Tema 6
Tema 6
1) Baja Mesopotamia
• Jemdet Nasr. Surgen edificios de grandes dimensiones que no es un templo,
sino un probable palacio que posteriormente se extenderá por la Baja
Mesopotamia.
• Dinástico Antiguo, Protodinástico. Tiene lugar la expansión de las
monarquías laicas, y aparecen por primera vez las dinastías, siglos después
del surgimiento del estado. Este período se divide en tres fases y termina
alrededor del 2330 a.e. con la victoria de un gobernante y la primera
unificación de la Baja Mesopotamia, mil años después que en Egipto.
• Reino Acadio. Dura tres generaciones y se resquebraja en la cuarta. Su
prestigio hará que sea la Dinastía que ponga nombre a los años hasta el 2100
a.e.
• III Dinastía de Ur. Burócratas capaces de controlar un gran estado que
crearán las bases burocráticas para el futuro y la formación de los imperios.
Se consolidan las organizaciones estatales, las monarquías laicas y los reinos
territoriales.
2) Siria
• Surgen diversos reinos, entre ellos Ebla. Queda en el conocimiento de las
poblaciones locales la idea de nuevas organizaciones tras el paso de las
colonias Uruk, y aparecerá un conjunto de reinos mal conocidos porque
siguieron existiendo entre el III y el II milenio a.e.
• Ebla resulta excepcional por su archivo, que aporta información acerca de
los demás reinos y de su funcionamiento político y económico.
• Los estados sirios adaptan un modelo de funcionamiento adaptado al
medio, que no permitía un sistema redistributivo basado en la producción
intensiva de cereales. La base económica es, por tanto, distinta.
3) Egipto
• Dinastías Tinitas, I y II.
• Reino Antiguo, Dinastías III, IV, V y VI.
• Período Heracleopolitano, Dinastías VIII, IX. Período de
descentralización, sin dinastías fuertes que dominan Egipto.
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Tema 6, I. El Bronce Antiguo en Mesopotamia.
Entre las décadas de 1960 y 1970 se excavó Shuruppak, ciudad donde se encontró una
biblioteca con textos del Dinástico Antiguo III (2600 – 2500 a.e.). Aparte de documentos
burocrático los había además de carácter mitológico. Estos responden al conocimiento
de la cultura mesopotámica, y se encontraban firmados con nombres de escribas
acadios. Este hecho no supone que estos individuos fuesen acadios, porque los nombres
pueden adoptarse aunque provengan de otras tradiciones. Pero la elección de un nombre
indica una cierta selección a partir de una perspectiva favorable, y si predominaba el
sumerio, pero había nombres acadios, significa por tanto que no eran concebidos de
manera despectiva. El descubrimiento lleva a los historiadores a plantearse el postulado
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inicial donde se entendía que existía una civilización sumeria y, posteriormente, una
invasión acadia.
• El Dinástico Antiguo
- El Dinástico Antiguo I
Se desarrolla ca. 2900 – 2750 a.e. Se trata de un período para el que hay escasísimos
documentos escritos, menos aún que en la propia fase Uruk, lo que indica cierta
recesión demográfica y económica que algunos autores adjudican a la desaparición de
las colonias Uruk. Éstas habrían supuesto un cierto alivio en su mantenimiento, pero a
la larga llevaría a la reducción de bienes de prestigio, menos poder y menos
redistribución y una cierta crisis.
Al haber muy pocos textos escritos y con una forma de escritura transicional entre
la de la fase Uruk y la cuneiforme, que se conservará posteriormente, la información se
adquiere fundamentalmente del marco arqueológico y de algunos documentos
administrativos. Existen además textos posteriores que aluden a este período y que
hablan de reinados que pudieron existir, contemplados desde una visión ya casi
mitológica. En este período, además, viven una serie de reyes en Uruk de los que se
conservan mitos (ej. luchas contra Elam, Gilgamesh), convirtiéndose más en figuras
mitológicas que reales. Corresponde también a este período en la lista real sumeria un
conjunto de reyes, los de la I Dinastía de Kish, que se convertirán también en personajes
legendarios hasta el punto de que, cuando en períodos posteriores los reyes de
Mesopotamia quieran ensalzar su figura, serán denominados a sí mismos como reyes de
Kish.
- El Dinástico Antiguo II
Se desarrolla ca. entre el 2760 y el 2600 a.e. Las cronologías se establecen a partir de
la variación de las improntas de los sellos cilíndricos, que poseen motivos que
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evolucionan. Son frecuentes en los yacimientos de este período, por lo que es un
elemento diferenciador bastante fiable.
Cronológicamente se divide en Dinástico Antiguo IIIa (ca. 2600 – 2450 a.e.) y IIIb
(ca. 2450 – 2350). A partir del 2600 a.e. aumenta considerablemente la documentación,
y hay un número de doce ciudades amuralladas que funcionan ya durante el IIIa, y sus
reyes están recogidos en las listas reales y documentados en buena parte
arqueológicamente.
Durante el Dinástico Antiguo III hay, al menos, doce estados. Por comparación con
Grecia se tienden a llamar ciudades-estado, pero esto es forzar una comparación no
imprescindible. Por eso se denominan reinos o estados prístinos, aunque G. Roux
plantea que, para hacer más evidente su control territorial, sería adecuado denominarlos
principados.
Las tablillas permiten conocer las transacciones de venta de tierras, lo que determina
la posibilidad de vender el suelo. Además, se recogen relatos mitológicos y canciones,
así como textos léxicos en sumerio y acadio utilizados, indudablemente, para el
aprendizaje de ambas lenguas. Hay además distintos objetos que permiten documentar
a los reyes y su relación con los dioses, como los vasos de ofrenda. Además, destaca la
presencia de documentos que informan de conflictos bélicos y su desarrollo según la
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perspectiva del observador, como el de Ur contra Uruk o
el de Lagash y Umma, como muestra la estela de
Eannatum. Además, se desarrolla un conflicto
permanente entre la región de la Baja Mesopotamia y
Elam. Elam debió tener un nivel de cohesión social y de
capacidad de organización semejante al de Mesopotamia,
pero la documentación elamita no puede leerse (imp. el
protoelamita no ha sido descifrado). Sin embargo, la
documentación mesopotámica indica la gran fuerza
bélica poseída por Elam.
El conflicto entre las ciudades de la Baja Mesopotamia se justifica en los textos a partir
de los dioses. Se entiende que la realeza surge desde Jemdet Nasr, permitiendo a los
reyes justificar las guerras en términos religiosos. Sin embargo, entre las ciudades
mesopotámicas quedaban espacios para el pastoreo, actividad que conformaba una forma
de vida dentro de su economía y que requiere pastos y espacios sin cultivar. En el caso de
Lagash, Umma tenía alquiladas tierras en la ciudad para que su ganado pudiese
alimentarse. Lagash culpa a la ciudad de Umma de no haber pagado el alquiler, por lo
que la atacan. Según los textos el enfrentamiento dura más de una generación, por lo que
la conflictividad probablemente era previa. Algo que está latente en estos conflictos, con
frecuencia, es la presencia ciudades en el mismo cauce de agua, aguas arriba y abajo.
El control del agua y el beneficio de los de aguas arriba frente a los de abajo debió generar
conflicto, porque seguramente conocían que la productividad de los campos disminuía
o aumentaba en función del regadío.
En este periodo aparece la figura del monarca. Los gobernantes de estas ciudades no
se denominaban siempre igual, no había título común:
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• En: “rey”, “sacerdote”. En Uruk debía significar sacerdote. En el Dinástico
Antiguo fue, probablemente, adoptado por el gobernante laico como título ya
existente.
• Ensi: “vicario de dios en la tierra”. Término que posteriormente emplearán los
gobernantes de las provincias. Se trata de un título real donde el gobernante se
presenta como subordinado al dios.
• Lugal: el más característico, significa “hombre grande”. No manifiesta relación
con las divinidades, como una reivindicación de la diferencia de este tipo de
gobernante frente a los que existían antes. Se enfatiza su condición de ser
humano.
• Posteriormente se emplearán epítetos que insistirán en los aspectos que se quieran
resaltar, insistiendo en la fuerza o la capacidad de administración de los
monarcas de los deseos de los dioses.
El Estandarte de Ur es ejemplo
claro de la posición del monarca. En
sus dos caras se representan los dos
temas que enfatizan a la figura del
rey del período: la capacidad de
vencer en la guerra y la capacidad de
hacer producir bienes para que los
campesinos puedan entregarlos
como tributos.
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donde los gobernantes laicos tienen que ser respetuosos con las estructuras
de poder que ya existían (en, ensi) pero reclaman tierras que permiten
mantener una institución que es muy amplia, el palacio. Al mismo tiempo,
aparece el termino lugal.
