Frape:
Elías era la de definición de lo que se conoce como un caso perdido, o al menos así era
percibido por las personas a su alrededor, de complexión robusta, ojos profundos ....
¿sabes qué? simplifiquemos la descripción, parecía el típico compañero que parece que
te diría “no vengas mañana a la escuela”, pero si este fuera dos cabezas más alto y una
más de ancho, Algo así como un Jotaro pero tercermundista, Jotaro el de Jojos ¿conoces
Jojos? Bueno olvídalo, el punto es que pese a asemejarse a alguien que se la pasa
mandando gore al grupo del salón, realmente era alguien bastante tranquilo, eso sí, seguía
siendo un puto antisocial.
Se encontraba reclinado contra la pared del café, esperando a que el frape que había
pedido estuviera listo, no había tenido un buen día, había tenido 6 horas seguidas de
clases de una carrera que realmente no le gustaba, peor su padre le había dado dos
opciones, estudiar alguna carrera o conseguir un trabajo, así que como buena persona
que no sabe agarrar la pala se decantó por la primera, pero al menos como consuelo tenía
ese frape, caminar una hora hasta casa durante casi dos semanas para ahorrarse lo de los
pasajes era algo a lo que estaba dispuesto por este pequeño momento de felicidad.
-Pedido para... Elias- Su nombre fue llamado por la ¿Barista? Realmente no sé cómo se le
llama a quienes preparan el café, pero digámosle asi, el joven alzo la mano y se dirigió
hacia la barra a tomar su deseado premio, casi podía saborear el suabe toque de la crema
seguido por el dulce-amargo golpe del café y el chocolate, pero no pudo dar más de dos
pasos antes de que los sacara de sus pensamientos al alarido de horror de la barista quien
miraba histérica hacía fuera del establecimiento, sus gritos fueron seguido de muchos
otros provenientes tanto fuera como dentro del local, la Empleada salió corriendo hacia la
puerta trasera, dejando caer la tan añorada bebida del joven al suelo y siendo pisoteada
por los demás empleados y comensales que de desesperados buscaban cualquier salida.
Prontamente en el cafe solo quedo Elias, mirando las manchas marrones con forma de
suela de zapato que solía ser su frape, tantas horas caminando bajo el sol de la tarde en
pleno agosto y pasaba esto.... Elias se llevó la mano a la frente queriendo lidiar con su
decepción en ese momento, quería gritar de enojo en ese momento, pero se resignó a solo
dejar escapar un suspiro, justo antes de ser interrumpido por más gritos provenientes de
la calle, Finalmente, el joven decidió voltear atrás suyo y ver porque tanto alborote,
realmente se esperaba cualquier cosa menos lo que vio.
En la calle justo frente a él se encontraba lo que muchos denominarían una entidad
lovecraftheana, un ser de horrores inenarrables incapaces de ser procesados por la mente
humana que se arrastraba mientras rompía la tela misma del espacio y el tiempo....
Aunque desde la perspectiva de Elias parecía más algo así como un marisco muy grande
con un disfraz de Halloween saliendo de un portal morado, los gritos de panico colectivo
fueron acallados por la voz de aquel ser, no parecía capaz de hablar, pero era como si un
coro de voces agudas, grabes y un perico gritaran a lo unisonó resonando en la mente de
todos los presentes –Humanos, incrimínense ante Hehedgoth, la trigésima de los
arcontes, miembro del círculo de.....- la creatura se la paso recitando títulos alrededor de
minuto y medio –y devoradora de dimensiones, adórenme aquí mismo o sean insumidos-
la amenaza hizo que un niño de la multitud comenzara a llorar, el cual fue rápidamente
tomado por una serie de raros apéndices de la creatura quien lo metió en lo que parecían
ser un extraño tipo de fauces biointradimencionales o algo así y rápidamente desapareció
de la existencia.
Elías aun dentro del café presencio toda la escena, su respiración se agitaba y su ritmo
cardiaco se aceleraba mientras las facciones de su rostro temblaban erráticamente, en
ese momento Elías solo podía pensar “¿Enserio perdí mi frase, por culpa de esta perra
mamada?” Salió de la cafetería con pasos pesados y se plantó delante del Hehedgoth, El
joven no permitiría más injusticias, osea lo del niño realmente le daba un poco igual, pero
lo que lo que le paso al frape por culpa de la intromisión de aquel ente en su dimensión no
tenía perdon, ya no le importaba lo que le pudiera pasar.
-Oh, veo que ya hay un primer adepto a su nuevo dios, así me gusta, ahora humano
inclínate ant...- las múltiples voces psíquicas sobrepuestas fueron acalladas por un fuerte
manotazo del joven en donde supuso debería ser la cara de la criatura –Maldito humano,
por este acto tan imperdonable de insolencia hacia Hehedgoth ¡serás asimilado! - las
fauces sin fin de Hehedgoth se abrieron una vez más dispuestas a poner fin al existir de
Elias.... justo antes de ser cerradas de nuevo por una patada en lo que el joven supuso era
donde debía estar su ingle, el supuesto dios cayo justo antes de que una serie de patadas
le diera la bienvenida al piso, cortesía a la que se sumaron muchas más personas en la
multitud.
Hehedgoth no entendía lo que pasaba, había pensado que el miedo más grande del ser
humano era a lo inexplicable, y tenía razón en eso.... pero lo que no sabía era que para los
humanos la reacción posterior más común era agarrar a pedradas el objeto inexplicable.
Un supuesto Dios murió ese día, los padres del niño devorado por Hehedgoth no pudieron
soportar su perdida, lo cual los llevo a divorciarse un año después y haciendo caer a
ambos en un espiral de elecciones autodestructivas y alcoholismo.... peor eso nos vale
verga, luego de linchar al ente lovecraftheano la cafetería le repuso su frape a Elías, y eso
es todo lo que importa.
Fin.