta vez,
alude a su pasado como actor (ὦ τριταγωνιστά)767. La reprensión de Demóstenes se

764
Aeschin. 3.259. Cf. Aeschin. 3.181-190.
765
Cf. Fornieles Sánchez 2021.
766
Es posible hallar otras innovaciones léxicas a lo largo del discurso con las que se ridiculizaba el pasado
de Esquines. Hay también creaciones vinculadas a su carrera como actor. Por ejemplo Demóstenes, en una
ocasión, lo llama ‘zampayambos’ (D. 18.139: ἰαμβειοφάφος), ligando el estilo del político con su antiguo
oficio como actor trágico. En otra ocasión dice que Esquines era ‘un verdadero mono trágico’, refiriéndose
a su actuación exagerada sobre los escenarios (D. 18.242: αὐτοτραγικὸς πίθηκος). Yunis 2001: 192, 227,
243.
767
Westwood 2020: 320-321.

260
dispone formalmente a través de la yuxtaposición de dos interrogaciones retóricas que le
permiten corroborar la utilidad de su labor política. De este modo ironiza que la principal
labor de Esquines fuera proponer las mejores soluciones a su comunidad. Tales acciones
realmente se atribuyen al propio Demóstenes, quien veladamente evoca la alianza con
Tebas que él mismo se encargó de gestionar (τὸ τίνος φρόνημα λαβόντ’ ἀναβαίνειν ἐπὶ
τὸ βῆμ’ ἔδει; τὸ τοῦ τούτων ἀνάξια ἐροῦντος;).
Al término de la digresión histórica de Demóstenes –cuyo objetivo era fijar una
conexión sólida entre el presente y el pasado glorioso de Atenas a través de elogios y
otras técnicas epidícticas– prosigue el relato sobre la génesis de la alianza con Tebas. De
este modo el orador dibuja las líneas principales de la embajada a la capital Beocia, donde
su habilidad retórica logró imponerse a los embajadores de Filipo, que igualmente habían
acudido para certificar los acuerdos con Tebas. Sin embargo Esquines, en el Contra
Ctesifonte, asevera que los únicos motivos por los que Tebas buscó el apoyo de Atenas
fueron la desconfianza y el miedo creciente hacia Filipo768. Únicamente atribuye a su rival
los términos del acuerdo, por los cuales la polis ateniense tuvo que reconocer la
hegemonía tebana y asumir la mayor parte de costes financieros769. Con la intención de
negar tales argumentos, Demóstenes vuelve a fijarse en la condición sicofanta de
Esquines, estudiando especialmente cómo manipulaba los eventos históricos en su
narración (D. 18.212):
[212] καίτοι τοσαύτῃ γ’ ὑπερβολῇ συκοφαντίας οὗτος κέχρηται ὥστ’, εἰ μέν τι τῶν
δεόντων ἐπράχθη, τὸν καιρόν, οὐκ ἐμέ φησιν αἴτιον γεγενῆσθαι, τῶν δ’ ὡς ἑτέρως
συμβάντων ἁπάντων ἐμὲ καὶ τὴν ἐμὴν τύχην αἰτίαν εἶναι· καί, ὡς ἔοικεν, ὁ
σύμβουλος καὶ ῥήτωρ ἐγὼ τῶν μὲν ἐκ λόγου καὶ τοῦ βουλεύσασθαι πραχθέντων
οὐδὲν αὐτῷ συναίτιος εἶναι δοκῶ, τῶν δ’ ἐν τοῖς ὅπλοις καὶ κατὰ τὴν στρατηγίαν
ἀτυχηθέντων μόνος αἴτιος εἶναι. πῶς ἂν ὠμότερος συκοφάντης γένοιτο ἢ
καταρατότερος;

[212] De hecho este tipo, como queda claro, se ha servido del oficio sicofanta de un
modo tan excesivo que, si se realizó algo por necesidad, afirma que la conveniencia
política era responsable, no yo. No obstante, mi fortuna y yo somos culpables de
todo lo que ha sucedido de forma adversa. Pues encima resulta que yo, consejero y
orador, no le doy la sensación de contribuir a las acciones políticas por medio del
discurso y del debate, sino que le parezco ser el único responsable de las desgracias

768
Aeschin. 3.137: «No obstante, en mi opinión, ni Frinondas, ni Euríbato ni ningún otro de los criminales
de antaño jamás fue un brujo y un embaucador de tal calibre, pues este, ¡por la tierra, los dioses, los
daimones y por cuantos individuos deseen escuchar la verdad!, se atrevió a decir mirándonos a la cara que
los tebanos se aliaron con vosotros no por conveniencia, no por el miedo que los atenazaba, no por vuestra
reputación, sino por la elocuencia de Demóstenes»; cf. Aeschin. 3.141.
769
Aeschin. 3.137-151. Sealey 1993:196-197; Worthington 2013: 244-245.

261
obtenidas en las armas y en el ejército. ¿Cómo podría existir un sicofanta más salvaje
o maldito?

La refutación de las acusaciones de Esquines sobre los términos que llevaron a la


alianza con Tebas están entreverados con venablos críticos compuestos en un claro estilo
epidíctico. Los adverbios de intensidad y los adjetivos en grado comparativo acrecientan
la imagen negativa de Esquines como un sicofanta que construía sus discursos
malevolentemente, guiado por la enemistad personal, con el único objetivo de dañar la
figura pública de Demóstenes. Por un lado, la primera humillación del rival como
sicofanta se intensifica gracias al sintagma τοσαύτῃ ὑπερβολῇ, a través de cuyo núcleo
sintáctico se condena moralmente un comportamiento altamente engreído (τοσαύτῃ γ’
ὑπερβολῇ συκοφαντίας οὗτος κέχρηται)770. La subordinada consecutiva compendia
cuáles eran los motivos que permitían juzgar con tanta aspereza a Esquines
(τοσαύτῃ...ὥστ’). Los conectores μέν...δέ modelan dos proposiciones diferentes,
vertebradas mediante el motivo de la responsabilidad, aquí empleado con el juego léxico
αἴτιον γεγενῆσθαι / αἰτίαν εἶναι. La firma de la alianza se la atribuye Esquines a la
conveniencia política y arrebata a Demóstenes cualquier mérito, lo cual se subraya
retóricamente con una sutil correctio (τὸν καιρόν, οὐκ ἐμέ φησιν αἴτιον γεγενῆσθαι).
Como contrapunto, Demóstenes se queja de que se le asignen los infortunios derivados
de los pactos. En segundo lugar, nótese la antítesis aspectual implícita en los infinitivos
γεγενῆσθαι / εἶναι, en la que se contraponen los beneficios episódicos a unas calamidades
aún duraderas. Finalmente, resulta singular cómo se evoca, de un modo ingenioso, el
tópico de la tyche maligna (ἐμὲ καὶ τὴν ἐμὴν τύχην) y, sin desarrollar el tema, consigue
rememorar una propaganda que Esquines había fundamentado en términos irreligiosos.
Las protestas de Demóstenes continúan, ahora en tono irónico (ὡς ἔοικεν). Y es
que, sin considerar su labor deliberativa y sus contribuciones a la política ateniense,
Esquines se centra únicamente en achacarle el fracaso militar en Queronea. El texto
vuelve a destacar por su valor retórico: la distribución μέν...δέ separa dos visiones
enfrentadas, en las cuales los elementos medulares vuelven a ser συναίτιος / αἴτιος. Εn la
primera oración, donde se niegan las aptitudes políticas del orador, abunda el léxico
ligado a la praxis política (ὁ σύμβουλος καὶ ῥήτωρ ἐγὼ τῶν μὲν ἐκ λόγου καὶ τοῦ

770
Yunis 2001: 117. MacDowell 2002: 239.

262
βουλεύσασθαι πραχθέντων). Las braquilogías son abundantes y con ellas el autor se
centra en los aspectos novedosos y más relevantes de su narración. Igualmente, tanto
συναίτιος como αἴτιος aparecen con sendos complementos sintácticamente paralelos,
donde además los elementos deliberativos y militares se disponen con una variatio
sintáctica (τῶν μὲν ἐκ λόγου καὶ τοῦ βουλεύσασθαι πραχθέντων...τῶν δ’ ἐν τοῖς ὅπλοις
καὶ κατὰ τὴν στρατηγίαν ἀτυχηθέντων).
El parágrafo termina con una interrogativa indirecta donde Demóstenes despliega
un fuerte ataque contra Esquines. El optativo potencial (ἄν...γένοιτο) suaviza ligeramente
la invectiva que se encuentra aglomerada en la coordinación de dos adjetivos
comparativos: ὠμότερος se opone a la philanthropia y señala una actitud que no se adecua
a la vida en sociedad771. Mientras tanto καταρατότερος –el único registro del grado
comparativo en la literatura de época clásica772– se emplea en su acepción más mordaz
para zaherir a Esquines y sus notas irreligiosas se bloquean debido al contexto altamente
politizado del pasaje. Las formas en comparativo ilustran perfectamente la intrusión típica
de la epideixis reprobatoria en la oratoria forense (ψόγος). La utilidad de las
amplificaciones, los símiles y los exempla en la desacreditación política del oponente
debía justificar estos trasvases retóricos. La continua conexión entre los tres subgéneros
oratorios, tal y como se encuentra teorizada en la Retórica a Alejandro, corrobora que, a
pesar de la tipología tradicional, estas fronteras eran mucho más difusas y que los géneros
forense, epidíctico y judicial a menudo se enriquecían recíprocamente773.
Mientras Filipo avanzaba hacia el sur, la coalición griega reforzó la protección de
la frontera beocia estableciendo varias guarniciones con el objetivo bloquear cualquier
ataque posible. Así, antes del enfrentamiento definitivo en Queronea, los macedonios
intentaron varias incursiones militares en las cercanías del río Cefisio desde finales del
339 hasta la primavera del 338 a.C., las cuales resultaron infructuosas. Si el relato de
Demóstenes se considera fiable, el éxito conjunto de tebanos y atenienses fue motivo de
regocijo entre la ciudadanía y, en un festejo de acción de gracias, se realizaron elogios,

771
Cf. Christ 2013: 206.
772
El comparativo vuelve aparecer en Luc. Alex. 6.6. Por cuanto atañe al superlativo (καταρατότατος) su
uso también es reducido en la literatura de época clásica, atestiguándose únicamente en S. OT 1342.
773
Anaximen. Rh. 1427b30-1428a11.

263
sacrificios y procesiones públicas774. Esta información articula el razonamiento de
Demóstenes, centrado en presentar la traición de Esquines según su participación o
ausencia en los ritos de acción de gracias (D. 18.217):
[217] καὶ ἔγωγε ἡδέως ἂν ἐροίμην Αἰσχίνην, ὅτε ταῦτ᾽ ἐπράττετο καὶ ζήλου καὶ
χαρᾶς καὶ ἐπαίνων ἡ πόλις ἦν μεστή, πότερον συνέθυε καὶ συνευφραίνετο τοῖς
πολλοῖς, ἢ λυπούμενος καὶ στένων καὶ δυσμεναίνων τοῖς κοινοῖς ἀγαθοῖς οἴκοι
καθῆτο. εἰ μὲν γὰρ παρῆν καὶ μετὰ τῶν ἄλλων ἐξητάζετο, πῶς οὐ δεινὰ ποιεῖ, μᾶλλον
δ᾽ οὐδ᾽ ὅσια, εἰ ὧν ὡς ἀρίστων αὐτὸς τοὺς θεοὺς ἐποιήσατο μάρτυρας, ταῦθ᾽ ὡς οὐκ
ἄριστα νῦν ὑμᾶς ἀξιοῖ ψηφίσασθαι τοὺς ὀμωμοκότας τοὺς θεούς; εἰ δὲ μὴ παρῆν,
πῶς οὐκ ἀπολωλέναι πολλάκις ἐστὶ δίκαιος, εἰ ἐφ᾽ οἷς ἔχαιρον οἱ ἄλλοι, ταῦτα
ἐλυπεῖτο ὁρῶν;

[217] Yo mismo le preguntaría con gusto a Esquines si participaba en los sacrificios


y en el regocijo de la mayoría cuando ocurría esto y la ciudad estaba llena de
entusiasmo, alegría y elogios; o si acaso se quedaba en casa disgustado, lloriqueando
y malhumorado por los éxitos comunitarios. Efectivamente, en caso de estar presente
y participar con los demás, ¿no hace algo terrible o, peor todavía, irrespetuoso hacia
las normas cívico-religiosas si ahora os pide votar que no era lo más beneficioso
cuando él mismo había puesto a los dioses como testigos de que esto era lo mejor?
Y, en caso de encontrarse ausente, ¿no es justo condenarlo incontables veces si se
lamentaba al ver aquello por lo que los demás se alegraban?

El optativo de cortesía y el pronombre personal de primera persona (ἔγωγε ἡδέως


ἂν ἐροίμην) recalcan la elaboración de un dilema por parte de Demóstenes. Esta suerte
de aporía dialéctica propone a los jueces dos opciones distintas, ambas igualmente
negativas para la imagen del rival. En un primer momento tales posibilidades se
estructuran sintácticamente a través de una interrogativa indirecta doble (πότερον...ἤ),
cuyo contenido resulta relevante en la descripción de la traición de Esquines. La
importancia de la participación en las festividades públicas –una idea que se refleja a
través de los verbos compuestos por el preverbio συν- (συνέθυε καὶ συνευφραίνετο τοῖς
ἄλλοις)– se liga a la desvinculación definitiva de la sociedad ateniense por parte de
Esquines. De hecho, Demóstenes lo describe con términos trágicos que recuerdan una
escena de duelo, resignado en el hogar por los recientes fracasos macedonios (ἢ
λυπούμενος καὶ στένων καὶ δυσμεναίνων τοῖς κοινοῖς ἀγαθοῖς οἴκοι καθῆτο)775.

774
D. 18.216: «Después de formar filas juntos dos veces en las primeras batallas –una junto al río y otra en
invierno– no solo demostrasteis que vosotros mismos erais intachables, sino también que vuestra
organización, preparación y arrojo era admirable. Por estos motivos, los demás ciudadanos os dedicaron
elogios y vosotros hicisteis sacrificios y procesiones en honor a los dioses». Cf. Hammond & Griffith 1979:
591; Worthington 2013: 245-247.
775
Yunis 2001: 231-232.

264
En primer lugar, Demóstenes intenta transmitir a su audiencia que la presencia de
Esquines en los sacrificios solamente podría explicarse si el rival hubiera aceptado y
secundado sus propuestas en materia de política externa. Esta reflexión se conecta con la
institución del juramento, la cual permite activar algunos conceptos (ir)religiosos. La
interrogación retórica esconde una dualidad criminal que quedaba implícita en el posible
cambio de opinión de Esquines: pedir a los jueces que votaran en contra de las
resoluciones de Demóstenes conllevaría que vulneraran las bases del juramento heliástico
(εἰ...νῦν ὑμᾶς ἀξιοῖ ψηφίσασθαι τοὺς ὀμωμοκότας τοὺς θεούς;). La idea de transgresión
religiosa no solo se acentúa al nombrar a los dioses como testigos principales de tales
promesas, sino también en la expresión πῶς οὐ δεινὰ ποιεῖ, μᾶλλον δ’ οὐδ’ ὅσια, una
bellísima correctio. La lítote irreligiosa οὐδ’ ὅσιον rebaja la intensidad inherente al
adjetivo ἀνόσιος y atenúa retóricamente su significado de violentar aquellas costumbres
religioso-morales sancionadas por la comunidad. La volubilidad de Esquines también se
especifica como algo cercano al perjurio; una concepción donde las divinidades juegan
un papel fundamental como espectadoras del apoyo previo que había concedido a las
medidas de Demóstenes (ὧν ὡς ἀρίστων αὐτὸς τοὺς θεοὺς ἐποιήσατο μάρτυρας). En
segundo lugar, el ausentamiento de las celebraciones cívico-religiosas (εἰ δὲ μὴ παρῆν)
encierra el carácter traicionero de Esquines y la necesidad de recibir la condena más
severa (πῶς οὐκ ἀπολωλέναι πολλάκις ἐστὶ δίκαιος). Este alejamiento de los cultos por
los cuales la comunidad reafirmaba sus valores ideológicos y fortalecía la cohesión cívica
se refleja en el juego antitético entre la tristeza de Esquines (ταῦτα ἐλυπεῖτο ὁρῶν) y el
motivo de su pesar, que era el entusiasmo ateniense por la derrota de Filipo (ἐφ’ οἷς
ἔχαιρον οἱ ἄλλοι)776.
La autodefensa de Demóstenes sigue fundamentándose en su política exterior,
ahora prestando especial atención a la creación de nuevas alianzas y al despacho de tropas
militares con la finalidad de erradicar la presencia macedonia en Grecia. Tres
localizaciones componen el núcleo de su narración, todas concernientes a la reanudación
de las hostilidades con Filipo y las medidas adoptadas por Atenas. De este modo, el orador
nombra el sitio de Bizancio y la trascendental actuación militar de Atenas para frenar el
avance del monarca por el Helesponto; la alianza con Calias de Calcis, cuyo objetivo era

776
Cf. Willey 2019: 278.

265
derrocar los gobiernos promacedónicos que había instalados en la isla de Eubea; y los
acuerdos firmados con Tebas poco antes de la Batalla de Queronea777. Los apuntes del
orador se aderezan con un pensamiento antinómico en el que Demóstenes ensalza su
administración por el bien de la patria mientras condena la colaboración de Esquines con
Macedonia778. La deslealtad del rival va acomodándose en términos meramente políticos
hasta que Demóstenes arremete contra todos aquellos que intentaron malograr las
decisiones atenienses (D. 18.240):
[240] ἀλλ᾽ εἰ νῦν ἐπὶ τοῖς πεπραγμένοις κατηγορίας ἔχω, τί ἂν οἴεσθε, εἰ τότε μου
περὶ τούτων ἀκριβολογουμένου, ἀπῆλθον αἱ πόλεις καὶ προσέθεντο Φιλίππῳ, καὶ
ἅμα Εὐβοίας καὶ Θηβῶν καὶ Βυζαντίου κύριος κατέστη, τί ποιεῖν ἂν ἢ τί λέγειν τοὺς
ἀσεβεῖς ἀνθρώπους τουτουσί;

[240] No obstante, si ahora me enfrento a acusaciones por las resoluciones


adoptadas, si las ciudades se hubieran alejado cuando yo hablaba rigurosamente de
estas cuestiones, se hubieran unido a Filipo y automáticamente se hubiera alzado
como soberano de Eubea, de Tebas y de Bizancio, ¿qué pensáis que harían o dirían
estos individuos impíos de aquí?

Ante los ataques recibidos después del fracaso en la Batalla de Queronea (εἰ νῦν ἐπὶ
τοῖς πεπραγμένοις κατηγορίας ἔχω), Demóstenes se defiende dirigiendo una pregunta a
la audiencia con la cual intenta ahondar en la naturaleza traidora de algunos políticos. La
apelación a los jueces (οἴεσθε) continúa con un período hipotético-deductivo de carácter
irreal. En él Demóstenes reflexiona sobre un escenario paralelo donde impera la
diplomacia exitosa de Filipo. En la prótasis se suceden, gracias al polisíndeton, tres
eventos dramáticos para la política griega: el fracaso de las negociaciones atenienses (εἰ
τότε...ἀπῆλθον αἱ πόλεις); la asociación de distintas ciudades con Filipo (προσέθεντο
Φιλίππῳ) y la supremacía del monarca en estas regiones estratégicas (ἅμα Εὐβοίας καὶ
Θηβῶν καὶ Βυζαντίου κύριος κατέστη). Cada una de las adquisiciones entrañaba
diferentes problemas para la polis ateniense: por un lado, la presencia macedónica en
Beocia y Eubea resultaba amenazadora dada la cercanía de dichos territorios a las
fronteras áticas; mientras que, por otro, la presencia total de Filipo en el Helesponto podía
complicar la importación de trigo y el abastecimiento de la ciudad.

777
D. 18.228-243.
778
Cf. D. 18.228, 236.

266
La repetición enfática del pronombre interrogativo τί y la partícula ἄν reanuda la
enunciación de la apódosis que había quedado desmembrada debido al gusto por el
hipérbaton tan característico de Demóstenes (τί ἂν οἴεσθε...τί ποιεῖν ὰν ἢ τί λέγειν τοὺς
ἀσεβεῖς ἀνθρώπους τουτουσί;). El contenido de esta oración esboza el comportamiento
que habrían adoptado los socios de Filipo en esta situación. Con ello Demóstenes quiere
que el tribunal descubra definitivamente la maldad y la deslealtad de tales individuos. La
oración adopta un tono altamente denigrante a partir del sujeto τοὺς ἀσεβεῖς ἀνθρώπους
τουτουσί, donde Demóstenes incluye el vocablo irreligioso ἀσεβής. Ya se ha apuntado
que el adjetivo aludía a una actitud contraria a los valores religiosos tradicionales donde
se incluían el respeto hacia los dioses, los espacios sagrados, la ciudad y la familia. Martin
señala el carácter excepcional que tiene el manejo de ἀσέβεια y sus cognados en este
discurso y propone que Demóstenes prioriza un significado cercano a la desaprobación
moral, quedando así las nociones irreligiosas relegadas a un plano secundario779. Sin
embargo, la estrategia retórica que codifica la invectiva contra Esquines vuelve a ser
similar a la comentada en Sobre la embajada fraudulenta. En ella predomina una visión
negativa del contrincante, no solo como un traidor de la comunidad cívica sino de los
dioses que la protegían. Considerando esta dinámica macroestructural, la cual se prueba
con la operatividad de expresiones tales como θεοῖς ἐχθρός, la elasticidad semántica del
adjetivo ἀσεβής facilita su conceptualización en una área de significado más limitada780,
aquella que concreta las ofensas dirigidas contra la patria. Además, la triplicación
anafórica de τί confirma las indirectas de Demóstenes acerca de tal traición: el pronombre
interrogativo actúa como el objeto directo de dos infinitivos, cuestionando así la
hipotética actuación político-deliberativa de Esquines y de sus consocios (τί ποιεῖν ἂν ἢ
τί λέγειν)781.
Los tópicos de deslealtad de Esquines y su demanda malevolente siguen tratándose
en las siguientes líneas, donde Demóstenes adopta un lenguaje sumamente incisivo para

779
Martin 2009: 210.
780
Cf. Eidinow 2015.
781
Posteriormente el propio Demóstenes imita las alegaciones que habrían presentado los partidarios de
Filipo (D. 18.241: «¿No dirían que estas regiones se habían entregado? ¿No dirían que, aunque querían
aliarse con vosotros, habían quedado aisladas? Y después de esto dirían: “por culpa de Bizancio se ha alzado
como dueño del Helesponto y soberano de la ruta de trigo de los griegos. Una guerra vecina y pesada ha
sido dirigida al Ática por culpa de los tebanos, mientras que el mar se ha vuelto intransitable debido a los
piratas que atracan en Eubea”. ¿No dirían esto y, además, otras muchas cosas?»).

267
vilipendiarlo. Su caracterización como un sicofanta y un ciudadano malvado se combina
con distintos insultos que sirven para cuestionar su posición como orador público782. Si
en la acusación todas las desgracias de Atenas eran atribuidas a la acción política de
Demóstenes, ahora el orador vuelve las tornas contra el rival. Tras dirigir la atención de
la audiencia contra la postura de Esquines, el orador elogia su diplomacia y la contrapone
a la política invasiva y expansionista adoptada por Filipo (D. 18.244):
[244] οὐ τοίνυν οὐδὲ τὴν ἧτταν, εἰ ταύτῃ γαυριᾷς ἐφ᾽ ᾗ στένειν σε, ὦ κατάρατε,
προσῆκεν, ἐν οὐδενὶ τῶν παρ᾽ ἐμοὶ γεγονυῖαν εὑρήσετε τῇ πόλει. οὑτωσὶ δὲ
λογίζεσθε. οὐδαμοῦ πώποτε, ὅποι πρεσβευτὴς ἐπέμφθην ὑφ᾽ ὑμῶν ἐγώ, ἡττηθεὶς
ἀπῆλθον τῶν παρὰ Φιλίππου πρέσβεων, οὐκ ἐκ Θετταλίας οὐδ᾽ ἐξ Ἀμβρακίας, οὐκ
ἐξ Ἰλλυριῶν οὐδὲ παρὰ τῶν Θρᾳκῶν βασιλέων, οὐκ ἐκ Βυζαντίου, οὐκ ἄλλοθεν
οὐδαμόθεν, οὐ τὰ τελευταῖα ἐκ Θηβῶν, ἀλλ᾽ ἐν οἷς κρατηθεῖεν οἱ πρέσβεις αὐτοῦ τῷ
λόγῳ, ταῦτα τοῖς ὅπλοις ἐπιὼν κατεστρέφετο.