- Economía
La forma empleada para poder mantener esta estructura desigual es, probablemente, la
creación de nuevas tierras de cultivo. Frente a la situación del periodo anterior, en el
que sólo puede sugerirse cómo pudieron repartirse las tierras, desde el Dinástico Antiguo
se conoce cómo se mantiene la sociedad y cómo funciona de forma práctica el sistema
redistributivo.
Hay además documentos de venta de tierras entre privados. Por lo tanto, existe suelo
privado, aunque se desconoce su porcentaje o su procedencia. Además, probablemente,
las familias, que querían mantener la tierra y sus beneficios, solían introducir al hijo
primogénito en la administración para heredar el cargo de su padre y hacerse con el
beneficio de las tierras, lo que fuerza a que surjan dinastías de altos funcionarios.
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demanda. Los materialistas históricos defienden un pequeño porcentaje de
tierras en manos privadas.
- Ritual y enterramientos
• El Reino Acadio
Se trata de un período de connotaciones casi míticas para los propios
mesopotámicos posteriores. Se desarrolla entre el 2335 y el 2193 a.e. La
carencia fundamental recae en que se desconoce dónde está Akkad, la
capital del reino, lo que priva de una importante documentación
administrativa a los historiadores. Al mismo tiempo, no obstante,
encontramos numerosas representaciones del monarca y estelas que
ensalzan las conquistas militares.
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el periodo esta importancia ideológica para los reyes posteriores, se convirtieron
también en el modelo seguido por los niños para leer y escribir. Además, la fama de los
reyes hizo crear todo tipo de documentos literarios en torno a ellos en los que se
enfatizan los aspectos que se buscaba resaltar, convirtiendo a reyes que gobernaron de
manera similar como personajes antagónicos, como sucede con Sargón y Naram-Sin,
cuya concepción es obra de interpretaciones posteriores. Además, se crean colecciones
de presagios que, a partir de entonces, se convierten en una especie de ciencia para los
mesopotámicos.
Con el Reino Acadio, por primera vez, se intenta hacer coincidir la esfera política con
la comercial. Durante más de un milenio, los mesopotámicos habían estado comerciando
con regiones distantes como Siria, Anatolia e Irán, conscientes de que sus redes estaban
a distancias descomunales y se dejaba al azar que los productos enviados hicieran
regresar otras materias primas. Además, parece consolidarse la Baja Mesopotamia. Se
plantea la posibilidad de conquistar el territorio por el que circulan sus rutas
comerciales, con un intento de que el espacio controlado se extienda más lejos, y la
dirección de las conquistas militares coincidirá con la situación de las redes y colonias
comerciales.
Los textos tendrán carácter legendario, y narrarán su vida de forma más completa pero
literaria. La tradición oral será incentivada por la propia corte y reflejará determinadas
situaciones, si bien no de manera plenamente fiel. Estos textos aluden a que Sargón es
hijo de una señora “que ha cambiado de estatus”, procedente de las montañas,
transmitiéndose la impresión de que el monarca procedía de una familia desconocida.
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Probablemente se tratase de un deseo voluntario de ocultar su origen. La tradición
literaria narra que la diosa Ishtar se enamora de él, favoreciéndolo hasta llevarlo a la
realeza. Se trata, en definitiva, de documentos valiosos porque testimonian la
importancia de la ideología y de la elaboración de relatos acerca del monarca.
Con ello, crea una nueva concepción de la realeza, justificada por sí misma y no
únicamente por el apoyo de los dioses y enfatizando a su vez el carácter militar del
propio monarca. A través de las titulaturas de las inscripciones, halladas casi todas en el
santuario de Nippur (imp. algo que no parece romper con la tradición anterior, sino
que enfatiza en que el templo siga siendo el garante de la realeza), se testimonia que:
1. En un primer momento se hace calificar como rey de Kish, como el rey de las
ciudades en que se dividía la Baja Mesopotamia. Se desconocen las
circunstancias del momento, cuando el monarca lleva a cabo la toma de poder.
2. Las siguientes inscripciones lo denominan rey de Akkad. Akkad es una ciudad
de nueva fundación para entonces, lo que indica que en cierta manera existía
conflicto con la ciudad de la que Sargón era originario. Quizá en la toma de poder
tuvo lugar alguna interferencia, o quizá sólo buscaba romper con la realeza
anterior de una forma tan drástica que decide crear una nueva capital.
Probablemente se encontraba muy cerca de Kish, pero se desconoce su
emplazamiento exacto.
3. Posteriormente será denominado rey de Sumer y Akkad, momento en que se
produce la toma de la región meridional y el área del río Diyala.
4. Finalmente, los títulos le califican como rey de las Cuatro Regiones. En este
momento, los textos afirman que había conseguido obtener la soberanía del Mar
Inferior al Superior. Sin embargo, esta información no parece confirmarse,
porque la ciudad más lejana documentada es Tutul, cerca del Habur.
Probablemente los textos se refieran a la apertura de las rutas del Mar Superior
al Inferior, porque además se testimonia la llegada de plata de los montes Tauro.
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conquistó un territorio de alrededor de 400 kilómetros, superando cualquier otro
dominio territorial previo.
Sargón es sucedido por sus hijos Rimush y Manishtusu. Al morir Sargón, las ciudades
de la Baja Mesopotamia se autoconsiderarán independientes, porque se habían
declarado fieles al monarca. Así, intentan iniciar una política de autogobierno propia de
períodos anteriores. Los hijos de Sargón, por su parte, buscarán reconquistar las
ciudades que ya había vencido su padre, y en ambos casos atacan, además, al Elam. Con
Manishtusu, las referencias a las conquistas y a los ataques de la región de Irán son
ricas y explícitas en términos geográficos, dando la impresión de que el Elam necesita
una mayor organización para enfrentarse a los acadios en una situación de constante
derrota frente a éstos.
1. A través de los ríos Tigris y Éufrates, hacia el Norte y Noreste para acceder a los
Tauro y al Éufrates a través del Tigris. En ambos enclaves hay testimonios de
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paso y conquista con estelas y fortificaciones. Se trata de una región de
producción de cedro y plata, y en el trayecto el Reino Acadio se enfrentará a
Ebla. Las referencias mencionan explícitamente la victoria sobre Ebla, lo que
permite el control de la zona y de los bienes que produce. Además, consigue el
control del mar Superior al Inferior, con testimonios en Nínive y Ebla,
destruida.
2. Respecto a la expansión hacia Elam, la referencia más explícita es un tratado
con los elamitas por parte de los acadios. Las inscripciones acadias enfatizan la
victoria sobre Elam, pero en elamita se halla un texto del tratado donde éstos son
considerados interlocutores válidos. Sin embargo, no hay muchos otros
testimonios que documenten la continuidad de la dinastía en Elam. En Susa, por
otra parte, se hallan documentos que testimonian la presencia de representantes
acadios en Elam. Por ello, probablemente hubo, al menos, una derrota efectiva
y temporal contra la región.
3. Se desarrollan expediciones hasta el Golfo, y se organiza una flota de saqueros
contra Dilmún y Magán.
- Características generales
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• Los únicos testimonios de control efectivo están en la Baja Mesopotamia. En
el resto de territorios los testimonios solamente indican la presencia de
representantes de los reyes. El palacio del Tell Brak conforma un elemento
aislado. La pretensión de los reyes era, seguramente, controlar redes
comerciales sin enfatizar en el control político. Por otra parte, ni la
documentación hallada ni las propias construcciones ideológicas del periodo
testimonian que fuesen capaces de asimilar poblaciones y territorios distintos
a ellos, pues no se documenta cómo se relacionaban, por ejemplo, con la
gente de la Alta Mesopotamia (imp. a pesar de las diferencias culturales, de
lengua y de carácter político). Probablemente se estableció como respuesta
sistemática la fuerza militar.
• La Baja Mesopotamia se dividió en provincias, que significativamente
coinciden con el territorio de los estados anteriores, y cada una de ellas tendrá
un ensi. Los nuevos ensi serán llamados “ciudadanos de Akkad”, como
individuos directamente gobernados por el rey de Akkad.
• La actividad militar es el único sustento real a la ideología imperialista que
intentan imponer los reyes acadios, y es un argumento para presentar al
monarca, además, como ente novedoso. Por primera vez, se crea un ejército
permanente de cierto tamaño de entre 4000 o 5000 soldados. Durante el
reinado de Naram-Sin estaba más estabilizado, por lo que probablemente se
asiste a una transformación de la organización y el pago del ejército. Las
tropas presentan diferencias respecto a los ejércitos anteriores, con una
distinguida presencia de los arqueros que permite un enfrentamiento
completamente distinto y supone la base de la rapidez de las conquistas
militares.
