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Tema 6

El Bronce Antiguo, que abarca el III milenio a.e., se caracteriza por el desarrollo de civilizaciones en Egipto y Mesopotamia, donde surgen estados en Siria. En Mesopotamia, se observa la evolución de las dinastías y la complejidad lingüística, con una coexistencia de sumerios y semitas, mientras que en Egipto se consolidan las dinastías Tinitas y el Reino Antiguo. Este período también destaca por la aparición de monarquías laicas y la burocracia que sentó las bases para futuros imperios.
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Tema 6

El Bronce Antiguo, que abarca el III milenio a.e., se caracteriza por el desarrollo de civilizaciones en Egipto y Mesopotamia, donde surgen estados en Siria. En Mesopotamia, se observa la evolución de las dinastías y la complejidad lingüística, con una coexistencia de sumerios y semitas, mientras que en Egipto se consolidan las dinastías Tinitas y el Reino Antiguo. Este período también destaca por la aparición de monarquías laicas y la burocracia que sentó las bases para futuros imperios.
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Tema 6. El Bronce Antiguo (III milenio a.e.).

• El Bronce Antiguo y su desarrollo en Oriente Próximo y Egipto


En el Bronce Antiguo Egipto y Mesopotamia continúan su desarrollo, y además surgen
en Siria formaciones estatales.

1) Baja Mesopotamia
• Jemdet Nasr. Surgen edificios de grandes dimensiones que no es un templo,
sino un probable palacio que posteriormente se extenderá por la Baja
Mesopotamia.
• Dinástico Antiguo, Protodinástico. Tiene lugar la expansión de las
monarquías laicas, y aparecen por primera vez las dinastías, siglos después
del surgimiento del estado. Este período se divide en tres fases y termina
alrededor del 2330 a.e. con la victoria de un gobernante y la primera
unificación de la Baja Mesopotamia, mil años después que en Egipto.
• Reino Acadio. Dura tres generaciones y se resquebraja en la cuarta. Su
prestigio hará que sea la Dinastía que ponga nombre a los años hasta el 2100
a.e.
• III Dinastía de Ur. Burócratas capaces de controlar un gran estado que
crearán las bases burocráticas para el futuro y la formación de los imperios.
Se consolidan las organizaciones estatales, las monarquías laicas y los reinos
territoriales.
2) Siria
• Surgen diversos reinos, entre ellos Ebla. Queda en el conocimiento de las
poblaciones locales la idea de nuevas organizaciones tras el paso de las
colonias Uruk, y aparecerá un conjunto de reinos mal conocidos porque
siguieron existiendo entre el III y el II milenio a.e.
• Ebla resulta excepcional por su archivo, que aporta información acerca de
los demás reinos y de su funcionamiento político y económico.
• Los estados sirios adaptan un modelo de funcionamiento adaptado al
medio, que no permitía un sistema redistributivo basado en la producción
intensiva de cereales. La base económica es, por tanto, distinta.
3) Egipto
• Dinastías Tinitas, I y II.
• Reino Antiguo, Dinastías III, IV, V y VI.
• Período Heracleopolitano, Dinastías VIII, IX. Período de
descentralización, sin dinastías fuertes que dominan Egipto.

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Tema 6, I. El Bronce Antiguo en Mesopotamia.

• El Bronce Antiguo en Mesopotamia


Tradicionalmente, se ha entendido que en la Mesopotamia del Bronce Antiguo en los
primeros momentos había gobernado y se había desarrollado la civilización sumeria. Sin
embargo, la situación es más compleja, pues encontramos escribas con nombres semitas
y textos sumerios con palabras acadias, un enorme vocabulario de lenguas diversas. Si
los términos relacionados con oficios, técnicas de fundición, herramientas o artesanía
están en semita, probablemente sea porque dicho grupo ha impulsado la técnica. Quienes
fueron colonizando la Baja Mesopotamia son poblaciones con distintas técnicas cuya
incorporación puede determinarse en los yacimientos donde estas técnicas están
presentes. Se trata de una convivencia de lenguas distintas en espacios cercanos que
llevan a la combinación de éstas, donde se aprende el vocabulario de las técnicas ya
dominadas. Por ejemplo, los hablantes de sumerio también tienen una nomenclatura
concreta para técnicas neolíticas.

En los primeros momentos, y buscando comprender la situación, se recurrió al estudio


de las lenguas indoeuropeas y al estudio de la mitología. En la mitología mesopotámica
se entendía que el lugar de procedencia de la manzana de la vida eterna se encontraba
fuera de Mesopotamia, lo que se había entendido como un posible lugar recordado de
manera paradisiaca de donde habrían procedido los sumerios. Este enclave se llama
Dilmun, en Bahréin, donde la población se enterraba en tumbas con serpientes. Según
los documentos sumerios, de Dilmun, y concretamente de un lugar llamado Bahan,
procedían los bienes que los comerciantes intercambiaban (imp. era un lugar mítico por
la afluencia de riquezas y comercio). Existe el mito de la existencia de un lugar
excepcional donde las serpientes intervienen en la búsqueda de la inmortalidad de
Gilgamesh, pero, sin embargo, sólo puede plantearse que los habitantes de la Baja
Mesopotamia se establecieron desde el Neolítico juntos y compusieron una civilización
común. En el sur hay un mayor número de hablantes de sumerio, y en el norte de acadio.
Sin embargo, el sumerio, al ser una lengua aglutinante, era la mejor lengua para ser
adaptada a la escritura.

Entre las décadas de 1960 y 1970 se excavó Shuruppak, ciudad donde se encontró una
biblioteca con textos del Dinástico Antiguo III (2600 – 2500 a.e.). Aparte de documentos
burocrático los había además de carácter mitológico. Estos responden al conocimiento
de la cultura mesopotámica, y se encontraban firmados con nombres de escribas
acadios. Este hecho no supone que estos individuos fuesen acadios, porque los nombres
pueden adoptarse aunque provengan de otras tradiciones. Pero la elección de un nombre
indica una cierta selección a partir de una perspectiva favorable, y si predominaba el
sumerio, pero había nombres acadios, significa por tanto que no eran concebidos de
manera despectiva. El descubrimiento lleva a los historiadores a plantearse el postulado

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inicial donde se entendía que existía una civilización sumeria y, posteriormente, una
invasión acadia.

• El Dinástico Antiguo
- El Dinástico Antiguo I

Se desarrolla ca. 2900 – 2750 a.e. Se trata de un período para el que hay escasísimos
documentos escritos, menos aún que en la propia fase Uruk, lo que indica cierta
recesión demográfica y económica que algunos autores adjudican a la desaparición de
las colonias Uruk. Éstas habrían supuesto un cierto alivio en su mantenimiento, pero a
la larga llevaría a la reducción de bienes de prestigio, menos poder y menos
redistribución y una cierta crisis.

Al haber muy pocos textos escritos y con una forma de escritura transicional entre
la de la fase Uruk y la cuneiforme, que se conservará posteriormente, la información se
adquiere fundamentalmente del marco arqueológico y de algunos documentos
administrativos. Existen además textos posteriores que aluden a este período y que
hablan de reinados que pudieron existir, contemplados desde una visión ya casi
mitológica. En este período, además, viven una serie de reyes en Uruk de los que se
conservan mitos (ej. luchas contra Elam, Gilgamesh), convirtiéndose más en figuras
mitológicas que reales. Corresponde también a este período en la lista real sumeria un
conjunto de reyes, los de la I Dinastía de Kish, que se convertirán también en personajes
legendarios hasta el punto de que, cuando en períodos posteriores los reyes de
Mesopotamia quieran ensalzar su figura, serán denominados a sí mismos como reyes de
Kish.

Se atribuye también, retrotrayendo una débil información posterior, la existencia de un


acuerdo entre ciudades, la Hexápolis, formada por Asmar, Lagash, Umma, Uruk,
Nippur y Shuruppak. No puede saberse si existió con seguridad, pero lo plantean
autores de comienzos de siglo XX debido a que en la documentación posterior se crea un
modelo de funcionamiento parecido al de los períodos olímpicos en la Grecia clásica
(imp. no se producían combates para que los atletas pudieran desplazarse al Olimpo,
era similar a las competiciones délficas). Siguiendo ese modelo se pensó que pudo
suceder algo parecido aquí, porque en la documentación posterior, cuando se produce un
combate entre ciudades, la ciudad vencedora ofrece un botín al santuario de Nippur,
la ciudad del dios Enlil, como manera de sancionar al vencido frente al vencedor. No se
puede negar que existiera, pero son interpretaciones creadas para llenar un período del
que apenas hay información.

- El Dinástico Antiguo II

Se desarrolla ca. entre el 2760 y el 2600 a.e. Las cronologías se establecen a partir de
la variación de las improntas de los sellos cilíndricos, que poseen motivos que

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evolucionan. Son frecuentes en los yacimientos de este período, por lo que es un
elemento diferenciador bastante fiable.

También para el Dinástico Antiguo II la documentación es escasa. Durante el período


se fortifican las ciudades (imp. aunque la de Uruk puede ser anterior), lo que indica un
aumento de conflictividad entre los centros urbanos. Los textos que narran en sumerio
acerca de los reyes que la lista real atribuye a este período (imp. salvo dos, documentados
arqueológicamente) son excepcionales, y se conservan incluso canciones que siempre
los representan en conflicto. Todo ello indica la aparición de una concepción de la
realeza ligada a la victoria militar, a la capacidad de los reyes de dirigir un conflicto
bélico y a la aparición de la figura de un guerrero que ensalza la guerra, algo que para la
fase Uruk no estaba documentado. La ideología se estructura de manera favorable para
el conjunto bélico.

De la ciudad de Kish se conoce un nombre de monarca asegurado, documentado en


una exhibición: el de Mebaragessi de Kish. La inscripción donde se enmarca permite
asegurar que el nombre plasmado en las listas de reyes existió. De Agga de Kish, otro
monarca, se conserva un texto larguísimo sobre el conflicto contra Elam y las relaciones
diplomáticas, pero no hay documentos arqueológicos que permitan testimoniar su
existencia. Posteriormente se identificará la existencia del rey Mesanepada (ca. 2700 –
2600), quien será concebido por la tradición posterior como el rey que actúa de árbitro
en el conflicto entre Lagash y Umma.

- El Dinástico Antiguo III

Cronológicamente se divide en Dinástico Antiguo IIIa (ca. 2600 – 2450 a.e.) y IIIb
(ca. 2450 – 2350). A partir del 2600 a.e. aumenta considerablemente la documentación,
y hay un número de doce ciudades amuralladas que funcionan ya durante el IIIa, y sus
reyes están recogidos en las listas reales y documentados en buena parte
arqueológicamente.

Durante el Dinástico Antiguo III hay, al menos, doce estados. Por comparación con
Grecia se tienden a llamar ciudades-estado, pero esto es forzar una comparación no
imprescindible. Por eso se denominan reinos o estados prístinos, aunque G. Roux
plantea que, para hacer más evidente su control territorial, sería adecuado denominarlos
principados.

Las tablillas permiten conocer las transacciones de venta de tierras, lo que determina
la posibilidad de vender el suelo. Además, se recogen relatos mitológicos y canciones,
así como textos léxicos en sumerio y acadio utilizados, indudablemente, para el
aprendizaje de ambas lenguas. Hay además distintos objetos que permiten documentar
a los reyes y su relación con los dioses, como los vasos de ofrenda. Además, destaca la
presencia de documentos que informan de conflictos bélicos y su desarrollo según la

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perspectiva del observador, como el de Ur contra Uruk o
el de Lagash y Umma, como muestra la estela de
Eannatum. Además, se desarrolla un conflicto
permanente entre la región de la Baja Mesopotamia y
Elam. Elam debió tener un nivel de cohesión social y de
capacidad de organización semejante al de Mesopotamia,
pero la documentación elamita no puede leerse (imp. el
protoelamita no ha sido descifrado). Sin embargo, la
documentación mesopotámica indica la gran fuerza
bélica poseída por Elam.

El conflicto entre las ciudades de la Baja Mesopotamia se justifica en los textos a partir
de los dioses. Se entiende que la realeza surge desde Jemdet Nasr, permitiendo a los
reyes justificar las guerras en términos religiosos. Sin embargo, entre las ciudades
mesopotámicas quedaban espacios para el pastoreo, actividad que conformaba una forma
de vida dentro de su economía y que requiere pastos y espacios sin cultivar. En el caso de
Lagash, Umma tenía alquiladas tierras en la ciudad para que su ganado pudiese
alimentarse. Lagash culpa a la ciudad de Umma de no haber pagado el alquiler, por lo
que la atacan. Según los textos el enfrentamiento dura más de una generación, por lo que
la conflictividad probablemente era previa. Algo que está latente en estos conflictos, con
frecuencia, es la presencia ciudades en el mismo cauce de agua, aguas arriba y abajo.
El control del agua y el beneficio de los de aguas arriba frente a los de abajo debió generar
conflicto, porque seguramente conocían que la productividad de los campos disminuía
o aumentaba en función del regadío.

Muchas ciudades parecen completamente silenciadas. Los reyes de Lagash,


documentos arqueológicamente, no aparecen en la lista real sumeria. Los propios
mesopotámicos eliminaron la historia de alguna de las ciudades por motivos de
conflicto. Con el conflicto entre Umma y Lagash, Umma terminó siendo la ciudad
preponderante de la Baja Mesopotamia en torno al 2350 a.e., y consigue vencer a todas
las ciudades del sur y crear un estado que las englobaba. Pero un rey de Kish empezó a
llevar a cabo la misma actividad en el norte, venciendo al del sur y estableciéndose
capital en Uruk. Conocemos las hazañas porque están esculpidas en Nippur.

Mientras que Lagash no posee documentación narrativa, la administrativa es


amplísima. El análisis de su documentación administrativa se hace a partir de
documentos que proceden de la administración de la ciudad, los templos. Hablan por
ello muchos autores de ciudades-templo, pero no puede extenderse a las doce ciudades
un sistema organizativo que solo ha sido constatado en Lagash. En Lagash no se duda
la importancia de los templos como centros redistributivos, pero no se tiene la seguridad
de que todas las ciudades funcionaran así.

En este periodo aparece la figura del monarca. Los gobernantes de estas ciudades no
se denominaban siempre igual, no había título común:

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• En: “rey”, “sacerdote”. En Uruk debía significar sacerdote. En el Dinástico
Antiguo fue, probablemente, adoptado por el gobernante laico como título ya
existente.
• Ensi: “vicario de dios en la tierra”. Término que posteriormente emplearán los
gobernantes de las provincias. Se trata de un título real donde el gobernante se
presenta como subordinado al dios.
• Lugal: el más característico, significa “hombre grande”. No manifiesta relación
con las divinidades, como una reivindicación de la diferencia de este tipo de
gobernante frente a los que existían antes. Se enfatiza su condición de ser
humano.
• Posteriormente se emplearán epítetos que insistirán en los aspectos que se quieran
resaltar, insistiendo en la fuerza o la capacidad de administración de los
monarcas de los deseos de los dioses.

El Estandarte de Ur es ejemplo
claro de la posición del monarca. En
sus dos caras se representan los dos
temas que enfatizan a la figura del
rey del período: la capacidad de
vencer en la guerra y la capacidad de
hacer producir bienes para que los
campesinos puedan entregarlos
como tributos.

- Características generales del Dinástico Antiguo

• El palacio es un elemento nuevo que implica una importante transformación


ideológica. En Uruk probablemente los gobernantes atribuyen a los dioses la
capacidad de producir en los campos, pero desde el período Jemdet Nasr
aparecen los palacios y un gobernante laico, figura que deberá justificarse a
sí misma y a su poder.
• En el período hay competencia dentro de las ciudades, que se ven obligadas
a ir admitiendo gobernantes laicos que son más efectivos en la conflictividad
entre ciudades en la necesaria dirección del ejército. Pero para introducir este
elemento debe dotarse al nuevo gobernante de unos bienes que antes eran de
los templos. Existe una latente competencia porque las ciudades necesitan
estos gobernantes y hay que justificar su presencia y, al mismo tiempo, los
templos no quieren perder sus beneficios y sus tierras.
• En cada ciudad surgen numerosos templos porque el panteón se especializa,
y las tierras se dirigen desde los templos desde la fase Uruk.
• Los templos tienen que encargarse de su personal como cabezas creadoras
de la ideología del período, justificando la existencia de un gobernante que
les resta poder. Se puede documentar una situación de cierto desequilibrio,

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donde los gobernantes laicos tienen que ser respetuosos con las estructuras
de poder que ya existían (en, ensi) pero reclaman tierras que permiten
mantener una institución que es muy amplia, el palacio. Al mismo tiempo,
aparece el termino lugal.

- Economía

La forma empleada para poder mantener esta estructura desigual es, probablemente, la
creación de nuevas tierras de cultivo. Frente a la situación del periodo anterior, en el
que sólo puede sugerirse cómo pudieron repartirse las tierras, desde el Dinástico Antiguo
se conoce cómo se mantiene la sociedad y cómo funciona de forma práctica el sistema
redistributivo.

