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HABILIDADES DE SUPERVIVENCIA A LA CRISIS
Habilidad: STOP
Psicoeducación
Es importante mencionar que estas habilidades son para usar cuando no se puede evitar una
crisis.
Permitirnos sobrevivir a una crisis sin empeorar las cosas.
Estas habilidades no son una cura para todos los problemas de la vida. Sus efectos
beneficiosos pueden ser solo temporales.
No están diseñadas para ser estrategias de regulación emocional (es decir, formas de reducir
o eliminar las emociones dolorosas), aunque pueden ayudar a regular las emociones y reducir
el estrés.
Estás en crisis cuando una situación es:
• Muy estresante.
• A corto plazo (no dura mucho).
• Sientes una presión intensa de resolver la crisis.
Usa las habilidades para sobrevivir crisis cuando:
• Tengas un intenso dolor que no puede recibir ayuda rápidamente.
• Quieres actuar impulsado por tus emociones, pero eso sólo haría que las cosas
empeoren.
• Las emociones amenazan con abrumarte y necesitas estar centrado.
• Estás abrumado y a pesar de esto tienes que cumplir con...
• La activación fisiológica es extrema, pero los problemas no pueden resolverse
inmediatamente.
No uses las habilidades para sobrevivir crisis para:
• Problemas de todos los días.
• Resolver todos tus problemas.
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STOP: detener la conducta problemática inmediatamente
La habilidad STOP consiste en la siguiente secuencia de pasos:
Stop, Toma un paso atrás, Observa y Procede con mindfulness.
Stop.
Diles a los alumnos: “Cuando sientas que tus emociones están a punto de tomar el control,
¡para! No reacciones ¡No muevas ni un solo músculo! Solo detente. Permanecer inmóvil
por un momento ayuda a evitar que hagas lo que tu emoción quiere que hagas: actuar sin
pensar. Mantén el control. Recuerda, tú eres el jefe de tus emociones”.
Ejemplo: “Si alguien dice algo que te enoja (como burlarte o insultarte), puedes tener
el impulso de atacar a esa persona física o verbalmente. Eso, sin embargo, podría no
ser lo mejor para ti. Podría resultar en lesiones, ser encarcelado o ser multado. Así
que detente, para y no actúes según tu impulso de atacar.
Ejemplo: “Tu pareja, a quien todavía amas, acaba de romper contigo. La ves en la
calle, y tu primer impulso podría ser ir y darle un abrazo. Sin embargo, eso podría
no ser sabio. Dada la situación, es probable que ella te rechace y eso dolería. Así
que detente. No actúes sobre el impulso de abrazarla”.
Toma un paso atrás.
Continúa: “Cuando te enfrentas a una situación complicada, puede ser difícil pensar en
cómo enfrentarla en el acto. Date un tiempo para calmarte y pensar. Retrocede mentalmente
y/o físicamente) de la situación. Desengánchate de lo que está pasando. Respira hondo.
Continúa respirando profundamente todo el tiempo que necesites hacerlo (para reducir
rápidamente la emoción extrema) hasta que vuelvas a tener el control. No dejes que tu
emoción controle lo que haces. Recuerda que no eres tú emoción. No dejes que te haga
explotar”.
Ejemplo: “Estás cruzando la calle y no notas que se acerca un auto. El conductor
detiene el automóvil, sale, comienza a maldecirte y te empuja físicamente. Tu impulso
es darle un puñetazo en la cara; sin embargo, sabes que eso agravaría la situación y
te metería en problemas. Así que primero te detienes y luego, literalmente, tomas un
paso atrás para evitar la confrontación”.
Observa
Continúa: “Observa lo que está sucediendo a tu alrededor y en tu interior, a quién involucra
y lo que otras personas están haciendo o diciendo. Para tomar decisiones efectivas, es
importante no saltar a conclusiones. En su lugar, reúne los hechos relevantes para
comprender qué está sucediendo y cuáles son las opciones disponibles. Usa tus habilidades
de mindfulness de observar y no juzgar”.
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Procede con mindfulness
Diles: “Pregúntate: “¿Qué es lo que quiero de esta situación? ¿Cuáles son mis metas? ¿Qué
opción podría mejorar o empeorar esta situación? Pregúntale a tu mente sabía cómo lidiar
con este problema. Proceder con mindfulness es lo opuesto a ser impulsivo y actuar sin
pensar. Cuando estás tranquilo, mantienes el control y estás un poco informado sobre lo que
está sucediendo, estás mejor preparado para enfrentar la situación de manera efectiva,
sin empeorarla”.
Ejemplo: “Vuelves muy tarde del trabajo porque se te pinchó una llanta. Tu pareja
comienza a gritarte, acusándote de haberlo engañado y te insulta. Te enojas mucho
y tu primer impulso es gritarle e insultarlo tú a él. Sin embargo, quieres lidiar con
esto hábilmente. Así que te detienes (stop) y luego tomas un paso atrás, alejándote de
tu pareja. Observas que él parece borracho y que hay muchas botellas de cerveza
vacías en la cocina. Tú sabes que cuando está borracho, no tiene sentido discutir, y
es probable que se disculpe por la mañana. Entonces, procede con mindfulness,
explicándole lo de la llanta desinflada, haciendo las paces con tu pareja y yendo a
dormir. Pospones discutir el tema la mañana siguiente”.
Linehan, M. M (2020). Manual de entrenamiento en habilidades DBT: para el/la terapeuta. Revisión y traducción: Pablo Gagliesi. Tres olas
Ediciones y Editorial de la Universidad de La Plata.