• Se hace un importante énfasis en la imagen de la victoria sobre el enemigo,
con numerosas representaciones de prisioneros maniatados, desnudos,
desprovistos de todo salvo de su propio cuerpo.
• Desde el punto de vista cultural, con la victoria de la ciudad de Kish y la
preponderancia de Akkad el acadio se introduce también en la
administración, y supondrá una ventaja cuando posteriormente se aumente
de forma exponencial la llegada de poblaciones de origen amorreo (imp.
Ammanus). Se introducen poblaciones nómadas que se contratan para
actividades concretas, que no hablan acadio, pero sí otras lenguas semitas
que permiten el contacto entre ellas. Así, la administración podrá asimilar a
estos recién llegados.
• No sabemos si había más hablantes de acadio que de sumerio (imp. aunque
en el norte parece que es así), pero la oficialización de la escritura y la
capacidad de asimilar a otras poblaciones hará que el sumerio pierda peso
paulatinamente.
• En la forma de gobernar y administrar hay diferencias entre la Baja
Mesopotamia y el resto de reinos de Súmer y Akkad, que tienen tratamiento
homogéneo y están divididos en provincias. En las ciudades más
importantes se instala un gobernador que inicialmente es fiel a la dinastía,
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pero paulatinamente se permite que accedan miembros de las élites locales,
siempre dependiendo del nombramiento del rey de Akkad.
• Aunque los reyes acadios crean un nuevo ejército, no se plantean la necesidad
de crear una administración relativamente homogénea. Esto será un
elemento de debilidad, porque las órdenes y la economía se transmiten y
funcionan de manera distinta.
• El control sobre la Baja Mesopotamia es relativamente laxo, con cierta
autonomía para que siga desarrollándose la vida de las ciudades con
continuidad respecto a los periodos anteriores bajo la nueva dirección del
representante del rey de Akkad. Por tanto, no se intenta que haya una
administración homogénea en el reino, sino que se preserva la previa.
• En la periferia, frente a la propaganda imperial que ensalza a los reyes y las
conquistas, se puede identificar a partir de los textos una cierta incapacidad
de imponerse sobre territorios tan extensos. Los reyes acadios necesitan
justificar su presencia, pero el imperio es el control de una serie de rutas y vías
de tráfico comercial a través de los ríos donde se impone una presencia muy
laxa de los acadios, a través de guarniciones militares o tratados. Por lo
tanto, el imperio deja un margen enorme a la posibilidad de debilitarse, pues
no se intenta homogeneizar y está presente la disgregación. Nunca se
compone una unidad integrada.
- Economía
Las tierras nuevas per se y las que cambian de dueño se destinan al monarca o a los
nuevos grupos de poder, fundamentalmente jefes militares. Esto supone una
transformación radical de la propiedad del suelo, porque aparece un gran propietario,
el monarca, que busca su beneficio personal. Se convierten en grandes latifundistas, y
utilizan las tierras políticamente para regalarlas a los fieles en el ejército y la
administración (ej. gobernadores). Probablemente se tratase de auténticas donaciones, no
en usufructo. Todo ello se ve reflejado en la documentación administrativa y en el
obelisco de Manishtusu.
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Desde un punto de vista histórico la transformación es más radical a consecuencia de
la expansión militar, sobre todo en la periferia mesopotámica. Se siguen las rutas
comerciales que previamente se habían seguido, pero las conquistas militares implican
una desestabilización en la zona por donde pasan las tropas. Hasta ese momento, la
periferia se había estructurado socialmente en función de la existencia de determinadas
materias primas que servían como base de la estructuración para que se organizara el
hacer llegar esas materias hacia el lugar donde eran reclamadas. Se estructura la oferta
de la periferia, la sociedad y se crean así protorreinos de base económica en dichas
materias primas en que se especializan por el cauce de venta a través de los ríos hacia la
Baja Mesopotamia.
Pero cuando los reyes acadios buscan obtener de manera muy veloz las materias
primas lo hacen mediante la conquista o el saqueo, y no sólo se llevan el botín antes de
éste ser exportado, sino que desestabilizan la situación socialmente en los reinos
extranjeros, generando pérdidas humanas y de estructuras de producción de materiales
(ej. talleres donde fundir). Por ello, pasada una primera generación, las zonas por donde
ha pasado Sargón de Akkad se convierten en áreas donde ya no se producen estas
materias, por lo que sus pobladores deben irse más lejos. Por eso los hijos y nietos de
Sargón deben expandir el territorio controlado, porque las propias materias primas se
dispersan.
Además, las estructuras sociales y económicas que se habían ido estableciendo se ven
desmanteladas. Durante varias generaciones, los nietos de Sargón consiguen mantener
un sistema redistributivo basado en la existencia de unas élites que reciben bienes del
extranjero, pero Naram-Sin no puede expandir sus fronteras más lejos de Magán. Con
ello, el estado mesopotámico se viene abajo, pues no había sabido estructurarse en la
explotación y organización de la producción. Sin embargo, la tradición considerará que
fueron los nómadas quienes destruyeron el reino de Sumer y Akkad.
• La III Dinastía de Ur
La III Dinastía de Ur se desarrolla durante el último siglo del III milenio a.e., y la
corte se centrará en la ciudad de Ur. Probablemente sea el período con mayor
documentación de la historia de Mesopotamia, sobre todo cuando respecta a cuestiones
administrativas. Se conservan cientos de miles de tablillas, y del reinado de uno de los
últimos reyes se poseen numerosas tablillas en las que se especifican todos los trámites
administrativos.
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Existía un profesor principal, ayudantes y vigilantes. Se organiza así un sistema muy
jerarquizado producto de una sociedad muy jerarquizada.
Resulta llamativo que apenas hay inscripciones reales. La información que no se tiene
por textos enviados a escribir por los monarcas se puede obtener porque los reyes quedan
mencionados en las listas reales de años, y se conservan muchísimas de distintas
ciudades. Normalmente son semejantes, y transmiten actividades que emanan
directamente de la corte, que eran también de tipo religioso cultural y no sólo político.
El siglo de dominio guti lo pone fin Utu-khegal de Uruk, quien inicia una política de
conquista en las ciudades meridionales. Una de estas será Ur, donde gobernará el rey Ur-
Namma, probablemente hijo del Utu-khegal, sin aparente conflicto en la transición. Ur-
Namma no menciona en ninguna inscripción de manera directa quién es su padre, en
una posible situación semejante a la de Sargón donde se busca romper con la tradición.
Durante su reinado parece existir doble capitalidad: el rey gobierna desde Ur, y el
príncipe gobernante y la esposa real viven en Uruk, manteniendo ambas ciudades así su
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prestigio. Ur-Namma menciona como antepasado a Gilgamesh, motivo de más para
pensar que el monarca proviene de Uruk.
Una serie de actuaciones que testimonia el código son la prueba del deseo de eliminar
esa presencia política de las ciudades con normas unificadoras para toda la Baja
Mesopotamia, y plantea un mismo sistema de pesos y medidas para poder regular
fácilmente la actividad económica desde una autoridad central. Además, en las ciudades
se impone un gobernador. A diferencia de los acadios, no gobiernan las dinastías locales,
sino que se accede al poder tras pasar una jerarquía de funcionarios y habiendo
conocido todos los ámbitos de la administración.
- El reinado de Shulgi
El hijo de Ur-Namma, Shulgi, reina toda la primera mitad del siglo XXI a.e. Si el
padre estableció bases políticas de unificación, este lo consolidó mediante la segunda de
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las políticas principales del reinado: crear un sistema burocrático para el control de la
economía del estado desde una autoridad central.
Además, se termina de jerarquizar el panteón, que será unitario para toda la Baja
Mesopotamia. Los dioses de ciudades gobernantes del pasado se convierten en dioses
abuelos, y los dioses de las ciudades activas son los dioses que efectúan las funciones
principales en el panteón. Ello implica la reorganización de la religión y, aunque
existirá el recuerdo de la procedencia de los dioses de ciudades concretas, compondrán
un panteón unitario.
A partir de ahí, uno de los ejes de la política de Shu-Sin y de su sucesor Ibbi-Sin será
ir reforzando esa separación frente a los amorreos. Se refuerzan las murallas de las
ciudades para que estén más protegidas de estas poblaciones. Sin embargo, al mismo
tiempo, la documentación administrativa los sigue plasmando como individuos
contratados (ej. miembros del ejército, de las tropas). La situación llega a cierta crisis
con Ibbi-Sin, porque las ciudades del Norte, en torno al muro de los amorreos, comienzan
a independizarse. Nombra a un gobernador que debería devolverlas a las obediencias,
pero aun así continúan independizándose. No se conoce la causa, pero probablemente se
deba a un desequilibrio económico interno. A esta situación puede sumarse el apoyo de
los elamitas, que aprovechan el momento de debilidad de la Baja Mesopotamia para
apropiarse de la riqueza mediante incursiones que saquean incluso la propia capital. Así,
la dinastía desaparece y las ciudades vuelven a ser independientes alrededor del año 2000
a.e.