➢ En Uruk la redistribución se conoce a través de los cuencos. Se entiende que hay


tierras de aldea comunales y tierras del templo. Aparentemente, a todos los
funcionarios se les pagaba con cuencos, y además se ejerce el pago de tributos.

Durante el Dinástico Antiguo las tierras de la aldea pagan tributo al templo o a la


ciudad, alrededor de un 10%. A la ciudad le conviene que existan estas tierras donde
trabajan unos campesinos que pueden forzarse a hacer trabajos comunales cuando son
necesarios (ej. limpieza de canales, construcción de murallas). El resto son tierras
estatales que se explotan para que la producción de éstas sea íntegra para la institución
que las crea. Por tanto, existen tres tipos de tierras:

1. Las que ha creado el templo.


2. Las que creará el palacio. El estado recibe toda la producción salvo el
porcentaje para el alimento de los campesinos, dependientes del estado cuando
trabajan las tierras.
3. Las explotadas y otorgadas en usufructo a los funcionarios. El estado recibe un
trabajo muy especializado (ej. escribas, altos funcionarios) a cambio de la tierra.

Hay además documentos de venta de tierras entre privados. Por lo tanto, existe suelo
privado, aunque se desconoce su porcentaje o su procedencia. Además, probablemente,
las familias, que querían mantener la tierra y sus beneficios, solían introducir al hijo
primogénito en la administración para heredar el cargo de su padre y hacerse con el
beneficio de las tierras, lo que fuerza a que surjan dinastías de altos funcionarios.

La economía antigua puede entenderse desde dos perspectivas:

a) La economía siempre ha funcionado igual, como sistema de oferta y


demanda, de mercado. Los autores defensores de este postulado plantean la
existencia de un volumen alto de propiedad privada que no se refleja en los
archivos estatales.
b) La economía es un elemento más de la sociedad y las relaciones económicas
son distintas, como la cultura, y no tiene que funcionar por la oferta y la

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demanda. Los materialistas históricos defienden un pequeño porcentaje de
tierras en manos privadas.

- Ritual y enterramientos

Durante el Dinástico Antiguo los enterramientos continúan ejerciéndose dentro de las


casas, como marcaba la tradición próximo-oriental neolítica. Los palacios poseían, a su
vez, criptas de reyes. Kish y Ur destacan por poseer dos lugares donde hay necrópolis
excepcionales dentro de los recintos sagrados, probablemente sacerdotes que tenían el
templo como su hogar.

En Kish la documentación es menor, así como


el ajuar. Sin embargo, en Ur se emplaza la
excepcional necrópolis real, aunque no puede
saberse si todos los individuos enterrados son
reyes. Hay numerosas sacerdotisas. En Ur el dios
protector es Nanna, la luna, y siendo un dios tiene
sacerdotisa principal, porque hay ya cantos no
muy explícitos que narran que en año nuevo se
requiere que el dios y la sacerdotisa copulen, acto
de fertilización para la fecundidad de los campos,
el pasto y la ciudad.

Las sacerdotisas también se encuentran


enterradas en la necrópolis, en fosas
relativamente grandes y algunas con techos por
aproximación de hiladas. Otras fosas son más simples (ej. como la del rey con casco de
oro), y las más grandes poseen cúpulas. En el espacio interior encontramos individuos
sacrificados en el momento del enterramiento del personaje principal. Además, hay
mujeres con arpas y hombres con carros. Ningún individuo presenta signos de violencia.

• El Reino Acadio
Se trata de un período de connotaciones casi míticas para los propios
mesopotámicos posteriores. Se desarrolla entre el 2335 y el 2193 a.e. La
carencia fundamental recae en que se desconoce dónde está Akkad, la
capital del reino, lo que priva de una importante documentación
administrativa a los historiadores. Al mismo tiempo, no obstante,
encontramos numerosas representaciones del monarca y estelas que
ensalzan las conquistas militares.

Gran parte de la documentación procede de períodos posteriores, de


recolecciones de inscripciones reales que se conservan porque fueron
tomadas como modelos literarios por ciertos escribas, y porque al tener

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el periodo esta importancia ideológica para los reyes posteriores, se convirtieron
también en el modelo seguido por los niños para leer y escribir. Además, la fama de los
reyes hizo crear todo tipo de documentos literarios en torno a ellos en los que se
enfatizan los aspectos que se buscaba resaltar, convirtiendo a reyes que gobernaron de
manera similar como personajes antagónicos, como sucede con Sargón y Naram-Sin,
cuya concepción es obra de interpretaciones posteriores. Además, se crean colecciones
de presagios que, a partir de entonces, se convierten en una especie de ciencia para los
mesopotámicos.

Con el Reino Acadio, por primera vez, se intenta hacer coincidir la esfera política con
la comercial. Durante más de un milenio, los mesopotámicos habían estado comerciando
con regiones distantes como Siria, Anatolia e Irán, conscientes de que sus redes estaban
a distancias descomunales y se dejaba al azar que los productos enviados hicieran
regresar otras materias primas. Además, parece consolidarse la Baja Mesopotamia. Se
plantea la posibilidad de conquistar el territorio por el que circulan sus rutas
comerciales, con un intento de que el espacio controlado se extienda más lejos, y la
dirección de las conquistas militares coincidirá con la situación de las redes y colonias
comerciales.

- Sargón (2335 – 2279 a.e.)

El primer monarca del Reino Acadio, Sargón (2335 –


2279 a.e.) conquistará un amplísimo territorio, y una de las
primeras hazañas que se le atribuirá por parte de la
historiografía oriental será la unificación de la Baja
Mesopotamia. Se conserva un retrato de un rey acadio que
tradicionalmente se ha ligado a Sargón, pero que también
podría estar representando a Naram-Sin.

Durante el reinado de Sargón la documentación será más


amplia que en períodos anteriores. A partir de ella podemos
conocer que desarrolló un reinado larguísimo, de 55 años
y excepcional para el mundo antiguo. Es en este aspecto donde radica gran parte del éxito
de su reinado, porque probablemente sus objetivos iniciales eran más limitados. Sin
embargo, la ambición le llevaría a buscar objetivos más amplios y distantes. Además,
la propia documentación fue variando a lo largo de su reinado y, a medida que sus éxitos
políticos fueron aumentando en número, creció también la documentación, que varía en
sus categorías.

Los textos tendrán carácter legendario, y narrarán su vida de forma más completa pero
literaria. La tradición oral será incentivada por la propia corte y reflejará determinadas
situaciones, si bien no de manera plenamente fiel. Estos textos aluden a que Sargón es
hijo de una señora “que ha cambiado de estatus”, procedente de las montañas,
transmitiéndose la impresión de que el monarca procedía de una familia desconocida.

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Probablemente se tratase de un deseo voluntario de ocultar su origen. La tradición
literaria narra que la diosa Ishtar se enamora de él, favoreciéndolo hasta llevarlo a la
realeza. Se trata, en definitiva, de documentos valiosos porque testimonian la
importancia de la ideología y de la elaboración de relatos acerca del monarca.

Hay documentación más fiable de carácter administrativo, así como inscripciones


coetáneas que permiten la comparación con los textos legendarios. En las inscripciones
coetáneas no se refleja en ningún momento quién es el padre de Sargón (imp. algo
excepcional en la documentación mesopotámica). Este hecho, sumado a lo plasmado en
las fuentes literarias, manifiesta la intención del monarca de ocultar su origen,
buscando, probablemente, justificar su gobierno por sus propios actos y no por la
tradición o su procedencia familiar. Con ello, se enfatiza el carácter novedoso que
Sargón busca imponer respecto a los períodos previos, donde los monarcas manifestaban
que gobernaban por la voluntad de los dioses. Las inscripciones de Sargón manifiestan
que éste es victorioso, capaz de conquistar territorios por su propia voluntad y de llevar
a cabo los actos de gobierno que decide realizar.

Con ello, crea una nueva concepción de la realeza, justificada por sí misma y no
únicamente por el apoyo de los dioses y enfatizando a su vez el carácter militar del
propio monarca. A través de las titulaturas de las inscripciones, halladas casi todas en el
santuario de Nippur (imp. algo que no parece romper con la tradición anterior, sino
que enfatiza en que el templo siga siendo el garante de la realeza), se testimonia que:

1. En un primer momento se hace calificar como rey de Kish, como el rey de las
ciudades en que se dividía la Baja Mesopotamia. Se desconocen las
circunstancias del momento, cuando el monarca lleva a cabo la toma de poder.
2. Las siguientes inscripciones lo denominan rey de Akkad. Akkad es una ciudad
de nueva fundación para entonces, lo que indica que en cierta manera existía
conflicto con la ciudad de la que Sargón era originario. Quizá en la toma de poder
tuvo lugar alguna interferencia, o quizá sólo buscaba romper con la realeza
anterior de una forma tan drástica que decide crear una nueva capital.
Probablemente se encontraba muy cerca de Kish, pero se desconoce su
emplazamiento exacto.
3. Posteriormente será denominado rey de Sumer y Akkad, momento en que se
produce la toma de la región meridional y el área del río Diyala.
4. Finalmente, los títulos le califican como rey de las Cuatro Regiones. En este
momento, los textos afirman que había conseguido obtener la soberanía del Mar
Inferior al Superior. Sin embargo, esta información no parece confirmarse,
porque la ciudad más lejana documentada es Tutul, cerca del Habur.
Probablemente los textos se refieran a la apertura de las rutas del Mar Superior
al Inferior, porque además se testimonia la llegada de plata de los montes Tauro.

La más llamativa de las acciones políticas de Sargón fue la conquista territorial,


continuando la tradición del rey de Uma. Se trata de una política novedosa, no obstante,
respecto a lo conocido de la historia del Oriente Próximo antiguo. Probablemente

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conquistó un territorio de alrededor de 400 kilómetros, superando cualquier otro
dominio territorial previo.

Además, desarrolla el control del comercio en los territorios conquistados. Las


referencias de las inscripciones referentes a los mares Inferior y Superior coinciden
con la llegada de barcos desde el Golfo Pérsico procedentes del Indo, Magán, Dilmún,
Omán y la isla de Bahréin. Frente a lo sucedido en el Dinástico Antiguo, ahora los barcos
atraviesan los ríos y llegan hasta Akkad, donde desembarcan. La ciudad se convierte en
el nuevo centro comercial, que se traslada a la propia Mesopotamia, así como un centro
de atracción de riquezas (imp. como la plata y el cedro de Anatolia). Además, un tercer
eje de la política es el enfrentamiento con el Elam. Los textos de Sargón son enfáticos
y aseguran la victoria sobre la región, aunque posteriormente en otros reinados continúa
existiendo como enemiga del Reino Acadio.

Sargón es sucedido por sus hijos Rimush y Manishtusu. Al morir Sargón, las ciudades
de la Baja Mesopotamia se autoconsiderarán independientes, porque se habían
declarado fieles al monarca. Así, intentan iniciar una política de autogobierno propia de
períodos anteriores. Los hijos de Sargón, por su parte, buscarán reconquistar las
ciudades que ya había vencido su padre, y en ambos casos atacan, además, al Elam. Con
Manishtusu, las referencias a las conquistas y a los ataques de la región de Irán son
ricas y explícitas en términos geográficos, dando la impresión de que el Elam necesita
una mayor organización para enfrentarse a los acadios en una situación de constante
derrota frente a éstos.

- Naram-Sin (2254 – 2218 a.e.)

Naram-Sin (2254 – 2218 a.e.), nieto de Sargón, es el segundo


personaje más importante del Reino Acadio. Su reinado fue bastante
largo y, como su abuelo, se convirtió en modelo de gobernante. Pero
frente al modelo favorable de Sargón, las élites mesopotámicas
posteriores lo convertirán en un gobernador negativo, sinónimo de
cómo no debía gobernarse. Sin embargo, la documentación del
período, más fiable que la posterior, indica que frente a esta imagen de
decadencia y de señor castigado por los dioses, de gobierno debilitado,
Naram-Sin desarrolla un reino en expansión capaz de sobrepasar la
extensión del territorio conquistado por su abuelo.

Las direcciones de sus conquistas militares son fundamentalmente tres y, en general,


no necesitó campañas largas de estabilización en el reino debido a las previas acciones
de su padre. Naram-Sin se dedica, desde sus primeros momentos, a la labor
expansionista.

1. A través de los ríos Tigris y Éufrates, hacia el Norte y Noreste para acceder a los
Tauro y al Éufrates a través del Tigris. En ambos enclaves hay testimonios de

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paso y conquista con estelas y fortificaciones. Se trata de una región de
producción de cedro y plata, y en el trayecto el Reino Acadio se enfrentará a
Ebla. Las referencias mencionan explícitamente la victoria sobre Ebla, lo que
permite el control de la zona y de los bienes que produce. Además, consigue el
control del mar Superior al Inferior, con testimonios en Nínive y Ebla,
destruida.
2. Respecto a la expansión hacia Elam, la referencia más explícita es un tratado
con los elamitas por parte de los acadios. Las inscripciones acadias enfatizan la
victoria sobre Elam, pero en elamita se halla un texto del tratado donde éstos son
considerados interlocutores válidos. Sin embargo, no hay muchos otros
testimonios que documenten la continuidad de la dinastía en Elam. En Susa, por
otra parte, se hallan documentos que testimonian la presencia de representantes
acadios en Elam. Por ello, probablemente hubo, al menos, una derrota efectiva
y temporal contra la región.
3. Se desarrollan expediciones hasta el Golfo, y se organiza una flota de saqueros
contra Dilmún y Magán.

En general, Naram-Sin realeza una transformación significativa. La titulatura real se


ve modificada, pues hace escribir el signo de dios ante su nombre, divinizándose.
Además, hace que su nombre sea seguido por un epíteto divino. En las estelas, por otra
parte, se hace representar con una tiara con cuernos, símbolo que, hasta ese momento,
había estado relegado a los dioses. Esto provoca conflicto con los sacerdotes de los
principales santuarios, aunque probablemente no intentaba ser un dios, pero sí controlar
determinadas prerrogativas que hasta ese momento habían tenido los dioses sobre la
tierra y su producción. Todo ello afecta a la economía de los templos y genera el
desagrado de la élite, comenzado a crearse una imagen desfavorecedora del monarca.

Aunque hay documentados más reyes, da la impresión de que a la muerte se va


disgregando el territorio, y el control efectivo sobre el espacio deja de ser real para las
generaciones posteriores. Aunque la lista real mantiene a los sucesores de Naram-Sin,
apenas hay otra documentación que corrobore la existencia de un poder efectivo por parte
de estos monarcas, que posteriormente serán sustituidos por un grupo conocido como los
Guti.

- Características generales

• Al hablar de Imperio de los reyes acadios, no puede entenderse como se hará


con períodos posteriores. Las inscripciones crean la imagen de que el dios
Enlil, de manera directa, a través de ofrendas (imp. de al menos una parte
del botin) al santuario de Nippur, concede la propiedad del territorio a cambio
de esas ofrendas, siendo seguido por el resto de los dioses. Por tanto, se crea
la idea de un territorio conquistado por estos reyes con una sanción divina
que asegura su absoluta posesión.