[244] Entonces, si vas enorgulleciéndote de aquello por lo que tú, maldito, deberías
lamentarte, descubriréis que la derrota de la ciudad no ha sucedido por mi culpa en
ningún solo aspecto. Reflexionad ahora mismo: jamás regresé de ningún lugar a los
que yo fui enviado por orden vuestra como embajador tras ser derrotado por los
delegados de Filipo, ni de Tesalia, ni de Ambracia, ni de Iliria, ni de los reinos
tracios, ni de Bizancio, ni de cualquier otro lugar ni, finalmente, de Tebas. Al
contrario, los lugares donde sus embajadores fueron derrotados por medio de la
palabra, estos los sometía mediante las armas.

Demóstenes interrumpe su llamamiento a los jueces (εὑρήσετε) por medio de una


disyunción e inserta un apóstrofe directo contra Esquines donde vuelve a enfatizar su
naturaleza desleal. El juego antitético γαυριᾷς / στένειν marca la alegría por la derrota en
Queronea (ταύτῃ) como un elemento revelador de la traición de Esquines pues, si
realmente fuera un buen ciudadano ateniense, habría lamentado el terrible suceso (ἐφ’ ᾗ
στένειν σε...προσῆκεν). Su falta de patriotismo se eleva todavía más gracias al vocativo
peyorativo ὦ κατάρατε. El significado irreligioso del término –la designación de un
individuo maldecido por la contravención de ciertas normas político-religiosas– está
atenuado, aplicándose más bien como una forma abusiva con que denostar al oponente.
No obstante, en la argumentación se reporta de qué forma todo aquel orador que no
sirviera fielmente a su patria quedaba incurso en las maldiciones públicas. De este modo
podría pensarse que tras κατάρατος asoma también esa idea de traición que el grueso de
la comunidad sancionaba mediante imprecaciones, siguiendo una línea argumentativa

782
D. 18.242. Cf. 18.243 donde mediante una metáfora Demóstenes establece analogías entre un médico
fraudulento y Esquines, así como entre la crítica situación de Atenas y la de un paciente enfermo.

268
muy similar a la de Sobre la embajada fraudulenta. Todos estos datos ayudan a consolidar
la posición de Demóstenes y afirmar que el fracaso militar en Queronea no derivaba de
ninguna de sus decisiones políticas (τὴν ἧτταν...ἐν οὐδενὶ τῶν παρ’ ἐμοὶ γεγονυῖαν
εὑρήσετε τῇ πόλει).
A través de un imperativo plural se invita a los jueces a reconstruir mentalmente
algunas de las acciones más elogiosas de Demóstenes (οὑτωσὶ δὲ λογίζεσθε). El orador
se centra en reseñar sus capacidades oratorias y su actividad diplomática (ὅποι
πρεσβευτὴς ἐπέμφθην ὑφ’ ὑμῶν ἐγώ). Su éxito frente a Macedonia se suscribe con la
enumeración de distintas regiones en una gradatio ascendente que culmina con la
embajada en la que se forjó la alianza con Tebas (οὐδαμοῦ πώποτε...ἡττηθεὶς ἀπῆλθον
τῶν παρὰ Φιλίππου πρέσβεων, οὐκ ἐκ Θετταλίας οὐδ’ ἐξ Ἀμβρακίας, οὐκ ἐξ Ἰλλυριῶν
οὐδὲ παρὰ τῶν Θρᾳκῶν βασιλέων, οὐκ ἐκ Βυζαντίου, οὐκ ἄλλοθεν οὐδαμόθεν, οὐ τὰ
τελευταῖα ἐκ Θηβῶν). Cada una de estas misiones se engloba en el período previo a
Queronea, cuando los atenienses intentaban convencer a sus vecinos helenos para hacer
frente al avance de Filipo. Además del caso tebano, las fuentes literarias y epigráficas
solo transmiten información sobre la presencia de embajadores atenienses en Ambracia,
una colonia corintia que se vio amenazada por Filipo; y en Bizancio, bastión tracio que
Filipo intentó asediar para hacerse con el control del Helesponto783. La correctio final
revela cuál era el verdadero devenir político en Grecia. La oposición entre λόγος / ὅπλα
resalta los ataques militares de Filipo en todos estos lugares (ἀλλ᾿...ταῦτα τοῖς ὅπλοις
ἐπιὼν κατεστρέφετο), los cuales se producían tras un fracaso diplomático ante
Demóstenes, cuyas cualidades oratorias resultaban superiores a las macedonias (ἐν οἷς
κρατηθεῖεν οἱ πρέσβεις αὐτοῦ τῷ λόγῳ).

783
Cf. Aeschin. 3.256; D. 7.32; 9.27, 34, 72; 10.10. Por cuanto atañe a las comitivas despachadas a Iliria y
Tracia no existe información adicional. Hay una breve noticia en el Contra Ctesifonte de Esquines acerca
de la embajada tesalia, acción que, aunque exitosa para Demóstenes, habría detonado el conflicto con
Macedonia (Aeschin. 3.83). Como propone Yunis 2001: 244-245 el sintagma generalizador ἄλλοθεν
οὐδαμόθεν recogería los viajes al Peloponeso y la alianza creada con Calias de Calcis.

269
Argumentación (D. 18.252-296)

Al igual que ocurría en los discursos anteriores, las líneas distintivas entre la
narración y la argumentación se hallan debilitadas y es normal que la reconstrucción de
los hechos se complemente con la lectura de documentos legales, así como con invectivas
dirigidas contra el contrincante. La argumentación en el discurso Sobre la corona
coincide con el momento en que Demóstenes ya ha expuesto los puntos esenciales de la
defensa y pasa a refutar algunos tópicos que habían compuesto la acusación de Esquines.
Más concretamente, la sección discursiva puede dividirse en dos partes según su temática.
Los primeros parágrafos abordan pormenorizadamente el debate sobre la tyche de
Demóstenes (D. 18.252-275). A diferencia del Contra Ctesifonte, el pensamiento del
orador se despoja de matices religiosos excepto por una breve referencia a un oráculo de
Dodona784. La distinción entre su suerte personal y la de Esquines se articula en términos
de condición social, educación y carrera política, lo cual le permite acogerse a la censura
tópica de las profesiones del rival y de sus progenitores785. Estas declaraciones se
entrelazan con las objeciones al carácter sofista y engañoso que Esquines atribuía a
Demóstenes en varios de sus discursos (D. 18.276-296)786. Demóstenes rechaza tales
imputaciones basándose en su elección para pronunciar el discurso fúnebre en honor a los
caídos en Queronea. Este reconocimiento probaba cómo perduraba el apoyo de la
comunidad aun tras el fracaso de su política; al mismo tiempo plantea la marginación
general de Esquines debido al conocimiento de su colaboración con Filipo de
Macedonia787. Entre las muchas alusiones a la traición y a la política falaz del
contrincante, el orador recurre al léxico irreligioso en un pasaje donde narra la embajada
y las negociaciones con Macedonia justo después de la derrota ateniense en Queronea (D.
18.282-283):

784
Cf. D. 18.253.
785
D. 18.257-265. Las líneas generales de la antítesis se recogen sinópticamente en el último parágrafo de
este primer ataque contra Esquines (D. 18.265: «Enseñabas las letras mientras yo iba a la escuela. Iniciabas
en los Misterios mientras yo era un iniciado. Trabajabas como secretario mientras yo debatía en la asamblea.
Actuabas como tercer actor mientras yo era espectador. Fracasabas mientras yo silbaba. Has hecho política
en beneficio de los enemigos, mientras yo la he hecho en beneficio de la patria»).
786
Aeschin. 1.174; 3.16, 202. Cf. D. 18.276: «Además de esto, como si él mismo pronunciase todos los
discursos con sencillez y con buena disposición, ordenaba protegerse de mí y vigilarme para que no fuera
a condicionar vuestra opinión ni a engañaros, llamándome habilidoso, encantador, sofista y tales cosas […]
Pero yo sé que todos vosotros lo conocéis y que pensáis que estos rasgos encajan más en él que en mí».
787
D. 18.277-290.

270
[282] ὃς εὐθέως μετὰ τὴν μάχην πρεσβευτὴς ἐπορεύου πρὸς Φίλιππον, ὃς ἦν τῶν ἐν
ἐκείνοις τοῖς χρόνοις συμφορῶν αἴτιος τῇ πατρίδι, καὶ ταῦτ᾽ ἀρνούμενος πάντα τὸν
ἔμπροσθε χρόνον ταύτην τὴν χρείαν, ὡς πάντες ἴσασι. καίτοι τίς ὁ τὴν πόλιν
ἐξαπατῶν; οὐχ ὁ μὴ λέγων ἃ φρονεῖ; τῷ δ᾽ ὁ κῆρυξ καταρᾶται δικαίως; οὐ τῷ
τοιούτῳ; τί δὲ μεῖζον ἔχοι τις ἂν εἰπεῖν ἀδίκημα κατ᾽ ἀνδρὸς ῥήτορος ἢ εἰ μὴ ταὐτὰ
φρονεῖ καὶ λέγει; σὺ τοίνυν οὗτος εὑρέθης. [283] εἶτα σὺ φθέγγῃ καὶ βλέπειν εἰς τὰ
τούτων πρόσωπα τολμᾷς; πότερ᾽ οὐχ ἡγεῖ γιγνώσκειν αὐτοὺς ὅστις εἶ; ἢ τοσοῦτον
ὕπνον καὶ λήθην ἅπαντας ἔχειν ὥστ᾽ οὐ μεμνῆσθαι τοὺς λόγους οὓς ἐδημηγόρεις ἐν
τῷ πολέμῳ, καταρώμενος καὶ διομνύμενος μηδὲν εἶναι σοὶ καὶ Φιλίππῳ πρᾶγμα,
ἀλλ᾽ ἐμὲ τὴν αἰτίαν σοι ταύτην ἐπάγειν τῆς ἰδίας ἕνεκ᾽ ἔχθρας, οὐκ οὖσαν ἀληθῆ.

[282] Justo después de la batalla acudías como embajador ante Filipo, quien era, por
aquel entonces, el responsable de las desgracias de la patria, aunque previamente,
como todos saben, rehusabas de cualquier forma una asociación tal. Entonces, ¿quién
está engañando a la ciudad? ¿No es el que no dice lo que piensa? ¿A quién maldice
justamente el heraldo? ¿No es a este tipo? ¿Qué injusticia más grande que si piensa
o dice cosas diferentes podría imputar alguien contra un político? Sin duda, tú has
demostrado hablar así. [283] ¿Ahora tú das alaridos y te atreves a mirarlos a la cara?
¿Acaso piensas que estos no saben quién eres? ¿O piensas que todos tenían un sueño
y un olvido tan grande que no recuerdan los discursos que pronunciabas
públicamente durante la guerra, maldiciendo y jurando que no tenías nada que ver
con Filipo, sino que yo te culpaba de esto –lo cual no es cierto– por una enemistad
personal?

La argumentación de Demóstenes se basa en dirigir contra Esquines algunos de los


venablos mordaces que el acusador había proyectado en su discurso, esencialmente
aquellos ligados a una política fraudulenta. La mendacidad del oponente se insinúa con
sus acciones posteriores al desastre de Queronea (εὐθέως μετὰ τὴν μάχην). Yunis postula
que la enunciación de la embajada liderada por Esquines –en cuya descripción se prefiere
el uso de formas verbales activas (πρεσβευτὴς ἐπορεύου πρὸς Φίλιππον)– reflejaría bien
la desaprobación parcial de la comunidad o bien el carácter extraoficial del delegado,
quien acudió ante el soberano de Pela por iniciativa propia. Entonces es cuando se exhibe
la volubilidad de la política esquínea al contrastar su antiguo rechazo con un acercamiento
activo a quien había subyugado a los griegos (ὃς ἦν τῶν ἐν ἐκείνοις τοῖς χρόνοις
συμφορῶν αἴτιος τῇ πατρίδι, καὶ ταῦτ’ ἀρνούμενος πάντα τὸν ἔμπροσθε χρόνον ταύτην
τὴν χρείαν). Con esta breve introducción, la maestría retórica de Demóstenes alcanza su
punto álgido en una sucesión de preguntas retóricas. El ataque implícito se fortalece con
un patrón anafórico ABABA donde se intercala la repetición en políptoton del pronombre
interrogativo y el adverbio de negación (τίς...; οὐχ...; τῷ...; οὐ...; τί...;). De este modo, el
único responsable de engañar a sus conciudadanos es aquel que oculta sus verdaderos

271
pensamientos (τίς ὁ τὴν πόλιν ἐξαπατῶν; οὐχ ὁ μὴ λέγων ἃ φρονεῖ;)788. Tras esta reflexión
subyace la postura de Esquines, quien había adoptado un perfil político bajo durante las
fases finales de la guerra contra Macedonia y había reaparecido después con la intención
de humillar la administración de Demóstenes. La antítesis λέγω / φρονέω engarza con
una interrogación donde se cuestiona quién era objeto de aquellas imprecaciones públicas
emitidas por el heraldo al comienzo de las asambleas, por las cuales desaconsejaba
adoptar comportamientos traidores o perjudiciales para la patria (τῷ δ’ ὁ κῆρυξ καταρᾶται
δικαίως;)789. La siguiente interrogación descubre a Esquines como un sujeto incurso en
las maldiciones, una oración cuya fuerza retórica proporcionan la elipsis y el matiz
peyorativo del determinante (οὐ τῷ τοιούτῳ;). Servirse de la demagogia para embaucar
al demos y traicionarlo se configura como un crimen atroz en el último eslabón de estas
preguntas encadenadas (τί δὲ μεῖζον ἔχοι τις ἂν εἰπεῖν ἀδίκημα κατ’ ἀνδρὸς ῥήτορος ἢ εἰ
μὴ ταὐτὰ φρονεῖ καὶ λέγει;). Demóstenes rompe magistralmente el patrón gracias a la
conjunción de la hipófora y del apóstrofe, dos recursos que le permiten señalar la gran
traición perpetrada por Esquines (σὺ τοίνυν οὗτος εὑρέθης).
La arrogancia del contrincante se subraya distinguiendo el discurso de acusación
que acababa de pronunciar de aquellos declamados anteriormente. Por medio de una
interrogación retórica doble (πότερ’...ἤ) el orador juega con el léxico ligado a la memoria
y al conocimiento para evidenciar todavía más la actitud desleal. El verdadero talante de
Esquines queda capturado en la desfachatez que suponía creer que sus convecinos estaban
sumidos en un letargo y una apatía cívicos que facilitaban su manipulación (ἢ τοσοῦτον
ὕπνον καὶ λήθην ἅπαντας ἔχειν ὥστ’ οὐ μεμνῆσθαι τοὺς λόγους). La amnesia social
buscada por Esquines guarda relación, otra vez más, con su presunta relación con Filipo.
De hecho los eventos presentes podían demostrar el alcance de la conspiración tramada
en la oratoria de Esquines (οὓς ἐδημηγόρεις ἐν τῷ πολέμῳ). Dicha mendacidad se agrava
con dos participios concertados que fonéticamente realzan el homeoteleuton y el
isosilabismo. Conceptualmente su contenido religioso-ritual se organiza a través de un
hysteron-proteron. En sus intervenciones, el político aseguró no ser socio de Filipo
mediante un solemne juramento (διομνύμενος) seguido por una autoimprecación

788
Yunis 2001: 266.
789
Cf. D. 18.130; 19.70-71; Din. 1.47; 2.14-16.

272
(καταρώμενος)790. La correctio reproduce las alegaciones de Esquines, quien garantizaba
que tales acusaciones las producía la inquina de Demóstenes (ἀλλ’ ἐμὲ τὴν αἰτίαν σοι
ταύτην ἐπάγειν τῆς ἰδίας ἕνεκ’ ἔχθρας). Como colofón, las dos apariciones del verbo
καταράομαι señalan claramente las imprecaciones que se lanzaban contra traidores
potenciales. Las alusiones previas a Esquines con el adjetivo κατάρατος también podrían
conectarse con tal significado. Aunque el término se halla normalmente en contextos
altamente politizados, se amolda a la estrategia macroestructural del discurso donde prima
la descripción del rival como un individuo que ha traicionado totalmente a su ciudad.
Demóstenes elabora paulatinamente el contraste entre las alegaciones pasadas de
Esquines y su actuación presente. Si el orador cree que el vínculo con Filipo se originó
por medio de los sobornos, para Esquines trascendía lo político y respondía a las leyes de
la hospitalidad y de la camaradería helenas791. Demóstenes se apropia de ambas nociones,
que a menudo están tachonadas de tintes religiosos, y articula una argumentación
tremendamente hostil. Así se alcanza el primer clímax del apartado: Demóstenes
reproduce su formulación sobre los motivos por que se denegó a Esquines y a otros
oradores el honor de pronunciar el discurso fúnebre para honrar a los fallecidos en
Queronea792. Al mismo tiempo, trabaja con el imaginario de la xenia con el objetivo de
desmontar el concepto de hospitalidad esquínea y convertirlo en una alta traición a la
patria (D. 18.287):
[287] εἶτα καὶ προσήκειν ὑπολαμβάνοντες τὸν ἐροῦντ’ ἐπὶ τοῖς τετελευτηκόσι καὶ
τὴν ἐκείνων ἀρετὴν κοσμήσοντα μήθ’ ὁμωρόφιον μήθ’ ὁμόσπονδον γεγενημένον
εἶναι τοῖς πρὸς ἐκείνους παραταξαμένοις, μηδ’ ἐκεῖ μὲν κωμάζειν καὶ παιωνίζειν ἐπὶ
ταῖς τῶν Ἑλλήνων συμφοραῖς μετὰ τῶν αὐτοχείρων τοῦ φόνου, δεῦρο δ’ ἐλθόντα
τιμᾶσθαι, μηδὲ τῇ φωνῇ δακρύειν ὑποκρινόμενον τὴν ἐκείνων τύχην, ἀλλὰ τῇ ψυχῇ
συναλγεῖν (τοῦτο δ’ ἑώρων παρ’ ἑαυτοῖς καὶ παρ’ ἐμοί, παρὰ δ’ ὑμῖν οὔ), διὰ ταῦτ’
ἔμ’ ἐχειροτόνησαν καὶ οὐχ ὑμᾶς.

790
El verbo διόμνυμι normalmente se refiere al ritual solemne de juramento que se llevaba a cabo en las
causas por homicidio. Cf. Antipho 5.11; D. 23.67-68. Sommerstein & Bayliss 2013: 111-115.
791
D. 18.284: «Tan rápido como el resultado de la batalla fue reportado, sin considerar nada de esto, sin
perder un momento, ibas reconociendo y diciendo que tú mantenías con él lazos de camaradería y
hospitalidad, cambiando el vasallaje por estas palabras. Pero, ¿por qué pretexto, honesto o justo, era Filipo
huésped, camarada o incluso conocido de Esquines, el hijo de Glaucótea la panderetera? Yo no lo veo, a
no ser que se hubiera vendido para causar las desgracias de estos aquí presentes».
792
D. 18.285: «Efectivamente, cuando el pueblo votaba a mano alzada al que pronunciaría el discurso en
honor a los caídos, mientras sucedía esto mismo, no te eligió a ti, que habías sido propuesto, a pesar de que
tenías buena voz, ni a Demades, que acababa de negociar la paz, ni a Hegemón, ni a ningún otro de los
vuestros, sino a mí. Y, aunque tú y Pitocles subíais a la tribuna de un modo salvaje y brutal, ¡por Zeus y
por los dioses!, aunque me acusabais de exactamente lo mismo que tú me achacas ahora y me calumniabais,
me escogió a mí con más seguridad todavía».

273
[287] Por tanto, también pensaban que no debía pronunciar el discurso sobre los
fallecidos y elogiar la virtud de aquellos ni quien hubiera compartido el mismo
techo ni las mismas libaciones con los que se enfrentaron a ellos en batalla; que no
debía honrarse aquí a quien acudió allí para celebrar y entonar el peán por las
desgracias de los griegos en compañía de los perpetradores de la matanza; y que no
debía llorar la suerte de aquellos por medio de la palabra, como si escenificara una
obra teatral, sino compartir el sufrimiento de corazón (y ellos han observado esto en
sí mismos y en mí, no en vosotros). Por esto mismo me eligieron a mano alzada y no
a vosotros.
Demóstenes fortalece el ethos personal a través de su designación como orador
encargado de pronunciar el discurso fúnebre. Esto se consigue a través de una
catalogación anafórica de varios requisitos necesarios para el cargo. La ambigüedad de
los enunciados hace que se desprendan dos lecturas contrapuestas: la capacidad de
Demóstenes para el cargo y el comportamiento de Esquines ajeno a la vida cívica, el cual
habría provocado el resentimiento de la comunidad ateniense. En primer lugar, un orador
debía ser leal a su patria y no haberse asociado con el enemigo. La traición y el patriotismo
se conceptualizan a través de términos rituales asociados con la institución de la xenia
(μήθ’ ὁμωρόφιον μήθ’ ὁμόσπονδον γεγενημένον εἶναι τοῖς πρὸς ἐκείνους
παραταξαμένοις). La necesidad de escoger a un individuo que no hubiera compartido
espacios y libaciones con los invasores se condensa en la lítote anafórica μήθ’ ὁμωρόφιον
μήθ’ ὁμόσπονδον. La operatividad de ambos vocablos es mucho más fértil de lo que se
aprecia a simple vista. Al recordar el nexo de hospitalidad que Esquines aseguraba
mantener con Filipo, se insinúa su disociación de la comunidad. Además, ὁμωρόφιος
fundamenta una crítica que sobrepasa la traición y se aproxima al ámbito de la
contaminación por derramamiento de sangre. El adjetivo únicamente se atestigua en la
prosa oratoria, siempre en contextos (ir)religiosos donde interviene el imaginario de la
polución. Su primer registro se halla en la obra antifontea Contra Herodes, con el cual se
prescribe la obligación de conducir los juicios por homicidio al aire libre y así evitar que
tanto el tribunal como el acusador entren en contacto con el miasma del homicida793. Más
tarde Demóstenes rescata el lema y lo incorpora a sus discursos para aducir un escenario
de hospitalidad peligroso, donde la impureza de un asesino era susceptible de infectar al
resto de comensales794. El bando macedonio portaba una mancha infecciosa y Esquines,

793
Antipho 5.11.
794
Además de D. 18.287, cf. D. 21.118, 120. Martin 2009: 46.

274
por tanto, debía ser marginado de la vida pública si ciertamente había compartido la mesa
del banquete y sacrificios solemnes con Filipo.

Igualmente se recuerda la prohibición de pronunciar el discurso fúnebre a quienes


acudieron a las celebraciones por la derrota de los griegos (μηδ’ ἐκεῖ μὲν κωμάζειν καὶ
παιωνίζειν ἐπὶ ταῖς τῶν Ἑλλήνων συμφοραῖς μετὰ τῶν αὐτοχείρων τοῦ φόνου)795. Ηay
dos aspectos que aumentan la invectiva retórica de Demóstenes: por un lado, la
coordinación de los infinitivos finales κωμάζειν καὶ παιωνίζειν rememoran una acusación
que Demóstenes ya había lanzado contra su rival en la acusación Sobre la embajada
fraudulenta. Mientras Esquines creía que rechazar tal invitación era una muestra de
impiedad, Demóstenes considera que la participación en estas celebraciones –sobre todo
a partir de la entonación solemne del peán– demostraba la comunión definitiva con la
sociedad enemiga796. Por otro, el sintagma μετὰ τῶν αὐτοχείρων τοῦ φόνου,
especialmente el término αὐτόχειρ, confirma el derramamiento de sangre helena que,
como se había adelantado, contaminaba las manos de los macedonios.

Por último, el demos precisaba de políticos honestos que sintieran las penas
acaecidas y no fingieran sus sentimientos patrióticos. La falsedad atribuida a Esquines se
complementa con una parodia de su antiguo oficio como actor (ὑποκρινόμενον). La
oposición entre los sintagmas τῇ φωνῇ / τῇ ψυχῇ y su disposición mediante una correctio
sugieren que era más importante participar en el dolor comunitario (συναλγεῖν) que
servirse de artificios retóricos para lamentarse por su destino (τῇ φωνῇ δακρύειν...τὴν
ἐκείνων τύχην)797. La oración parentética resume cómo la comunidad vio en Demóstenes
todas las virtudes requeridas para pronunciar el discurso de un modo solemne (τοῦτο δ’
ἑώρων παρ’ ἑαυτοῖς καὶ παρ’ ἐμοί). La enunciación sintácticamente paralela, el zeugma
y la contraposición entre los pronombres personales ἐμοί / ὑμῖν prueban la maldad
inherente a los traidores quienes, en realidad, se alegraban de la derrota ateniense. La
reflexión de Demóstenes se sintetiza subsecuentemente en el sintagma διὰ ταῦτα, que

795
Plu. Dem. 20.3. Yunis 2001: 268-269.
796
Cf. Aeschin. 2.163; D. 19.128-130.
797
Las capacidades oratorias de Esquines (τῇ φωνῇ) ya habían sido rechazadas previamente (D. 18.285:
καίπερ εὔφωνον ὄντα).