- La estructura política
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Irnana que fue ensi de varias ciudades y jefe militar de la zona oriental. No se
sabe si es algo excepcional o si de manera normal se había creado una división en
el estado que dejaba esta parte bajo la influencia del ministro.
• Las antiguas ciudades quedaron organizadas en provincias. El control quedaba
bajo las ordenes de un ensi, que asumía funciones tanto civiles como judiciales,
pero no las actividades militares, que estaban controladas por la figura del shagin.
Da la impresión de que el cargo se arrendaba, así como de que conjunto de
gobernadores de las provincias tenía que contribuir al templo de Enlil en
Nippur.
• En el tercer nivel de actuación política, encontramos aldeas dirigidas por un
alcalde, hazzanum, que asume funciones como dirigir los consejos de la aldea
para incidir en cuestiones de incumbencia local. Se encargan de la recaudación de
impuestos y nombran a las personas que deben trabajar en los trabajos comunales.
• Los sukkal eran comisionados encargados de cualquier aspecto de la
administración que se les ordenase por el rey o el sukkalmah.
• El gal-zu-unkina era el jefe de la asamblea de Súmer. No se conoce más de esa
asamblea, pero si existe el cargo y el significado es literal, indicaría la existencia
de otras instancias de gobierno que se escapan de la estructura que conocemos.
Quizá fuesen representantes con un tipo de voz, al menos, como consejeros del
estado.
- Economía
Con la III Dinastía de Ur, la actividad económica supone una transformación del
paisaje humano. Se desarrollan patrones de asentamiento distintos a las fases anteriores,
y las ciudades crecerán de manera muy significativa. Dada la riqueza de documentación,
la impresión que da es que hubo un aumento demográfico amplio, o que en el periodo
anterior había habido también mucha población no documentada. Ahora cualquier
individuo está controlado por la administración, lo que parece testimoniar un amplio
aumento demográfico en la zona. Algunos autores han llegado a plantear que la Baja
Mesopotamia alcanzó, a finales del III milenio, su mayor índice de población. La
población se centra en torno a un número relativamente limitado de ciudades: la costa en
torno a Ur y Uruk, el área norte y por el rio Diyala. Si la documentación disponible es
fiable, algunos autores hablan de entre 200.000 habitantes a los 360.000. Algo
excepcional sucede con Lagash, pues en el período acadio de Lagash dependían 30
aldeas, y en la III Dinastía de Ur casi 100 aldeas.
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suelo. Probablemente fuese una materia prima con la que se comerciaba desde hacía un
milenio y medio.
- Estructura social
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Tema 6, II. El Bronce Antiguo en Siria. La ciudad de Ebla.
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Respecto al origen de la ciudad no hay muchos datos, salvo testimonios de la
existencia de un palacio de comienzos del III milenio, aunque parece haber sido un
enclave habitado desde finales del IV milenio a.e. Probablemente su origen se viese
como lugar de almacenamiento de productos que se intercambian con una colonia Uruk.
• A la cabeza del estado está el rey, al que se le denomina tanto con el término
sumerio como con el eblaíta (malkum). Hay diccionarios sumerio – eblaíta,
a partir de los cuales pudo empezarse a leer los signos y a transcribirlos. Se
conocen más de una docena de reyes desde el siglo XVI al XIV, y una buena
parte de los más antiguos no parecen heredar el cargo de padre a hijo.
Desconocemos si es una carencia de nuestra información o si las razones para
la herencia del cargo son distintas a las de otras sociedades. Algunos autores
han planteado la posibilidad de que funcione como una monarquía electiva
inter pares.
• La maliktum o reina tiene también un papel importante, tanto a nivel
económico como religioso. Participa en los rituales, pues hay una alta
ceremonialización de la actividad estatal. Al morir el monarca, la esposa sigue
ocupando el mismo cargo hasta que ésta fallece.
• Los hijos reales tienen también cierta implicación de gobierno. El hijo
primogénito se encarga de cuestiones administrativas y dirige las actividades
militares. Pero no sabemos si esta situación puede expandirse a toda la
historia de Ebla.
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• El m-sita o adamu tiene un cargo similar al de un primer ministro. Se
encuentra por debajo del monarca. Resulta curioso porque, en cambio, cuando
muere el monarca, se elige un nuevo adamu, por lo que probablemente se
tratase de un individuo de confianza, aunque se hereda de padre a hijo.
Además de controlar actividades militares junto a unos de los príncipes, es
el responsable de buena parte de la administración del estado y de las
ciudades subordinadas a Ebla.
• Lugal-saza, gobernador del interior de la ciudad. Parece ser alguien
subordinado al monarca que parece ocuparse de la administración especifica
de la zona de los edificios ligados al gobierno.
• Consejo de los Abba. Estaba formado por las familias más importantes de
la ciudad. También residen en el palacio, por lo que la institución se presenta
como la sede de un gobierno colegiado, planteándose que este consejo es
quien elige a los propios reyes. Para los autores que plantean que Ebla tiene
un sistema político muy ligado a la división en grupos sería la pervivencia
de la sociedad gentilicia en un estado que, por imitación de Mesopotamia, se
ve obligado a que la población se organice según dónde se asientan las
comunidades. Se mantendría la organización marcada por la pertenencia a
ciertas familias, por lo que Ebla habría sido la unión de unas catorce familias
que serían representadas por los catorce Abbas, aunque en la administración
las familias son referidas según el lugar en el que viven.
• Los lugales son directores de un conjunto de individuos dependientes del
estado que pueden variar entre 400 y 800 y están ligados a los distintos barrios
de la ciudad. Junto a ellos existe otro conjunto de lugales, quienes residen en
las ciudades que han firmado algún tipo de tratado con Ebla y que las sitúa en
subordinación (ej. pago de tributos).
• Los ugula son los representantes de estas entidades con las que Ebla
establece tratados. Son estados de estructura no sedentaria, por lo que son
representantes de grupos gentilicios que habitan zonas no tan representativas
como las de los lugales. Probablemente se tratase de la población nómada
propia del área de Siria.
• A partir de la documentación, parece que Ebla hubiese situado a las ciudades
más cercanas en control directo a modo de provincias, mientras que en las
lejanas se busca favorecer el tránsito de mercancías.
24
• Los templos son exclusivamente un lugar de culto, donde puede haber reparto
de bienes coincidiendo con las festividades. No poseen tierras, y su papel en la
redistribución es más limitado que en Mesopotamia.
• La estructura de la producción está destinada al comercio. Si se necesita lana,
se imponen impuestos y control en los bienes que producen esta lana y sus
explotadores. Con la agricultura se incide menos, porque la producción de
cereales no está directamente implicada en sus actividades comerciales.
• El rey y los ancianos viven en el palacio, y se puede conocer porque se ejerce la
centralización del alimento para todos ellos. Reciben directamente el alimento
sin la entrega de tierras en usufructo.
• Las tablillas no informan en las referencias a la redistribución de la relación
directa entre los abba y los distintos distritos de la ciudad, con la estructura
gentilicia. Aunque suponemos que los distintos distritos pueden estar
relacionados con los abba, no hay documentación que lo testimonie de manera
directa.
• No se conocen inscripciones monumentales, y aunque hay alguna estatua de
periodos posteriores, del III milenio no la hay. Algún autor plantea que pudieron
existir, pero hechas de piedras de alto valor económico que habrían llevado a su
saqueo.
• Salvo en el reparto de ofrendas para el lugar donde se venera a los dioses, se
conocen ofrendas a los altares de los reyes fallecidos. La mayoría, hasta los
últimos, parecían estar enterrados fuera de la ciudad, tras las murallas. La
influencia mesopotámica probablemente lleva a que los últimos reyes se
enterrasen en una cripta bajo el palacio (imp. como el complejo G).
• Las únicas referencias a los monarcas suelen ser sin su nombre, porque lo que
reciben lo hacen por ser el monarca, y los representan implicados en actividades
comerciales. Como un comerciante más entre de la ciudad al que el asumir el
cargo del rey le lleva a recibir un porcentaje de bienes en la distribución mayor
que los demás.
• La redistribución se organiza de manera muy ceremonizalizada. El modelo más
cercano es el de la Mesopotamia del IV milenio, de ahí que se deduzca que el
modelo parece imitar una colonia Uruk y no la Mesopotamia del III milenio. En
el palacio, a diario reciben el alimento el rey, los abba y unos 800 dependientes
ligados al palacio, tanto varones de actividad no especificada como mujeres que
parecen estar ocupadas en actividades de manufactura de los productos
alimenticios.