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• Los únicos testimonios de control efectivo están en la Baja Mesopotamia. En
el resto de territorios los testimonios solamente indican la presencia de
representantes de los reyes. El palacio del Tell Brak conforma un elemento
aislado. La pretensión de los reyes era, seguramente, controlar redes
comerciales sin enfatizar en el control político. Por otra parte, ni la
documentación hallada ni las propias construcciones ideológicas del periodo
testimonian que fuesen capaces de asimilar poblaciones y territorios distintos
a ellos, pues no se documenta cómo se relacionaban, por ejemplo, con la
gente de la Alta Mesopotamia (imp. a pesar de las diferencias culturales, de
lengua y de carácter político). Probablemente se estableció como respuesta
sistemática la fuerza militar.
• La Baja Mesopotamia se dividió en provincias, que significativamente
coinciden con el territorio de los estados anteriores, y cada una de ellas tendrá
un ensi. Los nuevos ensi serán llamados “ciudadanos de Akkad”, como
individuos directamente gobernados por el rey de Akkad.
• La actividad militar es el único sustento real a la ideología imperialista que
intentan imponer los reyes acadios, y es un argumento para presentar al
monarca, además, como ente novedoso. Por primera vez, se crea un ejército
permanente de cierto tamaño de entre 4000 o 5000 soldados. Durante el
reinado de Naram-Sin estaba más estabilizado, por lo que probablemente se
asiste a una transformación de la organización y el pago del ejército. Las
tropas presentan diferencias respecto a los ejércitos anteriores, con una
distinguida presencia de los arqueros que permite un enfrentamiento
completamente distinto y supone la base de la rapidez de las conquistas
militares.
• Se hace un importante énfasis en la imagen de la victoria sobre el enemigo,
con numerosas representaciones de prisioneros maniatados, desnudos,
desprovistos de todo salvo de su propio cuerpo.
• Desde el punto de vista cultural, con la victoria de la ciudad de Kish y la
preponderancia de Akkad el acadio se introduce también en la
administración, y supondrá una ventaja cuando posteriormente se aumente
de forma exponencial la llegada de poblaciones de origen amorreo (imp.
Ammanus). Se introducen poblaciones nómadas que se contratan para
actividades concretas, que no hablan acadio, pero sí otras lenguas semitas
que permiten el contacto entre ellas. Así, la administración podrá asimilar a
estos recién llegados.
• No sabemos si había más hablantes de acadio que de sumerio (imp. aunque
en el norte parece que es así), pero la oficialización de la escritura y la
capacidad de asimilar a otras poblaciones hará que el sumerio pierda peso
paulatinamente.
• En la forma de gobernar y administrar hay diferencias entre la Baja
Mesopotamia y el resto de reinos de Súmer y Akkad, que tienen tratamiento
homogéneo y están divididos en provincias. En las ciudades más
importantes se instala un gobernador que inicialmente es fiel a la dinastía,

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pero paulatinamente se permite que accedan miembros de las élites locales,
siempre dependiendo del nombramiento del rey de Akkad.
• Aunque los reyes acadios crean un nuevo ejército, no se plantean la necesidad
de crear una administración relativamente homogénea. Esto será un
elemento de debilidad, porque las órdenes y la economía se transmiten y
funcionan de manera distinta.
• El control sobre la Baja Mesopotamia es relativamente laxo, con cierta
autonomía para que siga desarrollándose la vida de las ciudades con
continuidad respecto a los periodos anteriores bajo la nueva dirección del
representante del rey de Akkad. Por tanto, no se intenta que haya una
administración homogénea en el reino, sino que se preserva la previa.
• En la periferia, frente a la propaganda imperial que ensalza a los reyes y las
conquistas, se puede identificar a partir de los textos una cierta incapacidad
de imponerse sobre territorios tan extensos. Los reyes acadios necesitan
justificar su presencia, pero el imperio es el control de una serie de rutas y vías
de tráfico comercial a través de los ríos donde se impone una presencia muy
laxa de los acadios, a través de guarniciones militares o tratados. Por lo
tanto, el imperio deja un margen enorme a la posibilidad de debilitarse, pues
no se intenta homogeneizar y está presente la disgregación. Nunca se
compone una unidad integrada.

- Economía

El funcionamiento económico es más novedoso que el de la administración. Gira en


torno a las expediciones militares, fuente de riqueza enorme que permite la afluencia de
bienes hacia la capital sobre la que sustenta la política de mantener fieles a los
gobernadores de las distintas provincias y el control de las élites internas, incluidos
los jefes militares, conformadores de una nueva élite social. El botín (ej. materias primas,
productos saqueados) que se atesora en la capital se destina:

a) La creación de nuevas tierras por la presencia de nuevos grupos sociales y


nuevas necesidades, normalmente mediante mano de obra capturada (imp.
prisioneros de guerra que roturan campos o desecan pantanos).
b) Cambiar de propiedad las tierras previas, mediante compra a los templos o
bien a las aldeas.

Las tierras nuevas per se y las que cambian de dueño se destinan al monarca o a los
nuevos grupos de poder, fundamentalmente jefes militares. Esto supone una
transformación radical de la propiedad del suelo, porque aparece un gran propietario,
el monarca, que busca su beneficio personal. Se convierten en grandes latifundistas, y
utilizan las tierras políticamente para regalarlas a los fieles en el ejército y la
administración (ej. gobernadores). Probablemente se tratase de auténticas donaciones, no
en usufructo. Todo ello se ve reflejado en la documentación administrativa y en el
obelisco de Manishtusu.

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Desde un punto de vista histórico la transformación es más radical a consecuencia de
la expansión militar, sobre todo en la periferia mesopotámica. Se siguen las rutas
comerciales que previamente se habían seguido, pero las conquistas militares implican
una desestabilización en la zona por donde pasan las tropas. Hasta ese momento, la
periferia se había estructurado socialmente en función de la existencia de determinadas
materias primas que servían como base de la estructuración para que se organizara el
hacer llegar esas materias hacia el lugar donde eran reclamadas. Se estructura la oferta
de la periferia, la sociedad y se crean así protorreinos de base económica en dichas
materias primas en que se especializan por el cauce de venta a través de los ríos hacia la
Baja Mesopotamia.

Pero cuando los reyes acadios buscan obtener de manera muy veloz las materias
primas lo hacen mediante la conquista o el saqueo, y no sólo se llevan el botín antes de
éste ser exportado, sino que desestabilizan la situación socialmente en los reinos
extranjeros, generando pérdidas humanas y de estructuras de producción de materiales
(ej. talleres donde fundir). Por ello, pasada una primera generación, las zonas por donde
ha pasado Sargón de Akkad se convierten en áreas donde ya no se producen estas
materias, por lo que sus pobladores deben irse más lejos. Por eso los hijos y nietos de
Sargón deben expandir el territorio controlado, porque las propias materias primas se
dispersan.

Además, las estructuras sociales y económicas que se habían ido estableciendo se ven
desmanteladas. Durante varias generaciones, los nietos de Sargón consiguen mantener
un sistema redistributivo basado en la existencia de unas élites que reciben bienes del
extranjero, pero Naram-Sin no puede expandir sus fronteras más lejos de Magán. Con
ello, el estado mesopotámico se viene abajo, pues no había sabido estructurarse en la
explotación y organización de la producción. Sin embargo, la tradición considerará que
fueron los nómadas quienes destruyeron el reino de Sumer y Akkad.

• La III Dinastía de Ur
La III Dinastía de Ur se desarrolla durante el último siglo del III milenio a.e., y la
corte se centrará en la ciudad de Ur. Probablemente sea el período con mayor
documentación de la historia de Mesopotamia, sobre todo cuando respecta a cuestiones
administrativas. Se conservan cientos de miles de tablillas, y del reinado de uno de los
últimos reyes se poseen numerosas tablillas en las que se especifican todos los trámites
administrativos.

Eran necesarios para el estado miles de escribas, y se sistematiza la enseñanza de la


escritura en escuelas públicas para que los hijos de la élite siguieran perteneciendo a
dicho grupo. Se conserva documentación bastante rica sobre el proceso de enseñanza y
la cultura creada en torno al concepto de la educación, bastante bien conservada. La
escuela se llamaba la eduba, “casa de las tablillas” y tenía biblioteca, posiblemente tan
rica como la de los propios templos, con textos religiosos y de todas las características.

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Existía un profesor principal, ayudantes y vigilantes. Se organiza así un sistema muy
jerarquizado producto de una sociedad muy jerarquizada.

Resulta llamativo que apenas hay inscripciones reales. La información que no se tiene
por textos enviados a escribir por los monarcas se puede obtener porque los reyes quedan
mencionados en las listas reales de años, y se conservan muchísimas de distintas
ciudades. Normalmente son semejantes, y transmiten actividades que emanan
directamente de la corte, que eran también de tipo religioso cultural y no sólo político.

El período se ha denominado tradicionalmente como el Renacimiento sumerio. Sin


embargo, no había habido desaparición de los sumerios en el periodo acadio ni
desaparecen los acadios en el periodo de la III Dinastía de Ur, aunque los monarcas
hablasen sumerio. Algunos de los nombres de los reyes poseen partículas en acadio,
así como tablillas en este idioma, pues el estado tiene población bilingüe e intenta que
ambas partes convivan, sin testimonios de conflicto abierto entre hablantes de una lengua
y otra. La administración recuera el sumerio para las cuestiones económicas. También
se conservan testimonios del cuidado que se tenía para no herir la susceptibilidad de
ambas comunidades: en el sur había sacerdotisas que hablaban la lengua acadia, pero su
nombre era sumerio. Los únicos testimonios de memoria negativa sobre el periodo,
tradicionalmente entendido como revancha sumeria contra los acadios, se trataba en
realidad de una crítica al centralismo y no la imposición lingüística.

- El fin del Reino Acadio y el establecimiento de la III Dinastía de Ur con


Ur-Namma

El Reino Acadio concluye con el periodo guti, un siglo en el que


poblaciones de los Zagros imponen cierta autoridad sobre el
conjunto de la Baja Mesopotamia, pero dejando autonomía a las
ciudades, por lo que no afectó a su política interna. Apenas hay
documentación del período, aunque algunas ciudades, como
Lagash, serán gobernadas por monarcas capaces de crear una serie
de obras en las que manifiestan su capacidad de actuar donde nadie
puede sobrepasarle, como con Gudea, quien es capaz de
desarrollar estas actividades sin tener que mencionar a quién
estaba subordinado. Los materiales de las estatuas de Lagash provenientes de Magán
evidencian la existencia y capacidad de comerciar y salir al exterior. Esta situación es la
que se cree que pudo extenderse al resto de las ciudades.

El siglo de dominio guti lo pone fin Utu-khegal de Uruk, quien inicia una política de
conquista en las ciudades meridionales. Una de estas será Ur, donde gobernará el rey Ur-
Namma, probablemente hijo del Utu-khegal, sin aparente conflicto en la transición. Ur-
Namma no menciona en ninguna inscripción de manera directa quién es su padre, en
una posible situación semejante a la de Sargón donde se busca romper con la tradición.
Durante su reinado parece existir doble capitalidad: el rey gobierna desde Ur, y el
príncipe gobernante y la esposa real viven en Uruk, manteniendo ambas ciudades así su
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prestigio. Ur-Namma menciona como antepasado a Gilgamesh, motivo de más para
pensar que el monarca proviene de Uruk.

Durante su reinado mantiene el título de rey de Súmer y Akkad. La verdadera


extensión de su reinado no se plantea ser extendida, con autentico realismo político y
buscando establecer una buena base política y económica. Aunque una menor expansión
significa, a su vez, mayor control. Ur-Namma no se hace llamar rey de Uruk ni de Ur,
pues da igual la procedencia, lo que cuenta en su titulatura es que, como límites de su
estado, se encuentra toda la Baja Mesopotamia. Las ciudades, probablemente, no son
tenidas en cuenta como ciudades de autoridad jurídica y política.

Quizá uno de los elementos más importantes de su reinado


sea la creación de un Código, aunque podría ser también
obra de su hijo, pero la forma de gobernar que manifiesta el
código es coherente con otros testimonios de política de Ur-
Namma. Es un código siglos anterior al de Hammurabi, y
posterior a los decretos de finales del Dinástico Antiguo
(ej. Decretos de Mesharu, con exenciones de impuestos o
deudas). Presenta una estructura mucho más compleja. No
se conoce si existían tres partes, pues se ha perdido la parte final de las tablillas. Consta
de:

1. Un prólogo, donde se establecen las intenciones de la ley


2. El cuerpo de artículos.
3. Probablemente, unas conclusiones.

Una serie de actuaciones que testimonia el código son la prueba del deseo de eliminar
esa presencia política de las ciudades con normas unificadoras para toda la Baja
Mesopotamia, y plantea un mismo sistema de pesos y medidas para poder regular
fácilmente la actividad económica desde una autoridad central. Además, en las ciudades
se impone un gobernador. A diferencia de los acadios, no gobiernan las dinastías locales,
sino que se accede al poder tras pasar una jerarquía de funcionarios y habiendo
conocido todos los ámbitos de la administración.

Se documentan por primera vez grandes construcciones en la Baja Mesopotamia y,


sobre todo, en la capital. La primera zigurat conocida de Mesopotamia se fecha en la
época de Ur-Namma, 1500 años después de la aparición del estado en Mesopotamia.
Probablemente también las hubiese en Akkad. En Ur se construyen templos enormes y
puertos incluidos en la propia ciudad destinados a la actividad comercial, conformando
el espacio de desarrollo de las actividades más significativas del reinado.

- El reinado de Shulgi

El hijo de Ur-Namma, Shulgi, reina toda la primera mitad del siglo XXI a.e. Si el
padre estableció bases políticas de unificación, este lo consolidó mediante la segunda de

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las políticas principales del reinado: crear un sistema burocrático para el control de la
economía del estado desde una autoridad central.

Frente a reyes anteriores, el monarca, en sus laudatorias, se vanagloria de saber leer


escribir en sumerio y acadio y saber hablar las demás lenguas de la tierra, que eran cinco.
Posiblemente eran conscientes de que uno de los problemas de la dinastía acadia era que
habían conquistado mucho pero no habían controlado nada, porque carecían de un
sistema burocrático adecuado. Con este monarca se establecen protocolos de
funcionamiento, documentos tipo que facilitan el funcionamiento de la administración
y el sistema de correspondencia entre todas las instancias de la administración.

Otra de las actividades llevadas a es semejante a la de Naram-Sin, la de hacerse


calificar como dios que protege el país sin ganar ningún tipo de afrenta. Aprovecha una
coyuntura política que lo permite, y lo hace como forma de arrancar el control
económico de las tierras a los templos, porque por su ojo cuidadoso funciona la propia
economía. La deificación del rey es un instrumento político más, sin función religiosa,
algo que supieron ver probablemente los sacerdotes. Además, se le atribuye la
unificación de la historia de Mesopotamia en una única lista de reyes, buscando
unificarlas para que hubiese una única dinastía gobernante. La actividad política
buscaba, probablemente, eliminar la independencia del pasado frente a la centralización.

La realeza en Mesopotamia es concebida como única. Sólo una realeza es posible, de


manera que se remata la situación política de unificación. Al mismo tiempo, la política
del reinado tiende a ir borrando diferencias entre las ciudades, creando una cultura
homogénea y destacando la influencia de los escribas. Como las escuelas estaban
organizadas, se copiaban los mismos textos en todas las ciudades para aprender a escribir,
y a su vez se asumen las tradiciones literarias de todas las ciudades.

Además, se termina de jerarquizar el panteón, que será unitario para toda la Baja
Mesopotamia. Los dioses de ciudades gobernantes del pasado se convierten en dioses
abuelos, y los dioses de las ciudades activas son los dioses que efectúan las funciones
principales en el panteón. Ello implica la reorganización de la religión y, aunque
existirá el recuerdo de la procedencia de los dioses de ciudades concretas, compondrán
un panteón unitario.

Una de las actividades no ligada a la unificación cultural política y económica es el


comienzo de campañas en el exterior con la finalidad de garantizar el tránsito de
mercancías hacia la Baja Mesopotamia, dirigidas al norte por el Tigris. Hacia el este se
terminan encontrando con el Elam, manteniendo una política de alianzas a través de
relaciones matrimoniales, beneficioso para Ur desde el punto de vista económico.

- Los sucesores de Shulgi

Los sucesores de Shulgi, Amar-Sin y Shu-Sin, realizaron campañas militares en el


exterior. Desde el reinado de estos monarcas los textos empiezan a plantear como un
problema algo que llevaba existiendo más de un siglo, la llegada relativamente amplia de
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poblaciones de origen amorreo y sirio a la Baja Mesopotamia. La documentación
anterior sólo los reflejaba como individuos a los que se contrataba. Shu-Sin, por
cuestiones ideológicas, buscaba presentarse como protector del estado frente a las
amenazas externas y, los amorreos, que llevaban siglos entrando en la Baja
Mesopotamia, fueron entonces percibidos como un peligro, creándose incluso una valla
para impedir su entrada.

A partir de ahí, uno de los ejes de la política de Shu-Sin y de su sucesor Ibbi-Sin será
ir reforzando esa separación frente a los amorreos. Se refuerzan las murallas de las
ciudades para que estén más protegidas de estas poblaciones. Sin embargo, al mismo
tiempo, la documentación administrativa los sigue plasmando como individuos
contratados (ej. miembros del ejército, de las tropas). La situación llega a cierta crisis
con Ibbi-Sin, porque las ciudades del Norte, en torno al muro de los amorreos, comienzan
a independizarse. Nombra a un gobernador que debería devolverlas a las obediencias,
pero aun así continúan independizándose. No se conoce la causa, pero probablemente se
deba a un desequilibrio económico interno. A esta situación puede sumarse el apoyo de
los elamitas, que aprovechan el momento de debilidad de la Baja Mesopotamia para
apropiarse de la riqueza mediante incursiones que saquean incluso la propia capital. Así,
la dinastía desaparece y las ciudades vuelven a ser independientes alrededor del año 2000
a.e.