275
engloba todas las causas que propiciaron la elección de Demóstenes y el rechazo de
aquellos traidores de la patria (διὰ ταῦτ’ ἔμ’ ἐχειροτόνησαν καὶ οὐχ ὑμᾶς).

La elección de Demóstenes para pronunciar el elogio a los caídos en combate y


reconfortar a los familiares de las víctimas prueba la confianza que el pueblo ateniense
seguía depositando en él. Igualmente, el estadista preparó, en calidad de anfitrión, uno de
los banquetes asociados a los rituales funerarios, un dato que fortalece la respetabilidad
del orador798. Su disertación se interrumpe cuando llama al secretario para introducir la
lectura de un epigrama donde se gravaban poéticamente los eventos de Queronea (D.
18.289):

[289] λέγε δ’ αὐτῷ τουτὶ τὸ ἐπίγραμμα, ὃ δημοσίᾳ προείλετο ἡ πόλις αὐτοῖς


ἐπιγράψαι, ἵν’ εἰδῇς, Αἰσχίνη, καὶ ἐν αυτῷ τούτῳ σαυτὸν ἀγνώμονα καὶ συκοφάντην
ὄντα καὶ μιαρόν.
[289] Léele esta inscripción de aquí, la cual el Estado eligió inscribir públicamente
en su honor, para que aprendas, Esquines, que según este mismo epígrafe tú eres un
desconsiderado, un sicofanta y un infame.
La fórmula imperativa que se dirige al secretario del tribunal (λέγε) transmite una
sensación de apremio e inmediatez gracias al empleo de la expresión τουτὶ τὸ ἐπίγραμμα.
Es interesante observar cómo se prefigura el papel didáctico del epigrama. En vez de la
audiencia, el ejercicio de aprendizaje debe desempeñarlo Esquines (αὐτῷ). Esto se
descubre con una mayor claridad cuando se articula la finalidad subyacente en la presente
recitación, una oración donde se apostrofa al oponente judicial (ἵν’ εἰδῇς, Αἰσχίνη...). De
este modo, se garantiza que la lectura del documento revelará el verdadero natural de
Esquines, expuesto aquí a través de una enumeración trimembre (καὶ ἐν αὐτῷ τούτῳ
σαυτὸν ἀγνώμονα καὶ συκοφάντην ὄντα καὶ μιαρόν). En esta concatenación de vocablos
abusivos, ἀγνώμων capta el extremo radical al patriotismo cívico, la maldad propia de un
individuo que no se preocupa por el bienestar de su comunidad799. La esencia del insulto
συκοφάντης es la motivación injusta que sustanciaba las acusaciones del oponente, quien
no se guiaba tanto por un desafuero real como por la enemistad personal que mantenía
con Demóstenes. Finalmente, μιαρός continúa con la tendencia general en estos discursos

798
D. 18.288.
799
Dover 1974: 140 n. 12. Cf. Yunis 2001: 227.

276
demosténicos, donde se despoja de su significación irreligiosa y apunta una grave
desaprobación moral.

El ethos vil y mendaz asignado a Esquines es un pilar fundamental para construir


la exégesis del léxico irreligioso incorporado en el siguiente pasaje. El epigrama recitado
por el secretario se conserva en el cuerpo del discurso aunque, debido a su estilo,
extensión, forma y contenido, se cree que es obra de un editor tardío800. Únicamente se
considera genuina la penúltima línea de la cita porque el propio Demóstenes la parafrasea
al comienzo del siguiente párrafo, cuando reanuda su exposición con un apóstrofe directo
contra Esquines. Además se ha conservado otro epigrama en honor a los muertos en
Queronea que no posee ningún punto coincidente con la frase recogida en la intervención
de Demóstenes. No obstante, la información del último pasaje comentado da a entender
que el epigrama recitado resultó de una elección popular, una propuesta que gozó de
buena acogida por el demos y que fue escogida entre otras composiciones similares (ὃ
δημοσίᾳ προείλετο ἡ πόλις αὐτοῖς ἐπιγράψαι)801. Hechas estas consideraciones,
Demóstenes interpela a su rival valiéndose de los motivos del epigrama real que más
encajaban en su argumentación. De este modo rescata el motivo de la intervención divina
que también concuerda con la defensa que previamente había trazado sobre las
consecuencias de Queronea, en la cual se absuelve de culpa y atribuye los resultados
desastrosos a la voluntad de las fuerzas sobrenaturales que secuenciaban las acciones
humanas (D. 18.290):

[290] ἀκούεις, Αἰσχίνη, {καὶ ἐν αὐτῷ τούτῳ} “μηδὲν ἁμαρτεῖν ἐστι θεῶν καὶ πάντα
κατορθοῦν”; οὐ τῷ συμβούλῳ τὴν τοῦ κατορθοῦν τοὺς ἀγωνιζομένους ἀνέθηκε
δύναμιν, ἀλλὰ τοῖς θεοῖς. τί οὖν, ὦ κατάρατ’, ἐμοὶ περὶ τούτων λοιδορεῖ, καὶ λέγεις
ἃ σοὶ καὶ τοῖς σοῖς οἱ θεοὶ τρέψειαν εἰς κεφαλήν;
[290] ¿Escuchas, Esquines?: «Εs cosa de los dioses no errar jamás y tener éxito
siempre». No ha atribuido al estadista la potestad para que los combatientes tengan
éxito, sino a los dioses. Entonces, ¿por qué me injurias por esto, maldito, y dices
cosas por las que ojalá los dioses dirijan la vista contra ti y contra los tuyos?

800
Para secundar la naturaleza espuria del epigrama algunos estudiosos también se apoyan en que el
documento no se ha transmitido en las familias manuscritas más antiguas del corpus demosténico (códices
Parisinus, Monacencis y Lauretianus). Cf. Vatri 2020: 303.
801
De hecho, se ha propuesto que la estela donde se hallaba el epigrama estaría inscrita por las dos caras,
de tal forma que convivieran en el mismo soporte material el poema que pronunció Demóstenes y aquel
que aparece codificado en varios compendios epigráfico-literarios (IG II2 5226 = AP 7.245). Cf. Yunis
2001: 270-271; Page 2008: 432-445.

277
El fuerte apóstrofe inicial (ἀκούεις, Αἰσχίνη) centraría la atención de todos los
espectadores en el contenido que Demóstenes desea subrayar. El único verso conservado
del epigrama entrelaza nociones antitéticas para subrayar la imprevisibilidad del destino,
lo cual perfila el imaginario de la tyche y la dependencia humana de unos poderes divinos
que escapaban a su comprensión (μηδὲν ἁμαρτεῖν ἐστι θεῶν πάντα κατορθοῦν). La línea
interpretativa del orador se reelabora en una cuidada aclaración donde la combinación de
la correctio y el zeugma ayuda a entender que solo los dioses podían asegurar el éxito a
una nación, al mismo tiempo que se despoja de cualquier responsabilidad a los estadistas
(οὐ τῷ συμβούλῳ τὴν τοῦ κατορθοῦν τοὺς ἀγωνιζομένους ἀνέθηκε δύναμιν, ἀλλὰ τοῖς
θεοῖς). La interrogación final sustancia una potente increpación contra Esquines. En ella
aparecen dos expresiones irreligiosas que conectan con la anterior descripción de
Esquines como un despiadado sicofanta. Primero comparece el vocativo peyorativo ὦ
κατάρατε que, considerando las imprecaciones públicas contra posibles traidores y
demagogos, se emite como un insulto dirigido a quien ocultaba sus verdaderas
intenciones y las enmascaraba bajo un pulido estilo retórico. Por último, la maldición se
verifica en el coloquialismo que cierra el ataque de Demóstenes: las falsedades que
recorrían su invectiva (ἐμοὶ περὶ τούτων λοιδορεῖ, καὶ λέγεις…) constituyen las razones
por las que Esquines debería ser víctima de la ira divina (ἃ σοὶ καὶ τοῖς σοῖς οἱ θεοὶ
τρέψειαν εἰς κεφαλήν). La expresión compuesta guarda grandes analogías con las
fórmulas de maldición que habitualmente están encabezadas por el adjetivo ἐξώλης y sus
cognados. Por un lado, aparece la idea de daño y de hostilidad dirigida contra un
individuo, esbozado a través de la sinécdoque εἰς κεφαλήν. Por otro lado, también se
propone que la imprecación no solo podía afectar al malhechor sino también a su familia.
Demóstenes modela esa maldición hereditaria gracias a la coordinación de dos dativos
donde opera una aliteración formada por pronombres personales y posesivos (σοὶ καὶ τοῖς
σοῖς). La única diferencia es que sí se invoca a los testigos sobrenaturales encargados de
impartir el castigo (οἱ θεοί) cuando, en la mayoría de las ocasiones, suelen estar omitidos.

Demóstenes va reelaborando el motivo de la traición con una fuerza retórica cada


vez mayor hasta alcanzar el final de su refutación. En este punto emite un ataque
contundente acerca de la proliferación de individuos adeptos a la causa de Filipo por todo
el continente heleno, esa cosecha de traidores que había arruinado la libertad de sus

278
convecinos y facilitado el creciente poder de Macedonia802. La enumeración de una
extensa lista de políticos corruptos allana el terreno no solo para que Demóstenes pueda
posicionarse como un político incorruptible, sino también para amplificar negativamente
la conducta de su rival Esquines (D. 18.295-296):

[295] οἵ, ὅτ᾽ ἦν ἀσθενῆ τὰ Φιλίππου πράγματα καὶ κομιδῇ μικρά, πολλάκις
προλεγόντων ἡμῶν καὶ παρακαλούντων καὶ διδασκόντων τὰ βέλτιστα, τῆς ἰδίας
ἕνεκ᾽ αἰσχροκερδίας τὰ κοινῇ συμφέροντα προΐεντο, τοὺς ὑπάρχοντας ἕκαστοι
πολίτας ἐξαπατῶντες καὶ διαφθείροντες, ἕως δούλους ἐποίησαν, Θετταλοὺς Δάοχος,
Κινέας, Θρασύδαος· Ἀρκάδας Κερκιδᾶς, Ἱερώνυμος, Εὐκαμπίδας· Ἀργείους
Μύρτις, Τελέδαμος, Μνασέας· Ἠλείους Εὐξίθεος, Κλεότιμος, Ἀρίσταιχμος·
Μεσσηνίους οἱ Φιλιάδου τοῦ θεοῖς ἐχθροῦ παῖδες Νέων καὶ Θρασύλοχος·
Σικυωνίους Ἀρίστρατος, Ἐπιχάρης· Κορινθίους Δείναρχος, Δημάρετος· Μεγαρέας
Πτοιόδωρος, Ἕλιξος, Περίλας· Θηβαίους Τιμόλας, Θεογείτων, Ἀνεμοίτας· Εὐβοέας
Ἵππαρχος, Κλείταρχος, Σωσίστρατος. [296] ἐπιλείψει με λέγοντα ἡ ἡμέρα τὰ τῶν
προδοτῶν ὀνόματα. οὗτοι πάντες εἰσίν, ἄνδρες Ἀθηναῖοι, τῶν αὐτῶν βουλευμάτων
ἐν ταῖς ἑαυτῶν πατρίσιν ὧνπερ οὗτοι παρ’ ὑμῖν, ἄνθρωποι μιαροὶ καὶ κόλακες καὶ
ἀλάστορες, ἠκρωτηριασμένοι τὰς αὑτῶν ἕκαστοι πατρίδας, τὴν ἐλευθερίαν
προπεπωκότες πρότερον μὲν Φιλίππῳ, νῦν δ’ Ἀλεξάνδρῳ, τῇ γαστρὶ μετροῦντες καὶ
τοῖς αἰσχίστοις τὴν εὐδαιμονίαν, τὴν δ’ ἐλευθερίαν καὶ τὸ μηδένα ἔχειν δεσπότην
αὑτῶν, ἃ τοῖς προτέροις Ἕλλησιν ὅροι τῶν ἀγαθῶν ἦσαν καὶ κανόνες,
ἀνατετροφότες.

[295] Estos, cuando los movimientos políticos de Filipo eran bastante débiles e
insignificantes, a pesar de nuestras continuas advertencias, propuestas e
instrucciones sobre las mejores decisiones, por su avaricia personal traicionaron los
intereses comunes, pues cada uno de ellos engañaba y corrompía a sus
conciudadanos hasta convertirlos en esclavos: Dáoco, Cíneas y Trasidao lo hicieron
con los tesalios; Cercidas, Hierónimo y Eucámpidas con los arcadios; Mirtis,
Telédamo y Mnaseas con los argivos; Euxíteo, Cleótimo y Arístecmo con los eleos;
Los hijos del enemigo de los dioses Filíades, Neón y Trasíloco, con los mesenios;
Arístrato y Epicares con los de Sición; Dinarco y Demáreto con los corintios;
Pteódoro, Hélixo y Perilas con los megarenses; Timolao, Teogitón y Anemitas con
los tebanos; Hiparco, Clitarco y Sosístrato con los eubeos. [296] El día se me quedará
corto para decir los nombres de los traidores. Atenienses, todos aquellos tipos tienen
en sus propias patrias los mismos deseos que estos que viven junto a vosotros, unos
individuos impuros, aduladores y malditos destructores, pues cada uno ha
mutilado sus propias patrias, ha sacrificado la libertad, primero, en favor de Filipo;
y ahora lo hace en favor de Alejandro; ha medido la concordia cívica por el estómago
y por sus impulsos más vergonzosos, acabando con la libertad y con la ausencia de
un déspota, cosas que eran, para los antepasados griegos, definidores y modelos del
bien.

Demóstenes condena a los partidarios de Filipo por aumentar su influencia y poder


en distintas regiones de Grecia desde el inicio de su reinado (ὅτ’ ἦν ἀσθενῆ τὰ Φιλίππου

802
Cf. D. 18.61.

279
πράγματα καὶ κομιδῇ μικρά). El reproche hacia el proceder de tales hombres, que el
orador atribuye a la venalidad (τῆς ἰδίας ἕνεκ’ αἰσχροκερδίας), se acentúa todavía más
cuando Demóstenes se presenta a sí mismo y al grueso de la ciudadanía ateniense (ἡμῶν)
como representantes de la cordura política, quienes propugnaban resistir las amenazas
externas. El genitivo absoluto, que imprime esa percepción de unidad cívica, enlaza tres
participios que, gracias al énfasis retórico del homeoteleuton, subrayan el fracaso de sus
recomendaciones (πολλάκις προλεγόντων...καὶ παρακαλούντων καὶ διδασκόντων τὰ
βέλτιστα). La táctica del orador por la que equipara sus pensamientos con los de la
audiencia se enriquece también con la activación de sentimientos hostiles contra los
secuaces de Filipo. Los plurales genéricos mantienen a los traidores en el anonimato y
concede que toda la atención del pasaje recaiga en sus acciones delictivas. La ejecución
del crimen se conforma en dos estadios distintos: en primer lugar, la coordinación de los
participios ἐξαπατῶντες καὶ διαφθείροντες, cuya cadencia rítmica proporcionan el
isosilabismo y el homeoteleuton, extracta los métodos demagógicos implementados para
manipular a la ciudadanía. En segundo lugar, la oración temporal concreta la catastrófica
pérdida de libertad helena resultante de estas políticas (ἕως δούλους ἐποίησαν).
Ahora es cuando Demóstenes desvela la identidad de los traidores en una
aposición enumerativa que, retóricamente, abunda en elisiones y se organiza con
paralelismos sintácticos. La catalogación recorre buena parte del continente griego y
rememora algunas de las victorias obtenidas por Macedonia debido a los movimientos de
sus seguidores helenos803. A pesar de la desinformación existente sobre varios personajes
aquí citados, es posible hacer algunas indicaciones. Así, Tesalia aparece en primer lugar,
coincidiendo con las tempranas incursiones de Filipo hacia el sur de Macedonia; de los
tres tesalios citados únicamente hay información complementaria sobre Cíneas y
Trasidao, a quienes Teopompo también culpa de la intrusión macedonia en la
administración de la región804. Por cuanto atañe al Peloponeso, Demóstenes enumera
cuatro regiones –Arcadia, Argos, Mesenia y Élide– que buscaron el apoyo de Filipo en

803
En su disertación sobre la traición, Polibio (18.13-15) analiza el pasaje demosténico y rechaza la postura
del orador, principalmente su visión atenocéntrica y su ignorancia sobre la situación política de cada región
helena.
804
En los fragmentos del historiador, Cíneas emerge como el causante de que la gestión del gobierno tesalio
se trasladara al poder macedonio (Theopomp. Hist. FGrH 115 F 35); Trasidao, por su parte, sería el
cabecilla de uno de los gobiernos promacedónicos establecidos por el propio Filipo (Theopomp. Hist. FGrH
115 F 209).

280
distintos momentos del siglo IV a.C. Por ejemplo, la oratoria política ateniense informa
sobre la embajada que Esquines lideró a Megalópolis, sede de la coalición de ciudades
peloponesias, para convencer a los arcadios de la magnitud de la amenaza macedonia.
Varios nombres se atestiguan en las fuentes literarias: Hierónimo, político que se enfrentó
en aquel debate a las opiniones de Esquines; el palimpsesto del Contra Diondas, atribuido
a Hiperides, presenta a los megalopolitanos Hierónimo y Cercidas, así como al argivo
Mnaseas como políticos influenciados por el poder de Filipo805. En relación con Mesenia,
Teopompo suscribe la relación entre Neón y Filipo, mientras el discurso Sobre el tratado
con Alejandro atestigua que los hijos de Filíades, gobernantes promacedónicos elegidos
por Filipo, fueron depuestos y restaurados durante el gobierno de Alejandro806. Es
llamativo que el léxico irreligioso se dirige contra este tal Filíades, a quien Demóstenes
retrata como un enemigo de los dioses (θεοῖς ἐχθροῦ). La escasez de información
complementaria impide conocer cuáles eran las motivaciones del orador para singularizar
insultantemente a este individuo. Sin embargo, ha de indicarse que θεοῖς ἐχθρός no
disuena del plan argumentativo de Demóstenes, en que los traidores suelen recibir este
epíteto simbolizando un delito tan grande que llegaba a trastocar los planes divinos.
Acerca de Élide Demóstenes transmite los sangrientos conflictos de la región sin
responsabilizar a nadie en concreto807. Del resto de territorios enumerados, solo se pueden
hacer apreciaciones sobre tres de ellos808. Primero, Mesenia vivió un intento de golpe de
Estado para instaurar un régimen afín a Macedonia809. Después, se responsabilizaba a
Timolao de la rendición tebana tras la Batalla en Queronea810. Finalmente, los gobiernos
de Hiparco y Clitarco en Eubea están ampliamente documentados en la oratoria del
período811.

805
Cf. D. 19.11; Theopomp. Hist. FGrH 115 F 119, 230; Hyp. Diondas 173r 31 ss. La datación del discurso
hace pensar que el catálogo de traidores compuesto por Hiperides funcionó como modelo retórico-
argumentativo para el presente pasaje de Demóstenes. Cf. Todd 2009: 173; Horváth 2014: 155-156.
806
D. 17.4, 7; Theopomp. Hist. FGrH 115 F 41.
807
D. 9.27; 19.260.
808
La situación de los partidarios de Filipo en Corinto es confusa y la mayor parte de la información se
restringe a fuentes tardías (D. Ep. 6.1; Plu. Alex. 9.12-14, 37.7; Phoc. 33.5-8). Mientras tanto, Arístrato
debió ser un férreo defensor de la causa Macedonia en Sición (D. 18.48; cf. D. 17.16).
809
Cf. D. 8.18; 9.18, 27; 18.71. Pteódoro y Périlas son los únicos nombres que se registra en más ocasiones
(D. 18.48; Hyp. Diondas 173r 31 ss.).
810
Cf. D. 18.48; Din. 1.74.
811
Aeschin. 3.103; D. 9.58; 18.71, 79, 81-82.

281
La lista que ofrece Demóstenes se remata con una expresión hiperbólica que
incide en cantidad de traidores existentes (ἐπιλείψει με λέγοντα ἡ ἡμέρα τὰ τῶν προδοτῶν
ὀνόματα). Sus dañinas pretensiones se igualan a las de algunos políticos atenienses
quienes, como Esquines, se habían vendido a los intereses de Filipo (τῶν αὐτῶν
βουλευμάτων ἐν ταῖς ἑαυτῶν πατρίσιν ὧνπερ οὗτοι παρ’ ὑμῖν). Las características
esenciales de este género humano (ἄνθρωποι) se concretan en tres adjetivos despectivos:
uno de ellos, κόλακες, señala su servilismo y actitud aduladora; los otros dos, μιαροί y
ἀλάστορες tienen matices irreligiosos y se complementan mutuamente. Con ἀλάστωρ, los
traidores se transforman en la personificación de una maldición, actuando como sujetos
destructores de sus respectivas ciudades. Si en Sobre la embajada fraudulenta el
significado irreligioso aparecía atenuado, empleándose metafóricamente para sugerir las
consecuencias devastadoras del avance de Filipo812, su coordinación con el adjetivo
μιαρός magnifica sus connotaciones originarias. Del mismo modo μιαρός, cuyo uso
habitualmente no entraña nociones de contaminación religiosa, activa su acepción
primaria y muestra cómo los traidores operaban como entes contaminantes y sus acciones
delictivas iban propagando diferentes catástrofes por las comunidades helenas. Varias
oraciones de participio concertado se yuxtaponen y ejemplifican los terribles efectos de
sus actividades delictivas: la colaboración activa con Macedonia y la búsqueda de
ganancias personales lesionaban la concordia, la autonomía y la libertad, conceptos que
fundamentaban la ideología política griega desde antaño (ἃ τοῖς προτέροις Ἕλλησιν ὅροι
τῶν ἀγαθῶν ἦσαν καὶ κανόνες)813.

812
Vid. supra 118-120 (D. 19.305).
813
Yunis 2001: 274.

282
Epílogo (D. 18.297-324)

Como ha venido ocurriendo en Sobre la corona, Demóstenes no tiene un plan


discursivo tan bien esquematizado como la acusación pronunciada por Esquines.
Mientras el Contra Ctesifonte destaca por la sistematicidad, el orden narrativo y por el
cumplimiento de varias convenciones retóricas, en el discurso de Demóstenes resulta más
complejo establecer líneas divisorias entre cada una de las secciones que,
tradicionalmente, componen un discurso forense. La transición de la argumentación al
epílogo final está totalmente difuminada ya que el orador opta por dilatar la antítesis entre
su actitud patriótica y la traición de Esquines que venía modelando desde los parágrafos
anteriores. Las apelaciones explícitas al tribunal no son muy abundantes y Demóstenes
prescinde de recapitulaciones convencionales. De hecho, el elemento autodefensivo
cristaliza gracias al solapamiento de dos técnicas retóricas: el autoelogio a su posición
política y la censura encarnizada a la de su rival814. El recuerdo del pasado ateniense
también sirve para igualar su administración política a la de los grandes estadistas de
antaño, mientras Esquines se identifica con los demagogos y sicofantas que intentaban
calumniarlos815. En la parte final del discurso, Demóstenes se dirige al auditorio
reseñando su patriotismo, lo cual contrasta con los distintos ataques que varios
contrincantes políticos habían lanzado contra él (D. 18.322-323):
[322] ὁρᾶτε δέ. οὐκ ἐξαιτούμενος, οὐκ εἰς Ἀμφικτύονας δίκας ἐπαγόντων, οὐκ
ἀπειλούντων, οὐκ ἐπαγγελλομένων, οὐχὶ τοὺς καταράτους τούτους ὥσπερ θηρία
μοι προσβαλλόντων, οὐδαμῶς ἐγὼ προδέδωκα τὴν εἰς ὑμᾶς εὔνοιαν. τὸ γὰρ ἐξ ἀρχῆς
εὐθὺς ὀρθὴν καὶ δικαίαν τὴν ὁδὸν τῆς πολιτείας εἱλόμην, τὰς τιμάς, τὰς δυναστείας,
τὰς εὐδοξίας τὰς τῆς πατρίδος θεραπεύειν, ταύτας αὔξειν, μετὰ τούτων εἶναι. [323]
οὐκ ἐπὶ μὲν τοῖς ἑτέρων εὐτυχήμασι φαιδρὸς ἐγὼ καὶ γεγηθὼς κατὰ τὴν ἀγορὰν
περιέρχομαι, τὴν δεξιὰν προτείνων καὶ εὐαγγελιζόμενος τούτοις οὓς ἂν ἐκεῖσε
ἀπαγγελεῖν οἴωμαι, τῶν δὲ τῆς πόλεως ἀγαθῶν πεφρικὼς ἀκούω καὶ στένων καὶ
κύπτων εἰς τὴν γῆν, ὥσπερ οἱ δυσσεβεῖς οὗτοι, οἳ τὴν μὲν πόλιν διασύρουσιν,
ὥσπερ οὐχ αὑτοὺς διασύροντες, ὅταν τοῦτο ποιῶσιν, ἔξω δὲ βλέπουσι, καὶ ἐν οἷς
ἀτυχησάντων τῶν Ἑλλήνων ηὐτύχησ᾽ ἕτερος, ταῦτ᾽ ἐπαινοῦσι καὶ ὅπως τὸν ἅπαντα
χρόνον μενεῖ φασὶ δεῖν τηρεῖν.