• A través de más de una docena de distritos el alimento es recibido por entre 400
y 800 individuos, y a diario hay más de 11.000 personas que reciben el alimento
desde distintas instancias. Se calcula que Ebla podría tener entre 15000 y 2000
habitantes, con un alto porcentaje de personal dependiente del estado. En el resto
de las aldeas que dependen de la ciudad, el porcentaje de dependientes puede
alcanzar los 40.000.
25
• En las festividades de las divinidades el porcentaje de la redistribución aumenta
considerablemente. En estos días el reparto se hace desde los templos, respetando
su influencia ideológica.
• El sistema de regalos que profundiza la relación entre los miembros del palacio
y determinados individuos. Al menos hasta donde llega la documentación, y a
pesar del volumen de repartos diarios, no hay pruebas muy claras de que el sistema
evolucionase hacia el reparto de parcelas dadas en usufructo a funcionarios,
aunque hay regalos excepcionales de tierras.
Por lo general, Ebla establece dos tipos de relaciones internacionales con los estados
cercanos:
Con algunas ciudades esto se soluciona por tratados cuyo fin es el respeto del ámbito
de actuación económica. Con las ciudades costeras como Ugarit da la impresión de que
se hacen tratados internacionales con Egipto y alguna ciudad de Mesopotamia,
relaciones pacíficas que se sellan mediante actos matrimoniales.
Lo cierto es que Sargón menciona su victoria sobre Ebla, pero sus textos pueden ser
más criticados. Sin embargo, los textos de Naram-Sin mencionan directamente la
destrucción de la ciudad, aunque al habar de ésta mencionan a Armanum y Ebla, y dan
más importancia a Armanum. ¿Había sido Ebla destruida previamente por Sargón o por
Mari? ¿Había una nueva dinastía en Armanum que fue destruida por Naram-Sin? Lo
único evidente es que los documentos se silencian a partir del 3200 a.e.
26
2. Relaciones comerciales.
27
Tema 6, III. El Bronce Antiguo en Egipto.
1. Dinastías tinitas. Se consideraba por los propios egipcios que era entonces
cuando se forma el estado, pero 250 o 300 años antes de Menes, considerado
primer rey, se había formado ya el estado egipcio. Estos reyes, según Manetón,
proceden de Abydos, de manera que el emplazamiento de las tumbas reales apoya
la información de éste. Dinastías I y II.
2. Reino Antiguo. Primer periodo de centralización completa de la sociedad
egipcia en un único estado con actividad encaminada a realizar grandes obras en
torno a la capital. Se desmorona con la desmembración del estado en varios reinos.
Dinastías III, IV, V y VI.
3. Período Heracleopolitano. Período de descentralización estatal. Se entiende
que es desarrollado por una única Dinastía.
Para este período contamos con información textual, y nos basamos en Manetón para
la estructura de las dinastías. Significativamente, al final de las dinastías IX y X, Manetón
cuenta los reyes que había habido hasta entonces. Se conserva, además, una
cincuentena de listas reales. Destaca el papiro de Turín, lista administrativa y lo más
desprovista posible de carga ideológica, porque pretende establecer una relación
cronológica de los reyes con fines administrativos, aunque está mal conservada. Al
igual que Manetón, después de la dinastía IX presenta una línea y se plasma que “hasta
aquí han reinado estos reyes”.
La forma más común que tenían las listas es similar a la tabla de Abydos, subjetivas y
en las que un rey se presenta haciendo ofrendas a los antepasados que él consideraba
dignos de aparecer en sus listas. Aportan una información fundamental: si faltan los
reyes de todo un periodo nos fuerza a preguntarnos por qué para los antiguos egipcios
estos reyes eran eliminados.
Los anales reales destacan sobre todo en el III milenio, porque se carece de fuentes de
información más ricas de apoyo. El más importante es la piedra de Palermo. Es un sillar
inscrito con un listado de acontecimientos año por año desde al menos inicio de la
dinastía I hasta finales de la dinastía V. Se encuentra fragmentado y el número de
bloques es significativo. Se divide en tres registros:
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1. Nombre del rey.
2. Lista de acontecimientos año tras año.
3. La subida del Nilo ese año. Registro muy cuidadoso en el III milenio porque a
partir de ahí se calculaban los tributos que debían pagarse al estado.
❖ Dinastías tinitas
❖ Reino Antiguo
El período presenta una documentación bastante más rica, pero no tanta como
supondríamos por la construcción de grandes obras monumentales. La centralización
es el resultado de la necesidad de poner todo el suelo agrícola para tener unos excedentes
que sirvan para mantener una mano de obra amplia para la elaboración de estos edificios.
❖ Período Heracleopolitano
• La información disminuye, pero es muy significativa. Hay incluso más
autobiografías que en el Reino Antiguo.
• No hay necrópolis real, se supone que los reyes se enterraban en Saqqara. La
sociedad tuvo la suficiente capacidad de acumulación de bienes que lleva a iniciar
29
la costumbre de creación de ajuares específicos para el enterramiento, con una
capacidad de reparto de bienes superior a la del Reino Antiguo.
A partir de la mencionada tablilla del rey Aha, observamos cómo el nombre de los
reyes se incrementa con un segundo término. El primero conocido fue el rey como
representante de Horus, mientras que el segundo nombre hará referencia a la
personificación de dos diosas por parte del monarca, Adjet y Nejbet. Sin embargo, no
siempre figurarán ambos nombres, aunque será desde entonces cuando se pueda afirmar
con seguridad que los títulos de los monarcas se vuelven más complejos. Además, en
estos momentos entendemos que el Estado ya está simbolizado por dos mitades, el Alto
y el Bajo Egipto.
En el cementerio real de
Abydos (imp. sector B), Aha
se encuentra enterrado en el
complejo B15, junto al
complejo B17/18 que
correspondería a Narmer.
Por proximidad, podría
suponerse que Aha fue
sucesor o hijo de Narmer.
Algunos autores plantean que,
en origen, Aha sería Mnj y, por tanto, el fundador de la I Dinastía. Pero también puede
entenderse que el título de las dos diosas no designa al propio rey vivo, sino al que le
30
precede, pudiendo relacionar en un solo reinado las representaciones de Narmer como
monarca del Alto y del Bajo Egipto.
➢ La piedra de Palermo
31
Esto también se ve apoyado por la complejidad arquitectónica de las tumbas. Lo
primero que llama la atención y que indica que el reinado de Aha rompe con el período
anterior está en la radical diferencia de su complejo funerario con el de Narmer, que
posee dos cámaras subterráneas excavadas (imp. en Abydos no se conservan estructuras
amplias, pero se han podido deducir). Con Aha, hay tres cámaras más grandes para su
enterramiento y el del ajuar (imp. lo que indica un aumento de la capacidad de
acumulación de la riqueza), muy cuidadas, cubiertas de elucido y pintadas a color. En el
suelo poseía postes que sujetaban las vigas con las que se cerraba el techo, lo que
implicaba la necesidad de esperar a la muerte del monarca para poder clausurar la
estructura. Hay, además, unas 30 tumbas más pequeñas. En la reciente reexcavación del
Instituto Arqueológico Alemán se han encontrado o huesos de leones jóvenes o huesos
de seres humanos varones de entre 20 y 25 años. Esto presenta una explicación
coherente, pues en comparación con las tumbas de los reinos iniciales, se está enterrando
un pequeño ejército que acompaña al monarca a la muerte.
32
➢ Impronta de sello cilíndrico
El período ocupado cronológicamente por las Dinastías tinitas es poco conocido, pero
su importancia resulta excepcional, pues es con cuando ellas se creará la ideología que
sustentará el Estado egipcio a lo largo de su historia. Sin embargo, existe mucha menos
información sobre los reyes de la II Dinastía (imp. a excepción de los reinados de
Peribsen y Khasekhemuy) y de la III que sobre los de la I Dinastía. Por lo que sabemos
del comienzo del Reino Antiguo en la III Dinastía, durante II Dinastía pudo haberse
desarrollado un proceso mediante el cual se estaban asentando los cimientos económicos
y sociales de un Estado fuertemente centralizado que se desarrolló con unos recursos
realmente vastos. Sin embargo, esta gran transición no puede demostrarse a partir de los
restos arqueológicos de la II Dinastía.
33
de su nombre, “el poder que aparece”, parece apoyar la teoría de que resolvió algún tipo
de conflicto interno.
Los reyes de la II Dinastía parecen mucho más enigmáticos que los de la I, pero se ha
podido recabar cierta información.
Constituía un edificio de adobe de grandes proporciones, situado por encima del nivel
de la ciudad, y caracterizado por una arquitectura de entrantes y salientes. Petrie lo
excavó en el siglo XIX, pero recientes reexcavaciones han sacado a la luz más material:
Sin embargo, tan pronto como se inician los problemas internos la necrópolis es
abandonada, claro síntoma de que se está produciendo una transformación ideológica.