- La estructura política

La estructura política se conoce bastante bien porque hay mucha documentación, y


permite conocer cómo se estructuraba el estado:

• A la cabeza se encontraba el monarca, que asume todo tipo de poderes. Se


encarga, en principio, de la actividad administrativa y ejecutiva, nombrando a
todos los funcionarios. No se sabe hasta qué punto podía nombrar a todos los
funcionarios, pero al menos en teoría el nombramiento de cualquier cargo del
estado pasaba por el monarca.
• Existían jueces principales del estado, aunque hay que tomar la existencia del
cargo con precauciones. El juez principal no podía ocuparse de todos los juicios,
aunque sí asumía determinados casos. Pero la existencia del código de Ur-
Namma y códigos posteriores, que tienen una estructura específica, dan la
impresión de que son una recopilación sentencias propias de los monarcas. Los
casos para los que no hubiese tradición clara podrían llegar hasta el monarca, y a
partir de ahí podía crear un modelo de actuación.
• Por debajo del rey se encuentra una figura similar a la del primer ministro, el
sukkalmah. Es el funcionario más alto del estado. No están muy claras sus
funciones, aunque parece que se encarga de la administración, de una manera
muy centralizada. Cualquier actuación importante para la economía tenía que ser
revisada por el sukkalmah, y se nombraban comisionados, individuos que
revisaban encomendados bajo la figura del ministro. Se conoce el caso de un tal

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Irnana que fue ensi de varias ciudades y jefe militar de la zona oriental. No se
sabe si es algo excepcional o si de manera normal se había creado una división en
el estado que dejaba esta parte bajo la influencia del ministro.
• Las antiguas ciudades quedaron organizadas en provincias. El control quedaba
bajo las ordenes de un ensi, que asumía funciones tanto civiles como judiciales,
pero no las actividades militares, que estaban controladas por la figura del shagin.
Da la impresión de que el cargo se arrendaba, así como de que conjunto de
gobernadores de las provincias tenía que contribuir al templo de Enlil en
Nippur.
• En el tercer nivel de actuación política, encontramos aldeas dirigidas por un
alcalde, hazzanum, que asume funciones como dirigir los consejos de la aldea
para incidir en cuestiones de incumbencia local. Se encargan de la recaudación de
impuestos y nombran a las personas que deben trabajar en los trabajos comunales.
• Los sukkal eran comisionados encargados de cualquier aspecto de la
administración que se les ordenase por el rey o el sukkalmah.
• El gal-zu-unkina era el jefe de la asamblea de Súmer. No se conoce más de esa
asamblea, pero si existe el cargo y el significado es literal, indicaría la existencia
de otras instancias de gobierno que se escapan de la estructura que conocemos.
Quizá fuesen representantes con un tipo de voz, al menos, como consejeros del
estado.

- Economía

Con la III Dinastía de Ur, la actividad económica supone una transformación del
paisaje humano. Se desarrollan patrones de asentamiento distintos a las fases anteriores,
y las ciudades crecerán de manera muy significativa. Dada la riqueza de documentación,
la impresión que da es que hubo un aumento demográfico amplio, o que en el periodo
anterior había habido también mucha población no documentada. Ahora cualquier
individuo está controlado por la administración, lo que parece testimoniar un amplio
aumento demográfico en la zona. Algunos autores han llegado a plantear que la Baja
Mesopotamia alcanzó, a finales del III milenio, su mayor índice de población. La
población se centra en torno a un número relativamente limitado de ciudades: la costa en
torno a Ur y Uruk, el área norte y por el rio Diyala. Si la documentación disponible es
fiable, algunos autores hablan de entre 200.000 habitantes a los 360.000. Algo
excepcional sucede con Lagash, pues en el período acadio de Lagash dependían 30
aldeas, y en la III Dinastía de Ur casi 100 aldeas.

Además, el estado, con su sistema burocrático, crea un estado centralizado. Toda la


actividad económica pasa por el control de la corte: qué entra en cada taller, cuánta
materia prima y qué producción debe sacar dicho taller. Si la materia prima se pierde o
en una granja mueren vacas el estado no se responsabiliza, porque la producción que
debe entregarse es la misma. Esa situación va desde los agricultores a los talleres de
cerámicas, bronce o los talleres de tejidos (imp. muy importantes, número muy alto),
donde se producían tapices, tejidos muy gruesos para colgar en las paredes o poner en el

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suelo. Probablemente fuese una materia prima con la que se comerciaba desde hacía un
milenio y medio.

La situación de control en un primer momento parece positiva, reflejado en el aumento


demográfico. Pero si en cien años desaparece la dinastía es porque en esa estructura
económica llevaba también su propia condena. Se hizo tan rígido que, ante cualquier
crisis, no había forma de reaccionar, porque el estado ya había establecido qué había que
pagar. En esta situación parece que fue creciendo el descontento, y tras varias
generaciones, la periferia termina por abandonar el sistema. Probablemente no fueron
pues los amorreos sino el sistema económico lo que provocó que el estado mesopotámico
se viniese abajo.

- Estructura social

La documentación económica de las tablillas y los textos jurídicos regula las


relaciones entre los grupos sociales, que existen y son concebidos como tal por el conjunto
de la población:

1. Poblaciones dependientes. Miembros de la burocracia y del aparato


administrativo que sacan ventaja de la situación, ya que reciben la
redistribución desde el estado. Se incorpora el significativo grupo de los
comerciantes, funcionarios que empiezan a aprovechar su obligación de
trasladarse fuera de Mesopotamia para comerciar e incorporar productos
manufacturados por su familia y otros grupos para trasladarlos al exterior.
Algunos individuos empiezan a acumular un determinado bien privado.
2. Los libres. Conjunto de la población urbana que no dependen directamente del
estado pero que, para poder subsistir, necesitan al menos periódicamente ser
contratados por el estado para la producción artesanal o para las grandes obras
(ej. murallas, palacios). A juzgar por la documentación son muy numerosos, y
se encuentran en una situación de equilibrio muy precaria, al límite de caer en la
miseria. El estado se ocupa de perdonar impuestos o realizar algún tipo de obra
de trabajo público que permita alimentarlos y salir de esta situación, al menos
esporádicamente.
3. Los esclavos. Comienzan a ser significativos, y pueden ser de dos tipos:
o Ir / gene. Esclavos domésticos que trabajan en casa de dependientes
del estado hasta pagar algún tipo de deuda que hayan contraído con la
persona con la que trabajan. Tienen derechos y no pueden ser
maltratados, pues su situación desfavorable porque han caído en las
deudas. Pueden poseer bienes y realizar actividades que permitan
acumularlos para acelerar el pago de la deuda.
o Namra. Han caído en la situación por ser prisioneros de guerra, y no
hay salida posible. Tienen derechos, pero no dejarán de ser esclavos.
Trabajan fundamentalmente en talleres públicos, pero en ocasiones se
incorporan en determinados destacamentos militares.

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Tema 6, II. El Bronce Antiguo en Siria. La ciudad de Ebla.

• La relevancia de Ebla en la Siria del III milenio a.e.


La ciudad de Ebla tiene una importancia histórica excepcional, pues es la ciudad
mejor documentada del III milenio gracias a su archivo. Probablemente sea el más
grande de Oriente Próximo hasta la llegada al poder de Sargón. En Siria, además, se
conocen al menos seis o siete estados que al menos en principio pudieron ser tan
significativos como Ebla, aunque el archivo de ésta, de alguna manera, oscurece a las
demás. Hasta el siglo XXV y XXIV, cuando comienza la política hegemónica de Ebla,
parece que se encuentran en una situación similar, y se expande el funcionamiento de
Ebla al resto de ciudades de la época.

Ebla fue excavada en la década de


1960 por la Universidad de la
Sapienzza, y eligieron al azar uno de los
muchos tell que había al norte de Siria,
Tell-Mardikh. Desde las primeras
campañas: primero se descubre una
estatua con el nombre de Ebla,
asumiendo que debía pertenecer a un rey
de la ciudad, mencionada en los archivos
acadios. Se descubre después el palacio
del III milenio, una tumba, varios
palacios y templos del II milenio, de importancia excepcional porque son los primeros
templos semitas noroccidentales, que pueden relacionarse directamente con los textos
de la Biblia. En el 2011 las excavaciones tuvieron que paralizarse por el inicio del
conflicto armado en Siria. Una cripta importantísima fue saqueada, y los muros de
adobe de Ebla, ahora al descubierto, están probablemente muy deteriorados.

El descubrimiento del archivo permite documentar el tipo de población, aunque los


textos tienen un pequeño problema para su comprensión, pues los habitantes de Ebla
utilizan el sistema mesopotámico adaptado en la medida de lo posible a la lengua local,
y recurren a los signos-palabras sumerios. Puede suponerse cómo se leen algunas
palabras, y hay otras transcritas fonéticamente. Se pueden conocer así los nombres de las
personas. Se sabe que en Ebla la población desarrolla la fase más antigua de la lengua
semita. Inicialmente se planteó que fuese una rama independiente denominada semita
septentrional, pero hoy se considera que es el ejemplar antiguo conocido más antiguo de
las lenguas semitas noroccidentales, denominado eblaíta. También se documentan
personas con nombres hurrita, grupo lingüístico también localizado en Mesopotamia, así
como amorreos, otra variante lingüística del semita noroccidental.

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Respecto al origen de la ciudad no hay muchos datos, salvo testimonios de la
existencia de un palacio de comienzos del III milenio, aunque parece haber sido un
enclave habitado desde finales del IV milenio a.e. Probablemente su origen se viese
como lugar de almacenamiento de productos que se intercambian con una colonia Uruk.

En la zona central de la ciudad se encuentra el palacio real G, un complejo palatino


de arquitectura muy distinta a la mesopotámica, elaborada en adobe pero que no se
emplaza sobre una plataforma. La parte conocida incluye una escalera monumental que
desemboca en un patio porticado. Una parte de éste es pública, pues hay casas a su
alrededor. Al archivo se accede a partir de una segunda puerta, que da acceso a una serie
de cámaras que parecen zonas de recepción para los reyes de Ebla. Los visitantes tenían
que pasar por una habitación que
servía de espacio común con el
archivo, lo que resalta su
importancia ideológica. Da la
impresión de que cualquier
ciudadano podría acceder al
propio archivo, con más de
17.000 tablillas caídas
directamente de sus estanterías, a
partir de donde se pudo establecer
cuántas había y qué lugar ocupaban.

- Estructura social, administrativa y económica

• A la cabeza del estado está el rey, al que se le denomina tanto con el término
sumerio como con el eblaíta (malkum). Hay diccionarios sumerio – eblaíta,
a partir de los cuales pudo empezarse a leer los signos y a transcribirlos. Se
conocen más de una docena de reyes desde el siglo XVI al XIV, y una buena
parte de los más antiguos no parecen heredar el cargo de padre a hijo.
Desconocemos si es una carencia de nuestra información o si las razones para
la herencia del cargo son distintas a las de otras sociedades. Algunos autores
han planteado la posibilidad de que funcione como una monarquía electiva
inter pares.
• La maliktum o reina tiene también un papel importante, tanto a nivel
económico como religioso. Participa en los rituales, pues hay una alta
ceremonialización de la actividad estatal. Al morir el monarca, la esposa sigue
ocupando el mismo cargo hasta que ésta fallece.
• Los hijos reales tienen también cierta implicación de gobierno. El hijo
primogénito se encarga de cuestiones administrativas y dirige las actividades
militares. Pero no sabemos si esta situación puede expandirse a toda la
historia de Ebla.

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• El m-sita o adamu tiene un cargo similar al de un primer ministro. Se
encuentra por debajo del monarca. Resulta curioso porque, en cambio, cuando
muere el monarca, se elige un nuevo adamu, por lo que probablemente se
tratase de un individuo de confianza, aunque se hereda de padre a hijo.
Además de controlar actividades militares junto a unos de los príncipes, es
el responsable de buena parte de la administración del estado y de las
ciudades subordinadas a Ebla.
• Lugal-saza, gobernador del interior de la ciudad. Parece ser alguien
subordinado al monarca que parece ocuparse de la administración especifica
de la zona de los edificios ligados al gobierno.

Dentro del marco administrativo:

• Consejo de los Abba. Estaba formado por las familias más importantes de
la ciudad. También residen en el palacio, por lo que la institución se presenta
como la sede de un gobierno colegiado, planteándose que este consejo es
quien elige a los propios reyes. Para los autores que plantean que Ebla tiene
un sistema político muy ligado a la división en grupos sería la pervivencia
de la sociedad gentilicia en un estado que, por imitación de Mesopotamia, se
ve obligado a que la población se organice según dónde se asientan las
comunidades. Se mantendría la organización marcada por la pertenencia a
ciertas familias, por lo que Ebla habría sido la unión de unas catorce familias
que serían representadas por los catorce Abbas, aunque en la administración
las familias son referidas según el lugar en el que viven.
• Los lugales son directores de un conjunto de individuos dependientes del
estado que pueden variar entre 400 y 800 y están ligados a los distintos barrios
de la ciudad. Junto a ellos existe otro conjunto de lugales, quienes residen en
las ciudades que han firmado algún tipo de tratado con Ebla y que las sitúa en
subordinación (ej. pago de tributos).
• Los ugula son los representantes de estas entidades con las que Ebla
establece tratados. Son estados de estructura no sedentaria, por lo que son
representantes de grupos gentilicios que habitan zonas no tan representativas
como las de los lugales. Probablemente se tratase de la población nómada
propia del área de Siria.
• A partir de la documentación, parece que Ebla hubiese situado a las ciudades
más cercanas en control directo a modo de provincias, mientras que en las
lejanas se busca favorecer el tránsito de mercancías.

La documentación del archivo manifiesta un tipo de funcionamiento económico


distinto del de Mesopotamia. Algunos autores plantean que es por la importancia de la
estructura gentilicia en la sociedad, pues son poblaciones de origen distinto. Aceptan
de manera parcial el modelo mesopotámico, adaptándolo:

24
• Los templos son exclusivamente un lugar de culto, donde puede haber reparto
de bienes coincidiendo con las festividades. No poseen tierras, y su papel en la
redistribución es más limitado que en Mesopotamia.
• La estructura de la producción está destinada al comercio. Si se necesita lana,
se imponen impuestos y control en los bienes que producen esta lana y sus
explotadores. Con la agricultura se incide menos, porque la producción de
cereales no está directamente implicada en sus actividades comerciales.
• El rey y los ancianos viven en el palacio, y se puede conocer porque se ejerce la
centralización del alimento para todos ellos. Reciben directamente el alimento
sin la entrega de tierras en usufructo.
• Las tablillas no informan en las referencias a la redistribución de la relación
directa entre los abba y los distintos distritos de la ciudad, con la estructura
gentilicia. Aunque suponemos que los distintos distritos pueden estar
relacionados con los abba, no hay documentación que lo testimonie de manera
directa.
• No se conocen inscripciones monumentales, y aunque hay alguna estatua de
periodos posteriores, del III milenio no la hay. Algún autor plantea que pudieron
existir, pero hechas de piedras de alto valor económico que habrían llevado a su
saqueo.
• Salvo en el reparto de ofrendas para el lugar donde se venera a los dioses, se
conocen ofrendas a los altares de los reyes fallecidos. La mayoría, hasta los
últimos, parecían estar enterrados fuera de la ciudad, tras las murallas. La
influencia mesopotámica probablemente lleva a que los últimos reyes se
enterrasen en una cripta bajo el palacio (imp. como el complejo G).
• Las únicas referencias a los monarcas suelen ser sin su nombre, porque lo que
reciben lo hacen por ser el monarca, y los representan implicados en actividades
comerciales. Como un comerciante más entre de la ciudad al que el asumir el
cargo del rey le lleva a recibir un porcentaje de bienes en la distribución mayor
que los demás.
• La redistribución se organiza de manera muy ceremonizalizada. El modelo más
cercano es el de la Mesopotamia del IV milenio, de ahí que se deduzca que el
modelo parece imitar una colonia Uruk y no la Mesopotamia del III milenio. En
el palacio, a diario reciben el alimento el rey, los abba y unos 800 dependientes
ligados al palacio, tanto varones de actividad no especificada como mujeres que
parecen estar ocupadas en actividades de manufactura de los productos
alimenticios.
• A través de más de una docena de distritos el alimento es recibido por entre 400
y 800 individuos, y a diario hay más de 11.000 personas que reciben el alimento
desde distintas instancias. Se calcula que Ebla podría tener entre 15000 y 2000
habitantes, con un alto porcentaje de personal dependiente del estado. En el resto
de las aldeas que dependen de la ciudad, el porcentaje de dependientes puede
alcanzar los 40.000.

25
• En las festividades de las divinidades el porcentaje de la redistribución aumenta
considerablemente. En estos días el reparto se hace desde los templos, respetando
su influencia ideológica.
• El sistema de regalos que profundiza la relación entre los miembros del palacio
y determinados individuos. Al menos hasta donde llega la documentación, y a
pesar del volumen de repartos diarios, no hay pruebas muy claras de que el sistema
evolucionase hacia el reparto de parcelas dadas en usufructo a funcionarios,
aunque hay regalos excepcionales de tierras.

- Las relaciones internacionales

Por lo general, Ebla establece dos tipos de relaciones internacionales con los estados
cercanos:

1. Relación de cierta competencia e incluso violencia con las ciudades del


entorno.