[322] Fijaos: ni cuando se exigía mi entrega, ni cuando entablaban un proceso


judicial contra mí ante el Consejo anfictiónico, ni cuando me amenazaban, ni cuando
me hacían promesas, ni tampoco cuando me lanzaban a estos malditos como si
fueran fieras, yo en ninguna de estas ocasiones he traicionado mi buena voluntad
hacia vosotros. En efecto, desde el principio, escogí con premura el camino recto y
justo de la política: cuidar del honor, el poder y la buena reputación de la patria,

814
D. 18.297-313.
815
D. 18.314-317.

283
engrandecerlos y defender estas cosas. [323] Yo no voy paseándome por el ágora
feliz y contento por los éxitos de otros, estrechando la mano y hablando de las buenas
nuevas a quienes, según creo, irán a reportarlas allí. Tampoco escucho aquello
beneficioso para la ciudad temblando de miedo, lamentándome y con la cabeza
gacha, igual que estos impíos, quienes ridiculizan a la ciudad como si no estuvieran
ridiculizándose a sí mismos al hacer esto, quienes tienen la vista puesta en el
extranjero, aplauden aquellas acciones en las que otro consiguió éxito mientras los
griegos obtuvieron desgracias y afirman que es necesario vigilar que esto perdure
totalmente en el tiempo.

Al comienzo del texto Demóstenes repasa los ataques sufridos en un pasado


reciente. El imperativo inicial, cuya semántica sensitivo-sensorial se restringe al ámbito
de la vista (ὁρᾶτε δέ), facilita la transición de la audiencia hacia la imaginación de los
acontecimientos enumerados. Demóstenes cree que su patriotismo se ha mantenido
intacto a pesar de varios contratiempos, una idea de incorruptibilidad enfatizada mediante
el hipérbaton y la repetición anafórica de complementos negativos
(οὐκ...οὐκ...οὐκ...οὐκ...οὐχί...οὐδαμῶς)816. La primera oración de participio concertado
– en nominativo singular de la voz pasiva (ἐξαιτούμενος)– indica las peticiones de
Alejandro tras la revuelta tebana del año 335 a.C.: demandó la detención y la entrega de
algunos políticos atenienses, incluido Demóstenes, a los cuales consideraba hostigadores
de dicho levantamiento817. Con una variatio sintáctica Demóstenes propone un cambio
en la enunciación: en vez de participios pasivos en nominativo singular, ahora prefiere
formas activas en genitivo plural cuyos sujetos, aunque elididos, serían muy
probablemente Filipo y Alejandro. El énfasis se deposita en los sucesivos e infructuosos
movimientos de los macedonios, efecto aderezado gracias a las repeticiones rítmicas que
se crean gracias a la implementación del homeoteleuton
(ἐπαγόντων...ἀπειλούντων...ἐπαγγελλομένων...προσβαλλόντων)818.
El último participio que compone la serie asindética incluye a los partidarios
macedónicos en los ataques lanzados contra el orador (οὐχὶ τοὺς καταράτους τούτους
ὥσπερ θηρία μοι προσβαλλόντων). Precisamente la enumeración alcanza su clímax
incisivo una vez se nombra a sus contrincantes políticos. En primer lugar, el adverbio

816
Yunis 2001: 288.
817
Plu. Dem. 23.3-6. Worthington 2013: 281-282.
818
El proceso de Demóstenes ante la Anfictionía (οὐκ εἰς Ἀμφικτύονα δίκας ἐπαγόντων) no se documenta
en ninguna otra fuente complementaria. No obstante, Esquines sí habla de que Alejandro solicitó que el
estadista rindiera cuentas ante el consejo panhelénico conocido como la Liga de Corinto, también a raíz de
la rebelión tebana. Cf. Aeschin. 3.161. Yunis 2001: 288-289.

284
deíctico οὐχί ya establece un contraste cualitativo con las oraciones previas. En segundo
lugar, el dativo μοι explicita al autor como la víctima de todos estos ataques. Finalmente,
sus adversarios quedan denostados por el sintagma τοὺς καταράτους τούτους, donde el
adjetivo κατάρατος insinúa la maldición que azotaba a aquellos políticos que decían obrar
en beneficio de la patria pero que realmente estaban favoreciendo los intereses enemigos.
Su disociación definitiva de la comunidad se codifica en la comparación ὥσπερ θηρία, la
cual plantearía el salvajismo y la falta de conciencia cívica de los traidores atenienses. La
deferencia de Demóstenes hacia su patria y sus conciudadanos (εὔνοιαν) concuerda con
su programa político, al cual se alude a través de una metáfora en términos elogiosos
(ὀρθὴν καὶ δικαίαν τὴν ὁδὸν τῆς πολιτείας εἱλόμην)819. Sus medidas honradas se
concretan en una aposición asindética que refuerza la solemnidad de sus palabras: el único
objetivo era preservar y engrandecer el poder de Atenas (τὰς τιμάς, τὰς δυναστείας, τὰς
εὐδοξίας τὰς τῆς πατρίδος θεραπεύειν, ταύτας αὔξειν, μετὰ τούτων εἶναι)820.
Demóstenes sigue desarrollando su compromiso con Atenas a través de primeras
personas del singular. No obstante, ahora confirma su rechazo hacia ciertas conductas que
anteriormente había atribuido a Esquines821. La distribución μέν...δέ ordena el texto entre
la expresión de emociones positivas o negativas. Primero el orador condena el regocijo
que los colaboradores macedónicos expresaban hacia los recientes éxitos de Alejandro822.
Después el orador vuelve a criticar a los traidores, parodiando el miedo que debían
experimentar cuando se producía un revés en los planes de Alejandro y la ciudad
ateniense lo celebraba (τῶν δὲ τῆς πόλεως ἀγαθῶν πεφρικὼς ἀκούω καὶ στένων καὶ
κύπτων εἰς τὴν γῆν)823. Su distanciamiento se magnifica al calificar la actitud de sus
oponentes con el adjetivo irreligioso δυσσεβεῖς y se potencia con el demostrativo
peyorativo οὗτοι. El término δυσσεβής es un derivado de la raíz *σεβ-, que
etimológicamente precisa una actitud de respeto o miedo reverencial. En vez de hallar la
forma negativa más común, formada con alfa privativa (ἀσεβής), Demóstenes opta por la

819
Cf. Hernández Muñoz 1989 para el papel de eunoia como concepto medular y estructurador de la
totalidad del discurso demosténico.
820
Diametralmente opuesta a Demóstenes se describe la deslealtad de Esquines (D. 18.307).
821
D. 18.244, 291.
822
Muy probablemente insinúan la expedición macedonia en Asia y las recientes victorias en Isos (333
a.C.) y Gaugamela (331 a.C.). Bosworth 2012: 55-85. Cf. Worthington 2014: 138-193 sobre el avance de
Alejandro por Asia Menor hasta su choque definitivo con las tropas persas.
823
Posiblemente Demóstenes esté hablando de los primeros estadios de la batalla de Isos, cuando el ejército
macedonio se encontraba en una situación bastante delicada. Cf. Aeschin. 3.164.

285
voz constituida con el prefijo negativo δυσ-. Este es el único registro del vocablo
irreligioso en la oratoria ática y previamente solo se documenta en el género trágico,
donde sí aparece con bastante profusión. La acepción de δυσσέβεια está muy
especializada en los tragediógrafos: Esquilo y Sófocles, por ejemplo, emplean el
sustantivo y sus cognados para categorizar el quebrantamiento de normas ancestrales
vinculadas al ámbito familiar. En Eurípides se moldea como una concepción equívoca de
la piedad por la cual los personajes rozan una actitud impía824. Sin embargo, la
especialización semántica parece diluida en Demóstenes y la inclusión del adjetivo no
responde tanto a una caracterización detallada como a una estrategia discursiva. Lejos de
considerar la traición de Esquines un crimen menor y una impiedad involuntaria,
δυσσεβεῖς imprime un tono trágico a la condena de Demóstenes, concentra todas las
connotaciones irreligiosas que, a lo largo del discurso, han ido brotando para perfilar el
abandono total de la comunidad a partir de la colaboración con Macedonia. Al insulto
irreligioso lo acompaña una enumeración que detalla los aspectos políticos del crimen.
La asociación con Macedonia (ἔξω δὲ βλέπουσι) se ejemplifica perfectamente gracias a
la antítesis entre εὐτυχέω / ἀτυχέω, en una oración que presenta a los secuaces de
Alejandro elogiando sus triunfos mientras los griegos se lamentaban por la inminente
pérdida de autonomía (καὶ ἐν οἷς ἀτυχησάντων τῶν Ἑλλήνων ηὐτύχησ’ ἕτερος, ταῦτ’
ἐπαινοῦσι).
Demóstenes pone fin a su epílogo con una plegaria elevada a los dioses y, a modo
de Ringkomposition, acaba su discurso con la misma solemnidad que confería a las
primeras secciones del proemio 825. Aunque el orador no apela a los jueces directamente,
la ayuda solicitada a los dioses y las ideas religiosas presentes en el pasaje causarían
indirectamente la meditación sobre su posición judicial y sobre la necesidad de condenar
la acusación de Esquines (D. 18.324):
[324] μὴ δῆτ’, ὦ πάντες θεοί, μηδεὶς ταῦθ’ ὑμῶν ἐπινεύσειεν, ἀλλὰ μάλιστα μὲν καὶ
τούτοις βελτίω τινὰ νοῦν καὶ φρένας ἐνθείητε, εἰ δ’ ἄρ ἔχουσιν ἀνιάτως, τούτους μὲν
αὐτοὺς καθ’ ἑαυτοὺς ἐξώλεις καὶ προώλεις ἐν γῇ καὶ θαλάττῃ ποιήσατε, ἡμῖν δὲ
τοῖς λοιποῖς τὴν ταχίστην ἀπαλλαγὴν τῶν ἐπηρτημένων φόβων δότε καὶ σωτηρίαν
ἀσφαλῆ.

[324] Por tanto, dioses todos, ojalá ninguno de vosotros consienta esto. Al contrario:
principalmente infundid a estos también una sensatez y unos sentimientos mejores

824
Cf. Calderón Dorda 2013: 309-310; Calderón Dorda 2015: 50; Vicente Sánchez 2018: 109-112.
825
D. 18.1-8.

286
pero, si ciertamente son incurables, entonces arruinadlos por su propia naturaleza
y haced que sean totalmente aniquilados por tierra y por mar; mientras tanto,
ofrecednos en el futuro la liberación instantánea de los temores que nos amenazan y
una salvación segura.

En este último parágrafo merece la pena observar cómo Demóstenes juega con los
receptores de su plegaria. Si bien el sujeto sintáctico, explícitamente invocado, son las
divinidades atenienses (ὦ πάντες θεοί), el sujeto semántico, omitido, es el tribunal que
preside el juicio, con cuya votación se espera poner fin a la delincuencia política y al
estado ruinoso de Atenas. Serafim afirma que la mezcla de los dos destinatarios se revela
en el cambio del optativo desiderativo y cortés inicial a distintas formas de imperativo de
aoristo (ἐπινεύσειεν...ἐνθείητε...ποιήσατε...δότε). Tras pedir el sentido común de la
comunidad –sobre todo el de los jueces que se disponían a deliberar sobre esta causa–, el
orador medita sobre la necesidad de expulsar a Esquines y a otros políticos de la patria.
Esta reflexión está enriquecida con múltiples recursos retóricos que le proporcionan una
vehemencia incuestionable: la metáfora médica de la prótasis (εἰ δ’ ἄρ ἔχουσιν ἀνιάτως)
señala la traición como un mal incurable que debe ser rápidamente erradicado826. La
solución más efectiva es su exterminio y expulsión definitiva de la ciudad, una idea que
aquí se plantea mediante la conjunción ἐξώλεις καὶ προώλεις, una medida que además
enfatiza el homeoteleuton y el isosilabismo. Etimológicamente, los preverbios acoplados
al tema que evoca esa destrucción (ὄλλυμι) añaden matices intensificadores a la fórmula
de maldición. Aunque parezcan términos cuasi sinonímicos un escolio a Demóstenes
comenta las diferencias semánticas entre ambos adjetivos: ἐξώλης se entrelaza a la
marginación y expulsión definitiva de la comunidad, mientras que προώλης se focaliza
en el castigo divino, quizá diferenciando los componentes cívico-religiosos que solían
operar en este tipo de maldiciones públicas827.
La funcionalidad de la imprecación se ve intensificada por el contenido discursivo
y los recursos retóricos manejados. En primer lugar, el desempeño de tal castigo recae
directamente en los dioses (ποιήσατε). En segundo lugar, la aliteración τούτους μὲν
αὐτοὺς καθ’ ἑαυτούς indica la condición desleal de los individuos y la razón por que
deben quedar apartados de la vida en sociedad. Finalmente, la urgencia por una

826
Serafim 2020: 140-143.
827
Cf. Schol. in D. 358 in or. 19.172: ἐξώλης] τί ἐστιν ‘ἐξώλης’ καὶ ‘προώλης’; ἐξώλης λέγεται ὁ
ἀπολούμενος ἐκτὸς τῆς πατρίδος, προώλης ὁ πρὸ τῆς εἱμαρμένης τελευτῶν.

287
extirpación total de este género de malhechores se apuntala con la coordinación
hiperbólica ἐν γῇ καὶ θαλάττῃ828. Como contraposición, los buenos ciudadanos atenienses
(ἡμῖν) merecen el favor divino y la restauración de la antigua prestancia de su ciudad.
Para ello, Demóstenes recurre a la retórica del pathos valiéndose de las emociones del
miedo y de la confianza. Según La Retórica de Aristóteles, ambas emociones tienen un
carácter prospectivo pero, mientras el miedo es negativo y concreta la angustia individual
o colectiva ante una posible desgracia, la confianza se formula en términos antitéticos829.
La apreciación en que redunda Demóstenes es la capacidad transformativa del temor en
confianza a través de la deliberación política830. Tras condenar a los malhechores el
orador anima a sacudirse los miedos que azotaban la ciudad en el presente (τοῖς λοιποῖς
τὴν ταχίστην ἀπαλλαγὴν τῶν ἐπηρτημένων φόβων) y a recuperar, bajo la protección
divina, el esplendor característico de Atenas en el pasado (σωτηρίαν ἀσφαλῆ)831.

828
Yunis 2001: 290.
829
Arist. Rh. 1382a22-1383b10.
830
Arist. Rh. 1383a5-8: «No obstante es necesario que quede alguna esperanza de salvación (τινα
ἐλπίδα...σωτηρίας) por la que combatir. He aquí la prueba: el miedo (ὁ γὰρ φόβος) fuerza a la gente a
deliberar, mientras nadie delibera sobre asuntos sin esperanza (περὶ τῶν ἀνελπίστων)»g.
831
Cf. Serafim 2021b: 84-88.

288
CONCLUSIONES

El comentario de los anteriores pasajes constata cuáles fueron las principales


dinámicas argumentativas que Demóstenes y Esquines escogieron en su último
enfrentamiento judicial y cómo el núcleo principal de sus discursos aparece sustentado
por el empleo del léxico irreligioso. Como norma general, la conceptualización, la
manipulación y la reformulación de la irreligiosidad era una estrategia útil para
engrandecer el carácter combativo y la invectiva desarrollados tanto por el acusador como
por el defensor de Ctesifonte.
En relación con la acusación, el Contra Ctesifonte presenta un total de setenta y tres
contextos irreligiosos, la mayoría de ellos articulados para desacreditar políticamente a
Demóstenes al retratarlo como una maldición infecciosa que había acabado con el
esplendor y el poder de Atenas:
Tipología del léxico irreligioso (Aeschin. 3) (n=73)
Léxico irreligioso directo 43,9%
Léxico irreligioso contextual 35,6%
Expresiones y fórmulas irreligiosas 20,5%

Si bien en el discurso Sobre la embajada había un claro predominio de léxico


contextual (60,9%), la anterior tabla prueba cómo, en el discurso Contra Ctesifonte, las
manifestaciones de la irreligiosidad están repartidas entre los tres subapartados
tipológicos, encontrando una ligera superioridad el léxico irreligioso directo (43,9%), al
que sigue de cerca el de naturaleza contextual (35,6%). La superabundancia de términos
pertenecientes a las tres subsecciones es especialmente llamativa y concuerda con el plan
discursivo de Esquines, cuyo pilar esencial es una crítica violenta contra la política de
Demóstenes. Ello se traduce en la inclusión de vocablos con una representación exigua o
inexistente en el corpus oratorio (ἐναγής, ἐξάγιστος o ἐπάρατος); en la creación de
compuestos (ἀκαλλιέρητος: Aeschin. 3.131, 152) o contextos irreligiosos únicos
(πλημμελήματα: Aeschin. 3.106). Además, se pueden identificar ciertas familias léxico-
semánticas a las cuales Esquines recurre constantemente en su discurso y cuya elección
responde a la estrategia general de la acusación. En primer lugar, destacan ἀρά y sus
derivados (17,8%), los cuales se concentran en el relato sobre la Cuarta Guerra Sagrada

289
para marcar la contravención de los tratados anfictiónicos, la gravedad del crimen de
Anfisa y la implicación de Demóstenes. En segundo lugar, se halla ἀσέβεια y sus
cognados (9,5%), igualmente usados para hablar de la impiedad infecciosa que
Demóstenes había heredado de los anfiseos al aceptar sus sobornos. También se registra
el uso innovador de ἐναγής (9.5%), cuyo significado sugiere la condición maldita que
adquirieron los anfiseos tras ultrajar a los anfictiones y a las divinidades délficas. En tercer
lugar, aparecen ἀνόσιος y las lítotes sobre ὅσιος o sus derivados (6,8%), que acotan la
expulsión de los sacrílegos de las ofrendas sacrificiales o la vulneración de ciertas
instituciones cívico-religiosas, sobre todo del juramento. Aunque el resto de las
manifestaciones se distribuyen en campos léxicos variados, una característica que define
la composición del Contra Ctesifonte es la repetición constante de términos para
fortalecer la desacreditación política. Un ejemplo representativo se observa con el hápax
ἀκαλλιέρητος y el uso negativo-contextual de formas cognadas (καλλιερέω), utilizados
para describir los momentos previos al choque en Queronea (Aeschin. 3.131, 152). El
fracaso ateniense derivaba de las decisiones equívocas de Demóstenes, quien desdeñó las
advertencias que los dioses enviaron a través del sacrificio. De este modo, en solo dos
pasajes Esquines incorpora dos variantes distintas de la misma idea (4,1%), moldeando
una retórica iterativa que se torna en una muestra vehemente de mordacidad.
Por cuanto atañe a la finalidad persuasivo-retórica del léxico, el objetivo básico
de Esquines consiste en desacreditar políticamente a Demóstenes (50,7%). Para impedir
el reconocimiento público de su política, hace una narración incisiva sobre su
administración y sus consecuencias más inmediatas. La irreligiosidad refuerza los ataques
esgrimidos hasta el punto de producirse una suerte de propaganda antidemosténica. Dos
tópicos brillan especialmente en el Contra Ctesifonte: en primer lugar, la descripción de
la tyche maligna de Demóstenes, cuyos precedentes se asientan en sus desaciertos
políticos y religiosos; en segundo lugar –y estrechamente vinculado al motivo de la tyche–
Demóstenes había heredado una condición maldita por sus acciones, una maldición
infecciosa con las que el portador destruía todo lo que tocaba, lo cual Esquines resume
con la expresión ὁ τῆς Ἑλλάδος ἀλιτήριος (Aeschin. 3.131, 156-57). Un gran número de
comparecencias se aplican a los anfiseos y se concentran en la detallada reconstrucción
que Esquines elabora sobre la Cuarta Guerra Sagrada (30,1%). Además de servir como
una maniobra evasiva durante la asamblea anfictiónica, la caracterización sacrílega de los

290
anfiseos conectaba con la condición impía de Demóstenes que, en parte, había obtenido
al aceptar sobornos procedentes de actividades ilegales y condenadas mediante la
maldición apotropaica de la Anfictionía. También vinculado al estallido de la Guerra
Sagrada, un buen número de vocablos irreligiosos se manejan para codificar el famoso
excurso histórico por el cual se reconstruyen las primeras tensiones alrededor de la llanura
de Cirra, el oráculo que sancionaba la Primera Guerra Sagrada y los distintos rituales que
se aplicaron para proteger el espacio consagrado a los dioses.
Aplicación del léxico irreligioso (Aeschin. 3) (n=73)
Oponente (Demóstenes / Ctesifonte) 50,7%
Excurso sobre la Guerra Sagrada 30,1%
Exempla 4,1%
Varia 15,1%

De forma llamativa, Esquines restringe la utilización de terminología irreligiosa a


la sección central su acusación. Concretamente la irreligiosidad se infiltra y se concentra
en la narración (82,2%) con el objetivo de enriquecer la reconstrucción de eventos
significativos para la causa judicial. Aunque menos elevada, la proporción de ejemplos
registrados en la argumentación (17,8%) prueba cómo este léxico facilitaba el camino de
la invectiva, modelando el ethos negativo del rival y despertando así emociones hostiles
entre los oyentes. Aunque el proemio está desabastecido de irreligiosidad –una tendencia
que se aplica a tres de los cuatro discursos comentados–, sorprende que el orador
prescinda de tal vocabulario en el epílogo, sobre todo cuando en su anterior acusación
(343 a.C.) Demóstenes había probado el extraordinario rendimiento del léxico para
recapitular y hacer un último apunte mordaz sobre el comportamiento del oponente.
Distribución del léxico irreligioso División interna del discurso (Aeschin. 3)
(Aeschin. 3) (n=73) (n=260)
Proemio --- 3,1%
Narración 82,2% 61,1%
Argumentación 17,8% 33,5%
Epílogo --- 2,3%

291
En cuanto a las treinta manifestaciones presentes en la synegoria de
Demóstenes832, el léxico irreligioso directo ocupa un espacio destacado (60%) y aventaja
al resto de subdivisiones tipológicas. El léxico contextual y las expresiones irreligiosas
muestran un menor número de registros que el léxico irreligioso directo (20%), pero
resultan igualmente útiles para la estrategia discursiva del orador. Hay que decir cómo el
léxico irreligioso contextual ocupa un espacio menos preeminente que en la acusación
Sobre la embajada fraudulenta (31,9%), donde se contaba un mayor número de lítotes,
escenarios irónicos o pasajes donde se dibujaba la contravención de alguna norma
religiosa o ritual.
Tipología del léxico irreligioso (D. 18) (n=30)
Léxico irreligioso directo 60%
Léxico irreligioso contextual 20%
Expresiones y fórmulas irreligiosas 20%

Se puede apreciar una correspondencia entre la estrategia de la invectiva


demosténica –dibujar la traición y la deslealtad de su rival– y la recurrencia a ciertos
campos semánticos. Las palabras más repetidas son κατάρατος y sus cognados (26,7%).
A pesar de que el elemento irreligioso está más elaborado y posee una finalidad más
difusa que en el Contra Ctesifonte de Esquines, el concepto de la maldición se adecua a
la macroestructura argumentativa de Demóstenes y responde a varios cargos presentados
por la acusación. Ha de recordarse que Esquines había jugado con la naturaleza maldita
de Demóstenes, a quien culpa de causar la perdición de la patria debido a sus prácticas
políticas. Por su parte Demóstenes recupera tales argumentos y los reconstruye con un
tono más politizado, optando esencialmente por el léxico anejo a la maldición. Así,
κατάρατος y καταράομαι funcionan para retratar a los traidores atenienses, aquellos que,
debido a sus medidas fraudulentas, sus discursos demagógicos y su asociación con el
enemigo, habían actuado en detrimento de la patria y merecían quedar incursos en las más
terribles maldiciones. En ocasiones la imprecación adquiere un valor magnificado al

832
Se omiten las cinco referencias que la crítica considera espurias (D. 18.155, 157), las cuales se han
analizado en la parte analítica debido a las reminiscencias y similitudes halladas entre el vocabulario
irreligioso de la falsificación y el empleado por Esquines en el relato de la Cuarta Guerra Sagrada (Aeschin.
3.106).

