NOTA DE CLASE - HISTORIA
Tema: La Revolución Francesa
La Revolución Francesa, que tuvo lugar entre 1789 y 1799, fue uno de los
acontecimientos más trascendentales de la historia moderna, ya que marcó el fin del
Antiguo Régimen y el surgimiento de nuevas ideas políticas, sociales y económicas en
Europa y el mundo. Este proceso revolucionario no fue un suceso aislado, sino el
resultado de una combinación de causas estructurales y coyunturales que se
desarrollaron a lo largo de décadas.
En el plano social, Francia presentaba una estructura jerárquica y desigual dividida en
tres estamentos o estados: el Primer Estado (clero), el Segundo Estado (nobleza), y el
Tercer Estado (burguesía, campesinado y obreros). Los dos primeros gozaban de
privilegios fiscales y políticos, mientras que el Tercer Estado soportaba casi toda la
carga impositiva, a pesar de ser el más numeroso. Este desequilibrio social generaba un
gran resentimiento y malestar popular.
En lo económico, la situación de Francia era crítica. El Estado estaba endeudado tras
años de guerras, incluida la participación en la independencia de Estados Unidos.
Además, hubo malas cosechas en los años previos, lo que provocó escasez de alimentos,
encarecimiento del pan (producto básico), y hambrunas generalizadas. La crisis
financiera llevó al rey Luis XVI a convocar en 1789 los Estados Generales, una
asamblea que no se reunía desde 1614, con la intención de aprobar nuevas medidas
fiscales.
Políticamente, el absolutismo estaba siendo cuestionado por el auge de las ideas
ilustradas, promovidas por pensadores como Rousseau, Montesquieu y Voltaire, que
defendían la separación de poderes, la soberanía popular, y la libertad individual. Estos
ideales influyeron fuertemente en los sectores ilustrados de la burguesía francesa, que
buscaban una participación política acorde con su poder económico.
La Revolución comenzó oficialmente con la formación de la Asamblea Nacional el 17
de junio de 1789 y la posterior toma de la Bastilla el 14 de julio, símbolo del poder
despótico de la monarquía. A partir de entonces, se sucedieron diferentes fases: la
Monarquía Constitucional (1789-1792), la Convención y la República (1792-1795), el
Directorio (1795-1799) y finalmente, el Consulado tras el golpe de Estado del 18 de
Brumario (1799) liderado por Napoleón Bonaparte.
Durante estos años, se abolieron los privilegios feudales (noche del 4 de agosto), se
proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y se ejecutó a
Luis XVI y a María Antonieta por traición. También hubo periodos de extrema violencia
como el "Reinado del Terror" bajo Robespierre, donde miles fueron ejecutados por
supuesta traición a la revolución.
La Revolución Francesa dejó profundas huellas: introdujo los principios de libertad,
igualdad y fraternidad, abolió la monarquía absoluta, sentó las bases de los estados
modernos y sirvió como ejemplo para otros movimientos revolucionarios en Europa y
América. No obstante, también mostró los peligros del extremismo político y el uso del
terror como instrumento de poder.