Con algunas ciudades esto se soluciona por tratados cuyo fin es el respeto del ámbito
de actuación económica. Con las ciudades costeras como Ugarit da la impresión de que
se hacen tratados internacionales con Egipto y alguna ciudad de Mesopotamia,
relaciones pacíficas que se sellan mediante actos matrimoniales.

Sin embargo, la situación más frecuente es la bélica, e implica o búsqueda de aliados


o el desarrollo de un enfrentamiento directo. El que mejor se conoce es el conflicto
contra Mari, en un enfrentamiento iniciado desde el siglo XXVI. En los documentos se
menciona la aparente supremacía de Mari, pero en el siglo XXV Ebla adquiere el control
efectivo de la región, y el siglo XXIV es Mari la que se ve obligada a pagar tributos a
Ebla. A comienzos del XXIII la documentación se para en su producción, y no sabemos
la razón de este silencio. Además, el archivo es destruido por el fuego, al igual que el
Palacio G, lo que permite la posibilidad de destrucción por ataque enemigo. Resulta
problemático, porque la parte excavada muestra varios kilos de lapislázuli. Algunos
autores plantean que Ebla pudo tener un cierto monopolio comercial de la ruta con
Afganistán por el norte de Siria, y que habría acumulado tal cantidad que los kilos de
lapislázuli serían simplemente bloques residuales. Pero si no hubiese habido imposición
extranjera, ¿por qué no se recuperan las tablillas?

Lo cierto es que Sargón menciona su victoria sobre Ebla, pero sus textos pueden ser
más criticados. Sin embargo, los textos de Naram-Sin mencionan directamente la
destrucción de la ciudad, aunque al habar de ésta mencionan a Armanum y Ebla, y dan
más importancia a Armanum. ¿Había sido Ebla destruida previamente por Sargón o por
Mari? ¿Había una nueva dinastía en Armanum que fue destruida por Naram-Sin? Lo
único evidente es que los documentos se silencian a partir del 3200 a.e.

26
2. Relaciones comerciales.

Las relaciones comerciales comportan el sector económico mejor documentado en


Ebla. Parece que Ebla vive de ser un gran centro comercial, en el que se redistribuyen
materias primas y bienes procedentes de distancias enormes. Hay un alto porcentaje de
productos egipcios y grandes cantidades de lapislázuli que debían venir desde
Afganistán, lo que manifiesta los dos extremos del control comercial. En el ámbito
cercano la actividad se conoce por la presencia de tratados comerciales que hacen a las
ciudades favorecer el tránsito de materias primas, lo que supone la planificación estatal.
Hay un porcentaje muy significativo de riqueza que se reparte entre los miembros más
relevantes dentro del estado eblaíta.

Hay, además, sellos cilíndricos con representaciones de influencia mesopotámica y


de su tradición cultural, así como objetos de influencia egipcia. Posteriormente, en el I
milenio, se manifestará un intercambio de ideas significativo. Pero a pesar de que en torno
al 2300 se reconstruyó una cierta actividad económica, de una importancia ya
secundaria, sabemos que Ebla sigue existiendo porque es mencionada en textos de la III
Dinastía de Ur.

27
Tema 6, III. El Bronce Antiguo en Egipto.

• El Bronce Antiguo en Egipto


El Egipto del III milenio es un periodo mucho mejor conocido que el previo, aunque
con un reparto muy desigual de documentación. Se divide en tres fases:

1. Dinastías tinitas. Se consideraba por los propios egipcios que era entonces
cuando se forma el estado, pero 250 o 300 años antes de Menes, considerado
primer rey, se había formado ya el estado egipcio. Estos reyes, según Manetón,
proceden de Abydos, de manera que el emplazamiento de las tumbas reales apoya
la información de éste. Dinastías I y II.
2. Reino Antiguo. Primer periodo de centralización completa de la sociedad
egipcia en un único estado con actividad encaminada a realizar grandes obras en
torno a la capital. Se desmorona con la desmembración del estado en varios reinos.
Dinastías III, IV, V y VI.
3. Período Heracleopolitano. Período de descentralización estatal. Se entiende
que es desarrollado por una única Dinastía.

- Las fuentes del Bronce Antiguo egipcio

Para este período contamos con información textual, y nos basamos en Manetón para
la estructura de las dinastías. Significativamente, al final de las dinastías IX y X, Manetón
cuenta los reyes que había habido hasta entonces. Se conserva, además, una
cincuentena de listas reales. Destaca el papiro de Turín, lista administrativa y lo más
desprovista posible de carga ideológica, porque pretende establecer una relación
cronológica de los reyes con fines administrativos, aunque está mal conservada. Al
igual que Manetón, después de la dinastía IX presenta una línea y se plasma que “hasta
aquí han reinado estos reyes”.

La forma más común que tenían las listas es similar a la tabla de Abydos, subjetivas y
en las que un rey se presenta haciendo ofrendas a los antepasados que él consideraba
dignos de aparecer en sus listas. Aportan una información fundamental: si faltan los
reyes de todo un periodo nos fuerza a preguntarnos por qué para los antiguos egipcios
estos reyes eran eliminados.

Los anales reales destacan sobre todo en el III milenio, porque se carece de fuentes de
información más ricas de apoyo. El más importante es la piedra de Palermo. Es un sillar
inscrito con un listado de acontecimientos año por año desde al menos inicio de la
dinastía I hasta finales de la dinastía V. Se encuentra fragmentado y el número de
bloques es significativo. Se divide en tres registros:

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1. Nombre del rey.
2. Lista de acontecimientos año tras año.
3. La subida del Nilo ese año. Registro muy cuidadoso en el III milenio porque a
partir de ahí se calculaban los tributos que debían pagarse al estado.

❖ Dinastías tinitas

Dentro de la documentación encontramos etiquetas de marfil y sellos, así como


nombres de años que aludían a un acontecimiento concreto. Muchas de las etiquetas
tienen el nombre del año en que se produjo, informado al historiador de los
acontecimientos. Destaca también la documentación de la necrópolis real, donde están
enterrados los monarcas de las Dinastías I y II donde también se habían enterrado a los
reyes de la 0. Se conserva otra necrópolis en Saqqara, frente a la nueva capital de Menfis,
para los altos funcionarios.

❖ Reino Antiguo

El período presenta una documentación bastante más rica, pero no tanta como
supondríamos por la construcción de grandes obras monumentales. La centralización
es el resultado de la necesidad de poner todo el suelo agrícola para tener unos excedentes
que sirvan para mantener una mano de obra amplia para la elaboración de estos edificios.

• Papiros administrativos. Hay dos conjuntos especialmente notables, Guebelein


y Elefantina. Los y los de Abusir plasman la documentación de una pirámide
durante 200 años. Explica cuánto personal trabajaba y qué había, propio de un
estado centralizado.
• Apenas hay documentación económica. Pero al reconocer cómo funcionaba el
sistema redistributivo, la escasa documentación económica de Egipto responde
a una situación de reparto, con modelos de panes en madera para el repartimiento.
• Grafitis institucionales en canteras. Se señala la llegada de destacamentos
hasta una determinada cantera y la extracción de materias primas.
• Desde la Dinastía II empieza a haber inscripciones en tumbas privadas que
señalan los cargos que poseen los difuntos. A partir de la IV se amplían, y desde
la V, las listas de cargos se convierten en inscripciones narrativas.
• Desde la Dinastía V con su último rey se conserva el texto de los rituales que se
recitaban en lo enterramientos de los reyes. Encontramos los Textos de las
Pirámides, los textos religiosos más antiguos de la Antigüedad.
• Se conservan ajuares excepcionales, como el de la esposa real Hetepheres.

❖ Período Heracleopolitano
• La información disminuye, pero es muy significativa. Hay incluso más
autobiografías que en el Reino Antiguo.
• No hay necrópolis real, se supone que los reyes se enterraban en Saqqara. La
sociedad tuvo la suficiente capacidad de acumulación de bienes que lleva a iniciar

29
la costumbre de creación de ajuares específicos para el enterramiento, con una
capacidad de reparto de bienes superior a la del Reino Antiguo.

• Las Dinastías tinitas


Es ca. 3000 a.e. cuando, tradicionalmente, se
considera que ya se ha fundado la I Dinastía
del nuevo Estado egipcio. A partir de este
momento, gran parte de la documentación
procederá de las etiquetas de marfil, de
complejidad variable. En una de ellas, la que
adscribimos al rey Aha, se encuentra un signo
que se lee Men y se corresponde con el nombre
que otorgan al fundador de la dinastía tanto
Manetón como los egipcios posteriores. Men
(mnj, mn) es el nombre originario, que
posteriormente evolucionará a Meni y por
último a Menes. Si asumimos que esta información es correcta, podemos afirmar que se
trata del único documento coetáneo a la existencia de Meni (imp. aunque, en gran
medida, desconocemos quién era).

A partir de la mencionada tablilla del rey Aha, observamos cómo el nombre de los
reyes se incrementa con un segundo término. El primero conocido fue el rey como
representante de Horus, mientras que el segundo nombre hará referencia a la
personificación de dos diosas por parte del monarca, Adjet y Nejbet. Sin embargo, no
siempre figurarán ambos nombres, aunque será desde entonces cuando se pueda afirmar
con seguridad que los títulos de los monarcas se vuelven más complejos. Además, en
estos momentos entendemos que el Estado ya está simbolizado por dos mitades, el Alto
y el Bajo Egipto.

En el cementerio real de
Abydos (imp. sector B), Aha
se encuentra enterrado en el
complejo B15, junto al
complejo B17/18 que
correspondería a Narmer.
Por proximidad, podría
suponerse que Aha fue
sucesor o hijo de Narmer.
Algunos autores plantean que,
en origen, Aha sería Mnj y, por tanto, el fundador de la I Dinastía. Pero también puede
entenderse que el título de las dos diosas no designa al propio rey vivo, sino al que le

30
precede, pudiendo relacionar en un solo reinado las representaciones de Narmer como
monarca del Alto y del Bajo Egipto.

En torno a la figura de Narmer-Aha se puede adscribir la creación de la ciudad de


Menfis. Se encuentra en una ubicación políticamente aventajada, donde se abre el Delta
y, por tanto, en la zona de transición entre el Alto y el Bajo Egipto. Resulta coherente
que los egipcios iniciaran en este momento una nueva dinastía, teniendo en cuenta que
los monarcas de la Dinastía 0 se hacían enterrar en Abydos y reinaban en Abydos o
Nekhen. Parecen percatarse de que, para poder controlar a la población y poner en
cultivo el Delta para explotarlo la situación era emplazar la capital en una zona
intermedia del país. Se trata de una nueva etapa que, a su vez, se inicia con una nueva
política interior. La nueva Dinastía, trasladando la capital al Delta, manifiesta el deseo
de desarrollar una nueva política. Es coherente pensar que se crean, entonces, nuevas
formas de simbolizar a una monarquía que gobierna tanto en el Alto como en el Bajo
Egipto.

A partir de entonces, los historiadores tratan de reconstruir la sucesión de los reyes a


través de tres fuentes principales:

➢ La piedra de Palermo

Contiene anales esculpidos en la piedra


que, año a año, recogían información de
aquello que habían efectuado los monarcas
a partir de Aha, lo que a su vez indica que
para entonces ya debía haber archivos. En
ella, se recogen actos 700 años más
antiguos a la elaboración de la obra.
Significativamente, observamos cómo los
acontecimientos de cada año durante las
Dinastías tinitas son idénticos en los años
pares: el séquito de Horus (imp. del rey) se desplazaba junto con el monarca para
contabilizar las riquezas del reino, inspeccionando el país y llevándose los tributos de
cada provincia. Ello nos habla del interés del estado por controlar tanto el Alto y el Bajo
Egipto con la explotación de los recursos, iniciándose una política de inspección
sistemática que permitía recaudarlos impuestos. Probablemente se hacía cada dos años
para asegurar la capacidad de acumulación. Además, indica que, por tanto, no existe una
estructura burocrática efectiva debido a la necesidad de traslado por parte de la corte.

➢ Ubicación de las tumbas en la necrópolis real

A partir del orden en que las tumbas de la necrópolis de Abydos se disponen en el


espacio se ha supuesto que su ubicación no responde al azar, sino que se situaban unas
continuas a otras, algo que observamos desde las más antiguas de la Dinastía 0.

31
Esto también se ve apoyado por la complejidad arquitectónica de las tumbas. Lo
primero que llama la atención y que indica que el reinado de Aha rompe con el período
anterior está en la radical diferencia de su complejo funerario con el de Narmer, que
posee dos cámaras subterráneas excavadas (imp. en Abydos no se conservan estructuras
amplias, pero se han podido deducir). Con Aha, hay tres cámaras más grandes para su
enterramiento y el del ajuar (imp. lo que indica un aumento de la capacidad de
acumulación de la riqueza), muy cuidadas, cubiertas de elucido y pintadas a color. En el
suelo poseía postes que sujetaban las vigas con las que se cerraba el techo, lo que
implicaba la necesidad de esperar a la muerte del monarca para poder clausurar la
estructura. Hay, además, unas 30 tumbas más pequeñas. En la reciente reexcavación del
Instituto Arqueológico Alemán se han encontrado o huesos de leones jóvenes o huesos
de seres humanos varones de entre 20 y 25 años. Esto presenta una explicación
coherente, pues en comparación con las tumbas de los reinos iniciales, se está enterrando
un pequeño ejército que acompaña al monarca a la muerte.

A partir de ahí, las tumbas de la I Dinastía están rodeadas, incluso, de un centenar de


tumbas secundarias. Esta tradición finaliza con la II Dinastía, donde se construirán
tumbas que marcarán una nueva forma de gobierno que ya no implicará el sacrificio de
súbditos. Pero durante la I Dinastía la arquitectura se verá modificada, pues con el
sucesor de Aha se crea una tumba de mayores dimensiones. Al final de la Dinastía se
creará una rampa que permita cerrar la tumba y un rico dispositivo para introducir el
cuerpo del monarca y el ajuar. La tumba del monarca Ka, el último de la I Dinastía,
permite que las cámaras subsidiarias estén en torno a la del monarca con una única entrada
para todas ellas.

Las más antiguas se construirían, probablemente, con postes de dentro de la cámara y


muros laterales que crearían una estructura de madera recubierta con tejidos vegetales o
cañas (imp. siempre con materiales perecederos). A partir de la tumba de Djet, de
mediados de la I Dinastía, en lugar de cubrirse con una estructura endeble de postes se
cubre con una colina de tierra, probablemente como un pequeño túmulo. Poco después,
en la tumba de Den, las
paredes se elaboran en
piedra esculpida, con un
aspecto externo idéntico
al de las tumbas
secundarias, pero
ostentando un mayor
tamaño. Además, desde
comienzos de la Dinastía
se emplazarán en las
tumbas estelas de calidad
excepcional, lo que indica
la existencia de un taller
real de escultura.

32
➢ Impronta de sello cilíndrico

Hace aproximadamente quince años se descubrió la impronta de un sello cilíndrico


que contenía gran parte de los nombres de la I Dinastía hasta su conclusión,
entendiéndose que están en el orden correspondiente al previamente expuesto de las
tumbas.

- El desarrollo de las Dinastías tinitas: la II Dinastía

El período ocupado cronológicamente por las Dinastías tinitas es poco conocido, pero
su importancia resulta excepcional, pues es con cuando ellas se creará la ideología que
sustentará el Estado egipcio a lo largo de su historia. Sin embargo, existe mucha menos
información sobre los reyes de la II Dinastía (imp. a excepción de los reinados de
Peribsen y Khasekhemuy) y de la III que sobre los de la I Dinastía. Por lo que sabemos
del comienzo del Reino Antiguo en la III Dinastía, durante II Dinastía pudo haberse
desarrollado un proceso mediante el cual se estaban asentando los cimientos económicos
y sociales de un Estado fuertemente centralizado que se desarrolló con unos recursos
realmente vastos. Sin embargo, esta gran transición no puede demostrarse a partir de los
restos arqueológicos de la II Dinastía.

De los monarcas de la II Dinastía, conocemos de manera casi segura los nombres de


los tres primeros de ellos: Hotepsekhemuy, Nebre y Nynetjer. Con el nombre de Nebre
observamos la primera aparición del nombre del dios Re en la documentación egipcia.
Tras Nynetjer, encontramos seis o siete nombres de monarcas que no han podido
establecerse cronológicamente, componiendo un siglo de desorden para los
historiadores. Ya en tiempos de Sekhemibre sigue presente el nombre de Re, lo que
implica que los monarcas están actuando como ideólogos del nuevo Estado como
sacerdotes ligados al culto de Re, del Sol, que ahora está institucionalizado.