292
sugerirse que la única manera de frenar la proliferación de este género criminal era su
expulsión definitiva de la patria, lo cual, a modo de catarsis, restauraría la buena relación
con las divinidades y la antigua bonanza sociopolítica de Atenas. La utilidad del léxico
irreligioso para reconceptualizar o manipular la noción de ‘traición’ se evidencia en otro
tipo de expresiones insertas en el discurso. Destaca la fórmula θεοῖς ἐχθρός (13,3%), la
cual ya había aparecido en Sobre la embajada fraudulenta con una finalidad retórica muy
similar. Su configuración en forma de plurales retóricos o alusiones incisivas contra
Esquines vuelve a indicar cómo los traidores subvirtieron los planes divinos y se
distanciaron totalmente de su comunidad natal. Finalmente, debe indicarse el manejo de
μιαρός (20%): normalmente su acepción irreligiosa primaria se halla bloqueada y su
significado expresa una desaprobación moral en términos serios.
La mayor parte del léxico irreligioso se aplica a Esquines, cuya caracterización
negativa pretende suscitar la hostilidad de los jueces y garantizar así la absolución de
Ctesifonte (66,7%). Dentro de este apartado, se puede distinguir entre la terminología
irreligiosa empleada de forma aislada (70%) y aquella acompañada por otros denuestos e
insultos descalificadores (30%). En este último subapartado, la irreligiosidad aporta
énfasis añadido a las enumeraciones de venablos insultantes, donde Demóstenes recalca
la malevolencia de Esquines o rememora sus orígenes y antiguos oficios acuñando
insultos nuevos. Un rasgo propio de Sobre la corona es aumentar la codificación de la
irreligiosidad en forma de plurales retóricos (26,7%). Con ellos extiende sus críticas al
conjunto de traidores que plagan el continente heleno y oculta su profunda aversión hacia
las medidas adoptadas por Esquines. Las dos manifestaciones restantes se refieren a la
censurable política exterior de Filipo (3,3%; cf. D. 18.93) y a la deslealtad desmedida de
uno de los colaboradores macedonios en Mesenia (3,3%; cf. D. 18.295).
Aplicación del léxico irreligioso (D. 18) (n=30)
Oponente (66,7%) (n=20)
Léxico irreligioso aislado 70%
Léxico irreligioso combinado 30%
Plurales retóricos (26,7%) (n=8)
Léxico irreligioso aislado 37,5%
Léxico irreligioso combinado 62,5%

293
Filipo 3,3%
Varia 3,3%

Con excepción del proemio el léxico irreligioso se distribuye en las tres secciones
subsiguientes de Sobre la corona. En esta ocasión, Demóstenes concentra el vocabulario
irreligioso en la narración (63,3%), seguido por aquellos casos que se circunscriben a la
argumentación (26,7%). Al contrario de lo sucedido en el Contra Ctesifonte, donde el
elemento narrativo está mucho más delineado, Demóstenes no emplea la irreligiosidad
tanto para complementar su relato histórico como para desacreditar a su oponente y
activar las emociones hostiles de la audiencia, una característica que nuevamente se
justifica por la profunda interacción y el solapamiento entre estos dos subapartados en la
práctica forense. Ejemplar resulta la aparición de cinco adjetivos irreligiosos en los
parágrafos finales del epílogo (10%). Todos ellos, articulados en forma de plurales
retóricos, permiten a Demóstenes subrayar por última vez la gravedad de la traición
cometida y elevar un llamamiento emotivo a los jueces, rogando la cordura política para
salvar a la patria de tal amenaza.
Distribución del léxico irreligioso División interna del discurso (D. 18)
(D. 18) (n=30) (n=324)
Proemio --- 4,9%
Narración 63,3% 72,6%
Argumentación 26,7% 13,9%
Epílogo 10% 8,6%

Al contrario de lo que sucedía en el caso sobre la embajada fraudulenta –las


diferencias cuantitativas entre el léxico empleado por la acusación y la defensa no eran
especialmente significativas–, las manifestaciones irreligiosas sí son más numerosas en
la acusación de Esquines, acomodándose a las bases retóricas de este tipo de discursos
donde el orador hablaba en primer lugar y disponía de tiempo para retratar a su oponente
de la peor forma posible a fin de conseguir el apoyo del tribunal. La respuesta pronunciada
por Ctesifonte no se ha conservado, pero sí lo ha hecho la synegoria de Demóstenes y,
aunque la irreligiosidad encuentra un espacio bastante reducido, se amolda a la finalidad

294
discursiva del orador –rechazar las acusaciones de Esquines y retratarlo como la
verdadera amenaza de Atenas–.
Distribución del léxico en la causa judicial (término irreligioso/parágrafo)
Acusación (Aeschin. 3) 0,28%
Synegoria (D. 18) 0,09%

Si en el caso sobre la embajada Esquines se ceñía a los cargos presentados por su


oponente y existían claras correspondencias argumentativas entre la acusación y la
defensa, la estrategia general del caso sobre la coronación de Demóstenes es más
complicada. El elemento (ir)religioso se patentiza en distintos motivos, narraciones y
ataques del Contra Ctesifonte de Esquines; mientras que Demóstenes aborda los temas
aducidos por el acusador según su conveniencia, a veces de un modo desorganizado,
centrándose más en realizar una exposición que en apelar a los valores identitarios de
Atenas y en retratar a sus enemigos con inquina. Por ejemplo, frente a la extraordinaria
narración que Esquines efectúa sobre la Cuarta Guerra Sagrada, donde la irreligiosidad
desempeña un papel predominante, Demóstenes afronta el suceso desde una perspectiva
política. De hecho los dos únicos pasajes con una fuerte terminología irreligiosa son
espurios, resultado del cálamo de un editor tardío. Igualmente, el motivo de la tyche,
nuclear en la invectiva esquínea, adquiere otras tonalidades en el texto de Demóstenes:
aunque sí se reconoce el imperio sobrenatural de la divinidad sobre las acciones humanas,
se omite la atribución de los fracasos político-militares a cualquier estadista,
desvinculándose del daimon hostil que, según Esquines, lo atosigaba. La correspondencia
irreligiosa más clara que existe en la causa judicial reside en el empleo de ἀλιτήριος.
Primero Esquines retrata a Demóstenes como un ente maldito y contaminante, causante
de la perdición de todo el pueblo griego (Aeschin. 3.131, 156-157). Posteriormente
Demóstenes se apropia del vocablo y lo incluye en un pasaje retóricamente reseñable,
donde Esquines es el traidor maldito y responsable de todas las desgracias acontecidas
(D. 18.158-159).

295
CONCLUSIONES GENERALES

Las dos causas judiciales analizadas a lo largo de este trabajo revelan el estado
turbulento vivido en Atenas durante un lapso de apenas dieciséis años (346-330 a.C.).
Atenas, que unos años antes había perdido gran parte de sus aliados tras la Guerra Social
(358 a.C.), ahora se enfrentaba a Filipo de Macedonia. La amenaza de sus expediciones
militares por distintas regiones griegas hizo que las alarmas estallaran en la ciudad, no
solo por el peligro de que el ejército macedonio avanzara hacia el sur y sometiera a Atenas
al igual que había sucedido con Olinto (348 a.C.), sino también por la delicada situación
en que quedaría la ciudad si Filipo se apoderaba de los territorios desde los cuales se
suministraba trigo a la polis. En el interior de la ciudad se gestó una gran división entre
distintas posturas políticas, las cuales incluían qué dirección debía adoptarse para
gestionar una influencia macedonia cada vez mayor.

Lejos de hablar de partidos políticos o bandos pro y antimacedónicos, la situación


interna de la ciudad se antoja más compleja. Eubulo, el principal estadista durante los
primeros años de la segunda mitad del IV a.C., fue criticado por Demóstenes debido a su
política antibelicista, centrada más bien en restaurar los fondos y recursos económicos de
la ciudad. Del mismo modo, Esquines aparecía constantemente retratado como un traidor
que había cedido a los sobornos del monarca macedónico. Sin embargo, la relación entre
Atenas y Macedonia fue más complicada de lo que parece a simple vista. Por cuanto
afecta a Esquines, primero el orador participó en empresas diplomáticas para frenar el
avance de Macedonia; durante el debate sobre los términos de paz adoptó una posición
conformista y acabó aceptando la propuesta de Filócrates; finalmente consideró que la
alianza podía traer a Atenas beneficios como la recuperación de ciertas localizaciones o
la caída de Tebas, potencia hegemónica de la época. En el caso de Demóstenes, él no
siempre se aferró a esa política combativa contra Macedonia. En el 346 a.C. acogió a los
embajadores de Filipo en la ciudad y estuvo de acuerdo en aceptar la Paz de Filócrates, e
incluso aceleró su resolución sin esperar las respuestas de las embajadas enviadas a los
Estados griegos del sur para combatir a Macedonia. Pocos años después de la firma de la
alianza fue cuando empezó a surgir cierto descontento entre la población: la irrupción
constante de Filipo en la política griega, su reciente obtención de un puesto en la

296
Anfictionía délfica –que supuso la salida de los focenses y la pérdida del derecho de
promanteia de los atenienses– y el hecho de que ostentara la presidencia en los Juegos
Píticos, además de la contravención velada de algunos puntos del tratado, causaron una
decepción que los oradores tuvieron que sortear posteriormente. Comenzó entonces una
serie de debates y de inculpaciones cuyo objetivo básico residía en desvincularse de la
Paz de Filócrates y de las consecuencias terribles que había provocado: las acusaciones
de corrupción, traición y demagogia se convirtieron en una constante dentro de la esfera
forense-deliberativa ateniense.

En lo concerniente a la terminología irreligiosa, también hay que apuntar cuál es


su operatividad en relación con el marco histórico-político en que se inserta. Lejos de
constatar una crisis religiosa, una pérdida de valores generalizada entre los miembros de
la comunidad ateniense, su utilización responde a una suerte de dinámica retórica con que
presentar ideales antitéticos, básicos para la creación del ‘ciudadano modélico’. La
religión, la política y la moral estaban profundamente imbricados, se complementaban
mutuamente y proveían los valores identitarios de la polis ateniense –la honradez, la
lealtad, el arrojo en la batalla o el respeto a las tradiciones cívico-religiosas de la familia
y de la sociedad–, cuyo respeto total consolidaba la eudaimonia y la estabilidad cívica.

El léxico irreligioso presente en los discursos de Demóstenes y Esquines sirve


para retratar al individuo como alguien distanciado de tales valores, que atentaba contra
el bienestar de la patria y que se distanciaba de aquellos principios que deberían imperar
entre la ciudadanía. La concepción de la (ir)religiosidad como un rasgo propiamente
ateniense justificaría la ausencia de ataques explícitos contra Filipo: según el imaginario
y la identidad ateniense tenía mayor sentido aplicar la irreligiosidad a miembros de la
misma comunidad, quienes compartían valores religiosos y morales. La inquebrantable
relación entre política e (ir)religiosidad se evidencia en los aspectos macro y
microestructurales de los cuatro discursos, cuando los autores modelan demandas
políticas e intensifican su sentido con un vocabulario sumamente peyorativo. En el caso
sobre la segunda embajada, Demóstenes vertebra su acusación alegando que Esquines,
debido a su asociación con Filipo, se había desvinculado de la comunidad cívico-religiosa
de su patria, una traición trazada de la forma más grave posible. Por su parte, la apología
de Esquines subraya la malicia del rival y adorna este argumento con acusaciones que se

297
extienden desde la supuesta participación de Demóstenes en el homicidio de Nicodemo
hasta la vulneración de las normas de xenia y de philia. En el caso sobre la corona,
Esquines desmonta la política demosténica, atribuyendo a su rival la ruina de Grecia, una
idea constantemente revestida de matices irreligiosos. Demóstenes, por otro lado, se
posiciona como un individuo patriota, incorruptible, merecedor de ser galardonado por
sus convecinos; Esquines y sus colaboradores, mientras tanto, son tachados de traidores,
quienes se habían acercado al bando enemigo y adoptado las costumbres cuasi barbáricas
del invasor.

Por cuanto atañe al estudio léxico-semántico de la terminología, se ha realizado


un examen semántico en un intento de comprender y desentrañar los distintos niveles de
irreligiosidad que componían el imaginario religioso ateniense. Al abordar la exégesis
léxica desde una perspectiva sincrónico-diacrónica es perceptible cómo algunas palabras
perdían sus notas irreligiosas originales, otras estaban más o menos atenuadas según el
contexto literario; y también queda comprobada la existencia de varias especializaciones
e innovaciones léxico-semánticas. Una diacronía amplia muestra que los foros de debates
públicos se trasladaron desde los escenarios teatrales a los tribunales de justicia –con ello
también algunos elementos identificativos del drama ateniense–. Demóstenes y Esquines
parecen más predispuestos a servirse de técnicas cómico-teatrales (λοιδορία y διαβολή)
y, en esta fuerte conexión entre recursos yámbicos e invectiva forense, hay que entender
la inserción de ciertos términos y giros irreligiosos: θεοῖς ἐχθρός, por ejemplo, se acerca
al uso aristofánico más que evocar el sentido sumamente hostil recogido en la tragedia
griega. El adjetivo μιαρός mantiene en Demóstenes ese significado desleído de
irreligiosidad, cercano a un insulto que censura la inmoralidad del antagonista cómico o
judicial; o incluso la apropiación de otras fórmulas como ἡ μιαρὰ κεφαλή, una expresión
abusiva que se registra por vez primera en Aristófanes. Por otra parte, la elección del
adjetivo δυσσεβής en el epílogo de Sobre la corona aporta a la reflexión final una
emotividad sin precedentes. El vocablo solo se registra previamente en la tragedia ática,
donde posee un significado mucho más especializado que el ofrecido por Demóstenes.

En el ámbito de la oratoria también rastreamos una diacronía particular. Antifonte


se erigió a finales del siglo V a.C. como precursor de varios términos que recuperan
Demóstenes, Esquines y sus contemporáneos en clave de invectiva política. En este punto

298
destaca la apropiación de tecnicismos como ἀσέβημα que, desde la obra antifontea,
encuentra una trayectoria continua hasta los últimos oradores del siglo IV a.C. Asimismo,
Antifonte fue el primer orador en registrar vocablos como ἀλάστωρ, προστρόπαιος o
ἀλιτήριος. Antifonte especializó estos términos y su significado aludía a los agentes
vengadores o Erinis que acosaban a los responsables de un homicidio. Sin embargo,
Demóstenes y especialmente Esquines reelaboran su significación siguiendo la idea de
ese individuo que, debido a sus ofensas, despertaba la ira divina, una acepción presente
en la oratoria desde Andócides y Lisias. La especialización semántica va un paso más allá
y ambos oradores imaginan una suerte de personificación donde ἀλιτήριος es el oponente
en cuestión quien, debido a ciertos delitos, había adquirido una condición impía y
contaminante capaz de arruinar la estabilidad política. Esquines, propenso al empleo del
tópico de la contaminación religiosa, recuperó varios motivos presentes en las Tetralogías
y los discursos reales de Antifonte, como las consecuencias de dejar a un impío sin
castigo, la imagen de las manos manchadas de sangre o la impureza ligada al homicidio.
El excepcional momento histórico que se vive en el siglo IV a.C. hace que también
proliferen innovaciones irreligiosas entre los autores de la época. Igualmente prolífico es
el desarrollo de una propaganda antidemosténica que se puede rastrear desde los discursos
de Demóstenes hasta los de sus contrincantes Esquines y el logógrafo Dinarco. Aquí se
insertan demandas como la implicación en el asesinato de Nicodemo de Afidna, la idea
del daimon maligno asociado a Demóstenes y su condición maldita por la que merecía
ser expulsado de la sociedad.

Relacionado con la utilización del léxico irreligioso en los dos oradores, también
ha de indicarse la existencia de cambios estratégicos en la operatividad de este
vocabulario. Por un lado, en Esquines hay un continuum retórico-persuasivo bastante
estático, pues las obras conservadas aplican la irreligiosidad contra Demóstenes o sus
aliados políticos. En todos los casos el motivo de la contaminación obtiene un peso
especial, el cual se plantea con ligeras oscilaciones según el contexto político-judicial de
cada uno de los discursos: en la primera obra comentada, la contaminación de
Demóstenes se atribuye al asesinato de Nicodemo y también adquiere un miasma
potencial por condenar a Esquines cuando realmente era inocente; en el segundo, el
motivo de la impiedad contaminante se fusiona con los el tópico de la tyche o el daimon

299
de Demóstenes, metamorfoseándose en la maldición que asolaba Atenas. Las diferencias
cuantitativas existentes entre la defensa Sobre la embajada y la acusación Contra
Ctesifonte se justifican por motivos meramente retóricos, aunque también se pueden
explicar desde un punto de vista político. El año en que Esquines pronunció su exitosa
defensa (343 a.C.) la comunidad no estaba tan descontenta con la Paz de Filócrates como
años después. Tampoco Demóstenes se había convertido en el estadista más influyente
del período. Su acusación del 330 a.C., inserta en un panorama político totalmente
distinto, incluye un aumento exponencial en el empleo de la irreligiosidad, lo cual no solo
se justifica formalmente –las acusaciones tendían a ser más incisivas que las defensas–,
sino por la incómoda posición en que se encontraba Esquines tras el ascenso de
Demóstenes, por lo cual tendría que aderezar su discurso con un extra de herramientas
persuasivas, entre las cuales se encuadraría perfectamente el discurso irreligioso.

En el caso de Demóstenes la mayor diferencia en el empleo de la argumentación


irreligiosa se establece entre los discursos compuestos y pronunciados por el propio
orador y su producción logográfica. La inserción de la irreligiosidad en sus propios
discursos es más delicada y sutil, fecunda en críticas elaboradas que normalmente no se
circunscriben a un ataque concreto sino que responden a motivos de corte
macroestructural. En los dos discursos comentados, el recuento de los términos evidencia
que su estrategia oratoria del 343 a.C. y del 330 a.C. era prácticamente idéntica: la traición
perpetrada por Esquines, un argumento que se intensifica en Sobre la corona al establecer
un fuerte contraste entre los valores patrióticos que Demóstenes se atribuye y los defectos
morales de su contrincante.

La interpretación pragmática de la argumentación irreligiosa –es decir, las


motivaciones judiciales y las respuestas que el orador espera desencadenar entre su
audiencia– están estrechamente vinculadas a la perspectiva retórica del trabajo. Las dos
acusaciones tienden a acumular un mayor número de comparecencias por el mero hecho
de que su objetivo principal consistía en denostar al oponente político para asegurar su
condena. En las apologías prevalece una función autodefensiva, aunque siempre hay
espacio para sugerir la malevolencia del contrincante, de ahí que la irreligiosidad también
tenga cabida en los apartados narrativo y argumentativo. No obstante, la persuasión
obtenida por medio del vocabulario irreligioso refulge fuertemente gracias a la lexis

300
pathetike, el empleo de las emociones en una secuencia causa-efecto donde, al enfatizar
la perversión del contrincante, se activaba automáticamente la angustia y la hostilidad de
la audiencia. Es cierto que, en varias ocasiones, ambos oradores acompañaban su discurso
con apelaciones explícitas a la ira (ὀργή), la enemistad (ἔχθρα), el odio (μῖσος) o el miedo
(φόβος), pero la irreligiosidad prueba funcionar por sí sola como un catalizador de
emociones hostiles y negativas.

La tipología fijada al inicio del trabajo –léxico semánticamente irreligioso, léxico


contextual o indirectamente irreligioso, expresiones y fórmulas irreligiosas– está
representada en los cuatro discursos analizados. El léxico directamente irreligioso es más
abundante, con excepción de la defensa Sobre la embajada, donde Esquines prefiere
componer sus críticas empleando giros contextuales con mensajes vehementes.
Igualmente, también habría que subrayar diferencias entre la elección de un tipo u otro de
terminología dependiendo de quién era el receptor al que iba dirigida. Cuando sirve para
vituperar al rival político se emplean los tres tipos de léxico indistintamente y la
preferencia de tal elección radica en la intención del orador por crear un mensaje más
incisivo o contenido. Sin embargo, el léxico de la irreligiosidad también se emplea
– aunque de un modo más reducido– contra los propios jueces, sobre todo en escenarios
que tratan temas como la omnisciencia divina en los foros judiciales, el juramento
heliástico y el perjurio. En estos casos el orador siempre opta por un léxico contextual o
fórmulas, aparentemente, menos potentes. Esta cortesía fingida encubre un potente
pensamiento e ideas de presión que, desde luego, serían susceptibles de provocar la
angustia y el miedo en la audiencia.

Desde el punto de vista retórico-estilístico, la trabazón entre las convenciones


oratorias del momento y el empleo de la irreligiosidad es incuestionable. Como ya se ha
comentado, la irreligiosidad se perfila de un modo más llamativo en los discursos de
acusación donde su proliferación responde a la necesidad de desacreditar al acusado,
intensificar la gravedad de sus crímenes y despertar emociones hostiles en la audiencia.
En la defensa los términos irreligiosos son menos abundantes y habitualmente quedan
condensados en el apartado narrativo-argumentativo, donde el orador lanza algún venablo
mordaz a fin de desmontar las demandas presentadas por la acusación. Asimismo, el
léxico irreligioso coadyuva a la consecución de varias convenciones retóricas que ya están

301
planteadas en los tratados de Anaxímenes de Lámpsaco o Aristóteles. La irreligiosidad
encuentra un papel preeminente en los tres subgéneros oratorios, que muchas veces
quedan solapados en la oratoria forense y enriquecen las composiciones de los oradores.
En primer lugar, su adecuación a la oratoria forense es innegable: debido a los crímenes
del pasado, se busca atraer el foco de atención sobre el ethos negativo del contrincante
– el recurso retórico de la ethopoiia, en cuyo principal precursor se erige Lisias–. Gracias
al léxico irreligioso el orador reformula ciertos delitos y les otorga una trascendencia
mayor, provocando una sensación de ansiedad, peligro o angustia en el tribunal. En
segundo lugar, en la epideixis retórica resulta igualmente efectivo subrayar la naturaleza
maligna de los oponentes, la cual perdura inmutable en el presente del juicio. Es
verdaderamente eficaz incluir vocablos irreligiosos acompañados por adverbios y
pronombres intensificadores, adjetivos en grados comparativo y superlativo o elaborar
símiles con otros personajes y eventos pasados. Finalmente, la íntima relación de estas
dos causas judiciales con el subgénero asambleario sobresale porque su carácter
eminentemente político las convierte en formas híbridas entre lo forense y lo deliberativo.
El factor reflexivo que reclaman ambos oradores –especialmente Demóstenes, quien
desea acabar con la proliferación de corrupción en el seno de Atenas– se suele
desencadenar con la emoción del miedo, cuya naturaleza prospectiva facilita la búsqueda
de decisiones político-judiciales. La noción del miedo suele acompañarse de imágenes
arcaizantes acerca de la omnisciencia divina y su supervisión de los asuntos humanos; o
también abarca las catástrofes que desencadenaría el perjurio y el quebrantamiento del
juramento heliástico.

En resumen, la irreligiosidad demuestra ser una potente arma retórica con que
complementar las demandas principales de las causas judiciales promovidas por
Demóstenes y Esquines. Ambos oradores poseen un conocimiento amplio de los valores
identitarios que caracterizaban a un buen ciudadano ateniense, así como aquellos
comportamientos que eran rechazados por el grueso de la sociedad. La oposición entre la
virtud cívica y los defectos morales opera brillantemente en los cuatro discursos
analizados. Mientras los oradores se retratan siguiendo un canon de cualidades loables, la
irreligiosidad se manipula y experimenta una conceptualización política a fin de encajarla
en la invectiva judicial, donde los personajes son retratados como traidores, demagogos

302
o políticos malévolos. Al intensificar la criminalidad del rival con estos términos
peyorativos el oponente se imagina al margen de la sociedad, como un ente peligroso para
el bienestar cívico. Esta sensación de vulneración de las instituciones cívico-religiosas
atenienses buscaba causar un rechazo entre los miembros de la comunidad y, como
consecuencia directa, propiciar que el rival perdiera la causa judicial y quedara marginado
de la vida pública ateniense.

303
OVERALL CONCLUSIONS

The two lawsuits analysed in this work show the political turbulence Athens lived
in only sixteen years (346-330 BC). After the Social War (358 BC), when it lost many
allies, the polis was now struggling with Philip II of Macedon. The threat of his military
expeditions instilled fear within the city. Athenians were not only concerned about the
potential movement of the Macedonian army to the south –and the siege of their
homeland, as was made with Olynthus (348 BC)–; they were also so about the situation
Athens would reach if Philip seized those territories that supplied wheat to the polis. Thus,
the city was affected by a strong division of political stances, debating which
administration should be adopted to cope with a growing Macedonian influence.