Se trasladan a la necrópolis de Saqqara. Al sur del complejo de la Pirámide Escalonada
de Necheryjet se encontraron dos enormes series de galerías subterráneas, cada una con
más de cien metros de longitud. Asociadas a ellas aparecieron impresiones de sellos de
los tres primeros reyes de la II Dinastía (imp. Hotepsekhemuy, Nebre y Nynetjer). La
superestructura de estas tumbas ha desaparecido por completo, pero entendemos que ahí
fueron enterrados dos o tres reyes de la II Dinastía.
Así, llama la atención las proporciones del complejo funerario. Es posible que algún
pasillo estuviese destinado a miembros de la familia real (ej. rey, esposas reales,
34
príncipes). A pesar de ello, no obstante, las dimensiones son descomunales y manifiestan
la capacidad de acumular bienes para la amortización en el Más Allá. En cada cámara
se almacena aquello que el monarca necesitará en la otra vida, produciéndose bienes,
gracias a la gran capacidad de producción, para el enterramiento del difunto. Aunque
algunas de las cámaras no han sido bien excavadas, podemos advertir que tienen formas
diferenciadas.
Pero en la década de 1950 se halló, frente a la ciudad de Menfis, una necrópolis con
numerosas mastabas de altos funcionarios (imp. las mastabas son tumbas planas que
sobresalen unos metros), de las cuales se excavaron una buena docena de tumbas de
proporciones descomunales, de entre tres y cinco veces mayores que las tumbas de la
necrópolis. A partir de ahí, se ha discutido a quién deben atribuirse, pues, si pertenecen a
altos funcionarios, como tradicionalmente se ha entendido, ¿por qué son mayores que
las reales? Quizá el problema se haya enfocado incorrectamente al focalizar la pregunta
en las proporciones. En la actualidad se defiende la hipótesis de que los reyes fueron
enterrados en el desierto y en los Recintos del Valle es donde tendría lugar el ritual,
pues en su interior no encontramos registro material. Se supone que se elaboraban con
madera y fibras vegetales para recordar la arquitectura tradicional del Alto Egipto.
35
- La estructura del Estado de las Dinastías tinitas
Desde inicios de la Dinastía I se había creado un nuevo nombre para los monarcas,
tradicionalmente leído como rey del Alto y del Bajo Egipto, simbolizado por la abeja del
Delta y la caña del Alto Egipto. Un autor alemán propone que deberíamos traducirlo
como “rey dual”, como convención. Desde la Dinastía II se documentará un cuarto
nombre que se escribirá siempre por delante, “el halcón de oro” o “nombre de oro” (imp.
leído recientemente en una tesis en Madrid). Así, junto a la denominación de Horus y la
de las dos diosas, Selekh-Nebti, queda fijada la titulatura de los monarcas durante este
período.
Además, durante este período se fue fijando la ortografía de las palabras en jeroglífico,
pues hasta entonces no había una escritura completamente estructurada. Sin duda había
sido inventada antes, pero ahora es cuando se origina la ortografía de las palabras que
quedaría fijada para el resto de la historia egipcia.
En el Egipto de las Dinastías Tinitas por debajo del monarca se encontraba su propia
familia. Probablemente no toda la alta administración estaba formada por familiares, pero
el porcentaje de otros individuos sería bajo (imp. debemos entender la familia en un
sentido amplio). Además, los textos lo manifiestan, pues los denominan p’t. A finales
del III milenio termina convirtiéndose en un apelativo, pero hasta entonces los jrj- p’t son
miembros de la familia real. Era excepcional que las funciones no estuviesen fijadas, pues
un miembro de la familia real se veía obligado a desempeñar una función determinada
en el Estado. Además, aún no existía una burocracia establecida. Aun así, existían cargos
especializados:
36
o Ámbito provincial. Durante las Dinastías Tinitas se establecerá el
sistema de provincias en Egipto, que se considera la estatalización del
sistema de regadío, como evidencia un signo jeroglífico que representa
canales de irrigación. La propia estructura de las provincias parece
establecerse en función de las zonas que requieren un control unitario
para el regadío, organización que permite decidir en qué campos se
almacena el agua y qué otros se riegan paulatinamente, pues no hay
presas, sino campos inundados (imp. reservas de agua). Para el Alto
Egipto se establecen 22 provincias, que, con ligeras variaciones,
quedaron fijadas para el resto de la historia del país. Esto supone que
perdurará una división provincial ligada al paisaje, y Egipto se
convertirá en un país de poblamiento disperso. El Delta oriental, por
otra parte, había sido objeto de colonización a finales de Naqada III,
cuando empiezan a consolidar las provincias. El occidental no se utilizó,
pues no era apto para la agricultura y se prefirió que se especializase en
la ganadería, actividad que no requiere de un control tan férreo del
territorio. Quienes lo administraron residieron durante el III milenio en
la capital.
El Reino Antiguo está conformado por cuatro dinastías que no están compuestas por
familias distintas, pues el último rey de cada una de estas dinastías es padre del primer
rey de la siguiente. Dentro de la III sí coexisten varias familias, pero entre la III, la IV, la
V y la VI existe una sucesión patrilineal. Probablemente este corte se deba a cambios
en el sistema religioso que sustentaba el Estado y, aunque no se conservan textos que lo
expliquen, podemos reconocerlo en la forma de las tumbas de los reyes. En función de
la ideología del monarca cada pirámide será distinta.
• El complejo de Netjerykhet
La superestructura de la tumba de
Netjerykhet es el resultado de seis
modificaciones en el plano original,
producidas según se fue conociendo
todo el potencial del nuevo
material de construcción, la piedra.
La estructura final fue una pirámide
de seis escalones con una planta de
140 x 118 metros y una altura de 60
metros. Se alza dentro de un recinto
de 545 x 277 metros, cuyos muros
probablemente imiten la fachada
del palacio real. El cuerpo del rey fue depositado en una cámara construida debajo de
la pirámide, bajo el nivel del suelo. Si bien para nosotros la nueva forma arquitectónica
señala el paso a un nuevo período histórico, también guarda una clara conexión con el
pasado. En su diseño inicial era una mastaba de planta rectangular, es decir, una típica
tumba real del Dinástico Temprano.
El gran patio del Sur presenta unos mojones en el suelo con las estructuras dibujadas
en las fiestas Seth. En el espacio abierto se reproducen los pabellones que se utilizaban
en la fiesta Seth (imp. ceremonia de corte), con varios edificios macizos que reproducen
en piedra la estructura (imp. empleados para ceremonias). En el Norte, por otra parte, se
emplaza el templo destinado al culto del monarca.
39
ahora existirán dos ejes fundamentales en los templos funerarios reales:
Este-Oeste, por la calzada, y el Norte, por el que se desciende a la cámara
funeraria.
Sin embargo, Snefru se hace construir una segunda pirámide en Dahshur, la Pirámide
Roja, donde será finalmente enterrado. Se
entiende que buscaba tener una pendiente
muy elevada, pero cuando alcanzó cierta
altura comenzó a resquebrajarse y se decide
cerrarla con una más breve, por lo que se
consolida como una pirámide de doble
pendiente. Las caras son lisas y la pirámide
se conforma con hileras horizontales.
Probablemente el vértice se encontraba
cubierto de pan de oro. Presenta cámaras
impresionantes cubiertas por aproximación de hiladas, algunas alcanzando los 17 metros
de altura y muy bien esculpidas. En algunos lugares se emplazaron vigas de madera.
En torno a las pirámides se encuentra la única necrópolis que se erige en el país durante
la IV Dinastía. Además, se emplaza una barca egipcia que fue descubierta en la década
40
de 1950. Estaba cosida con cuerdas y, al hincharse el esparto en contacto con el agua, las
planchas se fijaban. Presenta la quilla poco arañada, por lo que probablemente fue sólo
utilizada para el enterramiento del monarca (imp. en la actualidad se ha descubierto
una segunda que se está exhumando).
En la Dinastía V se incorporarán
diferencias fundamentales. Los
monarcas de esta dinastía serán, casi
todos, enterrados en la necrópolis de
Abu-Sir, construyéndose en paralelo
a cada uno de los complejos funerarios
un templo solar, con un enorme
obelisco creado a partir de sillares. En
torno al patio se incorporará un
elemento de cierre y un templo
pequeño, repitiendo la idea del templo
bajo y la calzada. Desconocemos por
qué hacía falta que cada rey construyese este nuevo elemento paralelo al complejo
funerario. Algunos autores han planteado que se debe a que el complejo de Abu-Sir no
41
está a la vista de Heliópolis, lo que impediría que éste se viese. Esto implicaría una
situación que afecta a todas las pirámides, entendiéndose que la conexión visual era
imprescindible (imp. con todas las implicaciones que puedan deducirse). Las pirámides
se entenderán como propias construcciones solares.