Sin embargo, cuando el nombre de Peribsen se escribe en un


serekh aparece coronado no por el habitual halcón Horus (imp.
como sucede con el nombre de Sekhemibre), sino por el animal
de Seth, una criatura en forma de sabueso o chacal. Este
dramático cambio en el formato del nombre real se ha
interpretado como la manifestación de algún tipo de rebelión
que fue aplastada o solucionada por el último rey de la dinastía,
Khasekhemuy, cuyo nombre aparece en los serekhu coronado
tanto por el halcón Horus como por el animal de Seth. Este
conflicto puede haber quedado simbolizado en la mitología
egipcia, como en El enfrentamiento entre Horus y Seth, aunque
no está claro que este relato (imp. conocido por textos mucho
más tardíos) y los símbolos de los serekhu de la II Dinastía
compongan una realidad histórica. No obstante, un epíteto de Khasekhemuy procedente
de las impresiones de sellos, “los dos señores están en paz con él”, así como el significado

33
de su nombre, “el poder que aparece”, parece apoyar la teoría de que resolvió algún tipo
de conflicto interno.

➢ Los datos de las necrópolis de Abydos y Saqqara

Los reyes de la II Dinastía parecen mucho más enigmáticos que los de la I, pero se ha
podido recabar cierta información.

En la necrópolis real de Abydos se había dividido en


dos espacios el enterramiento real, donde el cuerpo era
enterrado en las tumbas como los monarcas finales de la I
Dinastía, y se crea un enorme complejo que está junto a
la población y que no compone una necrópolis, con unas
construcciones conocidas como recintos del valle. Se han
descubierto 7, pero sólo uno se mantiene en pie. Esto hace
pensar a los investigadores que cada complejo se
realizaba con el material del complejo anterior,
probablemente incorporando un material adicional,
continuando en la utilización del material sacralizado del
monarca anterior (imp. pues conservaría su uso ritual).
Realmente, sólo se conserva el del último rey de la I
Dinastía, Ka, aunque no es visible, y el de Khasekhemuy, último monarca de la Dinastía
II. Ello da a entender que esta práctica tiene lugar dentro de dicha dinastía.

Constituía un edificio de adobe de grandes proporciones, situado por encima del nivel
de la ciudad, y caracterizado por una arquitectura de entrantes y salientes. Petrie lo
excavó en el siglo XIX, pero recientes reexcavaciones han sacado a la luz más material:

• Cerámica que evidencia el uso del lugar de manera reiterada, ejerciendo


rituales en los que, al menos, algunos días participaría la población (imp.
ceremonia estatal).
• Primeros ejemplares de barcas ligadas a enterramientos reales. Se
encontraban rodeadas de adobe para evitar su deterioro.

Sin embargo, tan pronto como se inician los problemas internos la necrópolis es
abandonada, claro síntoma de que se está produciendo una transformación ideológica.
Se trasladan a la necrópolis de Saqqara. Al sur del complejo de la Pirámide Escalonada
de Necheryjet se encontraron dos enormes series de galerías subterráneas, cada una con
más de cien metros de longitud. Asociadas a ellas aparecieron impresiones de sellos de
los tres primeros reyes de la II Dinastía (imp. Hotepsekhemuy, Nebre y Nynetjer). La
superestructura de estas tumbas ha desaparecido por completo, pero entendemos que ahí
fueron enterrados dos o tres reyes de la II Dinastía.

Así, llama la atención las proporciones del complejo funerario. Es posible que algún
pasillo estuviese destinado a miembros de la familia real (ej. rey, esposas reales,

34
príncipes). A pesar de ello, no obstante, las dimensiones son descomunales y manifiestan
la capacidad de acumular bienes para la amortización en el Más Allá. En cada cámara
se almacena aquello que el monarca necesitará en la otra vida, produciéndose bienes,
gracias a la gran capacidad de producción, para el enterramiento del difunto. Aunque
algunas de las cámaras no han sido bien excavadas, podemos advertir que tienen formas
diferenciadas.

A finales de la II Dinastía los monarcas vuelven a ser enterrados en Abydos, indicativo


de que la situación política se ha vuelto a estabilizar. Las formas de las tumbas serán,
además, testimonio de la ideología que el Estado está desarrollando en estos momentos.

Pero en la década de 1950 se halló, frente a la ciudad de Menfis, una necrópolis con
numerosas mastabas de altos funcionarios (imp. las mastabas son tumbas planas que
sobresalen unos metros), de las cuales se excavaron una buena docena de tumbas de
proporciones descomunales, de entre tres y cinco veces mayores que las tumbas de la
necrópolis. A partir de ahí, se ha discutido a quién deben atribuirse, pues, si pertenecen a
altos funcionarios, como tradicionalmente se ha entendido, ¿por qué son mayores que
las reales? Quizá el problema se haya enfocado incorrectamente al focalizar la pregunta
en las proporciones. En la actualidad se defiende la hipótesis de que los reyes fueron
enterrados en el desierto y en los Recintos del Valle es donde tendría lugar el ritual,
pues en su interior no encontramos registro material. Se supone que se elaboraban con
madera y fibras vegetales para recordar la arquitectura tradicional del Alto Egipto.

Las mastabas de Menfis son más complejas arquitectónicamente. Presentan


enterramientos secundarios, y en algunas encontramos los primeros muros construidos en
piedra. Otras tienen una especie de colina de piedra (imp. pre-pirámide) en el interior
que no es visible desde el exterior. Muchas de ellas, además, tienen en el ámbito Norte
un espacio dedicado al culto, y en las primeras pirámides el lugar de culturo al monarca
estará siempre al Norte. Hay, aproximadamente, entre dos y tres mastabas por generación,
y encontramos cabezas de bóvido rodeando los recintos. Encontramos, en definitiva,
elementos presentes en las mastabas que no localizamos en las tumbas reales de Abydos.

Lo que se plantea es que son demasiado notables para asociarlas al enterramiento de


altos funcionarios, aunque algunos sí yacen en ellas, pero probablemente como símbolo
de privilegio. Se entiende que son construcciones reales donde se celebra el culto a los
monarcas difuntos, al igual que en los Recintos del Valle de Abydos. Cabe la posibilidad
de que, en ese caso, se venerasen aún en vida, celebrando la memoria del monarca frente
a la capital a la que han reinado. En algunas encontramos pies de estatuas de proporciones
muy amplias. Además, hay otras dos o tres necrópolis de altos funcionarios en torno a
Menfis. Estas aportan información relevante acerca del sistema burocrático-
administrativo.

35
- La estructura del Estado de las Dinastías tinitas

Desde inicios de la Dinastía I se había creado un nuevo nombre para los monarcas,
tradicionalmente leído como rey del Alto y del Bajo Egipto, simbolizado por la abeja del
Delta y la caña del Alto Egipto. Un autor alemán propone que deberíamos traducirlo
como “rey dual”, como convención. Desde la Dinastía II se documentará un cuarto
nombre que se escribirá siempre por delante, “el halcón de oro” o “nombre de oro” (imp.
leído recientemente en una tesis en Madrid). Así, junto a la denominación de Horus y la
de las dos diosas, Selekh-Nebti, queda fijada la titulatura de los monarcas durante este
período.

Además, durante este período se fue fijando la ortografía de las palabras en jeroglífico,
pues hasta entonces no había una escritura completamente estructurada. Sin duda había
sido inventada antes, pero ahora es cuando se origina la ortografía de las palabras que
quedaría fijada para el resto de la historia egipcia.

En el Egipto de las Dinastías Tinitas por debajo del monarca se encontraba su propia
familia. Probablemente no toda la alta administración estaba formada por familiares, pero
el porcentaje de otros individuos sería bajo (imp. debemos entender la familia en un
sentido amplio). Además, los textos lo manifiestan, pues los denominan p’t. A finales
del III milenio termina convirtiéndose en un apelativo, pero hasta entonces los jrj- p’t son
miembros de la familia real. Era excepcional que las funciones no estuviesen fijadas, pues
un miembro de la familia real se veía obligado a desempeñar una función determinada
en el Estado. Además, aún no existía una burocracia establecida. Aun así, existían cargos
especializados:

• Chaty. Desempeñaba las funciones de primer ministro, de visir del Estado


(empleándose un término derivado del Imperio otomano).
• Se intenta iniciar una especialización para que el Estado tenga tres ámbitos de
implantación distintos:
o El palacio y el mantenimiento de la casa real. Conlleva numerosos
gastos porque la corte de estos momentos no era fija, sino que se movía
constantemente, es decir, requería de numerosas residencias. La corte se
desplazaba durante el segundo año para recaudar impuestos, lo que
implica la necesidad de lugares en los que pueda residir el rey y su
séquito, es decir, al menos la mitad de su familia. Supone, en el ámbito
de las infraestructuras, el construir y mantener los edificios de una
generación a otra, así como aprovisionar alimentos, tejidos y ropajes.
Existían por ello individuos especializados que fijan actividades para
el funcionamiento del Estado (ej. el que controla la casa real, el
supervisor de la casa real).
o Tesoro. Se encarga de la recaudación de los impuestos del país. Se
ocupa de las actividades que implican al conjunto del Estado pero que
no necesitan la intervención de la familia real. Se convierte en un cargo
de entidad tal que derivará en la especialización.

36
o Ámbito provincial. Durante las Dinastías Tinitas se establecerá el
sistema de provincias en Egipto, que se considera la estatalización del
sistema de regadío, como evidencia un signo jeroglífico que representa
canales de irrigación. La propia estructura de las provincias parece
establecerse en función de las zonas que requieren un control unitario
para el regadío, organización que permite decidir en qué campos se
almacena el agua y qué otros se riegan paulatinamente, pues no hay
presas, sino campos inundados (imp. reservas de agua). Para el Alto
Egipto se establecen 22 provincias, que, con ligeras variaciones,
quedaron fijadas para el resto de la historia del país. Esto supone que
perdurará una división provincial ligada al paisaje, y Egipto se
convertirá en un país de poblamiento disperso. El Delta oriental, por
otra parte, había sido objeto de colonización a finales de Naqada III,
cuando empiezan a consolidar las provincias. El occidental no se utilizó,
pues no era apto para la agricultura y se prefirió que se especializase en
la ganadería, actividad que no requiere de un control tan férreo del
territorio. Quienes lo administraron residieron durante el III milenio en
la capital.

• El Reino Antiguo (ca. 2686 – 2125 a.e.)


Durante el Reino Antiguo, Egipto experimentó un largo e ininterrumpido período de
prosperidad económica y estabilidad política como continuación del período tinita.
Rápidamente se convirtió en un Estado organizado de forma centralizada, gobernado por
un rey que se creía dotado de poderes sobrenaturales cualificados. Estaba administrado
por una élite alfabetizada seleccionada, al menos en parte, por sus méritos. Egipto
gozaba de una casi completa autosuficiencia y seguridad dentro de sus fronteras
naturales; no tenía rivales externos que amenazaran su dominio sobre la zona noreste de
África y las regiones inmediatamente adyacentes de Asia occidental. Los avances en las
ideas religiosas quedaron reflejados en los impresionantes logros de su arte y
arquitectura.

El Reino Antiguo está conformado por cuatro dinastías que no están compuestas por
familias distintas, pues el último rey de cada una de estas dinastías es padre del primer
rey de la siguiente. Dentro de la III sí coexisten varias familias, pero entre la III, la IV, la
V y la VI existe una sucesión patrilineal. Probablemente este corte se deba a cambios
en el sistema religioso que sustentaba el Estado y, aunque no se conservan textos que lo
expliquen, podemos reconocerlo en la forma de las tumbas de los reyes. En función de
la ideología del monarca cada pirámide será distinta.

- La arquitectura del Reino Antiguo: las pirámides

Las pirámides surgen en el Reino Antiguo, y continuarán vigentes en el Reino Medio


(imp. aunque las más impactantes son las del Reino Antiguo), ligadas a la necesidad de
37
acumular recursos para mantener la mano de obra en los distintos lugares del país (ej.
extracción de piedra, transporte de materia prima como caliza, diorita o granito,
pintura). La construcción de estos monumentos requiere una mano de obra muy
especializada y, además, se forzaba a los arquitectos a crear un complejo novedoso para
cada monarca.

Las pirámides del Reino Antiguo se


encuentran en torno a la capital, Menfis, y
cada una tiene su propia denominación, con
frecuencia ligada a los dioses. Se emplazan
en una extensión de aproximadamente 30
kilómetros.

La construcción de las primeras pirámides


es heredera directa de los Recintos del Valle
de Abydos: en el de Khasekhemuy se emplazaba una colina. También en Nekhen
encontrábamos una colina, al igual que en el complejo funerario de Netjerykhet (imp.
que se traduce como su cuerpo es divino), donde se estaba construyendo un Recinto del
Valle con esta misma colina (imp. en Saqqara). Es entonces cuando se produce una
transformación significativa: la colina artificial originaria comienza a elaborarse en
piedra.

• El complejo de Netjerykhet

La superestructura de la tumba de
Netjerykhet es el resultado de seis
modificaciones en el plano original,
producidas según se fue conociendo
todo el potencial del nuevo
material de construcción, la piedra.
La estructura final fue una pirámide
de seis escalones con una planta de
140 x 118 metros y una altura de 60
metros. Se alza dentro de un recinto
de 545 x 277 metros, cuyos muros
probablemente imiten la fachada
del palacio real. El cuerpo del rey fue depositado en una cámara construida debajo de
la pirámide, bajo el nivel del suelo. Si bien para nosotros la nueva forma arquitectónica
señala el paso a un nuevo período histórico, también guarda una clara conexión con el
pasado. En su diseño inicial era una mastaba de planta rectangular, es decir, una típica
tumba real del Dinástico Temprano.

La colina da acceso a una red de pasillos para enterramientos de distintos miembros


de la familia real, pero deciden ampliarla y crear la estructura escalonada. Los Textos
de las Pirámides hablan de la escalera, construida para que el monarca pudiese subir al
cielo a partir de cuatro escalones. Sin embargo, cuando se termina, aún con el rey en vida,
38
se amplía la superficie y la altitud, y pasa de ser una colina a convertirse en una escalera
bastante alta, con seis plantas. Si bien la construcción se inicia con bloques de piedra en
tamaño similar a los de adobe, en una generación comenzaron a emplearse sillares
mayores.

El gran patio del Sur presenta unos mojones en el suelo con las estructuras dibujadas
en las fiestas Seth. En el espacio abierto se reproducen los pabellones que se utilizaban
en la fiesta Seth (imp. ceremonia de corte), con varios edificios macizos que reproducen
en piedra la estructura (imp. empleados para ceremonias). En el Norte, por otra parte, se
emplaza el templo destinado al culto del monarca.

La arquitectura testimonia la transferencia de


estructuras creadas en distintos elementos a la
piedra, con columnas que representan troncos que
estaban presentes en templos anteriores y cuerdas
que las une y pasillos con vigas reproducidas en
piedra. Por otra parte, las cámaras se encuentran
recubiertas de fayenza, arcilla machacada que se
puede moldear, pero, al ser de sílice, se vitrifica
cuando se cuece a altas temperaturas, dependiendo
los colores de los metales (imp. normalmente
tonos verdes y azules). Probablemente se inventó en el Predinástico para sustituir a la
piedra, pues además se puede trabajar en serie.

Para el resto de la III Dinastía se producirán complejos idénticos, rectangulares y con


pirámides escalonadas. Sin embargo, se van ampliando tanto las dimensiones que
muchos de estos templos se quedarán a medio terminar (imp. salvo el de Netjerykhet).

• Las construcciones de la IV Dinastía

El monarca Snefru, el primero de la IV


Dinastía, inicia la construcción de su
templo funerario en Meidum para
convertirlo en una pirámide escalonada,
pero en el proceso deciden cubrir los
escalones para que tuviese las caras lisas,
si bien se ha perdido el revestimiento. Su
cámara es subterránea y se accede a ella
por la cara Norte. Hace construir un
complejo muy pequeño, pero incluye un
pequeño templo en la cara Este y una calzada que parte desde el lado Este que conduce
al valle del Nilo.

➢ En otras pirámides encontramos al final de esta calzada otro santuario que


se emplaza en una masa de agua, simbolizando la comunicación con el
exterior y con el medio por el que llegaba el cuerpo del monarca. A partir de

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ahora existirán dos ejes fundamentales en los templos funerarios reales:
Este-Oeste, por la calzada, y el Norte, por el que se desciende a la cámara
funeraria.
Sin embargo, Snefru se hace construir una segunda pirámide en Dahshur, la Pirámide
Roja, donde será finalmente enterrado. Se
entiende que buscaba tener una pendiente
muy elevada, pero cuando alcanzó cierta
altura comenzó a resquebrajarse y se decide
cerrarla con una más breve, por lo que se
consolida como una pirámide de doble
pendiente. Las caras son lisas y la pirámide
se conforma con hileras horizontales.
Probablemente el vértice se encontraba
cubierto de pan de oro. Presenta cámaras
impresionantes cubiertas por aproximación de hiladas, algunas alcanzando los 17 metros
de altura y muy bien esculpidas. En algunos lugares se emplazaron vigas de madera.