Far from considering pro or anti-Macedonian political parties, Athens’ internal


affairs were more complex. Eubulus, the principal statesman during the first years of the
Macedonian conflict, was criticised by Demosthenes for his anti-war politics. Likewise,
Aeschines was constantly depicted as a traitor corrupted by Philip’s bribes. However, the
relationship between Athens and Macedon was more complicated than it seemed.
Concerning Aeschines, he participated in diplomatic tasks to stop Macedon; during the
assemblies of 18th and 19th Elaphebolion, he finally accepted the Peace of Philocrates; in
the end, he eventually considered that the treaty could bring benefits to Athens –e.g., the
reclamation of some places or the ruin of Thebes, the hegemonic power of Greece. In the
case of Demosthenes, he did not always hang on to fighting politics against Macedon. In
346 BC, he welcomed Philip’s ambassadors, agreed to accept the Peace of Philocrates
and even hastened his approval without waiting for the answer of those embassies sent
throughout Greece to decide whether to fight Macedon or not. A few years later, after the
Peace of Philocrates, social discontent started to arise. In part, it was due to the constant
interference of Philip with Greek issues: besides violating some parts of the treaty, he had
obtained a seat at the Amphictyony –causing the expulsion of the Phocians and Athens’
loss of promanteia–, and he was awarded presiding over the Pythian Games. All this
provoked anger that the involved orators had to avoid. Then, debates and prosecutions
started, by which orators aimed to cut themselves off from the Peace of Philocrates and

304
its consequences. Thus, accusations of corruption, betrayal, and demagoguery became a
constant theme of the Athenian forensic and deliberative sphere.

Regarding the irreligious lexicon, it must be pointed out what are its function and
link with the historical-political frame. Irreligiosity does not mark the existence of a
religious crisis or an overall lack of values within the citizenry. Its employment
corresponds to rhetorical dynamics showing antithetical ideals necessary to reinforce the
image of good and bad citizens. Religion, morals, and politics were profoundly
intertwined: they complemented each other and set up those values from the political
identity that strengthened eudaimonia and community welfare –e. g. honesty, loyalty,
bravery, or respect towards civic and religious traditions from families and society.

The irreligious vocabulary in Demosthenes’ and Aeschines’ speeches allows


depicting the rival as someone distanced from those values, someone who threatened the
wellbeing of the polis and neglected those norms the citizenry must fulfil. Thus, the
formulation of irreligiosity as a strictly Athenian feature would justify the lack of direct
attacks against Philip II. Considering the Athenian imaginary and identity, applying
irreligiosity against members of the same community, against who shared religious and
moral values, has more sense. The unbreakable bond between politics and (ir)religiosity
is proved at macro and microstructural aspects of the four speeches, when the authors
compound their charges and intensify its significance with a pejorative terminology.
Concerning the lawsuit about the second Athenian embassy, Demosthenes organises his
prosecution, alleging that Aeschines, due to his collaboration with Philip, had abandoned
the civic and religious community of the fatherland, a treason raised in the worst lights.
In Aeschines’ apology, the author stresses the rival’s malevolence: these arguments might
englobe charges like Demosthenes’ alleged collaboration at the murder of Nicodemus or
his infringement of both xenia and philia laws. Related to the case about Demosthenes’
crowning, Aeschines tries to nullify Demosthenes’ politics attributing to him the ruin of
Greece, an idea with irreligious nuances. Demosthenes organises his answer to
Aeschines’ prosecution by showing himself as a patriotic, uncorruptible, worthy of being
awarded by Athenian community; on the contrary, Aeschines and his accomplices are
portrayed as traitors who had approached to the Macedonian enemies and adopted his
barbaric customs.

305
Related to the lexical-semantical approach to irreligiosity, the study of semantics
tries to understand and disembowel the different levels of irreligiosity that compound
Athenian imaginary. Both the synchronic and diachronic perspective, adopted throughout
the lexical exegesis, verifies how some words lost their original irreligious meanings;
others remained attenuated depending on the literary context, and lexical-semantical
innovations also existed. A wide diachrony shows the public fora moving from the theatre
to the lawcourts –and it also did several identifying features from Athenian drama. Indeed,
Demosthenes and Aeschines seem willing to employ comic techniques (λοιδορία and
διαβολή). This symbiosis between iambic elements and forensic invective helps to
explain the use of some irreligious terms. For example, θεοῖς ἐχθρός is more similar to
Aristophanes’ tendency rather than the highly hostile sense of Attic tragedy.
Demosthenes’ use of μιαρός keeps that sense lacking irreligiosity, close to an insult
condemning the immorality of a comic or judicial rival; likewise, the appropriation of
formulae like ἡ μιαρὰ κεφαλή –abusive expression registered for the first time in
Aristophanic corpus– is extensive to the speeches previously analysed. At the same time,
the choice of δυσσεβής in the epilogue of Demosthenes’ On the Crown continues with
that use initiated in the tragic genre, and it gives high emotivity to the final thoughts of
the author. However, the meaning of δυσσεβής in Demosthenes is less specialised than
tragedy does.

Throughout the oratorical genre, we also can trail a particular diachrony. At the
end of the 5th century BC, Antiphon appears as a forerunner of multiple irreligious terms,
which Demosthenes, Aeschines, and their contemporaries recover and confer to them an
invective dimension. In this way, it must be highlighted the appropriation of technical
terms like ἀσέβημα that, since Antiphon, has a constant development as far as the last
orators from the 4th century BC. Likewise, Antiphon was the first speaker who employed
words like ἀλάστωρ, προστρόπαιος, or ἀλιτήριος. The orator gave these terms a specific
sense, alluding to vengeful deities and the Erinys that hounded those responsible for the
homicide. However, Demosthenes and mainly Aeschines rework their meanings:
following those conceptions already present in Andocides and Lysias, they think about
individuals that stirred divine wrath because of their offences. This semantics goes
further, and both speakers imagine a kind of personification where ἀλιτήριος represented

306
the opponent who, due to some crimes, had acquired an impious and polluting condition
able to ruin political stability. Aeschines, prone to employing the topic of religious
contamination, revived several motifs from Antiphon’s speeches –e. g., the consequences
of acquitting a sacrilegious; the metaphor of the hands of the wrongdoer covered with
blood: or pollution related to homicide. Finally, the historical context from the 4th century
BC also facilitates the reinterpretation of irreligious motifs among the speakers of the
period. The most outstanding example is the development of irreligious propaganda
against Demosthenes, whose occurrence is traceable from Demosthenes’ orations to those
from Aeschines’ and Dinarchus’. There are different types of irreligious charges, like the
collaboration in Nicodemus’ murder; the idea of the evil daimon Demosthenes brought
with him because of religious and political misconduct, or the cursed condition he
inherited and by which he deserved being expulsed from society.

Related to the employment of the irreligious lexicon by both orators, we must also
point out the existence of strategical changes in the functionality of this terminology. On
the one hand, Aeschines shows a rhetorical and strategical continuum since his works
always apply irreligiosity against Demosthenes or his political associates. The motif of
pollution develops strongly throughout Aeschines’ corpus, where it variates depending
on the political and legal context of each speech: in the defence On the embassy, the
pollution connected to Demosthenes was due to Nicodemus’ homicide, and the rival
could also obtain a miasma if condemning Aeschines unfairly; in the prosecution Against
Ctesiphon, polluting impiety fuses with topoi on the tyche and daimon of Demosthenes,
who turns into the curse having ruined Athens. Quantitative differences between apology
and prosecution are justified by rhetorical issues, even though they might also interpret
politically. When Aeschines delivered his successful defence (343 BC), the Athenian
community was not as unhappy with the Peace of Philocrates as it would be years after.
Neither Demosthenes had become the most influential statesman of the period. The
political panorama was different when Aeschines brought forward his prosecution (330
BC): the increase of irreligiosity was not only explained formally –accusations used to be
more incisive than defences–, but by the uncomfortable stance Aeschines was after
Demosthenes’ success. Thus, he had to embellish his speech with more persuasive tools,
among which irreligious discourse fitted perfectly.

307
In Demosthenes’ speeches, the highest difference linked to irreligious
argumentation is fixed among those speeches delivered by the speaker and his
logographical works. The evidence of irreligious vocabulary in his orations is more
subtle, rich in elaborated criticism that usually does not reflect a simple attack but
macrostructural issues. The total number of terms in the two Demosthenes’ speeches
shows the adoption of a very similar oratorical strategy from 343 BC until 330 BC:
highlighting Aeschines’ betrayal, one argument intensified in the speech On the Crown
by establishing a high contrast between Demosthenes’ self-imposed patriotism and the
moral vices of his opponent.

The pragmatical interpretation of irreligious argumentation –i.e., the judicial


motivations and responses the orator hopes to trigger within the audience– are completely
interrelated to the rhetorical perspective of this work. Both prosecutions usually gather
multiple occurrences, explained because their main goal was to humiliate the political
opponent to achieve his condemnation. In contrast, apologies have auto-defensive
functions, but there always is space to suggest the opponent’s malevolence –and so, to
include irreligious discourse in narrative and argumentative sections. Nevertheless,
persuasion obtained by irreligious vocabulary shines with its combination with lexis
pathetike, a cause-effect use of emotions where the orator emphasizes his opponent’s
wickedness and seeks to activate the anxiety and hostility of the audience. Both orators
sometimes include explicit appeals to anger (ὀργή), enmity (ἔχθρα), hatred (μῖσος), or
fear (φόβος), although irreligiosity proves to operates by itself as a catalyst of negative
and hostile emotions.

The typology established for this work –i.e., the semantically irreligious lexicon,
the contextually irreligious lexicon, and irreligious expressions– was represented in the
four speeches. The semantically irreligious vocabulary is much plentiful, except for
Aeschines’ On the embassy, where the orator prefers to employ contextual irreligiosity.
Likewise, we should stress the differences between the choice of one or another type of
terminology depending on who was the recipient of invective. When it serves to
vituperate the rival, the three types are employed indiscriminately, and the preference of
such a choice is based on the orator’s intention to create a sharper or more restrained
discourse. However, the irreligious lexicon, though limitedly, is also used against the

308
judges, mainly in public fora where divine omniscience, oaths and perjury appear. In these
cases, the speaker always opts for contextually irreligious lexicon and formulae that
usually are less potent. This false politeness hides some thoughts capable of provoking
angst and fear within the audience.

From a rhetorical and stylistic perspective, the bond between oratorical


conventions and the use of irreligiosity is unchallengeable. As discussed, irreligiosity
emerges brighter in prosecutions, where its proliferation is due to the need to discrediting
the rival, intensifying his crimes, and stirring hostile emotions within the audience. In
apologies, irreligious vocabulary is less plentiful, and it usually is restricted to narrative
and argumentative parts, where the speaker attacks incisively to rebuff the charges
presented by the prosecutor. The irreligious lexicon also facilitates to achieve several
rhetorical conventions already present in Anaximenes’ and Aristotle’s essays.
Irreligiosity is noteworthy in the three oratorical genres that sometimes appear
interrelated in forensic speeches for enriching this kind of compositions. Firstly, its link
to forensic oratory is undeniable: since these speeches are based on past crimes, the
argumentation usually focuses on the wicked ethos of the rival –a rhetorical device known
as ethopoiia, whose forerunner was Lysias. The irreligious lexicon allows the orator to
reconceptualise some wrongdoings, and he gives them a higher impact, simultaneously
stirring anxiety and fear among the dikasts. Secondly, rhetorical epideixis was equally
efficient to portrait opponent’s malice. Among epideictic characteristics, it was helpful to
include irreligiosity combined with intensifiers, gradation adjectives, or comparisons with
past events and characters. Finally, the two lawsuits are closely bonded with the
deliberative genre. This link is marked by the political features, turning this causes into a
hybrid between forensic and deliberative forms. The deliberative factor claimed by both
orators –mainly by Demosthenes, who aims to eradicate corruption in the city– is usually
triggered by fear, whose prospective nature helps to search for political and judicial
solutions. Fear notion develops with an archaising imaginary, based on divine
omniscience and supervision of human affairs; besides, it englobes those catastrophes that
perjury and the breaking of an oath would trigger.

Summing up, irreligiosity operates as a rhetorical device complementing the main


charges of the two lawsuits promoted by Demosthenes and Aeschines. Both orators

309
broadly knew the identity values that characterised Athenian citizenry, the same way as
the anti-values condemned by society. The opposition between civic virtue and moral
vices works extraordinarily in the four speeches analysed. While orators portray
themselves following laudable models of conduct, they manipulate and reconceptualise
irreligiosity politically to fit it with that judicial invective where the opponents are
portrayed as traitors, demagogues, and sycophants. Irreligiosity intensifies the rival’s
criminality and helps to imagine him as an outsider, dangerous for civic welfare. The idea
of disobedience of Athenian civic and religious institutions sought to cause refusal and
anger among community members, enough to provoke the rival’s penalty and marginalise
him from public life.

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1428a11: 13 n. 21, 58 n. 188, 263
n. 773; 1432a33-38: 96-97; ANTIFONTE
1432b11-14: 45 n. 143; 1432b32- 1.5: 68 n. 220; 17: 220 n. 647.
1433a31: 51 n. 164; 1434a17-32: 2.1.3: 226 n. 662; 2.1.10: 26 n. 74, 147 n.
25 n. 70; 1436b32-36: 127 n. 452, 190 n. 569; 2.1.11: 226 n.
394; 1441b16-23: 22 n. 60; 662; 2.3.10: 146 n. 448.
1442b12-16: 114 n. 362; 3.2.1-2: 127 n. 394; 3.4.9: 146 n. 448.
1443b14-21: 118 n. 370. 4.1.3-4: 75 n. 242; 4.1.4: 145-146; 4.2.8:
75 n. 242, 146 n. 448; 4.2.9: 226
ANDÓCIDES n. 662; 4.3.7: 75 n. 242; 4.4.10:


Se resaltan en negrita todos aquellos textos traducidos a lo largo del trabajo.

329
75 n. 242, 146 n. 448; 4.4.11: 26 Ra. 106: 239 n. 701; 285-293: 244 n.
n. 75. 713; 909: 178 n. 541; 921: 239 n.
5.1-2: 127 n. 394; 10: 111 n. 352; 11: 43 701.
nn. 137 y 139, 273 n. 790, 274 n. Th. 331-351: 41 n. 128.
793; 91: 139 n. 428, 226 n. 662; Pl. 454: 76 n. 251; 526: 62 n. 202.
93: 226 n. 662.
6.6: 131 n. 406; 48: 68 n. 220; 51: 68 n. ARISTÓTELES
220. AP 35-36: 152 n. 469; 54.7: 229 n. 671;
55.3: 249 n. 728; 57.3: 132 n.
AP 408.
7.245: 277 n. 801. EN 1095b23: 86 n. 274; 1110b27-30: 87
n. 277; 1128b10-35: 106 n. 333;
ARISTÓFANES 1177b10: 105 n. 326.
Ach. 44: 146 n. 451; 109: 178 n. 541; Rh. 1356a1-20: 13 n. 18; 1368a10-37: 57
135: 178 n. 541; 182-183: 27; n. 186, 68 n. 221; 1368a10-13:
285: 221 n. 648; 289-291: 221 n. 232 n. 680; 1377a8-b12: 96 n.
648; 372: 178 n. 541; 524-529: 296; 1377b23-25: 75 n. 247;
186 n. 558; 833: 62 n. 202; 853: 1378a30-32: 196 n. 583;
239 n. 701; 934: 35 n. 107. 1379b30-31: 25 n. 70; 1382a1-
Av. 983: 178 n. 541; 1016: 178 n. 541. 14: 87 n. 276; 1382a22-1383b10:
Eq. 34: 35 n. 107; 269: 178 n. 541; 324- 222 n. 653, 288 n. 829; 1382a22-
325: 27; 328-329: 27; 893: 78; 25: 98 n. 302; 1383a5-8: 288 n.
1283: 239 n. 701. 830; 1383b11-1384a27: 237 n.
Lys. 283: 35 n. 107; 371: 35 n. 107; 397: 697; 1383b12: 106 n. 333;
35 n. 107; 635: 35 n. 107. 1385b13-19: 209 n. 609;
Nu. 40: 62 n. 202; 103: 178 n. 541; 445- 1386a35-b7: 95 n. 294; 1386b16-
451: 27; 449: 178 n. 541; 581: 35 24: 123 n. 387; 1386b28-29: 105
n. 107; 1492: 178 n. 541. n. 326; 1388a32-b1: 220 n. 644;
Pax 9-10: 79; 304: 171 n. 517; 1045: 178 1390b24-27: 234 n. 684;
n. 541; 1063: 62 n. 202; 1172: 35 1403b20-36: 71 n. 231; 1403b26-
n. 107. 35: 92 n. 285; 1410b34: 73 n.

330
237; 1411a31-35: 219 n. 643; 678; 63-64: 67 n. 218; 75: 232 n.
1419b10-1420a8: 118 n. 370. 678.
VV 1251a30-33: 31 n. 94. 9.5: 232 n. 678; 12: 177 n. 536; 15-16:
64 n. 208; 18: 281 n. 809; 20: 164
CALÍSTENES DE OLINTO n. 486, 236 n. 691; 26-27: 164 n.
FGrH 124 F 1: 186 n. 557. 483; 27: 20 n. 52, 269 n. 783, 281
nn. 807 y 809; 32: 20 n. 49, 57 n.
CID 183; 33: 177 n. 536; 34-35: 237
1.10 (= 4.1): 186 n. 559. n. 695; 34: 64 n. 207, 269 n. 783;
36: 104 n. 321; 39: 103 n. 317;
DEMADES 54: 12 n. 16, 56 n. 180, 105 n.
1.21: 82. 325; 58: 281 n. 811; 59-62: 177
n. 536; 67: 105 n. 325; 70-71: 104
DEMÓSTENES n. 321; 72: 269 n. 783; 79: 154 n.
1-3: 16 n. 30. 475.
1.8: 15 n. 25; 13: 15 n. 25. 10.4: 104 n. 321, 119 n. 373; 7-10: 103
2.5: 64 n. 207; 6: 15 n. 25; 10: 64 n. 207; n. 318; 7: 232 n. 678; 8-10: 20 n.
18-19: 73 n. 235; 27-28: 15 n. 25. 52; 10: 269 n. 783; 11: 64; 14-15:
3.33: 232 n. 678. 104 n. 321; 15: 119 n. 373; 18: 64
4.8: 232 n. 678. n. 207; 25: 232 n. 678; 71: 232 n.
5.6-8: 24 n. 67; 10: 30 n. 88; 14-19: 58 n. 678.
189; 22: 20 n. 49, 57 n. 183. 11.5: 165 n. 487, 236 n. 692.
6.21: 119 n. 373; 22: 164 n. 483; 24-25: 12.11: 164 n. 486, 235 n. 690.
104 n. 321; 24: 119 n. 373; 30: 30 13.12: 154 n. 475; 32: 39 n. 120.
n. 88. 14.32: 107 n. 338.
7.18-20: 164 n. 482; 23: 164 n. 482; 30- 17: 210 n. 613; 4: 281 n. 806; 7: 281 n.
31: 164 n. 482; 32: 269 n. 783; 806; 16: 281 n. 808.
36-37: 67 n. 218. 18.1-8: 231, 286 n. 825; 1-2: 66 n. 213,
8.14-20: 164 n. 486, 236 n. 691; 18: 177 231 n. 675; 10: 50 n. 158; 17-251:
n. 536, 281 n. 809; 34: 232 n. 231; 19-52: 231 n. 676; 35: 30 n.
678; 42-43: 104 n. 321; 43: 119 88; 45: 232 n. 677; 46: 35 n. 108,
n. 373; 46: 232 n. 678; 49: 232 n. 231-233; 48: 234 n. 682, 281 nn.

331
808-810; 61: 35 n. 108, 233-235, 735; 189: 259 n. 758; 192-195:
279 n. 802; 65: 104 n. 321; 68: 259 n. 760; 194: 251 n. 735; 195:
104 n. 321; 70-71: 235 n. 687; 71: 251 n. 737, 259 n. 761; 199-210:
281 nn. 809 y 811; 79: 281 n. 259 n. 763; 209: 39 n. 120, 80 n.
811; 80: 236 n. 693; 81-82: 281 262, 258-261; 211-214: 166 n.
n. 811; 84: 236 n. 694; 87: 235 n. 495; 212: 39 n. 120, 261-263;
689; 88-92: 236 n. 694; 93: 64 n. 216: 53 n. 167, 167 n. 497, 264 n.
206, 235-237, 293; 117-120: 238 774; 217: 66 n. 213, 264-265;
n. 699; 118: 238 n. 698; 119: 35 222-223: 166 n. 496; 228-243:
n. 108, 237-239; 122-131: 239 n. 266 n. 777; 228: 266 n. 778; 236:
703; 123-126: 239 n. 704; 127: 266 n. 778; 240: 265-267; 241:
239 n. 705; 128: 76 n. 252, 239- 267 n. 781; 242: 260 n. 766, 268
241; 129: 80 n. 262, 216 n. 633, n. 782; 243: 268 n. 782; 244: 39
242 n. 708; 130: 41 n. 129, 241- n. 120, 267-269, 285 n. 821; 248:
244, 272 n. 789; 132: 244 n. 715; 167 n. 499; 252-296: 270; 252-
133: 244 n. 716; 134: 244-246; 275: 270; 253: 251 n. 737, 270 n.
137: 227 n. 665; 139: 260 n. 766; 784; 257-265: 270 n. 785; 257:
140-141: 246-250; 142: 250 n. 80 n. 263; 258: 109 n. 343; 259-
730; 143-152: 250 n. 731; 143: 260: 79 n. 259; 262-267: 80 n.
166 n. 493; 149-150: 250 n. 732; 262; 265: 270 n. 785; 276-296:
150: 254 n. 744; 151: 254 n. 745; 270; 276: 99 n. 309, 270 n. 786;
152-158: 166 n. 493; 152: 250 n. 277-290: 270 n. 787; 279: 221 n.
733; 153: 221 n. 649, 250-252; 651; 282-283: 270-273; 282: 41-
154-158: 252 n. 739; 154: 252 n. 42, 167 n. 499; 284: 273 n. 791;
741; 155: 252-255, 292 n. 832; 285-288: 167 n. 500; 285: 273 n.
156: 255 n. 749; 157: 255-256, 792, 275 n. 797; 287-288: 168 n.
292 n. 832; 158-159: 257-259, 508; 287: 273-276; 288: 276 n.
295; 159-160: 244 n. 713; 159: 798; 289: 276-277; 290: 39 n.
75 n. 244, 212 n. 621; 160-251: 120, 62 n. 202, 277-278; 291: 285
251 n. 734; 160-188: 259 n. 757; n. 821; 295-296: 119 n. 375, 278-
168-179: 166 n. 494; 168: 166 n. 282; 295: 35 n. 109, 234 n. 682,
493; 179: 154 n. 475; 188: 251 n. 258 n. 753, 293; 297-324: 283;