Mientras que en la Dinastía IV el templo alto variaba, con la V Dinastía quedará fijado
y todos tendrán la misma forma: una parte con un pasillo sin visibilidad, sin ningún tipo
de entrada de luz, que da a un patio abierto en el cielo que lleva a la zona más protegida
del complejo, donde se ejercen las ofrendas al monarca. Por otra parte, las pirámides
variarán sus decoraciones, creando un auténtico juego de colores a partir de los distintos
materiales (ej. diorita, granito de diversos tonos). Se emplearán piedras muy costosas, la
mayoría procedentes de las canteras de Aswan, y se esculpirán y pintarán las paredes.
El énfasis se colocará, sin embargo, en las cámaras interiores. Desde el penúltimo rey
de la Dinastía V todas las cámaras interiores poseerán un pasillo descendiente que
desemboca en una cámara cuadrangular: al Oeste se emplaza la funeraria y al Este tres
cámaras sin decoración, donde se mantiene la piedra rugosa (imp. con un claro valor
simbólico). Se excavaba primero una fosa en el suelo para que en los laterales se
apoyaran las vigas que sustentaban el
techo en el mismo vértice de la pirámide.
La presión recae así sobre el suelo y no
sobre la construcción, siendo éste de
buena calidad y de caliza resistente. La
cámara interior, incluso las piedras que la
recubren, no llegan hasta las propias
vigas, dejando un vacío para que las
piedras de las cámaras interiores no
sufrieran presión (imp. soportando
incluso movimientos sísmicos). Estas paredes se cubrirán con textos, los Textos de las
Pirámides.
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Estos textos no serán históricos, no informarán de la vida del monarca, sino que tendrán
un carácter exclusivamente religioso. Son los textos religiosos más antiguos conservados
de la Historia de la humanidad. Se conservan en un número altísimo, con un total
actualmente de 800 himnos. Sólo la pirámide de Pepi I posee 200 textos. Cuando se
dieron a conocer se pensó que eran textos reservados al monarca, pero posteriormente se
ha empezado a considerar que pudieron haber sido recitados también en los
enterramientos de particulares. No obstante, en las tumbas de particulares, o bien nadie
tenía la voluntad de copiarlos o había una cierta sensación de que no debían ser copiados.
Por otra parte, sí existen textos exclusivamente reales que aluden incluso a la coronación.
➢ A partir del reinado de Snefru el nombre que aparecía debajo del título del
Rey Dual se rodea con una cuerda anudada en la parte inferior. Los
egiptólogos lo llaman cartucho. Se identificaron a finales del siglo XVIII y
se supuso que designaba el nombre de dioses o reyes, y los científicos
franceses lo vieron similar al cartouche francés. Su utilización coincide con
el momento en que se construyen las pirámides de caras lisas. Si posee forma
circular se denomina shen, entendida como la cuerda que rodea al mundo y
simboliza el circuito del Sol. Se entiende, por tanto, que se trata de otra
simbología solar que se aplica a los monarcas.
➢ A partir del hijo de Khufu, Khafre, aparece el epíteto “hijo del Sol”, “hijo de
Re” encima del cartucho. Aunque durante la IV Dinastía no se usa
regularmente, a partir de la V se establecerá como el quinto nombre de los
reyes egipcios. El cuarto nombre siempre es el nombre real del individuo,
mientras que el quinto designa el programa que desea realizar el monarca en
el gobierno.
A través de la documentación, parece que desde el inicio de la III Dinastía los reyes se
entendían como humanos divinizados, es decir, no eran dioses en sentido pleno.
Mientras que las inscripciones oficiales, textos modélicos del comportamiento del
monarca, siempre aluden a éste como a un dios, en la documentación no oficial se
observa cómo los egipcios lo entienden como a un ser humano. La historiografía había
establecido tradicionalmente que, desde el Reino Antiguo, los reyes eran concebidos
43
como dioses, pero hace 40 años, con la publicación de De la divinidad del faraón, se
desmonta la teoría. Hoy se entiende que ambas consideraciones son correctas: entendían
que el monarca era un ser humano, pero que desempeñando el cargo de rey actuaba en
representación de los dioses.
No conocemos bien la función de las esposas reales. Aunque no existe el título de reina,
tienen función dentro de la propia realeza. Se les construyen complejos funerarios con
estructura idéntica a la de los reyes, pero con dimensiones reducidas, y en los casos en
los que el rey no se presenta a sí mismo como hijo del rey anterior se presenta como hijo
de una mujer de la familia real, por lo que la trasmisión de la línea dinástica también
tiene en cuenta a las mujeres. En ocasiones algunas actuaron como regentes, con tres
casos documentados en el Reino Antiguo, recibiendo culto por un tiempo tan extendido
como los más importantes reyes.
La construcción de las pirámides del Reino Antiguo no puede entenderse sin una
administración bien establecida que permitiese el cobro de tributos y el funcionamiento
de una economía que pudiese mantener el aparato estatal.
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Desde la III Dinastía se documentan individuos enterrados junto al monarca,
conteniendo los títulos que desempeñaron durante su vida (imp. esto genera una lectura
muy problemática). Hoy entendemos que el conjunto de las titulaturas se puede agrupar
en tres conjuntos distintos:
1. Títulos honoríficos: “el amigo único”, “el conocido del rey”. Si implicaban una
función no lo señala el propio título, pero si desempeñaban alguna actuación
probablemente estaría ligada a las órdenes y a las necesidades puntuales del
monarca. Con estos títulos se insiste en la cercanía de los individuos al rey.
2. Títulos que aluden a una actuación concreta ligada al mantenimiento de la
casa real, en términos amplios: “encargado del guardarropa del rey”, “médico del
rey”, “jefe de los talleres del rey”. Siempre hacen alusión al monarca.
3. Títulos ligados al Tesoro o a las provincias. El cargo más importante es el de
visir o chaty, quien asume todas las funciones principales (imp. de la
administración) por delegación real. Durante las Dinastías III y IV todos son
miembros de la familia real, pero a partir de la V lo ocupan individuos que no
especifican pertenecer a ésta. Esto significa que la administración presenta la
posibilidad de ascenso y, para potenciar esta idea, lo más probable es que se
ocultase que la mayoría ya formaba parte de la élite. El chaty desempeña
funciones ligadas a la justicia y es el jefe de la administración y de los archivos
reales, lo que supone la confirmación de algo que suponemos que existe desde la
Dinastía I, centros de recopilación de los derechos y posesiones de la población
en textos. Por otra parte, al principio del Reino encontramos a un “canciller del
Bajo Egipto” que parece ir perdiendo importancia. También existe el “jefe de los
trabajos del rey”, el individuo que se encarga de la construcción de los complejos
funerarios y, probablemente, de las construcciones estatales (imp. título de
Imhotep).
Al mismo tiempo en que se va incrementando el cuerpo administrativo crece el
cuerpo de escribas. El escriba es un individuo que se ocupa de la administración desde
sus niveles más bajos, realizando registros sobre papiros. El más antiguo conservado
pertenece a la I Dinastía, aunque está vacío y sin texto. Será desde la III Dinastía cuando
surjan los primeros papiros escritos, pero no en escritura jeroglífica (imp. es específica
para monumentos). Probablemente desde la Dinastía I se habría inventado una forma más
rápida de escribir, el hierático.
46
• Se crearán fincas agrícolas, hwt,
representadas en los complejos funerarios,
y en cada uno se materializa con figuras de
la fecundidad que portan en sus manos la
palabra “ofrenda”. La producción de la
finca irá encaminada a la construcción y el
mantenimiento del complejo funerario.
Conocemos bien la creación de estas
estructuras tanto en el Alto Egipto como en
el Delta oriental, lo que implica una ocupación sistemática del suelo: allá donde
no había ya una aldea agrícola, el Estado la crea.
• Esto requiere de canales de irrigación para las instalaciones, imprescindibles
para aportar vida a quienes explotaban el suelo. Se lleva así a la explotación más
efectiva de los recursos del país, convirtiéndose el Delta en un área de explotación
sistemática.
• El principal propietario del suelo es el Estado, quien incluye bajo su control
directo al suelo agrícola más fértil del país. Dentro de estas tierras estatales
algunas se crean para construir complejos funerarios, otras para mantener el
palacio y otras para entregar en usufructo a los altos funcionarios.