Khufu construiría posteriormente la


pirámide más alta, aunque en la
actualidad ha perdido el vértice
superior. Se empezó a construir con un
pasillo descendiente, pero decide
cambiarse la estructura, dejando
incluso en el interior los instrumentos
de trabajo. Se creará así un pasillo
ascendente que da acceso a otra
cámara (imp. la llamada Cámara de la
Reina), probablemente la primera que decide construirse. Pero, al concluirse, crean un
pasillo ascendente de 17 metros a la cámara funeraria principal.

Por otra parte, la pirámide de Khafre se


emplaza en un terreno más alto que la
de Khufu, pero no supera sus
dimensiones, y la de Menkaure tiene
menos de la mitad de la altura (imp. la
mitad fue confeccionada en granito). En
todos estos complejos se emplazan
pirámides secundarias, que no pueden
pertenecer a las esposas porque ya poseen
sus propias tumbas. En la actualidad se
interpreta como la tumba del ka, de la fuerza vital del monarca. Además, en casi todas
ellas hay barcos funerarios.

En torno a las pirámides se encuentra la única necrópolis que se erige en el país durante
la IV Dinastía. Además, se emplaza una barca egipcia que fue descubierta en la década
40
de 1950. Estaba cosida con cuerdas y, al hincharse el esparto en contacto con el agua, las
planchas se fijaban. Presenta la quilla poco arañada, por lo que probablemente fue sólo
utilizada para el enterramiento del monarca (imp. en la actualidad se ha descubierto
una segunda que se está exhumando).

A la vez se construye el “monstruo


protector” a partir de un bloque de
caliza de la cantera. Está junto al templo
bajo de Khafre, por lo que se ha
asociado a su reinado. Sin embargo, un
especialista en escultura ha planteado
que la cara de la esfinge es la de Khufu.
Por ello, se valora en la actualidad la
posibilidad de que se trate de un único
complejo con las dos pirámides
principales, lo que formaría el jeroglífico “horizonte”. Desde el principio, por tanto, se
habría concebido el complejo como una unidad.

Las pirámides de la IV Dinastía responden a un modelo distinto de las de la III


Dinastía, estableciéndose una serie de elementos que se convertirán en característicos
para los templos funerarios de las Dinastías V y VI. En Guiza no es reconocible, pero en
la cara Norte se establece un pequeño templete que se entiende como lugar de ofrendas,
paralelo al templo oriental por su proximidad a los pasillos que descienden a las cámaras
del rey. Todo el perímetro estaba tallado, de manera que fuera un espacio transitable y
cuidado. En algunos casos se identifican cazoletas y pequeñas salidas de agua. Las
pirámides de las esposas, por otra parte, tienen también los elementos de las otras tumbas
(imp. aunque el tamaño es más reducido). Con frecuencia, el propio espacio en torno a
las pirámides estaba vallado, con aproximadamente 2 metros de altura y 8 de anchura.

• Las construcciones de la V Dinastía

En la Dinastía V se incorporarán
diferencias fundamentales. Los
monarcas de esta dinastía serán, casi
todos, enterrados en la necrópolis de
Abu-Sir, construyéndose en paralelo
a cada uno de los complejos funerarios
un templo solar, con un enorme
obelisco creado a partir de sillares. En
torno al patio se incorporará un
elemento de cierre y un templo
pequeño, repitiendo la idea del templo
bajo y la calzada. Desconocemos por
qué hacía falta que cada rey construyese este nuevo elemento paralelo al complejo
funerario. Algunos autores han planteado que se debe a que el complejo de Abu-Sir no

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está a la vista de Heliópolis, lo que impediría que éste se viese. Esto implicaría una
situación que afecta a todas las pirámides, entendiéndose que la conexión visual era
imprescindible (imp. con todas las implicaciones que puedan deducirse). Las pirámides
se entenderán como propias construcciones solares.

Mientras que en la Dinastía IV el templo alto variaba, con la V Dinastía quedará fijado
y todos tendrán la misma forma: una parte con un pasillo sin visibilidad, sin ningún tipo
de entrada de luz, que da a un patio abierto en el cielo que lleva a la zona más protegida
del complejo, donde se ejercen las ofrendas al monarca. Por otra parte, las pirámides
variarán sus decoraciones, creando un auténtico juego de colores a partir de los distintos
materiales (ej. diorita, granito de diversos tonos). Se emplearán piedras muy costosas, la
mayoría procedentes de las canteras de Aswan, y se esculpirán y pintarán las paredes.

• Las construcciones de la VI Dinastía

Mientras que durante la Dinastía V


variará el tamaño de las pirámides, con el
primer rey de la Dinastía VI el tamaño
quedará fijado: 150 codos de lado.
Desde un punto de vista arquitectónico
son más pequeñas que las de Guiza, y el
sistema de construcción será más
económico. Se construyen paredes
externas, con muros laterales con cierre
en talud y rellenando el exterior con
piedra de mala calidad, por lo que sólo el revestimiento interior será de buena calidad.

El énfasis se colocará, sin embargo, en las cámaras interiores. Desde el penúltimo rey
de la Dinastía V todas las cámaras interiores poseerán un pasillo descendiente que
desemboca en una cámara cuadrangular: al Oeste se emplaza la funeraria y al Este tres
cámaras sin decoración, donde se mantiene la piedra rugosa (imp. con un claro valor
simbólico). Se excavaba primero una fosa en el suelo para que en los laterales se
apoyaran las vigas que sustentaban el
techo en el mismo vértice de la pirámide.
La presión recae así sobre el suelo y no
sobre la construcción, siendo éste de
buena calidad y de caliza resistente. La
cámara interior, incluso las piedras que la
recubren, no llegan hasta las propias
vigas, dejando un vacío para que las
piedras de las cámaras interiores no
sufrieran presión (imp. soportando
incluso movimientos sísmicos). Estas paredes se cubrirán con textos, los Textos de las
Pirámides.

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Estos textos no serán históricos, no informarán de la vida del monarca, sino que tendrán
un carácter exclusivamente religioso. Son los textos religiosos más antiguos conservados
de la Historia de la humanidad. Se conservan en un número altísimo, con un total
actualmente de 800 himnos. Sólo la pirámide de Pepi I posee 200 textos. Cuando se
dieron a conocer se pensó que eran textos reservados al monarca, pero posteriormente se
ha empezado a considerar que pudieron haber sido recitados también en los
enterramientos de particulares. No obstante, en las tumbas de particulares, o bien nadie
tenía la voluntad de copiarlos o había una cierta sensación de que no debían ser copiados.
Por otra parte, sí existen textos exclusivamente reales que aluden incluso a la coronación.

• Balance del volumen constructivo

En la tradición egipcia posterior, el rey Snefru dejará un gran legado arquitectónico,


siendo visto como un rey beneficioso para su país. Sin embargo, se pensará que Khufu
había sido un monarca tirano, llegando incluso a perpetuar esta visión 2000 años después
(imp. Herodoto). No obstante, el rey Snefru había hecho construir mucho más que Khufu
con su pirámide. Esta buena-mala fama no puede entenderse en función de cuánto
hicieron construir.

- La realeza en el Reino Antiguo

Conocemos imágenes de un buen número de reyes del Reino Antiguo:

➢ A partir del reinado de Snefru el nombre que aparecía debajo del título del
Rey Dual se rodea con una cuerda anudada en la parte inferior. Los
egiptólogos lo llaman cartucho. Se identificaron a finales del siglo XVIII y
se supuso que designaba el nombre de dioses o reyes, y los científicos
franceses lo vieron similar al cartouche francés. Su utilización coincide con
el momento en que se construyen las pirámides de caras lisas. Si posee forma
circular se denomina shen, entendida como la cuerda que rodea al mundo y
simboliza el circuito del Sol. Se entiende, por tanto, que se trata de otra
simbología solar que se aplica a los monarcas.
➢ A partir del hijo de Khufu, Khafre, aparece el epíteto “hijo del Sol”, “hijo de
Re” encima del cartucho. Aunque durante la IV Dinastía no se usa
regularmente, a partir de la V se establecerá como el quinto nombre de los
reyes egipcios. El cuarto nombre siempre es el nombre real del individuo,
mientras que el quinto designa el programa que desea realizar el monarca en
el gobierno.
A través de la documentación, parece que desde el inicio de la III Dinastía los reyes se
entendían como humanos divinizados, es decir, no eran dioses en sentido pleno.
Mientras que las inscripciones oficiales, textos modélicos del comportamiento del
monarca, siempre aluden a éste como a un dios, en la documentación no oficial se
observa cómo los egipcios lo entienden como a un ser humano. La historiografía había
establecido tradicionalmente que, desde el Reino Antiguo, los reyes eran concebidos

43
como dioses, pero hace 40 años, con la publicación de De la divinidad del faraón, se
desmonta la teoría. Hoy se entiende que ambas consideraciones son correctas: entendían
que el monarca era un ser humano, pero que desempeñando el cargo de rey actuaba en
representación de los dioses.

El dogma de la divinidad de la realeza (imp.


del cargo en sí mismo) queda establecido a partir
del Reino Antiguo, si es que no se había hecho
antes. El primer testimonio es el volumen de las
construcciones, pero lo mismo sucede con la
titulatura: los cinco nombres del monarca están
precedidos por el nombre de un dios, como
encarnando la voluntad de las divinidades e
insistiendo en el carácter divino del monarca. A
partir de la fraseología entendemos que los
monarcas actúan en nombre del dios Horus. En las
representaciones conservadas se presenta al rey en
contacto con los dioses (ej. tríada de Menkaure,
estela de Kahedjet). En los templos el rey aparece
siendo amamantado por las diosas, manifestando
su proximidad, y en los complejos funerarios el rey
renace a una nueva vida en la que es de nuevo
amamantado para crecer y volver a resucitar.

No conocemos bien la función de las esposas reales. Aunque no existe el título de reina,
tienen función dentro de la propia realeza. Se les construyen complejos funerarios con
estructura idéntica a la de los reyes, pero con dimensiones reducidas, y en los casos en
los que el rey no se presenta a sí mismo como hijo del rey anterior se presenta como hijo
de una mujer de la familia real, por lo que la trasmisión de la línea dinástica también
tiene en cuenta a las mujeres. En ocasiones algunas actuaron como regentes, con tres
casos documentados en el Reino Antiguo, recibiendo culto por un tiempo tan extendido
como los más importantes reyes.

- La administración del Reino Antiguo

La construcción de las pirámides del Reino Antiguo no puede entenderse sin una
administración bien establecida que permitiese el cobro de tributos y el funcionamiento
de una economía que pudiese mantener el aparato estatal.

➢ El país ya estaba dividido en el número de provincias que se habían


establecido durante las Dinastías tinitas: en el Alto Egipto existían 22,
inalteradas para el resto de la Historia egipcia, y en el Delta entre 17 y 18,
que aumentarán en número posteriormente debido al crecimiento del área.

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Desde la III Dinastía se documentan individuos enterrados junto al monarca,
conteniendo los títulos que desempeñaron durante su vida (imp. esto genera una lectura
muy problemática). Hoy entendemos que el conjunto de las titulaturas se puede agrupar
en tres conjuntos distintos:

1. Títulos honoríficos: “el amigo único”, “el conocido del rey”. Si implicaban una
función no lo señala el propio título, pero si desempeñaban alguna actuación
probablemente estaría ligada a las órdenes y a las necesidades puntuales del
monarca. Con estos títulos se insiste en la cercanía de los individuos al rey.
2. Títulos que aluden a una actuación concreta ligada al mantenimiento de la
casa real, en términos amplios: “encargado del guardarropa del rey”, “médico del
rey”, “jefe de los talleres del rey”. Siempre hacen alusión al monarca.
3. Títulos ligados al Tesoro o a las provincias. El cargo más importante es el de
visir o chaty, quien asume todas las funciones principales (imp. de la
administración) por delegación real. Durante las Dinastías III y IV todos son
miembros de la familia real, pero a partir de la V lo ocupan individuos que no
especifican pertenecer a ésta. Esto significa que la administración presenta la
posibilidad de ascenso y, para potenciar esta idea, lo más probable es que se
ocultase que la mayoría ya formaba parte de la élite. El chaty desempeña
funciones ligadas a la justicia y es el jefe de la administración y de los archivos
reales, lo que supone la confirmación de algo que suponemos que existe desde la
Dinastía I, centros de recopilación de los derechos y posesiones de la población
en textos. Por otra parte, al principio del Reino encontramos a un “canciller del
Bajo Egipto” que parece ir perdiendo importancia. También existe el “jefe de los
trabajos del rey”, el individuo que se encarga de la construcción de los complejos
funerarios y, probablemente, de las construcciones estatales (imp. título de
Imhotep).
Al mismo tiempo en que se va incrementando el cuerpo administrativo crece el
cuerpo de escribas. El escriba es un individuo que se ocupa de la administración desde
sus niveles más bajos, realizando registros sobre papiros. El más antiguo conservado
pertenece a la I Dinastía, aunque está vacío y sin texto. Será desde la III Dinastía cuando
surjan los primeros papiros escritos, pero no en escritura jeroglífica (imp. es específica
para monumentos). Probablemente desde la Dinastía I se habría inventado una forma más
rápida de escribir, el hierático.

• Las autobiografías y el gobierno de las provincias


A partir de la V Dinastía se incorporará a la documentación que poseemos un registro
fundamental: las autobiografías. Los altos funcionarios (ej. Rahotep) incluirán en sus
tumbas estatuas que contendrán los títulos ostentados a lo largo de su vida.

➢ A finales de la IV Dinastía puede observarse cómo se tiende, en los lienzos


de las tumbas, a hacer comentarios sobre la titulatura (ej. se hace referencia
al primer cargo ostentado).
➢ En la V Dinastía éstas se convertirán en autobiografías, narraciones donde
los funcionarios explican a los dioses cómo han mantenido el orden del
universo mediante el eficaz cumplimiento de sus funciones. Suponen una
45
fuente de información crucial, pues previamente había sido complicado
delimitar la importancia de los cargos y, con las autobiografías, puede
comprenderse cómo se pasa de un cargo a otro porque la lista se organiza
partiendo de los primeros hasta los últimos que se han desempeñado.
Al mismo tiempo que aparecen las
autobiografías, éstas comienzan a copiarse
en tumbas que no están en la propia corte.
A partir de la Dinastía V, frente a la situación
observada durante la IV (imp. donde las
tumbas están alrededor de las pirámides), se
documentan tumbas de altos funcionarios
con inscripciones que están en distintos
lugares del país, probablemente donde
ocuparon los últimos cargos o en el lugar de
procedencia. Lo fundamental es que durante la IV gozaban del beneplácito del
monarca (imp. por estar cerca de él), pero, a partir de la V, se busca testimoniar que,
aunque se encuentren lejos de la corte, sus cargos no se han desempeñado con menos
mérito.

Así se va produciendo cierta descentralización del Estado, que necesita controlar un


territorio muy amplio dividido en provincias para mantener un gobierno eficaz.
Comienzan incluso a establecerse dinastías de gobernadores a partir de la VI Dinastía,
que se comportarán respecto a su provincia como el monarca lo hacía respecto al propio
país. A partir de entonces, en torno a la tumba del gobernador se establecerán tumbas
de los individuos que han actuado en la provincia bajo sus órdenes. No existe un título
homogéneo para estos individuos, porque probablemente el propio cargo fue instaurado
de forma paulatina. Los títulos variarán, seguramente, en función del momento en que el
cargo se creó y a partir de las acciones que se fijan como gobernadores provinciales.

➢ Su función fundamental será administrar la explotación agrícola y


ganadera de la provincia. Posteriormente se encargarán del registro de la
propiedad de la provincia, del usufructo, de la construcción de canales…
➢ A partir de mediados del Reino Nuevo se conocerá el cargo de “supervisor del
alto Egipto”, que se encarga de la supervisión de las provincias más
meridionales, y el de “supervisor del Bajo Egipto”, que gobernaba desde
Menfis.

- Economía: la explotación del suelo


En el Alto Egipto ya existía una tradición de ocupación desde Naqada III (imp. en el
Valle del Nilo), es decir, se había iniciado la ocupación del suelo sin control estatal. Pero,
para poder acumular los bienes para el mantenimiento del palacio y la construcción de
obras, el Estado requería de unos ingresos asegurados que llevan a incidir en el cobro
de los impuestos mediante la explotación directa del suelo por el propio país.