332
297-313: 293 n. 814; 301-307: 158, 162; 124: 62 n. 203; 125: 53
168 n. 508; 307: 285 n. 820; 308: n. 168; 128-130: 20 n. 49, 275 n.
251 n. 735; 314-317: 283 n. 815; 796; 128: 21 n. 56, 60 n. 195;
322-323: 283-286; 322: 39 n. 130: 35 n. 110, 59-62, 162; 132:
120; 324: 43 n. 138, 168 n. 507, 62-66, 157, 237 n. 696; 150-165:
286-288. 66 n. 214; 150-162: 18 n. 42; 156:
19.7: 22 n. 59; 9-178: 22; 9-11: 23 n. 63; 66-68; 158: 19 n. 44; 172: 43 n.
9-10: 24 n. 64, 119 n. 377; 10-11: 138; 174-177: 66 n. 215; 174: 21
16 n. 32; 11: 281 n. 805; 12-13: n. 55, 129 n. 402; 177-178: 69 n.
18 n. 40, 23-28, 58 n. 191, 118 n. 226; 179-301: 69; 179-186: 69 n.
371, 121 n. 382, 176 n. 531; 13: 227; 182: 50 n. 158; 189: 69 n.
93 n. 290, 158; 15: 27 n. 80; 17: 228, 83 n. 270; 191: 21 n. 55, 69-
28 n. 84; 19: 29 n. 86; 20-21: 28- 72, 83 n. 270; 192-195: 72 n. 234;
33, 83 n. 269, 136 n. 422; 21-22: 193-199: 143 n. 440; 193-195:
182 n. 549; 21: 157, 158; 23: 154 143 n. 439; 196: 73 n. 236; 197-
n. 475; 30: 21 n. 55, 33 n. 102; 198: 21 n. 56, 72-76, 91 n. 283,
31: 70 n. 229; 40-41: 17 n. 36; 32: 127 n. 395, 144 n. 442, 158, 163;
154 n. 475; 47-50: 19 n. 45; 51- 197: 35 n. 108, 158; 199-200: 76-
52: 19 n. 46; 57: 18 n. 39, 211 n. 81, 244 n. 713; 200: 41 n. 132;
616; 58-62: 19 n. 47; 58: 33 n. 201: 81-83; 211: 84 n. 272; 212:
103; 59: 19 n. 45, 32 n. 101; 60- 83-85, 157, 158; 221-223: 85 n.
61: 33-38; 61: 21 n. 55, 158; 62: 273; 223: 35 n. 108, 85-88, 158;
37 n. 116; 65: 192 n. 576; 66: 21 226: 75 n. 244, 88-90; 228: 92 n.
n. 55; 68: 38 n. 118; 70-71: 38- 284; 229-233: 90 n. 281; 229-
45, 50 n. 162, 242 n. 709, 272 n. 230: 90-94; 230: 158; 232: 90 n.
789; 70: 157, 158; 72: 45 n. 144; 282; 233: 93 n. 289; 235: 171 n.
73: 45-49, 157, 158; 74: 30 n. 88; 516; 239: 94-98, 162; 246: 98 n.
75: 39 n. 120; 49-51; 86: 51-54; 304; 247: 80 n. 262, 99 n. 307;
95: 35 n. 108, 54-56, 158; 101: 21 249: 41 n. 132, 80 n. 260, 216 n.
n. 55; 110: 21 n. 65; 111: 57 n. 633; 250: 35 n. 108, 98-100, 158;
184; 112: 57 n. 185; 113: 27 n. 255-256: 251 n. 737; 255: 36-38,
80, 56-59, 93 n. 290, 154 n. 475, 100 n. 312; 256-257: 100-103;

333
256: 37 n.115, 44 n. 140, 162; 794; 121: 43 nn. 138-139; 130:
258: 103 n. 317; 260: 20 n. 52, 226 n. 663; 135: 221 n. 649; 147:
103-105, 164 n. 483, 281 n. 807; 226 n. 663; 150: 35 n. 108; 164:
261-266: 106 n. 331; 261: 107 n. 39 n. 120; 184: 154 n. 475; 185:
336; 267: 106-108; 268: 35 n. 76 n. 252; 194: 221 n. 649; 197:
108, 108, 158; 270-280: 109 n. 35 n. 108; 198: 76 n. 252.
342; 281: 109-111, 216 n. 633, 22.2: 226 n. 663; 72: 63 n. 205; 78: 226
245 n. 714; 287: 39 n. 120, 111- n. 663.
113; 292: 64 n. 206, 113-115; 23.67-68: 132 n. 409, 273 n. 790; 67: 43
297-298: 115 n. 365; 299: 115- nn. 137 y 139; 76: 229 n. 670; 79:
117; 302-343: 118; 303: 16 n. 32; 226 n. 663; 96: 66 n. 213, 97 n.
304: 24 n. 64; 305: 64 n. 206, 300; 97: 41 n. 129, 82 n. 268;
118-120, 237 n. 696, 282 n. 812; 119: 35 n. 108; 194: 66 n. 213, 97
308: 119-120; 315-336: 122 n. n. 300; 201: 35 n. 108, 39 n. 120;
386; 315-316: 120-122; 315: 35 212: 39 n. 120; 215: 154 n. 475.
n. 109, 158; 316: 27 n. 80, 158; 24.6: 35 n. 108; 34: 66 n. 213; 35: 97 n.
325: 34 n. 105; 327: 57 n. 183; 300; 107: 39 n. 120; 149-151: 66
334: 21 n. 55, 129 n. 402; 337: 80 n. 213; 151: 43 nn. 137 y 139;
n. 262; 343: 122-124, 157, 158. 180: 63 n. 205; 186: 226 n. 663;
20.75-86: 112 n. 355; 107: 41 n. 129; 198: 39 n. 120.
118-119: 66 n. 213; 126: 63 n. 25.14: 26 n. 72; 34: 186 n. 560; 63: 77 n.
205; 154: 154 n. 475. 256; 66: 35 n. 108; 80: 76 n. 250;
21.1-6: 221 n. 650; 1: 31 n. 96; 13 y ss.: 84: 105 n. 327; 93: 185 n. 552.
80 n. 263; 43: 105 n. 330; 51-55: 26.11: 167 n. 499.
115 n. 364; 51: 31 n. 96; 55: 31 n. 28.16: 68 n. 220.
96; 61: 155 y n. 476; 104: 63 n. 33.10: 68 n. 220.
205, 139-140, 226 n. 663; 105: 37.48: 77 n. 256.
206 n. 601; 114-115: 140 n. 430; 39.2: 110 n. 346; 40: 66 n. 213.
116-120: 140 n. 430; 117: 26 n. 40.9: 110 n. 346.
72, 221 n. 649; 118: 274 n. 794; 43.14: 236 n. 721; 66: 115 n. 364.
119: 43 nn. 138-139, 77 n. 256, 45.50: 66 n. 213; 79: 35 n.109.
224-225; 120: 63 n. 205, 274 n. 49.66: 43 nn. 138-139.

334
53.3: 68 n. 220. 16.23.1-3: 187 n. 565; 16.24: 32 n. 98;
54.40: 43 nn. 137 y 139. 16.60.1-2: 34 n. 105; 16.87.3:
57.17: 66 n. 213; 22: 43 nn. 138-139; 67: 167 n. 498; 17.8.3-7: 167 n. 498;
249 n. 728. 18.38.2: 167 n. 497; 18.56.5: 167
59.10: 43 nn. 137 y 139; 12: 155 n. 478; n. 497.
44: 155 n. 478; 59: 155 n. 478;
77: 155 n. 478; 86: 226 n. 663; DIÓGENES LAERCIO
109: 226 n. 663; 126: 97 n. 298. 5.48: 71 n. 231.
60: 167 n. 500, 205 n. 599, 259 n. 762.
Ep. 6.1: 281 n. 808. DIONISIO DE HALICARNASO
Prooem. 6: 65 n. 209; 11: 65 n. 209; 20: Dem. 54.5-6: 61 n. 198.
65 n. 209; 31.2: 65 n. 209; 53.1- Din. 11.4: 110 n. 347.
2: 65 n. 209.
DURIS
DINARCO FGrH 76 F 2: 186 n. 558.
1.16: 76 n. 252; 24: 150 n. 461; 28: 82 n.
266, 171 n. 516; 29: 82 n. 266; ESQUILO

30: 140 n. 431; 34-35: 211 n. 615; Ag. 1501: 119 n. 374; 1508: 119 n. 374;

41: 83 n. 270; 46: 82 n. 268; 47: 1587: 145 n. 447.

39 n. 120, 41 n. 129, 42 n. 134, Ch. 21: 189 n. 567; 85: 189 n. 567; 167-

82 n. 266, 140 n. 431, 272 n. 789; 173: 219 n. 643; 287: 145 n. 447.

74: 281 n. 810; 77: 75 n. 244, 206 Eu. 41: 145 n. 447; 176: 145 n. 447; 236:

n. 600, 207; 78: 116 n. 366; 108: 119 n. 374; 237: 145 n. 447; 445:

62 n. 202. 145 n. 447; 607: 105 n. 326; 718:

2.1: 82 n. 266; 4: 39 n. 120; 10: 68 n. 220; 189 n. 567.

14-16: 272 n. 789; 14: 41 n. 130; Pers. 215-219: 189 n. 567; 216: 189 n.

15: 39 n. 120; 16: 41 n. 129, 43, 567; 217: 189 n. 567; 354: 119 n.

181; 25: 82 n. 266. 374.

3.14: 44 n. 142. Pr. 868: 105 n. 326.


Supp. 415: 119 n. 374.
DIODORO SÍCULO
ESQUINES

335
1: 20 n. 50; 19: 133 n. 413; 21: 133 n. 104: 134 n. 415; 104: 28 n. 85;
413, 174 n. 526; 23: 146 n. 451; 108-112: 134 n. 416; 109: 16 n.
25: 100 n. 312; 64: 46 n. 145; 67: 28; 110-111: 171 n. 516; 113-
155 n. 478; 71: 46 n. 145; 94: 99 117: 134 n. 417; 114: 134 n. 418;
n. 310; 114: 43 nn. 138-139; 125: 115: 134-137, 160, 187 n. 565,
99 n. 309; 129: 54 n. 173; 130: 81 197 n. 585, 198 n. 586; 117: 136,
n. 264; 152: 98 n. 306; 154: 66 n. 160, 187 n. 565; 119: 30 n. 89;
213; 169: 21 n. 57; 170-173: 140 132: 46 n. 147; 133: 46 n. 149, 47
n. 431, 143 n. 438; 172: 138-139; n. 150; 135: 48 n. 153; 138-142:
173-175: 99 n. 309; 174: 21 n. 57, 19 n. 48; 138-139: 48 n. 154; 142:
270 n. 786. 49 n. 155; 144-170: 138; 147-
2.1-11: 125; 1-6: 125; 1-3: 125; 1: 66 n. 152: 138 n. 424; 148: 138-140,
213; 4-5: 125-128; 5: 160, 161, 160; 150-151: 112 n. 354; 151:
163, 212 n. 618; 6: 125; 7-11: 112-113; 152: 122 n. 383; 153-
125; 12-13: 24 n. 68; 12-19: 16 n. 154: 141 n. 435; 156-157: 141-
28; 14: 171 n. 517; 15-16: 24 n. 144, 160, 163, 212 n. 618; 158:
66; 17-18: 25 n. 70; 22-23: 83 n. 144-147, 160, 189 n. 568, 190 n.
270, 107 n. 338; 22: 69 n. 228, 570; 162: 148 n. 458; 163: 61 n.
131 n. 404, 150 n. 461; 23: 122 n. 200, 69 n. 228, 83 n. 270, 147-
383; 33-38: 17 n. 35; 41-43: 120 150, 161, 162, 275 n. 796; 167-
n. 378; 45-46: 17 n. 37; 55: 150 170: 59 n. 193; 171-177: 151 n.
n. 461, 171 n. 516; 56-80: 129 n. 462; 171-184: 151; 171: 131 n.
399; 56-96: 129; 56: 17 n. 33; 59: 404; 172-178: 21 n. 57; 172: 151
154 n. 475, 211 n. 616; 65: 17 n. n. 464; 174: 151 n. 464; 175: 151
38; 74-78: 151 n. 463; 78: 131 n. n. 464, 152 n. 465; 176: 151-153,
404; 81-86: 130 n. 403; 81-93: 160; 178: 153 n. 473; 179: 153 n.
129 n. 399; 82: 17 n. 35, 67 n. 474; 180: 99 n. 310, 131 n. 404;
218; 87-88: 129-133, 160, 229 n. 183: 69 n. 228, 83 n. 270, 131 n.
669; 87: 43 nn. 137 y 139, 160; 404, 153-155, 161, 162; 184: 21
88: 160; 89: 66 n. 215; 94-96: n. 54, 114 n. 361.
129 n. 399; 94-95: 62 n. 203; 97- 3.9-167: 170; 9-31: 170 n. 511; 11-48:
118: 134; 101-107: 19 n. 43; 101- 168 n. 505; 14: 238 n. 698; 16: 99

336
n. 309, 270 n. 786; 24: 167 n. 114: 185 nn. 552 y 555; 115: 192
501, 238 n. 698; 31: 170 n. 512; n. 575, 193 n. 579, 255 n. 748,
32-48: 170 n. 513; 34: 167 n. 501; 259 n. 759; 116: 193 n. 580, 195
49-167: 170 n. 514; 49: 167 n. n. 581; 117-119: 193-197, 253 n.
501; 58-167: 168 n. 506; 58-78: 742; 117-118: 165 n. 488; 118:
171 n. 515; 62: 16 n. 28; 66: 171 46 n. 146, 255 n. 748; 119-123:
n. 517; 67-68: 171 n. 516; 69-72: 165 n. 489; 119: 185 nn. 552 y
18 n. 40; 73-74: 130 n. 403; 73: 555; 120: 197 n. 585; 121-122:
171 n. 517; 76: 171 n. 516; 77: 82 n. 268, 197-199; 122-123: 254
167 n. 502, 171-174, 178 n. 540; n. 743; 123: 199 n. 588, 203 n.
79-105: 174 n. 527; 79: 174-176; 595; 124-125: 165 n. 490; 124:
80: 175 n. 528; 83: 269 n. 783; 199-201, 254 n. 746; 125-127:
85-105: 176 n. 533, 235 n. 688; 201 n. 592; 125: 201 n. 593; 126-
86-88: 50 n. 161; 88-101: 164 n. 127: 165 n. 491; 128: 202 n. 594,
485; 89-98: 177 n. 539; 91-92: 254 n. 746; 129: 165 n. 492, 201-
180 n. 544; 91: 164 n. 484; 94: 203, 254 n. 747; 130: 204 n. 597;
164 n. 484, 180 n. 544; 99: 43 nn. 131: 75 n. 244, 203-207, 257 n.
138-139, 176-179, 181 n. 546; 751, 289, 290, 295; 135: 147 y n.
100-101: 164 n. 484; 101-129: 457, 190 n. 570; 137-151: 261 n.
248 n. 722; 101: 167 n. 501, 179- 769; 137: 261 n. 768; 141: 261 n.
181, 223 n. 655; 103: 281 n. 811; 768; 146-147: 167 n. 497; 149-
106-158: 182 n. 547; 106-129: 150: 173; 152: 204-205, 289,
249 n. 726; 106: 181-183, 208 n. 290; 156-157: 53 n. 169, 168 n.
605, 255, 289, 292 n. 832; 107- 503, 207-210, 290, 295; 157: 75
113: 248 n. 723; 107-108: 183- n. 244, 206 n. 600, 257 n. 751,
188; 107: 185 n. 552, 191 n. 573, 259 n. 759; 159-167: 210 n. 611;
255 n. 748; 108: 185 n. 555; 109: 159: 167 n. 500; 161: 284 n. 818;
187 n. 566; 110-111: 137 n. 423, 163-167: 210 n. 612; 164: 285 n.
188-190, 199 n. 587; 111: 43 nn. 823; 165-166: 210-212, 252 n.
137 y 139; 113-115: 190-193, 738; 166: 234 n. 685; 168-254:
208 n. 605, 223 n. 654; 112: 190 213; 168-177: 213 n. 622; 171-
n. 571; 113: 185 nn. 552 y 555; 172: 131 n. 404; 175: 213 n. 623;

337
176: 213-214; 181-190: 260 n. Hipp. 820: 119 n. 374; 1379: 105 n. 326.
763; 187-192: 215 n. 630; 187: IA 878: 119 n. 374; 946: 119 n. 374;
215 n. 629; 188: 215 n. 631; 191: 1364: 105 n. 327.
68 n. 220, 215-217; 192-195: 217 Ion 1260: 145 n. 447.
n. 635; 196: 217 n. 635; 197: 217 IT 53: 225 n. 659; 618: 189 n. 567; 1224:
n. 636; 198: 217-218; 199: 218 n. 248 n. 724.
640; 201: 218 n. 642; 202: 99 n. Med. 266: 105 n. 326; 1059: 119 n. 374;
309, 218 n. 642, 270 n. 786; 203- 1333: 119 n. 374; 1346: 105 n.
206: 218 n. 641; 207-208: 218 n. 326.
642; 208: 173 y n. 523; 211-212: Or. 339: 119 n. 374; 456-458: 219 n.
218-221; 211: 76 n. 252; 217- 643; 524: 105 n. 326; 1547: 119
220: 222 n. 652; 219: 167 n. 502, n. 374; 1563: 105 n. 326; 1669:
173 n. 522; 221: 221-223; 224: 119 n. 374.
223-227; 228: 220 n. 647; 231: Ph. 1556: 119 n. 374; 1593: 119 n. 374;
220 n. 647; 234: 234 n. 684; 237: 1760: 105 n. 326.
167 n. 501; 244-245: 227-230; Tr. 768: 119 n. 374; 881: 105 n. 326;
245: 227 n. 666; 247: 227 n. 666; 941: 119 n. 374.
255: 227 n. 666; 256: 236 n. 693,
269 n. 783; 259: 260 n. 763. FILÓCORO
FGrH 328 F 160: 177 n. 534.
EURÍPIDES
Alc.1157: 189 n. 567. FILÓSTRATO
Andr.; 335: 105 n. 326. VS 1.481: 169 n. 510; 1.508-510: 169 n.
El. 108: 219 n. 643; 322: 105 n. 326; 515: 510.
219 n. 643; 546: 219 n. 643; 979:
119 n. 374. FLAVIO JOSEFO
Hec. 24: 105 n. 326; 686: 119 n. 374; Ap. 2.267-268: 110 n. 348.
949: 119 n. 374; 1173: 105 n.
326; 1247: 225 n. 661. HARPOCRACIÓN

Hel. 1124: 219 n. 643. Ἀπόλλων πατρῷος: 249 n. 727.

HF 1161: 145 n. 447; 1234: 119 n. 374; ἐξάγιστος: 185 n. 554.

1386-1392: 219 n. 643.

338
HERÓDOTO FGrH 338 F 2: 244 n. 713; 12: 139 n.
1.1-5: 186 n. 558; 2.115.6: 225 n. 660; 426.
5.92A1: 105 n. 326; 5.92F1: 105
n. 326; 7.200.2: 200 n. 591; IG
8.123.2: 236 n. 721. II2 5226 (=AP 7.245): 277 n. 801.

HESÍODO ISEO
Op. 212 ss.: 147 n. 454; 238-239: 147 n. 2.36-37: 174 n. 525.
455; 240-241: 147 n. 453; 242- 4.19: 68 n. 220.
247: 147 n. 456, 190 n. 570. 8.39: 174 n. 525.

HIPERIDES ISÓCRATES
Dem. 25: 82 n. 266. 4.157: 41 n. 129.
Diondas 173r 31 ss.: 281 n. 805, 281 n. 5.20: 104 n. 320; 54: 32 n. 97.
809. 6.6: 127 n. 394.
Eux. 1-3: 175 n. 529; 7-8: 175 n. 529; 15: 11.26: 155 n. 478; 38: 68 n. 220.
172; 29: 20 n. 53, 175 n. 529. 12.123: 68 n. 220; 181: 105 n. 327.
frgs. 67-71 Jensen: 246 n. 720. 14: 31 n. 91.
15.21-22: 66 n. 212.
HIPÓCRATES
Aër. 6: 77 n. 254. JENOFONTE
Aff. 18: 77 n. 254; 19: 77 n. 254; 22: 77 Ap. 19: 142 n. 437; 24-25: 142 n. 437.
n. 254. Cyr. 8.7.18: 105 n. 326.
Aph. 7.87: 208 n. 604. HG 1.7.8: 219 n. 643; 1.7.22: 111 n. 352,
Epid. 6.5.15: 77 n. 254. 206 n. 601; 2.3.1-14: 152 n. 469;
Fract. 27: 77 n. 254. 2.3.13-14: 152 n. 467; 2.3.53:
Morb. 2.16: 77 n. 254; 2.41: 77 n. 254; 153 n. 471; 2.4.21: 153 n. 471;
2.63: 77 n. 254; 3.16: 77 n. 254. 4.4.6: 105 n. 326; 5.2.27-31: 187
Morb.Sacr. 1.42-45: 76 n. 250. n. 565; 6.3.1: 31 n. 91; 6.4.16-
5.11: 50 n. 159; 6-5.33-7.1.1: 50
IDOMENEO n. 159; 7.1.37-38: 70 n. 229.
Hier. 4.4: 105 n. 326.

339
Mem. 1.2.1: 142 n. 437. RhG 1.310-312: 71 n. 231.

LICURGO LSCG
1.1-2: 214 n. 626; 8: 102 n. 316, 107 n. 154b 33-36: 229 n. 673.
337, 214 n. 626, 228 n. 667; 16:
167 n. 499; 26: 102 n. 316, 155 n. LUCIANO
477; 27: 155 n. 477; 31: 41 n. Alex. 6.6: 263 n. 772.
129; 35: 214 n. 626; 37: 167 n.
499; 41: 167 n. 499; 43: 107 n. POLIBIO
338; 45: 107 n. 337; 59: 228 n. 18.13-15: 280n. 803.
667; 76: 139 n. 428; 77: 68 n.
220, 181 n. 545; 78: 214 n. 626; PLATÓN

79: 97 n. 299, 181 n. 545; 91: 44 Ap. 23d1-2: 142 n. 437; 24b8-26b6: 142

n. 140; 92-93: 102 y n. 315; 94: n. 437.

226 n. 663; 97: 228 n. 667; 117: Ep. 352c3-4: 248 n. 724.

75 n. 244; 142: 107 n. 337; 143: Euthd. 302c2-d4: 249 n. 728.

214 n. 626; 146: 97 n. 299; 147: Lg. 716e2-717a4: 78; 717a4-c6: 31 n.

102 n. 316, 214 n. 626. 94; 865a1-874c9: 105 n. 329;


866a5: 77 n. 255; 868a7: 77 n.
LISIAS 255; 871a2-d5: 105 n. 330;
2.60: 219 n. 643. 871a2-5: 140 n. 433; 871e8-
6.11: 155 n. 478; 13: 226 n. 663; 16: 226 872a7: 140 n. 432; 873b3-9: 206
n. 663; 19: 44 n. 140, 102 y n. n. 601; 873c4-7: 229 n. 672;
314; 20: 102 n. 314; 31: 226 n. 873d1-8: 229 n. 673; 873e1-
663; 32: 102 n. 314; 52-53: 75 n. 874a3: 206 n. 601; 873e1-6: 229
243; 53: 76 n. 250, 97 n. 297. n. 671; 873e6-874a3: 229 n. 671;
12.19: 154 n. 475; 96: 153 n. 470; 99: 877a5: 185 n. 555; 909b6-c4: 206
153 n. 470. n. 601.
13.79: 75 n. 243. Phdr. 257c6: 99 n. 310.
31.3-4: 127 n. 394. R. 546a1-7: 234 n. 684; 571d2: 105 n.
327; 656e6: 105 n. 327.
LONGINO

340
PLUTARCO 548; 233 in or. 3.107: 185 n. 554;
Alex. 9.12-14: 281 n. 808; 37.7: 281 n. 235 in or. 3.107: 186 n. 557; 243
808. in or. 3.110: 189 n. 568; 244 in
Art. 22.9-12: 70 n. 229. or. 3.110: 189 n. 568; 252 in or.
Dem. 7.1-5: 72 n. 233; 20.3: 275 n. 795; 3.113: 191 n. 572; 255-256 in or.
21: 167 n. 500; 22.1-5: 167 n. 3.113: 192 n. 574; 264 in or.
502; 23.3-6: 284 n. 817; 24.1: 3.118: 196 n. 582; 265 in or.
211 n. 615. 3.118: 196 n. 582; 279a-b in or.
Demetr. 40.8: 249 n. 727. 3.124: 200 n. 591; 353a-b in or.
Μοr. 97C: 93 n. 287; 510B: 93 n. 287; 3.156: 209 n. 606; 379 in or.
662C: 74 n. 238; 668A: 93 n. 3.166: 212 n. 621; 403a in or.
287; 840C-E: 169 n. 510. 3.176: 214 n. 624; 434 in or.
Pel. 30.9-12: 70 n. 229. 3.191: 216 n. 634; 435 in or.
Phoc. 33.5-8: 281 n. 808. 3.191: 216 n. 634; 488 in or.
Sol. 11: 187 n. 564. 3.223: 223 n. 656; 490 in or.
Them. 22.2: 229 n. 673. 3.224: 226 n. 664.

QUINTILIANO SCHOLIA DEMOSTHENICA


Inst. 11.3: 71 n. 231. Schol. in D. 173 in or. 19.73: 47 n. 151;
199 in or. 19.86: 53 n. 170; 358
RHETORICA AD HERENIUM in or. 19.172: 287 n. 827; 420 in
Rh. Her. 3.19-26: 71 n. 231. or. 19.199: 80 n. 261; 448 in or.
19.230: 92 n. 286; 495a in or.
SCHOLIA AESCHINEA 19.281: 109 n. 345; 495b in or.
Schol. in Aeschin. 53a-b in or. 1.23: 146 19.281: 109 n. 344, 110 n. 350.
n. 451; 147 in or. 1.64: 46 n. 145.
Schol. in Aeschin. 336 in or. 2.156: 143 SÓFOCLES
n. 439; 345 in or. 2.158: 145 n. Aj.: 220 n. 646; 374: 119 n. 374.
445; 346 in or. 2.158: 145 n. 445; Ant. 189-190 (=D. 19.247): 99 n. 307.
354 in or. 2.163: 148 n. 459. El. 492: 105 n. 326.
Schol. in Aeschin. 222 in or. 3.103: 177 OC 558: 189 n. 567; 788: 119 n. 374;
n. 534; 230 in or. 3.106: 182 n. 1526: 185 n. 552.