• El funcionamiento de estas propiedades se conoce a partir de dos conjuntos de la
Dinastía V, entre los que se encuentra el de Neferikare. Probablemente, en los
conjuntos funerarios había un archivo en el templo bajo, en el valle. El control se
registra en tablas mediante un sistema burocrático que posee todo tipo de
modelos necesarios para el funcionamiento de la pirámide: para el control del
ritual diario, del material acumulado, de los alimentos que llegan al templo, del
reparto de los alimentos. Seguramente, en el palacio real se emplearían otro tipo
de tablas burocráticas haciendo referencia a la información que debía manejarse
para el correcto funcionamiento.
Respecto a la política exterior, desde las Dinastías tinitas había habido actuaciones
exteriores, muy puntuales y dirigidas exclusivamente a Nubia. Durante el Reino
Antiguo, las expediciones mejor documentadas son las orientadas a esta región:
• Durante las Dinastías tinitas, la isla de Elefantina (imp. que con la VI Dinastía
tendrá a sus propios gobernadores), al final de la primera catarata, conformaba la
47
zona de control del área meridional egipcia y el lugar donde se almacenaban los
bienes del comercio. Era el lugar donde se acumulaban las riquezas de las
expediciones, pues desde las primeras dinastías se inicia una política de saqueo de
Nubia. Con las Dinastías tinitas se ejercía la entrada en Nubia para saquear zonas
de terminadas y, a medida que iban esquilmando las zonas más cercanas las
expediciones se hacían más largas.
• Nubia se parece ecológicamente a Egipto, pero es más estrecha, es decir, la
capacidad de producir es más limitada. Las razias de las Dinastías tinitas había
llevado a una paulatina despoblación de la Baja Nubia.
• Al inicio del Reino Antiguo parece que el espacio entre la primera y la segunda
catarata había quedado deshabitado. Entre la II y la III Dinastía no era posible
el ejercicio de la agricultura en el área.
• Con el comienzo de la Dinastía IV, para facilitar el tránsito de mercancías nubias
hacia Egipto (imp. sobre todo el oro nubio), se establece una guarnición en
Buhen para que los individuos se encargasen de comerciar con los escasos nubios.
Las mercancías llegaban a través del Nilo desde África Central, por lo que se
almacenaban en la guarnición. Además, se encargaba de extraer la materia
prima en los wadis en torno al Valle, especialmente en el wadi Alaki.
• Durante la V Dinastía
parece que la presencia
pacífica (imp. aunque de
explotación) y el
comercio permitieron el
aumento demográfico.
Sin embargo, los nubios
eran conscientes de la
opresión de los egipcios,
y se ven obligados en
estos momentos a abandonar Buhen. A partir de entonces, el tránsito entre
Buhen y la primera catarata se convierte en zona peligrosa para los egipcios.
Los gobernadores de Elefantina tratarán de retomar el comercio con Nubia
mediante caravanas y barcos.
• Los nubios fueron paulatinamente más conscientes de su capacidad de control
de las riquezas. A través de las autobiografías puede verse cómo se van
reforzando, obteniéndose datos del propio comercio y los productos obtenidos.
A mediados de la IV Dinastía se emprende una expedición de no regreso, y el
hijo del director de ésta asumirá una nueva expedición para recuperar a quienes
se habían internado en Nubia. A partir de entonces se precisará un destacamento
militar.
También hubo contactos con los libios, que serán denominados thn, thnw, thmhw. Son
poblaciones que van desde la actual libia hasta el Delta occidental, ocupando algunos de
ellos los oasis occidentales. Siempre se les presenta de forma estereotipada. Respecto a
los contactos con Oriente, la expedición más conocida es la de Uni. La documentación
no especifica si la expedición es puramente comercial, pero hay zonas como Biblos o el
Líbano que se convertirán en las principales exportadoras de madera y bienes de Oriente
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Próximo hasta Egipto. También resalta la importancia del Punt, que, aunque se ha
discutido dónde podía emplazarse, hoy se entiende que estaba en Somalia y Yemen.
Sin embargo, aunque conocemos relativamente bien la segunda parte del período
Heracleopolitano, la parte más antigua del período es bastante más oscura, pues
desaparece la documentación menfita. A partir de entonces, las listas reales y Manetón
nos aportan información sobre las Dinastías IX y X, que no habrían tenido su centro de
actividad en Menfis, sino que habrían gobernado desde Heracleópolis Magna. Por
primera vez en casi un milenio, la corte y el lugar de residencia del monarca habrían
dejado de residir en Menfis.
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y su ciudad, Waset, como sede de gobierno. Estos acontecimientos marcarían el comienzo
del Reino Medio.
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Además, poseemos material que se ha producido exclusivamente para las necrópolis
de estos individuos enterrados que nos indican que, por primera vez, aparece una
producción artesanal encaminada a crear ajuares para el Más Allá.
➢ Durante los primeros 600 años del Reino Antiguo los muertos habían sido
enterrados sin ajuar. Desde finales de la VI Dinastía comienzan a parecer
individuos con pequeños ajuares compuestos por objetos de la vida cotidiana. A
partir de entonces se incluyen grupos escultóricos portadores de ofrendas que el
difunto consumirá.
• Necrópolis y textos
En el tránsito entre la VI Dinastía y el período Heracleopolitano los gobernadores
provinciales se harán enterrar en ataúdes paralelepípedos con paredes de madera de
calidad (imp. generalmente del Líbano). En el interior, con escritura hierática, se
escriben himnos para que se mantengan recitados por la eternidad para el beneficio del
difunto: los conocemos como Textos de los Ataúdes. En ellos están copiados parte de
los Textos de las Pirámides y en torno a 2000 himnos diferentes no documentados en el
Reino Antiguo.
Por otra parte, las tumbas del período presentan una forma diferente: bien porque
existen tradiciones locales o porque se crean específicamente diferenciadas de la
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tradición y de las tumbas vecinas, buscando
que la arquitectura refleje señas de
identidad, la idiosincrasia de la provincia
frente a las limítrofes. Se crean así nuevas
tumbas que terminarán por tener una
importancia fundamental en tiempos de las
Dinastías XI y XII, las tumbas saff. Éstas
poseen un gran patio con un pasillo
transversal por el que se accede a una
cámara interna. En el área Norte se construirán otro tipo de tumbas a partir de los
modelos del Reino Antiguo, que adoptarán la forma de un pequeño templo y que irán
orientadas a los gobernadores.
➢ Hay diferencias entre unas necrópolis y otras: mientras unas son más deudoras
de las del Reino Antiguo, con relieves organizados en registros que imitan los
temas de las Dinastías V y VI, en otras encontramos nuevas representaciones
con animales diversos e, incluso, sin registros (imp. evitando repetir la tradición
anterior).
➢ Los ajuares insisten en sus éxitos militares y testimonian la contratación de
nubios en el ejército mediante la representación de un destacamento de arqueros
negros (imp. para entonces Nubia era llamado el “país de los arqueros”). Hay
también muchas maquetas con soldados que aluden a éxitos militares contra
extranjeros, fundamentalmente pastores libios. Se documenta la presencia de una
serie de individuos en el Delta occidental, Assyut y el Egipto Medio cuyos cargos
los hacen responsables del pasto, en zonas donde, efectivamente, entraban los
pastores. Probablemente, la “lucha” contra los pastores libios se limitaba a evitar
que cometieran algún pequeño hurto.
• A finales del Reino Antiguo se crea un nuevo tipo de texto literario, las
enseñanzas. Se trata de un tipo de obra donde un individuo de cierta edad enseña
a un joven cómo se tiene que comportar para poder tener éxito en la vida, con
enseñanzas de comportamiento que ocupan una estrofa completa. Cada estrofa
presenta un tema distinto con formas de desempeñar cargos determinados. Son
significativas porque es una narración de lo que la élite considera como digno (ej.
hay estrofas ligadas a banquetes, otras al comportamiento de oficina, a cómo
debe comportarse el escriba). Del Período Heracleopolitano conservamos una
muy significativa porque el rey Khety es quien enseña a Merikare,
transmitiéndole el comportamiento propio de la monarquía y la retórica existente
detrás de los actos.
• Al mismo tiempo, las autobiografías se mantienen y se convierten en un género
bastante rico y abundante en muchas necrópolis. Nos informan de los altos
funcionarios provinciales y de lo que consideran la forma ideal de
comportamiento. Casi todas se corresponden con individuos que se mantuvieron
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fieles a los monarcas de Heracleópolis Magna, y engloban temas similares: una
continua afirmación de que en sus ciudades se está viviendo una situación crítica
que, mediante su actuación de gobierno, mejora. Los documentos se utilizan
como testimonio de que la situación era inestable, siendo siempre capaces de
solucionarla.
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➢ Se conserva una necrópolis muy saqueada en Heracleópolis, pero se considera
que debió ser inmediatamente posterior a la llegada de los tebanos. Por tanto,
seguiría habiendo allí actividad cultural y artística.
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