46
• Se crearán fincas agrícolas, hwt,
representadas en los complejos funerarios,
y en cada uno se materializa con figuras de
la fecundidad que portan en sus manos la
palabra “ofrenda”. La producción de la
finca irá encaminada a la construcción y el
mantenimiento del complejo funerario.
Conocemos bien la creación de estas
estructuras tanto en el Alto Egipto como en
el Delta oriental, lo que implica una ocupación sistemática del suelo: allá donde
no había ya una aldea agrícola, el Estado la crea.
• Esto requiere de canales de irrigación para las instalaciones, imprescindibles
para aportar vida a quienes explotaban el suelo. Se lleva así a la explotación más
efectiva de los recursos del país, convirtiéndose el Delta en un área de explotación
sistemática.
• El principal propietario del suelo es el Estado, quien incluye bajo su control
directo al suelo agrícola más fértil del país. Dentro de estas tierras estatales
algunas se crean para construir complejos funerarios, otras para mantener el
palacio y otras para entregar en usufructo a los altos funcionarios.
• El funcionamiento de estas propiedades se conoce a partir de dos conjuntos de la
Dinastía V, entre los que se encuentra el de Neferikare. Probablemente, en los
conjuntos funerarios había un archivo en el templo bajo, en el valle. El control se
registra en tablas mediante un sistema burocrático que posee todo tipo de
modelos necesarios para el funcionamiento de la pirámide: para el control del
ritual diario, del material acumulado, de los alimentos que llegan al templo, del
reparto de los alimentos. Seguramente, en el palacio real se emplearían otro tipo
de tablas burocráticas haciendo referencia a la información que debía manejarse
para el correcto funcionamiento.

- Ejército y política exterior


Durante el Reino Antiguo no está documentada la existencia de un ejército oficial,
pero sí conocemos que se llevaron a cabo expediciones fuera del país: cuando era
necesario hacer expediciones fuera del Valle del Nilo, independientemente del tipo, se
organizaban para poder ejercerlas. Para ello se encargaba cualquier tipo de
funcionario, pues es característico del Reino Antiguo que un individuo ostentase cargos
muy diversos a lo largo de su vida. No existía la especialización única, sino que el
funcionariado ejerce como un servicio de la realeza, asumiendo la función de manera casi
religiosa.

Respecto a la política exterior, desde las Dinastías tinitas había habido actuaciones
exteriores, muy puntuales y dirigidas exclusivamente a Nubia. Durante el Reino
Antiguo, las expediciones mejor documentadas son las orientadas a esta región:

• Durante las Dinastías tinitas, la isla de Elefantina (imp. que con la VI Dinastía
tendrá a sus propios gobernadores), al final de la primera catarata, conformaba la
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zona de control del área meridional egipcia y el lugar donde se almacenaban los
bienes del comercio. Era el lugar donde se acumulaban las riquezas de las
expediciones, pues desde las primeras dinastías se inicia una política de saqueo de
Nubia. Con las Dinastías tinitas se ejercía la entrada en Nubia para saquear zonas
de terminadas y, a medida que iban esquilmando las zonas más cercanas las
expediciones se hacían más largas.
• Nubia se parece ecológicamente a Egipto, pero es más estrecha, es decir, la
capacidad de producir es más limitada. Las razias de las Dinastías tinitas había
llevado a una paulatina despoblación de la Baja Nubia.
• Al inicio del Reino Antiguo parece que el espacio entre la primera y la segunda
catarata había quedado deshabitado. Entre la II y la III Dinastía no era posible
el ejercicio de la agricultura en el área.
• Con el comienzo de la Dinastía IV, para facilitar el tránsito de mercancías nubias
hacia Egipto (imp. sobre todo el oro nubio), se establece una guarnición en
Buhen para que los individuos se encargasen de comerciar con los escasos nubios.
Las mercancías llegaban a través del Nilo desde África Central, por lo que se
almacenaban en la guarnición. Además, se encargaba de extraer la materia
prima en los wadis en torno al Valle, especialmente en el wadi Alaki.
• Durante la V Dinastía
parece que la presencia
pacífica (imp. aunque de
explotación) y el
comercio permitieron el
aumento demográfico.
Sin embargo, los nubios
eran conscientes de la
opresión de los egipcios,
y se ven obligados en
estos momentos a abandonar Buhen. A partir de entonces, el tránsito entre
Buhen y la primera catarata se convierte en zona peligrosa para los egipcios.
Los gobernadores de Elefantina tratarán de retomar el comercio con Nubia
mediante caravanas y barcos.
• Los nubios fueron paulatinamente más conscientes de su capacidad de control
de las riquezas. A través de las autobiografías puede verse cómo se van
reforzando, obteniéndose datos del propio comercio y los productos obtenidos.
A mediados de la IV Dinastía se emprende una expedición de no regreso, y el
hijo del director de ésta asumirá una nueva expedición para recuperar a quienes
se habían internado en Nubia. A partir de entonces se precisará un destacamento
militar.
También hubo contactos con los libios, que serán denominados thn, thnw, thmhw. Son
poblaciones que van desde la actual libia hasta el Delta occidental, ocupando algunos de
ellos los oasis occidentales. Siempre se les presenta de forma estereotipada. Respecto a
los contactos con Oriente, la expedición más conocida es la de Uni. La documentación
no especifica si la expedición es puramente comercial, pero hay zonas como Biblos o el
Líbano que se convertirán en las principales exportadoras de madera y bienes de Oriente

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Próximo hasta Egipto. También resalta la importancia del Punt, que, aunque se ha
discutido dónde podía emplazarse, hoy se entiende que estaba en Somalia y Yemen.

• El Período Heracleopolitano (ca. 2181 – 2025)


Con el Período Heracleopolitano, el largo linaje de reyes que había gobernado el país
desde Menfis terminó con los últimos faraones de la VIII Dinastía. Tras ella, el poder
fue ostentado por una sucesión de soberanos originarios de Heracleópolis Magna, que
se encontraba en la zona norte del Egipto Medio, cerca de la entrada a Fayum. Estos reyes
aparecen como la IX y la X Dinastías en la Historia de Manetón, tras haber sido
subdivididos por error en el transcurso de la transmisión de la lista real original.

El traslado de la residencia real desde Menfis hasta Heracleópolis fue considerado


por los antiguos egipcios como un punto de ruptura importante. Esto lo sugiere el hecho
de que los compiladores del Canon de Turín (XIX Dinastía) incluyeron un gran subtotal
de la parte más antigua de la historia egipcia tras el último de los soberanos de la VIII
Dinastía. Además, la lista real del templo de Seti I en Abydos no contiene nombres
reales para el período comprendido entre la VIII Dinastía y el comienzo del Reino
Medio.

Sin embargo, aunque conocemos relativamente bien la segunda parte del período
Heracleopolitano, la parte más antigua del período es bastante más oscura, pues
desaparece la documentación menfita. A partir de entonces, las listas reales y Manetón
nos aportan información sobre las Dinastías IX y X, que no habrían tenido su centro de
actividad en Menfis, sino que habrían gobernado desde Heracleópolis Magna. Por
primera vez en casi un milenio, la corte y el lugar de residencia del monarca habrían
dejado de residir en Menfis.

- La fracturación del Estado centralizado


Durante el período
Heracleopolitano el sur de Egipto
se fragmentará en regiones, y
mientras que algunas se mantienen
fieles a los nuevos monarcas que
gobiernan desde Heracleópolis
Magna, otras deciden gobernarse
de manera independiente
generando conflictividad. El
propio gobernador de Waset será capaz de mantener la estabilidad en su provincia y en
las próximas, llegando incluso a plantar cara al reino Heracleopolitano. Uno de estos
gobernadores, Montuhotep II, será quien tras un larguísimo reinado imponga su Dinastía

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y su ciudad, Waset, como sede de gobierno. Estos acontecimientos marcarían el comienzo
del Reino Medio.

➢ Establecer cronologías es muy problemático, pero aproximadamente parece


que el período se desarrolla en unos 150 años. También puede entenderse
que el fin de la Dinastía VI acontece alrededor del 2080 a.e. y que alrededor
del 2000 a.e., con el cambio de milenio, el país entraría en el Reino Medio.

Tradicionalmente, la interpretación del período ha sido muy despectiva (imp. al igual


que con todos los períodos en los que Egipto se ve dividido en varios reinos). La
denominación de “Primer Período Intermedio” deriva de la terminología aplicada por
franceses y alemanes que consideraban la descentralización como sinónimo de
debilidad. Sin embargo, que se trate de un período con ausencia de control de una única
élite no impide que sea un período muy rico en términos culturales, pues durante el
Período Heracleopolitano se producen transformaciones sociales muy significativas.

- Documentación y producción cultural


La documentación del período es especialmente especial y diferenciada de la previa:

• No hay complejos funerarios reales. Los reyes de Heracleópolis se hicieron


enterrar en Saqqara, probablemente, porque se conservan estelas de individuos
que dicen ser sacerdotes en las pirámides de determinados reyes, interpretándose
por tanto que ahí se emplazaba la necrópolis. Los reyes enterrados en Saqqara
habrían intentado reproducir los patrones de enterramiento de los reyes de la
dinastía anterior.
• Sin embargo, poseemos una
gran cantidad de necrópolis
provinciales. En éstas no
hay sólo tumbas de
gobernadores, sino que son
auténticas necrópolis de
grupos medios extensos
que tienen la capacidad de
hacerse enterrar en tumbas
construidas a las que
incorporan su ajuar e
incluso estelas con sus
nombres, sus profesiones y
datos adicionales. Son muy numerosas, lo que supone el aumento demográfico
(imp. esto indica que la política del Reino Medio de centralización y puesta en
cultivo del suelo había sido eficiente), hecho que no se habría visto interrumpido
por la descentralización. Por tanto, entendemos que probablemente no se tratase
de un período de crisis social, sino de crisis de la propia monarquía.

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Además, poseemos material que se ha producido exclusivamente para las necrópolis
de estos individuos enterrados que nos indican que, por primera vez, aparece una
producción artesanal encaminada a crear ajuares para el Más Allá.

➢ Durante los primeros 600 años del Reino Antiguo los muertos habían sido
enterrados sin ajuar. Desde finales de la VI Dinastía comienzan a parecer
individuos con pequeños ajuares compuestos por objetos de la vida cotidiana. A
partir de entonces se incluyen grupos escultóricos portadores de ofrendas que el
difunto consumirá.

Esta producción artesanal vinculada a los


ajuares funerarios requiere de talleres
artesanales que alimentarían la demanda de
estos productos. Debió haber una capacidad
económica importante de una capa
relativamente amplia y significativa como para
que hubiese producción focalizada en
diversas provincias. Entre las inscripciones y
estos objetos asistimos a la aparición de
tradiciones autónomas, de talleres
provinciales donde no actúan los genios de la escultura al servicio de la corte. Se
manifiestan así las tradiciones locales con nuevos dioses, nuevas prácticas culturales y
nuevos conjuntos de textos religiosos.

• Necrópolis y textos
En el tránsito entre la VI Dinastía y el período Heracleopolitano los gobernadores
provinciales se harán enterrar en ataúdes paralelepípedos con paredes de madera de
calidad (imp. generalmente del Líbano). En el interior, con escritura hierática, se
escriben himnos para que se mantengan recitados por la eternidad para el beneficio del
difunto: los conocemos como Textos de los Ataúdes. En ellos están copiados parte de
los Textos de las Pirámides y en torno a 2000 himnos diferentes no documentados en el
Reino Antiguo.

➢ Cuando se publicaron se pensó que eran específicos del Período


Heracleopolitano y del Reino Medio, pero en la actualidad se piensa que una
parte de ellos debió ser recitados durante el Reino Nuevo. En Waset y Aswan
encontramos himnos que no estaban documentados antes, pero que llegan a
nosotros debido a la descentralización.
➢ En El-Ashmunein, enclave vinculado con Djehuty, el dios que compone, que
escribe, se convertirá en un lugar de producción de textos religiosos muy intensa.
Los ataúdes tienen una riqueza excepcional que no puede encontrarse en ningún
otro lugar.

Por otra parte, las tumbas del período presentan una forma diferente: bien porque
existen tradiciones locales o porque se crean específicamente diferenciadas de la

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tradición y de las tumbas vecinas, buscando
que la arquitectura refleje señas de
identidad, la idiosincrasia de la provincia
frente a las limítrofes. Se crean así nuevas
tumbas que terminarán por tener una
importancia fundamental en tiempos de las
Dinastías XI y XII, las tumbas saff. Éstas
poseen un gran patio con un pasillo
transversal por el que se accede a una
cámara interna. En el área Norte se construirán otro tipo de tumbas a partir de los
modelos del Reino Antiguo, que adoptarán la forma de un pequeño templo y que irán
orientadas a los gobernadores.

➢ Hay diferencias entre unas necrópolis y otras: mientras unas son más deudoras
de las del Reino Antiguo, con relieves organizados en registros que imitan los
temas de las Dinastías V y VI, en otras encontramos nuevas representaciones
con animales diversos e, incluso, sin registros (imp. evitando repetir la tradición
anterior).
➢ Los ajuares insisten en sus éxitos militares y testimonian la contratación de
nubios en el ejército mediante la representación de un destacamento de arqueros
negros (imp. para entonces Nubia era llamado el “país de los arqueros”). Hay
también muchas maquetas con soldados que aluden a éxitos militares contra
extranjeros, fundamentalmente pastores libios. Se documenta la presencia de una
serie de individuos en el Delta occidental, Assyut y el Egipto Medio cuyos cargos
los hacen responsables del pasto, en zonas donde, efectivamente, entraban los
pastores. Probablemente, la “lucha” contra los pastores libios se limitaba a evitar
que cometieran algún pequeño hurto.

Dentro de las creaciones literarias:

• A finales del Reino Antiguo se crea un nuevo tipo de texto literario, las
enseñanzas. Se trata de un tipo de obra donde un individuo de cierta edad enseña
a un joven cómo se tiene que comportar para poder tener éxito en la vida, con
enseñanzas de comportamiento que ocupan una estrofa completa. Cada estrofa
presenta un tema distinto con formas de desempeñar cargos determinados. Son
significativas porque es una narración de lo que la élite considera como digno (ej.
hay estrofas ligadas a banquetes, otras al comportamiento de oficina, a cómo
debe comportarse el escriba). Del Período Heracleopolitano conservamos una
muy significativa porque el rey Khety es quien enseña a Merikare,
transmitiéndole el comportamiento propio de la monarquía y la retórica existente
detrás de los actos.
• Al mismo tiempo, las autobiografías se mantienen y se convierten en un género
bastante rico y abundante en muchas necrópolis. Nos informan de los altos
funcionarios provinciales y de lo que consideran la forma ideal de
comportamiento. Casi todas se corresponden con individuos que se mantuvieron

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fieles a los monarcas de Heracleópolis Magna, y engloban temas similares: una
continua afirmación de que en sus ciudades se está viviendo una situación crítica
que, mediante su actuación de gobierno, mejora. Los documentos se utilizan
como testimonio de que la situación era inestable, siendo siempre capaces de
solucionarla.

- Políticas del Estado Heracleopolitano


Respecto a las políticas desarrolladas por el Estado:

• Parece que se busca mejorar el sistema de irrigación agrícola. Esto podría


interpretarse como testimonio de que a finales del III milenio se sucedieron varias
décadas de una situación de desequilibrio climático, probablemente de bajas
inundaciones provocadas por la desestabilización del sistema monzónico de
Etiopía.
• Se busca mejorarlo para potenciar la productividad agrícola, que parece haber
sido baja. Esto se refleja en el tópico literario de las autobiografías, donde los
gobernadores dicen que comenzaron a gobernar con “hambre”, mencionando
incluso que se llega a “comer cosas que jamás habrían imaginado”.
• Posiblemente, con la expansión del sistema de irrigación se comienzan a
construir los canales que darán lugar a El Yusuf, conectando Heracleópolis
Magna con Menfis.

Desconocemos qué lleva al enfrentamiento entre Menfis y Tebas. La existencia de


gobernadores que no se sometieron en Tebas a los heracleopolitanos está bien
documentada desde inicios del período. Los gobernadores se hacen calificar como jntf y
se hacen enterrar en pequeñas tumbas.

Parece que en un primer momento la frontera se


estableció en Abydos, donde sucedieron escaramuzas,
una de ellas documentada en las enseñanzas de Merikare.
Éste da una interpretación lastimosa, dando a entender
que las tropas tebanas habrían saqueado una
necrópolis heracleopolitanas. No sabemos si es algo
excepcional, pero parece que desde ese momento los
Heracleopolitanos comenzaron a perder terreno.

Merikare da a entender que no quiso que dichos


acontecimientos sucedieran, pero el gobernador
Montuhotep II de Tebas pudo ir venciendo y
convenciendo a todas las provincias del sur de
Heracleópolis (imp. y se incorporaron al lado tebano).
En algunas provincias, la misma dinastía que gobernaba
bajo el dominio de Heracleópolis siguió haciéndolo bajo la tebana. Esto puede significar
que se aceptó o promovió la reunificación del Estado.

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➢ Se conserva una necrópolis muy saqueada en Heracleópolis, pero se considera
que debió ser inmediatamente posterior a la llegada de los tebanos. Por tanto,
seguiría habiendo allí actividad cultural y artística.

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