341
OT 255-257: 77 n. 255; 1342: 263 n. 772. 516; 209: 280 n. 804; 224: 73 n.
Tr. 1092: 119 n. 374; 1235: 119 n. 374. 235; 225a-b: 73 n. 235; 217: 236
n. 692; 230: 281 n. 805.
SOLÓN
F 4 West 1-16 (=D. 19.255): 36-38. TUCÍDIDES
Th. 2.17.2: 185 n. 555; 3.81.3-5: 105 n.
TEOPOMPO 324, 5.25: 152 n. 466; 6.27.2: 226
FGrH 115 F 35: 280 n. 804; 41: 281 n. n. 662; 8.64-70: 152 n. 468;
806; 119: 281 n. 805; 165: 171 n. 8.97.2: 185 n. 555.

342
INDEX NOMINUM

Abas: 94. 719, 246, 250, 253, 284 n. 818,


291, 297, 304.
Acarnas: 27, 221 n. 648.
Anfípolis: 15 y n. 26, 17.
Acrópolis: 152 n. 465.
Anfisa: 165, 166, 183, 188, 191, 192,
Adimanto: 70.
193, 193 n. 580, 194, 195, 196,
Afóbeto: 111. 197, 198, 199 y n. 588, 200 y n.

Agis III: 210 y n. 614. 589, 201 y n. 593, 202, 203 y n.


595, 223, 246, 247, 252, 253,
Agra: 47.
254, 255, 256, 257, 290.
Alejandro de Feras: 15 n. 26.
Anfíteo: 27.
Alejandro de Macedonia: 53 n. 169, 150
Antela: 200 n. 591.
n. 461, 167, 169, 171, 207, 209,
210, 223, 279, 281, 284 y n. 818, Antesterión: 47.

285 y n. 822, 286, 274. Antifonte (criminal ateniense): 244 y n.

Alpono: 46 n. 147. 715.

Amádoco: 16, 66 n. 216. Antípatro: 210 y n. 614.

Anaxino de Óreo: 223, 224, 225, 226, Apolo: 57, 136, 182, 188, 193, 198, 249,
227 n. 665. 253, 255; (Patroos): 249; (Pitio):
184, 186, 247, 248, 249.
Ambracia: 268, 269.
Arcadia: 280.
Andócides el viejo: 151 n. 464.
Areópago: 132 n. 409, 244, 245, 246.
Anemitas: 279.
Argos: 104, 280.
Anfiarao: 172.
Aristarco: 83 n. 270, 138, 139, 140 y n.
Anfictionía: 28 n. 85, 29 y n. 87, 57, 58,
430, 143, 224, 225.
62 n. 203, 63, 134, 135, 165, 183,
186, 191, 192, 196, 199, 200 y n. Arístecmo: 279.

343
Aristodemo: 23, 24, 25 y n. 70, 120, 121. Calias (personaje ateniense): 220 n. 647.

Aristófanes de Olinto: 141, 144, 145. Calias de Calcis: 164 y n. 484, 176-177,
179, 180 y n. 544, 223, 235, 265,
Arístrato: 279, 281 n. 808.
269 n. 783.
Arquídamo: 46 y n. 149.
Calístenes: 52, 53 y n. 168.
Ártemis: 184, 186, 188.
Cardia: 164, 235.
Asia: 285 y n. 822.
Cares: 15 n. 26.
Asia Menor: 209, 285 y n. 822.
Caribdis: 244 n. 714.
Ática: 17, 30, 53, 107, 152, 166, 229,
Caridemo: 172.
251, 259 n. 761, 267 n. 781.
Carión: 141, 143 n. 441.
Atenas (passim).
Cefisio: 166, 263.
Atenea: 172, 173 y n. 522, 185 n. 560;
(Pronaia): 184, 186, 188. Cercidas: 279, 281.

Atosa: 189 n. 567. Cersebleptes: 16, 18 y n. 38, 21, 66 y n.


216, 67, 129-130, 171 n. 515.
Atrómeto: 109, 216, 241.
Cirebión (= Epícrates):111, 112, 113.
Áyax: 220.
Cíneas: 279, 280 y n. 804.
Beocia: 28 n. 85, 29, 30 n. 89, , 166, 182,
207, 250, 251, 261, 266. Cirra: 165, 182, 184, 185, 186 y n. 557,
189, 190, 191, 192, 194, 196, 199
Bizancio: 16, 66 n. 216, 164, 236, 237,
y n. 588, 200, 250 n. 733, 254,
265, 266, 267 n. 781, 268, 269.
255, 256, 291.
Bósforo: 235.
Cleócrito: 153 n. 471.
Cabrias: 111, 112.
Cleótimo: 279.
Cadmea: 187 n. 565.
Clinágoras: 252.
Calcídica: 106.
Clitarco: 177, 279, 281.
Calcis: 164 n. 484, 177, 179, 180.
Clitemnestra: 220 n. 647.

344
Crémilo: 143 n. 441. n. 597, 246 y n. 719, 248, 253,
254, 255.
Creonte: 98, 99, 100.
Delos: 244, 245 nn. 719-720.
Crisa (= Cirra): 186 n. 557.
Demades: 82 n. 266, 167, 273 n. 792.
Critobulo: 129 y n. 400, 130.
Demáreto: 279.
Conón: 70.
Demo: 78.
Córcira: 15 n. 26, 105.
Demóstenes (passim).
Corinto: 281 n. 808; (Liga): 207, 210 n.
614, 284 n. 818. Diágoras de Melos: 7.

Cótifo: 165, 199, 200 n. 589, 253, 254. Diceópolis: 221 n. 648.

Critias: 143, 152. Diez Mil (Consejo de Arcadia): 141.

Crónida (= Zeus): 147 n. 456. Dinarco: 279.

Ctesifonte: 4, 6, 10, 23, 24, 25 y n. 70, Diodoro (embajador eubeo): 180 n. 544.
120, 121, 167 y n. 501, 168, 169
Diofanto: 52.
y n. 510, 170 y n. 511, 180 y n.
544, 181, 208, 214, 215 y n. 631, Diogneto: 192 n. 575, 193 n. 579.

216, 217, 218, 221, 228, 230, Dión de Frearrio: 242 n. 708.
237, 238, 260, 289, 291, 293,
Dione: 115, 116.
294.
Dionisias: 9 n. 10, 31 n. 96, 112, 113,
Cuatrocientos: 151, 152.
115 n. 364, 155, 221.
Dáoco: 279.
Dioniso: 79, 143 n. 441, 167 n. 501, 170,
Darío III: 208. 207, 213, 238.

Delfos: 29, 30, 32 y n. 97, 33, 47, 56, 115 Diopites: 64 n. 208, 164, 235.
n. 364, 134, 135, 136, 165, 172,
Diosa Madre: 215.
183, 184, 186, 187, 188, 191,
192, 193 y n. 579, 199 n. 588, 200 Dodona: 115 n. 364, 116 y n. 366, 270.
y n. 591, 201, 203 y n. 595, 204
Dorisco: 64 n. 208, 66.

345
Edipo: 77 n. 255, 220 n. 647. Estrepsíades: 27.

Egeo: 15 n. 26, 121. Eubea: 50, 152 n. 465, 164, 176, 177,
179, 222, 223, 235, 266, 267 n.
Egipto: 111, 112, 225.
781, 281.
Egisto: 220 n. 647.
Eubulo: 15 n. 26, 16, 17 y n. 33, 21 y n.
Elafebolión: 18, 129 y n. 399, 171 y n. 54, 24, 48, 70, 80, 113, 114, 115
515, 304. y n. 363, 117, 296, 304.

Elatea: 166, 250 y n. 733, 251. Eucámpidas: 279.

Élide: 103, 104, 280, 281. Euctemón: 138.

Elpias: 242 n. 708. Euríbato: 261 n. 768.

Empedón: 180 n. 544. Euxenipo: 172.

Empusa: 241, 243. Euxíteo: 279.

Epicares: 279. Faleco: 16, 46, 47, 48 y n. 153, 49 n. 155,

Epícrates: 112, 113. 51.

Equidna: 244 n. 714. Fédimo: 73 n. 236.

Eretria: 50, 164, 177 y n. 538, 180. Feras: 19.

Erinis: 146, 246, 299, 306. Fidias: 173.

Escila: 244 n. 714. Filíades: 279, 281.

Esciroforión: 33 n. 103, 51. Filipo II (passim).

Esciros: 167. Filócrates: 16, 17, 18 y n. 40, 19, 20, 21,


23, 25, 26, 27, 28, 32, 53, 57, 58,
Esfinge: 244 n. 714.
66, 70 n. 228, 91, 92, 93, 113,
Esmícito: 70. 114, 115 n. 363, 121, 122, 125,
129 n. 402, 130 n. 403, 147, 151,
Esparta: 28 n. 85, 46 y n. 149, 152, 210.
157 n. 481, 164, 170, 171 n. 515,
Esquines (passim).

346
174, 175, 176, 231, 235, 246, Helena: 225.
296, 297, 300, 304, 307.
Helesponto: 17 n. 34, 235, 236, 265, 266,
Filódemo: 112 n. 354. 267 n. 781, 269.

Filón: 112 n. 354. Hélixo: 279.

Fócide: 19, 21, 28, 33, 32 y n. 101, 33, Hera: 173 n. 522.
34 y n. 105, 37 n. 116, 46, 47, 48,
Heracleas: 52, 53 y n. 170.
49 n. 155, 52, 53, 94, 102, 129 n.
399, 148. Heracles: 119, 219.

Foción: 21 y n. 54, 50, 167, 177. Hidra: 244 n. 714.

Formión: 242 n. 708. Hierónimo: 279, 281.

Frinón: 24, 70 n. 228, 73, 74, 75, 91, 92, Hiparco: 279, 281.

93 y n. 289. Hiperides: 20, 28 n. 83, 245, 246.

Frinondas: 261 n. 768. Ifigenia: 105 n. 327.

Gaugamela: 285 y n. 822. Iliria: 268, 269 n. 783.

Glaucetes: 180 n. 544. Imbros: 167.

Glaucótea: 79, 109, 110 y n. 349, 111, Iscandro: 24 n. 64.


241, 243, 273 n. 791.
Isos: 285 nn. 822-823.
Grecia (passim).
Jantias: 141, 143 n. 441.
Halo: 129 n. 402.
Jenódoco: 142, 144.
Hárpalo: 82 n. 266.
Jenofrón: 72, 73 y n. 236.
Harpía: 244 n. 714.
Juegos Olímpicos: 24.
Hegesipo: 45, 46 y n. 145.
Juegos Píticos: 20, 57, 60 n. 195, 63, 297.
Hegemón: 273 n. 792.
Justicia: 36.
Hélade: 24, 28, 103, 119, 205, 255 n.
Lámaco: 171 n. 517.
749, 257.

347
Layo: 77 n. 255. Moloso: 177.

Lemnos: 167. Monte Sagrado: 64 n. 208, 66, 67.

Leócrates: 155, 181 n. 545. Morcillero: 27, 78.

León: 70 y n. 229. Mosco: 139.

Leto: 184, 186, 188. Nausicles: 21 y n. 54.

Leuctra (Batalla): 50, 187 n. 565. Naxos: 152 n. 465.

Licinio: 16, 28 n. 81. Neón: 279, 281.

Lócride: 166. Neoptólemo: 23, 24 y n. 64, 120, 121.

Macedonia (passim). Nicea: 46 n. 147.

Mantinea (Batalla): 50. Nicias: 151 y n. 464.

Megalópolis: 281; (Batalla): 210 n. 614. Nicias (= Filón): 111, 112.

Megisto: 186 n. 557. Nicodemo de Afidna: 14, 26 n. 72, 138,


140, 143, 146, 160, 298, 299,
Menecles: 109 y n. 345, 110.
305, 307.
Mesenia: 104, 280, 281, 293.
Nino: 109 y n. 345, 110 y n. 349.
Metone: 15 n. 26.
Olimpíade: 223.
Metroon: 215.
Olinto: 16 y n. 30, 17, 24, 93, 105, 296,
Midias: 9 n. 10, 26 n. 72, 31 n. 96, 139, 304.
140 y n. 430, 192 y n. 575, 193 n.
Óreo: 164, 177 y n. 538, 180, 223.
579, 219, 221 n. 649, 224, 225.
Oropo: 167.
Milcíades: 151 n. 464.
Paflagonio-Cleón: 27, 78.
Mirtis: 279.
Paladio: 130, 132.
Misterios: 47 y nn. 150-151, 110, 226 n.
662, 270 n. 785. Palas (= Atenea): 36.

Mnaseas: 279, 281. Parapótamos: 166.

348
Paris: 225. Proteo: 225.

Pausanias: 172. Próxeno: 45, 46, 47 nn. 150-151.

Pela: 10, 17, 18, 23, 24, 25 n. 70, 28, 67, Pteódoro: 279, 281 n. 809.
72, 122, 129, 134, 149, 205, 271.
Queronea: 14, 167, 167 y n. 500, 168,
Pelagón: 186 n. 557. 182, 201, 203, 204, 206, 207,
210, 213, 214, 216, 219, 228,
Peloponeso: 103, 104, 119, 164, 210,
229, 257, 259, 262, 263, 266,
255, 269 n. 783, 280; (Guerra):
268, 269, 270, 271, 273, 277,
151.
281, 290.
Périlas: 279, 281 n. 809.
Quersoneso: 16, 17, 18 n. 38, 64 n. 208,
Perinto: 16, 66 n. 216, 164, 236. 66, 152 n. 465, 164, 235, 236.

Perses: 147. Quimera: 244 n. 714.

Persia: 70 n. 229. Rodas: 169 n. 510.

Pidna: 15 n. 26. Sabacio: 79 n. 259, 243.

Pireo: 244 n. 715. Salamina (Batalla): 151.

Pitia: 184, 186, 187, 203, 204 n. 597. Sátiro: 72 y n. 233, 141, 143.

Pitocles: 273 n. 792. Selimbria: 164, 236.

Platea: 29, 30. Serrio: 64 n. 208.

Plutarco de Eretria: 50, 177. Sición: 279, 281 n. 808.

Pluto: 143 n. 441. Sirenas: 220 n. 647, 244 n. 714.

Polidoro: 225. Sócrates: 142, 143.

Polimnéstor: 225. Solón: 101, 102, 184, 187 y n. 564, 213

Potidea: 15 n. 26. y n. 623.

Pritaneo: 17, 87, 229 y n. 671. Sosístrato: 279.

Propóntide: 66. Táminas (Batalla): 177.

349
Tárrece: 70. Timágoras: 70 y n. 229.

Tauros: 225. Timarco: 20, 28 n. 83, 80, 81 n. 264, 98,


100, 103, 111, 133.
Tebas: 16, 28 y n. 85, 29, 30, 50, 77 n.
255, 121 n. 381, 136, 148, 150 n. Timolao: 279, 281.
461, 166, 167, 173, 182, 195,
Tracia: 15, 66 y n. 216, 67, 164, 235,
207, 208, 209, 251 y n. 735, 258,
236, 269 n. 783.
259, 261, 262, 266, 268, 269,
296, 304. Trasidao: 279, 280 y n. 804.

Teofrasto (arconte ateniense): 192 n. Trasíloco (pilagoros ateniense): 192 y n.

575. 575.

Telédamo: 279. Trasíloco (traidor mesenio): 279.

Teogitón: 279. Trasón: 227 n. 665.

Teofrastro: 192 n. 575. Treinta: 73 n. 236, 144, 151, 152, 153 n.


470, 215.
Terámenes: 153 n. 471.
Tromes (=Atrómeto): 241, 242 n. 708,
Termópilas: 16, 19, 32, 33 y n. 103, 46 y
243.
n. 147, 47, 52, 63 n. 204, 165, 200
y n. 591, 201, 203 n. 595. Tronio: 46 n. 147.

Tersites: 220 n. 647. Yatrocles: 73, 76.

Tesalia: 15, 164, 268, 280. Zeus: 29 n. 86, 27, 56 n. 180, 57, 84, 115,
116, 147, 172, 173 n. 522, 190,
Teseo: 242 n. 708.
207, 242 n. 708, 273 n. 792;
Tespias: 29, 30. (Olímpico): 147 n. 456.

Thyteon: 198.

350
INDEX VERBORUM

ἄγος: 187 n. 561. ἀπεχθάνομαι: 97 n. 297.

ἀδικέω: 31 n. 96, 70, 72, 102 n. 315, 136, ἀποκτείνω: 223, 225.
139 n. 428, 148, 149.
ἀπόλλυμι: 41 n. 128, 207, 209.
ἀδίκημα: 139, 201, 202.
ἀρά: 38, 39, 42 n. 133, 44, 135, 137, 157,
ἄδικος: 153 n. 471. 188, 189, 190, 191, 194, 197,
289; (ταῖς ἀραῖς ἔνοχος): 81, 82,
ἄθυτος: 204-205.
157, 197, 198, 199.
αἰσχύνω (οὐ): 106.
ἀραῖος: 185 n. 554.
ἀκαθαρσία: 77 y n. 256, 224, 225.
ἀράομαι: 41 n. 128, 179.
ἀκάθαρτος: 77-78.
ἀρατός: 185.
ἀκαλλιέρητος: 204-205, 289, 290.
ἀσέβεια: 9 y n. 10, 31, 32, 65, 131 n. 406,
ἀλάστωρ: 118, 119, 237 n. 696, 279, 282, 191, 193, 194, 196, 226, 256,
299, 306. 267, 290.

ἀλιταίνω: 147. ἀσεβέω: 29, 31 y n. 96, 47, 105 n. 330,

ἀλιτήριος: 12, 73, 74-75, 88, 89-90, 146 139 n. 428, 157, 182, 183, 185,

y n. 448, 147, 204, 205-206, 207, 197, 198, 222, 223.


209-210, 257, 258, 290, 299, 306. ἀσέβημα: 139 y n. 428, 223, 226, 299,

ἀλιτραίνω: 144, 147. 306.

ἁμάρτημα: 102 n. 314, 139 n. 428. ἀσεβής: 40 n. 122, 45, 47 y n. 151, 62,
63 y n. 205, 139, 140, 151, 152,
ἁμαρτία: 131 n. 406.
153 n. 471, 157, 158, 237 n. 696,
ἄναγνος: 26 y n. 74. 252, 255, 266, 267, 285.

ἀναπίμπλημι: 130, 132. βουθυτέω: 171, 174.

ἀνόσιος: 40 n. 122, 66, 67-68, 78, 126, βουλεύω: 135, 136.


128, 141, 142, 143, 153 n. 471,
γίγνομαι (ἐμποδών): 201, 203.
158, 160, 179, 180-181, 212, 215,
216, 265, 290.
δαίμων (καὶ τύχη): 191, 193 y n. 578, ἐπάρατος: 183, 184-185, 190, 191, 192,
207, 210 y n. 610, 295, 299, 300, 194, 197, 289.
307.
ἐπιορκέω: 94, 95, 96-97, 171, 173 n. 523.
δίκαιος (οὐ): 26 n. 75, 64 n. 208, 94, 97,
ἐπιορκία: 189 n. 568.
136.
ἐπίορκος: 173y n. 523.
δυσσέβεια: 285, 286.
ἐπιτρέπω: 197, 198.
δυσσεβής: 283, 285-286, 298, 306.
εὐσέβεια (οὐ): 31, 65, 122, 123-124,
δωροδοκία: 201, 203, 207, 208.
157, 201, 202, 203.
ἐάω (οὐ): 153 n. 470.
εὐσεβής (οὐ): 38, 40 y nn. 122-123, 64 n.
ἐκδίδωμι: 101. 208, 102 n. 315, 148, 149-150,
157, 158, 201, 202, 255, 256.
ἐκνίζω (οὐ): 247, 248, 249.
εὐσεβῶς (οὐ): 84, 85, 157.
ἐναγής: 184, 187, 188, 189, 194, 195,
197, 198, 199, 201, 202, 246, ἐχθρός: 64; (θεοῖς): 12, 33, 35-37, 54, 55,
289, 290. 68, 73, 74, 85-86, 87, 98, 100,
102, 108, 120, 121, 157, 231,
ἐνεπιορκέω: 173.
232-233, 234, 238, 239, 267, 279,
ἐξάγιστος: 183, 184-185, 190, 191, 192, 281, 293, 298, 306.
194, 197, 289.
θνῄσκω: 109.
ἐξαμαρτάνω: 200.
ἱεροσυλέω: 135.
ἐξόλλυμι: 64.
ἱεροσυλία: 111 n. 352.
ἐξόριστος: 207.
ἱερόσυλος: 9 n. 11.
ἐξώλεια: 43, 177, 179, 181 n. 546, 224,
καθαρεύω (οὐ): 130, 132, 160.
225.
κάθαρμα: 73, 76, 218, 220, 239, 240.
ἐξώλης: 38, 43 y n. 138, 130, 131, 181,
188, 189, 278, 286, 287 y n. 827. καθαρός (οὐ): 26 y n. 75, 78, 138, 140,
160.
ἐπαράομαι: 130, 131, 177, 179, 181 n.
546, 250 n. 730. κακοῦργος: 102 n. 315.

352
καλλιερέω: 204, 206, 290. 276, 279, 282, 293, 298, 306; (ἡ
μιαρὰ κεφαλή): 12, 218, 221 y n.
κατάληψις (τοῦ ἱεροῦ): 29, 30, 136.
648, 250, 252, 298, 306.
κατάρα: 189 n. 568.
ξενοκτονέω: 225.
καταράομαι: 39, 41, 42, 60, 61, 62, 114,
ξενοκτόνος: 223, 225.
157, 189 n. 568, 241, 242, 271,
272-273, 292. ὁμόσπονδος (οὐ): 273, 274.

κατάρατος: 38, 39-40, 42 n. 133, 49, 50, ὁμωρόφιος (οὐ): 273, 274.
111, 112, 157, 189 n. 568, 259,
ὅσιος (οὐ): 26 n. 75, 38, 40 y nn. 122-
260, 261, 263 y n. 772, 268-269,
123, 68, 78, 136, 158, 181 y n.
273, 277, 278, 283, 284-285, 292.
545, 217, 218, 264, 265, 290.
καταφρονέω (οὐ): 155 n. 478.
ὁσίως (οὐ): 188, 190, 199.
καταψεύδομαι: 171, 172.
παραβαίνω: 70, 71, 72, 188, 189, 255,
κατήγορος: 148, 149. 256.

κολάζω: 38, 44, 102 n. 315, 115, 116. παρανομέω: 97 n. 298, 171, 174.

κωμάζω: 111, 112-113. παράνομος: 183, 185, 187, 190, 191,


195.
λανθάνω (οὐ): 94, 97 y nn. 298-299.
πενθέω: 171, 174.
λεηλατέω: 255, 256.
πλημμέλεια: 31 n. 94.
μιαίνω: 26 n. 74, 105 n. 330, 140 n. 433,
153 n. 470. πλημμελέω: 252, 254, 255, 256.

μιαιφονέω: 103, 105 y n. 327, 105 n. 327. πλημμελήματα: 182, 183, 255, 289.

μιαιφονία: 105 n. 327. ποιέω: 171, 174, 223.

μιαίφονος: 105. προδίδωμι (τὰ ἱερά): 213, 214.

μιαρός: 12, 23, 25-27, 57, 58, 78, 91, 93, προστρόπαιος: 12, 144, 145-146, 147,
120, 122, 150 n. 461, 157, 175, 188 y n. 568, 190, 299, 306.
176, 179, 180-181, 211, 212, 221,
προστροπή: 188, 189 y nn. 567-568, 190.
236, 237, 244, 246, 247, 249,

353
προώλης: 43 n. 138, 286, 287 y n. 827. τρέπω: 60, 62, 277, 278.

σεμνῶς: 241, 243. ὑβρίζω: 31 n. 96.

συγκαταπίμπλημι: 26 n. 74. ὕβρις: 31 n. 96.

συλάω: 134, 135. ὑπερορίζω: 204, 206, 227, 229, 230.

συναρπάζω: 153 n. 470. φαρμακός: 76 n. 250.

σύνοιδα: 135, 135-136. φροντίζω (οὐ): 153, 154-155.

τιμάω (οὐ): 52, 54 y n. 173. χειρουργέω: 136.

τιμωρέω (οὐ): 197, 198. ψεύδομαι: 177, 179, 181 n. 546.

354

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